0% encontró este documento útil (0 votos)
60 vistas12 páginas

Compensación Económica (M.Molina) 2017

compensacion

Cargado por

Alejandra Coria
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
60 vistas12 páginas

Compensación Económica (M.Molina) 2017

compensacion

Cargado por

Alejandra Coria
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
Está en la página 1/ 12

Documento

Título: Compensaciones económicas: un modelo para armar


Autor: Molina de Juan, Mariel F.
Publicado en: RCCyC 2017 (marzo), 03/03/2017, 17
Cita Online: AR/DOC/323/2017
Sumario: I. Introducción. II. Las palabras claves. III. El problema de la cuantificación. IV. El paso del tiempo y
el derecho a la compensación. V. Modificación de la compensación fijada o acordada. VI. Extinción de la
compensación fijada o acordada. VII. La compensación económica y la muerte. VIII. Para el cierre.
I. Introducción
El derecho familiar argentino se encuentra transitando un proceso por demás interesante, propiciado por la
entrada en vigencia del CCyC el 1/8/2015. Es que junto a la reformulación de sus instituciones más clásicas
(matrimonio, divorcio, alimentos), la nueva ley ha incorporado novedosas figuras, entre las que se cuentan las
compensaciones económicas, las uniones convivenciales o nuevas fuentes de filiación. Unas y otras
entusiasmaron a la doctrina, que se ha volcado hacia nuevas líneas de investigación, y han venido estimulando
una fecunda reflexión jurídica.
Este breve ensayo se suma al debate que gira en torno de las compensaciones económicas. Un derecho que
puede invocarse y tornarse exigible con el divorcio (arts. 441 y 442 CCyC), la nulidad del matrimonio (art. 428
CCyC) o la ruptura de la unión convivencial (arts. 524 y 525 CCyC). Con ellas se busca "compensar" el
desequilibrio económico que a veces generan las crisis familiares y, de este modo, evitar o morigerar perjuicios
injustos a uno de los miembros de la pareja que se disuelve. Aunque el derecho argentino ya no cuestiona la
posibilidad de ponerle fin a la vida en común y organiza un sistema de divorcio incausado, no permanece inerte
ante ciertos sacrificios o postergaciones personales que han tenido su origen en la vida familiar.
Desde hace algún tiempo, diferentes artículos de doctrina y la escasa jurisprudencia existente se ha
preocupado por delinear lo que podría identificarse como el "ADN argentino de la nueva figura"(1). Es una tarea
necesaria porque estamos ante una institución bastante compleja, y no es conveniente dar respuestas
apresuradas. Además, aunque la normativa diseñada reconoce sus fuentes en el derecho comparado,
especialmente el español (2), no resultaría correcto trasladar la larga experiencia de aquel país a nuestro modelo
(3). Existen diferencias significativas, no sólo en los textos sino también en el contexto (4), que impiden
semejante simplificación (5).
El propósito de este artículo es aportar algunos elementos para la construcción del modelo argentino de
compensaciones económicas, que permita identificar las principales semejanzas y diferencias respecto de sus
antecedentes comparados, y de este modo ir delineando la matriz local de la figura. Sin que ello signifique
sostener una ortodoxia, ni proponer una interpretación rígida del sistema vigente.
II. Las palabras claves
Ni bien se ingresa en el estudio de los textos legales salen a la luz las primeras palabras claves: matrimonio
y uniones convivenciales, divorcio y ruptura de la unión, desequilibrio económico y causa adecuada,
posibilidades patrimoniales y prestación económica.
Lo primero a señalar es que para que este derecho nazca debe existir un desequilibrio económico, una falta
de armonía entre las diferentes posibilidades patrimoniales de quienes han integrado una familia en calidad de
cónyuges o convivientes (6) . Por un lado, se requiere un desbalance entre las situaciones económicas de los
miembros de la pareja al momento de la ruptura; por otro, debe constatarse el empeoramiento de las condiciones
de quien la reclama. Aquí se exige un análisis comparativo entre su situación pasada (especialmente durante la
última etapa de la convivencia) (7) y la futura, debiendo observarse un descenso en sus posibilidades con pérdida
de oportunidades y dificultades para insertarse o reinsertarse en el mundo laboral (8).
Este desequilibrio es independiente de las reglas que se aplicaron al desenvolvimiento patrimonial de esa
pareja. Aunque muy probablemente se observe con más frecuencia en los matrimonios con separación de bienes
o en las convivencias sin pactos que prevean una distribución de bienes en forma solidaria o equitativa, también
puede existir entre cónyuges casados bajo comunidad de ganancias o convivientes con pactos convivenciales
asociativos.
Ahora bien, ¿por qué ese desajuste económico es merecedor de una respuesta jurídica?
Ciertamente, muchos cónyuges se divorcian y otros tantos convivientes le ponen fin a su proyecto común
sin que esas decisiones habiliten este tipo de reclamos. Pero hay casos en que el derecho no los autoriza a
desligarse totalmente de la suerte económica del otro. Y esto poco tiene que ver con el deber asistencial (9), que
resulta absolutamente excepcional entre divorciados, y prácticamente inexistente entre ex convivientes (10).

