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Johann Heinrich Pestalozzi, Cómo Gertrudis Enseña A Sus Hijos, Cartas 1-3, Pp. 19-109

La carta introduce la intención de Gertrudis de escribir una serie de cartas sobre su experiencia en la instrucción del pueblo. Explica que lleva 30 años dedicada a esta labor, viviendo y enseñando con niños pobres para educarlos en agricultura, industria y comercio. Sin embargo, siente que le faltaba destreza en detalles y una visión más humana.

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Johann Heinrich Pestalozzi, Cómo Gertrudis Enseña A Sus Hijos, Cartas 1-3, Pp. 19-109

La carta introduce la intención de Gertrudis de escribir una serie de cartas sobre su experiencia en la instrucción del pueblo. Explica que lleva 30 años dedicada a esta labor, viviendo y enseñando con niños pobres para educarlos en agricultura, industria y comercio. Sin embargo, siente que le faltaba destreza en detalles y una visión más humana.

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CIENCIAYEDUCACIChI

PESTALOZZI
CÓ¡VTO ENSEÑN OERTRUDIS
A SUS HIJOS
TRADUcCTóN osr. tLerúAN oE
LORENZO LUZURIAGA
pRór_oco oe
LUIqT DE ZULUETA

EDICIONES»B!\r FCTURA

?ig¿os Hru¡r.c¡
l0 NOTA DEL TRADUCTOR

Irrvinros ¡ror criterio distribuirlas con la mayor par-


r¡uttlltl, cr¡n cl filt de no distraer la atención del
lccl«rr. Sókr inscrtamos aquellas que nos parecie-
Iorr lrrls ¡rrccisas para señalar los pasajes que por
.,rr rliticlrltad o importancia
necesitaran una espe-
crirl lnr.nt:irin. De ellas, el mayor número está to-
rrrr¡ftr rlc la citada edición de Natorp; algunas, po-
r';ts, {.tc Mann, y otras, más raras, del traductor.
('rill¡o (,t¡s(ff¡;t (itrtrrrtlis a sus hijos
Str origen se indica, respectivamente, con las ini-
curlt's N, M y T. Por último, se ha anotado fre-
cuc¡ltcmente aquellas palabras del original cuya
trirtlucción fué forzoso alejar por causas diversas de llN,N',A\il tN rAtu^,, t,Att^
srr sentido literal. lr lr t,t,¡^ trllltr ( l( )N A I MA-
Nos resta únicamente mostrar nuestro reconoci- ^\
Irlil ', r.rrrl r N,,t NAN sus llll()s
rrricnto al Profesor D. Luis de Zulueta por Ia soli- ^
citrrrl c<¡n que uos ha resuelto muchas dudas que
lcrríarnos en nuestra Iab«¡r.
L. L.
]J

cAR',l'A I'R¡Ml,:ltA

llu¡Norl 1," úe cncro l8ol.

llltrrndo (h¡rt¡n
I J|lll {$t ar ltoru yr de quc exponga ¡rúhli-
.r ftf nh hlml mhrc l¡ ln¡trucción del pueblo.
ettfo rhon hlcorlo, expllcárrdote del modo más
dm podbhr llt um rerlc de cartas, como un día
,. lfUrt* I Ilmlnontrrnn cn sus Perspectivas de la
lll¡Shlutl (ll rltrl mlrldem, o, mefor dicho, mis
qilRlonr,
' l.tüt[Ssclón ül pueb]o re cxtcndla ante mí
ffáffi'tlfinlñlO plrllrtoi y nre rumergf resuelta-
, .- l;I il ¡u lodo por ltldlr prrter hnsta que al fin
Hffil ltonrlr lm lttonlo¡ tle rur E¡uas, las cau-
I ,flI lI lUr ohlrucclonor y lot puttlor de vista des-
Tf tI H ltllr purllur rorpechlme ln posibilidad de
fdüf u hümnlr docomporlcló¡¡. Quiero con-
(l) tmlrl, ltil$lnJ. .l O Zlrnmormann, médico yes-
Ofllr popllrr¡ nrcló rn bru¡¡, l7I8¡ murló en Hanno-
vat, ltü, lrv,/
'( I ('(,^r() tNstiÑA ('ERTRUDIS
A SUS HIJOS
(:i\ill A I'RIM[1RA 2t
rlu( rlr. un nt()tncltto al camino
falso, cuya salida
lrr. l1,, ,,.rrl,,t.rrt.outt-ar otra vez, por rr, rl ¡rlr, ;r ,,u.; rrrinut'iosidades; no era tampoco lo
máS mi Suerte
,lrrr'lr(,r rrrr rrrtt,ligenciay
mi arte. l('r), y r.:;l;rlr;r i:rrry rlcsamparado, para Su-
l, r .l rrlr.
ll.r, r. y,;r lrcnr¡ru, clesde mi mocedad, que I'lrr ,,,n un l)(.t,,orr;rl st,t[icrr.ntc lo que a mí me fal-
nri co..
r,r,r,rr, ('()nr() l¡n t«,rrrente impetuoso, lrlr.t
se dirigía úní_
,,r y r.xt,lrrsiv:ullcltte a un fin+ a cegar I l.t, ,l',,r lttt lrl,nr I'r.to 1,1¡ lr;rlríl lJ'rrendidO mUy
las iuentes de
l.r rur,,r.¡ r;l en (lue veía a mi alreáedor I'r rrr,lr.,, vr.rrl,rrlr.,, r.rr ,.1 rrrrrrcl,.o r.slilcrzo clel ensa-
sumido al
l,tlllrlo. 1rr, \/ iltlilr,t, ',ilto ( il.ilttl0 lt;lt';I,,;llr;1, cl.Íl lllayor mi
\',r llln l)asado treinta año? desde quc, r ilr\,t(, t,ril r'il .,rtr,r,tr lrlrtrl I\1i t'r¡tllzritt tltmbién,
llor vez
l)t¡ilt('lír, puse manos- a Ia obra de que me ocupo ',lr rrr¡rrr r lil.,l,utlr,, ,,r ,lttt¡,t,t untr ;tiltt,lltc ;tl lltismO
.rr lr¡;rlrr¡cnte. Las Efetnérides, lll, I r rtllilr r ,, r l Lr lr¡,.r'lt.t nn,,nt,t, llr.¡1f r(. it ConO-
de Iselin (1), con-
l¡rrrr;r, (l,e uo pieuso ahora más extenso r ¡ r lr trrlrr rrr rlr I
el sueño I'¡, 1¡lu 1 ,,1t., (,¡l.i;t:. e;ttl;t VCZ tn¿is
rlr' ill' \ r r,ilto ililtl,ilil lt0lllllt'c lfl¿iS feliz
.rnis deseos, que antes, cuando yo trataba de ¡,¡,,1¡¡¡¡,1ilil'
rr';rliz;rrlt¡. Años enteros viví juntamente l,rt,lll r lr ¡, , l ll ',¡¡lr r ll r¡rtr.t'l
con ¡lttt.lllo sufría, y el
rll cincuellta niños pobres; yo mismo viví comomás un ¡rr¡, lrlil ,r iltr iltr,,ltr) (oIt(¡ 1,lil y COIIIO a nadie Se
rrrr'¡¡11i1,1¡
¡tara enseñar a los menclig<ts a vivir como Il rrr,,,rlt,rr lo I lr. vrvrtlo t.o¡l úl tlluchos años como
lr,urlucs. El ideal cje su cducaciOn compren{ía lrrrlrrr r,ulrr. I;r1,u,,,, V t'lt lrlr-'clio de las burlas de
l,r ,r¡,r'it:ultura, la industria y el conrcrcio.
En el l,
'', lr,rrlrtr.,,, (llr(. nrt. tlcs¡rreciaban, en medio de
r r,¡¡¡¡¡¡¡11¡ y cn lo esencial ,il , t(.r't.1., v()(.('s, (luc lllc gritaban: -¡Miserable!, tú,
de cstas tres ¡naterias te-
rr.r \'() rrl tacto firme y elevadq, y hoy
r.r, ¡¡i¡¡g¡¡¡¡ error elt sus fundamentos. pero no
mismo 'Ir, l),il,r lr;r:;l;rrlt: lr ti niismo te hallas en peor situa-
es 'r 'l ilu(. t,l r'rltirrr«r'jornalero, ¿te figuras que puedes
, r, rlr¡ l;utr[)ién que me faltaba .,,,r illlr,r ;rl ¡lrrcttl<;?,; efl mediO de
en eilas destreza eSte apóStrofe
,, rr,r lo., rlr.talles y un espíritu que se ajustase fir_ rl, ,rlr.no.,o qlte leía en todos los labios, el torrente
¡ rrrlrr'f ¡¡1¡.-1¡ dc rni corazón no oía que aspiraba a
rr l Ltr tfi'rttt:r.itlcs de la Huntanidad, urr ,,olo y úrrrico fin: a. -csgallas frl-eltqs de la mi-'
publicadas en Ba.
,rr r I I ¡ rri t/lit) l)or lsaac Iselin, ,,r,il,r ('il Llue a mialrededor veía sumido al pu.eblo;,,
grande amigo de pesta-
| , ,¡r¡r.n ¡,rrlrlir.ri t:¡r ellas las Cart¡¡s sobre la ed.ucación I,, rlr.rrlrr¡ lado, mi energía se fortificabacadavez
utu,l t tunlr(s¡nt pobre (1272 t, el trozo de la His-
,,, /,t tttttttutithttl ¡tuis ín/irna (1ZZg:, la Noticia
rr.r,,, rrri desgracia me enseñaba constantemente
de un ilrr|v;rs verclades para mis fines. Lo que a nadie
. i, .i, , .,tt. ttit, tlt, r,tltrL,ttción ¡tara niños pobres y la impor-
L,rrl rrr r ,,l,r,r / tt'. t, l(tt/(t.\ ttt, un er¡nileñO (l7tñ), (,\l r'lr¡';iltilba me engañaba a mi siempre; pero lo que
) ('ur';ririlba a todos, esto ya no me engañaba a mí.
(IAR'I'A PRIMERA 23
')', (]d)MO IINSEÑA GERTRUDIS A SUS HUOS

rln,¡rr crrtlitll, lnc arrastraba en la corriente dela vida


(.ortr¡ci al ¡rucblo como nadie a mi alrededor lo
y rrrc rtn¡rt'tlílt, tlílt lras día, que las lavadas raíces de
('()n()('í;1. N«l tnc seducían su iúbilo por sus
ga-
sus
lrrl nrr.;rrrr¡ ¡lrctttlicr;ttr otra vez en tierra firme y
rr;rrrt'i:rs t:olt cl algodÓn, su riqueza creciente' ¡'rrlonlr;rt;u¡ t'l rittstctlttl t¡ue necesitaban tan esen-
r';r,,;r,' lrlatttltrcadas, sus espléndidas cosechas'
ni
r l¡tlnr(.nt(' ¡xrt';t tttis [iltcsl l.il csl)erallza era tan vana,
ni
;rrur t'l socratizar de algunos de sus maestros' r¡ile olt'o lutllt lrt ;tt't;tttt'¡ttlo :t llts rllas esta caña des-
I.:, t'it'crtl«rs literarios pulstos bajo la dirección de
Veía su l,tr.rrrlrrlir y lrr lrttlricnt ¡rl;tttlrttlo cll cl ¡nismo suelo
lor. lriios de los subintendentes y barberos' rft¡rtrh' yu no lrt r¡ttctl;t ¡rl;tttlltt" Atrrigo querido,
de sus
rrrrst'r'iíI, llero me perdía en el vasto cuadro rlllh't¡ qrilrl lrtl[rt lrill llll llll ¡loco tle sint¡tatía, sabe
('irrrsls singulares y aisladas, y no adelantaba en
pro- ¡lllr rr rlrittrlr ltrtlrlrt rh' ltttttrlttltrt'. V tti, Oessner,
l,,s nrcdioi prácticos de aliviar sus males en rttlr,l r¡ttn llrn ltltl'r, rk'rlir'¡t ttttlt lli¡it ittl;t ¿t llti suerte.
de mis ideas sobre laver-
¡xrrcit'rn .on l, amplitud I lilrr rlr,¡rrrrirt ¡rtoltttrrltt sc ;t¡rotlcl'ri tlc lni enton-
,tltl de su situaciÓn, y aun el libro que expresaba r'F¡, trl lltt,rqlttrtr tott ltltllslot tttti ctt c¡uimeras la
t'orr espontaneidad mi sentimiento por esta situa- "ln
vurlr{ y jrr.li.'l.t t:lclllits; lllc así con tan dura
ciirrr, el rnismo Leonardo y Gertrudis era un
pro-
ulr¡llrrrtlljtt rt lrt', ¡ltl;tlrt';ts y :t los sonidos, que per-
«luctt¡ cle mi incapacidad interior, y
pasaba entre
piedra muerta que
rll nt tttl rr!,ttto t'l ltttlclltlllclrto de la verdad inte-
rrris colttemporáneos como una
le concedieron
rIrr, y rlc rstc ttlotlo, cada día fuí cayendo más en
lr;rbl;t tle la vida. Muchos hombres ll crrllo rlc krs ltt¡lttrcs comunes y del barullo de
poco a
u¡ut nrirada; pero me comprendieron tan l.rrr rcccllts tlc Ios charlatanes, con las cuales los
de los
rrri y lt mis fines, como yo los pormenores nnr.v(,§ lit:ttt¡los qtrtrían servir a la especie humana.
'realizaciÓn'
,,,,',1i,,. e ideas que suponía su Sirr ctrtllargo, Ito es que no sintiera este naufra-
Mc rtbandolré a mí mismo y me perdí en el tor-
11ro rlc ntí rnismo y no tratara de impedirlo.
Escribí
lr.llirro cle un deseo violento de acciones exterio- rlrrr';rntc tres años, con trabajo increíble, las Investi-
| (",, ('ttyos fundamentos íntimos
no había elabora-
¡mionts sobre la marcha de la naturaleza en el des-
rlr,,lrlicicntemente en mi espíritu' §i hubiese he- tt, t oll() tlc la especie humana, principalmente con el
, lro t"'ltt tiltimo, ¡a qué altura interiÓr habría
podido
¡rro¡rt'rsito de ponerme de acuerdo conmigo mismo
.l.v:u t¡tt' ¡-,rr. ,i. Iin.t y cuán rápidamente hubiera t'rr l¡r rrrarcha de mis ideas predilectas y de armoni-
por-
.rlr,rrrz;ttlo rtri irbieto, que no encontré nunca zll rnis sentimientos naturales con mis conceptos
rlu(' n() r'r;r tlifno de ¿1, al buscarlo sólo exterior-
y la tlt'l rlcrecho civil y de la moral. Pero esta obra tam-
,,,,'rtl,' y ;rl tlt'inr qtte mi amor a la verdad a ius- lri(:n sólo es para mí un nuevo testimonio de mi in-
lrt r¡r tk'vitti('t'Íl tlllÍl ¡:asión que, como
una caña
24 (;(iMO ENSI]ÑA GERTRUDIS A SUS HIJOS
CARI'A PRIMERA 25

c;tl)lt('i(l:rd irrtcrior, un mero juego de mi facultad Irllrtr'ittttt's los preceptos de todo derecho civil como
tlc irrvcstig:lr; cs una obra parcial, despro¡:orciona- ',tlt¡lcs cxigettcias de nli naturaleza animal, y qUe
rl;r y tlt,s¡rrovista del esfuerzo dirigido a la energía ,,,r¡,,irlt'r'ltlA conlo cl obstáculo esencial a lo único
¡rrlt:lit'a, r¡uc tanto necesitaba para mis fines. El des- rlrrr' lir,rrc urr valor ¡lrra la naturaleza humana, el
cr¡rrililrrio cntre mis fuerzas y mis intenciones au_ rlr,,l;iculo ;r la plrlcztr rrr«lral, clltrc las disposiciones
rrrr.nt;rlr¡l cada vez más y hacía constantemente ma_ rlr' 1¡¡¡;¡ trrtlr¡rid¿rcl cxlcntl y clc rrrra pasitin interior,
yot', ¡, cada vez menos asequible, elvacío quedebía rrrt, lrr¡rrrill(. lr;rstrr «.s¡lt,r'lrr r¡rrr.cl nlcro sonido de los
ll('niu'para la consecución de mi objeto. , ('r)n('('l)los tlr. l;t vr.t'rlnrl y rk,l rlr.rcclro ciudadanos
'l'lrrr¡roco recogí
más de Io que sembré. El efecto r,lr'r'('i(.1',ul utt;t llllt,il;t lt(.('t(')n r,n los llonthrcs cle mi
t¡rrc a rni alrededor produjo mi libro fué como el ltt'ttl¡tu, r¡ttr., r.xr'r,¡rlo ;tl¡,lt¡os, sril¡ ¡l9st.íall senti-
tlt, todos mis actos; al pronto, casi nadie me com- lttlr'ttlr,'r Il r ),,r't o,i, llt,,r';llr;til r.l ¡ rorlt,r y ltttsmeaban
¡rrcnditi, y no encontré dos hombres cerca de mí l;t,r tttr",¡1,, lrtllt,,til ltrl;r,,.
(luc llo me dieran a entender, a medias, que consi-
I tn llrl,rvl,r ltn uttto con r:ltbt:ll()s canos; pero un
tlcraban el libro entero conro un galimatías. v aún illn'I |[ ilIrrrrrl;rrrrt.lrl(. (ltr(:l)ralrtxdo. En la tempestad
rx¡ llace nrucho, y aún lroy misnro, que un hombre rlr. r.,rll d.¡ror';r sit.nr¡rrc marchaba al encuentro del
rlt' irrrportancia, que, por otro lado, me quiere, se trh.rrl rlr. rrri vitla, ¡rct'o nrás parcial y extraviadamen-
t'x¡rLcsaba en estos términos, colt ulta familiaridad lr. r¡rrc ilunca. Buscaba ahora un camino para mi fin
corrrpletamente suiza: .¿No es cierto, pestalozzi, que co¡r l;r cx¡rosicirin de las añejas fuentes del malestar
uslcd reconoce ahora que no sabía exactamente lo cirrtl,;rcl;rrro, con Ias explicaciones apasionadas del de-
r¡rtc quería cuando escribió ese',libro?, Mi destino rcclro civil y de sus hundamentos y con el aprove-
('r;r, l)l"lcs, ser desconocido y sufrir injusticias. Debí
clrrrnicnto del espíritu que se rebelaba contra algu-
Ir;rlrcr a¡rrovechado esto, pero no lo hice; no opuse Iros sufrimientos del pueblo. Si las verdades mejo-
;r rrri tlcsdicha sino un desdén íntimo y un despre- res de mis días primeros no eran para los hombres
cio ;r los llombres. Sin embargo, no abandoné mi sin<l ruidos y palabras, ¡con cuánto mayor motivo
Irrr; ¡rr.ro ;rllora estaba fuertemente arraigado en mí debía parecerles una locura mi actual visión de las
y vrvi;r cn una imaginación extraviadayenuncora- cosas! Como siempre, sumieron en su lodo esta
z o r t. to. Me obstinab a cada y§?- r-n4s--e-n..a[r4en-
r rrr t rri
I otr¿ verdad, permanecieron siendo lo que eran y
l.rr cl rnr suclo profano 14_g4g¡-4d_a planta del bien- procedieron conmigo como debía haber supuesto,
,',,1;rr ltultt;ll¡r¡. y no lo supuse, porque flotaba en los aires del sue-
( lr,.,,rnr.r', yo (lltc clttonces explicaba en rnis Inves-
ño de mis deseos y porque ningún egoísmo me
2b có¡',lo nNseñA cERTRUDTS A sus HrJos
CARTA PRTMERA 27
ahría los ojos para conocer a mis hombres. Me equi_. (.)uiero,.amigo, mostrarte
vot:,ílbir, n<l sólo con cada pícaro, sino también abiertamente el conte_
óon rrrlo de mi existencia y de mi actividad
r':rtl;r loc«r,y confiaba en el primero que se ponia a desde esta
r"¡r.«rca. Por Legrand
rni vista y me dirigiese una buena palabra o una in_ había adquirido la confianza del
¡rrirner directorio en lo referente a la eáucación
tlicaciolt acertada. Sin embargo, conocía, tal vez del
('()nro nadie, al pueplo y ¡lrcblo, y ya estaba a punto de establecer en Argo_
.y,
p runrcnto y dq su degradación; -las f.uentes de su embrqte_ vi;r un extenso plan cle educación,
cuando ardió
pero yo no queria st¿utz; entonces me propuso
rrada, absolutamente ninguna otra ccsa que la LegranO elegir como
clau_ ¡'rrnto de residencia el lugar de la desgra.ñ
sr¡ra de esas fuentes y la curación de sus
males, y 1t¡, Rri;
Irulriera ido hasta las cuevas
los hombres nuevos (novihomines/ de Helvecia, qul más apirtadas de la
nlontaña para acercarme a mi
n«; querían cosas tan pequeñas y que no conocían fin, y realmente me
rr¡rroximé a é1. pero imagínate
al ¡:ueblo, encontraron, naturalmente, que no les. mi Áituacion: estaba
solo; desprovisto en absoluto
convenía yo; estos hombres, que, como mujeres de todo medio auxi_
li;rr de en una casa a rnedio construir,
rr:iufragas, tonraban ell su nueva posición una paja -educación;
cn medio de la ignorancia, de las enfermedades
l)or r¡n mástil, capaz dc llevar la república a puer[o tlc toda clase de cosas nuevas para ,f;/y"-;;i¿v
scglrro, nle coltsicleraban únicanlente como una cra director, tesorero, mozo
t:aira, a la cual ni un gato Ilubiera podido asirse. No de servició y .rrí.
criado. Lentamente ascendió a ochenta
«rbstante, sin saberlo y sin quererlo, me hicieron un
tlc alumnos, todos de distinta
el número,
bien mayor que el que pudiera edad; unos, llenos
\ fIuno. Me volvieron de nuevotahacerme hombre al_
mí mismo, y, en el
rlt'. ¡rretensiones; otroq procedentes
de Ia mendi_
cidad pública; todos,'exceptuando
asombro sereno que me produjo ver cómo la repa_ algunos, en la
nl;ryor ignorancia. ¡eué probleru
racirln de u buque se convertía en un naufragio, .ár.^. a estos
rrill«rs! |
¡lo me dejaron sino la palabra que pronuncié enlos
Me atreví a resolverlo; de pie, en medio
primeros días de su desconcierto: .e¡lgto llegar
a t'llrs, les pronunciaba sonidos,' haci¿ndoselos de
ser maestro de escuela,. para esto sí encdiTrE6ñl re_
liutza; lo fuí, y desde entonces sostengo una lucha
¡rctir; quien Io veía, quedaba asombrado de sus
cfcctos. I"ué, sin duda, como un
qu(. me inrpulsa, aun contra mi voluntad, a llenar meteoro que se
prcscnt;r en el aire y desaparece
los vacíos de mi insuficiencia interior, que, ordina_ enseguida; nadie
riarncnte, se han opuesto a la consecución de mis (1) Vtirrse l¿r inrportantísima Carta tle pestalozzi
Iincs riltinros. ttrttlgo sttbre su resitrencia en stanz, donde a un
inicia ra idea de
lu educacl<ln elernenfut. (Z'.)
?9 !g{q lrxlEñA_gfrlrRuDrs A sus HrJos CAR'TA PRIMERA

