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Papel de La Familia en El Desarrollo Social Del Niño

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El papel de la familia en el desarrollo social del niño:

una mirada desde la afectividad, la comunicación


familiar y estilos de educación parental1

The role of the family in social development of child: a look


from affectivity, family communication and education

Resumen

Paula Andrea Suárez Palacio2 Maribel Vélez Múnera3

Recibido: 01.05.2018 - Arbitrado: 12.06.2018 - Aprobado: 29.06.2018

La familia es el primer espacio donde los niños se desarrollan


socialmente a partir de un funcionamiento familiar determinado. El
presente artículo de revisión se realizó con el objetivo de identificar
elementos de las dinámicas familiares que contribuyen en el desarrollo
social. Se empleó un enfoque cualitativo con método bibliográfico,
identificando que las características de la afectividad, la comunicación
familiar y los estilos de educación parental inciden en la formación de
distintas habilidades psicosociales en los niños contribuyendo de esta
forma a la educación de individuos con la capacidad de relacionarse con
otros de una forma positiva.

Palabras clave: Funcionamiento familiar, desarrollo social,


comunicación, estilos de educación parental, afectividad.
1
Este artículo se desprende de la investigación “Niveles de literacidad de los niños y
niñas de tercer grado: Un estudio en el municipio de Bello-Antioquia”, el cual fue
llevado a cabo para optar el grado en la Maestría en Educación y Desarrollo Humano
del Cinde-Universidad de Manizales.
2
Magíster en Educación y Desarrollo Humano del Cinde-Universidad de Manizales.
Docente de la Institución Educativa Hernán Villa Baena de Bello (Antioquia). ORCID:
0000-0003-3820-1177, [email protected]

3
Magíster en Educación y Desarrollo Humano del Cinde-Universidad de Manizales.
Docente de la Institución Educativa Hernán Villa Baena de Bello (Antioquia). ORCID:
0000-0002-8645-7719, [email protected]

Citación del artículo: Suárez, P., Vélez, M. (2018). El papel de la familia en el desarrollo
social del niño: una mirada desde la afectividad, la comunicación familiar y estilos de
educación parental. Revista Psicoespaocios, 12(20): 173- 198, Disponible en
https://doi.org/10.25057/issn.2145-2776
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Revisión PSICOESPACIOS, Vol. 12, N

El V. 12, N 20 de la revista PSICOESPACIOS se publica de forma anticipada en su versión


aceptada y revisada por pares; la definitiva tendrá cambios en corrección, formato y estilo.

Abstract

The family is the first space where the children develop socially from a
familiar certain functioning. The present article of review was realized by
the aim to identify elements of the familiar dynamics that they
contribute in the social development. A qualitative approach was used
by bibliographical method, identifying that the characteristics of the
affectibility, the family communication and the styles of education
parental affect in formation of different skills psychosocial in the children
contributing from this form to the education of individuals with the
aptitude to relate to others of a positive form.

Keywords: Family functioning, social development, communication,


education, affectivity.

Introducción

La familia es la unidad funcional que construye cada día el destino de


una sociedad. Al respecto la Constitución Política de Colombia de 1991,
sostiene en su Artículo 42 que: “La familia es el núcleo fundamental de
la sociedad” y como núcleo, permite a los miembros de su familia
desarrollarse de forma adecuada para que sea parte del desarrollo
familiar y social.

Esto teniendo en cuenta aún las nuevas definiciones y concepciones


dadas con la aprobación del matrimonio igualitario y la adopción en este
nuevo sistema familiar, ya que se ha logrado demostrar que la
conformación de una familia homosexual no afecta el

desarrollo de un niño, tal cual como se daría en un matrimonio


tradicional, esto según investigaciones llevadas a cabo por Berástegui,
Duato y Palacios (2006), Palacios (2007), Rosser, Bueno y Domínguez
(2010) y Rosser y Bueno (2011).

La familia es la primera red de apoyo de las personas y la más cercana,


por esta razón es importante promover un ambiente familiar sano en
donde se brinden los recursos

Citación del artículo: Suárez, P., Vélez, M. (2018). El papel de la familia en el desarrollo
social del niño: una mirada desde la afectividad, la comunicación familiar y estilos de
educación parental. Revista Psicoespaocios, 12(20): 173- 198, Disponible en
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necesarios para un buen desarrollo personal y social de los individuos


(Cardona, Valencia, Duque y Londoño-Vásquez, 2015).

