Alejandro Josue Vasquez - 20171033520
La glándula parótida se encuentra ubicada sobre el ramo descendente de la mandíbula, en
el área preauricular e infraauricular. Está dividida en dos lóbulos separados por un delgado
fascículo fibroconjuntivo. Por este fascículo pasan los vasos específicos y el nervio facial al
salir del agujero estilomastoideo, así como ciertos ganglios linfáticos. La porción más
interna del lóbulo profundo de la glándula está en contacto con las arterias carótida
interna, maxilar interna y temporal superficial. La glándula parótida libera saliva a través
del conducto parotídeo o de Stenon, que surge de su porción anterior y atraviesa los
músculos masetero y bucinador para desembocar en la cavidad oral junto al segundo
molar superior. Mientras que la porción interna del conducto está en contacto con la
mucosa oral y faríngea, la porción externa está cubierta por la piel de la región laterofacial.
La glándula submaxilar se encuentra debajo de la rama horizontal de la mandíbula, en el
espacio entre los dos vientres del músculo digástrico, sobre los músculos milohioideo e
hipogloso. La arteria facial, una rama de la arteria carótida externa, atraviesa la glándula
de forma oblicua y, junto con la vena facial, contornea la mandíbula en dirección
ascendente. El conducto excretor de la glándula submaxilar, o conducto de Wharton, surge
de su porción anterior bajo el músculo milohioideo y se abre en la cavidad oral a ambos
lados del frenillo lingual, en las carúnculas salivales.
La glándula salival mayor más pequeña es la sublingual, que se encuentra justo debajo de
la mucosa en la parte más anterior del suelo de la boca, sobre el músculo milohioideo.
Excreta saliva a través de canalículos que varían en número y se abren en su porción
superior.
Las glándulas salivales tienen la función principal de producir saliva, la cual puede ser más
serosa en las glándulas parótidas, serosa y mucosa en las submaxilares, y principalmente
mucosa en la sublingual. La secreción de saliva se produce como respuesta a estímulos
generados por el contacto local, la visión u olor de los alimentos, y es mediada por el
sistema vegetativo.
En cuanto a la inervación de las glándulas salivales, la glándula parótida recibe inervación
parasimpática de la rama auriculotemporal del nervio trigémino, mientras que su
inervación simpática proviene del plexo pericarotídeo, el cual también inerva la glándula
submaxilar. Las ramas parasimpáticas de la glándula submaxilar acompañan al nervio
cuerda del tímpano, una rama del nervio facial, y al salir del oído medio se
unen al nervio lingual, una rama del trigémino, para hacer sinapsis en el ganglio
submandibular, junto a la glándula submandibular.
La saliva cumple la función de lubricar el bolo alimenticio y proteger los dientes contra
agresiones químicas y bacterianas. La inmunoglobulina A presente en la saliva ayuda en la
destrucción de las bacterias.
Se mencionan diferentes procedimientos y técnicas utilizadas en el diagnóstico de
afecciones salivales, así como el tratamiento de inflamaciones e infecciones. Aquí tienes
un resumen detallado del texto:
La exploración de las glándulas salivales comienza con una historia clínica y una posterior
exploración que incluye inspección y palpación. Esto permite detectar inflamaciones
difusas o localizadas, tumores y cálculos en los conductos excretores.
Para facilitar el diagnóstico, se utilizan varios procedimientos complementarios:
1. Sialografía: Se introduce un catéter en el conducto excretor de las glándulas parótida o
submaxilar y se administra un contraste que permite visualizar el estado del conducto. La
sialografía muestra dilataciones en casos de inflamaciones crónicas, detenciones causadas
por cálculos y desplazamientos en tumores benignos e invasiones en tumores malignos.