© Thomson Reuters Información Legal 1


Documento

La respuesta jurídica depende de la relación entre el proyecto compartido y las consecuencias perjudiciales
que provoca su cese o ruptura. Funciona cuando la forma en que se han organizado los cónyuges o convivientes,
la manera en que distribuyeron los roles y repartieron las responsabilidades, es causa adecuada del
empeoramiento económico de uno de ellos ante el divorcio o el cese de la unión.
La exigencia de esta relación causal tiene directa vinculación con los fundamentos de una figura que integra
la órbita de los derechos deberes derivados de las relaciones familiares, y se sustenta en la idea de
"responsabilidad" hacia aquellos con los cuales se ha compartido una etapa de la vida. Se deben en tanto existió
un proyecto familiar fundado en un matrimonio o una unión convivencial cuya extinción provoca el
empobrecimiento injusto de uno de sus miembros, que la ley no puede soslayar (11).
Cabría preguntarse entonces qué se busca con la compensación económica, cuál es su finalidad.
En principio, existe cierto consenso sobre lo que la figura no pretende. No está pensada para indemnizar al
otro por el daño moral provocado por la crisis o el desamor (12), no persigue mantener el nivel de vida que el
perjudicado tenía durante la convivencia; menos aún, igualar los patrimonios de los involucrados.
Más difícil resulta precisar qué es lo que se quiere obtener con esta incorporación legal. De algún modo, lo
que busca es corregir una suerte de inequidad que la finalización de la vida familiar produce en uno de los
miembros de la pareja y reequilibrar sus situaciones patrimoniales (no sólo estáticas sino también dinámicas).
Uno de los primeros pronunciamientos que resuelven sobre esta cuestión lo expresa con claridad: "Lo equitativo
y razonable no es aquí la búsqueda de una nivelación o igualación patrimonial entre las partes sino la
recomposición del correspondiente a uno de ellos por el 'empobrecimiento' —generalmente por la frustración o
postergación del crecimiento propio, pérdida de chances u oportunidades y ayudas que hubiere brindado— a la
par y vinculado al 'enriquecimiento' del otro, durante la convivencia"(13). En otras palabras, evitar que la
asignación de roles y funciones, acordadas durante la vida en común, provoque un perjuicio injusto en las
posibilidades de desenvolvimiento futuro de uno de los miembros de la pareja que se disuelve.
La idea central parece denotar un contenido estrictamente patrimonial y oneroso de la figura, despojado de
toda idea de liberalidad o mera gratificación. De algún modo se refleja la perspectiva de género, pues, aunque
cada uno de los miembros de la pareja sea titular de un derecho-deber inversamente correlativo con el que tiene
el otro, en la sociedad argentina actual son mayoritariamente las mujeres quienes todavía siguen relegando su
desarrollo personal en pos del proyecto familiar (14). En este contexto, puede servir de herramienta para
combatir la feminización de la pobreza (15). Tal como sostiene el fallo antes mencionado, "se busca compensar
el empobrecimiento econo´mico sufrido por uno con respecto al otro, causado por las renuncias en pos de la
asistencia o solidaridad familiar, que en contracara importan la posibilidad de quien no lo hace por el proyecto
común de vida de ambos, y se ve favorecido en poder abocarse al desarrollo de su proyecto industrial,
comercial, profesional o de vida laboral más allá de la familia, o lo hace en mayor medida que el otro"(16).
En principio, este reequilibrio debería lograrse mediante el aporte de un capital (17), sea en dinero, sea
mediante la transferencia del dominio de un bien. También podría cumplirse mediante la entrega de un bien en
uso o usufructo, o de una suma de dinero pagada en cuotas durante un plazo determinado. Vencido ese plazo, se
presume que se han restablecido las condiciones de equidad y superado los perjuicios que la vida familiar y la
extinción de la pareja produjeron. Con ello se persigue lograr una cierta autosuficiencia del beneficiario y así
evitar el estigma que genera la dependencia económica del pago de una renta indefinida.
Sin embargo, esto no siempre es posible. Razones de edad, salud o formación profesional pueden generar
entre los cónyuges un desequilibrio menos coyuntural, más profundo y definitivo, que resulte imposible de
revertir (18). Sólo en estos casos la ley autoriza que la prestación sea por tiempo indeterminado, y entonces la
naturaleza estrictamente patrimonial adquiere matices asistenciales que encuentran un fundamento más
solidario. Ante la dificultad para lograr el reequilibrio, la única forma de compensar los sacrificios personales
del ex cónyuge es mediante un aporte económico sostenido en el tiempo.
Doctrinarios y operadores se plantean si la independencia económica de los cónyuges o convivientes impide
el reclamo. El Supremo Tribunal español analizó esta hipótesis con una respuesta negativa: "En principio, la
mera independencia económica de los esposos no elimina el derecho de uno de ellos a recibir una pensión, pues
a pesar de que cada cónyuge obtenga ingresos puede haber desequilibrio cuando los ingresos de uno y otro sean
absolutamente dispares"(19), y esta disparidad tenga un carácter desequilibrante. Sin embargo, esta doctrina pone
énfasis en la relación causal. Agrega que "no basta la mera consideración del desequilibrio patrimonial, en sí
mismo considerado, sino que debe valorarse la perspectiva causal que lo sustente ya en relación con la situación
de derechos y obligaciones resultante tras el divorcio, como, en su caso, con la mayor dedicación a la familia o a
la actividad profesional o empresarial del otro cónyuge anterior a la ruptura matrimonial"(20).
III. El problema de la cuantificación
© Thomson Reuters Información Legal 2
Documento

Uno de los temas más complejos, y que mayor ansiedad provoca entre los operadores jurídicos gira en torno
de la cuantificación del reclamo (21). No sólo por exigencias formales (dado que los códigos procesales imponen
precisar el objeto del reclamo), sino también por razones de orden fiscal.
En verdad, la primera jurisprudencia se ha mostrado bastante flexible con respecto a esta carga procesal, lo
que arroja cierta tranquilidad. La Cámara Nacional Civil, sala I, rechazó la defensa de defecto legal opuesta por
el demandado con fundamento en que la accionante omitió expresar el monto reclamado. Para así resolver
entendió que la omisión no colocaba al demandado en un estado de indefensión que le impidiera o dificultara la
contestación de la demanda o el ofrecimiento de pruebas conducentes a los fines de la dilucidación de la
cuestión que conforma el objeto del reclamo. Destacó además que no se debió a un mero olvido sino que, por el
contrario, obedeció a un proceder deliberado de la actora, quien explicó las razones por las que entendía que no
podía precisar el monto de su reclamo (22).
Los arts. 442 CCyC (matrimonio) (23) y 525 CCyC (unión convivencial) (24) proporcionan una serie de
pautas que sirven de guía para determinar si se configura el desequilibrio causado y, en caso de comprobarse,
cuál debería ser el monto de la compensación a fijar. Es decir, no sólo son parámetros para decidir la
procedencia del reclamo, sino también para su cuantificación. De este modo, el texto legal vigente evita la
polémica que se generó en la doctrina y jurisprudencia española en torno de la interpretación del art. 97 del
Código Civil español, que dio lugar a dos posturas: una objetiva, que sostuvo que las pautas indicadas en la
norma sólo sirven para determinar la cuantía, y otra subjetiva —a la que adhieren nuestras normas—, que
consideró que, además, deben utilizarse para evaluar si existió o no desequilibrio económico compensable (25).
Estos indicadores refieren a las condiciones existentes al comienzo de la vida en común, la articulación
posterior de roles y responsabilidades, las circunstancias configuradas al tiempo de la ruptura y su evolución en
un futuro previsible. Aunque algunos sean más importantes o frecuentes que otros (dedicación al cuidado de los
hijos, colaboración en el trabajo del otro), ninguno es de por sí definitorio; en todos los casos la decisión judicial
deberá fundarse en una compleja tarea de ponderación del juego entre ellos (26).
La determinación del quantum de un reclamo en el que se deben valorar elementos subjetivos nunca es tarea
fácil porque deja abierto un amplio espacio para la discrecionalidad judicial, de igual modo que sucede con
otros supuestos como, por ejemplo, la cuantificación de las consecuencias no patrimoniales de los daños (art.
1741 CCyC). Por eso debe cumplirse a rajatabla la manda del art. 3º CCyC, que impone a los jueces el deber de
fundar sus decisiones razonablemente; caso contrario, sus sentencias podrán ser tachadas de arbitrariedad. El
fallo dictado por la Cámara de Apelaciones de Junín ha ponderado, especialmente, estas circunstancias
personales de las partes al modificar lo resuelto por el a quo (que había fijado una renta mensual sin plazo). En
su lugar estipuló el monto de la compensación en una suma única (ciento cincuenta mil pesos), pagadera en tres
cuotas (27).
IV. El paso del tiempo y el derecho a la compensación
El transcurso del tiempo no resulta inocuo para el ejercicio de los derechos. En materia de compensaciones
tiene variados efectos. Incide sobre los presupuestos de procedencia, ya que, aunque la ley no lo diga
expresamente, el tiempo que duró la unión, el matrimonio o la separación de hecho serán gravitantes para la
determinación del desequilibrio causado. También puede provocar la caducidad de la acción o la prescripción
del reclamo.
1. La acción caduca
El ejercicio de la acción para reclamar la compensación encuentra parámetros temporales concretamente
definidos por la ley, que sólo la mantiene latente durante el plazo de seis meses. Transcurrido ese tiempo se
extingue de un modo irreversible. Este plazo se computa desde el divorcio firme o la ruptura de la unión en los
términos del art. 523 CCyC.
La brevedad tiene directa relación con la finalidad de la figura: resolver las cuestiones patrimoniales
pendientes sin mayores dilaciones y garantizar —o generar las condiciones— para el sostenimiento autónomo
del beneficiario (28). En España, la oportunidad del reclamo es más rigurosa y se encuentra limitada al marco de
la separación personal o el divorcio.
La jurisprudencia argentina registra algunos precedentes que han analizado esta cuestión (29), no sin ciertas
dificultades (30).
2. Consecuencias de la separación de hecho previa de los cónyuges
La separación de hecho es una situación fáctica que se produce entre los cónyuges y acarrea el cese del
proyecto de vida en común de modo que ya no se comparten esfuerzos ni beneficios. Tiene importantes
consecuencias prácticas de naturaleza patrimonial, pues el divorcio que posteriormente se dicte producirá la
© Thomson Reuters Información Legal 3
Documento

