Juez 09 de Intervención Temprana Archivó Denuncia Penal Contra Jackeline Reina Senior
Juez 09 de Intervención Temprana Archivó Denuncia Penal Contra Jackeline Reina Senior
Hoja N°. 1 de 17
1. DELITOS:
Delitos Artículos
CALUMNIA. ART. 221 C.P. CALUMNIA. ART. 221 C.P.
El denunciantes es la víctima
4. FUNDAMENTOS DELA ORDEN (RELACIONE HECHOS, PROBLEMA JURÍDICO, ACTUACIÓN
PROCESAL Y FUNDAMENTO JURÍDICO):
Los Hechos son los descritos en la respectiva querella presentada por el señor ELMER ENRIQUE RUDAS
MENCO, en contra de los señores JAIRO GARZON ROCHA, JACKELINE RAQUEL REINA SENIOR, DAVIS
ALFONSO ROJANO CANTILLO, ROSA MADRA SANCHEZ, JOA HERERA IRANZO, por el delito de CALUMNIA y
son los que se transcriben a continuación:
HECHOS:
ESTA DENUNCIA SE DESPRENDE DEL PROCESO NO 080016001055201806812 Y DEL PROCESO NO 08001-
60-00000-2019-00308-00. DEL CUAL SE DIO LA RUPTURA PROCESAL ANTE LA FISCALÍA PRIMERA
080016001257202253617
Firma Electrónica,
Hoja N°. 2 de 17
Hoja N°. 3 de 17
Hoja N°. 4 de 17
DIGA QUIÉN ES EL FAMILIAR CON EL CUAL HABLE Y LE ENVÍA TAN ABSURDA RAZÓN, PORQUE
PODRÍAMOS CONSIDERAR QUE OTRO DE LOS MONTAJES ORQUESTADOS POR EL SEÑOR JAIRO
GARZÓN ROCHA, ROSA MADERA SÁNCHEZ, DAVID CANTILLO ROJANO, JOAO HERRERA IRANZO, ENTRE
OTROS.
SOLICITO MUY RESPETUOSAMENTE ANTE USTED SEÑOR FISCAL GENERAL DE LA NACIÓN, FRANCISCO
BARBOSA, SÍRVASE ASIGNAR UN FISCAL EN BOGOTÁ QUE INSTRUYA LA INVESTIGACIÓN CONTRA ESTA
FUNCIONARIA DE LA FISCALÍA GENERAL DE LA NACIÓN Y POR TRATARSE DE LA SUBDIRECTORA
SECCIONAL DE FISCALÍA EN EL ATLÁNTICO, NO HAY LAS GARANTÍAS LEGALES Y CONSTITUCIONALES
EN LA SECCIONAL DEL ATLÁNTICO PARA INVESTIGAR A ESTA FUNCIONARIA Y DE TAL FORMA SE
IMPARTA JUSTICIA, NO PERMITIENDO QUE REINE LA IMPUNIDAD A LOS RECOMENDADOS DE LOS
POLÍTICOS EN LA FISCALÍA GENERAL DE LA NACIÓN.
PROBLEMA JURÍDICO:
El problema jurídico a resolver por parte de esta fiscalía es establecer ¿Si de los hechos expuestos por el
denunciante ELMER ENRIQUE RUDAS MENCO, se puede tipificar el delito de CALUMNIA?. ¿Si por el hecho de
que el querellante haya presentado una denuncia en contra de los señores denunciados JAIRO GARZON
ROCHA, JACKELINE RAQUEL REINA SENIOR, DAVIS ALFONSO ROJANOP CANTILLO, ROSA MADRA
SANCHEZ y JOA HERERA IRANZO se incurre en el delito de CALUMNIA ?. A los anteriores interrogantes, esta
fiscalía contestará que no es posible sustentar tipicidad por las razones que más adelante se exponen.
ACTOS DE VERIFICACIÓN:
De la lectura de los hechos expuestos, se concluye que estamos en presencia de una denuncia que reúne criterio
de intervención temprana en consideración a que existe una atipicidad objetiva, por ello y con finalidad de cumplir
con la Misionalidad Institucional de la Fiscalía General de la Nación, se realizó solicitud de información ante la
Fiscalía 1 Especializada Gaula, relacionada con los procesos radicados 080016001055201806812 y
080016000000201900308, para constatar lo dicho por el denunciante y así ampliar la visión de la problemática
fundada en la denuncia.
Como resultado de la solicitud de información, se obtuvo respuesta y se anexa al expediente digital, por parte de la
Fiscal Destacada para la Fiscalía Primera Especializada GAULA en la que menciona que al interior del proceso
080016001055201806812, se capturó en situación de flagrancia a los señores Johan de Jesus Cauca Quiñonez y
Jorge Luis Celis Álvarez, por el delito de extorsión dentro del radicado 080016001055201806812 y en la actualidad
se encuentran condenados por preacuerdo, sentencia que se obtuvo el pasado 19 de agosto del 2020.
Por otro lado señala que los señores condenados ofrecieron interrogatorio en el que mencionan que el señor
Rudas Menco habría participado en el delito de Extorsión, información que fue valorada por la Fiscalía 1
Especializada GAULA y por ello se generó la noticia criminal 080016000000201900308, donde se obtuvo orden de
captura en contra del señor Elmer Enrique Ruda Menco, siendo materializada mediante orden de registro y
allanamiento el pasado 02 de abril del 2019, cuyos procedimiento fueron legalizados ante el Juez Constitucional.
