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La Protección Internacional de Los Derechos Humanos

A partir de la segunda mitad del siglo XX, surgió el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, un sector del ordenamiento internacional dedicado a la protección del individuo. Este campo se caracteriza por su progresividad y su dimensión axiológica, destacándose por la protección de la dignidad individual como un valor autónomo.

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La Protección Internacional de Los Derechos Humanos

A partir de la segunda mitad del siglo XX, surgió el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, un sector del ordenamiento internacional dedicado a la protección del individuo. Este campo se caracteriza por su progresividad y su dimensión axiológica, destacándose por la protección de la dignidad individual como un valor autónomo.

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La protección internacional de los Derechos Humanos –

DIEZ DE VELASCO, Manuel


El proceso de internacionalización de los Derechos Humanos:
caracteres generales
A partir de la segunda mitad del siglo XX, surgió el Derecho Internacional de
los Derechos Humanos, un sector del ordenamiento internacional dedicado a
la protección del individuo. Este campo se caracteriza por su progresividad y su
dimensión axiológica, destacándose por la protección de la dignidad individual
como un valor autónomo.
Antes de este desarrollo, ya existían mecanismos de protección como la
regulación de prácticas odiosas, la protección diplomática, el asilo, y los
regímenes de protección de minorías y territorios en la Sociedad de Naciones.
La gran innovación del Derecho Internacional de los Derechos Humanos
es la consideración del individuo y su dignidad como un bien jurídico protegido
por el Derecho Internacional, independientemente de su situación.
Este Derecho Internacional de los Derechos Humanos representa un
proceso evolutivo donde se supera el principio de competencia exclusiva del
Estado, estableciendo un modelo de cooperación entre el Estado y la
Comunidad Internacional. Los derechos humanos son considerados de interés
internacional, y se han adoptado normas sustantivas y procesales que definen
sistemas internacionales de protección, divididos en universales y regionales.
Cada sistema de protección tiene características comunes, tales como:
1. Protección del individuo frente al Estado.
2. Subsidiariedad respecto a la protección interna.
3. Vínculo con organizaciones internacionales que ofrecen soporte
ideológico y material.
4. Normas que codifican derechos y establecen mecanismos de control.
5. Técnicas de control que a menudo no son judiciales, con una tendencia
creciente hacia modelos cuasi-judiciales.
El objetivo principal de estos sistemas no es sólo condenar al Estado infractor,
sino garantizar el disfrute efectivo de los derechos humanos, mediante
medidas generales y reparación en los sistemas más avanzados. Además, hay
una tendencia a coordinar actividades de promoción y protección de los
derechos humanos.
La protección de los Derechos Humanos en el ámbito universal: la
acción de la organización de las Naciones Unidas
1. Consideraciones generales: el Programa de Derechos Humanos de la
ONU
Aunque la promoción y protección de los derechos humanos fue un
fundamento de la Organización Mundial surgida tras la Segunda Guerra
Mundial, el primer proyecto de su Estatuto no abordó este tema. Fue en la
Conferencia de San Francisco donde se incluyeron referencias a los derechos
humanos en la Carta de las Naciones Unidas. La Carta contiene normas
sobre derechos humanos que abordan tanto objetivos materiales como
institucionales, estableciendo la cooperación internacional para promover y
proteger estos derechos y creando órganos competentes en este ámbito.
Desde entonces, se ha desarrollado un sistema internacional de derechos
humanos a través de la ONU, incluyendo estándares internacionales,
mecanismos de control, y programas de asesoramiento. Este proceso se ha
visto reforzado por Conferencias Mundiales sobre Derechos Humanos y el
establecimiento del Consejo de Derechos Humanos en 2005.
El Programa de Derechos Humanos de la ONU es progresivo y abierto,
reflejando la evolución del organismo y su enfoque en la interrelación entre
derechos humanos, paz, seguridad y terrorismo. En esta obra, se analizarán
solo las actividades estrictamente relacionadas con el Programa de Derechos
Humanos de la ONU, excluyendo otras actividades de organismos como la OIT,
la UNESCO y ACNUR.
2. El proceso codificador
La creación de un estándar internacional de derechos humanos fue uno de los
primeros objetivos de las Naciones Unidas. En 1946, el ECOSOC estableció la
Comisión de Derechos Humanos para formular propuestas sobre una
declaración internacional de derechos y otras cuestiones relacionadas. Esto
llevó a la adopción de la Declaración Universal de Derechos Humanos en
1948, que marcó el inicio de la Carta Internacional de Derechos Humanos.
Desde entonces, la ONU ha continuado desarrollando instrumentos
especializados para proteger los derechos humanos, reflejando la evolución y
especialización de su proceso codificador.
a. La Carta Internacional de Derechos Humanos
La Carta Internacional de Derechos Humanos incluye la Declaración
Universal de Derechos Humanos, los Pactos Internacionales de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales, y de Derechos Civiles y Políticos, así como
los Protocolos Facultativos correspondientes.