2. Gammagrafía isotópica: Se inyecta tecnecio para observar la captación de radioisótopos.
Esta técnica es útil para detectar lesiones tumorales. Los adenomas pleomorfos presentan
una imagen vacía de señal, mientras que los oncocitomas y el tumor de Warthin muestran
imágenes de hipercaptación. La destrucción glandular por neoplasias malignas se puede
identificar en la gammagrafía por cambios irregulares en contorno y estructura.
3. Tomografía computarizada (TC): Permite estudiar el tamaño de las lesiones tumorales y
los cálculos salivales. La TC proporciona imágenes detalladas y se utiliza para analizar
aumentos de tamaño tumoral y la presencia de cálculos.
4. Punción-aspiración con aguja fina (PAAF): Es el procedimiento de elección para
determinar la malignidad de una tumoración antes de la cirugía. Se realiza una aspiración
de células para su estudio histológico.
En cuanto a las inflamaciones e infecciones salivales:
- Parotiditis bacteriana: Es una inflamación de la glándula parótida causada generalmente
por Staphylococcus aureus. El tratamiento consiste en administrar antibióticos específicos
para el estafilococo sensible y resistentes a penicilinasas. En casos de persistencia de la
inflamación, se considera la abscesificación y se puede realizar drenaje bajo anestesia
general.
- Parotiditis viral (paperas): No tiene un tratamiento específico y se maneja aliviando los
síntomas con analgésicos y antiinflamatorios. Los líquidos se promueven para facilitar el
drenaje.
- Infecciones fúngicas: Pueden ocurrir como resultado de manipulaciones dentales y
requieren drenaje y tratamiento con penicilina durante varios meses.
- Sialoadenitis crónica: Se refiere a episodios recurrentes de inflamación glandular,
generalmente sin afectación del estado general. El tratamiento incluye higiene oral,
masajes para liberar el contenido de la glándula y el uso de sialogogos. La extirpación de la
glándula se considera si las medidas conservadoras no son efectivas.
La litiasis salival se refiere a la formación de cálculos en las glándulas salivales,
especialmente en la glándula submaxilar. Esto ocurre cuando los procesos excretores de la
saliva se vuelven más lentos o cuando hay cambios en la composición química de la saliva.
Los cálculos pueden causar inflamación intermitente y dolor en la glándula afectada,
especialmente durante la ingestión de alimentos o sustancias ácidas. La obstrucción
parcial puede provocar la inflamación intermitente y, posteriormente, la desinflamación
gradual de la glándula. Los cálculos se pueden sentir como pequeños granos de arroz en el
conducto excretor mediante la palpación bimanual. El tratamiento consiste en la
extracción de los cálculos, que se puede realizar mediante la dilatación progresiva del
conducto excretor utilizando sondas de calibre creciente y expresión posterior de la
glándula, o mediante la extracción manual después de la marsupialización del conducto en
su ubicación. En casos graves o recurrentes de sialolitiasis, puede considerarse la
extirpación de las glándulas salivales disfuncionales.
La sialoadenitis de causa general incluye el síndrome de Sjögren, que se caracteriza por la
inflamación bilateral de las glándulas parótidas, la atrofia progresiva de las glándulas
mucosas que causa sequedad en los ojos, las membranas respiratorias y digestivas, y la
presencia de artritis reumatoide. Este síndrome está asociado con un estado de agresión
autoinmune generalizado y se diagnostica mediante el reconocimiento de los síntomas
clínicos, así como pruebas como el análisis de sangre que muestra disproteinemia,
elevación de la velocidad de sedimentación y fenómeno L.E. positivo, y una biopsia que
revela infiltración linfocítica intersticial con proliferación mioepitelial. El tratamiento se
basa en cuidados sintomáticos, como el uso de saliva y lágrimas artificiales en las etapas
iniciales, y el uso de corticosteroides e inmunosupresores en etapas más avanzadas.
