El texto de Kurt Danziger destaca la importancia de comprender los orígenes sociales de la
psicología moderna, especialmente en el contexto del crecimiento y consolidación de un
grupo profesional de psicólogos que reclama autoridad sobre el conocimiento psicológico
válido. Antes de este período, las ideas psicológicas eran discutidas y desarrolladas por una
variedad de personas, incluyendo filósofos, médicos, y otros, sin embargo, en la época
moderna se establece un grupo de especialistas que monopoliza la producción y validación
del conocimiento psicológico.
La transición hacia esta nueva fase de la psicología no se define tanto por la introducción de
nuevas metodologías, como la experimentación y cuantificación, sino por el uso de estas
técnicas para respaldar el reclamo de autoridad del grupo de psicólogos profesionales. Es
decir, no es la metodología en sí misma lo que define esta transición, sino el contexto social
en el que se utiliza y los fines para los que se emplea.
Este cambio trae consigo una complejidad adicional en la relación entre el conocimiento
psicológico y su contexto social, ya que ahora está mediada por la comunidad de psicólogos
profesionales y sus intereses, instituciones y cultura. Esto implica que el conocimiento
psicológico no solo es influenciado por la sociedad más amplia, sino también por las
dinámicas internas de la comunidad de psicólogos.
Por lo tanto, comprender cómo se formó esta nueva comunidad de psicólogos es crucial
para comprender las normas contemporáneas del grupo y evitar considerarlas como algo
dado. En resumen, el texto sugiere que el surgimiento de esta comunidad profesional de
psicólogos no solo cambió la forma en que se produce y valida el conocimiento psicológico,
sino que también influyó en las dinámicas sociales y profesionales dentro del campo de la
psicología.
El texto habla sobre la importancia de estudiar de dónde viene la psicología moderna desde
un punto de vista sociológico. Esto es algo que no se ha hecho mucho en la historia de la
psicología. Hay diferentes maneras de ver esto, una de ellas es llamada aproximación
positivista, que considera que la ciencia avanza de manera acumulativa, como si fueras
sumando puntos en un juego. Esta idea lleva a pensar que la psicología empezó en
Alemania y después se movió a Estados Unidos. Pero no se tiene en cuenta que la
psicología que se desarrolló en Estados Unidos puede haber sido diferente de la que
empezó en Alemania.
Esta manera de ver las cosas también supone que las normas y reglas de cómo hacer
ciencia siempre han sido las mismas. Piensa que lo único que cambia son las personas que
hacen ciencia y los roles que ocupan en la sociedad. Por ejemplo, cuando alguien se
convierte en científico profesional, las ideas científicas que tenía se vuelven parte de una
tradición y se siguen acumulando conocimientos.
El texto también habla sobre cómo se inventan nuevos roles en la ciencia, como el de
psicólogo experimental, que nació cuando Wilhelm Wundt decidió combinar su experiencia
en fisiología con la filosofía para estudiar la psicología en un laboratorio. Otros científicos lo
siguieron y así se estableció la psicología como una nueva disciplina científica.
En resumen, el texto nos dice que para entender cómo surgió la psicología moderna, es
importante ver cómo las personas y la sociedad influenciaron su desarrollo, y no solo pensar
en términos de avances acumulativos como lo hace la aproximación positivista.
Claro, aquí tienes una explicación más sencilla:
El texto habla sobre la importancia de estudiar de dónde viene la psicología moderna desde
un punto de vista sociológico. Esto es algo que no se ha hecho mucho en la historia de la
psicología. Hay diferentes maneras de ver esto, una de ellas es llamada aproximación
positivista, que considera que la ciencia avanza de manera acumulativa, como si fueras
sumando puntos en un juego. Esta idea lleva a pensar que la psicología empezó en
Alemania y después se movió a Estados Unidos. Pero no se tiene en cuenta que la
psicología que se desarrolló en Estados Unidos puede haber sido diferente de la que
empezó en Alemania.
