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Alexa Riley Serie Cowboys & Virgins 01 Branding The Virgin

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Uliana Jiménez
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Staff

Traducción

Cjuli2516zc

Corrección y Revisión final

*Andreina F*
Diseño

Euma14
Sinopsis

Mary-Jane no estaba buscando drama. Todo lo que quería


era una familia propia, así que decidió hacer que eso
sucediera. Una confusión en el banco de esperma la deja con
un bebé en su vientre, pero el padre no está enterado.
Ty fue herido en un accidente de montar toros, y ahora
todo lo que planea hacer es trabajar en su rancho y
mantenerse solo. Es decir, hasta que una pequeña morena
aparece en su puerta.
Cuando sus caminos se crucen, ¿Mary-Jane podrá
revelarle a Ty que él es el padre? ¿Ty será capaz de evitar
que Mary-Jane corra?
¿Habrá mucho vapor en este libro? ¡Puedes apostarlo!

Advertencia: Esta historia de una virgen embarazada


es maravillosamente ridícula y tan dulce como suena.
Móntate y toma un paseo por la noche con este sencillo
rapidito.
Dedicatoria

Dedicado a todas esas vírgenes embarazadas por ahí...


esperamos que el papi vaquero de tu bebé te trate bien.
¡Arre!
1

— ¿Cómo te has metido en esto, Mary-Jane? —me pregunto


por vigésima vez hoy. Me hallaba preparada para llegar a mi
nuevo lugar temporal

de trabajo en poco más de dos horas y el temor pesaba


sobre mí. Sólo espero que la ropa que traje vaya bien para
ocultar esta pequeña pancita de bebé que se va haciendo
más y más grande cada día. Me estoy quedando sin tiempo.
Dejo escapar un largo suspiro mientras distraídamente
froto mi mano sobre el bulto. Este pequeño se ha convertido
en mi mundo entero.
En toda mi planificación nunca pensé que esto pasaría.
Justo cuando
pensaba que recibía algo que quería tanto, todo lo demás
en mi vida empezó a desmoronarse. Sólo te demostraba
que: puedes planear todo lo que quieras, pero alguien más
puede venir a patearlo de debajo de ti, y tienes que tratar de
recoger las piezas lo mejor que puedas. Esta vez, sin
embargo, no son mis piezas las que estoy recogiendo. Tengo
un bebé que proteger y por el que hacer una vida.
»Te prometo, hombrecito, no dejaré que nadie te aleje de
mí. — Descanso ambas manos en mi estómago, rezando que
mis palabras sean verdad y que no estoy cometiendo un
gigantesco error por ir a ver a la persona que podría llevar a
mi bebé lejos de mí. Mi corazón se aprieta al pensar en
perderlo. No puedo. No lo haré, me corrijo. Perder a este bebé
no es una opción.
Alguien no podía ser tan cruel, ¿verdad? ¿Para tomar un
bebé de su madre? Sin embargo, no estoy tan segura aquí. Si
lo que he averiguado sobre el padre de mi bebé es verdad,
entonces cruel se halla malditamente cerca.
La semana pasada, mi médico me dijo que cometieron
un error. Uno gigantesco. Me dieron una muestra del donante
de esperma equivocado. Alguien que no era un donante
dispuesto en absoluto.
Conseguí dos patadas gigantes en un día. Perdí mi
trabajo y posiblemente perdería a mi hijo. La clínica dijo que
tenían que informar al hombre que había donado. Yo pedí su
nombre y solicité que me dieran un poco de tiempo antes de
que se pusieran en contacto con él. Al principio se mostraron
reacios, pero me dieron ambos después de haber
amenazado con una demanda.
Después de una pequeña investigación en línea encontré
al padre de mi bebé. Cuando vi quién era él, perdí el aliento.
Él era conocido en todo Texas, o así parecía con todos los
artículos de hace unos años. Solía montar toros, pero ahora
posee un gran rancho en el sur, a casi dos horas de aquí. El
lugar al que estaré llamando hogar por un tiempo.
Muchos de los artículos no eran halagadores. Él era uno
de los mejores corredores de toros, habiendo ganado
docenas de competiciones, pero tenía una reputación ligada
a ello. Muchos artículos y publicaciones que encontré lo
llamaban un idiota arrogante. Más ruin que los toros que
cabalgaba. Me hizo pensar que no iba a tener ninguna
compasión cuando se tratara de esta situación. O tal vez sólo
firmaría en la línea punteada y dejaría que mi hijo y yo nos
fuéramos.
O podría tratar de quitármelo. Tenía el dinero. La idea de
correr seguía revoloteando por mi mente. Tenía dinero
ahorrado, y obtuve una pequeña ganancia cuando vendí mi
casita, hace apenas dos días, pero algo sobre correr se sentía
mal.
Tenía que estar segura de que, si decidía correr, tomaba
la decisión
correcta. Que estaba protegiendo a mi bebé,
asegurándonos de que pudiéramos estar juntos. Por eso
tenía que hacer esto. Tenía que ir a conocer a este
hombre. Ver quién era en persona, porque no siempre se
puede creer en los rumores.
Tal vez no sería tan malo. Lo ideal sería que pudiéramos
compartir la custodia. Podría conseguir un lugar en la ciudad,
no lejos de su rancho. Encontrar un trabajo local allí y
podríamos hacer esto juntos, si eso es lo que él quería. No
fue por lo que me inscribí cuando decidí que quería un bebé.
Tomé la decisión de hacerlo sola, lo que he estado haciendo
toda mi vida.
¿Y si tiene una esposa o novia? El pensamiento hace que
mi estómago se revuelva. Podría estar volviendo sus vidas al
revés. Entonces mi bebé tendría otra mamá. Un bulto se
forma en mi garganta. Se siente como si cada vez que tengo
algo bueno en mi vida, alguien o algo trata de arrancármelo.
Busqué y busqué algo de él con otra persona y no
encontré nada. Leí artículo tras artículo sobre sus días de
montar toros y nunca una mujer era mencionada o
fotografiada con él. Él tenía una mirada dura sobre su rostro
muy guapo, así que no estoy segura de si me gustaría estar
a su lado y posar para una foto tampoco.
Era difícil ver su cara en muchas fotos con el sombrero de
vaquero, pero siempre podía ver la línea severa de su boca y
su dura mandíbula. Siempre parecía encerrado en su lugar.
Pensarías que si acabas de ganar una gran competencia al
menos sonreirías o algo así. Nop. No él. Imagen tras imagen
aún tenía esa mandíbula dura y cerrada. Casi como si no
pudiera hablar. Es aterrador e intimidante. No sé cómo voy a
contarle sobre este bebé.
Peor es pensar que tal vez quiera estar en la vida de este
bebé y será frío y duro con mi pequeño. Yo crecí con un
padre así y no fue fácil. Incluso hasta el día de hoy no puedo
decir si me amaba o no. ¿Se ocupó de mí? Sí. Pero sentía más
como si me aguantara porque tenía que hacerlo. No
importaba si me encontraba allí o no.
Creo que preferiría que al menos se enojara o algo así. La
indiferencia y frialdad me dejaban vacía y entumecida.
Lo que encontré durante mi búsqueda en Internet fue
una oferta de trabajo en su rancho. Alguien para ayudar en
la casa durante el verano y hacer algunos de los libros.
Podría ver de cerca al padre de mi hijo antes de que tuviera
que decirle la verdad.
—Señora, creo que eso es todo. —Miro a uno de los de la
mudanza que ha estado empacando mis cosas para
colocarlos en el depósito. Tomo el portapapeles que sostiene
y firmo en la línea punteada. Me entrega la llave del depósito
en la cual pusieron todo.
Mi mano se cierra alrededor de la llave que tiene casi
todo lo que poseo, excepto dos maletas que he guardado en
el maletero de mi auto. Incluso las cosas para la habitación
del bebé que comencé a juntar han
sido empacadas aquí. Retengo una lágrima, no queriendo
hacer que este pobre hombre se sienta incómodo.
—Gracias —le digo, devolviendo el portapapeles. Él
asiente antes de volverse para irse.
Estoy parada en mi casa vacía. El lugar donde pensé que
iba a criar a mi hijo. Una casa que habría estado llena de
tanto amor. Él nunca sentiría la frialdad como yo.
Incluso sin la confusión de los donantes me habría ido de
todos modos. Me mudé a esta pequeña ciudad porque quería
alejarme de la gran ciudad. Soñaba con vivir en algún lugar
donde todos conocían a todos. Quería tener una familia en
un lugar como este.
El problema era que no podía encontrar a nadie con quien
quisiera tener una familia.
2

