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Antigua Grecia

periodo de la historia de Grecia

Las locuciones Antigua Grecia y Grecia


Antigua (griego clásico: Ἀρχαία Ἑλλάς;
neogriego: Αρχαία Ελλάδα; latín: Graecia
antiqua) se refieren al período de la
historia griega que abarca desde la Edad
oscura de Grecia, comenzando en el año
1200 a. C. y la invasión dórica, hasta el
año 146 a. C. y la conquista romana de
Grecia tras la batalla de Corinto. Se
Antigua Grecia

Localización geográfica aproximada


Datos

Cronología Aproximadamente
1200 a. C.-146 a. C.
Localización Eurasia

La civilización griega era básicamente


marítima, comercial y expansiva. Una
realidad histórica en la que el componente
geográfico jugó un papel crucial en la
medida en que las características físicas
del sur de la península de los Balcanes, de
accidentado relieve, complicaban la
actividad agrícola y las comunicaciones
internas, mientras que su dilatada longitud
costera favorecía su expansión hacia
ultramar. Un fenómeno sobre el que
incidirían también de forma substancial la
presión demográfica originada por las
sucesivas oleadas de pueblos (entre ellos
los aqueos, los jonios y los dorios) que
invadieron y ocuparon la Hélade a lo largo
de los milenios iii y ii a. C.
Cronología de la Antigua
Grecia

El mundo griego a mediados del siglo vi a. C.

Algunos historiadores consideran que los


primeros Juegos Olímpicos antiguos en el
776 a. C. señalan el comienzo del período
conocido como la Antigua Grecia. Entre el
fin del período micénico y los primeros
olímpicos transcurre una época llamada la
Edad Oscura de Grecia, de la cual no
existe ningún escrito y quedan pocas
reliquias arqueológicas. Hoy en día, este
período se incluye en las locuciones
«Grecia Antigua» y «Antigua Grecia».

Tradicionalmente se consideraba que la


época de la Antigua Grecia finalizaba con
la muerte de Alejandro Magno en el
323 a. C., dando comienzo al período
helenístico.[1] ​No obstante, se extiende el
período de la Grecia Antigua muchas
ocasiones para incluir el tiempo hasta la
conquista romana de 146 a. C. Algunos
autores tratan la cronología de la Antigua
Grecia como un continuo hasta la llegada
del cristianismo en el siglo iv; pero esta
opinión es poco convencional.

La historia de la Grecia Antigua suele


subdividirse en varios períodos según la
alfarería y los sucesos políticos, sociales
y culturales:[2] ​

La Edad oscura (1200 a. C.-750 a. C.)


muestra diseños geométricos en la
cerámica.
La Época arcaica (750 a. C.-500 a. C.)
sigue, mientras que los artistas creaban
esculturas en posturas estiradas con la
«sonrisa arcaica» onírica. Se suele
considerar que la Época Arcaica termina
al derrocar al último tirano de Atenas en
el año 510 a. C.
El período clásico (500 a. C.-323 a. C.)
ofrece un estilo distinto, que después se
consideró como ejemplar (es decir,
«clásico»); el Partenón se construyó
durante esta época.
El período helenístico
(323 a. C.-146 a. C.) es cuando la
cultura y el poder de Grecia se expandió
en el Oriente Próximo y el Oriente Medio.
Este período comienza con la muerte de
Alejandro Magno y termina con la
conquista romana tras la batalla de
Corinto (146 a. C.).
La Grecia romana, comprendida entre la
conquista romana y el restablecimiento
de la ciudad de Bizancio y su
nombramiento, por el emperador
Constantino I, como capital del Imperio
romano (la Nueva Roma) renombrada
Constantinopla en el año 329.
La Antigüedad tardía, hasta inicios del
siglo vi, con el declive del politeísmo
romano frente al avance del
cristianismo. El final de este período
suele simbolizarse con el cierre de la
Academia de Atenas por parte de
Justiniano I bajo el edicto del año 529,
que además prohibía el paganismo, el
judaísmo y cualquier religión no
cristiana.

Las ciudades-Estado: las polis

S istema diárquico de Esparta, alabado por Platón

Los primeros griegos se organizaban en


clanes familiares. Con el tiempo, los
clanes se aliaron y formaron
comunidades, aunque estaban separadas
entre sí debido al relieve montañoso de la
región. Esto favoreció que se convirtieran
en territorios independientes con gobierno
y ejército propios. En griego antiguo esas
poblaciones eran llamadas polis. Pese a
compartir esencialmente el mismo
espacio geográfico, lengua y cultura, la
organización política de las polis era muy
diversa, incluyendo un amplio abanico de
sistemas de gobierno, que abarcaba
desde la tiranía hasta la democracia.

Podemos ver estas diferencias al


comparar Esparta y Atenas, dos de las
más importantes ciudades de la Antigua
Grecia. Esparta era gobernada por reyes; a
sus habitantes se les educaba para la
guerra, por lo que debían ser fuertes y
hábiles en el manejo de las armas; a las
mujeres se les enseñaba a luchar igual que
a los hombres, tenían derechos y libertad
para elegir a sus esposos. Por su parte, en
Atenas los gobernantes eran elegidos por
el voto de los ciudadanos; los hombres no
eran educados para la guerra; las mujeres
no iban a la escuela, sólo podían salir
acompañadas de sus familiares y no
tenían derechos políticos. Aunque las
ciudades-estado eran independientes y
continuamente se enfrentaban, también se
unían cuando eran atacadas por enemigos
comunes, como el Imperio persa.
Tras las civilizaciones minoica y micénica,
en los siglos oscuros (entre el xiii y el
xii a. C.) la fragmentación existente en la
Hélade constituirá el marco en el que se
desarrollarán pequeños núcleos políticos
organizados en ciudades, las polis.

A lo largo del período arcaico (siglos viii al


v a. C.) y del clásico (siglo v a. C.), las
polis fueron la verdadera unidad política,
con sus instituciones, costumbres y leyes,
y se constituyeron como el elemento
identificador de esa época. En el período
arcaico ya se perfiló el protagonismo de
dos ciudades, Esparta y Atenas, con
modelos de organización política
extremos entre el régimen aristocrático y
la democracia. La actividad de las polis
hacia ultramar fue un elemento importante
de su propia existencia y dio lugar a luchas
hegemónicas entre ellas y al desarrollo de
un proceso de expansión colonial por la
cuenca mediterránea. La decadencia de
las polis favoreció su absorción por el
reino de Macedonia a mediados del
siglo iv a. C. y el inicio de un período con
unas connotaciones nuevas, el helenístico,
por el que la unificación de Grecia daría
paso con Alejandro Magno a la
construcción de un imperio, sometiendo al
Imperio aqueménida y al egipcio. En
opinión de algunos especialistas, en esta
fase la historia de Grecia volvía a formar
parte de la historia de Oriente y se
consumaría la síntesis entre el helenismo
y el orientalismo. La civilización griega se
desarrolló en el extremo nororiental del
mar Mediterráneo, en los territorios que
hoy ocupan Grecia, Asia Menor (Turquía), y
en varias islas como Creta, Chipre, Rodas
y Sicilia (Italia).
Fuentes

La Venus de Milo. Estatua de la diosa Afrodita. Venus es el nombre romano de la diosa, y Milo es el nombre de la isla
donde se halló la estatua.

La mayoría de los historiadores y


escritores políticos cuyas obras han
sobrevivido ―principalmente Heródoto,
Tucídides, Jenofonte, Demóstenes, Platón
y Aristóteles― eran o atenienses o
proatenienses. Por eso sabemos mucho
más sobre la historia y la política de
Atenas que de cualquier otra ciudad
griega. Además, estos escritores se
centran en la historia política, militar y
diplomática, prestándole relativamente
poca importancia a la historia económica
o social.[3]

Contexto geográfico
El concepto de Antigua Grecia comprende,
desde una perspectiva geográfica, un
conjunto de territorios diversos unidos por
un mismo proceso histórico con base en
los fuertes vínculos que sus pueblos
mantuvieron y en los aspectos comunes
que compartieron. Sus habitantes se
referían a este conjunto como Hélade,[4] ​y
fueron los romanos quienes
posteriormente le asignaron el nombre de
Grecia.[5] ​

La Hélade tuvo su base en tres grandes


regiones, dos de ellas continentales y, una
tercera, insular. Las regiones continentales
comprendían la península balcánica y las
tierras costeras del Asia Menor (actual
Turquía); la insular, por su parte, incluía el
conjunto de islas del mar Egeo (Creta, el
archipiélago del Dodecaneso, el
archipiélago de las Cícladas y las tierras
cercanas a la costa asiática).[4] ​
Grecia continental europea

La zona septentrional de la península de


los Balcanes, caracterizada por la
alternancia de relieve tabular y llanura
esteparia, fue la zona de mayor contacto
con el resto de Europa oriental. Allí se
establecieron las antiguas Tesalia,
Macedonia, Etolia, Acarnania y Epiro. La
zona central, comunicada
dificultosamente con la anterior a través
de angostos desfiladeros y de un terreno
igualmente irregular de macizos y llanuras,
vio prosperar a las antiguas regiones de
Dórida, Fócida, Beocia y Ática. La zona
meridional, abundante en macizos y fosas
y comunicada con la anterior a través del
istmo de Corinto, comprendía a su vez las
regiones de Acaya, Arcadia, Argólida,
Laconia y Mesenia.[4]

Las características geomorfológicas de


estas zonas favorecieron la diversificación
de los recursos naturales y el
fraccionamiento político, determinando la
extensión reducida y las fronteras difusas
de las polis, así como las peculiaridades
de sus economías y vínculos
recíprocos.[6] ​La región del Ática contaba
con minas de plata; Laconia, Beocia y
Eubea poseían hierro; esta última, de igual
manera, disponía de cobre, pero le era
necesario obtener el estaño —para la
aleación del bronce— del extranjero. La
región de Macedonia, por su parte, era rica
en oro.[6] ​La abundancia de la arcilla en la
península favoreció el desarrollo de
centros ceramistas y de la manufactura de
objetos de gran valor humano agregado,
claves en su comercio exterior; de igual
manera sucedió con la piedra y el mármol,
abundantes en dichas zonas rocosas.[6] ​
Grecia asiática

Grecia europea y asiática, tanto continental como insular.

