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Valverde, C. - Hacia El Ocaso Del Espíritu Medieval (Ockham)

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· .. ~·
.g.
·.· •..·. .. B.A.C.
..pan de ~uestra
.
cultura católica

E. ste libro pretende estudiar,


.. ·,. . en primer lugar, cómo se ha
~·: v'erificado. el tránsito de la
;. Edad.Media a la Modernidad y
/de· ésta a la Posmodernidad.
; Atiende, sobre todo, a las raíces
· ..filosóficas de este movimiento
''.' porque, a la larga, son las ideas
·.·. •las q~e .transforman las sode-
...,dades. Con ello no se niega el
~".alpr. de .los factores· económi- ..
~cós/ra,ciales, pol,íticos, etc;
?,Al mismo tiempo, el librn estu-
'.' '. di~ las'·. grandes construccione~
': !deológicas de la Modernidad,
': fo que se ha llamado «los gran-
:/ des relatos», y la crisis profun-
\·. d~ en la que ha entrado, como
' denu~cian los más penetrantes
. críticos de nuestros días.

. . CARLOS VALVERDE es jesuita, cate-


<drático jubilado de la Univ.
. Pontificia . Comillas, doctor en
' Filosofía· por la Univ. Pont. .
·. :' Gregoriana y licenciado en Teología
poda Univ. Pont., Comillas, donde
·: ha impartido clases durante treinta y
' cinco años. Entre sus obras destacan:
·· Los orig~sdelMarxismo (1974), El
Materialismo ,dialéctico (1979), An-
; tropol.ogía filosófica (4 ª ed., 2002). ·
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CAPÍTULO l

HACIA EL OC4SO DEL ESPIRflU


MEDIEVAL

1. LA CRISIS DEL TARDO MEDIOEVO

La etapa cronológica que en Europa corre, aproximadamen-


te, de 1270 a 1320 señala la transición de unas formas de
civilización y estructura socio-política a otras. Se pasa de una
economía esencialmente rural a una economía urbana, de una
economía de intercambio de productos a una economía co-
mercial con un fundamento monetario.
Al mísmo tiempo, la estructura política pasa de ser feudal
a ser corporativa. Frente a la autoridad del señor feudal cobran
cada vez más poder e influencia las villas y los municipios
que empiezan a ser ricos y poderosos y que se permitirán
tratar sus asuntos directamente con el rey o el emperador. La ·
mayor parte de las villas de Inglaterra, Flandes, Alemania o
Italia alcanzan en esta época una autonomía, gracias a las :
franquicias y privilegios reales, con los que fomentan su in- ..,_·~.
dustria y su comercio. ··-•..,
Se verifica además un intento de reagrupación de territorios ;"'~ .
bajo un principado que les dé unidad económica y política, '
unidad de autoridad, de justicia, etc. Pero este intento choca (

con los intereses de ciertos municipios que quieren defender ~ ~.J


su estatuto de autonomía y que se ponen de acuerdo para dar
o no dar su consentimiento al principe, de donde nace el
sentimiento confuso de que la autoridad política superior del
Estado mayor sólo se justifica por el consentimiento de los
pequeños Estados. La autoridad feudal que podríamos llamar
patrinionial declina hacia una cierta forma de soberanía colectiva,
una soberania formada por un cuerpo al que se subordinan
individuos y colectividades. Algunos propugnan audazmente, ya
entonces, que el soberano no sería sino un árbitro elegido, pero,
en cualquier caso, el cuerpo social toma por primera vez con-
ciencia de su importancia política. Ese cuerpo, a su vez, se
subdividirá en otros estamentos o corporaciones de menestrales, \J
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comerciantes, etc., también privilegiados y frecuentemente con¡.-, bajo el pontificado de Clemente V de la sede pontificia de"i'
estatutos y autoridades propias. Quedaba así la sociedad es- · Roma, capital eterna de la cristiandad, a Avignon, feudo francés.
tructurada de manera orgánica con estamentos intermedios entre a orillas del Ródano (1309), la continuada elección de Papas ·
el poder y el pueblo. y cardenales franceses, los impuestos económicos que se cana- \
Es natural .que villas y villas, municipios y municipios, «Es- lizaban hacia Avignon y que se empleaban en una vida de '.
tados» y «Estados» entren en frecuentes conflictos o alianzas fausto profano, el duro y largo enfrentamiento del papa :
para la producción, el comercio o la guerra. Juan XXII con un sector de los franciscanos más radicales, ' -}
/'-..
El Sacro Imperio Romano-germánico, a principios del si- queridos y admirados por el pueblo, las teorías conciliaristas ;
glo XIV, es ya poco más que un título honorífico o un fan- que concedían al Concilio potestad sobre el mismo Papa, los 'i
tasma, y la autoridad de los reyes también se ve obstaculizada largos conflictos del mismo Juan XXII con el entonces em- ,
-"'\
perador Luis de Baviera por cuestiones jurisdiccionales, el abuso
por los cuerpos inferiores 1• de los anatemas, etc., habían hecho que decayera mucho el :
Todos estos movimientos colectivos, económicos, sociales, \
políticos, que surgen con potencia creciente, son laicos; no : prestigio y la autoridad de la Iglesia y del Papado. Declinaba : e:--'". ',.

nacen ni con la protección ni con dependencia de la Iglesia. ', la presencia y la influencia de la Iglesia y de los clérigos en l V ·.,:~
los ámbitos públicos y se iniciaba la lenta pero irresistible ,.,
En algún .sentido nacen contra los sectores de la Iglesia más · ,,,_'-'
ascensión del laicado secular 3• «Sancta Mater Ecclesia 11011 so/un;
influyentes hasta entonces, clérigos y monjes. La Iglesia verá est ex clericis sed 'etianJ ex laicis» Oa Santa Madre Iglesia no es ~<.__-';.i ".
con recelo el desarrollo de la economía monetaria porque se . sólo de los clérigos sino también de los laicos), escribía en el .......
presta al lucro, a la avaricia, a la usura, al lujo. La Iglesia, · memorial A11teq11am essent clerici un autor contemporáneo. '+'
además, había sido hasta entonces la mayor propietaria rural.
Obispos, abades y beneficiados eran patriarcas y señores que
2.' MARSILlO DE PADUA Y SU «DEFENSOR PACIS»
ahora se veían amenazados en su autoridad. Las catedrales y · .......
los monasterios habían sido los hogares de la vida social, pero ,,\J Las corrientes ideológi~as se orientan ahora a conceder al
ahora las nuevas villas y la incipiente burguesía mercantil se :" príncipe muchos de los poderes que hasta este momento habían
presentaban como temibles competidores. Se explica que se ' '"J "., sido de exclusiva competencia de los Papas. Nadie lo hará con
hayan multiplicado las querellas entre clérigos y laicos, las in- ' \) más radicalismo que Marsilio de Padua con su libro Defensor
tromisiones de los laicos en las potestades de los clérigos, las
excomuniones de éstos sobre aquéllos. Fue una guerra larga y ,-;r' pacis, del que hablaremos enseguida. El pone a discusión no
sólo la primacía y la autoridad pontificia, sino nada menos que
sorda aunque a veces también sonada. ' la autoridad misma de la Iglesia.
Los defensores del absolutismo pontificio defendían todavía Marsilio de Padua, profesor en París, vinculado a la escuela ··~f

la unidad inquebrantable de la sociedad bajo la dirección única averroísta, amigo de un averroísta radical llamado Juan de Jan-
duno, se había refugiado .también él en la corte de Luis de '"-
de la Iglesia, tal como la proponía el augustinismo político. '·
Juan de Viterbo escribía: «No hay más que un Cristo, un solo Baviera, en Munich, probablemente en 1326. Llevaba consigo
pastor, un solo rebaño, un solo rey, un solo reino, unus princeps, un libro compuesto por él en 1324, acaso con la colaboración ·····.,

unus principatus, unus rector, una respublica» 2• del mismo Juan de Janduno, bajo el título Defensor pacis. La
Pero ya era tarde. La autoridad de la Iglesia se había de- obra era tan audaz que de ella se ha dicho que, de no conocer <:s··
bilitado considerablemente. La terrible querella del rey francés al autor y la fecha, podría atribuirse a cualquiera de los pen-
Felipe el Hermoso con el papa Bonifacio VIII que acabó con sadores ilustrados del siglo XVIII, por la defensa que en ella
«el atentado de Agnani>> y la prisión del Papa (1303); el traslado hace de la libertad civil, de la autonomía del poder temporal,

