El libro del Profeta Isaías
Este trabajo se fundamento en el análisis del libro “Isaías”, del Dr. Samuel Pagán. En el
vamos a encontrar los mensajes fundamentales de este libro profético, y el estudio de una serie
de oráculos que ponen de una manera clara y precisa la capacidad y la voluntad de Dios para
salvar a su pueblo santo en esos momentos menos afortunados y críticos. En este análisis literario
del libro de “Isaías” del Dr. Pagán, vamos a encontrar las perspectiva divina en los hechos
históricos. Como Dios interviene en la historia a favor de la humanidad. Trabajaremos con la
identificación de los contextos históricos, políticos, morales, religiosos y espirituales de Judá y
Jerusalén (pueblo de Dios) en el tiempo histórico de este profeta.
El libro de “Isaías” lo presenta es una unidad literaria, que guarda relación según la
biblia, con los mensajes y las hazañas del profeta. El libro guarda una relación temática,
teológica, estructural y literaria. Esta obra cumbre del profetismo judío incluye mensajes en
poesía y prosa, que se desarrollan en diferentes contextos históricos, pero guardan una unidad en
los aspectos teológicos fundamentales.
El libro se divide en tres secciones: que representan tres periodos históricos diferentes,
pre- exilio, exilio, pos- exilio del pueblo de Dios. Estas tres secciones enmarcan verdades
teológicas muy importantes: el Dios de Israel está en la mayor disponibilidad de intervenir a
favor del pueblo de Israel, para librarlo de la opresión asiria, babilónica y persa. También este
mensaje trasciende fronteras hasta los creyentes de hoy, ofreciéndole las mismas oportunidades.
El Señor siempre rechazara las agendas políticas, militares, económicas y religiosas, que atenten
con oprimir a los pueblos y naciones, y le impidan vivir con libertad y dignidad.
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El mensaje del profeta
Desde muy temprano el libro de Isaías deja ver entre dicho los temas dominantes de este
libro profético. Pagán expresa, que el mensaje fundamental de este libro se compone en una
forma prioritaria de oráculos que ponen al descubierto la capacidad divina para intervenir a favor
de su pueblo en los momentos históricos más críticos. La profecía de Isaías revela la falta de
valores, políticos corruptos, morales, religiosos y espirituales del pueblo de Dios. Uno de los
temas más sobresaliente del libro es el de Sión o Jerusalén. Los oráculos de juicio y de salvación
por lo regular, van en dirección de Judá y Jerusalén. Un tema que surge dese el primer capítulo lo
es el de el remanente, también encontramos con mucha frecuencia la frase «Santo de Israel».
Hijo de Amós, profetizó durante los reinados de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías. Palabra
Clave: Salvación, el nombre de Isaías significa "Salvación de Jehová". Ejerció su actividad
profética en Judea, desde «el año en que murió el rey Uzías» (6.1), el 738 a.C., hasta
probablemente el s. VII; un período que conoció los reinados de Jotam, Acaz y Ezequías (1.1).
Se sabe que a la esposa de Isaías se la llamaba «la profetisa», quizá porque su marido era profeta,
y que tuvo por lo menos dos hijos, que recibieron significantes nombres simbólicos: Sear-jasub
(que significa «un remanente volverá», 7.3) y Maher-salal-hasbaz (o «muy pronto llegarán
saqueo y destrucción», 8.3).
En lo concerniente a la autoría del libro de Isaías Pagán expresa que “hasta los fines del
siglo 18 la creencia que el libro lo escribió un solo autor no había sido cuestionada, a partir del
final de siglo 18 y comienzos de l9, eruditos europeos cuestionan la paternidad de la obra”, y
surgen diversas teorías de acuerdo con los estilos teológicos, literarios, estilos de redacción,
temáticos y históricos. Desde ese entonces el libro de Isaías por lo regular se encuentra dividido
de esta forma: los capítulos 1-39, identifican a él Isaías de Jerusalén. Los capítulos 40-55,
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identifican al Deutero Isaías o el Isaías Babilónico, y los capítulos 56-66 como Trino Isaías.
Estas división representan tres periodos de tiempo históricos: Periodo pre-exilio, exilio y pos-
exilio.1
Las naciones extranjeras
En la primera sección aparecen mezclados algunos mensajes que corresponden a diversos
contextos históricos. Es el caso de los oráculos contra naciones paganas recogidos en los cap.
13–23, o el «apocalipsis de Isaías» en 24–27, o los poemas de 34–35, o los relatos de 36–39. )2.