La colonización del Asia Menor respondió


a los impulsos migratorios de los griegos
europeos durante la época arcaica y se
limitó a la ocupación de la faja litoral,
distinguiéndose en ella tres grandes
regiones: Eólida, Jonia y Dórida. La Eólida
limitaba al norte con las costas del mar
Negro y al sur con la desembocadura del
río Hermo. Más al sur se estableció Jonia.
Dórida se ubicaba en la zona más
meridional del litoral y ocupaba la franja
costera de un macizo de difícil acceso,
con una costa abrupta y un suelo pobre.[4] ​

Exceptuando la Dórida, cuyas


características geográficas actuaban
negativamente en el desarrollo de la
agricultura y, en contraposición, su
cercanía y acceso a otras tierras de
Oriente favorecían el desarrollo comercial
de sus pueblos, las colonias griegas de la
Grecia asiática poseían características
orográficas, fluviales y climáticas
favorables al trabajo de la tierra. Estas
zonas, ricas en ríos y valles, fueron
prósperas productoras de cereales, olivo,
vid y hortalizas. Por otra parte, algunas de
las regiones poseían gran cantidad de
pinos y cedro, fundamentales para la
construcción naval.[4] ​

Grecia insular

Las islas del Egeo representaron los


puntos de contacto del mundo griego y
actuaron como facilitadoras de las
comunicaciones y el comercio. Eubea,
separada por un estrecho canal de las
costas orientales de Beocia y Ática (el
estrecho de Euripo), se constituye de
colinas onduladas con un suelo fértil, apto
para los cultivos agrícolas, las actividades
ganaderas y la extracción y el trabajo del
cobre. Entre las islas Cícladas, por su
parte, hay algunas de características
volcánicas y otras de suelo fértil aptas
para el cultivo de cítricos y vid. Algunas de
ellas, como Paros, basaron su economía
en la producción de mármol; Sifnos, por su
parte, fue un importante centro de
producción de plata en la época arcaica.
Del archipiélago del Dodecaneso, conjunto
de islas del sudoeste de Anatolia,
destacan Samos e Icaria que, alternando
terrenos montañosos con llanuras,
propició la producción de cereales en
estas últimas, así como de olivo y vid en
las laderas. La isla de Rodas, del mismo
archipiélago, fue escala obligada en las
rutas comerciales con Egipto y Oriente
Medio, convirtiéndose en un importante
centro comercial. En todo caso, los
terrenos del Dodecaneso son aún más
fértiles que los de las Cícladas, en buena
parte debido al clima húmedo y a la
abundancia de lluvias. Al norte, entre las
islas de Egeo oriental, destacan por su
fertilidad agrícola Quíos y Lesbos.[4] ​

La isla de Creta, límite sur del mar Egeo, se


caracteriza por su orografía accidentada,
en ciertas zonas similares a la de la Grecia
meridional europea. Al norte, las extensas
llanuras hicieron posible el desarrollo de la
agricultura mediterránea; sus bahías,
constituyeron lugares idóneos para la
navegación y el desarrollo comercial, así
como para la pesca, otra de las
actividades primarias de su subsistencia.
El terreno montañoso existente más al sur,
y los bosques que crecían en él, propició la
producción de madera, mientras que sus
montes bajos fueron el terreno ideal para
el ejercicio de la ganadería extensiva y la
caza (esta última fue decisiva en la
economía de las civilizaciones neolíticas).
En conjunto, la extensión de la isla, su
variedad de recursos (mineros, agrícolas,
ganaderos y pesqueros) y su localización
comercial estratégica, hicieron posible que
se desarrollase en ella una civilización
propia, la minoica.[4] ​

Historia

Civilización prehistórica y Edad del


Bronce
Casco corinto.

Los primeros hallazgos de vida humana en


territorio griego constatan la existencia de
poblaciones autóctonas en el Paleolítico,
hacia el 7000 a. C.[7] ​Alrededor del
6000 a. C. ―en los albores del Neolítico―,
los pueblos nativos desarrollaron la
agricultura y con ello se volvieron
progresivamente sedentarios, extendieron
la práctica de la alfarería y crearon
instituciones políticas básicas.[7]
Posteriormente comenzaron a utilizar el
bronce, pero el refinamiento de su uso se
produjo tras el contacto con poblaciones
inmigrantes.
Se cree que las tribus que se convertirían
en los griegos emigraron hacia el sur a los
Balcanes en varias oleadas comenzando a
mediados de la Edad del Bronce
(alrededor de 2000 a. C.).[8] ​Otras fuentes
indican un proceso migratorio ya en el
quinto milenio a. C., proveniente de
Mesopotamia y Siria. Según estas, los
primeros inmigrantes encontraron
habitantes nativos que dejaron a los recién
llegados una gran cantidad de tradiciones;
mientras que estos llevaron a la zona la
cultura de la alfarería, agricultura y una
primera deidad de la fertilidad (que más
tarde sería Deméter).[9] ​
Esta última versión, de ser exacta, negaría
la existencia de un período neolítico en los
pueblos autóctonos con anterioridad a la
inmigración extranjera, situándolos en un
período cultural más cercano al
mesolítico.

El idioma protogriego se fecharía hacia el


período inmediatamente anterior a estas
migraciones, ya sea a finales del iii
milenio a. C. o, a más tardar, al
siglo xvii a. C. La civilización de los
protogriegos de la Edad del Bronce es
generalmente conocida como heládica y
precedió a lo que es conocido como
Grecia Antigua o Antigua Grecia.
El período heládico, según algunos
historiadores,[10] ​puede ser dividido
analíticamente en cuatro estadios bien
delimitados:

Heládico antiguo
(2600 a. C.-2000 a. C.). Conformado
por poblaciones ceramistas de cultura
agraria (posiblemente afines a carios y
etruscos) que dominaban el territorio
egeo; de lenguas no indoeuropeas.
Heládico medio (2000 a. C.-1600 a. C.).
Conformado por poblaciones
igualmente agrarias con pulimiento y
enriquecimiento cromático de la
cerámica. Comenzaron a usar el caballo
y a realizar prácticas de inhumación de
cadáveres (sin ofrendas).
Heládico reciente o micénico antiguo
(1600 a. C.-1400 a. C.). Período de
sucesivas inmigraciones de pueblos
ganaderos (aqueos, jonios), que
conocían los metales, introdujeron el
carro de guerra y el ámbar. Edificaron
las fortalezas monumentales de
Micenas, Tirinto y Pilos, y formaron
urbes a su alrededor. Comerciaban con
Troya, Sicilia y la península itálica.
Expandieron sus dominios y fundaron
colonias en Mileto, Rodas, Panfilia, Licia
y Chipre.
Micénico reciente
(1400 a. C.-1150 a. C.). La llamada
civilización micénica ―en consideración
a la posición privilegiada y dominante de
Micenas, tierra de los aqueos― alcanzó
su apogeo en esta época, que ocupa un
importante lugar en los famosos
poemas épicos de Homero, la Ilíada y la
Odisea. Esta cultura colapsó
espectacularmente hacia 1150 a. C.
pero la causa del colapso es
desconocida y existen varias tesis al
respecto. Una de ellas atribuye el
derrumbe de la civilización micénica a la
invasión de dorios, beocios y
tesalios.[10] ​Según esta tesis, luego de
incendiar y destruir las fortalezas
micénicas, las tribus invasoras
saquearon y ocuparon sus tierras. Una
segunda tesis sostiene igualmente una
invasión, pero de los pueblos del mar;
una tercera lo atribuye a un desastre
natural, y una cuarta, a conflictos
internos. Este proceso coincide con el
final de la Edad del Bronce y el sucesivo
ingreso de la cultura griega en un
período de «oscuridad» arqueológica y
documental.
Copa de oro micénica (circa 1500 a. C.).

Durante el período en que la Grecia


peninsular todavía resplandecía bajo la
impresionante cultura micénica, en la isla
de Creta se producía el florecimiento de la
civilización minoica cretense con capital
en Cnosos (1600-1250 a. C.).[11] ​Esta
civilización debe su nombre al
semilegendario rey Minos. Los cretenses
comerciaban por todo el Mediterráneo y
exportaban cerámica, tejidos, objetos de
bronce y orfebrería.

Es probable, por su parte, que la cultura


micénica se viera influida por la minoica,
particularmente en el período de mayor
esplendor de esta última.[7] ​La sensación
de poderío de los reyes de Creta era tal
que las ciudades, palacios y templos
cretenses ni siquiera estaban rodeados
por murallas.[11] ​Las excavaciones han
encontrado maravillosas evidencias del
auge y avance tecnológico del que
gozaban los minoicos en ese entonces:
lujosos lavabos, instalaciones de
ventilación, pozos higiénicos, filtros,
elaboradas pinturas y escudos de armas.

En esa época era frecuente que los hijos


de príncipes extranjeros fueran enviados a
luchar contra un toro en forma de
sacrificio, y en tal sentido son
interpretadas las representaciones
pictóricas de jóvenes de ambos sexos
bailando alrededor de un toro o luchando
con él.[11] ​Por su parte, esta práctica tiene
su claro punto de contacto mitológico con
la leyenda del Minotauro, «toro de Minos»,
que recibía periódicamente el tributo de
varios jóvenes atenienses para sacrificio.
La civilización minoica pereció poco antes
que la micénica; algunas versiones
señalan que fueron invadidos por estos
últimos, mientras que otras se inclinan a
afirmar que la desaparición del reino de
Creta se debió a una catástrofe
natural.[11] ​

Edad oscura
Estatua de Aquiles, en el Aquileión, protagonista de la Guerra de Troya, uno de los capítulos del poema épico de la Ilíada,
narrado por Homero en el siglo viii a. C.

Desde 1200 hasta el siglo viii a. C. se


conoce como la Edad oscura —siguiendo
al colapso de la Edad del Bronce—. De
esta etapa no ha sobrevivido ningún texto
primario, y solamente queda escasa
evidencia arqueológica. Algunos textos
secundarios y terciarios contienen breves
cronologías y listas de los reyes de este
período, incluyendo Historia de Heródoto,
Descripción de Grecia de Pausanias,
Biblioteca histórica de Diodoro Sículo y
Chronicon de Jerónimo.
La carencia de documentos primarios se
explica por la virtual desaparición del
sistema de escritura micénico (Lineal B).
En la cultura micénica, dicho sistema
estaba restringido a pequeños círculos,
particularmente a los escribas de los
palacios, que tenían a su cargo el grabado
de recuentos de movimiento y distribución
de bienes; hundida la economía micénica,
ya no fueron necesarias personas que
realizaran dicha tarea.[12] ​Las tradiciones
y leyendas sobrevivieron, desde la Edad
del Bronce hasta la Época Arcaica, gracias
exclusivamente a la transmisión oral.[12] ​
En la época se produjo un abrupto
descenso demográfico y una serie masiva
de migraciones que determinaron el
establecimiento de poblaciones
espontáneas y poco organizadas en
diferentes puntos de la Grecia continental,
las islas Cícladas y el poniente de Asia
menor. Estas migraciones tuvieron un
carácter étnico; así, por ejemplo, los
dorios ocuparon la mayor parte del
Peloponeso, Grecia Central y Creta,
mientras que los jonios colonizaron la
mayor parte de las Cícladas.[13] ​Lo
anterior se reflejó en el idioma, que derivó,
asimismo, en multitud de dialectos.[13] ​
La economía, floreciente en el período
micénico, se vio reducida a la agricultura,
sustentada por esclavos, jornaleros
(thêtes) y aparceros (hektemoroi).[10] ​Se
generalizó la pobreza y la escasez del
ganado, que fue adquirido por unos pocos
terratenientes.[10] ​No hay registro de
Estados organizados políticamente en
esta época y mucho menos de las
estructuradas normas de tipo micénico,
que regulaban la economía y aseguraban
una relativa distribución de la riqueza,
permitiendo que la vida diaria de los
agricultores, pastores y ceramistas
resultase tolerable.[14] ​
En este contexto, los trabajadores de la
tierra se dedicaron a la agricultura de
subsistencia, organizados en pequeñas
comunidades que raramente excedían las
veinte personas.[14] ​La necesidad de
nuevas pasturas para los animales
produjo a su vez un incremento del
nomadismo.[14] ​En el ámbito religioso,
continuaron los cultos micénicos.[10] ​

En el terreno del arte y la cerámica, se


produjo un empobrecimiento de las
formas micénicas; generándose
posteriormente dos períodos
arqueológicos: el protogeométrico (1050-
950 a. C.) y el geométrico (950-700 a. C.),
que harían evolucionar lentamente la
calidad y técnica artesanales hasta
concluir, ya en los albores de la Época
Arcaica, en un mundo ornamental nuevo y
plenamente desarrollado.[10] ​La evolución
mencionada durante estos períodos se
limita casi exclusivamente a la cerámica;
no existe evidencia de que se hayan
erigido monumentos durante la Edad
oscura ―práctica común durante la época
micénica― y las representaciones
antropomórficas fueron usualmente
grabadas en ánforas.[14] ​En el ámbito de
la arquitectura, se abandonó la
construcción en piedra.[7] ​
Atenas fue la excepción a la regla del
derrumbe de la civilización. Su acrópolis,
centro civilizado en los últimos tiempos de
la Edad del Bronce, no sufrió daños, y
transitó la «Edad Oscura» en el marco de
una prosperidad relativa.[15] ​Sin embargo,
sus instituciones sociales y políticas no
lograron salir airosas de este período y, en
los albores de la «época arcaica», Atenas
había perdido el acervo cultural
sociopolítico acumulado en el período
micénico, viéndose obligada a reconstruir
sus instituciones sin mucho más que la
monogamia como sustento institucional
heredado.[15] ​
Época arcaica

En el siglo viii a. C., Grecia empezó a salir


de la Edad Oscura que siguió a la caída de
la civilización micénica. Al pueblo le
faltaba alfabetización y se había olvidado
el sistema de escritura micénico, Lineal B.
Pero los griegos adoptaron el alfabeto
fenicio y lo modificaron para crear el
alfabeto griego.[16] [17]
​ ​A partir del
siglo ix a. C.[18] ​―según algunos autores,
específicamente en el VIII a. C.―[19]
empezaron a aparecer escritos.