Otros trastornos relacionados incluyen el síndrome de Mikulicz, que causa inflamación
simétrica de las glándulas salivales y lagrimales debido a diversas afecciones tumorales
regionales, y la fiebre uveoparotídea o enfermedad de Heerford, que también causa
inflamación simétrica de las glándulas parótidas y lagrimales, junto con uveítis, parálisis
facial, meningismo e hipoacusia neurosensorial. Estos trastornos pueden estar
relacionados con la sarcoidosis. El tratamiento involucra el uso de corticosteroides.
Además, se menciona que los tumores pueden afectar a cualquiera de las glándulas
salivales, incluidas las glándulas menores en la mucosa de las vías respiratorias superiores,
las fosas nasales y, en casos excepcionales, los senos paranasales. Existe una relación
inversa entre el tamaño de la glándula afectada y la posibilidad de que los tumores sean
malignos. Por ejemplo, en
la glándula parótida, donde se presentan el 70% de los tumores salivales, el 30% son
malignos, mientras que en la glándula submaxilar, donde se ven afectados alrededor del
10% de los tumores, el 50% son malignos. Las glándulas salivales menores tienen cifras
similares a las de la glándula submaxilar, mientras que en la glándula sublingual, donde se
encuentran aproximadamente el 1% de los tumores, el 80% son malignos.
Los tumores benignos de las glándulas salivales se dividen en diferentes tipos. Los
adenomas pleomorfos, también conocidos como tumores mixtos de parótida, son los más
comunes y representan el 85% de los tumores benignos de parótida. Estos tumores se
caracterizan por un crecimiento lento, unilateral, duro e indoloro, y generalmente no
afectan al nervio facial. Son más frecuentes en mujeres y suelen localizarse en la porción
superficial de la glándula. El diagnóstico se realiza mediante punción aspiración con aguja
fina (PAAF) y se confirma mediante biopsia intraoperatoria. El tratamiento consiste en la
extirpación total conservadora de la glándula afectada, preservando el nervio facial en los
casos en los que esté comprometido. El pronóstico es favorable, con un bajo índice de
malignización.
El tumor de Warthin es el tumor benigno más común en las glándulas salivales masculinas,
representando el 85% de los tumores en hombres y el 15% en mujeres. Este tumor se
presenta como una masa firme pero elástica, indolora y móvil, con crecimiento lento, y
suele localizarse en la cola de la parótida. Histológicamente, está compuesto por cordones
epiteliales glandulares con abundante estroma linforreticular y folículos linfáticos. El
diagnóstico se realiza mediante la captación de tecnecio 99, ya que estos tumores
concentran este isótopo, lo que los diferencia de los adenomas pleomorfos. El tratamiento
incluye la enucleación de tumores superficiales o pediculados o la parotidectomía total
conservadora del nervio facial o la submaxilectomía, según la ubicación del tumor.
Existen otros tumores benignos menos comunes en las glándulas salivales, como el
adenoma de células acidófilas (oncocitoma) y el adenoma de células acinares. El
diagnóstico se realiza mediante el análisis histológico después de la extirpación quirúrgica,
ya que los síntomas clínicos son similares a los del adenoma pleomorfo. El tratamiento de
elección es la extirpación conservadora de la glándula parótida o submaxilar.
En resumen, los tumores benignos de las glándulas salivales incluyen adenomas
pleomorfos, tumor de Warthin y otros tumores menos comunes. El diagnóstico se basa en
la evaluación clínica, la PAAF y la biopsia intraoperatoria. El tratamiento consiste en la
extirpación quirúrgica conservadora de la glándula afectada. El pronóstico suele ser
favorable, con una baja tasa de malignización.
Los tumores malignos de las glándulas salivales se caracterizan por un crecimiento rápido,
dolor local, infiltración de la piel o las mucosas cercanas, parálisis facial en caso de
afectación de la parótida y metástasis ganglionares cervicales frecuentes. Existen
diferentes tipos de tumores malignos:
- Los carcinomas de células acinosas presentan un mejor pronóstico que otros carcinomas
verdaderos, con una supervivencia a los 5 años superior al 75%. Se manifiestan como un
crecimiento limitado en la glándula parótida, principalmente en personas de 30 a 60 años.
