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Concurso Nacional de Poesia Joven Rafael Cadenas 2022

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concurso nacional de poesía joven 2022

rafael cadenas
premios

1º maría isabel martin hidalgo


2º daniel chacón aro
3º luis josé glod
3º juan lebrun
menciones honoríficas

patricia martínez lugo


rosbelis rodríguez

finalistas

alejandra banca
alexandra carrero
andrea jerez
antonio josé matos mavarez
césar torres
clara de lima castillo
daniel camacho francabandiera
daymar toussaint
e.r. pulgar
elías castro
emiro colina
felipe ezeiza
jesús amalio lugo
johan reyes
jorge morales corona
josé efraín contreras
josé javier malaguera
laura cárdenas
leonel botelho
luis alfonso zozaya bermúdez
luis gonzález mago
marlis fereira quero
mayi eloísa martínez
natasha martínez
nicole mottet
pamela rahn sánchez
pierre silva
ricardo alejandro sarco lira farías
sthefany marquina
william pernia
zorian ramírez espinoza
1
2
7º concurso nacional de poesía joven rafael cadenas 2022
Primera edición, septiembre 2022
500 ejemplares

© De esta edición: Autores Venezolanos, Banesco Banco Universal, Fundación La Poeteca,


Team Poetero
© De los textos: sus autores
© De la fotografía de Rafael Cadenas: Efrén Hernández

coordinación editorial

Jacqueline Goldberg

corrección

Ana García Julio

diseño gráfico

ABV Taller de Diseño, Waleska Belisario

impresión

Gráficas Lauki, C.A.

depósito legal

MI2022000336

isbn

978-980-7886-17-8
concurso nacional de poesía joven 2022
rafael cadenas
VEREDICTO
Quienes aquí firmamos, Sara Uribe, Lázaro Álvarez y Jesús Montoya, jurado designado por
Autores Venezolanos, Banesco Banco Universal, Fundación La Poeteca y Team Poetero para
deliberar en el 7º concurso nacional de poesía joven rafael cadenas 2022 —en medio del
mal tiempo y de las amenazas de ciclones de verano que muchas veces se desvanecen en su
misma incertidumbre; sin embargo, serenos y entregados al entusiasmo de la poesía que se
seguirá escribiendo—, luego de haber leído y discutido detenidamente cada uno de los textos
recibidos en la convocatoria, de forma remota entre México, Venezuela y Brasil, y con apego a
las bases y los criterios de la misma, hemos decidido:

Otorgar, por unanimidad, el primer premio al poema «perdí la lengua de un susto», firmado
con el seudónimo Frances Halladay, por tratarse de un texto cuya coherencia y tono se
mantienen de principio a fin, forjando una reflexión sobre la lengua como espacio simbólico
de exploración de las potencias del decir, en tanto indagación de la propia posibilidad de
autoenunciarse. Todo ello por medio de metáforas de la deglución como incorporación y
trasmutación de la experiencia, por cuyo efecto las imágenes transponen, de manera hilada,
una sensación de orfandad. Este texto concilia recursos basados en las relaciones entre
literatura y enfermedad o poesía y cuerpo, logrando rastrear a través del poema en prosa parte
de las escrituras contemporáneas de América Latina. Abierta la plica, la autoría resultó ser de
maría isabel martin hidalgo [25 años; reside en Valencia, Venezuela].

Otorgar el segundo premio al poema «valía,», firmado con el seudónimo María Luisa Lovera,
por fundamentarse como un artefacto verbal que explora la reescritura, manifestándose en
contraposición a un presente histórico adverso. Las marcas de diálogo a modo de respuesta al
poema de César Vallejo «Los heraldos negros» trazan como marca de agua ciertas resonancias
de la poesía venezolana actual, de las que entra a formar parte. En él, la sucesión de versos
de largo aliento bajo el impulso de un «desvarío de la falta» arroja el dolor a una expresión
minúscula, en continuo decaimiento, tanto en su diagramación como en su alegoría tipográfica
e interna. Abierta la plica, la autoría resultó ser de daniel alejandro chacón aro [30 años; reside
en Caracas, Venezuela].

Otorgar un tercer premio compartido a los poemas «a t y a los otros» e «improvisación


12 (el duende)».

«a t y a los otros», firmado con el seudónimo S. de Sartre, el cual, desde la anáfora y la


reiteración configura una geografía local que envuelve los afectos. La experiencia del amor
en el siglo xxi como un viaje o una derivación incierta, cuya complejidad se relaciona con la
errancia y la incertidumbre de un país. Con un lenguaje directo, oral y de manera descarnada en
algunos tramos, este texto condensa el tránsito de una voz plural que nombra políticamente la
sexodiversidad; la frontera como un lugar de naufragio y la situación de emergencia social que
evidencian las regiones del interior venezolano en comparación con la capital. Abierta la plica,

5
la autoría resultó ser de luis josé glod sánchez (27 años; reside en San Cristóbal, Venezuela).
«improvisación 12 (el duende)», firmado con el seudónimo Rafael Baquo, por construirse
desde una reflexión sobre la poesía y la teoría del duende de Federico García Lorca, en un
peregrinaje que grafica con imágenes el trópico, especialmente en lo referido al paisaje de
Caracas. Explora, asimismo, con estrofas pausadas, significativas resonancias fonéticas donde
las sílabas plasman una duración rítmica aguda y expresiva. El texto configura una reflexión
entre la cadencia que salva de la medianía desoladora y presenta la poesía como lucha
iniciática y como fiesta riesgosa que también redime. Abierta la plica, la autoría resultó ser de
juan diego fernández lebrun [25 años; reside en Caracas, Venezuela].

Acordar dos menciones honoríficas a los textos: «pecho para la niña y leche para las
moscas» y «poesía joven», en este orden:

«pecho para la niña y leche para las moscas», firmado con el seudónimo m0zka, por revisitar
con precisión y mínimos recursos una imagen otra de la maternidad y el cuerpo con una
semántica animal, desvinculada de cierto común denominativo. Abre así una cruda significación
social de esta experiencia, con un lenguaje directo y eficientemente despojado que, en su
retrato duro y minucioso, transparenta la escena de una madre lactante no precisamente
bañada o iluminada por la luz de la plenitud de los comienzos. Abierta la plica, la autoría resultó
ser de patricia martínez lugo [30 años; reside en Madrid, España].

«poesía joven», firmado con el seudónimo Detritívora, por trasladarse a los orígenes de la
tradición poética venezolana, pasando por una «lengua nacional» y los lugares reiterados de
dicha tradición. De esta forma, el texto plantea una mixtura de poesía y ensayo que busca
declinarse —en el sentido lingüístico— dentro del presente para proponer otras miradas críticas
que intenten rever esos territorios, procedimientos y formas del lenguaje continuamente
nominados dentro del canon. Abierta la plica, la autoría resultó ser de rosbelis rodríguez [27
años; reside en Mérida, Venezuela].

Por otra parte, queremos destacar no solo la cantidad considerable de participantes, en su


mayoría mujeres, sino además la variedad de temas y maneras, entre los cuales se recorren los
de una memoria de la infancia como territorio de una identidad en conflicto; complejidades del
amor en el siglo xxi; la nueva experiencia desoladora de la diáspora; el sentimiento reiterativo
de una orfandad a través de las imágenes recurrentes de las figuras del padre y la madre,
como también la reflexividad de una escritura que se observa a sí misma desde el riesgo o la
necesidad vital de autoexploración o de autognosis.

Siendo nuestra responsabilidad destacar la gran calidad de los trabajos recibidos, decidimos
seleccionar los siguientes 31 finalistas para su publicación:

6
a ev(ángel)ina

seudónimo: dénisse

autoría: daymar alejandra toussaint ruiz [25 años; reside en Lyon, Francia]

atalaya

seudónimo: ant

autoría: antonio josé matos mavarez [21 años; reside en Coro, Venezuela]

barrer

seudónimo: edward wood

autoría: johan alexander reyes reyes [23 años; reside en Caracas, Venezuela]

cavilación

seudónimo: samuel lar

autoría: luis daniel camacho francabandiera [23 años; reside en Caracas, Venezuela]

cotufa

seudónimo: gisela kiss her

autoría: ricardo alejandro sarco lira farías [30 años; reside en Caracas, Venezuela]

el frío movimiento de las agujas

seudónimo: la mariposa

autoría: pamela rahn sánchez [28 años; reside en Caracas, Venezuela]

el plátano más bonito que he cosechado

seudónimo: matilde solé

autoría: andrea jerez carreño [24 años; reside en Buenos Aires, Argentina]

es inefable

seudónimo: eurídice

autoría: marlis andrea fereira quero [20 años; reside en Maracaibo, Venezuela]

giros

seudónimo: govinda vihari

autoría: william pernia liberatore [26 años; reside en Caracas, Venezuela]

glosa a la quinta elegía de duino

seudónimo: melek andrade

autoría: césar ernesto torres barillas [28 años; reside en Mérida, Venezuela]