Tiro la cuerda en la parte trasera de mi camioneta y me


dirijo a casa. Tengo una yegua nueva que simplemente no
se dejará domar y me estoy quedando sin opciones con ella.
Sementales
y toros, puedo manejarlos, pero dame un caballo
hembra obstinado y también podría colgar mi silla. Fue una
confusión, y estoy tratando de sacar lo mejor de ello. Quería
un caballo nuevo para el rancho e hice un trato con otro
ranchero a pocas horas de distancia para comprar su potro
en la primavera. Me prometió un semental, pero cuando una
yegua salió, me dijo que podía tomarlo o esperar otros dos
años. No tenía
mucha elección y acepté.
Mi hogar, el Branding Ranch, se ubicaba al sur de Texas.
Me retiré en este pedazo de tierra justo después de ganar
mi último campeonato de rodeo. Me metí en ello para hacer
suficiente dinero para comprarme un poco de ganado y me
salí. Es una vida dura trabajar en los rodeos, y una peligrosa
como carrera. Tuve la suerte de marcharme con mis nueces
intactas, pero incluso yo me acerqué con eso.
Mi última cabalgata fue sobre Hércules, el toro más
grande y malo del circuito. Me tiró justo después de que
establecí mi récord de ocho segundos, y pisoteo justo en
mis chicos. Me llevaron al hospital más cercano y tuve que
quedarme allí una semana. Tuvieron que tomar muestras de
esperma de mí, porque no podía ponerme duro para
eyacular. No he sido capaz de ponerme duro desde el
accidente. Pensé que perdí mi polla ese día, y aunque
todavía la tenía unida, no funcionaba. Me dijeron que mi
esperma era todavía viable, pero para qué me sirve cuando
no puedo levantar la maldita cosa.
Tengo un par de chicos que trabajan en el rancho para
mí, y todos se quedan en el barracón. Pero ahora parece
inútil, porque no es como si necesitara mi privacidad. No
voy a traer mujeres a casa, porque no es como si alguien
me quisiera. Una buena conversación sólo llega hasta cierto
punto. No traía a mujeres antes, pero siempre esperé que
algún día pudiera encontrar una esposa y pudiéramos hacer
algunos bebés. Pero ese sueño fue pisoteado, literalmente,
el día del accidente.
Mi nuevo empleado, M. J., debería estar aquí hoy. Puse un
anuncio en el periódico por una nueva mano para ayudar
con algunas de las cosas del día a día. Tengo suficiente
mano de obra, pero necesito que alguien mire por encima
de las casas y capture todas las cosas que estoy perdiendo.
Siempre he tenido una buena cabeza sobre los hombros para
los negocios, pero con la mierda cotidiana, parece que fallo.
Necesito un asistente que pueda ir conmigo durante el día y
ver lo que hago y lo que no hago.
Regreso a la casa, pongo la camioneta en estacionar y
salgo. Mi perro de caza, Blue, levanta la vista desde el
porche por medio segundo antes de bostezar y acostarse de
nuevo.
—No te hagas daño —digo, sacudiendo la cabeza. El
maldito perro apenas se mueve, y mucho menos ladraba.
Pensé que los perros de caza se suponían que aullaban.
Me alojo en la casa principal, que es más bien pequeña,
solo mi dormitorio y baño, y un par de habitaciones vacías
en la parte posterior. Cuando la construí, pensé un día en
llenarlas con niños, pero no ahora. Hay una cocina sencilla y
una mesa, pero la mayoría de las comidas se hacen en la
casa de los cocineros. Hay un gran edificio al otro lado del
camino donde hay una cocina industrial y largas mesas de
picnic para que los chicos coman durante la hora de comer.
Pero, la mayoría de las noches, termino aquí solo. No es que
sea un solitario, simplemente no puedo evitar el ceño
fruncido de mi cara. Y puedo decir que la gente preferiría
que mantuviera mi actitud para mí mismo.
—¡Oye, Ty!
Miro a través del campo para ver a mi hermano menor,
Blake, salir de su camioneta. Tengo dos hermanos menores
y una hermana menor. Estoy yo, luego Blake, luego nuestro
hermano Trace, y por último nuestra hermanita, Dolly.
Nuestra mamá falleció cuando éramos más jóvenes, y luego
nuestro papá la siguió hace unos años. Dejaron a cada uno
de nosotros un pedazo de tierra y así todos vivíamos en una
especie de comuna grande. Todos tenemos nuestros propios
lugares y nuestras propias granjas, pero juro que uno de
ellos siempre viene. Creo que saben que me he vuelto más
retraído desde el accidente, así que les gusta comprobarme.
—¿Qué? —murmuro mientras se acerca a mí.
—Siempre tan alegre —dice Blake, quitándose el
sombrero de vaquero y limpiándose la frente—. ¿Ese nuevo
empleado viene hoy?
—Debe estar aquí en cualquier momento. —Mientras
digo las palabras, un vehículo todoterreno pequeño color
azul oscuro viene alrededor de la curva y se detiene en la
casa—. Hablando del diablo.
—¿Cuál es su nombre de nuevo? —pregunta Blake,
poniéndose su sombrero de nuevo y apoyándose contra la
cama de mi camión.
—MJ. Eso es todo lo que dice la solicitud.
Miro cómo se abre la puerta del vehículo, y salta una
pequeña morena con largo cabello rizado.
»Supongo que no es él. Ella debe estar perdida. —Mis
palabras se desvanecen cuando ella camina alrededor del
auto y aparece completamente a la vista. Lleva un vestido
blanco con flores azules, y por un segundo me quedo
arraigado en el lugar. Ella es impresionante, y siento mi
mandíbula caer al verla.
—Deseo que una cosita como esa se pierda en mi
rancho —dice Blake, inclinando su sombrero.
No puedo responderle porque estoy observando
mientras ella camina para pararse frente a nosotros, una
tímida sonrisa en sus labios. Ninguno de nosotros dice una
palabra, y ella extiende su mano hacia delante y se
presenta.
—Uno de ustedes debe ser Ty Jennings. Soy M.J.
Diminutivo de Mary-Jane.
3

Miro a los dos vaqueros, que me miran como si nunca


hubieran visto a una mujer antes. O tal vez más como si tuviera
dos cabezas. Uno comienza a sonreír, extendiendo
la mano para tomar la mía, e inmediatamente sé que no es
Ty. Incluso si se parecen mucho. Ty es el que tiene la mirada
dura en su cara que coincide con todas las fotos que he visto. En
la mayoría de ellas sólo pude ver una parte de su rostro, pero
mirándolo ahora, puedo ver casi cada centímetro de él. El
sombrero de vaquero no puede esconderlo de mí en este ángulo.
Antes de que agite la mano del otro chico, Ty toma la
mía,
agitándola primero, pero no la suelta por un segundo. Mira al
hombre que se encuentra a su lado, disparándole una mirada
asesina antes de finalmente dejarme ir. Están claramente
relacionados. La sonrisa del otro hombre sólo se vuelve más
grande y levanta sus manos en el aire.
Ty se vuelve para mirarme. Sus ojos oscuros se encuentran
con los míos. Son de color marrón oscuro y casi parecen negros
alrededor de los bordes. —No eres un hombre —dice a través de
dientes apretados. Ni siquiera sabía que alguien podía hablar
así. Sus ojos se estrechan en mí como si estuviera estudiando
algo. Tal vez espera que me convierta en un hombre.
—Ah. No —digo simplemente, insegura de cómo responder a
eso.
—Jodida mierda. —Me da la espalda y miro al otro hombre.
—Lo siento, es un idiota. Soy su hermano, Blake. —Me guiña
—. El agradable. ¿Y tú eres? —Un hoyuelo se forma en su mejilla,
y me pregunto si Ty también tiene uno. Supongo que si lo
tuviera, nunca verías la cosa. Entonces me pregunto qué tan
lindo será mi pequeño con ese mismo hoyuelo. Eso me recuerda
por qué estoy aquí para empezar.
Estos hombres son la familia de mi pequeño, y no me parece
no tener un buen comienzo con ellos. Es claramente un
problema que no soy un hombre, y eso definitivamente no es
algo que pueda cambiar.
—Mary-Jane —digo, tratando de ser cortés—. O M.J.
—¿No tienes un lugar donde jodidamente estar? —ladra Ty,
dando media vuelta y haciéndome saltar. Casi pierdo el
equilibrio, pero me agarra justo antes de que pueda caer,
atrayéndome hacia él.
—No asustes a la cosita —bromea Blake, la risa clara en su
voz. Al menos alguien piensa que esto es gracioso.
Voy a alejarme del agarre de Ty, pero sólo me agarra más
fuerte mientras una cadena de maldiciones como nunca he oído
sale de sus labios. Entonces prácticamente salta lejos de mí
como si estuviera en llamas. —Tienes que estar jodidamente
bromeando conmigo —ladra de nuevo, haciéndome preguntar si
puede decir una oración sin dejar caer la bomba J.
—¡No! —dice Blake, riendo tan fuerte que se inclina, dándose
palmadas en el muslo mientras se parte de risa.
Ty sólo se vuelve y camina como una tormenta de nuevo a la
casa, dejándome de pie allí boquiabierta.
—Yo... —Miro a la puerta principal que ha dejado abierta. Me
pregunto si se supone que debo seguirlo, pero rápidamente paro
ese tren de pensamiento—. Tal vez debería ir y volver —sugiero
—. Creo que se supone que debo estar en el barracón o algo así.
—Tal vez este tipo podría llevarme allí. Realmente no quiero
volver a manejar a la ciudad.
Siento que mis pies empiezan a hincharse un poco del viaje
en auto y el calor del verano. Realmente sólo quiero sentarme
un minuto con las piernas estiradas.
Blake solo sacude la cabeza como si estuviera poniéndose
bajo control después de su risa. La bola de nervios en mi
estómago empieza a crecer, lo que no es bueno, porque vomitar
me viene muy fácilmente estos días.
Parece que los artículos que llaman a Ty un idiota podrían
haber dado bastante en el clavo. La realidad golpea mucho más
duro de lo que pensaba.
—No creo que puedas quedarte en el barracón.
—No se quedará en el maldito barracón —ladra Ty, una vez
más haciéndome saltar.
—¡Podrías dejar de hacer eso! —respondo. Mi mano va a mi
pecho mientras trato de controlar mi corazón. ¿Cómo puede
alguien tan grande moverse sin que yo lo escuche?
Simplemente me ignora. —¿Dónde está tu mierda?
Tengo las ganas de decirle que puede metérselo donde el sol
no brille, pero me detengo. Esto no es solo sobre ti, Mary-Jane.
Tienes que darle una oportunidad. Aunque sólo sea por un
tiempo.
Señalo detrás de mi vehículo, no confiando en mí misma
para hablar, porque el nudo que crece en mi garganta es tan
grande que no estoy segura de si incluso puedo hacerlo.
—Te vas —dice Ty, señalando a Blake antes de dirigirse hacia
mi auto.
—Él no muerde —dice Blake mientras me pasa en dirección a
una camioneta negra. No estoy segura de creerle.
Tomo unas cuantas respiraciones e intento empujar hacia
abajo el nudo en mi garganta.
—¿Por qué no voy al barracón? —suelto finalmente cuando
Ty empieza a tirar mis dos bolsos del auto.
Sólo gruñe una no respuesta, moviéndose más allá de mí
hacia la puerta. Lo sigo porque realmente no tengo elección.
Cuando entro en la casa, me detengo en seco, tomándolo. No
hay nada. Ni una cosa colgada en una pared, ni una baratija a la
vista. Sólo los elementos básicos que una casa necesitaría. Dos
sofás, una televisión montada en la pared y una mesa de
comedor mediana que atrae mi atención a la cocina igualmente
desnuda.
No estoy segura de cómo algo se podría sentir frío en este
calor de verano de Texas, pero lo hace.
—Por aquí —dice mirándome por encima del hombro. Lo sigo
por un pasillo. Asiente a una puerta cerrada—. Oficina.
Tengo que morder mi lengua de señalar que dijo algo sin una
mala palabra o ladrido. Se detiene ante una puerta y la abre
para revelar una habitación con el mismo aspecto que el resto
de la casa.
Se encuentra desnuda, con nada más que una simple cama
tamaño King con una mesita de noche y un tocador. Está
pintado de un blanco suave, haciéndome pensar que tal vez
perteneció a una mujer en algún momento. Es lo único suave de
la casa. Lo sigo en la habitación, colocando las llaves de mi auto
y bolso en el tocador.
»El baño se halla en el pasillo, y hay comida en la nevera.
Me vuelvo para mirarlo, pero parece estar mirando a
cualquier lado, menos a mí. Quiero golpear ese estúpido
sombrero de vaquero de su cabeza. Desde esta distancia no
puedo mirarlo bien. No como cuando me hallaba de pie justo
delante de él afuera.
—¿Por dónde debo empezar? —pregunto, sintiéndome un
poco perdida y aún más sola.
—La oficina. Mañana. —Se vuelve para irse.
—¿Tengo que prepararte la cena? —pregunto, sabiendo que
se supone que debo mantener su casa. Era parte de la
descripción del trabajo. Trabajo de oficina con ligeros deberes
domésticos.
—No, voy a salir. —Agarra las llaves de mi auto del tocador
mientras sale de la habitación, sus pasos duros en el piso de
madera. Me quedo allí aturdida, luego escucho la puerta
principal cerrarse de golpe.
Me dejo caer sobre la cama, mi cabeza cayendo en mis
manos. Incluso en casa no me sentía así de sola, aunque sólo
era yo. La frialdad de la casa trae de vuelta una infancia vacía en
la cual realmente no me gusta pensar.
Me agacho, sacándome mis sandalias y arrojándolas al suelo,
antes de recostarme en la cama y acariciar mi vientre.
De nuevo debato irme pero recuerdo que él tomó mis llaves
por alguna extraña razón. Tal vez necesitaba mover mi auto o
algo así. Me froto distraídamente el estómago, sabiendo que
tengo que darle una oportunidad, no importa lo mucho que
quiera correr.
Ruego que tal vez Ty sólo esté teniendo un mal día, pero
tengo la sensación de que estoy equivocada. Realmente es sólo
un idiota. La pequeña esperanza que tenía de encontrar algo
más se esfuma.
4

