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Poesía Litoral Figueroa e Inchauspe (Autoguardado)

Poesia

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El amor no sólo se manifiesta por otra persona.

El erotismo uno lo puede depositar en muchas


cosas, no solamente en una relación con otra persona. Creo que he sido amada y he amado. Pero
he tratado de que esas cosas no traspongan un límite. Que mis pasiones no me aniquilen. Es un
deseo de preservarme. Una vez me pasó, yo tenía cuarenta y pico de años, él tenía veintiséis,
veintisiete años. Hubo una atracción, fue algo muy loco. En medio de eso, no había sexo, pero sí
un erotismo desmesurado: yo le servía un café y temblaba. De pronto, llegaba el momento de
comer juntos, en la casa de él o en mi casa. Todo en medio de un tembladeral. Y a él le llega una
beca para irse a estudiar afuera. Él decía que tenía el síndrome del león enjaulado. Había viajado a
lugares horribles con tal de no permanecer en una ciudad. Un día, llegó desesperado y me dijo que
le habían hablado de España. Yo creo que hay en mí una conciencia de los límites. Al otro día, yo
estaba parada esperando un ómnibus y lo vi pasar, a él con sus amigos, por la vereda de enfrente.
Eran jóvenes. Yo ya no era joven. Sentí que era la juventud la que pasaba. Él me preguntó qué
hacía, si se iba o no, y yo le dije que se fuera. Después me buscó, una tarde, y me dijo que
fuéramos a la casa de él. Y yo le dije que no, porque me parecía que si llegaba a acostarme con él,
me iba a prender de las ruedas del avión e iba a quedar destrozada en la pista. Después recibí una
carta de él, que conservé mucho tiempo conmigo. Me decía que pensaba en mí hasta que
amanecía. O sea que había sido algo recíproco. Pero hay cosas que no pueden ser, por más
penoso que sea, hay que reconocerlo y tratar de salvarse de no quedar destrozado en una pista.
Yo no puedo vivir en un estado de pasión por otro en forma permanente.

Estela Figueroa

¿Quién hay dentro de mí que me odia tanto?

No fui amiga de Juanele. Cuando lo conocí, todos sus amigos habían fallecido. El otro día me
acordaba de él, tenía un banquito y siempre estaba sentadito, tomando mate con anfetaminas. Yo
salía hecha una reina de ahí, sentía que sí, que iba a poder escribir, que mi vida había sido algo
fantástico, y eran las anfetas la puta que la parió. Mucho tiempo después, él me contó y yo
dije claro, con razón...

Esta chiquitita soy yo. Fíjate lo que es la inocencia de una niña. Ahí ya tengo la carita del hada que
no invitaron. A mí no me festejaban los cumpleaños, porque mi vieja era una grandísima hija de
puta. Veo esta foto, que me dio mi hermano no hace mucho y dije, pero yo me he inventado una
historieta familiar. Yo recordaba otra cosa, pero no… era el cumpleaños de esas dos chicas, y yo
me metí ahí. Y estoy re feliz. Era el cumpleaños de ellas, no el mío. Scott Fitzgerald dice la
vitalidad es algo que se tiene o no se tiene. Hay mujeres que con dos mangos, agarran al amigo
que está enfermo, lo traen a la casa, buscan los remedios, solucionan todo. Y hay otras que están
papando moscas. Mi vieja era de las que papaba moscas. No teníamos ropa y ella no sabía coser,
no sabía tejer, no sabía andar por los aires y moverse con mucho donaire… Era una manera de
decirle a mi viejo: mirá, por tu culpa, los chicos están así. Eso es una maldad.
LOS TUYOS
Has llorado, en secreto, a los tuyos
Lenta, inexorablemente, los has visto partir
alejarse para siempre.
Has sentido, en tu corazón
el desprendimiento de una rama que cae.
Y luego has borrado
las huellas de esas lágrimas,
has contenido en el límite infranqueable
los bordes de tu propio dolor
y lo has devuelto a tu pobre vida,
a los días siguientes, a las horas
para que permanezca allí.
Oculto
como una invisible y constante
cicatriz.

HE TRATADO DE REUNIR PACIENTEMENTE

He tratado de reunir pacientemente


algunas palabras. De abrazar en el aire
aquello que escapa de mí
a morir entre los dientes del caos.
Por eso no pidan palabras seguras
no pidan tibias y envolventes vainas llevando
en la noche la promesa de una tierra sin páramos.
Hemos vivido entre las cosas que el frío enmudece.
Conocemos esa mudez. Y para quien
se acerque a estos lugares hay un chasquido
de látigo en la noche
y un lomo de caballo que resiste.

