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Palabras Malas y Buenas - Mal 3 (13-18)

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PALABRAS MALAS Y BUENAS

TEXTO Malaquías 3:13 - 18

Introducción

Continuando el estilo retórico de Malaquías, Dios hace otra afirmación, que provoca una
reacción de parte del pueblo de Israel. La afirmación tiene que ver otra vez con ‘palabras’
(v.13; comparar Mal 2:17). En Mal 2:17, las palabras del pueblo habían “hecho cansar a
Jehová”; ahora, la acusación de Dios es que las palabras del pueblo habían “sido violentas”
(Mal 3:13).

1. MALAS PALABRAS QUE ENTRISTECEN A DIOS (v.13-15)

a. Las Malas Palabras del Pueblo (v.14-15)

¿Qué cosas estaban diciendo el pueblo? ‘Malaquías’ destaca tres cosas:

[1] ‘No Tiene Sentido Servir a Dios’ (v.14a)

La primera cosa que ‘Malaquías’ menciona es: “Por demás es servir a Dios”. En otras palabras,
estaban diciendo que, ‘Es en vano (o ‘es inútil’) que servimos a Dios’. Al parecer, estas
palabras apuntan al hecho que el pueblo estaba pasando por dificultades, y su reacción era:
‘¿Para qué servir a Dios, si Él no nos ayuda?’.

¿Qué podemos decir frente a esto? En primer lugar, el creyente siempre debe recordar las
palabras de Job: “¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?” (Job 2:10). En
otras palabras, Dios no está bajo la obligación de siempre hacernos el bien; si nos da el bien, a
veces también permitirá el mal. Ser creyente no nos garantiza una vida libre de problemas y
dificultades.

Pero, en segundo lugar, habría que afirmar que el pueblo en el tiempo de ‘Malaquías’ cayó en
un gran error. Ellos pensaban que estaban sirviendo bien a Dios; pero el mismo libro de
Malaquías indica que esto no era cierto. Había mucho pecado en el pueblo, y las cosas malas
que les estaba pasando eran medidas disciplinarias, para que se arrepintiesen.
Lamentablemente, el pueblo no discierne la razón detrás de sus dificultades, y simplemente
reacciona contra Dios, emitiendo palabras ‘fuertes’.

[2] ‘No Hay Valor en Ser Obedientes’ (v.14b)

En segundo lugar, el pueblo hacía la siguiente pregunta: “¿Qué aprovecha que guardemos su
ley, y que andemos afligidos en presencia de Jehová de los ejércitos?” Estas palabras aclaran lo
que el pueblo tenía en mente cuando usaron el verbo, “servir”, en la frase anterior.

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El pueblo afirma que estaban guardando la ley de Dios, y se quejan de que no reciben provecho 1
alguno por hacerlo. ¿Qué provecho esperaban? Quizá las bendiciones mencionadas en Deut
28. El pueblo se había olvidado de que Dios los rescató de la esclavitud en Egipto, y los llamó
para ser Sus siervos. Por ende, aunque Dios había prometido bendecirles, esa no debía ser la
razón principal por guardar Sus mandamientos. Deberían estar dispuestos a servir a Dios
simplemente por amor y por gratitud (comparar Romanos 6:17-18), no por algún interés
personal.

Pero en segundo lugar, a la luz de lo que leemos en Malaquías, es obvio que el pueblo NO
estaba guardando la ley de Dios (ver Mal 2:11; 3:8; etc). Su afirmación de que lo estaban
haciendo indica cuan poca sensibilidad tenían, y cuan hipócritas eran. Eran ‘lentos’ para
obedecer a Dios, pero muy rápidos en quejarse contra Él. ¡No se daban cuenta que el problema
no estaba con Dios, sino con ellos mismos! ¡Su ceguera espiritual es muy clara!

La segunda queja aquí es, “¿Qué aprovecha…que andemos afligidos en presencia de Jehová de
los ejércitos?” La palabra en hebreo, ‘quedorannít’ (Strong, 6941), viene de una raíz que
significa ‘oscuro’ (ver 1 Rey 18:45). La raíz se aplicaba a ropa ‘oscura’, que se usaba en
tiempos de luto. Por ende, el adverbio, “afligidos”, significa, ‘vestidos de luto’ (comparar Job
5:11)2. Lo que el pueblo está diciendo es que en vano se habían ‘afligido’ delante de Dios (en el
sentido de hacer ayuno y oración, y buscar Su rostro en una oración intensa; comparar Sal
35:13-14), porque ningún bien les trajo.