Esta manera de ver las cosas también supone que las normas y reglas de cómo hacer
ciencia siempre han sido las mismas. Piensa que lo único que cambia son las personas que
hacen ciencia y los roles que ocupan en la sociedad. Por ejemplo, cuando alguien se
convierte en científico profesional, las ideas científicas que tenía se vuelven parte de una
tradición y se siguen acumulando conocimientos.
El texto también habla sobre cómo se inventan nuevos roles en la ciencia, como el de
psicólogo experimental, que nació cuando Wilhelm Wundt decidió combinar su experiencia
en fisiología con la filosofía para estudiar la psicología en un laboratorio. Otros científicos lo
siguieron y así se estableció la psicología como una nueva disciplina científica.
En resumen, el texto nos dice que para entender cómo surgió la psicología moderna, es
importante ver cómo las personas y la sociedad influenciaron su desarrollo, y no solo pensar
en términos de avances acumulativos como lo hace la aproximación positivista.
El texto señala una dificultad al intentar mezclar dos enfoques diferentes: uno que se enfoca
en la evidencia objetiva y otro que se centra en las intenciones individuales para explicar el
cambio histórico. El problema surge porque el enfoque positivista tiende a desvalorizar los
informes subjetivos sobre las intenciones individuales, prefiriendo datos objetivos. Pero,
¿cómo se seleccionan los datos relevantes entre tanta información histórica disponible?
Esto depende de reconstruir la situación del individuo histórico en cuestión. Entonces, en
lugar de tener una perspectiva sociológica, nos ponemos en los zapatos del personaje
histórico.
Por ejemplo, cuando Ben-David y Collins analizan la elección de Wundt, solo consideran
dos campos: fisiología y filosofía. Sin embargo, en realidad, Wundt fue nombrado en
"antropología médica y psicología" mientras buscaba una promoción académica. Además,
había más oportunidades de carrera en psiquiatría que en fisiología y filosofía juntas. Esto
sugiere que las oportunidades de carrera no eran necesariamente mejores en filosofía,
como se suponía.
Wundt mismo ofreció una explicación diferente sobre su cambio de fisiología a filosofía.
Mencionó su participación en políticas durante sus años de juventud, lo que lo llevó a darse
cuenta de que no podía combinar una carrera política con una académica. Así que decidió
centrarse en su carrera académica, lo que le permitió explorar temas de interés humano
más amplio al cambiar de la Facultad de Medicina a la Facultad de Filosofía.
En resumen, Wilhelm Wundt no es el mejor ejemplo para considerar como el iniciador de la
identidad profesional del psicólogo moderno. Él creía firmemente que la psicología y la
filosofía estaban estrechamente relacionadas, y no apoyaba la separación entre ellas.
Además, cuando se creó una sociedad profesional de psicólogos alemanes en 1904, Wundt
ni siquiera participó en ella. Aunque se le atribuye haber introducido el trabajo experimental
sistemático en la psicología, en realidad solo lo consideraba una parte pequeña de su
trabajo.
Fue la generación posterior a Wundt la que realmente comenzó a desarrollar una identidad
profesional para los psicólogos. Estos individuos, como advenedizos, tenían razones
personales para tratar de asociarse con la reputación de Wundt. Esto sentó las bases para
lo que más tarde se convertiría en un mito completamente desarrollado sobre el origen de la
psicología.
Es importante tener en cuenta que los enfoques positivistas de la historia tienden a
simplificar las cosas, tratando la evidencia histórica como hechos objetivos, cuando en
realidad son reconstrucciones sesgadas por partes interesadas. Además, la relación entre
generaciones sucesivas se reduce a "pioneros" y "continuadores", lo que dificulta entender
el papel crítico de los factores externos a la disciplina en su desarrollo.
Por ejemplo, en Alemania, el desarrollo de la psicología como disciplina autónoma fue muy
lento, con la mayoría de los investigadores y profesores trabajando también en filosofía. En
contraste, en Estados Unidos, la psicología como disciplina autónoma estaba en pleno
auge, con numerosos departamentos universitarios y una creciente cantidad de psicólogos
profesionales. La psicología como disciplina independiente fue una invención
estadounidense, y no alemana, algo que Wundt notó y criticó en sus colegas que intentaban
seguir un modelo estadounidense en el contexto alemán.