La Declaración Universal, adoptada el 10 de diciembre de 1948, establece
derechos fundamentales y un ideal para su promoción y aplicación universal.
Aunque no es vinculante jurídicamente, ha influido en el desarrollo del
derecho internacional y sigue siendo una referencia clave para la ONU en
materia de derechos humanos. Su carácter moral y su papel en la inspiración
de normas posteriores es notable, aunque su oponibilidad a los Estados es
limitada y más efectiva en algunos derechos específicos que en otros.
Los Pactos de Nueva York, aprobados el 16 de diciembre de 1966 y en vigor
desde 1976, desarrollan y amplían los derechos enunciados en la Declaración
Universal. El Pacto de Derechos Civiles y Políticos impone obligaciones
inmediatas a los Estados, mientras que el Pacto de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales establece un enfoque progresivo. Ambos Pactos reflejan
la interdependencia de los derechos humanos, como afirmado en la
Declaración de la Conferencia de Viena de 1993.
Además de la Declaración y los Pactos, la Comisión de Derechos Humanos
promovió la creación de mecanismos de control para supervisar el
cumplimiento de los derechos. Esto incluye el Protocolo Facultativo Primero al
Pacto de Derechos Civiles y Políticos, que establece un sistema de peticiones
individuales.
b. Otros instrumentos sobre Derechos Humanos
Los instrumentos analizados hasta ahora abarcan los derechos humanos en
general. Sin embargo, la ONU también ha desarrollado Declaraciones y
Convenciones especializadas para proteger a grupos vulnerables y abordar
violaciones graves de derechos humanos. Entre estos instrumentos destacan:
 Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio
(1948).
 Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de
Discriminación Racial (1965).
 Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos
o Degradantes (1984) y su Protocolo Facultativo (2002).
 Convenciones sobre la esclavitud y prácticas análogas (1926, 1953,
1956) y la Convención para la represión de la trata de personas y de la
explotación de la prostitución ajena (1948).
 Convención Internacional para la protección de todas las personas
contra las desapariciones forzadas (2006) y la Convención sobre los
derechos de las personas con discapacidad (2006) y su Protocolo
Facultativo.
Además, se han adoptado Declaraciones por la Asamblea General, como la
Declaración sobre la eliminación de todas las formas de intolerancia y
discriminación fundadas en la religión o las convicciones (1981), aunque aún
no se han desarrollado Convenios al respecto. Los instrumentos especializados
en la protección de colectivos incluyen:
 Derechos de los trabajadores migrantes y sus familias (1990).
 Derechos políticos de la mujer (1952).
 Eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (1979)
y su Protocolo Facultativo (1999).
 Derechos del niño (1989) y sus Protocolos Facultativos (2000).
Finalmente, la Declaración sobre el derecho al desarrollo (1986) subraya la
relación entre desarrollo y derechos humanos, destacando su importancia en
debates recientes sobre la política de la ONU.
c. El especial tratamiento de las minorías y los pueblos indígenas
En el proceso de codificación de derechos humanos, los derechos de las
minorías y los pueblos indígenas han cobrado relevancia en el Derecho
Internacional. Aunque la Sociedad de Naciones se preocupó por las minorías,
este enfoque se trasladó al Programa de Derechos Humanos de la ONU, que
incluyó el artículo 27 en el Pacto de Derechos Civiles y Políticos y creó la
Subcomisión para la Prevención de Discriminaciones y Protección a las
Minorías.
Sin embargo, la ONU no abordó de manera efectiva la cuestión de las minorías
hasta la década de 1980. En 1992, adoptó la Declaración sobre los derechos de
las personas pertenecientes a minorías étnicas, religiosas o lingüísticas, y en
1995 estableció un Grupo de Trabajo sobre Minorías. A pesar de estos avances,
no se ha logrado desarrollar un régimen especializado para los derechos de las
minorías debido a problemas conceptuales y políticos.
En cuanto a los pueblos indígenas, la ONU empezó a centrarse en sus derechos
a finales de los años setenta. La creación del Grupo de Trabajo sobre las
Poblaciones Indígenas y el nombramiento de un Relator Especial en 2001
reflejan este interés. Aunque se abandonó un Proyecto de Declaración inicial,
un nuevo Grupo de Trabajo ha estado elaborando un Proyecto de Declaración
sobre los Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas, que fue adoptado por el
Consejo de Derechos Humanos en 2006 y está en revisión por la Asamblea
General.
3. Órganos competentes
Paralelamente al desarrollo del proceso codificador, la ONU ha establecido
una estructura orgánica para implementar su Programa de Derechos Humanos.