En el mismo documento se señala que el día 30 de enero del 2020 se materializó formalmente la acusación ante el
Juzgado 11 Penal del Circuito de Barranquilla, donde se hizo mención de los EMP, EF e ILO con los que contaba
080016001257202253617
Firma Electrónica,
Hoja N°. 5 de 17
la Fiscalía 1 Especializada GAULA en contra del señor Elmer Enrique Ruda Menco, los cuales fueron recibidos por
el abogado que lo representaba, quedando así finalizada esas diligencias, abriendo pasos a la fase del
descubrimiento probatorio y posterior diligencias de audiencias preparatorias, las cuales han fracasado por
diversas causas y en la actualidad se cuenta con la fecha 1 de agosto de 2022 para su celebración.
Se aclara en la parte final del mismo documento que el Policía Judicial que lideró la investigación y que dio como
resultado que varias personas hoy estén condenadas por preacuerdo en un radicado y otra, se encuentra
enfrentado un proceso en etapa de juicio, fue el señor DAVID ROJANO adscrito a la Policía Nacional.
Sobre la información recauda, se estableció con claridad la existencia y el estado de una causa penal, asignada a
la Fiscalía 1 Especializada GAULA de Barranquilla, donde se encuentran vinculado el señor Elmer Enrique Ruda
Menco.
A vista de esta Fiscalía, se observa según el relato de los hechos, que el denunciante no precisa sobre las
conductas penales desplegadas por los denunciados, el escrito lo realiza de manera general, sin puntualizar o
enrostrar a cada denunciado hecho y fecha de comisión de delitos. Solo puntualiza un hecho donde está siendo
calumniado y lo soporta con una entrevista rendida por la querellada Jackeline Reina Senior el pasado 26 de
marzo de 2019 dentro del proceso penal en el cual se encuentra calumniado, pero sobre este particular se agotara
más adelante.
El denunciante relata una serie de delitos y varios indiciados, por lo que no es posible desarrollar actividad o actos
procesales, donde no se cuenta con la información mínima expresada por el denunciante y solo se logran inferir
que los hechos denunciados se encuentra relacionados con una investigación radicada 080016000000201900308
que se encuentra en etapa de juicio a punto de celebración de audiencia preparatoria (01 de agosto 2022), donde
se harán los juicios de reproche, valoración de la evidencia y se podrá desconocer, tachar o rechazar los EMP, EF
e ILO que no cuenten con el aval del juez de conocimiento y la carga argumentativa de la conducencia, pertinencia
y utilidad. Ese será el escenario natural para expresar su desprecio debidamente motivado con los EMP
descubiertos y de prosperar tal solicitud, el Juez Natural se pronunciará con las respectivas compulsas de copias
por las conductas contrariamente a la ley desplegadas por lo funcionarios que hayan participado en su producción
y todos aquellos delitos que logre observar.
En los anteriores términos, este Despacho defiende la tesis de la orden de archivo por la atipicidad de la conducta,
puesto que observa que en el fondo se trata de una información genérica en un documento aportado, los cuales
están siendo utilizados en una causa penal activa y serán controvertidos el próximo 1 de agosto de 2022, una de
varias etapas en el que se definirá la situación jurídica del denunciante ELMER ENRIQUE RUDAS MENCO, a
juicio de esta Fiscalía, las expresiones e inconformismo y tachas las podrá hacer en el proceso penal
080016000000201900308, donde tendrá un juicio justo y podrá ejercer todas las contradicciones que está
pretendiendo hacer valer con esta querella.
ACTUACIONES PROCESALES:
080016001257202253617
Firma Electrónica,
Hoja N°. 6 de 17
FUNDAMENTOS JURIDICOS:
Mediante Resolución No. 013 del 12 de Enero de 2012 la Dirección Seccional de Fiscalías de Barranquilla dispuso
la conformación del Grupo de Direccionamiento e Intervención Temprana de Denuncias, ello con el fin de atender
la necesidad de crear filtros para las noticias criminales que pasan al sistema, y adoptar mecanismos que
minimicen el impacto negativo que se tiene actualmente por el alto volumen de denuncias por conductas
claramente atípicas o sin los requisitos mínimos para la activación del aparato judicial, esto de conformidad con lo
dispuesto en los artículos 250 C.N., 69, 77 Y 79 del C.P.P. posteriormente, con la Resolución No. 276 del 10 de
Octubre de 2014 se adoptó la estructura funcional y organizacional de la Unidad de Gestión de Alertas y
Clasificación temprana de denuncias, quedando integrada la Fiscalía de intervención temprana a la mencionada
Unidad, con el fin de identificar e intervenir tempranamente las denuncias o querellas que no tengan vocación de
prosperidad por la ocurrencia de cualquiera de las causales establecidas en la ley y que se adelanten por
conductas punibles que sean susceptible de filtro, bajo criterios previamente establecidos para el efecto.