extinción de la comunidad con efecto retroactivo a la fecha de esa separación (arts. 475 y 480 CCyC). Es
exclusiva del matrimonio, en tanto resulta impensable para las uniones convivenciales, cuyo elemento
definitorio es la convivencia (31).
La separación de hecho no habilita el reclamo de una compensación económica (que sólo puede concretarse
en el contexto del divorcio). Entre los separados de hecho sólo funciona el deber asistencial que autoriza la
petición de alimentos (conf. art. 432 CCyC), sin perjuicio de la facultad de acordarla en el convenio regulador
de los efectos del divorcio, negociado durante este período temporal (art. 438 CCyC).
Dado que, para tener derecho a la compensación, el desequilibrio debe existir al momento de la ruptura de la
vida en común (32), ¿cómo juega la separación de hecho previa? ¿Podría reclamarse su pago luego en el
divorcio, con fundamento en el desequilibrio ya pasado? La respuesta es dudosa cuando la separación ha sido
prolongada y el equilibrio ya se ha restablecido (33). Sin embargo, habría que atender al mecanismo
implementado para lograrlo, pues si ha sido gracias al aporte asistencial o alimentario del otro cónyuge (que se
extingue con el divorcio), la compensación no debería descartarse. En estos casos no se descarta la doctrina del
TS español, que admitió el reclamo con fundamento en que la prestación alimentaria recibida durante todo ese
tiempo "ocultaba" el desequilibrio existente al momento de la separación (34).
V. Modificación de la compensación fijada o acordada
Hasta aquí se han mostrado algunas de las similitudes entre el modelo argentino y su fuente española, sin
dejar de aclarar que la traslación de aquella experiencia debe realizarse con mucha precaución, pues se
encuentra fuertemente condicionada por razones de contexto.
Diferencias más significativas entre ambos sistemas comienzan a observarse cuando se abordan las
posibilidades de modificación de la compensación fijada y las causales de extinción del derecho. En este punto,
el art. 100 del Código español estipula: "Fijada la pensión y las bases de su actualización en la sentencia de
separación o de divorcio, sólo podrá ser modificada por alteraciones sustanciales en la fortuna de uno u otro
cónyuge". En el derecho argentino no se prevén mecanismos de actualización ni posibilidades de modificación
de la suma o la prestación con fundamento en alteraciones sustanciales de la fortuna de los involucrados. La
única referencia legal puede extraerse de las reglas generales del procedimiento de divorcio. El art. 440 CCyC
autoriza la revisión del convenio homologado o la decisión judicial, siempre que la situación tenida en miras al
momento del acuerdo o la sentencia se haya modificado.
Ante este panorama cabe la pregunta: ¿Es posible modificar o extinguir una compensación acordada o fijada
si más tarde cambian las circunstancias que le han dado fundamento? Las notas esenciales de la figura parecen
inclinar el razonamiento hacia la respuesta negativa.
Como regla, la compensación fijada en una suma determinada pagadera en cuotas, o en una renta mensual
por un plazo de meses o años, presupone que la sentencia o el acuerdo ha valorado las condiciones del
desequilibrio y el tiempo necesario para que pueda ser superado. Se destaca la naturaleza patrimonial del
derecho y, consecuentemente, no resultaría razonable modificar lo acordado o estipulado por el juez, de igual
modo que no sería posible modificar una sentencia de liquidación de comunidad que condene al pago de una
recompensa en cuotas. En conclusión, en estos casos, el monto de la compensación no se encontraría supeditado
a situaciones sobrevinientes que hagan variar las condiciones (35) Sin embargo, si en forma excepcional la
compensación se fijó por un plazo indeterminado, la respuesta parece matizarse dado el mayor componente
asistencial que suele tener en estos casos. Aunque la ley no habla de "pensión vitalicia" sino de una prestación
por tiempo indeterminado, en la mayoría de los casos funciona de un modo semejante. Y la indeterminación del
plazo podría autorizar la revisión y modificación del monto o la modalidad de cumplimiento ante una
modificación sustancial de las circunstancias; especialmente si estos cambios no podían preverse al momento de
la fijación (por ejemplo, mejora sustancial de la fortuna del acreedor por el cobro de una herencia, desempleo,
enfermedad o imposibilidad del deudor de obtener recursos, etc.).
VI. Extinción de la compensación fijada o acordada
Otra muestra del ADN argentino de la figura en estudio se detecta en las causas de extinción. ¿Cómo debe
interpretarse el silencio del CCyC en este punto?
En primer lugar, no quedan dudas de que en tanto derecho patrimonial de naturaleza personal o real, la
compensación se extingue por cumplimiento íntegro de lo debido, de la condición resolutoria a la que estaba
sujeta o del plazo de cumplimiento. También se extingue por prescripción. Si ha sido fijada en un pago único o
en cuotas, en el plazo genérico de cinco años (conf. art. 2560 CCyC), y si lo fue en forma de renta, a los dos
años (conf. art. 2562 CCyC).
En cambio, no parece admitirse el cese por el cambio de circunstancias personales o familiares, tal como