1 Sobre estos temas puede verse G. DE L\GARDE, La 11aissa11ce dé /'esprit j · > Se consultarán con utilidad la obra ya citada de Georges de Lagarde y
además J. Ht.:1ZING,\, Herbst des i'vlillelalters (l\Iünchen 1928) (hay trad. española,
lai'qne, t.I (Louvain-Paris 1956), 93ss; t.II (1958), 302ss, con abundante biblio-. ¡'
grafía. " Madrid •1942); R. GARCiA-VILLOSL\DA, Raíces históticas del L11ten111is1110 (l\fadrid
2 J. DE V1TERBO, De regi111i11e christia1101 I, c.III. 1969).
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por la crítica directa e inmisericorde a la autoridad eclesial y, No sólo es conciliarista, es decir, que atribuye al Concilio
sobre todo, a la pontificia. El libro ha sido considerado, jus- un poder y una autoridad superiores a las del Papa, sino que
tamente, como uno de los precursores originantes de las teorías cree que en el Concilio deben participar los laicos y que son (_;/ \\

~ '~,·
socio-políticas protestantes que confieren a los príncipes tem- ellos los que en determinados casos deben zanjar -parece que
porales todo el poder incluso sobre la Iglesia, sobre el clero,
sobre las realidades espirituales. «No es exagerado decir que
por mayoría- las cuestiones discutidas. El conjunto de los
ciudadanos es el más seguro legislador. y el conjunto de los .,. "y
t:) '·) (<4

con él comienza la gran Reforma protestante» 4• fieles, el más infalible de los ,intérpretes de la doctrina religiosa. ·,,~-,! -

Inspirado en el naturalismo aristotélico, recibido a través 0 La soberanía está en la comunidad, tanto en la Iglesia como \r.'q i" '~
VI .;,· ~t
de la interpretación averroísta, Marsilio destruye la concepción f;~ en todas las otras comunidades humanas.
agustiniana de la suprema soberanía pontificia sobre príncipes .,
(\;
Estas tesis y otras parecidas del Defa11sor pacis, tan revolu- ~J
y reyes y, por lo tanto, destruye la idea de un Imperio universal cionarias, hacen de Marsilio •de Padua uno de los iniciadores,
........ !

