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Alicia Fainblum - Cuerpo, Déficit Orgánico y Subjetividad - Introducción Al Psicoanálisis - ElSigma

Este documento analiza cómo las marcas en el cuerpo y la subjetividad influyen en la funcionalidad del cuerpo más allá de los determinantes orgánicos. Explora cómo la mirada y la palabra del Otro durante la infancia moldean el cuerpo y sujeto, separando el organismo puro del cuerpo subjetivado.
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Este documento analiza cómo las marcas en el cuerpo y la subjetividad influyen en la funcionalidad del cuerpo más allá de los determinantes orgánicos. Explora cómo la mirada y la palabra del Otro durante la infancia moldean el cuerpo y sujeto, separando el organismo puro del cuerpo subjetivado.
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Cuerpo, déficit orgánico y subjetividad
» Entrevistas 14/02/2006- Por Alicia Fainblum - Realizar Consulta

» Salud Pública y Psicoanálisis


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» Psicoanálisis <> Ley

» Introducción al Psicoanálisis Ante un mismo diagnóstico médico con consecuencias discapacitantes


las alteraciones funcionales se expresan en forma diversa, poniendo en
» Género y Psicoanálisis cuestión el papel unilateralmente determinante de las marcas del
cuerpo. Marcas del déficit orgánico que se juegan en lo real del
» Arte y Psicoanálisis organismo. En la clínica de la discapacidad a poco de andar la realidad
interroga al ubicarse en primer plano la singularidad en la realización
» Educación
sintomática. Hiancia entre organismo y cuerpo. Si la singularidad es
» Literatura puesta en escena por el sujeto, es que éste ha advenido por
operatorias que subvierten el orden puramente biológico.
» Cine y Psicoanálisis Dimensiones las del cuerpo que no coinciden con el ordenamiento
anátomo- fisiológico.
» Psicoanálisis y Ciencias
Ante un mismo diagnóstico médico con consecuencias discapacitantes, las alteraciones
» Psicoanálisis<>Filosofía
funcionales se expresan en forma diversa, poniendo en cuestión el papel
» Lecturas unilateralmente determinante de las marcas del cuerpo. Marcas del déficit orgánico
que se juegan en lo real del organismo.
» Historia Viva
En la clínica de la discapacidad, a poco de andar, la realidad interroga al ubicarse en
» Subjetividad y Medios
primer plano la singularidad en la realización sintomática. Hiancia entre organismo y
» Hospitales cuerpo. Si la singularidad es puesta en escena por el sujeto, es que éste ha advenido
por operatorias que subvierten el orden puramente biológico. Las dimensiones las del
» Fenómenos Psicosomáticos cuerpo que no coinciden con el ordenamiento anátomo- fisiológico.

» Audio y Video La histeria interrogó y Freud escuchó, mientras la medicina quedó atrapada en la
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cuerpo que expresa la diferenciación con la configuración anátomo - fisiológica del
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visibles y objetivamente descriptibles, oficiando desde el desconocimiento de las
» Noticias significaciones que estarían en juego en un cuerpo en tanto subjetivado. Al subvertir
su saber médico, es Freud/psicoanalista quien escucha los deseos inconscientes que
» I Congreso elSigma
atraviesan al sujeto y que se manifestarían en las parálisis histéricas de sus pacientes.
Disyunción entre el puro cuerpo-organismo, cuerpo-cosa y cuerpo subjetivado. Cuerpo
que se construye en relación al campo del Otro a partir de las huellas que este Otro va
tatuando en la pura carne.

Marcas en el cuerpo, marcas significantes que hacen a la estructuración subjetiva a la


par que al armado del cuerpo, que en tanto representado adquiere estatuto subjetivo.
La presencia de este Otro deseante en ese puro organismo inicial será lo fundante, por
N
lo que advendrá un niño que tendrá un cuerpo solo si no se dan condiciones que lo
dificulten. Apropiación que entonces hará posible la presencia de un cuerpo
instrumento: posesión del sujeto que llegará por su intermediación donde la brújula de
su deseo se oriente. »
»
Decir cuerpo subjetivado, es afirmar cuerpo de un sujeto. Sujeto que lo es en tanto
cae el ser, puro organismo para emerger en relación al tener un cuerpo. »
Estructuración del aparato psíquico y armado de un cuerpo cuya condición estaría dada
por los intercambios gozosos y narcisizantes entre quien encarne al Otro, que ejercería
la función materna, y el infans. Huellas de su presencia deseante en las marcas
significantes en el cuerpo (entonces ya no puro organismo) que harán a su caída y a
su reordenamiento en una dimensión simbólica. Al no ser ya un puro organismo, una
pura carne, es el sujeto, que al comandarlo, se hace presente en su funcionamiento,
expresándose su singularidad más allá de los determinantes orgánicos que podrían
estar en juego.

