1
PROCEDIMIENTO: ORDINARIO.
MATERIA: DESPIDO INJUSTIFICADO Y COBRO DE PRESTACIONES
DEMANDANTE: ARMIN MARCELO DE LA ROSA PATIÑO
R.U.T.: 10.556.365-5
DOMICILIO: LA CANDELARIA N° 1714, VILLA BRISAS DE LA RIBERA, VALDIVIA
PATROCINANTE 1: ROBERTO HERNÁN VILLAVICENCIO VEGA
R.U.T.: 13.586.236-3
PATROCINANTE 2: MIKEL EDUARDO BERAZALUCE LAVANDEIRA
R.U.T.: 14.392.006-2
DEMANDADO: ILUSTRE MUNCIPALIDAD DE CORRAL
R.U.T.: 69.200.200-8
DOMICILIO: ESMERALDA N° 145, CORRAL
REPRESENTANTE: MIGUEL HERNÁNDEZ MELLA
RUT: IGNORO RUT
DOMICILIO: ESMERALDA N° 145, CORRAL
EN LO PRINCIPAL: DEMANDA DESPIDO INJUSTIFICADO Y COBRO DE PRESTACIONES. PRIMER
OTROSÍ: ACOMPAÑA DOCUMENTOS. SEGUNDO OTROSÍ: NOTIFICACIÓN ELECTRÓNICA. TERCER
OTROSÍ: PATROCINIO Y PODER.
JUZGADO DE LETRAS DEL TRABAJO DE VALDIVIA
ARMIN MARCELO DE LA ROSA PATIÑO, cesante, cédula nacional de identidad Nº
10.556.365-5, con domicilio en La Candelaria N° 1714, Villa Brisas de la Ribera, Valdivia, a US.
respetuosamente digo:
Que deduzco demanda por despido injustificado y cobro de prestaciones laborales en contra
de la ILUSTRE MUNICIPALIDAD DE CORRAL, persona jurídica de derecho público, representada por
su alcalde don Miguel Hernández Mella, ignoro profesión u oficio, o por quien represente a dicha
persona jurídica según dispone el artículo 4º del Código del Trabajo, todos con domicilio para estos
efectos en Esmeralda N° 145, comuna y ciudad de Corral, a fin de que se declare que la demandada
2
me debe pagar las cantidades que más adelante se indican, con los recargos legales
correspondientes, fundado en las siguientes consideraciones de hecho y de derecho que paso a
exponer:
I.- ANTECEDENTES GENERALES
Con fecha 4 de febrero de 2009 se suscribió entre este compareciente y la Ilustre
Municipalidad de Corral un contrato para “Asesoría en Turismo, Cultura y Explosivismo”, aprobado
por Decreto Exento N° 184, de igual fecha, de la aludida Municipalidad, obligándose este actor,
según su cláusula Décima Cuarta, a “programar acciones de difusión y promoción turística comunal,
desarrollar la proyección Turística Patrimonial relacionada con los Castillos y con el Patrimonio
natural de la comuna”, debiendo además “Asesorar al municipio en la elaboración de proyectos y
en el uso de explosivos en actividades que el municipio requiera”. Cabe destacar, por ser esencial
para los efectos de esta acción, que en esta contratación, que fue la primera de muchas continuas
en el tiempo y que se prolongaron sin solución de continuidad hasta el 31 de diciembre de 2021, se
estableció a favor de este demandante el “uso de seis días de permiso, con goce de honorarios”, ello
en “iguales características que rige para el personal municipal afecto a la ley 18.883/1989”,
contemplándose también el derecho a presentar licencia médica en cláusula Octava, que señala que
“El asesor en caso de enfermedad al presentar licencia médica, podrá percibir el total de sus
honorarios previa ponderación de este municipio”. Destaco estos antecedentes, pues son
circunstancias claras en orden a la obligación asumida por este demandante, desde un inicio, de
destinar mi tiempo personal en forma continua a la prestación de los servicios -única forma en que
se puede explicar la posibilidad de obtener un “permiso” para poder ausentarse de las labores o
bien la presentación de una licencia médica-.