7
hormigueo

seudónimo: natasha meléndez

autoría: nicole mottet mejías [27 años; reside en Madrid, España]

la casa toma tiempo

seudónimo: alexa c

autoría: alexandra carrero quintero [28 años; reside en Caracas, Venezuela]

la lengua de los gallos

seudónimo: haba tonka

autoría: laura cecilia cárdenas armas [30 años; reside en Ciudad de México, México]

la negación

seudónimo: cuerva coa

autoría: sthefany alexandra marquina coa [26 años; reside en Buenos Aires, Argentina]

la savia entre los dedos

seudónimo: hera groc

autoría: alejandra del carmen peña banca [28 años; reside en Barcelona, España]

mar de aral y lago de maracaibo / desertificación


seudónimo: marcolino asier

autoría: eduardo andrés ríos pulgar [26 años; reside en Nueva York, Estados Unidos]

misión

seudónimo: gata apocada

autoría: mariana eloísa martínez [28 años; reside en Santiago, Chile]

mi vida en una maleta

seudónimo: dubtrent

autoría: elías alejandro castro rodríguez [24 años; reside en Valencia, Venezuela]

naturaleza

seudónimo: lifrés

autoría: felipe manuel ezeiza [23 años; reside en Los Teques, Venezuela]

no -poema

seudónimo: rompezaragüey

autoría: josé javier malaguera [26 años; reside en Mérida, Venezuela]


nueva zelanda o nueva zelandia

seudónimo: dos manos, nueve dedos

autoría: jesús amalio lugo garcía [29 años; reside en Valdivia, Chile]

pasaje

seudónimo: gatopardo

autoría: emiro alfonzo colina medina [29 años; reside en Coro, Venezuela]

quemar la (segunda) casa

seudónimo: jeane woods

autoría: natasha martínez [29 años; reside en Caracas, Venezuela]

raíz fragmentada

seudónimo: nimbus

autoría: leonel josé junior botelho de moura [25 años; reside en Ciudad Bolívar,

Venezuela]

rasgadura viva

seudónimo: caballo de mar

autoría: zorian rafael ramírez espinoza [25 años; reside en Caracas, Venezuela]

regreso a ítaca

seudónimo: lalo cura

autoría: luis alfonso zozaya bermúdez [26 años; reside en Portuguesa, Venezuela]

rímel

seudónimo: lemebelius puigster

autoría: pierre silva calani [27 años; reside en Barcelona, España]

rojo

seudónimo: laia lagatta

autoría: clara isabel de lima castillo [26 años; reside en Caracas, Venezuela]

soy de otras (lenguas) el padecer

seudónimo: delirio montiel

autoría: jorge morales corona [26 años; reside en Maracaibo, Venezuela]

sumidero

seudónimo: orocual cero

autoría: luis césar salazar gonzález [25 años; reside en Maturín, Venezuela]

9
voluntad

seudónimo: benal

autoría: josé efraín contreras belandria [29 años; reside en Mérida, Venezuela]

En reunión virtual, a los treinta días del mes de junio de 2022.

sara uribe

lázaro álvarez

jesús montoya

10
perdí la lengua de un susto maría isabel martin hidalgo

Están apareciendo magnolias en mi lengua.


daniela camacho

Perdí la lengua de un susto. Abro la boca y ahora se asoma el corazón, porque de bocados ya
no me queda sino el anhelo. La medicina dice que la lengua es un músculo impar [igual a uno],
medio [que forma una mitad] y simétrico [de belleza inmutable] y yo pienso, ¿qué cosas tiene
la pérdida que la medicina aún no nos dice? El puente de mi boca ahora es desierto de aguas,
desierto de besos, desierto de ansias; baja por mi garganta una lluvia de arena.

Mi doctor me pide que abra, que abra lo más que pueda, pero yo ya no tengo lengua de niña
inocente que mostrarle. Dejar atrás la niñez es una mutilación fría, precisa, definitiva. No hay
paleta de madera, no hay susto entre los dientes inferiores, no hay mordida para escapar de mí.

Deglutir, tragar. No decir a qué saben las moras, el jengibre, los


almuerzos posteriores al susto, el llanto cuando baja por las amígdalas,
la saliva salitre salvaje de quien ahora es un recuerdo.

Deglutir, tragar. La mordida no es la misma sin el accidente de la


lengua; sin bordes, el abismo es una llaga mal curada.

Deglutir, tragar. Me ahogo, mi saliva es un fluido extraño que levita en


mí como humo de muertos

12
valía, daniel chacón aro

a césar vallejo

cada golpe relaja los músculos en su acumulación


luis moreno villamediana

los golpes ya no son tan serios, c.


ya no nos sorprenden.
son ahora, más bien, como un mandato,
aunque seguimos agachándonos como por costumbre,
como por reflejo todavía. abrazándonos a las caídas
porque no tenemos otra cosa.
ni recuerdos, ni herramientas,
solo postigos empujados al incendio por el placer de las cenizas,
la bajedad de los tropiezos.
los heraldos se han ido en dirección contraria de la vida,
se han quedado las sombras como heridas subterráneas,
como la más grande de nuestras virtudes,
la suma total de nuestros pecados.
eso justamente, como la inquieta dignidad clavada en un muro.
ya no hay palabras útiles, demasiado pronto volvemos a tener hambre.
repatriados al fin a las ausencias que si acaso llegan lo hacen tarde
hundimos nuestros huesos mellados en la pesadilla del espejo que no se apaga.
el grito del polvo se nos queda pegado en los dientes cuando nos comemos el susto.
querer asistir al futuro es querer jartarse de mentiras.
vemos nuestra sombra rota y nos revisamos buscando dónde tenemos la fractura.
sin saber que no es en la gruta sino en la hendidura donde reposa el pulso que nos arrastra.
si pudieras ver el espacio vacío de nuestra risa, creerías que nos chorrean los dientes.
la lengua, susurro que haría estremecer al más fundado de los temblores.
pero la acumulación nos enseñó que el quid es hacer hablar al idioma de las llagas.
somatizar la orfandad, hábito del miedo.
albergar en cada suspiro un residuo de resistencia.
convivir en el perímetro de la fatiga.
la mutilación del rocío: la tibieza del verbo no tiene muerte.
la emboscada de la periferia. el fraude. nuestra desgracia de rezagados.
estridencia de sospecha se llama nuestra ira.
quién nos hubiera dicho, c.
sobre el nombre de las piedras suspendido en el polvo.
que nos tentarían las formas de organizar el polvo.
polvo, un perdón desdicho en nuestra piel, derritiéndosenos.

13
polvo, una costra parecida a la derrota.
quién nos hubiera dicho, c.
que nos espantarían las contradicciones abstractas de nuestra condición,
que nuestra cólera serpentearía para derramarse ufana en nuestra muerta eternidad.
que no sabríamos comprendernos en nuestra falsedad.
que nos acostumbraríamos más a las consecuencias que a los actos.
que nos convertiríamos en lo aborrecido sin que nadie nos dijera de su mal presagio,
que si nos veíamos en ese espejo llegaríamos a ser lo que somos.
un disparate. ojalá pudiéramos alejar de nosotros el presente,
dejar de vivir únicamente en esta violencia de inocente arrojado a un mundo que no pidió
dejar esa fascinación de hacer la soga pendular,
apelar a la esperanza caediza que olvida sus motivos en el abismo, desvarío de la falta,
dejar de sostener el simulacro de la vida,

14
a t y a los otros luis josé glod

Quizá los años pasen y vivas la misma historia.


Quizá te sientes en una banca de otra plaza prometiendo otras o quizá las mismas cosas.
Quizá le hables de la cultura árabe. Del oro. Del sauna. De los cuartos oscuros. Recuerdes a
Caracas hundida en riquezas. Confieses sobre el agua y la soledad mientras tu vista se revienta
de luz vacía.
Quizá camines otra vez San Cristóbal con otro cuerpo de visiones ecuánimes. La plaza Murachí.
El viaducto. Y te encuentres allí, cumpliendo la promesa que le hiciste a otro. Reflejada en esa
sombra que no controlas.
Quizá te canses de su pecho de puñales. De que te observe. Y te escriba. Y te inyecte películas
de Almodóvar sin comprender que también eres otro.
Quizá no sea el único y borres sus ojos de tus arañas vasculares. El poema de tu brazo. Las
noventa escaleras.
Quizá cruces la frontera y te ahogues en el mismo territorio sin saber que el mar es vagabundo.
Quizá te cortes la lengua y sea él quien lo confiese. Que se atreva a escupirte la sangre porque
el VIH siempre termina siendo un tema.
Quizá abras la misma aplicación y encuentres a otro.
Quizá desaparezcas como el humo de aquellos cigarros que les quemaron la garganta. Y te
quedes sin voz. Y no puedas explicarle sobre tu aislamiento. Y él te odie. Y tú lo entiendas.
Quizá no lo entiendas. Quizá le mientas y te mientas diciendo que lo quieres.
Quizá no lo quieras. Quizá todo se trató de otra caminata nocturna que sirvió para evadir la
enfermedad y los apagones. Lo recordarás en la penumbra. Echando el mismo cuento que
escuchaste de otra boca. Aunque quizá lo olvides. Y luego pierdas la locura y caigas en cuenta
de que todos nos llamamos como el otro. Que no nos parecemos. Que quizá somos el mismo.

15
improvisación 12 (el duende) juan lebrun

Erijo sobre la eternidad


del paso oral de la lengua
un peregrino, lengua irresuelta babeada
entre las nubes de un fuego abierto en árboles azules.
Ese es mi duende.

Llama el trovador a las sílabas raídas,


y el temblor de mis rodillas
cae en suelos duros,
se desboca,
resuena como tambor lejano,
ama cantando.

Uno, bailando así en la vida,


da significaciones a las cosas,
enormes sentidos que no existen,
sino en la boca aterida del momento,
como río,
como pez en su agua,
los charcos sobre los techos de las casas.

Las antenas refulgen


y las flores nacen del asfalto.

La cobija amarillenta de las estrellas,


el viento humedecido del trópico,
las gotas de los duendes en Caracas.

Ir así, con el paso de una lengua anfibia,


con el paso de una lengua viva,
más viva que nunca en el instante,
donde el sol enceguece a su ritmo
y donde lucha uno por practicar cada día más
esta poesía hablada, dicha
esta poesía improvisada
16
que se encuentra a sí misma
sin espejos, en el otro.

Se necesita duende,
se necesita luchar, no invocar
para, en el día a día,
cantar, improvisar sin la memoria.

