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Este documento analiza la vocación al matrimonio y al derecho natural desde la perspectiva de Santo Tomás de Aquino. Explica que el matrimonio deriva de la naturaleza y tiene fines como la reproducción y la crianza de los hijos, por lo que debe ser indivisible e indisoluble. También destaca la importancia de la familia y los roles de padre y madre en la educación de los hijos.
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Este documento analiza la vocación al matrimonio y al derecho natural desde la perspectiva de Santo Tomás de Aquino. Explica que el matrimonio deriva de la naturaleza y tiene fines como la reproducción y la crianza de los hijos, por lo que debe ser indivisible e indisoluble. También destaca la importancia de la familia y los roles de padre y madre en la educación de los hijos.
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LA VOCACION AL MATRIMONIO Y

EL DERECHO NATURAL

Federico Torres- LacroTe

Hoy la humanidad está en crisis por la pérdida de los valores esencia-


les. Y dqué son los valores? Cualidades del ser o esencias dinámicas; in-
trinsecos con sentido, como los valores éticos, religiosos, artísticos, etc., y
ext&.seccs utilitarios que sólo pueden ser prácticos y se expresan en di-
nero quedando convertidos en algo inerte, sin alma. De estos últimos el
mundo está colmado, los otros son excepcionales, y de ellos surgen el
santo, el filosofo, el artista, el científico.
El mundo racionalizado prescinde de las esencias, del bien, de cuanto
es irreemplazable, para sustituirlo por la técnica, la cantidad y el dinero.
El hombre moderno ha caído en el empobrecimiento, atrofia y petrifi-
cación del espíritu o vida interior. Hoy tiene más, importancia la eco-
.nomía, la técnica que la moral; vivimos enfrentados con la mentira, la
envidia, la pornografía del cine, revistas y televisión. Por ello se habla de
crisis. Ya Spengler en el año 1920 lo destacb en su “Decadencia de Occi-
dente”, fijando el año 2000 como fecha tope. Ortega y Gasset, en “El tema
de nuestro tiempo”, sostiene que vano será el empeño qúe algunos ponen
en desconocer la grave crisis que hoy atraviesa la historia. Los síntomas
son demasiado evidentes y el que mas se obstina en negarlos no deja de
sentirlos en su ,propio corazón. Poco a poco se va extendiendo por areas
cada vez mas amplias de la sociedad un extraño fenómeno que pudiera
llamarse “desorientación vital” l.
iQué debe entenderse por uocución? En un sentido amplio es todo
llamado dirigido por Dios a los espíritus, viene de “votare”,’ que signi-
fica llamar. Cristo nos escogib, exclama San Pablo, para ser santos e in-
maculados en su presencia, predestinándonos a la adopción de hijos suyos
(Efesio 1, 3, 5). Esta es la vocacifm de todo cristiano, Por la que no da-
remos nunca bastantes gracias al Señor y a la que no corresponderemos
nunca suficientemente. Esta es la vocación altfsima de todo católico, ya
sea padre, profesional, obrero, comerciante, etc. Al lado de ésta hay otra
mas elevada en jerarquía que corresponde al sacerdocio, constituye un
privilegio dado por Dios, un beneplácito divino: “no me escogisteis
vosotros a mí, antes yo os escogí a vosotros” (S. Juan 15, 16).

