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Algunas Nociones Introductorias Sobre El Concepto de PODER

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UNAS PRIMERAS ANOTACIONES1 SOBRE EL PODER A PARTIR DEL DISCURSO

PROVOCADOR DE FOUCAULT2

Para Foucault, el poder es una fuerza y una relación, una relación de fuerzas
entre el ejercicio de dicho poder y la resistencia a dicho mismo ejercicio; es por tanto
una situación estratégica en una sociedad determinada. La capacidad de afectar lleva
implícito el ejercicio de poder, en tanto que el ser afectado provoca la capacidad de
resistencia. El poder, por ello, no solo reprime, sino que produce efectos de
“verdad” No hay relaciones de poder sin resistencias, y éstas son más reales y
eficaces en cuanto se forman en el lugar exacto en que se ejercen las relaciones de
poder. El ejercicio del poder y resistencia se encuentran pues indisolublemente unidos.
La resistencia es la capacidad de todo sujeto de reaccionar, de oponer una
fuerza en sentido contrario a la acción que se ejerce sobre él. El sujeto es capaz de
utilizar esa fuerza que se ejerce sobre él deteniendo su paso y transformándola en
energía para devolverla hacia fuera. (Similitud con el Tai Chi).

El poder no se posee, se ejerce: es un ejercicio, un acto tendente a “conducir


conductas”. Aparece en todos los ámbitos de la vida, ya sean públicos o privados, y
pertenece más a lo cotidiano que a la política, por lo que no acepta términos como el
de “la toma del poder”. Las relaciones de poder son las que permiten y posibilitan
reproducir una forma de dominio. El poder se genera y materializa en una extensa
gama de relaciones interpersonales, desde las cuales se eleva hasta constituir
estructuras impersonales. Las prácticas del poder se consolidan desde dos esferas,
que elaboran su discurso y legitiman dicho poder: la ciencia y la cultura, que incluye lo
ideológico, por lo que existe una relación entre poder y saber.
Foucault piensa que la psicología clínica, la pedagogía, la sociología, la politología y la
antropología cultural proporcionan tecnología del poder, terapias, técnicas sociales
para apoderarse del individuo, para recluirlo. Por eso habla del “poder pastoral”, esto
es, el poder ejercido como tutelaje desde las instituciones del Estado o la familia. El
poder se materializa así a través de diferentes formas de disciplinamiento. El poder
se ejercita a través de una organización reticular, mediante elementos de conexión.

1 Compilación y recopilación de contenidos teóricos de la Diplomatura en Cultura de Paz,


Escuela de la UNESCO. Universidad Autónoma de Barcelona, España
2 Paul-Michel Foucault, fue un filósofo, historiador, sociólogo y psicólogo francés. Fue profesor

en varias universidades francesas y estadounidenses y catedrático de Historia de los sistemas


de pensamiento en el Collège de France (1970-1984), en reemplazo de la cátedra de Historia
del pensamiento filosófico, que ocupó hasta su muerte Jean Hyppolite. El 12 de abril de 1970,
la asamblea general de profesores del Collége de France eligió a Michel Foucault, que por
entonces tenía 43 años, como titular de la nueva cátedra. Su trabajo ha influido en importantes
personalidades de las ciencias sociales y las humanidades.

1
Con todo, a cada paso que da el poder las personas elaboran mecanismos de defensa
que van constituyendo la individualidad y abren la puerta a la transformación. Al poder
reticular se le puede resistir en múltiples lugares y de muy variadas maneras.

Para Gramsci3, el poder es entendido más bien como hegemonía, como una
autoridad social-clasista, y no tanto como algo individual.

Para Weber4, el poder es la capacidad de mando expresada mediante el acatamiento


concreto de quienes obedecen o están dispuestos a obedecer determinadas órdenes.

Para Hannah Arendt5, el poder sólo puede ser realmente efectivo si incluye el
consentimiento de los gobernados. Para ella, la sobrevivencia del poder está
estrechamente ligada al grado de adhesión que logre suscitar y mantener en la
ciudadanía.