conocio su llatllraleza; yo mismo r,¡¡¡1'¡¡1i¿¡lg a los fundamentos de mi proceder;


no la conocí. Era
ctr.ctr¡ tlc una simple idea psicológica
que existía t,r'ro al intentar lo imposible, hallé posible lo que
crr lrri espíritu, pero de Ia cual rr,,,,«rs¡:echaba; y al penetrar en un bosque sin ca-
no tenía unh clara
colrcicncia. propiamente lo que muros, que en muchos siglos nadie había hollado,
buscaba era eltan- I
tco rlcl arte (l), una habilidad prodigiosa; r rrt'orrtl'é tras de él señales de pasos que me con-
st:rvador perspicaz no se hubiera
un ob. rlrr¡t'r'on al camino real, por el cual en muchos si-
alrevido cierta_
lnente a ello; por suerte yo estaba ¡,lor, tarnpoco había andado nadie.
ciego; de otro (.)rriero pasar un momento a Ios
rrrodo, no me hubiera arriesgado. ¡:ormenores.
N-o sabía con
precisión Io que hacía, pero -rí ll,rlrióndome visto precisado a instruir a Ios rriños
lo qu. quería; Ia
lnuerte o Ia adquisición de mi objeto. r,rl¡ y sin ninguna clase de auxilios, aprendí el
Mas los medios que contab a'para ,ult tle enseñar a muchos juntos, y cgt4o_.no te¡ií-a ,
ello eran en
absoluto producto de la necesiOud, rn;is, lnedio que lapronunciación en alta.voz, sur-
.án-lu que ha_ !.
bía de abrirme paso a través del
áesconcierto infi_ t,rr), naturalmente, la idea dS hacerles dibujar, t
nito de mi situación. Vo mismo ,";¿; ,,,, r'rtri¡..gJ.t3b¿j¿r .Qgrante la clase. La confusión
comprender apenas cómo lo conseguí.
;i;;;; ,,rry'irrada por la multitud de niños que repetían la
He ¡ugaOo lrr r'irin, me hizo sentir la necesidad del ritmo,
err cierto modo con la necesidad;
nE ,.n.iOo las di_
ficultades que, como montañas, ponía , y r.l ritmo acentuó la impresión de Ia enseñan-
ante mí; he
pl::t, frente.a to que parecía una imposibilidad t,t l..a ignorancia completa de todos me hizo
nsrca et ¡roder de una voluntad que ¡(.nlrílnecer mucho tiempo en los elementos o
no veía ni
apreciaba el momento mas
colocado I'urrtos iniciales (1), y, esto me indujo a experi-
¡irOximo ante
ella, pero que se asía a Io actual rrrtrrllr el aumento de Ia fuerza interior que se al-
como J ello solo
existiera y la vida y Ia muerte pendieran r iilt/ir COU la conclUsión de los primeros puntoS
de é1.
Así trabajé en Stanz, hasta que ta Irrrlr;rlcs y los efectos del sentimiento de plenitud
ttegaaa de los
austriacos hirió de muerte a'mi y rlr' perfección (2), aun en los grados más inferio-
obra] los senti_
nricntos ql. agobia.ron .nton..s qulbrantaron r,',. Advertí como nunca Ia conexión de los pun-
nrrs energíasT... físicas en el Iímit. qr. lo fueron 1r,,, rrriciales en cada una de las materias del cono-
cuarrdo abandoné Stanz. Hasta r lnlrr.nto, con su total extensión, y sentí asimismo
ese instante no me
Ir;rbía puesto de acuerdo conrnigo I l|ilt() nunca los vacíos inmensos que debían nacer
,irro .n fo
ll I tlrt/'angspunkten.
, l) I\ts l,ulsgreifen der kunst. l;'l tit:fiiltls der l/ollendung und der Vollkommenheil ,
falb cóMo ENsEñA GER'rRUDIs A sus HIJos CARTA PRIMERA 3l
y r,rll,rr';i el malvado y no exclamará más: uEs
de la confusióny no terminación de estos puntos un
nlr.n()'. ¡Dios, cómo te agradezco mi necesidad!
cn cada serie de conocimientos. Los efectos del
',lrl r.ll;r, no pronunciaría estas palabras y no redu_
cuidado puestos en esta plenitud rebasaron mis es-
r lr t,r ;rl silencio a ese hombre.
pcranzas. Se desarrolló rápidamente en los niños
Mi convicción es ahora completa. No lo fué en
tuna conciencia de fuerzas que no conocían y, sobre
rrrrtclro tiempo; en Stanz tuve también niños cu-
todo, un sentimiento general de belleza y de or- y¡r,, [u(.rzas, no utilizadas aún por la fatiga
den. Se dieron cuenta de sí mismos y desapareció de una
, I r,iltrir doméstica y escolar antipsicológica,
<le mis clases, como una sombra, la fatiga habi- se des_
,trrr)ll;lron rápidamente. Era otra raza; sus mismos
tual de la escuela. Querían, podían, perseveraban,
concluían y reían;lsu estado de ánimo no era el ¡rllrt.r's eran otros hombres que los pobres de las
r lrrrlrrrlcs y que los miserables de
de los niños que aprenden, era el de las fuerzas ltuestras comar_
, rr,, rrrlrícolas y vinícolas. Vi ia tuerzade
desconocidas que despiertan de un sueño y el de la natura_
lrz;r lrrrmana y de sus atributos, en su juego
un sentimiento que eleva cordial y espiritualmente; más
vril ro y espontáneo. Era su corrupción la corrup_
al cual podían y llegaban a conducir estas fuerzas'
r rrln de Ia naturaleza sana, infinitamente
. Los niños enseñabau a los niños. Intentaban so- distinta
rlr l;r producida por el abatimiento desesperanza_
lamentÉ'lo que yo les decía. A esto también me
rhr y fror la mutilación absoluta. Vi en ese
impulsó la necesidad. Como no tenía colaborador caos
alguno, colocaba al niño más capaz entre dos que
rll irlnorancia irresponsable una capacidad de in_
Iurt'itin y una conciencia firme de lo conocido y
lo eran menos; aquél los cogía con ambas manos,
vt',lo.que no puederl. sospechar nuestros muñecos
les decía lo que sabía y ésto¡ aprendían a repeti
,k'l A B C. Conocí con ellos-y hubiera sido cie-
!o que no conocían.
Amigo querido, tú que has oído el barullo l',r si no Io viera-larelaciónn4tural en que hah*
este aprendizaje mutuo y has visto su brío y
rlr ll;r.llarse los conocimientos reales (1) con los
lon()citnientos verbales (2); conocí con ellos
alegría, di tú mismo, ¿qué te Pareció? el
rl,rtlo t¡ue pueden causar ala tuerza real
tus lágrimas, y mi pecho ardía en cÓlera contra de Ia intui_
r t,rry a Ia conciencia firme de los
\ hornbre que todavía exclamaba: 'El meiqram objetos que nos
tlrlt'lrr el conocimiento parcial de ias letras y la
I dcl pueblo no es más que un sug.!o"'..
No, no es ningún sueño este mejoramt
qlricro poner su arte en manos de las madrglr r t) l?calhenntnissen.
nranos tle los niños y en manos de la inocer (2) Iluchstabenhenntnissen.
32 CÓMo ENSEÑA GERTRUDIS A sU§ HIJos
CARTA PRIMERA 33
confianza ilimitada en las palabras cuando no sonr
sino voccs y sonidos.
I rur r.rrnlldecimiento; así,amigo, me
encontraba yo.
I ¡r,t.l¡t'¡' nre presentó a Zehender,y Curnigel
€fl
. I lasta ac¡uí llegué en Stanz; reconocí como deci- r rrr ollr'ó días de tranquilidad. Me eran necesarios.
siv:rs rnis experiencias sobre la posibilidad de asen-
| ,, rrrr nrilagro que viva aún. pero no era en mi ori_
l;'r la instrucción del pueblo sobre fundam_er'¡tos. ll,r r,l silio en que descansaba, era una roca
lsrco.!_óglgos, de colocar como base de ella conoci- en me_
rlll tlcl lnar, y de nuevo tuve que nadar. No olvi-
rnientos intuitivos reales y de arrancar de la ense-
rl,rri. t.s«rs días, Zehender, mientras viva.
irarlza la máscara de su retórica superficial. Reco- ,,¡rlv;uor¡; pero yo
Ellos me
nocí que podía resolver el problema para el hom- no podía vivir sin mi obra; aun
r ll krs r¡lomentos en que desde
bre de mirada perspicaz y de espíritu despejado; la cima del Curni_
¡¡r'l vt'í;r el hermoso y dilatado valle que se extendía
llero uo podía enseñar aún lo que yo sabía a esa rr rrris ¡rics, pensaba yo más en el pueblo
rnultitud desorientada y ¡:erturbada, QU€, como mal ins-
Inrrrhr que en la belleza del panorama, y
los gansos que han sido cebados en el corral y en eso que
rrrrrrt';r lrabía visto una perspectiva tan
la cocina desde su salida del huevo, han perdido vaita. No io_
rlrrr rrr t¡uería vivir sin mi fin.
la facultad de volar y de nadar. Estaba reservado
I Mi partida de Stanz que, a pesar de haberme ha_
a Burgdorf recibirme con este fin en la escuela. llrrrk¡ a las puertas de Ia muerte, no fué producto
Pero imagínate, tú que me conoces, con qué sen- de
rru lilrre decisión, sino consecuencia de
timiento me alejé de Stanz. Cuando un náufrago, medidas mi_
llllrr,s y de la imposibilidad absoluta de proseguir
después de noches fatigosas, sin descanso, divisa al
fin tierra, respira la esperanzao de vivir y se ve en ¡ror r.l urorrento mi plan, renovó Ia añeja murmu_
r,rcr(in sobre mi incchnpleta inutilidad
seguida arrastrado de nuevo al mar infinito por un e incapacidad
rh. ¡rt:rseverar en ninguna obñ'l .Sí_decían
viento desdichado, se dice mil veces en su alma tem- mis
¡r(,¡)ios amigos-; en cinco rn.§ír le es posible apa-
blorosa: ¿por qué no muero?, y, sin embargo, no se
rrrrl;rr c¡ue trabaja, pero al sexto ya no puede
arroja al abismo, y violenta sus ojos fatigados y mira miás.
lrr.lrí;r haberse sabido de antemano: no puede
de nuevo en su derredor y busca siempre la orilla, hacer
rrnrl;r prlr entero, y en el fondo nunca
y cuando la ve, se sirve de todas sus fuerzas ha sido capaz
rk, rr';rlizar algo efectivo, sino una vez,
llcgar al agotamiento; así me encontraba yo, Gess una novela;
lrr'r'() c¡l esto también se ha sobrevivido,. Me decían
rrt'r', re¡treséntate todo esto; imagínate mi corazón y(l
lrr rrri cara: .Es insensato confiar que pueda
lrri volul¡tad, mi trabajo y mi fracaso, mi desdich4 hocer
nl¡'¡¡,,, cosa a los cincuenta años, porqua a los
y t,l cstrenrecimiento de mis ¡rervios quebrantadosl trein_
lrr lr;ry;r e:.scrito algo razonable,.
En alia voz se decía
-t
ll4 «:óruo r:xseña cERTRUDTs A sus HrJos
CARTA PRIMERA 35x
r¡rrc todo kl rnás que se podía conceder en mi fa_ ajeno a otras miras secundarias, reanudar el hilo en
vor era (Ite yo sustentaba un hermoso sueño, y que,
el sitio que Io había dejado.
coruo todos los locos que meditan algo, tenía
algún Rengger y Stapfer se alegraron . El luez superior
¡rr.rrsarrricrrto luminoso disperso en mi sueno y mi Schnell me aconsejó ir a Burgdorf; en dos días es-
rrr;rr¡ía. Se comprende que nadie me hiciera
caso; no tuve allí y encontré en el gobernador Schnell y en
obstrrnte, todos estaban de acuerdo en juzgar que
el doctor Grimm dos hombres que conocían Ia are-
cllo rro era debido sino a que las cosas me habían na movediza en que descansaban nuestras viejas y
vrrclto a fracasar en Stanz, y realmente me había fra_
ruinosas escuelas, y Que, sin embargo, no creían
casacfo todo.
imposible encontrar terreno firme bajo esa capa de
F... me ha contado con este motivo una singular
arena. Debo a ellos gratitud. Prestaron atención a
conversación habida entre amigos. Ocurrió en un,
mis fines, y me ayudaron con su actividad y bene-
sociedad pública; referiré sus áetalles. El primero
volencia a asentar el camino que buscaba.
decía: .¿Has visto qué aire más malo tiene?, El
Tampoco se hallaba aquí libre de dificultades.
otro: .Sí, me da lástima el pobre loco,. El primero:
Por suerte, no me consideraron desde el principio
.A mí también, pero no se le puede cuidar. Cuando
como uno de esos maestros de escuela que van de
por un momentose muestra lúcido y se cree
uno que un lado a otro ganándose la vida. Algunos de los
realmente es capazde algo, se entenebrece de
nuevo ricos me saludaron amistosamente; aigunos sacer-
este instante, y si llega uno a acercarse, se ve que
se dotes desearon la bendición de Dios para mis pro-
ha quemado a sí mismo,. El otro: .¡§i definitiva_
yectos; algunos hombres prudentes creyeron que
mente ocurriera así una vez! ¡N)tose Ie podrásocorrer
podría resultar de'ellos algo útil para sus hijos; io-
hasta que sea ceniza!, El primero: oDios sabe que
dos parecían esperar discretamente hasta ver en qué
se debe desear por él que así sucefla pronto,.
paraba aquello.
Esta era Ia recompensa a mi trabijo en Stanz;
pero el maestro de aldea de Ia ciuda d baja, a
trabajo que, con esta extensión y en semejantes cir_
cuya escuela fuí enviado, tomó Ia cosa más en serio.
currstancias, ningún mortal había intentado aún;
tra_ Creo que consideraba como último fin de mi fervo-
bajo cuyas consecuencias internas me han conduci- 'roso machaqueo del A B C el apoderarme
tkr ¡rl estado en que me hallo ahora. de su
puesto con todos sus gajes 1l)f Una vez extendióse
Sc asombraron cuando descendí del Curnigel con
rni ;rf\eja voluntad y mis fines anteriores, y no que_ (1) ., seinen Posten mit Haut und Haar in melnen Sach
ríl y rro buscaba otra cosa que un rincón donde, zu kriege.n, Modismo; lit.: echar su puesfo en mi saco ión
piel y pelos.
3ó cóMo ENSEñA oERrRUDrs A sus HrJos CARTA PRIMERA 37

rápidamente por las calles vecinas a la que él vivía rlllr,il;Iil se ensayase en sus hijos las nuevas teorías;
cl rr¡¡nor de que el Catecismo de Heidelberg estaba ,lul lo hiciesen en los suyos los habitantes de la
en ¡religro. Este Catecismo continúa siendo en las , urlrrl ;rlt"¡[Ásí ocurrió. Mis protectores y amigos,
ciurl¿rclcs protestantes de Suiza el alimento con que ,'rrr¡rlcrrndo todo eltacto preciso en tales sitios y con
sc nrrtre intencionalmente a la juventud de la bur- l.rl olrjcto, consiguieron al fin que entrara en la es-
grresía ordinaria y de las clases inferiores, durante , rr,'ln nlás inferior de la ciudad alta. Me consideré
lanto tiempo como a los palurdos de las aldeas; y lr.lr,,. No obstante, estaba al principio como asusta-
lú sabes que entre nosotros se Ies deja así hasta la rlo; ;r cada instante temía que me arrojasen otra vez
ópoca de sus esponsales (1). Sin embargo, lo del rlc nti cscuela. Esto me hacía más torpe de lo que
Catecismo no fué lo único. Por esas calles se susu- rr',rlnrcnte soy; cuando pienso en el ardor y en la
rraba también que yo no sabía escribir ni contar, ni vrtlrr con que en las primeras horas de Stanz me
aun leer correctamente. Pues bien, amigo mío; tú lo¡¡s[¡1¡[ un a modo de templo encantado, y des-
sabes que las voces del arroyo no son falsas del lrurs, cn el temor con que en Burgdorf me sometí
todo: realmente, yo no sabía escribir correctamen- rrrlulariamente al yugo escolar, apenas puedo com-
te, ni leer, ni contar. Pero también se da sobrada lrr('¡r(lcr cómo el mismo hombre pudo hacer una y
importancia a los rumclres de la calle. Lo has visto r ¡ll;t cosa.
en Stanz: podía enseñar a escribir sin saberlo co* ll;rllía aquí un reglamento escolar, una a¡:arien-
rrectamente yo mismo; y, en efecto, miincapacidad r r.r tlc responsabilidad y bastante pedantería y pre-
en estas materias era substancialmente necesaria lrn,iiolles. Todo ello me era extraño; en mivida ha-
para sumergirse en la más gr4nh.e sqnci!!e-4_5§_!"¡1é- lrr,r soJrortado naó¿ parecldo; pero quería alcanzar
todo de enseñanza y pur4 encontrar.lo" medios con rrrr lirr y me resigné. De la mañanaalanocherepe-
Ios cuales pudiera llegar a enseñar a sus hijos el It,r constantemente mi A B C y proseguí sin plan la
más inexperto y el más ignorante de los hombres. rrr,r¡r'lur empírica que hube de interrumpir en Stanz.
No se podía, sin embargo, pedir a los aldeanos ( ,¡¡¡p1.¡¡1[¿, incansable, series de sílabas; con ellas,
dt'l3urgdorf que lo aceptaran todo de antemano y y , orr núlneros, escribía libros enteros y trataba por
lnucho menos que tuvieran fe en ello. Tampoco Io lrrrkrs krs medios de reducir los principios del de-
Iricier«»r ¡',or sí.f'En una reunión declararon que no lrlrr.o y del cálculo a la mayor sencillez y a formas
rlr(', ('on el arte psicológico más delicado, deben
(| )
..,eutn Heero ga bát múend, idiotismo;
- zum Herrt llrv;rr lcntamente al niño del primer paso al segun-
lPfarrer) lrckn gehn mñssen. rl,, rlr.s¡rués, rápida y firmemente, al tercero y al
39
CARTA PRIMERA
38 CÓMO ENSEÑA GERTRUDIS A SUS HIJoS

