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Descubridores de La Florida

La impresionante historia de los españoles en la Florida norteamericana se ha conocido muy poco por culpa de los anglosajones, que siempre culparon de los males por ellos protagonizados a los españoles. Pero el tiempo ha acabado por darnos la razón, y hoy los estadounidenses empiezan a comprender la grandeza de las gestas hispanas en América.
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Descubridores de La Florida

La impresionante historia de los españoles en la Florida norteamericana se ha conocido muy poco por culpa de los anglosajones, que siempre culparon de los males por ellos protagonizados a los españoles. Pero el tiempo ha acabado por darnos la razón, y hoy los estadounidenses empiezan a comprender la grandeza de las gestas hispanas en América.
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EL DESCUBRIMIENTO DE LA FLORIDA

De Soto, Ponce de León, Menéndez de Aviles, Vázquez Ayllón,


Francisco de Garay, Pánfilo de Narvaez, Tristán de Luna y
Cabeza de Vaca.

Lorenzo Sarmiento de Dueñas


Lo que sabemos sobre la conquista de los Estados Unidos en general, y
de Florida en particular, es poco, y se nos presenta confuso y sin un orden
correlativo. La interesada e injusta Leyenda Negra Española contada por
los anglosajones es la culpable de ello. Para darnos un poco de luz,
la catedrática de Historia de la Lengua y Estudios Medievales de la
Universidad de Maryland, Carmen Benito-Vessels, publicó el libro que
muestro a continuación, en el que dice:
Tras vivir un tiempo en Florida, nuestra relación con el Museo de la
Historia de Florida, fue nuestra aportación, partacipando en debates y
conferencias.
Mapa de 1520, en el que aparece la increíble propagación de los
españoles en menos de treinta años.
De Soto ante el río Misisipi, en castellano. Cuadro del Congreso USA
En octubre de 1993 decidimos pasar unos meses en Florida para trabajar en varios
proyectos: uno era el estudio de los galeones españoles expoliados por pequeñas
empresas norteamericanas, cuyos restos arqueológicos se movían por Florida
como monedas de cambio. El resultado final fue el libro Galeones Españoles
Expoliados, Tumbas Profanadas, que podéis leer gratuitamente en Scribd. El otro,
y no menos excitante, fue recorrer todos los lugares a los que llegaron nuestros
exploradores y decubridores, en unas tierras que, incluso hoy, son muy
inhóspitas y la difícil relación que tuvieron con unos nativos muy guerreros y
activos en la defensa de su territorio, que asesinaron a miles de nuestros
compatriotas.
La tarea no fue fácil pues, cada paso que dábamos, nos encontrábamos con trabas
de todo tipo y juicios de valor por parte de la mayor parte de los reponsables de
monumentos, museos e instituciones, pendientes solo de aparentar una protección
a los ya inexistentes nativos, -quedan solo 3.000-, que nunca les importaron tras
siglo y medio desde que Florida fuera comprado a España por los Estados Unidos
por 5.000.000 de dólares. Un postureo poco creíble cuando respondían a nuestras
preguntas, empeñados en mostrar a sus conciudadanos lo crueles que habían sido
solo los españoles, a pesar de que Florida fue tres siglo española, salvo los escasos
años que estuvieron en manos inglesas, aunque de esto no decían nada; tampoco
de la crueldad de los indios. Así que, con una visión tan torpe y parcial de lo que
pasó, nos tuvimos que conformar con protestar y enviarles cartas y documentos
en los que denunciábamos su ceguera.

Pero lo cierto es que la península de Florida, tras adquirirla los norteamericanos, su


verdadera dificultad consistía en que estaba repleta de ríos, marismas y ciénagas
imposibles de franquear cuando los descubrimientos europeos, como dejó
constancia en 1606 Juan Menéndez Marqués, sobrino del Adelantado, aunque poco
importó a sus nuevos dueños, que abandonaron esas tierras pantanosas en las
que había todo tipo de plagas y animales peligrosos. Además, durante nueve meses
hace un calor y una humedad insoportables. Por ello, en 1860, solo habitaban
140.000 personas, 54.000 de ellas de habla inglesa.

Hasta 1885 no alcanzaron los 300.000 habitantes. La ciudad más poblada era
Pensacola, con 35.000 almas. La segunda, Jacksonville, con apenas 10.000.

A pesar de lo mucho que se ha escrito sobre esta gesta llevada a cabo por españoles,
la verdad es otra muy distinta: desde que se supo que había tierra a babor de las
rutas de navegación de nuestras flotas de Indias, la Casa de Contratación de Sevilla y
la Corona se preocuparon por los ataques que se venían realizando desde esas
costas por parte de piratas franceses, ingleses y holandeses. Y, aunque no fueron
muchos dado lo bien escoltada que iba la flota por barcos de guerra, no querían
que cada travesía se convirtiese en una constante defensa de sus cargas. Por ello,
el Rey ordenó conquistar esas tierras para situar fuertes en la costa que impidiesen
dichos ataques.
Con los primeros movimientos de la Flota de Nueva España no se tuvieron problemas
pues, nuestros enemigos aún desconocían nuestros movimientos marítimos. Pero, a
medida que estas flotas incrementaron su frecuencia a partir de 1515, los piratas
estaban al acecho. Por ello era necesario proteger la parte de babor de las naves
cuando pasaban tan cerca de unas costas desconocidas, en principio habitadas
solo por indios, que no representaban ningún peligro en la distancia. De ahí las
sucesivas incursiones en las costas de la Florida, y la insistencia de la Corona a
que fuesen conquistadas, a pesar de los primeros fallidos desembarcos debido a la
durísima defensa que los indios hacían de sus tierras, lo que propició el fracaso de
las mismas.