Salgo de la casa y saco uno de mis caballos,


ensillándolo. Tuve que salir de allí antes de que me volviera
loco. Meto sus llaves en mi bolsillo trasero y me dirijo a
través del prado. Uso mi rancho en su mayoría para unos
cuantos ganados y caballos de entrenamiento. Cuando
buscaba contratar a alguien nuevo, no esperaba una mujer,
y estoy seguro de que no esperaba una cosita como ella.
Mientras paseo por los bosques y a lo largo del borde del
arroyo, pienso en lo que sucedió cuando la toqué.
Cuando toqué su mano, lo sentí hasta en mis huesos, y
luego mi
polla se removió. Menos de un tirón todos estos meses,
y luego sostengo su mano por un segundo y mi polla se
hincha tratando de liberarse. Mis médicos dijeron que tal
vez algún día podría volver, pero no existían garantías. Un
pequeño toque, sin embargo, y parece que he sido curado.
Me cabreaba que Blake estuviera de pie allí y supiera
inmediatamente lo que sucedió. Y me sentía aún más
enojado conmigo mismo porque no podía hacer nada al
respecto. No quería a esta mujer en mi tierra, pero no iba a
dejarla ir. No sólo sentí que mi polla se endurecía por
primera vez desde que puedo recordar, sino que algo en mi
pecho se apretó cuando la miré. Algo que nunca sentí se
instaló en mí y tiene mi mente volviéndose loca. Tuve que
salir de esa casa y tomar un poco de aire fresco.
—Escuché que tu pene funciona.
Ruedo los ojos al sonido de mi otro hermano Trace
detrás de mí. Mirándolo, lo veo en su caballo mientras cruza
el arroyo que divide nuestra propiedad.
—Imaginé que Blake iría a correr su boca al segundo que
pudiera.
—Le doy a mi caballo un pequeño empujón con mis pies
y él avanza. Trace viene a mi lado y sigue el ritmo.
—Oh, al mismo segundo en que saltó de su camioneta.
Pensé que podría encontrarte aquí.
—Sí, bueno, creo que tal vez necesites ocuparte de tus
propios jodidos asuntos.
Un silencio pasa entre nosotros. Normalmente somos
muy cercanos, pero esta situación es un poco embarazosa,
y el hecho de que mis hermanos hablan de ello lo hace peor.
Inmediatamente me siento mal, así que miro y me disculpo.
»Lo siento. Ha sido un día extraño.
—No te preocupes por eso. A Blake sólo le encanta darte
mierda.
—Mira hacia delante pensativo y luego de vuelta a mí—.
¿Crees que se quedará?
El peso de sus palabras me golpea. Pensé en dejarla ir,
pero ¿y si quiere marcharse? No sé nada de ella, ¿y qué si se
fuera? ¿Cómo podría encontrarla? ¿Cómo podría
convencerla de que regresara? ¿Por qué querría volver a
alguien como yo? Sé que soy gruñón y un dolor boca sucia
en el culo la mayor parte del tiempo. Pero si esta mujer es la
cura para lo que me pasó, y alguien que quiero que llegue a
quedarse, entonces tengo algunos cambios que hacer.
—Tiene que hacerlo —digo, dando la vuelta a mi caballo
y dirigiéndome de vuelta a mi casa.
—Linda charla, Ty.
Oigo la voz sarcástica de Trace sobre el pisoteo de los
cascos de mi caballo, y lo ignoro. Tengo algo de mierda que
arreglar si quiero hacer de este un lugar en el que ella
quiera estar.

Para cuando termino con todo, ya es tarde cuando llego


a casa. Vi la forma en que miró alrededor del lugar cuando
llegó, así que fui a la tienda en la ciudad y compré algunas
cosas para alegrar el lugar. Silenciosamente, arrastro toda
la mierda que conseguí y comienzo a trabajar. Llené la
mitad de mi camioneta con flores frescas, limpiando la
tienda. No tengo floreros, así que compré un montón de
frascos y los puse por toda la casa, llenándolos mientras lo
hacía. Puse algunas alfombras y algunas mantas que la
vendedora dijo que harían que cualquier espacio pareciera
“cómodo”. Le dije que cómodo para mí era un buen par de
botas, pero no pensó que eso fuera lo mismo.
Me muevo por todo el lugar, poniendo velas y cosas al
azar que espero que a Mary-Jane le pueda gustar. Cuando
finalmente termino y limpio, es tarde, y no he oído ni un pío
de su habitación. Antes de ir a la cama, decido comprobarla,
sólo para asegurarme de que está bien.
Camino por el pasillo y me paro fuera de su puerta por un
segundo, después presiono mi oído a ella. Puedo oírla
incluso respirar y decido arriesgarme. Giro la perilla y echo
un vistazo, viéndola dormida de costado. Mi polla da un
pequeño tirón, y casi me sacude de dejar ir la puerta.
Afortunadamente me doy cuenta en el último segundo y me
aferro a ella. Me tomo un momento y solo la miro a la luz de
la luna.
Su cabello oscuro y rizado se halla colocado sobre la
almohada, y juro que la luz hace que parezca que su piel
brilla. La curva de su cadera se muestra en esta posición, y
tengo el más fuerte deseo en lo profundo de mi pecho de
acostarme detrás de ella y cucharear. Ni siquiera para hacer
algo más con ella, sólo para sostenerla y sentirla durmiendo
en mis brazos. Mi corazón da un pequeño quejido, y me
obligo a dejar de mirarla.
Después de cerrar la puerta, me arrastro
silenciosamente de regreso a mi propia habitación y me
preparo para la cama. Una vez que estoy solo en mi ropa
interior, me acuesto en la cama y pienso en ella.
Alcanzando entre mis piernas, siento que mi polla se
remueve un poco, y no puedo evitar sonreír. No es todo el
camino como lo fue cuando la toqué, pero esto es algo.
Cuando cierro los ojos y ruedo hacia mi lado, la visualizo
junto a mí en la cama. Y cuando sueño, es sobre una belleza
morena que sonríe como un ángel.
5

Me giro hacia un lado, mirándome en el espejo para


asegurarme de que mi pequeña pancita de bebé no se
muestra. El vestido de verano de color melocotón se
ensancha en las caderas, dándome la cobertura adicional
que necesito. No sé cuánto tiempo más voy a poder
ocultarlo. Sólo estoy orando para que los hombres de aquí
tengan modales y nadie me grite por estar embarazada.
Tengo miedo de que podría decir que no lo estoy y hacer las
cosas todo tipo de incómodo.
Tomando una respiración profunda, intento conseguir el
torbellino de emociones bajo control, con la esperanza de
que tal vez Ty solo tuvo un mal día ayer y hoy estará de
mejor humor. Me deslizo sobre mis sandalias planas, salgo
de mi habitación y bajo por el pasillo hacia la cocina. Una
parte de mí quiere conocer a Ty, la razón por la que estoy
aquí, pero otra parte espera que tal vez lo haya perdido y ya
esté trabajando en el rancho.
Me quedo corta cuando entro en la cocina abierta, la luz
de la mañana brillando a través de las ventanas. Todo
parecía diferente del día anterior, incluyendo a la mujer de
pie en la isla de la cocina. Ella se vuelve hacia mí, su masa
salvaje de cabello rojo rebotando con el movimiento. Una
sonrisa tira de su cara redonda, y parece ser unos años más
joven que yo. Su pálida piel es un impresionante contraste
con sus grandes ojos azules y su cabello rojo fuego.
Parece que encaja aquí. Como si realmente perteneciera
a un rancho, con sus botas de vaquero y su camisa de
franela azul metida en sus jeans. Pero ella no es lo único que
es diferente. La casa ha cobrado vida. Tengo que morderme
el labio para no reírme porque no sé si la mujer delante de mí
decoró el lugar. Parece un desastre, como si alguien solo tiró
un montón de cosas sin ton ni son, pero todavía es mejor
que el frío que cubría el espacio de ayer. Sólo que ahora es
un desastre decorado.
—Hola, soy Dolly Jennings. —Da un paso hacia mí,
extendiendo su mano. Por supuesto su nombre es Dolly.
Incluso cae de sus labios con un acento dulce. Sonrío de
regreso, entonces su apellido me golpea fuerte.
Dios mío, ¿esta es su esposa? Mi estómago cae, y
levanto lentamente mi mano para encontrar la suya.
—Soy, ah... —Respiro profundamente, tratando de
controlarme. Sabía que esto era una posibilidad, pero la
realidad es mucho más difícil de tomar. ¿Sería ésta la otra
mujer en la vida de mi hijo?—. Soy MJ — empujo finalmente.
Trato de ponerme bajo control, librando una batalla interior
que he estado teniendo durante días desde que descubrí
sobre Ty. Siempre he sabido que podría destruir su mundo si
él tuviera una esposa, pero trato de encontrar lo bueno. Que
sólo sería una persona más que podría amar a nuestro hijo.
Pero todavía se siente como que estoy perdiendo algo, y no
estoy segura de qué es ese algo.
Ladea su cabeza a un lado, estudiándome, antes de que
de repente me tire en un abrazo, apretándome más fuerte
de lo que pensé que alguien de su tamaño podría. Tengo que
mantener mi cuerpo lejos de ella un poco hacia fuera para
que no sienta mi pancita.
—Ah, él no es tan aterrador. Te prometo que Ty no
muerde —dice mientras se aleja de mí. Esa sonrisa sigue
iluminando su rostro. Así de cerca puedo ver las pecas
salpicando su nariz y la hacen parecer aún más joven de lo
que inicialmente pensé—. Los grandes aterradores son
siempre los que tienen el malvavisco en el centro. Solo
tienes que... — Hace un movimiento con las manos y un
sonido de pop con su boca—… abrirlos.
Con eso, regresa a la isla de la cocina, recoge su taza
de café y toma un sorbo.
—¿No tienes clases? —Una profunda voz retumba detrás
de mí. No me vuelvo a mirar. Sé que es Ty. Todavía tiene la
voz gruñona de ayer, o tal vez así es como siempre habla.
—¿Qué le pasó a este lugar? —Dolly mira alrededor de la
cocina, luego hacia la sala de estar—. Quiero decir, cualquier
cosa es mejor que lo que era, pero esto sigue siendo un
poco... —Arruga su cara, su disgusto por la decoración clara.
Ahora sé que esto no fue obra suya—… raro.
—Clases, Dolly. —Gruñe Ty de nuevo, y puedo sentirlo
moverse más en la habitación. Más cerca de mí. Se necesita
todo en mí para no girar y mirarlo.
—Cálmate. Es verano. —Ella toma otro sorbo de café.
—¿Dónde has estado? —pregunta Ty. Miro a mi lado y lo
veo parado sin camisa. Sus ojos apuntan a mí, pero solo miro
de nuevo a Dolly, pensando en su pregunta.
—La pequeña cabaña que se encuentra junto al lago —
Levanta su mano—. Ni siquiera empieces. Poseo parte de la
tierra, y tengo dieciocho años. Me quedaré allí todo lo que
quiera y no puedes detenerme. No puedes obligarme a
quedarme aquí. Quiero decir…
Ty la corta. —Estoy bien con la cabaña. —No puedo evitar
mirarlo de nuevo, y estoy sorprendida de ver sus ojos
todavía en mí. Toma toda mi fuerza de voluntad mirar lejos y
no abajo a su pecho desnudo.
La boca de Dolly cuelga abierta como si no pudiera creer
lo que Ty acaba de decir, y estoy tan confundida. Tal vez no
viven juntos. Eso explicaría por qué la casa luce casi vacía.
Tal vez ella tomó casi todo con ella. Odio que me guste esa
idea mucho más que estar bajo el mismo techo.
»¿No te gusta la mierda que conseguí? —pregunta Ty, y
sigo mirando a Dolly, sin saber con quién habla. No voy a
hablar, por si acaso. Ese cliché que “si no tienes algo bonito
que decir...” suena fuerte en mi cabeza.
Siento un pequeño tirón en mi cabello, y levanto la mirada
para ver que Ty tiene una hebra girando alrededor de su
dedo.
»¿No te gusta mi mierda? —pregunta de nuevo,
mirándome fijamente.
—Es diferente —admito. De alguna manera consigo
mantener mis ojos enfocados en su rostro. Dios, es aún más
grande de lo que recuerdo de ayer. Es todo duro, y en mi
visión periférica veo que el pelo en su pecho coincide con su
barba. Parece que no se ha afeitado en unos días.
—Podemos conseguir mierda diferente si quieres. —
Sigue jugando
con mi cabello, y escucho un susurrado—: ¿Qué carajos?
—De Dolly. Parece que todo el mundo tiene una boca sucia.
La primera palabra de mi hijo va a ser una maldición.
—No es mi casa. Estoy bien con lo que sea. —Quiero
decir, sólo voy a estar aquí por un corto tiempo. Solo se
supone que es un trabajo a tiempo parcial, y quién sabe
cómo las cosas van a estallar una vez que Ty descubra todos
mis secretos. Se mostrarán más temprano que tarde.
Suelta mi cabello y mete la mano en el bolsillo trasero de
su jeans, sacando su billetera. Saca una tarjeta de crédito y
la lanza sobre el mostrador junto a él.
Luego se da la vuelta y regresa por el pasillo. —Haz esa
mierda de Amazon. No te vayas de mi rancho —lanza sobre
su hombro. Como si pudiera irme. ¡Todavía tiene mis
malditas llaves!
—Guau. —Exhala Dolly mientras camina hacia el
mostrador y recoge la tarjeta de crédito—. Ni una vez en toda
mi vida he conseguido que mi hermano me deje usar su
tarjeta de crédito. Estás aquí cinco segundos y él
simplemente te lo entrega.
—¿Hermano? —pregunto, sintiéndome aliviada. Un
obstáculo menos.
—Síp. Y hay más de ellos. Sé que ya conociste a Blake,
no ha dejado de hablar de ti toda la mañana, pero todavía te
falta Trace. Pero no te preocupes. Ty es el único idiota del
grupo. —Se ríe de su propia broma, como si Ty lo hubiese
oído, y es entonces cuando veo el hoyuelo. El que todos los
Jennings parecen tener.
Me entrega la tarjeta. La tomo de ella, pero no pienso
usarla. A menos que sea lo que él quiere que haga. Me
contrató para ocuparme de la casa y ayudar con la oficina.
Supongo que puedo conseguir algunas cosas. Pienso en
todas mis cosas empujadas en una unidad de
almacenamiento, cosas que me tomó años adquirir para
hacer un pequeño hogar para mí. Siento una punzada de
tristeza. Todavía los tengo, me recuerdo. Un paso a la vez.
»Te dije. Esos grandes bastardos caen con fuerza. —
Guiña y despacha su café—. Sólo quise pasar y ver si lo que
Blake decía era cierto. Pararé más tarde para provocar al oso.
—Con esto, gira y sale de la casa, dejándome sola en la
cocina sin la menor idea de lo que debo hacer.
Supongo que iré a encontrar la oficina
.