la mía, llegarían a ello por


cuarto, aunque sin vacíos y sobre la base del segun- lri r n unrt obra como
1,,,,1,,,', crnlinos' Pero no;
tales hombres.a mi edad
do ¡rerfcctamente apercibido. Pero ahora, en vez de y justo'
las lctnrs (lue en Stanz hacía escribir con tiza a les I'r',( iur stt poltrona, como es conveniente
mis vieios días
Irifios, lrice que dibujaran ángulos, cuadrados, líneas V. rro lrc llegado a ese estado' En deie obrar
,,,,,,,, ,1,,. rlgocijarme de que se
me:
y itrcos. '' modo pro-
pero a-mi
Con este trabajo, fuí adquiriendo poco a poco la ,1,",,1.' :rtlajo. io hago a gusto,
idea de la posibilidad de un A B C de la intuición, r'., (.on toda mi actividad y con todos mis esfuer-
es-
que tan importante lo creo ahora y en cuya ejecu- :,';, i;.,r;á sino el caminó real, cuyas ventajas
';,; (ltle su recta direcciÓn y su curso abierto
ción concebí en todos sus límites, aunque sin duda ,,,, ,l,t
todas las vías
algo obscuramente todavía, el contenido total de un i,',,;.',; ,i..up^r..., la seducción de los
método general de instrucción. Transcurrió aún al- t.rluosilS, por las cuales llegan ordinariamente
Ir,nrlrt'cs a la gloria y tamÉien
a los milagros' Si
gún tiempo antes de verlo con toda claridad; y te
que pretendo' no nece-
parecerá inconcebible, pero es realmente cierto: me- r, ,rlr,, o lO más ixterno de lo
lo haga
ses enteros había pasado elaborando los elementos ,,1,, ¡rt;is que decirlo para que el más simple
o puntos iniciales de la instrucción y hecho todo 1o ,h",¡rrt('s. Pero ap.rui dt ver claramente que no 11e-
ni los milagros' consi-
¡rrcciso para reducirlos a su mayor sencillez, y, sin ;,;,'l ;i,,i*nru, ni el honor haber procedido
embargo, no conocía aún su trabazón o, al menos, rlr'ro cotllo la corona de mi vida
muchos años'
no tenía una conciencia precisa de ella. Pero a cada rh",rL' rrlrajo en este empeño durante
veo más claro
hora sentía que avanzaba más, y, en efecto, grande- ,,,,,' t,,,y .t-, mis vieios días' Cada vez
Al cargar con todos
mcnte. §. l,r'. v,'tti;rjas de esterproceder'
Aún vestía yo pantalones cortos, cuando ya me ll'\ ,ll(.itiC()S de¡eres escolares, no sÓlo superficial.
rrrr modo constante-desde las ocho
ntt', sirltl de un
habían predicado que era una cosa santa empezar
,1,' l,r r'¡r:tiatra hasta las siete de la
tarde' con pocas
¡ror lo más bajo para llegar a lo alto. Ahora sé, por naturalmente' a
cx¡'rcrieucia, que para hacer milagros, aun con ca- t,,,',,', ,t" interrupciÓn-, tropezaba'
la existencia
ilrrl,r rrrsllltte con hechos que explican
I,c I k ¡s canos, se
Aq§.!I&gj35$s{ejbaj o; no quie- ,r,l i,,', r,'r.l; físico-mecánicás, por las
cuales nuestro
lo llaccr ninguno; no me acomodo a ninguna de
srrs cxigcncias previas pararealizarlos y nunca traeré r'l,nlltl tccil¡e y conserva más o menos fácilmente
crrtrc nranos ¡ri su verdad ni su farsa; pero si los l,,,l,r', l;r'; irtipresiones exteriores'
lronrllres r¡ue a mi edad son dueños de su cabeza y
( ,rtl;t ,lil organicé más mi instrucción en el sen-
no tuve
sus nervios quisieran o debieran trabajar desde aba- l¡¡1, rtr' ,'r,,, .Jglur; pero verdaderamente
?

40 C()M() ENSEÑA CERTRUDIS A


SUS FIIJoS
(JAIII'A I'RIMERA
4L
concicncia dc su lundamento
hasta que una vez me
tlijo cl corrsejcro ejecutivo Olayre, ¡r¡, r¡¡¡¡¡¡11;¡11 o Icjlrría con que suelen impresionar
J qui., trataba r'¡r" y siguierrdo rlasta sus últimos rímites
'r r¡rrrrrs;
dc i,tcligible la esencia a!
'acer
I I t.rj or:
ri
,riüao el vera_ h''' ¡rrrrrt'i¡rir¡s trc ra enseñanza, traté de
r rr r r
ulez Vo u;
méchaniserr¿
l, éQucotio a (ll.
o investigar
.;r
Ar.crt«i y me sugirió.la.palabra pr..iru t.l ticrrr¡ro inicial de la instrucción del
lrrrrrlrrr',rr
que desig_ niño
,lb¿r la csencia de mi fin y de lt r,,l;r r.n :;ttr; ¡lrirneros momentos, y pronto me con_
i"J;;;r.
medios. v, nu rlr.t¡rrc l¡ primera hora de iu
Quizri en mucho tiempo no hubiera instrucció! es
caído yo en l( lr,,r,r (l(, sl.l tracilniento...f4 naturaleza le instruye
cllo, ¡rorque no me daba razón
A. ,rO, ." mi pro_ rlr,rrrk. t.l il¡stante en que sus
sino que me abandonrn. .nt sentidos llegan a ser
:..,1:r, iurente a sen_ nr'lqtl,lr:r,;r sus impresiones. La
tinlientos obscuros, aunque vivos, nueva uld, no aa
que.afirmaban Irlrrt. r,,,;t (l.c la capacidad enteramente
sirr duda mi marcha, pero que sazonada de
no me Ia hacían co_ ¡¡,r ¡lrl¡ r.,.1;rs irnpresiones; no es nada,
¡rocer. No podía obrar de ,ino al aaa_
otro modo. Desde hace lr'l't rl(. l()s gérmenes fÍsicos ya uitimados, que
treinta años no he leído libro
alguno y turpo.o po_ ltlrrrlr.u (l) con todas sus fuerzas y con
día leer ninguno más: carecía todos sus im_
los concqptos abstractos, y
i,
O. p¿rbras para
¡rllrrur ¡r rlt.sarrollar su propia configuración; no es
sólá ,iuia'Je mis con_ lilrlrr, ,,¡¡¡,, el despertar del animaf, ya completo,
vicciones, que eran prodúcto Oe
¡ntuic¡ones nume_ rlm,rlill(.r(, llcgar a ser hombre y qu; debe
rosas, aunque elt su mayor parte llegar
olvidadas. t rt,l lr
Así también, sin tener una conciencia r

exacta det llrl,rl;r i¡rstrucción del hombre no es, pues,


¡rrincipio de que partía, comencé .nttn.", otra
a atener_ ¡'lrrl rlur.t.l ;rrte de auxiliar a este anhelo (2)
rne, en los objetos que explicaba
a los niRos;; ;. di la ,,i
.{.
lylltrrrtlr,r;r l)or su prúpio desarrollo,.y este
arte des_
(l) Ed. Cotta: uComprendo aún muy poco llrral f¡¡¡¡,¡,,,ncntalmente en Ia proporcionalidad y ,;i.,
{.)reo que con estas palabras
el francés.
qr".iu o..ii {rJirrto ae o.- lllllr¡¡¡,¡ dc las-ilnprq;jqro. I r\,
"" iun J..o*un¡_
.1,.,o
rk.nur psicológicamente los medios
Ou
irrslrrrcción, e ipterpretándolas así,
f"
"ár.u"ión
y de la Íll dl rr[lo ¡1rq -c.lg¡ado preciso
desus fuerzas des_
srrgiriri lu palabra que erpresaba
i"ár"nte y me tllhrlrr,, l'r¡ las irnpresiones qr. f,un de transmi_
ideas, :ia interpre-
"a".tO
mis
Irrcir'rrr rrrrtóntica del mechanrlsrzas
pugde u"ar" el lrorre-
l$¡rh ¡r,r rrrr.tli, de Ia instruc.ió, hü ;;;;;;;
,n. ,-,. ,1, Anchaungslehre
!3r Zahlinoerh¿tnii", "n pág. 30s Illrttt,rrlr,. rrrr;r gradación cuyo principio y p.o.Á ,'
('(l N¡rlr)rp: nf Lal s¡dq¡..ión de
r ir.x y ll¡¡l r.nsambladura
todas Iu. ¡rtri.ior"s en se_ llHr lilllr,lr,rl r.xactamente al mismo paio que et
de las mismas at puntof-en que des_
('rl¡r¡ irl li¡rr¡lid¿rd cs todo el secreto
Oe m¡ metoáo; a esto
ll¡utrrr srr rrrccrrr¡is¡no,,. (?".) lfr I h)¡ lt'¡u
l{t I l,t <t ht¡t
, t.

.12 ci)Mo ENSEñA cERTRUDIS A sus HIJos ( Al,tlA l'RIMI:.ltA 43

niño que {'ethlrro,r, ¡urut r.x¡rlic;u'rlc :rntcmano a los niños, por


¡rrirrci¡rio y proceso de las fuerzas del se
Ir;u¡ rlc tlesarrollar. Vi pronto,
pues, la necesidad de tttrrlIr rL' ¡¡t';rlrnrkrs lricrr csc«.rgiclos y ordenados, los
int¡rririr csta gradación en todo el contenido de Ios corlr'Ilo\ (ilr(' st' lcs rluiere suministrar mediante el
t'or¡ocirnielltos humanos, y especialmente en los lrltgtt;rlr.
¡rrrrrtos fundamentales de donde parte el desenvol- I n r.x¡rt.r'icrrcil corrfirmó enteramente mi juicio.
virnicnto del espíritu humano, o sea el simple y Llrrn lrrrcrrrr rn;rrlrc confió a mi educación privada su
rinico camino que ha de observarse para llegar a hllo r rrnrrrlo ll)('nrs contaba tres años. Le vi todos
tcncr Iibros de escuela y de instrucción que satisfa- Ior rll;r,r ¡ror cs¡)írt:io de una hora y experimenté con
g:rrr a nuestta naturaleza y a nuestras necesidades. ól tttl nrrilotlo rlr¡r'arrte algún tiempo; traté de ense-
ñtt lr',ott lett'ttt;, li1,¡¡¡n. y con todo lo que caía en
ti"pry4g-qs.i"TslP,.-q!.e-Lo-s:'r9lel-91.!.§gsso-:'
iiclóñ de;iió;ii6"rñára [ésar a aAparar lós ele- Itll¡ rrrtrtnh, r.,, rlct'ir', intenté hacerle adquirir con
rnentos de toda instrucción conforme al grado de llrtll¡ r¡l.r rrrr.rlios corrceptos y expresiones exactos,
las f uerzas crecientes del niño y a determinar con la | 0 lth r, rlfhtt:il;lt'c()rr preciSión Io que conOcía de
mayor exactitud en las tres materias (1) lo que con- r ttln r ¡¡,rt ('ulor'('s, ¡rartes, situación, forma y núme-

viene de estos elementos a cada edad; de una parte f il, lttultlu lrrvc r¡rrc abandonar el primer tormento

para no omitir nada de lo que sea capaz por eom- th ln lrtvrrrltttl: lls letras desdichadas; únicamente
y de otra para no abrumarle ni perturbarle
¡rleto, rltlltlñ lttrf¡Jcrrcs y cosas, y pronto se expresó justa-
aquello para lo que no sea por 9orynf_e-!o_4pJ9. il¡nl¡, ¡nlrlr, krs objctos que se hallaban en el círcu-
' con
. eili;méile viluennieé áe háóeile deletrear ha
.

Iu rl¡ cu r ortocinricnto. En Ia calle, en el jardín y en


rle enseñarse al niño un grad'número de conoci- h r ln¡r lrrlorrlrri cn séguida testimonios generales
rnientos del idioma y de los objetos, y este juicio ptlt rttr t'ollot'ilttictttos, y rápidamente llegó a co-
nre convenció de la necesidad de una dirección psi- llur¡r r,lr l¡ llisloriu Natural, de Büffon (1), en se-
t'ol(rgica desde sus años más tempranos para la in- Jfr¡ r'nltrlllrlir,i, krs rnimales más desconocidos y los
. tuición.rac-io.-nal de-.t-a-d"a-Lia§-ca-§as. Pero como no es' iluttrlrrr¡ rrrrlx tlifícilesya distinguir y a observar
irrr;rginable, ni se puede esperar de los hombres¡ tal
('onlo son, una dirección semejante sin la coopera- '
rll lll¡t,r¡ltt tutttttttl de los animales, de Büffon (1707-
lrf,r, rlrtfl t'nrrr lr.rlz¡rtl¿r más por su exposición brillante y
t'iirl tle I arte, tuve que sentir necesariamente la ne- fttlfult,{ r¡lr' ¡(}r ¡rr ¡rrrstcridad científica; gozó mucho,
t'u;itlntl de libros intuitivos, que precedan a los abe- llfH¡ll rh' Itilll ilrrrrrlrlr,rrrcir'rn. No hay que pensar aquí que
\ lr lltl¡ ¡l¡, l¡¡ llrr,r ¡lrrrrrrlc cn 24 tomos, sino sólo de un.
A srrllcr: nírmero, forma y lenguaje. (7.) flrmflr,lrllr lrllrr r.rr rr|lrtn. /N).
{"'
ttt /t
(!rtu t"
sus HIJos CARTA PRIMERA 45
44 cótrto r,NseÑA GERTRUDIS A

I'
'.,,,, gron exactitud muchas notas, tanto en ellos t V rlr spués que han gozado cinco años enteroq
y ,t, ,,,,r llcatitud de la vida sensible, se quita brus-
corlro en las plantas en los hombres'
, ,lrlrlt: de su vista toda la naturaleza que les ro-
I:ste ex¡:erlmento, sin embargo, no era decisivo
,t, r, \(. interrumpe tiránicamente el curso encanta-
par;t los puntos iniciales de la instrucción' Ese
,t,, rI' SU holgura y de su libertad; se les arroja
rririo habt perdido tres años también,-y"e¡toy .,,nr(, ovejas, en rebaños compactos, a un cuarto
la
cr¡rtvencido de que a esa edad ya nos h.¿ dado
¡,, rlrr)lr(lo; se les encadena impíamente durante ho-
rraturaleza una conciencia precisa de obittos infini- /
, r.,, rliils, semanas, meses y años a la contempla-
tos; es necesario sÓlo que unamos el lenguaje a
esa
para elevarla a un ,r,r¡¡ 1ls letras desdichadas, insípidas y uniformes,
conciencia, con arte psicolÓgico,
grado alto de claridad y ponerles en situaciÓn de r ,,,' lcs ata a una marcha agotadora de toda vida,
f,rudar los fundamentos del arte vario y de la vpr- ' rlr;u de volverles locos al compararla con su esta-
,utteriOr.
dad múltiple a aquello que la naturaleza mlsma
tes ,1, r

enseñó; y, recíprocamente, de utilizar lo que la lrt.jo de escribir; de otro modo, llegaría atrazar-
mediode ex- lr rnagen del maestro de escuela y a señalar el
misma'naturaleza les enseñó, como
plicación de todos los fundamentos del artp y de
,',ulraste tremendo de su ser, de su actividad y de
,,rr nriseria con la naturaleza querida. Pero dime,
ia verdad que se les quiere comunicar' Su expe-
rrrrr¡1o: la cuchilla que cercena el cuello del asesi-
riencia y su capacidad son ya grandes a esta edad; ¡
rr,r y le hace pasar a otra vida ¿puede producir en
pero nuestras escuelas antipsicológicas no son en
¡ rr t'u€rpo una impresión mayor que Ia que produ-
Lsencia sino máquinas artificiales que destruyen to-
, r cn €l alma de los 'niños el tránsito del camino
dos los efectos de la capacid'ad y de la expertencta''1
misma' hermoso y placentero a Ia más miserable
,que ha creado en ellos la naturaleza 'r.rlrrral,
rrr,rrclla escolar? ¿Serán los hombres eternamente-
Tú lo sabes, amigo mío. Sin embargo, imagína-
ásesinato' Se r rr,f{os? ¿No remontarán nunca las fuentes prime-
te por un momento el horror de ese
de la naturale- r,r., de donde nacell la perturbación de nuestro es:"
Ocja a los niños gozar plenamente
za hasta los cinco años; se deja obrar en ellos to- ¡,rritrr, la destrucción de nuestra inocencia, la ruina
,h' nuestras fuerzas y de todas sus consecuencias,
tias las impresiones de ésta; sienten su fuerza, dis-
frutan sensiblemente de su desembarazo y de to-
,Ir(' nos conducen auna vida miserable y que lle-
v,rn a millares de nosotros a morir en los hospita-
dos sus encantos, y en ellos ha tomado ya su más
lr',, t) á las cadenas de la locuraZ
clcfinicla dirección ia marcha natural y libre
que si-
(.)uerido Gessner, ¡cuán bien gozaré en mi tum-
f,.uc ell su desarrollo el salvaje sensiblemente
fe-
CARTA PRIMERA 47
cÓMo ENSEÑA GEITRUDIS A sus
HUos
46
a d.ar a conocer contenido total de su conciencia y de sus expe-
ba si hubiera contribuído en algo
mi tumba si he riencias, y en todo han de ocupar satisfactoriamen-
tr.nt.r! ¡Cuán bien yaceré en te los primeros grados de la escala del conoci-
".rt
i*u^il a unii la naturaleza y el arte en la instruc- lo miento, por la cual nos conduce la naturaleza mis-
oioll A.r pueblo, tan intima iomo violentamente ma a todo arte y a toda capacidad. ¡eué vacío nos
esto mi
.rian t.p*udos ahora! ¡Ah, cómo subleva produce la falta de este libro! Lo necesitamos, no
esa ins-
.rp'tii"i La naturalezay el arte están ,en tn sólo porque debíamos procurárnoslo con nuestro
puesto:
tiuccion, no sÓlo separados, sino :lo,- arte nosotros mismos, sino también porque debía-
malvados' toyo,
sición por hombres .E: ::ll-
:i'-rt reser- mos tenerlo siempre. Carecemos, asimismo, del
riiu p..u.tto desde miles de siglos hubiera espíritu de ese libro con cuya vida nos rodea la
esta
vado, con el arte más exquisito, "quT,tlo^1 naturaleza entera, aun sin nuestra participacióni
y a nuestra époJ'
infernal a nuestra parte del mundo nos falta su espíritu, y nos violentamos nosotros
y más
.r,-ó.t, hacernos más miserables. i*p:l-:i:, mismos al agregar en nuestra aima, con nuestras
t.r á, .f siglo de la filosofía, que han hecho nunc escuelas miserables y con su monótono deletreo,
a la especie humana en ningún sitio.
y i1-l§l
:'
y la vanida el último resplancior del rayo luminoso con que la
tiempo el amor propio, la presunción
q': naturaleza ha querido imprimirlo en nuestros pe-
:" y:l:
rnundo tn
¡Qué a gusto olvido un chos.
mejantes cosas, y qué bien me encuentro iunto
caprichos m.e. obligan Vuelvo, sin embargo, a proseguir mi senda. In,
miiuisito queriáo, cuyos
quiriendo los primeros elementos de toda instruc-
p.n.i.ut más profundamente en el espíritu de
It
ción y de toda energfa precisos para el método mis-
libros iniciales para los pá&ulos! Sí' amigo