El duende se encuentra consigo mismo


sin espejos en el otro.

17
pecho para la niña y leche para las moscas patricia martínez lugo

Pecho para la niña y leche para las moscas


las moscas de mi madre no vuelan lejos
las moscas de mi madre viven
bajo la luz blanca y artificial del criadero
sus hijas de ojos rojos
de tanto en tanto traen consigo una mosca albina
ella sumergida en la leche se ve como dos gotitas de sangre
nadando de arriba abajo sin diluirse en lo blanco
las otras están en una danza circular alrededor del plato
por la noche mi madre da el pecho
en el día cría moscas
que nacen y mueren en una misma semana
la teta de mi madre sabe a miel y sangre
gotas de vida y muerte a partes iguales
reina del enjambre
madre de todas
zumban en su lenguaje
zumban pidiendo leche como cualquier lactante
exprimes la vida por ver volar a tus criaturas
exprimes cada gota nutrida
ámame con cada gota
amamántame sin dejarme caer
soy esa hija sin alas
soy la que lleva sangre y miel en la boca

19
poesía joven rosbelis rodríguez

aún tenemos restos de la casa


igor barreto
El muro de Mandelshtam

I
De golpe un embalse tibio rompe como en llanto y
vaciándose lo vacía y lo despide a uno y
lo hace atravesar el primer Callejón Angostura
ahogado de tan pegadito a las paredes y
desde ahí empieza uno a
caer
una humareda le estrecha a uno la garganta
la imagen se va completamente a negro.

¿Acaso venir a la vida no es


un súbito abrir de fauces que
lo arroja a uno fuera de casa pero que
sin embargo a veces en cambio sucede que
muerrrrden?

II
Como al naciente atorado y
purpurescente en el pequeño istmo
a la poesía venezolana habría que declinarla en participio presente:
saliente, reciente, doliente
como el pan, los jóvenes y los emigrados y
sin embargo siempre como cogida del cogote
como cuando Hofmannsthal no consigue palabras para decir
el mundo bellamente porque como que le falta aire.

Si la poesía venezolana parece viva es porque parece


balbuciente
como Lord Chandos, el sin le mot juste
como Lord Gerbasi, el sin Consuelo en cafetal fúnebre
como los Barreto, Pantin y Cadenas, por nombrar los vivientes,
los sin sosiego ante tanto gallo y caballo y verdugo suelto
en la memoria, en la memoria, en este cuero seco roído por las ratas y

20
sin embargo tanto llano ensangrentado
tanto pienso envenenado
tanto lloro desterrado.

Si la poesía venezolana parece viva es porque


fue el abriente su gran acontecimiento:
quiero decir que abrió en la lengua nacional
una llaga abisal en que cayó un siglo
con lo que le quedaba de mantuano y
campesinos y citadinos
cayeron y
novísimos dolientes todos ahora
a una voz, a esta hondura supurante
llaman casa.

Este es el Callejón Angostura de una poesía


que ni Consuelo ni Eglé han consolado nunca.

III
Y sin embargo, cuando uno viene a ella
como el infante tan naciente en el lenguaje
como el adolescente tan sin voz propia ni ajena
como la solícita vestal inclinada ante el hogar, ante el negro dinosaurio de mi lengua nacional
también yo he de encorvarme, quiero decir, declinarme en el participio presente de mi tradición,
sí, también yo, que no me he podido sacudir la brea materna, he de sacudir al menos la cabeza
desde aquí, quiero decir, las ideas, sí, serles franca: acabé de encabalgar porque en el fango
no corren caballos, y lo que se me da bien es el ensayo, quiero decir, las tentativas, sí, tentar la
lengua como una mano me tentaba arriba del Tamarindo. También yo me atasqué saliendo del
Callejón Angostura; en mi pobre clase con mis malandros ratones y vecinas cucarachas; bajo la
noche de acerolit de mi casa acribillada por las balas, con la perra acribillada por la sarna y el
padre por el raquitismo; ahogada de tan pegadita a estas paredes, en el moho que las fortalece
me atasqué; ay, cómo quisiera que una muerte las echara abajo, pero la vida coloniza cada
grieta y todos mis acribillados se cunden y en esta llaga, en esta llaga abisal materna séptica de
tan viva también yo, sí, también yo, también yo, que aventuro la cabeza, quiero decir, las ideas
en el borde, también yo me pudro en el umbral, purpurezco, sí, me desbarranco hacia adentro
y purpurezco, purpurezco cada vez más negro, ¡ay!

21
a ev(ángel)ina daymar toussaint

B
a
j
M-a-m-á
de esas alturas
Cúbreme con tu voz
de tanta pesadez

Me hago más grande en este árbol


Me hago más grande al pronunciar tu nombre.

La noche abrazada al duelo rompe la línea que nos corta pues no entiende de otras formas de
ser y estar.
La noche y el viento y el árbol arrastran cenizas, pintan un rostro con sus hojas y yo solo tengo
estas manos que se alzan a tu pecho;
el rito espectral del que me apropio cada noche.
HOY TE INVOCO
para que vengas a ungirme con tu santa mano
a hacerme un espacio allí donde la infancia no sea un cofre saqueado
y las muñecas no sean cambiadas por cepillos cuchillos y palas.
Cúbreme con tu mano Madre de miradas lascivas
Vuélveme (tu) arrullo
Hazme un vestido.

HOY TE INVOCO
con la misma fuerza de aquel último parto que se llevó todo
como quien invoca el pasado; aunque tú no seas pasado.

Las paredes Madre se desgarran cada noche ante mi soledad


¿Es que no escuchas mi llanto?
¿Mi nudo? ¿Mi dolor?
¿Cómo andar cuando me faltan tus piernas?
¿Cómo seguir cuando falta el abrazo? ¿La caricia?

El árbol se ha desprendido de sus hojas al contacto con mi cuerpo


He limpiado el árbol para tu paso
Cada rama es un lugar y tu cuerpo el nido.

23
En la altura no se oye el grito
Solo la noche puede tocarte
Solo el silencio puede tocarnos
dar paso a esa
Tu sombra magna
al llanto
mi llanto, mi llamado.

Madre
la crueldad del mundo reside en tu ausencia.

24
atalaya antonio josé matos mavarez

Mirad que, si se os acaba la vida,


jamás tornaréis a gozar de esta luz.
santa teresa de jesús

En el primer paso
me saqué el vendaje
al que pinté unos ojos.
El vértigo fulminó peor que antes,
y no me quejo, esta vez
mantuve la quietud
ante el sermón del viento.

El segundo detuvo
el barullo íntimo
a cambio de aceptar
un beso del sol en la frente.
Imposible dominar esa lágrima
después de ver lo descuidado
que fui con mi jardín.
Tragué grueso.
Es lo menos indigno
que podía hacer por mí.

Con mediodía encima,


al borde de la atalaya,
se vuelve absurdo titubear.
Obedecí aquel suspiro
que me empujó,
y a punto de caer
un águila canta.
En este descenso
tenemos la bendición
de cerrar los ojos
porque ahí
se desata tu luz.

Conserva el salto.
Cualquier día es hábil
para librarse de lo que no es.

25
barrer johan reyes

Mi casa es solo una casa.


Cuatro esquinas de barridos dolientes.
Silentes.
Sin hogar.

El suelo, siempre frío.


Su velo de inmundicias no me abate.
Yo habito consigo,
entre sus grietas.

Recoger los zapatos, las cholas.


Con la escoba,
todo a rastras.
El cemento de la entrada,
su sonido,
su sal.

A fuerza de quebrantos
la pared muda su piel.
Migajas de más de cinco segundos.

Lo sé: este es mi lugar.

Mi casa es un recuerdo.
Aquí ya se ha hecho de noche.
El sol vino a la ventana y se fue pronto
porque yo estoy
solamente cuando soy.

El cepillo apunta al techo


y me transfiguro en él.

Quien me barre con los ojos


me hace polvo.
Quien encuentre allí mi alma
que la pida para siempre muerta.

Las penas se barren en casa.


Mi casa es lo que queda.

26
cavilación daniel camacho francabandiera

a Felipe Ezeiza

un perro negro
que va
y viene
prendido de hambre
tambaleándose
de lado
a lado
que cruza la calle
negro azabache

unas vertiginosas huellas


en el barro y en la memoria
el eco sonoroso de un ladrido
pero cada tanta esquina
o detrás de un poste de luz
tan solo
un hocico, unas patas
negras
la ardorosa lumbre
de unos ojos de perro
que me increpa
todavía

un perro negro, digo


que va
y que viene
hambreado como la noche plena
que se acerca, que se aleja
que roe displicente el hueso
de cuanto se ha perdido
de cuanto se ha
roto.

27
cotufa ricardo alejandro sarco lira farías

a papá, a Gaby Mesones


y a todos, todos los peces pájaro

«Poporopo»
le dicen en Guatemala
a las «cotufas»
maíz reventado

pequeños estallidos blancos


producto de la acción creadora del fuego

quizá sin saber


evocando el sencillo acto creador
papá llamó así a la última semilla
la única en abrir en el fuego de su amor

la llevó luego en brazos


le sacó risas a modo de detonaciones

crecí
conocí las calles
su violencia onomatopéyica

Po

Po

Ro

Po

y mi mente conjura:

una ráfaga de balas en la Cota 905

el tubo de escape de una moto


en persecución
por cualquier calle de Chacao

28
sangre cayendo
engotasrápidas
e s p e s a s
por
las
escaleras
del
metro

y pienso
que siempre que he dicho
«cotufas»
quise decir
«disparos»

29
el frío movimiento de las agujas pamela rahn sánchez

Al verlo otra vez, el tiempo parece un lavamanos roto

Repiquetea repiquetea

Consumiendo el orden del destino en un simple TikTok

Saber entrar es encontrar el murmullo de pasos en tu mente

Tu cuerpo anterior
es una coyuntura
un lento sinónimo

En su gesto, sientes la mirada de lo que ya fue

Tu último temblor fue su último brillo/balbuceo de una pesadilla

Pero queda tiempo para salvarlo, dices, con cierto amor

No eres esa persona liviana que él conocía

¡A un lado! ¡Al otro! ¡Incluso hacia arriba!