1 L-, P.: “El hombre en la actualidad”, Madrid, 1955, &s. 78 y SE.


78 REVISTA MlLEXA DE DEREMO [Val. 7

La vocación para el matrimonio es tambien difícil, cada día es mayor,


el nú.mero de divorcios, los cónyuges no se toleran, no hay una ,prepara-
ción previa al matrimonio. Nos dice Pío XI en su encíclica sobre el ma-
trimonio cristiano: “hay que temer que quienes antes del casamiento ~610
se buscaron a sí mismos en forma egoísta, cosechen lo que siembran, o
sea tristeza en el hogar, llanto, mutuo desprecio, discordias, aversiones,
encontrándose a sí mismos llenos de pasiones desenfrenadas”.
Hay que tener también vocación de padre y madre. La patria potestad
no es ~610 un derecho, sino un deber para la educación moral y material
de los hijos.
Asimismo es necesario proteger la familia, pilar básico de la sociedad,
mediante la kZisoZubiZi&d del matrimonio en la legislación positiva.
Entre nosotros solamente se suspendió el divorcio vincular en 1956, pero
es necesario derogar expresamente dicha ley, NP 14.395 art. 31 (tio
1954), llamada ley “omnibus”, que rompió el vínculo matrimonial. El
divorcio trae el mal ejemplo para los hijos, su trauma psicológico y la
destrucción de la familia cristiana. Se crean los famosos matrimonios de
compañerismo frecuentes en U.S.A. y entre nosotros, es decir la pareja
temporaria o matrimonio de prueba. La madre debe permanecer en la
medida de lo posible en el hogar dedicada al cuidado de sus hijos. De
lo contrario, caeríamos en lo que sostiene ya en el año 1924 el Congreso
de la Federación Femenina Comunista: “Para que triunfe la Revolución
necesitamos de la mujer; para tenerla, es preciso hacerla salir del hogar,
hay que destruir en ella el sentimiento egoista e instintivo del amor ma-
terno. La mujer que ama a sus hijos no pasa de ser una perra con sus
cachorros. La familia es .una institución burguesa inventada Por la Iglesia,
es necesario destruirla”.
Pero ño hay amor más grande que el dar la vida por aquellos a quie-
nes se ama” (Juan 15, 13). La madre da su vida no a la manera de aque-
llos que son llamados al sacrificio supremo, sino de otro modo. Día tras
día es, por así decirlo, absorbida por la preocupación de hacer vivir, de
alimentar, vestir, formar, educar a aquellos que después de haber reci-
bido de ella la’vida misma, reciben aún la conservación y el acrecenta-
miento.
La “ley natural”, según Santo Tomás, como participación de la ley eterna
en la criatura humana, tiene tres fines, a saber: 1) el derecho a la vida
o instinto de conservacibn; 2) el derecho a la reproducción, mediante la
comunicación sexual y educación de la prole; 3) el vivir en sociedad, lo
que sería, propiamente, el derecho naturala.

2 SANTO TOMÁS: “Suma Teológica”, I-II, Q. 91. c. 2.


1gw IV JORNADAS MILENAS DE DERECHO NATURAL 79

El segundo fin, o sea el derecho a la procreación que Jesucristo elevó


a la categoría de Sacramento, el Matrimonio, ha sido tratado por el Doc-
tor Común en la Suma, especialmente en el Suplemento, tercera parte,
donde nos da la noción, esencia, fines y propiedades del mismo. En la
Suma Contra Gentiles, 1, 3 c. 122 a 126. En la c. 123 nos habla del ma-
trimonio indivisible. En los Comentarios a las Epístolas de San Pablo 1
Cor, c. 7 le& 1, en los Comentarios a los Evangelios de San Mateo y en
la Expositio a los Eticos de Aristóteles 8 hect. 12. En el concepto de ma-
trimonio complementa tres definiciones: la de Pedro Lombardo de sus
“Sentencias”, la de Hugo de San Víctor y la del jurisconsulto Modestino,
que figura en el Digesto. En consecuencia, toma la cawu agente del
matrimonio; el consentimiento de los contrayentes, indicado en la defini-
ción de Hugo de San Víctor. La esencia, o sea, la unión de los cónyuges,
según Pedro Lombardo y el efecto produckro, o sea la vida en común en
cuanto a los quehaceres domésticos a que alude la definición de Mo-
destino 3.
El matrimonio es un acto que deriva de la naturaleza, se observa tam:
bién en los irracionales, señalando la diferencia existente entre los anima-
les cuya hembra se basta eltl. sola para la crianza de sus hijos y aquellos
otros en que precisa la colaboración de la hembra y el macho. Los pri-
meros, una vez ejecutado el acto sexual, no permanecen más tiempo en
conipañia uno del otro, al paso que los segundos continúan asociados el
tiempo necesario para atender a los hijos hasta que éstos pueden valerse
por sí mismos, como sucede con los pájaros, disponiéndolo así la Divina
Providencia, ya que de otro modo no podrían conservarse las especies.
Por eso en la especie humana no bastaría la mujer para atender conve-
nientemente a la educación de los hijos, Por ser tantas las necesidades
de la vida. Conviene, pues, que el varón siga conviviendo con la mujer
después del acto sexual, sin abandonarla para juntarse con otra cualquiera,
al estilo de los fornicarios. Por ello, es necesaria la intervención del padre
con la madre, no sólo para el sustento material, sino para la formación
espiritual. Y ello es un Postulado de la misma naturaleza humana, algo
que la razón natural dicta. Así concluye el Santo el capitulo 122 de la Suma
contra Gentes y empieza el siguiente de esta manera: “El que considere
atentamente verá que la razón aducida no tan sólo parece concluir que
sea duradera la unión del varón con la mujer, también que sea por vida
(per totum citarn). De ahí la indisolubilidad del vinculo matrimonial”“.
Para probarlo, el Doctor Común aduce las siguientes razones:

3 Comentarios de Mo& S.A., tomo XV, de la Suma, F,dici& & la B.A.C., pág. 157.
%%4wra Tobhjs: “Suma Contra Ce&il.bs”, Libro III, c. 12.3, E&&.& de la B.A.C.,
t. II.
84-J REVISTA CHILENA DE Dl?iECHO [Val. 7

1) Entra el varón con la mujer por la necesidad de generar; por tanto, al


cesar la fecundidad y la hermosura en la mujer, se vería privada de ser
tomada por otro. Si alguien toma una mujer en edad juvenil, y al llegar
a la edad provecta la abandona, le causaría un daño contra toda equidad.
2) Si el varon pudiera repudiar a su mujer o ésta a aquél y yacer con
otro, impediría la, certidumbre de la prole.
3) La amistad se vería acrecentada, mejoraría la vida doméstica, cuya
señal es que el hombre por la mujer deja a su padre y su madre, como
dice el Genesis. Si fue permitido en la ley de Moisés el’ repudio a la
adúltera y el divorcio, fue porque incluso se la podía matar. Se permitió
el menor mal para excluir el mayor.
En el capítulo siguiente (124), sostiene el Santo que el matrimonio
debe ser de uno con una, porque si la mujer fuese de varios, no habría
certeza respecto de la prole. Así fue entendido en Roma por Valerio
Máximo, que juzgaba que ni por esterilidad debía quebrantarse la fideli-
dad conyugal. A la inversa, si el homsbre tuviera muchas mujeres, éstas
estarían como esclavizadas. No habría amistad ‘liberal, sino servil; por eso
dice el Gene&: “Serán dos en una carne”, Ello es contrario a la olpinión
de Platón, que afirmaba que las mujeres deben ser comunes. Otras de las
desventajas del divorcio han sido expuestas con el, auxilio de las estadís-
ticas por Juan Vallet de Goytisolo en un reciente trabajo sobre el matri-
monio en la Revista Verbo No 163/64, pág. 305 y SS. Dice que según el
Uniform Crime Report de USA, se lee que de 566.000 menores proce-
sados por delitos comunes en 1965, 82% eran hijos de divorciados. Según
publicacibn de la Demographic Yearbook publicado por las Naciones Uni-
das en 1975, resulta que en Francia se.produce un divorcio por cada ocho
matrimonios; en Alemania Federal, uno por cada cuatro v medio; en
Dinamarca, uno por cada dos y medio; y en Suecia, uno poi cada uno y
medio. Se ha hecho notar que en los.paises con más alto índice de divor-
cios, hay más suicidios, a la inversa sucede en los paises no divorcistas.
Por cada 100.000 habitantes: Suecia en .1970 ha llegado al 223; Dina-
marca al 21,2; Alemania Occidental al 21,2; Suiza al 18,4; Francia al
15,4; Inglaterra al 8,l: España al 4,2; Irlanda al l,&; Filipinas al 0,t18.
La Iglesia desde su fundador Cristo, Señor Nuestro, hasta la actualidad
nos ha fomentado la dignidad del estado matrimonial y la indisolubilidad
del mismo. Juan Pablo 1, ilustre antecesor del actual Santo Padre, nos de-
cía, siendo Obispo en Venecia en 1968, que debe “iluminarse y fortale-
cerse el matrimonio”, tal como lo propone el Concilio (G.S. 47). Siempre
se consideró la sociedad conyugal como un contrato donde prevalecía el