y tienen que dar e mo y para los niños que debían ser educados des-
estos libros son los que áarán de la cuna conforme a é1, observé una conducta
piir.il"rpe verdadáro a la absurda tt:1L:tl:i1
con los de la escuela-que, educados sin mi méto-
;;;;t-iiápo. cada vez veo más claramente
do, se encontraban ahora al alcance de mi mano--
;rt*; qu" i.u. animarles' .Hanconocimientos
de
PT]:.:^t,hu que parecía, precisamente, estar en oposición con
.i.á."t"t más simples de los
mis principios fundamentales, y, sobre todo, con
;;;;.; han de imPresionar Profundame*::":
de todas las t la sucesión psicológica de los conocimientos de las
,iáá rá, formas más esenciales cosas y del lenguaje a cuya luz debían desarrollar-
en
t an d. desarrollar pronta y exactamente se los conceptos de los niños. No podía proceder
numenc
la primera conciencia de las relaciones de otro modo; tuve que investigar atuerza de tan-
i,^n O. suminisirarles palabras y lenguaie para
48 cóMo ENsEÑA cERrEuqIS I sm HIle§ CARTA PRTMERA 49

nuestra educación; por el contrario, prestan gran


teos el grado de energía, que n-o
podía.cimentar-
modos me fué posi- estimación a todas las miserias que agregan mal y
Ln eilos] Lo hice de cfantos torpemente a esa poderosa acción, como si su arte
entre las rui-
Uie y to encontré en dos partes-aun. lo hiciese todo por la especie humana y la natura-
frr'¿. la mayor inteligencia-cultivado mucho leza no contribuyese con nada. v sin embargo, sólo
pareciÓ posible'
más intensivamente de lo que me la naturaleza nos hace buenos; sólo ella nos con_
irrt f, inconcebible carencia de todo conocimiento
tluce recta y firmemente a Ia sabid uríay ala verdadl
\
artística' Encontré un
iecnico y de toda capacidad Cuanto más seguía sus huellas y trataba más de
utunOono indecible en todo lo que los hombres'
;ñ.* su influencia; sin embargo, la naturaleza
no anudar mi acción a la suya yaguzaba más mis
fuerzas para acomodar mi andar al suyo, tanto más
muerta tras este abandono' Lo he experl-
inmensos me parecían sus pasos; pero también Ias
".tubu
mentado ahora y puedo decirlo en este
momento:
más de lo que' luerzas del niño para seguirles. En ninguna parte
es preciso que pase mucho tiempo,
y la.enaier tncontré flaquezas paru utilizar lo que hay en la na_
concebible,.antes de que el extravío luraleza yen mi mismo, sino en el arte por querer
"s
;á; áe ta especie humana puedan extinguir guiar un carro, que al andar por sí, no se Ie debía
nuestra natttraleza en elcorazón de un niñol Hay
conducir, sino únicamente cargar (1). Me detenía
t'r, Oi"t que ha r:oltlcado en nuestros pechos u
lres veces antes de pensar que los niños no pueden
ct,ntrapeso a ttuestra ¡:rro¡ria locura' L' Yidi {- hacer una cosa, y diez antes de decir que háy para
alrededor'
verdad de la naturaleza totla, que fluctúa rllos algo imposible. Hacían cosas que me párecie-
¿e nuestra existencia, lo mantienen; y la eterna;
ron increíbles en sú edad. Hice diletrear a niños
;;,"pñ.;.ia del Creádor no'quiere que se pierda tle trece años el galimatías más absurdo, sólo
.,-r nu.ttt^ debilidad y en nuestra
inocencia 1t t11-
porque era absurdamente difícil. Amigo, tú que
ralera, sino que todos los hi
lns oído deletrear de memoria las fraseJmás largas
ñ;. l"t tro*ut.s
de la verdad
lleguen
9on .fiy3za, -^t-:.f
y de la iusticia, hasta que' ¡
i:l y rnás difíciles a niños de cuatro años apenas,
¿lo
miento
vados por sí mismos de la indignidad
de
:' *! lmbrías creído posible si tú mismo no lo hubieses
a., enseñaba también pliegos enteros de
naturaleza, por su propia culpa y con. :,*
plena t

ciencia de ello, se extravíen en el laberinto (l) Ed. Cotta: «que tieneen sí mismo las fuerzas inter_
y en los abismos del vicio' Pero los hombre nn¡ de su proceso, o, meior dicho, donde sólo hay que sa-
"r*,,
,',, ..ú.,, loque Dios hace por ellos y no dan im rrr rle lo íntimo del niño lo que yace en él mismo y que
$k¡ re le puede excitar y no comunicar». (.V.)
¡',,,rtartcia alguna al influio cle la naturaleza
"{
A sus HIJos CARTA PRIMERA 51
50 cÓmo exseÑA oERTRUDIS
más conci- limitarse en los medios de desarrollo de su es-
geografía escritos con las abreviaturas
las palabras p{ritu:
i"t,-v l.thacía leer al mismo tiempo
rii'.'a*onocidas, indicadas sólo con dosTú has
letras' l.o a extender cada vez más el círculo de
podiían deletrear lo impreso' su intuición;
á"r0. estos plie- 2.o a imprimir en ellos precisa, firme e
^p."^s que leían
visto la perfecta exactitud con
los apren- inconfusamente las intuiciones llevadas a su
go.-V f, absoluta facilidad con que se
conciencia;
dían de memoria.
lntenté aún hacer comprender lentamente
a algu- 3.o a suministrarles ct¡nocimientos de len-
física muy guaje suficientes ¡rnrr totlo lr¡ que la naturale-
no, á. los niños de más edad leyes de za y el arte hayl llev;rtkr a su conciencia y
.it.u.t^Art e ininteligibles para ellos'. Aprendieron
por medio deba llevar aún.
iu, i.ur.. completaminte de memoria for- Digo que, en tant«r r¡ue cslos tres puntos de vista
iJ ü recita.ión y de l,a lectura, y de la misma
estas leyes' llegaban a ser más ¡lrt.t.isos catla día, se desarrolla-
de
,n, fo, corolarios que se deducían una ba en mí también lerrtalr¡crrlr: rr¡la firme convicción:
todaiorma catequística'
Al principio era' como 1.o de la rrecesirl;rrl ttc libros intuíticos
papagayo' de palabras
mera repeticiÓn, a modo de para Ia primera irrfnrrr.i;r;
rigu-
.nnturr. e incoherentes' Sólo la separación 2.o de la neccsitllrl tlt. rlr lnodo de ilustra-
rosa de los conceptos singulares'
la ordenación
honda' ción seguro y extcto ¡xrra cstos libros.
pi..ir^ de estas separaciones y la concienciapalabras 3.o de Ia necesitlltl ttt. ulur clirección funda-
gtrt^J. hasta hacerse ir-rdeleble; de estas da en estos libfos y cn slt nrorkr tle ilustración,
su obscuridad des-
confusas, pero que en medio áe
les produieron para los conocimientos rtt los rronlllrcs y pala-
Ñ;; iuyo o" luz y deunclaridad'.
sentimiento de verdad bras que deben hacersc t'on.iclllcs a los niños
lenta y progreslvamtntt
a aun antes de quc llrr¡¡rrc r.l lltr¡rnerrto de co-
., ¿""cb*rrrensión de los obietos presentados poco a menzar a deletrear.
átto., qu.,'.omo la luz del sol, rompieron Es inestimable para ellos l¡r vcrrtnj;r rlc tener una
poco las nieblas más densas'
cr¡nciencia temprana y fácil rh. rut;r ¡1r';rrr ru-rmencla-
E;;; rrtcha total de mis experiencia: lubltl
tura. La impresión firme tlc los nonrlrr.cs les hace
,on O" desarrollarse lentamente en mi-espíritu
;;ilÑ*nluÁ"nt t.s más exact:: d:::1':'Il; irrolvidables las cosas tarr ¡rr,orrlo t.olrrr¡ son lleva-
ro:"^ o:P-': rlas a su conciencia; y el corrJrrrrlo tlc l«rs nombres,
liJl, ;:;ill; 'na,'tu'utnente
que
cotl los niños en sus primeros años'
slno fr¡ndado en la verdad y ctr ln r.xlt:titutI, desarrolla
.,,r,,,iu,
CARTA PRIMERA 53
52 CÓMO ENSEÑA OERTRUDIS A SUS HIJOS

tor, por sus circunstancias momentáneas, su suerte,


y mantiene en ellos la conciencia de las relaciones
sus ensayos y experiencias. Es casi increible lo in-
ieales de las cosas. Las ventaias de este medio au-
fatigablemente que realiza sus experimentos, y
mentan progresivaménte' Nunca ha de pensarse cómo-exceptuando algunas ideas directrices
que no sirve de nada al niño sólo porque no com- -filo-
cosa' Es cierto que si sofa más después que antes de ellos, tiene que mul-
órenda perfectamente alguna tiplicarlos, aunque entonces los resultados ganen
se t a apropiado los sonidos y las voces
de una
gran parte de la nomenclatura científica con y por i en seguridad. Para aplicar estos últimos a la vida
por lo menos' ordinaria, es decir, para acomodarlos a los prejui-
Il apiendizaje del A B C, disfrutará,
cios, a las circunstancias y a las exigencias de los
de los beneficios qve goza un niño en su cuarto' ;
hombres, necesita, o auxiliares liberales acordes con
en una casa de comercio, al estar familiarizado des- l]
é1, que le ayuden a encontrar las formas, o un pla-
de la cuna con los nombres de objetos innume- ll zo de tiempo muy espacioso para descubrirlas len-
"?ito,uroopo tamente por si y para dar con ellas un cuerpo, por
Fischer, que tiene un fin semejante ll
y lo iuz- así decirlo, al espíritu que le anima. Los principios
al mío, vió desde el principio mi proce-der ll fundamentales en que se apoya su método son,
gó rectamente, aunque se apartaba de su propto'
¡¡ poco más o menosr los siguientes':
iamino y de sus propias miras' La carta que escrl- fl (Los cinco puntos de referencia expuestos a con-
las ll
bió a S[einmüller es notable en relación con tinuación, a que llama principios fundamentales
en época' Ouie-
(t)' Ill
ideas que se tenían del asunto esta
tlc mi método, no son otra cosá que aspectos par.
ro insertarla aquí con algunas observaciones ciales de mis ensafos realizados para la consecu-
.Para el enjuiciamiento de lhs empresas pedagó- [l ción de mi fin; como principios, están subordina-
gicas de Pestalozzi es preciso, ante todo, .conocer I rlos a las ideas básicas que me los engendraron.
ia base psicológica en que descansa su construccio.n: ll l'cro aquí falta la primera idea del fin, de que par-
' Esta .ub.itt., ii.rtamente, aunque la fachada -dtt ll
y des- fl kr. Yo quiero reparar los defectos de la instrucción
eclificio presente arin bastantes desigualdades r.,icrllar habitual, especialmente los de las escuelas
propor.ior.s. Se explican muchas de estas fattas fl rrrft:riores, y buscar formas parala enseñanza que
por'el proceder empírico-psicológico del construc-
fl rro tcnga estos defectos.)
-(l) L" ;ta se halla más completa e impresa con .alSu' [l , 1." Quiere levantar intensivamente las fuerzas
del myltro y.71
nae variaciones en la Biblioteca heloética
laltas oel ll úrl tspíritu y no sólo enriquecerlo extensivamente
escuela, de Steinmüller' Tomo I, 1801 ' Alguras
I t, r ( presentacio nes.
texto pestalozziano podrán explicarse asi'(N) t )

l
CARTA PRIMEM 55
cÓMo ENSEÑA cEBIBgPls A sus
rluos
54
Dicien- Conseguí entonces que los niños, mientras hilaban,
.Espera conseguirlo de mriltiples modos'
ha- adquirieran tal facilidad en el cálculo, que yo
do a los niños en voz altay con frecuencia-y mismo no podía seguirles sin tener ante mí el pa-
definiciones'
.ien¿o..fot repetir después-palabral pel porque me guiaba. Todo estriba en la psicolo-
además.del fin
t p*íodos largoi;uno
i,:;;.t
pi{tll?:
de estos procesos' qule-
gía de la forma de enseñanza. El niño ha de domi-
mente-eip.cial de cada nar enteramente el trabajo manual que realiza du-
y su
,. torr., su órgaao y gjercitar su.atenciÓn
los hace dibu- rante el aprendizaje, y la tarea (Pensum) que apren-
,..oii.. Con iglátes iunáamentos'tiza en la pizarra de además del trabajo ha de ser igualmente, en cada
;;; fibñ.rt i o'trazar letras con caso, sólo una ligera adiciÓn a lo que ya sabe.)
repeticiÓn"
--iVr, esos ejercicios de
durante
perfectamente 2.o Une por completo sus enseñonzas al len-t
*t"ncls, les hacía dibular guaje.
memoria sus
linlas, ángulos y arcos, y aprender de (Propiamente, aquí debía decir: Considera el len-
;;fi;iti"r;;, y'partia,ln t"'
normas que buscaba
guaje, con la intuiciÓn real de la naturaleza, como
principio expe-
prt" i" .rr.ná¡ia de lalectura, del el primer medio de conocimiento dc uuestra espe-
del conoci-
Iimental de que los niños son capaces cie. Para ello parto de este principio: el niño tiene
y del maneio de la tiza
miento de las proporciones t¡ue aprender a hablar antes que se le enseñe a leer
años ántes que del ejerc-icio de
la pluma y
racioñáIñéñté. Pero yo unía tanrbién el modo de
"lgrno.
dJla confecciÓn de letras pequeñas') rnseñar-á háblar a los niños a l<¡s conceptos intui-
.Al final reparte a sus alumnos plaquitas delga- tivos que les suministra Ia naturaleza y a los que se
estas hoiitas hay gra-
das de cuerno transparente: en (¿omo lcs debe comunica¡ por medio del arte.)
de modelo a
üaAas lineas y letras que sirven .En el lenguaje se hallandecantados,ettefecto, los
cuanto que pue-
los alumnos, tanto más fácilmente' r csultados de todos los progresos humanos, sólo
por ellos
den colocarias sobre las figuras dibuiadas (lue ha de seguiise su camino psicolÓgicamente'.
por su transparencia, establ ecer la
comparación de-
y, (El hilo de este proceder ¡lsicolCrgico se ha de
Úiir. Un, doble ocupaciÓn, en el mismo ytiempo
es
trabajos lrrrscar en la naturaleza del desenvolvimiento mis-
,r" O*r*ción a lai mil circunstancias sin rut¡ del lenguaje. El salvaje dctermina primero los
á. i. uiir, donde debe repartirse la atención objetos, los nombra después Y, Por último, los rela-
eiemplo'
«listraerse. Las escuelas profesionale¡, R9r t ioua con los demás; y únicamente más tarde llega
se fundan enteramente en esa
habilidad''
ya sobre este ir ¡roder determinar más exactamente, por medio de
(Hace treinta años había obtenido l¡rs terminaciones y conjunciones de las palabras,
más decisivos'
asunto en mis ensayos los resultados
56 cóMo ENSEÑA cERTRUDIS 4:i§ i!§ CARTA PRIMERA 57

.Les comunica una destreza mecánica y cierto.,r.-


los estados variables del mismo conforme al tiempo
tacto en el lenguaje, proponiéndoles fáciles eierci-
y las cir.unstancias en que se halla-' Según estas
íd.^., trataré de satisfacer la demanda de Fischer' cios lle flexión gramatical'.
lenguaje' (Esta flexión se limitaba meramente a descripcio-
O. i.grit psicológicamente el camino del
que d"eseo tratar más detenidamente baio el nes de objetos sensibles conocidos por ellos.)
título
.Con esto gana extraordinariamente su esponta-
Lenguaie.)
.Ño quiere tazonat con los niños hasta haberlos neidad, y cuando han aprendido a usar y conocer

.' provisto de una sumaad3 natabl¡^y giros que por muchos ejemplos ciertas fornras de la descrip-,
ipienden a cómponer, descompoler. y aplicar ción, las aplican a los miles dc objetos que se pre-
a
así su scntan en lo sucesivo e imprimen a sus explicacio-
lás objetos que istán a su alcance' Enriquece
sencillas de los objetos rrcs y descripciones el sello de la precisión sen-
nr.*oiiu con explicaciones
sensibles y enseña al niño a describir
lo que le ro- ',ible'.
de.sus renrl¡1!1- (Ahora busco los fundamentos generales y pri-
dea, a daise cuenta, por tanto,
conctencla rrrlrios para este objeto en el número, la medida y
cioáes y a dominarlos, al tener ahora
clara dé las que ya estaban en su espíritu'' ''l lcnguaje.)
(Mi opiniÓn ,óbt. asunto es ésta: Para ense- :l.n Trata de suministrar a todas las operaciones
"." modo de pen- ,ltl cspíritu, epígrates o títulos (ll o ídeas direc-
ñar a raiottar a los l1iños y a tener un
elt cuanto sea posl- Ír r('f.§.
sar pro¡.rio es preciso impedir,
(l:llo debía decir: busca en toda la extensión del
ui., qrl charlln ttemasiádo Y Que se acostumbren
superficialmen- rrll y de la naturalera los puntos fundamentales,
a traU'lar de cosas que sólo conocen
de aprender no es el mo- r',', ¡¡¡1¡ds5 de intuición, los hechos que puedan uti-
te. Creo que el momento
' mento de juzgar; el tiempo de juzgar comienza con l ,,rr ''r' por su precisión y generalidad como medios
con la ma- r,
' un(los
para la facilitación del conocimiento y del
la terminaóioñ Oet aprender, comienza
i d";;; il lr, .ru.^. pot q" se quiere seunpuede y
indi-
t,rr,
,
ro (le muchos objetos subordinados y unidos a
y así da a los niños e¡rígrafes que despiertan
r1,,,,
que expresa
itzgat, y creo que toAo luicio y' por esta ,r ,rl.rrr:it'rrl
para objetos semejantes: les titula se-
viduo debe tener una verdad interna' ,, r ¡rlt'rts de conceptos análogos, cou cuya preci-
tan maduro
causa, ha de nacer de un conocimiento ',r
enteramente ,',rr ¡'rrcrlen separar las series completas de los ob-
y completo, como la semilla sazonada
de la envot-
stlc por sí misma libre y sin violencia rr l\tttt c»der Rubrihen.
tttra que la encierra')
CARTA PRIMERA 59
5_8 j9M9 ENSEÑA GERTRUDIS A sm IUo!-
cia que debe aprender. Y se le han de ofrecer de
y ver claramente la naturaleza de sus diferen-
iet<rs todos los modos los materiales precisos. Pertene-
cias.)
ccn también a las ideas directrices las frases que al
.Por dispersos que se presenten los epígrafes'
¡rrincipio sólo se confían a la memoria como má-
serclacionanmutuamente.Sonrepresentaciones ximas prácticas, pero que adquieren, poco a poco,
que se refieren de un modo recíproco
y que' pre-
y fa- lrrerza, aplicación y signilicado, Y que precisamente
cisamente porque necesitan complementarse profundamente y se
¡r«rr este medio, se graban más
.iiitri r" cómpásicion de las aisladas, insinúan al
con- rlemuestran meior,.
el afán de la investigaciÓn' Los títulos mecanismo de la ense-
"rpiritu que 4.o Quiere simplificar el
Ar..n a la clasificaciÓn de las representaciones rlunza y del aprendizaie (1).
caótica'
.. uu, acogiendo, ponen orden en su masaa relacio- .Lo que acoge en sus libros de enseñanza, y
y .i utrurEn así ievantado induce al niño
para rllriere, por medio de ellos, comunicar a los ni-
irai solícito las materias aisladas' Sirve esto Na- tlos, deb€ ser tan sencillo, que, cada madre prime-
\
fo, titrlot generales de la Ceografía, Historia
que domina I rr r r y cada profesor después, aun
dotados de un mí-
turat, fecn'ología, etc' La semeianza t',,,,,,um
de capacidad para la instrucción, puedan
a locali-
en ta etecclOn áe materias ayuda, además' , ,,rrrprenderlo, explicarlo, enseñarlo y componerlo-
,ar la m.*oria. Las ideas directrices se encuentran I )('sea, sobre todo, hacer interesante y agradable a
en ciertos problemas que en sí
pueden ser o son I