Grecia se dividió en muchas comunidades


autónomas pequeñas. Esta pauta fue
impuesta en gran parte por la geografía
griega, donde cada isla, valle y llanura está
aislada de las demás por el mar o las
sierras.[20] ​Como producto directo de las
migraciones previas, dichas comunidades
mostraban un carácter étnico: durante el
siglo vii a. C. surgió Argos, habitada por
dorios, como una de las ciudades
principales del Peloponeso.[21] ​Dicha
ciudad fue cediendo gradualmente
influencia a su rival Esparta, también
dórica.[21] ​Por su parte, Atenas se
convirtió en la residencia principal de los
jonios en los Balcanes.[22]
El teatro de Epidauro, construido en el siglo iv a. C. En Grecia existían cientos de teatros, muy pocos han conservado la
estructura vertical del escenario.

La primera mitad del siglo vii a. C. vio la


guerra Lelantina (hacia el 710-650 a. C.),
un conflicto prolongado que se distingue
como la guerra documentada más
temprana del período de la Grecia Antigua.
En ella se enfrentaron las ciudades-estado
entonces importantes Calcis y Eretria
sobre la fértil llanura lelantina de Eubea.
Ambas ciudades parecen haber sufrido
declives como resultado de esta larga
guerra, aunque Calcis fue la vencedora
nominal.

En la primera mitad del siglo vii surgió una


clase mercantil y, en el correr del
siglo vi a. C., se comenzaron a utilizar
monedas (probablemente por imitación a
los lidios), aunque serían necesarios
siglos para el desarrollo de una economía
monetaria plena.[17] ​Parece haberse
gestado tensión en muchas ciudades-
estado. Los regímenes aristocráticos que
por lo general gobernaban las llamadas
polis se sentían amenazados por la nueva
riqueza de los comerciantes, que a su vez
deseaban poder político.

A partir de 650 a. C., las aristocracias


tenían que luchar para evitar ser
derrocadas y reemplazadas por tiranos
populistas. La palabra deriva de la palabra
griega no peyorativa τύραννος tyrannos,
que significa 'soberano ilegítimo', que se
podía aplicar tanto a buenos como a
malos líderes.[23] [24]
​ ​

Una población cada vez mayor y la falta


de tierras provocaron conflictos internos
entre los pobres y los ricos en muchas
ciudades-estado. En Esparta, las guerras
mesenias resultaron en la conquista de
Mesenia y la esclavitud de los mesenios, a
partir de la segunda mitad del
siglo viii a. C., constituyendo un acto sin
precedentes en la Grecia Antigua. Esta
práctica produjo una revolución social.[25] ​

La población subyugada, desde entonces


conocida como ilotas, labraban y
trabajaban para Esparta, mientras todos
los ciudadanos varones se convertían en
soldados de un estado permanentemente
militarizado. Incluso las élites eran
obligadas a vivir y a entrenarse como
soldados; esta igualdad entre los pobres y
los ricos servía para distender los
conflictos sociales. Las reformas
precedentes, atribuidas al enigmático
Licurgo de Esparta fueron probablemente
completadas antes de 650 a. C.

Atenas, por su parte, sufrió falta de tierras


y una crisis agraria a finales del siglo vii, lo
que también resultó en conflictos civiles.
El arconte (magistrado) Dracón promulgó
reformas severas en 621 a. C. (de ahí la
palabra moderna «draconiano»), pero
estas no pudieron acallar el conflicto. Al
final las reformas moderadas de Solón
594 a. C.) le dieron a Atenas cierta
estabilidad, mejorando la vida de los
pobres aun cuando afianzaron a la
aristocracia en el poder.

Liga de Delos (el «Imperio ateniense»), inmediatamente antes de la guerra del Peloponeso en el 431 a. C.

Para el siglo vi a. C. varias ciudades se


habían vuelto dominantes en la civilización
griega: Atenas, Esparta, Corinto y Tebas.
Cada una había puesto las áreas rurales y
los pueblos menores a su alrededor bajo
su control. Además, Atenas y Corinto se
habían convertido en grandes potencias
marítimas y mercantiles.

Los rápidos aumentos de población en los


siglos viii y vii desencadenaron un
fenómeno emigratorio que afectó a
muchos griegos, estableciendo estos
colonias en Magna Grecia (Mezzogiorno),
Asia Menor y más lejos (ver abajo). La
emigración cesó finalmente en el siglo vi.
Para entonces el mundo griego había
difundido su cultura y su lengua en una
extensión que superaba ampliamente los
límites de la actual Grecia. Las colonias
griegas no eran controladas políticamente
por las ciudades que las habían fundado,
aunque muchas veces mantenían vínculos
religiosos y comerciales entre ellas.

Durante este período ocurrieron grandes


desarrollos económicos en Grecia y
también en sus colonias de ultramar, que
experimentaron crecimiento en el
comercio y la manufactura. El nivel de vida
de la población también mejoró de manera
considerable. Un estudio de Ian Morris
estima que la casa griega típica aumentó
de coste entre cinco y diez veces entre el
800 y 300 a. C.[26]

En la segunda mitad del siglo vi, Atenas


cayó bajo la tiranía de Pisístrato, y luego
de sus herederos Hipias e Hiparco. Sin
embargo, en 510 a. C., por pedido del
aristócrata Clístenes de Atenas, el rey
espartano Cleómenes I ayudó a los
atenienses a derrocar la tiranía. Poco
después, empero, Esparta y Atenas
iniciaron relaciones hostiles, y Cleómenes I
instauró a Iságoras como arconte pro-
espartano.

Con el objetivo de evitar que Atenas se


convirtiera en un «gobierno de paja» bajo
el reinado espartano, Clístenes propuso a
sus conciudadanos atenienses que Atenas
sufriera una revolución política, que todos
los ciudadanos compartieran el poder
independientemente de su estatus, que
Atenas se volviera una «democracia». Los
atenienses abrazaron esta idea con tantas
ganas que después de derrocar a Iságoras
e implantar las reformas de Clístenes,
pudieron repeler fácilmente una invasión a
tres frentes que los espartanos
condujeron para reinstaurar a Iságoras.[27] ​
La llegada de la democracia resolvió
muchos de los problemas de Atenas,
dando inicio a una «edad de oro» para los
atenienses.
Grecia clásica

Aspecto actual del templo de Hefesto, en Atenas, construido en el siglo v a. C.

Un guerrero griego antiguo. Uno de los bronces de Riace, del siglo v a. C.


En el siglo v a. C. Atenas y Esparta, rivales
tradicionales, tendrían que aliarse ante la
mayor amenaza a la que la Antigua Grecia
se enfrentaría hasta la conquista romana;
después de aplastar la revuelta jónica (una
rebelión de las ciudades griegas de Jonia),
Darío I de Persia, rey de los reyes de la
dinastía aqueménida, decidió subyugar a
Grecia. Su invasión en el 490 a. C. fue
sofocada por la heroica victoria ateniense
en la batalla de Maratón bajo Milcíades el
Joven. Jerjes I de Persia, heredero de
Darío I, intentó su propia invasión diez
años después.
Pero a pesar del número abrumador de
soldados en su ejército, Jerjes I fue
derrotado después de la famosa batalla
de retaguardia de las Termópilas y las
victorias de los aliados griegos en las
batallas de Salamina, Mícala y Platea. Las
guerras médicas continuaron hasta
449 a. C., conducidas por los atenienses y
su Confederación de Delos, durante las
que Macedonia, Tracia, las Islas del Egeo y
Jonia fueron liberadas de la influencia de
Persia.

La posición entonces dominante del


imperio ateniense marítimo amenazó a
Esparta y a la Liga del Peloponeso,
compuesta de ciudades de Grecia
continental. Inevitablemente, encendió la
guerra del Peloponeso
(431 a. C.-404 a. C.). Aunque la inmensa
mayoría de la guerra fue un punto muerto,
Atenas sufrió varios reveses durante el
conflicto. Una gran peste en el 430 a. C.,
seguida por una campaña militar
desastrosa llamada la expedición a Sicilia,
debilitó severamente a Atenas.[28] ​Esparta
provocó una rebelión entre los aliados de
Atenas, debilitando aún más la capacidad
ateniense de hacer la guerra. El momento
decisivo llegó en el 405 a. C. cuando
Esparta cortó las provisiones de grano del
Helesponto a Atenas. Obligada a atacar, la
armada ateniense paralizada fue
decisivamente vencida por los espartanos
bajo el mando de Lisandro en
Egospótamos. En 404 a. C. Atenas
demandó la paz y Esparta dictó un
acuerdo previsiblemente severo: Atenas
perdió sus murallas (incluyendo los Muros
Largos), su armada y todas sus
posesiones en ultramar.

Entonces Grecia empezó el siglo iv a. C.


bajo hegemonía espartana, pero estaba
claro desde el principio que era débil. Una
crisis demográfica privó a Esparta de
parte de su población, y para 395 a. C.
Atenas, Argos, Tebas y Corinto sentían que
podían desafiar el dominio espartano,
resultando en la guerra de Corinto (395-
387 a. C.). Otra guerra llena de puntos
muertos que terminó restableciendo el
statu quo.

La hegemonía espartana duró 16 años


más hasta que, al tratar de imponer su
voluntad sobre los tebanos, los
espartanos sufrieron una derrota decisiva
en Leuctra (371 a. C.). A continuación el
brillante general tebano Epaminondas
condujo a las tropas tebanas hacia el
Peloponeso, donde otras ciudades-estado
desertaron de la causa espartana. Por lo
tanto los tebanos pudieron marchar a
Mesenia y liberar a la población. Privada
de sus tierras y sus siervos, Esparta
declinó y se convirtió en una potencia de
segunda clase. La nueva hegemonía
tebana duró poco tiempo; en la batalla de
Mantinea en el 362 a. C., Tebas perdió a su
líder clave, Epaminondas, y muchísimas
tropas, aunque salió victoriosa en la
batalla. De hecho, todas las ciudades-
estado perdieron bastantes hombres, de
manera que ninguna pudo restablecer su
dominio.

