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Historia de La Banca A Nivel Mundial y en Mexico

El documento describe la historia de la banca desde sus orígenes en Mesopotamia hace casi 2000 años a.C. hasta su desarrollo en Europa y México. Detalla cómo los primeros bancos ofrecían préstamos y depósitos y cómo la banca evolucionó con innovaciones tecnológicas. También explica que el Banco de México se estableció en 1925 para estabilizar la moneda después de un periodo de inestabilidad monetaria.
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Historia de La Banca A Nivel Mundial y en Mexico

El documento describe la historia de la banca desde sus orígenes en Mesopotamia hace casi 2000 años a.C. hasta su desarrollo en Europa y México. Detalla cómo los primeros bancos ofrecían préstamos y depósitos y cómo la banca evolucionó con innovaciones tecnológicas. También explica que el Banco de México se estableció en 1925 para estabilizar la moneda después de un periodo de inestabilidad monetaria.
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HISTORIA DE LA BANCA A NIVEL MUNDIAL Y EN MEXICO

La historia de la banca se puede analizar como una serie de cambios en las

prácticas comerciales, la cultura, la tecnología y, últimamente, la introducción de

normativas y reglamentos del gobierno. A través de los siglos, estos factores en

conjunto han determinado el desarrollo general de los servicios bancarios.

Podemos situar el inicio de la actividad bancaria hace casi 2000 años a. C. en las

ciudades de Fenicia, Asiria y Babilonia con las llamadas “casas de comerciantes”.

Estas casas, que constituyen el primer prototipo de banco de comerciantes del

mundo antiguo, hacían préstamos de granos y bienes básicos a los agricultores y

negociantes que transportaban bienes entre las ciudades.

Con la expansión del comercio, surge la necesidad de la creación de centros

donde pudiesen intercambiarse las monedas adquiridas a través del intercambio

comercial con otras regiones por moneda local. De esta forma, los griegos

establecen las primeras “casas de la moneda”, las cuales ofrecían, en mercados o

festivales municipales, cambiar la moneda de los comerciantes extranjeros; es

decir, estas casas realizaban las operaciones que hoy días hacen los casas

cambistas. El Imperio Romano, siglos más tarde, heredó estas prácticas.

Las operaciones de cambio trajeron consigo la necesidad de ofrecer los servicios

de guarda de depósitos de los ahorristas y/o comerciantes. Durante la época del

Imperio, los depósitos dejaron de conservarse en los templos, y en su lugar se

colocaron en entidades privadas. Estos primeros banqueros de la antigua Roma

eran conocidos como argentarius. Los argentarius, quienes desempeñaron la labor


de extender el modelo bancario de los griegos, eran personas que llevaban sus

negocios bajo su propia responsabilidad, y no estaban al servicio de la república o

del imperio. Ofrecían operaciones financieras tales como depósitos, cambio de

divisas, validación de la moneda, y préstamos.

El uso de metales como dinero representaba una problemática para los

comerciantes. El oro era muy pesado para ser transportado y llamaba mucho la

atención por ser difícil de ocultar. Por esto, los orfebres comenzaron la práctica de

recibir oro de los depositantes y a emitir certificados por el oro depositado,

naciendo así los primeros Certificados de Depósitos. Los recibos comenzaron a

ser utilizados como moneda de cambio porque la gente los aceptaba como medio

de pago, ya que sentían la seguridad que en cualquier momento podrían ir al

orfebre a hacer reclamo por el oro guardado.

Después de darse cuenta de que sólo un pequeño número de personas que

reclamaba el oro que avalaba sus certificados, los orfebres comenzaron a hacer

préstamos con los certificados. Posteriormente comenzaron a hacer más

préstamos de lo que poseían en oro físico. Este fue el comienzo de la banca

basada en la reserva fraccionaria—esto es, ¡el orfebre descubrió que podía crear

dinero!

La banca de reserva fraccional aumentó los beneficios, pero también aumentó los

riesgos. Porque si algún orfebre fallaba para redimir sus certificados en oro, los

agentes perderían la confianza causando que esos certificados pierdan el valor

como dinero y que cada titular intentara redimir su certificado.