Esta estructura incluye tanto órganos creados por la Carta de las Naciones
Unidas y sus resoluciones como aquellos establecidos por tratados
internacionales sobre derechos humanos.
a. Órganos creados en virtud de la Carta
La Carta de San Francisco aborda los derechos humanos principalmente
mediante la Asamblea General y el Consejo Económico y Social (ECOSOC),
asignándoles responsabilidades significativas. La Asamblea General puede
promover estudios y recomendaciones para la cooperación internacional en
derechos humanos (art. 10 y 13.1), mientras que el ECOSOC debe hacer
recomendaciones para promover y respetar estos derechos (art. 62.2).
Aunque la Carta no especifica funciones para el Consejo de Seguridad y el
Secretario General en materia de derechos humanos, ambos han asumido roles
en este ámbito. El Secretario General ha abordado derechos humanos desde la
década de 1980 y el Tribunal Internacional de Justicia, aunque no tiene un
mandato específico, puede tratar temas relacionados con derechos humanos.
El ECOSOC creó la Comisión de Derechos Humanos en 1946, la cual actuó
como principal órgano de derechos humanos hasta 2006, cuando fue
reemplazada por el Consejo de Derechos Humanos. La Comisión estableció
diversos órganos subsidiarios, como la Subcomisión para la Promoción y
Protección de los Derechos Humanos.
La reforma más destacada en 2005 fue la creación del Consejo de Derechos
Humanos, reemplazando a la Comisión y posicionándose como órgano
subsidiario de la Asamblea General, no del ECOSOC. El nuevo Consejo se
encarga de promover y proteger los derechos humanos, revisar y mantener los
mandatos previos, y definir su estructura orgánica. Está compuesto por 47
Estados elegidos por la Asamblea General, con una composición y periodicidad
de sesiones modificadas en comparación con la Comisión anterior. La
participación externa y las reformas administrativas han reforzado su papel,
aunque su mandato sigue siendo similar al anterior.
b. Órganos convencionales
En el Programa de Derechos Humanos de la ONU, existen órganos de base
convencional, como el Comité de Derechos Humanos del Pacto de Derechos
Civiles y Políticos y otros comités especializados (Derechos Económicos,
Sociales y Culturales; Eliminación de la Discriminación Racial; Eliminación de la
Discriminación contra la Mujer; Contra la Tortura; Derechos del Niño;
Trabajadores Migrantes). Estos comités, creados por tratados internacionales
(excepto el de Derechos Económicos, Sociales y Culturales), son financiados y
administrados por la ONU. Están formados por expertos independientes,
operan de manera permanente, y su competencia se limita a interpretar y
supervisar los tratados que los crean. Se enfocan en la supervisión del
cumplimiento por parte de los Estados partes, utilizando mecanismos como el
estudio de informes y la recepción de denuncias individuales. Desde 1995, las
Reuniones de Presidentes de Comités y, desde 2002, las Reuniones Inter-
Comité buscan coordinar sus actividades y evitar contradicciones.
4. Los procedimientos de control. La actividad protectora
La definición de un estándar internacional en derechos humanos tiene valor
solo si se establece un sistema jurídico que permita su aplicación a los Estados,
garantizando el control internacional sobre su cumplimiento y protegiendo a
los individuos. Esta supervisión en la ONU se realiza mediante mecanismos
convencionales y extra-convencionales.
a. Mecanismos convencionales
Los mecanismos convencionales se basan en tratados internacionales y obligan
solo a los Estados que los aceptan. Los sistemas de control típicos incluyen los
previstos en los Pactos Internacionales de Derechos Humanos y otros
instrumentos similares, con cada uno supervisado por su Comité
correspondiente.
El Comité de Derechos Humanos, creado por el Pacto de Derechos Civiles y
Políticos, tiene dieciocho miembros elegidos por los Estados partes y supervisa
la interpretación y aplicación del Pacto a través de informes periódicos,
denuncias intergubernamentales y comunicaciones individuales. Los informes
periódicos son el mecanismo más general y aplicable a todos los Estados
partes, mientras que las denuncias intergubernamentales requieren la
aceptación previa de competencia por parte de los Estados involucrados y han
sido poco utilizadas. El sistema de comunicaciones individuales, que permite a
los individuos presentar denuncias de violaciones, es el mecanismo más
avanzado y brinda mayor protección.
El Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, inicialmente
supervisado por el ECOSOC, ahora cuenta con el Comité DESC, que comparte
similitudes estructurales con el Comité de Derechos Humanos, pero con
competencias diferentes. Actualmente se está elaborando un Protocolo
Facultativo para permitir denuncias individuales en este ámbito.