Teniendo en cuenta lo mencionado anteriormente se trae a colación lo


relacionado con el aspecto emocional ya que en las complejas
relaciones intrafamiliares las emociones juegan un importante papel,
siendo definidas por Bisquerra (2003) como “un estado complejo del
organismo caracterizado por una excitación o perturbación que
predispone a una
respuesta organizada” (p.12), lo cual implica el aprendizaje del manejo
de respuestas emocionales con el fin de poder construir relaciones
interpersonales asertivas y harmónicas. Lo anterior remite al concepto
de inteligencia emocional, definida por Goleman (1998), como “la
capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los
demás, de motivarnos y de manejar adecuadamente las relaciones” (p.
8). La familia juega un importante papel en el fomento de esta habilidad
a lo largo de años de infancia y adolescencia, contribuyendo de forma
sustancial a la adquisición de habilidades sociales necesarias para un
buen desenvolvimiento social de los hijos, siendo un espacio de mayor
relevancia para este aprendizaje debido a que dentro de las
interrelaciones personales en las que se desenvuelve la familia se viven
a diario diversas emociones que expresan posiciones frente a las
circunstancias específicas, lo cual requiere de un aprendizaje en cuanto
a su manejo con

el fin de no afectar el funcionamiento familiar (Franco, Londoño y


Restrepo, 2017).
En este orden de ideas, la comunicación familiar, también se convierte
en un eje fundamental en el sistema familiar, y siendo definida por
Gallego (2006) como un “proceso simbólico transaccional que se genera
al interior del sistema familiar, significados a eventos
del diario vivir” (p. 6), representa un proceso de comunicación diferente
de los demás tipos de comunicación, ya que en ella se transmiten
sentimientos, emociones y filiaciones familiares, las cuales permiten a
cada miembro de la familia acercarse más entre ellos, establecer
acuerdos y vínculos que pueden ser difíciles de quebrantar.

Desde la perspectiva de Ceberio (2006), la buena comunicación y el


ambiente de afecto hacia los hijos son fundamentales para mantener la
calma y la mesura en situaciones

Citación del artículo: Suárez, P., Vélez, M. (2018). El papel de la familia en el desarrollo
social del niño: una mirada desde la afectividad, la comunicación familiar y estilos de
educación parental. Revista Psicoespaocios, 12(20): 173- 198, Disponible en
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de conflicto y tensión cuando salen a relucir emociones, tanto positivas


como negativas, permitiendo su manejo adecuado y controlado
(Álvarez, Becerra y Meneses, 2004).
Si bien es cierto que en la familia se inicia el desarrollo del ser humano
como individuo social, es decir, el conocimiento que adquiere desde el
hogar sirve como iniciación para construirse dentro de un contexto
específico donde se aprende una serie de características que conforman
los rasgos más importantes para la interacción y la vida en
comunidad, es necesario tener presente que la realidad social de la
familia y la de la sociedad en sí, en ocasiones varia, ya que no es la
misma realidad para ambos escenarios (Berger y Luckmann, 1999).

De igual manera la familia cumple funciones como la preparación para


ocupar roles sociales, control de impulsos, valores, desarrollo de fuentes
de significado como, por ejemplo, la selección de objetivos de desarrollo
personal, siendo esta socialización la que permite que los niños se
conviertan en miembros proactivos de la sociedad. La familia funciona
como un sistema bipsicosocial que tiene como objetivo responder a las
demandas sociales frente a ésta como un espacio propicio para la
formación de la habilidad de relacionarse con otros, de brindar
protección y afecto de tal manera que los padres están asignados al
proceso de socialización (Simkin y Becerra, 2013).

Teniendo en cuenta lo mencionado anteriormente a continuación se


presentan posturas de algunos autores al respecto del aporte que puede
realizar la familia al desarrollo social de los hijos, considerando los
aspectos de sus dinámicas tales como: la afectividad, la comunicación y
estilos de educación parental.
Método

El estudio de enfoque cualitativo, nivel descriptivo y método


bibliográfico. Se realizó la búsqueda de artículos en bases de datos de
Dialnet, Redalyc y Scielo, sin restricción de fecha, en español e inglés,
empleando los buscadores como familia, educación, desarrollo

Citación del artículo: Suárez, P., Vélez, M. (2018). El papel de la familia en el desarrollo
social del niño: una mirada desde la afectividad, la comunicación familiar y estilos de
educación parental. Revista Psicoespaocios, 12(20): 173- 198, Disponible en
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social. se seleccionaron aquellos documentos que proporcionaban
información sobre los aspectos formales que debía contener el articulo
como lo es lo relacionado con la familia como núcleo fundamental de la
sociedad, el aporte que tiene al desarrollo social y las diferentes
dinámicas que dan en el sistema familiar para que se lleve a cabo dicho
desarrollo.

Se realizó el análisis inter e intra textual, según la siguiente ruta: una


clasificación preliminar de los documentos sobre la base de su
contenido, la extracción de la información
más relevante de cada uno de los documentos con el fin de identificar
los elementos clave relacionados con el objeto de estudio, contrastación
y organización de la información.

Desarrollo del tema

Familia como núcleo fundamental de la sociedad

Existen diversas tipologías familiares, pero en nuestra sociedad, el tipo


de familia más extendido es el nuclear, convirtiéndose en un punto de
referencia. Para Polaino y García (1993), el concepto de familia incluye
una serie de categorías que obliga a tener presentes los contenidos de
varias ciencias, las disciplinas humanísticas básicas que tienen un
concepto propio de familia, y también de aquellas realidades que son
presupuesto conceptual ineludible como la filosofía, el derecho y la
antropología.

Por otra parte, ciencias como la psicología social y la sociología, junto


con la demografía y la estadística, permiten estudiar a través de los
roles, atributos, rasgos y sesgos un concepto de familia generalizable de
unas sociedades a otras; y, finalmente, las relaciones familiares y el
mismo concepto de familia implican, una cierta dimensión ética y
religiosa (Merino, 2007).

