Brevísima Antología de Poesía Tardo Medieval
(Siglos XI-XIV)
1. Guilhem de Peitieu
(ca.1071-ca. 1126;
Trad., Luis Alberto de Cuenca.)
I
Haré un poema de la pura nada. [Farai un vers de dreit nien,
No tratará de mí ni de otra gente. Non er de mi ni d'autra gen,
No celebrará amor ni juventud Non er d'amor ni de joven,
ni cosa alguna, Ni de ren au,
sino que fue compuesto durmiendo Qu'enans fo trobatz en durmen
sobre un caballo. Sus un chivau.]
II
No sé en qué hora nací
no estoy alegre ni estoy triste,
no soy huraño ni sociable,
y no puedo hacer otra cosa,
que de este modo fui de noche hadado
en una alta montaña.
III
No sé cuándo estoy dormido
ni cuándo velo, si no me lo dicen.
Por poco se me parte el corazón
de un punzante dolor;
pero no doy a cambio el precio de una hormiga,
¡Por San Marcial!
IV
Enfermo estoy y temo morir,
y de ello no sé más que lo que oigo decir;
médico buscaré a mi voluntad,
y no sé de uno así.
Buen médico será si consigue curarme,
pero no, si empeoro.
V
Amiga tengo, no sé quién es,
pues nunca la vi, por mi fe.
Nada ha hecho que me agrade o me disguste
y no me importa en absoluto,
que nunca hubo normando ni francés
en mi casa.
VI
Nunca la he visto y mucho la amo,
jamás obtuve de ella favor ni disfavor;
cuando no la veo, hago caso omiso:
no doy a cambio un gallo.
Que sé de una más gentil y hermosa,
y que más vale.
VII
No sé en qué lugar habita,
si es en montaña o si es en llano;
no me atrevo a decir la sinrazón que me hace,
prefiero callar;
y mucho me pesa que ella se quede aquí:
por eso me voy.
VIII
Mi poema está hecho, no sé sobre qué.
Me propongo enviarlo a aquel
que, por medio de otro, lo enviará
a Poitou, de mi parte;
y le ruego que de su estuche me haga llegar
la contraclave.
2. Arnaut Daniel
(ca. 1150-ca. 1210;
Trad., Carlos Alvar)
I
El firme deseo que en el corazón me entra [Lo ferm voler qu'el cor m'intra
no me lo pueden arrancar pico ni uña no'm pot ges becs escoissendre ni ongla
de adulador, que por hablar mal pierde su alma; de lauzengier qui pert per mal dir s'arma;
y como no me atrevo a pegarle con rama ni vara, e pus no l'aus batr'ab ram ni verja,
aunque sea a escondidas, allí donde no tenga tío, sivals a frau, lai on non aurai oncle,
gozaré del gozo, en el jardín o en la habitación. jauzirai joi, en vergier o dins cambra.]
II
Cuando me acuerdo de la habitación
en la que sé, para mi mal, que nadie entra
y que todos me vigilan más que hermano o tío,
entonces, todos los miembros me tiemblan, hasta la uña
tal como el niño ante la vara:
tanto miedo tengo de no ser suyo de toda alma.
III
¡Con el cuerpo lo sería, no con el alma,
si me acogiera en su habitación!
Más me hiere el corazón que golpe de vara
pues allí donde ella está, su servidor no entra;
siempre seré con ella como carne y uña
y no creeré consejo de amigo ni de tío.
IV
Nunca, a la hermana de mi tío
la amé tanto, ¡por mi alma!
Pues tan cerca como está el dedo de la uña,
si lo aceptara, querría estar yo de su habitación;
de mí puede hacer Amor, que en el corazón me entra,
más a su gusto que hombre fuerte con débil vara.
V
Desde que floreció la seca vara
y descendieron de Adán sobrinos y tíos,
tan fiel amor como el que en el corazón me entra
no creo que existiese nunca en cuerpo ni en alma;
dondequiera que esté, en plaza o en su habitación,
mi corazón no se separa de ella ni la distancia de una uña.
VI
Así une y se aúña
mi corazón a ella como la corteza en la vara;
pues ella me es torre de gozo y palacio y habitación
y no amo otro tanto a hermano, pariente ni tío:
en el paraíso tendrá doble gozo mi alma
si por amar hay quien allí entra.
VII
Arnaldo envía su canción de uña y de tío
con permiso de aquella que tiene de su vara el alma,
a su Deseado, cuyo mérito en la habitación entra.
Giacomo da Lentini
(1210-1260)
[Reflexión teórica a partir de la forma y su posterior difusión europea y americana.]