Este tipo de vinculación jurídica, en que se suscribió un contrato de asesoría mediante
licitaciones públicas, se prolongó en forma continua mediante contratos sucesivos, suscritos en los
mismos términos indicados precedentemente, en los que si bien se hace mención a una supuesta
ejecución de obra, la verdad es que daban cuenta de una prestación de servicios inmateriales y
personales, en los que, tal como se explicó, se otorgaba el derecho a días de permiso, licencias
médicas, se proveía de una oficina con todos los implementos necesarios para la prestación de los
servicios, debiéndose girar mensualmente una boleta de prestación de servicios profesionales, lo
cual es propio, por cierto, de la relación comúnmente denominada a honorarios. Esta forma de
3
laborar para el municipio demandado se prolongó, continuamente, hasta el 2013, año en el cual, y
sin solución de continuidad, se comienzan a suscribir contratos de prestación de servicios a
honorarios, inicialmente por las mismas labores (Asesor en Gestión Turística, Cultura y Manejo de
Explosivos). En este contrato se otorgaron 6 días de permiso administrativo, manifestándose en la
cláusula UNDÉCIMA que si operaba la renovación para el año 2014, se me otorgarían 10 días de
vacaciones, concedidos, según señala textualmente el aludido contrato, “previa visación de su jefe
directo”, prolongándose estas estipulaciones hasta el fin de la relación laboral. Esto último es
destacable, pues también es una expresión de subordinación, pues los permisos administrativos
suponen, por cierto, permanencia y disposición constante en jornada de trabajo para el empleador,
reconociéndose, además, la existencia de una sujeción a un jefe directo.
Los convenios de prestación de servicios a honorarios fueron renovados sucesivamente,
agregándose en aquel suscrito con fecha 1 de enero de 2018 la función de Encargado de SERNAC
Comunal -sin perjuicio de que dicha labor la venía desarrollando desde el año 2014-, lo que se
prolongó hasta la fecha de mi despido. Esto último, sin perjuicio de que en los hechos debí asumir
otras labores que se encontraban fuera de los contratos formalmente suscritos, como aquellas
relacionadas con la gestión de solicitudes por ley de transparencia, labores administrativas
asociadas a las funciones contratadas, entre otros.
En suma, y como se acreditará en la etapa procesal respectiva, en mi caso existió una serie
sucesiva de contratos, en virtud de los cuales presté servicios personales continuos a la demandada,
desde el 4 de febrero de 2009 hasta el día 31 de diciembre de 2021 (es decir, 12 años y 10 meses
aproximadamente), fecha esta última en la cual fui despedido sin expresión de causa legal ni
formalidad alguna, lo cual era necesario dado a que, tal como expondré y acreditaré, más que una
contratación a honorarios existió un contrato de trabajo de naturaleza indefinida, por reunirse todos
los requisitos contemplados en el Código del Trabajo aplicables en la especie por no cumplirse las
exigencias para estar frente a una contratación de carácter civil.
II.- DEL INICIO Y CONTINUIDAD DE LOS SERVICIOS PRESTADOS
Tal como indiqué, mis servicios se iniciaron el 4 de febrero de 2009, suscribiéndose
inicialmente contratos asociados a licitaciones públicas, en los cuales se hacía alusión a la ejecución
de una obra, pero que sin embargo, implicaban la prestación de servicios personales, inmateriales,
4
sujetos al control de una jefatura y con disposición permanente y continua de mi tiempo de trabajo
a la demandada, en una oficina dispuesta por ésta. Luego, y sin solución de continuidad, desde el
año 2013 se sinceró el sistema utilizado, suscribiéndose y aprobándose por el municipio Convenios
de Prestación de Servicios a Honorarios, que se fueron renovando en las mismas condiciones de
manera sucesiva en el tiempo, manteniéndose en la formalidad las mismas funciones asignadas,
asociadas al turismo, cultura y explosivismo, agregándose, tal como se indicó, incluso, la labor de
encargado de Sernac de Corral, aunque en los hechos mis labores traspasaban dichos límites
contractuales, asumiendo otros cometidos por haber sido dispuestos por mi ex empleadora. Y así
será demostrado en juicio.
Cabe agregar aquí, que mi labor era supervisada por el o la Directora de la SECPLAN de la
Ilustre Municipalidad de Corral, a quien debía entregar mis informes técnicos, que era la manera en
que controlaban mi trabajo, dependiendo también del Alcalde.
Ahora bien, en lo que dice relación con las condiciones contractuales, en los diversos
convenios de prestación de servicios celebrados con la demandada se establecían derechos que en
definitiva correspondían en alguna medida a aquellos establecidos para trabajadores, que no se
condecían con mi supuesta calidad de prestador de servicios a honorarios, tales como:
1.- El derecho a días administrativos.
2.- El derecho a presentar licencia médica.
3.- La entrega de vestuario institucional para el desarrollo de las funciones.
4.- Derecho a reembolso por concepto de movilización, alimentación y alojamiento en
aquellos casos en que hubiese sido encomendado por el Municipio.