La situación de debilidad de la Grecia


central coincidió con el surgimiento de
Macedonia, encabezada por Filipo II. En
veinte años Filipo había unificado su reino,
mientras lo ampliaba hacia el norte y el
oeste a costa de tribus ilirias y
conquistaba Tesalia y Tracia. Sus éxitos
en parte se debían a sus muchas
innovaciones militares. Filipo solía
intervenir en los asuntos de las ciudades-
estado del sur, culminando en su invasión
de 338 a. C. Al derrotar decisivamente al
ejército aliado de Tebas y Atenas en la
batalla de Queronea, se convirtió en el
hegemón de facto de toda Grecia. Obligó a
la mayoría de las ciudades-estado a
unirse a la Liga de Corinto, aliándose con
ellas y previniendo que lucharan entre sí.
Luego Filipo entró en guerra contra la
dinastía aqueménida (persas), pero fue
asesinado por Pausanias de Orestis al
comienzo del conflicto.

Alejandro Magno, heredero de Filipo,


prosiguió la guerra. Alejandro derrotó a
Darío III de Persia y desmanteló
completamente la dinastía aqueménida,
anexionándola a Macedonia y ganándose
el epíteto de «Magno». A la muerte de
Alejandro en el 323 a. C., el poder y la
influencia de Grecia estaban en su apogeo.
Sin embargo hubo un cambio fundamental,
fuera de la fuerte independencia y la
cultura clásica de las polis, y hacia la
cultura helenística en vías de desarrollo.
Grecia helenística
Véase también: Guerras macedónicas

Alejandro Magno (busto siglo ii a. C., Alexandría). Continuó el plan de su padre Filipo II en afirmar el dominio sobre Grecia,
extendió los territorios hasta el sureste de Europa, y puso en marcha en plan panhelénico para arrebatarle el imperio a
Persia: las ciudades griegas de Asia menor hasta Egipto, y finalmente conquistó el imperio persa, hasta llegar a
Afganistán y límites de la India. Falleció a los 32 años.

El período helenístico duró desde


323 a. C., cuando terminaron las guerras
de Alejandro Magno, hasta la conquista de
Grecia por la república romana en el
146 a. C. Aunque el establecimiento del
dominio romano no rompió la prolongada
continuidad en la sociedad y la cultura
helenísticas —que se mantendrían en la
misma forma básica hasta la llegada del
cristianismo— sí señaló el final de la
independencia política griega.

Durante el período helenístico la


importancia de «la propia Grecia» (es
decir, el territorio de la actual Grecia) se
redujo bruscamente en el mundo
grecoparlante. Los grandes centros de la
cultura helenística eran Alejandría y
Antioquía, las capitales de Egipto
ptolemaico y Siria seléucida
respectivamente.[29] ​

Las conquistas de Alejandro tuvieron


varias consecuencias para las ciudades-
estado griegas. Ampliaron enormemente
las fronteras de los griegos y acabaron en
una emigración continua, especialmente
de los jóvenes y los ambiciosos, hacia los
nuevos imperios griegos al este.[30] ​
Muchos griegos emigraron a Alejandría,
Antioquía y a las muchas otras ciudades
helenísticas nuevas que se fundaron en la
estela de Alejandro, tan lejos como los
actuales Afganistán y Pakistán, donde
sobrevivieron los reinos grecobactriano e
indogriego hasta finales del siglo i a. C.,
culminando así una era histórica donde las
culturas de Europa, África y Asia se
fusionaron, las rutas comerciales y el
intercambio cultural tuvieron una extensión
sin precedentes.

Después de la muerte de Alejandro y tras


varios conflictos, su imperio se dividió
entre sus generales, resultando en el Reino
Ptolemaico (basado en Egipto), el Imperio
seléucida (basado en el Levante),
Mesopotamia y Persia, y la Dinastía
Antigónida (basada en Macedonia). En el
período intermedio, las polis de Grecia
pudieron recobrar un poco de su libertad,
aunque tenían que rendirle cuentas
nominalmente al Reino Macedonio. Las
ciudades-estado se quedaron en dos
ligas: la Liga Aquea (incluyendo Tebas,
Corinto y Argos) y la Liga Etolia
(incluyendo Esparta y Atenas). En la mayor
parte del período hasta la conquista
romana, estas ligas solían estar en guerra
entre sí, mientras se aliaban a partidos
distintos en los conflictos entre los
diádocos (antiguos generales de
Alejandro, herederos de su reino).

El reino antigónida de Macedonia se


implicó en una guerra con la república
romana a finales del siglo iii a. C. Aunque
la primera guerra macedónica quedó
inconclusa, los romanos siguieron
haciendo la guerra con Macedonia en las
denominadas guerras macedónicas.
Coincidentemente con el desarrollo de la
segunda guerra púnica entre Roma y
Cartago, durante la primera guerra
macedónica el reino antigónida, bajo Filipo
V, se alió con Cartago. Dicha alianza no
tuvo mayores consecuencias e, inclusive,
en esta lucha entre grandes potencias
como Macedonia, Roma y Cartago,
algunos sectores griegos tomaron partido
por Roma.[31]
Hacia el año 168 a. C., finalizada la tercera
guerra macedónica y derrotado Perseo
―heredero de Filipo V―, Macedonia fue
anexada por Roma y dividida en cuatro
repúblicas independientes que no tenían
permitido ni el comercio ni el matrimonio
entre sus habitantes.[32] ​En 150 a. C.,
Andrisco diciéndose hijo de Perseo de
Macedonia, realizó varias ofensivas contra
Roma, hasta su derrota y la conversión
definitiva de Macedonia en provincia
romana.[32] ​

La Liga Etolia se había vuelto recelosa de


la participación romana en Grecia, y se
había puesto de parte de los seléucidas en
la Guerra romano-siria. Cuando los
romanos terminaron victoriosos, esta liga
también se anexionó a la república.
Aunque la Liga Aquea duró más que la
Liga Etolia y Macedonia, también fue
derrotada e incorporada por los romanos
en el 146 a. C. ―y la rica ciudad de Corinto
destruida tras un intento inútil de
resistencia―, terminando Roma con la
independencia de toda Grecia. La
república romana había desarrollado con
éxito su estrategia de dividir y enfrentar
entre sí a sus adversarios, lo que
posteriormente se conocería como divide
et impera, locución que pasaría a la
Historia en diferentes contextos.[33] ​
Grecia romana
Véase también: Imperio bizantino

Los mayores dominios helenísticos del siglo iv y iii a. C., heredados de la campaña de Alejandro Magno contra Persia: el
Reino Ptolemaico (azul oscuro), el Imperio seléucida (amarillo), Macedonia (verde) y Epiro (rosa). Los generales que
heredaron su imperio tuvieron un prolongado enfrentamiento entre sí mismos por largas décadas: la Guerra de los
Diádocos. Tras un lógico debilitamiento, en el siglo II a. C Roma se apoderó de Grecia, Egipto y Asia menor.

Con la locución Grecia Romana se


denomina al período de la Historia de
Grecia que siguió a la victoria romana
sobre los corintios tras la batalla de
Corinto, en el año 146 a. C., hasta el
restablecimiento de la ciudad de Bizancio
y su nombramiento, por el emperador
Constantino I, como capital del Imperio
romano (la Nueva Roma) renombrada
Constantinopla en el año 330.

La colonización política de Grecia por


parte de Roma tuvo su contrapartida en
una especie de colonización cultural
inversa. La cultura romana fue, de hecho,
una cultura greco-romana. El griego, como
idioma, se convirtió en lengua franca en el
Este y en Italia. En las casas de los nobles
romanos, por su parte, dicho idioma se
convirtió en el usual y los niños nobles
solían ser educados por preceptores
griegos.[34]
La vida interna de Grecia durante el
dominio romano no se vio culturalmente
afectada. Sí hubo, en cambio,
modificaciones importantes en la
organización de la estructura social. A la
desaparición de la llamada «clase media»
siguió el desvanecimiento de la diferencia
clásica entre patricios y plebeyos,
formándose, en cambio, una nueva capa
compuesta por patricios y plebeyos ricos:
la nobleza oficial, cerrada al movimiento
social y aspirante a la ocupación de los
mejores puestos públicos,[35] ​así como un
nuevo sector financiero protocapitalista,
beneficiado con la caída de las ricas
ciudades comerciales de Cartago y
Corinto.[35] ​

Durante los siglos ii y iii, Grecia fue


dividida en provincias, que incluían a
Achaea, Macedonia, Epiro, Tracia, y
Moesia.

Aunque Grecia siguió siendo parte de la


relativamente unificada «mitad levantina»
del Imperio romano, durante el reino de
Constantino el centro del Oriente se
desplazó a Constantinopla y Anatolia.
Atenas, Esparta y las otras ciudades
griegas perdieron su importancia y
muchas de sus estatuas y otras
manifestaciones artísticas fueron llevadas
a Constantinopla.

Colonias

Ciudades y colonias griegas, h. 350 a. C.

Durante la época arcaica, la población de


Grecia creció fuera de la capacidad de su
limitada tierra arable (según un cálculo, la
población se multiplicó más de diez veces
entre el 800 y el 400 a. C., desde 800 000
hasta una población total estimada entre
10 y 13 millones).[36] ​Hacia 750 a. C. los
griegos empezaron 250 años de
expansión, colonizando en todas las
direcciones. Al este, colonizaron primero
la costa egea de Asia Menor; luego Chipre
y las costas de Tracia, el mar de Mármara
y la costa meridional del mar Negro. Al
final la colonización griega llegó tan lejos
que alcanzó, al noreste, zonas de Ucrania
y Rusia (Taganrog). Al oeste colonizaron
las costas de Iliria, Sicilia e Italia del sur;
luego Francia del sur, Córcega y aun
España del noreste. También se
establecieron colonias griegas en Egipto y
Libia. Las actuales Siracusa, Nápoles,
Marsella y Estambul empezaron como las
colonias griegas Syracusae (Συρακούσαι),
Neápolis (Νεάπολις), Massalia (Μασσαλία)
y Byzantion (Βυζάντιον). Estas colonias
desempeñaron un papel en la difusión de
la influencia griega a través de Europa, y
también ayudaron a establecer redes de
comercio de larga distancia entre las
ciudades-estado griegas, estimulando la
economía en la Antigua Grecia.

Estructura política
La Grecia Antigua se componía de varios
centenares de ciudades-estado polis que
eran casi independientes. Esta situación
era diferente a la de la mayoría de las
otras sociedades, que eran o pueblos de
pequeñas cantidades de personas o
reinos soberanos de territorios extensos.
Sin duda, la geografía de Grecia —que está
dividida y subdividida por colinas,
montañas y ríos— contribuía a la
naturaleza fragmentada de la Antigua
Grecia. Es probable que existiera una
estructura política similar en las grandes
ciudades-estado marítimas de Fenicia. Sin
embargo, hasta cierto punto, la situación
era única en la Antigua Grecia. Por un lado,
los griegos antiguos no dudaban que eran
«un pueblo singular»; compartían la misma
religión, la misma cultura básica y la
misma lengua, además de ser muy
conscientes de sus orígenes tribales;
Heródoto pudo clasificar las ciudades-
estado por tribu. Por otro lado, aunque
existían estas relaciones del más alto
nivel, parece que rara vez jugaban un papel
en la política griega. La independencia de
las polis se defendía con fiereza; los
antiguos griegos rara vez contemplaron la
unificación de Grecia. Aun cuando un
grupo de ciudades-estado se aliaron para
defender Grecia durante la segunda
invasión persa, la inmensa mayoría de los
estados permanecieron neutrales y tras
derrotar a los persas los «aliados»
volvieron a sus luchas internas.[37] ​
Las mayores peculiaridades del sistema
político en la Grecia Antigua eran:

Su naturaleza fragmentaria, que no


parece en particular tener orígenes
tribales.
La centralización del poder en centros
urbanos dentro de estados pequeños.