El tratamiento consiste en la parotidectomía total con inclusión del nervio facial si está
afectado, y vaciamiento ganglionar cervical si se palpan ganglios. Las exéresis parciales
tienen un alto riesgo de recurrencia, mientras que las metástasis regionales o a distancia
son poco frecuentes y tardías.
- El carcinoma mucoepidermoide es un tumor de crecimiento progresivo con diferentes
patrones celulares y niveles de malignidad. La presencia de una masa en la parótida que se
acompaña de parálisis facial debe hacer sospechar un tumor maligno. Las técnicas de
imagen como la TC y la RM ayudan a localizar la lesión y se realiza una PAAF. Los
carcinomas mucoepidermoides de bajo grado, que representan el 75% de los casos, tienen
un crecimiento lento y baja tendencia a las metástasis, con una supervivencia a los 5 años
del 95% después de la cirugía. En contraste, los carcinomas mucoepidermoides de alto
grado de malignidad (25%) presentan una conducta agresiva, invadiendo precozmente las
estructuras cercanas, incluyendo el nervio facial, con alta tasa de recurrencia local y
metástasis ganglionares regionales y sistémicas. El tratamiento incluye la extirpación de la
glándula afectada, vaciamiento cervical homolateral y radioterapia postoperatoria.
- El carcinoma adenoide quístico es un tumor que puede afectar cualquier glándula salival,
empeorando su pronóstico a medida que crece. Se caracteriza por una tendencia a la
invasión perineural, causando parálisis facial y afectando a los nervios craneales V, VI, IX, X,
XI y XII en su crecimiento hacia la fosa infratemporal. Además, puede provocar dolor y
metástasis regionales y sistémicas en pulmón y esqueleto. Aunque su evolución es
desigual, algunos pacientes pueden tener una supervivencia prolongada a pesar de las
metástasis comprobadas.
- Los adenocarcinomas se originan en los conductos excretores de las glándulas salivales y
son tumores papilares productores de moco que infiltran localmente, causando dolor,
parálisis facial en el 10% de los casos y metástasis cervicales.
- El carcinoma epidermoide se origina principalmente en la glándula parótida y representa
del 5 al 10% de todos los tumores salivales. Tiene una alta probabilidad de afectar el
nervio facial, así como de producir metástasis regionales y a distancia. El pronóstico es mal
o incluso con la extirpación glandular que incluye el nervio facial, anastomosis con el
nervio hipogloso o espinal, vaciamiento ganglionar cervical y radioterapia postoperatoria.
Es importante diferenciarlo de las metástasis a los ganglios intraparotídeos o
perisubmaxilares de tumores primitivos en otras localizaciones cervicales o del globo
ocular.
- Los carcinomas en adenomas pleomorfos pueden desarrollarse en estos tumores si se les
permite evolucionar durante mucho tiempo o más comúnmente en tumores mixtos
extirpados de forma incompleta. Se caracterizan por el inicio de un dolor retroauricular o
afectación del nervio facial. Al momento del diagnóstico, se encuentran metástasis
regionales en el 25% de los casos, y es común la afectación de la piel superficial con
tendencia a la exteriorización.
Además de estos tumores mencionados, existen otros tipos menos comunes como los
linfomas y los plasmocitomas que pueden originarse en las glándulas salivales mayores.
La parotiditis y la sialoadenitis son afecciones inflamatorias e infecciosas de las glándulas
salivales. La parotiditis bacteriana es común después de una cirugía y se caracteriza por un
aumento repentino del tamaño de la glándula parótida, dolor, edema periférico, fiebre y
secreción purulenta. Se trata con antibióticos efectivos contra Staphylococcus aureus. Si la
inflamación persiste, puede requerir drenaje bajo anestesia general para evitar dañar las
ramas del nervio facial.