La proclama profética de Isaías estuvo en todo momento ligada al acontecer histórico de la
época; así fue en la guerra «siro-efraimita», a la que se refieren los cap. 6–12, llamados «Libro
del Emanuel» (7.14); e igualmente en el asedio puesto a Jerusalén por Senaquerib, rey de Asiria
(cap. 36–39). También se incorpora una serie de oráculos de juicios contra Judá e Jerusalén por
la confianza puesta en líderes humanos, no dioses (Egipto), y el desecho del consejo divino,
pero también, se introduce el tema de la restauración nacional. El mensaje profético en esta
sección incluye a Babilonia, Asiria, Filistea, Moab Damasco y Efraín.
Como hemos visto a través del estudio del Antiguo Testamento, la tendencia de las
naciones a dominar sus vecinos por el poderío militar con planes de expansión de grandes
expectativas ha sido la normativa hasta nuestros días. El mensaje a las naciones afirma que Dios
tiene el control absoluto de todo e interviene como mejor a él le parece a favor de la humanidad.
Toda la tierra está bajo el dominio de Dios y su juicio. Vemos en esta sección la crítica por parte
de Dios y su representante el profeta, del orgullo humano y sus ambiciones de poder y conquista
por presiones militares. Pagan menciona, “que la teología del profeta es la doctrina fundamental
que trae esperanza a los pueblo comprometidos con los valores y principios que revelan las
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Samuel Pagán. “Isaías, Serie Conozca su biblia”. (Augburtg Fortress), 6-7
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Pagán, 81
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promesas divinas.” Esta sección del libro de Isaías lleva este juicio a las naciones a nivel
escatológico y universal. Este mensaje es de dos vertientes, juicios de destrucción para las
naciones soberbias, y liberación y salvación de Jerusalén.
Esperanza y consolación
Los capítulos 40 a 55 constituyen la segunda sección conocida como expresamos
anteriormente la del Deutero Isaías3. Son como un estremecedor discurso de consuelo, dirigido a
los israelitas exiliados en las lejanas tierras de Babilonia. Los temas que se le da mayor atención
en esta sección son el de la consolación, restauración y salvación de Sión. La esperanza de un
próximo retorno a la patria es el anuncio con que el Señor, mediante la palabra del profeta, pone
alegría en el corazón de los desterrados. El rey persa Ciro fue el instrumento escogido por Dios
para llevar a cabo la liberación y repatriación del pueblo (44.28; 45.1–4).
La confianza en Jehová, Creador de todas las cosas, es un tema recurrente en esta
sección. Él es Señor del universo y nada escapa a su dominio (cf. 40.28; 41.1–4; 42.5; 45.11–13;
51.1–3, 6, 13–16). Y es asimismo el Dios que, habiendo escogido primero a Israel, lo entregó
luego, a causa de su infidelidad, en manos de sus enemigos (47.6). Pero él nunca olvidó a su
pueblo elegido, y así un día, en un momento preciso, lo liberará haciendo uso del mismo poder
que desplegó en la creación del mundo por amor a su nombre y por ese atributo que lo
caracteriza que es el amor que lo mueve a misericordia (40.28–31; 51.15–16).
Pasajes importantes de esta sección son los cuatro conocidos «Cánticos del Siervo de
Jehová» (42.1–9; 49.1–6; 50.4–11; 52.13–53.12), que consideran la figura del auténtico creyente,
de aquel que, aun a costa de duros sufrimientos personales, se mantiene fiel al Señor y proclama
públicamente su fe en él. Quien así sea, «será prosperado, será engrandecido y exaltado, será
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Pagán , 144
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puesto muy alto» (52.13). 4 Pagàn argumenta, que la iglesia cristiana, desde sus primeros pasos,
ha interpretado estos cánticos como un anuncio de los padecimientos, la muerte y la glorificación
de Jesucristo, el Siervo del Señor por excelencia.
La restauración
La tercera gran sección del libro (cap. 56–66) consta de una variada serie de mensajes,
dirigidos sin duda a los judíos repatriados de Babilonia. Las condiciones históricas que se
describen aquí parecieran indicar que esta parte de la profecía de Isaías se refiere a una época
posterior a las que hacen referencia las dos grandes secciones anteriores. Pagán menciona que
posiblemente el autor de esta sección pudiera ser un discípulo del segundo Isaías que hizo sus
escritos desde la perspectiva de su maestro desde Jerusalén en un periodo de tiempo posterior al
exilio5.
El profeta trata aquí de luchar con el desánimo que se había apoderado de quienes, faltos
de medios y soportando la enemistad de las naciones vecinas, trabajaban por reconstruir la suya y
devolver a Jerusalén su antiguo esplendor. La causa de los males, proclama el profeta, está en el
pecado. La salvación definitiva no alcanza a Israel porque se lo impiden los graves pecados en
que incurren el pueblo y sus malos gobernantes (56.9–12): corrupción del derecho y la justicia
(59.14–15), perversión de los valores y las prácticas de la religión (57.4–5, 9; 58.1–14; 59.12–13;
65.3–5; 66.3) y comportamientos inmorales (59.3, 6–7).