Fuiste tan liviana que un aliento muy fuerte podía hacerte caer
Aún tus pies se elevan a unos centímetros del suelo

Pero te arrastraste entre temblores

En el mismo aire de primer pasado ¿Quién soy?

En primera palabra de un primer idioma que no es tu lengua materna ¿Quién fui?

Eye - the sad eye - the crazy eye - the evil eye - the supreme eye

Who is looking now?

Transformas la memoria en el tiempo del cuerpo

30
Rienda suelta al espíritu
Rienda suelta a la ciudad
Rienda suelta a lo que simplemente no puedes escribir
TikTok TikTok TikTok tik

El daño es reparado por una flor azul


cuyas raíces torcidas
entran ya en mis sueños

Observo la sonrisa que esconde su cara, desaparezco


al fin me he vuelto tan yo que soy por completo otra

¿Extenuar o curar su ternura?


Son espadas que me corroen, tú las ignoras

No quiero pensar que eres esa figura en el espejo


controlada por hilos invisibles

Otro cuerpo más, de boca abierta, salivando ante cuerpos erguidos


en el mundo solo para llenar los instantes

No me conoces, ahora tengo una razón para el rapto de la libertad

Pasé de ver un gigante de hombros caídos en la sombra de un río


a llorar de felicidad en un retiré

La libertad precede al amor en esta línea de tiempo

La he deseado tanto
que los animales se consuelan
al verme correr

En una noche vacía y anaranjada


lo bello es posible

camino, al fin sin huir


ignorando
el frío movimiento
de
las
agujas.

31
el plátano más bonito que he cosechado andrea jerez

La campesina observa su siembra con admiración,


no importa si no es buena temporada,
recuerda todas las veces
que el sol le quemó la espalda
mientras araba la tierra,
las hectáreas que murieron infectadas de plaga,
los anillos que tuvo que empeñar
por creer en algo.
No se trata solo del esfuerzo.
La campesina admira su cosecha porque
sabe que una gran parte fue suerte.
¿Quién toma la decisión
de que una semilla no crezca?
¿De que este árbol dé frutos?
¿O de que el clima no convenga?
Las raíces nuevas se deforman
hasta ser paridas por la tierra;
el campo aprende del sol, de la lluvia,
de los cuerpos muertos que lo alimentan
y aunque su campesina fiel
lo ame y lo vigile, también lo desconoce.
Ese milagro no le pertenece.

32
es inefable marlis fereira quero

a mis padres,
quienes eligieron dejar a los valores pasar primero

i mente

Las ratas caminan silenciosas en la oscuridad, por los recovecos.


En las cloacas de la mente, donde la luz de la bondad yace oculta.
El desastre y la arrogancia andan y se detienen; pero su cavilar jamás.
Un reino recóndito, enigmático, saturado con murmullos de oposición.
Dichosa e inquieta es su razón, que evoca en mí el desconcierto.
Sagaz entre sagaces, su inventiva es un complot, aún indescifrable.
Oscuro, en algún lugar absorto, el paradigma de la reflexión.
Anhelo tiene por nombre, ave y jaula dentro, dos individuos son.

ii endeblez

En el juego del magín es el álgido de los verdugos.


Víctima ante los estragos de la tormenta; adversidades y desorden.
El viento empuja con fuerza; se estremece el flemático, agobiado y frágil.
Rey de todos los infortunios, ¿es el enemigo no declarado del porvenir?
Suspicacia, aun en lo brillante; se contempla el hedor de la putrefacción.
Hallado más que repugnante. Es la hecatombe de las facultades mentales.
¿Será cierto? Es el súmmum de todas las sensaciones de raciocinio.
Ingenio que habita en constante cambio, que no envidia a la otrora,
Pero su cuerpo no es nada más que homólogo del sosiego.

iii intemperancia

Eres la reencarnación de la inestabilidad, eres el caos latente.


Como una llovizna en las vías del tren, peligrosa y resbaladiza.
Y yo que me ahogo en el petricor, de ojos que solo preceden el duelo.
Discordia de manipulador semblante; tu imprudencia no tiene fin.
Tu ceño fruncido es de color púrpura; una mezcla de rabia y tristeza.
Eres como el mar, regio e implacable; un gigante que todo se lleva,
Aunque incontables te han visto, ninguno podrá conocerte a plenitud.
Eres el camino escarpado que los osados y temerarios anhelan recorrer.
Eres un misterio en la palma de mi mano, pero eres inalcanzable.

iv apoteosis

¿Qué es la grandeza que buscas sino la vanidad?


¿Qué es la grandeza que buscas sino el delirio de escapar de la insignificancia?

33
No es otra que el cúmulo de la belleza idealizada.
La que vive y se deleita de ideas, la que se nutre de expectativas.
Una intriga imaginaria, pero tangible. Oculta a nuestros ojos, cuanto más cerca.
Que ambiciona las oportunidades y desea vivir entre las pretensiones.
Está hambrienta de honores y ansía la más noble de las coronas.
Entusiástico, deslumbrante, triunfal; pese a sus sollozos se mantiene de pie.
Pues no existen las victorias sin verdaderos obstáculos.
Pues no existe la esperanza sin un poco de frustración.

34
giros william pernia

Me levanto
Caigo
Giro
Me levanto una vez más
Me asombra la rapidez con la que beso el suelo nuevamente
Giro de nuevo, pero esta vez puedo sentir un trozo de cielo reposar sobre mis labios
Me levanto
Caigo
Giro repetidamente una vez tras otra
Cada vez que caigo y me levanto, giro más rápido que antes
Cada giro me hiere, me duele, pero respiro
Caer no me humilla
Levantarme no me hace más digno
Ahora me levanto, caigo y giro a voluntad
Me hiere, me duele, pero cada giro me libera del temor a caer
y del vértigo de estar en lo más alto
En cada giro descubro que existen nuevas formas de levantarse y caer
Ahora giro no solo hacia arriba o abajo, también puedo girar hacia los lados
Cada lado engendra una nueva verdad y encierra un misterio
Ya no sé si estoy de pie o tumbado de espaldas
No sé si estoy arriba o abajo, nada puede afirmarlo
No puedo predecir mi próxima caída, ni cuándo será la próxima vez que me levante
Disfruto cada giro, el primero o el último no tiene importancia
Muero con cada uno y puedo renacer al siguiente
Me hiere, me duele, pero siento que respiro

35
glosa a la quinta elegía de duino césar torres

a A.J.

1.
Despiertas como un fruto maduro, sí, Rilke
cayendo diariamente del baobab de los sueños,
del árbol del movimiento; edificando la mordida,
parto de lo cerrado, bocado del alba
como canto pronunciado y perdido entregas tu sabor.

2.
Despiertas como el primer anfibio asomado a la bruma espesa
hoja blanca y pálida de la tierra, flotando en lo no dicho
en un dormir lácteo, niebla húmeda que se fecunda, casi sólida,
nebulosa ciega en la blancura que anula el escondite
de la sombra que cree estar aquí
en el gran drapeado del sueño puro
y todo se interpreta en nueva obra
con tu preludio:
—Hoy estoy como ida de mí— dice tu voz
como si mi vida fuera de otro,
como si estuviese enterándome de que las cosas son
como son.

3.
¿Quién te llama tras el durmiente marfil de la carne?
Nuestra galaxia aún flota en lo no dicho.
En el aleteo del primer día,
tus ojos abren el telón de la noche,
el teatro recordándote
que estás viva, acá te encuentras
en átomos que te sostienen
en lo que sucede y no sucede
estás aquí
donde aún no se transcribe
(pues esperamos por tus ojos)
cómo se ha transfigurado el color del mundo.

36
4.
Las palabras se acomodan para ocupar su lugar
de nacer y renacer en ti,
que cuando sonríes haces pensar en el comienzo del mundo.

37
hormigueo nicole mottet

Cuando era niña


me convencí de que una hormiga reina había entrado en mi oreja.
La sentía pasear por cada ondulación del tímpano.

Con el tiempo hizo hormiguero de ese oído izquierdo,


tuvo huevos, que se hicieron larvas.

Sentía pequeñas patitas violentas


abrir caminos en la carne,
hacer sitio en lo inhabitable.

Mi encéfalo era chicle vicioso,


mis huesos adornos porosos.

¿Podrían dejar de revolotear en mi aracnoides?

Es que pica
y no alcanzo a rascarme,
no llego
al punto cero.