dirigido por una Iglesia universal. El Estado deja de ser un '\¡ a principios del siglo XIV, del movimiento secularizante. Su
instrumento de la soberanía divina para la salvación o el castigo obra es el exponente más atrevido de lo que, con términos
de los hombres. El Estado civil no es sino una creación hu- <!:. actuales, podríamos llamar la izquierda medieval, entendiendo
mana, una exigencia de la naturaleza humana sin aquella refe-
'~ por este vocablo el conjunto de aquellos que, con la pluma o
rencia a Dios Creador y Providente y a su ley natural que se '(¡.~ con la espada, se rebelaban contra la autoridad eclesiástica y
hacía en el pensamiento político de santo Tomás. Son infun- -......,~· querían un poder civil autónomo. Era la confrontación entre
dadas las pretensiones de la autoridad espiritual de querer limitar '.\ una nueva concepción de la ciudad organizada según el WR9.~lg
o controlar la autoridad temporal. . <S--1 _na~~..!!L.c:!!<.A!'.istó.teles, y la concepción unitaria y armónica l/!.d"
Más aún, Marsilio de tal manera invertía los términos que ,) del augustinismo político que se había hecho ya tradicional en /
lo que en realidad propugnaba era una subordinación del sa- . ~'\ la Iglesia desde Carlomagno; .
cerdocio al poder civil. El gobierno civil tiene el derecho de . , . .., La influencia inmediata de Marsilio no fue grande. Se hu-
controlar el ejercicio de la autoridad espiritual. El príncipe es biera podido temer un terremoto, pero en el área de las ideas
el: verdadero instrumento de Dios. El obispo de Roma no .\ no se producen terremotos sino un lento e incontenible ger-
posee una jurisdicción por derecho divino sobre los sacerdotes minar. Excomulgado Marsilio en 1327 y condenado su libro
~
· y menos sobre los fieles. Una vez que queda constituida una por Juan XXII, sus proposiciones eran excesivas para aquella
sociedad de fieles cristianos, no tiene más que un único príncipe '\} sociedad todavía muy religiosa y cuasi-teocrática, aunque ya en
y un único legislador con competencia sobre todos los ciuda- 14 proceso de disolución. Ha influido en Juan Hus (1370-1415),
danos y sus actividades, desde la agricultura a la religión, desde .,:~
~
pero no en Juan Wyclif (1320-1384), aunque éste llega a con-
las armas a la educación. En tal sociedad, el oficio de sacerdote clusiones idénticas a las de Marsilio por otro camino, ambos
· no· "es fundamentalmente distinto de los otros oficios de la
ciudad porque ninguno de ellos es de derecho divino. Queda,
~ en el mismo siglo XIV. Muchos de los escritos polémicos de
Lutero contra el Papado ofrecen analogías tales con el Defansor
pues, negada la existencia de dos sociedades, eclesial y civil, y pacis que puede sospecharse una influencia directa o indirecta.
de dos poderes, divino y humano. Hay sí dos leyes, divina y En la época posterior a la Reforma se traduce al inglés con
humana, pero extrañas la una a la otra. La existencia de la la protección de Thomas Cromwell 5•
ley humana es un dato positivo, un hecho verificable. Pero no A pesar del radicalismo de las tesis de Marsilio, y tal vez
considera la ley divina como fundamento de la ley humana y, por su causa, no es él el personaje i:nás destacado e influyente
por consiguiente, queda negado el derecho natural y abierta la
5
puerta al positivismo jurídico. Basta que haya una cooperación Sobre Marsilio de Padua son obras importantes G. DE L\G,\RDE, Le
entre ambas y que la ley humana no contradiga a la divina. "Defensor pacis,,, t.III, de la obra citada La 11aissa11ce de l'esplit lt1i'q11e (Louvain-Paris
1970); F. BAIT.\GLI.\ Marsilio de Padora e la jilosofia política del 111edioe1•0 (Firenze
4 1928); A. GmnRTH, j}farsili11s of Pad11a, The Defe11der of peace (New York 21956);
Cf. F. B..\rr.\Glt\, Marsilio de Padora e la filosofia política del medioevo (Firenze R. ScHOLZ, 1vlar1ili11s vo11 Pad11a 1111d die Gmesis des 111odeme11 J~aatsbmwss/sei11s:
1928), 258-260. Historische Zeitschrift, CLVI (1937) 88-103.
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de la tarda Edad Media en el proceso que estamos estudiando. el filósofo más representativo de una acerada filosofía crítica que
Fue más decisiva la personalidad relevante de aquel fraile fran- provocará, ; andando los años, una desviación del pensamiento
ciscano inglés, Guillermo de Ockham, al que ya nos hemos hacia el inmanentismo, el fideísmo y el secularismo.
referido al principio. El cambio de rumbo del pensamiento Se distinguen tres grandes períodos en su producción bi-
metafísico hacia el pensamiento crítico y' empirista y la sepa- bliográfica; 1.º, el período de profesor universitario en Oxford
ración y ruptura de lo religioso y lo civil se inician, sobre hasta su llamada a Avignon para examinar algunas de sus tesis
todo, con él. teológicas (1324); 2.º, los escritos· con ocasión de la querella
con el papa Juan XXII (1328-1334); 3.º, los escritos acerca de
la complicada querella imperial en la que se discutió y se luchó
3. GUILLERMO DE OCKHAM, FILOSOFO CRITICO inacabablemente por saber quién era o quién debía ser el ver-
dadero emperador de la cristiandad (1337-1348).
Este fraile franciscano inglés, que nació a principios del En la primera de estas etapas, Ockham ha elaborado su
siglo XIV, que fue filósofo de raza pero, por anglosajón, pro- crítica filosófica por medio de una nueva teoría del conoci-
clive al empirismo, a quien las circunstancias históricas le miento con la que pretendía combatir los defectos de las fi-
arrancaron de su cátedra de Oxford y le lanzaron a las losofías anteriores y, más concretamente, el abstraccionismo
dolorosas luchas religioso-políticas del continente, puede ser excesivo y platonizante de algunos escolásticos, el ultrarrealismo
considerado, con razón, como la piedra miliaria en la que que concedía existencia real a lo que no eran sino puros
concluye una época y se inicia otra. Se le llamó Venerabilis conceptos mentales, las sutiles distinciones entre esencia y exis-
Inceptor, iniciador venerable. Inceptor porque nunca alcanzó el tencia, las especies inteligibles, las relaciones, las potencias del
grado de doctor sino que se quedó en el de Bachiller por alma, el entendimiento agente y el posible, etc. Dos motivos
Oxford, y los tales no eran sino lnceptores, como si dijéramos le inclinaron a esta crítica: primero, la convicción de que si,
iniciados e iniciadores. Ve11erabilis porque él es la cabeza de como hacían las filosofías clásicas, se acentuaba mucho el valor
una influyente escuela y un nuevo estilo de pensar que más absoluto e inmutable de las esencias como subsistentes en la
adelante será conocido con el nombre, un poco fatuo, de esencia divina (reminiscencia de las ideas platónicas), parecía
Via modemoru1J1. Sin pretenderlo hizo escuela y su escuela fue limitarse la omnipotencia y la libertad de Dios. Las cosas,
. la· nominalista. Por eso se le llamó también Inceptor omnit11J1 entonces, eran como eran, esencias inmutables y ni Dios podría
no111inalium · monarcha, Nominalium prínceps, Sacrae scholae i11victissi- cambiarlas. ¿Es que entonces no era omnipotente y libérrimo?
morum 1101J1i11alium Inceptor. El nominalismo inglés, iniciado por En segundo lugar, un sentido intuitivo, pragmático y positivista
Ockham, tendrá repercusiones decisivas hasta nuestros mis- de su temperamento que le inclinaba a dar valor a lo inmediato
mos días. En la Europa de los siglos XV y XVI se explicó y a lo singular, que era lo único que tenía una existencia real.
el nominalismo en cátedras dedicadas a él, y pensadores de
la categoría de Francisco Suárez recibieron todavía su influen- De ahí que se corriese al extremo opuesto de los abstraccio-
cia. En el siglo XVII y xvm, los empiristas ingleses, Hume nistas: a quitar todo valor de realidad a los conceptos abstractos
más que ninguno, derivan hacia el nominalismo ockhamista; y universales.
de ellos dependen los ilustrados y enciclopedistas franceses Un término que llamamos universal (libro, casa, hombre,
del XVIII y del XIX, y, ya en el siglo XX, nominalistas son etc.) -dice-, si se le considera en su materialidad hablada o
los neopositivistas más radicales como Ludwig Wittgenstein escrita, no es sino un signo arbitrario, un nombre útil para
y Bertrand Russell, los filósofos analíticos del lenguaje, los referirse a na realidad singular. Si se le considera como repre-
estructuralistas y los «posmodernos». sentación mental o como significación lógica que designa un
Menos radical en su secularismo que Marsilio, su compañero contenido determinado, es un signo natural que recibe el nom-
de lucha, ha sido, a la larga, de influencia más decisiva porque bre de concepto. Este concepto remite a una realidad pero
fue más pensador, más filósofo y más teólogo. Mientras Marsilio siempre a una realidad singular porque ella es la única que
no fue sino un rebelde luchador político, Ockham fue, además, existe.
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Se suele llamar a Ockham nominalista y prínceps 11on1inalis- critos, orales o conceptuales, . arbitrarios o naturales que se
tamn1, como ya hemos dicho. Este calificativo puede ser rec- ponen en lugar de la cosa misma (S11pponere pro ipsis rebus) 6•
tamente entendido si con él se quiere decir no que Ockham Toda esta crítica y elaboración aparentemente especulativa
admite · sólo nombres vacíos, puros sonidos, sino que admite . e intrascendente· venía a socavar los fundamentos de la ciencia,
también conceptos universales como signos naturales de reali- de la Filosofía y de la Teología medieval y, en consecuencia,
dades singulares. Es nominalista pero en un sentido menos de todo el orden medieval c~istiano, que había sido un orden
fuerte que lo fue Roscelino y su escuela en el siglo XI, que metafisico. Para Ockham no hay orden, ni órdenes propiamente
eran verbalistas. Para Ockham, lo universal no es una quimera dichos. Hay cosas. Las nociones universales que fundamentan
o una ficción pura, es una cualidad real del sujeto cognoscente, una concepción armónica del cosmos no son sino signos que
un acto de la inteligencia vuelta hacia el objeto, al que corres- remiten a cosas singulares. Pero no nos revelan nada sobre la
ponde o puede corresponder algo semejante en la realidad de naturaleza o esencia del objeto al que remiten y por el que
las cosas. El concepto universal no es un verdadero concepto se ponen (supponere). Otro tanto se diga de las mayores nociones
· que se verifica idéntica y divididamente en todos los inferiores, metafísicas: sustancia, causa, fin, ley, etc. Además, sin el prin-
sino un signo que remite a una realidad siñgular. cipio metafisico de analogía (elevación al conocimiento de Dios
A esta critica a los universales, de cuyo alcance hablaremos por las esencias creadas) se hace imposible el conocimiento de
después, seguía una teoría del conocimiento. Ockham decía que Dios como realidad última fundamento del mundo, y no menos
sólo conocemos por intuición, intuición sensible o intelectual, de su naturaleza. Nuestra propia alma no es objeto de intuición
pero siempre de un objeto singular. Si es sensible es de objetos ya que sólo experimentamos (intuimos) los actos del entendi-
externos. Si es intelectual es de realidades inmanentes al sujeto. miento y de la voluntad -los fenómenos, se diría en términos
Pero conocer, lo que se llama conocer, sólo conocemos por actuales-; pero, suprimido el raciocinio metafisico, no hay
intuición y, por lo tanto, sólo lo singular. Con todo derecho, ningún motivo que nos obligue a atribuir esos actos a una
pues, puede ser llamado empirista, el primer empirista de la forma inmaterial o alma. Mucho menos, por tanto, podrá ha-
escuela inglesa moderna. blarse de la sustancialidad o de la inmortalidad del alma, de
Por este talante empirista, Ockham se cree en el derecho sus facultades, etc.
de suprimir toda clase de realidades metafisicas que le parecían Entonces ¿qué?, ¿negaremos la existencia de Dios, del alma
innecesarias. Los empiristas siempre utilizan un principio de inmortal, de la ley divina, de los valores religiosos y morales?
economía que Ockham, por su parte, formulaba diciendo que De ninguna manera. Existe Dios, existe el alma, es inmortal,
pluralitas non est ponenda sine necessitate (no hay que multiplicar tiene deberes y derechos, etc. Pero todo eso lo sabemos úni-