5.- Derecho a gastos por rendir por concepto de alimentación, pasajes, arriendo de
vehículos, combustible, cuando por motivo de actividades encomendadas se debían realizar fuera
de la comuna, provincia, región o país.
6.- Derecho a capacitación de acuerdo con las actividades desarrolladas.
7.- El derecho a 10 días de permiso con goce de honorarios en caso de renovación del
convenio, que no es más que el reconocimiento del derecho al descanso anual, sin perjuicio de que
el tiempo otorgado convencionalmente se encontraba por debajo del mínimo legal de 15 días
hábiles por cada año de servicio.
5
Lo anterior, sin contar que en los hechos se me hizo entrega, por todo el periodo trabajado,
de una Oficina de propiedad de la Municipalidad, en la cual desarrollaba mis funciones, ello con los
muebles, enceres e implementos dispuestos por la demandada.
En suma, tal como se expresó, presté servicios en virtud de una seguidilla de contratos a
honorarios, desde el año 2009, siempre sin solución de continuidad, por los cuales desempeñé,
finalmente, diversas funciones asociadas al Turismo y Cultura de la comuna, así como gestión del
SERNAC de Corral, esto último según convenio suscrito al efecto, gestionando además solicitudes
por ley de transparencia asociados a la oficina a mi cargo, todos correspondientes a cometidos
habituales y permanentes de la Municipalidad, afirmación esta última que se sustenta, en primer
lugar, en el tiempo durante el cual presté servicios (12 años y 10 meses aproximadamente), así como
en la propia Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades, N° 18.695, que en su artículo 4
establece como funciones que pueden desarrollar estos órganos de la administración del Estado las
asociadas a la cultura (letra a) o al turismo (letra b), razón por la cual, por lo demás, desde al año
1993, existe en la Municipalidad de Corral la Unidad de Turismo, denominada en un primer periodo
como “Oficina de Turismo de Corral”, la cual, desde el año 2009, tiene por denominación “Oficina
de Turismo y Cultura Patrimonial”.
Dentro de algunas situaciones destacables, de muchas que acreditaré en juicio, de las que
se extrae mi calidad de trabajador subordinado, se encuentra, en primer lugar, y tal como se indicó,
la de encargado de la oficina del SERNAC en la comuna de Corral. En este contexto, cabe indicar que
la Ilustre Municipalidad de Corral celebró el año 2012 un Convenio de Cooperación Mutua con dicho
Servicio Público, el cual tiene por objeto, según lo establecido en la Resolución Aprobatoria, que
será incorporada en la etapa procesal correspondiente, el “habilitar en dicha Corporación Edilicia el
funcionamiento de una oficina de atención al consumidor, el que será para todos los efectos una
dependencia administrativa de la Municipalidad” (el destacado es de quien suscribe).
Ahora bien, en la cláusula sexta del convenio, se establece que “Para el funcionamiento de
la Plataforma SERNACfacilita Municipio indicada, la Municipalidad dispondrá de a lo menos un
funcionario/a, además de funcionario reemplazante, que posean el perfil adecuado para el cargo,
con la dedicación diaria suficiente para atender las consultas y reclamos que formulen los
consumidores y usuarios, y realizar todas las gestiones que se deriven de las presentaciones de
reclamos”.
6
Por otra parte, en su cláusula novena se dispuso que “La Municipalidad incorporará esta
Plataforma SERNACfacilita Municipio a su estructura administrativa con el fin de asegurar los
recursos, gestión y destino de las acciones que emprenda”.
Por último, en lo que interesa a este actor, conviene señalar que en la cláusula Décima se
estipuló que “Para el adecuado desarrollo de las actividades y compromisos que derivan de este
convenio, las partes han acordado la designación de representantes. El SERNAC designa a al/la
funcionario/ Sra. María Verónica González Ortega, Administradora de Plataformas y la
Municipalidad designa a don Marcelo de la Rosa Patiño en su calidad de Encargado de la Plataforma,
para que realicen el seguimiento al cumplimiento de las metas y finalidades del presente convenio,
pudiendo efectuar las correcciones que durante su desarrollo se pudieran detectar, debiendo al
efecto comunicar sus conclusiones a la Dirección Regional de los Ríos del SERNAC y a la
Municipalidad de Corral”.