Para 1513 España ya había descubierto todas las islas del mar Caribe y algunas
costas del continente americano como Guayana, Honduras y Nicaragua. Pero además
Vicente Yañez Pinzón había llegado hasta la desembocadura del río Amazonas. Y
Juan Diaz de Solís exploró en 1508 la península del Yucatán. Sin embargo estos
descubridores se limitaron a la costa, sin adentrarse hacia el interior de esas nuevas
tierras.
En un libro comprado en los Estados Unidos, titulado Caminos Españoles en la
Florida, escrito por Gary Mormino y Ann Henderson, dicen,

“La Herencia hispana de la Florida ofrece un tanto de continuidad. Cuando los


peregrinos ingleses celebraron su primer acto de Acción de Gracia en 1620 en la
Plymouth americana, los residentes de San Agustín en Florida ya habían sido
gobernados durante 50 años por los españoles. Por ello, no será hasta 2.055 que
la bandera de los Estados Unidos habrá ondeado sobre Florida tanto tiempo
como lo hiciera antes la enseña española”

Por ello, durante siglos, Florida sirvió para un profundo intercambio cutural y biológico
entre indios, españoles, franceses e ingleses; los invasores acabaron como
colonizadores, al igual que los inmigrantes sucesivos se convirtieron en ciudadanos.
Los criollos, hijos de padre o madre español, se hicieron floridianos y, por tanto,
estadounidenses. Hoy, el 10% de la población de Florida es hispana, y el 56 de
los que habitan Miami son hispanos nativos. Por eso, Miami es la única ciudad
norteamericana que tiene una especie de política exterior.

Sin embargo, los afroamericanos también figuran destacadamente en la historia de


las Américas. El primero que pisó tierra firme fue Estevanico de Dorantes, miembro
de la expedición a Florida de Pánfilo de Narvaez.
LOS SUCESIVOS INTENTOS DE ASENTAMIENTO EN FLORIDA
JUAN PONCE DE LEÓN

El primero en llegar a lo que después llamarían la Florida fue el Gober nador de Puerto
Rico Juan Ponce de León, al que le llegó la noticia de que había una fuente de eterna
juventud en unas tierras al Norte de la Isla. Pidió autorización Real para emprender
una expedición en 1512, zarpando con tres carabelas, la Santiago, la Santa María de la
Consolación y la San Cristobal. Era el 3 de marzo de 1513, llegando a las islas Bahamas
nueve días después. El 27 de Marzo vieron por babor una tierra grande que en principio
pensaron era una isla, a la que bautizaron Pascua Florida, por ser ese día en el calendario.
Poco después vieron un cabo al que llamaron Cañaberal, por el gran números de estas
plantas que lo poblaban, tomando posesión de ella en nombre del Rey el 8 de abril de
1513. Sin embargo, regresaron a los barcos y descendieron toda la costa hasta lo que
hoy es Vizcai Bay, tras descubrir las islas Tortugas al norte de Cuba.

En 1521 Ponce de León emprendió un nuevo viaje hacia La Florida a bordo de dos
carabelas, 200 hombres y 50 caballos. Pero esta vez navegó por la costa Occidental,
desembarcando en la bahía de Charlotte Harbur, donde fueron atacados de forma brutal
por los indios, que hirieron mortalmente a Ponce de León, muriendo días después en la
Habana.
Esta estatua está en San Agustín, la primera ciudad en los Estados Unidos, fundada
por Pedro Menéndez de Avilés. Y, aunque se desconoce el lugar exacto donde
desembarcó Ponce de León en 1513, sería en una zona cercana a la Fuente de la
Eterna Juventud, que dijo haber encontrado.

Lo que queda de este lugar es un agujero en el suelo adornado por maderas y plantas
que los actuales habitantes de San Agustín veneran y cuidan, aunque, de una forma
objetiva, no podamos ver nada significativo en el lugar. Unos metros hacia la playa hay
un pozo de agua dulce, que hay que beber para lograr la eterna juventud. Sin embargo,
y a pesar de haber dado varios sorbos, me siguen doliendo los huesos y sufro los
achaques lógicos de haber pasado de los setenta años.