La etapa de indagación tiene como finalidad entre otras, determinar que la conducta puesta en conocimiento de la
autoridad esta descrita como delito y para que una conducta sea delito se requiere tipicidad, antijuricidad y
culpabilidad; es decir, que el comportamiento denunciado esté enmarcado dentro de un tipo penal,
correspondiéndole al ente investigador establecerlo, de lo contrario no se puede afirmar que exista conducta
punible para investigar.
CUANDO EL FISCAL NO PUEDE ENCONTRAR LOS ELEMENTOS OBJETIVOS QUE PERMITEN
CARACTERIZAR UN HECHO COMO DELITO, NO SE DAN LOS PRESUPUESTOS MÍNIMOS PARA
CONTINUAR CON LA INVESTIGACIÓN Y EJERCER LA ACCIÓN PENAL. PROCEDE ENTONCES EL
ARCHIVO.
El Articulo 250 de la Constitución Nacional dispone que: “…La Fiscalía General de la Nación está obligada a
adelantar el ejercicio de la acción penal y realizar la investigación de los hechos que revistan las características de
un delito que llegue a su conocimiento, por medio de denuncia, petición especial, querella o de oficio, siempre y
cuando medien suficientes motivos y circunstancias fácticas que indiquen la existencia del mismo (se resalta por
este Delegado). Lo anterior quiere decir, que si no hay circunstancias fácticas ni motivos suficientes que indiquen
la existencia del delito, la Fiscalía General de la Nación no está obligada a investigar.
La parte denunciante ELMER ENRIQUE RUDAS MENCO estimó que los denunciados JAIRO GARZON ROCHA,
JACKELINE RAQUEL REINA SENIOR, DAVIS ALFONSO ROJANOP CANTILLO, ROSA MADRA SANCHEZ y
JOA HERERA IRANZO incurrieron CONCIERTO PARA DELINQUIR, FALSEDAD IDEOLÓGICA EN
DOCUMENTO PÚBLICO, FALSEDAD IDEOLÓGICA, ABUSO DE FUNCIÓN PÚBLICA, FALSEDAD MATERIAL
EN DOCUMENTO PÚBLICO, FRAUDE PROCESAL, FALSA DENUNCIA, FALSO TESTIMONIO, se fundamenta
en hechos que se presentaron en el año 2018, donde se obtuvo como resultado de una investigación, un proceso
penal con 2 noticias criminales, es decir existe un proceso Matriz y una ruptura procesal, en la que se logró dar
captura en situación de flagrancia a varias personas, quienes hoy están condenadas por preacuerdo y otra que
enfrenta un proceso penal y está apunto de la celebración de audiencia preparatoria (01 de agosto 2022 )”. Habrá
entonces que preguntarse, si existiendo un escenario natural para controvertir EMP y solicitar las respectivas
compulsas de capias, se debe denunciar de manera aislada los hechos y EMP que soportan una investigación y
que aún son valorados por el Juez de Conocimiento.
En cuanto a los requisitos, para que se estructuren los delitos de CALUMNIA, ha puntualizado la Corte Suprema
080016001257202253617
Firma Electrónica,
Hoja N°. 7 de 17
de Justicia que es preciso indagar sobre los elementos de verificación objetiva del hecho, como son, para el caso
de la caluminia en la falsedad del hecho delictuoso imputado, debe establecerse la concurrencia de elementos
subjetivos o de intencionalidad del sujeto activo, que de no verificarse impiden la declaratoria de responsabilidad.
En la calumnia el operador judicial penal debe tener en cuenta si el autor tenía la voluntad y consciencia de
efectuar la imputación de un hecho delictuoso del que conocía su falsedad. Así, pues, podrá ocurrir que la
conducta, aunque lesiva del bien jurídico en tanto concurren los elementos objetivos del hecho, se repute
irrelevante para el derecho penal a falta de la verificación de los elementos subjetivos de los que depende la
responsabilidad y la sanción de esta naturaleza; lo que resulta perfectamente legítimo dado el carácter residual o
de última ratio del derecho penal que permite al legislador, dentro de los límites de la Constitución, determinar
cuáles son los bienes jurídicos que deben ser salvaguardados a través del ejercicio de la acción penal y las
características que determinan su prosperidad.
En cuanto a los elementos que estructuran el delito de calumnia de acuerdo con la jurisprudencia de casación son:
“1. La atribución de un hecho delictuoso a persona determinada o determinable, 2. Que el hecho delictuoso
atribuido sea falso, 3. Que el autor tenga conocimiento de esa falsedad, 4. Que el autor tenga la voluntad y
conciencia de efectuar la imputación”. Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal auto del 29 de
septiembre de 1983; los cuales no reúnen para el caso en estudio.
Por otra parte, en la actualidad el principio de intervención mínima se configura como una garantía frente al poder
punitivo del Estado y constituye, por lo tanto, el fundamento de los ordenamientos jurídico-penales de los Estados
de Derecho. Supone que "el Derecho penal sólo debe intervenir en los casos de ataques muy graves a los bienes
jurídicos más importantes".
Siempre que existan otros medios diferentes al Derecho penal para la defensa de los derechos individuales, estos
serán preferibles, porque son menos lesivos. Es la exigencia de economía social que debe haber en el Estado
social, a través de la cual se busca el mayor bien social con el menor costo social. Es el postulado de la "máxima
utilidad posible" con el "mínimo sufrimiento necesario".
