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194 Mi 29STO LC 12, 39-48 Jesus El Ladron. Tu Me DAS TANTO A Ti Debo DARTE MAS Ef 3, 2-12

Jesus que solo tu seas mi Ladron

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Miércoles – 29va semana T. O.

Año Par Ciclo B (Ef 3, 2-12; Lc 12, 39-48)

INVOCACION DEL ESPIRITU SANTO


✞ ✞ ✞ Padre, en Tus manos abandono mi vida y todo mi ser, para que me vacíes de
todos los pensamientos, palabras, obras, deseos e imágenes que me separan de Ti.
Calma mi sed y sacia mi hambre, lléname de Ti. Con humildad te entrego mi intención
de consentir tu Presencia y acción en mí, sáname, transfórmame, hazme de nuevo.
Ahora mismo anhelo y te pido a nombre de tu Hijo Jesús que me des al Espíritu Santo;
pues ya dispuesta mi alma, por tu gracia y misericordia; espera la luz que abra mi mente
y mi corazón para escucharte y ahí en mi meditación dejarme encontrar, sorprender,
seducir, tocar, y guiar por Ti.
Dime lo que quieres de mí para hacer Tu voluntad y no la mía. Dame el don de la
contemplación y la gracia para ver, aceptar y perseverar sin apegos, en este camino
hacia la Gloria.
✞ ✞ ✞ Señor Jesús, que tu Espíritu, nos ayude a leer las Sagradas Escrituras en el mismo
modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús.
Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de
Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía
ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.
Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los
acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren.

Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús,
podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú
estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo
pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu.
Amén

✞✞✞
Jesús, enséñame a gustar la infinitud del Padre. Háblame, Señor Jesús, acerca del Padre.
Hazme niño para hablarme de Él como los padres de la tierra conversan con sus
pequeños; hazme amigo tuyo para hablarme de Él como hablabas con Lázaro en la
intimidad de Betania; hazme apóstol de tu palabra para decirme de Él lo que
conversabas con Juan; recógeme junto a tu Madre como recogiste junto a ella a los doce
en el Cenáculo..., lleno de esperanza para que el Espíritu que prometiste me hable
todavía de Él y me enseñe a hablar de Él a mis hermanos con la sencillez de la paloma y
el resplandor de la llama (G. CANOVAI, Suscipe Domine).
“JESÚS, TÚ ME DAS TANTO; DEBO DARTE MÁS”
 «Judea. En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos».

 «Tened presente que, si el amo de la casa supiera a qué hora iba a venir
el ladrón, no le dejaría asaltar su casa. Pues vosotros estad preparados,
porque a la hora en que menos penséis vendrá el Hijo del hombre».
 « ¡Dichoso ese criado si, al llegar su amo, lo encuentra haciendo lo que
debe! Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes».
 «El criado que no hace lo que el amo quiere, recibirá un castigo muy
severo. A quien se le dio mucho se le podrá exigir mucho, y a quien se le
confió mucho se le podrá pedir más».

1 RITOS INICIALES
✞ ✞ ✞ Antífona de entrada Cfr. Sal 104, 3-4
Alégrese el corazón de los que buscan al Señor; busquen al Señor y serán fortalecidos,
busquen siempre su rostro.
Monición de entrada
San Juan de Capistrano. Franciscano, predicador lleno de talento y de palabra ardiente,
arrastraba a las multitudes. Trabajó primero en la reforma de su Orden en Francia y en
Italia, y después recorrió toda la Europa central para luchar contra la herejía de Juan Hus.
Finalmente, predicó la cruzada contra los turcos, que por entonces estaban invadiendo
Hungría (1386-1456).

Nos reunimos en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
✞ ✞ ✞ Saludo al altar y pueblo congregado
Misa de Feria o de la Memoria. Miércoles de la XXIX semana del Tiempo Ordinario, feria o
san Juan de Capistrano, presbítero, memoria libre. 23 de Octubre 2024
Reflexión
En este relato la espontánea e inesperada intervención de Pedro le añade un matiz muy
especial. Sin atender directamente a su pregunta, Jesús le responde con la parábola del
criado puesto por el amo al frente de la servidumbre. Podríamos decir que nos
encontramos con un aviso más directo –aunque no exclusivo– a los pastores de la
comunidad, ya que «al que mucho se le da, se le exigirá mucho más». La vigilancia y la
fidelidad son las actitudes propias del cristiano en lo que conocemos como “tiempo de la
Iglesia”, esto es, el que media entre la ascensión del Señor y su venida última.
• La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo esté
siempre con nosotros.
✞ ✞ ✞ Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
• Señor Jesús, venga tu Reino en mi propia vida. Permíteme descubrir tu amor en esta
oración, ese amor que te hizo servidor de todos. Lléname de tu amor y haz mi corazón
como el tuyo, abierto al Padre y a mis hermanos. Que todos los que encuentre en este
día te vean a Ti en mi rostro; que te puedan conocer mejor a través de mis gestos y
palabras. Amén.
• Señor Jesús, al iniciar esta oración quiero decirte que creo en Ti. Sé que eres un Dios
lleno de amor y sé también que al igual que a los apóstoles me has llamado a anunciarte
a todas las personas. Que esta oración me ayude a nutrirme de Ti, para que pueda
compartir con los demás el gozo y la alegría de ser tu amigo.
✞ ✞ ✞ Introducción por el Celebrante.
Libres y vigilantes. (Ef 3, 2-12; Lc 12, 39-48)
Pablo, que puede ser el autor de parte de la carta a los Efesios, habla de la gracia que
recibió de predicar la Buena Noticia de Cristo a los gentiles, de forma que pudieran ellos
también participar del misterio de Cristo.
En este evangelio Lucas habla de la vigilancia de los cristianos y sus líderes. Ellos son
responsables de la gracia y de los talentos que Dios graciosamente les ha otorgado. Y,
dice Jesús, cuanto más se nos ha dado, tanto más se espera de nosotros, y tanto más
tenemos que hacernos responsables de los dones que se nos han confiado.
✞ ✞ ✞ Acto penitencial
El Señor Jesús, que nos invita a la mesa de la Palabra y de la Eucaristía, nos llama ahora
a la conversión. Reconozcamos nuestra indignidad, debilidad, y nuestros pecados e
invoquemos con esperanza la misericordia de Dios.
Jesucristo, el justo, intercede y nos reconcilia con el Padre. Abramos, pues, nuestro
espíritu al arrepentimiento. … Un poco de silencio…
• Sin embargo Buen Jesús, reconozco también que muchas veces me alejo de Ti, no es
fácil seguir tus pasos y con frecuencia veo que me desvío. Tú sabes que deseo con todo
mí ser estar a tu lado. Estoy arrepentido de mis pecados… Ayúdame a que a pesar de
mis caídas, tenga la fuerza y la gracia para ponerme de pie y seguir caminando junto a
Ti.
¡Señor, ten piedad! ¡Cristo, ten piedad! ¡Señor, ten piedad!
✞ ✞ ✞ Gloria a Dios.
Se canta o se recita los domingos, fuera de los tiempos de Adviento y Cuaresma, en las
solemnidades y en las fiestas y en algunas peculiares celebraciones más solemnes.
✞ ✞ ✞ Oración Colecta:
Dios nuestro, que elegiste a san Juan de Capistrano para confortar a tu pueblo en las
adversidades, otórganos constantemente tu paternal protección y conserva siempre a la
Iglesia en tu paz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina Contigo en la
unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Oh Dios y Padre nuestro: En la generosidad de tu imaginación creadora Tú distribuyes a
las personas una rica variedad de dones y talentos de mente, corazón y gracia.
Convéncenos, Señor, de que lo que hemos recibido, lo hemos recibido para los otros, y
de que, si hemos recibido más que otros, no somos por ello ni más grandes ni mejores
que ellos, sino solamente más responsables por más dones recibidos. Ayúdanos a usar
todo lo que somos y tenemos en servicio de los demás. Te lo pedimos por medio de
Jesucristo nuestro Señor. (Parcialmente inspirado en un texto de Mons. Helder Cámara)

2 LITURGIA DE LA PALABRA
✞ ✞ ✞ Primera lectura: Efesios 3, 2-12
El misterio de Cristo ha sido revelado ahora: también los gentiles son
coherederos de la promesa.
Hermanos:
2 Os supongo enterados de la misión que Dios en su gracia me ha confiado con respecto
a vosotros:
3 se trata del misterio que se me dio a conocer por revelación y sobre el que os he
escrito brevemente más arriba.
4 Por su lectura podréis comprobar el conocimiento que yo tengo del misterio de Cristo,
5 un misterio que no fue dado a conocer a los hombres de otras generaciones y que
ahora ha sido revelado por medio del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas;
6 un misterio que consiste en que todos los pueblos comparten la misma herencia, son
miembros de un mismo cuerpo y participan de la misma promesa hecha por Cristo Jesús
a través del Evangelio,
7 del que la gracia y la fuerza poderosa de Dios me han constituido servidor.
8 A mí, el más insignificante de todos los creyentes, se me ha concedido este don de
anunciar a las naciones la insondable riqueza de Cristo
9 y de mostrar a todos cómo se cumple este misterioso plan, escondido desde el
principio de los siglos en Dios, creador de todas las cosas.
10 De esta manera, los principados y potestades que habitan en el cielo tienen ahora
conocimiento, por medio de la Iglesia, de la múltiple sabiduría de Dios,
11 contenida en el plan que desde la eternidad proyectó realizar en Cristo Jesús, Señor
nuestro.
12 Mediante la fe en Él y gracias a Él, nos atrevemos a acercarnos a Dios con plena
confianza.
PALABRA DE DIOS. R/TE ALABAMOS, SEÑOR
www.evangelizacion.org.mx

Meditatio
Mientras que los judíos pensaban que la salvación pertenecía sólo a ellos, que Dios hacía
diferencia entre un pueblo y otro, san Pablo declara que esto no es verdad y que el
proyecto de salvación de Dios para el hombre debe ser considerado un misterio. Dios ha
llamado a todos y a cada uno de los hombres de este mundo a participar de su amor y
de su verdad. Los únicos que no participarán de ella son los que, como el mismo Jesús
dice: “se nieguen a creer”.
Este proyecto de salvación universal que estaba oculto, se revela ahora por medio de la
Iglesia. San Pablo es claro: la riqueza de la gracia es INCALCULABLE y abarca a todos los
hombres, aunque ellos no lo sepan. Es nuestra función por lo tanto, como miembros de
esta Iglesia, hacer del conocimiento de todos, el gran amor que Dios tiene por cada uno
de nosotros, pues ha entregado a su Hijo para que todo el que crea en él tenga vida, y la
tenga en abundancia.
No podemos estar tranquilos hasta que todos los hombres de esta tierra sepan que Dios
les ama y que los llama a vivir en comunión con él por medio de la fe en Cristo Jesús.
Parecería extraño, pero en nuestros días hay personas que conviven diariamente con
nosotros y no saben que Dios les ama y que Cristo murió por ellos. Tú puedes ser el
canal para que el proyecto salvífico de Dios, llegue a estas personas.
Oratio
Señor, gracias por tu amor que no tiene medida, quiero contribuir con tu obra, dame tu
gracia para ser el canal para que tu proyecto salvífico llegue hasta las personas que me
rodean e incluso, a personas que no conozco.
Actio
Hoy le diré, a las más personas posibles, simple y llanamente que Dios les ama.
www.santaclaradeestella.es