PODER6
En el pensamiento político moderno, el poder ha sido representado de tres
maneras que pueden ser diferenciadas, aunque no resulten, sin embargo,

3 Antonio Francesco Gramsci, fue un filósofo,


teórico marxista, político, sociólogo y periodista italiano. Escribió sobre teoría política,
sociología, antropología y lingüística. Fue uno de los fundadores del Partido Comunista de
Italia, creado en 1921, y después secretario y una de sus figuras de primer plano. Fue
encarcelado en Turi bajo el régimen fascista de Benito Mussolini en 1926. Es considerado
como uno de los más destacados teóricos del marxismo por sus aportes teóricos en conceptos
como hegemonía cultural, bloque hegemónico y posmodernismo en relación con la
sociedad de consumo.
4 Max Weber, fue un sociólogo, economista, jurista, historiador y politólogo alemán,
considerado uno de los fundadores del estudio moderno de la sociología y la administración
pública, con un marcado sentido antipositivista. Sus trabajos más importantes se relacionan
con la sociología de la religión y el gobierno, pero también escribió mucho en el campo de
la economía. Su obra más reconocida es el ensayo La ética protestante y el espíritu del
capitalismo (1905), que fue el inicio de un trabajo sobre la sociología de la religión.4 La
recopilación Economía y sociedad, publicada póstumamente entre 1921 y 1922, es la suma
más completa y sistemática de sus ideas y conceptos.
5 Hannah Arendt, fue una filósofa, historiadora, politóloga, socióloga, profesora de universidad,

escritora1 y teórica política2 alemana, posteriormente nacionalizada estadounidense, de religión


judía y aunque ella no se hacía llamar como tal, puede ser considerada como una de las1
filósofas más influyentes del siglo XX. Arendt defendía un concepto de «pluralismo» en el
ámbito político: gracias al pluralismo, se generaría el potencial de una libertad e igualdad
políticas entre las personas. Importante es la perspectiva de la inclusión del otro: en acuerdos
políticos, convenios y leyes deben trabajar a niveles prácticos personas adecuadas y
dispuestas. Como fruto de estos pensamientos, Arendt se situaba de forma crítica frente a
la democracia representativa y prefería un sistema de consejos o formas de democracia
directa.
6 Oscar Fernández, Diccionario Electoral, Instituto Interamericano de Derechos Humanos,

San José, 2000, Tomo 2, pp. 1000-10007.

2
completamente distintas: I) el poder entendido como una capacidad de la que se
dispone o de la que se carece, II) el poder concebido como una institución que
para ser legítima supone el consentimiento de aquellos sobre los cuales se ejerce
y III) el poder analizado como una característica inherente de las relaciones
sociales diversas que tienen lugar en la sociedad.

I. El poder entendido como capacidad


Etimológicamente, el infinitivo latino posse, cuyo significado remite a la capacidad
de realizar algo, al hecho de tener la fuerza para hacerlo, respalda esa primera
representación del poder que atraviesa el pensamiento moderno.

El esfuerzo teórico de Max Weber, el más importante sociólogo político del siglo
XX, define el poder como “la probabilidad de imponer la propia voluntad,
dentro de una relación social, aun contra toda resistencia y cualquiera que
sea el fundamento de esa probabilidad”, subraya algunos rasgos, como el
carácter intencional y voluntario de esas acciones de poder, pero además destaca
otros elementos a los cuales no se había prestado igual atención:
1) la probabilidad efectiva de hacer valer esa voluntad a pesar de las
resistencias reales o potenciales del más variado orden y
2) el ejercicio de ese poder que puede tener un fundamento muy diverso y
no parte, en modo alguno, de una legitimación de orden contractual.

II. El poder fundado en el consentimiento


Si hemos situado a Weber como un claro exponente de la tesis según la cual el
poder es fundamentalmente una capacidad individual de lograr que los otros
actúen en la forma deseada a pesar de su eventual resistencia, no podríamos
tampoco obviar el hecho que Weber se ocupa asimismo con particular interés de
aquellos fenómenos de poder fundados en el consentimiento de los dominados.
Weber conceptualiza precisamente como autoridad el ejercicio legítimo del poder.
Los motivos sin embargo para fundar esa obediencia de los dominados pueden
ser de diversa índole. Weber distingue tres tipos básicos de dominación legítima:
1) la dominación tradicional fundada en la fuerza de la costumbre que
conduce a aceptar el mando de quienes la costumbre señala;
2) la dominación carismática que descansa más bien en el reconocimiento
o la atribución de condiciones o cualidades extraordinarias a algunos
individuos a quienes se está dispuesto a seguir u obedecer y