En la clínica se identifican alteraciones en la funcionalidad del cuerpo sin la existencia


de un compromiso orgánico. Se tratarían entonces de trastornos que devienen de la
palabra del Otro. Incoordinaciones, dificultades en la marcha, alteraciones en la
tonicidad, que constituirían en estos casos trastornos de orden subjetivo.

El sujeto no es un organismo que tiende a la satisfacción de la necesidad, es ante todo


“un ser que dialoga”. La prematuración arroja al infans a una situación de absoluta
dependencia del Otro que conllevará a que el orden de la necesidad esté mediatizado
por el significante y los objetos ofrecidos para su satisfacción, sean desde su
subjetividad y culturalmente determinados. Entonces ya no se tratará de la pura
necesidad.

Despertar pulsional y construcción del objeto desde el Otro que al erogenizar el cuerpo
deja a las diferentes funciones corporales sin escapatoria de los avatares de esta
relación. En la problemática de la discapacidad está en juego una marca del cuerpo, un
real orgánico. La dificultad funcional impuesta por lo orgánico, las marcas del cuerpo
no ofician irremediablemente como determinantes absolutos. Pues las otras marcas,
aquellas que dejan su huella significante en el cuerpo, aquellas que hacen al proceso
de la subversión del puro orden biológico, a la estructuración del aparato psíquico y al
armado del cuerpo, marcan su presencia en el despliegue de la capacidad funcional del
mismo. El cuerpo cobra realidad psíquica logrando, desde la dimensión imaginaria,
una esquematización y a su vez un reordenamiento desde el orden simbólico que
difiere del ordenamiento biológico.

Entonces, estamos en condiciones de afirmar que tanto el sujeto como el cuerpo son
efecto del encuentro del organismo con el lenguaje. Uno y otro no son anteriores a
esta afectación. Como, asimismo, hay una diferencia entre sujeto y cuerpo. Hay que
dejar de serlo (cuerpo/organismo) para tenerlo. Será necesario que se inscriban las
marcas en un ordenamiento significante para que cuerpo y goce se separen, que
advenga un nuevo acto psíquico agregándose al autoerotismo y que, entonces, la
imagen del cuerpo se constituya en la virtualidad del espejo.

El niño reconocerá su cuerpo como unidad de manera anticipada ya que no advendrá


desde la maduración orgánica, sino desde la mirada de aquel Otro que libidiniza la
imagen con la cual se identifica. Momento éste el de diyunción entre organismo y
cuerpo al adquirir éste una existencia (psíquica) más allá de lo orgánico.

Es Winnicott quien teoriza acerca del peso de la mirada de la madre. En Realidad y


Juego dice: “....la madre lo mira y lo que ella parece se relaciona con lo que ella ve en
èl” . Lo que el niño ve reflejado es su propia imagen, en la que leerá si responde o no
al ideal de ella.

Lacan en la Conferencia de Ginebra de l975 dice ”el cuerpo adquiere peso por vía de la
mirada”. Es así que se afirmaría el poder estructurante de la mirada. El Otro sería no
sólo el lugar desde donde se mira sino también desde donde se habla, desde el que se
constituirían las dimensiones imaginarias y simbólicas.

Entonces, primero el autoerotismo, momento de las pulsiones parciales, de la vivencia


de un cuerpo disperso, de sensaciones corporales desorganizadas y ausencia de noción
de cuerpo propio. Después, el narcisismo, la imagen especular correspondiente al
estadio del espejo que se constituye desde el narcisismo parental, construyéndose, en
consecuencia, el cuerpo como unidad imaginaria.

Ser uno diferenciándose de otros, tener un cuerpo propio, diferente y, por ello,
necesariamente distanciado del de la madre significa que ha operado la castración
simbólica. La mirada reenviaría a la forma haciendo entrada lo imaginario en lo real y
el lenguaje, lo simbólico al establecerse una ligazón significante. De esta forma la
carne se hace cuerpo.

La estructuración del sujeto no es sin lo biológico. Se parte de un organismo pero es


en relación a Otro que se va construyendo. En consecuencia, el sujeto es una
estructura encarnada en relación al Otro. Se hace cuerpo entre otros. La subjetivación
del cuerpo es por inscripción de lo imaginario y lo simbólico, que a la vez de ser
incorporales darían cuerpo. El anudamiento de lo simbólico y lo imaginario mata al
puro organismo, a la pura carne desinvestida.