Del principio de intervención mínima es posible extraer los caracteres de subsidiariedad o ultima ratio y
fragmentariedad del Derecho penal. Juntos, representan una garantía de limitación del ius puniendi del Estado,
que justifica esta intervención estatal sólo cuando resulte necesaria para el mantenimiento de su organización
política en un sistema democrático. Así, la transposición de la barrera de lo estrictamente necesario configura
autoritarismo y lesión a los principios democráticos del Estado.
Por lo tanto, la intervención mínima debe ser considerada como uno de los parámetros del legislador, para la
elaboración y mantenimiento de un sistema penal justo y coherente con los fines del actual Estado social y
democrático de Derecho.
De igual manera, la subsidiariedad del Derecho penal consiste en recurrir al Derecho penal, como forma de control
social, solamente en los casos en que otros controles menos gravosos son insuficientes, es decir, "cuando
fracasan las demás barreras protectoras del bien jurídico que deparan otras ramas del derecho".
De entre todas las ramas del ordenamiento jurídico, al Derecho penal le incumbe la función de atribuir las
sanciones más gravosas, porque hay un grave ataque de bienes jurídicos tutelados penalmente. Por ello, el
Derecho penal debe ser considerado como la última ratio del sistema, lo que significa que, "cuando el ataque no
sea muy grave o el bien jurídico no sea tan importante, o cuando el conflicto pueda ser solucionado con soluciones
menos radicales que las sanciones penales propiamente dichas, deben ser aquéllas las aplicables".
080016001257202253617
Firma Electrónica,
Hoja N°. 8 de 17
El Derecho penal no puede ser tenido como prima o única ratio para la solución de los problemas sociales, que
muchas veces son perfectamente filtrables por otras ramas del ordenamiento jurídico. De esta forma, como la
norma penal debe ser considerada como un recurso excepcionalísimo frente al conflicto social, donde el Derecho
penal no sólo es la última, sino también la extrema ratio, es decir, interviene solamente cuando hayan fracasado
todos los demás controles, formales o informales.
En cuanto al carácter fragmentario, tenemos, que consiste en limitar la actuación del Derecho penal a los ataques
más violentos contra bienes jurídicos más relevantes.
La protección de la sociedad justifica la actuación del Derecho penal en un Estado social. Esta protección es
expresada a través de la tutela por el Derecho penal de bienes jurídicos (principio de protección de bienes
jurídicos), que son los intereses sociales que merecen la protección penal en razón de su importancia. Por lo tanto,
si una ley penal no protege un bien jurídico, hay infracción del principio de intervención mínima, acarreando la
nulidad de esa norma, porque resultaría arbitraria.
Sin embargo, no toda lesión a un bien jurídico debe ser reprochada por el Derecho penal. Se impone la presencia
de dos elementos para que el Derecho penal actúe: que el bien jurídico posea importancia y que la lesión a este
sea violenta.
Ahora bien, en el Código Penal de 2000, dicha conducta forma parte de los comportamientos que atentan contra la
eficaz y recta administración de justicia, es decir, que con ella se busca que la actividad judicial no se vea afectada
en la extralimitación en el normal ejercicio del deber de denunciar, esto es, cuando el ciudadano incurre en un
abuso o en una desviación del mecanismo de la denuncia para imputar falsamente a otro conductas punibles que
no ha cometido o en cuya ejecución no participó.
Como lo ha resaltado la jurisprudencia el deber de denunciar que tiene todo ciudadano en un Estado, máxime
cuando se tilda de social y democrático de derecho, no impone la obligación de probar que los hechos puestos en
conocimiento son ciertos y evidentes, toda vez que la demostración de la verdad constituye uno de los fines del
proceso penal.
En decisiones de la Corte Suprema de Justicia ha dicho al respecto:
“…la simple denuncia fundada en hechos que realmente tuvieron concurrencia y con la presentación cierta de los
mismos, no se adecua a la descripción del art. 167 del Código Penal, que se exige que se denuncie a una persona
como autor o partícipe de un hecho punible que no ha cometido, pero no puede exigirse a un particular que
califique inequívocamente la calidad de delito que puedan tener los hechos puestos en conocimiento de las
autoridades, ya que aquella función corresponde al juzgador, funcionario del Estado que debe determinar si los
hechos pueden o no adecuarse a las descripciones contenidas en la ley penal”.
Posteriormente, se adujo:
“…a quien recurre a la administración de justicia para denunciar la comisión de un delito no se le debe exigir por
anticipado la absoluta certeza de su punibilidad”.
Más adelante se concluyó:
“Fácil resulta entender que de seguir los planteamientos del apelante, quien proclama la responsabilidad de su
denunciante porque al final de la actuación se descubrió la inocuidad de su conducta frente a la ley penal, no se
hallaría quien recurriera ante la administración de Justicia para denunciar la comisión de un delito, salvo exigirle
por anticipado la absoluta certeza de su punibilidad. Ninguna vigencia ha perdido el aforismo latino del ‘da mihi
factum, dabo tibi ius’ (dame los hechos que yo os daré el derecho), para comprender que al denunciante solo le
080016001257202253617
Firma Electrónica,
Hoja N°. 9 de 17
asiste el deber de lealtad a la verdad en la narración de los hechos que estima relevantes para la justicia, siendo
del juez la función de su valoración”.
