Ibañez Meza, Nicolas - Teoria de La Ley y Personas
Ibañez Meza, Nicolas - Teoria de La Ley y Personas
CAPÍTULO I
INTRODUCCIÓN
El ordenamiento jurídico
Dentro de ello reconocemos los derechos objetivos y subjetivos, ambos caras de la misma
moneda, ya que ambas constituyen una unidad indivisible. El aspecto objetivo es el
conjunto de reglas o normas establecidas para regular la vida humana en sociedad. El
aspecto subjetivo importa el poder o facultad de una persona, derivada de esas normas,
para exigir algo jurídicamente.
Derecho público son las normas que regulan la organización del Estado, en general y de
los órganos que lo conforman; y sus relaciones con otros Estados y con sus nacionales.
Derecho privado es el derecho que se refiere a la persona, su relación familiar y su
actividad patrimonial. Algunos autores han discutido la distinción, atribuyéndosela a una
división en relación a los intereses o bien por la posibilidad de renuncia de los derechos.
Carece de relevancia.
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Una teoría aceptada de la división de derecho público - privado, viene dada por la
naturaleza por la que actúe el hombre. Si lo hace en plano de igualdad, bien lo hace
mediante derecho privado, pero en su relación con la autoridad la situación es diferente
ello porque acá no es un par, sino un subordinado. Ello porque los fines de una relación y
otra son distintos.
El derecho privado y el derecho civil. En general al establecer normas de igual trato para
la regulación de los intereses particulares de las personas, sea en cuanto a su persona, a
sus relaciones familiares o a sus bienes, surge la noción de los actos jurídicos, como base,
todo ello bajo la máxima de que se puede hacer todo aquello que no esté prohibido por la
ley. Se entiende que, al referirse al derecho privado, principalmente nos referimos al
derecho civil, ello por:
a. El derecho civil es el derecho privado común y general, por ser la proyección del
derecho romano, por lo que su antigüedad y carencia de abstracción, lo proponen como el
derecho privado por excelencia.
b. Por el carácter de general del derecho civil, al dar su base dogmática a todo derecho
que no sea estrictamente político. Ya nuestro mensaje advierte que en el se contienen
disposiciones para la legislación toda.
El declararse la independencia en Chile regía la ley española, bien las que se habían
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dictado en especial para Chile o, supletoriamente, las leyes de indias. El derecho civil se
recibe entonces mediante las siete partidas. Ya con la República se consideró la necesidad
de una codificación civil. Estatalmente, se trabajaba para generar comisiones de estudio
que pudiera darse el CC, paralelo al trabajo de Andrés Bello, el cual culminó en 1852. El
proyecto se aprobó por el Congreso en 1855 y comenzó a regir desde 1857.
Fuentes del CC. Se señala que en materia de obligaciones nuestro Código es muy cercano
y casi idéntico al Napoleónico, pero en lo demás corresponde más a una obra original que
a una inspiración de obra anterior, incluyéndose principios de derecho romano (como en
el tratamiento de los bienes) y de jurisconsultos ingleses y franceses como Savigny,
Pothier y Domat; códigos extranjeros como el de Baviera, de Austria, por ejemplo; y,
también, algunas leyes españolas.
De esta manera, el título preliminar determina lo orgánico, lo básico. Luego, con las
personas, se determina el quién, y con los bienes y obligaciones el qué, para pasar
finalmente a la parte dinámica del CC, el cómo, que es aquella en la que la autonomía de
la voluntad genera relaciones jurídicas.
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Principios fundamentales
Hay ciertos principios fundamentales que emanan desde el Código Civil, no todos ellos
expresados literalmente, pero que se condicen del tratamiento de las normas. Por esta
razón un listado taxativo de ellos es bastante complejo. Reconoce el autor (Ducci)
principalmente cuatro.
1. La limitación legal. Ello dado en dos sentidos. Primero en cuanto a los hechos que no
pueden transgredir la ley, y, luego en los derechos irrenunciables, como el hecho objeto
de un acto jurídico que es moralmente imposible.
2. Prohibiciones hechas para resguardar el orden público y las buenas costumbres, que
protegen los usos y costumbres que nuestra sociedad considera en un momento
determinado como normas básicas de convivencia social.
3. Protección de los derechos legítimos de terceros, lo cual condice con que solo los
derechos que miran el interés particular son los que pueden renunciarse, ya que si afecta a
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otro (tercero) se hace irrenunciable. En los demás casos –cuando afecta- se distingue si el
tercero estaba o no de buena fe para determinar las operaciones jurídicas, como la
condición resolutoria cumplida que, contra terceros poseedores de buena fe de bienes
muebles, no se le autoriza reivindicación en su contra (1490) o la misma definición de
dominio que contempla el derecho ajeno como limitante (582).
Del mismo modo la buena fe tampoco tiene un concepto claro. Como aproximación
podemos decir que se está de buena fe cuando se tiene la intención mental de obrar bien y
se ignora si se perjudica un interés ajeno; y, luego, se dice que se actúa de buena fe
cuando hay fidelidad en un acuerdo convenido, observando la conducta necesaria para
que se cumpla en la forma prometida la expectativa ajena, en ambos sentidos la ley se ha
pronunciado en la exigencia de buena fe, sea en el estado o en la actuación. De esta
manera y relativa a la buena fe como estado, el Art. 706 ha señalado que la buena fe es la
consciencia de haberse adquirido el dominio de la cosa por medios legítimos, exentos de
fraude y de todo otro vicio, la que podemos encontrar también en el matrimonio putativo,
que es válido cuando se estaba de buena fe; del pago a quien tenía el crédito en ese
momento es válido si estaba de buena fe (art. 1576 inc. 2°), etc.
Luego, actuar de buena fe es una regla que se encuentra contenida en el 1546 en cuanto a
que los contratos deben ejecutarse de buena fe. Acorde a esta disposición la ley protege a
la buena fe y no a la mala fe, sancionándola directamente, como el que dio algo por
objeto o causa ilícita a sabiendas, que no puede repetir (1468). Bajo esta consideración, la
buena fe se presume, excepto en los casos en que la ley establece la presunción contraria.
La mala fe deberá probarse (707), por lo que hay una presunción general de buena fe en
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Enriquecimiento sin causa. Toda obligación tiene una causa, entendiéndose por tal el
motivo que induce al acto o contrato (1467 Inc. 2º). Si producto de un negocio se
reportan utilidades y ella no es la causa, hay enriquecimiento sin causa, es decir, es aquel
que no tiene un motivo jurídico válido para haberse producido. Correlativamente el
enriquecimiento de uno determinará el empobrecimiento del otro, por lo que éste podrá
accionar solo en la medida de que se le de lo que perdió, como ocurre con la lesión
enorme, o con el pago de lo no debido. Se ha entendido en algunos casos que el castigo al
enriquecimiento sin causa es tan amplio, que la misma ley sirve como fuente de
obligaciones para su reparación.
por todas estas razones que el Código chileno influencia a otros códigos latinoamericanos
e incluso europeos, como el colombiano, ecuatoriano, uruguayo, portugués (de 1867),
español (de 1889), venezolano y argentino, entre otros.
CAPÍTULO II
LA NORMA JURÍDICA DE DERECHO PRIVADO
Estudiaremos las fuentes formales del derecho, es decir, aquellos modos a través de los
cuales el derecho llega a constituir una norma positiva, vinculante y sancionada dentro de
la sociedad. Bajo este supuesto, debemos reconocer que la ley no es la fuente formal por
excelencia, porque ya en Roma las normas emanan de las resoluciones de los
jurisconsultos, es decir, de las sentencias, que reconocemos como la fuente original. La
ley entonces supone una racionalización, el resultado de un Estado organizado, de manera
que desde que aparece, comienza a primar por sobre todas las demás otras fuentes,
quedando relegadas las demás (costumbre, jurisprudencia, principios generales del
derecho, equidad natural, doctrina) a ella. De esta manera, como señala Ducci, al hablar
de derecho, hablamos principalmente de ley. Consecuencialmente, el concepto de ley es
bastante complejo de determinar, sobre todo cuando dentro de sí, encierra dos
características: una exterior, como creación del Estado que es reconocida y protegida; y
otra interior, que es finalmente la conducta sancionada o reconocida por su texto.
La Ley
Concepto. La ley es una fórmula precisa dictada por órganos soberanos especiales, un
mandato que proviene de la voluntad del legislador formulado en palabras determinadas a
través de un procedimiento establecido. Este procedimiento lo entrega nuestra
Constitución, desde el Art. 63 al 75, dentro del capítulo V del “congreso nacional”.
Reconoce dentro de ella, reconoce las materias que son objeto de ley (CPR: Art. 63 “solo
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Planiol la define como una regla social obligatoria, establecida en forma permanente por
la autoridad pública y sancionada por la fuerza. De este concepto pueden hacerse
diversos comentarios:
constitucionalidad a priori.
4. La Ley corriente, común u ordinaria, que son aquellas no comprendidas en las clases
anteriores y que se tratan de las definidas como materias de ley por el constituyente, es
decir, las del Art. 63 y del 65 de la CPR. Ello no es taxativo, por lo que podemos incluir
a otras leyes, como son la que autoriza la expropiación, también contemplada en la
Constitución. También agregamos a “toda otra norma de carácter general y obligatoria
que estatuya las bases esenciales de un ordenamiento jurídico” contenida en el numeral
20 del Art. 63 CPR.
La voz decreto, entonces, se reserva para definirse a los decretos propiamente tales
(norma resultado del ejercicio de la potestad reglamentaria de otra autoridad que no sea el
Presidente de la República); a los reglamentos (colección ordenada y metódica de
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Son distintos a los Decretos leyes que son una forma de legislación irregular emanada del
Presidente de la República en situaciones de interrupción de funcionamiento del
Congreso Nacional. Se discute su legitimidad, pero por ser contenedoras y reguladoras de
materias de vital importancia, es que muchos de ellos se han validado mediante reformas
legales. También tienen, por tanto, valor legal.