• Antes de dejar que se convierta en oración la profunda meditación del capítulo


precedente, se abre Pablo confidencialmente a sus destinatarios. Le concede una gran
importancia a decir cuál es el ministerio que Dios le ha confiado: anunciar el misterio de
Cristo a los paganos.
Pablo es consciente de la grandeza del designio de Dios, que sólo ahora, en Cristo, se ha
manifestado del todo. Por eso anuncia a los efesios y celebra la eficacia de un poder que
no viene de él, sino de la insondable riqueza de Cristo (v. 8). Los cristianos de Éfeso
están llamados, precisamente como los judíos, a formar el mismo cuerpo místico de
Jesús que es la Iglesia, a participar en las mismas promesas divinas, en la misma
herencia, que es la vida eterna en la alegría. Sí, Pablo llama también a los paganos, a
todos los hombres, por voluntad del Altísimo, a gozar de la magnanimidad de un Dios en
el que, desde siglos, estaba escondido el misterio de la salvación total que ahora,
precisamente a él, el más pequeño (= «ínfimo»: v. 8) entre los santos, o sea, entre los
creyentes, le corresponde anunciar como pleno cumplimiento de las antiguas promesas
de Dios.
La inagotable riqueza del misterio de Cristo, expresado por su Iglesia, no corresponde,
en efecto, sólo a los hombres; es mucho más amplio. Hasta las realidades angélicas
(principados, potestades) están implicadas en orden a la múltiple sabiduría (v. 10) de un
Dios que, justamente a través del misterio de su Hijo -encarnado, muerto y resucitado
por nosotros-, guía la historia de la salvación. Precisamente esta realidad -concluye
Pablo crea en nosotros el coraje de una fe auténtica que se convierte en plena confianza
en el Señor.
www.Dioscadadía.Bastin,Pinkers,Teheux

Estar preparados. Efesios 3, 2-12. Los dos primeros capítulos de la carta a los
Efesios celebraban sucesivamente la obra salvífica de Dios (cap. 1) y el papel que
desempeña Cristo en esta salvación (cap. 2). Centrando más aún su visión, Pablo precisa
ahora su propio papel, el que tiene que representar él como «el menor de todos los
santos». Él fue el obrero de la unificación de los judíos y de los paganos, al permitir a
éstos acceder directamente a Dios.
De hecho, la Iglesia sigue estando en el centro de la reflexión paulina, porque ella
representa la culminación de lo que el apóstol llama el «misterio» de Dios, es decir, su
designio eterno de salvación, que se ha manifestado hoy. La Iglesia es, por tanto,
revelación de Dios; es su sacramento. «La multiforme sabiduría de Dios será ahora
manifestada a los Principados y a las Potestades en los cielos (es decir, a las potencias
responsables del mundo religioso pre-cristiano que veíamos en 1,21) mediante la
Iglesia». Es conocido el viejo tema de la literatura sapiencial (por ejemplo, Pr 8): la
Sabiduría asociada a la obra creadora de Yahvé. Pues bien, lo que le permite a Pablo
considerar a la Iglesia como una personificación de la Sabiduría es que ve en ella
precisamente el lugar donde se lleva a cabo la reconciliación universal. Por medio de los
sacramentos, la Iglesia es el lugar y la fuente del mundo nuevo.
«Sacaréis agua con gozo de las fuentes de la salvación». Este estribillo, propuesto para
acompañar al gradual, expresa perfectamente el papel de la Iglesia. El canto de
meditación proviene de un salmo que se lee en Isaías 2 y que suele considerarse como
la conclusión de una colección consagrada al Emmanuel, al Dios-con-nosotros, que la
Iglesia tiene el deber de manifestar hoy.
www.fraynelson.com

1. El misterio escondido por siglos


1.1 San Pablo siente un gozo singular al descubrir y descubrirnos la grandeza y
hermosura de su propia misión, que describe con estas palabras: "anunciar a los gentiles
la riqueza insondable que es Cristo, aclarar a todos la realización del misterio, escondido
desde el principio de los siglos en Dios." Los dos verbos son "anunciar" y "aclarar." Y
están relacionados: sin la "claridad" sobre el misterio de la acción de la gracia de Dios
entre los gentiles sería impropio y abusivo el "anuncio" de la misma gracia a esos
pueblos no judíos.
1.2 Pablo dio siempre una gran importancia a este misterio de la "extensión" del amor
divino a los pueblos paganos. Es un "misterio" porque los datos que venían del Antiguo
Testamento hablaban de unas promesas para el pueblo de Abraham pero dejaban en
penumbra el destino de los demás pueblos. El problema, enunciado de modo sintético,
es: ¿cómo pueden salvarse los que dan culto a los ídolos y han mostrado ser enemigos
del pueblo de Dios? La respuesta, en la que se cifra todo el misterio del que habla este
apóstol, es: pueden salvarse si el anuncio del amor misericordioso llega hasta ellos y
ellos acceden a creer.
1.3 Hay un punto más que conviene subrayar. Pablo dice expresamente que esa
extensión del amor a los pueblos de la idolatría sucede "mediante la Iglesia." Es algo que
no debe ser soslayado. El mensaje de la gracia acontece en una comunidad real y sólo a
través de ella se hace presente en medio de los incrédulos, los paganos, los herejes y los
enemigos de la fe. Por lo mismo, el misionero no es un solitario ni un aventurero sino un
enviado de la comunidad, un testigo que porta el fuego que ha conocido en la
celebración común de la fe.
www.caminando-con-jesus.org

Dios tiene un proyecto sobre la humanidad: la salvación en Cristo de todos los hombres.
El Apóstol se siente responsable y comprometido en ese proyecto, por lo que pone su
vida al servicio de éste. La Iglesia, como presencia de Cristo, es la continuadora del plan
salvífico de Dios en la historia y entre los hombres.
✞ ✞ ✞ Salmo
Is 12,2-3.4bcd.5-6
R/. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes del Salvador.
Él es mi Dios y Salvador: confiaré y no temeré, porque mi fuerza y mi poder es el Señor,
Él fue mi salvación. Y sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.
R/. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes del Salvador.
Dad gracias al Señor, invocad su Nombre, contad a los pueblos sus hazañas, proclamad
que su Nombre es excelso.
R/. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes del Salvador.
Tañed para el Señor, que hizo proezas, anunciadlas a toda la tierra; gritad jubilosos,
habitantes de Sión: «Qué grande es en medio de ti el santo de Israel.»
R/. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes del Salvador.
✞ ✞ ✞ Aleluya
Aleluya Mt 24, 42a. 44
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Estad en vela y preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del
hombre.
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

✞ ✞ ✞ “Padre, dame tu bendición”: “El Señor esté en tu corazón y en tus labios, para que
anuncies dignamente su Evangelio en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu
Santo”
✞ ✞ ✞ Lectura del Santo Evangelio según: Lucas 12, 39-48
Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
39 Tened presente que, si el amo de la casa supiera a qué hora iba a venir el ladrón, no
le dejaría asaltar su casa.
40 Pues vosotros estad preparados, porque a la hora en que menos penséis vendrá el
Hijo del hombre.
41 Pedro dijo entonces: -Señor, esta parábola ¿se refiere a nosotros o a todos?
42 Pero el Señor continuó: -¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el dueño
puso al frente de su servidumbre para distribuir a su debido tiempo la ración de trigo?
43 ¡Dichoso ese criado si, al llegar su amo, lo encuentra haciendo lo que debe!
44 Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes.
45 Pero, si ese criado empieza a pensar: «Mi amo tarda en venir», y se pone a golpear a
los criados y a las criadas, a comer, a beber y a emborracharse,
46 su amo llegará el día en que menos lo espere y a la hora en que menos piense, le
castigará con todo rigor y le tratará como merecen los que no son fieles.
47 El criado que conoce la voluntad de su dueño, pero no está preparado o no hace lo
que él quiere, recibirá un castigo muy severo.
48 En cambio, el que sin conocer esa voluntad hace cosas reprobables, recibirá un
castigo menor. A quien se le dio mucho se le podrá exigir mucho, y a quien se le confió
mucho se le podrá pedir más.
PALABRA DEL SEÑOR. R/ GLORIA A TI, SEÑOR JESÚS.
✞ ✞ ✞ “Que por el Evangelio sean perdonados nuestros pecados veniales”

Papa Francisco, Ángelus 7-agosto-2016


En la primera escena, el administrador sigue fielmente sus deberes y recibe su
recompensa. En la segunda escena, el administrador abusa de su autoridad y golpea a
los siervos, por lo que, al regreso imprevisto del señor, será castigado. Esta escena
describe una situación frecuente también en nuestros días: tantas injusticias, violencias
y maldades cotidianas nacen de la idea de comportarnos como dueños de la vida de los
demás. Tenemos un solo dueño al cual no le gusta hacerse llamar «dueño» sino «Padre».
Todos nosotros somos siervos, pecadores e hijos: Él es el único Padre.
Lee estas breves palabras que te ayudará a profundizar el sentido del Evangelio.
La vida cristiana es una lucha de toda nuestra existencia, es un combate prologando y
corremos el peligro de caer en la rutina, de olvidarnos que estamos en una batalla a
muerte, que nos jugamos la vida. Y a veces uno puede caer en la pereza espiritual, el
adormecimiento, olvidar qué es lo realmente importante en medio de tantas
preocupaciones. Hoy el Señor nos recuerda que debemos estar siempre vigilantes, ¡no
nos podemos quedar dormidos! Porque el ladrón se aparece cuando uno menos lo
espera y el amo puede presentarse también de improviso.
Por tanto, hay que vivir esperando, pero en una sana tensión de lucha, siempre atentos,
con sentido de responsabilidad. Esta espera no es una ociosidad piadosa, ni
desentenderse de las cosas, quedándose con los brazos cruzados a que todo ocurra solo.
Por el contrario, esperar a Cristo consiste en vivir muy atentos, haciendo bien las cosas,
teniendo todo siempre bien preparado.
Definitivamente es una espera muy activa, porque el Señor cuenta con nosotros para
llevar adelante su Plan de salvación. No sólo esperamos su retorno, sino que hemos sido
llamados a colaborar con Él preparando la llegada del Reino. Nosotros formamos parte
de los que sabemos lo que el amo quiere y, por tanto, debemos ponerlo por obra. Cada
jornada es una preciosa oportunidad para colaborar con la obra de salvación. Hagámoslo
sobre todo viviendo la caridad, porque Dios nos ha dado mucho y nos exigirá también en
la misma medida
Jesús vendrá, ¡volverá!
Nosotros le esperamos, tenemos fe, creemos en esta alegría, la de su venida, que será
para llevarnos al Paraíso, ¡al Cielo!; pero ¿estás preparado-a? No es broma eso de que
vendrá Jesús, ¡es la gran verdad del Evangelio de la Fe, de nuestra bendita fe!; entonces,
piensa en que puede ser hoy o mañana que venga Jesús, porque no sabemos ni el día ni
la hora, pero vendrá, y tú tienes que estar preparado, debes de estarlo, para salvarte;
¡tienes que ser de los que van a vivir eternamente, viviendo, gozando del amor de Dios
plenamente.
Por favor, reacciona, medita, piensa y prepárate, no para morir, sino por si viene Jesús a
buscarte, a rescatarte; esto es más feliz que esperar la muerte; tú espera la vida eterna
y dichosa en el Cielo prometido. ¡Dios cumple sus promesas!
¡Que viene! ¡Vendrá!
P. Jesús
«Estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre»
Rev. D. Josep Lluís SOCÍAS
Hoy, con la lectura de este fragmento del Evangelio, podemos ver que cada persona es
un administrador: cuando nacemos, se nos da a todos una herencia en los genes y unas
capacidades para que nos realicemos en la vida. Descubrimos que estas potencialidades
y la vida misma son un don de Dios, puesto que nosotros no hemos hecho nada para
conseguirlas. Son un regalo personal, único e intransferible, y es lo que nos confiere
nuestra personalidad. Son los “talentos” de los que nos habla el mismo Jesús (cf. Mt
25,15), las cualidades que debemos hacer crecer a lo largo de nuestra existencia.
«En el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre» (Lc 12,40), acaba diciendo
Jesús en el primer párrafo. Nuestra esperanza está en la venida del Señor Jesús al final
de los tiempos; pero ahora y aquí, también Jesús se hace presente en nuestra vida, en la
sencillez y la complejidad de cada momento. Es hoy cuando, con la fuerza del Señor,
podemos vivir su Reino. San Agustín nos lo recuerda con las palabras del Salmo 32,12:
«Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor», para que podamos ser conscientes de ello,
formando parte de esta nación.
«También vosotros estad preparados» (Lc 12,40), esta exhortación representa una
llamada a la fidelidad, la cual nunca está subordinada al egoísmo. Tenemos la
responsabilidad de saber “dar respuesta” a los bienes que hemos recibido junto con
nuestra vida. «Conociendo la voluntad de su señor» (Lc 12,47), es lo que llamamos
nuestra “conciencia”, y es lo que nos hace dignamente responsables de nuestros actos.
La respuesta generosa por nuestra parte hacia la humanidad, hacia cada uno de los
seres vivos, es algo justo y lleno de amor.
Pensamientos para el Evangelio de hoy
« ¡Ojalá se dignara el Señor a despertarme del sueño de mi desidia, a mí, que, aun
siendo vil, soy su siervo! ¡Ojalá me inflamara en el deseo de su amor inconmensurable y
me encendiera con el fuego de su divina caridad!» (San Columbano, abad)
«La somnolencia de los discípulos sigue siendo a lo largo de los siglos una ocasión
favorable para el poder del mal. Esta falta de sensibilidad de las almas otorga un poder
en el mundo al maligno» (Benedicto XVI)
«En Jesús ‘el Reino de Dios está próximo’, llama a la conversión y a la fe, pero también a
la vigilancia. En la oración, el discípulo espera atento a Aquél que ‘es y que viene’ (…).
En comunión con su Maestro, la oración de los discípulos es un combate, y velando en la
oración es como no se cae en la tentación» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2.612)