Por su lado, para Musitu, Román y Gracia (1988) una característica


peculiar de la familia es la relación compleja y la influencia mutua que
se establece entre los factores

Citación del artículo: Suárez, P., Vélez, M. (2018). El papel de la familia en el desarrollo
social del niño: una mirada desde la afectividad, la comunicación familiar y estilos de
educación parental. Revista Psicoespaocios, 12(20): 173- 198, Disponible en
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biológicos y los factores culturales, lo que suele dar lugar a


interpretaciones de la institución familiar que acentúan más un aspecto
u otro.

Estos autores defienden que la familia es una creación de la cultura,


pero los aspectos biológicos y los culturales no son excluyentes entre sí,
sino complementarios y se condicionan mutuamente. Biología y cultura
encuentran su punto de unión en el proceso de socialización de la
persona, especialmente, en las edades tempranas en que el ser
biológico debe adquirir su condición de ser social dentro de un grupo
humano concreto (Alonso, 1973).

Por su parte, Burgess y Locke (1950) adoptan una definición integral de


la familia y le aplican las siguientes características: la familia está
compuesta por lazos matrimoniales (marido y esposa), de sangre o de
adopción (padres e hijos), que desempañan funciones establecidas por
la sociedad y aprobadas por los individuos; cada familia encarna una
cultura común, que es expresión de la cultura del entorno; y que,
normalmente, viven juntos en un hogar.

Así la familia actúa como un mediador que interviene entre los hijos y su
ambiente, ya que, según López (2015), la familia es quien apoya la
organización del sistema de pensamiento de los niños y adolescentes de
igual manera facilita que ante diversas situaciones del diario vivir se
generen la aplicación de nuevos conocimientos.

Como resultado de estos lazos familiares, se llegan a evidenciar ciertos


comportamientos por parte de los hijos, que en muchos casos revela el
accionar íntimo de los padres de familia, ya que como afirma López
(2015)

La influencia de la familia en el proceso de educación y en el desarrollo


de los niños y niñas se evidenciara en las diferentes dimensiones
evolutivas y, a su vez, estas características adquiridas en cada familia se
interconectaran con los contextos socializadores externos como lo son la
escuela y el grupo de iguales (p.5).

Esto permite evidenciar que efectivamente los hijos son el reflejo de las
acciones y comportamiento de los padres, por tal razón, es
recomendable que el actuar de los padres esté siempre orientado a
proporcionar modelos dignos de imitar por parte de aquellos que están
en proceso de desarrollo personal.

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Lugar de la educación en la familia y en la sociedad

El ser humano aprende a relacionarse desde pequeño con la familia, es


decir, allí se aprenden las bases para la interacción con los demás;
también los estilos de vida, las formas de pensar, los valores, los
hábitos, entre otros, que sirven para configurar la personalidad del
individuo, que posteriormente se desenvolverá en un contexto
sociocultural.

El papel de la educación es facilitar el desarrollo personal y familiar


mediante acciones sistemáticas y programadas, como afirma Villalobos,
Flórez y Londoño-Vásquez (2017). Los padres y los educadores deben
saber, por tanto, que el desarrollo es consecuencia de la educación, ya
que el nacimiento de un niño implica no solo proporcionarle cuidados
físicos de protección, sino convertirlo en miembro de la especie humana,
integrarlo en el grupo cultural donde ha nacido y cuyas costumbres,
tradiciones y normas ha de asimilar.

Así la educación de la persona debe entenderse como una interacción


permanente con el ambiente y el entorno social que le rodea. Dicha
interacción con un ambiente culturalmente organizado facilitará la
competencia cognitiva y el desarrollo personal (Londoño-Vásquez y
Castañeda, 2011), todo esto teniendo en cuenta que la educación es uno
de los factores que contribuye de forma decisiva al desarrollo del ser
humano (Irizar, González y Noguera, 2010).

Todo esto teniendo en cuenta que el ser humano cuando nace no cuenta
con patrones de conducta determinados sino que necesita relacionarse
con individuos de su entorno para configurarse como persona, así la
educación se justifica desde la necesidad que tienen las personas de ser
influenciados por sus iguales para que de esta manera adquiera
características propias del ser humano. De igual manera desde la cultura
en la que está inmerso cada uno le permite entender ese contexto
determinado en el que se encuentra proporcionándole argumentos e
interpretaciones de la realidad de tal manera que se dé un proceso de
adaptación a su entorno y un buen desarrollo humano (Luengo, 2004).