De cualquier forma se ha convertido en un lugar icónico en la visita a la Florida, y los


recuerdos convertidos en carteles y estatuas de nuestros paisanos del siglo XVI llenan
este pedazo de costa, que fue trascendental para la protección de las flotas de Indias,
ya que, una vez instalados varios fuertes, pudimos controlar la costa desde lo que hoy
es Miami hasta la actual Carolina del Sur, punto en el que la flota de Nueva España
arrumbaba hacia el Nordeste, poniendo proa hacia las islas Bermudas, que siempre
trataban de dejar por el Sur para esquivar los arrecifes que hay en sus cercanías.
Aquí es donde los arqueólogos norteamericanos han encontrado restos del
primer desembarco en Florida, en lo que llaman Fuente de la Eterna Juventud,
un mito buscado por el gran navegante y descubridor Juan Ponce de León. En
su entorno se conservan antiguas canoas utilizadas por los indios, que les
atacaron en muchas ocasiones, provocando que los españoles tuvieran que
marcharse una y otra vez.
La de abajo a la izquierda es la estatua que acaban de colocar sus
paisanos en el pueblo palentino de Santervás, lugar de su nacimiento,
donde también han acomodado un pequeño museo.
En este lugar, rodeado de pantanos y manglares, en la bahía de Charlotte,
Ponce de León pisó por segunda vez La Florida. Antes, como hemos visto,
lo hizo en su costa Atlántica, en la llamada Fuente de la Eterna Juventud,
junto a lo que más tarde llamarían San Agustín.
Otra de las imponentes estatuas para recordar a su persona en la bahía de Charlotte
En este cartel dicen que nació en tierra de campos, Palencia
Diferentes recordatorios de la llegada del castellano universal en el parque de la
bahía de Charlotte.
Estatua de Ponce de León en Miami
Diferentes entradas al Parque Ponce de León, cerca del lugar en el
que desembarcó el español por segunda vez en la Florida, tierra a la
que él puso nombre.
Es muy emocionante observar a los miles de norteamericanos que deambulan por
San Agustín y sus alrededores con caras de asombro ante tanta muestra de lo
español. Estoy seguro que estos turistas, venidos de todos los estados, no sabrían
nada sobre este sorprendente lugar, ya que los anglosajones de los que descienden
la mayoría, taparon cuanto pudieron los hechos relevantes protagonizados por sus
enemigos españoles a lo largo de muchos siglos. Sin embargo, ahí están las estatuas
de Ponce de León, Menéndez de Avillés, el imponente fuerte de San Marcos, o el
misterioso Matanzas, en el medio del canal intercostal.
Pero es verdad que las nuevas generaciones de norteamericanos, mucho más
informadas y cultas que sus padres, quieren saber la verdad sobre su territorio y
origen, desde California a la Florida, pasando por Texas o Arizona y, es cuando
descubren la grandeza de un puñado de españoles que tuvieron el coraje de llegar en
pequeños barcos desde España para descubrir y colonizar una inmensa extensión de
tierra sin apenas medios. Llevando por primera vez caballos y tantas otras cosas
que en Europa se habían desarrollado.
En 1993 vijamos a los Estados Unidos por espacio de unos meses para trabajar sobre
la historia de los descubrimientos de Florida, recorriendo todos los lugares en los que
nuestros compatriotas pusieron sus pies. Un viaje maravillosos repleto de sorpresas
que solo podíamos realizar los fines de semana, ya que nuestro hijo pequeño Lorenzo
tenía que ir al colegio en Melbourne, pequeña villla costera donde residíamos.

Fue una experiencia repleta de historia desinformada por la influencia anglosajona


sobre la manera de hacer de los españoles, según ellos, siempre trágica y cruel, algo
totalmente alejado de la realidad. Por ello, peleamos con historiadores y arqueólogos
hasta establecer una historia más ajustada a la verdad que, con el paso de los años
hemos logrado cambiar en los Estados Unidos, dando el lugar que se merecen
quienes llegaron desde el otro lado de la mar con medios tan precarios.

La buena relación establecida con gentes de los museos y asociaciones culturales de


esa parte de la Florida nos ayudaría después en nuestras pesquisas sobre los barcos
de la Carrera de Indias expoliados, cuando realizamos le redacción del libro Galeones
Españoles Expoliados, Tumbas Profanadas, muchos años después.
La casa de Ponce de León, sede del Gobierno de Puerto Rico.
Sepultura de Juan Ponce de León en San Juan de Puerto Rico
A día de hoy, hay un cambio en el discurso de los norteamericanos con
respecto a los descubrimientos españoles: por fin, les llaman exploradores
y dignifican lo que realmente aconteció con frases como PRIMEROS
ENCUENTROS que, en realidad, es lo que sucedió.
Primeros planos y escritos de La Florida
Es sorprendente que en tan solo cincuenta años desde la llegada de los españoles al
otro lado del Atlántico se pudieran explorar tantas tierras por medio de pequeños
barcos, caballos y el coraje de tantos hombres que recorrieron a pie toda la costa
Este de los Estados Unidos; además de una inmensa extensión de tierra en el interior
que llegó hasta lo que hoy es Arkansas, Nueva Orleans y Texas. Un esfuerzo
descomunal que debemos ver con los ojos de entonces, sumidos en dificultades de
todo tipo, una empresa en la que perdieron la vida miles de compatriotas. Pero
también fue un inmenso lienzo en el que los españoles dejamos nuestras huellas,
tanto buenas como malas.
LOS NATIVOS AMERICANOS