Oigo a Dolly salir por la puerta principal y luego oigo los


pasos de Mary-Jane. Cuando oigo abrirse la puerta de la
oficina, no puedo quedarme más en mi dormitorio. Quería
vestirme y luego salir, pero algo me mantiene en la casa.
Me pongo una camisa con botones, pero la dejo abierta
mientras me pongo las botas y agarro mi sombrero. Camino
a la oficina y doy un golpe en la puerta abierta,
sorprendiéndola. Se da la vuelta y se muerde el labio, y todo
en lo que puedo pensar es en hacer lo mismo. Hundir
mis dientes en su labio inferior completo y averiguar cómo
sabe.
Mi polla se revuelve en mis jeans apretados, y no puedo
impedir al torrente de sangre que martillea en mis oídos. La
quiero como nunca he querido nada en mi vida. Estar en la
misma habitación que ella es como escalar sobre un toro
por primera vez. Estoy emocionado, nervioso, y no sé qué
hacer con mis manos.
Agarro mi sombrero y trato de pensar qué decir mientras
sus ojos se deslizan por mi pecho. Muevo el sombrero de
vaquero delante de mi polla justo antes de que sus ojos
aterricen sobre ella y vea lo duro que estoy. Jesús, nunca he
sido tan incontrolable antes, y odio cómo de alterado me
tiene. Veo que sus mejillas se ruborizan mientras toma mi
apariencia, y no puedo decir que no estoy haciendo lo
mismo. Mis ojos vagan por sus rizos oscuros hasta su cuello
expuesto, y pienso en lamer el pulso allí. Enterrar mi nariz y
oler su aroma. Miro su escote que se derrama del vestido de
verano color melocotón, los volantes en él sólo exagerando
lo pesada que es en la parte superior. Tengo una imagen de
su redondo culo quemado en mi cerebro de cuando la vi por
detrás esta mañana. Mis ojos vuelven a su rostro y nos
atrapamos mirándonos.
Mi boca comienza a trabajar antes de que mi cerebro
tenga la oportunidad de detenerme. —Ven a montarme.1
1 Acá la frase en inglés es “Come ride me”, que puede ser usada en doble
sentido, ya que “ride” puede ser usada para decir “pasear”, “cabalgar”,
“montar”, etc.

Si es posible, sus mejillas arden aún más rojas y mira


hacia otro lado.
—¿Qué?
Me aclaro la garganta y vuelvo a intentarlo. —Ven al
granero conmigo. Puedes ver a los caballos y quizás ir a dar
un paseo. —Quiero patearme en el culo por dejar escapar lo
que mi polla pensó que era apropiado, pero trato de
controlarlo—. Puedo mostrarte las cosas de la oficina más
tarde.
—Yo, um, no sé montar a caballo. Pero me gustaría ver
el rancho.
—Me mira, y veo que sus manos se retuercen a su lado
como si quisiera apretarlas o aferrarse a algo.
—¿Alguna vez has montado antes? —No puedo evitar lo
profunda que es mi propia voz, pensando en lo que esa
pregunta podría significar. Joder, Ty, contrólate.
—No. —Desvía la mirada, y veo el indicio de una sonrisa
que trata de ocultar.
—Bueno. Seré yo quien te enseñe cómo hacerlo.
Sin pensar, le extiendo la mano y me quedo allí mientras
ella baja la mirada. Durante medio segundo creo que no la
tomará, pero se extiende y coloca su pequeña mano en la
mía.
—Tal vez deberías terminar de vestirte. —Su voz es
jadeante, y la
miro mientras se lame los labios.
Bajo la mirada y veo que mi camisa sigue abierta y mi
pecho está expuesto. Me olvidé de abotonarla en mi prisa
para llegar a ella, y por alguna razón no tengo ganas de
cerrarla. Me gustan sus ojos en mí. Me gusta la forma en que
su cuerpo se inclina un poco hacia el mío y la forma en que
su pulso vibra entre nuestras manos ahora mismo.
—Hace calor fuera. Creo que necesito refrescarme.
Mientras me pongo mi sombrero y tiro de ella fuera, casi
puedo jurar que la oigo decir—: Yo también.

Le muestro a Mary-Jane, o M.J., como se presenta a los


chicos del rancho, cómo funciona el lugar y para qué la
contraté. Los chicos parecen saber de inmediato que tienen
que mantener su distancia, y no sé si es porque me pongo
delante de ella cada vez que uno de ellos trata de estrechar
su mano, o el hecho de que la alejo cada vez que uno de
ellos intenta hacerle una pregunta.
He mantenido su mano en la mía todo el día, y no soy
capaz de dejarla ir. Ni siquiera cuando tiro de ella para abrir
la puerta de uno de los edificios. Si necesita una puerta
abierta, lo haré por ella. No hay necesidad de soltar mi
mano.
También he mantenido mi camisa abierta porque me
gusta la forma en que me mira. Así de simple. Me gustan
sus ojos en mí y sólo en mí, y si tengo que caminar medio
desnudo para conseguirlos en mí, entonces que así sea.
—Esta es la nueva yegua que conseguí. Aún no la he
quebrado. Ha sido un verdadero problema.
Caminamos hasta la cerca, y Mary-Jane mira asombrada
al caballo blanco como la nieve. —¿Cuál es su nombre? —
pregunta, mirándome con ojos brillantes.
—No tiene uno. ¿Crees que podrías hacer los honores?
—¿En serio? —La pura emoción en su voz me hace
querer dejarla renombrar todo el maldito lugar. Cualquier
cosa para poner una sonrisa en su cara como la que tiene
ahora.
—Sí. —Mi voz es ronca, y miro mientras ella rebota un
poco, sacudiendo su escote y haciendo que mi polla duela.
—Es tan linda. Se parece a Rarity.
—¿Quién?
—Ya sabes, de Mi Pequeño Pony. Creo que ese
debería ser su nombre. —Me sonríe, y en este momento,
nunca le negaría nada.
—Rarity. Supongo que ese es su nombre ahora.
Pasamos la mayor parte del día caminando por el rancho
y hablando del lugar, y ella hace preguntas sobre mí. Quiero
saber sobre ella, pero cada vez que he intentado dirigir la
conversación de esa manera, cambia de tema. Quiero
empujar por más, pero tengo la sensación de que hay algo
que no me está diciendo.
—¿Puedo cocinar la cena esta noche? —pregunta, otra
nota de esperanza en su voz.
—Sí. —¿Por qué alguna vez le diría a esta mujer que no?
Caminamos de la mano de regreso a la casa cuando el
sol comienza a ponerse. Parece que la he conocido mucho
más de un día. Todavía hay mucho que no sé, pero algo
sucede aquí. No es sólo su toque mágico y todo lo que
siento cuando estoy a su lado. Hay algo más profundo y
dulce, y me sacude hasta el fondo.
No soy un hombre que cambia muy a menudo. Me gustan
las cosas como me gustan, y luego las mantengo así. Pero
se siente como si Mary- Jane estuviera a punto de volver mi
mundo al revés.
7