38
la casa toma tiempo alexandra carrero

a mis padres
a mi hermano

Quitarse el olor a casa toma tiempo


sus imperfecciones, sus manías
la luz de las mañanas
los sonidos peculiares
y las obsesiones de sus habitantes

Ocuparse de las labores cotidianas toma tiempo


Extrañarás todo
las discusiones
películas repetidas
el rechinar del televisor en las madrugadas
migajas de pan en la cocina
la ollita sin el asa
aroma de café
las almohadas
canciones de Buena Vista Social Club
los abrazos y las peleas
el polvo que te dispara la alergia
las cajas llenas de adornos navideños

Desprenderse de la casa toma tiempo


dejar la infancia a un lado
fotos que no puedes guardar
noches solitarias
de insomnio
manchas en el mueble
paredes con el mismo color
de hace 10, 15 años
goteras que claman por estar tranquilas
junto al tic tac que acompaña al reloj

39
*

La casa toma tiempo


Olvidar los discos y sus nombres
pero logras reconocer la voz de José José en cualquier parte

Hay que tomar nota de las siguientes recomendaciones antes de irse de casa:
1 es preciso cuidar las esquinas y preservar el olor a alcanfor
2 memorizar la manera de colocar los cuadros
3 ponerle nombres a los tuqueques
4 olvidar la comida casera
5 refugiarse en los pensamientos
6 heredar las mañas
7 conservar la costrica de la rodilla
8 no pasar por alto los detalles
y al cerrar los ojos
lejos, muy lejos de casa
sonreír con nostalgia

Me pregunto si E.T. nunca se desprendió de su casa


si no le alcanzó el tiempo
de decirle adiós

40
la lengua de los gallos laura cárdenas

En nuestro tránsito de cuerdas flojas


me he susurrado canciones mansas
en los mejores días
y hubo otros
en que debí golpearme el pecho
a ver si alguien abría la puerta.

Con escombros tuyos


he guiado el rebaño ciego de mis tempestades.

Traté de quebrantar tu delicadeza


como al aire la hoja de grama en silbido,
escrutinio de tus semillas grises
en mi pulmón gajo de mandarina.

Se quema la duda,
se queda muda,
ha pasado de todo.

¡Santa virgen de la sencillez!


Yo era solo una mamífera herida.

Así crucé
con la violencia salvadora con que recibe el mar a las tortugas.
Con fuegos de azar
intenté romper tus confines solares.
Arrasar con tu regalo doloroso,
marejada partida de espejos.

Mi inocencia quiso cambiar el idioma para no hablar más Bernardo.

Entonces
súbitamente
aprendiste todos los dialectos,
hablaste la jerga de los animales,
cada lengua en remotos orígenes de las razas.

41
Tanta fricción,
tanto alarido
para que al final tu heno en ceremonia de huracanes
acabara por recordarme
que en cualquier latitud
todos los gallos cantan en el mismo idioma.

42
la negación sthefany marquina

Ese temblor de la estrella


y yo tan lejos
con la pregunta
desde aquí.
hanni ossott
Una distancia

la había visto nunca


ahí estaba la reconocí
no por su cara reveladora o
sus manos desmarcadas por los años
éramos lo opuesto

se parecía a lo que no dibujé


menuda
del tamaño de una caja secreta de sombras
más todo eso que no
sabía imaginar ni decir

me prohibió que la llamara por su nombre


y sin más
se fue caminando
ni por la acera ni por la calle
más bien yéndose lejos

QUÉ PIERDES
SI YA ME
FUI YA NO
ESTOY
SOLO
MUÉSTRAME

no se detuvo
yo
la entendí
tan poco

43
di vuelta cavé profundo me escondí en el hoyo
nunca con mayor ausencia de pertenencia
lo repetí
quién soy para decir que ahora yuyo puedo crecer al lado de la flor

alguna palabra la hizo


mirarme
pero no detenerse:

al llanto mejor se le camina


no para que se seque
no para que se vaya
aunque al final del cansancio ni siquiera esté

la había visto nunca y se repitió en mil caras


ninguna parecida
y todas
todas se rehusaron a negar el secreto que jamás creí mío

ni siquiera ahora
que lo confieso aquí

44
la savia entre los dedos alejandra banca

Es preciso saberse en radical carencia


de la forma más aguda admitir
lo que nos falta
asesinar las cosas a punta de palabras
esta realidad no es más que puro exilio
desertar de ella
quiero
desvincularme de la vida
encontrarme en la noche
ocultando en el gran laberinto
la imposibilidad del contacto

el otro

con quien deseo intercambiar accidentes


confesar acontecimientos
lo sugerido: el instante
el desmembramiento de lo actual
en la página en blanco.
Sí, la escritura salva
al mismo tiempo estrangula amputa desdobla
los filamentos subterráneos tendenciosos
y propios.

Por qué
por qué escribir un poema para sugerir el instante
si el hecho no puede
definirse no puedo
engendrar con mis labios el sonido del deseo del hambre de la idea
convertida en proyectil
te aplasta, te contiene: cuerpo suave y lejano que pretende
saberse vivo por un tiempo
saberse vivo por más tiempo
saberse vivo tras la página
donde mis dedos solo tejen palabras que crean
un cuerpo
tu cuerpo

45
espeso, gaseoso, divino y blando
eso, evocar el ahora:
la carne se halla con la piel
tú allá y yo aquí
a través de las grietas de la memoria
herida siempre abierta herida siempre infectada
palpan el gozo
gimen el gozo
lamen el gozo
y en ese segundo variante vibrante
suscitado a medias por el conjuro apalabrado
habita nuestro universo entero estalla
se expande en todas direcciones
la sábana donde descansan
nuestros cuerpos-acontecimientos-accidentes
no puedo más, dices
no puedo más, digo
como espectros invocados y conducidos por estos hilos
renunciamos al poema porque abandonamos
la escena porque negamos la trama virtual
cerramos la ventana por la que tú, lector
nos observas
e imaginas lo que todavía no está
la fantasmagoría trémula crepita
en la página-cuerpo-vida:
los encuentros y siluetas
la cordura y los desgarros
el descuido de los aciertos
la úlcera supurante
herida siempre infectada herida siempre abierta
solo es un hechizo de palabras
solo es tinta y sangre engendrando
el mundo ignoto que burbujea
abajo adentro arriba y afuera
de la remota vida-cuerpo-página
pero vida de quién
pero quién vive
dime quién se aleja cuando los límites son intrazables
y es preciso saberse en radical carencia.

Nota: los versos en cursiva son de Chantal Maillard en Matar a Platón.

46
mar de aral y lago de maracaibo / desertificación e.r. pulgar

\el borde de un lago


es tal cual un océano/
\cada año erosionando
cada año un poco más/
\del lago se borra
por ese calor infernal/
\el calor que seca aguas
el calor que termina de extinguir/
\más caliente en uzbekistán que en maracaibo
y ese lago sí que no lo conoces solo conoces la sombra/
\conocer la sombra de un lago es conocer sus cuentos y nada más
la sombra del mar de aral es tan larga como la superficie del lago de maracaibo/
\que está llena de basura o eso dice google satellite y no te da el alma de decírselo a tu madre
estaría horrorizada y triste y tú que nunca has disfrutado/
\de nacer en un lugar y de ser de ese lugar
lo llaman desplazamiento pero se siento violento/
\describir así una vida llena de libros
sin un solo asalto sin violencia tú eres/
\de ningún lugar tu lugar es la alegría y
porque sales de lo invisible/
\pronto desaparecerás

47
mi vida en una maleta elías castro

Mi maleta inerte en el piso,


Vacía y marginada en un rincón de mi cuarto,
Aquel equipaje de bodega que ha guardado todo tantas veces en el pasado,
Pronto le daré vida otra vez, la llenaré y nuevamente estará en movimiento,
Así como lo hice hace una semana, hace un año, hace tres, y contando,
Mi vida guardada en una maleta con un destino sin rumbo, sin lugar, sin personas,
Como un nómada que viene de la nada y se dirige a la nada,
Sus cuatro ruedas han trasladado lo indispensable,
Su combinación de tres números protege lo más valioso de mi solitaria existencia,
Solo recuerdos, drogas y poca ropa,
Ella y yo juntos, viajando (o quizás huyendo), buscando un lugar al cual pertenecer.

He creado una civilización entera a lo largo de mi camino,


Dejando una parte de mí en cada paso que doy,
Pero paradójicamente sigo estancado en cada uno de ellos,
O es una parte de mí persiguiéndome sin cesar,
Mi eterno viaje de huida no termina de calmar mi tempestad,
Pues en cada paso que doy mi pasado me atormenta.

Ojalá y se pudiera huir de uno mismo. Pero es imposible, dice mi psicólogo.

Escapando con ataduras,


Me doy cuenta de que por muy lejos que esté de casa,
Permanezco en el mismo sitio,
Por muchos pasos que haya dado,
Sigo estático,
Quisiera matar a mi yo pasado,
Ahogar mi yo ingenuo e incauto,
Sumergir su cabeza en un estanque,
Hundir su inocencia y su pureza en el fondo de aguas podridas,
Arrebatarle su alegría y enterrar en lo más profundo sus tontas ilusiones,
Solo de esa forma habría estado más preparado para la vida,
Y no viviría esta eterna huida de mí mismo,
Deseo matar mi pasado aun sabiendo que es imposible,
Ese yo de años atrás,
Con toda su felicidad y sus colores,
Sigue siendo tan parte de mí
Como aquella maleta muerta que yace en mi cuarto.

48
misión mayi eloísa martínez

Y si la chicharra canta es porque se va a morir, dice papá


mientras exhala su humo Belmont.
Yo alineo mis soldados al ras de sus pies descalzos y agrietados
las ruinas de una ciudad desierta.
Papá teclea en su máquina de escribir
al pasito veloz y rítmico avanza mi ejército
sin hablar
hacemos silencio, como prometimos a papá.

La chicharra continúa muriendo.

Los soldados cruzan la ciudad y se detienen.


Papá se pone de pie
esquiva mi ejército y camina de un lado a otro
porque eso le ayuda a pensar, me dice
y que ya no más haga preguntas.

Un par de soldados aprovechan el huracán Belmont para flotar


el resto del ejército observa.
La chicharra sube el volumen de su muerte.
Papá grita ¡Basta!
lanza su chola al aire
que cae atrás del sofá.

La chicharra, que no basta nada, continúa muriendo.

Ahora la misión es rescatar el helicóptero en llamas, tras la colina.


Papá pasa a mi lado, sus interiores amplios como falda de señora muestran su pene colgante
y arrugado, que no debimos haber visto
los soldados y yo desviamos la mirada
tenemos una misión importante.