De esta forma, desde al año 2012 se encuentra en funcionamiento permanente esta Oficina
incorporada a la estructura administrativa de la Ilustre Municipalidad de Corral, la cual exige, según
convenio, la disposición permanente de un funcionario del ente Edilicio, el cual, según el mismo
convenio, era este compareciente, sujeto de esta forma a un horario y al subsecuente control de
la Municipalidad por ser éste el Órgano Administrativo a cargo de esta oficina, el cual se extendía
y extiende desde las 9:00 a las 17:00 hrs., tiempo en el cual debía estar a disposición de estas
funciones junto con las otras que debía cumplir en mi calidad de funcionario encargado de turismo
y cultura. De hecho, a esta fecha, en la página del SERNAC todavía aparece mi nombre como
encargado de la Oficina Municipal de Corral, con el aludido horario, lo que será acreditado en el
proceso.
También, es destacable el hecho de que el Alcalde, me extendió en reiteradas
oportunidades autorizaciones para representar al Municipio ante la Dirección General de
Movilización Nacional en los trámites para obtener los permisos pertinentes para el conocido
espectáculo de fuegos artificiales ofrecido por el ente edilicio a la comunidad corraleña. Esto es un
antecedente de la mayor relevancia, pues ello implica, en definitiva, el reconocimiento de parte del
Alcalde, máxima autoridad del Municipio, de mi carácter de trabajador subordinado, considerado
realmente y en los hechos como un funcionario más sujeto a órdenes e instrucciones. En este orden
de ideas, el otorgar la facultad de representación de la Municipalidad constituye, claramente, un
mecanismo que puede involucrar responsabilidades administrativas, lo cual fue hecho sobre mi
7
persona dada mi posición de subordinación y dependencia que tenía dentro de la organización. De
otra forma no se explica esto.
Además, dentro de mis diferentes funciones que en los hechos desempeñé para la
demandada en todos los años de contratación, fui designado incluso como miembro de la Comisión
de Recepción Provisoria del Proyecto “Construcción Mirador Morro Gonzalo”, esto mediante
Decreto Exento N° 1.621, de fecha 4 de septiembre de 2019, en el cual se establece, “DESÍGNASE a
los funcionarios que se indican, para que integren la Comisión Encargada de la Recepción Provisoria
del proyecto “CONSTRUCCIÓN MIRADOR MORRO GONZALO”, consignándose mi persona dentro de
dicho órgano. V.S. Concordará con este compareciente, que la asignación de dicha responsabilidad
no es sino un claro demostrativo de la sujeción que este demandante tenía respecto de la jefatura
superior, en una estructura y forma de trabajo claramente jerarquizada, pues este tipo de
comisiones debe estar conformado por funcionarios propiamente tales, dada la eventual existencia
de responsabilidad administrativa. Y, más allá de la formalidad de mi contratación -a honorarios-,
en los hechos era un funcionario más, sujeto a las órdenes e instrucciones de mi superioridad.
De esta forma, tal como acreditaré contundentemente en juicio, todas las funciones que me
tocó desempeñar, que fueron asignadas por mi jefatura, constituyen labores absolutamente
habituales y permanentes del Municipio, no pudiendo ser calificados como trabajos accidentales ni
servicios específicos, lo que es de la mayor importancia según quedará claro al término de esta
presentación.
III.- DE LA IMPROCEDENCIA DE LA CONTRATACIÓN A HONORARIOS
La contratación a honorarios se encuentra regulada en el artículo 4 del Estatuto
Administrativo Para Funcionarios Municipales, norma que en su inciso primero contempla
efectivamente dicha posibilidad, pero acotada a profesionales y técnicos de educación superior o
expertos en determinadas materias, “cuando deban realizarse labores accidentales y que no sean
las habituales de la institución”. También se puede contratar sobre la base de honorarios, según el
inciso segundo, la prestación de servicios para cometidos específicos, conforme a las normas
generales. Todas estas hipótesis, a mi respecto, no se dan.
8
En este contexto, cabe citar un reciente fallo de unificación de jurisprudencia dictado por
nuestra Excelentísima Corte Suprema, autos Rol 62.979-2020, de fecha 31 de diciembre de 2021, en
el cual se sostuvo lo siguiente:
Noveno: Que, del análisis conjunto de las normas mencionadas
precedentemente y del carácter del contrato de honorarios suscrito entre la demandada
y la demandante, aparece que se trata de una modalidad a través de la cual la
Municipalidad cumple sus fines normativos, no empleando personal propio en ello, sino
que a aquellos que sirven a tal finalidad, pero siempre teniendo en consideración el
carácter esencial, final y central que trasciende a esta decisión, en cuanto a estar
cumpliendo uno de sus objetivos, que no es otro que satisfacer las exigencias de la
comunidad a la cual sirve, con un claro propósito de promoción social que en este caso
se ejecuta por medio de la demandada en forma permanente y habitual, tarea de
ordinario cumplimiento que por ley se le encomienda, de modo que no puede sostenerse
que la relación existente entre las partes se enmarcó dentro de la hipótesis excepcional
contenida en el artículo 4° de la ley N° 18.883”.