Las rarezas del sistema griego son más


evidentes en las colonias que los griegos
establecieron alrededor del Mar
Mediterráneo. Aunque cada una podía
considerar a cierta polis griega como su
«madre» (y mantenerse amable o parcial
con ella), era enteramente independiente
de la ciudad que la fundó.
Inevitablemente, las polis menores podían
ser dominadas por sus vecinos mayores,
pero las conquistas y los reinados
directos fueron bastante raros. Al
contrario, las polis se organizaban en
ligas, cuyos afiliados estaban en un
estado constante de cambio. Después, en
el período clásico, el número de ligas
decreció y las ligas se hicieron mayores.
Cada una era dominada por una única
ciudad (por ejemplo Atenas, Esparta o
Tebas), y muchas veces una polis era
obligada a afiliarse a una liga bajo la
amenaza de la guerra (o bajo las
condiciones de un tratado de paz). Aún
después de que Filipo II de Macedonia
«conquistara» los centros de la Antigua
Grecia, no trató de anexionar el territorio ni
lo unificó en una provincia nueva;
simplemente obligó a la mayoría de las
polis a unirse a su propia Liga de Corinto.

Gobierno y ley

Palestra, gimnasio, restos de la antigüedad. Los griegos dedicaban al atletismo una atención tan importante como a la
música.
Parece que al principio muchas ciudades-
estado griegas eran reinos menores;
muchas veces había un funcionario
municipal que cumplía funciones
residuales y ceremoniales del rey (basileo),
e. g. el arconte basileo en Atenas.[38] ​Sin
embargo, para la Época arcaica y la
primera conciencia histórica, la mayoría de
estas ciudades-estado ya se habían
convertido en oligarquías aristocráticas.
No se sabe precisamente cómo ocurrió
este cambio. Por ejemplo, para 1050 a. C.
en Atenas el puesto del rey se había
reducido al de magistrado principal
(arconte), hereditario y de por vida. En
753 a. C. se había convertido en un
arcontado elegido decenalmente; y
finalmente, en el 683 a. C. era un cargo
elegido anualmente. En cada etapa
ganaba más poder la aristocracia en su
totalidad y se reducía el del individuo
común.

Con el tiempo, el dominio político y la


riqueza de grupos pequeños de familias
propendía a provocar descontento social
en muchas polis. En muchas ciudades un
tirano[39] ​en cierto punto tomaba el control
y gobernaba según su propia voluntad; una
agenda populista solía ayudarlo a
mantenerse en el poder.
Atenas cayó bajo una tiranía en la segunda
mitad del siglo vi a. C. Cuando esta tiranía
terminó, se propuso una reforma radical
para que la aristocracia no recobrara el
poder: los atenienses fundaron la primera
democracia del mundo. Una asamblea de
ciudadanos para la discusión de la política
municipal (la Ekklesía) había existido
desde las reformas de Dracón en el
621 a. C., y a todos los ciudadanos se les
permitía que asistieran según las reformas
de Solón (principios del siglo vi a. C.); pero
los ciudadanos más pobres no podían
hablar ante la asamblea o postularse
como candidatos, excepto en el caso de
ciertos cargos públicos cuya elección era
aleatoria.[40] ​Al establecer la democracia,
la asamblea se convirtió en el mecanismo
de iure del gobierno; todos los ciudadanos
entonces tuvieron igualdad de derechos
(isopoliteia) en la asamblea. Sin embargo,
los que no eran ciudadanos ―los metecos
(extranjeros que vivían en Atenas) y los
esclavos― no gozaban de ningún derecho
político en absoluto. En Esparta existía la
diarquía (gobierno de dos reyes), uno se
ocupaba de los asuntos administrativos,
económicos y sociales, el otro se ocupaba
de la defensa.

Después del surgimiento de la democracia


en Atenas, otras ciudades-estado
fundaron democracias. No obstante,
muchas retuvieron formas de gobierno
más tradicionales. Según su costumbre en
otros asuntos, Esparta era una excepción
notable al resto de Grecia, y a través de la
época fue gobernada no por uno, sino por
dos monarcas hereditarios bajo una forma
de diarquía. La monarquía espartana
pertenecía a los Agíadas y los
Euripóntidas, descendientes de Eurístenes
y Procles, respectivamente. Se cree que
los dos fundadores de sus dinastías eran
hijos gemelos de Aristodemo, un soberano
heráclida. Sin embargo, el poder de estos
reyes era limitado tanto por un consejo de
ancianos (la Gerusía) como por
magistrados (los éforos) específicamente
designados para vigilar a los reyes.

Guerras en la Antigua Grecia

La falange era la formación típica de la infantería.

Guerra en la Antigua Grecia es el término


usado para describir la guerra de las polis
griegas (las ciudades-estado de la Grecia
Antigua), entre la revolución hoplítica del
siglo viii a. C. y el inicio del imperio
macedonio en el siglo iv a. C.
El euthytonon, una potente catapulta direccional introducida por los ingenieros de Alejandro Magno en el siglo iv a. C.

Pocas civilizaciones fueron tan belicosas


como las polis griegas, a pesar de que
fueron sociedades poco militarizadas
hasta el siglo iv a. C. Los templos tienen
representaciones en sus frontones y sus
frisos con dioses con indumentaria de
hoplita. Los vasos cerámicos glorifican las
filas de la falange.
Las estelas funerarias representan las
muertes de los soldados de infantería.
Platón utiliza a menudo el modelo de la
guerra para ilustrar sus teorías de la virtud
y del conocimiento y extrae
frecuentemente sus ejemplos de la
experiencia militar personal de Sócrates.
Para Heródoto, Tucídides o Jenofonte, era
aparentemente inconcebible relatar otras
cosas. Para Sócrates, matar hombres
guerreando por Atenas no se oponía a la
práctica de la dialéctica o de la reflexión
abstracta.[41] ​

Las guerras más significativas fueron:


Guerras médicas (490-479 a. C. Esparta,
Atenas y las ciudades estado griegas se
unieron para repeler las invasiones de
Persia)
Guerra del Peloponeso (431-404 a. C.)

Guerra de Corinto (395-387 a. C.)

Guerra panhelénica (330-323 a. C.),


llamada así por historiadores y
ensayistas[42] [43]
​ [44]
​ [45]
​ [46]
​ ​fue la
contraofensiva que Grecia, encabezada
por Macedonia y al mando de Alejandro
Magno, mantuvo contra su opresor, el
imperio persa, que culminó con la caída
del vasto imperio aqueménida en menos
de 5 años, donde tras sucesivas
victorias (épicas, según las fuentes
clásicas), los helenos le arrebataron el
control de Tracia, Anatolia (Asia menor),
Egipto, Asia suroccidental y central,
cayendo la misma Babilonia. Los
territorios del nuevo imperio heleno se
extendieron desde los Balcanes, Grecia
a Egipto, hasta la actual Afganistán e
India.
Guerra de los Diádocos: (323-287 a. C.),
el imperio de Alejandro Magno, tras su
prematura muerte, quedó dividido en
satrapías y comenzó una prolongada
guerra entre sus sucesores por los
territorios que se extendió por 50 años;
lo que terminó debilitando a todas las
ciudades-Estado y reinos, que
comenzaron a ser invadidas
paulatinamente por Roma, hasta su
conquista final en el siglo ii a. C., un
período que le llevó a Roma unos 150
años.

Organización social
Solamente los hombres nativos y libres
que eran dueños de tierras podían ser
ciudadanos, y gozar de la protección
entera de la Ley en una ciudad-Estado (si
bien más tarde Pericles introdujo
excepciones a la restricción sobre los
nativos). En la mayoría de las ciudades-
Estado, la gente que tenía importancia
social no gozaba de ningún derecho
especial. Por ejemplo, nacer en una cierta
familia no solía ofrecer privilegios
especiales. A veces, ciertas familias
controlaban algunas funciones religiosas
públicas, pero no solían lograr ningún
poder de más en el gobierno. En Atenas, la
población se dividía en cuatro clases
sociales según su riqueza. La gente podía
cambiar de clase por ganar más dinero. En
Esparta, todos los ciudadanos varones se
nombraban iguales si terminaban su
educación. Sin embargo, los reyes
espartanos, que servían de jefes militares
y religiosos en la ciudad-Estado, venían de
dos familias.

Esclavitud

Los esclavos en la Antigua Grecia eran


mayormente cautivos de guerra, o
ciudadanos que infringían las leyes, lo que
hoy serían los presos, solo que, a
diferencia del encierro castigador actual,
tampoco realizaban tareas sacrificadas
como otras culturas, sino que según cada
ciudad-estado, los esclavos vivían en
libertad. En Esparta les eran asignadas
tierras, las que trabajaban y percibían
ingresos, en otras polis tenían diversos
empleos, percibían dádivas, y podían criar
una familia. Incluso podían obtener la
libertad si un mercader los compraba y
liberaba. Un esclavo célebre fue el filósofo
Diógenes, apresado por falsificar
monedas. Estando en la plaza mercantil, le
ordena a un veedor: «véndeme a ese,
necesita un esclavo que lo oriente».

Los esclavos tenían el derecho de criar


una familia y ser dueños de propiedades,
pero no tenían derechos políticos. Para
600 a. C. la esclavitud-mercantil se había
difundido en Grecia. Para el siglo iii a. C.
los esclavos componían un tercio de la
población entera en algunas ciudades-
Estado.[47] ​Los esclavos fuera de Esparta
casi nunca se sublevaron porque
conformaban demasiadas nacionalidades
y estaban demasiado dispersos para
organizarse. O quizá no era conveniente
perder sus cómodas posiciones
administrando fincas por una sublevación.

La mayoría de las familias tenían esclavos


como sirvientes domésticos y peones, y
aun algunas familias pobres podían tener
unos pocos esclavos. No se permitía que
los dueños pegaran o mataran a sus
esclavos. Los dueños muchas veces
prometían a sus esclavos liberarlos. Los
libertos (esclavos liberados) no se
convertían en ciudadanos. En su lugar, se
mezclaban con la población de los
metecos, que incluía a la gente de países
extranjeros o de otras ciudades-estado a
los que oficialmente se les dejaba vivir en
el estado.

Las ciudades-Estado legalmente tenían


esclavos. Los esclavos públicos gozaban
de una mayor independencia que los
esclavos que pertenecían a las familias,
viviendo solos y realizando tareas
especiales. En Atenas, los esclavos
públicos se entrenaban para detectar
monedas falsas, mientras que los
esclavos del templo actuaban como
sirvientes de la deidad del templo.