Dos conceptos implicados serían los de esquema corporal e imagen inconsciente del
cuerpo desarrollados por Francoise Dolto . Coincidencias y diferencias conceptuales
que se especificarán. El esquema corporal sería la representación que se construye de
la realidad del cuerpo. Producto de las experiencias con el mismo. Del vivir carnal y del
aprendizaje, relacionado con los aspectos evolutivos del niño. Al ser una
representación de la realidad del cuerpo, de presentarse una discapacidad, incluiría las
mencionadas marcas del cuerpo. Se acordaría con Dolto que el esquema corporal:
“...especifica al individuo en cuanto representante de la especie...” . Pero el esquema
corporal no sería el mismo para todos pues, de presentarse una malformación o
alteración funcional por un déficit orgánico, al formar parte éstos de la realidad del
cuerpo y marcar las experiencias que se tengan con el mismo, éstos contribuirían a la
construcción estando presentes en la representación resultante. A su vez, no se
trataría del mismo para todos pues cada sujeto inscribiría la representación de su
realidad corporal a partir de experiencias y aprendizajes que, en tanto subjetivas,
serían singulares e irrepetibles

Al presentarse una alteración discapacitante, se trataría, entonces, de un esquema


corporal con trastornos, un esquema corporal afectado o dañado sólo en lo que se
refiere a los aspectos que presentarían un déficit. La imagen del cuerpo se construiría
en relación al campo del Otro. Estaría del lado del sujeto del deseo y por ello se la
postula como inconsciente. Dolto afirma:” ...Es la encarnación simbólica inconsciente
del sujeto deseante... . Sería consecuencia de los intercambios narcisizantes, de las
marcas en el cuerpo. Estando en relación a la identificación, a la imagen unificada que
provendría de aquel que oficiaría de espejo, identificación imaginaria al lugar simbólico
otorgado por el Otro. Tendría que ver con el recorrido libidinal propio y singular del
sujeto en relación con quienes ejercerían las funciones parentales.

Retomo a Doltó cuando afirma: “...ha de ser referida exclusivamente a lo imaginario, a


una intersubjetividad imaginaria marcada de entrada en el ser humano por la
dimensión simbólica” . En otro lugar agrega respecto a esta constitución: “...desde el
momento de nacer, los contactos percibidos por el cuerpo del niño ya han estado
acompañados de palabras y fonemas”. Acordaríamos que es el orden del lenguaje, el
orden simbólico, el que humaniza. No existe sujeto, ni en consecuencia imagen del
cuerpo por fuera del lenguaje. En tal caso se trataría solo de la pura carne.

Lacan en “Función y Campo de la Palabra” dice: “El hombre habla, pero es porque el
símbolo lo ha hecho hombre” . Es la intromisión del significante el que hace a la caída
del puro organismo y a la constitución subjetiva. El disenso estaría jugado respecto al
hecho que se trate de palabras o fonemas efectivamente pronunciados. Una madre, al
no relacionarse en un cuerpo a cuerpo con su hijo, cuando esta relación está,
entonces, atravesada por el lenguaje, no solo le habla al niño con palabras. Al no
tratarse de la simple satisfacción de necesidades, se tratarían de gestos significantes
los que ella despliega y que se organizarían desde la propia subjetividad; y por ello
desde el lugar que el niño ocupa en ella.

Se ha sostenido que la imagen inconsciente del cuerpo está del lado del sujeto del
deseo y que en el funcionamiento corporal es el sujeto el que se hace presente.
Estarían dadas las condiciones para afirmar que la imagen del cuerpo se presenta en el
funcionamiento del esquema corporal.

Desde la problemática de la discapacidad, donde está en juego una marca del cuerpo,
un real orgánico, se identifican casos en los que las posibilidades en la funcionalidad
del mismo estarían superando lo supuesto desde la dimensión de la alteración orgánica
que las determinaría. Se trataría de una representación de o imagen inconsciente
sana.

En otros, por el contrario, la limitación se manifestaría en forma intensificada con


alteraciones sobreagregadas a las determinaciones orgánicas. Es el caso de haberse
construido una imagen inconsciente alterada. Limitaciones provenientes de la palabra
originada en quienes ejercen las funciones parentales tan conmumente conmocionadas
frente al nacimiento de un niño con un déficit.