l,r,r rnadres la primera educaciÓn de sus hijos por


I
Estos problemas consi-
áui.to de ciencias enteias' rrrcdio de una instrucción ilustrada del lenguaje y
grl, qr. el espíritu infantil trabaje infatigablemen-
en ,ll la lectura, y así-t^ice-satisfacer lentamente las
i. iu resolución cuandoo se descomponen rr.ccsidades de las escuelas elementales y comple-
"n
sus elementos, se presentan al niño
razonadamen-
que ya ha encon- l,rrl;rs con una educación doméstica depurada-
te, .e ord.nan bajo los epígrafes
trado o puede encontrar fácilmente
y se utilizan
.,rrno de observación' Ofrece un ejemplo \l) Lernen.
(l) Es indudable qué el espíritu humano no es igual-
¿. ..t."¡ét.icios
proceder la simple piegunta: .¿Qué puede ,r r¡le capaz para las impresiones que se alcanzan median-
la Natura-
utilizar i hombre de los tres reinos de rr ,'l ¡¡p¡s¡dl2¿je, en todas las fornras que se Io presenten'
Irva? El niño considerará y examinará desde este t I rrrte de descubrir las formas que excitan más vivamen'
cosas de las que sospecha t, ,,rr sensibilidad es el mecanismo del método de enseñan-
¡rrruto de vista muchas todo profesor debe investigar en la libre naturale-
a la soluciÓn de este problema
,rr, r¡rre
rr,t"l'f^t, contribuir
la cien- ,,r y tlebe aprender en ella para provecho de su arte.
iecrrol(rgico. Así se construye por sí mismo
CARTA PRIMERA 61
A SUS IIUOS
ÓO CÓMD ENSEÑA OERTRUDIS

rh'¡rendiente y sabiarNo ciertamente para hacer de


por esta causa',realizar algu-
Quiere precisamente como estén l¡r,, ciencias, como tales, un juguete falaz de la po-
;;;;r;y". con las madres tan pronto y es de esperar lrrcza que necesita de pan, sino para librar a esta
ñÑ sus tiuros de enseñanza' primas pe- ¡,olrreza, mediante los primeros fundamentos de la
qr" .f Gobierno contribuirá a ellos con vcrtl¿rd y de la sabiduría, del riesgo de ser el jugue-
qtteñas'. tr, rlcsdichado, tanto de su ¡rropia ignorancia, como
'"tConor.o las dificultades de este punto de vista'
no se con- ,h' la astucia de los demás.)
s.'ái.. g.neralmente que las madres .Ello debe alcanzarse por Ia disposición de los
vencerán de tener q" "nt^tgurse
de un nuevo tra-
fregar y lavat' zur' lrlrros de enseñanza, que han de contener los ele-
üu¡o uO.*as de sus labores de nrr'¡rtos capitales de las ciencias en palabras y fra-
penosas de su vida'
;; ;;;*. y todas las cosas ningún trabaio' sino ',r'., bien seleccionadas y que, por decirlo así, han
, .i r., respbndo, no tiempo
es ello
alguno'.sino que les ,ll proVe€r las piedras sillares en las cuales pueda
'rr'¡r.g"' ,L-les roba para ,h'scansar fácilmente después la bóveda del edi-
fastidiosos
lü ;l vacío de mil momentosatenciÓn y se me Irr'ir l .
ellas, no se me presta ninguna
'
Sin embargo' el (Vo me hubiera expresado mejor así: Ello debe
contesta siempre: ¡Ño qoJttanl rl'lrrzarse principalmentepor lasimplificaciónde los
al buen Zuin'
i'l'eá;ii^.i", qu. "i año 1519 decíaleerán la Biblia t,rurtos iniciales de la instrucción humana y por el
giio: .r. inítit; ¡ames las madres
ellos diariamente t,roceso ininterrumpido de todo lo que puede enri-
con sus hiios; nurlca rezarán con ,¡r('cer el conocimiento individual de cada hom-
de la n6gtls'' hallÓ
las oraciones de la mañanay
diio: .¡llo lo l,rt'. Los mismos Iibrtrs de enseñanza no deben ser
;;. l;h^.ían enetioy'ttguto
7522,y
"ítonttt
de-1i medio' y sé ,,lr;r cosa que un enlace artístico de la instrucción
hubiera creído!' y allá r rr lodos sus ramos con Io que la naturaleza tnisma
hablará aquí
que antes Oe ttegar ei'año-l803 rr,r( e en el desarrollo de esos conocimientos por
asunto'
un nuevo P' gonifacio de este ::I:^l: r,,,, hombres en todas las situaciones y circunstan-
esperarlo; ese
ilLo-J untiguo en 1522' Bien puedo , r,r'r. Nada deben ser sino una elaboración artística
padre llegará')
l, todas las fuerzas necesarias al hornbre para el
*Con este cuarto principio se une el
quinto:
1r'lrrlro empleo de lo que la misma naturaleza hace
-
Quiere PoPularizar las cienci¿s'' general' ,n todas las materias por su desarrollo.)
te.f" .é, quiere initnt" suministrar'-en quc .l)ebe obtenerse, además, ese resultado por la
de capacidad mental
s."do de inteligencia v para vivir una vida in' ,lr',lribución y venta a bajo precio de los libros de
"r
i,.!.situn todos lo1 toÁ6..r
CARTA PRIMERA 63
62 CÓMO ENSEÑA CERTRUDIS A SUS HIJOS

y completamente deben referirse t'n tanto que no se hayan encontrado las formas de,"
enseñanza. Breve
instrucción que_lpgan del maestro, al menos hasta,
unot , otros en una gradación y formar un todo;
pero han de tener uná existencia propia y han de la terminación de los conocimientos elementales, el
.pod.rse diftrndir separadamente' Con el mismo fin rr¡ero_ instrumento mecánico de un método, cuyos i
multiplicará, por medio del grabado en madera'' rcsultados han de surgir de la naturaleza de sus :

lormas y no del arte dcl ltonlbrc que lo maneja. '


los mapas, figuras geométricas, etc', y los venderá
a un precio .*ttuotáinuriamente baio' El
producto Afirmo terminántementc qt¡c tnt lihro escolar no es
los gastos, los destina lrueno hasta que no pucdn scr ttsatlo ltien, tanto
á. .rio, trabajos, deducidos
al perfeccionamiento de su empresa, es decir, a su l)or un maestro de escucl;t i¡¡rtot'itttlc conlo por uno
Escuela o Asilo rnstruído. Ha de estar esc¡lcirtlntclltc ctlttt¡tuesto de
realización práctica en un Instituto,
lal modo, que el holnbrc ittstrttítlo, y itutt la misma
que ha de fundar'.
rrradre, encuentren ell él tll¡t ¡1rtí;t sttficictttc ¡:rara
(Esto es decir mucho. Yo no puedo ofrecer al
,'star siempre un paso nrás nlll t¡tte t'l lttistllo ttiño
priLtico, deduciendo sólo los gastos de impresión'
de mi ,'n el desarrollo artístico (l) ¡tro¡lrcsivo lx)r que se
et proAucto de escritos, que son el resultado
econÓmicos que con ll cluiere conducir. No sc ttcccsill¡ ttt;is, y, ¡ltlr lo
viáa entera y de los sacrificios
nlcllos en mucho tiem¡lo, n() l)r)(lt'¿'is dar nlás a la
tal motivo he hecho. Sin embargo' a pesar de
los
rrr;rsa de los maestros de t'st:ttt'lit. Sitl t'lttlt¿lrffo, se
sacrificios de todo género que he realizado
hasta
,{rrrstruyen castillos en el airt: y st' lr;tt:t'ostctltaciótt
ahora para la ejecuciÓn de este mi fin, quiero con"
,k' ideas de razón y de intlc¡lt'tttlcttcirt, t¡ttc sólo
tinuar cediendo hasta mi muerte la mayor parte
dcl
del 'xisten en el papel y!ue, rcaltut'ttlt', f;tll;ut ttlás
además en' cn
producto de mis escritos escC/lares,
1,r., salas de clase que en ltts t¡tllt'l'r's tlt' :;;tstrt' y de
iregamiento completo de mi tiempo y mis fuerz'at
los tejedores. No obstante, ctt ttttt¡1titt olicio sc t:l¡ar-
sieirpre que el Cobierno o los particulares me den
t,r lanto como en el de mlt'slro, y si r;t' ctlt't¡tlt cl
facilidades para el establecimiento de un Asilo do
trn)po que se emplea en csta cluu'lrrlrtnt't'í;t sc dcs-
huérfanos conforme a mis principios')
t.rr';r la rel4ción de este error cort l;ts ctttts,rts dc que
*En la instrucción escolar ha de procurarse' s()'
' bre todo, que el maestro, aun dotado de un mírri' d€.)
t,rr lCe
Sc ha de conseguir, adettt:is, ctt cstt' ;tstltllo: .it1s-
mum de'cápacidad, no sólo no sea periudicial, sino
que pueda caminar conforme a un fin'' 'rrrir muchos niños a la vez, facilit;rr la cotntt¡tica-
' Cjgljg#¡l.*tlp¿' pensllf
Esto es esencial. ll) Kunstentwlckelung.
pueblrr
64 CÓMO ENSEÑA CERTRUDIS A SUS HIJOS
(

ción recíproca de lo adquirido entre los alu


mismos y esquivar y acortar los rodeos emp
hasta ahora para el enriquecimiento de la memo
usando otros procedimientos, v. gr., por la ana
de lo que se enseña, por el orden, por Ia
excitada, por la recitación y otros eiercicios' (l)'
Hasta aquí Fischer. Su carta elltera muestra CARTA SI:O()NDA
hombre noble que rinde homenaje a la verdad,
cuando aparezca vestida con negligencia y hasia
deada de una sombra efectiva. Se conmovió
Stanz al ver mis niños, y desde el momento que Como en Stanz, proltto rlrc tatigué en llurgdorf.
cibió la impresión de este espectaculo dedicó Amigo, si no puedes levarrtar sin :ruxilio rrrra piedra,
mi actividad una verdadera atenciÓn. Murió, lro intentes realizarlo ni rr¡l crrlrtt¡ ctc hora sin é1.
embargo, antes de que llegara mi ensayo al gr llice incomparablemente lrr/rs rle lo t¡uc debía, y se
de sazón en que hubiera podido apreciar más de creía que debía hacer más rlc l«r r¡rrt: l¡icc. I)«.¡r estar
que realmente vió. Con su muerte comenzó lr¡ la escuela desde la nlaflan;r :r ll lt«rclre, sin des-
r';ulso, se quebrantó tanto r¡¡i
mi una nueva era. ¡rrclro, qrrc tenrí lle_
¡1lse otra vez mi última hora.
(l) La carta de Fischer no acaba aqui; pero lo que Me hallaba en esta sittracirin, cu;rrrclo la ¡nucrte
es de menos importancia, y por eto' sin duda no lo il rh' Fischer me depanú al ¡nacstro rlt. cscucla
Kriisi,
Pestalozzi. (T )
¡()r quien llegué a conocer a 'l'oblcr y a lluss, que
¡r unieron a mí algunas semfl,tas tlcs¡rtr[,s. Su aso-
rt;rción mesalvó la vida y librri ¡r llli r¡trra dc lnorir
lrrlcs de haber nacido. Sin errrbargo, crl tall grande
rl ¡religro que corría ésta, quc crr cicrtos lnomen_
lu,, críticos tuve que arriesgarlo tod«r económica
y ¡lrdría decir moralmente. llabía llegado a
un ex-
Itrtno en que la realizacirin del srreil«r que clevora_
lu rrri vida llegó a ser para mí un ¡nt¡tivo de des-
tr¡rcración, y me condujo a un esta«Jo de ánimo y
5
66 cóMo ENSEñA oERTRUDIS A sus HIJos CARTA SECUNDA ó7

a un modo de proceder que, considerado en sl en trabajos de jornalero. A los diez y ocho años
y
mismo en su disposición, llevaba en su frente im' aceptó en Gais, su pueblo natal, el cargo de maes-
preso e[ sello de la locura, por cuanto caí en la si tro de escuela sin la menor preparación. Como él
áe la barbarie interior, precisamente en los r mismo dice ahora, no conocía entonces ni el nom-
mentos en que comenzaba a aproximarme realmel bre de los signos gramaticales de puntuación; no
te a mi fin, a causa de lo violento de misituación hay que hablar de todo lo demás, porque nunca
por la eterna continuidad de mi desdicha y de n disfrutó de otra instrucción que la de una escuela
iniusto padecer, que herían el punto central de m ordinaria de aldea suiza, que se limitaba exclusiva-
esfuerzos. mente a la lectura, a la copia de modelos de escri-
El auxilio que recibo de estos hombres en la e: tura y al aprendizaje de memoria del Catecismo.
tensión total de mis fines me volverán económica Pero él gustaba del trato con los niños y esperaba
moralmente a mí mismo. La impresión que tes hi que ese cargo pudiera ser un medio de ladquirir la
mi situación y mi actividad y las consecuenclas educación y los conocimientos, cuya falta ya había
su reunión conmigo, son demasiado importantes sentido vivamente en su oficio de demandadero.
cuanto a mi método y dan sobrada luz en lo ínti Como entonces le encargaban comprar amoníaco,r]
de sus fundamentos psicolÓgicos para que deje borax y cien cosas más, cuyos nombres jamás había
mencionar la marcha entera de esta unión' oído en su vida, y como, al mismo tiempo, no
Krüsi, a quien conocí primero, ha ocupado tlebía olvidar ningún cometido, por pequeño e
juventud en muy diversos asuntos y ha adquirit insignificante que fuera, y tenía, además, que res-
de este modo, múltiples exp:riencias que, en ¡ronder hasta del ú§imo céntimo, hubo necesaria-
gente del pueblo, desarrollan a menudo los fu nrente de reconocer cuán ventajoso debía ser para
áentos de una educación espiritual más refina lodo niño aprender en la escuela a escribir, calcu-
elevan a los homores que han disfrutado de Ilr, leer y toda clase de ejercicios intelectuales, aun
desde su primera infancia a una capacidad más el de aprender a hablar, como él reconocía ahora
neral comprensiva. Su padre, que poseía un
y r¡rrc debía haber aprendido para el desempeño de
queño comercio, le enviaba ya a los doce y ¡u lrumilde profesión.
años, con seis u ocho doblones' a varias hol Va en las primeras semanas tuvo hasta cien alum-
distancia, para comprar géneros, con lo cual ros. Pero era superior a sus fuerzas la obra de
empeñaba ala vez el oficio de demandadero y rr(nl)ar convenientemente a estos niños, lo que
misionista. Más tarde se ocupó, además, en Ir¡rlri:r de enseñarles y el modo de tenerlos en orden.
CARTA SEOUNDA ó9
ó8 cóMo ENsEÑA GElIEsDls A sus HUos

de dar la cla-
El nuevo libro de lectura contenía preceptos reli-
Hasta entonces no conocía otro modo giosos en versículos y citas de la Biblia, explicacio-
r. qr. hacer deletrear, leer. y aprenrler de me-
iii nes de física, historia natural, derecho nacional, etc.
;;á,'iepetir 1o dicho y castigar con.la palmeta Krüsi vió a su párroco, en los ejercicios de lectu-
.r*¿t nt hr'bíun aprendido lo señalado' Peroque ra, hacer algunas preguntas a los niños sobre cada
..Uiu pot la propia experiencia de su iuventud pasaje leído para ver si también lo habían compren-
de los
.on .tt. rnoáo áe oai las clases, la mayoría dido. Intentó hacer 1o mismo y llegó a familiarizar
parte del tiem-
niños permanecen ociosos la mayoi a la mayor parte de los alumnos con el contenido
en'
po, y ir., precisamente por ello, han de caer del libro. Consiguió esto porque, como el buen
áe disparates e inmoralidades; que'
por
ioár.t.t. precioso Hübner (1), acomodó sus preguntas a las respues-
iunio, pi.tAen de ese modo el tiempo más tas que ya estaban en el libro y no esperaba ni exi-
Ae su áau.ación, y que las ventaias del aprendiza-
gía otra respuesta sino la que textualmente se ha-
je (2) no pueden contrarrestar las consecuenclas llaba ya en él antes de que se formulara la pregun-
p.rjuai.irtés que, necesariamente, han de seguirse ta que debía propiamente responder. Alcanzó ese
enseñanza semeiante'
--flunaparroco
de
Schiess, que se oponía activamente a
resultado precisamente porque apenas introdujo
ningún ejercicio realmente intelectual en la ense-
l. tutina de ia instrucción, le ayudÓ a diri- ñanza catequística (2). Ha de observarse aquí, sin
"itigr,
girlu it.r.la en las primeias ocho semanas' Empe- embargo, que la enseñanza catequística original no
i"i"n pot dividir a Iós alumnos en tres clases' Esta era propiamente un ejercicio de inteligencia. Es una
;iriliót y el empleo de nuevos libros de,t::tuq manera analítica dE frases presentadas complicada-
;;; p;.ó antes introduieron enla escueltl.li:]tl:: mente y, considerada como un ejercicio preparato-
se eiercitará en el deletreo v en
la I
il;ü; ;t; rio para la precisión gradual de los conceptos, tiene
; uriio, niños simultáneamente, Yr Por tanto'
--7Lr-^^*^5+ó r' ñ^f +rff
il la ventaja de presentar a la vista del niño, aislada e
*rp.tiot más que lo estaban antes' Le.pr*t9l'1: inconfundiblemente, las palabras y las oraciones
r^- ril-^a oo^^larpc másrnác necesarios parapafa St¡
¡i¿n los libros escolares para su más firme intuición. Sólo en nuestros días
que co
educación y un buen modelo de escritura
su mano, y a:i s.e
miles de veces para ejercitar
situacion dL satisfacer las principales (l) Las Historlas btblicas (1714) del rector pietista de
;;;;6;, lltrmburgo, Hübner, han prevalecido más de un eiglo en la
gencias de los Padres.
lrrstrucción religiosa de la¡ escuelas elementales.
ññn
(2\ Lcrnen.
u"r. (2) Das Sohratiesleren,
70 cóMo ENSEñA cERTRUDIS A sus HIJos CARTA SECUNDA 71