3
3) la dominación legal que se fundamenta en las regulaciones y
reglamentaciones formalmente instituidas y en los derechos a ejercer el
mando que esas regulaciones establecen.
Sin embargo, para Weber, el poder no se reduce al poder legítimo. Como él
mismo lo afirma, no habría por qué suponer “que la obediencia a una dominación
esté orientada primariamente (ni siquiera siempre) por la creencia en su
legitimidad”.
A diferencia de lo afirmado por Weber, y sintetizando de una manera fiel y nítida
esta segunda representación del poder, Hannah Arendt, la célebre filósofa política
norteamericana de origen alemán, consideraba que, en sentido estricto, el poder
sólo puede ser realmente efectivo, si incluye el consentimiento de los gobernados.
Para Arendt, la sobrevivencia del poder está estrechamente ligada al grado de
adhesión que logre suscitar y mantener en la ciudadanía. Mientras que Weber
sostenía que el poder está referido siempre a la intencionalidad y a la voluntad del
individuo que lo ejerce, Arendt responde que “el poder no es nunca una
propiedad individual. El poder pertenece al grupo y sobrevive sólo en la
medida en que el grupo permanece. Cuando decimos de alguien que se
encuentra ‘en el poder’, lo que queremos decir es que su investidura de
poder proviene de un cierto número de personas que lo autorizan a actuar
en su nombre”.
Si desaparece el sostén y el apoyo de la colectividad o del grupo, el poder termina
por desvanecerse. Para Arendt, por consiguiente, la tiranía representa así el
grado supremo de la violencia y el grado mínimo de poder. De ahí su aforismo
paradójico según el cual, “La forma extrema de poder es todos contra uno y la
forma extrema de violencia es uno contra todos”.

III. El poder como una característica ineludible de las relaciones


sociales
Si Weber fue quizás el más importante analista del poder en la primera mitad del
Siglo XX, Foucault lo fue en la segunda mitad de ese siglo que recién concluye14.
Pero a diferencia de Weber, para quien el poder era una especie de característica
emanada de quien lo ejerce, y a diferencia de Arendt para quien el problema
central del poder era el tema de su legitimidad, para Michel Foucault, quien
intenta, preguntarse más bien cómo se ejerce el poder, mediante qué tecnologías
y mediante qué procedimientos se ejerce ese poder y qué consecuencias y
efectos se derivan de ello.

4
En un primer momento de sus investigaciones, Foucault intenta caracterizar el
funcionamiento de esa micro-física del poder: las relaciones que se establecen en
el ámbito de instituciones sociales muy diversas (asilos, prisiones, hospitales,
escuelas), con el fin de señalar los procedimientos comunes o similares mediante
los cuales aparece el poder. De acuerdo con Foucault “el poder no es una
institución, no es una estructura ni una fuerza de la que dispondrían algunos: es el
nombre que se le da a una situación estratégica compleja en una sociedad dada”.
En la asimetría de las diversas y variadas relaciones que se presentan en una
sociedad, en sus conflictos y sus luchas, así como en sus cristalizaciones
institucionales, Foucault sostiene “que el poder es coextensivo al cuerpo social;
no hay entre las mallas de su red playas de libertades elementales”. Pero a la vez
que Foucault postula que no es posible estar fuera de ese espacio estratégico del
poder, afirma “que no hay relaciones de poder sin resistencias, que estas son más
reales y eficaces en cuanto se forman en el lugar exacto en que se ejercen las
relaciones de poder”. Quienes padecen el ejercicio del poder pueden a su vez
actuar y de hecho actúan: las resistencias mencionadas por Foucault no implican
necesariamente su inserción en una estrategia global de resistencia, pero
tampoco son actos meramente accidentales o simplemente aleatarios: “allí
adonde hay poder, hay resistencia”, concluye Foucault.

Foucault presenta la imagen alternativa de un poder reticular al que se le puede


resistir en múltiples lugares y de muy variadas maneras. Walzer resume así la
tesis de Foucault: “No puede haber una toma del poder si en el centro no hay
nada que tomar. Si el poder se ejerce en innumerables puntos, entonces se le
debe desafiar punto por punto”.

La distinción que Foucault hace entre violencia y poder se funda


precisamente en esa diferencia: mientras que la violencia se realiza sobre las
cosas o sobre los cuerpos para destruir o someter, el poder supone el
reconocimiento del otro como alguien que actúa o que es capaz de actuar. En ese
sentido, gobernar es incidir sobre el campo de acción real o posible de los otros.
De ahí la célebre reiteración de Foucault según la cual, al final de cuentas ejercer
el poder no es más que “conducir conductas”, valga decir: la posibilidad de
ampliar o de restringir el campo de acción de los otros. De esos otros a quienes
se reconoce como actuantes y responsables: como capaces de actuar y, sobre
todo, de responder.

5
Vigilar y castigar……………………………………………………………………………….
Artículo principal: Vigilar y castigar. El nacimiento de la prisión, Foucault, Michel (21 de
octubre de 2009). Siglo XXI. ISBN 9786070305238.