© Thomson Reuters Información Legal 4


Documento

sucede en España, donde el matrimonio o la convivencia marital la extinguen (art. 101 CE). Como regla, la
naturaleza patrimonial y la finalidad compensadora de la figura la protegen de estos cambios y el derecho no
debería decaer por más que el beneficiario rehaga su vida de pareja. Sin embargo, si excepcionalmente la
compensación se fijó a modo de renta por tiempo indefinido, la existencia de un nuevo obligado alimentario,
que sea además corresponsable del mantenimiento del hogar, podría inclinar la respuesta en favor de esta
extinción. De cualquier modo, habrá que estar al caso concreto y resolverlo despojado de dogmatismos.
VII. La compensación económica y la muerte
Una vez fijada la compensación por sentencia judicial o acordada por las partes, nace un derecho —personal
o real, según el caso (36) — que ingresa al patrimonio del acreedor con todas las implicancias legales que ello
representa.
La muerte del acreedor o del deudor produce la apertura de la sucesión, la transmisión de los derechos y su
adquisición por parte de los sucesores. ¿Qué efectos tiene frente a la compensación económica?
El art. 2277 CCyC expresa: "La herencia comprende todos los derechos y obligaciones del causante que no
se extinguen por su fallecimiento". De esta manera reconoce un amplio espectro de derechos transmisibles (37) y
remite a las diferentes disposiciones que a lo largo del articulado contienen referencias expresas a la extinción o
transmisión de los derechos por causa de muerte. Asimismo, el art. 2280 CCyC clarifica la situación de los
herederos señalando que "Desde la muerte del causante, los herederos tienen todos los derechos y acciones de
aquél de manera indivisa, con excepción de los que no son transmisibles por sucesión, y continúan en la
posesión de lo que el causante era poseedor".
Como regla, los derechos patrimoniales forman parte del caudal relicto (38); éstos son los derechos que
según su contenido no están ligados a la personalidad individual de su titular, por lo que cabe separarlos de él y
trasmitirlos a otro; sin embargo, esta regla no es absoluta ya que existen supuestos en que la transmisión no es
posible (39).
Si la compensación ha sido pactada en un convenio o pacto convivencial, su naturaleza contractual torna
aplicable lo dispuesto en el art. 1024 del nuevo Código Civil y Comercial que consagra el principio de
transmisibilidad de los derechos y obligaciones derivados de los contratos: "Los efectos del contrato se
extienden, activa y pasivamente, a los sucesores universales", y luego de sentar el principio general, enumera las
excepciones a la transmisibilidad de los efectos de los contratos: a) cuando las obligaciones que de él nacen sean
inherentes a la persona; b) cuando la transmisión sea incompatible con la naturaleza de la obligación, o c)
cuando la transmisión esté prohibida por una cláusula del contrato o la ley.
En lo que aquí interesa, los efectos de la muerte pueden ser analizados desde una triple perspectiva: a)
muerte del deudor de una compensación económica fijada o pactada; b) muerte del beneficiario, y c) cese de la
vida en común por muerte.
1. Muerte del deudor
A diferencia de los precedentes del derecho comparado, el CCyC no se ocupa de los efectos de la muerte del
deudor de la compensación. En España, el derecho al cobro no se extingue, aunque los herederos pueden
solicitar la reducción o supresión de aquélla si el caudal hereditario no pudiera satisfacer las necesidades de la
deuda o afectara a sus derechos en la legítima (art. 101 CE) (40).
En la matriz argentina resulta necesario formular algunas precisiones:
El carácter patrimonial del derecho lo ubica como integrante del acervo sucesorio y, por ello, la deuda del
causante pasa a los herederos, quienes se encuentran obligados a darle cumplimiento. Las relaciones entre el ex
cónyuge o conviviente supérstite (acreedor) y los herederos, se rigen por las reglas sucesorias antes señaladas y,
atento a su naturaleza onerosa, no cabría autorizar a los sucesores a solicitar su reducción ni priorizar la porción
legítima.
Sentada la regla, la excepción podría darse cuando el supérstite tiene derecho a la compensación por un
plazo indeterminado. No parece razonable trasladarle la obligación indefinida a los herederos (41); tampoco sería
lógico desconocer el fundamento solidario y asistencial que la compensación suele tener en estos casos. Esta
situación podría justificar la intervención de la seguridad social y, si se dan las condiciones legales, aplicar la
protección que brinda el sistema previsional como sustitutivo del aporte que realizaba el ex cónyuge fallecido.
En el derecho argentino, la regulación de la pensión por fallecimiento es muy anterior al CCyC, y todavía no ha
sido adaptada al nuevo derecho familiar (ley 24.241). Aunque existen algunos proyectos de reforma, mientras
esta modificación no se concrete será necesario armonizarlos por la vía interpretativa.
Recuérdese que la enumeración de los legitimados para cobrar la pensión comprendida en el art. 53 incluye