EVANGELIO ORADO
MOTIVACIÓN
Comienza este momento de oración en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo. Pide al Espíritu divino sensibilidad espiritual para dialogar amistosamente con
Dios en la morada de tu corazón. Agradece sus dones.
El evangelio de esta semana se centra en la virtud de la vigilancia, una virtud tanto más
importante y responsable cuanto más abundantes sean los talentos que el Señor nos
haya obsequiado.
COMENTARIO ORANTE
Vigilar no solo consiste en otear el horizonte para ver si viene o no el dueño de la
hacienda, sino también en responder a la encomienda que nos ha dado su dueño,
teniendo todo listo para cuando pase revista. Es un doble cometido: estar atentos al
trabajo interno y asegurarnos de que las labores encomendadas sean realizadas
correctamente, siendo plenamente conscientes de que en cualquier momento Él se
puede presentar. El Señor nos ha instruido sobre cómo llevar a cabo nuestro cometido:
«Haced lo que yo os digo» y «Amaos los unos a los otros como yo os he amado».
PALABRA DE LOS MÍSTICOS
Escribe santa Isabel en una de sus cartas:
«Querida Antonieta, a la luz de la eternidad, el alma ve las cosas en su justo punto. ¡Y
qué vacío está todo lo que no ha sido hecho por Dios y con Dios!
Te pido, sí, que lo marques todo con el sello del amor. Eso es lo único que queda. ¡Qué
cosa tan seria es la vida! Cada minuto de ella se nos da para que nos vayamos
“arraigando” más en Dios, según la expresión de san Pablo (Col 2, 7 y Ef 3, 17), a fin de
que nuestra semejanza con nuestro divino Modelo sea más patente y nuestra unión con
Él más íntima.
Y para realizar ese plan, que es el plan del mismo Dios, el secreto es este: olvidarse de sí
mismo, renunciar a uno mismo, no tomarse en cuenta, mirar al Maestro y a nadie más
que a Él, recibir por igual, como procedente directamente de su amor, la alegría o el
dolor. Esto sitúa al alma en unas alturas de gran serenidad». (Carta 333 (282). A doña
Antonieta, Sra. de Bobet, Carmelo de Dijon, finales de octubre de 1906).
CANTO: AQUÍ Y AHORA, José Manuel Montesinos. CD: La armadura luminosa, nº 1.
ORACIÓN
Señor, ayúdame a ser consciente de la responsabilidad que recae sobre mí al haberme
adornado con los talentos que me has dado.
Ayúdame a no malgastarlos en actividades absurdas e inútiles, y, sobre todo, a evitar
hacer daño a los demás, y también a hacer el bien y tratar con respeto y misericordia a
mis hermanos, como Tú me estás tratando a mí.

1 Contexto. La palabra se ilumina.


www.sanJeronimo.Brown,Fitzmyer,Murphy

Vigilancia y fidelidad (12, 35-48). Mientras Mt y especialmente Mc hablan de la caída


de Jerusalén y de la parusía, Lucas se refiere a la presencia del Espíritu de Jesús en la
vida diaria de los discípulos, ya que escribe bajo una doble tensión: para Jesús, el
momento escatológico no llegará hasta su muerte; pero para los discípulos que leen el
evangelio, el Espíritu ya ha sido otorgado.
Lucas da una interpretación eclesiológica a las parábolas de los «criados»: los
administradores de la comunidad deben ser fieles y no generar problemas en la Iglesia.
Una clave para entender el sentido lucano reside en que el vocablo gr. doulos, «criado»,
«esclavo» aparece en los w. 37.43.45.46.47 y tiene el significado de aquel que presta un
servicio en la comunidad cristiana (véase Rom 1,1; 1 Cor 7,22; Gál 1,10; cf. Hch 4,29;
16,17). Otra clave es que oikonomos, «administrador», aparece solamente en el
evangelio de Lucas (12,42; cf. 16,1.3.8) y significa aquel que presta un servicio a la
comunidad cristiana (1Cor 4,1-2; Tit 1,7; 1 Pe 4,10).
39-46. Estos versículos forman un paralelo de Mt 24,43-51.
39. ladrón: Sobre este mismo motivo, cf. 1 Tes 5,2-11; 2 Pe 3,10; Ap 3,3.
41. Pedro: Es el portavoz de las cuestiones sobre los administradores de la Iglesia (→
70 supra). El portavoz del grupo. A juzgar por la siguiente sección, es también el
administrador de la familia de Cristo. Es difícil determinar la idea exacta de la pregunta
formulada por Pedro; ¿es el banquete sólo para los Doce o para todos los cristianos?
Jesús ignora esta cuestión, dando a entender que estaba fuera de lugar.
42. ración de alimento: Aquí parece tratarse de algo más que de cuestiones
alimentarias. ¿Sería una posible referencia a las comidas comunitarias y a la eucaristía?
45. a comer; a beber y a emborracharse: Resuena el v. 19: los administradores de la
Iglesia han asumido algunas de las características del «necio».
47-49. Los castigos para los administradores infieles y negligentes son severos.
Estos versículos sólo se encuentran en Lc. La idea del pasaje apunta a los dirigentes de
la comunidad cristiana, sobre los que pesa una gran responsabilidad. Los mismos
representantes de Dios, que son por él más amados, sufrirán más si no corresponden a
las gracias que se les otorgan para el cumplimiento de su función (cf. Am 3,2; Os 4,4-11;
Jr 2,19).
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• Con esta parábola nos pone en guardia Jesús contra el hecho de llevar una vida
espiritualmente soñolienta, sin tener en ninguna consideración el hecho de que no se
nos avisará de la hora en que el Señor nos llamará para que le demos cuenta de nuestra
vida. El tema sigue siendo, por tanto, todavía el de la vigilancia. Pedro, a quien
probablemente irrita la pequeña parábola donde aparece la figura del ladrón que asalta
la casa de quien no ha estado vigilante, siente la tentación de acomodarse en una paz
fingida. Y, en vez de dejarse provocar por la parábola de una manera positiva, le
pregunta a Jesús si el relato va por los discípulos o por todos r es como si quisiera
insinuar con su pregunta si los que han seguido a Jesús, o sea, los que viven como
creyentes y practicantes, pueden estar tranquilos. ¿Por qué dirigirles a ellos, a los
privilegiados, un discurso tan inquietante? Jesús, tal como hace con frecuencia, responde
con otra pregunta: « ¿Quién es el administrador fiel y prudente?» (v. 42).
El Señor Jesús es un gran provocador. Ahora echa mano de otra pequeña parábola para
expresar lo que agrada al dueño (= el Señor) que, al volver y encontrar al siervo en su
puesto de trabajo cumpliendo honestamente su voluntad, le asciende y le nombra
incluso administrador de todas sus riquezas (w. 43ss). En cambio, con el siervo que se
aprovecha de su lejanía para entregarse al festín del egoísmo, dando rienda suelta a su
violencia prevaricadora y a sus instintos desordenados, el dueño se mostrará a buen
seguro severo (w. 45ss). Pero la mayor severidad recaerá sobre aquellos que, por estar
en condiciones de conocer más al Señor y penetrar en el sentido de su voluntad, en vez
de entregarse a un cumplimiento lleno de amor se han comportado como el siervo infiel
(w. 47ss).
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Desde la perspectiva de la recompensa celestial pasamos a la exhortación: «Estad


preparados» (v. 40). Esta última está preparada por dos breves parábolas: los criados
que esperan el regreso del amo de la casa y el ladrón que viene de improviso. La
parábola de los criados insiste en la actitud que se le pide: el compromiso activo
(«ceñida la cintura») y la vigilancia («las lámparas encendidas »). Si los encuentra así, el
amo les recompensará poniéndose él mismo a servirles. El banquete celestial es el
premio de los discípulos fieles. La aplicación brota de la parábola del ladrón, que subraya
la incertidumbre de la hora: «Pues vosotros estad preparados, porque a la hora en que
menos penséis vendrá el Hijo del hombre» (v. 40).
Jesús, respondiendo a la pregunta de Pedro, desarrolla el tema e insiste en la
responsabilidad de los que están puestos al frente de la «casa», o sea, de la comunidad.
Administrador «fiel y prudente» es el que provee a las necesidades de cada uno. Si, por
el contrario, el criado «ecónomo», o sea, el que está al frente de los otros, se da a la
buena vida y trata con prepotencia a sus compañeros, el amo le castigará cuando
vuelva. El juicio de Dios será más severo con los que más hayan recibido.
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Lucas 12: 32-48. El contexto