A. A partir del concepto entregado por el Art. 1 del CC, las leyes pueden dividirse en tres
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grupos: leyes imperativas, leyes permisivas y leyes prohibitivas. Se discute esta división
en cuanto a que:
- Toda ley imperativa es prohibitiva, porque prohíbe hacer las cosas de manera
distinta
- No existen las leyes permisivas, en cuanto a que todo lo que no se mande y no
esté prohibido, puede hacerse.
Autoridad de la ley
En general para el derecho público se permite hacer solo lo que la ley permite. La
actuación extra-ley acaece responsabilidades y nulidades, ya sea por o prevenido en el
Art. 7 de la CPR y en el 1462 del CC, en cuanto a objeto ilícito. No obstante, para el
derecho privado, la situación es inversa, ya que acá se permite hacer todo lo que no se
encuentre prohibido, por lo que la libertad para actuar es la regla común, es decir, la regla
de la autonomía de la voluntad.
1
No obstante, se hace la prevención de que toda ley es normativa.
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Art. 8. “Nadie podrá alegar ignorancia de la ley después que ésta haya entrado en
vigencia”
Por la lógica, es imposible conocer la ley totalmente, ni aún por los estudiosos de la
materia. De esta manera, se ha discutido mucho la extensión del Art. 706 inciso final en
cuanto a que el error de derecho constituye una presunción de mala fe que no admite
prueba en contrario, por lo que se ha preferido, por algunos, limitarle solo a la aplicación
de la posesión, estableciendo como regla general solo el 707, es decir que la buena fe se
presume, excepto en los casos en que la ley establece la presunción contraria. En todos
los otros la mala fe deberá probarse. En sí, lo que la ley pretende señalar con la
presunción de conocimiento, es la autoridad de obligatoriedad que la ley tiene, es decir,
que la ignorancia de la ley no puede ser obstáculo para el cumplimiento de ella, aun
cuando es una máxima no absoluta2. De ahí que la ley no requiera probarse. Distinto es el
caso cuando la ley señala una obligatoriedad expresa de conocimiento (sabiendo o
debiendo saber), donde no basta un conocimiento presunto. De todas estas afirmaciones
podemos concluir que la presunción de conocimiento no es tan absoluta como parece.
Sanción de la ley
Cuando se señala que la ley es una regla obligatoria y sancionada por la fuerza, dicha
sanción se refiere a la negociación o menor protección o reconocimiento jurídico a los
actos disconformes a los preceptos de la ley, ello emanado de la autoridad de la ley en el
derecho privado. Para su estudio debemos dividir las leyes entre prohibitivas, imperativas
y permisivas.
Leyes Prohibitivas. Son las que contienen el mandato de no hacer una cosa y no lo
permiten bajo ninguna consideración, aún cuando no sea necesario que utilice la voz se
prohíbe, bastando que en su contenido no se permita realizar un acto. Si la ley permite
realizar una conducta bajo ciertas condiciones, la ley es imperativa. El CC entregará las
normas prohibitivas cada vez que señale está prohibida, no vale, no valdrá, es nulo, se
tendrá por no escrito, no dejarán de serlo, es indelegable, etc.
2
Según la Corte de Chillán, 1938.
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A partir del Art. 10, que señala que los actos que prohíbe la ley son nulos y de ningún
valor, salvo en cuanto designe expresamente otro efecto que el de la nulidad para el caso
de contravención, establece que la infracción a una prohibición es la nulidad, lo que se
reafirma con el 1466, que señala que hay objeto ilícito en los contratos prohibidos por las
leyes.
Leyes Imperativas. Son las que imponen la obligación de hacer algo o el cumplimiento de
algún requisito, como las obligaciones del vendedor o la exigencia de que el testamento
solemne sea escrito. En cuanto a su sanción no hay una regla general, sino que se tratará
del caso, de manera que si se afecta el interés público (orden público o buenas
costumbres), como el objeto ilícito o las actuaciones derivadas de las relaciones de
familia, como el matrimonio, que no miran solo el interés particular, para lo cual acaece
la nulidad absoluta como castigo primordial, apareciendo otros alternativos como la
nulidad relativa o la inoponibilidad. Por otra parte, para los actos que miran solo el
interés particular, la sanción es la responsabilidad, derivando hacia la indemnización de
perjuicios.
Leyes Permisivas. Son las que confieren un derecho que queda entregado al arbitrio del
titular, el que debe ser respetado por los demás, aún forzadamente. Es por ello que su
sanción consiste en darle al particular los medios para obtener el reconocimiento de su
derecho o una indemnización si hay desconocimiento. Estos derechos si son renunciables
según la regla general del Art. 12 CC, y solo no lo serán cuando miren al interés general
(no al particular) y que no esté prohibida su renuncia, como la renuncia de la acción de
nulidad del 1469. No obstante, la renuncia es distinta al no ejercicio de un derecho, ya
que ésta última no implica una pérdida, contrario a la renuncia, que es una manifestación
expresa de que el derecho no se ejercerá más.
Efectos de la ley
Son varios los factores a considerar: el tiempo, a quién se aplica, al territorio, etc. El
conjunto de esos tópicos es lo que se denomina teoría de los efectos de la ley.
La ley comienza a aplicarse desde que comienza a regir y hasta el día en que cesa su
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Art. 8. Nadie podrá alegar ignorancia de la ley después de que ésta haya entrado en
vigencia.
De esta manera, publicada que sea la ley está vigente, a menos que, según el supuesto del
Art. 7 Inc. 3º la ley entregue un plazo o fecha en la que haya de entrar en vigencia, que es
el supuesto de la vacancia legal. De esta manera, la ley comienza a regir para el futuro y,
excepcionalmente, de manera retroactiva, como se verá más adelante.
Por otra parte, la vigencia dura hasta su derogación, ello es la supresión de la fuerza
obligatoria de una disposición legal, ya sea por su reemplazo por otra o por su simple
eliminación. Corresponde siempre al legislador (quien puede hacer, puede deshacer). La
no aplicación o no uso de la ley en largo tiempo no implica su derogación. La única
derogación que procede por sí es la de aquella ley que ha fijado en su texto un plazo, es
decir, una época de cesación de su eficacia, las que por ello se denominan como leyes
temporales.
Es tácita, cuando la nueva ley contiene disposiciones que no pueden conciliarse con
las de la ley anterior.
La derogación de una ley podrá ser total o parcial.
Art. 53. La derogación tácita deja vigente en las leyes anteriores, aunque versen sobre la
misma materia, todo aquello que no pugna con las disposiciones de la nueva ley.
Retroactividad de la ley.
Lo normal es que la ley surta efectos a partir de su publicación, es decir, hacia el futuro,
regulando las situaciones acaecidas luego de ello. Si la norma afecta situaciones
anteriores a la fecha de su publicación, se dice que tiene efecto retroactivo. El principio
general no solo para el derecho civil, sino para la legislación toda, se contiene en el Art. 9
CC que señala que la ley solo puede disponer para lo futuro y no tendrá jamás efecto
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retroactivo. Ahora bien, como se trata de una prohibición solo legal y no constitucional,
si se admite la posibilidad de que haya leyes con efecto retroactivo de manera
excepcional, siendo siempre expreso dicho efecto, ya que jamás podrá inferirse. Así, la
retroactividad debe siempre ser expresa, limitándose o restringiéndose su interpretación.
Leyes interpretativas. Son aquellas que aclaran el sentido de otras leyes. No es una ley
derogatoria, sino que una ley complementaria o coexistente a otra relativa a un mismo
objeto, lo que se determina de su propio contenido. En consideración al inciso segundo
del Art. 9, estas leyes son siempre retroactivas, ello porque las leyes que se limiten a
declarar el sentido de otras leyes se entenderán incorporadas en éstas; pero no afectarán
en manera alguna los efectos de las sentencias judiciales ejecutoriadas en el tiempo
intermedio. Es decir, son válidas retroactivamente, con la limitación de las sentencias
judiciales ejecutoriadas en tiempo intermedio y de la protección al derecho de propiedad.
Sobre el efecto retroactivo de las leyes. Toda legislación que cambie un estatuto
lógicamente viene a regular una situación de hecho preexistente, no siendo por ello
retroactiva, ya que las situaciones no mueren ni nacen con las nuevas leyes. Parte de la
forma de apalear ello es con las disposiciones transitorias de las leyes. Si no existen tales
disposiciones, debe recurrirse a la ley sobe el efecto retroactivo de las leyes, de 1861, la
que regula los conflictos que puedan suscitarse en una situación regulada por una antigua
ley, ante un cambio de estatuto, basándose esta ley en la teoría de los derechos
adquiridos, en virtud de la cual no pueden vulnerarse los derechos adquiridos en virtud de
una ley anterior y, por tanto, esta nueva ley solo puede afectar las meras facultades
legales o las simples expectativas. Un derecho adquirido es aquel que ha sido incorporado
al patrimonio del titular, por hecho o acto del hombre o por el ministerio de la ley, o bien,
una facultad legalmente ejercida. A contrario censo, una mera expectativa es un derecho
no incorporado al patrimonio o una facultad no ejercida legalmente.
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Se señala en la ley de efecto retroactivo (LER, en adelante), que su fin es decidir los
conflictos que resultaren de la aplicación de las leyes dictadas en diversas épocas.
Entiende además esta ley, según su Art. 7 que las meras expectativas no forman derecho.
De esta manera:
3. Derecho Reales. Todo derecho real adquirido bajo una ley y en conformidad a ella,
subsiste bajo el imperio de otra. Pero en cuanto a goce y cargas y también en lo tocante a
su extinción, prevalecerán las disposiciones de la nueva ley.