Ahora bien, tal como se indicó, me desempeñé alrededor de 12 años y 10 meses de manera
permanente y continua en labores relacionadas con el turismo, cultura y manejo de explosivos en
programas de reanimación histórica, y en programas culturales desarrollados por la Municipalidad
de Corral, debiendo programar acciones de promoción y difusión turística comunal, desarrollando
la promoción turística patrimonial relacionada con los castillos y con el patrimonio cultural de la
comuna, asumiendo funciones además de encargado de la Oficina del Sernac de Corral, por
convenio suscrito por el Municipio con dicha repartición pública, estando a cargo de las solicitudes
por ley de transparencia relacionadas con esta área, siendo identificado en diversas instancias, tanto
internas como externas, como el Encargado de Turismo de la Municipalidad de Corral. En este
contexto, es claro que se ha traspasado el límite normativo contemplado en el artículo 4 de la ley
18.883, pues mis funciones iban encaminadas a satisfacer necesidades o exigencias hacia la
comunidad de Corral, en forma permanente y habitual, formando parte de los fines normativos del
Municipio.
Obviamente, las labores realizadas no se acotaron únicamente a la antedicha descripción,
sino que a múltiples labores encomendadas por mi jefatura directa. Y por cierto que la habitualidad
9
se desprende, también, y tal como se expresó, del extenso periodo de tiempo durante el cual las
desempeñé.
Por lo tanto, según lo dicho y la prueba que se incorporará al proceso, no se cumplieron con
los requisitos legales para entender procedente la contratación a honorarios a mi respecto, pues las
labores contratadas no eran accidentales ni menos específicas, sino que eran y son habituales en
la institución, existiendo realmente, según se demostrará a continuación, una relación de naturaleza
laboral sujeta a las disposiciones del Código del Trabajo.
Por último, conveniente resulta citar un reciente Dictamen emitido por Contraloría General
de la República, correspondiente al N° E173171/2022, de fecha 10 de enero del presente año, por
el cual se imparte instrucciones respecto de las contrataciones a honorarios en los órganos de la
Administración del Estado, documento dictado a propósito del uso indiscriminado y precarizador
que en el último tiempo se ha dado a los convenios a honorarios, y en el cual se expresa lo siguiente,
en su parte pertinente:
“Sobre la materia es necesario señalar que esta Contraloría General ha manifestado
que, por regla general, la contratación a honorarios solo procede para realizar tareas
accidentales y, excepcionalmente, para efectuar labores habituales cuando se trata de
cometidos específicos, esto es, tareas claramente individualizadas y determinadas en el
tiempo, sin que lo anterior signifique que una entidad pública pueda llegar a desarrollar
sus funciones permanentes a través de este procedimiento (dictámenes N 25.333, de
1990; 27.604, de 1997; 2.095, de 1998; 40.021, de 1998; 20.045, de 2003; 52.803, de
2009 y 30.048, de 2013).
Ahora bien, teniendo presente lo expresado en el apartado anterior, se ha estimado
pertinente efectuar un reestudio de la materia y una reinterpretación de los artículos
11 de la ley Nº 18.834 y 4° de la ley Nº 18.883, considerando la necesaria aplicación del
principio de primacía de la realidad que debe orientar la labor interpretativa del
Derecho Administrativo y la búsqueda de soluciones que armonicen el actuar de las
entidades de la Administración con aquella directriz.
Al respecto, y tal como se adelantó, es menester relevar que todas las labores que, por
su naturaleza, son inherentes a la función pública, deben desarrollarse por los
10
servidores de planta o a contrata del respectivo organismo y, excepcionalmente, por
personas contratadas a honorarios.
Luego, se debe anotar que, en ejercicio de la facultad de contratar a honorarios, en la
mayoría de los casos se disponen sucesivas renovaciones de tales convenciones, lo que
implica que el órgano público, a través de dichos prestadores de servicios y bajo esa
modalidad contractual, termina desarrollando en forma permanente sus labores
habituales, desvirtuando el carácter excepcional y eminentemente transitorio de tales
contrataciones al igualarlas así con los empleos de planta y a contrata.