La Corte Suprema de justicia en sala penal tiene establecido como derrotero jurisprudencial lo siguiente:
“Requisitos para la configuración de la conducta. En otras palabras, la imputación que se hace a persona
determinada debe ser falsa, tanto objetiva como subjetivamente; la primera, por cuanto el sindicado debe ser
inocente, bien de manera absoluta o relativa; y la segunda porque el sujeto debe obrar con conocimiento de que
los hechos denunciados riñen con la verdad. Así, si no se cumple con estos presupuestos no se puede predicar la
existencia de la comisión de la conducta punible de falsa denuncia contra persona determinada”. (CSJ, Cas. Penal.
Sent. Ago. 10/2005, Rad. 21422. M.P. Jorge Luis Quintero Milanés). (Lo resaltado es nuestro).
En efecto, la nueva teoría del delito enseña, que una conducta es típica cuando se constate razonablemente que a
través de su despliegue se ha lesionado el bien jurídico tutelado. Sobre el particular bien vale la pena ilustrarnos
con un aparte de la Sentencia del 3 de Julio del año 2.003 M.P. Edgar Lombana Trujillo, radicado 15.514, en
donde frente al tema se anotó:
“TIPICIDAD. Su concepto en la nueva teoría del delito: 4. La teoría del delito ha venido evolucionando de
modo tal, que la tipicidad ya no se concibe como la mera constatación de los elementos que describen
objetivamente un comportamiento aparentemente digno de reproche; hasta el punto de admitirse hoy,
pacíficamente por la doctrina y la jurisprudencia, que la tipicidad lleva inherentes diversos matices de estirpe
subjetiva; y que en ese sentido integral e integrador de la conducta humana sometida al escrutinio del juez,
constituye el lindero o el marco delimitador donde empieza y termina el poder punitivo del Estado. Por ello se dice
que la tipicidad cumple una función política y una función de garantía.
Del mismo modo, con la constitucionalizarían del derecho penal, en la actualidad es de unánime aceptación que el
ius puniendi solo es legítimo cuando se aplica como última opción, exclusivamente para la protección de bienes
jurídicos (no valores éticos, ni políticos, ni religiosos, etc.), y cuando se sujeta a los principios de necesidad,
racionalidad y proporcionalidad, evaluados en cada situación concreta pendiente de resolver por la administración
de justicia.
Es decir, la tipicidad señala las fronteras desde dónde y hasta dónde el Estado puede tutelar penalmente los
bienes jurídicos más importantes para la colectividad; y si ello es así, sólo podrá afirmarse que una conducta es
típica cuando se constate razonablemente que a través de su despliegue objetivo se ha causado una lesión al bien
jurídicamente amparado, o al menos, que se ha expuesto a un riesgo considerable y desaprobado. …”.
Si bien es cierto el artículo 250 de la Constitución Nacional modificado por el acto legislativo número 03 de 2002,
establece que la Fiscalía General de la Nación está obligada a adelantar el ejercicio de la acción penal y realizar la
investigación de los hechos que revistan características de delito que lleguen a su conocimiento por denuncia,
querella, de oficio o petición especial. Al tomar tempranamente una decisión de archivo, lejos de lesionar el
derecho fundamental de acceso a la administración de justicia, contribuye a realizarlo, ya que lo que busca la
Fiscalía es establecer un filtro para aquellas denuncias que no son ratificadas, o que es imposible determinar el
sujeto activo de la conducta o las que carecen de una razón lógica, o que son atípicas, que lo que logran es
congestionar el sistema impidiendo la debida investigación de conductas penales que en verdad causan mayor
impacto social, bien conocido es por todos los que participamos en el proceso de la administración de justicia, que
los recursos logísticos y de personal con que contamos son exiguos de tal manera que se ha propendido por su
optimización enfocando todas las herramientas que se tienen en procesos que demuestren la eficacia de la
080016001257202253617
Firma Electrónica,
Hoja N°. 10 de 17
administración de justicia y la eficiencia de todos los que de una u otra manera participamos en dicho proceso. Por
ello, se justifica, previo el análisis de tipicidad hecho, decirle en esta instancia una vez evacuado los EMP, EF e
ILO al usuario de la justicia que su causa no tiene futuro a que informarle lo mismo al cabo de uno o dos años, que
era lo que a diario venía sucediendo antes en la Fiscalía General de la Nación, con el consiguiente derroche de
tiempo y recursos para el Estado y para las partes involucradas.
En la Sentencia C-575/09 estableció lo siguiente: “La remisión al derecho penal como estatuto sancionatorio debe
operar únicamente cuando las medidas incorporadas para controlar los fenómenos antisociales han sido puestas
en marcha sin éxito o cuando éstas son insuficientes para someterlos. El derecho penal está enmarcado en el
principio de mínima intervención, lo que supone que el ejercicio del poder de punición tiene que ser el último
recurso disuasivo que puede utilizar el Estado para controlar desmanes transgresores de la vida en comunidad.