Me muevo por la cocina, sintiendo los ojos de Ty en mí todo


el tiempo. No estoy segura de qué pensar hoy. Fue divertido y
fácil, pero un gran contraste con el hombre que conocí ayer. A
veces todavía es seco y abrupto con las cosas, pero no tan frío.
Algo ha cambiado, y no puedo decir qué es.
No me ha dejado salir de su vista desde que tomó mi mano
esta mañana. Incluso empezó a seguirme al baño en un
momento. Me muerdo el labio y miro por encima de mi hombro
hacia él. Sus ojos se posan en mi culo. Siento que me sonrojo y
vuelvo a las chuletas de cerdo que estoy friendo. Una cosa es
segura: a Ty le gusto, sexualmente al menos, y no sé qué
hacer con eso.
Seguro que he tenido hombres coqueteándome, pero nunca
ha sido nada como Ty. Ty realmente no me coquetea. Sólo hace
lo que quiere. Si quiere tocarme, lo hace. Si me quiere de pie
justo a su lado, él sólo me mueve allí. Si quiere mirarme el culo,
mira y no se disculpa por ello. La forma en que fácilmente toca o
se mueve para acercarse a mí. No es un suave coqueteo. Es
posesivo, y me está haciendo algo. Tal vez por eso nunca mostré
mucho interés en los hombres, porque ninguno de ellos ha
actuado como este hombre. Porque lo que Ty está haciendo,
funciona, y eso me asusta hasta la mierda.
Cada vez que me toca, siento que mi cuerpo cobra vida. Al
principio intenté distanciarme de algunos de los toques, tímida e
insegura de lo que me hacían sentir. Pero a medida que
transcurría el día, me encontré inclinándome hacia ellos,
preguntándome cuándo conseguiría otro. Empezaba a volverse
adictivo, y esa era otra cosa para añadir a mi lista de miedo.
No sería bueno caer en algo con Ty y hacer que me explotara
en la cara. Ya iba a ser difícil dividir mi tiempo con un niño si
tuviera que hacerlo, pero ¿y si me enamoro de Ty y no funciona?
El corazón sólo podía soportar tanta pérdida. Ver a la familia que
siempre he querido deslizarse a través de mis dedos me
rompería.
—La cena estará hecha en solo un ratito —le digo, sin
mirarlo. Todavía puedo sentir el rubor en mis mejillas. Me ha
estado poniendo así todo el día. Fue aún peor cuando conocí a
algunos de sus hombres en el rancho. Él fue muy territorial
conmigo, y no estoy muy segura de qué pensar sobre eso, pero
al menos ya no me gritaba. Fue un cambio agradable. Incluso
capturé su hoyuelo unas cuantas veces cuando lo miraba. Sus
ojos se volverían suaves y su sonrisa iluminaría su rostro.
—Huele muy bien, cariño. No he tenido una comida casera
desde que Dolly se fue a la universidad —dice. Saco las chuletas
de la sartén colocándolas en el plato junto a la estufa.
Recogiéndolo, lo llevo a la mesa del comedor y noto que sus ojos
me siguen todo el camino.
—Ella parece dulce. —Espero que Dolly esté más alrededor.
Es la única otra mujer que he visto aquí. Y me gusta el mordisco
de regreso que le dio a Ty esta mañana, algo que probablemente
tendré que aprender a hacer yo misma. Es uno de mis defectos.
Tengo un problema con ser insolente de regreso. Simplemente
no está en mí. No es mi naturaleza. Regreso a la cocina,
cogiendo el puré de papas y los panecillos que hice, y los traigo a
la mesa, también.
—Ella es un problema. —La forma en que lo dice hace que
suene como que no le molesta. Es ligera, y puedo decir que la
ama.
—¿Primer año de universidad? —pregunto, haciendo un gesto
para que tome asiento en la mesa, pero se acerca y extrae un
asiento para mí. Lo tomo, y él se sienta en el asiento justo al
lado del mío. Luego empieza a poner comida en mi plato. Lo
miro. Es un acto dulce e íntimo que no esperaba.
—Sí, su primer año. Fue una pelea para conseguir que se
fuera. — Se vuelve para mirarme y me atrapa mirándolo—. No
quería irse. Este tipo de vida se cría en tu sangre. Si fuera por
ella solo se quedaría aquí y entrenaría a los caballos.
—Entonces, ¿cómo la hiciste ir?
—Ladro y la gente tiende a saltar. —Levanta sus cejas hacia
mí en tono burlón.
—Me di cuenta. —Río. Ha ladrado varias veces, lo que me
hizo saltar—. ¿Qué hay de tus padres? ¿Querían que se fuera? —
Veo algo destellar en sus ojos y sé lo que viene—. Lo siento. Mis
padres también se han ido.
Se extiende, metiendo un mechón de cabello detrás de mi
oreja. Lo ha hecho un millón de veces hoy. Nunca he tenido
alguien que me toque tan fácilmente. Es como si lo hubiera
estado haciendo por siempre. Todo lo que hace parece ser así, y
me pregunto si es así como es. Si tuviera que adivinar, diría que
sí. Ty parece un hombre que hace lo que quiere.
—He estado cuidando de mi familia por un tiempo ahora. No
estoy seguro de lo que mamá hubiera querido para ella, pero
quiero asegurarme de que tiene opciones. Mierda. —Se recuesta
en su silla, tomando un respiro—. No sé si estoy haciendo lo
correcto o no. Para ser honesto, no tengo ni puta idea, pero lo
intento.
Le sonrío. Una cálida sensación se instala profundamente
porque Ty acaba de darme mucho más de lo que sabe. Puede que
parezca duro y un poco frío, pero se preocupa por su familia.
Quiere asegurarse de que su hermana tiene todo lo que pueda
necesitar. Tendría que ser lo mismo con un niño que es suyo,
¿verdad? O tal vez ya tiene demasiado en su plato. Empujo ese
pensamiento a un lado, deseando agarrarme a esta pequeña
chispa de esperanza.
Me encuentro inclinándome hacia él. Entonces sus labios se
posan en los míos.
8

No puedo contenerme mientras mi boca moldea la suya,


mis manos van a su cintura y tiran de ella más cerca de mí.
Siento que la saco de la silla mientras su boca se abre
con sorpresa, y meto mi lengua, aprovechando. La tengo en
mi regazo en la mesa, y siento sus curvas contra mí. Mis
manos se mueven de arriba abajo por su espalda como si
empujarla contra mi pecho lo suficientemente fuerte nos
convertirá en uno.
—Mary-Jane —susurro y vuelvo a besarla como si
estuviera desesperado por ello. Y lo estoy. Desde el
momento en que mis labios aterrizaron sobre los suyos, he
estado perdido por las sensaciones que corren a través de
mi cuerpo.
Pruebo su suave lengua contra la mía, y canturreo de
deseo. Un rayo corre por mis venas, y mi polla late y pulsa
con cada latido de mi corazón. La sangre fluye a través de
mí, y siento que he conseguido una inyección de adrenalina
mientras la excitación hace casi imposible sentarse quieto.
Intento lo mejor para aferrarme a la sensación
simultáneamente tranquila y salvaje. Tenerla en mis brazos
se siente loco y maravilloso a la vez.
Una de mis manos recorre su suave cadera y bajo su
muslo hasta el borde de su vestido. La otra mano sigue
firme en su espalda baja, presionándola aún más hacia mí.
La mano que llega al final de su vestido siente la suave seda
de su piel y necesita más. Empujo el vestido hacia arriba,
solo un poco, y lentamente muevo mi mano hacia arriba.
El beso se profundiza y siento que sus manos se mueven
hacia mi pecho, luego hacia mi cuello. Me acerca más a ella,
y la necesidad entre nosotros crece imposiblemente más
fuerte.
Cuando las puntas de mis dedos llegan al borde de sus
bragas, siento que Mary-Jane se pone rígida en mis brazos.
Extiendo mi palma en la parte superior de su muslo,
deteniendo mi movimiento. Besándola suavemente ahora,
muevo mi boca por su barbilla y su cuello.
»Lentamente, cariño. Iremos muy lentamente.
Frotando el lado de su muslo, siento que se relaja en mis
brazos mientras coloco besos suaves en su clavícula y de
nuevo en su oreja.
»Hay algo sobre ti que no puedo controlar. Pero no
puedo sacudir esta necesidad, y para ser honesto… —Me
detengo para retroceder y mirarla a los ojos—… no quiero
hacerlo. Me gusta cómo se siente tu mano en la mía, y me
gusta la forma en que encajas en mi regazo. Esto es rápido,
y no sé lo que sientes, pero para mí, esto nunca ha sucedido
antes.
Se muerde el labio y mira hacia otro lado antes de
mirarme de nuevo y asentir. —Yo tampoco, Ty. Nunca me he
sentido de esta manera antes. —La preocupación chispea en
sus ojos, y por un segundo creo que va a decirme algo. En
cambio, libera un suspiro y mete su barbilla contra su
pecho, así no puedo ver su cara—. Tal vez esto es
demasiado rápido.
Saco mi mano de su vestido y la pongo bajo su barbilla
para hacerla mirarme. —Vamos a ir tan despacio o tan
rápido como quieras, cariño. Pero mi objetivo es
mantenerte.
—Hay tantas cosas que no sabes.
El sonido de su voz me duele en el pecho. Es como si
hubiera algo que quiere decir, pero la pone nerviosa. Pero
también hay esperanza. Hay algo que quiere decirme y
quiere ser aceptada.
—¿Tienes algo que quieres decirme?
Su boca se abre, pero luego se cierra de nuevo. Durante
una larga pausa espero, pero sólo me sonríe y pone su
cabeza en mi pecho. —Llegaré allí pronto. Pero todavía no.
—Mientras te quedes, puedes tomar todo el tiempo que
necesites.
Pasamos el resto de la cena sentados en la misma
posición, con ella en mi regazo. La alimento y luego me
alimento, y nos reímos mientras hablamos. Dios, no sé
cuánto tiempo ha pasado desde que me he reído, y la idea
se siente extraña. No sabía que no estaba sonriendo hasta
que ella entró en mi vida y me hizo hacerlo. Es como si un
día ella apareció y mi vida realmente comenzó.
Después de la cena, lavo los platos y me niego a dejarla
ayudar.
Así que se sienta en el mostrador junto a mí mientras
limpio la cocina.
—Podría acostumbrarme a esto —dice, inclinándose
hacia atrás y bebiendo limonada mientras me ve trabajar.
—Me alegra oírlo. Porque vas a tener que hacerlo. —Le
hago una mirada seria, pero sólo se ríe.
—Sigues diciendo que vas a mantenerme. ¿Debo tener
miedo de que digas la verdad?
Pongo el último de los platos en la alacena y camino
hacia donde se halla sentada. Me muevo lentamente para
que vea lo que estoy haciendo, y separo sus rodillas. Dando
un paso entre ellas, tiro de su culo hasta el borde del
mostrador, haciéndola soltar un pequeño chillido.
Sus manos van a mis hombros, y una risa sale de sus
labios.
—Me encanta escuchar ese sonido.
La agarro de la cintura, y a esta altura nuestros ojos
están al mismo nivel. Me quedo allí sólo por un momento,
maravillado por su belleza y pensando en cómo se vería con
sus rizos oscuros extendidos sobre mi cama.
—¿Qué he hecho viniendo aquí así? —susurra. Es como
si estuviera hablando sola, pero de todas formas contesto.
—Has venido aquí y me has abierto los ojos por primera
vez en mi vida. No me hagas volver a cerrarlos.
Con eso, mis labios caen sobre los suyos, y nos
quedamos así, besándonos en la cocina hasta que los grillos
nos dicen que es hora de acostarse. La llevo a su habitación
y reúno toda la fuerza dentro de mí para dejarla allí y decirle
buenas noches.
Después de cerrar su puerta, presiono mi frente en ella,
deseando que mi cuerpo se aleje mientras mi corazón se
queda ahí. Es lo más difícil que he tenido que hacer, pero
saber que cuando me despierte estará aquí me da
esperanza.
9

