0% encontró este documento útil (0 votos)
8 vistas16 páginas

Bolilla 3ver Lat Am Si Da Time+

Historia de las RRII. UNIDADES RESUMIDAS

Cargado por

Marcela Cardozo
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
8 vistas16 páginas

Bolilla 3ver Lat Am Si Da Time+

Historia de las RRII. UNIDADES RESUMIDAS

Cargado por

Marcela Cardozo
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
Está en la página 1/ 16

BOLILLA 3

LA SEGREGACIÓN AMERICANA
La emancipación americana, es el acontecimiento histórico más trascendental del S. XIX. La emancipación es el
movimiento histórico que marca la liquidación del Imperio español y origina el nacimiento de varias
nacionalidades. Este acontecimiento es, por otra parte, fundamental, si se considera que el hombre americano es
algo más que un europeo establecido en América o un indio cultivado, pues la emancipación revela un nuevo
tipo de hombre que es y se siente distinto del europeo y especialmente del español, y que se considera apto para
hacer y dirigir él mismo su propia política en todos los aspectos. Por eso, la independencia señala
simbólicamente el comienzo de un nuevo periodo de la historia hispanoamericana: el independiente o, mejor,
republicano.
CAUSAS DE LA EMANCIPACIÓN AMERICANA:
Conviene distinguir dos tipos de causas: internas y externas. Constituyen las causas internas los factores que
originaron la emancipación desde dentro del Imperio español, y entre ellos hay que distinguir los propios de las
provincias americanas de los de España misma. Las causas externas son las que originaron la emancipación
desde fuera de los territorios del Imperio, y se concretan en los resultados de la política internacional europea
que, desde el S. XVI, relacionó entre sí a los diversos Estados europeos.
Causas Internas
Causas Internas de América.
Causas socio-culturales:
Ilustración: La emancipación hispanoamericana fue el resultado de la Ilustración. Frente a la creencia,
generalmente aceptada, de una gran homogeneidad inicial entre los pueblos americanos y la nación española, es
necesario afirmar que, desde el primer momento de la penetración en América, los españoles experimentaron un
proceso de americanización “el conquistador conquistado por su propia conquista”, que hizo de los llamados
conquistadores los primeros americanos de la Historia. Ello determinó la muy temprana separación entre el
Viejo Mundo y el Nuevo, separación que fue aumentando a lo largo del S. XVI debido al mestizaje.
Pero más importante y significativo en el proceso de separación entre América y España fue, en el último tercio
del s. XVIII, la aparición de la Ilustración americana, que plantea, como tema del pensamiento filosófico e
historiográfico, el problema de América. Así, frente a los ataques que contra la naturaleza y el hombre
americanos dirigen los ilustrados europeos, los intelectuales americanos, casi todos jesuitas expulsados, afirman
su personalidad propia y su nacionalidad frente a Europa y España. Por otra parte, así como los ilustrados
españoles preconizaron, al plantear el problema de España, la ruptura con el pasado histórico, por ser fuente, a
su juicio, de la decadencia, los americanos propugnan también la ruptura con lo anterior, y como eso anterior
era para ellos España, afirman, en consecuencia, la separación de la metrópoli.
Oposición entre criollos y peninsulares: La emancipación de América, como todo gran cambio o revolución en
la historia del hombre, reconoce su origen en una profunda crisis de conciencia y la consecuente formación de
una nueva mentalidad en los distintos estamentos de la sociedad hispanoamericana del siglo XVIII.
Esta crisis se manifestó con mayor hondura en el estamento blanco, determinando una progresiva segregación
de los españoles–americanos de los españoles–europeos. Dos factores incidieron en este proceso: el
nacionalismo altanero de los peninsulares, que les hacia sentir todo lo español superior y la concepción del
estado, en virtud de la cual cada individuo de un territorio particular se sentía vinculado a la persona del
monarca, pero no a los súbditos de los otros reinos de la monarquía a los que consideraba poco menos que
“usurpadores” cuando ejercían cargos en la región. Este enfoque se fue agudizando hacia fines del siglo XVIII
como consecuencia del cambio operado en la estructura y composición de la sociedad en América.
La rivalidad entre criollos y españoles europeos tenía un sentido y una base fundamentalmente políticos. Los
americanos mantenían vivas las doctrinas políticas y jurídicas tradicionales del Derecho castellano, según las
cuales la autoridad regia tenía carácter contractual. Con arreglo a la tradición y la doctrina, tanto el Estado
castellano como el Estado indiano estaban constituidos por la comunidad o el pueblo, lo que se llamaba la
república, y el rey que la gobernaba, cuyo oficio consistía en mantener la justicia en bien de la comunidad.
Ahora bien: si el origen último del poder real era Dios, su origen inmediato estaba en el pueblo, el cual había
cedido al monarca la soberanía en virtud de un «contrato tácito» que obligaba al rey a tener a sus súbditos en

1
justicia. Tal contrato recibía su formalización en el acto de la jura del rey, en el que éste se comprometía a
guardar los fueros, usos y libertades de los reinos. Lo mismo sucedía en las Indias, donde el juramento real tenía
su réplica en el que todo virrey hacía, al visitar por primera vez una ciudad, de guardar sus privilegios,
franquicias y ordenanzas.
Dos consecuencias fundamentales implicaba esa doctrina. En primer lugar, la obligación del rey de gobernar
bien y mantener la justicia entre sus vasallos. En segundo término, la vuelta del poder al pueblo, titular habitual
de la soberanía, cuando se produjera la falta del soberano. Aquí está, la diferencia esencial entre las
sublevaciones americanas de los siglos anteriores y la que se produjo en 1810. Las rebeliones anteriores a las de
la independencia buscaron su justificación jurídica en la tiranía del rey; en cambio, los acontecimientos de 1810
se basan en una situación histórica radicalmente distinta de las anteriores y encuentran su justificación en un
argumento jurídico totalmente nuevo: la crisis de la monarquía, producida por ausencia del soberano, prisionero
de Napoleón. Esta situación nueva constituye la primera coyuntura histórica de la independencia y tiene como
consecuencia inmediata los movimientos juntistas de 1810.
No se pueden considerar, por tanto, precursores de la emancipación los movimientos revolucionarios
americanos anteriores a las juntas de 1810, aunque de un modo amplio todo el proceso histórico anterior a la
independencia gravita sobre ésta de la misma manera que el pretérito permanece virtualmente en el presente.

Causas Económicas:
La situación general era inestable y desastrosa. Una minoría de ricos, que detentaba el poder económico y
aspiraba al poder político, oprimía a una clase media de burócratas y a la gran masa de pobres. Sobre estas dos
últimas pesaba fundamentalmente la carga fiscal, y eran las que sufrían, sobre todo, las desacertadas medidas
económicas, cuyo resultado más importante fue la ausencia o escasez de intereses conservadores de patrimonios
familiares medios.
Hispanoamérica estaba sujeta a finales del siglo XVIII a un nuevo imperialismo; su administración había sido
reformada, su defensa reorganizada y su comercio reavivado.
El primitivo imperialismo del siglo XVI no podía continuar. Las sociedades americanas adquirieron
gradualmente identidad, desarrollando más fuentes de riqueza, reinvirtiendo en la producción, mejorando su
economía de subsistencia de alimentos, vinos, textiles y otros artículos de consumo. Cuando la injusticia, la
escasez y los elevados precios impuestos por el sistema de monopolio español se hicieron más evidentes, las
colonias comenzaron ha ampliar las relaciones económicas entre sí, lo que condujo al desarrollo del comercio
intercolonial, independientemente de la red transatlántica. Dicho crecimiento económico fue acompañado de un
cambio social, formándose una élite criolla de terratenientes y otros, cuyos intereses no coincidían con los de la
metrópoli.
El nuevo equilibrio del poder se reflejo primeramente en la notable disminución del tesoro enviado a España.
Significaba que ahora las colonias se quedaban con una mayor parte de su propio producto, y empleaban su
capital en administración, defensa y economía al vivir mas para si misma, América daba menos a España.
Cuando una colonia no funciona como tal esta en declive, al no participar en el comercio trasatlántico se da la
debe considerar deprimida. Pero éstos pueden ser signos de crecimiento, no de depresión.
Causas Ideológicas:
A esta creciente oposición (entre criollos y españoles), se le ira agregando como importante factor de
segregación la influencia de las nuevas ideas venidas de los cielos espirituales y culturales, diferentes de la
común raíz católica e hispánica, influencia que iba haciendo sentir a los criollos como mas y mas pertenecientes
a la tierra americana.
La formación de un espíritu critico entre los criollos determinó, a su vez, una reacción conservadora y
tradicional entre quienes, aspirando también a reformar el régimen indiano, no creían, sin embargo, que debiera
modificarse un orden social y político que les otorgaba, en su condicion de funcionarios civiles, militares o
eclesiásticos o de meros privilegiados, una posición preeminente y de sustancial beneficio económico. Surgió
así, frente a los renovadores un sector de mentalidad burocrática y colonialista, defensor ahincado del régimen
borbónico, sustentador de su privilegio y de su provecho.