Otros mecanismos convencionales permiten la recepción de denuncias
individuales, salvo el Comité sobre los Derechos del Niño. El Comité contra la
Tortura puede investigar situaciones generalizadas de tortura sin necesidad de
autorización específica de los Estados y ha incorporado un sistema preventivo
de visitas a centros de detención mediante un Protocolo Facultativo adoptado
en 2002.
b. Mecanismos extra-convencionales
A diferencia de los procedimientos convencionales, basados en tratados y
consentimiento estatal, los procedimientos extra-convencionales se basan en
los poderes generales de la Carta de las Naciones Unidas. Estos mecanismos
surgieron de la práctica de la ONU y se desarrollaron principalmente a través
de la Comisión de Derechos Humanos, ahora en revisión por el Consejo de
Derechos Humanos. Estos mecanismos incluyen dos categorías principales: el
procedimiento confidencial (1503) y los procedimientos públicos (1235).
El procedimiento 1503 se inicia en 1971. Se enfoca en comunicaciones sobre
violaciones de derechos humanos y se revisa en varias fases por diferentes
grupos antes de que la Comisión tome una decisión. Se caracteriza por su
confidencialidad y, aunque permite abordar situaciones sistemáticas de
violaciones, ha sido menos efectivo y ha visto una disminución en su uso.
El procedimiento 1235 se establece en 1968. Es más público y no requiere
consentimiento del Estado para iniciar procedimientos sobre violaciones. Se
basa en la existencia de una situación global de violación y se lleva a cabo por
expertos que investigan y elaboran informes con recomendaciones. Este
mecanismo ha ganado importancia y permite una mayor presión internacional
sobre los Estados investigados. Estos procedimientos buscan abordar
violaciones de derechos humanos a través de la publicidad y presión
internacional, aunque no otorgan reparaciones directas a las víctimas.
c. Los Tribunales Penales Internacionales
En la segunda mitad de la década de 1990, surgieron los tribunales penales
internacionales como un nuevo instrumento para la protección indirecta de
los derechos humanos. Estos tribunales, establecidos por el Consejo de
Seguridad de la ONU, buscan garantizar el respeto al Derecho Internacional
Humanitario y otros instrumentos internacionales al procesar a individuos
responsables de graves violaciones de derechos humanos, eliminando así la
impunidad.
Los dos primeros tribunales, el Tribunal Penal Internacional para la antigua
Yugoslavia y el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, fueron creados para
situaciones específicas. Posteriormente, se establecieron tribunales similares
para Sierra Leona y Camboya. A diferencia de estos tribunales ad hoc, la Corte
Penal Internacional, creada por el Estatuto de Roma en 1998, es un
tribunal permanente con un mandato más amplio. Para un análisis detallado de
estos tribunales, véase el Capítulo XXXVIII de este Manual.
5. El programa de asesoramiento y asistencia técnica
Además de sus funciones codificadora y protectora, la ONU ha desarrollado un
programa de asesoramiento y asistencia técnica desde sus primeros años,
complementando su labor promocional en derechos humanos. Este programa,
establecido por la Resolución 926 (X) de 1955, tiene como objetivo
proporcionar a los Estados, con su consentimiento, las herramientas necesarias
para implementar los estándares internacionales de derechos humanos.
Coordinado por el Alto Comisionado, el programa ayuda a los países a cumplir
sus obligaciones internacionales.
Aunque autónomo, el programa de asistencia técnica a menudo se vincula con
la función protectora, especialmente en relación con los procedimientos de
control previos. Esta colaboración contribuye a restablecer el disfrute efectivo
de los derechos humanos en los países afectados. Recientemente, se han
creado “Oficinas sobre el terreno” del Alto Comisionado, como parte de la
evolución del Programa de Derechos Humanos de la ONU.
6. Nuevas tendencias: Derechos Humanos y mantenimiento de la paz y la
seguridad internacionales
Con el fin del enfrentamiento Este-Oeste, los derechos humanos han dejado de
ser un instrumento ideológico y se han integrado en la consolidación de la paz,
como se mencionó en la Declaración Universal de 1948. Este vínculo entre
paz y derechos humanos se ha reforzado en la ONU, reflejándose en el informe
del Secretario General “Un Programa de Paz” y la Declaración y Programa de
Acción de la Conferencia de Viena de 1993.
Los derechos humanos ahora son fundamentales para el mantenimiento y la
consolidación de la paz, integrándose en el mandato de varias operaciones de
paz establecidas desde 1988. Ejemplos notables incluyen las Divisiones de
Derechos Humanos en la Autoridad Provisional de las Naciones Unidas para
Camboya (APRONUC) y en la Misión de Observadores de las Naciones Unidas
en El Salvador (ONUSAL), así como la Misión Civil Internacional de Verificación
en Haití (MICIVIH) y la Misión de Verificación en Guatemala (MINUGUA). La
Operación de derechos humanos en Ruanda, establecida por el Alto
Comisionado, también ejemplifica esta integración.
Esta conexión también se refleja en la respuesta a nuevos desafíos de
seguridad, como el terrorismo internacional, con el nombramiento en 2004 de
un Experto Independiente sobre la protección de los derechos humanos en la
lucha contra el terrorismo. Estas iniciativas destacan cómo la promoción y
protección de los derechos humanos se han convertido en un objetivo central
de la ONU, integrándose en todas sus actividades.