Esta limitante implica que al tiempo que el legislador no está obligado a criminalizar todas las conductas que
suponen un daño para la sociedad, tampoco le está permitido hacerlo con las que no ofrecen verdadero riesgo
para ella. En aplicación de este criterio de control, la Corte Constitucional ha declarado la inexequibilidad de
conductas cuya penalización ha encontrado desproporcionada, precisamente por estimar innecesario que el
Estado recurriera al sistema penal para castigar conductas que podían castigarse con mayor eficacia por la vía de
la potestad sancionatoria de la administración. Así, la decisión de criminalizar una conducta sólo puede reputarse
legítima cuando responde a la necesidad de sancionar comportamientos atentatorios de los derechos y libertades
individuales y colectivos, y en razón de la imposibilidad de reprender el ilícito con mecanismos menos invasivos de
los derechos fundamentales, pues la incursión del derecho penal en la regulación del comportamiento humano
debe considerarse como el último recurso posible para enderezarlo o reprenderlo”.
En la Sentencia C-897/05 la Corte Constitucional expresó: “En materia penal este principio (necesidad) se
materializa a través de la exigencia de que la sanción punitiva sea la última ratio, es decir que solamente se acuda
a ella cuando los demás instrumentos han demostrado no ser idóneos para proteger un bien jurídico fundamental”.
A CONTINUACIÓN SE RELACIONAN CONSIDERACIONES ORIENTADORAS SOBRE EL USO RAZONADO DE
LA ACCIÓN PENAL.
LA INTERVENCIÓN MINIMA:
En la actualidad el principio de intervención mínima se configura como una garantía frente al poder punitivo del
Estado y constituye, por lo tanto, el fundamento de los ordenamientos jurídico-penales de los Estados de Derecho.
Supone que "el Derecho penal sólo debe intervenir en los casos de ataques muy graves a los bienes jurídicos más
importantes"
Siempre que existan otros medios diferentes al Derecho penal para la defensa de los derechos individuales, estos
serán preferibles, porque son menos lesivos. Es la exigencia de economía social que debe haber en el Estado
social, a través de la cual se busca el mayor bien social con el menor costo social. Es el postulado de la "máxima
utilidad posible" con el "mínimo sufrimiento necesario".
Del principio de intervención mínima es posible extraer los caracteres de subsidiariedad o ultima ratio y
fragmentariedad del Derecho penal. Juntos, representan una garantía de limitación del ius puniendi del Estado,
que justifica esta intervención estatal sólo cuando resulte necesaria para el mantenimiento de su organización
política en un sistema democrático. Así, la transposición de la barrera de lo estrictamente necesario configura
autoritarismo y lesión a los principios democráticos del Estado.
Por lo tanto, la intervención mínima debe ser considerada como uno de los parámetros del legislador, para la
080016001257202253617
Firma Electrónica,
Hoja N°. 11 de 17
elaboración y mantenimiento de un sistema penal justo y coherente con los fines del actual Estado social y
democrático de Derecho.
LA SUBSIDIARIEDAD DE LA ACCIÓN PENAL:
La subsidiariedad del Derecho penal consiste en recurrir al Derecho penal, como forma de control social,
solamente en los casos en que otros controles menos gravosos son insuficientes, es decir, "cuando fracasan las
demás barreras protectoras del bien jurídico que deparan otras ramas del derecho".
Prittwitz apunta dos significados para la subsidiariedad: uno negativo, que la equipara con la última ratio, y otro
positivo, que exprime de qué manera el Estado junto al derecho penal y en el Derecho penal realiza un deber de
ayuda.
Concluye, entonces, que "la subsidiariedad es una norma de competencia (excluye las competencias negativas del
Estado y fundamenta las positivas)".
De entre todas las ramas del ordenamiento jurídico, al Derecho penal le incumbe la función de atribuir las
sanciones más gravosas, porque hay un grave ataque de bienes jurídicos tutelados penalmente. Por ello, el
Derecho penal debe ser considerado como la última ratio del sistema, lo que significa que, "cuando el ataque no
sea muy grave o el bien jurídico no sea tan importante, o cuando el conflicto pueda ser solucionado con soluciones
menos radicales que las sanciones penales propiamente dichas, deben ser aquéllas las aplicables".
El Derecho penal no puede ser tenido como prima o única ratio para la solución de los problemas sociales, que
muchas veces son perfectamente filtrables por otras ramas del ordenamiento jurídico. De esta forma, como la
norma penal debe ser considerada como un recurso excepcionalísimo frente al conflicto social, donde el Derecho
penal no sólo es la última, sino también la extrema ratio, es decir, interviene solamente cuando hayan fracasado
todos los demás controles, formales o informales.
Ahora bien, aunque el Derecho penal sea el que prevé las sanciones más gravosas (pena privativa de libertad), no
es el único instrumento sancionatorio del ordenamiento jurídico. Así, para que la subsidiariedad del derecho penal
sea llevada a efecto primeramente, deberá preferirse la utilización de los medios desprovistos del carácter de
sanción; en seguida, las vías que atribuyen sanciones no penales, como la civil o administrativa; en el hipótesis de
fallo de esos medios, sólo entonces se apela al Derecho penal para sancionar el hecho.
EL CARÁCTER FRAGMENTARIO DEL DERECHO PENAL:
El carácter fragmentario consiste en limitar la actuación del Derecho penal a los ataques más violentos contra
bienes jurídicos más relevantes.