8. Procedimientos judiciales. Las leyes procesales rigen in actum, pero las actuaciones ya
iniciadas y los términos que hayan comenzado a correr se rigen por la ley vigente al
tiempo de su iniciación.
El Art. 14 CC dispone que la ley es obligatoria para todos los habitantes de la República,
incluso los extranjeros. Esto se relaciona con la noción de domicilio político que entrega
el Art. 60, el que define como el que es relativo al territorio del Estado en general. El
que lo tiene o adquiere es o se hace miembro de la sociedad chilena, aunque conserve la
calidad de extranjero. De esta manera, todo el que habite el país tiene domicilio político
en Chile, y, por tanto, se rige por las leyes chilenas, ello en cuanto a que se encuentren en
las situaciones previstas por el derecho chileno. Aclaramos que, según los Art. 56 y 57,
son chilenos los que la Constitución del Estado declara tales. Los demás son extranjeros.
Luego, la ley no reconoce diferencias entre el chileno y el extranjero en cuanto a la
adquisición y goce de los derechos civiles que regla este código, lo que es un principio o
regla general de igualdad que guarda ciertas limitaciones, como son la imposibilidad de
ser testigos en el testamento solemne, ser tutores, curadores o albaceas, los extranjeros
transeúntes no pueden pescar en mar territorial, etc.
Las excepciones están dadas en esta materia y reguladas por el derecho internacional, en
cuanto a los Agentes Diplomáticos, el Soberano Extranjero y las naves y tropas de guerra
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Se entiende por Territorio del Estado, al espacio físico delimitado por fronteras, que se
extiende no solo al espacio terrestre, sino también al espacio marítimo y el aéreo que se
eleve por sobre ellos. El territorio marítimo reconoce, según el Art. 593, distintas zonas.
Primeramente, el mar adyacente, hasta la distancia de doce millas marinas medidas
desde las respectivas líneas de base, es mar territorial y de dominio nacional. Pero, para
objetos concernientes a la prevención y sanción de las infracciones de sus leyes y
reglamentos aduaneros, fiscales, de inmigración o sanitarios, el Estado ejerce
jurisdicción sobre un espacio marítimo denominado zona contigua, que se extiende hasta
la distancia de las veinticuatro millas marinas, medidas de la misma manera. Las aguas
situadas en el interior de las líneas de base del mar territorial forman parte de las aguas
interiores del Estado. Asimismo, el espacio aéreo se determina por el Art. 22 del DFL
221 de 1931, que declara que el Estado ejercerá plena y exclusiva soberanía sobre el
espacio atmosférico existente sobre su territorio y sus aguas jurisdiccionales.
1º. En lo relativo al estado de las personas y a su capacidad para ejecutar ciertos actos,
que hayan de tener efecto en Chile. (Por lo que, si el acto no surte efectos en Chile, la
capacidad se rige por las normas extranjeras).
2º. En las obligaciones y derechos que nacen de las relaciones de familia, pero solo
respecto de sus cónyuges y parientes chilenos.
En general, se preocupa del acto que se celebra en un país y tiene efectos en otro, de
manera que la ley chilena se preocupa del acto celebrado en el extranjero que surte
efectos en Chile. Para ello se distinguen los requisitos externos y los internos del acto y
también sus efectos.
- Requisitos Externos. Se rigen en general por la ley del lugar en que se ha realizado
(locus regit actum), por lo que es lógico el Art. 16 Inc. 2º, el Art. 17 de los instrumentos
públicos, el 1027 que da valor al testamento escrito otorgado en el extranjero en
cumplimiento a las solemnidades de dicho país, lo que se extiende también al matrimonio
válidamente celebrado en el extranjero, siempre que se trate de un matrimonio entre un
hombre y una mujer (Art. 80 LMC). La excepción la contiene el Art. 18, en cuanto a que
en los casos en que las leyes chilenas exigieren instrumentos públicos para pruebas que
han de rendirse y producir efectos en Chile, no valdrán las escrituras privadas
cualquiera sea la fuerza de éstas en el país en que hubieran sido otorgadas y en el 1027,
ya que el testamento verbal otorgado en el extranjero no es válido.
- Efectos. Los derechos y obligaciones que emanan de los actos quedan sujetos a la ley
chilena, como dispone el Art. 16 Inc. final.
Interpretación de la ley
Interpretación por vía de autoridad. Es la emanada del legislador o del juez, aunque hay
otros organismos autorizados a interpretar la ley también, como la Contraloría Gral. De la
República o el SII, claro está que ciertas leyes solamente, según sus atribuciones.
La integración de la ley. Para un caso específico, el juez bien podría encontrarse con la
situación de que no existan normas precisas en el ordenamiento positivo relativa a la
materia que conoce. Como en el COT y en la CPR se contempla que los tribunales no
podrán excusarse de ejercer sus funciones aún a falta de ley que resuelva el conflicto, el
asunto deja de ser un problema de interpretación para transformarse en uno de
integración de la ley. Luego, como señala el CPC en los requisitos de la sentencia, bien
deberán llevar la enunciación de leyes y, en su defecto de los principios de equidad, con
arreglo de los cuales de pronuncia el fallo. Integrar la ley entonces significa, en caso de
carencia de ellas, conocer y resolver el asunto conforme a la equidad natural y a los
principios del espíritu general de la legislación, ello en el entendido que la equidad es el
fundamento de la justicia. Se contemplan en el CC en el Art. 24.
Art. 20. Las palabras de la ley se entenderán en su sentido natural y obvio, según el uso
general de las mismas palabras, pero cuando el legislador les haya definido
expresamente para ciertas materias, se les dará en éstas su significado legal.
Art. 21. Las palabras técnicas de toda ciencia o arte se tomarán en el sentido que le den
los que profesan la misma ciencia o arte; a menos que aparezca claramente que se han
tomado en sentido diverso.
Art. 22. En contexto de la ley servirá para ilustrar el sentido de cada una de sus partes,
de manera que haya entre todas ellas la debida correspondencia y armonía. Los
pasajes obscuros de una ley pueden ser ilustrados por medio de otras leyes,
particularmente si versan sobre el mismo asunto.
Art. 24. En los casos en que no pudieren aplicarse las reglas de interpretación
precedentes, se interpretarán los pasajes obscuros o contradictorios del modo más
conforme al espíritu general de la legislación y a la equidad natural.
Criterios de interpretación. Hay dos criterios, uno subjetivo o histórico que trata de
reconstruir el pensamiento o voluntad del legislador; y uno objetivo o normativo, que
tiende a buscar la significación propia de la ley, siendo esta última la preponderante,
sobre todo cuando el Art. 19 se refiere al sentido “de la ley” y no al que le dio el
legislador. Solo atiende a la historia en el Inc. 2º del Art. 19 y solo para efectos de
recurrir a la intención o espíritu de la ley.
4. Elemento Sistemático. Acá se busca más allá de la propia ley interpretada, analizando
otras leyes, particularmente si versan sobre el mismo asunto, como ordena el Art. 22 Inc.
2º.
Otras normas para considerar son: Art. 4, en cuanto a que los códigos especiales primarán
por sobre la ley general, del mismo modo que el Art. 13, en cuanto a que las
disposiciones relativas a una cosa o negocio en particular prevalecen por sobre las
disposiciones generales de la misma ley. Luego, el Art. 23, relativo a las disposiciones
que siendo favorables u odiosas no serán por ello restringidas o ampliadas en su
interpretación. De todo ello es que obtenemos que en general, hay dos procedimientos de
interpretación: uno de la ley general y uno de la ley específica
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La costumbre
Es también una fuente formal del derecho, ya que su origen es previo a la ley y de hecho
constituye su origen, en forma de que la norma jurídica recoge el uso consuetudinario
social que resuelve ciertas situaciones, fijándole, dándole claridad y fuerza obligatoria.
En general, como fuente de derecho, nos referimos a la costumbre jurídica, es decir el uso
o práctica habitual que ha adquirido fuerza de ley, cumpliendo según la doctrina alemana
con los siguientes requisitos:
Es distinta la costumbre a la ley en cuanto a que esta última representa un acto emanado
del legislador, mientras que la costumbre se origina en los usos del cuerpo social.
También difieren en cuanto al cese de sus efectos, ya que le ley exige la derogación,
mientras que la costumbre desaparece cuando se acaban cualquiera de los elementos que
la constituyen. Del mismo modo, la ley rige en el acto, mientras que la costumbre exige
la reiteración de la conducta en un largo espacio de tiempo
Suele dividirse la costumbre en tres clases: Según o conforme a ley; fuera de la ley y
contra de la ley (secundum legem; extra legem; contra legem). Primeramente, la
costumbre según ley consiste en maneras uniformes de interpretar y aplicar la ley, la que,
si emana de los tribunales de justicia, se denomina costumbre jurisprudencial. Luego, la
costumbre fuera de la ley viene a complementar el derecho escrito, por lo que se aplica
cuando la ley se remite a ella o cuando pasa a formar parte del contenido de los contratos
(de la ley del contrato). Finalmente, la costumbre contra ley es aquella que deja sin
aplicación o infringe un precepto legal, la que no es en ningún caso válida porque, como
sabemos, para dejar sin efecto una ley solo procede la derogación como medio y su
desuso no se considera derogación; y, porque el infringir un precepto legal trae consigo
consecuencias jurídicas que les sancionan.
1. De la ocupación, Art. 608 Inc. 2º. Relativo a los animales domésticos que mientras
conservan la costumbre de volver al amparo o dependencia del hombre, siguen la regla
de los animales domésticos, y perdiendo esta costumbre vuelven a la clase de los
animales bravíos.