los entes sin necesidad). Es la actitud que se conoce también camente por la revelación y lo aceptamos por la fe. Conoci-
como <<la navaja de Ockham», que él aplica sin misericordia a miento de razón y conocimiento de fe son dos conocimientos
la Metafisica. Las realidades metafisicas usuales entre los esco- cualitativamente distintos sin necesaria coherencia entre sí. La
lásticos de la época quedaban proscritas como expresiones va- fe no necesita justificarse ni apoyarse en la razón. Ockham
cías y sin contenido. Toda la teoría de las especies y el en- repetía las tesis del averroísmo latino, y concretamente de Siger
tendimiento agente, del acto, la potencia y las formas, de las de Brabante: la fe y la razón son dos caminos distintos que
formalidades escotistas, de las distinciones reales, racionales o pueden llevar a términos contrarios, una decir no, donde otra
formales, etc., etc., quedaban podadas del árbol de la Metafisica. dice sí, y viceversa. En ese caso, naturalmente, hay que atenerse
En realidad, la Metafisica, en su obra, queda reducida a Lógica, a lo que dice la fe. Por eso no ha querido transformar en
a una Lógica de términos, una gramática especulativa que se verdades razonables los datos de la revelación, c~mo poco
ocupa en definir los modos de significación de las palabras y antes había pretendido hacer Ramón Llull, ni siquiera armonizar
las propiedades ele los términos lógicos en sus relaciones con 6
los términos gramaticales. El pensamiento se resuelve en pro- Ha estudiado este aspecto de la filosofia ockhamista T. DE ANDRÉS
HERNANSAEN7.., El nominalismo de G11illem10 de Ockhan1 co1110 filosofta del leng11qje
posiciones y en términos (también se le llamó terminista) es- (Madrid 1969).
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12 C.1. --Hacia e/Oéaso del epfritu 111ed1•11al !
verdades de fe y verdades de razón como lo había hecho santo No hace falta decir que tal voluntarismo conduce a graví-
Tomás. simas consecuencias. He aquí .algunas: 1. j Se abre un abismo
Esta gravísima conclusión es el fideísmo, una de las acti- insalvable entre el hombre y Dios. La razón humana no puede
tudes más peligrosas de la Modernidad porque inevitablemente proceder por analogía al conocimiento de Dios ya que las
desemboca en el agnosticismo y en el ateísmo. Si el acto de criaturas no son participaciones de la esencia divina, sino de-
fe queda sin justificar racionalmente, queda sin justificar de cisiones libres de la voluntad de Dios. Dios queda escondido
ninguna manera, queda reducido a una caprichosa afirmación en el misterio lejano de su libertad omnipotente. Dios será,
volitiva y, en ese caso, la negación vale tanto como la afirma- en esta corriente de pensamiento, el Dios lejano, oculto e
ción, ninguna vale nada. Los defensores de esta doble verdad impenetrable. 2.") El hombre se queda también solo porque
(verdad de fe y verdad de razón), en caso de contradicción Dios es visto como «el absolutamente Otro». 3.ª) El acceso
entre ambas, siempre se atenían a la fe (sola ftde tene111us). Lle- del hombre a Dios ya no tiene más posibilidades que la fe,
garían, andando los siglos, los que en ese mismo dilema se pero una fe sin justificación racional (fideísmo) y, por ello,
atendrían a la razón (sola ratione tenen111s) y la fe les parecerá voluntarista, subjetiva y caprichosa. Siglos adelante, con implícita
no otra cosa sino un consuelo caprichoso o sentimental. referencia a esa fe, Karl Marx escribía: «El fundamento de la
En cualquier caso, Guillermo de Ockham abría un camino crítica religíosa es: el hombre hace la religión; la religión no hace
nuevo hacia el empirismo, el subjetivismo, el inmanentismo, el al hombre. Y la religión es, bien entendido, la autoconciencia
relativismo y, sin pretenderlo, hacia el racionalismo y la des- y el autosentimiento del hombre que aún no se ha ganado
confianza en la revelación. Sintomas inequívocos, todos ellos, para sí mismo o que ha vuelto a perderse. [...} La religión es
de un nuevo espíritu que nace, que se difundirá por largos el respiro de la criatura agobiada, el estado de ánimo de un
siglos y que será una de las más fecundas raíces de la Mo- mundo sin corazón. [...} La religión es el opio del pueblo» 7•
dernidad. 4.j El hombre, puesto que está hecho a imagen y semejanza
Después del principio de economía en la Filosofía y en la de Dios, derivará también hacia un predominio en él de la
Teología, otro principio preside el desarrollo de todo el pen- libertad sobre las esencias, del querer sobre el deber, de la
samiento de Ockham, en Filosofía, en Teología y en Política: decisión autónoma sobre el orden moral. Nietzsche, a finales
el de ·la omnipotencia divina. La fe, piensa, nos revela a un del siglo XIX, propondrá la subjetiva voluntad de poder como
Dios o,mnipotente. ¿Cómo pueden ser limite a la sublime om- categoría del hombre superior. S.ª) Puesto que no hay bienes
nipotencia de Dios las estructuras de las esencias creadas? ¿No ni verdades esenciales, puesto que la diferencia que existe entre
sería eso poner un límite a Dios Todopoderoso, es decir, el bien y el mal descansa en un simple decreto arbitrario de
h.acerle no-Todopoderoso? Dios puede hacer cuanto quiera, y Dios, cuando el hombre tenga la impresión de que Dios ha
cuanto ha hecho ha sido una decisión libre de su voluntad muerto se creerá con todos los derechos a cambiar e invertir
omnipotente, tan libre que hubiera podido querer lo contrario. los valores. Será también ése el mensaje de Nietzsche. 6.j ¿De
No hay, pues, ni orden, ni verdad, ni bien, ni belleza con qué nos sirve entonces la razón?· De muy poco. Intuye los
yalor esencial en sí mismos, ni siquiera como reflejos, imita- actos internos singulares; analiza, critica y sintetiza, pero no
ciones .º participaciones de la inmutable esencia divina. No hay conoce más que lo singular. No conoce esencias, ni causas, ni
sino concreta.s realidades ,que Dios ha querido así como hubiera fines, ni leyes, ni órdenes necesarios. La razón humana, como
podido querer otras distintas, o aun contrarias. El odio a Dios, descubrimiento y manifestación de la realidad en su valor ab-
el robo, la fornicación, el adulterio son malos, dice Ockham, soluto, universal y necesario, queda proscrita y tardará mucho
por una «razón extrínseca>>, es decir, porque Dios ha querido en recuperarse de tal herida. Despunta tímidamente el principio
que fuesen malos. Pero hubieran podido ser buenos y meri- de inmanencia que un día, andando los siglos, presidirá el
torios si Dios lo hubiera prescrito. El mundo, la ley natural, desarrollo de la Filosofía empirista. Según ese principio, noso-
el orden moral, la realidad toda no es sino una decisión de
Dios, y Dios, un señor absoluto que decide misteriosa y libre- 7
K. MARX, Z11r Krilik der Hegelschen Rechtsphilosophie: Marx-Engcls Werke,
mente lo que es verdadero y lo que es bueno. (Berlín 1964), 378.
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tros no conocemos las realidades sino nuestras representaciones gunda década del siglo XIV 9: Es la etapa pole~ica de-Ockham
subjetivas de las realidades. Estaremos en el escepticismo y en que durará desde 1328, prácticamente, hasta 1348 en que
el consiguiente voluntarismo. muere Luis de Baviera. Probablemente fue el año siguiente
Guillermo de Ockham ni pensó en que de su teoría pu- 1349, cuando él mismo murió.
diesen deducirse tantas y tales consecuencias, tanto más que Ockham se declara abiertamente contra la plenitud de la
él no pretendía sino defender la omnipotencia y la libertad de potestad .pontificia. Si tuviese el Papa tal plenitud, todos los
Dios. Pero es lo cierto que esparció por Europa los gérmenes cristianos, incluso reyes y emperador, serían siervos del Sumo
que un día evolucionarían hacia estas y otras consecuencias. Pontífice. Si algunos Papas, si teólogos y canonistas han de-
Tendremos ocasión de estudiar los pasos y apreciarlos en su fendido la tesis ya clásica de que lmpenim1 est a Papa, esto no
valor. Aquí basta esta referencia. Se hizo realidad, en la historia ha sido sino por una pésima y abusiva interpretación de la
del pensamiento, la fábula del aprendiz de brujo que desenca- Sagrada Escritura. Ockham criticó de mil . maneras diversas la
dena una catástrofe y luego no puede contenerla. No será la teoría universalmente admitida, con ligeras variantes, conocida
única vez que esto suceda. Jugar con las ideas es, a veces, con el nombre de augustinismo político y que tuvo vigencia
más peligroso que jugar con las armas, con el fuego o con teórica durante la Edad Media. Según esta teoría, Dios había
los otros elementos de la naturaleza K. conferido toda potestad en el cielo y en la Tierra a su Hijo
Jesucristo (Mt 28,18), éste la entregaba a su Vicario el Papa.
El Papa, pues, tenía también él la plenit11do potestatis y, por
4. GUILLERMO DE OCKHAM, FILOSOFO POLlTICO delegación, le confería al Emperador de toda la cristiandad el
poder y la jurisdicción sobre los asuntos temporales, con tal
Todo lo dicho del Ockham filósofo crítico es de por sí de que nunca actuase contra las leyes divinas ni contra las
suficientemente importante como para concederle un puesto leyes
/ eclesiásticas. Era lo que simbolizaba la solemne coronación
relevante en la historia del pensamiento. Su teología y su del Emperador por manos del Papa. Cuando el Papa ungía al
filosofia crítica se han elaborado antes de 1328. A partir de Emperador, le imponía la corona y le entregaba el cetro, con
esta fecha, sus preocupaciones serán muy distintas pero no estos símbolos delegaba en él la potestad sobre lo temporal,
menos influyentes y decisivas que las puramente especulativas. siempre con sumisión, en última instancia, al mismo Papa, que
En 1324 entra en Avignon llamado allí por el papa francés quedaba como juez de los actos del Emperador.
Juan XXII para que dé cuenta ante una comisión pontificia Durante veinte años combatió Ockham tal tesis con tanto
de algunas de sus tesis teológicas. Permanece en Avignon más ardor cuanto que estaba convencido de que Juan XXII,
hasta 1328. En mayo de ese año, como hemos recordado Papa entonces reinante y al que consideraba su enemigo, había
antes, huye de Avignon, se refugia en la Corte del emperador
Luis de Baviera, excomulgado entonces por el Papa, y se • La querella entre el Papa y el Emperador había surgido así: La elección
de Luis como Emperador había sido discutida y protestada incluso con las
hace el paladín y el defensor de la autonomía del poder armas (batalla de Mühldorf, 28 de septiembre de 1322). Una vez triunfante,
secular frente a la concepción sacral de la autoridad, tal como Luis interviene en las luchas político-religiosas del norte de Italia. Amplios
la había formulado la Edad Media y como todavía la exponía sectores de los frailes franciscanos se declaran en rebeldía contra las decisiones
Dante eri su obra De Monarchia -un poco teñida de ave- papales sobre el modo de entender la pobreza evangélica. El Emperador hace
causa común con ellos. Juan XXII le excomulga en 1324. Luis le replica
rroísmo, como ha notado Gilson- hacia el final de la se- erigiéndose en defensor de la ortodoxia contra un Papa hereje. Entra en
r
Italia; se hace coronar Emperador por el municipio romano; depone a
6
Las principales obras filosófico-teológicas de Ockham son: Guilhe/11Ji de Juan XXII y nombra Papa a un franciscano con el nombre de Nicolás V
Odeha111 anglici super q11alluor libros Sc11/e11tianu11 S11btilissi111ae q11aeslio11es ean1111demque (13 abril 1328). Es entonces (28 mayo 1328) cuando Miguel de Cesena,
decisiones (Lugduni 1495); Q11odlibela septe111 (Paris 1487); De sacra111e11to altaris et general de la Orden, con otros cuatro franciscanos, entre ellos Ockham,
de corpore Christi (Paris 1487; Venecia 1516); Ce11tiloq11irm1 theologic11111. l::,Xpositio huyen de Avignon a Pisa, donde se encontraba el Emperador. A partir de
a11rea el ad111odu111 11/ilis super tota111 arte111 11elere111 (Bolonia 1496); Traclal11s logicae, este momento, Ockham dedica sus energías a defender al Emperador y a
o Su111111a toti11S Logicae (Paris 1488); S1111111111/ae i11 li/Jros Pl!Jsicon1111 o Philosophia atacar al Papa. El conflicto entre ambos poderes continuó hasta la muerte
11a/1milis (Bolonia 1494); Q11acstio11es in ocio libros Ph_yicom111 (Argentorati 1491). del Emperador en 1348. •