Esparta tenía un tipo especial de esclavo


llamado ilota. Los ilotas eran cautivos de
guerra griegos que pertenecían al estado y
eran asignados a familias en cuyo hogar
eran obligados a permanecer. Los ilotas
cultivaban alimentos y hacían tareas
domésticas para que las mujeres pudieran
centrarse en criar hijos fuertes mientras
los hombres se dedicaban a entrenarse
para ser hoplitas.
Deportes

El episkyros, una de las primeras formas de fútbol documentada en este relieve, circa años 375-470 a. C. La figura es
utilizada a modo de reconocimiento en los trofeos de la Copa Europea de Fútbol. El órgano internacional FIFA lo reconoce
como antecesor del fútbol en la Antigüedad.

Los griegos daban vital importancia a la


vida atlética, desarrollaron una notable
variedad de disciplinas, muchas vigentes
hoy en día, como la jabalina, y el
lanzamiento de disco. Contaban con
espacios destinados a tal fin y con el
tiempo fueron celebrándose festividades
que nucleaban tanto a hombres como
mujeres. Para estos juegos las polis
aportaban atletas que representaban a su
ciudad. Entre tantos otros, en la vida
cotidiana tenían especial adhesión los
juegos con pelota.

Las fuentes señalan el más popular al


episkyros, que se lo refiere como el
antecesor más claro del fútbol.[48] ​Se
jugaba con una pelota de cuero llamada
folis, pintada con colores brillantes,[48] ​
donde se enfrentaban dos equipos de
entre 12 y 14 jugadores cada uno, y según
las reglas se permitía también el uso de
las manos.[49] ​A pesar de que era un juego
de pelota, era violento, al menos en
Esparta.[50] ​

Sobre los juegos en equipos con pelota,


existen relatos de Homero, relatando tipos
de fouls (o tacles), Antífanes sobre la
habilidad del engaño y amagues en los
pases, Galeno señalaba sobre la
importancia de la estrategia y la
comparación con la guerra, o bien Plutarco
sobre Alejandro Magno, quien recibió
quejas de un compañero de equipo porque
nunca le pasaba la pelota. Los relatos
dirigen directamente a un lenguaje que se
remonta al fútbol, o bien al rugby, y en
tales casos, revelan que la pasión por los
deportes con pelota no es una cosa
actual, sino de antaño.

Había otros deportes que practicaban los


griegos que se jugaban con pelota. Existía
un juego similar llamado φαινίνδα -
faininda,[51] ​llamado «juego engañoso»,
que provenía del verbo φενακίζω -
fenakizo, «(I) engañar, mentir».[52] ​) Otros
fueron: ἀπόῤῥαξις (aporrhaxis) («juego de
pelota de rebotes»), οὐρανία (ourania),
«lanzar pelotas altas»[53] ​y quizás el
σφαιρομαχία (sphairomachia),
literalmente «batalla del balón»,[54] ​de
σφαῖρα (sphaira) «pelota, esfera»[55] ​y
μάχη (mache), «batalla»,[56] ​aunque se ha
argumentado que el σφαιρομαχία, es de
hecho una competición de boxeo —las
esferas eran en realidad un tipo de
guantes.—[57]

Los inicios de los certámenes atléticos


panhelénicos tienen como posible origen
la conmemoración de las batallas en
honor a sus caídos, y tienen cita en los
juegos fúnebres, celebrados por Aquiles
en la Guerra de Troya, relatada por
Homero. En las mismas, tenían lugar
simulacros de combates, competencias
de carros, lucha, carreras de a pie y otros.
A continuación, una breve descripción de
los distintos certámenes deportivos (y
artísticos) que se celebraban en la Grecia
Antigua.

Juegos Olímpicos

Griegos jugando un hockey primitivo. Relieve del siglo vi a. C.

Los Juegos Olímpicos (en griego:


Ολυμπιακοί αγώνες ; Olympiakoi Agones)
fueron una serie de competiciones
atléticas disputadas por representantes
de diversas ciudades estado de la Antigua
Grecia. Los registros indican que
comenzaron en el 776 a. C. en Olimpia
(Grecia), y se celebraron hasta el 393 d. C.
Los Juegos se disputaban normalmente
cada 4 años o una Olimpiada, que era una
unidad de tiempo. Durante la celebración
de los Juegos se promulgaba una tregua o
paz olímpica, para permitir a los atletas
viajar en condiciones de seguridad desde
sus polis o ciudades-estado hasta
Olimpia. Los antiguos Juegos Olímpicos
fueron bastante diferentes de los
modernos; había menos eventos y sólo los
hombres libres que hablaban griego
podían competir, además de que se
celebraban siempre en Olimpia, en vez de
moverse a diferentes lugares cada vez.

Cuando los niños varones griegos libres


cumplían doce años ingresaban en la
palestra, donde se les enseñaba a
desarrollar los músculos y a disciplinar los
nervios. A los dieciséis años entraban al
gimnasio, donde los griegos realizaban
ejercicios físicos y atletismo. Los
gimnasios contaban con una pista y
lugares de ejercicio al aire libre entre los
bosques. A los veinte años los griegos
concluían su formación deportiva donde
se les entregaban las armas y estaban
capacitados para participar en los Juegos
Olímpicos.

Los últimos Juegos Olímpicos de la


Antigüedad se celebraron en el 393 d. C.,
casi doce siglos después de sus
comienzos.[58] ​Tras la adopción
obligatoria del cristianismo como religión
oficial en todo el imperio romano (Edicto
de Tesalónica, año 380 d. C.), el
emperador hispanorromano Teodosio I
finalmente prohibió toda celebración y
culto pagano, incluyendo los Juegos. Se
restablecieron tras 1500 años, ya en la era
moderna y con carácter internacional.
Juegos Panatenaicos

El discóbolo. Estatua que representa el lanzamiento de disco.

Las Panateneas (en griego antiguo


Παναθήναια/Panatếnaia) eran unas fiestas
religiosas que se llevaban a cabo todos
los años en Atenas dedicadas a Atenea,
diosa Poliada (protectora de la ciudad), y
que tenían lugar durante algunos días del
mes de hecatombeón (primer mes en el
calendario ático) equivalente a finales del
mes de julio actual o principios de agosto.
Eran las celebraciones religiosas más
antiguas e importantes de Atenas. Había
desfiles militares desde el Cerámico hasta
la Acrópolis pasando por el Ágora. Las
Grandes Panateneas fueron remodeladas
o creadas en 566 a. C., bajo el arconte
Hipoclides o, según otras fuentes, por
Pisístrato.[59] [60]
​ ​Esta reorganización,
inspirada en los Juegos Píticos, incluía
competiciones deportivas además de
certámenes de poesía y música. Las
competiciones eran exclusivas para los
atenienses y otras abiertas para todos los
griegos. Entre estas últimas, se incluían
carreras (estadio, diaulo, dólico y carreras
de hombres armados), pugilato, lucha,
pancracio, pentatlón, lanzamiento de
jabalina a caballo y carreras de cuadrigas
de muy diversas modalidades. Los
vencedores de los certámenes artísticos
(recitado y música) eran premiados con
una corona de oro y con dinero.[61] [62]
​ ​

Juegos Nemeos

La crónica de Paros indica que los Juegos


Nemeos fueron fundados en el
1251 a. C.[63] ​Los Juegos Nemeos eran
una de las competiciones deportivas
panhelénicas que se disputaban en la
Antigua Grecia, en una sede ubicaba en la
Argólide denominada Nemea. En su origen
se trataba de unos juegos fúnebres y los
jueces iban vestidos de luto (color
negro).[64] ​Cerca del lugar donde se
celebraban estos juegos se hallaba el
templo de Zeus Nemeo. Desde su
nacimiento tuvieron lugar cada dos años
en el mes de julio, en el segundo y cuarto
año de la olimpiada. El programa tenía
competiciones atléticas (carreras,
pentatlón, pancracio, pugilato, lucha),[65] ​
hípicas y musicales.[66] ​El estadio podía
albergar hasta 40 000 espectadores.
Había tres categorías de competidores:
niños, jóvenes y adultos. Según Eusebio de
Cesarea, las competiciones se iniciaron en
el 573 a. C., que es la fecha en la que se
considera que adquirieron un carácter
panhelénico. A las competiciones
gímnicas e hípicas se añadieron las
musicales en el periodo helenístico.

Juegos Píticos

Los Juegos Píticos fueron uno de los


cuatro Juegos Panhelénicos con los de
Olimpia, los Juegos Nemeos y los Juegos
Ístmicos. Fueron realizados en el
santuario de Delfos, y eran consagrados a
Apolo; se daba como premio una corona
de laurel. Según la Crónica de Paros, en
590 a. C.[67] ​ya tuvo lugar un agon
gymnikos khrematites, es decir, una
competición gimnástica con premios de
gran valor procedentes de botines de
guerra, pero desde 582 a. C. fue un agon
stephanites, una competición con una
corona de laurel como único premio para
el vencedor.[68] ​Esta fecha marca el
comienzo oficial de la era de los Juegos
Píticos. Después de las competiciones
musicales se celebraban las
competiciones deportivas: estadio, carrera
larga (dólico, 24 estadios de 178 metros),
carrera doble (diaulo, de dos estadios),
pancracio, lucha, pugilato, carrera con
armas, pentatlón (cada atleta se
presentaba a las pruebas de carrera, salto
de longitud, lucha, lanzamiento de disco y
de jabalina). Se introdujo una nueva
categoría, los «imberbes» (ageneioi), cuya
edad se situaba entre la categoría juvenil y
la adulta. Se registran victorias de mujeres
pero se desconoce si la participación de
las mujeres en estos juegos tenía carácter
habitual o era esporádica. Comenta
Pausanias, que añade que Hesíodo no
pudo tomar parte en la prueba porque no
se sabía acompañar con la cítara, y que
Homero no participaba porque ya había
quedado ciego.[69]
Juegos Ístmicos

Los Juegos Ístmicos


fueron unos Juegos Delfos
Nemea Corinto
Olimpia
Panhelénicos de la Argos
Antigua Grecia,
llamados así porque se Principales regiones donde se celebraban los
certámenes.

celebraban en el istmo
de Corinto, en honor de Poseidón.[70] [71]
​ ​
El santuario panhelénico de este dios en
Istmia fue acondicionado para darles
acogida. La excepcional situación
geográfica de Corinto «enclavada entre
dos mares», en el estrecho istmo que une
las dos partes de la Grecia continental,
contribuyó al éxito y a la importancia
política de los Juegos Ístmicos, con
Poseidón y Melicertes como figuras
claves. Los Juegos Ístmicos tenían lugar
cada dos años en primavera y duraban
varios días. El programa abarcaba
certámenes gímnicos (carrera, pugilato,
pancracio, pentatlón) e hípicos.[72] ​
Además, cuando en el siglo iv a. C. se
construyó el teatro se añadieron
competiciones musicales y poéticas y es
posible que incluso hubiera un concurso
de pintura. Se registran victorias de
mujeres tanto en competiciones atléticas
como poéticas y musicales pero se
desconoce si la participación de las
mujeres en estos juegos tenía carácter
habitual o era esporádica. Durante los
juegos se celebraban rituales religiosos
que incluían libaciones, sacrificios y una
procesión en honor de Poseidón, Anfítrite,
Leucótea y Palemón.[73] ​

Juegos Hereos

Los juegos hereos (en griego τὰ Ἡραῖα "ta


Hêraia") de la Grecia Antigua eran
concursos deportivos organizados en
Argos y en Olimpia en honor de la diosa
Hera y reservado a las mujeres. Pueden
considerarse el antepasado del deporte
femenino de competición y la versión
femenina de los juegos olímpicos
antiguos. Son mencionados por
Pausanias.[74] ​Pausanias relata la
tradición de que en Olimpia los juegos
hereos habían sido instituidos por
Hipodamía como acción de gracias a Hera
por su boda con Pélope, aunque también
señala un origen histórico de estos juegos
en torno al 580 a. C: el tirano de Pisa
(Grecia), Damofonte, había causado
muchos males a los habitantes de Élide
por lo que, a su muerte, para tratar de
reparar los males causados se formó un
grupo de 16 mujeres (una por cada ciudad
que había entonces en Élide). Estas
mujeres establecieron los Juegos Hereos
y cada cinco años tejían un peplo para
Hera. Los juegos estaban organizados por
las denominadas «dieciséis mujeres» y
consistían en carreras de muchachas
donde había tres categorías de edades.
Se corría con el pelo suelto y las
participantes vestían una túnica que
llegaba hasta un poco más arriba de la
rodilla y dejaba al descubierto la zona del
hombro derecho hasta el pecho.[75] ​

Educación
En la mayor parte de la historia griega, la
educación fue privada, salvo en Esparta.
Durante el período helenístico, algunas
ciudades-estado establecieron escuelas
públicas. Solamente las familias
adineradas podían contratar un maestro.
Los niños varones aprendían a leer,
escribir y citar la literatura. También
aprendían a cantar y tocar un instrumento
musical, y a entrenarse como soldados
para el servicio militar. Estudiaban no para
trabajar, sino para convertirse en buenos
ciudadanos. Las niñas también aprendían
a leer, escribir y hacer la aritmética
elemental para dirigir el hogar. Casi nunca
recibían ninguna educación después de la
niñez.