A su vez, suelen darse ciertas alteraciones: dificultad en la marcha, en el control de


esfínteres, hiperkinesias, incoordinaciones, inhición en los movimientos con un
esquema corporal sano. Se estarían jugando, también en estos casos, los efectos de
una imagen inconsciente alterada.

¿Por qué conmoción ante el nacimiento de un niño con una alteración orgánica? El
tiempo lógico, el de la anticipación, es el tiempo en el que todo niño es hablado,
esperado y construido desde el deseo parental en el que el narcisismo se juega en la
esperanza de trascendencia y completud. Hijo ideal, promesa ilusoria de realización
futura. Imaginarización del niño con un cuerpo propio, autónomo y sexuado. Cuerpo
imaginarizado, primer don libidinal que recibe el niño, según Piera Aulagnier.

Cuando nace un niño con algún déficit orgánico, con un diagnóstico de parálisis
cerebral, alteración genética, encefalopatía o malformación, si bien será vivido por
cada familia según la singularidad de su historia, no deja de ser un episodio del orden
de lo inesperado que atenta contra las ilusiones jugadas haciendo caer todo lo
imaginarizado, generando un vacío amenazante. Constituyéndose en una situación del
orden de lo traumático que demandará su simbolización. Irrupción que introduce una
ruptura en la cadena significante que hace a la relación entre las diferentes
generaciones y que constituye en necesaria su elaboración para lograr la filiación. Al
atravesarse el proceso necesario se perdería lo real del déficit en lo simbólico,
posibilitándose, entonces, la puesta en juego del narcisismo, el alojamiento del niño en
el deseo de esos padres y el otorgamiento de un lugar diferente al de la limitación
físico-funcional. Lugar asignado desde los ideales que en tales situaciones han podido
jugarse en relación a este hijo y que posibilitaría la estructuración de un sujeto que
habrá construido de sí una representación sana. Sería la situación de una
representaciòn en movimiento en el caso de la existencia de una parálisis orgánica, en
los que identificamos un movimiento deseante y en consecuencia un deseo en
movimiento. Se trataría de un esquema corporal dañado entrecruzado con una imagen
inconsciente sana.

Carla, 28 años, con secuelas de poliomielitis, se desplaza en silla de ruedas. Es


estudiante universitaria, trabaja y vive sola. Si bien presenta una parálisis, es alguien
subjetivamente en movimiento. Se identifica una libidinización de su cuerpo
manifestando coquetería en su arreglo personal, a pesar del compromiso corporal y de
las atrofias instaladas como secuela de la enfermedad discapacitante. En una sesión
comenta: “yo sé que en algunas cosas soy linda y en otras no; por ejemplo soy
petisa”. Es evidente que para estimar la altura se hace necesario estar de pie, postura
que desde la realidad corporal es imposible, no así desde la representación que ella
tiene de sí misma. Este aspecto se identifica en otras expresiones de su discurso en las
que circulan significantes tales como caminar o correr: “Tenía muchas cosas que hacer
y vine corriendo porque si no llegaba tarde”, “Para comprarme estos pantalones tuve
que caminar de un lado para otro”. El movimiento subjetivo esta manifestado en
diversos aspecto que se hacen posibles en la vida de esta joven.

Representación, la arriba mencionada, que trascendería la patología orgánica y en


consecuencia el lugar de déficit y limitación. Lugares estos con los que no pocos
sujetos con discapacidad suelen identificarse, a partir de la mirada de aquellos que
intervienen en su estructuración psíquica.

Las marcas del cuerpo estarían del lado del esquema corporal y podrían llegar a
obturar o dificultar la inscripción de las marcas en el cuerpo. Efecto que no producirían
por sí mismas sino por el impacto que podrían generar en las figuras parentales, al
dificultarse la posibilidad de identificación con el niño y el sostenimiento del propio
narcisismo en la imagen que el mismo les devuelve. Por lo tanto, también se
dificultaría la inscripción de las marcas(significantes) en el cuerpo. Marcas que harían
al proceso de subjetivación y constitución de la imagen corporal. En los casos en los
que el déficit orgánico es muy severo estas marcas podrían actuar de manera más
directa en el desencuentro entre la madre y el niño.