Papá se sienta de nuevo a escribir, su silla cruje


también el piso
el escritorio
y su cuello encorvado.

49
Papá me mira, pero no me está mirando, porque así también piensa, me dice
los soldados buscan otro camino
un camuflaje.
Nos arrastramos por la alfombra
vemos el tragaluz y esperamos un bombardeo
debí traer mis metras.
Los soldados llegan a la biblioteca y encuentran al enemigo
sin miedo, que para eso se entrenaron, les susurro.
Pero yo soy más valiente
mi mano es mi arma
un movimiento veloz.

Unos libros caen


desapareció el canto moribundo.
Los soldados orgullosos levantan el cadáver
se lo llevamos a papá.
Papá mira el cuerpo que ya no canta
que ya no muere.
Papá grita ¿Pero qué hiciste?

Papá se pone de pie


todo cruje
me agarra del brazo
me saca a rastras de su estudio.

Ándate afuera a jugar, dice


no me mira.
Papá cierra la puerta

mi ejército está atrapado.

50
naturaleza felipe ezeiza

El amor no nos salvó a ninguno de los dos


del tiempo y la barbarie
pastora briceño

Una garza sobrevuela la oración


la imagen del cielo no la sostiene

es un trazo blanco en el gris absoluto

fragilidad de alas infinitas

cada pluma
cada fibra de su presencia
resiente el aire denso en sus pulmones
el cansancio el peso del desamparo presionándola

lágrima ahogada y suspendida al borde de la aniquilación

atraviesa la ciudad
con la fiebre de un cauce antiguo
las tiras de plástico revolviéndose en el estómago
los alambres incrustados en los dominios del alba
el mundo afuera el mundo adentro indistinguibles
al posarse en el universo de una ceiba

garza
pétalo de asfixia
la niebla las hojas enrojecidas advierten:
el musgo supurando es lenguaje
en estado de inquietud

el firmamento convulsiona
como un valle pronunciando su incendio

el poema
es el río de Dios que desemboca en la extinción

51
allá donde los pobladores degollaron
a las bestias rumiantes

raíces expuestas
estuarios que presienten la aridez
golpes de maquinaria en el lecho tornasolado y aceitoso

inmemorial
cicatriz del rapto

garza transmigrada en claridad


finalmente la sed de otro paisaje

vuela
hacia el espejo de agua con sus vértebras luminosas

ella
regresa al reino de su especie

es una sobreviviente.

52
no-poema josé javier malaguera

Augé dice:
las autopistas
los centros comerciales
y los aeropuertos
son no-lugares.

Sitios de paso
son mares de Caronte
para ponerse los audífonos
y anatemizar la realidad.
Espacios anodinos
repetidos una y otra vez
en cada ciudad de cada país.

En nuestra acelerada carrera


hacia el vacío
no debe haber color local.

Entonces, llega un tábano


una piquiña cerebral
una alergia a la academia
y sus castillos en el aire.
¿Quién es él para nombrarlo todo?
Un aeropuerto cromointerferido
en la última esquina del Caribe
es un lugar, una excepción.

Las máquinas expendedoras


se olvidaron para siempre de las monedas
sin acostumbrarse nunca a los billetes.
Las maletas se bambolean
cuando las ruedas pasan
por donde antes hubo una baldosa.

53
Las pantallas anuncian tres o cuatro vuelos
uno de ellos es el tuyo.
Partirás, sí
con una pequeña baldosa en el bolsillo
un souvenir que cuenta una historia:
la destrucción de nuestro segundo templo.

Nos despedimos
tratando de evitar el sentimentalismo
pero es inevitable no caer en él.
Este zaguán del infierno
es un lugar, una gran excepción.

54
nueva zelanda o nueva zelandia jesús amalio lugo

Hace años escribí el obituario de mi padre


aún mis hermanas preservan en gavetas
la estrofa cursi y cuadrada fotografía
no está bien afirmar que era un escrito deficiente
—y qué clase de persona sería si juzgase
la calidad literaria de los avisos fúnebres—
pude haber dicho:
Los únicos lugares que conocemos son los que dejamos.
o:
El hombre ha evolucionado en su propio predador.

pero he descubierto en esta isla


repelido de casa
que los difuntos solo nos heredan dudas

¿cómo se imaginaría mi vida después de su muerte?


¿habrá pensado alguna vez papá en Nueva Zelanda?
¿pudo haber señalado un mapa —con descuido—
y acertado en Bay of plenty, Rotorua o Tauranga?
se habrá cuestionado mordiendo un lápiz
¿Nueva Zelanda o Nueva Zelandia?

como el pensador de Rodin


en algún museo lo imagino avistar un kiwi
—ave sin alas—
y afirmar que así lucen las promesas rotas
sin saber si es un animal o —como el hombre— un intento de uno

si alzo la mano puedo apuntar a un volcán muerto


La montaña Maunganui
de su esplendor solo queda la forma fúrica
enmohecida en árboles frondosos
el monte es el cadáver del volcán y su propaganda fúnebre
como la montaña yo

55
sentado en la playa pensando difuntos inubicables
soy la esquela
yo mismo
el vívido obituario de mi padre

56
pasaje emiro colina

Sopeso
cual digno vástago solar
el musgo clarividente

Hundiendo mis pasos


en la tibia y fluida
vanidad del Hierro

Me abruman los rostros


Pesan sagrados
Gesticulan inermes

Al fin susurran
Todo lejano cuerpo
drena verdor puro

Entonces
flamea el Cielo
y una voz oblicua
se planta universal
sobre el crustáceo
de otro pueblo
de otro ser
adicto a la fisura

«Señor Mío
abraza tiernamente
mi lengua
porque sigue virgen y esquiva…
No sostiene tu mandato

Hazte Sitial
en mi carne

Vierte
ceremonioso
tus jugos

57
Como
larva
en ranura
inadvertida»

58
quemar la (segunda) casa natasha martínez

Así podría responder a la pregunta «¿de dónde vengo?», citando nombres


y hechos elegidos en la vasta selva de sombras que pueblan el presente.
eugenio barba
Quemar la casa

He perdido tantas casas


pero hoy
me duele la segunda
cargo una orfandad sabia en su oficio de extrañar
manos que empujan y dicen
no vuelvas.

Busco sedienta el agua que corre


de unos dedos abiertos que dicen
a ti sí / pero
todavía no
espera
hoy no es, no todavía
no para ti.

La primera casa la perdí hace tanto


la visito a veces
por no dejar
por no perder el hábito
de velar a los muertos
como quien sostiene una conversación
con un desconocido que habla la lengua materna
tan querida
tan de uno
cuando las voces cercanas son
consonantes duras, secretos vibrantes
que intuimos con cautela y flojera
de no querer saber la humanidad del padre
mala traducción de fracasos sin misterio ni sombra.

Ya no se hacen pisos como los de antes


es el crujir de la madera
la ruta anunciada en las paredes
la espera en el umbral.

59
La puerta que encontré
cuando la casa primera se lanzó por la ventana
la puerta de la segunda bajaba a un reino
de silencio y prodigio
tan cálido como una voz
que dice te amo por primera vez
y todo es tan grave
leve, importante, frágil
se puede perder en cualquier momento
pero es ahí donde duele
en la segunda casa
ahí está la herida
latiendo
descarnada

ven, te pido
una herida abierta
a la vista de todos
comprendida, al fin, por todos
aquí está, este es mi cuerpo
lleno de pérdida y mierda
mírame bien

ábreme completa
la herida
la casa
la costra palpitando en el piso viejo

ábreme completa
para quemarlo todo
por última vez.

60
raíz fragmentada leonel botelho

I
Con fe, de saber,
a plena luz, se vio el tallo,
la raíz también.
Pudo oír al escozor cantar,
pudo más esta vez
que todas las anteriores.
No sabía, nunca había visto,
sacudido, aturdido,
ni un paso fue dado,
volvió a caer, a sentir
cómo se quebraba en pedazos esa fe.
No había columnas seguras,
el palacio crujía,
esplendor desvanecido,
se rompió cual papel humedecido.

II
Habíase un halo de estupidez,
en ese trastabillar
que no podía sino
mofarse de su propia fe.
Antes de contar las manzanas podridas,
lijar, la carne y los colores,
lijar, el viento sin orejas,
lijar, la sangre sin sabores.
Ahí hubo linchamientos,
el silencio fue su cómplice,
derramaban los dos juntos,
gritos, como locos de atar,
al ras de vagabundos.

61
III
Embriagado por la sed,
pidió un coctel de limón,
lo escupió, no era el limón,
era la sed.
Bebió la lluvia, la sangre,
la sombra, la marca, la villa,
la tosca, la vasta, la vid,
bebió pirita para saber
que tragaba moscas sin querer.

IV
Érase a veces
como un pinchazo minúsculo.
Podía caber, perfectamente,
un martillazo mayúsculo.
Donde cabía una réplica
a contracorriente,
lloraba la vertiente, discordia.

V
Ahora, ya sabía,
cupo,
durante tanto tiempo,
lo que no cabía.
y si cabía la daga en la funda,
la espada en las uñas,
la espina en los dedos,
la zarza en la pluma,
¿dónde cabrá el ceño fruncido, en la infinita bruma?

62
rasgadura viva zorian ramírez espinoza

Rasgadura viva
palpitante desborde
contenida entre las piedras
envejece la mirada
el río se ha hecho hombre
como al árbol
le nacen musgos
que guardan lágrimas para el día de mañana
El rayo canta
divide en dos al árbol
su alma
es una fuente
abrasadora y efímera

Naces siempre en la continuidad de los días

63
regreso a ítaca luis alfonso zozaya bermúdez

Entre la selva de samanes


hay una casa hecha a la medida
de nuestro abandono,
rodeada de animales insomnes
cuyos ojos están recubiertos
con la vieja savia;
esta casa no es más que una visión
poblada de jardines extenuados,
delirantes como un paciente adormecido por el éter,
una silueta complacida de dar coces en el vacío,
en resumen: una insolencia.