Citación del artículo: Suárez, P., Vélez, M. (2018). El papel de la familia en el desarrollo
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Cuando se habla de desarrollo humano se hace referencia a la


adquisición de valores y su transmisión a todos los individuos de tal
manera que se puedan enfrentar con éxito a diferentes situaciones,
retos, conflictos que se les presenten y todo esto se logra por medio de
la educación. Por tal razón los procesos educativos, entendidos como
instrumento esencial del desarrollo humano, deben asumir y profundizar
en estos aspectos como lo es el sistema de valores de las personas los
cuales reflejan los diversos procesos y aprendizajes que se dan dentro
del sistema de educación (Irizar et al., 2010). Es decir que la educación
tiene un rol importante en la formación del ser humano, como afirma
Luengo (2004),

En todo ello, la educación tiene una presencia fundamental, pues


persigue dotar al sujeto de lo que en un principio no posee, con el objeto
de mejorarlo, tomando como referente los ideales sociales asumidos
colectivamente. Desde una óptica formalizada, a través de la escuela, la
educación se ofrece como un mecanismo privilegiado de socialización, al
tiempo que utiliza la cultura, una selección de la misma, como material
de transmisión, precisamente en el proceso de socialización (p.1)

Como se evidencia la interacción social es un aspecto fundamental para


la formación del ser humano ya que es en ese momento cuando se
adquieren diferentes habilidades que le permiten a las personas
relacionarse y adaptarse a su entorno por medio de comportamientos
adecuados. Así la intervención educativa puede entenderse desde
diversas perspectivas, por ejemplo, Bandura (1977) habla del
aprendizaje por modelos, Piaget (1979) considera necesaria la relación
con los objetos para el desarrollo de la mente y Vygotsky (1979) insiste
en la relación interpersonal como primer paso para la interiorización.

La formación de los menores de edad en el núcleo familiar es uno de los


factores que más influye en el proceso de desarrollo humano; puesto
que, es a temprana edad cuando se inicia el proceso de adoptar
conductas y a seguir pautas que poco a poco van forjando el
comportamiento de la persona. Sin embargo, hay situaciones que se
presentan en el entorno familiar y que son un ejemplo de la necesidad
de principios y valores fortalecidos desde el seno familiar ya que es la
más influyente en el aprendizaje de valores y de patrones de

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conducta valiosos (Flaquer, 1998). De esta manera es importante que


los valores que son inculcados generen un crecimiento o desarrollo
humano ya que la manera en que se de este aprendizaje tendrá un
impacto en el entorno de cada uno, como afirma Ortega y Mínguez
(2004)

El valor se aprende si está unido a la experiencia del mismo, es decir no


se puede aprender la tolerancia si no se tienen experiencias
relacionadas con ese valor, solo cuando el valor es puesto en práctica se
puede afirmar que hubo un aprendizaje o apropiación de un valor
determinado (p.43)

Continuando con la funcionalidad de la familia para Medalie (1987), esta


ejerce tres funciones básicas: la primera es el desarrollo de los roles de
los miembros de la familia, dentro de las cuales resaltan las funciones
intrafamiliares, basadas en el apoyo y la protección de los miembros de
la familia. La segunda función es la comunicación, la cual está ligada a
las relaciones intrafamiliares (Mejía, 1991) y extra familiares (Dominici,
2003), dicha función está dirigida para con la sociedad, a la vez,
actuando como factor estabilizador de la sociedad con respecto a las
normas sociales. La tercera función son las transacciones múltiples,
dentro de las cuales están: la educación, la orientación de patrones de
comportamiento, la función económica, entre otras, las cuales ofrecen la
opción de mantener la relación, persona-familia-sociedad con su propia
coherencia.

Situaciones polémicas como la violencia intrafamiliar, la separación de


parejas, la falta de afecto y la desatención por parte de los padres hacia
sus hijos, la poca o nula educación, entre otros aspectos, influyen
negativamente en las emociones de los menores y, por ende, en su
desarrollo personal y social (Abarca, 2003). Es de anotar que estas
situaciones, contrario a posibilitar el desarrollo social, ocasionan un
retroceso o se convierten en otras formas de asociación y organización
social que contradice lo normativo de la sociedad. Acá es relevante
resaltar la importancia del papel de la familia para fortalecer los valores
y principios de las personas, y cómo esto influye directamente en el
comportamiento de la sociedad.

Citación del artículo: Suárez, P., Vélez, M. (2018). El papel de la familia en el desarrollo
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Es importante rescatar el papel de la familia en la formación integral de


seres humanos, en la construcción de identidades fortalecidas en
valores y principios éticos y sociales. Aquí se reconoce la importancia de
una adecuada formación para que los niños crezcan con plena seguridad
de sí mismos, con una identidad, con autoestima, con ambiciones que se
materializan en metas claramente definidas; personas con estas
características son las deseadas en una sociedad.

Aun en la actualidad el papel de la familia ha cambiado, ya que al


interior de las familias se lleva a cabo la implementación de un modelo
más igualitario y democrático que anteriormente (Gimeno, 1999). Por
otro lado, a pesar de que diversos autores, como Rodríguez (2012)
sostienen que la escuela solo se limitaba a la trasmisión de los
conocimientos, en la realidad también se da la transmisión de valores
que son afirmados al interior del seno familiar.
Como afirma Meill (2006, citado en Aguado, 2010):

El desarrollo de la familia está encuadrado en el marco de un proceso


social en el que se pone mayor énfasis en el desarrollo individual, en la
libertad y autonomía del individuo, pero también en su responsabilidad,
y que ha dado lugar a una concepción de la familia en la que el
consenso, la comunicación y el respeto a los deseos y aspiraciones
individuales de los miembros que la componen, entre otros aspectos,
ocupan un lugar importante en la definición del proyecto de vida en
común (p.3).