Por ello, resulta necesario entender que esas disposiciones siempre tuvieron por objeto
que la contratación a honorarios se circunscribiera a personas que no se integrarían de
forma permanente al servicio, ni quedarían sujetas a una intensa dirección de la
autoridad ni a la obligación de permanencia en el lugar de trabajo. De esta manera, su
vínculo con el organismo carecería de la intensidad y estabilidad que caracteriza al de
los funcionarios públicos, por lo que la contratación a honorarios deberá quedar
restringida a los casos que se contemplan en el numeral siguiente”.
Indicando el aludido Dictamen, en definitiva, 3 hipótesis en las cuales sería lícita la
contratación sobre la base de honorarios, ninguna de la cuales aplica a mi persona.
IV.- DE LA EXISTENCIA DE CONTRATO DE TRABAJO
No reuniéndose los requisitos de la contratación a honorarios, y no formando parte en el
tiempo en que presté los servicios de la planta o contrata de la Institución, por aplicación del
principio de primacía de la realidad, mi relación jurídica correspondía a un contrato de trabajo
regido por las normas del Código del Trabajo, teniendo derecho a todos los beneficios y protección
de esta normativa.
Ahora bien, el artículo 7 del Código del Trabajo define al contrato individual de trabajo como
“una convención por la cual el empleador y el trabajador se obligan recíprocamente, éste a prestar
servicios personales bajo dependencia y subordinación del primero, y aquél a pagar por estos
servicios una remuneración determinada”, elementos que concurren a mi respecto.
11
Efectivamente, existió una prestación de servicios, por los cuales obtuve una remuneración
mensual, labores que fueron desarrolladas bajo subordinación o dependencia. Este último aspecto,
central para la calificación de laboralidad, queda de manifiesto en mi caso por una serie de hechos,
tales como:
1.- La necesidad de estar a disposición permanente de mi ex empleadora, que era de tal entidad que
incluso se reconocía el derecho a permisos administrativos (los que por esencia constituyen una
causal justificada de ausencia del trabajo)
2.- La obligatoriedad de servir todos los días de la semana una jornada de trabajo, en un horario
determinado, dada la asignación que se me hizo de la oficina del Sernac Municipal, tal como lo
expliqué anteriormente.
3.- La existencia de un control o supervigilancia permanente de parte de mis jefaturas de las labores
realizadas, la cual se realizaba mediante correos electrónicos, solicitudes de informes, supervisión
directa y personal de mi presencia y ejecución de funciones, etc.
4.- El trabajo lo realizaba según las pautas de dirección y organización que impartía mi empleador,
estando sujeto a su dependencia técnica y administrativa. Esta supervigilancia se traducía en
instrucciones y controles acerca de la forma y oportunidad de la ejecución de las labores por mi
parte.
5.- La prolongación por más de 12 años y 10 meses de mis funciones, con la obligación de
mantenerme a las órdenes de mi empleador, en forma estable y continua, entregando mis informes
y ejecutando mis tareas, siempre oportunamente.
6.- Además, se me asignó un espacio de trabajo perteneciente a la Ilustre Municipalidad de Corral,
trabajando con los implementos, enseres, materiales y dispositivos tecnológicos entregados por
dicha repartición. Además, las boletas de honorarios siempre fueron emitidas de manera continua
e ininterrumpida en forma mensual, lo que revela que lo que se pagaba era, precisamente, una
remuneración mensual. Durante el tiempo de prestación de servicios, para poder percibir mi
remuneración, debía entregar la respectiva boleta de honorarios junto a un informe con las labores
desarrolladas, informe que una vez aprobado por el respectivo jefe de administración y finanzas,
daba lugar al pago de la remuneración.
12
7.- La consideración de este compareciente para una serie de actos, cometidos o trabajos que
corresponden a funcionarios propiamente tales y que envuelven, en definitiva, el reconocimiento
de parte de la demandada de que en los hechos me encontraba inserto en una organización
jerarquizada, encontrándome claramente bajo una subordinación o dependencia. Esto será
acreditado debidamente.
En este contexto, se debe recordar que conforme lo establecido en el artículo 8 del Código
del Trabajo, toda prestación de servicios en los términos establecidos en el artículo 7 del mismo
Código hace presumir la existencia de un contrato de trabajo.
Y así lo ha sostenido reiterada y uniformemente nuestra Excelentísima Corte Suprema,
máximo Tribunal que ha sostenido que existirá contrato de trabajo -tratándose de trabajadores del
sector público que prestaron servicios a honorarios- cuando no se cumplan los requisitos para la
procedencia de dicha forma de contratación, ni se haya laborado en la planta, contrata o suplencia
del Servicio respectivo, y siempre que concurran en los hechos los elementos constitutivos de una
relación laboral conforme al Código del Trabajo, es decir, prestación de servicios remunerados bajo
subordinación o dependencia, ello por ser este tipo de relación la regla general.