Estos versículos son parte de una sección más grande de los avisos y exhortaciones de
Jesús (12:1 – 13:9). La lección del Evangelio de la semana pasada (12:13-21) advirtió en
contra de amontonar tesoros para uno mismo sin ser generoso con Dios. Entonces, Jesús
aconsejó contra la preocupación, asegurando los discípulos del amor de Dios y su
providencia (22-34).
Esta sección (vv. 32-48) promete esperanza y, por lo tanto, sería de particular interés
para la iglesia de Lucas que sufre de persecución. También sería de particular interés
para una iglesia que lleva muchos años esperando la Parusía (Segunda Venida) y que
ahora empieza a contemplar cuando tomará lugar.
Versículos 35-48 se componen de tres parábolas:
• La primera, de un banquete de boda (vv. 35-38), promete bendiciones para el
vigilante.
• La segunda, de la llegada de un ladrón (vv. 39-40), avisa del juicio de los que no están
preparados.
• La tercera, sobre un siervo fiel y uno infiel (vv. 41-48 – que no forma parte de nuestra
lección del Evangelio), promete bendiciones para la persona que esté trabajando al
regresar el amo – pero promete juicio para la persona “que no espera.”
2 Reflexión. ¿Qué nos dice Dios en el Texto? La palabra me ilumina.
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No hay reflexión.
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Oración inicial
Dios todopoderoso y eterno, te pedimos entregarnos a Ti con fidelidad y servirte con
sincero corazón. Por nuestro Señor.
Del Evangelio según Lucas 12, 39-48
Reflexión
• El evangelio de hoy nos lanza de nueva una exhortación a la vigilancia con otras dos
parábolas. Ayer la parábola era sobre el dueño y el empleado (Lc 12,36-38). Hoy, la
primera parábola es sobre el dueño de la casa y el ladrón (Lc 12,39-40) y la otra habla
del propietario y del administrador (Lc 12,41-47).
• Lucas 12,39-40: La parábola del dueño de la casa y del ladrón. “Entendedlo
bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le
horadasen su casa. Estad también vosotros preparados, porque cuando menos lo
penséis, vendrá el Hijo del hombre.” Así que como el dueño de la casa no sabe a qué
hora llega el ladrón, así nadie sabe la hora de llegada del hijo del Hombre. Jesús lo deja
bien claro: " Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles en el cielo, ni el
Hijo, sino sólo el Padre." (Mc 13,32). Hoy, muchas gentes viven preocupada con el fin del
mundo. Por las calles de las ciudades, a veces se ve escrito sobre los muros: ¡Jesús
volverá! Hubo gente que, angustiada por la proximidad del fin del mundo, llegó a
cometer suicidio. Pero el tiempo pasa y ¡el fin no llega! Muchas veces la afirmación
“¡Jesús volverá!” es usada para meter miedo en las personas y obligarlas a atender una
determinada iglesia. De tanto esperar y especular alrededor de la venida de Jesús,
mucha gente deja de percibir su presencia en medio de nosotros, en las cosas más
comunes de la vida, en los hechos de la vida diaria. Pues lo que importa no es saber la
hora del fin del mundo, sino tener una mirada capaz de percibir la venida de Jesús ya
presente en medio de nosotros en la persona del pobre (cf Mt 25,40) y en tantos otros
modos y acontecimientos de la vida de cada día.
• Lucas 12,41: La pregunta de Pedro. “Señor, ¿dices esta parábola para nosotros o
para todos?" No se ve bien el porqué de esta pregunta de Pedro. El evoca otro episodio,
en el cual Jesús responde a una pregunta similar, diciendo: “A vosotros os he dado
conocer el misterio del Reino de Dios, pero a los otros todo les es dado a conocer en
parábolas” (Mt 13,10-11; Lc 8,9-10).
• Lucas 12,42-48ª: La parábola del dueño y del administrador. En la respuesta de
Pedro Jesús formula otra pregunta en forma de parábola: “¿Quién es, pues, el
administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para
darles a su tiempo su ración conveniente?” Inmediatamente después, Jesús mismo en la
parábola da la respuesta: el buen administrador es aquel que cumple su misión de
siervo, que nunca usa los bienes recibidos para su propio provecho, y que está siempre
vigilante y atento. Es posible que sea una respuesta indirecta a la pregunta de Pedro,
como si dijera: “Pedro, ¡la parábola es realmente para ti! A ti te incumbe saber
administrar bien la misión que Dios te da como coordinador de las comunidades. En este
sentido, la respuesta vale también para cada uno de nosotros. Y allí toma mucho sentido
la advertencia final: “a quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió
mucho, se le pedirá más.”.
• La llegada del Hijo del Hombre y el fin del mundo. La misma problemática había
en las comunidades cristianas de los primeros siglos. Mucha gente de las comunidades
decía que el fin del mundo estaba cerca y que Jesús volvería después. Algunas
comunidades de Tesalónica en Grecia, apoyando la predicación de Pablo, decían: “¡Jesús
volverá!” (1 Tes 4,13-18; 2 Tes 2,2). Por esto, había personas que habían dejado de
trabajar, porque pensaban que la venida fuera cosa de pocos días o semanas. Trabajar
¿para qué, si Jesús iba a volver? (cf 2Ts 3,11). Pablo responde que no era tan simple
como se lo imaginaban. Y a los que no trabajaban decía. “Quien no trabaja, ¡no tiene
derecho a comer!” Otros se quedaban mirando al cielo, aguardando el retorno de Jesús
sobre las nubes (cf He 1,11). Otros se quejaban de la demora (2Pd 3,4-9). En general, los
cristianos vivían en la expectativa de la venida inminente de Jesús. Jesús venía a realizar
el Juicio Final para terminar con la historia injusta de este mundo de aquí abajo e
inaugurar la nueva fase de la historia, la fase definitiva del Nuevo Cielo y de la Nueva
Tierra. Pensaban que esto acontecería dentro de una o de dos generaciones. Mucha
gente seguiría con vida cuando Jesús iba a aparecer glorioso en el cielo (1Ts 4,16-17; Mc
9,1). Otros, cansados de esperar, decían: “¡No volverá nunca!” (2 Pd 3,4). Hasta hoy, la
venida final de Jesús no ha ocurrido. ¿Cómo entender esta tardanza? Supone que ya no
percibimos que Jesús volvió, que está en medio de nosotros: “Y he aquí que yo estoy con
vosotros todos los días hasta el fin del mundo." (Mt 28,20). Él ya está con nosotros, a
nuestro lado, en la lucha por la justicia, por la paz y por la vida. La plenitud no ha llegado
todavía, pero una muestra o garantía del Reino ya está en medio de nosotros. Por esto,
aguardamos con firme esperanza la plena liberación de la humanidad y de la naturaleza
(Rm 8,22-25). Y en cuanto esperamos y luchamos, decimos con certeza: “¡Él ya está en
medio de nosotros!” (Mt 25,40).
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Ciertamente, en ambas lecturas, pero sobre todo en el evangelio, nos avisa el Señor de
que el amor de Dios por nosotros es exigente y de que la vida no puede ser vivida bajo
el lema de la falta de compromisos. Ahora bien, ¿cómo evitar ese cansancio, esa especie
de soñolencia en la vida espiritual que penetra a veces en los pliegues de nuestra vida?
Ante todo, se trata de abrir bien los ojos del corazón a las maravillosas riquezas de la
llamada que, arraigada en el misterio de Cristo, libera en nosotros una gran capacidad
de asombro y de amor. «A mí, el más insignificante de todos los creyentes -dice Pablo-
se me ha concedido este don» (v. 8a). El apóstol percibe la amplitud y la profundidad de
este don, y vive su asombro hasta comunicarlo, hasta persuadirme de que el designio
del Padre -realizado en Cristo por amor a nosotros- es tal que puedo acercarme a él con
plena confianza (cf v. 12).
Eso es: lo que importa es no descuidar la dimensión contemplativa que, por gracia del
Espíritu Santo en nosotros, abre los ojos de nuestro corazón a los ricos y maravillosos
horizontes de nuestra fe.
Si mi mirada es una mirada rejuvenecida cada día por el asombro producido por «la
insondable riqueza de Cristo», no llegaré a sobrecargarme de ocupaciones y
preocupaciones, ni me ahogaré de una manera eufórica en el éxito ni con signos de
depresión en el fracaso, ni perseguiré consensos e intereses personales. Si me dejo
aferrar por el maravilloso misterio de Cristo, que día tras día me revela y me narra la
Palabra, no seré como el siervo descuidado que se olvida del regreso del Señor, no me
entregaré a las incitaciones del egoísmo y de sus delirios, sino a las de una laboriosidad
confiada en la gran fuerza que Jesús me da para que viva la alegría de hacer brillar,
también ante los ojos de los hermanos, las maravillas de su amor.
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Estar preparados. Lucas 12, 39-48 «A la hora que menos penséis viene el Hijo del
hombre». Algunos eclesiásticos se hicieron famosos por la escenografía que montaban al
hablar de esta «visita» del Señor. Presentaban a Jesús como un espantapájaros y lo
disfrazaban de juez fustigador. Decían que el temor es el principio de la sabiduría.
Contradicción: el retorno tan esperado —acordaos de la plegaria tan insistente de los
primeros cristianos y del grito del Apocalipsis: « ¡Ven, Señor Jesús!»— se ha convertido
en objeto de miedo. ¿Se habrá ausentado adrede el Amo para volver de improviso y
encontrar al administrador mano sobre mano? ¿Estará acechando en busca de la ocasión
para juzgarlo y castigarlo?
El amor expulsa el miedo; ¿cómo ha podido leerse tan mal el Evangelio? «Sois
coherederos, miembros del mismo Cuerpo y partícipes de la misma promesa en Cristo
Jesús». El Evangelio es buena noticia, porque es gracia.
Es invitación a entrar en la acción de gracias por la libertad recibida, concedida como un
don. «Es nuestra fe en Cristo la que nos da la audacia de llegarnos confiadamente a
Dios». La advertencia del Evangelio es un requerimiento, una intimación a la presencia
activa. La llamada a la vigilancia caracteriza la responsabilidad del discípulo, que ha
descubierto con asombro la gracia de la luz: ¿es posible quedarse en la noche cuando ya
despunta la aurora? ¿Es posible despreocuparse de la casa, cuando se es miembro de la
familia?
« ¡Velad!»... El que viene os sorprenderá en plena faena. Vendrá cuando todavía quede
mucho por hacer. Vendrá, y quizás aquel día estéis dormidos como el niño cansado de
haber inventado muchas cosas y que se ha quedado dormido, dejando sus juguetes
como se dejan las armas. Vendrá, pero no temáis su regreso: Él os despertará en el país
del Día nuevo; Él es el Vigilante que ha pasado la noche para renacer a la Mañana; Él es
el vencedor de la Pascua.
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2. Vivir vigilantes
2.1 El evangelio de hoy nos habla de permanecer vigilantes. Literalmente, "vigilar" es
estar en vigilia, es decir, no dejarse vencer por el sueño. Por extensión se aplica a no
dejarse llevar por el cansancio, el desánimo, la nostalgia o la distracción.
2.2 Cansancio sentimos cuando no renovamos nuestras fuerzas con la oración, la
Palabra, y el encuentro con los hermanos. La fe, que brota de la Palabra y de los
sacramentos y en ellos se expresa, y la comunión de gracia y servicio con los demás
arrojarán fuera ese peligro.
2.3 Desánimo sentimos cuando nuestros esfuerzos no son reconocidos o producen un
efecto contrario, incluso adverso, como sucede en los tiempos de persecución. Con el
testimonio de los mártires y la purificación continua de nuestras intenciones, con la
oración y la atención continua a los signos de los tiempos podemos superar ese peligro.
2.4 La nostalgia nos ata a lo que ya no podrá ser; nos amarra al pasado y nos hace mirar
con desconfianza el presente y con miedo el futuro. Puede hacer incluso que nos
declaremos derrotados antes de emprender nada. Con el oído atento a la voz de los
profetas y con la mirada abierta a las promesas indeclinables de nuestro Señor, iremos
entendiendo que cada tiempo tiene su gracia particular, y que, sin perder lo que
podamos aprender como enseñanza, lo mejor de nuestra vida siempre se escribe en
clave de futuro.
2.5 La distracción de las cosas, problemas y posesiones de este tiempo presente
produce un cierto tipo de sopor que hay que aprender a vencer. La conciencia de los
dolores que afligen a los más pobres, el aguijón de una conciencia despierta y la llamada
a la santidad que nos da el Espíritu Santo harán que permanezcamos más atentos frente
a este peligro, y que lleguemos a superarlo.
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Diálogo con Jesús