Tenemos que tener en cuenta que este era un periodo de transición de una nación que
estuvo cautiva por muchos años y que ahora tiene que pasar por un periodo de adaptación para
poder responder a las realidades políticas, sociales, económicas, teológicas y espirituales de ese
momento histórico como pueblo de Dios. Había conflicto entre las personas que regresaron y lo
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Pagán, 174
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Pagán, 187
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que se quedaron viviendo en Judá. Era muy difícil para ellos asimilar las profecías y promesas de
restauración y salvación (40-55) hechas por Dios a través del profeta Deutoro Isaías, con la
experiencia que estaban viviendo a su regreso a Judá. Aunque habían regresado a su patria no
contaban en ese momento con los recursos y el poder político para desarrollar estrategias de
administración efectivas, que lo pudieran sacarlos de la crisis social y económica por la que
estaban atravesando.
Basado en las problemáticas existentes el profeta insta al pueblo a confiar en las
promesas de Dios, y en la futura gloria de Sión (60-62). El profeta mediante una serie de
oráculos contra los líderes del pueblo, rechaza abiertamente las actitudes de estos, y a su vez las
decisiones excluyentes y explotadoras, como también, un total rechazo a la idolatría. El profeta
siente preocupación por el comportamiento de este pueblo que en varias ocasiones se gano como
premio de la loto, el enojo de Dios y sus consecuencias de exilio. La actitud irresponsable de
estos líderes en todos los sectores, hacen que el “justo perezca y los piadosos muera” (57.1)
Profecía de justicia y salvación por parte de Dios
Finalmente en el capítulo (59.15b-19) el profeta retoma el mensaje claro y directo de
Dios al observar la maldad y en pecado consistente del pueblo, Dios mismo decidió intervenir de
dos formas, como juez y como redentor, «se vistió como coraza; tomó sus ropas de venganza por
vestiduras» (v.17). Se ponen de manifiesto los recuerdos de las acciones liberadoras de Dios, a
favor de su pueblo Santo (Egipto, Babilonia). En los versículos siguientes siguen esta misma
dinámica de salvación y restauración. El capitulo 60 menciona dos acciones que reclama el
profeta «levántate y resplandece». El profeta entusiasma y exhorta al pueblo, a salir de ese estado
de letargo. Los reta a superar cualquier obstáculo para que caminen por las veredas de la
confianza y la seguridad en el Señor, durante este proceso de reconstrucción. Jerusalén estará en
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unos cambio donde el Señor utilizara para esa restauración naciones extranjeras donde ayudaran
a la edificación de sus muros y tendrán la cooperación de sus reyes (60.14).
Profecías contra los rebeldes
Con la introducción de un poema en el capítulo 63.1-60, El mensaje sociológico del texto bíblico
cambia drásticamente en una forma fundamental, terrible y áspera. De aquellos temas que se
venía hablando en los capítulos anteriores de consolación y esperanza se pasa a los temas de
juicio divino y “el día del Señor”. Estos oráculos van dirigidas a las naciones paganas y gentiles
que tradicionalmente eran enemigos de Israel que por uso y costumbre trataron por todos los
periodo históricos de perjudicar la nación de Israel. Estas naciones estaban siendo de obstáculo
para la restauración de Jerusalén. Siempre mostraron hostilidad sobresaliendo sobre esta
conducta pobre la nación de Edom y su capital Bosra.
El (v.1) se da entender que ese guerrero procedente del sur, es el Señor, que llega a
rescatar su pueblo (v.4) «Yo, el que hablo justicia, grande para salvar». La imagen del Señor
como guerrero es una muy antigua en la literatura bíblica especialmente en el éxodo de Egipto y
las conquista de las tierras prometidas.
En el poema que aparece en el capítulo 65, el Señor responde las suplicas y ruegos de su
pueblo identificando los rebeldes de la comunidad judía. Este pasaje identifica por parte de Dios
las prácticas idolatras (deidades cananeas), que se estaban llevando a cabo en Judá y Jerusalén.
Había una lucha interna por dos posiciones diferentes en cuanto la religión y la forma litúrgica
religiosa. Entre las dificultades y los conflictos de mayor peso que existían en Judá y Jerusalén,
se encontraba la idolatría junto a las divisiones internas del liderato. Estas acciones por parte del
pueblo de Dios hacían que la restauración de la ciudad y la restauración del culto en el templo se
retrasaran. El mensaje profético en esta sección tiene dos vertientes: la restauración, la paz y la
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prosperidad de Sión, y la manifestación del juicio de Dios contra los enemigos del Señor y de su
pueblo santo. Esta ira venidera se va a mostrar contra los enemigos del pueblo de Dios, y los
judíos que siguieron la práctica de la idolatría y la desobediencia a la palabra de Dios.