'se ha confundido Ia enseñanza socrática (1) con la exterior de los conocimientos idiomáticos. No juz-
, catequística, que originariamente no se refería sino go, pues, rectamente su mal juicio; creyó que la
, l.a asuntos religiosos. falta sólo estaba en él y se imaginó que el buen
El párroco presentaba los niños catequizados por maestro de escuela ha de poder obtener de los ni-
Krüsi como ejemplo a sus catecúmenos más anti- ños toda clase de conceptos morales y religiosos
guos. Después debía éste introducir la enseñanza por medio de preguntas exactas y respuestas preci-
mixta de socrática y catequística. Pero esta mezcla sas. Vivió en un tiempo en que estaba de moda la
no es esencialmente otra cosa sino la cuadratura' forma socrática, o mejor, en una época en que este
del círculo que podría resolver, hacha en mano, un-i arte elevado era envilecido y desfigurado por una
leñador en el tronco de un árbol; ello no es lJosi-i mezcoTanza de las formas de catequizar de los capu-
ble. EI hombre inculto, superficial, no escudriña chinos y de los maestros de escuela. En ese tiempo
las profundidades de donde Sócrates sacaba se soñaba desarrollar así la inteligencia y hacer mila-
tu y verdad; es pues, natural, que no siguiera gros de la nada; pienso que se empieza ahora a des-
lante la tentativa. Carecía Krüsi de fun pertar de ese sueño. Krüsi dormía aún profunda-
para preguntar, y los niños, de base para mente en él y en él se mecía constantemente; de no
der. Tampoco poseían un lenguaje para lo que haber estado así me admiraría tanto como ver que
sabían y libros que les suscitara la respuesta un habitante delAppenzell no hubiera observado fá-
sa a la pregunta, entendida o no. Sin cilmente que el azor y el águila no quitan a los pája-
Krüsi no sentía claramente aún la diferencia de eso§ ros ningún huevo del nido hasta que lo han pues-
procedimientos tan distintos. Nb sabía que la §n. to. Quería aprender con empeño un arte que le
señanpa catequística y, especialmente, la cateé parecía tan esencial para su profesión. V se encen-
ción sobre conceptos abstractos, fuera del valor dieron de nuevo sus esperanzas de conseguirlo, al
tiene Ia separación de las palabras y las formas tener ocasión de unirse a Fischer, con motivo de la
líticas que prepara, no es en sí misma otra cosa q emigración de los habitantes del Appenzell. Fischer
una repetición, a modo de papagayo, de sonidos hizo también Io posible para hacer de él un maes-
comprendidos; la forma socrática es tro educado según sus ideas. A mi juicio, procedió
,\) i',i
inasequible para los niños, quienes carecen del un poco precipitadamente, elevándole a las nubes
.,1, damento de los conocimientos previos y del med tle un arte superficial de catequizar, al tratar de es-
i clarecerle los frlndamentos de las materias sobre
(l) Das Katechlesieren, que debía aplicar la catequización.
72 cóMo ENSEÑA GERTRUDIS A §g! rIUg§ CARTA SEGUNDA 73

rente madurez al juicio de los niños en ningrin ob[


Krüsi venera su memoria y no habla de su bien-
jeto, sino más bien de suspenderlo lo que fuera\ I
hechor y amigo sino con respeto y agradecimiento'
posible hasta que hayan tenido a la vista en todos -r,
El amoí a la ierdad, que también me unió a mí al
corazón de Fischer, exige que no deie en la obscu-
sus aspectos y bajo muchas circunstancias cada uno ' ' ''
de los objetos sobre que deben expresarse, y ha-
ridad ninguna de las circunstancias de este asunto
que contribuyeron más o menos a desarrollar en yan conocido absolutamente las palabras que de_
signan su esencia y sus propiedades. En tanto que
ái y mis áuxiliares los sentimientos y los iuicios
.n iu."n coincidimos ahora. Por eso no puedo ca- Fischer hacía de su parte todo lo posible por ini-
llar cómo maravillaba a Krüsi la facilidad con que ciarle en algunas materias de las ciencias, a fin de
pre- prepararlo a su enseñanza, Krüsi sentía cada vez
Fischer ponía a contribución una multitud de
más que no llegaría a ninguna parte por el camino
guntas ü
cada objeto, y la ilusiÓn que se hacía de

fioOer llegar algún día con tiempo


y perseverancia de los libros, por cuanto le faltaba en todos los
grados más inferiores del conocimiento de las co_
i preguntar del mismo modo; sin embargo' cuan-
sas y del lenguaje, cuyo saber, más o menos com_
to más tiempo pasaba menos podía ocultarse lo
pleto, suponían estos libros. Se fortificó también
arriesgado que podría ser tratar de elevar en una
más y más en el conocimiento de sí mismo, tan
Escuela Normal a una aliura semeiante en el arte
teliz para é1, al ver con sus propios ojos los efectos
de preguntar, a cualquier maestro de aldea' Cuan-
que causaba el volver a mis niños a los primeros
to más trabajaba con Fischer, tanto mayor le pare-
síy tanto menos sen- grados del conocimiento humano y mi paciente
cía la montaña que tenía ante
para perseverancia en ello§. Modificó esto la visión en_
tía en su espíritu la fuerza que cteía necesaria
escalar su cima. Reconoció que carecía de este tera que tenía de la instrucción y de sus conceptos

arte, y que, por tanto, necesitaba la dirección que ¡ir damentales. Vió ahora que con todo lo que 1 ,
hago trato más de desarrollar la energía intensiva
yo p*táUu dar a mis niños cuando en los prime-
r) , ,
del níño, que de producir resultados aislados a ''
ios-días de su estancia en ésta me oyÓ hablar con
cada uno de mis actos, y se convenció por los efec-
Fischer de la educación y formación del pueblo
(1)

y pronunciarme resueltamente contra la enseñanza tos de este principio en toda Ia extensión de mi


-tsocrática de nuestros aspirantes, declarando queyo modo de educar, de que así se asientan en los ni-
' 'no era partidario de dar antes de tiempo una apa' flos los fundamentos de ideas y proyectos ulterio-
res, que no pueden alcanzarse de otro modo.
Durante este tiempo, encontraban obst¿iculos.los
(l ) Erziehung und Volksbildung'
74 cómo eNsnÑA oERTRUDI§¡ ¡!! ¡!§ CARTA SEOUNDA 75

proyectos de Fischer para el establecimiento de puse la reunión de la escuela de Krüsi con la mía
otra y entonces ambos nos vimos realmente holgados
Lscuela Normal de maestros; fué llamado
pero en nuestra situación; pero, de otra parte, crecieron
al despacho del ministro de las Ciencias;
decidió a esperar tiempos mejores para su no menos sensiblemente las dificultades de mi
Normal, y a dirigir en tanto, aun en su plan. Yo tenía ya niños en Burgdorf, distintos en
las escuelas de Burgdorf. Estas debían
y edad, educación y costumbres; Ia llegada de niños
ban ser modificadas; pero no pudo ni comenzar de los cantones pequeños aumentó las dificultades,
a

t dirigiéndolo personalmente y empleandl tanto más cuanto que éstos, además de aquellas di'
"..tlo, todo su tiemPo; ferencias, traían a mi escuela una libertad natural
todas sus fuerzas Y Y,
de pensar, sentir y hablar que, unidas a las insi-
te, estando ausente y ocupado con cosas nete
gén.rr, no era fácil realizarlo' Desde 11 "T:,1 nuaciones dirigidas contra mi método, hacían re-
saltar cada vez más la falta de una organización fir-
ñe Risctrer era cada vez más apurada la situación
me en mi procedimiento de enseñanza, que no de-
Krüsi. Sin su presencia y colaboración personal
lo bía considerarse aún sino como un ensayo experi-
sentía cada vez menos'formado para realizar
esperaba de é1. Al pogo de paftir éste nos m: mental. En mi situación, necesitaba un campo ili-
mitaclo para mis proyectos, y, en su lugar,. recibía
testO su deseo de incort'orarse con niños
sus a
escuela. Por mucho que necesitara el ofrecimi a cada momento indicaciones de los particulares,
que me hacía, lo rehusé entonces, por no mol apuntándome lo que debía hacer para enseñar a los
tar a Fischer, que perseveraba en su ¡:royecto niños que me enviabqn. En un sitio donde se esta-
establecer una Esquela Nordíal, y que tenía ba acostumbrado desde muchas generaciones a
y conformarse con muy poco en materia de instruc-
a Krüsi. Pero cayÓ enfermo poco después,
le mostró la necesidad de e§a reunión en los ción y de enseñanza, se exigía ahora de mí que un
mos momentos que hablÓ con él' Una método, que comprendía todos los fundamentos
atirmación con la cabeza fué la respuesta del
mor del saber humano-pero que también estaba dis-
su memoria' Persig puesto para un influjo más temprano y para niños
bundo. Siempre veneraré
con ahinco y noble espíritu iguales fine's
que más pequeños-, debía, sin embargo, producir
De haber podido vivir y esperar' el sazonam absoluta e incondicionadamente grandes efectoscon
l.)
de mis exieriencias, ciertamente que hubiér niños endurecidos hasta los doce o catorce anos en
la libertad silvestre más inculta y prevenidos en / ''
estado unidos en todo.
Después de la muerte de Fischer yo mismo
contra de ese mismo método de enseñanza. Natu-
76 CÓMO ENSEÑA OERTRUDIS A SUS HIJOS CARTA SEGUNDA 77

ralmente, no sucedió lo que exigían, y por no va contra Dios ni contra la religión dirigir a los
efectos juzgaron que mi método no servía niños para la adquisición de conceptos exactos, ni
nada. Lo tomaron por una vulgar modificación tratar de enseñarles a hablar antes que se les incul-
la enseñanza del A B C y de la escritura. Para el que en la memoria, como ejercicio de la inteligen-
eran castillos en el aire mi fin último de cia, los dogmas de la religión positiva y sus pun-
fundamentos firmes y seguros en todas las tos en litigio por siempre jamás dilucidados. Pero
rias del arte y del saber humanos, mis no puedo tomar a mal la mala inteligencia de las
por fortalecer de un modo sencillo y general Ia gentes que tanto pesa sobre mí; creían obrar bien
pacidad íntima del niño para cada arte, y mi y comprendo perfectamente que, en medio de la
fianza aparentemente serena y ecuánime en charlatanería de nuestras artes de educación, mis
tados que debíandesarrollarse gradualmente rudos esfuerzos por un nuevo camino habían de
sí. No sospechaban ni veían nada de todo ello; engañar a los hombres que, como otros muchos,
el contrario, encontraban un vacío donde yo ven con más gusto un pez en su estanque que un
ba una fuerza. Se decía que los niños no apren lago lleno de carpas en la montaña.
a leer, justamente porque les enseñaba a leer bi Sin embargo, continué mi camino, y Krüsi se
se decía que no aprendían a escribir, precisame unió a mí cada vez más resueltamente. Los puntos
porque les enseñaba a escribir correctamente, de vista capitales de que se convenció más pronto
finalmente, que no llegaban a ser piadosos, son principalmente:
mente porque hacía todo lo posible por alejar l.o Que puede llegarse a establecer un funda- //'
mento general para t0da clase de conocimient
su camino toclos los obstáculos que se oponen a
de una nomenclatura bien
V
piedad en las escuelas, y, sobre todo, porque por medio graduada,z'
gaba que el aprendizaje de memoria, a modo tprendida con gran solidez; con cuya guía niños y
papagayo, del Catecismo de Heidelberg, fuese maestros, ya juntos, ya separados, pueden adqui-
método propio, conforme al cual haya tratado rir lenta, pero seguramente, conceptos exactos en
Salvador del mundo de elevar a la especie hum todps los ramos del saber.
a Ia veneración y al culto divino en el espíritu y
la verdad. Ello es cierto, lo he dicho sin
Dios no es un dios a quien agrada la ignorancia
; el error; Dios no es un dios a quien satisface la
i pocresía y la patabrería. I{e dicho sin temor
78 CÓMO ENSEÑA OERTRUDIS A SUS HIJOS CARTA SEOUNDA 79

cuyos efectos tienen que obrar decisivamente cazmente como el repique de las campanas contra
hacerles clara y gradualmente inteligible todo el peligro de la tempestad; porque una verdad se-
que cae en el círculo de sus experiencias. mejante crea en el hombre una fuerza que cierra
3.o Que los ejercicios para enseñar a los ni su alma por todos lados a la irrupción de los pre-
juicios y del error, y, si esto no obstante, llegan a
los comienzos del cálculo por medio de
reales, o al menos por puntos representativos, sus oídos por la eterna charlatanería de nuestra
r:specie, les deja tan aislados que no pueden produ-
nen que cimentar ñrmemente los fundamentos
i' arte del cálculo en toda su extensión, y cir en él los mismos efectos que en los demás hom-
sus pasos ulteriores contra el error y la conf llres de nuestro tiempo, a cuya imaginación se arro-
ja la verdad y el error, ambas sin intuición, con
4.o Las descripciones sobre el andar, estar
pie, acostado, sentado, etc., aprendidas de sirnples palabras cabalísticas y como por una ünter-
por los niñosile mostraron la conexión de los pri na mdgica. Esta manifestación le llevó al firme con-
cipios iniciales, que mediante ellos tratÓ de al vencimiento de la posibilidad de combatir el error
zar con la precisión sucesiva de todos los co y los prejuicios con el tranquilo silencio de mi mé-
tos. Pronto reconoció que, haciendo describir a todo, mejor de lo que se ha hecho hasta ahora con
niños objetos que conocen tan claramente, que el hablar sin tasa que se ha permitido, o más bien,
que se ha cometido.
experiencia no puede contribuir con nada a u
ulterior aclaración, se les aleja, por una ¡rarte, dg ó.o Las herborizaciones a que nos dedicamos
pretensión de describir ln que no conocen, y, el verano último, así como las conversaciones a
otra, se les provee de la capacidad de describir que dieron lugar, le convencieron de que el círculo
que realmente conocen, poniéndoles en situaci entero de los conocimientos, creado por nuestros
de hacerlo con unidad, precisión, brevedad y sentidos, procede de la observación de la naturale-
ralidad en todo el círculo de sus conocimientos ra y de la atención puesta en recoger y retener
trrdo lc.r que ofrece ella a nuestro conocimiento.
tuitivos.
Estas ideas, unidas a la armonía, cada vez más ,/
I
5.o Le causaron grande impresión algunas
labras que una vez pronuncié sobre el influjo de claras para é1, de mis medios de instrucción entre';
jmétodo contra los prejuicios. Yo decía: La verc ¡í nlismos y con la naturaleza, le llevaron al pleno ¡{,
lqr. na.e de.la intuición hace superfluos los disc copvencimiento de que los fundamqq{o;_-{g_tq_-{g
ii
íJ sos fatigosos y los rodeos de toda especie c
sa,ber descansan en [a conjunción de esos mgdios; _/*l
r,l obran contra el error y los prejuicios, casi tan d.e qg.á ril maégiio- Ae éicuela propiamente sólo
I

)
I
I

I
80 cÓmo e¡¡seÑA cERIBuDIS' A sus HUos
pára ad los niños, pero nunca violentarlos. Antes, en cada
debía aprender el modo de emplearlos
rii .á,lsta--gqh él.-!q!§mq v sus¡¡lsltodos cosa que debía enseñarles, tenía que decirles cons-
.orl.i.iért"t qr. deben alcanzarse con la insl trntemente: ¡pensad, pues! ¿no os acordáis? Había
gggt O. qu., Por tanto, no t: t.]g:-::,T*::::: rle suceder así. Si, por ejemplo, preguntaba en el
ffi.tu¿i.ién, sino solamente una inteligencia s c:ilculo: ¿Cuántas veces está contenido siete en se-
y cierta práctica en el método P"11,19-tI1t^:: senta y tres? El niño no tenía ningún fundamento
iinot fot fundamentos firmes de todos los sensible para responder, y no podía hacerlo sino
mientos, y también para elevar a padres y I reflexionando penosamente; ahora, con mi método,
h ,n" páisonalidad independiente
(1) interna' tiene a su vista nueve veces siete objetos, y así
'factoria para ellos, por la mera cooperaclon en apren{e a contarlos como nueve sietes colocados \
medios de conocimiento' uno junto a olro; por consiguiente, no tiene que {
Como he dicho, &i§i fué maestro en
unaI pensar más en esa pregunta; por lo que ha apren- - §
la de aldea con un grii'númqro de niños de dido ya, saft co.1cr-etamenJe_lg .que se Ie pregug!¡r .a"',S
había aulglg seq po-r primera vez, esto esr que § ¡r).,
;;J.;; ; pesar deius trabaios, desarollados virni
nunca entolces,
sietelstá qonGqiOo ngg-vg veceq en sesenta y tres. \' *'
iot .til.áos de los niños tan
grado de firmeza, seguridad, extensión
y li Del mismo modo en todas las materias del mé-
InvestigÓ sus causasy todo. Si antes quería, por ejemplo, acostumbrar a
f,ue adquirieron aquí'
Hdd;*. ,1g r',,,- lé'.Tllo:. T^' ,:l
o'in' los niños a que escribieran los sustantivos con letra
pio de comenzar poññát fácil v
lt añadir
l':lTt:, rnayúscula (1), constantemente olvidaban la regla

ñ.ir...i0,antes de seguir adol'ante, .de l)or que debían re$rse; pero al utilizar con ellos
'prét,pot medio de un proceso graduado' tan algunas hojas de nuestro diccionario metódico
u" pt"o a lo ya enteramente aprendido' no . como meros ejercicios de lectura, llegaron por sí
.q .f..t", .n ío, prirrreros años de aprendizaie rnismos a continuar alfabéticamente estas series con
propio y sustantivos conocidos por ellos; este ensayo supp-
los niños una conclencia de su '.:t 9:
en ellos el t nía, a! la distin-
iu.üUzl, pero conserva viviente
,áli"áá"tdo de su energía natural no.debilit ¡i6r¡ de este.gén-er,o.-de palabras. Es enteramente
'¿;0.;.n
método-- dice-sólo se necesita diri exacto que el método es deficiente en aquel punto
cn que es preciso estimular de cualquier modo la

(l) Selbstdndlgheit,
(l) Sabido es que en alemán se escriben así,
(2) Selbstgefuhl.
A SUS HIJOS CARTA SECUNDA 83
82 CÓMO ENSEÑA OERTRUDIS

aquel punto en que cual- conclusiones futuras y como un hilo conductor tras
reflexión; es deficiente en
no nace por sí mismo cuyas huellas deben avanzaÍ después por medio del
ouier eiercicio determinado
de lo que el nilo. tult
cnlace de sus experiencias pasadas con las futuras.
;;;;tr.tzo l:;-
imágenes que I labiendo reconocido y considerado cada vez más
' &;;;;;áemas que las palabras.e la ense- profundamente en el espíritu del método la refe-
,";iie;aüo ui'r^ot*tnte a los niños en
ñanza de la lectura ñ;á almli::l:""::
e-n su rencia de todos los medios de conocimiento a los
frases compuestas quer primeros puntos iniciales de cada materia del cono-
enteramente otro que las
Y al examinar má$ cer, y el encadenamiento sucesivo, sólo de una pe-
les sirve la instrucciOl-ttt¡itu"f'
de cerca estas frases,'Ls
trailo Oe.ury-c11lf:l:?l' queña adición, a los puntos iniciales de cada mate-