Matías, 10 meses, diagnóstico de parálisis cerebral, con síntomas coreo-atetósicos .Su


madre comenta: ”Nunca lo levanto, salvo para darle de comer, cambiarlo o bañarlo. Lo
dejo tranquilo en la cuna porque no le gusta se siente molesto en mis brazos”.Se le
pregunta a fin de indagar respecto de lo relatado, lo cual genera un efecto de angustia
y con llanto agrega: ”Me siento muy mal porque mi hijo me rechaza”. El desencuentro,
efecto de las alteraciones motrices, sería interpretado por esa madre de tal manera
que es esta interpretación la que produciría una fractura en la relación con su hijo; que
ya no sería consecuencia de la herida narcisista por la distancia de este niño con
aquel otro ideal esperado. La herida narcisista en esta madre estaría dada por sentirse
rechazada por su hijo a partir de la interpretación que ella realiza de los
desencuentros que se generarían a partir del déficit orgánico.

Se identifican en la clínica de la discapacidad situaciones en las que el quiebre del


narcisismos parental sería de tal magnitud que resultaría imposible asumir las
funciones materna y paterna. Casos en los que el niño retorna para ellos como puro
déficit. Irrumpiendo la dimensión de lo siniestro al haber estado impedida la posibilidad
de simbolizar el real en juego, para que se pierda éste en lo simbólico. No se habrá
constituido espejo alguno y por lo tanto tampoco imagen (virtual). La relación sería en
un cuerpo a cuerpo, tratándose de la pura satisfacción de las necesidades.

No habría sujeto y por lo tanto tampoco cuerpo subjetivado ni imagen del cuerpo.
Rasgos autistas, de desconexión, que serían patología emocional sobreagregada a la
orgánica. Con manifestaciones de estereotipos, ausencia de juego y dificultades en
capacidades funcionales: marcha, control de esfínteres, lenguaje que no serían
patognómicas del síndrome. Madres que suelen manifestar un vocabulario erudito
acerca del síndrome opuesto al pobre decir respecto a su hijo. Atención que suele
darse casi con exclusividad en cuanto a la satisfacción de las necesidades (higiene,
alimentación, sueño).

Casos en los que, si bien se trataría de un esquema corporal dañado, se agregarían


alteraciones, consecuencia de la ausencia de la constitución de la imagen del cuerpo.
Respecto al autismo Doltó dice :”...es un vivir mudo, solitario, silencioso,
narcísíticamente insensible...” . Entonces, las características con las que se
manifiestarían las capacidades funcionales no estaría determinadas de manera
absoluta desde el orden biológico, pues éste se subvertiría a partir de las operatorias
que harían a la estructuración subjetiva, que sería el de la subjetivación del cuerpo y
constitución de la imagen del cuerpo.
Tiempo el de la estructuración en el que se daría el pase del cuerpo de la pura
necesidad al cuerpo pulsionalizado. El cuerpo con una existencia que ya no coincidiría
con los mecanismos anátomos -fisiológicos del organismo, pero que al construirse
retornaría sobre los mismos ejerciendo su influencia. Proceso, entonces, que haría al
paso del puro organismo al cuerpo subjetivado y de cómo jugarían los efectos de las
marcas del cuerpo en la inscripción de las marcas en el cuerpo. Se identificaría
entonces un otro tiempo el de la relación entre el esquema corporal y la imagen del
cuerpo.

Concluiríamos marcando la importancia de las intervenciones tempranas en familias


en las que se habría dado el nacimiento de un niño con un déficit orgánico a fin
promover operatorias necesarias para evitar la aparición de alteraciones
sobreagregadas de orden subjetivo.

Fuente: Tema desarrollado en capítulo del libro: Discapacidad - Una perspectiva clínica
desde el Psicoanálisis - Editorial Tekné - Buenos Aires.

BIBLIOGRAFÍA

DOLTO,D: La Imagen Inconsciente del Cuerpo, Piados, Buenos Aires. 1987


FAINBLUM,A: Discapacidad - una perspectiva clínica desde el Psicoanálisis - Editorial
Tekné, Buenos Aires. 2004
FREUD,S: “Introducción al Narcisismo” en Obras Completas T XIV, Amorrortu, Buenos
Aires. 2001.
FREUD,S: “Más allá del Principio del Placer” en Obras Completas , Amorrortu, Buenos
Aires. 2001
FREUD,S: “Estudio comparativo de las parálisis motrices orgánicas e histéricas”,en
Obras Completas- Amorrortu, Buenos Aires 2001
LACAN,J: “Función y campo de la palabra y el lenguaje en psicoanálisis”, en Escritos I,
Siglo Veintiuno, Buenos Aires. 1996.
LACAN,J: “El estadio del espejo como formador de la función del yo tal como se nos
revela en la Experiencia psocianalítica”, en Escritos I, Siglo Veintiuno, Buenos Aires.
WINNICOTT,D: Realidad y Juego, Piadós, Buenos Aires. 1982.

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