2. De las asignaciones forzosas. Art. 1198 Inc. Final. De las imputaciones de donaciones
y legales a la legítima, salvo los gastos educacionales y los presentes hechos a un
descendiente con ocasión de su matrimonio, ni a otros regalos de costumbre.
3. Relativas al arrendamiento (Arts. 1938, 1940, 1944, 1951, 1958). Ello en cuanto a que
el arrendatario es obligado a usar de la cosa según los términos o espíritu del contrato;
y no podrá en consecuencia hacerla servir a otros objetos que los convenidos, o, a falta
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4. Del mandato. Art. 2117, de las remuneraciones del mandatario. El mandató podrá ser
gratuito o remunerado. La remuneración (llamada honorario) es determinada por
convención de las partes, antes o después del contrato, por la ley la costumbre o el juez.
5. De los contratos. Art. 1546, de la ejecución de los contratos. Los contratos deben
ejecutarse de buena fe, y por consiguiente obligan no solo a los que en ellos se expresa,
sino a todas las cosas que emanan precisamente de la naturaleza de la obligación o que
por la ley o la costumbre pertenecen a ella. Por lo cual, la costumbre pasa a formar parte
del contenido de los contratos, constituyendo un elemento de lo que se denomina la ley
del contrato, aunque no sea necesaria la mención de los contratantes para que las
costumbres vigentes pasen a formar parte de él, ni siquiera la consciencia de que ellas
existen, ya que se incorporan al contrato por el solo ministerio de la ley, lo que condice
en que las cláusulas de uso común se presumen, aunque no se expresen (1563 Inc. 2º). De
esta manera la costumbre si es considerada dentro del ordenamiento jurídico.
En general de las sentencias que emanan jurisprudencia, son de las que el CPC ha
definido como las definitivas, diciendo en su Art. 158 que son aquellas que ponen fin a la
instancia y resolviendo la cuestión o asunto que ha sido objeto del juicio, la cual,
transcurridos los plazos legales o si en improcedencia, desecho o fallo de los recursos,
producirá el efecto de cosa juzgada (174 CPC), que podrá alegarse como acción y como
excepción, siendo la acción la que corresponde a aquel cuyo favor se ha declarado un
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CAPÍTULO III
LOS SUJETOS DEL DERECHO
El primer elemento de la relación jurídica son los sujetos de derecho, ello entendido que
relación supone a dos sujetos jurídicamente unidos, por lo que son indispensables en ella.
Los sujetos de derecho son las personas, lo que significa la posibilidad de ser sujeto en
una relación jurídica. Cuando un sujeto llega a ser sujeto de una relación, de un derecho,
se dice que es titular de este. Se dividen en sujetos activos y pasivos, es decir, acreedores
y deudores. Para el CC, según el Art. 54, las personas son naturales o jurídicas.
Concepto y existencia. Las personas naturales son los hombres, el ser humano. Ya el Art.
55 determina que son personas todos los individuos de la especie humana, cualquiera
que sea su edad, sexo o condición. Divídanse en chilenos y extranjeros¸ lo que es reflejo
de un principio de igualdad contenido en el código, ello sumado a otras reformas como la
derogación de la muerte civil contenida en los Art. 95 a 97.
Las personas naturales, los hombres, principian al nacer, por lo que el nacimiento
constituye el inicio de la personalidad natural. Como dispone el Art. 74 con una triple
exigencia, la existencia legal de toda persona principia al nacer, esto es al separarse
completamente de su madre. La criatura que muere en el vientre materno, o que perece
antes de estar completamente separada de su madre, o que no haya sobrevivido a la
separación un momento siquiera, se reputará no haber existido jamás. No se exige la
viabilidad de la criatura, como en otras legislaciones, sino solo los tres requisitos que ahí
se expresan:
4
La cosa pedida es el beneficio jurídico perseguido en el juicio. La causa de pedir es el fundamento
inmediato del derecho deducido en juicio.
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Aunque se dice que la criatura que no llena uno de los requisitos se reputa no haber
existido jamás, lo cierto es que la legislación no ha sido indiferente, por lo que acorde a la
normativa constitucional y penal, el Art. 75 establece que la ley protege la vida del que
está por nacer, sumado a que por disposición del Art. 77 los derechos que se deferirían a
la criatura que está en el vientre materno, si hubiese nacido y viviese, estarán en
suspenso hasta que el nacimiento se efectúe. Y si el nacimiento constituye un principio de
existencia, entra el recién nacido en el goce de dichos derechos, como si hubiese existido
al tiempo en que se defirieron, lo que está acorde a la validez de las cláusulas
testamentarias hechas a personas que no existen al momento de abrirse la sucesión, por
ejemplo.
1. La muerte natural. Como señala el Art. 78, la persona termina en la muerte natural. La
muerte es la terminación de las funciones vitales del individuo. Hoy se contempla el
concepto de muerte clínica, que apunta aquel sujeto que es mantenido vivo por medios
artificiales, pero ha perdido toda consciencia o proceso intelectual, por lo cual se
denomina también muerte cerebral. Es relevante ello para la ley de donaciones de
órganos, en cuando a que exige el certificado de defunción que compruebe, relativo al
donante, que haya una abolición total e irreversible de todas las funciones encefálicas, lo
que se acreditará mediante la certeza diagnóstica de la causa del mal y, a lo menos, dos
evidencias electroencefalográficas.
La ley reconoce la posibilidad de las personas que pueden morir en el mismo acto, que
define como comurientes. La ley en su Art. 79 señala que si por haber perecido dos o
más personas en un mismo acontecimiento, como un naufragio, incendio, ruina o batalla,
o por otra causa cualquiera, no pudiere saberse el orden en que han ocurrido sus
fallecimientos, se procederá en todos casos como si dichas personas hubiesen perecido
en un mismo momento, y ninguna de ella hubiese sobrevivió a las otras.
involuntario, que acarrea una serie de consecuencias jurídicas desde la fecha en que
acaece, tomándose para ello la partida de defunción que entrega el Registro Civil.
Algunos de los efectos jurídicos que acarrea la muerte son:
a. La apertura de la sucesión.
b. La extinción de los derechos intransferibles.
c. El término de los contratos intuito personae, como el mandato o la sociedad.
d. La disolución del matrimonio.
e. Se extingue la oferta en la formación del consentimiento.
f. Determina la emancipación de los hijos, si no existe madre que pueda ejercer la patria
potestad del padre fallecido, o si ella la ejercía y fallece.
g. Término de algunas instituciones como las guardas o albaceazgo.
h. Extinción de algunas acciones civiles, como la acción de nulidad o divorcio en materia
de matrimonio.
i. La ausencia, no bastando solo que no esté físicamente, sino que no se tenga noticia
alguna habiéndose realizado todas las gestiones posibles para encontrarle.
ii. La citación del desaparecido, mediante tres publicaciones en el DO, corriendo más de
dos meses entre cada citación
iii. Que se oiga al defensor de ausentes
iv. Que hayan transcurrido los plazos que la ley señala, pudiendo pedirse a lo menos tres
meses luego de la última citación.
v. Que la sentencia se publique en el DO, fijándose el motivo presuntivo de la muerte y la
fecha presuntiva de la misma. Acá la norma general es fijar el primer bienio contado
desde la fecha de las últimas noticias, como fecha; aunque excepcionalmente, si se
produjo la muerte a causa de haber sido gravemente herido en guerra u otro riesgo
semejante, o asimismo, cuando se trate de la pérdida de una nave o aeronave, se fijará
como día presuntivo aquel en que haya existido la acción de guerra y si no es claro, fijar
un día medio entre el principio y fin de la época en que pudo ocurrir el suceso. Si se trata
de un sismo o catástrofe el día de este será la fecha que se fijará como de muerte
presunta, siendo la segunda excepción a la regla general del bienio.
que estaban, permaneciendo los derechos reales constituidos en ellas (Art. 94 Nº4) o bien
devolver lo que recibieron por ellas, si estaban de buena fe. El haber sabido y ocultado la
verdadera muerte del desaparecido o su existencia, constituye mala fe. El reaparecido no
tiene derecho contra terceros.
Atributos de la personalidad
Son los elementos inherentes al concepto mismo de personalidad, que imponen no solo
derechos, sino también deberes y cargas. Se adquieren desde el momento en que se tiene
la personalidad jurídica, no pudiendo ser negados o despojados, ya que están por sobre la
voluntad del sujeto. Son, patrimonialmente, bienes extrapatrimoniales, aunque ello no
obsta a la posibilidad de recibir perjuicios si son lesionados. En general son 6 (aunque el
autor Ducci reconoce 7): nombre, capacidad, nacionalidad, domicilio, estado civil,
patrimonio y derechos de la personalidad.
1. El nombre
Es la designación que sirve para individualizar a una persona en la vida social y jurídica.
Se constituye por dos partes, el nombre propiamente tal o pronombre, que la identifica
dentro de un grupo familiar; y el nombre patronímico o de la familia, que señala que
pertenecen a un grupo familiar, los que en conjunto conforman la individualización de
una persona en el cuerpo social. No se reglamenta en el CC, aunque muchas
disposiciones hablen de ella, civiles y penales, en general cualquiera que señale la
necesidad de expresar un nombre, como las relativas a las partidas de nacimiento regidas
en la ley 4.808 del Registro Civil, en las que se exige que la inscripción contendrá los
nombres y apellidos del recién nacido, el nombre de quien requiera la inscripción o la
prohibición de imponer nombres extravagantes, ridículos, impropios o equívocos. Como
bien extra-patrimonial que es indivisible, irrenunciable, incomerciable, intransferible e
intransmisible, inembargable y, por regla general, inmutable, ya que existe la posibilidad
de cambiarlo fundados en que éstos sean ridículos y menoscaben moral o materialmente a
una persona, cuando una persona sea conocida a lo menos por cinco años en su nombre
civil por un nombre distinto, para que la inscripción no haga manifiesta una filiación
ilegítima, cuando se determine una filiación para una persona que tiene el mismo apellido
dos veces, y, actualmente, para aquellas personas que tienen apellidos en otros idiomas
que deseen traducirlos o cambiarlos.