Consideraciones generales: regionalismo y Derechos Humanos
El Derecho Internacional de los Derechos Humanos es notablemente
regionalista, estrechamente vinculado a las Organizaciones Internacionales.
Aparte de los sistemas universales de protección, existen importantes
sistemas regionales en Europa, América y África, como la Carta Árabe de
Derechos Humanos de 1994. Estos sistemas regionales surgen en el
contexto de organizaciones regionales, operan entre Estados con similitudes
geográficas y jurídicas, y suelen tener mecanismos de control más
desarrollados, como los tribunales internacionales de derechos humanos en
Europa, América y África.
A pesar de su aparente eficacia, la práctica muestra que los sistemas
regionales no siempre superan a los universales, especialmente el africano y,
en menor medida, el interamericano. Los sistemas regionales son
autónomos de los universales, permitiendo que los individuos elijan entre ellos
para la protección de sus derechos. Sin embargo, no se puede someter un caso
a ambos sistemas simultáneamente si ya ha sido tratado por uno de ellos,
salvo que se introduzcan nuevos elementos o se cambie el tipo de mecanismo
de control. Cada sistema regional tiene características únicas en cuanto a
derechos protegidos y mecanismos de control, que se analizarán con más
detalle a continuación.
La protección de los Derechos Humanos en el ámbito europeo
Desde sus inicios, Europa ha sido clave en la internacionalización de los
derechos humanos, destacando el Convenio Europeo para la Protección de los
Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales, establecido por el Consejo
de Europa. Este sistema se ha convertido en un modelo para otros,
especialmente en América.
Además del sistema del Consejo de Europa, existen otros mecanismos de
protección en Europa, como el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, la
Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), y la
Convención de Minsk. Aunque estos mecanismos amplían la cobertura de
protección, el sistema del Consejo de Europa sigue siendo predominante. El
análisis se centrará en los mecanismos del Consejo de Europa y la Unión
Europea.
1. La protección de los derechos humanos en el Consejo de Europa
a. Consideraciones generales
La creación del Consejo de Europa está estrechamente relacionada con la
protección de valores como la democracia y los derechos humanos. El
preámbulo y los artículos 2, 3 y 8 del Estatuto del Consejo destacan la
promoción y protección de los derechos humanos como fundamentos de la
Organización. El artículo 3 establece que todos los miembros deben respetar
estos derechos y el artículo 8 prevé la suspensión o expulsión de miembros
que no cumplan con estos principios. En consecuencia, el Consejo de Europa ha
desarrollado una función clave en la defensa de los derechos humanos,
convirtiéndose en un líder en este ámbito en Europa.
b. El proceso codificador
El Consejo de Europa ha adoptado numerosos instrumentos para la protección
de los derechos humanos, destacando el Convenio Europeo para la Protección
de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, adoptado en
1950 y en vigor desde 1953. Este Convenio, el primero en su tipo, establece
derechos civiles y políticos y un sistema de control que permite denuncias
individuales contra los Estados. Ha sido complementado por varios Protocolos
que modifican o amplían la protección, siendo el Protocolo 11 el más relevante
en cuanto a modificaciones del sistema de protección.
Adicionalmente, la Carta Social Europea, adoptada en 1961, aborda derechos
económicos, sociales y culturales, con un Protocolo Adicional de 1988 que
amplía estos derechos. Esta Carta y su Protocolo no imponen una obligación
total a los Estados partes, permitiendo ciertos ajustes.
El Consejo de Europa también ha adoptado instrumentos sectoriales, como el
Convenio para la Prevención de la Tortura de 1987, que establece un Comité
para supervisar los centros de detención. Además, se han desarrollado normas
para la protección de minorías, incluyendo el Convenio-Marco para la
Protección de las Minorías Nacionales y la Carta Europea de las Lenguas
Regionales y Minoritarias.
c. El mecanismo de protección del Convenio Europeo de Derechos
Humanos: órganos y procedimiento
Aunque los derechos protegidos en el sistema europeo han cambiado poco, el
mecanismo de protección ha evolucionado significativamente, especialmente
con la entrada en vigor del Protocolo número 11 en 1998. Este Protocolo
simplificó el sistema al eliminar la Comisión Europea de Derechos Humanos
y trasladar sus funciones al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH),
que ahora asume todas las responsabilidades de instrucción y decisión. Los
Estados ya no necesitan realizar declaraciones adicionales para que el TEDH
ejerza su competencia, y los particulares tienen acceso directo para presentar
demandas.
El Protocolo 11 también resolvió problemas transitorios relacionados con casos
pendientes antes de su entrada en vigor. Sin embargo, el sistema de
protección enfrenta dificultades actuales, lo que llevó a la adopción del
Protocolo 14 para hacer más eficiente al TEDH. Este Protocolo, aún no en vigor,
propone reformas adicionales para mejorar el funcionamiento del Tribunal,
reflejadas en debates continuos y en iniciativas como el Proceso de Interlaken
y la Declaración de Brighton.