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16 -C.1. hacia el ocd.urdel espírmonedieva,--- Gu. --


,JO de l. ____ ,an1, Ji• políti, 17
T en el .Soberano y tiene valor y legitimidad por sí mismo. Sería
caído en la herejía al establecer ciertas tesis sobre la pobreza
evangélica contra lo que defendía un amplio sector de hijos demasiado largo seguir aquí a Ockham en sus argumentaciones,
de san Francisco, entre los cuales se contaba él mismo. Para que son sobre todo teológicas, es decir, tomadas de la Biblia.
obtener más segura victoria sobre el Papa criticó la teoría de Aunque también es verdad que, a veces, apela de manera
la plenitudo potestatis Papae. La potestad del Papa era de origen ambigua al derecho natural para escapar del positivismo hacia
divino pero sólo para lo espiritual. Unicamente en casos espe- el que se deslizaba en fuerza de sus principios.
ciales· tendría potestad sobre lo temporal.· Va más allá aún el filósofo inglés: concede al Emperador
Frente a la absoluta autoridad pontificia, Ockham exalta la la potestad de juzgar al mismo Papa porque el Papa no es
legitimidad y la autonomía de las autoridades seculares en nom- infalible, más aún puede c;aer (.y él acusa a Juan XXII y a
bre de <<la libertad cristiana>>. Será ése un estribillo reiterativo Benedicto XII de haber caído) en herejía o en el favoritismo
en casi todas sus obras polémicas. Lo apoyará en la Sagrada hacia los herejes. <<El Emperador es, por lo regular, el juez del
Escritura y en los Santos Padres. Aunque hay que advertir que Papa>>, escribe. Es ·1a comunidad de los fieles laicos no menos
su concepto de <<libertad cristiana>> es más moderado que lo que la de los clérigos, quien posee la verdad revelada. Los
era el de Marsilio de Padua y que el que tendrá Lutero dos clérigos, pues, incluyendo al Papa, no tienen absoluta autoridad.
siglos más tarde. doctrinal. Cuando el magisterio de la Iglesia promulga una
,.. Esa libertad y esa autonomía se aplican principalmente al doctrina, cada cristiano debe contrastarla con la· fe de la Iglesia
Emperador y a los Reyes: la potestad imperial, la real y la de para ver si es coherente o no con ella porque «q11aelibet mi11i111a
k>s otros príncipes laicos no vienen del Papa. Emperador, Reyes veritas catholica est pontifici etiam catholico praeferendfV>, la más pe-
y Príncipes no tienen superiores en las cosas temporales. El queña verdad católica debe ser preferida al pontífice católico.
Emperador o el Rey, una vez elegidos, no necesitan ·aprobación Ockham no se cansa de aconsejar a los fieles esta paradoja:
ninguna pontificia; tienen ya y pueden ejercitar todos sus de- la necesidad de vigilar con desconfianza al Papa para que no
rechos. deforme la verdad católica. «Ca11sa fidei -dice- pcrti11et ad
Por parte de algunos defensores del Papado se invocaba laicos», la causa de la fe pertenece a los laicos; la causa de la
también la translatio lmperii. Era la teoría que decía que Dios fe es la causa de todos los católicos.
había ido transfiriendo el Imperio sobre el mundo de los asirios Tomaba, pues, Ockham una posición frontalmente contraria
a los persas, de los persas a los griegos, de los griegos a los a la de santo Tomás y los mejores teólogos católicos: La Iglesia
. romanos, de la Roma pagana a la Roma cristiana, cuya cabeza no está segura de la fe personal de ninguno de sus hijos, ni
era el Papa. Así pues, le correspondía al obispo de Roma siquiera del Papa, pero ella sabe que la asistencia del Espíritu
entregar el Imperio a quien quisiera para defensa de la Cris- Santo, prometida por el mismo Jesucristo, no le faltará al
tiandad y de la misma Iglesia de Cristo. Ockham no ve claro suce~<?r de san Pedro, sobre todo si define solemne y autori-
que tal derecho sea auténtico y, en cualquier caso, se inclina tariamente una verdad dogmática necesaria para la salvación.
a pensar que, si el Imperio es universal, es al conjunto de los Cuando el Papa pronuncia como maestro una verdad revelada,
mortales a quien pertenece decidir de tal transferencia. Dios no la hace, sino que la dice, bajo la guía del Espíritu Santo.
ha dado a los hombres el derecho de darse jefes y de regular _cOckham no se cansa, pues, de combatir los poderes papales
las condiciones de su poder. Con ello se insinúa la idea de porque considera que la mayor parte de tales poderes son de
una soberanía popular ejercida por la comunidad universal, e derecho positivo humano que la sede de Roma se ha atribuido
incluso la de algo parecido a un contrato social, ya que a los desde tiempos inmemoriales. Pero ninguno es combatido con
hombres libres no se les debe imponer una autoridad sin su más energía que la primacía del Papa sobre el Emperador hasta
previo consentimiento. Pero, en cualquier caso, la autoridad hacer al Emperador superior al Papa. De ahi que pueda y
imperial no le viene al Emperador por mediación del Papa, deba él, el Emperador, y los otros príncipes seculares, convocar
sino por la misma designación de los electores. La autoridad concilios, designar al Soberano Pontífice, intervenir directamente
no es sacra! sino secular. El poder civil no es ni una depen- en lo espiritual, etc. ¿Por qué el Emperador no puede tener,
dencia ni un anejo del poder espiritual. Reside uno e indivisible al menos en ocasiones, una autoridad espiritual? Concibe acle-