Vigilar y castigar, de 1975, empieza con una descripción muy gráfica de la ejecución
pública del regicida Damiens en 1757. Contra esta, Foucault expone una prisión gris,
80 años después y busca entender cómo pudo ocurrir tal cambio en la forma de
castigar a los convictos en un período tan corto. Estas dos formas de castigo tan
contrastantes son dos ejemplos de lo que llama "tecnologías de castigo". La primera,
la tecnología de castigo 'monárquica', consiste en la represión de la población
mediante ejecuciones públicas y tortura. La segunda, el "castigo disciplinario", según
dice, es la forma de castigo practicada hoy día; este castigo le da a los
"profesionales" (psicólogos, facilitadores, guardias, etc.) poder sobre el prisionero: la
duración de la estancia depende de la opinión de los profesionales. Este surge a partir
de la reforma y reorganización del sistema de justicia y con ello el concepto de la
penalidad, el autor desarrolla los principios fundamentales de la ley penal a partir de la
redacción del primer y segundo código penal francés.
1. El primer principio, es que el concepto de ley penal dejará de tener relación con
la religión y la moral, y será esta quien explícitamente indique qué conductas
son consideradas crimen o infracción y cuál será la pena aplicable al hecho.
2. El segundo principio es que la ley represente lo que es útil para la sociedad, y
no transcribir la ley natural o moral.
3. El tercer principio, es que la ley defina claramente qué es considerado crimen,
y este será todo aquello que damnifique, incomode, perturbe el orden o falte
al pacto social. La ley penal tiene como fin la reparación del daño y en caso de
no ser posible evitar que otro individuo cometa el mismo crimen.
Foucault compara la sociedad moderna con el diseño de prisiones
llamadas panópticos de Bentham (nunca construidas pero tomadas en cuenta): allí, un
solo guardia puede vigilar a muchos prisioneros mientras el guardia no puede ser
visto. El oscuro calabozo de la pre-modernidad ha sido reemplazado por la moderna
prisión brillante, pero Foucault advierte que "la visibilidad es una trampa". A través de
esta óptica de vigilancia, dice, la sociedad moderna ejercita sus sistemas de control de
poder y conocimiento (términos que considera tan íntimamente ligados que con
frecuencia habla del concepto "poder-conocimiento").
Foucault sugiere que en todos los planos de la sociedad moderna existe un tipo de
'prisión continua', desde las cárceles de máxima seguridad, trabajadores sociales, la

6
policía, los maestros, hasta nuestro trabajo diario y vida cotidiana. Todo está
conectado mediante la vigilancia (deliberada o no) de unos seres humanos por otros,
en busca de una 'normalización' generalizada.

Bibliografía:
• Apperley, Alan: “Hobbes On Democracy”, en: Politics, V. 19, No. 3, 1999.
• Arendt, Hannah: “Communicative Power”, en: Lukes Steven (ed.): Power,
Blackwell, Oxford, 1986.
• Aron, Raymond: “Macht, Power, Puissance”, en: Etudes Sociologiques,
Presses Universitaires de France, París, 1988.
• Foucault, Michel: “El sujeto y el poder”, en Revista Mexicana de
Sociología, No. 3, 1988.
• _____________: La volonté de savoir, Gallimard, París, 1976.
• _____________: Un diálogo sobre el poder, Alianza Editorial, Madrid,
1981.
• Hindess, Barry: Discourses of Power: from Hobbes to Foucault, Blackwell,
Oxford, 1996.
• Hobbes, Thomas: Leviathan, Penguin, Londres, 1968.
• Locke, John: Ensayo Sobre el Gobierno Civil, Aguilar, Madrid, 1979.
• Pasquino, Pasquale: “Locke on King’s prerogative”, Political Theory, V. 26,
No. 2, abril 1998.
• Russell, Bertrand: Power: A New Social Analysis, George Allen & Unwin,
Londres, 1938.
• Walzer, Michael: “La política de Michel Foucault”, en: Couzens David Hoy
(ed.): Foucault, Ediciones Nueva Visión, Buenos Aires, 1988.
• Weber, Max: Economía y Sociedad, V. 1, Fondo de Cultura Económica,
México, 1977.
• __________: El político y el científico, Alianza Editorial, Madrid, 1967.
• Wolin, Sheldon S.: “On the Theory and Practice of Power”, en: Arac
Jonathan (ed.): After Foucault, Rutgers University Press, New Brunswick,
1988.

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