El Proyecto Sentido
(Del libro tratado de Bioneuroemocion-Bases biológicas para el cambio de conciencia de Enric Corbera y
Montserrat Batlló)
Introducción
Debemos la expresión «Proyecto Sentido» a Marc Fréchet, psicooncólogo y psicólogo clínico
francés, que la acuñó basándose en su propia historia. Fréchet decía que su vida había empezado
con dieciocho meses de cárcel, porque fue concebido al finalizar la Segunda Guerra Mundial,
cuando su madre fue encarcelada para ser juzgada. Ella pensó que, si estaba embarazada, el
jurado sería más indulgente y la condena sería menor. El propósito de su madre al concebirlo fue,
pues, conseguir una reducción de pena y una estancia en prisión más confortable. Pasó en la cárcel
todo el embarazo y los nueve meses posteriores al parto.
Las condiciones de su concepción y nacimiento marcaron toda su vida. Marc Fréchet falleció
prematuramente en 1998. Muchos de sus trabajos no han sido publicados, pero sus investigaciones
son bien conocidas en Francia. Un proyecto es un deseo, un pensamiento, que implica
planificar y elaborar una serie de instrucciones para alcanzar un objetivo. El sentido es el
significado, la razón de ser o la finalidad de este proyecto. «Un proyecto solo puede expresar
el sentido por el cual ha sido concebido».
El Proyecto Sentido está relacionado con lo que ocurre en torno a la concepción de un hijo.
No hay concepción si no existe previamente un deseo, un proyecto de los padres, que puede
quedar totalmente en el inconsciente. El hecho biológico, el acto sexual, no es suficiente para
explicar una concepción: hay mujeres que desean tener hijos y no se quedan embarazadas,
mientras otras se quedan embarazadas sin desearlo. Lo mismo ocurre en una inseminación
artificial: algunas funcionan, otras no, y se desconoce la causa.
El análisis del Proyecto Sentido exige tener en cuenta la dimensión temporal (un
período que va desde nueve meses antes de la concepción hasta tres años después del nacimiento)
y la dimensión estructural (al hijo se le transmite, consciente o inconscientemente, toda la historia
familiar).
Todo lo que ocurre en el entorno de la familia durante ese lapso de tiempo
condiciona su estructura, porque se proyectan sobre el futuro hijo todos los deseos (que sea
médico, futbolista o presidente) y temores (que sea un alcohólico como papá o un drogadicto como
el cuñado).
Hay estudios que demuestran que los acontecimientos de la vida de los padres previos a la
concepción influyen en la mente y el cuerpo del hijo. En las etapas finales de la maduración del
óvulo y del espermatozoide, se ajusta la actividad de los grupos de genes específicos que darán
forma al niño mediante un proceso llamado «impresión genómica». Al nacer, se heredan dos copias
(o alelos) de cada gen. En algunos casos una misma copia (un mismo alelo) se expresa de forma
diferente según proceda del padre o de la madre. La regulación en la expresión (silenciamiento) de
algunos genes puede producir síndromes y enfermedades. Durante la gestación, la madre empieza
a establecer vínculos emocionales con el embrión. Estos vínculos son afectados por una serie de
factores personales, familiares y ambientales. Diversos estudios independientes demuestran que,
durante el embarazo, la mujer vive en un estado especial de sensibilidad psíquica y emocional, en
el que resurgen recuerdos de su propia infancia, lo cual permite imaginar cómo será la infancia de
su bebé. Si su infancia fue agradable, el vínculo afectivo se produce de forma natural. Pero, si su
niñez estuvo marcada por el abandono, los abusos o el desamparo, durante la gestación renacen
los conflictos no resueltos.
Esta influencia lleva a reproducir situaciones vividas en el ámbito familiar, bien por simple
duplicación, es decir, por repetición de la historia (como una mujer cuyo padre abandonó a su madre
cuando ella era pequeña y luego a ella le ocurre lo mismo), bien por oposición (la madre es
abandonada y la hija no se casa ni tiene hijos para evitar vivir esa situación).