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18 C.1. Hacia el ocaso del espíritu 1nedieval 5. . Después de Ockham 19

más el Concilio como una reunión de los Estados generales que qwere examinar por sí mismo y revisar las tesis admitidas,
de la cristiandad; es un Parlamento representativo del pueblo un corrimiento hacia los problemas y disputas formales sobre
como otro cualqwera en el que clérigos y laicos deben sentarse las proposiciones y el lenguaje, hasta hacer de la Lógica una
juntos y colaborar. disciplina central en el estudio de las Artes, un determinismo
Qué revolucionarias eran todas estas ideas, sea las teológicas, caprichoso de Dios sobre el mundo y los acontecimientos, ya
sea las filosófico-críticas, sea las políticas, en el ambiente cultural que si de pote11tia ordinata Dios no cambia sus leyes, de potentia
de aquella Europa todavía metafísica y cuasi-teocrática, es fácil absoluta puede· hacerlo; consigi.úentemente, un contingentismo
comprenderlo. Ockham ha tenido conciencia de ser un inno- humano pues el hombre depende, en su ser y en su actuar,
vador y un revolucionario ideológico y ha querido serlo, aunque · de la omnipotencia y las decisiones libres de Dios. Se inicia
no midió debidamente el alcance de sus proposiciones. Su tímidamente el eclipse del ser que es tanto como decir el
punto de partida y su empeño constante fue atacar la clerica- eclipse de la Metafísica. El ser comienza a ser sustiti.údo por
lización de la Iglesia, podríamos decir aquí también, in capite el querer. Hasta qué extremos de brutalidad puede llevar esta
et in 111enibris. Con ello ha dado un impulso definitivo al naci- inversión lo dirá, sobre todo, el siglo x..x, en el que culmina
miento del espíritu laico. Ya no es sólo un conjunto de des- el espíritu moderno para ·entrar en una crisis irreversible.
aciertos políticos cometidos por las autoridades eclesiásticas lo En el · área de lo político, se acentúa cada vez más la
que las desprestigia. Es que, además, teóricamente se justifica importancia y el valor del poder civil en la cristiandad, la crítica
la autonomía de los poderes seculares frente a los religiosos e acerada y continua contra el Papado y, en general, contra las
incluso se propugna la primacía del poder secular sobre lo estructuras eclesiásticas; la consigi.úente y progresiva extensión
religioso. La independencia del pensamiento tiene así abierto desde el siglo XIV al XVI, no sólo de la independencia del
un camino que llegará hasta el siglo XX y más adelante 10• poder temporal sino también las competencias religiosas del
poder civil que desembocarán un día en el galicanismo o cons-
S. DESPUES DE OCKHAM titución de las Iglesias de Estado, y en el anglicanismo o plena
sumisión de la Iglesia al Estado bajo la suprema dirección del
El ockhamismo tuvo fortuna por lo que comportaba de rey.
nuevo y por lo que estimulaba hacia la libertad. La Universidad Una legión de discípulos jóvenes entró por esta que se
de Oxford y, sobre todo, la Universidad de París, a pesar de llamó seductoramente via 111odema o via 111odemon1111, y que se
la condenación de las nuevas opiniones por la misma Univer- oponía a la via a11tiqua, que era la vía del realismo metafísico,
sidad (1339-1340), acabaron por asumir y hacer suyas muchas tomista o · escotista, y a la comprensión del origen divino del
de las tesis de Ockham. Pero lo que realmente quedó fue su poder fuese a través de la revelación cristiana (augustinismo
espíritu, es a saber, el gusto por la disconformidad con lo político), fuese a través del Derecho natural (tomismo-aristo-
antiguo y. la crítica filosófica, un cierto agnosticismo y escep- telismo). Gregorio de Rimini (1358), maestro de París y luego
ticismo metafísico, un fideísmo teológico, un espíritu racionalista genei;al de la Orden de lo~ ermitaños de san Agustín; el fran-
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ciscano Adam Woodham; (hacia 1349); el carmelita Juan de
10
Las· obras" principales de su polémica contra el Papa son las siguientes: Baconthorp"(1348);'Tomás Bradwardine (1349), que llegó a ser
Opus nonagi11la diem111 (1330-1333); Trac/a/us de dog111alibus /oha1111is XXII, papae arzobispo de Canterbury; Juan Buridan (hacia 1300-1359), rector
(1333-1334); Co11¡pe11di11111 errom111 papae loham1is XXII (1335-1338); Tracla/11S de
potes/ale i11rperia/i. Ocio quaeslioms super potes/ale ac dig11ilale papali (1339-1342); de ·1a 'Uniyersidad de 'París; Marsilio de Inghen, rector también
Dialog11s i11/er 111agislm111 e! discipri/11111 de i11¡peralom111 el po11tific11111 potes/ale (1334- en París (1367 y 13:71); Pedro de Gandia, que fue nombrado
1339). La bibliografia sobre Guillermo de Ockham es muy amplia y puede Papa con 'el' nombre de 'Alejandro V, en 1409, Nicolás de
encontrarse en cualquier elenco biblio¡,l'fáfico de las ¡,l'fandes Enciclopedias: Autrecm1rt (1350), refugiado también en la ·corte de Lws de
Recoge y estudia, objetiva y profundamente, las ideas de Ockham y las
interpretaciones más autorizadas de su pensamiento, la obra ya citada de G. Baviera, crítico escéptico y positivista que ha sido llamado el
DE LlGARDE, La 11aissa11ce de /'esprit laitp1e, t.IV: C11illau111e d'Ockha111: Déftnse de «Hume medieval>>; Juan de' Mirecourt, cisterciense, 111011acb11s a/-
l'E111piro (Louvain-Paris 1972); t.V: C11illa11111e d'Ockb01J1: Critiq11e des s/md11m bus, discípulo y coetáneo del anterior, etc. Todos ellos y sus
ecdésiales (Louvain-Paris 1963). discípulos extienden el ockhamismo por todas las Universidades
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25 cJ-: Hada ·e-r ocaso de/espíritu !1/WeVal - 5. Desp;és de Oc""khatn 21