En el anterior contexto, puedo citar nuevamente la sentencia de unificación de
jurisprudencia, autos Rol 62.979-2020, de fecha 31 de diciembre de 2021, de nuestra Corte
Suprema, en el cual se sostuvo lo siguiente, en lo pertinente:
“Séptimo: Que, entonces, la acertada interpretación del artículo 1° del Código del
Trabajo, en armonía con el artículo 4° de la Ley N° 18.883, está dada por la vigencia de
dicho Código para las personas naturales contratadas por la Administración del Estado,
que aun habiendo suscrito sucesivos contratos de prestación de servicios a honorarios,
por permitírselo el estatuto especial que regula a la entidad contratante, se
desempeñan en las condiciones previstas por el Código del ramo. Bajo este prisma debe
uniformarse la jurisprudencia, en el sentido que corresponde calificar como
vinculaciones laborales, sujetas al Código del Trabajo, a las relaciones habidas entre
una persona natural y un órgano de la Administración del Estado, en la medida que
dichos lazos se desarrollen fuera del marco legal que establece el artículo 4° de la Ley
N° 18.883, que autoriza la contratación, sobre la base de honorarios, ajustada a las
condiciones que dicha norma describe, en la medida que las relaciones se conformen a
13
las exigencias establecidas por el legislador laboral para los efectos de entenderlas
reguladas por la codificación correspondiente”.
Por lo dicho, mi vinculación jurídica correspondió a un contrato de trabajo, de naturaleza
indefinida dado el extenso tiempo en que presté servicios, encubierto improcedentemente por
continuos contratos a honorarios, debiendo predominar aquella forma de contratación dado el
principio de primacía de la realidad, fundamental en derecho del trabajo, así como el principio
protector, aplicándose a mi respecto todas las normas pertinentes del Código del Trabajo.
V.- DEL TÉRMINO DE LA RELACIÓN LABORAL
Con fecha 31 de diciembre de 2021 se produjo el termino de mi contrato de trabajo, de lo
cual se me notificó con fecha 25 de noviembre del mismo año mediante una sucinta carta suscrita
por el Sr. Alcalde de la comuna de Corral, misiva en la cual se señaló lo siguiente:
“Junto con saludar, a través de este medio informo a usted que su convenio a honorarios
como asesoría en turismo para la municipalidad de Corral, el cual finaliza el 31 de diciembre de 2021
no será renovado para el año 2022 por necesidades de la institución”.
De esta forma, siendo que en realidad la vinculación jurídica que existía entre mi persona y
la demandada correspondía a una relación laboral, no se cumplió a mi respecto con el
procedimiento contemplado en el artículo 162 del Código del Trabajo, que rige en términos
imperativos dada la verdadera naturaleza del vínculo -contrato de trabajo- que unía a las partes. En
efecto, mi ex empleador no cumplió con comunicar por escrito mi despido, personalmente o por
carta certificada enviada al domicilio señalado en el contrato, con expresión de la o las causales
invocadas -correspondiente necesariamente a alguna de las reguladas en los artículos 159, 160 o
161 del Código del Trabajo- y los hechos en que se fundan. Se trata, entonces, de un despido carente
de causal, y por lo tanto injustificado, siendo procedentes las indemnizaciones reguladas en este
cuerpo legal, es decir, la sustitutiva del aviso previo así como la indemnización por años de servicio
recargada en un 50%, según lo dispuesto en el artículo 168 del mismo Código, inciso primero y su
letra b). Y para estos efectos, hago presente que mi última remuneración mensual devengada fue
de $ 1.450.000 (un millón cuatrocientos cincuenta mil pesos).
14
Por otra parte, cabe indicar que durante todo el periodo que duró la relación laboral mi ex
empleador no cumplió con otorgarme los feriados legales en su integridad. De esta forma, aun
cuando se incluía este derecho en los convenios (aunque inferior en días a lo establecido en el
Código del Trabajo), la verdad es que nunca se me autorizó el uso de vacaciones, por lo que se me
adeudan los feriados legales por todo el periodo trabajado, correspondientes a 180 días hábiles de
feriado legal y proporcional, lo que corresponde a $12.421.666.