Guido Cavalcanti
(1255-1300; trad. Jorge Aulicino)
Dama me ruega - quiera yo discurrir [Donna me prega, - per ch'eo voglio dire
sobre un accidente - frecuentemente - fiero d'un accidente - che sovente - è fero
y altanero, - que es llamado amor: ed è si altero - ch'è chiamato amore:
tal que quien lo niega - pueda sentirlo. s' chi lo nega - possa 'l ver sentire!
Para tal fin, conocedor - quiero Ed a presente - conoscente - chero,
porque no espero - que un bajo corazón perch'io no sper - ch'om di basso core
a tal razón - dirija inteligencia: a tal ragione porti canoscenza:
porque sin una natural - intelección ché senza - natural dimostramemto
no tengo talante - de demostrar non ho talento - di voler provare
dónde se posa, y quién lo hizo crear, là dove posa, e chi lo fa creare,
y cuál es su virtud y su potencia, e qual sia sua vertute e sua potenza,
la esencia - luego, y cada movimiento l'essenza - poi e ciascun suo movimento,
y el placer - que hace amor llamar, e 'l piacimento - che 'l fa dire amare,
y si acaso podría ser mostrado. e s'omo per veder lo pò mostrare.]
En aquel sitio - donde está memoria
toma su estado, - así formado, - como
diafanidad - de luz en una oscuridad
que de Marte - viene, - y se establece;
allí es creado - y con sensato - nombre,
del alma, atuendo, - y del corazón, voluntad.
Llega en visible forma - que se conforma,
pues prende - en el intelecto posible,
como en la materia, lugar y morada.
Ya allí no hay más pesadumbre
porque de cualidad no desciende:
resplandece - en su perpetuo - efecto;
no tiene deleite, - sí contemplación;
tal que no puede - prodigar semejanza.
No es virtud, - pero de ella viene
porque es perfección - y se muestra tal,
no racional - pero digo que siente;
sin salud, - juicio mantiene,
que la intención - por razón - es suficiente:
discierne mal - en quien es del vicio amigo.
De su poder viene con frecuencia muerte,
si fuerte - la virtud fuese impedida,
la que lleva - por la contraria vía:
no porque opuesto a naturaleza sea;
pero cuando lo perfecto tuerce
la suerte, - no puedo decir que mueve a vida,
que el equilibrio - no tiene señorío.
Igual sucede a quien de él se abstiene.
Su ser se ve cuando - el querer es tanto
que más allá de mesura - de natura - va,
pues no se adorna - de reposo jamás.
Mueve, cambiando color, - risa en llanto,
y de la figura amada - con pavor - desvía;
poco se hospeda; - siempre de él verán
que en gente de valor se encuentra más.
La nueva cualidad - mueve a suspiros
y quiere que el hombre mire - en no formado lugar,
despertando la ira que envía fuego
(imaginar no lo puede quien no lo prueba),
ni se mueva - ya, pero que a él se arroje,
y no se vuelva - para buscar alivio:
no firme tiene la mente gran saber ni poco.
Del su modo viene - un mirar seguro
que hace parecer - el placer - cierto:
no puede cubierto - estar, cuando así ha llegado.
Aunque no salvaje, - la belleza es dardo,
que tal amar - para amedrentar - es sabio:
consigue mérito - el espíritu golpeado.
Y no se puede conocer por el rostro:
incluso - el blanco en tal objeto cae;
para quien bien escucha: - forma no se ve:
por lo tanto, menos a él, - que de ella viene.
Sin color, de esencia indivisa,
puesto - en lo oscuro, luz rechaza.
Sin fraude digo, - digno de fe,
que sólo de ése nace la merced.
Tú puedes segura ir, canción,
allá donde te place, así adornada;
por demás loada - será tu razón
por las personas de entendimiento:
de estar con otras, - no tienes ganas.
Dante Alighieri
(1265-1321;
Trad. Angel Crespo)
Muéstrase tan hermosa y recatada
la dama mía si un saludo ofrece
que toda lengua, trémula, enmudece
y los ojos se guardan la mirada.
Sigue su rumbo, de humildad nimbada
y al pasar ella su alabanza crece.
Desde los cielos descender parece
en virtud de un milagro presentada.
Tan amable resulta a quien la mira,
que por los ojos da un dulzor al seno
que no comprenderá quien no lo sienta.
Y hasta parece que su boca alienta
un hálito agradable, de amor lleno,
que va diciendo al corazón: “¡Suspira!”
Francesco Petrarca
(1304-1374;
Trad. Ángel Crespo)
CCXX
¿Dónde halló Amor el oro, y en qué vena,
de esas dos trenzas rubias? ¿Y en qué espinas
cogió las rosas, y esas matutinas
escarchas, que de sangre y vida llena?
¿Dónde las perlas en que forma y frena
las honestas palabras peregrinas?
¿En dónde esas bellezas tan divinas
de su frente que el cielo más serena?
¿De qué ángeles procede, de qué esfera
el celestial cantar que me está hundiendo
tanto que a poco más seré deshecho?