Los orfebres, convirtiéndose en banqueros más o menos reconocibles, luego se

dieron cuenta que una mayor cantidad de depósitos implicaba un mayor beneficio.

Así que empezaron a pagar a los clientes por los depósitos de oro y plata en lugar

de cobrar por su almacenamiento, inventando así la cuenta remunerada con

intereses, la cual ha perdurado hasta nuestros días.

Luego de la Edad Media y a principios del Renacimiento se vio el surgimiento de

los estados nacionales y, cada vez más, las guerras entre ellos. Para financiar

estas guerras, así como para proporcionar bienes públicos, los estados

comenzaron a pedir prestado, lo cual motivó a algunos gobiernos a crear bancos

públicos que se encarguen de manejar sus obligaciones. La creación de los

primeros bancos públicos fueron los primeros pasos para el surgimiento de los

bancos centrales, de lo cual discutiremos en un próximo artículo.

Finalmente, la banca privada surge a partir de la expansión del comercio y la

visión de emprendedores de resolver algunos problemas de la actividad comercial,

como el uso de metales preciosos para el intercambio. La banca se ha

desarrollado y reinventado a través de la historia con los avances tecnológicos,

cumpliendo el rol de facilitar las transacciones y el intercambio comercial entre las

personas. Con el surgimiento reciente de la banca on-line aún está por verse

como este sector seguirá innovando y desarrollándose en el futuro.

(Empirica: centro de aplicaciones economicas, 2024)

El nacimiento de los bancos es casi tan antiguo como la aparición de las

organizaciones humanas.
Se podría decir que la banca, o un primer prototipo de ella, empezó en

Mesopotamia, donde los comerciantes hacían préstamos de granos a los

agricultores y negociantes que transportaban bienes entre las ciudades desde

aproximadamente 2000 a. C. en Fenicia, Asiria y Babilonia. Posteriormente, en la

Antigua Grecia y durante el Imperio Romano, los prestamistas hacían empréstitos

y se añadieron dos innovaciones importantes: aceptaban depósitos y cambiaban

dinero. Existe evidencia arqueológica para este período en la Antigua China y la

India de préstamos monetarios.

En el sentido moderno del término, la banca tuvo sus inicios en las ricas ciudades

del norte de Italia, como Florencia, Venecia y Génova, a finales del periodo

medieval y principios del Renacimiento. Las familias Bardi y Peruzzi dominaron la

banca en la Florencia del siglo XIV y establecieron sucursales en muchas otras

partes de Europa.1Quizás el banco italiano más famoso fue el Medici, fundado por

Juan de Médici.

El desarrollo de la banca se propagó del norte de Italia a toda Europa y tuvieron

lugar varias innovaciones importantes en Ámsterdam durante la República de los

Países Bajos en el siglo XVI, así como en Londres en el siglo XVII.

Durante el siglo XX, el desarrollo en telecomunicaciones e informática llevó a

cambios fundamentales en las operaciones bancarias y permitió que los bancos

crecieran dramáticamente en tamaño y alcance geográfico. La crisis financiera de

fines de los años 2000 ocasionó muchas quiebras bancarias, incluyendo a algunos
de los bancos más grandes del mundo, y generó mucho debate sobre la

regulación bancaria existentes.

(BanBif, 2024)

HISTORIA DE LA BANCA EN MEXICO

El Banco de México, que abrió sus puertas el 1 de septiembre de 1925, fue la

consumación de un anhelo largamente acariciado por los mexicanos. Su creación

cerró un largo periodo de inestabilidad y anarquía monetaria, iniciado desde

principios del siglo XIX, y durante el cual reinaba un sistema de pluralidad de

bancos de emisión; sistema que, además, fue agravado por el conflicto

revolucionario de 1910, y con el que sobrevino la desconfianza en el papel

moneda y la destrucción del sistema monetario vigente hasta ese momento.

No obstante, hoy en día es poco recordado el hecho de que los antecedentes del

Banco de México se remontan, al menos, hasta principios del siglo XIX. En efecto,

en 1822, durante el imperio de Agustín de Iturbide, se presentó, sin éxito, un

proyecto para crear una institución con la facultad de emitir billetes, que se

denominaría "Gran Banco del Imperio Mexicano".