A la selva vienen mujeres


para llenar mi plato con su caridad,
para arrullar el antiguo lecho de mis resquemores;
se apresuran a dejar sus ofrendas
pues saben que la piedad,
así como las dádivas, también envejece
y sin advertirlo se vuelve sal,
una bestia muda sin posibilidad de perdón
que erige su monumento en la locura.

Fue aquí donde vi por primera vez


la figura de la madona labrada en piedra,
la mujer del manto interminable,
de manos castas y consumidas por la esperanza,
mas por aquel tiempo no me digné a escuchar
ni una de sus palabras
porque los que se ausentan nada saben
de nostalgias,
ignoran el veredicto de los dioses y las moiras;
tan solo atienden al canto de la sirena
esperando prolongar el insensato viaje
porque es destino triste tener que volver sobre tus pasos
sin fe
a la tierra que te vio nacer
cuando ya no te espera nadie.

64
rímel pierre silva

Para. e d.f.

Todos tenemos un antiguo amor del que hablar


cuando ya nada se puede decir
y está amaneciendo.
roberto bolaño
Amuleto

Madrugada del 6 de marzo de 2021

Como una falda, bajaste mis párpados con tus dedos


expandiste la madrugada en mis ojeras y prometiste
que iba a parecerme a The Clash cuando terminaras.

En aquella fiesta drag, entre escarcha y lentejuelas y


pelucas de neón, vendaste mis ojos ensombrecidos
delineaste la herida que se ensancha en mi costado.

El electrobeat beat beat que escupían las bocinas


marcaba el trazo del rímel bordeando los abismos
en mis pupilas planetarias: tu reflejo.

Bailé hasta temblar bajo un póster de Almodóvar,


esperando un momento que las sirenas policiales
clausuraron a golpe de bate gargajo y esposas.

Si los rituales cosméticos son también hechizos que,


como las brujas, se diluyen en la ducha helada
a la mañana siguiente después de la fiesta,

voy a robarme todos los rímels de la farmacia


para escribir cada letra de este texto
e invocarte, una y otra vez,
antes que amanezca.

Madrugada del 6 de marzo de 2022

65
rojo clara de lima castillo

Está cantando en el fondo del bosque,


en el bosque secreto que cada quien lleva consigo
eugenio montejo

Palpó su abdomen con los dedos


y recorrió la costura natural
que atraviesa verticalmente todo cuerpo humano.
A medida que descendía,
iba hundiendo las manos en su vientre
a través de la piel.

Se adentró en la espesura de una selva


tan profunda
que no podía percibirse color alguno.
No tenía por qué ser rojo sangre, como lo era,
podría ser verde oscuro
el bosque
que todos llevamos por dentro.

Siguió hundiendo sus muñecas,


sus codos y sus hombros,
y sintió la inconfundible frescura del agua.
Se sumergió en un océano
tan profundo
que no se diferenciaba ningún color.
No tenía que ser un mar rojo, como lo era,
podría ser azul índigo,
el que todos conocemos.

Las manos fueron más allá,


donde el mar tiene su fin,
hasta dejar una estela en el desierto.
Un aire providencial elevó la arena,
ocultando cualquier color.
El desierto era cálido,
no necesariamente rojo sangre, como lo era,
podría ser amarillo, naranja o violeta.
No tendrían por qué ser rojo sangre esos lugares internos, como lo eran,

66
podrían ser de todos los colores, menos ese.
Pero las manos llegaron allá
donde solo hay rojo sangre.

Solo rojo intenso que brota


cuando la vida termina.

67
soy de otras (lenguas) el padecer jorge morales corona

I
¿Por qué me sigo sosteniendo en esta voz de agravantes? Cansada de responder a lo mismo,
me niego tantas veces, deshago los triunfos, me como hasta saciarme las buenas intenciones.

Que una sea isla es una cosa, que una no requiera tocar tierra para sentirse viva es otra muy
distinta.

Tengo la voz engrosada por tantos golpes a la mesa. Por estas cuatro patas con las que me
equilibro, recurro a una oración silente para que no me tumben. Soy una perra, según la lengua
de quien mira. Tengo un contubernio con la deshonra, la mitad de mi carne ahora se aísla de mí
y solo me queda la voz.

II
Abrir una hucha que esconda cuanta cicatriz me he quitado. Arremolinar(me) con la lengua
de todos los amantes que han conocido la tersura de mi piel. Adoptar un perro que no ladre
tan duro pero que envejezca conmigo y que juntos nos digamos barbaridades en idiomas
particulares. Aprender a nadar porque ya estoy cansada de estar ahogada. Verter en mi vientre
estéril todo el semen que me ha dejado la despedida anónima, el dolor cruel de los astros
que ya no caminan conmigo. Garantizarle al perro la comida que le pude dar a mis hijos, total,
bocas con hambre es lo que sobra acá. Comprar varias cajas de bombillos para que la luz nunca
explote su sombra en mí. Sacar cien copias de mis fotos para que nunca se me olvide el reflejo
de la duda. Apagar el cigarrillo después de la primera calada para que deje de doler tanto el
aire. Avisar a mis padres que he aceptado la religión porque ya me crucificaron y clavaron en
mi costado una lanza.

Hacer en lo posible todas estas cosas. Obligarme a cumplir los rituales hasta llegar al
centenario. Digo hasta el centenario porque después de él vuelve a iniciar la vida, ¿para qué
llevar, entonces, la vieja carga?

III
Escribir porque estoy desnuda.

Dejar impresa la palabra porque estoy dispuesta a tragarme una granada en esta batalla. Una
granada entre los dientes, que sea fruta y arma a la vez, que el dulce preceda la explosión,
que el jugo manche el cuero antes de abrasarse. La poesía es una granada entre los dientes,
lo reitero.

68
A quien me diga que soy arrabalera por escribir, por sentarme desnuda a imaginar mundos,
pues he de llenarle la boca con mi miseria milenaria para que comprenda la pesadez en mi
pecho y arranque de mi cuero las esquirlas y me vea sangrar la demora. Para que cada pieza
que quede de mí ya no sienta la soledad que aguarda en mis versos. Para que yo sea habitáculo
de lo desconocido y no trinchera de certezas muertas.

Escribir porque me siento desnuda. Escribir porque no hay otro camino hacia la redención.

Escribir. Y nada más.

IV
Raíz desatendida: arde en mi vulva desierta tu última ramificación. Tal vez es raíz in(ad)vertida,
una hoguera necia que decidió no terminar de consumirse. Hay un desfile de flores naciéndome
de la vulva. Todas desde la misma raíz, la no escrita, la evitada.

Víctima de mis propios resquemores, me sostengo en el exilio. Abro puertas para que la
hediondez de lo que callo no contamine lo que escribo. Cuando se es poeta no importa el ruido,
me dicen, sino el silencio que fermenta el cadáver de las palabras.

Yo creo que la palabra es mi raíz desatendida. Lo presiento en el pesado ambiente que mora
entre mis piernas, altar desecho, paraíso incinerado, terreno infértil.

Me habita más la lágrima que la alegría. Y me conformo. Y me hiero en silencio.

V
Aquel que me creó debió quebrarse los dedos para no moldear otro ser de mi línea germinal.
Soy barro que edifica una mujer llevada al patíbulo todos los días, mi mortaja huele a la violenta
forma con la que se me ha querido. Soy una mujer rota, sí, pero en mi voz solo existe una: que
soy yo, la misma que es muro y flor nacida de la grieta.

Nací de la fisura, por ello el quiebre es mi única naturaleza conocida.

Ahora que nadie me crea —solo yo, así, imperfecta—, ¿a quién debo culpar por todo ese
cuerpodolor, hecho flor a las patadas, que ahora tengo?

Hay delirios abriendo más la grieta.

69
VI
Soy de otras (lenguas) el padecer.

Cada suspiro arrancado a la vieja guitarra de noches de taguaras y amores anónimos hoy se
manifiesta como vestigios de una mujer que ya no soy.

Ya no puedo moldear mis ídolos a la usanza de mi familia. En mí reposa la fisura, sí, pero a partir
de ella habla mi verdad. En las palabras encuentro la sinonimia de los cielos confluyendo en
mi nombre.

Hay hogares que extrañan mi fuego. Ya no calientan las horas en que duerme el sueño de una
que ya se fue, que perdió la constancia de decir lo mismo apoyada en su condición de mujer
(in)olvidable.

Soy de otras (lágrimas) el padecer. Me guardo el hogar donde la palabra respira, el poema se
vence a sus designios y yo, lo que soy yo, habito el vuelo de las aves de paso.

VII
Lo que pronuncie con mis labios es solo una cicatriz que aún respira.

Hay amores de cuerpo mutilado, de exilio constante, de poesía patética. Sí, los hay. Yo soy uno
de esos poemas. Por eso mis labios pronuncian la cicatriz y nunca la salvación.

He creado varias suturas para callarme, que la cicatriz sea cicatriz y la palabra solo sea un
remedio que cure la marca que dejó la centella entre los labios.

Mi amor es una poesía patética. Pero me sostengo. No me derribará la insuficiente regeneración


del tejido p(r)o(bl)emático.

VIII
Hice un rito para despojarme de mis cadáveres inútiles. A final de cuentas sigo con la maldición
a mis espaldas, un tatuaje de carne que habla sobre mis horizontes negados.

