Comentario de un poema de Sor Juana Inés de la Cruz
ARGUYE DE INCONSECUENTES EL Siempre tan necios andáis
GUSTO Y LA CENSURA DE LOS que, con desigual nivel,
HOMBRES QUE EN LAS MUJERES a una culpáis por crüel
ACUSAN LO QUE CAUSAN y otra por fácil culpáis.
Hombres necios que acusáis ¿Pues cómo ha de estar templada
a la mujer sin razón la que vuestro amor pretende
sin ver que sois la ocasión si la que es ingrata, ofende,
de lo mismo que culpáis: y la que es fácil, enfada?
si con ansia sin igual Mas, entre el enfado y pena
solicitáis su desdén que vuestro gusto refiere,
¿por qué queréis que obren bien bien haya la que no os quiere
si las incitáis al mal? y quejáos en hora buena.
Combatís su resistencia Dan vuestras amantes penas
y luego, con gravedad, a sus libertades alas,
decís que fue liviandad y después de hacerlas malas
lo que hizo la diligencia. las queréis hallar muy buenas.
Parecer quiere el denuedo ¿Cuál mayor culpa ha tenido
de vuestro parecer loco en una pasión errada:
al niño que pone el coco la que cae de rogada,
y luego le tiene miedo. o el que ruega de caído?
Queréis, con presunción necia, ¿O cuál es más de culpar,
hallar a la que buscáis, aunque cualquiera mal haga:
para pretendida, Thais, la que peca por la paga,
y en la posesión, Lucrecia. o el que paga por pecar?
¿Qué humor puede ser más raro Pues ¿para qué os espantáis
que el que, falto de consejo, de la culpa que tenéis?
él mismo empaña el espejo Queredlas cual las hacéis
y siente que no esté claro? o hacedlas cual las buscáis.
Con el favor y el desdén Dejad de solicitar,
tenéis condición igual, y después, con más razón,
quejándoos, si os tratan mal, acusaréis la afición
burlándoos, si os quieren bien. de la que os fuere a rogar.
Opinión, ninguna gana; Bien con muchas armas fundo
pues la que más se recata, que lidia vuestra arrogancia,
si no os admite, es ingrata, pues en promesa e instancia
y si os admite, es liviana. juntáis diablo, carne y mundo.
SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ
Este poema es de la religiosa y escritora Sor Juana Inés de la Cruz (1648, 1695) poeta del período
barroco y una de las mayores exponentes femeninas de la literatura de los Siglos de Oro hispánicos
(poeta del México, de aquellas, corona española). Es autora de comedias, autos sacramentales y una
extensa obra poética. Especialmente sonados son sus poemas de amor a la virreina Maria Luisa o Lisi,
como al igual que Quevedo, Sor Juana se refería a su amada, gran impulsora de la obra de la religiosa.
En este caso, he seleccionado a comentar, un poema reflexivo sobre la posición de las mujeres de la
época, con ideas francamente adelantadas al siglo XVII. El tema principal de la obra y en el que más
incide es en la hipocresía de los hombres, que culpan a las mujeres que gozan del amor y no guardan
su honra cuando son los mismos hombres los que las inducen y llevan al “pecado”.
Esta obra se trata de un poema estrófico y regular de arte menor donde emplea el verso octosílabo en
forma de redondillas, con rima consonante y estructura estrófica abba, recursos métricos comunes de
la poesía barroca.
Podemos apreciar distintos recursos lingüísticos, más allá de los evidentes arcaísmos de la época,
como un léxico rico y variado que puede denotar la cultura y estudios de Sor Juana, gracias a su
condición clerical. Esto puede apreciarse en que expresa de muchas maneras distintas y empleando
distintas metáforas y ejemplificaciones para señalar la situación de hipocresía del hombre que califica
a la mujer que le rechaza de ingrata y a la que le acepta de fácil. Por ende, es notable la reiteración y
la variedad sintáctica en estas misma reiteraciones temáticas “quejándoos, si os tratan mal, a una
culpáis por crüel, si la que es ingrata, ofende”. El uso de sinónimos y antónimos es evidente a lo largo
del texto.
Estos recursos lingüísticos se deben mayoritariamente a las figuras literarias que se presentan. Así
como los antónimos se deben al constante uso de la antítesis “si no os admite, es ingrata, y si os
admite, es liviana.” entre la idea de la mujer que cae en la tentación y la que no mientras que los
sinónimos se presentan entre las distintas reiteraciones de la disyuntiva constante entre la liviana y la
ingrata “liviana, mala, fácil, Thais, la que admite”, “buena, lucrecia, la que más se recata”. Además en
estas antítesis podemos encontrar paralelismos “quejándoos, si os tratan mal, burlándoos, si os quieren
bien.”, “si la que es ingrata, ofende, y la que es fácil, enfada?” con esta repetición sintáctica constante
para aumentar la crítica, la burla. En ellos se encuentran, por ende, muchos casos de anáforas.
También en esta misma idea podemos encontrar alteraciones sintácticas para realizar distintos juegos
de palabras “la que cae de rogada, o el que ruega de caído”, “Queredlas cual las hacéis o hacedlas cual
las buscáis.” también con varias anáforas y repetición de las formas verbales. Por último me resultaría
importante señalar dos metáforas interesantes. En primer caso la comparación entre la locura de los
hombres y la del niño imaginativo que crea una figura ficticia a la que después teme (obviamente con
tono burlesco, comparando a los hombres con niños y calificándolos de locos) y en segundo lugar, la
de las figuras alegóricas de Thais, amante de Alejandro Magno que representa la falta de moral, y
Lucrecia, mujer romana que se quitó la vida tras sufrir una deshonra (una violación).
En el texto se puede apreciar un evidente tono satírico, burlesco con la intención de realizar una
crítica, llegando al insulto, la infantilización a la ridiculización y la acusación directa (necios,
arrogantes, inconsecuentes) de todos los hombres. Este uso de la literatura como crítica salvaje es muy
común en el Barroco, especialmente en figuras como Francisco de Quevedo. Es una crítica de gran
monta, no sólo debido a su fiereza sino también a que abarca a todos los hombres del mundo y critica
toda la disposición de la relación entre hombres y mujeres de la época. Caracteriza muy bien el estilo
estilístico y temático del Siglo de Oro, debido a sus referencias al mundo clásico, a su tono crítico, a la
métrica y rima empleada.
Personalmente, me parece de un gran valor por parte de la autora escribir una burla con tanta fuerza,
con una temática tan innovadora y una reflexión tan adelantada desde su posición inferior de mujer
(siendo una de las pocas escritoras barrocas reconocidas, mucho menos estudiada que los hombres;
seguramente de no ser por los apoyos de la virreina jamás conoceríamos su obra) e incluso llegando a
abrir debates frecuentes a día de hoy como la prostitución, señalando como culpable al hombre que la
consume. Este poema, aparte de ser bello estilísticamente y mantener un tono crítico muy interesante,
es una obra que se adelanta tres siglos en el tiempo en cuanto a la temática.
Sor Juana Inés de la Cruz, Obras completas (México, D.F.: Porrúa, 1997), 109.