2
Se llamarían a la hora de la revolución emancipadora, patriotas y realistas, respectivamente enmascarando con
estos rótulos de sus aparentes fidelidades a la causa de la patria o del rey, su verdadero antagonismo entre dos
concepciones del orden político.
Independencia norteamericana: La revolución angloamericana influyó fundamentalmente a traves de dos
circunstancias: en primer lugar, por la actitud del rey de España e indias, Carlos III de dar apoyo y alianza
militar a los insurrectos contra el rey de Inglaterra, desde 1788; y en segundo lugar, por los textos documentales
de la misma en especial la declaración de independencia (4/07/1776) y los de la constitución federal de 1789 y
las constituciones estaduales. Francia también firmo un tratado de alianza con los rebeldes angloamericanos en
contra de Inglaterra.
Se generó un alto impacto con la actitud de Francia y de España sobre los espíritus reflexivos de la época. No
que decir tiene que se aplican todavía con más fuerza a las Indias españolas que a Francia. La situación de ellas
era delicada, ya que puesto que el rey de España entraba en lid contra el de Inglaterra, indirectamente tenia que
hacer figura de aliado de los súbditos rebeldes de este ante los súbditos todavía sumisos suyos. El gobierno
español se aplico a tener a las indias bien informadas de los apuros de Inglaterra yendo hasta ordenar a las
autoridades de las indias que publicasen la noticia de haber estallado una rebelión en Londres.
Al iniciarse la guerra de Independencia, había (aparte del Canadá y de los territorios situados al este del
Mississippi, recién conquistados a Francia, y de la Florida, recibida de España) trece colonias inglesas en
América.
Entre las más importantes se encontraban Virginia, Massachusetts, Pensilvania y Nueva York. Las colonias
habían sido fundadas por compañías comerciales, como Virginia, o concedidas a particulares. Cada una de ellas
tenía su propio gobierno, y eran muy celosas de sus libertades: sobre todo, no querían que se les impusieran
tributos sin haber sido aceptados previamente por ellas. Inglaterra, al negarse a satisfacer sus exigencias, se
exponía a que se rebelaran; y, al cabo de ocho años de guerra, tuvo que resignarse a perder las trece colonias.
A mediados del siglo XVIII, las colonias inglesas en América tenían, aproximadamente, 1.300.000 habitantes.
La mayor parte de la población se componía de puritanos, es decir, protestantes rigurosos que se habían ido de
Inglaterra porque allí no podían practicar el cristianismo de acuerdo con su fe. Hombres virtuosos ("temerosos
de Dios", para emplear el calificativo que ellos se daban) y por lo general muy trabajadores, se habían
establecido en las colonias del norte, de clima más duro. Se dedicaban a la agricultura, la pesca, el comercio o la
artesanía.
En las colonias del sur, y sobre todo en Virginia, el clima había contribuido a formar un estilo de vida diferente:
allí predominaban las grandes plantaciones en que se cultivaba tabaco, arroz y caña de azúcar. Las costumbres
no eran tan austeras como en el norte: se celebraban grandes bailes, a los que acudían los plantadores a caballo
o en calesa; en los clubes y las tabernas se bebía y se jugaba con pasión; y la montería gozaba de mucha
popularidad.
No obstante, buena parte de la población no se beneficiaba de estas diversiones: los esclavos. Entre 1750 y
1800, cada año fueron importados a América de 50,000 a 100.000 negros. Entre 1725 y 1856, casi 20 millones
de negros fueron sacados de África para llevarlos a América, sobre todo al sur de Estados Unidos.
La guerra de los Siete Años (1756-1763) de Inglaterra contra países europeos, fue muy costosa para ésta.
Aunque este país triunfó y desbancó a los franceses en India y Canadá, los gastos fueron muy cuantiosos. Había
que llenar de nuevo las arcas del Estado.
Con esta finalidad, el Parlamento británico aprobó en 1765 la Ley del Timbre, la cual estipulaba que el papel
timbrado, vendido por agentes designados a este efecto, debería ser empleado en América en todos los
documentos, permisos, anuncios, periódicos, almanaques, naipes, etc.
Los colonos norteamericanos se opusieron con éxito, a este gravamen, que les era impuesto por una asamblea
en la que no estaban representados. Sin embargo, los problemas económicos de Inglaterra no estaban resueltos,
y en 1767 el primer ministro consiguió hacer aprobar nuevos impuestos que gravaban el vidrio, el plomo, las
pinturas, el papel y el té que eran introducidos en América.
Los colonos, enfurecidos, declararon el boicot al comercio inglés. La metrópoli envió tropas. La tensión era
cada vez mayor, y la 'masacre de Boston" hizo que llegara al límite: el 5 de marzo de 1770, grupos de jóvenes

3
insultaron a los soldados ingleses y los acribillaron con bolas de nieve; los soldados, irritados, hicieron fuego
contra ellos, y hubo cinco muertos entre los colonos.
Esto desencadenó la cólera de los norteamericanos. El gobierno inglés decidió abolir todos los gravámenes,
excepto el del té, y fue esta pequeña omisión el motivo de la guerra.
Tras el incidente del Boston Tea Party, Jorge III, rey de Inglaterra, exclamó: "Las colonias tendrán que o
vencerme, o se someterán".
Los colonos organizaron milicias, y en Filadelfia se reunió el primer Congreso Continental, al tiempo que se
multiplicaban las escaramuzas con los ingleses. Un enfrentamiento entre soldados ingleses y rebeldes, ocurrido
en Lexington en abril de 1775, precipitó el comienzo de la guerra.
Los norteamericanos no podían combatir solos contra la potencia de Inglaterra; por consiguiente, les era
indispensable atraer la atención del mundo hacia su causa. Éste es el motivo de que suscribieran la solemne la
"Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América", el 4 de julio de 1776, redactada por
Thomas Jefferson (quien andando el tiempo llegaría a ser el tercer presidente de Estados Unidos), la
Declaración se inspiraba en la filosofía de la Ilustración.
Afirma que "todos los hombres han sido creados iguales; que el Creador les ha dotado de ciertos derechos
inalienables, entre los cuales figuran la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad". Por primera vez en la
historia, se reconoce a los hombres el derecho a ser felices: ésta es la mayor originalidad de la Declaración de
Independencia, texto que ha inspirado numerosas constituciones en todo el mundo.
Estos derechos recién proclamados iban a ser conquistados por George Washington y algunos puñados de
hombres. Todavía se considera a George Washington como la figura más destacada en la historia de Estados
Unidos.
El ejército del que disponía Washington no era muy lucido, y la buena voluntad no podía arreglarlo todo. Los
soldados andaban escasos de armas, de municiones e incluso de uniformes. Un alemán que describía un
campamento norteamericano al principio de la guerra explicaba que había visto a los oficiales montar la guardia
vestidos con una especie de batín hecho con retazos de mantas viejas. A pesar de la falta de recursos no impidió
que los norteamericanos consiguieran en octubre de 1777 su primera victoria, importante, en Saratoga. La ayuda
francesa y de otros países europeos opuestos a Inglaterra (España, Holanda) permitiría a los rebeldes conseguir
nuevas victorias.
Los rebeldes americanos pensaron que Francia era el país más indicado para prestarles la ayuda que necesitaban
a fin de proseguir la lucha: en efecto, esta nación deseaba vengarse de Inglaterra, y vería con muy buenos ojos
una revolución en las colonias de su enemiga.
Para conseguir el apoyo francés, los norteamericanos enviaron como delegado a París a Benjamín Franklin. La
elección no pudo ser mejor, pues Franklin era ya bien conocido en Europa por sus trabajos acerca de la
electricidad y sus múltiples inventos, entre otros el del pararrayos. Con anterioridad ya había vivido en Londres,
con la misión de defender los intereses de varias colonias. Muy pronto gozaron de gran popularidad en los
salones parisienses su gorro de piel, sus zapatos de gruesa suela, sus gafas de doble foco y su calva, la cual, al
contrario de lo que ocurría en aquella época en que todo el mundo llevaba peluca, no intentaba ocultar.
Durante una sesión de la Academia de Ciencias se encontró con Voltaire. Los dos ilustres ancianos (Franklin
tenía 72 años y Voltaire 84) se abrazaron en medio del entusiasmo delirante del público. Pero lo más importante
es que en 1778 Franklin firmó, en nombre de los Estados Unidos de América, un tratado de amistad, de
comercio y de alianza con Francia, al que luego se unirían España y Holanda. Su misión había tenido éxito.
Mientras tanto, cierto número de franceses, entusiasmados por la Declaración de Independencia, se habían
embarcado para tomar parte en la lucha americana. Uno de ellos era el joven marqués de La Fayette, con 20
años recién cumplidos, partió a pesar de la oposición de su familia y del rey. "Defenderé esta libertad que
idolatro...", escribió el impetuoso joven a bordo del navío que lo transportaba al Nuevo Mundo. Ofreció sus
servicios a Washington, quien los aceptó complacido.
Francia envió a América dinero, armas, municiones, uniformes, una flota mandada por el almirante De Grasse y
un ejército de 6.000 hombres a las órdenes de Rochambeau. Los resultados de estos esfuerzos no se hicieron
esperar: el 19 de octubre de 1781, los ingleses capitularon en Yorktown ante la presión combinada de
Washington, De Grasse, Rochambeau y La Fayatte. Los rebeldes habían ganado la guerra. El 3 de septiembre