Una vez más habría que cuestionar la motivación del pueblo, al hacer tal ejercicio espiritual.
No debemos ‘afligirnos’ delante de Dios (sea en ayuno, u otra manera), simplemente para tratar
de sacar algún provecho personal, sino por amor a Dios, y por quebranto por nuestros pecados.

Sin embargo, este no era el problema principal en el tiempo de ‘Malaquías’. El problema era
que el pueblo, aún si estaba ayunando, etc., no lo estaba haciendo de buen corazón, porque al
mismo tiempo que se ‘afligían’ delante de Dios, estaban desobedeciendo en su vida diaria. El
problema, en los días de ‘Malaquías, era el mismo problema de los días de Isaías (ver Is 58:3-
11).

[3] ‘Mejor Están los Pecadores’ (v.15)

La conclusión (errónea) a la cual el pueblo llegó fue: “Bienaventurados son los soberbios, y los
que hacen impiedad no sólo son prosperados3, sino que tentaron a Dios y escaparon”. En otras
palabras, compararon su experiencia con la de los impíos, y viendo que a los impíos les iba
(aparentemente) mejor, decidieron que era más dichoso ser impíos.

Es cierto que a veces el creyente experimenta la tentación de pensar lo mismo (ver Sal 73:2-9,
12-14). Sin embargo, en este caso, no eran buenos creyentes quienes estaban pasando por un
momento de prueba, sino hipócritas, quienes eran insensibles al verdadero problema, y echaban
la culpa a Dios por sus dificultades.

b. El Juicio de Dios (v.13)

¿Qué dice Dios acerca de estas palabras, y las personas que las estaban hablando?
1
La palabra, en hebreo, es ‘betsa’, que significa ‘lucro’ o ‘ganancia’. Es la palabra que Judá usó en Gén
37:26, para incentivar a sus hermanos a no matar a José, sino a venderlo como esclavo.
2
Aunque debemos notar que la palabra podría tener el significado simplemente de ‘aflicción (ver este uso
del término en Job 30:28, en el contexto de v. 26-31).
3
Literalmente, ‘edificados’ (‘baná’; Strong 1129).

34
[1] ‘Son Palabras Violentas’ (v.13)

El término en hebreo, ‘kjazac’ (2388), tiene una gama de significados; pero la idea fundamental
es ‘agarrar’ (por ende, se traduce ‘abrazar’, apoderarse’, ‘apretar’, etc) 4. Se usa de los ángeles
agarrando la mano de Lot para sacarlo de Sodoma (Gén 19:16), y de Agar sosteniendo a su hijo
Ismael en sus brazos (Gén 21:18).

[2] ‘Son Palabras que Ofenden a Dios’ (v.13)

Dios indica, dos veces, que estas palabras han sido contra Él (“contra mí…contra ti…”). En su
queja, el pueblo estaba ofendiendo a Dios. ¡Dios tomó las palabras del pueblo muy
personalmente! ¡Atentaban contra Su dignidad, como Dios y Señor!

Este fue el problema durante el Éxodo; el pueblo constantemente hablaba contra Dios.

EJEMPLOS: Éx 16:2-3; Núm 11:1-6, 18-20; 14:1-12, 27-29; etc.

LECCIÓN: ¡Hablar contra Dios es muy peligroso! Lo podemos hacer cuando Dios parece estar
ausente o lejano. Pero cuando Dios se manifiesta, ¡quién podrá hablar contra Él!
¡Que insensato es hacerlo! El sabio tapa su boca.

A la luz de esto, es necesario tomar muy en cuenta el consejo del Predicador (Ecle 5:1-3).

2. BUENAS PALABRAS QUE ALEGRAN A DIOS (v.16-17)

a. Las Buenas Palabras del Remanente (v.16)

Aunque la mayoría del pueblo de Dios, en los días de ‘Malaquías, estaba andando muy mal,
existía un remanente que permanecían fiel a Dios. Malaquías los describe como “los que
temían a Jehová” (en contraste con los otros que no tenían temor alguno, y proferían palabras
ofensivas a Dios). No solo ‘temían’ a Jehová, sino que también “pensaban en Su nombre”. A
diferencia de los demás judíos, que nunca pensaban en Dios (ver Sal 10:4), Dios estaba en todos
los pensamientos del remanente.

