Revista ACTUALIDAD JURIDICA N= 9 - Enero 2004 Universidad del Desarrollo
Sobre la excepción del contrato no cumplido
Pablo Rodríguez Grez
Decano Facultad de Derecho
Universidad del Desarrollo
En un artículo de don Enrique Alcalde, publicado en esta misma revista,1
en su edición anterior, se analiza la llamada "excepción del contrato no
cumplido" (exceptio non adimpleti contractus) consagrada en el artículo
1552 del Código Civil.
El referido comentario aborda separadamente dos cuestiones: la primera,
sobre la entidad del incumplimiento que autoriza deducir la acción
resolutoria del artículo 1489 del Código Civil y, la segunda, sobre la exis
tencia y alcance de la "excepción del contrato no cumplido". Se trata, por
lo mismo, de dos cuestiones estrechamente interrelacionadas que deben
analizarse en armonía.
La causa en los contratos bilaterales p Lo- sojoq.
En los contratos sinalagmáticos ambas partes contraen obligaciones recí
procas, de suerte que cada obligación es la causa de la otra, tomando en
consideración la doctrina de la llamada "causa final" (según la cual todos
los contratos de la misma naturaleza tienen idéntica causa jurídica). De la
manera indicada se interpreta el artículo 1467 del Código Civil sobre la
base de sus antecedentes históricos. La causa es un elemento de existen
cia del acto jurídico y, por lo tanto, debe éste concurrir al momento de
gestación del mismo, siendo jurídicamente indiferente la suerte que corra
con posterioridad una vez que el contrato se incorporó al sistema norma
tivo. En consecuencia, la obligación que va a contraer una de las partes es
causa de la obligación que va a contraer la otra, lo que sucede de manera
simultánea al perfeccionarse el consentimiento.
La concurrencia de la causa no queda subordinada al cumplimiento poste
rior de la obligación, circunstancia que en nada afecta la "validez" del
contrato y que, por cierto, tiene otros efectos. Recuérdese que no existen
causales "sobrevinientes" de nulidad, razón por la cual la validez debe*
Actualidad Jurídica N° 8, págs. 64 a 93.
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calificarse y considerarse al momento de perfeccionarse el acto jurídico.
Para quienes estiman que el concepto de "causa final" es el recogido por
el artículo 1467 del Código Civil -motivo jurídico que induce a la celebra
ción del contrato-, el nacimiento de la obligation y no su cumplimiento
posterior es el impulso que lleva a las partes a obligarse.
Ahora bien, habida consideración de que el contrato sinalagmático impo
ne obligaciones recíprocas, la ley condiciona su subsistencia al cumpli
miento de las mismas, dando vida a la llamada "condición resolutoria táci
ta", que se describe diciendo que ella va "envuelta" en todo contrato bila
teral (artículo 1489 del Código Civil). Haciendo prevalecer el principio de
"subsistencia de las convenciones", se agrega a esta condición resolutoria,
como opción en favor de los contratantes, la de exigir el cumplimiento
forzoso de la obligación. En ambos casos se consagra el derecho de recla
mar indemnización de perjuicios, de modo que el contratante cumplidor
quede indemne mediante una prestación adicional (conducta de reempla
zo destinada a restablecer el equilibrio acordado en la convención). La
jurisprudencia ha considerado que el derecho a reclamar indemnización
de perjuicios está subordinado en materia de responsabilidad contractual
a la resolución o la ejecución forzosa, de lo cual se sigue que este derecho
no tiene vida propia, sino dependiente. Esta situación, con todo, tiene una
excepción calificada cuando se trata de obligaciones extinguidas por cual
quier medio, pues, en ta^sjupuesto, la reparación indemnizatoria puede
deducirse independientemente (responsabilidad postcontractual).
Hasta aquí la trama descrita parece inobjetable, puesto que de nada servi
ría mantener un contrato si sus obligaciones no se cumplen, forzar a las
partes a resolverlo u obligarlas coercitivamente a cumplirlo. Es más, privi
legiando siempre la subsistencia del vínculo contractual, por regla general
se da al deudor la posibilidad de enervar la resolución durante la secuela
del juicio, de modo de mantener hasta su agotamiento natural la relación
válidamente contraída.