Señor, Tú sabes qué es lo que me preocupa y angustia, por eso, en este momento,
quiero pedirte que renueves en mí la esperanza y la fuerza de tu paciencia. Quiero que
ayudes a mi corazón a tener paz y a permanecer tranquilo en todas las situaciones que
estoy viviendo. Quiero saberme acompañado por Ti. Quiero saber que estás soplando la
fuerza de tu Espíritu para que mi corazón se hinche con su presencia y esté preparado
para seguir avanzando. A veces fallo, lo sé, y no soy tan preciso en mis demostraciones
de amor, pero Tú sabes que son errores y no es lo que quiero hacer, Te quiero Señor,
quiero servirte para siempre. Amén
Evangelio del día: Darse consuelo y ayudarse los unos a los otros. Yo estoy
seguro de que el Señor vive. Estoy seguro de que el Señor vendrá a verme.
Reflexión del Papa Francisco
Jesús llama a sus discípulos a una vigilancia constante. ¿Por qué? Para capturar la
presencia de Dios en sus vidas, porque Dios pasa constantemente por nuestras vidas...
El Señor siempre camina con nosotros y muchas veces nos toma de la mano para
guiarnos, guiarnos y asegurarnos de que no caigamos en este difícil viaje.
De hecho, aquellos que confían en Dios saben que una vida de fe no es algo estático,
sino dinámico. La vida de fe es un viaje continuo hacia etapas cada vez más nuevas, que
el Señor mismo indica día tras día....
Jesús cuenta la parábola de los sirvientes que esperan el regreso del maestro cuando él
regrese de la boda, proporcionando otro aspecto de la vigilancia: estar listo para el
encuentro final y definitivo con el Señor.
Estamos llamados a hacer que todos nuestros talentos den fruto, sin olvidar nunca que
aquí no tenemos una ciudad duradera, sino que buscamos la que está por venir.
La alegría eterna del paraíso se manifiesta de esta manera: la situación se invertirá,
invertida, y ya no serán los sirvientes, es decir, nosotros, los que servimos al Señor, sino
Dios mismo se pondrá a nuestro servicio y Jesús ya hace esto ahora: Jesús ora por
nosotros, Jesús nos mira y ora al Padre por nosotros, Jesús ya nos está sirviendo.
Oración.
Señor, te ofrezco todo lo que hago y hacerlo con alegría sabiendo que estás a mi lado.
Sé que me amas y quieres que tenga paz, aunque a veces la pierda por distanciarme de
Ti. Te entrego mi corazón con todas sus fallas que pueda tener, para que lo estreches en
tus manos y sanes toda herida que sigue dañando mi vida. Oh Señor quiero vivir lleno de
Ti para ser feliz. Amén.
Héctor Dario, comienza a contar las bendiciones que Dios te ha dado en medio de toda
circunstancia. No gastes tus fuerzas preocupándote por todo. Los problemas pasan. El
amor del Señor permanece por siempre. Pon tu confianza en Dios que Él pondrá en tus
pensamientos las soluciones más acertadas para que salgas adelante ¡Ánimo!
Recomendado.
Esfuérzate en retratar en tu rostro, el verdadero rostro de Jesús, el rostro del amor. Vacía
tu corazón de resentimientos y espera a Dios confiado en su misericordia.
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Dios ha puesto en nuestras manos muchos bienes materiales, humanos, espirituales.


Nos ha dado la gracia, la vida; nos ha encomendado el cuidado de nuestros amigos y
hermanos para que los ayudemos a llegar a la santidad; nos ha puesto a algunos de
nosotros como administradores de bienes y nos ha encargado la promoción de nuestros
subordinados.
Todos, cada uno según sus carismas y el llamado propio, hemos sido constituidos en
administradores de los bienes del Señor, por ello valdría la pena hoy revisar cómo hemos
administrado nuestros bienes materiales.
Para quien está casado ¿cómo ha dirigido su casa, su familia y a los hijos? Para quien
tiene responsabilidades con subordinados ¿cómo los ha tratado y ayudado en su
promoción integral? No se te olvide lo que hoy dice el Señor que «a quien mucho se le
confió, mucho se le exigirá».
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón. Como María, todo por
Jesús y para Jesús.
www.evangeliodeLucas.GiorgioZevini

Es posible que el administrador vigilante puesto al frente de la casa sea un símbolo de


los dirigentes de la Iglesia. La vigilancia que se le pide se traduce en un servicio en favor
de los hermanos. El poder que se le ha conferido implica la obligación de preocuparse
por los otros. Entre otras muchas, podemos citar a este respecto la vida ejemplar de Pío
VII, el papa elegido fatalmente en Venecia mientras en Italia arreciaba la tormenta de
humillaciones y violencias contra la Iglesia católica por obra de Napoleón Bonaparte.
Pasó la mayor parte de su pontificado zarandeado entre una prisión y otra, amenazado,
aislado, engañado: no se le dispensó de nada. Después cambió la situación y el papa
exiliado volvió a Roma en medio de las aclamaciones del pueblo.
Este papa, caso bien extraño para la diplomacia europea, excarceló a los franceses y a
los colaboracionistas encerrados en el Castel Sant'Angelo; acogió a la madre de
Napoleón, a la que su misma hija Elisa, gran duquesa de Toscana, había rechazado,
esperando congraciarse con los vencedores. Incluso llegó a enviar un mensaje al
príncipe regente de Gran Bretaña para que se liberara al exiliado de Santa Elena o, al
menos, para que se mitigara su prisión. «Debemos esforzarnos por comprender y
perdonar», decía.
Al examinar atentamente nuestra parábola, descubrimos que la exigencia a los ministros
se extiende también a todos los miembros de la Iglesia, sobre todo si en el trabajo o en
su familia tienen personas bajo su responsabilidad: el que ha recibido el gran tesoro que
le hace rico ante Dios no puede ser más que una fuente incesante de amor para los
hermanos y las hermanas.
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La hora de Cristo. “A la hora que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre.” Estas
palabras deberían estar en nuestra mente y en nuestro corazón todos los días.
Ciertamente, hay que estar preparados porque no sabemos el día de nuestra muerte.
Pero la hora de Cristo no es sólo esa; a cualquier hora Cristo puede entrar y tocar
nuestras vidas de un modo especial.
San Agustín dijo “Teme la gracia de Dios que pasa y no vuelve”. El Señor nos puede
enviar su gracia por la mañana, a mediodía, al atardecer o en medio de la noche. Cada
gracia es irrepetible, no vuelve en una segunda oportunidad…
¿Cómo podemos estar preparados? Miremos el ejemplo de la Virgen María. Ella tampoco
sabía que en un momento de su vida Dios la escogería para ser su Madre… Pero dentro
de una vida ordinaria y sencilla, estaba haciendo constantemente lo que a Dios le
agrada, es decir, amando. Ella fue como ese administrador fiel de la parábola. Ya con
Jesús en su vientre salió con prisa para ayudar a su prima Isabel. Seguramente en
Nazaret la conocerían por su servicialidad. En Caná ella se adelantó a la necesidad de los
novios. Así, toda su vida, desempeñó su responsabilidad de Madre de Dios con una
entrega constante. Y cuando llegó la Hora de Cristo, la hora de la cruz, ella se
encontraba preparada, con el corazón atento a la puerta, para convertirse en Madre de
la Iglesia; Dios la puso al frente de todo lo que tiene.
Pidamos a María en esta oración una actitud como la que cultivó ella, de administrador
fiel. Que ella nos obtenga de Dios la gracia de vivir sirviendo a los demás, con una
caridad auténtica, generosa, heroica, y que Dios nos encuentre siempre desempeñando
nuestra misión con amor.
• « ¡Cristianos paganos! El nombre cristiano, pero la vida pagana. Por decirlo de otra
manera, paganos con dos trazos de pintura de cristianismo, así aparecen como
cristianos, pero son paganos. ¡También hoy hay muchos! También nosotros debemos
estar atentos y no resbalar hacia ese camino de cristianos paganos, cristianos en la
apariencia. Y la tentación de acostumbrarse a la mediocridad, la mediocridad de los
cristianos, de estos cristianos, es precisamente su ruina, porque el corazón se enfría, se
hacen tibios. Y a los tibios el Señor les dice una palabra fuerte: ‘Porque eres tibio, te
vomitaré de mi boca’ ¡Es muy fuerte! Son enemigos de la Cruz de Cristo. Toman el
nombre, pero no siguen las exigencias de la vida cristiana». (Homilía de S.S. Francisco, 7
de noviembre de 2014, en Santa Marta).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con
Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees
que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Viviré este día atento a los demás y buscaré ayudar o hacer un favor a alguien que lo
necesite, aunque me cueste mucho.
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40. El ilustre Cardenal Newman comenta a este respecto: “Sí, el Cristo debe venir algún
día tarde o temprano. Los espíritus del mundo se burlan hoy de nuestra falta de
discernimiento; mas quien haya carecido de discernimiento triunfará entonces. ¿Y qué
piensa el Cristo de la mofa de estos hombres de hoy? Nos pone en guardia
expresamente, por su Apóstol, contra los burlones que dirán: “¿Dónde está la promesa
de su venida?” (2 Pe. 3, 4). Preferiría ser de aquellos que, por amor a Cristo y faltos de
ciencia, toman por señal de su venida algún espectáculo insólito en el cielo, cometa o
meteoro, más bien que el hombre que por abundancia de ciencia y falta de amor, se ríe
de este error”. Véase 24, 42-44; Mc. 12, 33 s.; 1 Ts. 5, 2; 2 Pe. 3, 10; Ap. 3, 3; 16, 5.
42 ss. Véase Mt. 24, 45-51; 25, 21; 1 Co. 4, 2; 1 Pe. 4, 10.
44. Lo colocará al frente de toda su hacienda. Comp. Con el v. 37. Allí habla en plural y
se dirige a todos. Aquí habla en singular como en Mt. 24, 47 y se dirige a Pedro, a quien
había prometido las llaves del Reino (Mt. 16, 19).
45. “Abusa de su autoridad tanto más fácilmente cuanto que el amo tarda en venir,
demora que él supone ha de prolongarse indefinidamente y que interpreta como una
señal de que no volverá nunca (cf. 2 Pe. 3, 3-5)” Pirot.
46. “Sería inútil, dice Buzy, tratar de suavizar el castigo, entendiéndolo por ejemplo de
una manera metafórica. Se trata aquí de una pena capital”. Es de notar cómo este
pasaje, que muestra la tremenda responsabilidad de los que tienen cura de almas (v. 48)
prueba al mismo tiempo, contra la opinión de ciertos disidentes, que el plan de Cristo
comporta la existencia de pastores hasta que Él vuelva. Cf. Hch. 20, 17 y 18; 1 Tm. 4,
14; Prefacio de Apóstoles.
48. Al mayordomo (v. 41 s.) encarece Él especialmente esa continua espera de su
venida (v. 35 ss.). Este recuerdo le librará de abusar como si él fuese el amo (v. 45 s.).
Cf. 11, 45 s.; 1 Pe. 5, 1-4.
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Mayor responsabilidad
Queridos amigos y amigas:
En el evangelio de hoy Lucas nos presenta una fuerte llamada a la responsabilidad y a la
fidelidad en nuestra vida cristiana. Jesús nos invita a estar siempre preparados,
vigilantes, porque no sabemos cuándo vendrá el Hijo del hombre. La comparación con el
dueño de casa que, si supiera cuándo viene el ladrón, se mantendría alerta, nos hace
conscientes de la importancia de vivir cada día con la expectativa de la venida de Cristo.
Pedro pregunta si esta enseñanza es solo para los discípulos o para todos, y Jesús
responde con la parábola del administrador fiel. Aquí, el Señor subraya que aquellos a
quienes se les ha confiado una misión, como en el caso de los discípulos, tienen una
mayor responsabilidad de ser fieles y diligentes en su servicio. El administrador que
cumple su deber con dedicación y lealtad será bendecido, mientras que el que abusa de
su autoridad y vive de forma desordenada será castigado severamente.
Este pasaje nos recuerda que no podemos caer en la trampa de la comodidad o la
indiferencia, pensando que “el Señor tarda en llegar”. Como cristianos, todos tenemos
una responsabilidad que cumplir en nuestro entorno, sea en la familia, el trabajo, la
comunidad o la iglesia. Se nos ha confiado el cuidado de los demás y la misión de ser
testigos del Evangelio. Jesús nos advierte que cuanto más conocimiento y más dones
hemos recibido, más se espera de nosotros. Esta es una llamada a tomar en serio
nuestra vocación y a vivir de acuerdo con lo que sabemos que es justo y verdadero.
Es un llamado a la coherencia: si sabemos lo que el Señor quiere de nosotros, debemos
actuar en consecuencia. No basta con tener buenas intenciones; nuestras acciones
deben reflejar nuestra fe y nuestro compromiso con Dios. Al final, seremos juzgados no
solo por lo que hemos hecho, sino también por lo que hemos dejado de hacer con los
dones y oportunidades que Dios nos ha dado.
Este evangelio nos invita a una revisión profunda sobre la responsabilidad personal y la
vigilancia. Seamos como el administrador fiel, que trabaja con diligencia y amor,
sabiendo que un día el Señor vendrá, y será una gran alegría ser encontrados
cumpliendo su voluntad.
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Lucas 12, 39-48 – estén preparados.