Teniendo en cuenta la importancia de la familia, Andolfi (1991) define la


familia como “el sistema abierto constituido por varias unidades ligadas
entre sí” (p.132). Es decir, la familia es un grupo de personas que han
aprendido a vivir según reglas que les permiten mantener la
convivencia, estas reglas de convivencia son las directrices básicas para
el desarrollo de una vida en sociedad.

De esta manera la familia se convierte en el primer punto de encuentro


social, donde los niños aprenden a comportarse socialmente, teniendo
en cuenta las normas de conducta establecidas por su núcleo familiar.
Es decir, que es en este sistema que el niño aprende a ser

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competente socialmente, es aquí donde adquiere los elementos


imprescindibles para comportarse de forma socialmente correcta. Así las
practicas familiares reflejan y transmiten los valores que se encuentran
presentes en su entorno, de esta manera las familias van adquiriendo
diferentes formas de enseñar a sus hijos diferentes habilidades que les
facilitan adaptarse al contexto, de modo que hay varios factores que
pueden ser determinantes en este proceso de aprendizaje de los valores
y la socialización como, por ejemplo, los recursos de la familia, la calidad
del vínculo y las interacciones entre padres e hijos, la estabilidad
emocional de la familia (Simkin y Becerra, 2013).
Lo anterior permite entender que en el seno de la familia se construyen
los principios básicos para el desarrollo humano tales como la identidad,
costumbres, el respeto, el diálogo, la tolerancia, convivencia, entre otros
aspectos que fomentan el bienestar de cada individuo y de su entorno.
En general, es allí donde se forman los modelos de conducta social, por
esto es importante comprender la relevancia de cultivar los valores
desde el núcleo familiar; puesto que, cada individuo forma desde allí sus
principios y carácter y los plasma en la sociedad; en síntesis, cada
individuo es el reflejo de su contexto familiar.

En este sentido, se puede afirmar que la sociedad funciona de acuerdo a


los modelos de conducta que cada familia aporte a ella, esto teniendo en
cuenta lo expresado por Rodríguez (2012), al enunciar que:

La concepción de la familia como célula básica de la sociedad nace en


este modelo, y ella no sólo destaca la influencia que la sociedad ejerce
sobre la familia, sino también el papel creador de la misma en el
desarrollo de diferentes estructuras sociales de la modernidad y de
conductas y valores sociales que se socializan en ese espacio (párr.14).

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Por otro lado, Oliva y Villa (2014), citando a Planiol y Ripert (2002)
consideran a la familia como “el medio específico en donde se genera,
se cuida y se desarrolla la vida” (p.14). En este sentido se convierte en
el “nicho ecológico por excelencia, y por qué no, en la primera escuela
de la humanización, de transmisión generacional de valores éticos,
sociales y culturales que aporta un sentido mucho más amplio a la
misma existencia humana” (p.14).

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Aun así, es deber de todos como un colectivo, unificarse e identificarse


con un modelo de conducta que propicie la sana convivencia. En este
sentido, la sociedad asume el rol de una familia, pero de mayor
magnitud, es un espacio con unas características especiales que
funcionan según el contexto social y cultural en el que los individuos se
desarrollan, está sometida a cambios e influencias externas que generan
una reacción sobre las formas de interactuar y comunicarse.

La familia, como la sociedad, es dinámica, cuando existe algún tipo de


cambio todos los individuos se ven afectados, por ejemplo, un cambio de
norma en un territorio afecta a toda la comunidad; cuando se incluyen
formas de comunicación diferentes, como el caso de la interactividad
que permiten las redes sociales, la sociedad cambia y se adapta a ellas.
Para Pérez y Londoño-Vásquez (2015), en relación a la interacción, al
igual que en la familia, es indispensable para que exista un proceso de
socialización y desarrollo humano.

En este orden de ideas sobre el desarrollo humano, el Programa de las


Naciones Unidas para el Desarrollo –PNUD- de la Comisión Económica
para América Latina -CEPAL- (1999), sostiene que la familia posibilita el
desarrollo humano, dado que: “La sostenibilidad del desarrollo humano
se basa en la capacidad de cada individuo de mantener e incrementar
sus posibilidades de desarrollo personal” (PNUD, 1999, p.15).

Los valores que permiten el crecimiento personal, ya que posibilitan las


relaciones con los demás, son los que contribuyen al desarrollo humano
en todos los aspectos: intelectual, cultural, social, espiritual. Estos
valores, si se inculcan desde temprana edad, se convierten en hábitos,
los cuales consolidan la personalidad de cada individuo y fortalecen su
carácter. En la medida en que cada individuo logre su desarrollo
personal, la sociedad en general logrará un desarrollo; es por esto que la
familia debe crear en los hogares un ambiente de igualdad, confianza,
seguridad y tranquilidad, de modo que la estabilidad emocional que
estos principios generan repercuta en el entorno social de cada miembro
de la familia.