Obligaciones esenciales o principales, obligaciones secunda
rias o accesorias y acción resolutoria
Concordamos con Enrique Alcalde, la doctrina y la jurisprudencia en que
para los efectos de ejercer la acción que nace de la condición resolutoria
tácita debe distinguirse entre prestaciones esenciales y prestaciones se
cundarias, dando sólo las primeras lugar a la resolución (extinción del vín
culo contractual). Creemos que sobre esta materia se privilegia, como se
dijo, la subsistencia del contrato y la buena fe contractual. Un incumpli-
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miento menor, accesorio o insignificante no habilita a demandar la resolu- * t
ción con todas las consecuencias que se siguen para las partes y, eventual
mente, para los terceros, sino sólo el cumpl¡mjento_forzoso y la respectiva
indemnización de perjuicios (moratoria o compensatoria) para restaurar el
equilibrio que nace con el contrato. Asimismo, participamos del criterio
propuesto para medir la importancia de la obligación incumplida: "deter- .•
minar si ante un caso concreto -y atendidas sus particulares circuns- 1
tancias- la obligación infringida es del tal entidad que sea presumible Jo
que, sin ella, las partes no habrían contratado". En otros términos, lo
relevante desde un punto de vista jurídico es el cumplimiento de lo sustan-
tivo (para lo cual se reserva la resolución del vínculo), no el cumpTírmento
de lo secundario (para lo cual se reserva la ejecución forzosa).
Equilibrio contractual
En los contratos sinalagmáticos se observa un evidente equilibrio entre
ambas partes. Cada una de ellas se ha obligado en virtud de la obligación
que asumió su contraparte, debiendo el legislador, por ende, darles un
tratamiento igualitario y evitar que un contratante pueda lesionar indebi
damente los intereses del otro.
De aquí nace la llamada "excepción del contrato no cumplido", fundada
en tres pilares esenciales: la buena fe contractual, la igualdad-jurídica y la
continuidad de las convenciones.
El primero (la buena fe contractual), cuya manifestación más elocuente se
halla en el artículo 1546 del Código Civil, repugna toda posibilidad de que / ‘
uno de los contratantes sea compelido a cumplir lo convenido mientras el
otro se mantenga renuente a hacerlo. La disposición citada es clara al decir
que el contrato obliga "a todas las cosas que emanan precisamente de la
naturaleza de la obligación, o que por ley o la costumbre pertenecen a
ella". En este caso la "obligación" del deudor está enlazada a la obligación
que, por su parte, adquirió su contraparte, de suerte que una está
funcionalmente ligada a la otra.
El segundo pilar (la igualdad jurídica) exige dar a cada cual un trato equi
valente, de modo que los intereses en juego sean atendidos y calificados
en la misma forma. Los derechos de las partes deben entenderse, por lo
tanto, interrelacionados en cuanto su existencia y ejercicio.
Finalmente, el tercer pilar (la preservación o continuidad de las convencio
nes) apunta en el sentido de evitar que el vínculo contractual sea disuelto
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y éste subsista mientras exista la probabilidad de que los derechos y obli
gaciones se ejerzan y cumplan en la forma convenida.
De estos principios se sigue que las obligaciones y derechos que nacen de
contratos bilaterales están recíprocamente condicionados por el cum
plimiento de la obligación correlativa, pudiendo ejecutarse sólo en vir
tud del cumplimiento real o virtual de esta última obligación.
De aquí la declaración contenida en el artículo 1552 del Código Civil en
orden a que "en los contratos bilaterales ninguno de los contratantes está
en mora dejando de cumplir lo pactado, mientras el otro no cumple por su
parte, o no se allana a cumplirlo en forma y tiempo debidos". Nótese que
el derecho a ejecutar forzadamente la obligación pendiente o demandar la
resolución del contrato estará sujeto a una condición simplemente po
u C»O fikCUjU
testativa de aquellas definidas en el inciso 2- del artículo 1478 del Código
Civil. Por lo tanto, la situación jurídica que crea la exceptio non adimpleti
r .9 contractus pende de la voluntad de aquella parte que desea perseverar en
la relación contractual, puesto que basta su actividad (cumpliendo o alla-
■ j 1 >5 nándose a cumplir) para que la suspensión de la mora quede sin efecto y
se renueve la plena exigibilidad de los derechos comprometidos.