Debemos estar siempre esperando al Señor. Esto solo lo conseguiremos si damos trato
amable y comprensivo a nuestros trabajadores. El papel de los que ejercemos cargos
jerárquicos es el de servidores.
Solo estaremos preparados en la medida en que siempre obremos con justicia, no la de
los hombres, sino la del Señor. ¿En qué consiste? En que los que ejercen la autoridad lo
hagan con tino, con mesura, teniendo en cuenta la voluntad de quien los puso en tal
cargo.
Si todo viene de Dios, hemos de proceder conforme a la voluntad de Dios con todo. Esto
quiere decir que tanto si estamos arriba, como si estamos abajo, si recibimos mucho o si
recibimos poco, todo lo debemos poner en juego para mayor Gloria de Dios.
Para entender la perspectiva del Señor tenemos que empezar por descartar el dinero, la
riqueza o el poder del el centro de nuestras vidas. Ninguno de estos lo llevaremos al
morir y ninguno podrá comprarnos un segundo más de vida.
Quien más tiene es porque el Señor –por razones que escapan a nuestra compresión y
que no viene al caso cuestionar-, ha dispuesto confiarle más. A este se le exigirá más, en
función del bien estar de nuestros hermanos menos favorecidos.
El que más tiene, es responsable de distribuir oportunamente y con justicia aquello que
necesitan los que menos tienen. Porque todos somos servidores del Señor, solo que
algunos –los que tenemos más-, con mayores responsabilidades que los demás.
Esta es la razón por la que difícilmente entrarán los ricos en el cielo. ¿Por qué? Porque no
están dispuestos a desprenderse de nada. Se hacen de todo e incrementan cada vez
más su riqueza, como si esta fuera exclusivamente suya.
Los ricos no llegan a reparar en que nada de lo que tienen es suyo. En que todo lo han
recibido en administración. En que solo harán buen uso de lo recibido en la medida que
lo usen responsablemente y esto pasa por distribuirlo oportuna y equitativamente.
A cualquiera que tenga riquezas estas palabras deben de escandalizarlo. Serán la razón,
más que suficiente, para mandar a rodar a Jesucristo y toda Su prédica. Porque están
dispuestos a repetir cuantas veces sea necesario el Credo, pero sin desprenderse de
nada.
La Doctrina Social de la Iglesia tiene aquí sus raíces. Primero, todo nos viene de Dios,
independientemente de si lo heredamos, lo encontramos o lo ganamos. Por lo tanto,
todo debe ser usado según la Voluntad del Señor, que es el único propietario.
Y Su Voluntad es que, siendo todos Sus servidores, los que más tenemos, nos
preocupemos por distribuirlo oportunamente entre nuestros hermanos menos
afortunados, según sus necesidades. Dichosos aquellos siervos a los que el Señor al
llegar encuentre ocupados en este afán.
Es la incapacidad de poner su fe en Dios, quitándola de la riqueza, la que hace imposible
a un rico entrar al Reino de los Cielos. Desprenderse exige fe. Caminar ligero de
equipaje. Hacerse indiferente a todo. Pasar por el mundo sin apegos de ninguna clase.
Sabiendo que lo que buscamos y acumulamos no son las riquezas de este mundo, sino la
que nos ha prometido Jesucristo en el Cielo.
Oremos: Padre Santo, que vivamos cada día de nuestras vidas como si fuera el último.
Que empecemos a pensar y sentir hoy y a partir de ahora que nada es nuestro, que nada
nos pertenece, por lo tanto que cuidemos todo y lo compartamos con quienes más lo
necesiten…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina Contigo en
unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén. Roguemos al
Señor… Te lo pedimos Señor.
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Nadie puede quedar exento del trabajo de la esperanza. Porque el Señor nos ha revelado
su presencia y su retorno, es que nuestra esperanza debe ser un signo ante los hombres.
Los cristianos no podemos desesperar ni bajar los brazos, pues tenemos la certeza que
el Señor está con nosotros y no nos abandona.
1. “Entiéndanlo bien”
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: “Entiéndanlo bien”, es por eso que este
evangelio hay que comprenderlo palabra a palabra. También podemos leer como si el
dijese Piénsenlo bien, percíbalo, dense cuenta, sepan. El Señor es insistente en hacernos
entender, porque él quiere que tengamos muy en claro que la venida del Señor se
compara con el hecho de la sorpresa con la cual llega el ladrón, esto es, sin ningún aviso
previo, y cuando menos lo esperemos, en el día menos pensado. ¿Y si este día fuese
mañana, como estamos para recibirlo?
2. Él puede venir en cualquier momento
El fin de la vida terrenal, llega sin previo aviso, ha querido Dios que así sea, para que
siempre estemos preparados.
Son dos cosas las que nos advierte el Señor, una es que puede venir en cualquier
momento y la otra que estemos preparados para recibirlo. Pero Pedro preguntó
entonces: "Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?" Entendemos que
cuando Pedro dice para nosotros, se refiere a los doce íntimos apóstoles, y cuando dice
para todos, lo hace pensando en los demás sean estos cristianos o no.
3. “Administrador fiel y previsor”
Ante esta pregunta el Señor le dijo: "¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el
Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento
oportuno?
Destaco tres palabras del Señor, “Administrador fiel y previsor”. La parábola es para
todos los fieles, pero también en especial para el que es “administrador”, esta es la
persona que se dedica a administrar bienes que no son suyos, es el criado principal
encargado del resto de la servidumbre, y es “fiel” es decir, es una persona, que es
constante en sus ideas, afectos u obligaciones y que no defrauda la confianza que se le
ha depositado, y es “previsor” si se anticipa al daño o a un perjuicio, si es capaz de
preverlo o conocerlo de antemano o con anticipación.
4. Jesús dice a quien el Señor pondrá al frente
Entonces el Señor se refiere a aquellas personas a las cuales se le ha otorgado la gracia
y dones especiales, aquellos que les corresponde dirigir a los demás hacia un camino
adecuado, con sus consejos y enseñanzas y las advertencias necesarias. Luego Jesús
dice a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo
en el momento oportuno”, este el alimento del alma y esta se alimenta con buen trigo.
Es ración, porque cada uno de los que lo escuchan la palabra tiene una diferente
capacidad y es oportuno porque todo beneficio que no se dispensa en su tiempo es
infructuoso, por ejemplo el pan es apetitoso para el hambriento y no lo es para el que
está harto.
5. “Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes.
Entonces Jesús dice; ¡Feliz aquél a quien su señor, al llegar, encuentra ocupado en este
trabajo! Es bienaventurado aquel que cuando venga el Señor, lo encuentre trabajando
de corazón, no de casualidad, porque Él quiere gente constante en su misión.
Luego agrega; “Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes.” Este premio
lo recibirá el que muestre su méritos tanto de oír bien como de enseñar bien, pero el que
cumpla a la vez con fidelidad y prudencia ambas cosas, los colocará sobre todo lo que
posee, es decir sobre todas las alegrías del reino de los cielos.
6. Los defectos del servidor malo
Jesús también dice; Pero si este servidor piensa: "Mi señor tardará en llegar", El Observa
que entre los defectos del servidor malo está el que cree que su señor tarda en volver;
Muchas veces por no pensar en nuestra última hora cometemos muchas faltas y
pecados, pero si pensáramos que el Señor está por venir y que nuestra vida ha de
concluir pronto, pecaríamos menos o trataríamos de no caer en faltas.
En efecto también hay muchos que menospreciando el temor de Dios, no sólo se
entregan a la lujuria, sino que también llenan de injurias a los que tienen a sus órdenes.
Como el que “Se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas”. Se puede
entenderse por maltratar a los siervos y criados el corromper los corazones de los
débiles con el mal ejemplo, y dice que “Se pone a comer, a beber y a emborracharse”
comer, beber y embriagarse, es decir ocuparse en los delitos y placeres mundanos que
enloquecen al hombre.
7. “El Señor llegará el día y la hora menos pensada
Entonces Jesús dice: “El señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le
hará correr la misma suerte que los infieles.” El administrador desleal, incumplidor e
infiel recibirá muy justamente el castigo de los infieles, porque careció de verdadera fe.
Pero también nos dice; Al que se le dio mucho se le pedirá mucho; y al que se le confió
mucho se le reclamará mucho más". Lo que Dios nos entrega, no es un elemento
decorativo, es un elemento de trabajo, esto es un medio para que ejerzamos mejor
nuestro apostolado. Dios le ha dado a todos los hombres las gracias necesarias para
salvarse, porque Él quiere que todos nos salvemos. Pero también el Señor nos distingue
y nos da más, entonces no corresponde dar más, y nuestra forma de vida debe ser
mejor.
Hay algo muy importante que Dios nos da a todos los hombres, esas son las gracias
necesaria para salvarnos, no tengamos ninguna duda, Él quiere que nos salvemos todos
y que todos lleguemos a conocer la verdad, y al decir todos, es sin ninguna distinción,
pero quizás las gracias no sean para todos las mismas, si queremos saber porque,
miremos cuanto amor le damos nosotros a Dios, cuanto nos dedicamos a Él, cuanto
conversamos con El, cuanto le pedimos, es decir cuánto oramos. No olvidemos el
Evangelio de Mateo 7, 7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
3 Para la reflexión personal
– (Haz silencio en tu interior y pregúntate:)
1.- ¿Qué me dice el evangelio que he leído?
2.- ¿Cómo ilumina mi vida?
3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?
4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?
5.- La respuesta de Jesús a Pedro sirve también para nosotros, para mí. ¿Soy un buen
administrador/a de la misión que recibí?
6.- ¿Cómo hago para estar vigilante siempre?
7.- ¿Estoy vigilante al llamado del Señor?
8.- ¿Qué actitud tomo frente a la espera, soy responsable con mi tiempo?
9.- ¿Qué tan paciente soy con el Señor?
10.- ¿Cómo vivo la caridad y la gratitud?
4 Oración. ¿Qué le decimos a Dios? La palabra se convierte en Oración.
1 Dios, Señor lleno de ternura, Tú nos has llamado a compartir tu promesa: Tú nos
entregas en herencia tu gracia y tu palabra de amistad. No dejes que la noche nos
extravíe; que tu Espíritu nos conduzca al encuentro de Aquel que viene, Jesucristo,
nuestro Señor.
Nosotros nos llamamos tu Iglesia, un pueblo en marcha. Abre, Señor, ante nosotros un
nuevo futuro. Que tu llamada nos haga salir de nuestro pasado y de las certezas que nos
mantienen seguros y cautivos. Ligeros de equipaje, partiremos hacia la tierra nueva;
seguros de tu fidelidad, trabajaremos con fe por el advenimiento de lo que Tú has de
crear para siempre jamás. www.Dioscadadía.Bastin,Pinkers,Teheux
2 Oh Padre, concédeme tu Espíritu, para que me enseñe a descubrir cada día las
inenarrables riquezas de Jesús, tu Hijo unigénito, mi hermano mayor y Señor. No
permitas que mi vida espiritual se vuelva asfíctica y se anquilose en pequeños espacios
de agitado activismo, sin apertura de horizontes a las maravillas de tu proyecto, que es
salvación para mí y para todos, en Cristo Señor.
Concédeme querer a cualquier precio espacios contemplativos en mis días
frecuentemente quemados por el demasiado «hacer» en el interior del aparato de las
lógicas mundanas. Fascíname de tal modo que el asombro que me produzcas me
permita vivir trabajando con solicitud en la entrega de mí mismo, pero sólo por Ti y por
tu Reino. www.santaclaradeestella.es
3 ¡De la salida del sol hasta su ocaso, sea alabado el nombre de Yahvé! ¡Excelso sobre
los pueblos Yahvé, más alta que los cielos su gloria! (Sal 113,3-4) www.ocarm.org
4 ¡Padre Bueno! Hoy por tu gracia y misericordia me hablas de estar preparado porque
el Hijo del Hombre vendrá en cualquier momento. Qué Padre más noble con sus hijos;
nos adviertes, nos cuidas, no quieres perdernos. Por el Santo Nombre de Jesús, y su
Sacratísimo corazón, te suplicamos nos colmes de bendiciones, para cuidar de los
talentos, y que cuando llegue Cristo a nuestro corazón, nos encuentre por ellos
produciendo muchos frutos; compartiendo amor, caridad, evangelio y misericordia con
nuestros hermanos, «sin pensar que su llegada se demora». Ven Espíritu Santo para que
con tu luz, no se apague nuestra fidelidad y prudencia para con nuestro «Patrón», mi
Señor, mi Dios. Amén. www.dario.res
5 Señor, al hombre de hoy le falta la capacidad de saber esperar, de perseverar, de
seguir siendo fiel a sus propios compromisos, a las decisiones tomadas. Todo a nuestro
alrededor nos hace soñar con que podemos obtenerlo todo inmediatamente, pero
cuando los sueños no se cumplen, cuando no se nos da la recompensa por nuestro
compromiso, perdemos el gusto por la vida, nos encerramos en el egoísmo y nos
defendemos aislándonos de los otros. Queremos pedirte humildemente, Señor, que nos
concedas el don de la perseverancia, de la confianza a toda prueba, que es capaz de
esperar con la certeza de que eres tú el que da valor a lo que somos y hacemos.
www.evangeliodeLucas.GiorgioZevini