4
de 1783 se firmó el Tratado de Versalles, por el que se reconocía oficialmente la independencia de los Estados
Unidos de América.
Los franceses, satisfechos por haber debilitado a Inglaterra, renunciaron al reembolso de los préstamos que
habían hecho a los independentistas durante la guerra, y se los regalaron para que contribuyeran a la
reconstrucción del país.
Los primeros años de la joven nación americana fueron difíciles: surgieron disensiones al discutir la futura
Constitución, el Congreso carecía de autoridad, los militares desmovilizados reclamaban una pensión. No
obstante, la situación fue mejorando gracias a la influencia de notables políticos, como George Washington,
Thomas Jefferson y John Adams. Una Convención reunida en Filadelfia en 1787 redactó una constitución que
entró en vigor en 1789 y que, con algunos complementos posteriores, todavía sigue vigente en nuestros días.
Este mismo año, Washington fue elegido presidente de Estados Unidos
Consecuencias de la independencia de las trece colonias
1. Desde el punto de vista económico, los Estados Unidos de Norteamérica se liberaron de las trabas
mercantilistas que les imponía la metrópoli cuando eran colonias y se lanzaron a un proceso de expansión
económica y territorial (conquista del Oeste) que los llevó a convertirse en una gran potencia.
2. Desde el punto de vista social, la burguesía asumió el liderazgo de una moderna sociedad de clases
mientras otros estados permanecían anclados todavía en la sociedad estamental.
3. Desde el punto de vista internacional, surgió el primer ejemplo de descolonización. En cuanto al
carácter internacional del conflicto hay que distinguir entre dos casos:
 Para Francia la guerra implicó un considerable gasto y la agudización de la crisis del Antiguo Régimen.
Seis años después de concluido el conflicto americano estallaría su propia Revolución.
 España se anexionó extensas áreas del sur de Norteamérica, pero por otro, asistió impotente a la
propagación de las ideas revolucionarias en sus territorios ultramarinos. Décadas más tarde perdería la
mayor parte de sus colonias.
4. Desde el punto de vista político-ideológico, se consumó la primera revolución de carácter liberal que
permitió hacer realidad las ideas más avanzadas de la Ilustración. La Constitución de 1787 fue la primera escrita
de la historia.
Causas internas de España.
Invasión francesa de España. La invasión francesa de España y las subsiguientes abdicaciones de Bayona
constituyen, la primera coyuntura histórica de la independencia hispanoamericana. En cuanto a las
repercusiones que tuvo este hecho podemos distinguir entre las sucedidas dentro de las clases altas y las
sucedidas en el “pueblo”.
Dentro de las clases altas podemos separar también a los funcionarios y gobernantes de los criollos. Los criollos
denunciaron la tendencia separatista, mientras que los funcionarios pretendieron seguir gobernando sin atender
al avio de dinastía. Su actitud no fue extraña ni insólita: muchas otras autoridades de la España peninsular
trataron también de continuar en el mando con la dinastía intrusa.
El pueblo de América, por el contrario, siguiendo en esto la postura adoptada por el de España, se manifestó a
favor de Fernando VII, al menos hasta que éste regresó de su cautiverio. Su actitud es clara: el rey legítimo
representaba el símbolo de la reacción anti francesa.
Fernando VII, cautivo. La crisis de la monarquía planteó, como ha quedado advertido, un problema político
constitucional, inédito hasta entonces y que consiste en la repentina ausencia del rey y la consiguiente falta de
gobierno. Ante ella, el pueblo reasumió legalmente el poder legítimo y constituyó unas Juntas Supremas.
No hubo en América una solución política única para hacer frente a la crisis de la monarquía, ni tampoco esa
solución fue, desde el principio y en todas partes, la de implantar la forma de gobierno republicana. En la
emancipación, por el contrario, se dieron múltiples y diferentes ideas políticas, que dan al acontecimiento una
buena parte de su complejidad interna.

5
Actitud de los gobernantes españoles. Pero hubo un factor español más trascendental y decisivo en el ulterior
separatismo americano: la falta de comprensión de los gobernantes españoles. Así lo vemos en la actitud de la
Junta Central, que tendió a eliminar a todas las demás y adoptó por ello una actitud reservada y fría con las
juntas americanas. Además, el Gobierno limitó a uno por provincia el número de diputados americanos en las
Cortes, y tal representación se había elegido excluyendo a los pobladores de color.
Causas externas.
Repercusión en América de la política exterior española:
Bajo esta denominación se agrupan los factores que producen, influyen o determinan de algún modo o en algún
aspecto el proceso histórico emancipador desde fuera de las fronteras del Imperio español, en que ese proceso se
desarrolla. El origen remoto de este complejo de causas puede hallarse en los comienzos de la colonización,
cuando las potencias europeas trataron de arrebatar a España el monopolio que ésta disfrutaba sobre los
productos del continente recién descubierto. España, en efecto, solamente reconoció a Portugal el derecho de
compartir con ella el dominio del mundo, y planteó y realizó su acción histórica en América con la mira puesta
no sólo en beneficiarse exclusivamente de sus reinos americanos desde el punto de vista económico, sino en
liberarlos de cualquier posible influencia de la herejía protestante.
Este planteamiento dio a las relaciones hispano europeas un motivo más de fricción, y fue así como los reinos y
provincias de América se vieron envueltos, como miembros de la corona española, en la contienda que ésta
sostenía con las principales potencias de Europa, ya que estas potencias no sólo veían en América la principal
fuente de riqueza de su enemigo, sino que mantenían, frente a la doctrina medieval de la concesión pontificia de
tierras, la tesis de la libre navegación de los mares y del derecho a instalarse en cualquier territorio. Esta idea
influyó, probablemente, en el planteamiento de la Reforma inglesa, como medio de rechazar y aun combatir,
incluso religiosamente, las doctrinas pontificias. Pero lo importante ahora es subrayar que la emancipación
hispanoamericana no se debió solamente a razones y elementos interiores del Imperio, sino también a las
consecuencias de la política exterior de las potencias europeas, lo cual hace del movimiento emancipador un
acontecimiento internacional de trascendentales consecuencias en la Historia.
La empresa política exterior de España puso a ésta en casi permanente estado de guerra con Gran Bretaña y
Francia. Esa contienda alcanzó de lleno a América, cuyos territorios se vieron amenazados por las cada vez más
frecuentes visitas de los piratas. Durante los s. xvi y xvii, británicos y franceses lograron establecerse en tierras
americanas y hostilizar, aunque sin grandes fuerzas, los dominios españoles. En el S. XVIII, cambió
radicalmente la situación, pues las guerras tuvieron carácter eminentemente colonial y se debatieron
principalmente, por tanto, en escenarios americanos. De este modo, las provincias ultramarinas de España se
vieron directamente afectadas por la guerra y en la inevitable obligación de defenderse.
La Politica Inglesa:
Uno de los más importantes y permanentes estímulos de la revolución y el separatismo que movieron a los
hispanoamericanos, provino de la acción politica y de la influencia de los británicos
El punto de partida de la rivalidad imperial anglo hispánica tiene su lejano arranque en la posición originaria de
la opinión y del gobierno ingles contra el llamado “partido español” o “papista” de los tiempos de Maria Tudor,
esposa de Felipe II de España; y que Isabel supo capitalizar hábilmente en provecho de la consolidación del
poder real y de la situación internacional de Inglaterra, etapa que puede considerarse culminada con la derrota
de la “Armada Invencible” en 1588 que asesto un rudo golpe a las posibilidades hegemónicas de España en
Europa.
La etapa subsiguiente estuvo señalada por una parte por algunos viajes de exploración y toma de posesión
prácticamente simbólica, de territorios americanos, por la acción de corsarios.
Con el acta de navegación de 1651 promulgada por el parlamento se inicia una tercera etapa en la lucha secular
anglo española y a la vez se asiste al primer gran paso dado por UK en el camino de su grandeza naval. Este
documento establecía el principio fundamental de que las mercaderías importadas a UK debían ser llevadas en
un barco ingles o en uno del país de origen. Esto ultimo perjudicaba directamente a Holanda, por cuando
convertida en la acarreadora del trafico marítimo europeo y de las indias orientales sus barcos eran
transportadores de mercaderías de muy diversos orígenes y no del suyo propio, por lo que estallo una guerra en
la que UK se impuso, suscribiendo una paz que colocaba a Holanda bajo su directa influencia en 1654. La paz
de Westfalia en 1648 había reconocido ya la independencia de Holanda respecto de España, por lo que estos dos