La mora es una situación o estado jurídico especial, conforme al cual un
sujeto se halla en rebeldía de desplegar la conducta debida. A partir de ese
momento, y no antes, es posible ejercer los derechos que confiere el artí-
-M2 cu|o 1489 del Código Civil, porque sólo entonces el deudor se encuentra
en contravención al derecho (antijundicidad, elemento de la responsabili
dad contractual que se entiende incluido en el incumplimiento) y las obli
■ gaciones pactadas pueden reclamarse. En consecuencia, lo que el artículo
ICC ¿ p552 del Código Civil dispone es elaro: las obligaciones que nacen de
i
/contratos bilaterales son condicionales, ya que para reclamarlas es previo
c
kel cumplimiento -real o virtual- dé la obligación correlativa.
o *.
Lo anterior me ha hecho decir en el libro Responsabilidad Contractual que
"de esta cuestión (art.1552) se desprenden varias otras consecuencias.
Desde luego, cabe observar que para que la relación contractual tenga
efectos se requiere que, a lo menos, una de las partes persista en el con
trato y esté dispuesta a cumplir. Si tal no ocurre y ambos contratantes se
resisten a desplegar zla conducta debida', la relación quedará en suspenso
hasta que las obligaciones se extinga por la prescripción. Asimismo, en
este estado de cosas, no existirán perjuicios que puedan atribuirse al re
tardo (indemnización moratoria), porque ninguna de las obligaciones se
rán exigibles quedando lo estipulado por las partes subordinado al cum
plimiento de las obligaciones contraídas. Se puede hablar, entonces, con
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propiedad, de 'equidad contractual', si se tiene en consideración que
instituciones tan importantes como la teoría de la causa y la 'mora' están
fundadas precisamente en este valor. Sostenemos, por lo mismo, que no
es admisible en nuestra ley una obligación desvinculada de su contrapar
tida, lo cual demuestra la preocupación de la ley por el equilibrio o con
trapeso en la regulación contractual. Tan claro es lo que señalamos que,
incluso, en el contrato de donación, el legislador establece 'deberes' que
impone al donatario y cuyo incumplimiento pueden acarrear la revoca
ción de la donación por ingratitud (artículo 1428 del Código Civil, que
define la causal de ingratitud como 'cualquier hecho ofensivo del donata
rio, que le hiciere indigno de heredar al causante', remitiéndose a los artí
culos 968 y siguientes del mismo Código) y 'obligaciones propiamente
tales', como sucede cuando la donación es cuantiosa, caso en el cual el
donante tiene derecho a cobrar alimentos al donatario (artículo 321 NQ5
del Código Civil). Toda esta regulación revela una voluntad clara de la ley
en orden a establecer siempre una interrelación dependiente entre las
obligaciones que nacen de un vínculo contractual, incluido casos de con
tratos que, por su naturaleza, sólo consagran obligaciones para una sola
parte, como sucede por regla general con el contrato de donación irrevo
cable''.
En suma, si ninguna de las obligaciones que nacen de los contratos
sinalagmáticos es reclamable mientras la obligación de la contraparte no
se cumpla o el obligado no se allane a cumplir en tiempo y forma debidos,
la demanda de resolución o ejecución forzada es improcedente y es esto,
justamente, lo que dice el artículo 1552 del Código Civil, al consagrar la
''excepción del contrato no cumplido".
Destino de las obligaciones pendientes Opera > i
Cabe preguntarse entonces ¿cuál es el destino de estas obligaciones pen
dientes si ninguna de las partes cumple o se allana a cumplir en tiempo y
forma debidos? Indudablemente la prescripción, porque, en el fondo,
opera una verdadera resciliación tácita, puesto que ninguno de los con
tratantes está en disposición de honrar su compromiso ni persiste su vo
luntad de cumplir. Sin embargo, mientras corre el plazo de prescripción
cualquiera de las partes puede cumplir o "allanarse" a cumplir y, en tal
caso, pone de inmediato en funcionamiento la trama obligacional, abrien
do camino a la ejecución forzosa, la resolución y la indemnización de
perjuicios. Por consiguiente, la situación que se genera es temporal y
queda entregada su conclusión a la intención de cualquiera de los con
tratantes.
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La tesis planteada por Enrique Alcalde limita los efectos de la "excepción
del contrato no cumplido", exclusivamente, a la indemnización de perjui
cios, sobre la base de que la mora es requisito de la indemnización, pero
no es requisito de la resolución. Por lo mismo, nada impediría demandar la
ejecución forzada o la resolución, ya que la "mora" no es presupuesto de
ninguna de ellas.