En Europa, durante la misma época, los bancos centrales comenzaron a surgir, de

manera espontánea, en la medida en que algún banco comercial iba adquiriendo

funciones que, en un contexto moderno, corresponden en exclusiva a los institutos

centrales. Algo parecido estuvo próximo a ocurrir en México hacia 1884, pero
finalmente triunfó la postura que favorecía la libre concurrencia de los bancos

comerciales en cuanto a la emisión de billetes.

Con la destrucción del sistema bancario porfirista durante la Revolución, la

polémica ya no se centraba en la conveniencia del monopolio o la libre emisión de

moneda, sino en las características que el Banco Único de Emisión debería tener,

y cuyo establecimiento se consagró en el artículo 28 de la Carta Magna

promulgada en 1917. La disyuntiva consistía en el establecimiento de un banco

privado o un banco bajo control gubernamental. Los constituyentes reunidos en

Querétaro optaron por la segunda fórmula, aunque la Constitución sólo estableció

que la emisión de moneda se encargaría exclusivamente a un banco que estaría

"bajo el control del Gobierno".

Sin embargo, a pesar del desiderátum consagrado en la Constitución, siete largos

años demoró la fundación del entonces llamado Banco Único de Emisión. En ese

lapso se emprendieron varias tentativas para llevar a cabo el proyecto, que

fracasaron por la inflexible penuria del erario. Reiteradamente, la escasez de

fondos públicos fue el obstáculo insuperable para poder integrar el capital de la

Institución. Mientras tanto, en el mundo se fue consolidando la tesis sobre la

necesidad de que todos los países contasen con un banco central. Tal fue el

mensaje de un comunicado emitido en 1920 por la entonces influyente Sociedad

de Naciones, durante la Conferencia Financiera Internacional celebrada en

Bruselas.
FUNDACION

El establecimiento del Banco de México no se hace realidad hasta 1925, gracias a

los esfuerzos presupuestarios y de organización del Secretario de Hacienda,

Alberto J. Pani, y al apoyo por parte del Presidente Plutarco Elías Calles. En su

momento, alguien llegó a comentar, en tono de broma, que a la Institución debería

llamársele "Banco Amaro", ya que los fondos para integrar el capital se pudieron

reunir finalmente, en virtud de las economías presupuestales logradas en el

Ejército por el entonces Secretario de la Defensa Nacional, Gral. Joaquín Amaro.

Así pues, el Banco de México se inauguró en solemne ceremonia el 1 de

septiembre de 1925. El acto fue presidido por el primer mandatario, Plutarco Elías

Calles, y al mismo concurrieron los personajes más sobresalientesde la política,

las finanzas y los negocios de esa época. Al recién creado Instituto se le entregó,

en exclusiva, la facultad de crear moneda, tanto mediante la acuñación de piezas

metálicas como a través de la emisión de billetes. Como consecuencia de lo

anterior, se le encargó regular la circulación monetaria, las tasas de interés y el

tipo de cambio. Asimismo, se convirtió al nuevo órgano en agente y asesor

financiero y banquero del Gobierno Federal, aunque se dejó en libertad a los

bancos comerciales para asociarse o no con el banco central.

DESPEGUE

Banco de México nace en momentos de grandes retos y aspiraciones para la

economía del país. A la necesidad de contar con una institución de esa naturaleza,

la acompañaban otros imperativos: propiciar el surgimiento de un nuevo sistema


bancario, reactivar el crédito en el país y reconciliar a la población con el uso del

papel moneda. (Este último no era una tarea sencilla, sobre todo después de la

traumática experiencia inflacionaria con los "bilimbiques" del periodo

revolucionario). Por todo ello, además de los atributos propios de un banco de

emisión, al Banco de México se le otorgaron a su vez facultades para operar como

institución ordinaria de crédito y descuento.