En otras ocasiones, esta influencia lleva a reparar la historia familiar, aunque
reparar no es sinónimo de solucionar. La historia familiar condiciona aspectos de la propia vida,
limitando el margen de elección (por ejemplo, el hijo de unos padres arruinados se hace contable,
aunque no le apasiona esa profesión).
La madre y el niño están fusionados desde la concepción hasta los dos o tres años de vida del hijo.
El bebé se construye en el sistema de representación del espíritu de la madre: todo lo que la madre
siente, la preocupa o rechaza, todo lo que ella ha relegado a la sombra es vivido como propio por
el niño. «La sombra» es una expresión de la psicología de Jung que designa estas partes
desconocidas de la psique. En la medida en que una mujer se hace cargo de su propia sombra,
libera a su hijo de la manifestación de dicha sombra.
El Proyecto Sentido permite determinar qué conflictos estructurantes están asociados al síntoma o
a la enfermedad del cliente, mediante la identificación de los conflictos emocionales vividos por sus
padres (principalmente la madre) desde nueve meses antes de su concepción hasta sus tres años
de edad.
Tenemos muchos Proyectos Sentidos: algunos conscientes, muchos inconscientes, unos
fascinantes, otros limitantes. Pueden expresarse en la profesión, las relaciones, los amigos, las
parejas, etcétera; y pueden condicionar comportamientos o ser causa de síntomas y enfermedades.
Proyecto Sentido y la concepción
Las circunstancias que rodean la concepción se convierten en la base de patrones inconscientes
en la vida. Una concepción traumatizante condiciona las relaciones posteriores. Por ejemplo:
• Una mujer concebida por violación es víctima de abusos sexuales.
• Un padre muere en la guerra y la pareja de su hijo o hija muere poco después de empezar la
relación.
• Un hijo extramatrimonial tiene relaciones furtivas o casuales.
Si se libera de estos aspectos conflictivos, la persona podrá escoger conscientemente sus
relaciones.
La concepción es también la concreción de un proyecto. El clan decide el destino de cada uno de
sus miembros. Por eso es importante averiguar para qué se fue
concebido, qué ocurría en la vida de los padres cuando se fue concebido. Veamos diferentes
aspectos del Proyecto Sentido que se deben tener en cuenta:
Fidelidad familiar
Cada persona experimenta una fidelidad interior a la historia del clan y a la historia personal. Está
inconscientemente ligada a ese proyecto, y si no puede conciliar su vida con él, seguirá el proyecto
con cólera oculta.
Por ejemplo, si durante cuatro generaciones el primer hijo varón de una familia
ha sido médico, sus miembros esperan que el primer hijo varón también lo sea.
Necesidad de reparar un drama familiar Hay que reparar una historia: problemas familiares,
divorcios, enfermedades. Fue el caso de un hombre que había sido concebido para sellar la
conciliación de los padres. Cuando fue adulto, vivió situaciones de conflicto con sus hijos y
desarrolló una diabetes.
Secreto de los padres
El niño expresa un secreto familiar con un síntoma (como las hemorroides) o con un
comportamiento (como el tartamudeo).
Por ejemplo, si una mujer oculta que su niño no es hijo del padre que lo reconoce,
sino del amante.
Amor imposible
Por ejemplo, si una mujer está enamorada de un hombre, pero se ve obligada a
casarse con otro, su hijo establecerá relaciones imposibles o inestables.
Acontecimiento especial durante el embarazo
Fue el caso de un niño diagnosticado de trastorno por déficit de atención cuya
madre, durante su gestación, se había hecho una amniocentesis para saber si su hijo estaba bien.
En un primer momento el médico le dijo que parecía que había una malformación. Hasta que esto
se descartó, una semana más tarde, la madre no quiso vincularse emocionalmente con ese embrión
por miedo a tener que abortar.
Proyecto Sentido transgeneracional
Está relacionado con la historia familiar: el bebé la absorbe y la transforma
biológicamente en enfermedad (como problemas de corazón, malformaciones,
vueltas de cordón, etcétera), o bien lo traduce en comportamientos adaptativos
(como el déficit de atención). Se vincula a abortos o intentos de aborto previos,
desapariciones o muertes prematuras.