5 Contemplación. ¿Cómo interiorizamos la palabra de Dios? La palabra en el


corazón de los Padres.
Con la ascensión, el cuerpo de Cristo, entrelazado con nuestra carne y con toda la carne
de la tierra, ha entrado en el ámbito trinitario. Ahora lo creado está en Dios; es «su zarza
ardiente», como dice Máximo el Confesor.
Al mismo tiempo, sigue sepultado en la muerte, en la opacidad y en la separación a
causa del odio, de la crueldad y de la inconsciencia de los hombres. Hacerse santo es
desplazar estas pesadas cenizas y hacer aflorar la incandescencia secreta, permitir a la
vida, en Cristo, absorber la muerte.
Dice, en efecto, san Ambrosio: «En Cristo lo tenemos todo. Si quieres curar tus heridas,
Él es médico. Si ardes de fiebre, Él es fuente. Si temes a la muerte, Él es vida. Si
aborreces las tinieblas, Él es luz. Dichoso el hombre que espera en Él» (O. Clément, Alie
fonti con i Padri, Roma 1999, pp. 54ss). www.santaclaradeestella.es
Despertémonos, por fin, del sueño y elevemos al cielo nuestros corazones junto con
nuestras manos, a fin de que, cuando el Señor se acerque de improviso a la morada, nos
encuentre vigilantes al venir. Seamos fieles en la oración, para no vivir en el temor.
Purifiquemos nuestros corazones de la iniquidad, para ver al Altísimo en su gloria.
Seamos misericordiosos como está escrito, a fin de que Dios tenga misericordia de
nosotros. Reine la paz entre nosotros, a fin de que nos llamen hermanos de Cristo.
Construyamos nuestro edificio sobre la roca, para que no lo derriben los vientos y las
olas. Seamos vasos dignos de honor, a fin de que el Señor nos busque para su servicio.
Volvámonos extraños al mundo como Cristo no fue del mundo. Participemos en su
pasión, para que después podamos vivir en la resurrección. Imprimamos su signo en
nuestros cuerpos, para ser liberados de la ira que va a venir; en efecto, es terrible el dia
en el que vendrá: y ¿quién lo podrá resistir?
Pongamos en nuestra cabeza el yelmo de la salvación, para no caer heridos en el
combate. Seamos también olor suave, a fin de que nuestra fragancia se difunda a
nuestro alrededor. Cuando no tengamos nada en la tierra, entonces lo poseeremos todo.
Cuando nadie nos conozca, entonces tendremos muchísimos amigos. El que asume la
semejanza del ángel se hace extraño a los hombres (Afraates, Demostraciones sobre la
vida moncistica, VI, passim). www.evangeliodeLucas.GiorgioZevini
6 Acción. ¿A qué me comprometo con Dios? Para custodiar y vivir la palabra.
Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: «Que resplandezca en mis acciones, oh
Señor, tu misterio de vida y salvación».
Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: «Dichosos los criados a quienes el amo
encuentre vigilantes cuando llegue». (Lc 12,37).
7 Para la lectura espiritual. Caminar con la palabra.
La educación progresiva de nuestro pensamiento cristiano y su correlativo obrar (en
proporción al estado y a la llamada recibida por cada uno) con respecto a todos los
grandes problemas de la vida y de la historia, tiene que ver con lo que podríamos llamar
la «sabiduría de la praxis». Esta última consiste sobre todo en la adquisición de hábitos
virtuosos: unos hábitos que son necesarios todos ellos no sólo para actuar, sino también
y en primer lugar para pensar correcta y exhaustivamente sobre los juicios y las
consiguientes acciones que puedan exigir los problemas de las vicisitudes de la vida
individual, familiar, social, política e internacional que el hoy presenta a la conciencia de
cada uno y de la comunidad cristiana.
Es preciso reconocer que los resultados poco brillantes de las experiencias de los
cristianos en la vida social y política no se deben tanto a la malicia de los adversarios, ni
tampoco únicamente a las propias deficiencias culturales, como sobre todo a
deficiencias de los hábitos virtuosos adecuados, y no sólo en el sentido de carencias de
las dotes sapienciales necesarias para ver las direcciones concretas de la acción social y
política. Justamente, creo que la causa de muchos fracasos ha sido, en primer lugar, la
falta de sabiduría de la praxis: esa sabiduría que -supuestas las esenciales premisas
teologales de la fe, la esperanza y el amor cristiano- requiere además un delicadísimo
equilibrio de probada prudencia y de fortaleza magnánima; de luminosa templanza y
afinada justicia, tanto individual como política; de humildad sincera y de mansa, aunque
real, independencia en el juicio; de sumisión y, al mismo tiempo, deseo veraz de unidad,
aunque también de espíritu de iniciativa y sentido de la propia responsabilidad; de
capacidad de resistencia y, al mismo tiempo, mansedumbre evangélica (G. Dossetti, La
parola e ¡I silenzio, Bolonia 1997, p. 93). www.santaclaradeestella.es
El Nuevo Testamento define la vigilancia como la sobriedad y como el «tener los ojos
bien abiertos» de aquel que tiene un fin preciso para conseguir y del que podría ser
apartado Si no estuviera, precisamente, vigilante. Y puesto que el fin que debe conseguir
un cristiano es la relación con Dios a través de Jesucristo, la vigilancia cristiana es
totalmente relativa a la persona de Cristo, que ha venido y que vendrá. La vigilancia es,
por consiguiente, lucidez interior, inteligencia, capacidad crítica, presencia en la historia,
no distracción ni disipación. El hombre vigilante, unificado por la escucha de la Palabra
de Dios, atento interiormente a sus exigencias, se vuelve responsable, es decir,
radicalmente no indiferente, consciente de que debe ocuparse de todo y, en particular,
capaz de vigilar sobre los otros hombres y custodiarlos. Así pues, la vigilancia es una
cualidad que requiere una gran fuerza interior y produce equilibrio: se trata de activar la
vigilancia no solo sobre la historia y sobre los otros, sino también sobre nosotros
mismos, sobre nuestro propio ministerio, sobre nuestro propio trabajo, sobre nuestra
propia conducta; en suma, sobre toda la esfera de las relaciones que vivimos.
La vigilancia tiene el precio de una lucha contra nosotros mismos: el vigilante es el que
resiste, el que combate para defender su propia vida interior, para no dejarse arrastrar
por las seducciones mundanas, para no dejarse arrollar por las angustias de la
existencia; en suma, para unificar fe y vida, y para mantenerse en el equilibrio y en la
armonía. Vigilante es aquel que se adhiere a la realidad y no se refugia en la
imaginación, en la idolatría, que trabaja y no se entrega al ocio, que se relaciona, que
ama y que no se muestra indiferente, que asume con responsabilidad su compromiso
histórico y lo vive en la espera del Reino que vendrá. La vigilancia se encuentra, por
tanto, en la raíz de la calidad de la vida y de las relaciones, está al servicio de la plenitud
de la vida y combate las seducciones que la muerte ejerce sobre el hombre. En cierto
sentido, la vigilancia es lo único absolutamente esencial para el cristiano: es la matriz de
todas las virtudes, es la sal de todo nuestro obrar, la luz de su pensamiento y de su
habla. Dijo el padre Arsenio: «Es preciso que cada uno vigile sus propias acciones para
no cansarse en vano» (E. Bianchi, Le parole della spiritualitá. Per un lessico della vita
interiore, Milán 1999, 31-34, passim). www.evangeliodeLucas.GiorgioZevini
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www.fundacionpane.org

Invocamos al Espíritu Santo


Ven Espíritu Santo, Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.
Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere
decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo. Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y
se haga vida en nosotros. Amén
📖 Evangelio según San Lucas 12, 39-48
😇Palabra del Señor
📕 1.- Lectura, ¿Qué dice el texto?
¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo!
Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes.
Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará
mucho más.
🙋 ‍Siguiendo este texto, ¿Cuáles son las palabras o frases o actitudes que atraen tu
atención, tu interés?
📗 Meditación, ¿Qué nos dice Dios en el texto?
¿Cuál es el trabajo en el que yo me ocupo?, ¿También me ocupo del trabajo que el Señor
me pide?, ¿El trabajo que el Señor me pide, lo hago con felicidad?, el Señor nos ha dado
dones a todos, a cada uno diferente, estos dones ¿Los doy en la misma medida que el
Señor me los ha dado y confiado?
🙋 Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es tu meditación, tu reflexión personal?
📘 Oración, ¿Qué le decimos a Dios?
Que agradable es trabajar dentro y fuera de la iglesia con la alegría de saber que cada
movimiento, que cada palabra, que cada decisión está implícito tu amor, también dar en
la medida que nos has dado y si es posible mucho más, gracias por estar presente en
nuestras vidas y porque junto con el Espíritu Santo nos guías.
🙋 ‍Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es tu oración personal?
Cada uno pone sus intenciones. -Amén-
📙 Contemplación, ¿Cómo interiorizamos la Palabra de Dios?
« ¡Feliz será ese empleado que hace esto cuando llega el señor!» (Repetimos)
🙋 Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es la palabra o frase o párrafo o actitud que
te ayuda a recordar este texto?
🏃 ⛪Acción, ¿A qué me comprometo con Dios?
Propongámonos aún más que en nuestros trabajos, en nuestros diálogos, en nuestras
decisiones, en casa, en todos lados traer la alegría de trabajar en el Espíritu del Señor.
🙋 ‍Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es la acción concreta que te invita a
realizar?
**********************************************************************
✞ ✞ ✞ Profesión de Fe
Solo los Domingos y Solemnidades.
✞ ✞ ✞ Intenciones (Oracion de los fieles)
Oremos a Dios Padre.
- Por los pastores de la Iglesia. Roguemos al Señor.
- Por los gobernantes de las naciones. Roguemos al Señor.
- Por los que no tienen trabajo. Roguemos al Señor.
- Por nosotros, aquí reunidos. Roguemos al Señor.
- Para que la Iglesia lleve la luz de la fe allá donde haya oscuridad e indiferencia,
esperanza a donde haya fatalismo y desesperanza, y amor allá donde haya conflictos,
división y odio, roguemos al Señor.
- Para que los que se encuentran desalentados por temores y sufrimientos sigan
creyendo y esperando en un Dios que conduce todo a buen término, roguemos al Señor.
- Para que todos nosotros crezcamos en la certeza de que nuestro compromiso por la
justicia y el amor, y nuestro dedicado servicio a los demás, son necesarios para ayudar
a que las grandes promesas de Dios se cumplan, roguemos al Señor.
Socórrenos, Señor, para que podamos alegrarnos con tus beneficios. Por Jesucristo
nuestro Señor.