La protección de la sociedad justifica la actuación del Derecho penal en un Estado social. Esta protección es
expresada a través de la tutela por el Derecho penal de bienes jurídicos (principio de protección de bienes
jurídicos), que son los intereses sociales que merecen la protección penal en razón de su importancia. Por lo tanto,
si una ley penal no protege un bien jurídico, hay infracción del principio de intervención mínima, acarreando la
nulidad de esa norma, porque resultaría arbitraria.
Sin embargo, no toda lesión a un bien jurídico debe ser reprochada por el Derecho penal. Se impone la presencia
de dos elementos para que el Derecho penal actúe: que el bien jurídico posea importancia y que la lesión a este
sea violenta.
El ejemplo apuntado por Bustos Ramírez es la protección penal del bien jurídico patrimonio: "el patrimonio está
ampliamente protegido en el Código penal, pero no todo ataque a este bien jurídico tiene una respuesta penal. No
está penalizado, por ejemplo, el incumplimiento de un contrato, el no pago de una deuda".
080016001257202253617
Firma Electrónica,
Hoja N°. 12 de 17
Por lo tanto, para justificar la intervención penal es necesario un plus: la existencia del desvalor de acción y del
desvalor de resultado, pues "... sólo una configuración doble del injusto (objetiva y subjetiva) que reconozca la
importancia tanto al desvalor de acción como al de resultado puede dar una completa visión de los aspectos más
relevantes del ilícito penal".
El desvalor de acción es, así, el límite entre una conducta delictiva y otra que no lo es, en el sentido de que
constituye una especial peligrosidad para los bienes jurídicos. Por ello, en el ejemplo arriba citado del bien jurídico
patrimonio, hay conductas que, por no representar una especial peligrosidad para el bien que se trata de proteger,
no se consideran delito. Y el desvalor de resultado tiene relación con el valor de un bien jurídico y la irreparabilidad
del ataque a él dirigido, lo que justifica la sanción punitiva). Así, hay bienes jurídicos que poseen indiscutiblemente
más valor que otros. Es lo que ocurre con el bien jurídico vida si se compara al patrimonio. Una vez más tomando
el ejemplo mencionado, en razón del valor del bien jurídico patrimonio, la conducta sólo será delictiva sí es
especialmente peligrosa o lesiva para el bien jurídico.
En este sentido Roxin afirma que, "... la realización del tipo presupone en todo caso y sin excepción tanto un
desvalor de la acción como un desvalor del resultado".
Existe en la actualidad un evidente desconocimiento del principio de intervención mínima, porque el bien jurídico
es directamente protegido por la última ratio del ordenamiento jurídico, el Derecho penal, sin pasar por los "filtros"
de las otras ramas del Derecho, sin cuestionarse la relevancia de tal bien para el Derecho penal. Los principios de
intervención mínima y de protección de bienes jurídicos deben, en realidad, coexistir, de tal forma que aquél figure
como límite de este.
Sin embargo, el Derecho penal no debe ser utilizado solamente atendiendo a la finalidad pedagógica, de
educación con el fin de la propia prevención general, dado que como hemos afirmado, por ser la rama del derecho
que establece las sanciones más gravosas, debe ser la última ratio, y no la única. Además, por su carácter
fragmentario y su subsidiariedad, deberían haber sido agotadas todas las otras formas para el alcance del fin de
educación, que busca el Derecho penal. Considerar que el Derecho penal está siendo utilizado sólo con la finalidad
de educación es totalmente contrario al principio de protección de bienes jurídicos, bien como una gran ofensa al
principio de intervención mínima.
El desconocimiento al principio de intervención mínima se da principalmente por el hecho de que hay otras vías
capaces de desarrollar esta función, inclusive, con más propiedad y más satisfactoriamente que el Derecho penal,
en cuanto revestido del carácter de subsidiariedad, y consecuentemente de ultima ratio del sistema. Las
consecuencias del uso del Derecho Penal para conseguir finalidades distintas de la protección de bienes jurídicos
pueden ser desastrosas, dado que ésta es la rama del ordenamiento jurídico que prevé las sanciones más
gravosas y, por ello, debe ser utilizado solamente en los ataques más violentos a los bienes jurídicos más
relevantes.
El Derecho penal es un medio de control social, es decir, cumple una función primordial en cuanto ordenamiento
que protege la paz social y las condiciones sociales indispensables para el ser humano en la convivencia en
sociedad.
Sin embargo, no es el único medio de control social que existe. Hay otras formas que, incluso, deben preceder al
Derecho penal, lo cual, por la gravedad de sus consecuencias, es, como ya afirmamos, la última ratio del sistema.
Así que, son formas de control social extrajurídico que lo anteceden la familia, la escuela y la religión; ultrapasados
estos primeros filtros, aparecen también los métodos de control jurídicos, que son las otras ramas del
080016001257202253617
Firma Electrónica,
Hoja N°. 13 de 17
Hoja N°. 14 de 17
De exsitir el delito en el presente caso se ha presentado se observa los siguientes reparos: Que denuncia el caso a
fecha 30 de mayo de 2022, habiendo trascurrido más de 6 meses, siendo que tuvo conocimiento el pasado año
2020, cuando se le entregó los EMP y se dio por enterado del contenido de los documentos en poder de la Fiscalía
1 Especializada Gaula. Conforme a lo anterior, se observa que efectivamente existieron unos presuntos
señalamientos que involucran a la víctima sobre unos hechos que al día hoy niega, pero esta información se
encuentra consignada en un documento que será sometido a valoración probatoria por pate de un juez de
conocimiento y hace parte de elemento con vocación de prueba, siendo así y con relación a las fechas
mencionadas, operó la caducidad. El delito de calumnia es querellable según el artículo 74 de la ley 906 de 2004;
y como quiera que los hechos de ocurrencia del delito se presentaron hace más 1 año, superando los seis meses
que consagra la norma (Art. 73 de la ley 906 de 2004) para denunciar, circunstancia que impide continuar con la
indagación.
