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Mateo 5 Bienaventurados Los Pobres en Espiritu

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Mateo 5:1-3

5:1 Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos. 2 Y abriendo su boca les
enseñaba, diciendo: 3 Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”.
A. La palabra bienaventurado, MAKARIOS, significa dichoso o feliz. Se usaba para hablar de la felicidad de los
dioses, de un gozo más allá de todo cuidado. La palabra se refiere a "la naturaleza de lo que es el mayor bien". Esta felicidad
no depende de las circunstancias favorables. Pablo conocía el verdadero gozo a pesar de mucho sufrimiento (2Co_11:23-28;
Flp_4:6-7; Flp_4:11-12). No depende esta felicidad de la prosperidad, ni de los eventos agradables, sino de la condición del
corazón. Hay contraste entre las bienaventuranzas y los ayes, Luc_6:20-26. ¡Ay de algunos! y ¡qué felices son otros!
B. Sin duda Jesús sorprendió a sus oyentes cuando identificó a los que son bienaventurados. Muchos hubieran dicho
"Bienaventurados los ricos". Los escribas y fariseos hubieran dicho, "bienaventurados los hijos de Abraham; bienaventurados
los circuncisos; ¡ay de los incircuncisos!" Pero Jesús no enseñaba como los escribas, Mat_7:29. El dice, "Bienaventurados los
pobres en espíritu", los humildes, los que reconocen que son pecadores y buscan el perdón de Dios. Todo el mundo peca
(Rom_3:23), pero los pobres en espíritu son los que reconocen que son pecadores y que están dispuestos a confesar sus
pecados -- humildemente admitir que han pecado, que están errados, que están mal -- y que buscan el perdón de Dios y de
las personas a quiénes han ofendido. Muchos (como el fariseo de Luc_18:11-12) no son "pobres en espíritu".