europeas, y la marea ascendente tocará hasta algunos filósofos respetuosa de los datos revelados mediante la especulación, el
y teólogos del siglo XVI para descender y desaparecer después, método deductivo, en Filosofia la aceptación de la Metafísica
no sin dejar muchos residuos. realista como última ciencia humana· y última explicación del
Si a éstos se añaden los nombres de Durant de Saint-Pour- ser subordinada sólo a la reina que era la Teologia, la consi-
s:ain y Pedro Auriol, domini<;:o el uno y franciscano el otro, guiente e indiscutid¡i supremacía de lo religioso en lo científico,
que, en los temas de Lógica y Metafísica, siguieron doctrinas en lo social, en lo político, en lo artístico, etc., constituírán
parecidas a las de Ockham, aunque con independencia de él, un· apretado conjunto de ideas y valores, un potente haz lu-
tenemos un brevísimo elenco de las figuras más influyentes en minoso que, arrancando ,de la Alta Edad Media, llega hasta el
la cultura de aquella época a la que se la ha calificado como siglo XIV. En ese momento histórico y al topar con ·el movi-
«el otoño de la Edad Media>> (Huizinga). miento nominalista, ese haz de luz. se polifracciona y da origen
Los ockhamistas y nominales, al sentirse desconfiados y de inmediato a enfrentamientos y pugnas amargas entre escuelas
escépticos ante las ciencias metafísicas, derivaron hacia las cien- y escuelas, tendencias y tendencias, doctores y doctores. De
cias positivas de la naturaleza, sobre todo las Matemáticas, la todos ellos se burlaba Erasmo en su Elogio de la locura (1510)
Astronomía y la Física. A ello contribuía también, como es porque veía luchar con sutilisimas sutilezas, que ellos hacían
claro, su preferencia por los conocimientos intuítivos que sólo . aún más sutiles, reales contra nominalistas, tomistas contra
se dan en la zona de lo matemático, por un lado, y de lo ockhamistas, albertistas contra scotistas, etc. 11 • Más tarde apa-
empírico y lo material, por otro. Ya otro franciscano inglés recerán las múltiples y díscordantes escuelas del pensamiento
del siglo anterior, Rogerio Bacon (1210-1292), había dado un moderno. ·
poderoso impulso a la curiosidad científica acerca de la natu- A esta revolución ideológica, cuyo vértice ocupaba la Europa
raleza soñando que un día se podrían construir máquinas vo- central, hay que sumar otros hechos no menos influyentes que
ladoras, barcos sin remos, carros automóviles, aparatos para determinan el final de la Edad Media y el inicio de la Modemidad.
llegar al fondo del mar, puentes colgantes, instrumentos para El famoso historiador alemán Joseph Lortz, en su obra Die
leer a distancia, etc. Con ello no sólo despertaba el interés, Reforma/ion in Deutschland, comenta cómo a lo largo del siglo XV
sino que orientaba el saber científico hacia la observación de crece en Europa, sobre todo en Alemania, el movimiento lai-
la naturaleza, para dominarla y ponerla al servicio del hombre. cista y desacralizador como reacción a la excesiva clericalización
El conocimiento y la ciencia del mundo pierden su valor con- de la sociedad medieval. A ello contribuyó el desprestigio del
templativo y se orientan hacia lo útil. Los nominales, los filó- Papado por el destierro de Avignon (1305-1378) y el cisma
sofos de la .«vía moderna>>, o se dedican a una critica audaz de Occidente con la presencia de dos y hasta de tres Papas,
de la filosofía metafisica anterior, o a torneos y deportes ló- que todos se consideraban legítimos (1378-1423), el afán de
gico-dialécticos, o se interesan -y esto cada vez más- por los Príncipes por dominar las Iglesias, las ideas conciliaristas,
estudiar la realidad física, entendida esta palabra en el sentido las criticas merecidas contra teologastros que se entretenían en
griego de ella, la naturaleza sensible. Las Universidades de París, diversiones lógicas sutiles más que en la investigación de la
Oxford y, sobre todo, Padua van a la cabeza de este desarrollo palabra de Dios; la presión fiscal económica excesiva de la
científico en los siglos XIV y XV. Los nominales generan con Curia romana sobre los pueblos europeos; los desórdenes mo-
ello un ambiente nuevo en el que se hará posible que un día rales del clero; el formalismo un tanto supersticioso de muchas
brote .y prenda la revolución científica copernicano-galileana, expresiones religiosas, etc. En un ambiente tal, no es extraño
así como la orientación pragmática de la ciencia. El conocer que haya tomado cuerpo, cada vez con más vigor, el secula-
y el saber serán un medio para dominar. Nace la voluntad de rismo, un secularismo aún religioso y cristiano pero ya no
poder, que con los siglos crecerá hasta lo monstruoso. clerical.
El nominalismo fue la revolución que inició la Modemidad. La Modemidad había nacido y daba ya los primeros pasos
Hasta el siglo XIV había existido una fundamental unidad del hacia adelante.
pensamiento europeo dentro .de una inevitable variedad en lo
accidental. La coherencia entre fe y razón, la investigación 11
Cf. Morias Encomio111 id est S/11/tiliae La11s, c.53.
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e t. Hacia e1 oc;so del espíritu n1edieva1
6. Ockha1n y Lutero 23
6. OCKHAM Y LUTERO
a la Metafísica, en el menosprecio de la razón, en el subjeti-
Martín Lutero (1483-1546) y la teología por él elaborada vismo, en el escepticismo filosófico, en el voluntarismo, etc,
han influido decisivamente en la cultura moderna, no sólo a Los audaces esfuerzos de Tomás de Aquino por armonizar
través de teólogos y hombres de la Iglesia reformada, sino naturaleza y gracia, razón y fe, ley y carisma quedaban arrin-
sobre todo a través de los filósofos. La Filosofia de Kant, conados y comprendidos, con frivolidad y desprecio, en la via
Fichte, Schelling, Hegel, Kierkegaard, Schleiermacher, Feuer- antiquorum. Lo moderno ya entonces se prefería a la realidad
bach, Marx, Engels, Nietzsche, Unamuno, etc., traslucen siem- de lo verdadero.
pre, de una o de otra manera, y según los autores, la antro- ¿Ha leído Lutero los escritos políticos y eclesiásticos de
pología pesimista luterana, el subjetivismo, la incapacidad de la Ockham? No lo sabemos. Pero no era necesario que los
razón para alcanzar verdades referentes a lo trascendente y leyese para conocer las proposiciones eclesiológicas del maes-
para fundamentar la fe, el decisionismo, la justificación por la tro franciscano inglés porque, de una o de otra manera,
fe subjetiva y voluntarista, la servidumbre de la libertad, etc. estaban en el ambiente y eran objeto de continuas discusiones.
Tendremos ocasión de referirnos a ellas. · Lutero se ha educado intelectualmente en un ambiente ock-
No podíamos cerrar este capítulo sin recordar que uno de hamista. Después de su rebelión (a partir, sobre todo, de
los maestros de Lutero ha sido Ockham, sin que sea posible 1519) también él, yendo mucho más lejos que Ockham, ne-
precisar mucho las influencias directas. De Martín Lutero son gará al Papa toda potestad sobre el Concilio y sobre el
estas frases que recuerda uno de sus últimos y mejores bió- pueblo; Papa y obispos están n<:<cesariamente sometidos al
grafos, Ricardo G.ª Villoslada: «Ückham, sin duda el más im- Emperador; el primado del Papa no es sino una institución
portante de los doctores escolásticos», «¿por qué había de re- de derecho positivo; andando los años, el desprecio y el odio
sistir a mi secta, es decir, a la ockhamista o moderna de la de Lutero hacia el Papa y hacia todo lo romano crecerá hasta
que estoy totalmente imbuido?», «porque soy de la facción lo patológico obsesivo, y ese odio desaguará en una catarata
ockhamista» 12• ·
de insultos soeces. La misma Iglesia será negada como ins-
El nominalismo era enseñado en muchas cátedras de Filo- titución y admitida sólo como comunión mística de los cre-
sofia de todas las Universidades europeas. En las Universidades yentes. Consiguientemente, Lutero negaba también el sacer-
alemanas, un famoso nominalista, Gabriel Biel, alcanzaba una docio ministerial, y concedía a los príncipes seculáres el de-
influencia decisiva, ya que su obra Collectoriun1 ex Ockhamo super recho sobre las Iglesias. Los reyes recibían directamente de
quattuor libros Sententiarum puede decirse que era, en tiempo de Dios, junto con el poder temporal, el poder religioso. En su
Lutero, el texto oficial de maestros y estudiantes. El reformador manifiesto A la nobleza cristiana de la nación germánica decía:
lo conocía y lo había asimilado. Melanchton dice que Lutero «Como el poder civil está, igual que nosotros, bautizado y tiene
«podía recitar de memoria, casi literalmente, a Gabriel [Biel] la misma fe y Evangelio, debemos admitir que sus represen-
[...] meditó largamente los escritos de Ockham cuya orientación tantes sean sacerdotes y obispos y debemos considerar su
prefería a la de santo Tomás y Scoto» D. En la Universidad oficio como un ministerio que pertenece y sirve a la comu-
de Erfurt, en la que Lutero estudió de 1501 a 1505, enseñaban nidad cristiana>> 14 • Volveremos sobre estos temas.
entonces ·dos maestros «modernos», Judocus Trutvetter (1519) Ante estas afirmaciones tan audaces y revolucionarias, que
y Bartolomé Arnaldi de Usigen (1532). Lutero oyó las lecciones van mucho más allá de lo que Ockham hubiera soñado, el
de ambos, estudió sus libros y se adhirió a las doctrinas no- pensamiento político de éste se vio casi relegado al olvido.
minalistas, en la teoría de los universales, en la crítica amarga Ahora lo que se pedía era prácticamente la desaparición de
12
una Iglesia institucional y la permanencia de una única auto-
Cit. en· R.
nora 20. ..
G,1Rci..1-V1LLOSLID.\, Martín L11tero, tI (Madrid 1973), 71,
ridad: la, civil. Esa propuesta de secularización, fraccionada en
u Prefacio de Melanchton al vol.JI de las obras latinas de Lutero, 1546, mil variantes, atravesará la época del barroco, la Ilustración y
en Co¡p11s Refarmatomm, VI, 1551-70. Gabriel Biel era explicado también en
cátedras de otras muchas Universidades europeas. 14
M. Lt:THER, An den christl. Adel deutscher Nation uon des christL Standes
Besseru11g: M. Luthers Werke, edic. Weimar (1883ss), VI, 408.
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24 -
C 1. Hada el ocaso del espíritu medieval