La referida conclusión no nos parece acertada, por una cuestión funda
mental: la mora es condición de exigibilidad de una obligación para
todos los efectos relacionados con la interposición de acciones, así sea
de cumplimiento, resolución o indemnización. Las tres hipótesis con
templadas en el artículo 1551 del Código Civil, cuando se trata de obliga
ciones nacidas de contratos bilaterales, quedan en suspenso y subordina
das al cumplimiento o disposición de cumplimiento de la obligación co
rrelativa ligada a ella. Por lo mismo, no le es exigible al deudor la presta
ción convenida, sino a condición de que él, por su parte, cumpla o se
allane a cumplir en tiempo y forma debidos. Esto es lo que ordena el artí
culo 1552 del Código Civil, ya que al referirse a la "mora", alude directa
mente a la suspensión de la exigibilidad de la obligación.
Cabe aún analizar una cuestión importante. ¿Corre el plazo de prescrip
ción si la mora de ambos contratantes no permite a ninguno de ellos exigir
la ejecución forzosa o la resolución del contrato? A primera vista la res-
? puesta podría ser negativa, puesto que el artículo 2514 inciso 2e del Códi
go Civil dispone que el plazo de prescripción se cuenta "desde que la obli
gación se haya hecho exigible". Tratándose de la aplicación del artículo
1552, sin embargo, la obligación se hizo exigible, en cualquiera de las
hipótesis del artículo 1551, pero el ejercicio del derecho está suspendido
como consecuencia de un hecho que depende de la sola voluntádmete quie
nes intervienen en la relación (condición simplemente potestativa). Por
consiguiente, no podría ninguna de las partes sostener que el plazo de
prescripción deja de correr, puesto que la suspensión del ejercicio del de
recho depende un hecho propio y, como es sabido, nadie puede valerse
de su propio dolo o su propia culpa (quien debiendo cumplir no lo hace
incurre en dolo si tiene intención de inferir injuria a la persona o propiedad
de otro, o en culpa si obra sin la diligencia y cuidado debidos). Por lo
dicho, fuerza concluir que el plazo de prescripción de las obligaciones que
nacen de un contrato bilateral comienza a correr de acuerdo a las reglas
generales, sin que pueda considerarse que la suspensión dispuesta en el
artículo 1552 del Código Civil ha puesto fin a la exigibilidad de la obliga
ción. A lo anterior obedece nuestra conclusión en el sentido de que las
obligaciones que se mantienen pendientes a través del tiempo por obra de
la aplicación del principio de que la "mora purga la mora", terminan por
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prescribir en caso que ninguna de las partes rompa su inactividad cum
pliendo o allanándose a cumplir en tiempo y forma debidos.
Indemnización de perjuicios como derecho dependiente.
LajOacx o {q "
Por otra parte, la indemnización de perjuicios está siempre unida la ejecu
ción forzosa o a la resolución de que trata el artículo 1489 del Código
Civil, no se da independientemente de una u otra, salvo, a nuestro juicio, Lo •. y
cuando se reclama un incumplimiento respecto de obligaciones que se i
han extinguido por alguno de los medios legales. Por ende, si el alcance
del artículo 1552 fuere tan limitado como se propone, esta disposición no
tendría nunca aplicación, ya que podría demandarse el cumplimiento for
zoso o la resolución sin indemnización de perjuicios y no se podría de
mandar nunca indemnización de perjuicios sin demandar simultáneamen
te el cumplimiento forzoso o la resolución.
La mora de que trata el artículo 1552 del Código Civil suspende la
exigibilidad de las obligaciones contraídas en los términos antes ex
puestos y por efecto de un hecho propio del deudor.
La cuestión, entonces, radica en el alcance y sentido que se dé a la mora
en tanto presupuesto de las dos hipótesis (no tres) consagradas en el artí
culo 1489 del Código Civil.
Si, como nosotros sostenemos, la mora es presupuesto de la exigibilidad
de las obligaciones nacidas de los contratos bilaterales, estando pen
diente el cumplimiento de la obligación correlativa que nace del contrato
bilateral, queda suspendida la ejecución de dichas obligaciones y, como
es obvio, no podrá demandarse ni la resolución ni el cumplimiento forzo
so. La mora, como se dijo, es un estado jurídico especial según el cual el
retardo en el cumplimiento de la obligación es imputable al deudor. A
partir de ese instante puede este último ser sujeto pasivo de la acción de
cumplimiento forzoso o resolución y, en ambos casos, con más una in
demnización de perjuicios, derecho que, tratándose de obligaciones pen
dientes, deberá ir unido a una u otra cosa (ejecución forzosa o resolución).