~VAILET DE Gcwnsom J.: “El matrimonioindisoluble y el derecho natural”, en


Revista Verbo, NV 163-164.
19801 IV JORNADAS -AS DE’ DERECHO NATUFcAL 81

calculo y la utilidad. Montaigne decía que el matrimonio era como una


jaula pintada y dorada: los pájaros que están afuera se enloquecen por
entrar; los que están adentro por salir. En cambio, el Concilio Vaticano
II hace notar con alegría que “muchos contemporáneos nuestros exaltan
el amor auténtico entre marido y mujer”; cita ocho pasajes de la Sagrada
Escritura, en los cuales repetidas veces Dios invita a los novios y a los
casados a que alimenten y fomenten el noviazgo con un casto afecto y el
matrimonio con un amor único. “Maridos, amad a vuestras mujeres como
Cristo amó a la Iglesia” (G.S. 48). Continúa el Concilio: “Ratificado por
el mutuo compromiso y sobre todo por el Sacramento de Cristo, el amor
conyugal tiene que ser indisoluble, fiel en cuerpo y mente, en la prospe-
ridad y la adversidad; por tanto queda extinto de todo adulterio y divor-
cio” (G.S. 49) 6.
Y siendo elevado ya a Papa, Luciani, en un discurso a los Obispos de
USA .el 21 de septiembre de 1978, nos dice: “La familia cristiana es tan
importante y su papel tan fundamental en la transformación del mundo
y en la construcción del Reino de Dios, que el Concilio la llamo ‘Iglesia
Doméstica’ (Lumen Gentium ii), No nos cansemos nunca de proclamar
que la familia es comunidad de amor; el amor.conyugal une a los esposos
y es procread& de vida nueva! es reflejo del amor divino y amor comu-
nicado. A todos nos concedió la gracia de nacer en tal comunidad de
amor; nos será fácil, por tanto, defender sus valores”.
Continúa Juan Pablo 1: “Debemos estimular a los padres en su papel de
educadores de los hijos; ellos son los primeros catequistas y los mejores.
1Qué gran tarea tienen y qué reto! Enseñar a sus hijos a tomar a Dios, a ha-
cer de este amor una realidad de su vida. Y, por gracia de Dios, qué facil-
mente aciertan algunas familias a cumplir la misión de ser ‘primum semi-
narium’; el germen de una vocacibn al sacerdocio se alimenta a través de la
oración familiar, del ejemplo de fe y apoyo de amor. Qué cosa tan mara-
villosa es que las familias caigan en la cuenta del poder que tienen en la
santificación de los esposos, y de la influencia mutua entre padres e hijos.
Entonces y por el testimonio de amor de su propia vida, las familias pue-
den llevar el Evangelio a los demás. La percepción vital de la partici:
pación del laicado, y especialmente de la familia en la misión salvífica
de la Iglesia, es ‘uno de los grandes legados del Concilio Vaticano II.
Jamás podremos agradécer bastante a Dios este don, La santidad de la
familia cristiana es sin duda alguna el medio más apto para llevar a cabo
la renovación de la Iglesia y del mundo a traves de la oracibn en familia” r.