La variedad de tribus existentes en la península de la Florida hace muy


difícil su identificación, y tampoco creo que sea trascendental para este
trabajo, pues los nativos con los que peleamos los españoles se
limitaron a tres, encabezados por los belicosos Seminolas. Sin embargo,
los sacerdotes que viajaban en los barcos españoles siempre se
pusieron de su parte, como lo atestigua Mariano Delgado, estudioso
del asunto en su obra, El Siglo Español, un Ensayo Espiritual. No solo
estuvo de parte del indio en Florida, lo estuvo en toda la conquista
y descubrimiento de América. El libro de Bartolomé de las Casas así
lo prueba, incluso, cuando se debían poner en contra de poderosos
capitanes y virreyes, como fue el caso de Cortés.

España vendió Florida en 1821, agotada por el acoso de los Estados


Unidos, y fue justo a partir de ahí cuando los enfrentamientos entre
los Seminolas y el Estado Norteamericano se hizo más intensos en tres
guerras llamadas de los Seminole. Nunca se firmó la paz, lo que
acabó en que las tribus se fueran al sur, hacia las peores tierras, y se
instalaran en los alrededores del lago Okeechobee y los Everglades.
El estado aceptó que se quedaran con esas tierras unidas a las que
después serían de vital importancia para el crecimiento de Miami.
Con su venta, la tribu se hizo multimillonaria gracias a un gestíon
ejemplar de los fondos y la distribución de los mismos; hasta el
extremo que pudieron comprar la cadena Hard Rock de cafés y
hoteles, con presencia en 70 paises, por cerca de 1000 millones de
dólares, lo que les reporta 600 millones anuales de ingresos, que
reparten con todo aquel que tenga al menos el 25% de su sange
saminola. Hoy, unos 3.000.

Se sabe que cada miembro de los Seminolas recibe una media de


12000 dólares anuales a partir de cumplir la mayoría de edad. Marcellus
William Osceola es el Presidente del Consejo Tribal de los Seminolas. Un
excelente gestor que ha llevado a la tribu a lo más alto, rentabilizando
las tierras que el Estado Norteamericano les cedió en el siglo XIX,
pensando que eran lodazales sin valor. Sin embargo estos bravos
hombres y mujeres les han dado una lección rentabilizando sus
inversiones al más puro estilo de Walt Street.
Poblados Seminolas
Los Seminolas em el siglo XVI y en el siglo XIX
LOS QUE LLEGARON A FLORIDA DESPUÉS
FRANCISCO HERNÁNDEZ DE CÓRDOBA

Tuvieron que pasar cinco años para que otro explorador español desembarcase en
Florida: fue Francisco Hernández de Córdoba, primer europeo en llegar al Yucatán, y
advertir que existían otras culturas bien reafirmadas, que les ocasionaron muchos
problemas, hasta el extremo de derrotarles con sus flechas. Tras zarpar de Cuba,
donde este cordobés era un rico hacendado, y descubrir Mexico en Yucatán, su
piloto mayor, Antón Alaminos, le convenció para ir a Florida, ya que él había sido
piloto de Ponce de León cuando, en 1513, tocaron por primera vez lo que se
creía era la isla de la Pascua Florida. Sin embargo Hernández y su gente solo
pudieron hacer agua en la bahía de Ponce de León, al oeste de Florida, volviendo a
embarcar, tras varios ataques de los nativos, poniendo rumbo a Cuba.
ALFONSO ÁLVAREZ DE PINEDA

Dos años más tarde, el Rey envió a Alonso Álvarez de Pineda: un cartógrafo
que había demostrado grandes capacidades en el nuevo Mundo. Su viaje
consistía en cartografiar el golfo de México y buscar un paso hacia el
Atlántico, que nunca encontró, por no existir. Pero pudo aprovisionarse de
agua y frutas en una zona cercana a lo que hoy es Tampa, siendo acosado
por los nativos. Siguió rumbo Norte hasta alcanzar la desembocadura del
Missisippi primero, y desembarcar en la actual Texas, siendo su fundador, y el
primer europeo en llegar a esas tierras. Desde allí, regresó a Jamaica.

Estatua de Álvarez de Pineda en Texas, recordando su gesta.


FRANCISCO DE GARAY

Tras los fracasos de establecerse en La Florida, el Rey Carlos V nombró Adelantado


de la Florida a Francisco de Garay en 1523. Era un experto marino y descubridor que
participó en el segundo viaje de Colón; fue Gobernador de Jamaica, y tuvo graves
disputas con Her nán Cortés, que el Rey Fer nando el Católico trató de parar. Nacido
en Sopuerta, Vizcaya, no ha sido “reconocido” en el País Vasco hasta que el historiador
Goio Bañales publicó su biografía en castellano y euskera, posiblemente, la única forma
de que viera la luz; tituló, Francisco de Garay, El Primer Explorador Vasco. Una estupenda
biografía, que trata de acercar a los grandes hombres vasco, a pesar de que eran
españoles de primer nivel. Nombrado Adelantado de la Florida, tocó su costa el 17 de
junio de 1527. Iba al mando de once barcos y 700 hombres de mar y de guerra. También
embarcó cañones y 150 caballos.Tocaron Florida por el Golfo de Mexico, desembarcando
cerca de la actual Pensacola, en un lugar del que no se tiene constancia. Nada más
llegar, fueron atacados por una inmensa orda de indios muy bravos que mataron a
mucho de los españoles, por lo que Garay decidió embarcar de nuevo y regresar a
Jamaica. Se cree que murió envenenado, tras muchas disputas con Her nán Cortés.
LUCAS VÁZQUEZ AYLLÓN