Tal y como lo aprecia la Fundación Carlos Abascal (2016), si una familia


funciona de manera correcta, habrá repercusiones positivas en las
demás instituciones en las que se

Citación del artículo: Suárez, P., Vélez, M. (2018). El papel de la familia en el desarrollo
social del niño: una mirada desde la afectividad, la comunicación familiar y estilos de
educación parental. Revista Psicoespaocios, 12(20): 173- 198, Disponible en
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desenvuelven sus miembros, ya que la familia es el modelo que sirve


como ejemplo del comportamiento que los ciudadanos han de exhibir en
la sociedad. Dicho esto, la formación que los menores reciben de sus
padres o de sus mayores debe ser integral, esto es, en los aspectos
educativos, sociales, psicológicos y físicos. Una persona con un mínimo
de educación académica, con valores sociales fortalecidos (tolerancia,
respeto, diálogo, sentido de pertenencia por su entorno), segura
emocionalmente, y que haya sido formada bajo el respeto físico y
emocional; será una persona sana y esto se reflejará en la sociedad; son
estas personas las que contribuyen al desarrollo; puesto que, sus
acciones influyen positivamente en su entorno.

Está claro que la familia se ha concebido como la base de la sociedad y


que su papel es insustituible, sobre todo en la etapa de formación de
niños y jóvenes. Sin embargo, los problemas sociales crecientes son un
grave síntoma de que la base de la sociedad está perdiendo su fortaleza,
y es menester llevar a cabo acciones contundentes por recuperarla. Para
esto, es necesario que diferentes sectores sociales converjan,
entendiendo la importancia de la familia, y contribuyan a su
recuperación.

El movimiento social Unidos por la Vida, opina que es importante que


cada Estado, y las diversas instituciones u organizaciones sociales
nacionales e internacionales realicen acciones contundentes que
promuevan y protejan el papel fundamental de la familia como
generadora de vida humana y, por tanto, creadora de la sociedad
(Unidos por la vida, 2016). Así mismo, las instituciones educativas
cumplen el rol de complementar la educación de los menores, en un
trabajo conjunto con los padres; cuando desde la familia haya aspectos
importantes que no estén fortalecidos, los docentes deben propiciar esta
formación e inculcarla a los padres cuando sea necesario.

En síntesis, el rol de la familia en la sociedad seguirá siendo el mismo;


puesto que, es el espacio en el que se establecen las primeras
relaciones formadoras de la personalidad. Es por esto que es
responsabilidad del estado, las instituciones educativas y cualquier

Citación del artículo: Suárez, P., Vélez, M. (2018). El papel de la familia en el desarrollo
social del niño: una mirada desde la afectividad, la comunicación familiar y estilos de
educación parental. Revista Psicoespaocios, 12(20): 173- 198, Disponible en
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organización social, apoyar este proceso y evitar que factores externos


se apoderen de la base de la sociedad.

Dinámicas familiares que contribuyen al desarrollo social

Una buena comunicación familiar permite a sus miembros sentirse más


a gusto con ellos mismos y con los demás. A través de la comunicación
se transmiten a los hijos las ideas, valores y creencias que son
insustituibles para su evolución y maduración personal (Moreno,
Londoño y Rendón, 2015). En este sentido, se tiene en cuenta que es
imprescindible saber escuchar y respetar las opiniones de los demás,
por muy distintas o extrañas que parezcan: cada miembro de la familia
debe hacerse responsable de sus opiniones y emociones y permitir, así,
una mejor comunicación y un ambiente de mayor comprensión
(Yankovic, 2012).

Cuando se presentan problemas en la comunicación familiar estos


pueden terminar en la desintegración de esta unidad, así lo afirma
Zuazo-Olaya (2013), al proponer que: “muchas veces la comunicación
inadecuada es lo que ocasiona la desintegración de una familia” (p, 25),
y luego sugiere que:

La comunicación tanto de padres con hijos o hijas, como entre padre y


madre es muy importante, pues, es mediante ella que nos enteramos de
lo que sienten o están atravesando nuestros seres queridos para así
poder ayudarlos y demostrarles que la familia es un soporte emocional
para cada uno de sus integrantes (Zuazo-Olaya, 2013, p. 41)

Desarrollar espacios de comunicación es importante ya que es en la


familia donde se disponen espacios en los que se tocan temas íntimos y
personales, esto incluye a los padres, ya que a ellos también les ocurren
cosas que se deben resolver. Si los problemas y las situaciones se
comentan entre todos, aumenta el apego y la confianza entre los
miembros de la familia, permitiendo la búsqueda de mejores soluciones.
Esto tiene un gran impacto en la formación del niño ya que este se
siente partícipe del entorno doméstico.

Citación del artículo: Suárez, P., Vélez, M. (2018). El papel de la familia en el desarrollo
social del niño: una mirada desde la afectividad, la comunicación familiar y estilos de
educación parental. Revista Psicoespaocios, 12(20): 173- 198, Disponible en
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Comentar las emociones ayuda a generar empatía, esto es, a ponerse


en el lugar de los demás, lo que tiene una gran importancia a la hora de
desarrollar actitudes de respeto y comprensión. Así se contribuye a
crear un clima positivo de comunicación y contacto con los hijos, y el
grupo familiar se sentirá más integrado y satisfecho. No sólo se trata de
contar problemas o cosas negativas; es muy importante transmitir
emociones positivas, logros personales y acontecimientos que a las
personas las hacen sentirse valoradas y reconocidas (Álvarez, Becerra y
Meneses, 2004).