¿De qué cielo esa luz tan altanera
de los ojos que, paz y guerra siendo,
con hielo y fuego afligen a mi pecho?
CLXXXIX
Surca mi nave llena del olvido
mar crudo a media noche y en invierno,
y entre Escila y Caribdis la gobierno
con señor que enemigo mío ha sido.
En cada remo un pensamiento anido
que el fin y el temporal tiene por tierno;
la vela hiende un viento húmedo eterno
de esperanza, de deseo, de gemido.
Lluvia de llanto, bruma de desvío
la fatigada jarcia baña y parte
que retorcida del dolor se exhibe.
La luz se oculta ya del faro mío;
tan muerta entre razón y ondas y arte
que dudo que haya vez que a puerto arribe.
Elementos para una poética tardo medieval
Giraut de Bornelh
(ca. 1162-ca. 1199;
Trad. Martín de Riquer)
Pero ahora dirán [Mas era diran
que si me esforzara que, si m'esforses
en cantar de modo más ligero, com levet chantes,
me estaría mucho mejor. melhs m'ester'assatz.
Y no es verdad; E non es vertatz;
porque el sentido remoto que sens echartatz
trae y da mérito, adui pretz e.l dona
así como lo recrimina si com l'ochaizona
la insensatez atolondrada; nosens eslaissatz;
y yo creo mas be cre
que el canto nunca que ges chans ancse
vale al comienzo, no val al comensamen
como después, cuando se lo entiende. tan com pois, can om l'enten.]
Pero, para asentar mejor mi canto, [Mas, per melhs assire mo chan,
voy buscando buenas palabras con el freno, vauc cerchan boe motz en fre
que están todas cargadas y llenas que son tuch chargat e ple
de un extraño sentido natural, d'us estranhs sens naturals
y no todos saben de cuál. e no sabont tuch de cals.]
Y si quisiera trovar cerrado (clus), [Ja, poe volrai clus trobar,
no creo tener muchos colegas, no cut aver maint parer
aunque me es preciso ab so que ben ai mester
hacer una canción ligera (leu), a far una leu chanso;
pues creo que, tan gran sentido qu'eu cut c'atretan grans sens
es, quien sepa razón guardar, es, qui sap razo gardar,
con las palabras mezclar. com los motz entrebeschar.]
Raimbaut d’Aurenga
(...1147-1173;
Trad. Martín de Riquer; revisada LMI)
Pues, brunas y teñidas palabras entrelazo, [Cars, bruns e tenhz motz entrebesc.
Pensativas-pensantes, inquiero y busco Pensius-pensanz enquier e serc
como si limando pudiera raspar Com si liman pogues roire
el extraño óxido y la adherencia cruel L'estraing röill ni·l fer tiure,
para iluminar mi corazón. Don mon escur cor esclaire.
Todo puede la alegría mejor limpiar Tot can jois genseis esclaira
maldad oxido y adherencia, Malvestaz röill'e tiura
Y encierra Juventud y busca E enclau Joven e serga
porque mezcla ira y alegría. Per qu'ira e jois entrebesca.]
Dante Alighieri
Vita Nova
XXV
Aquí cualquiera persona digna de que se le aclaren las dudas podría dudar de lo que digo acerca
de Amor, tratándolo como si fuera una cosa en sí, y no sólo sustancia inteligente, sino como si
fuese sustancia corpórea. Lo cual, a decir verdad, es falso, pues Amor no existe por sí mismo como
sustancia, sino que es un accidente en la sustancia.
Que yo hablo de él como si fuera cuerpo y, más aún, como si fuera hombre, despréndese de tres
cosas que digo de él. Primeramente, digo que le vi venir de lejos; pero como venir implica
movimiento local, y como, según el filósofo, sólo el cuerpo es localmente móvil, se deduce que
considero a Amor como cuerpo. También digo de él que reía y hasta que hablaba, lo cual –
especialmente la risa– parece propio del hombre: por tanto, es evidente que lo considero
personificado.
Para aclarar estas cosas, según creo oportuno, conviene considerar que antiguamente no había
cantores de amor en lengua vulgar, sino que los cantores eran ciertos poetas de lengua latina; los
asuntos amorosos no los trataban poetas vulgares, sino poetas cultos; y me refiero a entre nosotros,
pues quizá en otras partes, como en Grecia, suceda aún lo que sucedía.
No ha muchos años que surgieron los primeros poetas vulgares (hablar en rima en vulgar equivale
a hablar en verso en latín, según cierta proporción). Y señal de que hace poco tiempo es que, si
buscamos en lengua de oc o en lengua de sí, no encontraremos escrito nada más allá de ciento
cincuenta años a esta parte.
Por cierto, que la causa de que algunos burdos poetas lograsen nombradía de bien decir es que
fueron los primeros que compusieron en lengua de sí.