Las diferencias entre el desarrollo de la psicología en Alemania y en Estados Unidos fueron
significativas debido a los diferentes entornos académicos y profesionales en los que
surgieron. En Alemania, los filósofos tenían mucho prestigio y ocupaban posiciones
académicas poderosas, mientras que en Estados Unidos, los filósofos profesionales eran
escasos y la psicología era la disciplina principal. Además, las escuelas médicas alemanas
eran respetadas a nivel mundial, mientras que las estadounidenses estaban en un estado
lamentable hasta bien entrado el siglo XX.
La falta de profesionalización en la educación superior estadounidense durante gran parte
del siglo XIX contrastaba con el alto nivel de profesionalización de los académicos
alemanes. Mientras que en Alemania se esperaba que los académicos obtuvieran un Ph.D.
y completaran una disertación post-doctoral antes de enseñar, en Estados Unidos este
estándar no se generalizó hasta la década de 1890.
La psicología en Estados Unidos pudo ingresar rápidamente al sistema universitario
moderno, mientras que en Alemania tuvo que encontrar su lugar en un sistema ya
establecido. Esto significó que la naturaleza de la psicología como disciplina fue
fundamentalmente diferente en cada país.
Por ejemplo, la concepción del trabajo experimental en psicología variaba
considerablemente entre los dos países. Mientras que para algunos el experimento
psicológico se basaba en introspecciones de observadores entrenados, para otros se
basaba en la observación del comportamiento animal en entornos controlados. Además, la
psicología experimental representaba la totalidad de la psicología para algunos, mientras
que para otros era solo una parte.
La sociología del conocimiento psicológico se centra en comprender el contexto social que
influye en el contenido de una disciplina, mientras que la sociología positivista de la ciencia
se preocupa principalmente por medidas externas como el número de publicaciones y el
uso de etiquetas como "experimentación". Esta diferencia fundamental en enfoques explica
las diferencias en la comprensión del desarrollo de la psicología en cada país.
La determinación de la historia de las disciplinas científicas difiere significativamente según
la perspectiva considerada. Mientras que algunos enfoques, como el de Ben-David y
Collins, se centran en las aspiraciones individuales y la búsqueda de status de ciertos
individuos clave como impulsores del cambio disciplinario, desde una perspectiva
sociológica más amplia, el desarrollo de nuevas especialidades científicas implica un
cambio en la división del trabajo y la legitimación de nuevas actividades dentro de la
comunidad académica y profesional.
En Alemania, los aspirantes a psicólogos se enfrentaron a un establecimiento profesional y
académico bien establecido, donde la psicología tenía que justificar su existencia dentro de
las afiliaciones disciplinarias existentes, generalmente en competencia con la filosofía. Los
esfuerzos de los psicólogos alemanes para legitimar su disciplina generalmente se
centraron en demostrar su relación con la filosofía, lo que llevó a una psicología altamente
influenciada por consideraciones filosóficas y conceptuales.
En contraste, en Estados Unidos, los psicólogos tuvieron que justificar su disciplina ante
figuras de poder social, como empresarios y políticos, cuyos intereses estaban más
orientados hacia la aplicación práctica y el control social. Para ganar aceptación, los
psicólogos estadounidenses prometieron que la psicología experimental proporcionaría
leyes fundamentales que gobernarían toda la actividad humana, convirtiéndose en la
"ciencia maestra" de los asuntos humanos. Este enfoque llevó al desarrollo de una
psicología altamente pragmática y aplicada, con un énfasis en la predicción y control de la
conducta, en contraposición a los objetivos más abstractos y teóricos de la psicología
alemana.
La divergencia en las posiciones institucionales y los objetivos de la psicología alemana y
estadounidense refleja la influencia de los contextos sociales y las necesidades pragmáticas
de cada país en el desarrollo de la disciplina. Los objetivos de una disciplina definen su
posición relativa en relación con otras disciplinas y determinan su función en la división
global del trabajo científico.