El querellante tenía el deber de acudir a la jurisdicción penal dentro de los seis meses siguientes a la ocurrencia
del hecho, y al hacerlo fuera de dicho término no es posible continuar investigando el presente caso.
El Articulo 250 de la Constitución Nacional dispone que: “…La Fiscalía General de la Nación está obligada a
adelantar el ejercicio de la acción penal y realizar la investigación de los hechos que revistan las características de
un delito que llegue a su conocimiento, por medio de denuncia, petición especial, querella o de oficio, siempre y
cuando medien suficientes motivos y circunstancias fácticas que indiquen la existencia del mismo (se resalta por
esta delegada). Lo anterior quiere decir, que si no hay circunstancias fácticas ni motivos suficientes que indiquen
la existencia del delito, la Fiscalía General de la Nación no está obligada a investigar.
El artículo 79 de la Ley 904 de 2004 consagra el archivo de las diligencias:
“Cuando la fiscalía tenga conocimiento de un hecho respecto del cual constate que no existen motivos o
circunstancias fácticas que permitan su caracterización como delito, o indiquen su posible existencia como tal,
dispondrá el archivo de la actuación.
En efecto, hay CADUCIDAD DE LA QUERELLA porque según los hechos o señalamientos calumniosos
denunciados, operando la caducidad porque los delitos que pudieron cometerse son querellables, y la parte
denunciante tenía según el art. 73 de la ley 906 de 2004, seis (6) meses para presentar su querella. Como lo hizo
fuera de dicho término operó la caducidad que impide continuar con la indagación.
080016001257202253617
Firma Electrónica,
Hoja N°. 15 de 17
ORDEN Y RECURSOS:
Por todo lo anterior, se constata inequívocamente en relación con el hecho puesto en conocimiento de este
delegado la imposibilidad de continuar con la acción penal por caducidad; por consiguiente, es procedente
ORDENAR:
1. EL ARCHIVO DE LAS DILIGENCIAS, tal como lo disponen los artículos 73 y 79 del Código de
Procedimiento Penal. Advirtiendo la posibilidad de reanudar la indagación si surgieren nuevos elementos
probatorios, mientras no se haya extinguido la acción penal y de avizorar transgresión penal.
2. EN CASO DE NO COMPARTIR LA QUERELLANTE LOS ARGUMENTOS DE LA ORDEN DE ARCHIVO
PUEDE SOLICITAR EL DESARCHIVO ANTE ESTA FISCALIA, Y SI SE PROFIERE RATIFICACIÓN DE LA
ORDEN, PUEDE ACUDIR AL CENTRO DE SERVICIOS JUDICIALES DE BARRANQUILLA Y SOLICITAR LA
PROGRAMACIÓN DE AUDIENCIA DE DESARCHIVO LA CUAL SE SURTIRÁ ANTE UN JUEZ PENAL
MUNICIPAL CON FUNCIÓN DE CONTROL DE GARANTÍAS FUNCIONARIO QUE TRAS ESCUCHAR LOS
ARGUMENTOS TANTO DEL QUERELLANTE COMO DE LA FISCALÍA SE PRONUNCIARA SOBRE LA
VIABILIDAD DEL ARCHIVO ORDENADO, TAL COMO LO DISPONE LA SENTENCIA C-1154 DE 2005.
3. Entérese al Ministerio Público y a la parte denunciante. Líbrese el oficio a que haya lugar.
080016001257202253617
Firma Electrónica,
Hoja N°. 16 de 17
IDENTIFICACIÓN
Nombre y Apellido: JACKELINE RAQUEL REINA SENIOR
Tipo de Documento: CEDULA DE CIUDADANIA: 32676259
Lugar de Expedición: Colombia ,
Lugar de Nacimiento:
Fecha Nacimiento:
Nombre del Padre
Nombre de la Madre
Lugar de Residencia:
Teléfono: 3504931504
Correo;
IDENTIFICACIÓN
Nombre y Apellido: DAVID ALFONSO ROJANO CANTILLO
Tipo de Documento: CEDULA DE CIUDADANIA: 8566481
Lugar de Expedición: Colombia ,
Lugar de Nacimiento:
Fecha Nacimiento:
Nombre del Padre
Nombre de la Madre
Lugar de Residencia:
Teléfono: 6053416000 -
Correo; [email protected]
BIENES:
DECISIÓN
080016001257202253617
Firma Electrónica,
Hoja N°. 17 de 17
Firma,
8. ENTERADO:
NOMBRE: ELMER ENRIQUE RUDAS MENCO
Tipo de Documento: CEDULA DE CIUDADANIA: 72140006
MINISTERIO PÚBLICO
080016001257202253617
Firma Electrónica,