6
nuevos hechos (el acta de navegación y la alianza anglo holandesa) fueron dos rudos golpes para el poder
hispánico, que veía unirse a sus enemigos en Europa.
El advenimiento de Guillermo de Orange, estatúder de Holanda, esposo de Maria, al trono ingles consolido por
lo demás el poderío político de la corona inglesa que contó desde entonces con al apoyo sostenido de la City,
representada por los comunes ante quienes los reyes habían jurado respetar la common law. Pronto se hizo
sentir la repercusión de la alianza Londres Ámsterdam, con la guerra de sucesión de España, que culmino co el
tratado de Utrecht.
Rápidamente vino a establecerse una necesaria alianza comercial entre los productores americanos y los
comerciantes británicos, que culminaría a principios de siglo XIX, con la existencia de comités de comercio
ingles, residentes en las principales capitales y ciudades americanas, como el de buenos aires.
Paralelamente a este acercamiento de intereses comerciales, se intensificaba la labor diplomática y
propagandística de gran bretaña para aislar a España del concierto europeo.
La intervención de espala en la guerra de las ex colonias inglesas de América dio motivos a UK para buscar un
oportuno desquite, lo que explica que sus gobernantes llegaran a pensar, en una conquista militar de las
provincias españolas de América.
Esta politica de UK, de penetración y conquista de los mercados hispanoamericanos se vera agudizada por los
efectos de la revolución industrial.
La producción de hizo en UK superior al consumo y el excedente era necesario colocarlo en el mercado
exterior. El 1787 el parlamento voto una ley que monopolizaba el algodón en bruto de la india e imponía
gravámenes del 50 al 75% a la fabricación de telas a mano: era la ruina de los talleres de la India, que solamente
podían exportar en buques ingleses; pero UK no estaba en condiciones de elegir: o sus usinas a vapor o las
ruecas orientales. La india fue convertida así en una plantación barata de algodón para ser trabajado en fábricas.
Pero esto no alcanzaba: EEUU se había independizado en 1783 y la ex metrópoli los impulso a cultivar algodón
en vez de tabaco o azúcar. En la época de su independencia los EEUU exportaban algodón en rama a UK por
89.316 libras anuales; en 1794 por 1.602.000 en 1820 por 127.870.000.
Desde entonces se hizo claro en los dirigentes británicos la necesidad de abrir las trabas y restricciones que
ponían las autoridades del régimen indiano a la importación de sus productos y pasaron a apoyar abiertamente
los proyectos emancipadores de las oligarquías criollas liberales, así como toda protesta que se produjera en el
seno de las sociedades hispanoamericanas.
LA CRISIS DEL RÉGIMEN INDIANO:
El régimen indiano, inicio una rápida crisis entre los años 1808 a 1810, que, a traves de un proceso
revolucionario, condujo a la Emancipación politica de Hispanoamérica.
Dicha crisis comenzó por la quiebra de la cúspide y fundamento de todo el régimen que era la monarquía dual
de España e indias, a raíz de la “comedia de Bayona” por la cual Napoleón obtuvo al Corona de España para su
hermano José I, y redujo a cautividad a Fernando VII, que paso a ser desde ese momento el símbolo viviente de
la Nación plural hispanoamericana y de sus pueblos, en abierta resistencia y defensa de su independencia frente
al usurpador francés.
El reino de España e Indias y la Revolución francesa:
A la muerte de Carlos III, en 1788, accedió al trono de España e indias su hijo Carlos IV. El nuevo Rey ceñía la
corona a la edad de 40 años. Su natural bondadoso prometía un reinado de paz y tranquilidad, cuando un hecho
imprevisto vino a alterar la situación europea: el asalto y toma de la Bastilla, el 14 de julio de 1789, en París.
Las coronas de España e indias y de Francia estaban unidas por el pacto de familia, del cual dependía la vida
interna y externa de España. España debía manejarse con mucha cautela, a fin de no verse arrastrada en
condicion de potencia subalterna, a las guerras de Francia.
Carlos IV, frente al peligro, invoco ante Luís XVI la amistad y cooperación prevista en el Pacto de Familia. El
rey francés accedió al llamamiento de su pariente, pero antes quiso obtener la aprobación de la Asamblea
Constituyente. La mayoría del cuerpo considero el conflicto como una intriga contrarrevolucionaria dirigida a
mezclar a Francia en una guerra extranjera que podría dar a Luís XVI los medios de recuperar sus perdidos
poderes absolutos. Fueron denunciadas las guerras dinásticas y la diplomacia secreta y se pidió la revisión de las

7
antiguas alianzas, reclamando para la representación nacional el derecho exclusivo de declarar la guerra,
controlar la diplomacia y concluir tratados. Se propuso que el Pacto de Familia se transformara en Pacto
Nacional (entre los estados).
El resultado de las deliberaciones de la Asamblea fue quitar al Rey su derecho de declarar la guerra, considerar
provisionalmente vigentes los tratados y pasar la petición del monarca español a la Comisión.
La fuga de Luís XVI y se detención en Varennes agudizo la crisis. Tanto la familia real como la mayoría del
pueblo español recibieron horrorizados la noticia. Poco después el embajador Francés en Madrid presento una
carta de Luís XVI a Carlos IV en la cual se le hacia saber que Luís XVI había jurado al Constitución de 1791.el
Conde de Floridablanca busco los medios para incorporarse a la alianza de Prusia y Austria contra Francia.
Carlos IV y la Reina María Luisa, prima de Luís XVI para ayudar al rey Luís XVI trataron de poner coto a
cuando pudiera irritar a Francia y decidieron relevar al conde de Floridablanca en febrero de 1792 y designar al
conde de Aranda.
Para fortalecer las relaciones con la Francia revolucionaria, Aranda comenzó por reconocer como embajador al
enviado de la asamblea, alejando al antiguo embajador del Rey y derogo los decretos que prohibían la difusión
de las ideas revolucionarias. La asamblea por su parte amenazada por Prusia y Austria atenuó su hostilidad.
Pero en Paris la revolución seguía su marcha: el 10 de agosto de 1792 el pueblo invadió las Tullerias; se formo
la Comuna revolucionaria y la Asamblea destituyo al Rey, proclamándose la republica, el 21 de septiembre.
Poco después se inicio el proceso de la familia real, prisionera en el Temple. Aranda reunió el 20 de agosto en
Madrid, al consejo de estado y planteo la cuestión de si España, obligada como estaba por el pacto de familia a
la defensa de un Borbón, debía o no declarar la guerra a Francia revolucionaria. El consejo se decidió por la
guerra, pero la derrota de los ejércitos de Austria y Prusia, obligó a regresar a una politica de conciliación.
Aranda se decidió por la neutralidad e intercedió amistosamente a favor de la seguridad del Rey prisionero. La
respuesta fue tajante: si España no reconocía de inmediato a la republica francesa se le declararía la guerra. El
14 de noviembre, Carlos IV llamo al ministro Aranda y le hizo saber que había resuelto destituirlo, y para su
cargo fue designado Manuel Godoy.
Ante la critica situación internacional, se dirigieron a mantener la neutralidad en la guerra europea contra
Francia, e incluso a obtener de la convención de Paris, seguridades para la persona del Rey procesado, con la
promesa de intervenir ante las potencias contrarrevolucionarias a favor de la paz, admitiendo la abdicación de
Luís XVI. Esta politica no prospero y el 21 de enero de 1793, Luís XVI fue guillotinado. Godoy comprendió
que era imposible lograr una salida pacifica.
La convención declaro el 7 de marzo de 1793, la guerra a España por su adhesión a Luís XVI. España contesto
al desafío concertando con Gran Bretaña el Tratado de Aranjuez, el 27 de marzo de 1793 y paso a integrar la
coalición contra Francia.
La guerra tuvo amplio eco popular, brindando voluntarios y recursos: inflamados de patriotismo y de fe
religiosa, los españoles creyeron que las tropas marcharían triunfalmente sobre Paris, restaurarían a los cautivos
Borbones y a la religión católica y castigarían severamente a os enemigos de Dios y de sus reyes ungidos. Al
comienzo las acciones bélicas fueron favorables al ejército español, en particular con su entrada en Tolon, luego
recuperada por los franceses, iniciándose la carrera militar del joven Napoleón Bonaparte.
La guerra se torno totalmente desfavorable a España, que se vio invadida por los ejércitos franceses, y aunque
una encarnizada lucha de guerrillas populares obtuvo importantes logros en la campaña de 1795, los triunfos
republicanos en Europa obligaron a Madrid a firmar la paz, promovida por Prusia, en Basilea en 22 de julio de
1795.
Por la paz de Basilea, España recupero los territorios peninsulares ocupados por los franceses a cambio de la
cesión a Francia de la parte hispánica de Santo Domingo.
Entretanto en Francia la revolución continuaba: el 27 de julio de 1794, eran ajusticiados Robespierre y 21 de sus
partidarios imponiéndose tras la llamada reacción termidoriana, los centristas moderados que en septiembre de
1795, instituyeron el Directorio.
Mientras se discutían las bases de la paz de Basilea, se había negociado también la posibilidad de una nueva
alianza con la corona de España con el moderado directorio francés. Godoy cometió un grave error: acrecentó
los motivos de rivalidad con Inglaterra para fortalecer una ficticia amistad con Francia. Surgió así el tratado de