Me despierto con un cálido cuerpo fusionándose a mí


alrededor, y un rostro enterrado en mi cuello. La respiración
lenta y uniforme de Ty me permite saber que
sigue dormido. Su olor terroso me envuelve, y me encuentro
empujándome hacia él aún más, absorbiendo su comodidad.
No puedo recordar un momento en el que me haya
acostado en una cama y acurrucado. Debería estar enojada
de que se metió en mi habitación, pero me sentía triste
cuando nos separamos anoche. Había querido acostarme en
la cama con él, quedarme dormida en sus brazos.
Ayer fue más perfecto de lo que podría haber imaginado.
El cambio en él fue loco, y todavía no sé qué hacer con él.
Todavía parecía gruñón con los demás, pero no conmigo.
Extrañamente me gusta que sólo yo consiguiera ese lado de
él. Sus palabras son siempre suaves y bajas cuando me
habla. Casi como si fuera algo precioso que podría asustar.
Me maneja con cuidado para evitar asustarme.
Me estoy enamorando de él y no estoy segura de poder
detenerlo. Todavía puedo sentir sus labios contra los míos.
Cuando salí de la ducha anoche, me quedé mirándome en el
espejo durante un largo rato.
Mis labios seguían hinchados de sus besos, mi vientre se
hallaba hinchado con su hijo, y miraba como siempre soñé:
feliz después de encontrar a un hombre que me amaba y
emocionada por crear una familia con él. Pero no es real.
Tengo que tener cuidado de no dejarme llevar. Las cosas no
han ido como lo planeé, y tengo miedo de hacer estallar esta
pequeña burbuja. Me pregunto cómo van a cambiar las
cosas cuando Ty se entere. Me pregunto si incluso quiere
hijos. Ya ha pasado un buen pedazo de su vida ayudando a
criar a sus hermanos y hermana. Su hermana apenas ha
salido de la casa, y tirarle un bebé podría ser una sorpresa
desagradable.
Siento que sus labios comienzan a moverse contra mi
cuello. El rastrojo de barba en su rostro roza contra mi piel,
haciendo que la piel de gallina estalle por todo mi cuerpo. La
suavidad de sus labios emparejada con la aspereza de su
barba se siente perfecta. Incluso sus besos son como él.
Primero sientes su aspereza, luego la suavidad que oculta
allí sale. Presiona perezosamente sus besos contra mi cuello.
Inclino la cabeza un poco, queriendo que siga haciéndolo.
Queriendo esos besos por todas partes.
—Podría despertarme así todas las mañanas —murmura,
y solo dejo salir un pequeño gemido. Lo siento sonreír contra
mí—. Lo siento, traté de mantenerme lejos. No sé por qué,
pero no puedo.
Siento que una de sus manos comienza a levantar mi
muslo, su áspera palma se siente bien contra mi piel. Mis
piernas se separan un poco por sí mismas. Él toma la
abertura para deslizarse entre mis muslos, acunándome.
Jadeo al contacto y mi cuerpo despierta. Cualquier resto de
somnolencia es borrada mientras siento que mi pulso
comienza a acelerarse.
Mis caderas se levantan, deseando lo que está haciendo.
Su dedo se mueve hacia delante y hacia atrás, lentamente
burlándose de mí, y me oigo gemir.
»¿Quieres que siga adelante, cariño? —pregunta, con una
voz ronca, y me pregunto si se siente tan excitado como yo.
No creo que me haya sentido así antes. Cada parte de mí
duele.
—Por favor —digo tan suavemente que no estoy segura
de que pueda oírme. Mi timidez empieza a tomar el
control. Pero entonces su mano se desliza bajo mis bragas
desde el costado. Una de sus piernas se envuelve alrededor
de la mía, tirándome abierta para él.
—Haría cualquier cosa para oír ese pequeño gemido que
acabas de hacer. Yo debería ser el que dice por favor. No tú.
Mis ojos se cierran cuando sus dedos comienzan a
moverse.
»No sabía que algo pudiera sentirse tan suave —susurra
contra mí— . Se siente tan perfecto. —Otro beso aterriza,
esta vez su lengua barre para probarme—. Se siente tan mío.
—Gruñe mientras un dedo empuja en mí. Puedo sentir lo
húmeda que estoy, la facilidad con que su dedo se desliza en
mí.
»Joder, cariño. Te sientes tan malditamente apretada. —
Su dedo empieza a moverse dentro y fuera de mí. La palma
de su mano frota mi clítoris, y siento que me aprieto a su
alrededor—. Muévete conmigo. Muéstrame cuánto te gusta
esto.
Mi cuerpo hace lo que manda mientras mis caderas
comienzan a empujar, imitando el sexo. —Ty. —Gimo.
—Jesús, ese es el sonido más dulce que he escuchado en
mi puta vida.
Parece que no puedo parar. Su nombre se derrama de mi
boca una y otra vez hasta que mi cuerpo se bloquea y
exploto. Siento humedad saliendo de la esquina de mis ojos,
y me quedo allí, incapaz de sentir un músculo en mi cuerpo.
Es como si toda la tensión y preocupación que tenía se
evaporó y lo único que queda es una sensación dulce y
cálida que cae sobre mí como una cálida manta.
Mis ojos vuelan abiertos, arrancándome de mi fulgor,
cuando siento que el cuerpo de Ty se mueve entre mis
piernas. No tengo ni idea de cómo se movió sin que me diera
cuenta.
Me mira. »Quiero ver todo de ti. Probarte. —Voy a
agarrarle la mano, pero él sube mi camiseta y todo mi cuerpo
se congela cuando sus ojos se cierran sobre mi estómago.
Siento que todo el mundo se detiene. Mi momento perfecto
se rompe. La burbuja en la que quería quedarme un poquito
demasiado tiempo se fue.
Las lágrimas de placer que derramé hace momentos se
congelan en mis mejillas. La mano de Ty cae en mi estómago
como si no pudiera creer lo que ve. Entonces sus ojos viajan
lentamente hasta los míos.
»¿De quién es?
Parece que no puedo encontrar las palabras, y entonces
me salva del problema.
»No respondas eso. —Veo que su respiración se acelera.
Su mano se mueve sobre mi vientre—. Eres mío ahora —dice
a mi estómago, y no sé si habla conmigo o con el bebé.
10

Buscando en sus ojos, veo que hay algo allí. Es un


indicio de lo que parece culpa, y supongo que es porque me
lo ocultaba. No hay nada que pueda decirme que me haría
no quererla, y un bebé no va a hacerlo. Siempre he querido
una familia, pero seguí poniéndolo en segundo plano. Pensé
que en algún momento sucedería, y luego pensé que nunca
lo haría, sobre todo después de mi accidente con el toro. Era
intratable y acostumbrado a hacer las cosas a mi manera, y
sabía que este tipo de vida no era para todos. Pero de lo
que Mary-Jane y yo hemos compartido, esto es correcto. Lo
sé en lo profundo de mi alma que es la única para mí, y se
encontraba destinada a estar aquí.
Me trajo de vuelta a la vida, y estoy hablando de algo
más que mi polla.
Me hace querer ser alguien más suave para ella.
—Sólo déjame amarte un poco, cariño.
Extraigo sus bragas y me muevo entre sus piernas.
Quiero besar cada centímetro suyo, y quiero empezar aquí
mismo.
— Ty. Hay um... —tartamudea Mary-Jane mientras me
inclino hacia delante y le doy una larga lamida—. Debemos
hablar. —Sus palabras terminan en un gemido mientras
pongo mi boca abierta en su coño y empiezo a chupar.
Su sabor llena mi boca, y estoy perdido. Muevo dos
dedos hasta su abertura y los deslizo dentro de ella. Se
siente tan jodidamente apretada que no sé cómo voy a
meter mi polla en ella, pero lo haré. No me importa cuánto
tiempo tome, quiero hacer el dulce amor a esta cosita.
—Estoy limpio, bebé. Tuve un accidente hace unos años,
y tuve todas las pruebas bajo el sol hechas en mi polla. Te
voy a tomar a pelo.
—Casi gimo ante mis propias palabras mientras pienso
en tomarla sin nada entre nosotros. Algo así me habría
asustado antes. Habría sido demasiado íntimo. Pero no con
ella.
Deslizando mis dedos dentro y fuera, trato de estirarla
un poco más con cada empuje. Pongo mi boca en su clítoris
e intento darle placer mientras la estoy preparando para
tomarme. Gime y tiembla debajo de mí, y puedo sentir sus
jugos empapando mis dedos. Se halla tan cerca de venirse,
y siento que estoy a punto de explotar. No he hecho nada
más que tocar mi polla y palpita de necesidad como nunca
antes he sentido. Han pasado años desde que he tenido un
orgasmo, y estoy un poco aterrorizado de la cantidad de
esperma que voy a poner dentro de ella. Diría que si ella no
estuviera ya embarazada, es probable que lo estuviera
después de esta primera vez.
Sus manos se acercan para agarrar mi cabello corto, y
aunque creo que va a sacarme de ella, sólo me sostiene
mientras chupo su coño. Los malditos sonidos que hace me
vuelven loco, y necesito hacer que se venga más de lo que
necesito mi siguiente aliento. Al sentir sus piernas temblar a
ambos lados de mi cabeza, alcanzo mi mano libre y la
deslizo hacia uno de sus pechos, pellizcando el pezón duro.
La pequeña sensación extra es suficiente para hacerla
disparar, y ella llega al borde con un grito de placer.
Me como su orgasmo mientras se viene en mi boca, y
sabe jodidamente dulce. Soy adicto a cada centímetro suyo,
pero este premio entre sus muslos me hace sentir como un
maldito medallista de oro.
—Más, cariño. Quiero otro.
Y me lo da. Se espalda se arquea, y se dispara en otro
clímax mientras trabajo mi lengua en su clítoris y mis dedos
dentro de su coño.
La froto tranquila y suavemente y persuado otro
pequeño orgasmo después de ese. Su cuerpo se
estremece tiembla con las secuelas, así que suavemente
saco mis dedos y los lamo para limpiarlos. No quiero que ni
una gota de ella vaya a perderse.
Cuando me siento y la miro, ella es un lío hermoso. El
sudor ha brotado en su cuerpo, y ha causado que sus rizos
se peguen al lado de su cara. Su camisón está empujado
hacia arriba y casi toda ella está expuesta en la luz fresca
de la mañana.
Nunca he visto nada más hermoso, y no tengo intención
de dejar de complacerla.
Se estira por mí, y me muevo encima de ella. Siento sus
manos empujando mi ropa, y la ayudo a sacármelas. Deslizo
su camisón el resto del camino, así estamos piel con piel
mientras el sol fluye sobre nosotros. Soy duro y rígido, y ella
es cálida y suave. Su cuerpo me protege mientras me
muevo entre sus muslos y presiono la cabeza de mi polla roja
enojada a su abertura.
—Ve despacio, Ty. Nunca he hecho esto antes.
Bajo la mirada a su pancita y creo que quiere decir que
no ha tenido sexo estando embarazada. No quiero saber los
detalles de cómo llego a esto y por qué tuvo que huir, pero
me alegro de que corrió en mi dirección. Porque la he
atrapado, y ella no va a ninguna parte. Voy a amarrar su
pequeño trasero en mi cama.
—Despacio, cariño. Muy despacio.
Cuando nos besamos, todavía puedo saborear la dulzura
de su coño, y me vuelve jodidamente salvaje. No sé cómo
demonios se supone que debo controlarme cuando tengo
algo tan perfecto y hermoso debajo de mí.
Empujo lentamente, tratando de controlar a la bestia en
mi espalda que me dice que la folle a través del colchón.
Mary-Jane es especial y dulce, y quiero ir despacio con ella.
Entro en ella centímetro a centímetro, y se tensa mientras
avanzo. Me detengo unas cuantas veces para dejar que
recupere su aliento, pero me dice que siga adelante. No me
gusta pensar en ella estando con otra persona, pero debe
haber tenido una pequeña polla si todavía se encuentra
apretada como una virgen como lo es ahora. Ese
pensamiento de alguien dejándola en su estado me hace
enojar, pero también feliz por ello, porque ahora voy a
hacerla mía. Voy a hacerle saber que bajo ninguna
circunstancia alguna vez va a dejarme, y que su bebé es
ahora mi bebé. Y vamos a ser una maldita familia. Para
siempre.
Finalmente, estoy todo el camino dentro de ella, y me
detengo para dejarla relajarse un poco más. Nos besamos y
siento cada centímetro de ella, frotando su piel suave y
curvas. Cuando finalmente empieza a mover sus caderas
debajo de mí, sé que está lista para que haga el amor con
ella. Tengo cuidado de mantener mi peso fuera del vientre
del bebé, y empujo lentamente dentro y fuera.
Moviendo mi boca más abajo, chupo sus pezones, y ella
casi se sale de la cama. Son tan sensibles, y pienso en cómo
van a saber una vez que su leche entre en juego. El
pensamiento hace que mi polla dura- como-el-acero gotee
un poco dentro de ella. No puedo creer que estoy
consiguiendo todo lo que siempre he querido con la mujer
más hermosa que he visto. Puede que no nos conozcamos
mucho, pero ya sé que es la persona más amable que he
conocido, y haré todo lo que esté en mí para cuidar de ella.
Para mantener esa mujer suave y dulce viva y vibrante
mientras crecemos juntos.
Llego entre nosotros y froto su clítoris con mi pulgar,
sintiéndola apretarse alrededor de mí.
—No puedo... —comienza a protestar Mary-Jane contra
otro orgasmo, pero no la dejo escapar.
—Puedes, cariño. Y lo harás. —Me inclino y chupo su
pezón en mi boca, y ella grita de placer. Lo dejo salir con un
pop de mi boca y lamo entre sus pechos—. Dame lo que
quiero, Mary-Jane. No me detendré hasta que lo consiga.
Me inclino y la miro, observando la suave luz de la
mañana extendiéndose sobre ella, y se viene debajo de mí.
La vista es suficiente para enviarme por el borde, y empujo
duro una última vez, vaciándome dentro de ella. El orgasmo
viene de cada centímetro de mi cuerpo, la liberación a
diferencia de cualquier placer que he sentido. Es palpitante
e intensa, y puedo sentir el semen corriendo entre nosotros
porque hay demasiado para que ella lo retenga.
Una vez que recupero el aliento, la miro, sonriendo, y
ella me devuelve una sonrisa suave. Quiero colapsar encima
de ella, pero no puedo, así que me retiro y me acuesto a su
lado, acunando su vientre y acariciándole el cuello. Quería
tomarlo con calma e ir poco a poco con ella. Sé que soy
demasiado fuerte, y eso podría asustarla. Cuando quiero
algo sólo lo tomo, pero esto ha cambiado las cosas. No
habrá el tomarlo lento. Tengo que hacer mi reclamo.
11