Los niños entraban en la escuela al


cumplir siete años, o iban a los barracones
si vivían en Esparta. Los tres tipos de
enseñanzas eran: grammatistes para la
aritmética, kitharistes para la música, y
paedotribae para los deportes.

Un niño de una familia adinerada que


asistía una escuela privada era cuidado
por un paidagogos, un esclavo doméstico
designado para esta tarea que
acompañaba el chico todo el día. Las
clases se impartían en las casas privadas
de los maestros e incluían aritmética,
lectura, escritura, canto y ejecución de
instrumentos musicales como la lira y la
flauta. Al cumplir el joven doce años de
edad, a los estudios se agregaban
deportes como la lucha, carrera,
lanzamiento de disco y de jabalina. En
Atenas, algunos jóvenes mayores asistían
a una academia para las disciplinas más
finas como la cultura, las ciencias, la
música y las artes. Un muchacho
terminaba sus estudios al cumplir 18 años,
luego empezaba su entrenamiento militar
en el ejército por uno o dos años.[76] ​

Una minoría de niños continuaban su


educación después de la niñez, como en la
agogé espartana. Una parte crucial de la
educación de un muchacho rico era un
aprendizaje con un mayor, que podían
incluir el amor pederástico. El muchacho
aprendía por mirar a su mentor mientras
hablaba de la política en el ágora,
ayudándolo a rendir sus deberes públicos,
haciendo ejercicios con él en el gimnasio y
asistiendo a simposios con él. Los
estudiantes más ricos proseguían su
educación estudiando con maestros
famosos. Algunas de las mayores
escuelas eran el Liceo (la llamada escuela
peripatética fundada por Aristóteles de
Estagira) y la Academia platónica
(fundada por Platón de Atenas). El
sistema educacional de los antiguos
griegos ricos también se llama paideia.
Economía

Moneda del Peloponeso, siglo v a. C.

A su apogeo económico en los siglos v y


iv a. C., la Antigua Grecia tenía la
economía más avanzada del mundo. Ya
desde mucho antes del siglo v a. C. se
utilizaba la moneda para el intercambio de
bienes y servicios.

Esto es demostrado por el salario diario


promedio de un trabajador griego que era,
relacionando con los bienes (ejemplo, en
términos de trigo), cercano a 12 kg de
trigo diarios: más de tres veces que el
salario diario promedio de un trabajador
egipcio, cercano a los 3,75 kg de trigo
diarios.[77] ​Platón, en La República, hace
mención del inconformismo que tenían los
maestros respecto a sus sueldos.

Cultura
Véase también: Cultura de Grecia
Filosofía

Platón (izquierda) y Aristóteles (derecha), dos de los emblemas de la filosofía de la Antigua Grecia. La Escuela de Atenas
(fresco de Rafael).

La palabra filosofía fue utilizada por


primera vez por Pitágoras en el
siglo vi a. C., quien ya mucho antes que
los posteriores filósofos, tenía un recinto
dedicado a la investigación y al saber,
conocido hoy como la hermandad
pitagórica. Allí se establecieron los
fundamentos matemáticos que se utilizan
hoy en día, se realizaban estudios sobre la
astronomía, y todo cuanta ciencia
requiriera fundamento o apertura. La
filosofía griega se centraba en el papel de
la razón y la investigación. Se destacan
también Sócrates, Platón, y Aristóteles. En
Tracia se destacaba Demócrito,
considerado «el padre de la física».

La filosofía griega tiene una influencia


fundamental en la filosofía y las ciencia
modernas. Líneas de influencia claras y
continuas se conducen desde la Antigua
Grecia y los filósofos helenísticos, por los
filósofos y científicos musulmanes
medievales, por el Renacimiento y la
Ilustración en Europa, hasta las ciencias
seculares de nuestros días.

Literatura

Se han destacado, entre otros, Homero,


quien escribió la Ilíada y la Odisea, el
poeta y fabulista Esopo, Los dramaturgos
Sófocles y Aristófanes, cuyas obras se
representaban en los teatros. Heródoto
geógrafo e historiador.
Ciencia y tecnología
Esta sección es un extracto de Ciencia en la Antigua Grecia.

La máquina de Anticitera, considerada la primera computadora analógica[78] [79] [80] [81] ​de la antigüedad, fue hallado en el
Mar Egeo y data de los siglos ii ó iii a. C.. S e presume que tenía funciones para predecir posiciones astronómicas, los
eclipses, con propósitos también calendáricos. [82] [83] [84]

Herma doble de Heródoto y Tucídides, los fundadores de la historiografía griega, y de otras ciencias sociales, como la
geografía y la etnografía.
La ciencia en la Antigua Grecia sentó las
bases de la ciencia moderna.

La matemática, que es la base de todo


conocimiento científico, fue cultivada por
la escuela filosófica que acaudillaba
Pitágoras. Destacándose tanto en
geometría (recuérdese el famoso teorema
de Pitágoras que permite resolver los
triángulos rectángulos) como en
aritmética, los números y las líneas
ocuparon un lugar muy importante en sus
especulaciones.

Antes del surgimiento de la medicina


como ciencia, los griegos consideraban
las enfermedades como un castigo de los
dioses. El dios griego de la medicina era
Asclepio y Apolo, y en sus templos la
gente enferma les ofrecía sacrificios,
pasando allí la noche con la esperanza de
que al amanecer ya se hubiesen curado.

Muchas de las sustancias que usaban los


antiguos egipcios en su farmacopea,
fueron exportadas a Grecia y su influencia
aumentó tras el establecimiento de una
escuela de medicina griega en Alejandría,
ciudad fundada por Alejandro Magno en
Egipto tras liberarlos de Persia.
Hipócrates, el «padre de la Medicina»,
estableció su propia escuela de medicina
en Cos y creó la Medicina Hipocrática. Una
de las características de la medicina
hipocrática es la teoría de los cuatro
humores, que está relacionada con la
teoría de los cuatro elementos (propuesta
por Empédocles). También, Hipócrates y
algunos contemporáneos acordaron que
las enfermedades se encontraban en la
sangre, por lo que empezó la práctica de
extraer un poco de sangre de los brazos
de los pacientes, pero en la mayoría de los
casos se les recetaban diferentes hierbas.
En todos los casos Hipócrates hablaba de
los beneficios del agua (hidroterapia) y de
las plantas.

La astronomía fue estudiada por los


griegos desde tiempos antiguos. Ésta se
suele dividir en dos períodos: Grecia
Clásica y Helenística. Recibió importantes
influencias de otras civilizaciones de la
Antigüedad, y las que ejercieron mayor
influencia fueron las provenientes de India
y Babilonia. Durante la época helenística y
el Imperio romano, muchos astrónomos
trabajaron en el estudio de las tradiciones
astronómicas clásicas, en la Biblioteca de
Alejandría y en el Museion. Los
calendarios de los antiguos griegos
estaban basados en los ciclos lunares y
solares. El calendario helénico incorporó
esos ciclos, Un calendario lunisolar
basado en ambos ciclos es difícil de
aplicar, por lo que muchos astrónomos se
dedicaron a la elaboración de un
calendario basado en los eclipses.

Los antiguos griegos fueron los creadores


de la lógica deductiva y el método
axiomático, pero consideraban innecesaria
e incluso degradante la comprobación
experimental de las conclusiones. Incluso
consideraban degradante para el filósofo
de la época sugerir que las conclusiones
obtenidas en un proceso mental lógico
necesitaban ser confirmadas por la
comprobación experimental. Esta manera
de ver las cosas no variaría
sustancialmente hasta mediados del
siglo xvii, cuando gracias a figuras como
Francis Bacon y René Descartes, los
fundamentos experimentales, que son la
base de la ciencia, llegan a ser
filosóficamente respetables.

Arte
El período de mayor esplendor del arte
griego fue el denominado Siglo de
Pericles. Los griegos consideraban a las
artes un motor importante en sus vidas,
especialmente la música, la poesía, el
teatro, la danza y la artesanía. Así como
proliferaban templos y filósofos, también
proliferaban teatros, poetas y músicos.
Rendían culto a un dios importante, Apolo,
patrón de las Bellas Artes, a quien le
dedicaron una gran cantidad de templos,
siendo Delfos uno de los más
importantes. Por primera vez en la historia,
la música estaba conformada y teorizada.
Fueron los que introdujeron los conceptos
de la polifonía, estableciendo estudios de
las escalas, con coros de hombres y
mujeres (mixtos), utilizando instrumentos
de cuerdas (cítaras, arpas, liras, y
bandurrias llamada panduris), vientos (el
aulos, una flauta doble), de percusión
(tambores y platos de bronce). Existían
asociaciones de músicos, el músico hábil
gozaba de muy buena reputación en todo
el territorio. Las obras artísticas que se
hacían más frecuentemente eran las
esculturas. Entre los escultores clásicos
más destacados se encuentran
Alcámenes, Mirón y Fidias.

Música en la antigua Grecia


Mosaico del hydraulis, un órgano hidráulico,
el primer instrumento de teclado en la
historia, precursor de los instrumentos de
pulsación. Inventado en el siglo iii a. C. por
Ctesibio de Alejandría.
Mujer ejecutando el aulos (instrumento
aerófono), flauta doble.
Mujer tocando la pandura. siglo ii a. C.
La pandura, antecesor del laúd y la guitarra.
La pandura es un instrumento cordófono con
la innovación de mástil y trastes. De su
nombre proviene la bandurria. Edad del
bronce, siglo xiv a. C.
Himno délfico.

Religión
Los griegos contemplaban en su mitología
y teología como la base para el desarrollo
en casi todas las áreas, desde la guerra
(Atenea y Ares), hasta la música y el
deporte (consagrados a Apolo). La
mitología griega se compone de relatos y
escritos en formato de versos, sobre los
orígenes, la naturaleza del mundo, y la
importancia de la tradición religiosa.