A la inversa, suspendida la mora por efecto de lo previsto en el artículo
1552 del Código Civil, no cabe ninguna de las opciones que ofrece al
acreedor el artículo 1489, que consagra la "condición resolutoria tácita",
porque ninguna de las obligaciones es exigible estando su ejecución sus
pendida. Nadie puede ser forzado a ejecutar aquello que aun no es posible
reclamar, ni menos resolverse un vínculo contractual por un hecho que
jurídicamente no implica faltar a la palabra empeñada.
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Probablemente no se ha considerado con el debido cuidado que la sus
pensión de la mora dispuesta en el artículo 1 552 del Código Civil depende
de la voluntad de "cualquiera de los obligados". Basta, entonces, que uno
de ellos cumpla o se "allane" a cumplir para que automáticamente pueda
demandarse la ejecución forzada o la resolución del contrato. De manera
que el "congelamiento" de la relación sólo es fruto de una omisión com
partida por quienes dieron vida al contrato. Por otro lado, corresponde al
^Juez determinar libremente, atendiendo a los antecedentes que se invo-
guen, si uno de los contratantes se "allana" a cumplir, cuestión de hecho
que supone la existencia de una voluntad cierta y seria. De ello se infiere
, ?que la suspensión del derecho, de la manera dispuesta en el artículo 1552
C del Código Civil, depende de la intención de cualquiera de las partes, quie
nes soberanamente pueden poner fin a los efectos de la excepción del
contrato no cumplido. Como puede observarse, lo esencial es mantener el
equilibrio y reciprocidad entre ambas obligaciones, todo lo cual resulta en
armonía con la buena fe contractual, la igualdad ante la ley y la equidad
natural. Para que las obligaciones queden indefinidamente pendientes no
sólo se requiere la plena inactividad de las partes, sino la ausencia de la
intención de cumplir, la cual puede manifestarse de cualquier modo que
sea suficiente a juicio del juez.
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Razones alegadas por el articulista
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Las razones esgrimidas por Enrique Alcalde para sostener su tesis no resul
tan convincentes.
a. El análisis comparativo entre nuestra legislación y las legislaciones ex
tranjeras, a lo más, podría hacernos concluir que los códigos citados son
"literalmente" más claros. Pero todos ellos reconocen la "excepción del
contrato no cumplido", sin perjuicio de que, atendiendo a los efectos que
atribuimos a la "mora", lo que el artículo 1552 prescribe resulta perfecta
mente coherente y lógico.
b. La "mora", creemos nosotros, es mucho más que un requisito de la indem
nización de perjuicios. Ella determina varios otros efectos (cuidado de la cosa
debida, responsabilidad del acreedor, pérdida de la cosa que se debe,
exigibilidad de la obligación, etc.), lo cual permite sostener que se trata de
una "situación o estado jurídico" que, en este caso, suspende la exigibilidad
de las obligaciones que nacen de un contrato sinalagmático con los alcances
indicados. No puede, entonces, reducirse el mandato del artículo 1552 del
Código Civil a un solo efecto que, a mayor abundamiento, no se presenta
sino por excepción, aisladamente_de[ cumplimiento forzoso o la resolución.
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yx
& te
c. Tampoco puede presentarse, bajo ninguna circunstancia, la excepción
del contrato no cumplido como un "modo de extinguir obligaciones". Ello
no sucederá jamás, ya que si el incumplimiento de todas las partes persiste
a través del tiempo, las obligaciones se mantendrán vigentes, pero no se
rán exigibles, y terminarán por extinguirse en virtud de la prescripción
(especie de resciliación tácita). Nadie podría, entonces, postular que la
exceptio non adimpleti contractus es un modo de extinguir obligaciones,
pero sí un medio de suspensión de la exigibilidad de obligaciones recípro
cas nacidas de un contrato bilateral. oa
d. Desconocer las raíces de la "excepción del contrato no cumplido" sí con
duce a una manifiesta "injusticia", a pesar de lo que dice Enrique Alcalde.