Y lo que movió al primero de todos ellos a versificar en lengua de sí fue el deseo de que entendiera
sus decires una mujer a quien se le hacían de difícil entendimiento los versos latinos. Cito el detalle
contra quienes riman sobre materia no amorosa, siendo así que tal guisa de expresarse fue
inventada para decirles de Amor.
Por ende, como los poetas tienen más licencia en el lenguaje que los prosadores, y como quienes
hablan en rima no son sino poetas vulgares, justo y razonable es que se les conceda mayor licencia
en el lenguaje que a los demás que se expresan en vulgar; así es que toda figura o recurso retóricos
que se concedan a los poetas deben concederse a los rimadores.
Si, pues, vemos que los poetas han hablado de las cosas inanimadas como si tuvieran sentidos y
razón y han hecho que hablaran entre sí (y ello no sólo con cosas verdaderas, sino con cosas falsas,
pues de cosas que no existen han dicho que hablan del mismo modo que han dicho que hablan de
muchos accidentes cual si fueran sustancias y hombres), justo es que el rimador haga lo mismo,
pero no sin razón alguna, sino razonadamente, de manera que sea posible explicarlo en prosa.
Que los poetas han hablado como se ha dicho se demuestra con Virgilio, quien –en el primer canto
de la Eneida– dice que Juno, diosa enemiga de los troyanos, habló así a Eolo, señor de los vientos:
Aeole, namque tibi, a la que Eolo repuso: Tuus, o regina, quid optes explorare labor; mihi jussa
capessere fas est. El mismo poeta, en el tercer acto de la Eneida, hace que la cosa inanimada hable
con la cosa animada, donde dice: Multum, Roma, tamen, debes civilibus armis. Horacio hace que
el hombre hable con su misma ciencia como con otra persona. Y no solamente son palabras de
Horacio, sino que éste, casi repitiendo las del buen Homero, dice en su Arte poética: Dic mihi.
Musa virum. Ovidio, al principio del libro llamado Remedio de amor, hace que Amor hable como
un ser humano donde dice: Bella mihi, video, bella parantur, ait. Todo esto pueden tenerlo en
cuenta quienes duden en alguna parte de este mi opúsculo.
Y para que no tergiverse las cosas ninguna persona obtusa, debo añadir que ni los poetas hablaron
así sin sentido ni los rimadores deben hablar sin poner sentido en lo que digan, pues gran vergüenza
sería para quien rimase con figuras y recursos retóricos que, al pedirle que desnudase sus palabras
de tal vestidura, para que fueran entendidas rectamente, no supiese hacerlo. Mi primer amigo y yo
conocemos a algunos de los que riman tan neciamente.
Sextina de Fernando de Herrera (España, 1534-1597)
(A) Al bello resplandor de vuestros ojos
(B) mi pecho abrasó Amor en dulce llama
(C) y desató el rigor de fría nieve,
(D) que entorpecía el juego de mi alma,
(E) y en los estrechos lazos de oro y hebras
(F) sentí preso y sujeto al yugo el cuello.
(F) Cayó mi altiva presunción del cuello,
(A) y en vos vieron su pérdida mis ojos,
(E) luego que me rindieron vuestras hebras,
(B) luego que ardí, señora, en tierna llama;
(D) pero alegre en su mal vive mi alma,
(C) y no teme la fuerza de la nieve.
(C) Yo en fuego ardo, vos heláis en nieve,
(F) y, libre del Amor, alzáis el cuello,
(D) ingrata a los tormentos de mi alma;
(A) que aun blandos a su mal no dais los ojos.
(B) Mas siempre la abrasáis en viva llama
(E) y sus alas pendéis en vuestras hebras.
(E) Viese yo las doradas ricas hebras
(C) bañadas de mi llanto, si la nieve
(B) vuestra diese lugar a esta mi llama;
(F) que la dureza de este yerto cuello
(A) la pluvia ablandaría de mis ojos
(D) y en dos cuerpos habría sola un alma.
(D) La celestial belleza de vuestra alma
(E) mi alma enlaza en sus eternas hebras,
(A) y penetra la luz de ardientes ojos,
(C) con divino valor, la helada nieve,
(F) y lleva al alto cielo alegre el cuello
(B) que enciende el limpio ardor inmortal llama.
(B) Amor, que me sustentas en tu llama,
(D) da fuerza al vuelo presto de mi alma,
(F) y, del terreno peso alzando el cuello,
(E) inflamarás la luz de sacras hebras;
(C) que ya, sin recelar la dura nieve,
(A) miro tu claridad con puros ojos.
(AB) Por, vos viven mis ojos en su llama,
(DE) ¡oh luz del alma!, y las doradas hebras
(CF) la nieve rompen y dan gloria al cuello.