Los dioses olímpicos, representados por Rafael.

Cabe destacar que en la Antigua Grecia no


existía una obligatoriedad de profesar
ningún culto religioso. Los dioses griegos
más importantes eran los doce olímpicos.
Se hallan abundantes escritos en la Ilíada,
la Odisea, y Teogonía
Zeus: el dios del cielo y el trueno; el de
mayor rango y el más poderoso, regidor
del monte Olimpo, hermano de
Poseidón, Hades y Hera, y padre de los
restantes dioses olímpicos.
Hera: la consorte y hermana de Zeus,
reina de los dioses, la diosa del
matrimonio y la fidelidad.
Poseidón: el dios de los mares, de los
océanos y de los terremotos, hermano
de Zeus y Hades.
Ares: el dios de la guerra, la crueldad y
del asesinato.
Hermes: el dios mensajero, también de
la orientación, los viajeros, los pastores,
los ladrones, el consuelo y las
reuniones.
Hefesto: el dios del fuego, la fragua, el
trabajo manual, los artesanos y las
armas.
Afrodita: la diosa del amor, la belleza y
la sensualidad.
Atenea: la diosa de las artes, la
sabiduría, la educación y la guerra; la
protectora de los héroes.
Apolo: el dios de la danza, las artes, la
música, la arquería, la prudencia, la
belleza masculina y la profecía.
Artemisa: la diosa de la caza, los
animales, la castidad y las amazonas.
Deméter: la diosa de la tierra, las flores y
las plantas, la comida y la agricultura.
Dioniso: el dios más joven del panteón,
dios del vino, la naturaleza en estado
salvaje y la sexualidad abierta.

Tholos de Atenea Pronea, en Delfos, un santuario dedicado a Apolo, que fue destino de peregrinaciones desde distintas
latitudes y polis, con la finalidad de consultar su oráculo. En Grecia existían cientos de templos dedicados a los dioses.

Otras deidades importantes eran:


Hebe: la diosa de la juventud y la
ayudante de los dioses.
Helios: el dios del sol.
Selene: la diosa de la luna.
Hades: el dios del inframundo y de los
muertos sobre los que el reinaba,
hermano de Poseidón y Zeus.
Perséfone: la diosa del inframundo, hija
de Deméter, esposa de Hades.
Niké: la diosa de la victoria.
Heracles: un héroe y un semidiós de
fortaleza extraordinaria (Hércules).
Caos: la diosa de lo informe y lo
impreciso.
Hestia: la diosa del hogar y la familia.

Los padres de Zeus eran Crono y Rea que


también eran los padres de Poseidón,
Hades, Deméter, Hestia y Hera. Este culto
permanece activo en la actualidad como
tradición religiosa, resurgida en Grecia y
otras partes del mundo hace pocos años,
el helenismo.

Sexualidad
Como no existían leyes que prohibiesen
las distintas elecciones sexuales (ya que
en su mitología tampoco había nada que
lo prohíba), los ciudadanos de cada polis
(ciudad) tenía derecho a elegir su camino
sexual a su antojo, en las polis existían
leyes de edades mínimas, donde era
importante que no ocurra en relaciones de
parentesco, o de manera abusiva.

En Esparta, las mujeres casadas podían


tener amantes varones, siempre y cuando
fuese más apuesto, más fuerte y más
joven que su esposo. En Grecia existían
las hétere (ἑταῖραι), era el nombre que
recibían en la Grecia Antigua las
cortesanas (una combinación de dama de
compañía y prostituta refinada). Eran
mujeres independientes y de gran prestigio
social. El colectivo estaba formado
principalmente por antiguas esclavas y
extranjeras, y eran célebres por su
preparación para la danza y la música, así
como por su aspecto físico. Existen
evidencias de que pagaban impuestos,
recibían educación, y podían participar en
los simposios (συμπόσιον), siendo sus
opiniones y creencias muy respetadas por
los hombres.

Demóstenes, en su Contra Neera, escribió


«Tenemos a las heteras para darnos
placer, a las criadas para que se hagan
cargo de nuestras necesidades corporales
diarias y a las esposas para que nos den
hijos legítimos y sean fieles centinelas de
nuestras casas».
Algunas heteras famosas fueron:

Aspasia de Mileto, concubina y


compañera de Pericles, muy influyente
en la política y la educación
Campaspe, concubina de Alejandro
Magno
Filenis.
Friné.
Neera
Glycere.
Lais de Corinto.
Lais de Hícara.
Leaena, en griego, Λέαινα, «leona»,
amante de Aristogitón.
Tais.
Targelia.

Otra cortesana, Arqueanasa, a quien


Platón le escribió los siguientes versos:
«Poseo a Arqueanasa Colofonia, sobre
cuya rugosa y senil frente, acerbo amor se
esconde ¡Míseros de vosotros que
gozásteis su juventud primera! ¡Oh cuán
activo ardor sufrir debisteis!».[85] ​
Prostitución

Cliente y una hetera (una bolsa de dinero está colgada en la pared). Kílix de figuras rojas. Col. particular, Múnich.

La prostitución fue, desde la Época


Arcaica, una actividad común en la vida
cotidiana de las ciudades griegas más
importantes. Particularmente en las zonas
portuarias, daba trabajo, de forma legal, a
un número significativo de personas,
constituyendo una actividad económica de
primer nivel. Ejercida mayormente por
mujeres de todas las edades, la clientela
era generalmente masculina. Se atribuye a
Solón la creación en Atenas de burdeles
estatales a precios moderados.

Prostitución ritual

En cuanto a los templos sagrados, un


aspecto universal del culto de Afrodita y
sus predecesoras que muchos mitógrafos
de los siglos xix y xx han omitido[86] ​es la
práctica de la prostitución religiosa en
algunos santuarios y templos
determinados. El eufemismo griego para
estas prostitutas es hieródula, ‘sierva
sagrada’. Esta costumbre fue una práctica
inherente a los rituales dedicados a las
antecesoras de Oriente Medio de Afrodita,
la sumeria Inanna y la acadia Istar, cuyas
meretrices de los templos eran ‘mujeres
de Ishtar’, ishtarium.[87] ​Esta práctica ha
sido documentada en Babilonia, Siria, en
ciudades fenicias y en la colonia tiria de
Cartago, y para la Afrodita helénica en
Chipre, el centro de su culto, Citera, Corinto
y Sicilia.[87] ​Afrodita es en todas partes la
patrona de las heteras y cortesanas.
Pederastia

La pederastia griega (del griego


παιδεραστία), idealizada por los griegos
desde la época arcaica, era una relación
entre un o una joven adolescente
(εραστες, erastes, «amada», y ἐρώμενος,
erōmenos, 'amado') y un hombre adulto
que no pertenecía a su familia próxima
(ἐραστής, erastēs, 'amante'). Surgió como
una tradición aristocrática educativa y de
formación moral. Los griegos la
consideraban por ello un elemento
esencial de su cultura ya desde los
tiempos de Homero.[88] ​Es importante
señalar que la diferencia de edad entre
erōmenos y erastēs es paralela a la que se
daba entre los contrayentes del
matrimonio en la antigua Grecia: un
hombre en la treintena y una jovencita de
entre quince y dieciocho años.[89] ​También
cabe remarcar que el erómeno era un
adolescente ya entrado en la pubertad y
no un niño, como se entiende en el
concepto actual de pederastia.

El término deriva de la combinación de


dos vocablos griegos: παιδ- (raíz de παῖς,
παιδός, 'niño/niña') y ἐραστής (erastēs,
'amante'; cf. erotismo). En un sentido más
amplio, la palabra se refiere al amor
erótico entre adolescentes y hombres
adultos. Los griegos consideraban normal
que un hombre se sintiese atraído por la
belleza de un o una joven, tal como
refiriese Aristóteles, el Humano siente
amor espontáneo ante aquello que percibe
como visualmente bello".[90] [91]
​ ​Sólo
había controversia sobre la forma en que
debía expresarse este deseo.

La pederastia estaba muy relacionada con


la tradición atlética y artística de la
desnudez en la gimnasia, hombres y
mujeres realizaban el culto atlético de
manera mixta, como así también
realizaban las prácticas artísticas, como el
teatro, la danza y la música.
Homosexualidad

La relación homosexual se daba entre


hombres adultos y chicos adolescentes,
conocida como homo pederastia. Las
relaciones entre hombres de edad
equivalente eran más raras. Las relaciones
entre mujeres en la sociedad podían
reflejarse en pasajes de la mitología
griega, dando por sabido que Afrodita,
cuando no disponía de su amado Ares,
tenía ocasionalmente relaciones con otras
diosas, existen ejemplos tan antiguos
como el de Safo de Lesbos.[92] ​Sobre la
homosexualidad en los ejércitos de la
antigua Grecia se menciona a la tropa
sagrada tebana. Homero no describe una
relación sexual entre dos hombres en
ninguna de sus obras ni tampoco nada
sobre Aquiles y Patroclo como pareja.

Véase también
Portal:Antigua Grecia. Contenido
relacionado con Antigua Grecia.
Polis
Magna Grecia
Historia de Grecia
La mujer en la Antigua Grecia
Indumentaria en la Antigua Grecia
Juegos Olímpicos Antiguos
Paz olímpica
Arte griego
Filosofía griega
Cultura de Grecia
Mitología griega
Teatro de la Antigua Grecia

Referencias
1. Thomas R. Martin. «An Overview of
Classical Greek History from Mycenae
to Alexander» (http://www.perseus.tuft
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es para el erudito, el teólogo o el
filósofo, sino para el lector de
literatura inglesa, de ambos sexos, que
desea comprender las alusiones tan
frecuentemente realizadas por
oradores, conferenciantes, ensayistas
y poetas, y las que ocurren en
conversaciones educadas.» El
obituario de Bulfinch en el Boston
Evening Standard señaló que los
contenidos fueron «expurgados de
todo lo que resultase ofensivo».

87. Marcovich, M. (1996). «From Ishtar to


Aphrodite» (https://archive.org/detail
s/sim_journal-of-aesthetic-education_s
ummer-1996_30_2/page/49) . Journal
of Aesthetic Education 30 (2): 49.
88. Nick Fisher, Aeschines: Against
Timarchos, «Introduction», p. 27;
Oxford University Press, 2001.

89. Sobre el particular, véase el artículo


sobre «La mujer en la Antigua Grecia».

90. Nick Fisher, Aeschines: Against


Timarchos, «Introduction», p. 26;
Oxford University Press, 2001.

91. Aristóteles. Metafísica. p. 1 (y


sucesivas).

92. Entrada «homosexual» en el Oxford


Classical Dictionary, ISBN 0-19-
860641-9 (en inglés).
Bibliografía
Bengtson, Hermann (2008). Historia de
Grecia. Desde los comienzos hasta la
época imperial romana. (Tapa dura).
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Pasek, Steve. Griechenland und Ägypten
im Kontexte der vorderorientalischen
Großmächte. Die Kontakte zwischen dem
Pharaonenreich und der Ägäis vom 7. bis
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Enlaces externos
Wikimedia Commons alberga una
categoría multimedia sobre la Antigua
Grecia.

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Multimedia: Ancient Greece (https://co
mmons.wikimedia.org/wiki/Category:A
ncient_Greece) / Q11772 (https://com
mons.wikimedia.org/wiki/Special:Media
Search?type=image&search=%22Q1177
2%22)

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