6 LUCIM’I, ALBINO: “l’ens&ientos sobre la familia”, BsAs., 1979, Editorial Clar+


timi, págs. 9 y SS.
7 JUAN PABLO 1: &10 una sanrisa?, Ediciohs Paulinas, 1978, pág. 108.
82 FEJWLSTA CHJLEXA DE DERECHO [Val. 7

El Concilio Vaticano II consideró así al matrimonio, como un “pacto


de amor”. Concepto justo que tiene su origen en la Biblia. Juan Pablo 1
recordb a dos célebres novios y esposos de quienes habla la Sagrada Escri-
tura: Jacob y Raquel. A la petición de matrimonio, el tio de Raquel acce-
di6, pero antes dijo a Jacob: “Debes trabajar durante siete anos”. Dice la
Biblia que aquellos años pasaron como un relámpago, por lo mucho que
la amaba.
El actual Papa, Juan Pablo II, ha dicho en Puebla que “Dios en su mis-
terio más íntimo es una familia, puesto que lleva en .sí mismo la paterni-
dad, filiación y la esencia ‘de la familia que es el amor. Este amor en la
familia divina es el Espíritu Santo, quien no es ajeno a la familia humana”.
“La Iglesia es consciente, en efecto, de que en estos tiempos la familia
afronta en América Latina serios problemas. Ultimamente algunos países
han introducido el divorcio en su legislación, lo cual conlleva una nueva
amenaza a la integridad familiar. En la mayoría de vuestros países se la-
menta que un número alarmante de niños, porvenir de esas naciones y
es,peranza del futuro, nazcan en hogares sin ninguna estabilidad o, como
se les suele llamar, en ‘familias incompletas’. Además, en ciertos lugares
del kontinente de la esperanza’, esta misma esperanza corre el riesgo de
desvanecerse, pues ella crece en el seno de las familias, muchas de las
cuales no pueden vivir normalmente, porque repercuten particularmente
en ellas los resultados más negativos del desarrollo: índices verdadera-
mente deprimentes de insalubridad, pobreza y aun miseria, ignorancia y
analfabetismo, condiciones inhumanas de vivienda, subalimentación cr6-
nica y tantas otras realidades no menos tristes.
“En defensa de la familia, contra estos males, la Iglesia se compromete a
dar su ayuda e invita a los gobiernos para que pongan como punto clave
de su acción: una política socio-familiar inteligente, audaz, ,perseverante,
reconociendo que afhí se encuentra sin duda el porvenir -la esperan%a-
del continente. Habria que añadir que tal política familiar no debe enten-
derse como un esfuerzo indiscriminado para reducir a cualquier precio el
índice de natalidad -10 que mi predecesor Pablo VI llamaba ‘disminuir
el número de los invitados al banquete de la vida’-, cuando es notorio
que aun para el desarrollo un equilibrado índice de población es indis-
pensable. Se trata de combinar esfuerzos para crear condiciones favorables
a la existencia de familias sanas y equilibradas: ‘aumentar la comida en
la mesa’, siempre en expresión de Pablo VI.
“Además de la defensa de. la familia, debemos hablar también de pro-
moción de la familia. A tal promoción han de contribuir muchos organis-
mos: gobiernos y organismos gubernamentales, la escuela, los sindicatos,
los medios de comunicación social, las agrupaciones de barios, las dife-
19801 IV JORNADAS CHILENAS DE DERECHO NATURAL 83