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Comúnmente se adquiere por la filiación, sobre todo el patronímico, pero ello es solo una
mera tradición o costumbre jurídica, ya que los apellidos no crean filiación o, al revés, la
filiación no se representa por el acto de obtener el patronímico o apellido, sino por el acto
del reconocimiento. La inscripción es la que determinará el nombre del sujeto. En este
orden de ideas, en Chile no se exige que la mujer casada adquiera el apellido del marido
como propio, pudiendo conservar el suyo.
2. La capacidad
Al adquirir personalidad, el ser humano puede ser sujeto de relaciones jurídicas y titular
de derechos. La capacidad de goce es precisamente la posibilidad de ser titular de
derechos, lo que no obsta a que tenga la capacidad de ejercerlos personalmente, ya que
ello es la capacidad de ejercicio. La regla general según el 1446 es que todas las personas
son legalmente capaces, excepto los que la ley declara como incapaces, que se tratan en
el artículo siguiente, consideradas en base a la carencia de discernimiento para actuar en
la vida jurídica de manera válida o correcta. Se reconocen dos tipos de incapacidad: la
absoluta y la relativa, lo que trae aparejado las condiciones mediante las que existe
posibilidad de actuar en la vida del derecho.
Los incapaces absolutos son los dementes, los impúberes y los sordos y sordomudos que
no pueden darse a entender claramente. Estos solo pueden actuar en la vida del derecho
mediante solamente representados. Los incapaces relativos son los menores adultos
(Art.26) y los disipadores (Art. 445). Pueden actuar representados o mediante
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3. La nacionalidad
La nacionalidad es el vínculo jurídico que une a una persona con un Estado determinado,
el cual crea derechos y deberes recíprocos, estando estos últimos contenidos
principalmente en la Constitución, como son respetar a Chile y sus emblemas, honrar a la
patria, realizar el servicio militar y en respetar el ordenamiento jurídico. Asimismo, los
derechos entregados por la nacionalidad están también en la Constitución y que se
refieren a todas las garantías constitucionales que se disponen.
Determinado que es el vínculo jurídico que une al Estado con una persona, podemos
hablar de que estos son los nacionales y, por tanto, los chilenos. Para el CC son chilenos
los que la Constitución declara como tales. Los demás son extranjeros (Art. 56), por lo
que debemos remitirnos a la Constitución en esta parte, señalando en su Art. 10 que son
chilenos: los nacidos en el territorio chileno, los nacidos en el extranjero de padre o
madre chileno, los que hubieren obtenido la nacionalidad por gracia o por carta de
nacionalización. Asimismo, también puede perderse e incluso renunciarse, pero ello
cuando se tenga otra nacionalidad, extranjera.
Si bien el Art. 54 señala que las personas se dividirán en chilenas y extranjeras, lo cierto
es que el Art. 57 determina que la ley no reconoce diferencias entre el chileno y el
extranjero en cuanto a la adquisición y goce de los derechos civiles que regla este
código, lo que condice con lo dicho en el Art. 14 en cuanto la ley es obligatoria para
todos los habitantes de la República, incluso extranjeros. Existen muy pocas excepciones
en las que se hacen diferencias entre chilenos y extranjeros para efectos de aplicación de
la ley, como el Art. 15 que solo se extiende a favor de los chilenos o el 611 que permite
solo a chilenos y extranjeros domiciliados el pescar en el mar territorial, etc.
4. El domicilio
Como puede verse, a partir el Art. 59, hay dos elementos en el concepto de domicilio: la
residencia y el ánimo de permanecer en ella, comprendiendo un factor objetivo y uno
subjetivo, siendo este último, es decir, el ánimo de permanencia el más importante para
determinar el domicilio, pudiendo ser real o presunto. De estos elementos puede
distinguirse tres conceptos distintos.
dicho lugar un cargo concejil, o un empleo fijo de los que regularmente se confieren por
largo tiempo; y por otras circunstancias análogas. Presunciones negativas son las del 63,
en cuanto a que no se presume el ánimo de permanecer ni se adquiere,
consiguientemente, domicilio civil en un lugar, por el solo hecho de habitar un individuo
por algún tiempo casa propia o ajena en él, si tiene en otra parte su hogar doméstico o
por otras circunstancias aparece que la residencia es accidental, como la del viajero, o
la del que ejerce una comisión temporal, o la del que se ocupa en algún tráfico
ambulante. Luego, el 65 establece otra negativa en cuanto a que el domicilio civil no se
muda por el hecho de residir el individuo largo tiempo en otra parte, voluntaria o
forzadamente, conservando su familia y el asiento principal de sus negocios en el
domicilio anterior, aun siendo confinado o desterrado.
2. Domicilio general y especial, según sea el domicilio par todas sus relaciones o solo
para algunas determinadas, aunque generalmente el domicilio especial tiene un origen
convencional, como el del contrato de fianza del Art. 2350.
4. Domicilio legal, convencional y real, según su origen. Legal es el impuesto por la ley a
determinadas personas, sea por la dependencia que tienen respecto de otras o por el cargo
que desempeñan, como los menores que viven bajo patria potestad, que según el Art. 72,
sigue el domicilio paterno o materno¸ según el caso, y el que se halla bajo tutela o
curaduría, el de su tutor o curador, y también en el caso del Art 73 que establece que el
domicilio de una persona será también el de sus criados y dependientes que residan en la
misma casa que ella. Un caso de domicilio legal es el que tienen los obispos, curas y
otros eclesiásticos obligados a una residencia determinada, que tendrán su domicilio en
ella (Art. 66), o la obligación de los jueces de residir constantemente en la ciudad o
población donde tenga asiento el tribunal en el que deban prestar sus servicios (311
COT).
contrato establecer de común acuerdo un domicilio civil especial para los actos
judiciales o extrajudiciales a que diere lugar el mismo contrato, el cual es inmutable
unilateralmente por pasar a formar parte del contrato y, por tanto, parte de la ley emanada
por el mismo (1545). Se estipula en el Art. 1589 que, si hubiere mudado de domicilio el
acreedor o el deudor entre la celebración del contrato y el pago, se hará siempre éste en
el lugar en que sin esa mudanza correspondería, salvo que las partes dispongan de
común acuerdo otra cosa, permaneciendo el domicilio convencional o, en caso contrario,
subsiste la regla general del pago que es el domicilio del deudor. En ese sentido, este
origen de domicilio es limitado en cuanto a materia, que es solo la del contrato en la que
se estipula, y también en cuanto a tiempo, ya que solo dura mientras tenga efecto el
contrato.
último domicilio del causante, reglándose por la ley del lugar en que se abrió.
Procesalmente, es importante para determinar la competencia de los tribunales, siendo la
regla general el domicilio del demandado o interesado, según el Art. 134 del CPC. En
materia registral, tanto para el CBR y el Registro civil, se exige para las inscripciones la
determinación del domicilio.
5. El Estado Civil
Contemplado en el 304 y siguientes del CC (de la prueba del estado civil), se define
como la calidad de un individuo, en cuanto le habilita para ejercer ciertos derechos o
contraer ciertas obligaciones civiles, concepto confuso al hacer alusión a una especie de
capacidad. Es por ello por lo que se define doctrinalmente como “la calidad permanente
que un sujeto ocupa en la sociedad, derivada de sus relaciones de familia”, previendo que
lo permanente no es del todo cierto, ya que puede cambiar (soltero a casado, casado a
divorciado, casado a viudo, etc.). Del matrimonio y de la filiación se determinan las
calidades del estado civil, lo que constituye el parentesco, por tanto, del estado civil se
emanan una serie de derechos y obligaciones entre los sujetos, como los que hay entre los
cónyuges o los que hay entre padres e hijos. Es por esta razón que las normas que le
regulan son de orden público y que sea personalísimo, aunque si se permita la
representación voluntaria en algunos casos, como el matrimonio por mandato especial,
según el 103 CC. También es intransmisible, intransmisible, intransables, ya que dispone
el 2450 que no se puede transigir sobre el estado civil de las personas. Este carácter
personalísimo también alcanza a los bienes de las personas, por lo cual algunos derechos
patrimoniales asociados al estado civil de las personas, como el usufructo del marido
sobre los bienes de la mujer, o del padre o madre sobre los de los hijos, son
inembargables (Art. 2466). También es imprescriptible, porque las cosas que están en el
comercio solamente pueden adquirirse por prescripción, además de que no puede alegarse
ésta ante la persona que se presente como verdadero padre o madre (Art. 320).
Fuentes del Estado civil. Son tres: hechos jurídicos, actos jurídicos o sentencias
judiciales. Los hechos jurídicos son el nacimiento y la muerte (con consecuencias
previstas en la ley que no consideran opinión ni voluntad de los involucrados); los actos
jurídicos, el matrimonio y el reconocimiento; y sentencias judiciales, la sentencia de
divorcio, la que declara una filiación, etc., cualquiera emanada de un juicio que haya
tenido al Estado civil como asunto principal. Deben cumplir asimismo con los requisitos
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del Art. 316, ello es 1º que se hayan pasado en autoridad de cosa juzgada; 2º que se
hayan pronunciado contra legítimo contradictor (que son los señalados en el 317); y 3º
que no haya habido colusión en el juicio.