En 1526 el gobernador de Nueva España mandó otra expedición hacia esas


tierras tan prometedoras, que se resistían no solo a la conquista, sino a que
los españoles pusieran un pie en ellas. Envió a otro buen marino y mejor
guerrero, Lucas Vázquez Ayllon. Embarcó 600 personas entre soldados, mujeres
y sacerdotes para establecer una colonia. Logró llegar hasta lo que hoy es la
bahía de Chesapeake. En Norfolk, desembarcó y fundó San Miguel de
Guadalupe, el primer asentamiento europeo en Norteamerica. Pero la peste
mató a casi todos los pobladores, quedando solo cien para regresar a Santo
Domingo. Otro sonado fracaso en una tierra que parecía maldita.
ESTEBAN GÓMEZ

Un descubridor nacido en Oporto, que siempre sirvió a la Corona Española: primero


con Magallanes; años después, como capitán de mar y de guerra de una flota que
zarpó de Coruña en 1524, tras obtener autorización y financiación del Rey Carlos V.
Su objetivo era encontrar un paso hacia el Pacífico a través de esa inmensa tierra
que ya conocían, que luego sería Norteamerica. Lo realizó en una carabela nueva
llamada la Anunciada, con una tripulación de 29 hombres. Llegó a lo que hoy es
Canadá, y puso el pie por primera vez para un europeo en el estado de Maine, que
le ha dedicado un monolito, tras siglos de mentiras anglosajonas. Fue el primer
europeo en entrar en lo que hoy se llama río Hudson de Nueva York, al que
bautizo San Antonio. Dos meses después, desembarcó en Florida en la bahía que,
también años después, llamarían San Agustín. El cartógrafo Diego Ribero llamó a
gran parte del Norte de los actuales Estados Unidos, “tierra de Esteban Gómez”,
siendo reconocido por los norteamericanos.
PÁNFILO DE NARVAEZ

Esta es otra historia trágica sobre el decubrimiento de la Florida. Se trata del intento de
asentamiento de Pánfilo de Narvaez en 1528. Una expedición con nombramiento Real de
Adelantado de la Florida que, como un gafe, se iba sucediendo entre nuestros
descubridores. Y, con toda seguridad, fue el mayor de los fracasos. Junto a él viajaba
Alvar Cabeza de Vaca, otro intrépido explorador que sobrevivió ocho años perdido por
esa tierras, hasta lograr regresar a México. La expedición se componía de cuatro
carabelas, 400 hombres y 80 caballos. Desembarcaron en lo que hoy es Tampa, donde
tuvieron enfrentamientos con los indios Tocobaga. Luego contactaron con los apalaches y
los timucas, tribus muy guerreras. Se adentró en el territorio hasta llegar a la altura
de la actual Kansas pero, cansado de tantas luchas, regresó a los barcos cuatro
meses después, y trató de llegar al Yucatán en una canoa que había construido, con
solo cincuenta hombres. Fueron destrozados por un huracán, muriendo Narvaez en el
mismo.
Todavía pueden verse los restos de este asentamiento que los
norteamericanos han celebrado con carteles.
Ruinas del fuerte construido por los españoles en 1650
Estos documentos me los regalaron en los museos
En Tampa, tierra de hombres de mar, que navegan por el complicado Golfo de
México, le han rendido varios homenajes, colocando placas en las que acreditan
su increíble azaña; sobre todo la de Cabeza de Vaca, que deambuló por el
interior de los Estados Unidos, atacado por los indios, alimentados a base
de plantas, raices y algunos animales que cazaban.

Alvar Nuñez Cabeza de Vaca narró su aventura en su libro Naufragios y


Comentarios, redactado por el escribano del descubridor, Pedro Hernández, que
fue testigo de todo ello.
Homenajes a sus aventuras en Texas y Mexico
HERNANDO DE SOTO

Llegamos a 1537 sin que nadie haya podido establecerse en esas tierras, ya
conocidas, por temidas, en las que los indios son muy fieros, al igual que su
meteorología. Moverse por ellas es sumamente complicado, teniendo que andar
entre caños de agua, pantanos repletos de alimañas, e insectos de todo tipo y
tamaño. Pero Carlos V está decidido a que su conquista sea posible, por lo que
nombra Adelantado de la Florida a un curtido guerrero y descubridor, que atesora
mucha experiencia en la conquista de Perú: Hernando de Soto, de 37 años, que
preparó una flota de nueve navíos, 700 hombres y 200 caballos. Tuvo que invertir
parte de sus muchas ganancias en el Virreinato de Perú. Hoy sabemos en qué lugar
de la bahía de Tampa desembarcó. Quedaron restos arqueológicos de su paso en
en lo que han llamado Misión de San Luís y San Marcos de Apalache, cerca de
Talahassi, capital de Florida.