VI.- DE LAS PRESTACIONES DEMANDAS
Así las cosas, existiendo realmente un contrato de trabajo, de naturaleza indefinida dada la
extensión de la relación laboral, mi ex empleador debía cumplir con las formalidades propias para
proceder a su término conforme al artículo 162 del Código del Trabajo, lo cual no hizo en la especie.
Además, dada la naturaleza del vínculo, me corresponden todos los derechos contemplados en el
aludido cuerpo legal y normativa complementaria, tales como el feriado legal y proporcional,
debiendo entonces pagarme las siguientes prestaciones e indemnizaciones:
1.- Indemnización sustitutiva del aviso previo: correspondiente a la suma de $ 1.450.000 (un millón
cuatrocientos cincuenta mil pesos)
2.- Indemnización por años de servicio: debe considerarse para estos efectos 11 remuneraciones
mensuales, que corresponde al tope legal, dado a que trabajé 12 años y 10 meses, lo que
corresponde a $ 15.950.000 (quince millones novecientos cincuenta mil pesos).
3.- Recargo del 50% contemplado en la letra b) del artículo 168 del Código del Trabajo: $7.975.000
(siete millones novecientos setenta y cinco mil pesos)
4.- Feriado legal y proporcional, correspondiente a 180 días hábiles, que nunca se me otorgaron,
por la suma de $ 12.421.666 (doce millones cuatrocientos veintiún mil seiscientos sesenta y seis
pesos).
5.- Cotizaciones previsionales y de salud de todo el periodo trabajado.
6-. Las costas del proceso.
15
POR TANTO,
RUEGO A S.S. tener por interpuesta demanda por despido injustificado y cobro de
prestaciones laborales, en contra de la ILUSTRE MUNICIPALIDAD DE CORRAL, representada por su
alcalde don Miguel Hernández Mella, ignoro profesión, o por quien represente a dicha persona
jurídica según dispone el artículo 4º del Código del Trabajo, todos con domicilio para estos efectos
en Esmeralda N° 145, comuna y ciudad de Corral, admitirla a tramitación y en definitiva acogerla
en todas sus partes, declarando que mi relación era de naturaleza laboral, que mi despido fue
carente de causal y por lo tanto injustificado, debiendo pagar el empleador las siguientes
prestaciones:
1.- Indemnización sustitutiva del aviso previo: correspondiente a la suma de $ 1.450.000 (un millón
cuatrocientos cincuenta mil pesos) o la suma que V.S. determine conforme el mérito del proceso.
2.- Indemnización por años de servicio: debe considerarse para estos efectos 11 remuneraciones
mensuales, que corresponde al tope legal, dado a que trabajé 12 años y 10 meses, lo que
corresponde a $ 15.950.000 (quince millones novecientos cincuenta mil pesos), o la suma que V.S.
estime conforme al mérito del proceso.
3.- Recargo del 50% contemplado en la letra b) del artículo 168 del Código del Trabajo: $7.975.000
(siete millones novecientos setenta y cinco mil pesos), o la suma que determine V.S conforme al
mérito del proceso.
4.- Feriado legal y proporcional, correspondiente a 180 días hábiles, por la suma de $ 12.421.666
(doce millones cuatrocientos veintiún mil seiscientos sesenta y seis pesos), o la suma que V.S.
determine conforme al mérito del proceso.
5.- Cotizaciones previsionales y de salud de todo el periodo trabajado.
6. Las costas de la causa.
PRIMER OTROSÍ: Solicito a S.S. tener por acompañados los siguientes documentos:
1.- El último de mis contratos a honorarios, con vigencia desde el 1 de enero de 2021 al 31 de
diciembre del mismo año, fecha esta última en la que se produjo la separación.
2.- Carta por la cual se me informó la no renovación de mi contratación.
16
SEGUNDO OTROSI: Ruego a US., en mérito de lo dispuesto en el artículo 433 y 442 del Código del
Trabajo, que toda notificación que se practique fuera de las audiencias se haga a los siguientes
correos electrónicos: [email protected] y [email protected].
POR TANTO,
A US. PIDO acceder a lo solicitado.
TERCER OTROSI: Pido a Us. tener presente que designo en estos autos como patrocinantes y
confiero poder a los abogados habilitados para el ejercicio de la profesión don MIKEL EDUARDO
BERAZALUCE LAVANDEIRA y ROBERTO HERNÁN VILLAVICENCIO VEGA, ambos con domicilio para
estos efectos en Álvaro Covarrubias N° 115, Valdivia, con las facultades de ambos incisos del artículo
7 del Código de Procedimiento Civil, incluidas las de avenir, transigir y percibir.
POR TANTO,
A US. PIDO tenerlo presente.