3 LITURGIA EUCARISTICA
Sacerdote: Orad hermanos para que este sacrificio, mío y vuestro, sea
agradable a Dios, Padre todopoderoso.
Todos: El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria
de su Nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia. (→ Este es el
Compendio de la Misa)

✞ ✞ ✞ Oración sobre las Ofrendas


*** Se llevan al altar los dones; el pan y el vino. *** Acepta, Señor, nuestro corazón contrito y nuestro
espíritu humilde; que éste sea hoy nuestro sacrificio y que sea agradable en tu presencia, Señor, Dios
nuestro. *** Lava del todo mi delito, Señor, limpia mi pecado.

Acepta, Señor, las ofrendas de nuestro servicio, que presentamos en tu altar en la


conmemoración de san Juan de Capistrano, y concédenos que, libres de las ataduras de
este mundo, seas Tú nuestra única riqueza. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Señor Dios nuestro: Que estos signos de pan y vino expresen claramente que estamos
dispuestos a servirte a Ti y a los hermanos con libertad responsable. Que tu Hijo Jesús
comparta con nosotros su fuerza y fidelidad, para hacernos sabios y fieles
administradores del mensaje de justicia y amor que Él mismo nos ha confiado, Él que
vive y reina por los siglos de los siglos.
Introducción a la plegaria eucarística
Centro y el culmen de toda la celebración. Es una plegaria de acción de gracias y de consagración. El
sentido de esta oración es que toda la congregación de fieles se una con Cristo en el reconocimiento de
las grandezas de Dios y en la ofrenda del sacrificio.
a) Acción de gracias
El Señor esté con vosotros. R/ Y con tu espíritu. Levantemos el corazón R/ Lo tenemos
levantado hacia el Señor. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R/ Es justo y necesario.
Prefacio común II. La salvación por Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en
todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, que por amor creaste al
hombre, y, aunque condenado justamente, con tu misericordia lo redimiste, por Cristo,
Señor nuestro.
• Gracias Señor por este momento de oración que me has permitido tener. Yo sé Señor
que eres bueno conmigo y que me llenas de bendiciones. Sé también que tengo todo lo
necesario para poder responder a tu amor. Ayúdame Buen Señor a responder en todo
momento a esas inmensas bendiciones que has puesto en mí, para que puedas decir de
mí: “Feliz tú, porque cuando llegué te encontré en la labor que te había encomendado”
Amén.
Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones
Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…
Por Él, los ángeles alaban tu gloria, te adoran las dominaciones y tiemblan las
potestades, los cielos, sus virtudes y los santos serafines te celebran unidos en común
alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
b) Santo: con esta aclamación toda la asamblea, uniéndose a las jerarquías celestiales, canta o recita
las alabanzas a Dios.

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu
gloria. Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el
cielo.
c) Epíclesis Se implora el poder divino para que los dones se conviertan en el Cuerpo y la
Sangre de Cristo, y para que la víctima inmaculada que se va a recibir en la comunión sea para
salvación de quienes la reciban.

Santo eres en verdad, Padre, y con razón te alaban todas tus criaturas, ya que por
Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, con la fuerza del Espíritu Santo, das vida y santificas
todo, y congregas a tu pueblo sin cesar, para que ofrezca en tu honor un sacrificio sin
mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso. Por eso, Padre, te suplicamos que
santifiques por el mismo Espíritu estos dones que hemos separado para ti, de manera
que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que
nos mandó celebrar estos misterios.
d) Narración de la institución y consagración. Con las palabras y gestos de Cristo, se
realiza el sacrificio que Él mismo instituyó en la última cena. Momento más solemne de la Misa;
es la transubstanciación: pan y vino desaparecen al convertirse en el Cuerpo, Sangre, Alma y
Divinidad de Cristo. Dios se hace presente ante nosotros con todo su amor. ¡Bendito Jesus en el
Santísimo sacramento del Altar!

Porque Él mismo, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y dando gracias te
bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: "Tomen y coman todos de él, porque
esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes".
Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, y, dando gracias te bendijo, y lo pasó a
sus discípulos, diciendo: "Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi
Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por
muchos para el perdón de los pecados. Hagan esto en conmemoración mía".
e) Anámnesis. La Iglesia, al cumplir este encargo que, a través de los Apóstoles, recibió de
Cristo Señor, realiza el memorial del mismo Cristo, su Reactualización, recordando
principalmente su bienaventurada pasión, su gloriosa resurrección y la ascensión al cielo.

Éste es el sacramento de nuestra fe. R/ Anunciamos tu muerte, proclamamos tu


resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!
f) Oblación. La asamblea ofrece al Padre la víctima inmaculada, y con ella se ofrece cada uno
de los participantes.

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo, de su


admirable resurrección y ascensión al cielo, mientras esperamos su venida gloriosa, te
ofrecemos, en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo.
Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia y reconoce en ella la Víctima por cuya
inmolación quisiste devolvemos tu amistad, para que, fortalecidos con el Cuerpo y la
Sangre de tu Hijo y llenos de su Espíritu Santo, formemos en Cristo un solo cuerpo y un
solo espíritu.
Que Él nos transforme en ofrenda permanente, para que gocemos de tu heredad junto
con tus elegidos: con María, la Virgen Madre de Dios, los apóstoles y los mártires, (san
N.: santo del día o patrono) y todos los santos, por cuya intercesión confiamos obtener
siempre tu ayuda.
Te pedimos, Padre, que esta Víctima de reconciliación traiga la paz y la salvación al
mundo entero. Confirma en la fe y en la caridad a tu Iglesia, peregrina en la tierra: a tu
servidor, el Papa N., a nuestro Obispo N., al orden episcopal, a los presbíteros y
diáconos, y a todo el pueblo redimido por ti.
g) Intercesiones. Con ellas se da a entender que la Eucaristía se celebra en comunión con
toda la Iglesia, celeste y terrena, y que la oblación se hace por ella y por todos sus miembros,
vivos y difuntos.

Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia, en el
domingo, día en que Cristo ha vencido a la muerte y nos ha hecho partícipes de su vida
inmortal. Reúne en torno a ti, Padre misericordioso, a todos tus hijos dispersos por el
mundo.
A nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino,
donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria, por Cristo, Señor
nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.
Padre eterno, te ofrecemos la Preciosísima Sangre de Jesús, con todas las
Misas celebradas en el mundo en éste día, por las benditas Almas del
Purgatorio. Y Concédeles, Señor, el descanso eterno y brille para ellas la luz
perpetua. Amén.
h) Doxología final. Se expresa la glorificación de Dios y se concluye y confirma con el amen
del pueblo.
Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del
Espíritu Santo, todo Honor y toda Gloria por los siglos de los siglos. Amén
✞ ✞ ✞ Rito de la comunión
Significa "común unión". Al acercarnos a comulgar, además de recibir a Jesús dentro de nosotros
y de abrazarlo con tanto amor y alegría, nos unimos a toda la Iglesia en esa misma alegría y
amor.

a) Introducción al Padrenuestro
Con las palabras de Jesús nuestro Señor oremos al Padre de todos para que su reino venga a
cada persona de la tierra.

• Oremos a nuestro Padre misericordioso nos conceda la gracia de ser exigentes con
nosotros mismos, a su voluntad, para cuando venga Cristo Jesús estemos prestos.
• Unidos en el amor de Cristo, por el Espíritu Santo que hemos recibido, dirijámonos al
Padre con la oración que el Señor nos enseñó:
R/ Padre nuestro…
b) Rito de la Paz
Los fieles imploran la paz y la unidad para la iglesia y para toda la familia humana y se expresan
mutuamente la caridad antes de participar de un mismo pan.

Líbranos, Señor.
Líbranos, Señor de todos los males, y concédenos la paz en nuestros días, para que
ayudados por tu misericordia, vivamos libres de pecado y protegidos de toda
perturbación, y aguardando la venida gloriosa de Jesucristo, nuestra esperanza.

R/. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: "La paz les dejo, mi paz les doy", no tengas
en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele
la paz y la unidad. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. R/. Amén.
La paz del Señor esté siempre con ustedes. R/. Y con tu espíritu.
Dense fraternalmente la paz.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. R. Ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. R. Ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. R. Danos la paz.
Invitación a la Comunión
Éste es Jesucristo, el Señor, que nos dice: “Al que mucho se le dio, mucho se le
reclamará; al que mucho se le confió, más aún se le pedirá".
• Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la
cena del Señor.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una Palabra tuya
bastará para sanarme.
c) El gesto de la fracción del pan: Significa que nosotros, que somos muchos, en la
comunión de un solo pan de vida, que es Cristo, nos hacemos un solo cuerpo (1 Co 10,17)

d) Inmixión o mezcla: el celebrante deja caer una parte del pan consagrado en el cáliz.
Antífona de comunión Mt 5, 3
Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
✞ ✞ ✞ Oración después de la Comunión
Te rogamos, Dios todopoderoso, que fortalecidos con este sacramento, aprendamos, a
ejemplo de san Juan de Capistrano, a buscarte siempre sobre todas las cosas, y demos,
ante el mundo, una imagen auténtica del hombre nuevo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Dios y Señor nuestro: Para hacernos comprender que Tú esperas de nosotros más de lo
que somos capaces de dar, Tú nos has otorgado hoy de nuevo, como tu mejor ayuda, la
palabra y el cuerpo de tu Hijo Jesucristo. Ayúdanos a vivir según el evangelio, como
personas liberadas por Jesucristo y responsables, con Él, de que el mundo progrese en
integridad y amor. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

4 RITO DE CONCLUSION
Consta de saludo, bendición sacerdotal, y de la despedida, con la que se disuelve la asamblea,
para que cada uno vuelva a sus honestos quehaceres alabando y bendiciendo al Señor.

✞ ✞ ✞ Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos
de los siglos. R/ Amén.
¡Cristo, Rey nuestro! R/ ¡Venga tu Reino!

Consagración a María
Termina esta oración rezándole a María:
Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las oraciones que te
dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, ¡oh Virgen
gloriosa y bendita! Amén.

Oracion a San Miguel Arcángel.


San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y
acechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde
súplica. Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido,
arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo
para la perdición de las almas. Amén

✞ ✞ ✞ Bendición
Hermanos: “A quien mucho se le dio, mucho se le exigirá”, nos ha dicho hoy el Señor en
el evangelio. Hemos recibido mucho de Dios: el don de la vida, nuestra fe, nuestra
capacidad de amar, el perdón de nuestros pecados... Demos gracias a Dios y pidamos su
bendición.
Que la bendición del Dios todopoderoso, Padre, Hijo ✠ y Espíritu Santo descienda sobre
nosotros y permanezca para siempre.
R/ Amén.
Pueden ir en paz. R/. Demos gracias a Dios.
✞ ✞ ✞ Abba Padre, gracias te doy por enseñarme a Cristo histórico. Y ahora, por tu
gracia y Espíritu Santo concédeme fortalecer la fe, para caminar con Cristo, por Cristo y
en Cristo, ya no histórico, sino Pan vivo bajado del cielo.
«Tú eres Cristo, el Hijo de Dios Vivo» Mt 16, 16

Oración de «Adiós al Altar», antes de salir del templo después de la liturgia


(Tradición siro-maronita)
Queda en paz, oh Altar de Dios.
La oblación que hoy he ofrecido sobre ti, sea para la remisión de las culpas y el perdón
de los pecados y me alcance estar ante el tribunal de Cristo sin condena y sin confusión.
No sé si se me concederá volver a ofrecer sobre ti otro Sacrificio. Protégeme, Señor, y
conserva a tu Santa Iglesia, que es camino de verdad y de salvación. Amén

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