Los objetivos de una disciplina son fundamentales para su definición y cohesión, ya que
representan un interés intelectual común compartido por los practicantes del campo. Estos
objetivos definen el dominio en el que los practicantes trabajan y establecen cómo abordar
dicho dominio. Además, los intereses intelectuales no solo surgen de diferencias entre los
practicantes, sino también de la necesidad de legitimar su trabajo ante otros grupos sociales
relevantes.
La auto-definición de un grupo de especialistas y la definición de la naturaleza de su campo
de acción son mutuamente complementarias. Los grupos establecidos solo reconocen a
aquellos con intereses intelectuales compatibles. Por lo tanto, los intereses intelectuales
tienen una función legitimadora y determinan la naturaleza de la apelación de un grupo
hacia otros significativos en el ámbito social.
El concepto de interés intelectual permite superar la dicotomía entre "factores sociales" y
"contenido intelectual", ya que los intereses intelectuales son tanto un factor activo en el
proceso social de la división del trabajo científico como una formulación de presuposiciones
intelectuales. Además, una vez que se han establecido los fundamentos institucionales de
una disciplina, las normas internas tienden a adquirir una validez casi autónoma.
Un ejemplo de cómo los intereses intelectuales pueden influir en la dirección de una
disciplina se encuentra en el trabajo de J.B. Watson, quien abogaba por una psicología
orientada hacia la producción de datos para ser utilizados de manera práctica por
educadores, médicos, juristas y hombres de negocios. Esta perspectiva resonó
ampliamente entre los psicólogos estadounidenses de la época, lo que demuestra cómo los
intereses intelectuales pueden influir en la aceptación y el desarrollo de una disciplina.
Lo que Watson logró fue sellar el establecimiento de la psicología como una ciencia
orientada hacia la administración y el control social. Esta psicología se centra en las
acciones observables de las personas y utiliza la experiencia subjetiva solo en la medida en
que sea necesaria para manipular eficazmente la actividad externa. Esta perspectiva difiere
de la psicología alemana, que consideraba la experiencia subjetiva como central y relevante
para comprender la actividad externa.
La relación entre la psicología y las ciencias sociales se expresa a través del papel
asignado a la psicología social. Mientras que Wundt había propuesto dos tipos de
psicología, una individual y otra social, la psicología estadounidense tomó un camino
diferente al concebirse a sí misma como la "ciencia maestra" de la que derivan las otras
ciencias sociales. Esta visión ignoraba los aspectos históricos y culturales de la realidad
social, centrándose en el desarrollo de leyes abstractas de la conducta individual. Cuando la
psicología social finalmente surgió en Estados Unidos, lo hizo como una extensión de la
psicología individual, abordando situaciones en las que operaban "estímulos sociales".
La psicología social estadounidense adoptó una perspectiva diferente a la de Wundt,
centrándose en el estudio de las respuestas al estímulo social de manera unidireccional,
con el individuo como receptor final o manipulador de influencias sociales. Esta visión pasó
por alto la interacción constructiva entre los individuos y su entorno sociocultural,
reduciendo la relación a una dimensión externa.
Los intereses intelectuales no solo definen los problemas de una disciplina, sino también
cómo se espera que se resuelvan. En el caso de la psicología moderna, estos intereses han
girado en torno al papel y la naturaleza de la experimentación. Mientras que Wundt
consideraba difícil aplicar la metodología experimental de las ciencias naturales a los
procesos psicológicos "superiores", en Estados Unidos se desarrolló un fervor casi místico
por la experimentación, atribuyéndole un prestigio ritual que iba más allá de su valor
científico real.
En Estados Unidos, la experimentación se convirtió en un símbolo de prestigio para
impresionar a los grupos significativos, aunque muchos psicólogos no utilizaran
verdaderamente este método de manera rigurosa. Se valoraba la manipulación de variables
más que la calidad de la observación, los datos o los controles experimentales. Esto
condujo a una confusión entre los propósitos científicos genuinos y otros propósitos más
tecnológicos, permitiendo que enfoques menos científicos se presentaran bajo la apariencia
de ciencia.