ESTA MAÑANA

Esta mañana al despertar


al abandonar el lecho de cenizas del sueño
me incliné como siempre en el jardín
pero no encontré la ayuda de mis palabras.
Quise saber por qué las aguas de aquella mañana
iban por encima de mí
más lejos de lo que yo esperaba
pero no encontré respuesta. En el lugar
donde todos los días mi rostro va a reflejarse
encontré una piedra oscura
de afiladas puntas.
NO TENÉS NADA MÁS

No tenés nada más que palabras


y decir esto
y decir que eliminaste los límites
entre el ser y no tener
es casi decir lo mismo.

Trabajás con nada.


Escribís sobre el vacío.
Frente a la rugosa realidad
tus herramientas se deshacen.

Asomado a una noche extraña


arrasada por los vientos
poblada de estrellas furiosas
que una vez dictaron a otros hombres
los nombres de fuego de Arturo
la Osa y el Centauro:
tu lengua sin cielo
tiembla
y se retuerce.

ENCADENADO A ESAS PALABRAS QUE NO VIENEN

No es fácil estar sentado aquí


esperando que las palabras vengan al fin
a sacarnos de este vacío donde sudamos
un áspero y conocido perfume a soledad.

No se puede esperar demasiado del tiempo.

En el patio observo
la línea de la mañana. El viejo sol
con una paciencia infinita trilla
lentamente la flamante llanura.

En este mes de septiembre


entro en mi trigésimo qué?

La gata de casa
semidormida
se revuelve voluptuosamente sobre el pasto:
con los ojos entreabiertos, indiferentes hacia afuera
como si gozara íntimamente con algún secreto
que yo no tengo
parece no importarle demasiado
mi desprotección.

Adentro
mi hijo pequeñito duerme todavía
duerme y sueña y vuela.
Yo en cambio sigo aquí
encadenado a esas palabras que no vienen.
LA ARAÑA

La veo asomarse en el orificio de un tronco podrido.


¿Cuál es, exactamente, su mundo? No lo sé.
Quizás sea ese tenso cordaje
entre ramas y hojas,
sobre el cual pretende ahora avanzar.

Alrededor nada se mueve.


Pero ella debe haber escuchado un oscuro llamado:
¿Mide realmente
la distancia que la separa del centro?
¿O se siente poderosamente atraída
por ese vacío cargado de peligros?
Como nosotros, a veces, en medio de la oscuridad
y de las palabras,
ella, la araña, emerge de pronto hacia la luz
y se aquieta de golpe
atenta a todas las vibraciones
de la red.

TRABAJO NOCTURNO

Temprano
esta mañana
encontré en el patio de casa
el cuerpo de una enorme rata
inmóvil.
Moscas de alas tornasoladas
zumbaban alrededor del cadáver
y se apretaban en los orificios de unas heridas
que habían sido sin duda mortales.
Con bastante asco
la alcé con la pala y la enterré
en un rincón alejado
del jardín.

Al volverme
desde el matorral de hortensias florecidas
emergió mi gata dócil
desperezándose.
Su brillante pelaje estaba todavía
erizado por la electricidad de la noche.
Me miró
y después comenzó a seguirme
maullando suavemente
pidiéndome -como todas las mañanas-
su tazón de leche fresca
y pura.

5
Suave es caer en la habitación
cuando hemos dejado detrás
esa acumulación crujiente de horas
quemadas para vivir.

Suave es la presencia de los muebles


la línea de tu nuca acompañando
la inclinación de tu cabeza sobre el libro.
Suave es el fondo de mar de tus ojos.

Y más suave la hora - en que ya cansado


pero terriblemente libre - enciendo
la lámpara que apagaré muy tarde.

Una vez más estás en el comienzo de la mañana,


herido, insoportable, más débil todavía,
mirando cómo fluye la luz de las cosas,
la clara quietud renaciendo de las sombras.

Una vez más la luz fuera de la ventana


y por dentro sombras apaciguadas y lentas.
La ceniza sobre la mesa, el lomo de los libros
y ese desorden de papeles como de algo
que fue nerviosamente buscado durante la noche.

Me voy temprano y regreso muy tarde


cuando la noche ha hecho ya
gran parte de su trabajo
y no queda tiempo para detenerse a mirar.

Así paso los días. Como si lo mejor de mí


estuviera paralizado y muerto
o mejor como si no hubiera existido nunca.

Nada más que este rostro hipnotizado.


Como un pájaro nocturno
alguna palabra escala mi sangre.
Entiendo que debo quemar mis manos una vez más.
Abro el cuaderno y escribo rápidamente.
Todo arde.

HABIA ESTADO...