rentes asociaciones voluntarias o espontáneas que florecen hoy día en to-


das partes.
“La Iglesia debe ofrecer también su contribución en la línea de su mi-
sión espiritual de anuncio del Evangelio y conduccibn de los hombres a
la salvación; que tiene también una enorme repercusión sobre el bienestar
de la familia. iY qué puede hacer la Iglesia uniendo sus esfuerzos a los
de otros? Estoy &guro de que vuestros obispos es esforzarán Por dar a
esta cuestión respuestas adecuadas, justas, valederas. Os indico cuanto valor
tiene para la familia lo que la Iglesia hace ya en América Latina, Por ejem-
plo, para preparar los futuros esposos al matrimonio, para ayudar a las
familias cuando atraviesan en su existencia crisis normales que, bien enca-
minadas, pueden ser hasta fecundas y enriquecedoras, para hacer de cada
familia cristiana una verdadera eccksia domestica, con todo el rico con-
tenido de la expresión, para preparar muchas familias a la misibn de evan-
gelizadoras de otras familias, para poner de relieve todos los valores de
la vida familiar, para venir en ayuda de las familias incompletas, para
estimular a los gobernantes a suscitar -en sus paises esa política socio-
familiar, de la gue .habl&bamos hace un momento. La Conferencia de
Puebla ciertamente apoyará estas iniciativas y quizás sugerirá otras. Al&
granos pensar que la historia de Latinoamérica tendrá así motivos para
agradecer a la Iglesia lo mucho~que ha hecho, hace y hará por la familia
de este vasto continente” s.
El amor del matrimonio, dice Santo Tomás, es más grande que el que
hay entre hermanos, aunque estos vengan de los mismos padres y los
esposos de padres distintos; porque la ley .de Dios es más poderosa que
la virtud de la naturaleza; y no están los preceptos de Dios sujetos a la
naturaleza, sino que la naturaleza obedece los preceptos de Dios. Por eso
dejará el hombre a su padre y a su madre y se ayuntará a su mujer. Por
lo tanto lo que Dios junta, el hombre no lo separe. Por ello el repudio es
un acto contrario a la “naturaleza” y a la “ley”; contra la naturaleza, Por-
que desde luego queda dividida una sola carne; y contra la ley, porque
se repudia a la mujer, a pesar de la unión he,cha por Dios, y a.pesar de
su mandato que no sea dividida (San Juan Crisbstomo Hom. 63). Cuando
los fariseos preguntan al Señor si es lícito a un hombre repudiar a su
mujer por engañarlo, si contestaba que era lícito, seria contrario a la
pureza que proclamaba; y si respondía que no era lícito, sería mirado
como contrario a la doctrina .de Moisá; el Señor les contesta JNO habéis
leído que el que hizo al hombre y lamujer “macho y hembra” los hizo,
no dijo,“macho y hembras”, a fin de que no se enlazasen más que en un

8 Mensajes de Juan Pablo II en América Latina, Ediciones Paulinas, Bs.As., 1979,


pág. 34.
84 REVEI’A CHILENA DE DERFAiO [Val. 7

solo matrimonio? Además, Moisés al ver que eran asesinadas las mujeres
repudiadas, para entregarse los hombres a una mala vida, prefirió ser
indulgente con el repudio y divorcio, agregando el Señor: “por la dureza
de vuestros corazones lo permW Moisés”, no dijo lo permitió Dåos. Dice
San Pablo (Cor. 7) “era el consejo de, un hombre, mas no el mandato
de Dios”. Y continúa Santo Tomás comentando: “Porque siempre quere-
mos lo que mandamos, mas lo que permitimos, lo consentimos sin que-
rerlo; porque no podemos prohibir enteramente la mala voluntad de los
hombres. Os permitió, pues, hacer cosas malas, con el objeto de que no
hicierais otras peores. Luego con permitir Moisés hacer cosas malas, no
os demostró la justicia de Dios, sino que quitó al pecado la culpabilidad
del pecado; de manera que os pareciese que obrando según la ley, vuestro
pecado no era pecado”a.
En las relaciones de familia fue observado por Savigny que “sólo bajo
un aspecto pertenecen al derecho positivo, y aun puede decirse que en
él se comprende la menor parte, pues la parte más importante pertenece
a un dominio muy diferente ,del jurídico”“‘.
El orden que se establece en el matrimonio descansa en una convi-
vencia social, y como tal, nace del peso relativo de las diversas persona-
lidades que constituyen la sociedad; no es un orden fijo y determinado.
El respeto recíproco, el amor, y no los límites legales, son factores que
protegen al matrimonio. Por ello, cuando el derecho tropieza con la co-
munidad doméstica, puede contribuir a ,destruirla. Ejemplo claro fue la
jurisprudencia de la ihtructin, intentó reducir al matrimonio a un esque-
.ma puramente jurídico y contractual, desconociendo a la familia como
bien común y Ja esencia de ,la misma. Podemos mencionar la grotesca
definición kantiana en sus ‘Principios Metafísicos del Derecho”: “vincu-
lación de dos personas de distinto sexo para la posesión de sus propieda-
des sexuales durante toda la vida”. Los hijos tienen en el amor de los
padres u’na garantía mayor y más eficaz que todas las leyes positivas
posibles y que todos los c6digos de la tierra. Hay padres desnaturalizados,
es cierto; son injustos alguna vez; pero la excepción no puede ser funda-
mento para legislación alguna, Buscad lo común, lo ordinario, lo univer-
sal, lo natural y acertaréis seguramente, preocupándoos con lo excepcio-
nal quebrantaréis las leyes de la naturaleza. Esta cuestión tiene cierta
similitud con lo que Carbonnier .llama la hi@tesis del no derecho, y lo
define como: “la ausencia de derecho en cierto numero de relaciones
humanas en las cuales el derecho tebricamente está llamado a estar pre-