© Thomson Reuters Información Legal 5


Documento

a la viuda, el viudo, la conviviente o el conviviente (42). Además, se ocupa de los cónyuges divorciados (dentro
del marco del viejo divorcio subjetivo) y estipula que él o la conviviente excluirá al cónyuge supérstite cuando
éste hubiere sido declarado culpable de la separación personal o del divorcio. En caso contrario, y cuando él o la
causante hubiere estado contribuyendo al pago de alimentos o éstos hubieran sido demandados judicialmente, o
el o la causante hubiera dado causa a la separación personal o al divorcio, la prestación se otorgará al cónyuge y
al conviviente por partes iguales (43) . La jurisprudencia ha evolucionado en sentido favorable a reconocer el
derecho a pensión del supérstite divorciado, siempre y cuando tenga realmente un carácter sustitutivo, en
función del apoyo económico que, en vida, le proporcionaba el causante (44).
Volviendo al CCyC, los alimentos posdivorciales están previstos con un carácter absolutamente excepcional
y por ello la articulación entre el acceso a la pensión por fallecimiento y los efectos del divorcio incausado
deberá reinterpretarse. Si el causante pagaba alimentos al ex cónyuge enfermo, no habría dudas de que estaría
legitimado también para cobrar la pensión (aunque podría concurrir con el nuevo cónyuge o conviviente).
También tendría este derecho el divorciado que cobra alimentos de toda necesidad (art. 434, inc. b]) (45), aunque
aquí habría que analizar la incidencia de la temporalidad de esta obligación alimentaria.
Respecto de la legitimación del cónyuge que cobra compensaciones económicas, interesa revisar el derecho
español, pues el art. 220 de la Ley General de Seguridad Social, que se ocupa de la pensión de viudedad en
supuestos de separación, divorcio o nulidad matrimonial (46), exige para su pago que el supérstite sea acreedor
de la pensión compensatoria a que se refiere el art. 97 del Código Civil, y que esta pensión quede extinguida a la
muerte del causante. Incluso, para el supuesto de que la cuantía de la pensión por fallecimiento fuera superior a
la compensatoria, dispone su reducción hasta alcanzar el monto de esta última.
El traslado automático de esta solución es dudoso (47). Como se anticipó, si la compensación fue fijada en
una suma determinada, la obligación de pagarla recae sobre los herederos, quienes deben hacerle frente con el
activo de la sucesión. Sin embargo, como señalé más arriba, sí podría funcionar para los casos excepcionales de
compensación económica fijada sin límite temporal.
2. Muerte del acreedor
La compensación pautada en una suma determinada y dividida en cuotas (48) configura un derecho personal
que integra el patrimonio del causante. Este crédito compone el acervo hereditario en las mismas condiciones
que todos los derechos patrimoniales que se transmiten por muerte. Sin embargo, si fue fijada sin plazo, el
carácter personalísimo parece acentuarse y entonces quedaría comprendida dentro de las excepciones legales.
En consecuencia, la compensación se extingue.
Otros supuestos en los que la prestación se extingue son aquellos en los cuales se ha comprometido un
derecho real desmembrado como, por ejemplo, el derecho de usufructo (art. 2140), de uso (conf. art. 2155), o de
habitación (conf. el art. 2160). Los autores que analizaron esta cuestión durante la vigencia del Código derogado
han concordado en que el fundamento de esta caducidad radica en que estos derechos son considerados como
"inherentes a la persona", por cuanto están destinados primordialmente a satisfacer las necesidades directas de
sus titulares (49).
3. Cese de la vida en común por muerte
Otra cuestión, que marca algunas diferencias notorias frente a las fuentes del derecho comparado, es la
posibilidad de reclamar compensaciones económicas cuando la unión convivencial se extinguen por muerte.
Mientras que entre cónyuges la muerte produce la extinción del derecho a reclamar una compensación a los
herederos, condición que por otra parte el propio cónyuge tiene en muchos casos (además de su carácter de
socio de la comunidad de ganancias, si éste ha sido el régimen aplicable), el conviviente supérstite sí puede
reclamarla a los herederos.
Tal como señala el art. 524 CCyC, la muerte configura uno de los supuestos hipotéticos que habilitan la
acción, en tanto es una causal de cese enumerada en el art. 523 CCyC y, como resulta lógico, los legitimados
pasivos son los herederos del ex conviviente fallecido.
Interpuesta la demanda ante el juez del sucesorio (50), el ex conviviente supérstite sería colocado en el rango
de acreedor de la sucesión. Aunque esta afirmación no resulta pacífica, se coincide con la opinión que sostiene
que "no estamos ante una carga sino una deuda puesto que tienen su origen en la convivencia. Si bien de manera
superficial parecería que es la muerte la que lo origina, cuando se profundiza no caben dudas que es la propia
convivencia la fuente de la obligación, resultando la muerte el acontecimiento que lo efectiviza"(51).
VIII. Para el cierre
En este ensayo me he propuesto reflexionar sobre conceptos claves de las compensaciones económicas,