Este remanente, que seguramente experimentaba las mismas pruebas y dificultades económicas
y sociales que los demás, respondió muy diferente ante las circunstancias. Ellos se reunieron
para hablar “cada uno con su compañero”. El contexto indicaría que hablaron palabras de
consuelo y de aliento espiritual (comparar Heb 10:24-25; Col 3:16; Efe 5:18-20).

Dios estaba tan contento con ello, que “escuchó y oyó5, y fue escrito libro de memoria delante
de Él…”. En el A.T., varias veces Dios mandó a Israel hacer algo que sirva de memorial, de un
evento o de una verdad importante:

- el día de la pascua (para recordar la liberación de Egipto); Ex 12:14.


- dos piedras sobre la hombreras del efod de Aarón (para recordar al pueblo de
Israel); Ex 28:12.
- Las doce piedras tomadas del Jordán (para recordar el cruce milagroso de ese río, al
inicio de la conquista); Josué 4:7.
4
En 2 Sam 19:43, leemos también de “palabras…violentas”; pero es ese caso, el término en hebreo es
‘cashá’ (7185), que significa ‘duro’ o ‘fuerte’.
5
En los libros poéticos, los dos verbos (en hebreo) se usan frecuentemente juntos (ver Job 13:6; Sal 17:1;
61:1; etc).

35
En este caso, el ‘libro’ (rollo) serviría de memorial (¿para Dios?), de las cosas que el remanente
hablaba (comparar otro libro de memoria, en Ex 17:14). Lo que el profeta está diciendo es que
Dios valora tanto a Su pueblo, que conoce y quiere recordar estos momentos importantes; para
Él son tan valiosos, que desea tener un recuerdo de ello (comparar Sal 56:8). Este libro viene a
ser un poco como los archivos de los reyes (ver Esdras 6:1-2; Ester 2:22-23).

NOTA: No solo hablaban los unos a los otros, sino que ‘pensaban’ en el nombre de Dios
(v.16b). Es decir, Dios estaba en todos sus pensamientos; lo tenían en cuenta en su
análisis de la situación en la cual estaban viviendo.

b. Las Recompensas de Dios (v.17)

¿Cuál es la recompensa de Dios para estas personas? ¿Cómo bendice Dios a los que le son fiel
en momentos de gran apostasía?

El texto menciona dos cosas:

[1] “serán para mi especial tesoro” (v.17a)

La expresión, “especial tesoro”, traduce una sola palabra en hebreo, que significa ‘tesoro’. Es
la palabra que Dios usó de Su pueblo, en Éx 19:5 (comparar Deut 7:6, “especial”; Deut 14:2,
“único”; Deut 26:18, “de su exclusiva posesión”; Sal 135:4, “posesión suya”). En ese texto,
Dios afirma que Él tomará al pueblo de Israel como Su ‘especial tesoro’, de entre todas las
naciones de la tierra. Ahora, la misma expresión se usa del remanente, tomado de entre todo el
pueblo de Israel.

¿Cuándo se dará esto? Dios añade, “en el día en que yo actúe”. Es decir, en el gran Día del
Señor; el día en que Dios intervenga en forma decisiva en la historia de este mundo. Al
momento, el pueblo fiel a Dios no es bien visto por los demás; muchas veces es menospreciado
y objeto de burla y persecución. Pero cuando Dios intervenga, Él demostrará que Su pueblo es
Su “especial tesoro”.

[2] “los perdonaré…” (v.17b)

La segunda recompensa es el ‘perdón’ de Dios. Debemos notar que la palabra que ‘Malaquías’
usa no es la palabra normal para ‘perdón’; más bien, es el término ‘kjamál’ (2550), que
significa ‘compasión. Es la palabra que se usa en Éx 2:6, de la compasión que la hija de faraón
sintió por Moisés, cuando era bebe. La RV traduce, “perdonaré”, porque este es el resultado de
la compasión de Dios por Su pueblo fiel (comparar 1 Sam 15:9, “perdonaron”).

Lo que Dios está prometiendo es que en el día del juicio, cuando Dios viene a juzgar al mundo
(incluyendo a Israel), el se acordará de este ‘remanente’, tendrá compasión de ellos, y hará que
Su ira no caiga sobre ellos. Quizá el mejor comentario sobre este texto es Sal 103:8-14.

Conclusión (v.18)

El resultado del juicio de Dios, y de la compasión que tendrá para con Su remanente, hará que la
gente por fin entienda que Dios si hace una diferencia entre el justo y el injusto, y que por ende
no es cierto lo que decían en Mal 3:13-14.

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