Le digo a las despedidas lo que dije antes de lanzarme al olvido: ya no celebro fiestas en mi
casa porque no hay cuerpo para la memoria. Todos los recuerdos están arrinconados cual
armamento en mi campo minado.

Responder a estas despedidas es un castigo que llevo sobre los hombros, porque nunca he
terminado de irme (aunque lo quiera), nunca he terminado de venirme (porque el orgasmo es
para mí otra despedida). Me quedé atascada entre el adiós de mañana y el saludo del ayer.

70
A partir del tiempo construyo mejores palabras para que las despedidas no me dejen sin
espíritu.

IX
Este… es un poema de despedida (porque ya no quiero ser esta mujer que rompe el espejo).

Este… es un poema de certezas (que duele más que un sacrificio).

Este… es un poema de advenimientos (atado al nacimiento de mi nueva voz).

Este… es un poema que no calla lo que le duele (porque antes estuvo desnudo y entendió a
qué sabe el látigo).

Este poema… ramifica sus voces (al punto de establecer un diálogo con lo apócrifo de nuestra
existencia).

Este poema ya no es poema.

Es solo Delirio.

Y soy yo.

71
sumidero luis gonzález mago

Vine aquí por la esperanza


por lo abajo incontable

cruzo la avenida me atravieso por su propio peso


y por mis propios pozos
descalzo
cuando vienen a morirme el cuerpo
todo desnudo a dolerme por la sangre
muriéndome los rasgos de mi padre
que vienen a largarme
alargándome la sombra delatora
de un cuerpo breve que dejé al aire
del principio
Intento hacer de los días
más que la costra
removida de su anverso
intento hablar del mar sin mojarme
sin decir azul ni sumergirme
vuelto todo bocado de espuma
volverme en alguien ido como las memorias pálidas
que nombraban en mi casa para masticar el silencio
puesto entre tanto sonar de alambres
fui otro para llegar a ser esto liviano que nada revela
y se escurre por los gestos abotonados
de quien se cae hacia dentro de sus huesos
y por sus bolsillos y no le ajusta cinturón alguno
en pos de enderezarle el paisaje vertebral
con el que sueña
corrí lentamente en círculos con la intención de hacer una órbita
mi subterfugio
mi calle decimal
y acabé por meterme en una geometría
de sólidos enigmas pobres lúmenes
que no entiendo
no sé quiénes me golpean
dónde se asestan los porrazos que me hacen ir doblando
y contra mis instintos

72
enfrentado a mi rostro hecho una firme porquería
¿debería correr en reversa arrastrarme hacerme matar
hurgarme dentro de la piel algún gajo maldecido?
¿qué es esta sensación permanente de cargar removida una uña?
soy esto que burlo y compadezco
escribí para otros el signo que no pude arrancar de mi ombligo
ni llevar orgullosamente en la frente
y por la asíntota fatal de mi camisa
y por la pendiente que sostiene el párpado
no hay más edad que la desesperación
no hay mar del que hablar
salvo el que ahoga el verbo
no hay verbo
dije amor déjame volver para saber que he marchado
pedí madre alcánzame la opacidad sin figuraciones
ni espejismos
rogué padre hermana vuélvanme el rostro
para no leerme la nariz por las pupilas
construí la cloaca desde la que me miro y hago guiños
de incredulidad trepidante como la sonoridad del reverbero
sumiendo el muñón de alma que ofrezco a los perros finales
hondos ladrantes encubiertos
en mi lengua por su eterno titubeo

vine aquí por la esperanza


y me iré de aquí por ella
sacudiendo mi tullido corazón
por si gatea.

73
voluntad josé efraín contreras

Siempre esa cosa


implicándose en uno
luis alberto crespo

Uno
que tantas veces contornea
su grito
en el medio
de la ola y del puente
y expande la femoral
desde la aguja del rascacielos
hasta el rail del tren
Uno
que es casi siempre ventana rota
y en la excepción
espejo para paisaje
Uno
que habla por
uno
si es que uno tiene voz propia
Que es por igual
valiente y cobarde
como todo buen ratero
cuando audaz habla
por otros
Uno
se pregunta
rodeándose de versos
para escapar
de la responsabilidad
de decir sin rodeos
si la voluntad
será la suma de los brazos
guardados en una caja que flota
en un río anónimo
o
en cambio
una ampolla

74
infarto
hoyo y silencio
en el ojo ajeno

75
índice

pág. 5 veredicto
sara uribe, lázaro álvarez, jesús montoya

premios
pág. 12 1º perdí la lengua de un susto maría isabel martin hidalgo
pág. 13 2º valía, daniel chacón aro
pág. 15 3º a t y a los otros luis josé glod
pág. 16 3º improvisación 12 (el duende) juan lebrun

menciones honoríficas
pág. 19 pecho para la niña y leche para las moscas patricia martínez lugo
pág. 20 poesía joven rosbelis rodríguez

finalistas
pág. 23 a ev(ángel)ina daymar toussaint
pág. 25 atalaya antonio josé matos mavarez
pág. 26 barrer johan reyes
pág. 27 cavilación daniel camacho francabandiera
pág. 28 cotufa ricardo alejandro sarco lira farías
pág. 30 el frío movimiento de las agujas pamela rahn sánchez
pág. 32 el plátano más bonito que he cosechado andrea jerez
pág. 33 es inefable marlis fereira quero
pág. 35 giros william pernia
pág. 36 glosa a la quinta elegía de duino césar torres
pág. 38 hormigueo nicole mottet
pág. 39 la casa toma tiempo alexandra carrero
pág. 41 la lengua de los gallos laura cárdenas
pág. 43 la negación sthefany marquina
pág. 45 la savia entre los dedos alejandra banca
pág. 47 mar de aral y lago de maracaibo / desertificación e.r. pulgar
pág. 48 mi vida en una maleta elías castro
pág. 49 misión mayi eloísa martínez
pág. 51 naturaleza felipe ezeiza
pág. 53 no-poema josé javier malaguera
pág. 55 nueva zelanda o nueva zelandia jesús amalio lugo
pág. 57 pasaje emiro colina
pág. 59 quemar la (segunda) casa natasha martínez

76
pág. 61 raíz fragmentada leonel botelho
pág. 63 rasgadura viva zorian ramírez espinoza
pág. 64 regreso a ítaca luis alfonso zozaya bermúdez
pág. 65 rímel pierre silva
pág. 66 rojo clara de lima castillo
pág. 68 soy de otras (lenguas) el padecer jorge morales corona
pág. 72 sumidero luis gonzález mago
pág. 74 voluntad josé efraín contreras

77
autores venezolanos es un banesco banco universal es una
emprendimiento de gestión cultural organización de servicios financieros
independiente creado por Tibisay Guerra. integrales, con más de treinta años de
Desde 2012 ha promovido la labor de operaciones en Venezuela, enfocada en
escritores, músicos y artistas visuales satisfacer las necesidades del cliente y
venezolanos a través de la difusión de ofrecer una experiencia de confianza mutua,
fragmentos de sus obras en prendas de acceso seguro y excelencia, a través de
vestir y accesorios seleccionados. También sus productos y servicios. La Política de
ha creado iniciativas como Yoga y poesía, Sé Responsabilidad Social y Sostenibilidad
tú el poema o Sonorámica, y ha organizado de Banesco orienta la inversión social
eventos literarios para todo público. a través de tres pilares fundamentales:
salud, educación e inclusión financiera.
@autoresvzlanos En el marco de esta política se inscribe el
www.autoresvzlanos.com.ve Fondo Editorial Banesco, cuyo propósito ha
sido apoyar la actividad editorial en el país,
patrocinar libros de autores venezolanos y
editar libros cuyos contenidos contribuyan
a la formación integral de las personas y la
construcción de ciudadanía.

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78
fundación la poeteca tiene como fin team poetero es una iniciativa privada
promover la lectura y escritura de poesía. sin fines de lucro, fundada en 2011,
Ofrece dos diplomados: uno de Apreciación cuya misión ha sido fomentar la lectura,
y Estudios Poéticos y otro de Reflexión el reconocimiento y la publicación de la
y Creación Poética. Cuenta con una sala poesía a través de redes sociales y medios
privada de lectura, abierta al público, con tradicionales. Hoy forma parte de la
miles de títulos, y espacios destinados a Fundación La Poeteca.
talleres, conferencias, lecciones magistrales
y recitales de poesía. Tiene su propio sello @TeamPoetero
editorial con libros que pueden descargarse Team Poetero
libremente de su portal.

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La Poeteca de Caracas
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79
Impreso
y encuadernado
en Caracas,
Venezuela,
en
el
mes
de
septiembre
de

en
los
talleres
de
Gráficas
Lauki.
Se
utilizó
papel
Saima
Antique

gramos
y
cartulina
Bristol
para
la
portada;
en
la
composición
tipográfica
se
usó
IBM Plex Sans Condensed.

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81
EL CONCURSO
NACIONAL DE POESÍA
JOVEN RAFAEL
CADENAS nació en 2016
de la mano de Autores
Venezolanos y Team
Poetero. Desde su creación
en 2018 Fundación La
Poeteca forma parte de los
entes convocantes, a los
que se ha unido en 2019
Banesco Banco Universal.
El concurso, de carácter
anual, rinde homenaje al
maestro Rafael Cadenas.
Busca incentivar la creación
poética como forma de
expresión artística y canal
de comunicación de los
jóvenes con su entorno,
apoyando el talento
emergente y fomentando
la lectura de poesía de
autores venezolanos.
Participan escritores de
hasta treinta años de edad,
nacidos en Venezuela,
sin importar su lugar de
residencia. A lo largo de
sus siete ediciones, el
concurso ha recibido más
de 2.540 textos y premiado
y publicado 217 de ellos
en antologías que son ya
un referente de la más
contemporánea poesía
del país.

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