Durante sus primeros seis años de vida, el Banco obtuvo un éxito razonable en

cuanto a promover el renacimiento del crédito en el país. Sin embargo, las

dificultades que enfrentó para consolidarse como banco central fueron

considerables. Aunque su prestigio creció y logró avances, la circulación de sus

billetes fue débil y pocos bancos comerciales aceptaron asociarse con él mediante

la compra de sus acciones.

RECESION DE 1929 Y SUBSECUENTES

La primera gran reforma del Banco de México ocurre hacia 1931 y 1932. En julio

de 1931 se promulga una controvertida Ley Monetaria por la cual se desmonetiza

el oro en el país. En cuanto al Banco de México, dicha Ley confirió ciertas

características de moneda a sus billetes, aun cuando se conservó la libre

aceptación de los mismos. Sin embargo, ocho meses después sobrevienen otras

reformas de mayor trascendencia: la de la mencionada Ley Monetaria y la

promulgación de una nueva Ley Orgánica para el Banco de México. Con esta

última reforma se le retiraron al Banco las facultades para operar como banco
comercial, se hizo obligatoria la asociación de los bancos con el Instituto Central y

se flexibilizaron las reglas para la emisión de billetes.

Cuentan las crónicas que en esa época fue tan grande la escasez de moneda, que

se inició un movimiento nacional en favor de la aceptación del billete del Banco de

México, hecho que aumentó sustancialmente la demanda por dicho medio de

pago. Incluso, algunos agentes empezaron a preferir el billete a las piezas

acuñadas.

Así, una vez expedida la nueva Ley, al tiempo que se iniciaba un periodo de libre

flotación para que el tipo de cambio alcanzara su nivel de equilibrio, se le autorizó

al Banco comprar oro a precios de mercado. Con ello, no sólo se dio lugar al

aumento de la reserva monetaria, sino que se consolidó uno de los principales

canales para la emisión de billete. Dicha fórmula, así como la recuperación de la

economía después de la postración de 1929 y 1930, fue lo que arraigó en

definitiva al papel moneda como el principal instrumento de pago en el país.

Una vez conseguida la aceptación del billete, se abrió el camino para que el banco

central pudiera cumplir las funciones señaladas en su nueva Ley Orgánica. Éstas

fueron las siguientes: regular la circulación monetaria, la tasa de interés y los

cambios sobre el exterior; encargarse del servicio de la Tesorería del Gobierno

Federal; y centralizar las reservas bancarias y convertirse en banco de los bancos

y en prestamista de última instancia.


EL BANCO DE MEXICO EN LA MODERNIDAD

La banca central, la política monetaria y los conocimientos teóricos y empíricos en

que ésta se funda se encuentran sujetos a una evolución permanente. La fase de

modernización definitiva del Banco de México se inicia con el otorgamiento de su

autonomía, la cual empezó a regir a partir de abril de 1994. En términos prácticos,

la autonomía del Banco de México implica que ninguna autoridad pueda exigirle la

concesión de crédito, con lo cual se garantiza el control ininterrumpido del instituto

central sobre el monto del dinero (billetes y monedas) en circulación. La finalidad

de la autonomía es que la operación del banco central sea conducente a la

conservación del poder adquisitivo de la moneda nacional.

La autonomía del Banco de México está sustentada en tres pilares. El primero es

de naturaleza legal. En su parte medular se integra con el mandato constitucional

que establece que la misión prioritaria de la Institución es procurar el

mantenimiento del poder adquisitivo de la moneda nacional. Este objetivo está

especificado de igual manera en la ley actualmente en vigor del Banco de México

promulgada a finales de 1993. El segundo pilar reside en la forma en que está

integrada su Junta de Gobierno y las normas a que está sujeto su funcionamiento.

Dicho órgano colegiado está conformado por un gobernador y cuatro

subgobernadores; funcionarios que son designados por el Ejecutivo pero que no

pueden ser destituidos de su cargo discrecionalmente. Los periodos de servicio de

dichos funcionarios son alternados. El de gobernador es de seis años y empieza

en la mitad de un sexenio gubernamental para concluir al cierre de los tres

primeros años del siguiente. Los periodos de servicio de los subgobernadores son
de ocho años y su reemplazo se da cada dos años, de manera alternada. El tercer

pilar de la autonomía es la independencia administrativa que la ley concede al

banco central.