Respecto a los hijos son todos iguales, y según el Art. 33 tienen el estado civil de hijos
respecto de una persona aquellos cuya filiación se encuentra determinada, de
conformidad a las reglas previstas por el título VII del libro I de este código (de la
filiación). La ley considera iguales a todos los hijos, aun los adoptivos, que son hijos sin
distinción según el Art. 1 Inc. 2º de la ley 19.620, de la adopción de menores.
La importancia del parentesco radica en varios puntos como los derechos y obligaciones
entre padres e hijos y con el cónyuge, en materia sucesoria, etc.
Prueba del Estado Civil. Distinto a lo preceptuado para probar las obligaciones, el estado
civil se prueba mediante los mecanismos enunciados en el Art. 305 y siguientes y que
entrega que esta se hará mediante las partidas de nacimiento (o bautismo), matrimonio y
muerte. La edad se probará por las partidas de nacimiento o bautismo y de muerte. Estas
partidas tienen la validez de instrumento público, es decir, el autorizado con las
solemnidades legales por el competente funcionario (art. 1699). De ellos se presumirá su
autenticidad (Art. 306). Todos ellos emanan del Registro Civil, regulado por la ley 4.808
de 1930, que son los que llevan los libros de nacimiento, matrimonios, defunciones y,
actualmente, los registros de vehículos motorizados y otras funciones relativas a
posesiones efectivas.
Cuando no exista partida, podrán usarse otros medios, pero jamás en contra de una o en
reemplazo de una partida que existe, sino solo cuando no exista tal. Podrá primeramente
suplirse por documentos auténticos, es decir, por instrumentos públicos y también a los
privados cuya autenticidad esté establecida, como el testamento solemne otorgado ante 5
testigos.
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Otro medio por el que puede suplirse es por medio de los testigos que hayan presenciado
el hecho constitutivo de estado civil, es decir, presenciales y no de oídas. Finalmente, el
último medio supletorio es la posesión notoria del estado civil. Es una posesión distinta a
la referida a los bienes del Art. 700, ya que esta es una posesión social y no sirve para
adquirir un estado, sino para probarlo. A partir del Art. 310 y 312, se dice que la posesión
notoria del estado de matrimonio consiste principalmente en haber tratado los supuestos
cónyuges como marido y mujer en sus relaciones domésticas y sociales; y en haber sido
la mujer recibida en ese carácter por los deudos y amigos de su marido, y por el
vecindario de su domicilio en general. Luego, para que la posesión notoria de estado de
matrimonio se reciba como prueba de estado civil, deberá haber durado diez años
continuos, por lo menos. Determina por el 313, que se probará por un conjunto de
testimonios fidedignos, que lo establezcan de un modo irrefragable; particularmente en el
caso de no explicarse y probarse satisfactoriamente la falta de la respectiva partida, o la
pérdida i extravío del libro de registro, en que debiera encontrarse. Sirve solo para probar
el estado civil emanado del matrimonio y no para efectos de la filiación.
6. El Patrimonio
la idea del patrimonio, en cuanto a que la persona, en este caso jurídica, tiene un
patrimonio por si, distinto a quienes la componen.
Cabe señalar que el patrimonio si es transmisible en cuanto a que se puede suceder a una
persona difunta a título singular o a título universal, siendo esta última cuando se sucede
al difunto en todos sus bienes, derechos y obligaciones transmisibles, o en una cuota de
ellos, como la mitad, tercio y quinto, lo que trae aparejada la idea de heredero,
continuador de la persona del causante. De esta manera, en nuestra legislación el
patrimonio es claramente transmisible.
Son los derechos que tiene la persona en su calidad de tal. Son derechos que no siempre
tienen una apreciación pecuniaria, son extrapatrimoniales aunque su infracción acarrea
responsabilidad extracontractual. Nos referimos a los derechos garantizados en la
Constitución. Pueden ordenarse según si protegen la individualidad, la personalidad civil
o bien, la personalidad moral.
Luego, los derechos de la personalidad civil son los que determinan los derechos al
nombre, al estado civil y a la propia imagen. En este punto si bien no se recoge
directamente en la Constitución, lo cierto es que la normativa penal es la que se ha
encargado de regular la usurpación del nombre como delito, así como también los que
protegen al estado civil, también de relevancia penal, que se suman a las disposiciones
civiles que le protegen, como las reclamaciones de estado (filiación).
omisión que pueda estimarse lesiva a las facultades espirituales, a los efectos o a las
condiciones sociales o morales inherentes a la personalidad humana.
Son los otros sujetos de derecho, e trata de entidades colectivas que tienen una
personalidad propia, independiente de la personalidad individual de los seres que la
componen. Para el CC, se llama persona jurídica una persona ficticia, capaz de ejercer
derechos y de contraer obligaciones y de ser representada judicial y extrajudicialmente
(Art. 545). Para comprender la posibilidad de la actuación de una entidad de este tipo, es
que se han elaborado teorías.
1. Teoría de la ficción de Savigny. Para el, las personas jurídicas son seres creados
artificialmente capaces de tener un patrimonio que la ley ficticiamente les entrega una
personalidad, por lo cual pueden tener voluntad. Como pudo verse del concepto del Art.
545, este es el tomado por nuestro Código.
2. Teoría del patrimonio de afectación. Señala que la lógica de las personas jurídicas está
dada por un patrimonio que no pertenece a uno, sino a varias personas, pero que están
destinados a un fin específico, que puede verse afecto. Por lo cual se denomina
patrimonio de afectación y que es distinto al patrimonio de quienes lo conformaron. La
persona jurídica no es de alguien, sino de algo, que es el patrimonio de afectación.
3. Teoría de la persona jurídica como una realidad. Se miran como organismos sociales,
como una realidad objetiva y abstracta reconocida por el ordenamiento jurídico por ser
instituciones formadas para la consecución de un fin.
Clasificación.
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Puede crearse la fundación mediante testamento, sea para su constitución o mediante una
asignación modal. Si es por acto entre vivos, surge del acto voluntario del fundador, acto
solemne en el que debe acompañar los estatutos. En cuanto a su disolución observa
similares reglas, aunque se agrega la causa del 564 en cuando a que las fundaciones
perecen por la destrucción de los bienes destinados a su manutención.
1. Nombre y domicilio. Son establecidos ambos desde el principio, en sus estatutos, ello
como requisito para obtener la personalidad jurídica. Para las sociedades el nombre se
denomina razón o firma social, lo que se exige tanto para las sociedades civiles como
para las comerciales. En cuanto al domicilio, puede aplicarse el Art. 67 si tienen varias
sucursales.
2. Nacionalidad. Cobra importancia para efectos de empresas que actúan en otros países.
Se siguen dos criterios, el primero que determina la nacionalidad según donde esté su
sede social; o bien, la del lugar en que se autorizó a funcionar como tal. Por un tema de
abusos, surge una tercera teoría, denominada del control, que rige como nacionalidad y
legislación aplicable la de aquellas personas que toman las decisiones, donde se
encuentren ellas, lo que cobró gran relevancia en Chile en cuanto a la constitución de
empresas de seguros y de Bancos comerciales. Jurídicamente, se prefiere la segunda
teoría, es decir, la nacionalidad se adquiere por el lugar en que se autorizó a funcionar.
3. Patrimonio. Como ya se revisó, es mediante el patrimonio que existen, ello a partir del
Art. 549, como distinto a los de la persona que lo componen. Al contrario de la persona
natural, donde no es indispensable, acá si lo es que su patrimonio sea de activos o de
números positivos, ya que el llegar a números negativos puede implicar la disolución
(2100, la sociedad que se disuelve por insolvencia) o la pérdida de la personalidad
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jurídica.
4. Capacidad. Bajo el concepto de persona jurídica se dice que son capaces de ejercer
derechos y de contraer obligaciones civiles, y de ser representada judicial y
extrajudicialmente, aunque por su naturaleza dicha capacidad solo tenga un corte
patrimonial y no familiar (lo que explica por qué no poseen estado civil), aunque aún con
ciertas excepciones, como los derechos patrimoniales personalísimos, ciertos cargos que
solo pueden desempeñar personas naturales, etc. Por lo tanto, la capacidad se observa
según su objeto y finalidad.
CAPÍTULO IV
OBJETOS DE DERECHO
Es el segundo elemento de la relación jurídica, en cuanto a que en todas ellas hay una
acción de los sujetos. De esta manera, suele atenderse a la idea de objeto de derecho con
la de bien jurídico, que se puede aplicar en todas las áreas del derecho. De esta manera y
del concepto de bien, se asocia la idea de cosas y también de prestaciones, aunque es
necesario dilucidar su significado jurídico. Inicialmente, una cosa es todo lo que sea
perceptible por los sentidos, pero una cosa-bien, es solo aquella que es susceptible de
apropiación, sumado a que no es exige que tenga materialidad, ya que las cosas
incorporales también son bienes, en la medida que sean susceptibles de apropiarse, claro.
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De la doctrina austriaca se emana que cosa es “todo aquello que no es persona y que sirve
para el uso del hombre, en sentido jurídico”. De esta manera se complementa nuestro
concepto de cosa, ya que deberá ser extraña al sujeto, tener relevancia jurídica haciéndose
digna de protección por el ordenamiento jurídico, ser susceptible de apropiación y que
proporcione una utilidad para el hombre, moral o patrimonial, actual o futura (por lo cual
no es necesario que exista, pero que, si se espere ello, 1813, 1461 y 1113). De ahí pueden
extraerse en lógica las disposiciones de requerimiento de objeto de los actos jurídicos
contenido en el 1445 y 1460, emanando de este último que el objeto puede ser una cosa
que se trata de dar, hacer o no hacer, por lo que cosa y prestación son bienes, o más bien,
cosas en un sentido jurídico. Nuestro código confunde la voz bien y cosa en muchas
ocasiones, sobre todo a propósito de los derechos que entiende como cosas incorporales.