Las parotiditis virales más frecuentes son las paperas, que afectan principalmente a niños y
adultos jóvenes. Se presenta con fiebre, cefalea y malestar generalizado, seguido de
inflamación aguda de ambas glándulas parótidas. No hay un tratamiento específico, pero
se pueden usar analgésicos, antiinflamatorios y líquidos abundantes para facilitar el
drenaje.
En casos infrecuentes, las glándulas salivales pueden infectarse por hongos, como
actinomicosis, generalmente debido a manipulaciones dentales. El tratamiento implica
drenaje y tratamiento prolongado con penicilina.
La sialoadenitis crónica puede ocurrir debido a infecciones bacterianas recurrentes,
obstrucción de los conductos excretores o espesamiento de la saliva. Los pacientes
experimentan episodios de inflamación glandular, sin afectar el estado general, con
molestias durante la alimentación. El tratamiento incluye higiene oral, masajes para liberar
el contenido de la glándula y el uso de sialogogos. Los antibióticos se reservan para
episodios agudos y la extirpación de la glándula se considera si las medidas conservadoras
fallan.
La litiasis salival se refiere a la formación de cálculos en los conductos salivales,
especialmente en la glándula submaxilar. Esto causa inflamación intermitente y dolor, que
se desvanece gradualmente cuando la obstrucción es parcial. El tratamiento implica la
extracción de los cálculos mediante dilatación progresiva del conducto o extracción
manual después de la marsupialización del conducto.
En casos graves y recurrentes de sialolitiasis, puede ser necesario considerar la extirpación
de las glándulas salivales hipofuncionantes.
El síndrome de Sjögren, también conocido como síndrome sica, es un trastorno
autoinmune que se caracteriza por la inflamación bilateral de las glándulas parótidas,
atrofia progresiva de las glándulas mucosas que resulta en sequedad de los ojos, las
membranas respiratorias y digestivas, y la presencia de artritis reumatoide. Se cree que
este síndrome está relacionado con una respuesta autoinmune generalizada. El
diagnóstico se realiza mediante la evaluación clínica, pruebas de laboratorio que muestran
anormalidades en las proteínas y en la velocidad de sedimentación, y una biopsia que
revela infiltración linfocítica y proliferación mioepitelial. El tratamiento consiste en aliviar
los síntomas con cuidados sintomáticos, el uso de lágrimas y saliva artificial, y en casos
más avanzados, se pueden recetar corticosteroides e inmunosupresores.
El síndrome de Mikulicz se caracteriza por la inflamación simétrica de las glándulas
lagrimales y salivales, y puede ser secundario a diversas afecciones tumorales regionales y
enfermedades como leucemia linfática crónica, linfomas Hodgkin y no Hodgkin,
tuberculosis linfática cervical, entre otras. La fiebre uveoparotídea o enfermedad de
Heerford también produce inflamación simétrica de las glándulas parótidas y lagrimales,
junto con uveítis, parálisis facial, meningismo e hipoacusia neurosensorial. Este síndrome
se asocia con la sarcoidosis y se trata con corticosteroides.
La hiposialia postradioterapia es común después de la irradiación de regiones cercanas, y
se caracteriza por una disminución irreversible en la producción de saliva. Se trata con el
uso de sialogogos y saliva artificial.
El síndrome de Frey se produce después de traumatismos locales, como cirugías e
infecciones, y se caracteriza por la sudoración y enrojecimiento de la piel de la mejilla
durante la masticación. Se cree que es el resultado de una regeneración anormal de las
fibras nerviosas.
Los tumores pueden afectar cualquier glándula salival, incluyendo las glándulas menores
en las vías respiratorias superiores, fosas nasales y senos paranasales. Existe una relación
inversa entre el tamaño de la glándula afectada y la posibilidad de que el tumor sea
maligno. Por ejemplo, en la glándula parótida, donde ocurre el 70% de los tumores
salivales, el 30% son malignos, mientras que en la glándula sublingual, donde ocurre solo
el 1% de los tumores, el 80% son malignos.