LOS POBRES EN ESPÍRITU


I. Stg_4:6, "Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes".
A 1Pe_5:5-6, Pedro dice lo mismo, y luego agrega esta exhortación, "Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de
Dios". El hombre debe humillarse delante de Dios, reconociendo que es un pecador necesitado del perdón de Dios, y
dispuesto a escuchar su enseñanza, obedecerle y dedicar su vida al servicio de El. La soberbia y el egoísmo destruyen al
hombre (Pro_16:18).
B. La soberbia significa la exaltación de sí y la oposición a la voluntad de Dios; por ejemplo, muchos judíos no
confiaban en la gracia de Dios, sino en ser hijos de Abraham (Mat_3:7-12); los filósofos griegos confiaban en su sabiduría
(1Co_1:21), como hoy en día los humanistas destronan a Dios y exaltan al hombre, diciendo que el creer en Dios es un insulto
a la inteligencia del hombre. Muchos profesores creen que lo que ellos no saben no es cierto o que no importa. Defienden la
ignorancia, la superstición y toda clase de filosofía insensata (como la evolución). Dicen (con Faraón), "¿Quién es Jehová,
para que yo oiga su voz...? Yo no conozco a Jehová" (Éxo_5:2).
C. Rom_1:30, los "soberbios" están asociados y relacionados con "los aborrecedores de Dios, injuriosos, altivos,
inventores de males, desobedientes a los padres". Rom_1:18-32 describe cómo la soberbia del hombre destrona a Dios y lleva
al hombre a toda forma de depravación y corrupción. Para los soberbios, Dios no es el Creador. No hacen ninguna distinción
entre el Creador y las criaturas. No dan gracias a Dios como el Dador de todas nuestras bendiciones. Tienen más alto
concepto de sí que el que deben tener, Rom_12:3; Rom_12:16.
D. La soberbia, pues, previene y evita la conversión a Dios. Los soberbios no quieren reconocer que son pecadores.
No quieren reconocer sus faltas. No quieren cambiar su vida. Hay soberbios religiosos que no quieren admitir que están en
error doctrinal. La soberbia no les deja alejarse de la religión de sus padres. Por eso, la Biblia dice, "Antes del
quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu" (Pro_16:18). Véase Pro_18:12. La única esperanza
para los hombres es que se humillen y que sean "pobres en espíritu", que reconozcan que están enfermos (Luc_5:31), y que
urgentemente necesitan del perdón de Dios.
II. Los pobres en espíritu saben que están en bancarrota espiritual.
A. Cristo vino al mundo para buscar y a salvar lo que se había perdido (Luc_19:10). El Buen Médico vino a buscar
enfermos (Luc_5:32; Luc_15:1-2). "Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar
a los pecadores, de los cuales yo soy el primero" (1Ti_1:15). Jesús no puede ayudar a los que no reconocen que son pecadores
perdidos.
B. Los "pobres en espíritu" son como "mendigos espirituales", cargados de pobreza espiritual, y sin recursos
espirituales. El hombre que trabaja para ganarse el pan diario se llama "pobre" (del verbo PENOMAI), 2Co_9:9. Este
"pobre" no es rico, no le sobra nada después de proveer lo más necesario, pero tampoco sufre miseria. Pero Jesús no emplea
esa palabra. El usa la palabra PTOJOI que se refiere a los que en verdad son pobres, los que están hundidos en la miseria. "
PTOCHOS, un adjetivo que describe a uno que se agacha, se usa como nombre, un mendigo, Luc_14:13; Luc_14:21,
'pobres'; 16:20,22, 'mendigo'" (WEV).
C. Por lo tanto, "los pobres en espíritu" son los que reconocen que son pecadores, "destituidos de la gloria de Dios"
(Rom_3:23), y ponen toda su confianza en Dios para que les perdone y les reciba en su reino.
D. "Los pobres en espíritu" saben que no pueden salvarse solos. Luc_16:15, Jesús dijo a los fariseos, "Vosotros sois
los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres". La actitud de éstos era lo opuesto de la actitud de "los
pobres en espíritu". Luc_18:9-14, el fariseo en el templo que "oraba consigo mismo", hablando de sus grandes virtudes,
quería justificarse a sí mismo, pero no fue a su casa justificado (ver 14). Aunque era judío, este fariseo no reconoció a Dios,
no le pidió nada y no le dio gracias. Solamente "oraba consigo mismo". Apo_3:17, la iglesia de Laodicea se justificaba a sí
misma, diciendo, "Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad", pero Jesús le dijo, "y no sabes que tú
eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo". El pobre en espíritu sabe que es un desventurado, miserable,
pobre, ciego y desnudo, pero también sabe que Cristo le puede enriquecer y sanar, ver 18.
E. Se elogia a los hombres independientes, los que tienen mucha confianza en sí mismos, pero esta "virtud" es muy
peligrosa. Los tales a veces no solamente son independientes de los hombres sino también de Dios.
III. Bienaventurados vosotros los pobres, Luc_6:20.
A. Dios siempre ha mostrado su interés en los pobres que confían en El. Léanse Salmo 9:18; 34:6; 72:4; 107:41;
132:15. Dios es el Defensor de los pobres y destituidos.
B. Cristo vino al mundo para predicar a los pobres, Luc_4:18.
C. Hablando de manera general, el pueblo de Dios se describe como pobres, oprimidos, afligidos, Stg_2:5; 2Co_6:10;
Apo_2:9; 1Co_1:26-31. Los ricos son, generalmente, crueles, orgullosos, opresores (Stg_2:6-7; Stg_5:1-6), materialistas que
prosperan (Sal_73:3). Por eso Jesús dice, ¡Ay de vosotros, ricos! (Luc_6:24). También Santiago (5:1-6) los denuncia.
D. Desde luego, muchos pobres no son buenos (Pro_19:15; Pro_21:25; Pro_24:30-34), y muchos ricos no son malos
(Abraham y Job eran muy ricos). La verdad es que hay peligro tanto en la pobreza como en la riqueza (Pro_30:8-9), pero la
mayoría de "los pobres en espíritu" son pobres también en lo material.
E. Muchos textos hablan de la influencia negativa que las riquezas tienen sobre el alma, Luc_12:13-21; Luc_16:19-31;
1Ti_6:6-10; 1Ti_6:17-19.
IV. Algunos ejemplos de los pobres en espíritu.
A. Luc_7:36-50, la mujer pecadora que regó con lágrimas los pies de Jesús y los enjugaba con sus cabellos era pobre
en espíritu. Reconocía que estaba arruinada espiritualmente, y confiaba en Jesús para el perdón.
B. Luc_18:9-14, el publicano que dijo, "Sé propicio a mí, pecador" era pobre en espíritu. Reconocía que necesitaba el
perdón de Dios, que estaba totalmente carente de la justicia de Dios, y no confiaba en sí (como hizo el fariseo), sino en Dios.
C. Luc_15:17-19, "Yo aquí perezco de hambre. Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo
y contra ti: Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros". El hijo pródigo llegó a ser pobre en
espíritu.
D. Sal_51:1-3, "Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra
mis rebeliones... yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí". El ver 17 (versículo clave) dice, "Los
sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios". David era pobre
en espíritu.
V. "Porque de ellos es el reino de los cielos", porque estos son los únicos que lo buscan.
A. Los "pobres en espíritu" serán perdonados y hechos ciudadanos del reino de los cielos, pero es en vano hablar de la
salvación a los que no quieren reconocer que son pecadores que deben arrepentirse y cambiar sus vidas. El Médico no puede
ayudar al enfermo que no quiere reconocer que está enfermo. Mat_18:3, tenemos que arrepentirnos y hacernos como niños
(humillarnos como niños, ver 4), para poder entrar en el reino de los cielos.
B. Jua_3:5, "el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios". El famoso rabino,
Nicodemo, debería arrepentirse y cambiar su vida. No podía entrar en el reino de los cielos en virtud de ser "un principal
entre los judíos" (ver 1). Ya no bastaba con ser "judío", ni aun con ser un judío famoso. El tenía que humillarse (ser "pobre en
espíritu"), y obedecer al evangelio, para entrar en el reino. Era necesario que se arrepintiera y que fuera bautizado para ser
salvo. Los pobres en espíritu no discuten acerca de la necesidad de bautizarse, porque al saber que el bautismo es un
mandamiento del Señor (Mar_16:16) para remisión de pecados (Hch_2:38), con gusto lo obedecen.
C. Col_1:13, Dios "nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo".
Conclusión.
A. "Los pobres en espíritu" son personas humildes que reconocen que son pecadores, destituidas de la gloria de Dios.
Reconocen que están en bancarrota espiritual. Estos crucifican la soberbia, porque reconocen que no pueden justificarse a sí
mismos. Por lo tanto, ponen toda su confianza en Dios. Compungidos de corazón, los tales obedecen al evangelio de Cristo,
para obtener el perdón de los pecados y el don del Espíritu Santo, Hch_2:37-38.
D. Entonces como cristianos siguen siendo "pobres en espíritu", siempre dispuestos a admitir faltas y pedir perdón,
Stg_5:16; 1Jn_1:9.

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