CRISIS DINANCIERA DEL 95 Y SU ESTABILIZACION

A menos de un año del otorgamiento de su autonomía, el Banco de México tuvo

que actuar con la Secretaría de Hacienda para enfrentar las crisis de balanza de

pagos y bancaria que se manifestaron durante los primeros meses de 1995. La

crisis bancaria se resolvió principalmente mediante mecanismos fiscales. Sin

embargo, el banco central coadyuvó a esa solución actuando preventivamente en

su calidad de prestamista de última instancia. Por su parte, la crisis de balanza de

pagos y las sucesivas devaluaciones que ésta provocó a lo largo de 1995 dieron

lugar a que tuviera que iniciarse de nueva cuenta un esfuerzo de estabilización en

gran escala para erradicar la inflación en forma definitiva.

El proceso de estabilización ha sido gradual. Lo ha sido así por dos razones: tanto

por una decisión deliberada de las autoridades del banco central de moderar los

costos de la lucha contra la inflación, como porque estabilizar a una economía a

partir de niveles elevados de incremento de los precios y en donde la dinámica

alcista se encuentra muy arraigada, resulta una tarea difícil y prolongada. Con

todo, a lo largo de dicho esfuerzo de estabilización —que ya se extiende por más

de tres lustros— se han verificado progresos muy significativos. Se han afianzado

primeramente las políticas de transparencia y de rendición de cuentas de la

autoridad monetaria. Asimismo, la adopción del esquema de flotación cambiaria


ha sido exitoso. En el transcurso, el Banco de México logró desarrollar un nuevo

instrumento de intervención y avanzar hacia la adopción de una de las más

modernas fórmulas de política monetaria: el esquema denominado Objetivos de

Inflación (OI).

La principal, aunque no única, virtud del esquema de OI es que mediante su

aplicación se ha buscado dar mayor eficacia a la política monetaria y minimizar los

costos que implica la lucha contra la inflación. Otra manera de captar la esencia

del esquema de OI es que busca conseguir la credibilidad de los agentes

económicos en la banca central y en la política monetaria. Contando con esa

credibilidad, resulta mucho más fácil combatir la inflación y conseguir que los

beneficios de la estabilidad se difundan con mayor rapidez a la economía en

general.

A partir de 1996, empezaron a acordarse metas anuales para la inflación. En 1999

se fijó la meta de una inflación de 3 por ciento anual para el cierre de 2003, y en

2001 se anunciaron las metas multianuales intermedias, a fin de mantener a la

inflación en la trayectoria apropiada o requerida para llegar al objetivo final previsto

para diciembre de 2003.

En el Programa Monetario para 2001 se hizo el anuncio oficial relativo a la

adopción del esquema de OI por parte del Banco de México. La determinación de

que el objetivo de largo plazo fuera de 3 por ciento anual se anunció en 2002. En

ese mismo año se acordó un margen de fluctuación para la inflación alrededor de

su meta de largo plazo de más o menos un punto porcentual. Finalmente, en


octubre de 2002, se dio a conocer un calendario oficial para anunciar las acciones

de política monetaria, el cual se aplicaría a partir de 2003. Esta decisión se tomó

con la intención de reducir la incertidumbre que siempre despiertan en los

mercados financieros las acciones de los bancos centrales.

Ahora bien, entre 1995 y 2007, el Banco de México se valió de un mecanismo

llamado “corto”, o Sistema de Saldos Acumulados, para controlar el nivel general

de precios y retornar a la estabilidad. Tal mecanismo consistía en suministrar una

fracción mínima de la demanda de dinero a una tasa de interés superior a la del

mercado; básicamente dicha fracción se proveía a aquellos bancos que se habían

sobregirado en sus cuentas corrientes con el Banco Central. Para no incurrir en el

sobregiro o compensar la penalización, los bancos tenían que intensificar su

esfuerzo por captar recursos del público. Lo anterior implicaba una presión al alza

de las tasas de interés.