Me quedo allí, sin saber qué decir. Tantas cosas corren


por mi mente. Eso fue increíble y más de lo que jamás me
imaginé que mi primera vez podría haber sido. Cierro
los ojos, disfrutando de la sensación de Ty frotando
distraídamente mi estómago. Me siento entera por primera
vez en mi vida. Algo se ha reunido en mí, y ni siquiera sabía
que lo necesitaba tan mal. No puedo perder esto.
No puedo creer cómo respondió. Cómo actúa al averiguar
sobre el bebé. No parece enojado. En todo caso, me parece
aún más posesivo.
Pero, ¿qué pensará cuando descubra que es su hijo
dentro de mí?
¿Cómo reaccionará ante el hecho de que no haya elegido
tener a este bebé?
Abro la boca para decir algo, pero no puedo pensar en
cómo decirle. Entonces se levanta de la cama y se pone sus
bóxers. Me siento y lo observo, agarrando la sábana para
cubrirme mientras sigo sintiéndome un poco cohibida. Nunca
he estado desnuda frente a un hombre antes. Es algo que
tomará algún tiempo para acostumbrarme.
Ty recoge mis cosas, arrojándolas a mi equipaje que he
situado en la esquina de la habitación. Había
desempaquetado todas mis cosas, y verlo embalar hace que
mi sangre se enfríe. ¿Lo malinterpreté? O tal vez la realidad
lo ha alcanzado ahora que la bruma de la lujuria se ha
desvanecido.
Se acerca al armario, y en un gran agarre tira de mi ropa.
Luego agarra el equipaje y sale de la habitación,
sobrecargado con ropa y cajas.
—¡Ty! —grito y lo persigo, pero no se dirige hacia el
frente de la casa. En cambio, entra en su dormitorio. Lo sigo,
sosteniendo la sábana mientras lo veo empezar a poner mis
cosas en su habitación.
—Quería ir dulce y lento y hacer que te enamores de mí,
hacer que te quieras quedar, pero ahora lento no va a
funcionar —dice. No estoy segura de si habla conmigo o
consigo mismo. Abre su armario, saca algo de su ropa del
camino, y cuelga la mía junto a la suya. Ver mi ropa junto a
la suya hace que algo se asiente dentro de mí. Un sentido de
pertenencia, que nunca había sentido antes.
»Ningún hijo de puta va a aparecer aquí pensando que tú
o mi bebé le pertenecen. —Gruñe, pisoteando hacia el
equipaje que arrastró. Abre mi bolsa negra y saca más de
mis cosas. Se detiene y mira uno de los libros de bebés y se
mueve para poner ese en la mesita de noche.
»¿Sabes qué? Espero que trate de aparecer aquí. Este es
el maldito Texas, después de todo. No puedes caminar sobre
la tierra de otro hombre y tratar de tomar lo que es suyo sin
terminar con algunos agujeros en ti.
Se vuelve para mirarme, sus ojos duros y posesivos se
centran en mí. Sólo lo miro, con la boca abierta, los ojos muy
abiertos. Entonces se suaviza.
»Lo siento, querida. —Sus largas piernas comen por
completo la distancia entre nosotros—. Nunca te haría daño,
no tengas miedo. —Se inclina y coloca un suave beso en mis
labios. Mucho más suave de lo que crees que conseguirías de
un hombre como él. Luego me levanta, me lleva a su cama y
me acuesta.
»Te ves bien en mi cama. Nuestra cama —se corrige—.
No te muevas. —Se levanta de la cama y se acerca a su
tocador, cava a través de uno de los cajones, y regresa.
»Este bebé será un Jennings. —Siento que algo se desliza
en mi dedo—. Serás la señora Jennings. Nadie aparecerá
aquí tratando de decir lo contrario. Mañana iremos al tribunal
y lo haremos oficial. —Echa un vistazo al reloj en la mesita
noche—. Tal vez todavía podamos ir a la ciudad hoy y
empezar los trámites.
Va a retirarse de la cama, y lo agarro. —Vas tan rápido.
No puedo ponerme al corriente —le digo. Todo parece
demasiado bueno para ser verdad.
—No tienes que ponerte al corriente. Está pasando. —Su
rostro se endurece de nuevo, y puedo ver la preocupación en
su mirada—. Quienquiera que te dejó escapar entre sus
dedos. No cometeré el mismo error, aunque tenga que
amarrarte a esta cama para mantenerte aquí. Sobornaré a
un juez para que firme nuestro matrimonio. Sucederá.
Eso probablemente debería asustarme, pero no lo hace.
De hecho, siento que mi cuerpo se calienta de nuevo. —No
estoy diciendo que no, pero hay algo más que debes saber.
—Tenemos toda nuestra vida para ponernos al día. —Se
inclina, colocando su frente contra la mía—. Necesito esto.
Tengo que saber que no vas a ir a ninguna parte. Que no voy
a perderte. —Pienso en cómo perdió a su mamá y papá, y que
el miedo de perder a alguien más monta duro en él.
—No voy a ir a ninguna parte —le digo. Me acerco para
correr mis dedos a través de su mandíbula, sintiendo el
rastrojo contra mis dedos.
Asiente y se levanta. Extiende la mano por mí para
tirarme de la cama con él. —Pongámonos en camino
entonces. Necesitamos... —Sus palabras se desvanecen, y su
rostro palidece. Sigo su línea de visión hasta el punto entre
mis piernas, y veo un rastro de sangre en mis muslos. Verlo
hace que mi cara se ruborice.
»¡Oh Dios mío! ¡Mary-Jane, estás sangrando! ¡El bebé! —
grita, el pánico claro en su rostro. Se arrodilla ante mí,
inspeccionando la sangre—. Tenemos que llevarte a un
hospital. —Se levanta, pero antes de que pueda correr,
agarro su brazo.
—Ty, estoy bien —trato de tranquilizarlo.
—No sé mucho, si cabe, sobre el embarazo, pero estoy
jodidamente seguro de que no se supone que debas sangrar.
—Esa sangre no es del embarazo. —Se detiene y me mira
fijamente confundido—. Es porque fuiste mi primero. —Puedo
decir por su cara que todavía no entiende lo que estoy
diciendo—. Tomaste mi virginidad.
—Pero…
Lo corto sólo queriendo sacar las palabras. —El bebé. —
Tomo una respiración profunda, tomando mi rumbo—. El
bebé es tuyo.
—Como la mierda que tienes toda la jodida razón.
Tengo que morder mi mejilla para no reírme de eso.
—Quiero decir, me inseminaron artificialmente, y hubo
una confusión. —Simplemente sigue mirándome como si las
cosas no sumaran, así que continúo—: Fui al Centro de
Fertilidad Caro para hacerlo. En realidad es por eso que estoy
aquí. He venido para decírtelo.
—Está claro por su cara que conoce el Centro y que las
cosas comienzan a hacer clic en su lugar—. Me dieron a tu
bebé.
Sólo me mira un segundo antes de dar la vuelta y salir de
la habitación. Me quedo allí, insegura de si debo seguirlo,
hasta que oigo gritos procedentes del otro extremo de la
casa. Tomo una de sus camisas y la deslizo sobre mi cabeza
antes de ir a ver lo que sucede. Cuando entro en la cocina,
anda de un lado a otro con un teléfono presionado a su oído.
—¡Quiero que todo sea destruido! —grita en el teléfono.
El volumen de su voz me hace saltar—. Todo.
Se queda callado por un segundo. »¿Hubo alguna otra
confusión?
—Esas palabras son tranquilas y siniestras, y mi corazón
se congela cuando las escucho—. Tienes jodida suerte. —Con
eso, cuelga el teléfono y lo deja caer sobre el mostrador. Me
quedo congelada en el lugar, y él se vuelve para verme allí.
Suelta un suspiro profundo. »Está bien —me dice, pero
no puedo moverme—. Lo tengo todo destruido. —Doy un
paso atrás lejos de él. Parece tan enojado.
»Ninguna otra jodida mujer va a tener mi semen en su
interior, excepto tú. Si hubiera descubierto que tuvieron otra
maldita confusión, habría quemado ese maldito lugar para ti.
—Cierra la distancia entre nosotros—. Sólo tú llevas a mis
bebés.
Su boca cae sobre la mía con un beso posesivamente
dulce. Mis pies dejan el suelo, y nos siento moviéndonos por
la casa hasta que mi espalda golpea la cama.
»Nunca pensé que estaría feliz de que ese toro casi me
quitara mis bolas, pero lo haría de nuevo si te pone en el
camino hacia mí. —Le sonrío—. Sabía que eras tú en el
momento en que saliste de tu auto. Me despertó de nuevo.
Sabía que sería el hombre que te amaría para siempre.
—Yo también te amo —le digo, pensando en cómo todas
estas pequeñas cosas nos unieron. Como si el universo
estuviera asegurándose de que nos encontráramos, de una
manera u otra.
12