Si bien esto será materia de estudio de la unidad De Los Bienes, lo cierto es que responde
a un fenómeno denominado la cosificación de los derechos. Ducci sostiene que es una
distinción objetiva, que es la cosa, de una subjetiva, que son los derechos que se
pretenden sobre la misma, pudiendo una misma cosa ser bien para dos o más personas,
como para el dueño y el usufructuario a la vez.
Cosas Corporales.
Las cosas se dividen en corporales e incorporales, tal como lo dispone el 565 CC “los
bienes consisten en cosas corporales o incorporales. Corporales son las que tienen un
ser real y pueden ser percibidas por los sentidos, como una casa, un libro. Incorporales
las que consisten en meros derechos, como los créditos, y las servidumbres activas”.
Estas se clasifican según el 566 en muebles e inmuebles. Inmuebles, fincas o bienes
raíces son las que no pueden transportarse de un lugar a otro sin detrimento, como las
tierras, las que están adheridas permanentemente a ellas y las que se destinan
permanentemente también a ellas por su dueño para su uso, cultivo o beneficio,
determinándose los inmuebles por naturaleza, por adherencia y por destinación.
Luego, muebles son los que, si pueden moverse o transportarse de un lugar a otro sin
detrimento, sea que se muevan por sí mismo, como los animales que por ello se llaman
semovientes, o por fuerza externa, que se denominan inanimados. También son muebles
las cosas o productos de los inmuebles que son accesorias a ellos, para efectos de
constituir derechos de terceros sobre ellos. Nacen los muebles por naturaleza y los
muebles por anticipación.
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Además de las diferencias conceptuales, por la importancia económica que tienen los
inmuebles, es que podemos distinguir otras:
1. En cuanto a los modos de adquirir el dominio, ya que la ocupación solo procede en los
muebles y porque la accesión, la tradición, la prescripción y la sucesión por causa de
muerte son distintas en uno y otro caso, en cuanto a condiciones, plazos y formas.
2. En cuanto a ciertos derechos reales, como el uso y habitación que solo procede en
inmuebles
3. En cuanto a los derechos reales de garantía, ya que el censo y la hipoteca proceden
solo en inmuebles y la prenda sobre muebles
4. En la compraventa, consensual si es de bienes muebles, solemne si es de inmuebles
(1801)
5. Protección de los inmuebles de los incapaces, ya sea por el guardador o por el padre,
bajo autorizaciones.
6. En la sociedad conyugal, no ingresan los inmuebles a título gratuito y los que se
integren, para su venta requieren autorización de ambos cónyuges.
7. La posesión de los inmuebles se prueba por la inscripción en el CBR y se protege por
acciones posesorias, distinto a los muebles
8. Varía la competencia en materia procesal, en cuanto a prohibiciones de enajenar o por
el lugar de los bienes que serán embargados en juicio ejecutivo.
9. Solo constituye acto de comercio lo relativo a bienes muebles
10. Penalmente, existe la figura de hurto y robo para los muebles y de usurpación para los
inmuebles.
Bienes Inmuebles. Sea que se denominen como predios, fincas o bienes raíces, son
inmuebles, en general, los que pueden ser rústicos (fundos) o urbanos. Como ya se vio,
reconocemos tres clases de bienes inmuebles, por naturaleza, adherencia y destinación
(ver Art. 568, 569, 570, 572, 573).
Bienes muebles. Son los que pueden transportarse de un lugar a otro, por si mismos o
por fuerza externa. Hay muebles por naturaleza y por anticipación (ver Art. 567, 569,
571, 573, 574, 575). Constituyen la regla general en materia de bienes, lo que se
desprende por el listado de cosas que menciona la ley al referirse a los inmuebles (por lo
que todo lo demás, es mueble). Aunque el CC no lo menciona en esta parte es necesario
distinguirles en cuanto a género y especie a los muebles cuando sean objeto de una
relación jurídica, como se ve en materia sucesoria de las asignaciones a título singular del
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Art. 951 (…una o más especies o cuerpos ciertos, como tal caballo, tal casa, o en una o
más especies indeterminadas de cierto género, como un caballo, tres vacas…), o en las
obligaciones de dar, que distinguen las de especie y género. De esta manera si el objeto es
una especie o cuerpo cierto, debe estar determinado individualmente; si es en género, no
es necesaria dicha individualización, pero si lo es señalar su cantidad. En los inmuebles
siempre debe existir individualización, y si son varios hay pluralidad de objetos, pero no
una obligación de género.
Del mismo modo y según el 575 los muebles se dividen en fungibles y no fungibles,
determinación errada en cuanto a que se confunde la definición con las cosas
consumibles y no consumibles. Para el CC fungibles son aquellas que no puede hacerse
el uso conveniente a su naturaleza sin que se destruyan. Las especies monetarias en
cuanto perecen para el que las emplea como tales, son cosas fungibles, pero
doctrinalmente una cosa fungible es una cosa que tiene un mismo poder liberatorio, es
decir, que pueden reemplazarse unas a otras mutua y recíprocamente en el cumplimiento
de una obligación sin perjuicio ni reclamo del acreedor, como el dinero. Pero la
consumibilidad va hacia otro lado en cuanto se refiere a la destrucción de la cosa cuando
se hace uso de ella, pudiendo ser una consumibilidad material (comerse una manzana) o
una civil (gastar el dinero). De esta manera, las cosas inconsumibles son las que no se
agotan ni perecen con su uso, como una mesa. Cabe señalar que hay contratos que solo se
respectan de bienes fungibles, como el mutuo; y otros, solo a los bienes no consumibles,
como el comodato.
Cosas incorporales.
Son las que consisten en meros derechos, como los créditos o las servidumbres activas,
según dispone el 565 Inc. 3º. Luego, ya en el 576, se dice que las cosas incorporales son
reales o personales, lo que aleja de la noción de bien a otros derechos, como los
personalísimos o los intangibles., lo que puede traer consecuencias en cuanto a un posible
desconocimiento de su realidad jurídica y de la protección que entrega el Art. 19 Nº24 de
la Constitución a propósito de las cosas incorporales. De esta manera, Ducci considera
que los derechos intangibles, los potestativos y los personalísimos son cosas
incorporales5.
5
La solución es más simple y pasa solo porque si bien son cosas incorporales y están reconocidas y
protegidas, ellas no son objeto de relaciones jurídicas por no ser comerciables ni susceptibles de
apropiación, por ello se excluyen de la idea de cosa-bien que entrega el Art. 576.
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Derechos Reales. Es el que tenemos sobre una cosa sin respecto a determinada persona.
Son derechos reales el de dominio, el de herencia, los de usufructo, uso o habitación, los
de servidumbres activas, el de prenda y los de hipoteca. De estos nacen las acciones
reales, ello según el 577, de lo que se desprende que hay una relación directa entre el
titular y la cosa, sin intermediario ni necesidad alguna de comportamiento de un tercero,
cobrando solo importancia ello cuando ha perturbado el derecho del titular. Esta relación
de cosa-titular admite distintos grados, naciendo así la gama taxativa que entrega el CC
de derechos reales en el 577 ya visto, sumados al censo (en cuanto se persiga la finca
acensuada), según el 579, a los que podemos agregar el derecho real de exploración y
explotación mineras contenida en la LOC sobre concesiones mineras; y el derecho de
aprovechamiento de aguas, contenido en el código de dicha materia.
El dominio es el más grande derecho real, también se llama propiedad y se define como
el que recae en una cosa corporal, para gozar y disponer de ella arbitrariamente, no
siendo contra ley o contra derecho ajeno (Art. 582). Asimismo, según el 583, sobre las
cosas incorporales hay también una especie de propiedad, así el usufructuario tiene la
propiedad de su derecho de usufructo, lo que está acorde a la normativa constitucional de
la propiedad. El dominio entrega las facultades esenciales, que son el uso, goce y
disposición. El usufructo el uso y goce de la cosa; el uso y habitación permiten solo el
uso, etc.6. Todos los derechos reales se adquieren mediante los denominados modos de
adquirir el dominio, que también entrega y regla el Código, que por su naturaleza no se
aplican a todos los derechos reales ni a todos los bienes. Son la ocupación, la accesión, la
tradición, la sucesión por causa de muerte y la prescripción adquisitiva.
Derechos Personales. Definidos en el 578, los derechos personales o créditos son los que
sólo pueden reclamarse de ciertas personas, que, por un hecho suyo o por la sola
disposición de la ley, han contraído obligaciones correlativas, como el que tiene el
prestamista contra su deudor por el dinero prestado, o el hijo contra el padre por
alimentos. De estos derechos nacen las acciones reales, por lo que son derechos para
exigir un cumplimiento, sean de contratos, extracontractuales o legales, garantizado por
los bienes del deudor y mediante sanciones. Implica siempre la prestación de un tercero,
desde una postura pasiva, es decir, de la obligación, de la fuente de estas, del modo de
extinguirse. Así como los derechos reales son limitados y taxativos, los derechos
6
Serán vistos todos los derechos reales y los modos de adquirir el dominio en detalle en el capítulo de la
unidad de los bienes y de la sucesión por causa de muerte.
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personales son incontables, ya que no emanan de los modos de adquirir, sino de las
fuentes de las obligaciones. El Art. 1437 señala que las obligaciones nacen, ya del
concurso real de las voluntades de dos o más personas, como en los contratos o
convenciones; ya de un hecho voluntario de la persona que se obliga, como en la
aceptación de una herencia o legado y en todos los cuasicontratos; ya a consecuencia de
un hecho que ha inferido injuria o daño a otra persona, como en los delitos y
cuasidelitos, ya por disposición de la ley, como entre los padres y los hijos de familia, por
tanto nacen de la convención o contrato, de los delitos y cuasidelitos civiles y de la ley.