Un avance muy importante en materia de política monetaria se logró hacia

mediados de la última década. Consistió en la adopción de una tasa de interés de

referencia (la tasa de fondeo interbancario a un día) como el instrumento de la

política monetaria del Banco de México en sustitución del “corto”. Los anuncios de

política monetaria a partir de abril de 2004 habían establecido tasas de interés

mínimas, por lo que el mercado venía operando “de facto” siguiendo una tasa

señalada por el Banco de México. (Vale la pena destacar que el último movimiento

de las tasas de fondeo interbancario relacionado con un cambio en el “corto” fue

en febrero de 2005). En este sentido, la migración formal a un instrumento

operacional de tasas de interés se aplicó sin alterar la forma en que el Banco de


México llevaba a cabo sus operaciones. Adicionalmente, el cambio facilitó la

comprensión de las acciones de política monetaria y homologó su instrumentación

con la de muchos otros bancos centrales del mundo.

EL BANCO DE MEXICO FRENTE A LA CRISIS MUNDIAL DE 2008-2010

La crisis se gestó en Estados Unidos desde mediados de 2007, con las primeras

dificultades causadas por las hipotecas “subprime” (una modalidad crediticia que

se caracteriza por un nivel de riesgo superior a la media del resto de créditos).

Los principales bancos centrales del mundo tuvieron que intervenir de emergencia

en el mercado para proporcionar liquidez en forma amplia. Pero el mercado de

valores en Estados Unidos entró en una caída acelerada y se colapsó a principios

de 2008. A principios de julio, el gobierno estadounidense y el Sistema de la

Reserva Federal tuvieron que anunciar el rescate de los principales intermediarios

hipotecarios. La decisión despertó consternación en los círculos conservadores de

ese país bajo el argumento de que los rescates de ese tipo solamente empeoran

las prácticas de los inversionistas, al fomentarse la toma de riesgos excesivos con

el respaldo de fondos públicos. En ese ambiente, las economías de todo el mundo

se vieron afectadas por la insuficiencia de crédito.

Aunque su origen había sido externo, se trataba de una crisis de dimensiones

globales. Para limitar los efectos negativos que ésta pudiera ocasionar en nuestra

economía, además de diversas medidas financieras y fiscales instrumentadas por

el gobierno mexicano, el Banco de México implementó sus propias medidas

encaminadas específicamente a: (1) contrarrestar la contracción de la actividad


económica; (2) mantener en funcionamiento los mercados financieros; y (3)

preservar la estabilidad del sistema financiero. En concreto, y entre muchas otras

medidas (para mayor detalle se puede consultar del Informe Trimestral sobre la

Inflación julio-septiembre de 2008 en adelante), se determinó, a través de la

Comisión de Cambios, reactivar las ventas de dólares por parte del instituto central

hasta en 400 millones diarios con base en reglas previamente establecidas, y se

acordó con la Reserva Federal de los EE.UU. líneas para intercambio de monedas

por un monto de 30 mil millones de dólares (swaps). Adicionalmente la Comisión

de Cambios determinó que de marzo a junio de 2009 el Banco de México

subastara diariamente sin precio mínimo hasta 100 millones de los 400 millones

de dólares de las subastas diarias, y negoció con el Fondo Monetario Internacional

una Línea de Crédito Flexible (LCF) por un monto cercano a los 50 mil millones de

dólares a un plazo de un año; línea que para 2011 fue ampliada a 73 mil millones

de dólares a dos años.

(https://www.banxico.org.mx/conociendo-banxico/semblanza-historica-historia-.html,

2024)

Bibliografía
BanBif. (24 de 04 de 2024). Obtenido de
https://www.banbif.com.pe/Portals/0/blog-reinventa/noticias/entrada-40.html

Empirica: centro de aplicaciones economicas. (24 de 04 de 2024). Obtenido de


https://empirica.do/1262/una-breve-historia-de-la-banca

https://www.banxico.org.mx/conociendo-banxico/semblanza-historica-historia-.html. (24 de 04 de
2024). Obtenido de BANXICO:
https://www.banxico.org.mx/conociendo-banxico/semblanza-historica-historia-.html

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