ISAÍAS 55:11 Así será mi palabra una vez salida de mi boca: no que el León de Judá que te dice: «No
te dice: «No llores más, pues el heredero del
volverá a mí vacía, o sin fruto, sino que obrará todo aquello que yo trono de David, a quien se le llama el León de Judá, ha salido vencedor.
quiero, y ejecutará felizmente aquellas cosas a que yo la envíe” ¡La Espada que te estoy dando es nada menos que el eco de Mi voz
ISAIAS 41:10-13 No temas que yo estoy contigo, no mires con en Ti! ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque
desconfianza, pues yo soy tu Dios; yo te he dado fuerzas , he sido tu el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas. Yo estoy aquí,
auxilio y con mi diestra victoriosa te he sostenido. Todos los que se acariciando y contemplando tu dependencia de Mí. Eres importante
lanzan contra ti serán avergonzados y humillados; tus adversarios para Mi. No temas, Yo estoy contigo como DIOS Y SEÑOR de los
serán reducidos a la nada y perecerán. Buscarás a tus contrarios y no Ejércitos. No te dejes intimidar por ninguna persona o circunstancia. Mi
los hallarás; serán totalmente derrotados, reducidos a la nada los que gracia te basta, el triunfo está seguro porque Tu Redentor está de pie,
te hacían la guerra. Yo te sostendré con Mi amor.
HEBREOS 4:12 Puesto que la palabra de Dios es viva y eficaz, y más EFESIOS 6:10-18 Por lo demás fortalézcanse en el Señor en su
penetrante que cualquier espada de dos filos, y que entra y penetra energía y su Fuerza. Lleven con ustedes todas las armas de Dios para
hasta los pliegues del alma y del espíritu hasta las junturas y los que puedan resistir las maniobras del diablo. Pues no nos estamos
tuétanos y discierne y califica los pensamientos y las intenciones más enfrentando a fuerzas humanas sino a los poderes y autoridades que
ocultas del corazón. dirigen este mundo y sus fuerzas oscuras, los espíritus y fuerzas malas
SALMO 91:1-16 Tu que habitas al amparo del altísimo y resides a la del mundo de arriba. Por eso pónganse la armadura de Dios para que
sombra del omnipotente, dile al señor tu Dios; ”Mi amparo, mi refugio en el día malo puedan resistir y mantenerse en la fila valiéndose de
mi Dios, en quien yo pongo mi confianza”. El te liberará de los lazos todas sus armas. Tomen la verdad como cinturón y la justicia como
del cazador y del azote y de la desgracia, te cubrirá con sus plumas y coraza: tengan buen calzado estén listos para propagar el evangelio
hallaras bajo sus alas un refugio. No temerás los miedos de la noche de a paz. Tengan siempre a la mano el escudo de la fe y así podrán
ni la flecha disparada de día ni la peste que avanza en las tinieblas, ni atajar las flechas incendiarias del demonio. Por último, usen el casco
la plaga que azota a pleno sol. Aunque caigan mil hombres a tu lado y de la salvación y la espada del espíritu ósea la palabra de Dios. Vivan
diez mil a tu derecha tu estarás fuera de peligro; su lealtad será tu orando y suplicando. Oren en todo tiempo según les inspire el espíritu.
escudo y armadura. Basta conque mires con tus ojos y veras como se Velen en común y perseveren en sus oraciones sin desanimarse nunca
le paga al impío. Pero tú dices; ”Mi amparo es el Señor”, tu has hecho intercediendo por todos los santos sus hermanos.
del altísimo tu asilo. La desgracia no te alcanzara ni la plaga se acerca
a tu tienda: pues a los ángeles les ha ordenado que te escolten en
todos sus caminos. En sus manos te habrán de sostener para que no
tropiece tu pie en alguna piedra, andarás sobre víboras y leones y
pisaras cachorros y dragones. “Pues a mi se acogió, lo liberaré, lo
protegeré, pues mi Nombre conoció, si me invoca yo le responderé, y
en La angustia yo estaré junto a él, lo salvare y le rendiré honores.
Alargare sus días como lo desea y hare que pueda ver mi salvación.
Todo lo que realmente necesitas lo recibes aun sin buscarlo; Yo estoy
atento a tus necesidades y proveo para tu futuro. Recibe la Espada de
Mi Espíritu y la luz de Mi presencia. Estas en Mis poderosas manos.
No te inquietes por el futuro o por las circunstancias que puedan venir,
te estoy llamando a que pienses en un «tono de guerra», empuña la
Espada del Espíritu que hoy pongo en tu mano, y pelea la buena batalla
de la fe. Es una espada de doble filo y poder cuya cabeza no es más