Pueden clasificarse los derechos en muebles e inmuebles, ello según sea la cosa en que
han de ejercerse o que se debe (Art. 580), por lo que el derecho de usufructo sobre un
inmueble es un derecho inmueble. Son esencialmente muebles la servidumbre y la
hipoteca, mientras que la prenda es mueble. Para las obligaciones de dar, se entienden
también comprendidas bajo la voz que se debe, pudiendo ser muebles o inmuebles.
Luego, el 581 señala que los hechos que se deben se reputan muebles, por lo que la
obligación de hacer y de no hacer es siempre mueble.
Universalidades
Los establecimientos de comercio son otro caso de universalidad y que no trata la ley
civil, es decir, los almacenes, tiendas, fábricas y otros, que no especifican su contenido.
Se reafirma la idea de que es una universalidad cuando la ley de impuestos a ventas y
servicios señala que se grava la venta de establecimientos de comercio y, en general, de
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Como se vio, el hombre tiene derecho a la vida y a su integridad física por garantía
constitucional, lo que se protege no solo por figuras penales, sino también por acciones
civiles que persiguen la indemnización del daño. Es por todo esto que el cuerpo humano
en su totalidad jamás podrá ser objeto de una relación jurídica, por adolecer de objeto
ilícito en cuanto está prohibido por la ley según el 1466, y si se trata de una relación que
importe atentar a la vida, es un objeto ilícito por tratarse de un hecho moralmente
imposible. Pero, si se ha comenzado a aceptar lo relativo a la integridad física, ello en
cuanto a que tienen un fin útil, como la donación de sangre, de placenta, de médula y, en
general, de órganos, sea que se trate idealmente de una persona fallecida, o de una viva,
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pero en cuanto no afecte su vida, como un injerto de piel o pelo (ya que el trasplante
importa mutilación) o aún de otro órgano, siempre y cuando el donante sea plenamente
capaz y deje acta ante el médico de su voluntad de efectuar la donación.
Los cadáveres pueden ser objeto de relaciones jurídicas, pero solo en cuanto sean para el
aprovechamiento académico, la elaboración de productos y en general, la investigación,
en cuanto las personas que pueden disponer lo acepten o se trate de las personas
fallecidas en hospitales públicos y que no hayan sido reclamadas dentro del plazo legal,
que son, según el código sanitario, 24 horas desde el fallecimiento. Para efectos de la
donación de órganos se oirá a los parientes en el orden entregado en el Art. 42 CC. En
ningún caso podrá realizarse un contrato que prometa o que contenga la obligación de
entregar un órgano para donación o trasplante, ya que no se aplican las reglas que regulan
las donaciones revocables.
CAPÍTULO V
LA RELACIÓN JURÍDICA DE DERECHO PRIVADO
Se define derecho por Guasp como el conjunto de relaciones entre los hombres que una
sociedad establece como necesarias, de lo que se desprende un elemento material y uno
formal. Así, el solo aspecto material, las relaciones de los hombres, por sí solas no
constituyen derecho, y, por otra parte, lo establecido por sociedad sin contenido, tampoco
lo es. De esta manera, surge la idea de “relación”, es decir, algo que una ambos
elementos, generándose así las distintas relaciones entre los hombres y que están
previstas por la sociedad, sea que estén en igual condición, o distintas, activos y pasivos,
acreedores y deudores. El hombre solitario en su isla le es indiferente el derecho, solo
cobra importancia en cuanto se relaciona con otros hombres (el contacto espiritual con
Dios, por ejemplo, no constituye derecho). Surgen así los sujetos de derecho 7. Luego,
estas relaciones son establecidas como necesarias por una determinada sociedad, es decir
una colectividad unida por un factor común. Si ella las establece como necesarias,
importa entonces una sanción su omisión o incumplimiento y solo ellas serán derecho, ya
que los usos morales, éticos, religiosos o estrictamente sociales, por no tener aparejadas
una sanción jurídica, no lo son. De esta manera, puede concluirse que la conducta que
realiza el hombre es jurídica, porque ni aun su ignorancia importa excusa de su
cumplimiento (Art. 8), ya que es obligatoria (Art. 14).
7
Se aclara que, aunque la noción de personas jurídicas pudiera ser contradictoria con lo dicho, lo cierto es
que detrás de ellas, que son solo una abstracción técnica, hay siempre personas naturales.
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aspectos patrimoniales, ya que hay otras relaciones jurídicas, como las de familia que
también importan una serie de derechos y obligaciones, pero que estas están entregadas
completamente por la ley y no nacen de una convención de las partes.
Orígenes de la relación jurídica. Los de contenido real se constituyen por los modos de
adquirir. Los personales, mediante las fuentes de las obligaciones (1437). No obstante, y
en ambos casos, podemos encontrar origen en un hecho de la naturaleza o bien en un
hecho del hombre, distinción que sirve para determinar si procede o no la ilicitud.
Entiéndase por ilícito no solo el acto contrario a la ley, sino también el que se opone al
orden público y a las buenas costumbres, conceptos amplios y no definidos que traen
aparejada la necesidad de interpretación privada y jurisprudencial. También puede ser
ilícito el actuar de mala fe. Solo será relevante la ilicitud cuando a propósito de ella surja
una relación jurídica, lo que excluye a los hechos de la naturaleza de la posibilidad de ser
ilícitos. Surgen entonces, en derecho positivo, los delitos y cuasidelitos civiles como
fuentes de obligaciones, que constituyen la responsabilidad extracontractual.
a) Absolutos o relativos, según si deben ser respetados por todos (la sociedad entera como
sujeto pasivo), o si solo pueden hacerse valer contra personas determinadas.
b) Originarios o derivados, según si emanan de su titular, como un derecho que no existía
antes; o si pertenecía antes a otro.
c) Puros y simples o sujetos a modalidades, según si pueden cumplirse sin el
cumplimiento de algún requisito o no, como el que espera un plazo o acaecimiento de una
condición.
d) Patrimoniales y extrapatrimoniales, según si pueden avaluarse en dinero. Los
patrimoniales, que constituyen el contenido del patrimonio, casi todos esencialmente
transferibles y que son avaluados en dinero, clasificándose en derechos personales y
reales, en general. Los extrapatrimoniales, carecen de valor pecuniario, aunque no obsta a
que puedan pedirse perjuicios ante su vulneración. Son, por ejemplo, los derechos o
privilegios que no pueden transferirse a otras personas, los de uso enteramente personal.
Para que sean extrapatrimoniales deben no ser avaluables en dinero, ser de uso
completamente personal, que no puedan enajenarse por acaecer objeto ilícito y que sean
considerados inembargables.
En materia de familia, encontramos dos órdenes de derechos. Unos de imperio, como los
del padre sobre el hijo y otros de carácter pecuniario, como los regímenes del matrimonio
o los usufructos legales. En materia de derechos de personalidad, es decir, los emanados
de los atributos de las personas, todos son esencialmente extrapatrimoniales, no
enajenables, inalienables, irrenunciables, aunque sean susceptibles de apreciación
económica, lo que les autoriza que ante vulneración puedan solicitarse perjuicios, ello por
la responsabilidad extracontractual y también buscar responsabilidad mediante figuras
penales.
Fuentes de los derechos subjetivos. Son los hechos de los que emanan, los modos de
adquirir (Art. 538) para los derechos reales y las fuentes de las obligaciones del 1437 para
los personales.
Es discutir la limitación de que el que es titular de un derecho, puede ejercerlo sin límites,
arbitrariamente o de forma caprichosa, sin reproche. El derecho de propiedad o dominio,
que es el más amplio, no es visto como limitado por la ley, sino en cuanto su ejercicio
pueda afectar o dañar a terceros. Es decir, si actúa dentro de su derecho, no perjudica a
nadie, pero si se sale de su órbita, afectando o dañando a terceros, si se hace responsable.
Surge entonces la teoría del abuso del derecho, que es aquella que señala que el ejercicio
de un derecho en forma abusiva no está autorizado por la ley, la cual ha tomado fuerza en
la legislación y jurisprudencia, sobre todo extranjera, determinándose que el abuso
constituye un ilícito, generador de responsabilidad, bastando la culpa para ello por
alejarse de la buena fe en su actuar (no requiriendo expresamente dolo).
Límites al ejercicio de los derechos. Ya de la definición del dominio, se establece que ese
derecho puede ejercerse arbitrariamente sin que sea contra derecho ajeno o contra ley,
limitaciones que se aplican a todos los demás derechos, reales y personales. La voz
arbitrariamente jamás autoriza el daño a tercero, sino solo garantiza la libertad en el
ejercicio de las facultades que el derecho confiere y que se relaciona directamente con el
principio de la autonomía de la voluntad. Las limitaciones entregadas se dividen en
limitaciones intrínsecas, que tiene el derecho en sí, como la buena fe y que se determina
caso a caso según sea el derecho en cuestión, entendiéndose que son los límites emanados
de su naturaleza y de su contenido propio, estando siempre acorde su función social para
no degenerar en un posible caso de abuso de derecho o de fraude a la ley; y, por otra
parte, existen también las limitantes extrínsecas, que son las que se generan cuando el
derecho entra en movimiento., como las deprendidas de la función social del derecho,
como la buena fe contra terceros sea en el cumplimiento o en la titularidad y también
cuando hay concurrencia de derechos sobre una misma cosa o por la colusión de estos,
que sucede cuando hay derechos independientes, que pueden o no recaer sobre una
misma cosa, al entrar en contacto chocan, siendo incompatibles y no pudiendo
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satisfacerse en su totalidad, como los que habrían entre derechos reales y personales en el
arrendamiento, o de dos derechos reales de dominio e hipoteca, por ejemplo, pudiendo
ser de igual jerarquía o no, situaciones para las cuales el código ha entregado soluciones
caso a caso.