Sin embargo, en la actualidad se ha venido produciendo un


distanciamiento emocional en la relación entre los miembros de la
familia. Dra. Massiel, psicóloga clínica, terapeuta familiar y de pareja,
plantea que “en esta época se dialoga menos, se dedica menos tiempo a
las relaciones familiares, los hijos están inmersos en una serie de
actividades que les mantiene la agenda diaria ocupada. Cada miembro
tiene un dispositivo electrónico al que se le dedica mucho tiempo, por lo
que ya no hay espacios para la integración familiar” (citado por Sánchez,
2014, párr.5 y 6).

Teniendo en cuenta esta situación Hernández, Valladares, Rodríguez y


Selin (2017) afirman que es importante que se tome conciencia sobre el
valor socializador de la familia, que se construyan vínculos positivos
entre padres e hijos ya que es en la familia donde se adquieren las
primeras pautas de relación social, es decir que haya una cohesión
familiar que se refleje por medio de lazos emocionales fuertes, apoyo
mutuo, realización de actividades en conjunto y afecto reciproco. De
igual manera estos autores plantean que “sentir un grado aceptable de
satisfacción familiar, inducirá a los miembros de la familia a intercambiar
emociones, sentimientos a desarrollar pautas de interacción adecuadas,
cooperativas, así como a validar y fortalecer la imagen mutua de cada
integrante” (p.342)
A partir de lo mencionado anteriormente se puede afirmar que por
medio de las dinámicas familiares que se desarrollen se genera también
la satisfacción familiar y un buen desarrollo personal y social ya que al
establecer vínculos saludables y positivos se tendrá apoyo entre los
miembros de la familia, afecto y buena comunicación.

Citación del artículo: Suárez, P., Vélez, M. (2018). El papel de la familia en el desarrollo
social del niño: una mirada desde la afectividad, la comunicación familiar y estilos de
educación parental. Revista Psicoespaocios, 12(20): 173- 198, Disponible en
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Agregado a lo anterior cabe mencionar también como a partir de los


estilos parentales se brindan herramientas a los niños en su desarrollo
social y afectivo ya que cuando se habla de estilos parentales se hace
referencia a “un conjunto de actitudes hacia los hijos que les son
transmitidas y que en su totalidad crean un clima emocional en el cual
se expresan las conductas de los padres” (Darling y Steinberg, 1993,
citado en Capano y Ubach, 2013. p.87).

Esto es importante ya que hay que tener en cuenta que los padres son
quienes poseen por diversas razones como la experiencia, la edad, la
cultura, roles sociales, etc., la habilidad para transmitir a sus hijos
valores, sentimientos, costumbres, pautas culturales y sociales. Los
padres tienen unas ideas preconcebidas, creencias y expectativas
acerca de lo que se debe transmitir a los hijos como normas y valores,
sin embargo, esas ideas que traen consigo los padres se deben ir
adecuando a la realidad y el contexto en el que se desarrollan, de tal
manera que se va ejerciendo una importante influencia en el desarrollo
social de los hijos (Capano y Ubach, 2013)

Según lo desarrollado hasta el momento, los espacios que rodean a los


niños como su familia, el grupo de pares, las personas significativas
tienen un rol trascendente sobre su desarrollo, como afirma Vigotsky
(1979) las personas cercanas, no solo con el contacto físico sino también
afectivo dirigen, impulsan y motivan a avanzar en el aprendizaje de los
niños de tal manera que aportan al desarrollo afectivo y social de cada
uno.
Es decir que a partir de los estilos parentales la familia tiene como
objetivo el proceso humanizador de todo sujeto, ya que se aprende
acerca del entorno en el que cada uno vive, aprende a relacionarse con
otras personas, aprende un sistema de valores determinado, roles
sociales, normas y se configura la propia identidad, además, los padres
a partir de sus prácticas educativas van moldeando los comportamientos
que consideran favorables y adecuados en sus hijos (Capano y Ubach,
2013).

De igual manera los estilos parentales positivos en donde hay un apoyo


emocional, reciprocidad, libre expresión de sentimientos e ideas, etc., se
fomenta también la inteligencia emocional la cual es importante en el
desarrollo integral de los niños ya que permite adquirir

Citación del artículo: Suárez, P., Vélez, M. (2018). El papel de la familia en el desarrollo
social del niño: una mirada desde la afectividad, la comunicación familiar y estilos de
educación parental. Revista Psicoespaocios, 12(20): 173- 198, Disponible en
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las habilidades sociales y de esta manera desempeñarse en su contexto


de una forma óptima a nivel social. Como afirma Goleman (1998), la
inteligencia emocional es la capacidad de reconocer los sentimientos
propios y de los demás, saber relacionarse y estar motivados. Lo
anterior se desarrolla a partir de la adquisición de unas habilidades
básicas las cuales, según Goleman (1998), son: la conciencia de sus
propias emociones; la autorregulación o la capacidad de manejar las
emociones; la motivación en cuanto a la identificación de todo aquello
que puede aportar al logro de objetivos; la empatía o la habilidad de
darse cuenta sobre los sentimientos de los demás y ponerse en su lugar;
finalmente, se encuentran las habilidades sociales que hacen referencia
a manejar de forma adecuada las emociones en el momento de
relacionarse con otros, al igual como crear redes de apoyo social, saber
negociar, liderar, resolver conflictos, cooperar y trabajar en equipo.