Ejemplos: En la familia hay una historia de maltrato entre los padres. La hija, embarazada de ocho
meses, llega a casa de sus padres y encuentra a su padre a punto de estrangular a su madre. Logra
liberar a su madre, pero entra en trabajo de parto. El niño nace con una vuelta de cordón que le
causa una parálisis cerebral con un síntoma residual: no puede mover la mano derecha.
Un adolescente es diagnosticado de déficit de atención a los doce años, momento en que también
se adhiere a la subcultura gótica. Durante el embarazo, su madre había sido diagnosticada de sida,
pero estaba convencida de que el diagnóstico era falso. Aunque el médico le prescribió retrovirales,
ella no siguió el tratamiento. Hacia el final del embarazo el médico le dijo que, si no se tomaba los
medicamentos, su hijo no llegaría a los doce años. Justo a esa edad el muchacho deja de ser un
buen estudiante y se adhiere al movimiento gótico. Al analizar la historia familiar de esta mujer,
vimos que no había conocido a su padre, pues este había abandonado a su esposa e hijos cuando
ella tenía pocos meses. Una generación antes, la abuela materna había intentado abortar a su hija
porque eran tiempos de guerra.
Veamos otros ejemplos de Proyecto Sentido:
Identidad sexual
Si los padres desean intensamente que el bebé sea de un sexo y es de otro, este
tendrá la sensación de no ser aceptado, de ser inadecuado. Estas personas tienen dificultades con
su género o temen asumir las responsabilidades propias del mismo.
No saben qué se espera de ellas ni qué deben esperar de sus relaciones.
Hijo de reemplazo
Cuando los padres conciben un hijo que sustituye a otro que ha muerto. Es habitual después de
un aborto, tanto espontáneo como provocado (para el cerebro, el sentido es el mismo). El útero
encierra la memoria de un muerto; el hijo puede ser hiperactivo o sufrir déficit de atención, porque
su proyecto es hacer vivir a alguien que ha muerto.
Hijo de apoyo
Son hijos que nacen para salvar a la madre o al padre. Son personas que se
sacrifican por los demás y tienden a adoptar una actitud protectora en todas sus
relaciones. Tienen la sensación de que, si no se sacrifican por los otros, estos las abandonan.
Por ejemplo, una madre se sentía sola y desprotegida porque su marido era un
maltratador, el hijo cumplía la función de protegerla.
Hijos de reparación
Estos hijos viven un síntoma para expresar el conflicto de la familia. Pueden cargar con toda la
historia del clan para liberar al resto de los miembros, o bien ser concebidos para reparar un
problema concreto. Es el caso de los hijos concebidos para ser donantes compatibles de células
madre para un hermano mayor enfermo.
Parentalización
Los padres delegan su responsabilidad en el niño.
Por ejemplo, si la hija mayor cuida a varios hermanos porque la madre está
enferma, cuando crezca puede no desear tener hijos, porque ya ha cuidado a
muchos.
Hijo bastón
Su función en la familia es cuidar a los padres en la vejez; no tiene derecho a tener vida propia. El
hijo bastón no forma parejas estables; no se casa para estar
disponible cuando los padres sean mayores y lo necesiten.
Hijo inexistente
Son hijos no deseados, con tentativas de aborto por parte de los padres. Son
personas que se borran, que no se tienen en cuenta. Pueden ser extremadamente delgadas, pasan
desapercibidas.
Hijo accidente
Por ejemplo, porque se rompe un preservativo. Tendrá tendencia a sufrir accidentes durante su
vida.
Proyecto Sentido y el parto
Los estudios científicos de la gestación, el nacimiento y la infancia durante una
parte del siglo XX afirmaban que los bebés carecen de sentidos físicos y de mente. Aunque
parecían sentir dolor, se atribuía a un acto reflejo, no a una experiencia personal. También se decía
que los neonatos no reconocen a sus progenitores como padres, sino solo como objetos en un
mundo lleno de objetos. Con estos conocimientos se elaboraron protocolos de atención durante la
gestación y el parto, sin prestar atención a las malas experiencias que podía tener el bebé antes o
después de nacer.