Pasaría cuatro años por esas tierras, siendo atacado por lo nativos, que mataron
a la mitad de sus hombres. Murió en Mayo de 1942; su cuerpo fue arrojado al
río Missisippi. 300 guerreros lograron regresar a México en 1543, descendiendo el
río y costeando después.
Cuadro familiar del descubridor, y una escena de su aventura plasmado en
una pintura ubicada en el Congreso de los Estados Unidos.
En el lugar de su desembarco: foto realizada en 1993 y, el cuadro de su muerte, en el
que se ve cómo arrojan su cuerpo a la mar.
Cuando llegas al lugar del desembarco de De Soto, a pesar de estar a finales del
siglo XXI, notas la soledad y el desasosiego que debió sentir al verse rodeado de
fangales, selva espesa y un calor axfisiante. Delante, un muro verde impenetrable
por el que habría sido difícil pasar con caballos, a no ser que lo desbrozaran. En
una parte de esa selva han realizado un parque al que han llamado De Soto, en
honor del descubridor español. En unos kilómetros rezuma De Soto por todas
partes; desde estatuas a carteles conmemorativos, sin olvidar una pequeña
oficina en la que te entregan unos folletos muy completos sobre nuestro paisano
y su gesta. Pero el calor del mes de mayo apenas te deja respirar, a pesar de ir
con ropa muy ligera y calzado abierto. No sé cómo pudieron aguantar con sus
pesadas armaduras. Para pasar el mal trago, bebíamos agua y Cokakolas
heladas, mientras que las tropas De Soto tenían que conformarse con un agua
caliente en los límites de lo saludable; era una de las razones por la que morían
como chinches. Un lugar insalubre donde los haya.

Incluso, se fabricó un coche en los Estados Unidos con su figura y nombre


La pintura que muestro en la página anterior es muy significativa de lo que en realidad
pasaba: los enormes barcos llegaban hasta la costa para fondear, y empezaba
un trasiego de hombres, caballos y armas, además de cofres y utensilios para montar
un campamento. Por ello, desde la distancia, escondidos entre las ramas de la
selva, los nativos debían sentir un terror descomunal, pues no comprenderían
nada de lo que sucedía. Pues, a pesar de contar con poblados organizados, el
acontecimiento les debía sobrepasar; solo la visión de unos caballos, que jamás
habían visto, en los que montaban esos formidables guerreros, cuyos brillos
destacaban cuando el sol incidía sobre las armaduras. A pesar de sus miedos,
sacaban coraje para retarles e, incluso, derrotarles en los escarceos que realizaban
en la selva, por la que se movían infinitamente mejor que los españoles.
En realidad se tratataba de la invasión de unos territorios que eran suyos desde
hacía miles de años, cuando los sapiens alcanzaron norteamerica en la era
glacial, tras cruzar desde Rusia a través de las islas Aleutianas, que hace diez
mil años podían cruzar a través del hielo. Por eso, ni los conquistadores ni ellos
estaban preparados para semejante encuentro. No debemos olvidar que salvo los
mandos, la tropa que desembarcaba era tipos variopintos y duros, carentes, la
mayor parte de ellos, de la sensibilidad necesaria para comprender que lo que
encontraban allí eran humanos como ellos. Tampoco ayudaba el que la esclavitud se
viera con naturalidad en el siglo XVI, por lo que la sumisión de unos seres humanos
a otros no se podía entender como, por fortuna, hacemos hoy.
Monumentos a De Soto en la villa extremeña de Barcarrota, lugar de su nacimiento.
PEDRO MENÉNDEZ DE AVILÉS

La llegada de este excepcional marino a las costas de Florida marcaría el hito


definitivo para su conquista. Y como esta vez había que hacer las cosas bien, Pedro
empezó borrando de la costa el único fuerte que había logrado construirse: Fort
Caroline. Pertenecía a los luteranos franceses, empeñados en cargarse lo que para
ellos e Inglaterra era el injusto tratado de Tordesillas en el que España y Portugal se
repartían el Atlántico, con la aquiescencia del Papa. Era 1565 cuando los cañones de
los barcos de Menéndez de Avilés golpearon los muros de dicha construcción,
acabando con ella en solo tres días. Tras su destrucción, descendió hasta una pequeña
entrada en la costa en la que fundaría la ciudad de San Agustín.

Menéndez de Avilés no lo había tenido fácil a pesar de nacer en una familia hidalga,
pero al tener 18 hermanos no estaba destinado a recibir herencia alguna. Por ello, con
solo 14 años se hizo a la mar en diferentes barcos hasta alcanzar los puestos de mayor
importancia gracias a su disciplina, tesón y conocimientos de la mar. Durante 9 años
fue Capitán General de la Flora de Nueva España, no teniendo ninguna pérdida durante
su mandato. En 1554 fue el encargado de mandar la flota que llevó a Felipe II a su boda
en Inglaterra con la Reina Isabel. Y, como todo marino español de prestigio, tuvo que
permanecer dos años en prisión por las acusaciones infundadas de los funcionarios
de la Casa de Contratación, que veían en él un freno a su corrupción.