La acuesto en la cama, y luego me cierno sobre ella y


miro a su hermoso rostro. Su mano sube a mi mejilla y siento
la banda fría contra mi piel. Apartando su palma, miro el
anillo en su dedo y luego de nuevo en sus ojos.
—Eso pertenecía a mi mamá. Mi papá se lo dio cuando
se le propuso, y después de que murieron, vino a mí. Pensé
que tal vez Dolly debería tenerlo, pero dijo que si un hombre
quería casarse con ella y no tenía un anillo, ella no lo quería.
Mary-Jane me da una sonrisa, y siento que mi corazón se
hincha de amor.
»Lo guardé, pensando que tal vez uno de mis hermanos
lo querría un día. Pero después de verte, supe dónde
acabaría. Sé que mi mamá te hubiera querido desde el
momento en que entraste en la casa. Envuelto sus brazos
alrededor de ti y te hubiera hecho una parte de la familia.
Tienes un espíritu como ella. Tu corazón es bueno y puro, y
sé sin sombra de duda que eres la única para mí.
Mis labios caen sobre los suyos, y saco la ropa de
nuestros cuerpos. No puedo mantener mis manos y boca
fuera de ella. Cuando estamos completamente desnudos,
me muevo entre sus piernas y ubico mi polla en su abertura,
pero no empujo hacia delante.
»Quiero saber todo lo que hay que saber sobre ti, Mary-
Jane, pero primero quiero hacerte el amor lento y dulce.
—Nada me haría más feliz.
Empujando dentro de ella, cubro mi polla en su calor
cálido y resbaladizo. Su agarre apretado pulsa alrededor de
mí, y gimo ante la sensación. Ella es tan perfecta, y nunca
pensé que pudiera ser tan bueno. Es increíble.
A un ritmo perezoso, me retiro y luego hago mi camino
de vuelta. Cepillo mechones de cabello lejos de su rostro y
la beso suavemente mientras sólo disfrutamos de la
sensación de hacer el amor. La sensación de ser uno y estar
completo.
No puedo creer que vamos a tener un bebé. Me he
comprometido y seré un padre en una sola mañana. No hay
manera de saber cómo será el resto de nuestras vidas si es
así como empezamos. No puedo esperar a que empiece la
aventura.
—Te amo tanto, Mary-Jane. Y amo a nuestro bebé. —
Apoyo mi mano en su vientre entre nosotros, con cuidado
de no poner demasiada presión sobre ella—. Estoy tan feliz.
—Yo también, Ty. Yo también.
Beso su cuello hasta sus pechos, chupando un pezón en
mi boca y luego moviéndome hacia el otro. Amo cada
centímetro suyo mientras mi gruesa polla la llena. Su clímax
se construye, y siento sus piernas envolverse alrededor de
mi cintura, apretándome fuerte.
»Tan cerca, Ty. Estoy justo ahí. Vente conmigo.
Dos golpes largos más y explotamos juntos. Siento que
su coño se aprieta y se estremece, viniéndose en mí. Me
sostengo sobre ella mientras la lleno, y dejo que mi semilla
inunde su vientre apretado.
Nuestro hacer el amor no creó a este bebé dentro de ella,
pero nos unió. Y esa es la parte más importante. Tendremos
que trabajar siempre en los detalles, pero lo más importante
es tenerla a mi lado.
Volviéndonos, pongo a Mary-Jane encima de mí sin
retirarme. Yace sobre mi pecho, y después de un momento
se sienta y comienza a moverse. Mi polla no ha bajado desde
que la conocí, y va a tomar mucho tiempo antes de que
finalmente lo haga.
Le sonrío mientras se mueve lentamente de arriba abajo,
gimiendo a cada paso. Se ve como una diosa sobre mi polla,
y quiero acostarme aquí y adorarla hasta mi último aliento.
Me aferro a sus caderas y la mantengo firme mientras me
monta. La he marcado con mi bebé, y ahora quiero
imprimirme en su alma.
—Cásate conmigo hoy, cariño. Después de esto, quiero
llevarte al tribunal y obtener la licencia. No quiero que pase
otro día sin hacerlo legal. Tú y yo y nuestro bebé. Hazme el
hombre vivo más feliz y cásate conmigo.
—Soy tuya, Ty. Yo y nuestro bebé. Fui tuya desde el
momento en que nos conocimos, y mi objetivo es
mantenerte también.
No toma mucho tiempo antes de que ambos alcancemos
nuestra cima y nos corramos juntos.
Quiero hacer todo lo posible para sellar este trato, y el
pensamiento de eso me arrastra fuera de la cama.
Agarro mi celular en el camino y llamo al primer número
en él.
—¿Hola? —dice Dolly, todavía medio dormida.
—Me voy a casar hoy. Ve a buscar a Blake y a Trace y
nos encontramos en la corte. Voy a pedirle al viejo juez
Thompson que ejecute los papeles hoy. Me debe un favor
después de que rompí a su último caballo.
—¿Qué carajos? —escupe Dolly, y cuelgo.
Miro a Mary-Jane, que se ríe de mí. Mi sonrisa coincide
con la suya mientras la tiro en la camioneta y la hago
sentarse en el medio, justo a mi lado. Justo donde estará
para el resto de nuestras vidas.
Epílogo

Un poco más de un año después...


— Creo que finalmente está lista para ti.
Me acerco y tomo a Mary-Jane de la mano. Mi hermano
Blake se halla sentado en la hierba con mi hijo T.J. y le está
hablando de mujeres. Sólo ruedo mis ojos. Él es la última
persona en el mundo que quiero dándole consejos de vida
amorosa a mi hijo. Anda todo colgado por alguien que no le
dará ni la hora del día.
Pero T.J. balbucea muy bien ahora, así que tal vez
podría ofrecerle un poco de ayuda a Blake.
Mary-Jane y yo caminamos al corral del caballo y
miramos a Rarity. Me tomó mucho tiempo amansarla en
donde me sentía lo suficientemente cómodo para que Mary-
Jane la montara, pero creo que las dos están listas. Mary-
Jane ha estado trabajando con ella a mi lado, y creo que algo
sobre su presencia ha contribuido en gran medida para
calmar al caballo. Han creado una conexión, y estoy feliz de
que Rarity se haya unido a mi Mary-Jane.
—¿Estás lista? —pregunto, apretándole la mano.
Me mira con ojos brillantes y asiente con la cabeza. —
Síp. Hoy es el día.
Caminando dentro del corral, Mary-Jane camina hacia
Rarity y le acaricia el cuello. Me retiro, apoyándome en la
valla y viendo cómo habla con ella en una voz calmada y
suave. Dios, mi esposa es hermosa. Si es posible, se pone
más hermosa con cada día que pasa. Lució radiante todo el
embarazo con Ty Junior, o T.J. como lo llamamos, pero
incluso después sigue teniendo ese brillo. Algo en ella sólo
tira de cada parte de mi corazón, y la amo más cada día.
Miro mientras se sube a Rarity y la estabiliza. Toma un
momento para adaptarse, y luego Mary-Jane se inclina hacia
delante, acariciando su melena. Le susurra palabras de
calma, y después de unos momentos, comienzan a caminar
alrededor del corral.
—Ella se ve bien allí arriba.
Miro detrás de mí a mi hermano y luego de vuelta a
Mary-Jane.
Trace se acerca a mí y se apoya en la valla.
—Sigues mirándola y voy a hacer que sea lo último que
veas.
—Cálmate, hermano mayor. No quiero a tu mujer. Sólo
quería decir que hace un buen trabajo aquí en el rancho.
Jesús, eres tan sensible con ella.
Lo miro y le doy una sonrisa socarrona. —Sólo espera.
Un día encontrarás a la única, y entonces tendrás que
mantenerla alejada de cualquier otro hombre en el planeta.
—Pfft —se burla—. Nunca voy a sentar cabeza. Blake es el
que tiene la mirada de cordero degollado por esa chica de la
ciudad. —Se vuelve para mirarlo y al pequeño T.J. sentado
en la hierba—. ¿Yo? Me voy a quedar solo. No necesito el
drama de las mujeres. Todo lo que necesito es mi tierra y mi
caballo.
—Hablas como un verdadero tejano.
Miro de vuelta a Mary-Jane, y ella me mira. Le doy un
pequeño saludo, y me sopla un beso. Lo atrapo y luego se lo
soplo de vuelta. Es tonto y estúpido y jodidamente no me
importa. Amo a esa maldita mujer y no tengo miedo de
mostrarlo.
»Un día, hermanito. Un día cambiarás de opinión. Ella
volverá tu mundo al revés, y suplicarás que se quede así.
Recuerda mis palabras.
Próximo Libro

Blake Jennings siempre ha querido lo que sus padres


tenían: un amor dulce y sencillo que dura toda la vida. Y
cuando conoce a Luciana, sabe que ella es la única.
Luciana Salazar proviene de una familia muy unida que
la empuja a seguir sus sueños. Cuando toma un trabajo en
el Rancho Braided Rope, la última cosa que espera es
enamorarse de su dueño, el hombre de cabello oscuro que
ha visto mirándola en el pueblo.
Roping the Virgin es excesivamente dulce, con una
cucharada enorme de vapor sexy. Blake saca a Luciana de
sus pies y le da la vida que siempre ha soñado.

Advertencia: Ridículo es lo suficientemente cerca para


describir esta breve historia irresistible. Vuelve a la granja
Jennings y saca una mecedora. Te gustará la forma en que
te tratan.
Sobre la Autora

Alexa Riley son dos amigas atrevidas que se juntaron y


escribieron algunos libros sucios. Ambas son madres
casadas que aman el fútbol, donas y tienen una obsesión
por los héroes de los libros.
Se especializan en historias de amor insta- love,
exageradas, dulces y cursis que no toman todo el año para
leer. Si quieres algo SEGURO, corto, y siempre con un felices
para siempre, entonces, ¡Alexa Riley es para ti!

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