El oráculo que finaliza el libro del profeta Isaías añade un elemento de adoración muy
importante, la adoración universal que se llevara a cabo en Jerusalén y de forma paralela se
presenta también un nuevo agravante al juicio de Dios: esta vez el juicio de Dios toma
dimensiones eternas. Se introduce un juicio divino con otras dimensiones que no tendrá fin, una
ira eterna.
El libro del profeta Isaías termina con una afirmación del juicio divino que trasciende
todas las dimensiones y que no solo se encargara de llevar justicia a Jerusalén, sino se encargara
de impartir justica y la paz a toda la humanidad. Pagán argumenta, que tiene que mediar una
experiencia radical para qué entonces surja una conversión real y genuina que transformara a los
pueblo y cambiara la ira del juicio de Dios por el anhelo de parte del Señor de justicia, paz y
salvación.6
Las palabras proféticas de Isaías van dirigidas al bienestar de los individuos y los
pueblos. Pagán expresa, que el mensaje del profeta tiene una línea de pensamiento que se pone
de evidencia en todo el libro de Isaías. La paz y la prosperidad que se experimentan en las
naciones y los individuos restaurados por Dios, serán el resultado de la implantación de la
justicia y el desarrollo de las buenas relaciones comunitarias y interpersonales que se
fundamentan en el balance y el respeto colectivo a la dignidad humana. «He aquí yo extiendo
sobre ella paz como río y las riquezas de las naciones como torrente que se desborda» (66.12).
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Pagán, 215
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CONTEXTUALIZACIÓN
La invitación que Dios le hacía a su pueblo santo en el libro de Isaías es semejante en
principios a la invitación que nos hace hoy en día. Es una invitación a acercase a él, “Venid a mí
todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11.28), Acercarse a él
es equivalente a aspirar a una vida mejor, como lo manifestaba el profeta y lo afirmaba con sus
oráculos.
Hay una serie de enseñanzas bíblicas en Isaías muy importantes para nosotros los
seguidores del maestro. Debemos comprender que la manifestación del pecado en nuestra vida
como creyente va a dificultar nuestra relación con Dios, y entonces, tendremos que atenernos a
las consecuencias como le paso al pueblo Israel. Es parte de nuestro desarrollo como creyente
entender la autoridad de Dios sobre nosotros, así que no podemos hacer como el pueblo de Israel,
tratar de resolver nuestros asuntos poniendo a Dios a un lado y dependiendo de otro hombre
(faraón) o de alguna nación.
A través de este libro podemos ver claramente la intervención divina en la historia a
favor del bienestar de la humanidad, y también el concepto de que Dios disciplina a los que
quiere. Detrás de la acción divina hay un plan de redención, una invitación para recibir de él sus
bendiciones. Pero el Señor le enseño a Judá y Jerusalén que esto es posible cuando nos alejamos
del pecado, entonces recibiremos la vida abundante. “Venid, pues, dice Jehovah; y razonemos
juntos: Aunque vuestro pecado sean como grana, como la nieve serán emblanquecidos. Aunque
sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como lana” (I.1-18).
El libro de Isaías se presenta en un ambiente de críticas, juicio y restauración. Los temas
desarrollados en el libro hoy en día son vigentes para la iglesia contemporánea. Los líderes del
pueblo de Dios deben estar muy consientes de sus actos y acciones, y las implicaciones de las
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mismas. Si cumplimos con la tarea de educar al pueblo de Dios e intervenir como cristiano a
favor de nuestro prójimo cuando se presente las crisis, entonces estamos contribuyendo a
expandir el reino de Dios, su justicia y su amor. Pero, si por el contrario, hacemos caso omiso
como lo hizo Israel desatendiendo nuestros ministerio, la educación cristiana y profética, igual
que el pueblo de Israel que sufría por las acciones irresponsables de los políticos y los religiosos
de la época, de igual forma también sufrirá nuestro pueblo, por parte de esas actitudes egoístas
y irresponsables. Pero no olvidemos que Dios pasara revista de esas acciones como en la historia
y fijara su juicio o su salvación.
BIOGRAFÍA
Biblia Reina Valera . America Latina: Sociedades Biblicas, 1995.
Pagán, Samuel. Serie conosca la Biblia, Isaías. Minneapolis , M.N: Augsburg Fortress, 2007.
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