ñffiT;ü;.la ;;ñdr" tener ningrln sentimiento ria, Io que da por resultado un proceso ininterrum-
ni
natura;; ;; t"t pañbras.aisladas'
intuitivo de
pido de nuevas y más importantes adiciones, se hizo
los elementos simples cada día más capaz de trabajar conmigo en el espí-
apercibir .n ,u to*pJtrciot
unu coitflOl ritu de esos principios, y pronto me ayudó a cons-
conocidos por ellos, 'ino le'::t::::
cua'
con los truir un silabario y un método de cálculo inspirados
*ri.r,gtbrit de obietos desconocidos'
esencialmente en esos principios.
lesselesdirigecontrasunaturaleza,porencimade
de mixtifici:]:'::ili:til" A los primeros días de su unión conmigo mani-
sus fuerzas v po' *tiio
q"'-l: sólo I
se en una serie de pensamientos esencia' sino q
testó el deseo de ir a Basilea para contar a Tobler,
en su cuyo amigo íntimo era, la muerte de Fischer y su
son completamente extraños
además les son p""niJot
ennun.lelgyi::tt:l situación actual. Ap6oveché esta ocasión para decir-
n le que necesitaba indispensablemente que me auxi-
.Iñ;;ñiiio,'oo han tratado de aprender
esa mezcolanza liaran en mis trabajos literarios I gue, de ser posi-
ca. Krüsi viÓ que yo rechazaba
-Out
ble, me alegraría mucho unirme a Tobler, a quien
nuestro saber escolar-, .polí", i ]i :':ti -*,t conocía ya por su correspondencia con Fischer. Le
;io;.,;;"
t¡¡¡rve' la naturaleza.salvaie' lT:ul:
ruscaba una Palabra Para
::i dije también que, para mis fines, necesitaba asimis-
[eri, y que desPués b no les pr nro urgentemente un hombre que supiera dibujar
ffi'drJ;a sencittez de exposición
y contar. Fué a Basilea y habló con Tobler, quien
ilJ;*u"ñicio ni conclusión alguna' puesto
se decidió casi desde el primer momento a satisfa-
"--* to*o.tt:i:
o-
no se les PIE§tr[4 n"áu
tes presenta ---;-. . ,--- :l^:*
^l error' stl
la verdad ni con el ^, cer mis deseos, y algunas semanas después vino a
clase de relaciÓn con
m-ateria de i Eurgdorf; al contarle Krüsi que yo necesitaba tam-
il."J;-;rc.. t"o" tomá simpte
para los luicios bién un dibujante, se acordó de Buss, quien aceptó
tuición, como un tonJu*tnto
CARTA SECUNI,A 85
HUos
84 cÓMo ENSEÑA aERlRUDls A sus
hle. Esto era así, tanto más, cuanto estos libros des-
la proposición con igualrapide' Aib:t]l::1" cicnden con sus imágenes y representaciones hasta
o.üo y creo que te interesará.leer con
..r.s las profundidades más hondas del conocimiento
sobre humano y se elevan por cima de las nubes, casi
;il .i intor*. de sus experiencias
oüi*o. Tobler fué preceptor. cinco "o:: ::^ Y:i,::1 hasta el cielo de la magnificencia eterna, antes de
¡:ermitir a los niños asentar el pie en el suelo
que-
áirtinluio. de Basilea' Su. informe ,t:91:.ti
el de su pro si
ción Je mi empresa, en uniÓn con iido donde los hombres necesitan erguirse han
testimonio' es el volar y si han
;;;;ilt, según su ProPio de aprender a andar antes que a de
guiente: nacerles alas para elevarse a cualquier altura.
--.en que los El sentimiento obscuro de todo ello me condujo
seis años de trabajo he hallado
to, O. mi instrucciónno correspondían a las pronto a ensayar de entretener (1) a mis alumgos
I
t' ;;; qu. tn. había hecho de ella' t-as tue111 más jóvenes-e9lr-I§pteseutacjg-qes intuitiv4§ y "qe
T' ü#.J;;-i* ninot no crecían en proporción el.evar a los ¡¡4yo¡es a conceptos exactos por me- v',

,i, aatu.tros, ni aun como debieran


,
aumentar'
'f^*1
dio-Cg-!4. s!9e!a¡-¿a socrática' Lo primero hizo
-^r^^
sus conocim.ientos::llti:l:T:'
il;;l gradoquedelos quJ tos pequenos se apropiaran diversos conoci-
il'p;;il
rrrl Pq¡vv¡E r-- conocimientgs,fstaool3;
íntima w.
ervaban la r¡Irrrt¡q conexiÓn
mientos, que los niños de su edad no suelen po-
comunicaba no conservaDarl i seer. Quise asociar este procedimiento a las formas
i;;tt". ;-;uradera inherencia que esencialm de enseñanza que encontraba en los mejores libros;
necesitaban. pero todas las obras que yo quería usar estaban es- fr'
Me serví de las mejores obr¡s de instrucción critas de un modd que suponían ya b. quqgriue--.?-¡
nuestro tiempo. Pero o bieu se
hallaban escritas' ramente había de darse a los niños: el lenguaje'
-más
Mi\''$'
muv Pot",l::-l':o^:'^: sódretica con'los aiumnós de edad
;;ñ;;t que entendían
ffi;;oü á. .onttptos-que rebasaban el cí obtuvo, por esto, las consecuencias patentes qttf {i'
""..nrnr.'
il au tu'.*periencia, y tt^n tan rJistintos Uet-1 produ-cen y han de producir todas las explicaciones
de instruir'todas su edad' que co
las cosas a con palabras que, por un lado, no descansan en un
;; ti.;p" y un trabaio inmensos.aclTut t"era]i]un ( fundamentó de conocimientos reales, y que, por
riUl. a. eilos. Esta misma explicación t^t::l otro, §e da en un lenguaie de cuyas partes aisladas
fuerzo penoso del que se sacaba para
sü no poseen los niños representaciones claras: lo que
que cuando se t
J...rtoito interior, lo mismo o
cuarto
Oo.. uqri y allá un rayo de luz en un (1) Unterhalten.
ro o en la sombra de una nube densa e
cóMo ENSEñA oERrRUDls A sus HIJos 87
86 CARTA SEOUNDA

comprendian hoy, desaparecía de su alma pasados y me hizo sospechar que quizá pudiera él alcan-
t-i,
,not dí.r, en una forma incomprensible para mí, y zar sin mis medios el fin que yo busco. Pensé que
cuanto más me esforzaba en explicarles todas las co' nri proceder sistemático-científico engendraba tal
sas claramente, tanto más parecían perder sus pro- vez diñcultades que Pestalozzi no encontraba en su
pias fuerzas para desterrarlas de la qbscuridad en camino, y que precisamente el arte de nuestra épo-
que la naturaleza las había sumido. ca ocasionaba los vacíos que él no necesita llenar,
Sentía así en toda mi situación y en todos mis porque no conoce ni emplea este arte. Me parecie-
fines obstáculos insuperables a mi marcha; mis con- ron tan sencillos muchos de sus medios, por ejem-
versaciones con los maestros y educadores con plo, el dibujo en pizarras, que no podía compren-
quienes me relacionaba fortalecieron más aún mi der cómo yo mismo no había dado con ellos desde
convicción de que sienten lo mismo que yo y caen hacía mucho tiempo (1). Me sorprendió que utili-
diariamente en semejantes dificultades al trabajar zase aquí lo que de continuo estaba a la vista. Por-
con los alumnos, a pesar de las enormes bibliote- que yo partía en mis ensayos precisamente del mis-
cas de educación que exhibe nuestra época' Sentía mo fundamento, me atraio, sobre todo, a su.méto- -
que estas dificultades tenían que pesar mucho más do el principio de formar de nuevo a las madres
complejamente sobre los maestros de escuela infe- para lo que tan evidentemente han sido destinadas
riores, si no es que una miserable rutina les ha he- pgr la naturaleza.
cho enteramente incapaces de ese sentimiento' Con la llegada de Krüsi a Basilea se confirma-
Tuve una conciencia firme, aunque todavía obscura ron estas ideas, quien expuso prácticamente en la
?el procedimiento de Pestalozzi
de esos vacíos que veía en todo tl ser de la educa- escuela de niños
ción, y busqué con todas mis fuerzas los medios de para la enseñanza del deletreo, la lectura y el 9ál-
llenarlos, y me propuse entonces aunar todos los culq. Los párrocos Fásch y de Brunn, que habían
medios y ventajas, tomados, bien de la experiencia, organizado la enseñanza y una parte de la dirección
ya de los libros de educación, con que me fuera de esta institución conforme a los primeros datos
posible resolver las dificultades educativas que se del método de Pestalozzi, que aún no conocíamos
me presentaban en todas las edades del niño' Reco- completamente, vieron en seguida la fuerte impre-
noci pronto, sin embargo, que no bastaría mi vida sión producida en los niños por la lectura simultár
para alcanzar este fin. Había ya escrito libros ente-
ros con ese objeto, cuando Fischer en varias cartas (l) Aotes de Pestalozzi era desconocido el uso de lge
me llamó la atenciÓn sobre el Eétodo de. Pestaloz" pizarra* (M.)
CARTA SEGUNDA 89
!
', 88 cór,ro et¡seÑA GERTRUDIS A sus HUos
mente antipsicológico; por ejemplo, la pronuncia-

¿; n§4, deletreo yy tlel ritmo
n¡4, el gelctrEu rrtrrrv introducido
rr¡!¡vuu en ellos'
ción de frases difíciles y complicadas, cuya primera
i,i
§:-- ÑBi aérottraron que este método tiene por base
¡a inrpresión tenía que ser completamente confusa
sóliidos fu ndamentos .pSlSg!égieq§: los pocos mate-
para el niño. Pero no hallé nada que decir al ver,
+ ffiAAr poi rriiló"t"ii.al.ulo v la escritu-
de una parte, Ia habilidad con que preparaba la su-
ra seqún este procedimiento, así como algunos cesiva precisión de los conceptos, y, al responder- .
gp .¡L*p|os sacadoi de un D-iSgigg¡1q que Pestalozzi me, de otra, que la misma naturaleza_oresenta_. ¿l ,.q,i -)-
& -v'
'.^it traUia Oestinado para primer libro de lectura de los prineipio toda clase de intuiciones en una confr¡sa ,.; ,li ,/
I
s'l'
r niños. Todo esto me decidió rápidamente a satisfa-
p-bssglid4d¡_y-que.degpués qoqduce. lenta, , \, //
pg[o ,.r-
l§ltt4. pg¡v
..not '
\ruJLultu4u. Y uug ugJUuEJ .las
l4D LutluuLg
cer el deseo de Pestalozzi de asociarme a él' t
Fuí a Burgdorf, y desde los primeros momentos
,@; y aún tuve
que obietar cuando vi que no daba ninguna impor-
vi que esta empresa naciente llenaba mis esperan-
,"s. ¡rt. dejó admirado la fuerza tan ctara y tan
tancia a los medios particulares de
sus obras, sino
que r4uchos de ellos los ensayaba sólo para des-
pronto a exteriorizarse, en general, de sus niños'
echarlos. Con muchos, buscaba únicamente la ele-
así como la sencillez y variedad de los medios
de
vación de las fuerzas internas de los niños y la ius-
educación con los que se crsaba esta capacidad'
tificación de los fundamentos y principios por que
Excitaban grandemente miinterésla decisión de Pes-
talozzi de no tomar ningún dato de la técnica
esco- había usado esos medios particulares. Así no me *
sencillez de las imá- dejé desorientar al presentarse a mi vista algunos
.lar emoleada hasta entonces;¡la
j;lg.nes qr. t. presentaban; la incisiva división en de esos medios en la debilidad vacilante del ensa-
yo inicial aislado, y c0n tanta menos razón, cuanto
iilirttet áe lo íntimo de sus medios de instrucciÓn, que me convencí pronto de que la marcha progre-
,llr" nan de aprenderse en épocas distintas y con
llL-.¿iot progresivos;\su desden por todo lo compli- siva de ellos descansaba en su misma naturaleza.
''cado y conf-uso; su ínfluencia, sin palabras, en lo in- Efectivamente lo viesto en el cálculo, en el dibujo
y en los medios fundamentales de su metodología
tensiio de todas las fuerzas; su perseverancia en el
del lenguaje (l).
lenguajl, al que volvía a cada momento, y, espe-
medios Cada día.aprc_c-ié más claramente que sus medios t'
ciat"mente¡ la fuerza con que algunos de sus
particular-es influyen en todas las cosas, p.ero princi- .!
de instru$ión me parecían nacer espontáneamente' palmente en la sensibilidad del niño, por su refe-'
como una nueva creación, de los elementos del arte
y de la naturaleza humana.
Algo en sus ensayos me pareció, sin duda, real- Sprachfúhrung.
CARTA SEGUNDA
90 cóMo ENSEñA oERTRUDIS A sus HUos 91

ln capacidad de Ia representación firme de los obje-


rencia al todo, y así los he visto alcanzar una
los sensibles, sobre el temprano desarrollo de la
clurez con la práctica diaria, aun antes de ser
n¡rtitud para dibujar líneas, ángulos, cuadrados y
mulados como principios, que necesariamente
¡trcos.
bían de conseguir el fin que él buscaba. En sus
No era posible otra cosa; mi convicción en las
sayos y pruebas no descansa en ninguno de e
ventajas de estos medios había de afirmarse cada
medios hasta considerar casi como una
dad física simplificar más su esencia y asentar
vez más al observar diariamente los efectos que
hondamente sus fundamentos. Esta tendencia a ¡rroducía la capacidad ejercitada,,según estos prin-
del todo y al perfeccionamiento ci¡rios, en la medida, el cálculo y el dibujo. Con
simplificación
crda día que pasaba, adquiría más la convicción de
las partes, me afirmó el sentimiento que ya
(lue es realmente imposible alcanzar el fin de que.
nía antes obscuramente: ¡ todos los medios
hablé antes, y que ha vivificado tanto mi propia
tratan de alcanzar el desenvolvimiento del
rctividad, a saber: formar de nuevo a las madres, .¡
('\
W
humano por un lenguaie convencional complicat
llevan enií ,itros el obstáculo a su buen éxito, ¡rara lo que tan evidentemente han sido destinadas
por la naturaléza, y de gqs -gg-{1..g!!.9¡_1¡g-d9 co4s- T
rtodo medio de educación y de desarrollo ha
lruirse .el srado más inferior de la instrucción es- d
reducirse a la más grande sencillez de su ser ínti
y a una organización psicológica de Ia enl curár ¡,ilñi-lóTTI]ñlÑffios. ¡e-rr i".trr.- '
del lenguaje en armonía con ellos, si es que cirln materna que se ha disfrutado. Vi iniciado
mos auxiliar realmente a la naturaleza enla t¡n medio psicológico general por el cual todo
padre y toda madre tle familia, que en sí mismos
taneidad que muestra en el üesarrollo de nu
especieJ Así llegué poco a poco a ver claramente
cncuentren deseos de ello, pueden ponerse en
qre t. proponía con la separaciÓn de la teoría t condiciones de instruir por sí mismos a sus hi-
lenguaje, y por qué redq-ce el cálculo a la co l«rs, y así desaparecer la quimérica necesidad de
cia indeleble y ámplia del principio de que educar maestros con Escuelas Normales y biblio-
cálculo no es otra cosa que una-abreviación de tecas escolares costosas y empleando mucho
tiempo.
simpl-e.numeracié.n;y nada son los números sino
En una palabra: con la impresión del conjunto
abreviación de esta fatigosa expresión: uno más y con la igualdad ininterrumpida de mis expe-
más uno, etc.,igual tantos; y he visto asímis
riencias, he llegado a restablecer en mí la creencia
por qué construía toda.capacidad artística (1), (lue con tanto ardor alimentaba desde el princi-
(l) Kunsthroft.
92 cÓMo ENSEÑA GERTlqels A sgl xlJos

de mi carrera pedagógica, pero que casi


h¿
pio
p.tAiAo en el curso de-.ella, baio. el ry::,i:
,ttiti.io y de sus procedimientos: la creencla ent
de la especie
fosiUifiOaO de un meioramiento
mana'

CARTA TERCERA

Has leído ya el informe de Tobler y de Krüsi


sobre mi obra; ahora te envío el de Buss' Conoces
rni juicio sobre las fuerzas sumidas en las clases
infeiiores (del pueblo). ¡Que justificaciÓn de esa
iclea es Buss! ¡Cómo se ha transformado este hom-
bre en seis meses! Presenta a Wieland (l) su A B
C áe la intuición y pregúntale si ha encontrado
ex-
alguna vez un testimonio más claro de fue¡zas
triviadas¡§lgg qu.qgido-. el muldo e§tiá e

hombres utili-ábles, ¡:,ero vacio de gentes que eln-


Nuestros. contemporáneos
,üIéeñá esos horybré.
ti*itan sus ideas sobre la aptitud (2) humana a su
propia piel, o, a lo más, las extienden hasta los
ilombres que se hallan tan prÓximos a ellos como
su camisa.
Amigo querido, piensa detenidamente etr estos
tres homUrós y en lo que he obtenido de ellos' Que-

(l) Wieland era §uegro de Cessner y tnuy entusiasta


de la obra de Pestalozzi, que dió a conocer en su Deul-
sche Merhur (1801 .)
1.2) Brauchbarheit.
94 cóMo ENSEñA cERTRUDTS A sus HrJos CARTA TERCERA 95

rría que los conocieses y examinases más tades de los elementos simples, éstos y los conoci-
mente el proceso de su vida. He rogado a Buss mientos anteriores unidos a ellos le facilitarán la
te diga algo de ello. adaptación del método a los puntos superiores de
La primera educación de Tobler fué un com la instrucción escolar, lo que no hemos conseguido
to abandono. A los veintidós años se halló hasta ahora.
mente lanzado, como por un milagro, en si Conoces a Krüsi y has visto la capacidad que
científicos y, particularmente, en asuntos de muestra en su oficio. Es extraordinaria. Quien lo ve
ción. Creía dominarlos rápidamente, pero ahora trabajar queda asombrado. Posee en su arte una
que le dominaron a él; y cuando mayor era la personalidad que sólo deja de sorprender al hom-
suficiencia de sus medios de instrucción, le hici bre que no tiene ninguna, y, sin embargo, antes de
seguir ciegamente el camino de los libros, sin conocer el método estaba más atrasado que Buss
se por sí el de la intuición, cuya necesidad en todas las cosas, exceptuando su tacto mecánico
tía por la naturaleza. de maestro de escuela; y él mismo dice ahora que,
-dS.*xjr_agiAgq.en un mar de mily mil_-ce_§as_¿il sin el conocimiento del método, a pesar de todos
Camente r.azonab!.q¡..s!n encontrar. nunca los- fun sus esfuerzos por formar su personalidad, no hu-
Jnentoq.dslülíLsdUcaSión y de una formació n biera llegado a descansar en sus propios pies, sino
.lag. cuyqs-productos no debían ser palabras ni I que habría estado siempre subordinado y sometido
§pr r4¿oqables, sino- h_ombres rac!_o¡ales; y necesariamente a la dirección de otro, y esto repug-
ta que a los veintidós años, gypdo la inclinación rraba por completo a -su espíritu de hiio del Appen-
los libros no había comenzadó aún a minar su fue zell. |[4 rehusado uij_plaza de [tae-stro dotada con
.za natural, no hubiese encontrado el camino e¡ 500 florines, y ha permanecido en la situación mo-
A lg-s tteinta; Siente prof undamente desta de su estado actual únicamente porque sintió
-§!II3-C!9IL
perjuicio que le ha causado este intervalo de ti y comprendió que siendo ahora maestro de escuela
po, y honra igualmente al método y a su co no podía llegar a ser otra cosa después, y esto no
cuando dice que es más fácil para los hombres i le satisfacía. ¿No te asombra cómo ha llegado a esta
norantes y no instruídos que para él acom determinación? Su sencillez le llevó a ella. Se entre-
perfectamente a los puntos iniciales del método gó enteramente al método; las consecuencias son
así avanzar sin confusiones. Es fiel, sin embargo, naturales, y es por completo cierto lo que dice To-
sus convicciones, y sus disposiciones le asegu bler: Sfgl*qrÉJg¿g] lg era bastante fácil porqqé
su recompensa. Cuando haya dominado las di .carcsttds ar!g, y ggnsiguió dominarlo rápidamen-
CARTA TERCERA 97
9ó cÓMo ENSEÑA GERTRUDIS A sus HUos
lrrbinga. En aquella Academia se había admitido
tenía
te porque no sabía otra cosa, aunque l¡;rsla entonces a hombres de todas disposiciones,
r

oaá,. Ámigo, ¿no tengo motivos.para estar ya pagando, ya gratuitamente.