El Tribunal Europeo de Derechos Humanos es un órgano jurisdiccional
permanente con jueces elegidos por la Asamblea Parlamentaria del Consejo de
Europa, que tienen un mandato de nueve años. El Tribunal puede abordar
tanto demandas individuales como interestatales relacionadas con violaciones
de derechos reconocidos en el Convenio y sus Protocolos.
El proceso ante el TEDH se inicia con una demanda presentada por individuos,
organizaciones no gubernamentales, o grupos que se consideren víctimas de
violaciones. La demanda debe cumplir ciertos requisitos para ser admitida y, si
procede, el Tribunal buscará una solución amistosa o dictará una sentencia.
Las sentencias del TEDH son vinculantes para los Estados y deben ser
ejecutadas, con el Comité de Ministros supervisando su implementación.
d. El mecanismo de protección de la Carta Social Europea: órganos y
procedimiento
A diferencia del sistema detallado del Convenio de Roma, la Carta Social
Europea establece un mecanismo más simple que no incluye un órgano judicial
ni permite presentar denuncias directas por violaciones de derechos. El control
se basa en el análisis de informes gubernamentales que los Estados deben
presentar cada dos años sobre las medidas adoptadas para cumplir con la
Carta. Estos informes son evaluados por varios órganos, pero el sistema solo
puede emitir recomendaciones, sin imponer sanciones o pautas obligatorias.
El procedimiento actual ha mostrado deficiencias, y aunque el Protocolo de
enmienda de 1991 busca racionalizar el proceso, aún no ha entrado en vigor
formalmente. Mientras tanto, el Protocolo Adicional de 1995 permite denuncias
colectivas por organizaciones patronales y sindicatos, aunque este también ha
sido rechazado por España.
e. El Comisario para los Derechos Humanos del Consejo de Europa
El Consejo de Europa introdujo una innovación significativa con la creación del
Comisario para los Derechos Humanos mediante la Resolución (99) 50 del 7 de
mayo de 1999. Este órgano, nombrado por la Asamblea Parlamentaria para un
mandato de seis años, opera con dedicación exclusiva y se integra en la
Secretaría General del Consejo de Europa.
El Comisario es una instancia no judicial cuyo objetivo principal es promover la
educación y sensibilización sobre los derechos humanos, sin recibir quejas
individuales. Sus funciones incluyen fomentar el interés en los derechos
humanos, asesorar e informar, identificar deficiencias en las leyes y prácticas
de los Estados miembros, y cooperar con otras instituciones internacionales.
Puede contactar a los gobiernos, realizar visitas, y emitir recomendaciones e
informes, los cuales se presentan anualmente al Comité de Ministros y a la
Asamblea Parlamentaria.
2. La protección de los derechos humanos en la Unión Europea
El proceso integrador europeo comenzó con una dimensión económica,
dejando inicialmente los derechos humanos fuera del ámbito comunitario. Sin
embargo, a partir de la década de 1970, la preocupación por los derechos
humanos se incorporó al proceso, reflejada en la Declaración conjunta de 1977.
El Tribunal de Justicia de la Unión Europea, desde 1969, ha protegido los
derechos humanos a través de la cuestión prejudicial del artículo 267 del
Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE). Aunque no se
estableció un procedimiento específico para la protección de los derechos
humanos, el Tribunal ha integrado principios generales del Derecho y el
Convenio Europeo de Derechos Humanos en su jurisprudencia.
La protección de los derechos humanos se formalizó con el Acta Única Europea
de 1986 y el Tratado de la Unión Europea de 1992, que reconocieron los
derechos fundamentales como un pilar del sistema europeo. El Tratado de
Amsterdam y el Tratado de Niza continuaron este enfoque, estableciendo que
el respeto a los derechos humanos es fundamental para la adhesión a la Unión
y estableciendo un sistema de sanciones para los Estados miembros en caso
de violaciones.
El Tratado de Lisboa, que introduce la Carta de Derechos Fundamentales de la
Unión Europea con carácter vinculante, refuerza esta protección. Aunque el
sistema pretoriano del Tribunal de Justicia sigue siendo esencial, se está
considerando la adhesión de la Unión Europea al Convenio Europeo de
Derechos Humanos, lo que permitiría un control internacional adicional.
Además, la Agencia Europea de Derechos Humanos, establecida en 2007, y
el Representante Especial para los Derechos Humanos, creado en 2012, son
esfuerzos recientes para fortalecer la protección de los derechos humanos en
la Unión Europea.
La protección de los Derechos Humanos en el sistema interamericano
1. Derechos humanos y panamericanismo: la OEA y la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos
La promoción y protección de los derechos humanos están vinculadas al
panamericanismo, especialmente tras la Segunda Guerra Mundial, con la
consolidación de la Organización de Estados Americanos (OEA). En 1948, la IX
Conferencia Interamericana en Bogotá aprobó la Declaración Americana de
los Derechos y Deberes del Hombre y la Carta de la O.E.A., estableciendo una
base para la protección de los derechos humanos en la región.