9 SANTO Tm& ‘%atena Aurea”, II. Evanaeh de San Mateo, Capíhlo XIX Y. 8 y
9. Ed. Cursos de Cultura C&lica, Bs. As., 1946, pag. 127.
10 SAVIGAT, F. C.: “Sistema del derecha mnmo actual”, Madrid s/f., t. 1 pág. 365.
1980] IV JORNADAS csamAs DE DERECHO NATURAL 85

sente. No es el antiderecho ni el derecho injusto que es un fenómeno po-


sitivo. Ni tampoco el subderecho, que puede producirse cn la subcultura
de ciertos grupos particulares, apareciendo como un, derecho <degradado
0 imperfecto, que constituyen fenómenos positivos, el no derecho tiene
una negatividad característica”. Piensa el autor que los juristas dogmáti-
cos tienen un postulado de ‘panjurismo”. El‘derecho tiene que estar en
todas partes, envolver todo, sostener como un dios todo el universo ha-
bitado. Posición que también había adoptado la “scciología jurídica”,
que pensaba que en, lo social el derecho no podía estar ausente en parte
alguna. Pero hoy reconoce que no todo lo social es jurídico, que el
derecho no cubre toda la atmósfera humana, que hay en las sociedades
vacíos de derecho.
Para Carbonnier lo esencial es la hip6tesis del no rkrec/ro, es el movi-
miento de] derecho al no derecho, el-abandono ipr el. derecho, de un terre-
no que ocupaba o que había sido de su competencia ocupar. Las relaciones
de familia para funcionar armoniosamente necesitan hallarse sostenidas por
relaciones afectivas entre los partícipes, ya que, por ejemplo, un matrimo-
nio en el cual cada uno de los esposos se cerrara en un estatuto de derechos
y obligaciones que la ley le asignase sería, en verdad, un pobrísimo ma-
trimonio; y así en el desenvolvimiento de una familia, los individuos no
practican continuamente el derecho, sino de tanto en tanto, cuando no
pueden hacer otra cosa. El derecho entra si es reclamado expresamente por
la voluntad de uno de los interesados, mientras que su voluntad implícita
basta para mantenerlo descartado rl.
Para Vallet de Coytisolo, no todos los supuestos que Carbonnier califica
como “no derecho” pueden estimarse como tales, solo interesa aquello &e
sea más conveniente para el bien común, dejando fuera del campo jurídi-
co el cumplimiento de. ciertas exigencias morales ,de la virtud de justicia 12.
Coincidimos con Vallet de Ccytisolo en dejar el cumplimiento espontá-
neo de lo justo en la esfera de la moral. Sin embargo, es necesario que el
Estado se interese Por la familia como cuerpo intermedio, legislando en
favor de su estabilidad y fecundidad CQué seguridad habría para el por-
venir en un estado donde se admitiera el divorcio? Ninguna, pues se des-
truiría la célula social, la fuente donde recibimos la vida, la primera escue-
la donde aprendemos a pensar, el primer temple donde aprendemos a orar;
hay que combatir todo aquello que aniquile a la familia. Y, en cambio,
hay que alabar y estimular todo cuanto favorece a su engrandecimiento
moral y material; sólo así, habremos cumplido con el orden sobrenatural,
natural y social.

l* VALLET DE CXwnsoru, J.: “En torno al derecho natural”, Madrid, 1973, pág. 131.
12 VALLET DE GOYTISOLO, J.: op. cit., pág. 134.

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