lloso de los prímeros Irutos de mi método? ¡Así l.os medios de que disponían mis padres no les
a las- siml
hombres no llevaran preiuicio alguno ¡rcrmitían emplear en mí la suma más pequeña. Se
, id€a.
pri.ológicas que le sirven de .fu.n$1¡5 rcdactó, pues, la instancia solicitando mi admidión
-%ññe ol¡iste hace dos años'-¡Asítodos grrtuita, fundada en esa consideración; pero la de-
primicias! -
frutos sean sólo como estas tres volvieron con una respuesta negativa, firmada por
,rloiu .f informe de Buss y sigue oyendo
desl
cl rnismo Carlos (l). Esto y la publicación casi si-
.Mi padre-cuenta Buss-desempeñaba un «
rrrultánea-por lo que recuerdo-del rescripto que
y
go .n ia fundación teológica de Tubinga' allí cxcluía de los estudios a los hijos de los ciudada-
iíu t',rUitr.ión gratuita. Desde los tres. hasta
latín'
rros de las clases media y popular, me hicieron
tÁ. ^Ros me envió a la escuela de esat de grande impresión. Mi vivacidad juvenil desapareció
aprendí lo que se enseñaba a los n-iños rápidamente entonces, y con ella, mi afán por el
Én lt. época pasaba la mayor parte del tiempo cstudio. Dediqué todas mis fuerzas al dibujo, pero
que se ale
no tenía escuela con los estudiantes, ¡rl cabo de medio año fuí de nuevo interrumpido
sus yo' que era
ban de que compartiera iuegos lx)rque mi profesor tuvo que abandonar la ciudad
años me
muchachl rnuy despierto' A los ocho a causa de malas acciones, y así me encontré sin
pero a los
..nO ,no ¿e ettos a tocar el ¡riano; rnedios y sin esperanzas de poder vivir por mí mis-
;;;.. tnarchó de Tubinga y se interrumpiÓ abanr
rno; y pronto me vi Ln la necesidad de colocarme
.naanrnrr, quedando en estó enteramente tlc aprendiz en el taller de un encuadernador.
n^Oo . mí'mismo. La ¡rerseverancia
y el hábito Decayó mi estado de ánimo hasta llegar a la indi-
los doce años pt
trabaiar contribuyeron a que a fcrencia. Acepté este oficio-como podría haber
r"'¿"t lecciones áe piano con el mejor éxito a nceptado otro-para extinguir en mí, con la dis-
..not^ y a un rriño. A los once recibí también lracción de un trabajo manual, el recuerdo de mis
.n..nrnr. del dibujo, y proseguí asiduamentede sueños de juventud. No lo pude conseguir. Traba-
.pr.ráir.¡. cle las l.ngutt griega y hebrea' (l)
ñ;il;;. la retórica- El propósito 9t 'i: 3:dj
El duque Carlos Eugenio de Würtemberg (1753-
l7B9), conocido por la juventud de Schiller. La Acadenia
.ri d.ái.^r,ne al estudio, y con este fin' confii
y Ulencla§'
¡l la Karlschule(en Stuttgart desde 175), muy afamada
o bien a la Academia de Bellas Artes r.rr su tiempo. (rV)
la direcciÓn de los profesores
itrttg.rt, o bien a
98 cóMo ENSEñA cERTRUDIS A sus CARTA TERCERA 99

y bujo para poder procurarme con ellos una inde-


iaba, pero sentia una desazón inexplicable
taba vivos resentimientos respecto a la injusticia ¡rendencia segura. A fin de ganar tiempo en su
una autoridad que, contra las costumbres de aprendizaje, cambié pronto mi primera colocación;
tiempos pasados, sólo porque yo pertenecía a así gané, efectivamente, dos horas diarias para mí y
clases inferiores, me privaba de los medios para entablé relaciones que me facilitaron mis estudios.
educación y de las esperanzas e ilusiones en Conocí, entre otros, a Tobler, quien no tardó en
realización había empleado ya gran parte de mi observar la pena que me afligía y trató de arrancar-
ventud. Sin embargo, mantenía la esperanza r¡e de mi situación. Pensó precisamente en mi cuan-
procurarme con mioficio mismo los medios de do Krüsi le dijo que Pestalozzi necesitaba un hom-
jarme de ese trabajo manual que no me sati bre que supiese dibujo y música para el método
y de recuperar en cualquier sitio lo que por de instrucción que nuevamente estaba organizando.
sidad me vi obligado a perder en é1. Viajé, pero La conciencia del retraso de mi educación v
det -..._
mundo era demasiado estrecho para mí. Me mis conocimientos de dibujo y la esperanra dL en- \\í^lr,
melancólico, enfermizo; tuve que volver a casa; contrar ocasión de ampliarlos hicieron decidirme ir I .,3ii.
a Burgdorf, aunque mucha gente me advirtiera QU€
tenté de nuevo abandonar mi profesión, y con
no debía entablar relación alguna con Pestalozzi,
,
poca música que sabía, creí encontrar en Suiza 1

necesario para mi sustento. Marché a Basilea y porque era un maniático y nunca sabía bien lo que
f
peré lá ocasión de poder dar lecciones; pero quería (1). Esta leyenda se documentaba con di--
situación anterior me causaba cierta timidez versos hechos; por ejemplo, una vez llegó a Burg-
me entorpecía en los prirnero§ pasos que son dorf con los zapatos'atados con unas pajas, porque
cisos para ganarse la vida. No tenía valor para había dado sus hebillas a un mendigo en las puer-
nada de lo que hay que decir para obtener de tas de la ciudad. Yo habí¿ leído Leonardo y Ger-
gente-tal como es-lo que yo buscaba. Un trudis; creí, pues, en lo de las hebillas, pero no
que me encontró casualmente en esta perpleji pude admitir que fuera un loco. En resumen, Qui-
me reconcilió por unos momentos con mi oficio se hacer la prueba. Llegué a Burgdorf. Su primer
encuadernador. Volví a entrar en un taller, (l) Como es naturat, encuentro inconveniente la mani-
desde el primer día que me establecí comencé festación pública de esta parte de mi informe. Pero asf lo
pensar otra vez en la posibilidad de encontrar ha querido Pestalozzi, quien ha erigido insistentemente ta
cosa con tiempo y oportunidad, aunque estaba llbre erposición de las impresiones que me han causado él
y todo lo que hace.
vencido de hallarme muy atrasado en mtlsica o
100 cóMo ENSEñA GERTRUDIS A sus nlJos CARTA TERCERA l0l

encuentro apenas me causÓ asombro. Vino me consentía dar el proceso instructivo de mi iu-
mi, de un cuarto del piso superior, con las ventud, y me suscitó la idea de que si yo hubiera
desatadas, cubierto de Polvo Y todo permanecido tan frrmemente, y durante tanto tiem-
te acompañaba Ziemssen, que precisamente po, en los primeros elementos, habría llegado a
venido también a visitarle. No puedo expresar bastarme para avanzar en mis trabajos a un punto
sentimiento que me sobrecogiÓ en aquel mo más elevado, y, por consiguiente, a librarme de
to; se aproximaba a la compasiÓn, pero a él los males y de la melancolía en que me había visto
unía la admiración. En un instante me cautivó P sumido.
talozzi con su benevolencia, su alegria conmi ú. concuerda exactamente con el princi.
-Eqta$gl
desconocido-, su falta de presunción, pio.§g,PSlgl.ozzi de .hacer que los hombres, pqr.
-un
sencillez y el abandono en que se presentaba' medio de su método, puejy .bastqse a sí mismos,
había visto aún a ningún hombre buscar así mi , üoi«iui:cómo dice
'1
él-ñadie !é, ¡yq9g,-rJtldi-
en eiia tierra de Digs'. Me es-
razóni pero tampoco ninguno se ha ganado de ptiédé áyudarles,
modo miconfianza' tremecí, cuando leí por primera vez este pasaje de
t Fti a su escuela a la mañan4 s.lguieltg.-y Leonardo y Gertrudis. La experiencia de mi vida
4l principio, sino un desorden aparente y una me ha enseñado que en esta tierra de Dios nadie
fusiOn que no me agradÓ. Pero como había ayuda y nadie puede ayudar al hombre cuando él
1 pertado ya mi atenciÓn
el fervor con que no puede ayudarse a sí mismo. Era para mí evi-
',Ziemssen de los planes de Pestalozzi el dia dente ahora que los vacíos que yo no podía llenar
me sobrepuse pronto a esta itúpresiÓn, y no en la consecución üe mis fines tenían su funda-
'imucho tiempo sin que observase iustamente mento en la endeblez y en la superficialidad de la
rnas veniaias de este procedimiento de enseña instrucción que había recibido, por lo cual me fal-
,'Sin embargo, creí al principio que detenía mu taban sus cimientos. Dirigí preferentemente mi
tiempo a los niños, manteniéndoles demasiado atención a las materias en que buscaba mi ayuda.
, un punto; pero al ver la perfecciÓn que 4!9an¿¡ Sin embargo, no pude comprender en mucho
i,.er¡
losprimeros elementos (1) o puntos iniciales tiempo Io peculiar de sus ideas sobre el dibujo, y
sus ejercicios, se me presentó por vez prlmera al principio casi no supe lo que deseaba, al decir-
una luz perjudicial el mariposeo y los saltos, q me: líneas, ángulos y arcos deben ser el funda-
mento del arte del dibujo. Para explicármelo, aña-
(1) Erslen AufangsPunten día: .El espíritu humano ha de ser elevado, aquí
I

có¡*o rNsrR¡ cenrnuors I sus nuos CARTA TERCERA 103


FñD'\
a 1os concep- ciales, me dominó la convicción de descender en
ümbién, de las intuiciones confusas
to, (1). Pero yo apenas pod.ía imaginarme lo íntimo de mi examen de los objetos a esos pun-
"*^.ior,
;r; h" de realizarse esto por medio..a.el Oiuui,gt tos, que les hacían adquirir la capacidad que mos-
traban. Tan pronto como llggué a este resultado
cuadraáo y del arco y por la separacton oe su§ concluí en dos días el A B C de la intuición.
intuiutes v comparables' Traté Lo conseguí, y no sabía aún lo que ello fuera:
;ffi.;;;niára"t y simptificaciones;' pero el primer conocimiento de su naturaleza ejer-
i. .n.orrtrar estas divisiones
iniciales de lo simple' y ció sobre mí la mayor influencia. No sabía antes
;;r;;;;"rocía los puntos pronto me hallé en un que el dibujo se compone sólo de líneas. Y ahora
I o.t"t O. mis esfuerzos eran sim-
;;; ngutr. aisladas que' en g.fttjo' encontré de pronto todo lo que veía cerrado por
las reglas líneas, que determinaban su contorno. Nunca ha-
ples en sí, pero que no me explicaban
Desgra- bía separado en mi representación los contornos
á. irtin',pii.idad que buscaba Pestalozzi'
él no sabía ni escribir ni dibuiar'
aun- del objeto; ahora se desprendían de él en mi imagi-
.i^4.**[
nación y se convertían en formas de medida, que
ár. t "Uf, llevado tn -t:l? a para
sus niñ-os
T"-*:::
-1 resumen:
mít E1 me determinaban exactamente la menor variación;
áe habilidad inconcebible
pasé meses y meses sin -comprengtt': l],111:: pero así como al principio no veía sino objetos,
las lineas iniciales que
::: después vi solamente líneas, y creí que los niños
sentido tenían para sus fines
sospeché que necesita' debían ejercitarse constantemente en ellas y llegar
me trazaba, hasta que al fitt
sabía o' si
ba saber menos tte lo que realmente a dominarlas en toda su extensión antes de que se
ná, pr...indir momentáneamente 1':
tlt conocl- Ies pudieran preseri?ar objetos reales para su repro-
*ilntot para llegar a los ¡runtos simples-que ducción o, simplemente, para su examen. Pero
aunque yo-lo puqle-
comprendi eran su lterza-, Pestalozzi pensó estas reglas del dibuio relaciona-
ra seguir aún ese camino' Ello
me das con su fin general, y en relación también con la
I',t !llt]'^*I
cÓmo
un-.ir*.n, cada vez más maduro' del modo naturaleza, que nunca deja en el espíritu humano
en los puntos ini-' parte alguna del arte separada de su intuición más
conseguia mantener a sus niños
precisa. Tenía idea él de presentar a lps niños des-
(r;' i;;r,h¿ln Anschauungen zu dentllchen tugrif-
fóimula' que con tanta fre' de la cuna una doble serie de figuras, unas en el Ii-
esta
fJ.'s"'h-uii"¿ucico asl bro para la primera infancia, otras como ejemplo
cuenciausaPestalozzl'porcreerqueseacomodamása'
ilñ;, t;elaversiÓriliteral: de las lntuiciones obscu; de sus formas de rnedida. Con lo primero quería
,i" ,, toi claros' {T) secundar a la naturaleza y desarrollar en los niños,
"óncePtos
104 cóMo ENsEÑA oERTRUDIS A sus HIJos CARTA TERCERIA 105

lo más pronto posible, el conocimiento del completa conformidad con la marcha de la natura_
lata y no más arte que el preciso para hacer que
ie y de las cosas por medio de una serie de imáge-
ósta influya en el espíritu humano en la forma que
nes de la naturaleza misma, y con lo segundo, en'
lazar las reglas del arte con la intuición de la natu- exige esencialmente el desarrollo de sus disposi_
mutuamente la conciencia de lai ciones.
raleza y
^fran ^,
forma pura y los objetos que se acomodan a ella y, Antes me había hallado en otra perplejidad. pes_
Lalozzi me había dicho que era necesario enseñar a
finalmente, asegurar así a ta capacidad artística
k¡s niños a leer como palabras esos contornos y
marcha progresiva y gradualmente psicológica,
en cuanto los niños pueden dibujar una línea a designar con letras las divisiones particulares
cuentran inmediatamente objetos a que aplicarla,
de los arcos y de los ángulos, de tal modo, que
que el dibuio perfectamente exacto de los objetos se pudiera expresar y reproducir en el papel ius
combinaciones tan claramente como se hace con
ninguna otra cosa debía ser esencialmente sino una
cualquier palabra mediante la composición de las
repetición de las formas de medida que ya conoce
letras. Estas líneas y estos arcos debían llegar a ser
Yo temía debilitar la capacidad de intuición
los niños con la presentación de figuras; Pestalozzi un A B C de la intuición, y con elto, el fundamento
no quería ninguna iuerza antinatural; una vez diio:
de un lenguaje técnico por el cual, no sólo se pu-
.La naturaleza no da líneas al niño, le da solamen diera adquirir la conciencia más exacta de la dife_
rencia de todas las formas, sino también determi_
te cosas; y las líneas sólo han de dársele para que
vea (1) exactamente las cosas; poero no se.le han narlas rigurosamente con palabras. No descansó
suprimir las cosas para que no vea slno llneas». Y hasta que le hube tomprendido. Vi los esfuerzos
que yo le costaba; me dió pena, mas era en vano;
otravez, con motivo del peligro'que se corre al
sin su constancia no existiría nuestro A B C de Ia
sustituir la naturaleza por las líneas, se excitó
que llegó a decir: .Líbreme Dios de perturbar intuición. Por fin llegué a entenderle. Comencé por
la A, como él quería, y ya entonces se deducía
espíritu hümano con estas líneas y con el arte
sin esfuerzo una cosa de Ia otra, como lo hago aho-
ro, y de embotarlo a la intuición de la naturaleza,l
ra. La cosa se hallaba realmente preparada ya en
como le perturban y le endurecen los sacerdotesr
los dibujos completos; pero la difiCultad estaba en
idólatras con doctrinas supersticiosas'. Vi al fin
que no podía expresarme sobre lo que en realidad
peligro, y hallé en el plan de ambos libros
sabía, y en que hasta no comprendía las expresio.
(l) Anschoue. nes de los demás. Pero el remedio a este mal es
1
CARTA TERCERA t07
l0ó cóMo ENsEÑA oERTRUDIS 4 Je! rus§
¡nás exacto que los hombres avezados en el dibujo
uno de los efectos más esenciales del método' Er y en la medida; sus progresos en esta destreza eran
él se une firmemente el arte del lenguaje a los co-i tart rápidos en muchos, que no se podían comparar
nocimientos que nos suministra la naturaleza
y el
con los que ordinariamente hacen los niños.
justamente
arte, y así los niños llegan a expresar Sin embargo, yo juzgaba todo el método sólo
lo9'
ideas-en cada paso que avanza' Entre nosotros, ¡:crr el *rr¡rot'de una materia y por los efectos que
profesores, erá común la observación de que no ha-
producía en la misma. Allí llegué lentamente a ob-
tí.rnot llegado a poder expresar rectamente lt::9' servar y a entender la semejanza de sus efectos en
sas que .uñí"rot de un modo completo'
Tambi
las otras materias. Con la guía de mi dirección téc-
siempre pa-
te eá muy difícil a Pestalozzi encontrar nica (l) hallé la posibilidad de abrir el camino de
labras que expresaran exactamente lo que los conceptos exactos, tanto por la psicología del
tanto
decir. P'or esta falta de lenguaie he andado arte del lenguaje, por la sucesión gradual de los me-
tiempo a obscuras en mis trabajos, y por ella no
dios de instrucción desde el sonido a la palabra y
comprendí, ni podía comprender, los principios de;
tle la palabra al lenguaje, como por el proceso de
Pestalozzi en este asunto. las líneas a los ángulos, de los ángulos a las formas
Pero en c'uanto hube vencido esas dificultades' y de las formas a los objetos determinados. Enton-
alcancé mi objeto en todos sus aspectos;
cada día
ces comprendí la verdadera marcha del cálculo.
reconocí con más claridad las ventajas del método'
Hasta ahora había considerado un número cualquie-
el A B C de la in-
y comprendí especialmente cÓmo ra, sin tener concieqcia precisa de su valor propio
[uición debe crear en los niños. un sentimiento más o de suicontenido,",sólo como una singularidad exis-
de la froporciÓn,1edi11
;.;i;; áe la exactitud vque les suministrasobre losl
tente por sí misma, del mismo modo que antes con-
ie el lenguaje concreto sideraba los objetos del arte sin tener una concien-
"¿. j,
objetos intuición y del arte, y,. sobre tod:l,l
cia definida de su contorno preciso y de sus relacio-
más fácilmente han de diferenciar unos ob-ii nes, esto es, de su contenido. Cada número aparecía
"uánto
jetos de otros, conociendo sus nombres los hom-' sensiblemente en mi imaginación como el total de
Lr., qr. poseen este lenguaie, y cuánto más segu- su contenido exacto, y así reconocí en esa materia
,o*"nt. han de alcanza¡ una conciencia más firme el progreso de los niños con este procedimiento, y
de sus caracteres diferenciales que los que no
fue-
vi al mismo tiempo cuán esencial es para cada asun-
las
ron educados así. La experiencia confirmÓ
las
pechas que tenía de ello. Los niños apreciaban (l) Kunstfúhrung,
senales distintivas que encontraban, de un modo
108 có¡¡o eNseñA oERTRUDTs A sus HrJos CARTA TERCEM 109

to que la instrucción parta delpunto común de Aún tengo alguna cosa que añadir: el conoci-
mero, forma y palabra. Lo mismo que miento del método me ha devuelto en gran parte
por causa del retraso que había sufrido en mi la alegría y latuerza de mi juventud; me ha hecho
teria, mi ignorancia del lenguaje, también he concebir de nuevo esperanzas en mí y en la especie
prendido ahora sus vacíos, por mi ignorancia humana, que desde mucho tiempo, y hasta esa épo-
ca, tomaba como sueños y desechaba de mí en con-'
cálculo. Veo asimismo que el niño no puede
sentarse las partes aisladas de cada forma sin tra de todas las vibraciones de mi corazón.
contarlas, de tal mbdo, que si no tienen una
ciencia perfecta de que el número 4, por e
está compuesto de cuatro unidades, tampoco
comprender cómo se divide una figura en
partes. Así, el conocimiento cada vez más
que yo tenía de mi materia, me llevó por mí
a la convicción de que el método crea y
en tos niños la capacidad de avanzar por sí mi
en cada asunto mediante su influencia sobre el
píritu humano; viene a ser, esencialmentg como
'volante, que no hay sino lanzarlo para
por sí mismo su camino ulterior. No fuí yo
quien lo juzgó así. Cientos de hombres vini
vieron y dijeron: .Esto no puede fallar'.
y aldeanas han dicho: .Esto puedo hacerlo allá,
mi hijor. Y tenían ¡azón: el método entero es
juego para quien tome en sus manos los hilos
sus puntos iniciales, que le libran de extraviarse
los rodeos, que son únicamente los que hacen d
cil el arte a la especie humana, pues que
en ella misma sus fundamentos y la aleian de la
turaleza, que no nos exige nada que no sea fácil,
lo buscamos por el camino recto y sólo de su

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