La Carta de la OEA proclama los derechos fundamentales de la persona
humana y, en 1959, se creó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
como órgano principal para la promoción y protección de estos derechos.
Inicialmente, la Comisión fue una entidad autónoma, pero el Protocolo de
Buenos Aires la convirtió en un órgano principal de la OEA.
Desde su creación, la Comisión ha evolucionado de ser un órgano consultivo a
uno de control con competencias ampliadas, según la reforma de la Carta de la
OEA y el Pacto de San José. La Comisión tiene funciones de promoción, defensa
y observancia de los derechos humanos. El sistema interamericano de
protección de derechos humanos se estructura en mecanismos
convencionales, aplicables a los Estados partes en la Convención
Interamericana de Derechos Humanos, y mecanismos extra-convencionales,
aplicables a todos los miembros de la OEA.
2. El proceso codificador
La elaboración de una Carta americana de derechos fue uno de los primeros
objetivos del sistema interamericano, proclamado en Chapultepec y plasmado
en la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre de
1948. Esta declaración marcó el inicio de un proceso codificador que culminó
con la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José),
aprobada en 1969 y fundamental tanto material como procesalmente para el
sistema interamericano.
El Pacto de San José reconoce derechos civiles y políticos, paralelos a los del
Convenio Europeo de 1950 y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos. Posteriormente, se ampliaron estos derechos con dos protocolos
adicionales: el Protocolo de San Salvador sobre derechos económicos,
sociales y culturales, y el Protocolo sobre la abolición de la pena de muerte.
También se adoptaron textos sectoriales importantes, como la Convención
Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura, la Convención sobre la
desaparición forzada de personas, la Convención para prevenir, sancionar y
erradicar la violencia contra la mujer, y la Convención para la eliminación de
todas las formas de discriminación contra las personas con discapacidad.
3. Los mecanismos convencionales de protección: el sistema de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos
Los mecanismos convencionales de protección de los derechos humanos en el
sistema interamericano se expresan principalmente en el Pacto de San José,
que protege derechos civiles y políticos. Aunque los derechos económicos,
sociales y culturales fueron ampliados por el Protocolo de San Salvador, su
protección mediante denuncias individuales no se aplica a todos estos
derechos.
El sistema de control de la Convención Americana se basa en dos órganos
principales: la Comisión y la Corte Interamericanas de Derechos Humanos. La
Comisión, un órgano principal de la O.E.A., y la Corte, un órgano judicial
integrado por siete jueces, supervisan la protección de los derechos humanos.
La Convención establece tres fórmulas de control: el estudio de informes
periódicos, el examen de denuncias intergubernamentales y el examen de
denuncias individuales. La Comisión Interamericana inicia las denuncias, que
pueden ser presentadas por cualquier persona, siempre y cuando se cumplan
ciertos requisitos. La Corte interviene solo si el Estado ha reconocido su
competencia y en casos específicos.
El procedimiento incluye una fase inicial de examen por parte de la Comisión
y, en casos donde la Corte intervenga, una fase final en la que la Corte emite
una sentencia vinculante. La Comisión también puede emitir recomendaciones
al Estado, aunque su cumplimiento es voluntario.
Además, la Corte tiene la facultad de emitir opiniones consultivas que ayudan a
definir el sistema de protección. La reforma del sistema ha sido objeto de
debate y ha llevado a la revisión de reglamentos para mejorar la relación entre
la Comisión y la Corte, así como el acceso de los particulares a la Corte.
4. Los mecanismos extra-convencionales de protección
El sistema interamericano de protección de derechos humanos no se limita al
Pacto de San José. Antes de la entrada en vigor de la Convención en 1978, la
Comisión Interamericana ya tenía competencias protectoras establecidas en su
Estatuto. Estas competencias incluyen la realización de estudios sobre la
situación de derechos humanos en países específicos, el análisis de
comunicaciones individuales sobre violaciones de derechos y la realización de
investigaciones “in loco” con el consentimiento del Estado.
Estas actividades extra-convencionales utilizan la Declaración Americana de
Derechos y Deberes del Hombre y otros textos convencionales aplicables.
Las denuncias individuales, que se basan en la práctica anterior de la
Comisión, se manejan de manera similar para Estados miembros de la OEA que
no han ratificado el Pacto. La intervención de la Corte Interamericana se
excluye en estos casos, y la Comisión tiene competencia total, enfocándose en
la publicación de informes cuando las recomendaciones no se cumplen.
