See discussions, stats, and author profiles for this publication at: https://www.researchgate.
net/publication/233426657
Violencia silenciosa y silenciada en la escuela. ¿Qué vemos? ¿Qué hacemos?
Article · March 2011
CITATIONS READS
0 998
1 author:
Alejandro Castro
Pontifical Catholic University of Argentina
24 PUBLICATIONS 56 CITATIONS
SEE PROFILE
All content following this page was uploaded by Alejandro Castro on 21 May 2014.
The user has requested enhancement of the downloaded file.
Violencia silenciosa y silenciada en la escuela.
¿Qué vemos? ¿Qué hacemos?
∗
Alejandro Castro Santander
Comenzamos el siglo XX jactándonos sobre cómo los adelantos científicos y técnicos
terminarían con la pobreza, las enfermedades, el hambre, el analfabetismo y hasta las
guerras, y a poco de transitar el siglo XXI sólo observamos un irresponsable fracaso. La
violencia, al ser una conducta aprendida, se ha desarrollado allí donde el hombre y su
cultura le han hecho un lugar, y luego, como toda enfermedad, continúa reproduciéndose y
no cesa de atacar el tejido social.
Hoy, no podemos dejar de reconocer que la violencia puede producirse en todos los
contextos sociales, incluso en aquellos, como la familia y la escuela, en los que por su
naturaleza formativa resulta más sorprendente su existencia.
Las cifras que nos avergüenzan, muestran que anualmente veinte mil niños mueren en
accidentes relacionados con el trabajo y a más de seis millones en la región padeciendo
violencia en su propia familia, de los cuales más de ochenta mil mueren anualmente en el
lugar donde deberían estar más protegidos.
Por si quedaran aun dudas, le preguntamos a los mismos niños y adolescentes (Estudio
mundial sobre violencia contra la infancia, Buenos Aires, 2005) y una de las conclusiones
para Latinoamérica fue que perciben los hogares y las familias como el entorno en el que se
violan más sus derechos bajo distintas formas de violencia.
El fenómeno de la violencia es multicausal y es precisamente por ese motivo que las
acciones para prevenirla tempranamente y enfrentarla, deberían estar orientadas a los
diversos factores que contribuyen al problema. Porque se necesita una combinación de
esfuerzos a diferentes niveles (el individuo, el hogar, la comunidad y las políticas públicas
sociales), resulta ser una peligrosa e irresponsable decisión, pensar que un solo sector social
remediará integralmente este mal.
El nuevo clima social de la escuela
“¿Qué puede y qué debe hacer la educación? ¿De qué manera
se puede aprovechar la escuela como espacio privilegiado en donde
todos los individuos pasan varios años constituyendo una micro sociedad?”
46ª CIE, UNESCO.
* Directorio Observatorio Internacional de Violencia Escolar (U. Bordeaux 2, Francia); Coordinador General del
Observatorio de la Convivencia Escolar (UCA, Argentina); Miembro de la Cátedra UNESCO de Juventud, Educación y
Sociedad (UCB, Brasil)
La escuela acusa el impacto social y cada vez son más frecuentes los acontecimientos
que alteran la buena convivencia en las aulas y patios. Los aprendizajes violentos adquiridos
en la familia, el barrio y a través de los medios de comunicación, se traducen en indisciplina
y violencias que dejan poco lugar al aprendizaje de las competencias básicas. Los docentes
no puedan enseñar ni los alumnos aprender.
Estas agresiones, en muchas oportunidades, suelen pasar inadvertidas por distintas
causas: los padres, las autoridades y los docentes no las ven, las banalizan o no quieren
verlas porque no saben qué hacer, o porque ponen en entredicho la autoridad y el prestigio
familiar o institucional. Los testigos ven riesgoso involucrarse, los violentos se justifican o
intentan que nadie se entere, y las víctimas no suelen evidenciarlas por miedo, por
vergüenza o porque saben que, aceptando las humillaciones, no serán excluidos de su grupo
de compañeros. Así, el aula, los patios de recreo, los pasillos y los baños, los alrededores de
los establecimientos educativos, son el escenario de incidentes violentos en los que hay
agresores, víctimas y testigos que quedan marcados por ellos, con el consecuente deterioro
de su futuro desarrollo personal y social.
Si uno pregunta a los niños de hoy “¿a qué tienes miedo en el colegio?”, cerca del 25%
dice que a sus compañeros (Castro Santander 2007, 2011). En otros tiempos el miedo se
tenía a algunos docentes; hoy ya no son una amenaza. El papel del maestro ha cambiado, o
al menos su rol de autoridad. Existen educadores que aún abusan de la disciplina y del
poder, pero también los hay que son víctimas y sufren por ello. Y esto se convierte en un
grave problema de concepción de autoridad y de posibilidad del docente para intervenir.
La violencia cambia según las características culturales de la época y ahora está
aprendiendo a usar las nuevas tecnologías. Su mutabilidad e invisibilidad, hacen hoy
necesaria una nueva lectura de la sociedad, la familia y el ámbito educativo, y a partir de
esta mirada renovada, debemos aceptar el desafío que se nos presenta al reconocer cómo
la indisciplina y la violencia en el ámbito escolar, condiciona todo el proceso educativo y
tiene que ver además, con la futura adaptación personal y social, la autoestima, el
rendimiento y la permanencia de alumnos y docentes en las escuelas. ¿Podrán la familia y la
escuela dar un ejemplo de sana convivencia en una sociedad que se enferma de
“desencuentro”?
Ante la complejidad del fenómeno de la violencia, sabemos que la escuela no debe
asumir en soledad la doble tarea preventivo-formativa, pero puede ser la iniciadora, junto a
la familia, de un cambio cultural en donde se priorice el “aprender y querer estar bien con
los demás”.
Estar bien con el otro, incluirlo, respetarlo y compartir generosamente con él, son
aprendizajes prioritarios que se convierten en una urgencia para la actual y futura
convivencia familiar, escolar y ciudadana.
* Directorio Observatorio Internacional de Violencia Escolar (U. Bordeaux 2, Francia); Coordinador General del
Observatorio de la Convivencia Escolar (UCA, Argentina); Miembro de la Cátedra UNESCO de Juventud, Educación y
Sociedad (UCB, Brasil)
View publication stats