© Thomson Reuters Información Legal 6


Documento

indicar el impacto de sus fuentes e identificar semejanzas y diferencias, con la idea de ofrecer puntos de partida
para contribuir a compaginar la matriz argentina de la figura.
Por eso me he focalizado especialmente en las posibilidades de modificación y extinción de la
compensación fijada o convenida. Entiendo que las diferencias existentes no deben perderse de vista si se quiere
delimitar con precisión el verdadero significado de la herramienta en estas latitudes.
De este modo he tratado de colaborar en el debate sobre esta nueva figura, y realizar aportes, siempre
provisorios, sobre cuestiones que apenas comienzan a ser exploradas por la doctrina nacional.
(1) Entre otros, ARIANNA, Carlos A., "Reflexiones sobre las prestaciones posdivorcio. Apuntes para una
reforma", RDF, nro. 52, 2011, p. 33; MEDINA, Graciela, "Compensación económica en el Proyecto de
Código", LA LEY 20/12/2012, 1; PELLEGRINI, María Victoria, comentario arts. 441 y 442, en
KEMELMAJER, Aída — LLOVERAS, Nora — HERRERA, Marisa (dirs.), "Tratado Derecho de Familia", t. I,
Rubinzal Culzoni, Santa Fe, 2014; DUPRAT, Carolina, comentario arts. 438 a 440, en KEMELMAJER, Aída
— LLOVERAS, Nora — HERRERA, Marisa (dirs.), "Tratado Derecho de Familia", ob. cit., t. I; HERRERA,
Marisa, comentario arts. 441 y 442, en LORENZETTI, Ricardo L. (dir.), Rubinzal Culzoni, Santa Fe, t. II, 2015,
ps. 756 y sigtes; SOLARI, Néstor E., "Las prestaciones compensatorias en el Proyecto de Código", RDFyP
2012 (octubre) p. 3; IRIGOYEN TESTA, Matías, "Fórmulas para calcular la compensación económica",
ponencia Comisión 3, JNDC, 2015. Ver también el ejemplar nro. 78 de la Revista especializada de Derecho de
Familia (RDF), que se encuentra especialmente dedicado a los alimentos y a las compensaciones económicas
(en prensa).
(2) En el derecho español existen dos mecanismos compensatorios. El primero, previsto en el art. 97 CE
como una consecuencia del divorcio, aplicable cualquiera que sea el régimen patrimonial matrimonial. El
segundo, que sólo funciona en el régimen de separación de bienes y se encuentra previsto en el art. 1438 CE,
por el que se pretende corregir la situación de desigualdad patrimonial que genera la disparidad en la dedicación
de los cónyuges al hogar. Debe aclararse que el derecho argentino ha seguido el primer sistema. La norma que
funciona como fuente directa expresa: "El cónyuge al que la separación o el divorcio produzca un desequilibrio
económico en relación con la posición del otro, que implique un empeoramiento en su situación anterior en el
matrimonio, tendrá derecho a una compensación que podrá consistir en una pensión temporal o por tiempo
indefinido, o en una prestación única, según se determine en el convenio regulador o en la sentencia. A falta de
acuerdo de los cónyuges, el Juez, en sentencia, determinará su importe teniendo en cuenta las siguientes
circunstancias: 1ª Los acuerdos a que hubieran llegado los cónyuges. 2ª La edad y el estado de salud. 3ª La
calificación profesional y las probabilidades de acceso a un empleo. 4ª La dedicación pasada y futura a la
familia. 5ª La colaboración con su trabajo en las actividades mercantiles, industriales o profesionales del otro
cónyuge. 6ª La duración del matrimonio y de la convivencia conyugal. 7ª La pérdida eventual de un derecho de
pensión. 8ª El caudal y los medios económicos y las necesidades de uno y otro cónyuge. 9ª Cualquier otra
circunstancia relevante. En la resolución judicial se fijarán las bases para actualizar la pensión y las garantías
para su efectividad". Este artículo ha sido redactado conforme a la Ley 15/2005, de 8 de julio, por la que se
modifican el Código Civil y la Ley de Enjuiciamiento Civil en materia de separación y divorcio (BOE nro. 163,
de 9/7/2005, ps. 24458-24461).
(3) Para un estudio de la figura en el derecho español ver, entre otros: Belio Pascual, Ana Clara, La pensión
compensatoria, Tirant lo Blanch, Valencia, 2013; Campuzano Tomé, Herminia, La pensión por desequilibrio
económico en los casos de separación y divorcio. Especial consideración de sus presupuestos de otorgamiento,
Bosch, Barcelona, 1986; Campo Izquierdo, Ángel Luis, "La pensión compensatoria", Boletín Derecho de
Familia 1/11/2011, http://www.elderecho.com/civil/pension-compensatoria_11_336805001.html; Roca Trias,
Encarnación, Familia y cambio social (De la "casa" a la persona), p. 148; MIRALLES GONZÁLEZ, Isabel, "La
compensación económica por razón de trabajo en el Libro Segundo del Código Civil de Cataluña: algunas
cuestiones civiles y fiscales", Indret 1/12, Barcelona, enero 2012, http://www.indret.com/pdf/871_es.pdf;
Zarraluqui Sánchez-Eznarriaga, Luis, La pensión compensatoria en la nueva ley del divorcio: su
temporalización y su sustitución, Sevilla, 2005; Berrocal Lanzarot, Ana Isabel, "Tendencias actuales en torno a
la pensión compensatoria o pensión por desequilibrio en España", Actualidad Jurídica Iberoamericana, nro. 5
bis, noviembre 2016, ps. 9/69.
(4) Entre otros ejemplos, recuérdese que el Código español prevé dos instituciones jurídicas diferentes para
resolver las crisis matrimoniales: el divorcio y la separación judicial, no reconoce alimentos posdivorcio y no
regula las uniones convivenciales (parejas de hecho o estables como las denominan algunas legislaciones
forales).
(5) Ver trabajos anteriores en los cuales he reseñado la estructura de otros sistemas legales y sostenido los

© Thomson Reuters Información Legal 7


Documento

perfiles propios de la institución en la Argentina. Entre otros, MOLINA DE JUAN, Mariel, "Alimentos y
compensaciones económicas", en KEMELMAJER DE CARLUCCI, Aída — MOLINA DE JUAN, Mariel
(dirs.), Alimentos, ob. cit., t. I, ps. 299/ 346.
(6) El concepto jurídico de desequilibrio económico ha sido estudiado en un trabajo anterior a cuya lectura
se remite ("Comprensión y extensión del concepto de desequilibrio en las compensaciones económicas", RDF,
nro. 74, 2016, p. 129).
(7) De igual modo, STS España 2879/2013, íd. Cendoj: 28079110012013100295, Consejo General del
Poder Judicial. Ver también Castelli, Mireille D. — Goubau, Dominique, Le droit de la famille au Québec,
5ème éd., Univ. Laval, 2005, Canada, p. 149.
(8) STS ,14/3/2011 (Tol 2080803) y 16/11/2012 (Tol 2685953). En palabras de Medina, importa un
descenso en el nivel de vida efectivamente gozado en el transcurso de la relación, con independencia de la
situación de necesidad mayor o menor del acreedor, dada la naturaleza especialmente no alimenticia de la
misma, pero teniendo en cuenta la expectativa de bienestar económico que pudiera haber creado el solicitante
con base en las condiciones bajo las cuales se hubiera desarrollado y conformado la vida conyugal (Medina,
Graciela, "Compensación económica en el Proyecto de Código", ob. cit.)
(9) Aunque en algunos supuestos excepcionales influidos por la edad, salud o tiempo de la convivencia, la
prestación puede tener un componente asistencial; no es determinante. Su reconocimiento no se encuentra
condicionado a comprobación de una situación de necesidad del que lo reclama.
(10) Siempre queda a salvo la posibilidad de acordar una prestación alimentaria, ya sea mediante un
convenio entre cónyuges (arts. 434 y 439), sea mediante un pacto convivencial por el que se prevean los efectos
de una eventual ruptura (arts. 513 y sigtes.).
(11) El fundamento de la figura no se identifica totalmente con el enriquecimiento sin causa, aunque
observa mayor proximidad que respecto de otras figuras (compulsar "Renuncia y compensación económica.
Diálogo entre dos posiciones antagónicas", Revista de Derecho Privado y Comunitario, 2017 —en prensa—).
(12) Conclusiones Jornadas Nacionales de Derecho Civil 2015 (Bahía Blanca), Comisión 3, "Daños".
(13) CCiv. y Com. Junín, 25/10/2016, "G., M. A. c. D. F., J. M.
s/alimentos",http://www.scba.gov.ar/includes/descarga.asp?id=35840&n=Ver%20sentencia%20(causa%20N%B07276).pdf.
(14) Un trabajo publicado en Francia indica que el 96% de las prestaciones compensatorias son reconocidas
en beneficio de mujeres. Compulsar Sayn, Isabelle, "La prestation compensatoire en France", Actualidad
Juri´dica Iberoamericana, IDIBE, nro. 5 bis, noviembre 2016, ps. 101 y sigtes.
(15) Comparte la perspectiva de género de la figura Revsin, Moira, "La compensación económica familiar
en el nuevo régimen civil", RDF, nro. 69, 2015, p. 107.
(16) CCiv. y Com. Junín, 25/10/2016, "G., M. A. c. D. F., J. M.
s/alimentos",http://www.scba.gov.ar/includes/descarga.asp?id=35840&n=Ver%20sentencia%20(causa%20N%B07276).pdf.
(17) Las sucesivas reformas de la figura en el derecho francés desde el año 1975 al 2004 dan cuenta de la
preocupación por el cumplimiento de la prestación a la manera de pago de un capital único. Datos de
publicación de mayo de 2013 indican que nueve de cada diez prestaciones se fijan en forma de capital.
BEKMOKTAR, Z. — Mansuy, J., Infostat Justice, nro. 144,
http://www.justice.gouv.fr/budget-et-statistiques-10054/infostats-justice-10057.
(18) Tal parecería ser la situación resuelta por la CApels. Río Cuarto, 10/8/2016, "A., S. E. c. V., E. J.
s/divorcio vincular contencioso", Rubinzal Online, cita: RC J 4665/16.
(19) STS España, 10/3/2009, 17/7/2009, 22/7/2011, 4/12/2012, 16/11/2012, 22/6/2012, 19/2/2014,
3/11/2015.
(20) STS España, 20/2/2014, rec. 2489/2012; ver también STS España, 10/3/2009, 17/7/2009, 22/7/2011,
4/12/2012, 16/11/2012, 22/6/2012, 19/2/2014, 3/11/2015; STS España, 20/2/2014, rec. 2489/2012.
(21) Ver, entre otros, IRIGOYEN TESTA, Matías, "Compensación económica: aplicación de fórmulas al
primer fallo de Cámara", RDF 78-2017. Las fórmulas simplemente colaboran con la obtención del precio final
de la operación.
(22) CNCiv., sala I, 13/9/2016, "M. L. N. E. c. D. B., E. A. s/fijación de compensación — arts. 524 y 525
del Código Civil y Comercial", LA LEY 7/11/2016, 5; AR/JUR/64925/2016.
(23) El art. 442 enuncia: "El estado patrimonial de cada uno de los cónyuges al inicio y a la finalización de
la vida matrimonial; la dedicación que cada cónyuge brindó a la familia y a la crianza y educación de los hijos