Aunque ya está sobradamente demostrado que esto no es así, durante una generación, como
mínimo, muchos recién nacidos experimentaron estos protocolos.
Un ejemplo es la palmada en las nalgas para estimular la respiración del recién
nacido, lo que genera temor y dolor inmediato y, además, impide una primera
inspiración profunda. Este impacto emocional puede ser vivido como «si respiro, me lastiman», «si
respiro, puedo morir», «voy a contener la respiración para que no me pase nada».
Si un parto es prematuro y el bebé está un tiempo en la incubadora, vive un
conflicto de separación doble: una sensación de separación y soledad con temor al contacto. Estas
personas pueden sentirse muy vulnerables, observadas, juzgadas, insignificantes.
Cuando un bebé nace con vuelta de cordón umbilical, hay un proceso inconsciente que se
inscribe en una historia familiar: puede tratarse de memorias de ahogos o de ahorcamientos. En la
vida adulta pueden ser personas muy susceptibles a la sensación de asfixia y vivir la intimidad como
algo peligroso. Se sienten «asfixiadas» por las relaciones.
Las personas nacidas en partos tardíos o prolongados pueden sentirse lentas, o incluso ser
perezosas. Creen que no pueden conseguir lo que quieren cuando lo desean. Tienen la sensación
de que pueden lastimar a los demás y de que la vida es dura y difícil. Si, además, el parto es
inducido, pueden tener dificultades para empezar las cosas y para orientarse en el tiempo en
general. Se sienten indefensos y esperan recibir ayuda. Tienen dificultad para iniciar proyectos:
generalmente son impulsados y luego se resienten de ello. También tienen la sensación de que los
demás imponen las reglas y se sienten atrapados en las relaciones.
Un parto con fórceps puede estructurar una dificultad para realizar cambios en la vida sin ayuda
externa. Estas personas temen el dolor, el contacto físico y tienen la sensación de no ser
suficientemente buenas: creen que, no importa cuánto hagan, nunca es suficiente. Sienten que la
cabeza y el corazón están separados y están desconectadas de sus emociones. Pueden ser muy
mentales.
Una cesárea se puede experimentar como una interrupción, con la sensación de que se ha sido
extraído del propio medio o desviado de la dirección original de la propia vida. Quienes así nacen
suelen ser testarudos, tener cambios de dirección, de parecer, y ser indirectos en la comunicación,
contradictorios, con dificultad para tomar decisiones. Necesitan con tacto.
Un parto pelviano o de nalgas puede estructurar un miedo a estar equivocado, a no finalizar los
proyectos. Estas personas a menudo no saben qué dirección tomar y se involucran en situaciones
de las que después luchan por salir.
Un parto transverso puede configurar situaciones frecuentes de confusión, de ir en la dirección
equivocada: elección de parejas o profesiones equivocadas, tendencia a ir en el sentido contrario,
a oponerse a todo para sentirse más seguro, etcétera.
La fusión emocional del recién nacido y la madre se mantiene sin cambios hasta los nueve
meses, momento en el que el bebé logra el desplazamiento autónomo. Cuando el niño nace, se da
una primera autonomía: ya puede respirar y digerir por su cuenta. Pero los bebés son seres
fusionados y, para entrar en relación con los demás, necesitan crear vínculos con cada persona u
objeto que se incorpora a su ambiente. Esta relación la establece a través del vínculo con la madre.
Las enfermedades de los niños se pueden equiparar al estado de la madre. Los síntomas son
portadores de información precisa: el síntoma del niño indica el conflicto emocional que
experimenta la madre. La enfermedad del niño es una
manifestación de la sombra.
La separación emocional de la madre se inicia hacia los dos o tres años y termina en la
adolescencia, hacia los trece o catorce. A los tres años se da una segunda autonomía: se ha
desarrollado el lenguaje, se controlan los esfínteres y la corteza cerebral se estructura a gran
velocidad. Cuando el niño empieza a desprenderse de la fusión emocional, cuando dice «yo», el
padre debe intervenir para facilitar esta separación y liberar tanto a la madre como al niño. Son los
padres los que colocan a los niños en el mundo adulto.