El sistema extra-convencional sigue siendo relevante, aunque se solapa con el
mecanismo de la Convención Americana. La Comisión también realiza
estudios de situación y ha desarrollado un modelo de Relatorías por países
para abordar violaciones masivas y sistemáticas. Además, desde 1990, la
Comisión ha establecido Relatorías temáticas para proteger a grupos
vulnerables, habiendo creado diez hasta 2011.
La protección de los derechos humanos en África
1. La Unión Africana y los derechos humanos
La Carta de la Organización para la Unidad Africana (OUA), adoptada en 1963,
no priorizó la promoción y protección de los derechos humanos. Aunque
menciona la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de
Derechos Humanos en su preámbulo, no incluyó estos temas en sus principios
ni estableció órganos específicos para su protección. Su enfoque estaba más
centrado en la descolonización, la unidad africana, y el principio de no
intervención en los asuntos internos de los Estados, lo que limitó su capacidad
para abordar violaciones de derechos humanos.
La OUA no reaccionó adecuadamente ante las violaciones graves de derechos
humanos que ocurrieron en África, a menudo permaneciendo en silencio
debido a su principio de no intervención. Esta situación cambió en la década de
1980 con la adopción de la Carta Africana de Derechos Humanos y de los
Pueblos en 1981.
Con la creación de la Unión Africana en 2001, se incluyeron referencias
explícitas a los derechos humanos en su Acta constitutiva y se creó la Corte
Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos. Sin embargo, los cambios
estructurales y la efectividad en la protección de los derechos humanos han
sido limitados.
2. La Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos
a. Caracteres generales
La Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, adoptada el 27 de
junio de 1981 y en vigor desde el 21 de octubre de 1986, es el principal
instrumento de la O.U.A. para la promoción y protección de los derechos
humanos. Aunque se alinea con otros instrumentos internacionales como los
Pactos de Nueva York y el Pacto de San José, tiene características distintivas
adaptadas al contexto africano, como una concepción colectivista de los
derechos y un enfoque integrado de derechos civiles, políticos, económicos,
sociales y culturales. Además, establece un vínculo entre derechos y deberes y
confiere un papel limitado a los mecanismos de protección, con la denuncia
individual siendo marginal y la eficacia dependiente en última instancia de la
Asamblea de Jefes de Estado o de Gobierno.
b. Derechos y deberes proclamados
La Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos reconoce derechos en
tres niveles: pueblos, familia e individuo. En el plano de los pueblos, se
destacan derechos innovadores como el derecho a la libre determinación y a la
titularidad de recursos naturales, además de derechos de solidaridad como el
desarrollo y la paz. En cuanto a la familia, se la define como la unidad natural
de la sociedad, y el Estado debe protegerla, especialmente a niños, mujeres,
ancianos y discapacitados, aunque la Carta remite a otros instrumentos para
detalles específicos.
En el nivel individual, la Carta incluye derechos civiles, políticos, económicos,
sociales y culturales, pero estos están sujetos a limitaciones según normas
nacionales y a una redacción ambigua que restringe su aplicación. Además, los
derechos individuales están condicionados por deberes que van desde
responsabilidades familiares hasta contribuciones a la unidad africana. Estos
derechos se han ampliado con el Protocolo de 2003 sobre derechos de las
mujeres y la Carta Africana de Derechos y Bienestar del Niño de 1990.
c. Órganos y mecanismos de protección
La Carta Africana establece una estructura simple con dos órganos principales:
la Asamblea de Jefes de Estado o de Gobierno y la Comisión Africana de
Derechos Humanos y de los Pueblos. Originalmente, no se contemplaba un
órgano judicial, pero el Protocolo de 1998 creó la Corte Africana de Derechos
Humanos y de los Pueblos.
La Asamblea, ahora conocida como la Conferencia de Jefes de Estado y de
Gobierno en la Unión Africana (UA), toma decisiones clave en derechos
humanos. La Comisión Africana, compuesta por once miembros elegidos,
promueve y protege los derechos humanos, pero su función de protección es
limitada. Los miembros tienen un mandato de seis años y la Comisión elige a
su Presidente y Vicepresidente.
La Corte Africana, compuesta por once jueces, se estableció en 2004 pero
comenzó a funcionar plenamente en 2006. Aunque ha adoptado sus Reglas de
Procedimiento, aún no ha ejercido plenamente su jurisdicción.
La Comisión Africana tiene competencias promocionales y protectoras
limitadas. Estudia informes periódicos de los Estados, gestiona denuncias
intergubernamentales y analiza otras comunicaciones. La protección es
reducida, con un papel limitado del individuo y una dependencia de la
Asamblea para decisiones finales.
La Corte Africana, creada por el Protocolo de 1998, ofrece una jurisdicción
amplia para interpretar y aplicar la Carta y otros instrumentos de derechos
humanos, recibiendo demandas de Estados, individuos y ONGs, con una
competencia consultiva similar a la de tribunales regionales europeos e
interamericanos. Sin embargo, su impacto real está por definir debido a
problemas en la distribución de competencias con la Comisión.

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