JAIME ARAUJO FRIAS
A MANERA DE EPÍLOGO: LA FILOSOFÍA DEL
DERECHO COMO ELOGIO DE LA CONCIENCIA DEL
ABOGADO
“Debido a la gran importancia que tiene, para la ciudadanía y para
la vida, la formación de estudiantes [profesionales] capaces de
pensar claramente y justificar sus puntos de vista, los cursos de
filosofía desempeñan un papel vital en el currículo de las artes
liberales en la universidad”.122
Cualquiera haya de ser el modo de desempeño del profesional del Derecho:
Magistrado o funcionario judicial, funcionario público, abogado de empresa,
abogado asesor o litigante, siempre lo principal de su trabajo será resolver, o
ayudar a resolver, casos o problemas concretos en base al Derecho.
El cómo resolvemos los problemas es un asunto que nos incumbe como
ciudadanos de manera general y como profesionales de manera específica. Un
médico está capacitado profesionalmente para resolver problemas de salud; un
economista para resolver problemas de carácter económico financiero; un
psicólogo para resolver problemas en al ámbito de la conducta y los procesos
mentales; y un abogado para resolver problemas intersubjetivos de intereses en
base a normas jurídicas teniendo como núcleo esencial la justicia.
Y la filosofía del derecho es un saber que “penetra en el corazón de la validez
formal del Derecho, la anima y fecunda, dándole un nuevo sentido de plenitud y
concreción, colaborando con los juristas en su difícil y ardua tarea de determinar
y sintetizar las categorías jurídicas reclamadas por un mundo en cambio” 123, cada
vez más hostil al valor de justicia.
Un abogado generalmente se encarga de estudiar y operar el Derecho sin
cuestionar los fundamentos ni sus fines. La contribución que da la Filosofía al
122 Nussbaum Martha (2005). El cultivo de la humanidad. Una defensa clásica de la reforma en la
educación liberal. Barcelona: Paidós, p. 66.
123 Reale, Miguel (1997). Teoría tridimensional del Derecho. Madird: Tecnos, p. 43.
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FILOSOFÍA DEL DERECHO. UNA BREVE INCITACIÓN A LOS ABOGADOS
Derecho es diversa de la que le aportan las ciencias sociales. El estudio de estas
últimas sirve al abogado para conocer mejor la realidad, mientras que el estudio
de la filosofía le capacita para juzgar mejor lo que nos es dado como realidad.
Por esto, puede decirse que el estudio de las Ciencias Sociales es complementario
de la formación jurídica, mientras que el estudio de la filosofía es parte integrante
de la misma formación jurídica.124 Por tanto, lejos de ser una herramienta
acabada, el Derecho tiene muchos presupuestos filosóficos, por lo que no cabe
duda que para ser operado justificadamente tenga que ser examinado críticamente
por la filosofía del derecho. Porque:
La vida actual, a diferencia de otros tiempos más estables, exige que el
jurista ponga más atención en la filosofía. La tecnología moderna ha
dotado al hombre de un poder sobre las cosas muy superior al que había
tenido en todos los siglos anteriores, lo cual ha suscitado problemas
jurídicos nuevos, que difícilmente podrán resolverse con el solo recurso de
las reglas jurídicas, sin considerar los principios que las inspiran. Problemas
como los derivados de la fecundación in vitro, la inseminación artificial, las
intervenciones quirúrgicas para "cambio de sexo", o los trasplantes y la
donación de órganos son problemas que no pueden plantearse
jurídicamente en forma adecuada, si no es a partir de un concepto claro y
profundo de lo que es la persona humana.
Por otra parte, los problemas jurídicos que plantea la integración de
diversos países en organizaciones regionales multinacionales, difícilmente
podrán solucionarse si no se tiene una concepción clara de la sociedad, del
orden social y de las formas en que se articulan los diversos grupos
sociales. […] El estudio de la filosofía viene a ser hoy una herramienta
necesaria para que el jurista pueda entender, criticar y sobre todo encausar
dicha evolución política y social, de modo que sus resultados sirvan
realmente al progreso de las personas, los pueblos y la humanidad en
general, y no sean simplemente desarrollos tecnológicos que degraden la
vida humana.125
124 Adame Goddard, Jorge (1998). Filosofía social para juristas. México DF: Universidad
Nacional Autónoma de México, p. 17.
125 Ibid., p. 18.
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JAIME ARAUJO FRIAS
Los abogados no pueden hacer otra cosa que jurisprudencia;126 pero si los
abogados son, además, juristas que pretenden conocer su ciencia en su máxima
profundidad, entonces tendrán que acudir a la filosofía del derecho. Si esta se
suprimiese en el campo de las Ciencias Jurídicas, se cometería una grave
mutilación de un buen programa para preparar juristas y no meros leguleyos.127
El ejercicio de la profesión de la abogacía sin filosofía sería una práctica atientas y
en la oscuridad, sin un punto de partida y de llegada. Una tarea de autómatas
privados de lo que hace que el abogado sea de veras un bien público, y no un
instrumento al servicio del mercado, del lucro, del dinero.
Tal vez esta es la razón que hace más de siglo y medio le llevó a preguntase al
filósofo alemán Karl, Ch. F. Krause, “¿Cómo puede prospera la vida de los
individuos, los pueblos o la humanidad sin filosofía?”128 ¿Cómo puede
desarrollarse el Derecho, si les quitamos a los abogados la oportunidad de pensar
de manera crítica, a orientar sus vidas en virtud de sus propias reflexiones, su
profesión en virtud de los intereses legítimos de la ciudadanía y no al dictado de
las reglas del comercio?
Sin iusfilosofía, no cabe duda, tendremos abogados incapaces de cuestionar y de
cuestionarse, de sospechar frente a lo que a los ojos de muchos es normal.129 Y
esto, no solo tiene una importancia decisiva para los fines de la enseñanza del
Derecho, sino que es de enorme importancia en cuanto a la práctica del mismo
Derecho.
En suma, podemos decir que si la filosofía es como escribe el autor del Mundo de
Sofía, Jostein Garder, “un elogio de la conciencia humana”, 130 la filosofía del
derecho es un elogio de la conciencia del abogado.
126 La jurisprudencia es el conjunto de decisiones de los tribunales sobre una materia
determinada, de las cuales se puede extraer la interpretación dada por los jueces a una
situación concreta.
127 Basave Fernandez Del Valle, Agustín (2001). Filosofía del derecho. Fundamentos y
proyecciones de la filosofía jurídica. México: Porrúa, p. 9.
128 Querol Fernández, Francisco (2002). La Filosofía del Derecho en K. Ch. Krause. Madrid:
Universidad de Comillas, P. 46
129 Lo normal es lo usual, lo que la mayoría de las personas es o hace. La normalidad es
así una buena manera de ocultar las aberraciones e injusticias sociales. La televisión es en
este sentido un eficaz instrumento de normalización.
130 Garder, Jostein. “Manual para salvar la tierra”, p.5 [En línea] disponible en:
http://unesdoc.unesco.org/images/0019/001926/192689S.pdf, 23 de enero del 2013
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