En 1567, tras fundar San Agustín, pidió ayuda al Gobernador de Cuba para que le
mandase gente y diversos materiales, a lo que éste se negó. Entonces escribió al
Rey para solicitar su intervención, y fue atendido por el Monarca, que destituyó al
Gobernador y le nombró a él durante tres años. Desde esa posición, logró que San
Agustín creciese y prosperase, aumentando de forma considerable el número de
sus habitantes, estableciendo pactos con los indígenas. Los religiosos que llegaron
con él hicieron una gran labor de apaciguamiento con las tribus más hostiles.

Es pco conocido que este gran marino aceptó en parte lo que le pedía el Rey, tras
tantas derrotas en la Florida porque, a la vez que exploraba y conquistaba, trataba de
encontrar a su hijo mayor, que había desaparecido en un barco en una de sus últimas
travesías a España; pensaba que podía haber llegado a esas costas desiertas, por lo
que tuvo la esperanza de hallarlo, aunque nunca sucedió.
En 1574, cuando preparaba una flota para someter a los rebeldes holandeses, murió
en Santander. Sus restos pasaron por varios enterramiento y cambios de sepultura,
hasta que en 1956, se colocaron en una ur na de marmol en la Iglesia de San
Antonio de Avilés.

Sin embargo, el primer ataúd en el que se depositaron sus restos, se conserva en


la ciudad de San Agustín, en Florida, regalado a la ciudad el día del hermanamiento
entre Avilés y San Agustín, donde miles de turistas lo visitan a diario, llegados de todo
el mundo.
Un desconocido retrato de Pedro Menéndez de Avilés, que se
conservó en San Agustín, y cuya procedencia se desconoce. Tenía
entonces 36 años.
Escudo familiar y la casa donde nació.
Homenaje de sus paisanos en Avilés
En San Agustín en 1993
Ayuntamiento de San Agustín y la estatua del Asturiano
Iglesia de San Antonio en Avilés, su sepultura definitiva, y el féretro regalado
a la ciudad de San Agustín, que contuvo sus restos durante cuatro siglos
Día de la llegada a San Agustín de los Reyes de España, Felipe VI y Dª Leticia.

Plano de Florida realizado por los cartógrafos de Pedro Menéndez de Avilés.


San Agustín desde el aire, y documentos de la Villa
San Agustín está repleta de calles y banderas españolas
Recuerdos de su pasado español
Nuestra estancia en Florida se prolongó varios meses, en los que
pudimos realizar los trabajos de investigación que nos habíamos
propuesto. Año 1993.
Florida 1993
En San Agustín también se venera el lugar donde dicen se realizó la
primera misa cristiana, muy cerca de la Fuente de la Eterna Juventud.
Una parte de la costa está formada por una piedra que llaman
Coquina, formada por la aglomeración milenaria de conchas
marinas.
FUERTE DE SAN MARCOS

Edificado por el Adelantado de la Florida, Menéndez de Aviles


Fotos de 1993
Fotos de 1993
La mayor curiosidad de esta formidable construcción del siglo XVI, fue la
utilización por parte de los españoles de unos bloques fabricados con
Coquina; un coral muerto a base de conchas, fácil de tratar, que cubre
gran parte de la costa Este de Florida a profundidades menores de diez
metros.
FUERTE MATANZAS
Navegar por el Intercostal desde San Agustín hasta este fuerte nos
lleva una media hora; situado a solo dos kilómetros al Sur de la
Ciudad, la navegación es lenta y complicada debido a los caprichos
de la marea y una corriente bastante fuerte, que cambia de dirección
cada seis horas. Desde que dejas el muelle, en el horizonte del agua
aparece su silueta perdida, como no queriendo recordar el pasado
sangriento de esta edificacción realizada, al igual que el fuerte de
San Marcos, con coquina, o piedra formada por acumulaciones de
conchas, que cubren toda su costa.

Cada año se conmemora su construcción disparando uno de los


viejos cañones españoles, conservados por la Sociedad Histórica de
San Agustín que, por fin, ha asumido su glorioso pasado español
con unanimidad, a pesar de los esfuerzos de los más detestables
anglosajones, que siempre han tratado de torpedear todo lo que
fuera glorioso o favorable a España.