Había estado
buscando una casa, un lugar
donde poder vivir,
paredes alquiladas
cualquier cosa.
Al volver
desde el centro de una plaza vacía
alcancé a ver ese frío y lejano sol
que siempre se apaga detrás de las grandes ciudades.

LENTAMENTE ELLA SE MUEVE


BAJO LA LUZ DE MI MIRADA

1.

Lentamente ella se mueve bajo la luz de mi mirada


Ondula como una enredadera desbordante.
Bajo la noche llena de brisas y de brillos
Gira y se mece
Tocada por las alas de mis ojos
Que se afanan alrededor,
Sostenida por el sueño de mi deseo.

2.

Pero no. Las cortinas están quietas,


Ningún estremecimiento las recorre.
En la casa no hay ruidos.
En realidad, ella no está en ninguna parte.
Lo que desde la ventana
Están solo el mismo paisaje de siempre.
Y no hay nada de música
En esto.
En esta expectación, en este silencio vertical
No hay ni una sola gota de piedad.
Nadie se ha sentado al lado mío esta noche.
Ni la más miserable palabra.

3.

Querida sombra: las palabras


No están en ninguna parte
En ningún lugar
En ningún sitio
Que no sea el borde mismo de este silencio
El centro de esta quietud
Donde el vació se pasea
Como una eterna ama de llaves.
Vació
Donde nadie baila ni se mece
Y donde sin embargo,
¡Algo tendrá que reventar!

ÉPOCA

Un prolongado ulular me despertó durante la noche.


Tuve una visión fugaz de luces rojas y amarillas,
Intermitentes.
Con los ojos recién abiertos en la oscuridad
Escuche el sonido giratorio por las calles desiertas.
Instintivamente estiré mi mano por entre las varillas
Y palpé el cuerpo de mi pequeño hijo:
Suave, cálido,
Pacificado como un animalito.
Él no sabe nada de estas cosas.
No sabe nada del sueño cortado
En la fría madrugada.
Ni tiene nunca tampoco por qué saber
Cómo brotan del sueño estas visiones:
Cómo giran, intermitentes, en la memoria,
Y flotan con sus ojos de vidrio alrededor del corazón.

AZALEAS

Azaleas
Begonias
Helechos moros
Sandalias de hojas caladas y palmiformes conviven
En una armonía espontánea en el patio de esta pensión.
Las paredes blancas proyectan el silencioso contraste.
Verde sobre blanco.
La trepadora conduce la mirada a los altos de la vieja casa.
La hora o la deshora del día dominical apaga y tritura
Los ruidos de la ciudad.
¿Y que hace este hombre detrás de la ventana?
¿Pensara que la armonía exterior es aparente?
¿Real?

5 docenas

1kg de molida mita tapa de asado daditos

1kg de cebolla cabeza menos una

Medio cebolla verdeo

Pico cebolla

Pico cebolla verdeo parte blanca

Una cucharada y media grasa de chancho bien hirviendo

Cebolla de cabeza reahogo a mita de cocción parte blanca verdeo

Cuando esta va sal gruesa, cucharada ajin molido, pimentón, comino cayena

Mezclo bien agrego carne dadito, luego molida. Cambia apenas de color

Apago pongo cebolla de verdeo mezclo y dejo tapada.


Sandra querida.

Buen día

Espero que andes bien.

Luego de la charla que tuvimos en abril, y en la medida que la coyuntura me lo ha


permitido, he estado siguiendo las conversaciones que hubo entre la Secretaría Académica
del rectorado y nuestro Departamento con la dirección de teatro de la Facultad de Artes de
la UNC.

Seguí esas charlas que arrancaron en algún momento de abril y la última conversación que
tuve con Sergio fue unos días después del intento de asesinato de CFK. Me comentó que
había tenido un par de contactos con la gente de la UNC, pero ya me venía diciendo que
estaba desbordado por la coyuntura, que estaban desencontrados y no habían podido
avanzar mucho. Unos días después me invitaron a una reunión en la Facultad de Artes
donde estuvieron trabajando en una primera hipótesis concreta para poner en común y
discutir con la UNA, me pusieron al tanto en términos generales de la misma, y se
comprometieron a ponerse en contacto con nuestra universidad para ver en detalle las
cuestiones administrativas que permitan poder avanzar y hacerlo posible.
Van a contactarse la semana que viene.
Quería aprovechar para agradecerte otra vez la predisposición para poder trabajar en esta
posibilidad que aparece y que nos permitiría concretar algo de lo que habíamos hablado en
borrador hace muchos años y que ahora se nos presenta como una chance concreta.

Voy a estar en CABA los primeros días de noviembre. Te mensajeo a ver si tenés un rato y
nos tomamos un café. Te dejo un beso.

Gracias.

Pablo

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