© Thomson Reuters Información Legal 8


Documento

durante la convivencia y la que debe prestar con posterioridad al divorcio; la edad y el estado de salud de los
cónyuges y de los hijos; la capacitación laboral y la posibilidad de acceder a un empleo del cónyuge que solicita
la compensación económica; la colaboración prestada a las actividades mercantiles, industriales o profesionales
del otro cónyuge; la atribución de la vivienda familiar, y si recae sobre un bien ganancial, un bien propio, o un
inmueble arrendado. En este último caso, quién abona el canon locativo".
(24) El art. 525 enumera: "El estado patrimonial de cada uno de los convivientes al inicio y a la finalización
de la unión; la dedicación que cada conviviente brindó a la familia y a la crianza y educación de los hijos y la
que debe prestar con posterioridad al cese; la edad y el estado de salud de los convivientes y de los hijos; la
capacitación laboral y la posibilidad de acceder a un empleo del conviviente que solicita la compensación
económica; la colaboración prestada a las actividades mercantiles, industriales o profesionales del otro
conviviente; la atribución de la vivienda familiar".
(25) BELIO PASCUAL, Ana Clara, La pensión compensatoria, ob. cit., ps. 74 y sigtes.
(26) La jurisprudencia del ST español ofrece numerosos ejemplos sobre la articulación entre ellos. En un
fallo afirmó que la diferencia salarial de los cónyuges en forma aislada no es suficiente para constatar la
existencia de un auténtico desequilibrio si a quien solicita la pensión se le ha atribuido la vivienda, o el deudor
ha asumido el pago de deudas de la comunidad (STS España, 22/6/2011, nro. 5570/2011).
(27) CCiv. y Com. Junín, 25/10/2016, "G., M. A. c. D. F., J. M.
s/alimentos",http://www.scba.gov.ar/includes/descarga.asp?id=35840&n=Ver%20sentencia%20(causa%20N%B07276).pdf.
(28) ...
(29) CNCiv., sala J, 7/10/2016, "S., A. A. c. P., O. R. s/fijacio´n de compensación arts. 524, 525 CCyC".
(30) JMenor y la Familia Resistencia nro. 6, 16/5/2016. Ver también mi comentario al fallo "B., A. G. c.
M., H. M. s/compensación económica. Compensaciones económicas y derecho transitorio. Donde no hubo
derecho no hay acción, LA LEY 5/9/2016, 7; fallo comentado: C1ªCiv. y Com. San Isidro, sala III, 12/5/2016,
"O., L. F. c. Y., M. E. s/acción compensación económica", cita online: AR/DOC/2635/2016 LL 2016-E, 7.
(31) Conf. PELLEGRINI, María Victoria, "La separación de hecho previa y el efecto extintivo de la
sentencia de divorcio", Diario Suplemento Derecho Civil, Bioe´tica y Derechos Humanos, nro. 10, 26/4/2016.
(32) STS España 2879/2013, íd., Cendoj: 28079110012013100295, Consejo General del Poder Judicial.
(33) La Corte de Casación francesa, en una decisión de 24/9/2014, confirmó la denegación de un beneficio
ya que los cónyuges estaban separados de hecho desde hacía veinte años, habían liquidado su comunidad y ya
no tenían más intercambios económicos. Entendió que la disparidad de condiciones de vida entre los cónyuges
no respondía al divorcio decretado (ampliar en Sayn, Isabelle, "La prestation compensatoire en France",
Actualidad Jurídica Iberoamericana, IDIBE, nro. 5 bis, noviembre 2016, p. 112).
(34) STS España, 9/2/2010: "Procede declarar que el desequilibrio que genera el derecho a la pensión
compensatoria debe existir en el momento de la ruptura matrimonial, aunque se acuerde el pago de alimentos a
uno de los cónyuges, sin que el momento del divorcio permita examinar de nuevo la concurrencia o no del
desequilibrio y sin que la extinción del derecho de alimentos genere por sí mismo el derecho a obtener la
pensión compensatoria". El fallo, cuya ponente fue Roca Trías, estima el recurso de casación interpuesto por la
esposa divorciada, y fija criterio doctrinal en relación con las discrepancias existentes entre las Audiencias
Provinciales sobre la posibilidad de convertir los alimentos acordados en la separación en pensión
compensatoria.
(35) Ésta es la opinión de DUPRAT, Carolina, comentario arts. 438 a 440, en KEMELMAJER, Aída —
LLOVERAS, Nora — HERRERA, Marisa (dirs.), "Tratado Derecho de Familia", ob. cit., t. I, p. 409.
(36) Conforme el art. 441 CCyC, "puede pagarse con dinero, con el usufructo de determinados bienes o de
cualquier otro modo que acuerden las partes o decida el juez".
(37) Conf. Fundamentos elevados por la Comisión Redactora del Proyecto de Código Civil y Comercial
(expte. 884 -12-PE).
(38) Ampliar en KEMELMAJER DE CARLUCCI, Aída — MOLINA DE JUAN, Mariel, "El caudal relicto
(actualización)", en PÉREZ LASALA, José Luis, "Derecho sucesorio", Rubinzal Culzoni, Santa Fe, 2014, ps.
201-288.
(39) AZPIRI, Jorge O., "Derecho sucesorio", 4ª ed. actualizada y ampliada, Hammurabi, Buenos Aires,
2006, p. 75.
(40) CF art. 280: La obligación de pagar la prestación pesa asimismo sobre el acervo sucesorio, del cual se