8
San Ildefonso entre España y el directorio francés en 18 de agosto de 1796, una especie de nuevo pacto de
familia, de fatales consecuencias para España.
La aplicación práctica del tratado fue la inmediata declaración de guerra a UK en 7 de octubre de 1796. El
manifiesto con que Carlos IV procuro justificarla, abunda en acusaciones contra los ingleses sin que ninguna de
ellas ofrezca razones convincentes para desatar un conflicto, que solo podía interesar a Francia, pero que tenia
que ser perjudicial a España, que poseía inmensos dominios en ultramar sin medios marítimos para defenderlos
y ni siquiera para mantener su trafico con la peninsula.
Napoleón Bonaparte poco después, el 10 de octubre de 1799, mediante un golpe de estado disolvió el directorio
e instituyo el régimen de Consulado, ocupando uno de los cargos con el rango de primer cónsul. Bonaparte
consideraba a España como pieza maestra para amedrentar a Portugal, pues sus ambiciones abarcaban el
propósito de desalojar a los ingleses del Mediterráneo y buscar el apoyo de las colonias del norte de América a
favor del comercio francés acabando con la influencia lusitana.
A comienzos de octubre de 1801, se supo en Madrid que se habían firmado en Londres los protocolos
preliminares de la paz entre Francia e Inglaterra, noticia que fue recibida con general alegría, en el
convencimiento de que se le devolverían a España las Islas Menorca y Trinidad que habían sido ocupadas
durante la guerra. Pero no fue así. España recibió solo Menorca, quedando Trinidad bajo poder británico con la
aprobación de Francia. Europa comenzaba a vivir supuestamente un periodo de paz con la firma de los
convenios de Amiens.
En septiembre de 1801, Carlos IV cayó gravemente enfermo, al punto de que se temió por su vida. Se hicieron
toda clase de cálculos acerca de se testamento, en sus cláusulas se estableció que Maria Luisa Y Godoy eran
nombrados Regentes hasta la mayoría de edad del príncipe Fernando. La situación interna del país era en ese
momento grave. La crisis financiera agravada por las guerras y por la escasez de metálico, debido a la
paralización del tráfico marítimo con América había originado una gran carestía de granos por acción de los
especuladores.
La paz de Amiens (firmada entre UK y Francia en 1801) no parecía muy duradera. UK no evacuaba Malta ni
Alejandría, y los monárquicos franceses emigrados continuaban protegidos en Londres. Comprendió Bonaparte
que la ruptura con Inglaterra era inevitable y próxima. Para afrontarla re equipó el ejercito con los recursos que
obtuvo de la venta de Luisiana a los EEUU. La paz con Inglaterra quedo rota el 12 de mayo de 1803. Ya
entonces los ingleses comenzaron a ser considerados con simpatía en España. Ante esta situación Bonaparte
propuso a España la firma de un tratado de neutralidad el 19 de octubre de 1803. Mediante este zarpazo, España
se obligo a pagar un alto precio para mantener su neutralidad, y otro para sobornar a Portugal, a fin de que no
prestase ayuda a Inglaterra. Era la natural consecuencia del tratado de San Ildefonso, que 7 años antes había
atado a la corona de España con Francia.
Entre tanto en Francia, después de un corto periodo que pareció renacer el terror, una mañana de mayo de 1804
el senado de París reunido ofrecía a Napoleón el titulo de emperador de los franceses.
La alianza con Napoleón y la guerra con UK:
La paz de amiens había sido apenas una tregua en la lucha entre napoleón y Gran Bretaña. La guerra que
comenzó casi de inmediato no concluyo hasta que uno de los contenedores desapareció definitivamente.
Inglaterra y en especial William Pitt, comprendió el significado y alcance del peligro napoleónico y se convirtió
en su más tenaz enemiga. Luchó encarnizadamente contra su plan imperial, logrando después de la victoria de
Trafalgar encerrarlo en el continente europeo; y luego apoyando tácticamente, la guerra de independencia del
pueblo español, obtener las condiciones convenientes para derrotarlo con el apoyo de Prusia, la confederación
alemana y Austria. Pero durante el largo periodo de la lucha contra el emperador de los franceses, Inglaterra
vivió una gravísima situación: su desarrollo industrial no podía ser detenido, pero no encontraba resquicios
donde volcar el excedente de producción. De ahí la importancia que había de tener Inglaterra en el proceso de
nuestra emancipación, alentando y protegiendo la segregación del continente, tanto en relación con la cúspide
institucional unificadora de la monarquía nacional en crisis, como en el éxito de las oligarquías patricias locales
para construir los nuevos estados recordador sobre el cuerpo viviente de la nación hispanoamericana y
liberalmente abiertos como mercados de importación de géneros británicos y proveedores de indispensables y
baratas materias primas para la industria de las isla.

9
Pero poco después comenzaron nuevas tensiones entre Francia y UK, provocadas por la politica napoleónica
tendiente a reconstruir el dominio colonial francés en América. La guerra no tardo en envolver a España. El 7
de mayo de 1804, William Pitt (hijo) asumió nuevamente la jefatura de gobierno ingles y 11 días mas tarde,
Bonaparte tomo el titulo de emperador. Para Pitt había llegado el momento del choque definitivo: napoleón y su
imperio debían ser destruidos, para que se reestablezca nuevamente el equilibrio europeo que permitiera a UK
proseguir sin traba alguna su engrandecimiento.
El 5 de octubre de 1804, 4 naves de guerra ingleses cerca de Cádiz hicieron presa de 4 fragatas españolas que
habían partido de Montevideo conduciendo 12 millones de pesos de plata que estaban destinados a pagar a
Napoleón el subsidio convenido en el tratado de neutralidad.
La neutralidad era insostenible y la ocasión fue aprovechada por Godoy para recuperar el afecto de Napoleón,
declarando la guerra a UK en 12 de diciembre de 1804, a la que esta respondió el 11 de enero de 1805. Esta
situación de estaña en guerra con UK beneficiaba a Napoleón que empeñado en efectuar un desembarco en la
isla, necesitaba el apoyo de la escuadra española, dada la abrumadora superioridad de la escuadra inglesa, que
mantenía bloqueada a la de Francia y la de España. La escuadra francesa logro zafarse y se junto con la
española, ambas escuadras fueron vencidas por la escuadra inglesa al mando de Nelson en Trafalgar en 21 de
octubre de 1805. A partir de entonces el poder de Napoleón quedo circunscrito al continente europeo donde la
significación de España había descendido al mínimo. Procuro Carlos IV mantener a toda costa su integración
con América: pero Trafalgar sello una separación física irremediable al consagrar el predominio ingles sobre los
mares.
El 16 de mayo de 1806 UK comunico a las potencias neutrales que la costa comprendida desde el Elba hasta
Brest estaba bloqueada, por simple declaración y desde Ostende hasta la desembocadura del Sena de manera
efectiva. Desde Berlín Napoleón contesto estableciendo el bloqueo d las islas británicas, la prohibición para los
países del imperio y sus aliados de comerciar con UK era el llamado “bloqueo continental”
Fracasadas las dos invasiones inglesas del río de la plata, UK se encontró con que solo disponía para actuar con
el dominio que ejercía sobre Portugal. Cuando Napoleón estableció el bloqueo continental, el único país que no
se le plegó fue el reino lusitano por suyo intermedio los ingleses mantenían un activo comercio con las
posesiones coloniales del mismo, y alentaban planes para incrementarlo. Napoleón, por su parte, suponía contar
con la pieza maestra, o sea, con la absorción misma de España y como consecuencia de sus provincias
americanas.
En España, entretanto, la oposición al favorito Godoy había puesto sus esperanzas en Fernando, el príncipe de
Asturias.
Godoy intento zafarse de Napoleón, uniéndose a la coalición que entonces gestaba el Zar de Rusia, quien se
había interesado en sumarse el apoyo de España.
Pero la victoria Jena demostró a Godoy que había dado un mal paso. Bonaparte no paso esto por alto. España
tuvo que reconocer como Rey de Nápoles a José Bonaparte (hno. de Napoleón) además de que Napoleón obligo
a España a plegarse al bloqueo continental, contribuyendo además al poderío francés con armas y hombres.
Portugal y la invasión de España:
Confinado al continente después de Trafalgar, el emperador había obtenido una brillante victoria en Austerlitz
sobre el ejercito rudo del Zar y derrotando a los prusianos en Jena y luego a los rusos nuevamente.
El 7 de julio de 1807, el Zar Alejandro y Napoleón firmaron un tratado en la ciudad de Tilsitt, por el cual ponían
fin a su enfrentamiento y se garantizaban mutuamente la hegemonía en sus respectivas áreas de acción.
Las noticias de la alianza franco rusa, hicieron comprender a UK que ahora debía enfrentarse a Napoleón con
sus únicas fuerzas. Pocas semanas después, el 16 de agosto de 1807, una flota inglesa desembarco
sorpresivamente en las costas de Dinamarca, 18.000 hombres al mando del general Wellesley, futuro duque de
Wellington. Su objetivo era capturar la flota danesa para impedir que cayera en manos de Napoleón. Finalmente
arrasada por los proyectiles, la ciudad capitulo e Inglaterra se apodero de las naves del puerto.
Napoleón al tener noticias dos golpes de mano ingles, estallo en un ataque de furia. Pocos días antes había
ordenado al general Bernardote invadir Dinamarca y apoderarse de su flota. Este contraste fue definitivo para
decidir a Napoleón a cerrar todo el continente a la penetración de los británicos. Para ello, era necesario
eliminar la última cabecera del puente y el último aliado que estos conservaban en Europa: Portugal.