A partir de lo planteado por este autor, se puede afirmar que en la


familia se desarrollan estas habilidades pues como se ha venido
mencionando es en el sistema familiar donde se adquieren diversas
herramientas que aportan al desarrollo social y afectivo de los hijos, de
igual manera con la inteligencia emocional no solo se aprende a
reconocer y manejar las emociones propias y de los demás, sino que
también se desarrolla la inteligencia social la cual permite a las personas
conocer la forma en que funcionan las relaciones sociales y de esta
manera comportarse adecuadamente en cada una de las interacciones
que se dan en el contexto (Goleman, 2002).

Para finalizar se puede afirmar que, a partir de los estilos parentales que
se desarrollan en los sistemas familiares, se potencia el desarrollo social
y afectivo de los hijos, de tal manera que la familia, siendo el sistema
inicial en el cual los niños establecen su primer vinculo, debe fomentar
buena comunicación, afectividad, apoyo y habilidades sociales que
favorezcan el desarrollo integral de los niños y niñas.

Conclusiones

Citación del artículo: Suárez, P., Vélez, M. (2018). El papel de la familia en el desarrollo
social del niño: una mirada desde la afectividad, la comunicación familiar y estilos de
educación parental. Revista Psicoespaocios, 12(20): 173- 198, Disponible en
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La familia es el núcleo educacional de la sociedad ya que desarrolla en


cada uno de sus miembros una forma determinada de desenvolverse
dentro de la sociedad y los diferentes contextos de los que hace parte
de tal manera que va sus integrantes van a reflejar lo aprendido en el
hogar determinando así unas pautas de comportamiento específicas.

La familia es la primera estancia educadora de modo que es importante


potenciar en ellas las capacidades y habilidades necesarias para que su
influencia en la sociedad sea óptima promoviendo así una sociedad
íntegra en la cual la educación y la familia trabaje en conjunto y de esta
manera se conviertan en redes de apoyo para formar ciudadanos
responsables.

Vale la pena resaltar que el papel integrador y propiciador de la familia


en el desarrollo social de los hijos está ligado a las relaciones
interpersonales que se llevan al interior del núcleo familiar, en este
sentido es necesario que los hogares basen su sistema educativo en los
valores que puedan permitirles a sus miembros aportar actos positivos y
proactivos a la sociedad en general. Dado que desde el hogar se
transmiten modelos de comportamientos que resultan ser beneficiosos
para la sociedad, así mismo se transmiten otros modelos que afectan
seriamente el funcionamiento de la sociedad.

El papel la familia en el desarrollo social es importante, ya que prepara


a los niños y adolescentes para su futuro desenvolvimiento social. Es en
la familia donde se fundamentan valores y acciones que repercuten de
forma directa en el bienestar de los demás. A lo largo de la crianza y el
cuidado que reciben los individuos en el hogar, el cual va cargado de
afectividad y sustentado en la comunicación y el estilo de la educación
paterna, reciben bases
que les permiten ser mejores personas, procurando siempre el bienestar
social, dejando de lado el individualismo y siendo parte de la sociedad.

La sociedad refleja lo que se lleva a cabo al interior de las familias, de


modo que se hace necesario que los patrones de comportamiento que
se inculquen al interior de esta, estén basados en el respeto hacia la
diversidad de ideas de género, de pensamiento y de actuar,

Citación del artículo: Suárez, P., Vélez, M. (2018). El papel de la familia en el desarrollo
social del niño: una mirada desde la afectividad, la comunicación familiar y estilos de
educación parental. Revista Psicoespaocios, 12(20): 173- 198, Disponible en
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dado que si desde el hogar se respeta al otro como diferente pero al


tiempo como parte del yo individual, se llegará a un estado de equidad e
igualdad social.

La comunicación como elemento integrador de las familias juega un


papel importante, ya que al haber comprensión y diálogo en cada
situación se puede asegurar una mejor comprensión de las situaciones
que se presentan en el ámbito social, es decir, a situaciones ajenas y
externas a las cuales se verán enfrentados cada miembro de la familia.
Por otro lado, la educación en la escuela ayuda al individuo a potenciar
actitudes personales y sociales, pero es de resaltar que la
fundamentación del aprendizaje, adquisición de conocimientos y la
transmisión de ellos en el entorno social, depende en gran medida de la
educación que se imparte en el hogar.

En este orden de ideas, la familia forma individuos sociales, ya que


desde la construcción de elementos afectivos, emocionales, de la
comunicación y comportamentales, (los cuales son modelados por los
hijos), se llega a formar a un ser integral que puede servir como eje para
el desarrollo humano y social. Es allí donde se necesita un
acompañamiento constante de la familia en el desarrollo de cada uno de
los entornos del individuo, de tal manera que se refuercen valores y
convicciones personales, las cuales repercuten de forma directa en los
valores sociales.

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