© Thomson Reuters Información Legal 9


Documento

deberá extraer lo necesario y será soportada por todos los herederos, que quedan obligados hasta el límite del
activo sucesorio. Responden también los legatarios particulares en proporción a su beneficio.Los herederos de
común acuerdo pueden decidir las formas y modalidades de pago.
(41) El derecho francés resuelve el problema estipulando la conversión de la obligación en una suma fija,
inmediatamente exigible.
(42) En estos casos en que se requiere que el o la causante se halle separado de hecho o legalmente, o haya
sido soltero, viudo o divorciado y hubiera convivido públicamente en aparente matrimonio durante por lo menos
cinco (5) años inmediatamente anteriores al fallecimiento. Conforme la norma, el plazo de convivencia se
reducirá a dos (2) años cuando exista descendencia reconocida por ambos convivientes.
(43) Ver dec. 1306/2000, BO 3/1/2001, abrogado por art. 18 de la ley 26.222, BO 8/3/2007, que modificó el
presente artículo y cuya entrada en vigencia se suspendió en virtud de una resolución judicial por dec. 438/2001,
BO 19/4/2001 —que estableció como fecha de entrada en vigencia de las disposiciones del dec. 1306 del
29/12/2000, que no hubieran tenido efecto hasta el 16/3/2001 inclusive, el primer día del tercer mes siguiente a
aquel en que quede firme la sentencia que, en su caso, revoque la medida cautelar dictada en el Expediente
Judicial 700.027/2001 del registro de la Cámara Federal de la Seguridad Social—.
(44) CSJN, "Páez de González", Fallos: 316:2106; 11/7/2006, "Parets, Adriana Hilda c. ANSeS
s/pensiones". La mayoría reconoció el derecho a coparticipar en el beneficio de pensión con la viuda, a la ex
cónyuge divorciada vincularmente, según la proporción de los alimentos oportunamente pactados y
homologados judicialmente.
(45) Para ampliar compulsar GUILLOT, María Alejandra, "Impacto del derecho alimentario y las
prestaciones compensatorias en el régimen previsional", RDF, nro. 78, 2017, en prensa.
(46) Real Decreto Legislativo 8/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley
General de la Seguridad Social. BOE, sábado 31/10/2015, nro. 261, sec. I, p. 103291.
(47) Se ha presentado un proyecto de reforma del art. 53 por el diputado Guillermo Pereyra, girado a la
Comisión de Trabajo y Previsión Social (S-3647/15). En la parte pertinente propone: "En el supuesto del inc. c)
se requerirá´ que el o la causante haya sido soltero, viudo, divorciado, se hallase separado de hecho o
legalmente, o que en el caso de existir una unión convivencial registrada la misma haya cesado conf. art. 523 del
CCyC. Asimismo, se requerirá´ que el integrante de la unión convivencial hubiera vivido con el causante por al
menos dos an~os (2) inmediatamente anteriores al fallecimiento en relación afectiva de carácter singular,
público, notorio estable y permanente compartiendo un proyecto de vida en común. El integrante de la unión
convivencial excluirá´ al cónyuge supérstite cuando éstos estuvieren divorciados o separados de hecho, salvo
cuando el o la causante hubiere estado contribuyendo al pago de las prestaciones alimentarias fijadas después
del divorcio o las composiciones económicas contempladas en los arts. 434, 442 y 524 del Código Civil y
Comercial de la Nación. En este caso, la prestación se otorgara´ al cónyuge y al integrante de la unión
convivencial, en partes iguales. En el caso que hubiese un integrante de unión convivencial anterior con derecho
a compensaciones económicas en los términos del art. 524 y 525 del CCyC, éste, tendrá derecho a coparticipar
en el beneficio al integrante de la unión convivencial beneficiario y al cónyuge supérstite si correspondiere. Este
derecho de coparticipación por parte del cónyuge y/o del integrante de unión convivencial con derecho a
compensación económica se extinguirá´ cuando contrajere nuevo matrimonio o registrare una nueva unión
convivencial. Si se ha fijado una prestación compensatoria temporal o alimentos, el derecho del
cónyuge/integrante de unión convivencial cesará en la misma fecha en que lo hubiera hecho la prestación
compensatoria o cuando cesen las situaciones de hecho o derecho previstas por el legislador".
(48) Tal como sucede en la jurisprudencia antes reseñada (CCiv. y Com. Junín, 25/10/2016, "G., M. A. c.
D. F., J. M.
s/alimentos",http://www.scba.gov.ar/includes/descarga.asp?id=35840&n=Ver%20sentencia%20(causa%20N%B07276).pdf).
(49) KEMELMAJER DE CARLUCCI, Aída — MOLINA DE JUAN, Mariel, "El caudal relicto
(actualización)", ob. cit., p. 201-288.
(50) No comparte el criterio la Cámara de Apelaciones de Bahía Blanca, que considera competente el
tribunal de Familia: "La tramitación del presente juicio debe continuar ante el juzgado de la radicación
originaria, ya que el fuero de atracción no opera sino en los supuestos previstos por el art. 3284 del CCiv.
—actualmente art. 2336 del CCyC—, ninguno de los cuales se presenta en autos respecto de acciones no
vinculadas a la transmisión sucesoria, pues nada justifica privar a las partes de sus jueces naturales" (expte.
147.356. "S. J. c. S. A. y ots. s/materia a categorizar" (L.I. 37, N.O. 370 del 20/9/2016) inédito.
(51) IGLESIAS, Mariana, "Algunos efectos derivados del cese de la convivencia por muerte. Pactos

© Thomson Reuters Información Legal 10


Documento

convivenciales con estipulaciones compensatorias o asistenciales", RDF 78-2016 (en prensa).

© Thomson Reuters Información Legal 11


Información Relacionada

Voces:
COMPENSACION ECONOMICA EN EL DIVORCIO ~ COMPENSACION ECONOMICA EN LA UNION
CONVIVENCIAL ~ DIVORCIO ~ UNION CONVIVENCIAL ~ UNIFICACION CIVIL Y COMERCIAL ~
CODIGO CIVIL Y COMERCIAL DE LA NACION

© Thomson Reuters Información Legal 12

También podría gustarte