10
Desesperado el regente de Portugal, príncipe Don Juan, trato de ganar tiempo y obtener una tregua solicitando a
lis ingleses que le preemitirán simular acatamiento a napoleón. Los británicos despacharon en respuesta una
flota a Lisboa al mando del vicealmirante Smith para forzar al regente a abandonar Portugal y trasladarse a
Brasil. El 18 de octubre Los franceses penetraban en la peninsula.
Entretanto el ejército de napoleón había plantado águilas imperiales en Lisboa había llegado la hora de España:
La crisis de la Monarquía:
En septiembre de 1807 la real familia había pasado a vivir en El Escorial. Godoy comenzó a dudar de las
promesas de Napoleón y comenzó a temer a Fernando, quien comenzaba a crecer en popularidad. En el plan de
Godoy era importante la eliminación del príncipe de Asturias de la Corona de España e Indias, para lo cual
confiaba en Napoleón y en desacreditar a Fernando ante el pueblo. Hizo que Carlos IV, el 12 de octubre,
dirigiera un manifiesto a la nación en el cual hablaba sobre los supuestos planes de su hijo Fernando para
destronarlo.
A fines de febrero de 1808, nuevas columnas de ejército francés se adueñaron de las principales plazas de
Lisboa haciéndose camino hacia España.
Godoy alarmado pos los manejos de Napoleón, propuso al consejo real que exigiera la retirada de las fuerzas
militares ocupantes y declarara la guerra a Francia. Pero el consejo y Carlos IV se negaron a ello. En tales
circunstancias llego a Madrid una comunicación en la que su majestad imperial solicitaba a Carlos IV todo
Portugal a cambio de las provincias españolas fronterizas con Francia. También se amenazaba a Fernando de
privarlo de sus derechos al trono si no se prestaba obediente a la politica de sus padres y pedía se permitiese a
Francia comerciar libremente con las provincias americanas. Sorprendida y confundida por la exigencia
francesa, la corte española se traslado al Real Sitio de la Villa de Aranjuez, ubicada al sur de Madrid, con la
intención de seguir el ejemplo de los Braganza y salir para América.
Las consecuencias inmediatas del llamado motín de Aranjuez fueron: la exoneración y luego la prisión de
Godoy y la abdicación de Carlos IV a favor de su hijo Fernando. Todo el pueblo se lanzo a las calles a festejar
la abdicación y el nuevo Rey Fernando. Napoleón entre tanto recibió los informes de lo sucedido en aranjuez, y
comprendió que la situación había dado un vuelco desfavorable a sus proyectos.
Con esta certera visión de los obstáculos, el emperador resolvió recurrir a una audaz estratagema. Para
adueñarse de España procedería a desalojar a los borbones instalando en el trono a sus hermanos. La proclama
de Carlos IV declarando su abdicación no había sido voluntaria, lo que anulaba la corona de Fernando y
facilitaba la maniobra. Finalmente mediante una sutil combinación de engaños halagos y amenazas, napoleón
logro su objetivo de que toda la familia española se trasladase a territorio francés; el día 20 de abril, Fernando
llegaba a Bayona días después lo hacían sus padres.
Cuando napoleón los tuvo reunidos en Bayona a todas las figuras se dispuso a actuar. Su problema era sencillo.
Después de lo ocurrido en Aranjuez, para Carlos Maria Luisa y Godoy, el retorno a España era imposible.
Siguiendo con sus planes, Napoleón enfrento a Carlos y Maria Luisa con Fernando. Napoleón le impuso un
plazo a Fernando para que reconociera a Carlos como el Rey y comunicarlo a Madrid, el 6 de mayo firmo su
abdicación.
El día anterior a la abdicación, Carlos ya había renunciado a la corona de España en Napoleón Bonaparte. Los
reyes de España permanecerían alojados en Francia.
El 14 de mayo Napoleón solicitaba el nombramiento de su hermano José Bonaparte como Rey de España,
proceso que termino el 6 de junio cuando Napoleón hizo publica su resolución de proclamar Rey de España e
Indias a su hermano José.
Pero ni la nueva constitución, ni la presencia de José I y su gabinete, constituyeron una solución. El pueblo
español se levanto contra el usurpador y reasumiendo su soberanía originaria, instauro Juntas de Gobierno en
toda la peninsula.
La Guerra de la Independencia y las Juntas Locales:
Fueron modestos campesinos, armados de viejas escopetas y simples cuchillos los primeros que se levantaron.
La señal de levantamiento general partió de un pequeño pueblo cercano a Madrid, Mostotes.