llegará hasta nuestros días. Naturalmente, los príncipes y los


Gobiernos se sintieron muy atraídos por una doctrina que les
confería el poder más absoluto y por gracia directa de Dios
a ellos. Nada extraño que muchos príncipes se hiciesen lute- CAPÍTULO II
ranos.
RENACIMIENTO Y HUMANISMO

Los episodios ideológicos y culturales brevemente narrados


en el capítulo anterior significan una crisis muy profunda en
el panorama teológico, filosófico, social y político del final de
lo que llamamos Edad Media. Cuando decimos crisis queremos
decir desconfianza hacia el pasado, duda acerca de sus solu-
ciones, desestima y desprecio de ellas, búsqueda inquieta de
nuevos planteamientos, de nuevas . soluciones y de nuevos va-
lores.
Esa desconfianza y esa búsqueda fue la que dominó en la
cultura los dos siglos que corren desde finales del siglo XIV
hasta finales del siglo XVI. Dos siglos, además, de bulliciosa y
efervescente creatividad vital y cultural, siempre con una callada
dirección subterránea y subconsciente, lenta y moderada, pero
insistente y constante hacia la secularización. Es evidente que
los hombres de una época no pueden tener conciencia clara
de hacia dónde se dirige la historia que ellos mismos hacen.
Les falta necesariamente atalaya y perspectiva. Pero los que
desde la altura posterior de unos siglos podemos volver la
mirada atrás estamos más capacitados para conseguir una sín-
tesis de múltiples hechos que nos permitan conocer la resultante
de la linea quebrada y sinuosa que siempre es el inmenso
quehacer de la humanidad. Y esa resultante, si no leemos mal
los hechos culturales que van, más o menos, desde Petrarca
(1304-1374) hasta Miguel Angel (1475-1564), es una orientación
moderadamente .secularizante, pero secularizante.
Esa etapa histórica del muqdo occidental se conoce con el
nombre de Renacimiento. Sus núcleos más decisivos e influ-
yentes estuvieron en Italia y desde allí. irradiaron las nuevas
luces y los gustos nuevos a toda la Europa occidental. De ahí
que si el Renacimiento es, en primer lugar y ante todo, un
fenómeno de la península italiana, con razón puede hablarse
también de· un Renacimiento francés, alemán, español, inglés.
Pero en sus matices no podemos entrar aquí.

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