Las diferencias en las prácticas de experimentación psicológica juegan un papel crucial en
la determinación del lugar de la psicología como disciplina. La manera en que se llevan a
cabo los experimentos que involucran sujetos humanos refleja estructuras sociales que
contrastan con el tipo de conocimiento que se puede obtener en ese contexto. Los intereses
intelectuales del psicólogo moldean significativamente los rasgos del conocimiento que se
produce, tanto a través de su influencia en las normas de la disciplina como en la
estructuración de los contextos de investigación.
Existen notables diferencias entre el contexto social de la investigación establecido por la
psicología como disciplina filosófica y como tecnología de manipulación de la conducta. En
el enfoque clásico de la experimentación psicológica, basado en la intercambiabilidad entre
experimentador y sujeto, ambos debían ser observadores psicológicos altamente
entrenados. Esta perspectiva, característica de la psicología alemana, contrastaba con la
práctica estadounidense, donde se diferenciaban claramente los roles de experimentador y
sujeto, con el primero como experto y el segundo como ingenuo. Esta asimetría
fundamental influenciaba el tipo de conocimiento que emergía del experimento.
El conocimiento producido por esta psicología estadounidense estaba diseñado para ser útil
en contextos donde un grupo tenía el poder de controlar la conducta de otros, como
entornos educativos o industriales. Sin embargo, este conocimiento difícilmente contribuía al
crecimiento personal o la emancipación de los individuos, ya que estaba destinado
principalmente a situaciones donde la autonomía estaba ausente. Las diferencias
metodológicas entre los psicólogos de esta época no se limitaban simplemente al uso de la
introspección, como a menudo se retrata, sino que reflejaban concepciones divergentes
sobre la naturaleza del experimento psicológico y, en última instancia, sobre el propósito de
la psicología como disciplina científica.
La sociología positivista a menudo cae en la trampa de perpetuar mitos y verdades a
medias que legitiman los reclamos hechos por una disciplina. Esto se debe a su suposición
de que la naturaleza de la ciencia es siempre la misma y su tendencia a vislumbrar el
cambio histórico en términos cuantitativos en lugar de cualitativos. Como resultado, la
sociología positivista se convierte en una víctima preparada para los "mitos de origen" que
las disciplinas construyen para sí mismas. Estos mitos exageran el elemento de continuidad
en el desarrollo de la disciplina y tergiversan aquellos aspectos del pasado que cuestionan
los intereses intelectuales predominantes en la disciplina.
En el caso de la psicología moderna, estos mitos a menudo se centran en datar su origen
en la fundación del laboratorio de Wundt, principalmente porque la experimentación tiene el
estatus de un fetiche en esa disciplina. Sin embargo, lo que la sociología positivista
considera como "datos" históricos son en realidad reconstrucciones históricas realizadas por
generaciones posteriores, y el papel atribuido a Wundt fue creado en la historiografía interna
de la disciplina, sesgada por intereses propios y que distorsiona su verdadero significado.
Por otro lado, la sociología del conocimiento reconoce que la historia nunca puede ser una
fuente de "datos" aproblemática, ya que siempre debe ser reconstruida. Esto implica
consultar las fuentes primarias y reconocer que categorías como "ciencia", "conocimiento" y
"experimentación" son problemáticas y pueden tener formas cualitativamente distintas que
deben ser explicadas.
Además, la sociología positivista tiende a tratar el rol de los intereses sociales en el
desarrollo histórico del conocimiento científico de manera acrítica. Considera los intereses
de los científicos como individuales y motivados por competencias de status, aspiraciones
de carrera, etc. Sin embargo, este enfoque no proporciona un medio para cuestionar la
naturaleza y el origen de estas estructuras sociales. La sociología del conocimiento, en
cambio, reconoce que los intereses personales reflejan intereses de grupos, que a su vez
surgen de conflictos sociales más amplios. Esto implica que los individuos actúan dentro de
un contexto social más amplio, y sus intereses intelectuales están intrínsecamente ligados a
los intereses sociales que caracterizan a las sociedades en diferentes momentos de su
historia.