11
El alcalde de Mostotes hizo un llamamiento a levantarse a ayudar a España contra la invasión francesa. Una tras
otra, las ciudades se iban plegando a esta campaña. Al desaparecer el gobierno central la unidad nacional se
rompió y sus partes integrantes recobraron su personalidad politica, pese a lo cual, movidas por un mismo
sentimiento todas procedieron de la misma manera y al mismo tiempo, sin previos acuerdos. Cada región
constituyo su Junta de Gobierno y lo hizo sobre un mismo principio.
Embajadores españoles se entrevistaron con el ministro de relaciones exteriores de gran bretaña solicitando
apoyo en armas y dinero para la causa de la independencia española y restauración de la monarquía nacional.
El levantamiento español que de pronto ofrecía tan favorables perspectivas a los ingleses en su lucha contra
napoleón, venia a producirse en el momento es que gran bretaña sufría con mayor intensidad las consecuencias
del bloqueo económico francés.
Para conjurar la grave crisis, el gobierno había organizado una poderosa expedición militar para abrir por la
fuerza al comercio ingles los ricos marcados de las provincias hispanoamericanas. Pero la expedición no llego a
realizarse. Al rebelión asturiana ofreció a los británicos la oportunidad de reanudar la guerra con napoleón en el
continente europeo y sin vacilar decidieron enviar a la peninsula ibérica 10.000 hombres. Entretanto en España
se formalizaba el ejército que daría batalla al ejército francés.
En esta situación surgieron las milicias del pueblo, estaban formadas y mandadas en su gran mayoría por
campesinos y trabajadores.
Una de las primeras batallas ganadas por el ejercito español fue en Bailen. Napoleón enfurecido por ello, lanzo
200.000 hombres al mando de sus mejores generales. Pero después de cada derrota, como milagro, surgían
nuevos contingentes.
Pese a todo Napoleón había conseguido abrirse camino hacia Madrid, no sin experimentar grandes bajas.
La resolución inglesa de abandonar España fue realizada en el momento más dramático de la guerra con
Francia. Esta actitud más allá de las razones estratégicas, reconocía su fundamento en dos propósitos
importantes: obtener el mando supremo de las fuerzas españolas y el establecimiento de un gobierno que
respondiera de manera más flexible al interés británico. Ambos propósitos se obtuvieron con el establecimiento
del Consejo de Regencia el 31 de enserio de 1810, en la bahía de Cádiz.
Las Juntas Locales:
En noviembre de 1808 se firmó un tratado de paz y amistad entre España y gran bretaña. Por este tratado gran
bretaña abría un escenario donde combatir con dinero propio y en su mayor parte con sangre ajena al emperador
de los franceses; por el adicional de marzo de 1809, España pagaba el duro precio de ceder las provincias de
América a la hegemonía comercial de los ingleses para poder contar con la ayuda de estos en la Guerra de la
Independencia contra Napoleón.
En España las gestiones tendientes a construir un gobierno central habían culminado, se organizaba una
Suprema Junta Central Gubernativa del Reino de España e Indias, a nombre de Fernando VII. La Junta Central
se instalo el día 25 de octubre de 1808, formada por 35 hombres, bajo la presidencia del Conde de
Floridablanca. Hacia 1809 el nuevo embajador de Gran Bretaña, advirtió que el Gobierno de la Junta era poco
dócil y muy desconfiado y que no lograba concentrar efectivamente el poder político y militar, enfrentando,
además, una practica oposición de las Juntas Locales.
Convencidos los integrantes de la Juta, decidieron disminuir el número de integrantes de 35 a 5, reservando un
puesto para un representante de América.
Opero todos estos esfuerzos por mejorar la representación de los pueblos de ambos mundos y concentrar el
poder para mejor dirigir la guerra se vieron contrastados a comienzos de 1810, por la avalancha de tropas
napoleónicas que derrotaron sucesivamente a los ejércitos y milicias de la Junta Central. La Junta Central se
disolvió y se formo el Consejo de Regencia con 5 miembros.
Sin embargo la situación seguía tensa, por cuanto la Junta de Cádiz no reconocía al Consejo de Regencia. En el
fondo de esta resistencia de Cádiz, jugaba sin duda un papel importante el temor de que los ingleses se hicieran
dueños definitivos de las palancas del Estado español y del comercio de las Indias; pero finalmente la Junta de
Cádiz, debió resignarse y reconoció la Regencia.
El Regreso de Fernando VII:

12
En el duro enfrentamiento de Napoleón con Inglaterra, en el cual la Peninsula Ibérica era desde 1808 el
escenario principal, la situación se hizo totalmente adversa al emperador en 1812 como consecuencia de la
catastrófica derrota sufrida por el Gran Ejercito en Rusia. Esta fue la señal esperada por los patriotas de todos
los países de Europa, y muy particularmente esto coincidía con una fortificación del ejército español en manos
de Lord Wellington, comandante en jefe de los ejércitos anglo españoles. Los 5 ejércitos franceses de la
peninsula estaban dispersos y divididos sus generales.
Al conocer las noticias de España, Napoleón retiro a su hermanó el mando de las tropas y se lo confió al
mariscal Soult, a la vez que disponía negociar con Fernando VII, que seguía viviendo en dorado cautiverio. A
mediados de 1813, Napoleón propuso a Fernando que volviera al trono de España para destruir la anarquía, el
jacobinismo, y el aniquilamiento de la monarquía y la republica que los ingleses pregonaban.
Tras largas vacilaciones Fernando firmo con Napoleón, este acuerdo comprendía la expulsión de los ingleses de
España.
Fernando no se atrevió a romper con los escrúpulos que le dominaban al regresar al suelo patrio hasta que la
abdicación de Napoleón el 6 de abril de 1814 en Fontainebleau, se lo permitió y firmo un decreto por el cual se
declaraba su real animo de no jurar ni acceder a lo establecido el la constitución de la Junta de Cádiz, ni a
decreto alguno de las Cortes generales.
Las Juntas Americanas:
Las provincias americanas sin excepción juraron fidelidad a Fernando VII. De hecho y de derecho quedaron así
sometidas a la Junta Central, cuya autoridad nacional aceptaron. Las Juntas formadas en las Indias no tuvieron
conflicto alguno cuando quedaron en manos exclusivas de los peninsulares residentes. De Elio desconoció la
autoridad del Virrey y promovió el establecimiento de una Junta de gobierno, aunque semejante actitud no fue
condenada ni sancionada por la Junta Central.
Desde el punto de vista peninsular estos movimientos eran patrióticos, en sus formas y contenidos, para la Junta
Central.
En pocos meses del año 18100, la faz politica de un amplio sector de América hispánica había cambiado
radicalmente.
A partir de entonces se inicio el proceso de la Emancipación que siendo en su origen una guerra civil entre los
defensores del derecho de los pueblos a ejercer la soberana mientas durara el cautiverio de Fernando VII (los
juntistas) y los sostenedores del orden virreinal ratificado por el consejo de regencia peninsular (los regentistas),
derivo en una triple segregación: la ruptura de la unidad de la monarquía nacional y dual de estaña y América,
la fragmentación en varios estados del cuerpo político de Hispanoamérica y la quiebra del orden social vigente
en beneficio de privilegiadas oligarquías patricias locales, en el marco de una nueva dependencia: la del
poderoso imperio ingles.
DIFERENCIAS Y SEMEJANZAS ENTRE LAS REVOLUCIONES HISPANOAMERICANAS Y LA
REVOLUCIÓN FRANCESA.
Semejanzas:
Herencia cultural similar; instituciones similares (por ej.: intendencias, etc.)
Hubo una evolución política similar aunque desfasada en el tiempo.
Diferencias:
1- En la revolución francesa hubo ausencia de tradición pactista.
En la revolución hispanoamericana tradición pactista por monarquía usufructuaria, en ausencia del rey el poder
volvía al pueblo y éste decidía.
2- En la revolución francesa se le dio gran importancia a los derechos feudales y privilegios inmobiliarios, en
Francia los nobles no pagaban impuestos, etc. En cambio, en España el feudalismo no tuvo tanto arraigo como
en Francia.
En la revolución hispanoamericana han caído en desuso los derechos feudales y privilegios inmobiliarios.
3- En la revolución francesa la población urbana era muy importante (muy centrada en Paris).

13
En la revolución hispanoamericana no fue importante la población urbana.
4- En la revolución francesa se fue contra el rey (matan a Luís XVI).
En la revolución hispanoamericana el nombre del rey, Fernando VII era muy querido, toda la revolución fue en
defensa del Rey.
5- La revolución francesa formo el jacobismo, que eran más radicales.
En la revolución hispanoamericana se rechazo el jacobismo.
En la revolución francesa mas allá del tema político estaban las cuestiones del individualismo, en búsqueda de
un nombre nuevo que sustituya a los estamentos por las clases sociales, y de esta forma se todos iguales por la
ley.
Había una vinculación binaria entre ciudadano-Estado (revolución francesa).
Había una vinculación pactista entre el pueblo y el rey (revolución hispanoamericana).
REVOLUCIONES EMANCIPADORAS:
En todos los virreinatos y capitanías generales, se desarrollaron movimientos juntistas a partir de 1810. Entre
ellos sobresalieron los ocurridos en México, Venezuela, Chile, Perú y en el Río de la Plata.
La Revolución de México
El proceso de la Independencia de México fue uno de los más largos de América Latina.
El hecho que llevó a la élite criolla a comenzar el movimiento emancipador fue la ocupación francesa de
España, en 1808. Hay que recordar que en ese año, Carlos IV y Fernando VII abdicaron sucesivamente en favor
de José Bonaparte, de modo que España quedó como una especie de protectorado francés.
En las colonias españolas en América, se formaron varias juntas que tenían como propósito conservar la
soberanía hasta que regresara el rey Fernando VII al trono.
La revolución mexicana se diferenció claramente de otros movimientos hispanoamericanos por la característica
de quienes la dirigieron; gran participación de campesinos, de indígenas, mestizos y mulatos.
El movimiento comenzó, dirigido por le cura Miguel Hidalgo, con el llamado Grito de Dolores, el 16 de
septiembre de 1810. Su emblema fue la virgen de Guadalupe y la consigna: ¡Viva la virgen de Guadalupe!,
¡Viva Fernando VII!, ¡Viva la América y muera el mal gobierno!
Inicialmente, Hidalgo logró reunir a un numeroso ejército, aunque mal armado e indisciplinado. Se apoderó de
algunas ciudades y dictó un importante decreto, por el cual se abolí la esclavitud.
Sin embargo, Hidalgo fue derrotado. Después de su derrota y ejecución (julio de 1811), otro cura continuó el
movimiento: José María Morelos.
Morelos llevó adelante un programa más avanzado: era partidario de la independencia, de la supresión de las
grandes desigualdades sociales, de la lucha contra los ricos y del reparto de tierras.
Sin embargo, este régimen careció de fuerzas suficientes y fue derrotado por los mismos enemigos que habían
vencido a Hidalgo. Al igual que su predecesor, fue ejecutado (diciembre de 1815).
A partir de entonces, mientras en el resto de América la revolución hacia progresos, México estuvo bajo el
control de las autoridades españolas.
En 1820, se produce un nuevo movimiento en México, dirigido por Agustín de Iturbide, quien llegó a un
acuerdo con las autoridades virreinales, las que le entregaron el poder. México quedó organizado entonces
como un Estado independiente en septiembre de 1821. España no la reconoció formalmente hasta diciembre de
1836 y de hecho intentó reconquistar México, sin éxito.
Iturbide fue proclamado emperador en mayo de 1822. Poco antes de cumplido un año de esta proclamación,
Iturbide abdicó y México se transformó en una República.
Finalmente fue disuelto en 1823, cuando luego de varios enfrentamientos internos y la separación de
Centroamérica, se convirtió en una república federal.