En este fuerte murieron cientos de franceses por culpa del hugonote


Rimbaud, pérfido falso religioso que trató de conseguir en estas
costas lo que no pudo hacer en Francia, con aquiescencia de su
Rey, que tampoco se puede librar de la responsabilidad de dichos
actos. Los españoles se defendieron de sus ataques, ganándoles
la partida, y encerrando a sus enemigos en la torre, donde murieron
muchos de ellos, tras instigarnos desde Carolina del Sur, pero
acabaron pagando su osadía.
Llegada a la fortificación por el canal; 1993
1993
FUERTE MOSÉ

A solo tres kilómetros al norte de San Agustín se encuentra este


fuerte español, construido con madera y tierra en 1738, que ha
facilitado a los arqueólogos norteamericanos muchos datos sobre su
emplazamiento. En realidad se llamaba Pueblo de la Gracia Real de
Santa Teresa de Mosé, en honor a la Santa de Ávila. En 1997 se
hicieron trabajos arqueológicos y se encontraron muchas balas,
cerámica y monedas, así como una pequeña parte de uno de sus
muros.
Pero este fuerte se hizo famoso por haber sido el primer lugar en el que
los esclavos negros encontraron la libertad, cuando huían de las
explotaciones de Virginia y las dos Carolinas. Y pasó, gracias a la
generosidad de un bilbaino, Manuel Montiano y Sopelana, General y
Gobernador de la Florida, que los acogió y formó como soldados. Cuando
los españoles vendimos Florida, se fueron a Cuba para no caer en manos
inglesas.
En Florida hay diversas asociaciones que recuerdan estos hechos
Manuel de Montiano y Sopelana, honrado por la UME, que ha puesto
su nombre a su auditorio.
Nació en Bilbao en 1685. Su padre fue Diputado General de Vizcaya. Se
casó con la vasca Josefa de Arriaga y Garaicoechea, con la que tuvo
una sola hija. Al enviudar, casó en Cuba con Gregoria de Aguiar, con la
que tuvo a su hijo Joaquín. Fue un hombre inteligente y pragmático del
que los actuales gerzales del PNV reniegan por haber sido militar de
España. Una tragedia a caballo entre el fanatismo más incomprensible y
la estupidez más contumaz. Por eso, el genial Alber Einstein dijo: “La
diferencia entre la inteligencia y la estupidez es que la inteligencia tiene
sus límites”
Este libro de biñetas de Daniel Torrado, explica lo que aconteció en San
Agustín en 1740, y como el General Montiano protegió a los esclavos negros.
LA MISIÓN DE SAN LUIS

Dentro del casco urbano de la capital de Florida, Tallahassee, fue


descubierta una de la misiones más importantes de los españoles:
estaba situada en el cruce de caminos de los hombres de Ponce de
León, Hernando de Soto y otros posteriores. Sin embargo, los estudios
han demostrado que el fuerte existente no se construyó hasta 1654.
Se levantó para defenderse de los ataques ingleses, que llevaban
cincuenta años en la costa de Carolina del Sur. Cuando lo visitamos en
1993, empezaban unos trabajos arqueológicos que aportaron muchos
datos, entre ellos, la buena relación de los españoles con los indios
apalaches, con los que impuso un pacífico mestizaje. Los sacerdotes se
convirtieron en los mejores emisarios de paz y prosperidad, tirando
abajo las bases de la historia negra española, narrada por anglosajones
Algunos restos arqueológicos hallados entre los antiguos muros españoles
Este catálogo en español, es uno de los muchos documentos que se reparten a
los visitantes en la misión.
En estos gráfico, por fin, el Gobierno de Florida ha admitido la verdad
sobre la participación de España en la conquista de Florida,
abandonando viejos tópicos, en los que trataban que se nos viesen
como asesinos y malvados con los pueblos indígenas, cosa que no
fue así. En ellos tratan de convivencia, de matrimonios entre indios y
españoles, de buenas relaciones a fin de cuentas. También cuentan
cuando los ingleses llegaron a ese lugar y comenzó el verdadero
genocidio de indios y mestizos criollos. Nosotros nos alegramos, en la
medida que nos corresponde, haber contribuido a esclarecer la verdad,
tras treinta años de magníficas relaciones con la Asociación, con la
intercambiamos información.
MUSEO DE HISTORIA DE FLORIDA

En Talahassee hay un museo que guarda objetos hallados a lo largo de los


últimos años en los lugares por lo que pasamos los españoles.
PENSACOLA

Extremo de Florida por el Oeste. Tiene una Importante base aérea; fue
territorio español durante tres siglos. Su apogeo llegó con Bernardo de
Gálvez, que ayudó a los norteamericanos a separarse de los ingleses.
Todavía se conserva en perfecto estado el fuerte que construimos. Junto
a él pasaron nuestros descubridores, aunque no hubo asentamiento
hasta el siglo XVII.
1993
1993
1993
Para terminar decir que nuestro viaje de varios meses fue una
experiencia extraordinaria, que nos abrió la mente a un nuevo
mundo, del que no sabíamos nada, por culpa de la nefasta
educación que nos dieron durante la Dictadura del general Franco.
Espero que este cuaderno abra los ojos de los más jóvenes, y
aprendan a querer a su patria, a pesar de los nefastos gestores que
históricamente hemos tenido.
Colección de libros norteamericanos en los que basé mis investigaciones, ya que los
tratados españoles son un refrito de unos sobre los otros, sin aportar nada original a su
estudio. Son libros hechos de oído, sin salir de las universidades, sin conocer aquellas
lejanas tierras y sus dificultade.

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