Éste, para remediar una situación tan evidente, invoca la posibilidad de dedu
cir demanda reconvencional por parte de quien es demandado por un con
tratante incumplidor. O sea, se propone un recurso para atajar lajnjusticia, sin
reparar en que la circunstancia de exigir el cumplimiento forzoso o la resolu
ción, por sí sola, implica arrastrar a las partes a una contienda judicial. Si quien
pretende demandar simplemente se "allana" a cumplir, a través de actos se
rios que calificará el juez en cada caso, desaparecerá la inexigibilidad y cada
parte recobrará en plenitud sus facultades y derechos. Por este medio quien
exige el cumplimiento asegura a su contraparte los beneficios que le corres
ponden y que tienen su origen en la misma fuente.
e. Tratándose de contratos de tracto sucesivo la cuestión no es diferente.
Cualquiera de las partes podrá ponerle término "allanándose" a cumplir,
puesto que si tal no ocurre, ello implicará que ninguna tiene intención de
perseverar en él. Es bien obvio que la parte que experimente perjuicios
será la que acudirá al tribunal acreditando su intención de cumplir y dedu
ciendo las acciones pertinentes. La práctica excluye razonablemente situa
ciones tan extremas como la de mantener indefinidamente la relación con-
tractual en virtud de la aplicación de la "excepción del contrato no cum- 1
piído". La cuestión planteada por Enrique Alcalde no se da en la práctica, ‘
porque la ley ofrece una solución adecuada. Más aún, admitiendo estos
extremos, si ninguna de las partes cumple o se allana a cumplir, hay una
voluntad manifiesta y explícita de congelar la relación. No le corresponde
al derecho salir en auxilio de quienes así proceden.
f. Finalmente, si algún fallo arbitral de arbitrador, atendiendo a la pruden
cia y equidad, se ha pronunciado admitiendo que puede reclamar la ejecu
ción forzosa o la resolución quien, por su parte, no ha cumplido ni se ha
allanado a cumplir en tiempo y forma debidos, ello no autoriza para dar al
artículos 1552 del Código Civil un alcance que no tiene y generar un pre
cedente inexpugnable.
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Obligaciones principales y obligaciones accesorias en la aplicación del
artículo 1552 del Código Civil.
Para concluir estas observaciones, lo que sí parece rescatable del artículo
que comentamos es la transferencia de la distinción entre obligaciones
principales o esenciales y obligaciones secundarias o accesorias, a la inter
pretación del artículo 1552 del Código Civil. En otros términos, la invoca
ción de esta excepción no podría fundarse en el incumplimiento de una
cuestión accesoria o mínima en relación a aquella que aparece como prin
cipal en el contrato. Así, por ejemplo, si se ha comprado un vehículo y el
vendedor se obligó a entregarlo junto a un par de neumáticos de repues
to, el hecho de incumplir sólo esta última obligación no permite al com
prador oponer la exceptio non adimpleti contractus para excusarse de pagar
el precio. Esta conclusión aparece claramente justificada a la luz de la bue
na fe contractual. En la hipótesis propuesta quedará expedito el camino
para que el vendedor accione, demandando la resolución del contrato o el
cumplimiento forzoso, en ambos casos con indemnización de perjuicios; y
el comprador para exigir compulsivamente, por vía reconvencional, la en
trega del par de neumáticos a que estaba obligado.
Como puede constatarse, la "excepción del contrato no cumplido" es con
secuencia directa de la reciprocidad y equilibrio que surge entre quienes
celebran un contrato bilateral. No es aceptable introducir en ellos un tra
tamiento discriminatorio o permitir que una parte abuse o se aproveche
de la otra. La dificultad interpretativa en que se apoya el tTabajo que ana
lizamos resulta de la forma en que el autor del Código estructuró la "ex
cepción del contrato no cumplido". Si bien ésta se encuentra definida en
el artículo 1552 del Código Civil, su alusión a la suspensión de la mora
debe entenderse hecha a la exigibilidad de las obligaciones que nacen
de los contratos sinalagmáticos, pero con las limitaciones y el alcance
expuestos en lo precedente.
En todo caso el trabajo de Enrique Alcalde constituye un esfuerzo valioso
para repensar instituciones que, a primera vista, aparecen fuertemente
consolidadas. Nuestra experiencia nos revela que todos los temas jurídicos
están permanentemente abiertos a nuevas interpretaciones que ganarán
terreno en la medida que susciten, como ocurre en este caso, discusión y
polémica.
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