14
La Revolución de Venezuela y Nueva Granada (Colombia)
En Venezuela hubo tres levantamientos sucesivos. Los dos primeros fracasaron. El tercero logró victoria
definitiva de revolución.
El movimiento de la Capitanía General de Venezuela comenzó el 19 de abril de 1810 con la creación de la Junta
Gubernativa en sustitución del Capitán General (Vicente Emparan), que fue obligado a renunciar. Esta Junta de
Gobierno toma las siguientes iniciativas: establecer juntas similares en las provincias de Cumaná, Margarita,
Barinas, Barcelona, Trujillo y Mérida; además de liberar el comercio exterior, prohibir el comercio de esclavos
negros, crear la Sociedad Patriótica (para fomentar la agricultura y la industria), así como la Academia de
Matemáticas.
Un año después se reunió el Congreso de todas las regiones adheridas al movimiento. Este Congreso declaró la
independencia el 5 de julio de 1811, aprobó una constitución federal y quedaron establecidos desde entonces los
Estados Unidos de Venezuela.
A pesar de sus exitosos comienzos, el nuevo estado tuvo corta vida. Las fuerzas españolas, con ayuda recibida
desde Puerto Rico, derrotaron a las fuerzas patriotas y restablecieron la autoridad hispana.
Mientras tanto, en el vecino virreinato de Nueva Granada también se había producido en 1810 la formación de
juntas en varias ciudades. Estas juntas fueron posteriormente vencidas por las autoridades españolas; en 1812, la
ciudad de Cartagena, se mantenía como el principal centro revolucionario.
Cartagena ayudó a los venezolanos a reiniciar su revolución, lo que ocurrió en mayo de 1813, ahora bajo el
mando se Simón Bolívar. Desde Nueva Granada, penetra a Venezuela, iniciando así una campaña triunfal, que
culmina con la toma de Caracas, la capital, donde fue proclamado Libertador.
Después de este triunfo, se suscitan una seria de dificultades, como problemas en la producción y el comercio.
Las autoridades españolas aprovecharon esta situación, y con la ayuda de algunos caudillos criollos, derrotaron
a Bolívar, quien debió marchar al exilio.
Bolívar continuó sus perspectivas, en la República negra de Haití (ex colonia francesa, independiente en 1804)
y en 1816 reinició la revolución en Venezuela.
Esta etapa fue la más importante y decisiva. Bolívar organizó un ejército muy disciplinado, en el que
participaron venezolano y hombres llagados de diversos países europeos.
En 1819, convocado por Bolívar, se reunió el Congreso de la Angostura. En este congreso se aprobó la
Constitución basada en las ideas proclamadas por el Libertador.
Inmediatamente Bolívar puso en marcha su plan militar, dirigiendo sus fuerzas al virreinato de Nueva Granda.
En su marcha hacia la capital, Santa Fé de Bogotá, debió hacer el dificultoso cruce de la cordillera de los Andes
y luego enfrentarse al ejército español, venciéndolo en la Batalla de Bocayá (7 de agosto de 1819).
Después de esta victoria, los territorios de Nueva Granada y Venezuela, quedaron unificados: el Congreso de la
Angostura creó con ellos la República de Colombia.
En Venezuela, las operaciones militares cesaron en 1821 cuando Bolívar obtuvo la victoria en la batalla de
Carabobo (24 de junio de 1821), con la cual Venezuela quedó emancipada del gobierno español.
La Revolución en el Río de la Plata
Dicha revolución se inicia en Bs.As. el 25 de mayo de 1810 a raíz de la sustitución del virrey por una Junta
Gubernativa. Desde entonces las autoridades españolas no pudieron recuperar Bs.As., y fue por ello que se
disputaron otras regiones, como la de la Banda Oriental, y el Alto Perú.
Las campañas de la Junta Gubernativa de Bs.As. se dirigieron hacia territorios donde aún no se había
reconocido su autoridad: Paraguay, Montevideo y Alto Perú.
Una de las primeras campañas fue dirigida hacia el Paraguay. Los ejércitos al mando de Manuel Belgrano
fueron derrotados. Posteriormente, los paraguayos iniciaron movimientos revolucionarios, con los cuales
lograron desplazar a las autoridades españolas y encaminarse hacia la independencia.

15
Por otra parte, la campaña contra las autoridades españolas de la Banda Oriental, coincidió con el estallido de la
Revolución de los orientales, bajo el mando de José Artigas y culminó el 23 de junio de 1814 con la caída de
Montevideo en poder de los patriotas.
La campaña más difícil se llevó a cabo contra el Alto Perú (Bolivia). Este territorio tenía una gran importancia
estratégica, por estar cerca del virreinato del Perú, de donde continuamente llegaban refuerzos para proseguir
con la lucha.
La campaña fue iniciada exitosamente con la victoria de Suipacha (7 de diciembre de 1810), pero el avance
patriota fue detenido pocos meses después de sufrir la derrota de Huaqui (20 de junio de 1811).
Esta situación hizo ver a los jefes patriotas, principalmente a San Martín, la necesidad de concebir otro plan
estratégico para vencer a los españoles.
Sin proponérselo, San Martín y Bolívar, emprendieron casi simultáneamente sus grandes campañas contra Perú.
La Campaña del Sur
José de San Martín era el jefe de los ejércitos patriotas enviados por Buenos Aires al Alto Perú. En ese
momento comprende que la lucha no se definiría si no se ataca directamente al Perú, donde provienen los
refuerzos que impiden la victoria a los patriotas.
Para llegar a Perú, concibe el plan de cruzar por Chile, ayudar a la emancipación y luego continuar hacia el
norte.
De esta manera organizó el Ejército de los Andes, y preparó con detalles la operación de atacar al ejército
español que, hasta el momento, había vencido a los movimientos patriotas chilenos.
En enero de 1817, se inició la campaña con la hazaña del cruce de la cordillera de los Andes, la que llevó a feliz
término con la victoria de Chacabuco (12 de febrero de 1817), esto permitió la instalación de un gobierno
chileno. Luego sufrió una serie de inconvenientes pero consolidó sus posiciones con la victoria de Maipú (5 de
abril de 1818).
Dos años después. San Martín inició el cumplimiento de la fase final de su plan: el ataque al Perú.
Comenzó la campaña a mediados de 1820, luchando contra las fuerzas españolas y obteniendo el domino en la
zona de la costa. Su mayor éxito fue apoderarse de la capital, Lima, donde fue proclamada la independencia de
Perú el 28 de julio de 1821.
San Martín recibe el título de Protector del Perú, quedando a frente de su gobierno.
La Campaña del Norte
Después de crear la Gran Colombia, Bolívar decidió marchar con sus ejércitos hacia Quito.
En Quito, los patriotas, después de proclamar su independencia, habían sido vencidos por las fuerzas del virrey
del Perú.
Bolívar dividió sus fuerzas en dos ejércitos, los cuales obtuvieron dos grandes victorias: Bomboná y Pichincha
en el año 1822.
La batalla de Pichincha (24 de junio) tuvo gran importancia militar, por haber dado a Bolívar el dominio total de
Quito. Además tuvo un gran valor simbólico, porque en ella lucharon por primera vez juntos colombianos,
peruanos, chilenos y rioplatenses.
Después de estos éxitos, Bolívar y San Martín se entrevistaron en Guayaquil (julio de 1822), en dicha reunión
San Martín decidió retirarse del Perú, por lo que la conducción total de las operaciones quedó a cargo de
Bolívar.
El libertador obtuvo personalmente la victoria de Junin (6 de agosto de 1824). Posteriormente Sucre venció a
los españoles en Ayacucho (9 de diciembre de 1824).
La victoria de Ayacucho fue la culminación de las grandes campañas continentales y significó el fin de la
dominación española en América.

16

También podría gustarte