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Cultura y Comunicacion

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Los medios masivo de comunicación e industria cultural

La industria cultural y los productores de sentido.

Nosotros vimos la definición de cultura como todo aquello que hace el


hombre. Resulta evidente, entonces, que cuanto más mediatizan las
sociedades, más mediatizada están en su cultura y su cultura.

Una característica básica de nuestro países occidentales capitalista es


que el sistema originó una industria que genera productos culturales
(manifestaciones de lo humano, en general artístico o con pretensión de
serlo) para ser consumidas por público masivos: por ejemplo, libros,
música, revista, diarios programas de televisión, etcétera.

El concepto industria cultural fue acuñado por los pensadores de la


escuela frankfurt quienes lo utilizaban para referirse a los medios de
comunicación y a la producción simbólica de sí mismo punto dentro de
la lógica capitalista occidental muchos afirman que no está mal que uno
o varios grupos económicos privados inviertan en sectores de
comunicación, ya que el público necesita entretenerse y distraerse. Esta
postura es justificada afirmando que la experiencia de los medios
estatales en nuestro país no ha sido de las más felices.

Sin embargo el manejo de los medios de comunicación y sus contenidos


como una mercancía industrial conlleva cierto riesgo para la población.

¿Cuál es el peligro principal que ofrece la industrialización de los


fenómenos o expresiones culturales? La definición que ofrece Williams
nos ayuda a recordar la verdadera dimensión del término industria:

“Hay dos sentidos principales de industria:

1. La cualidad humana de una aplicación o un esfuerzo sostenido


2. Una institución o conjunto de instituciones para la producción y
el comercio.

William se dedica especialmente al estudio de la cultura y la sociedad, y


en este contexto reconoce en el segundo opción la dimensión de lo
comercial punto es decir que no hay una industria sin interés económico.
Aquí comprendemos el verdadero sentido de la escuela que daba la
expresión industria cultural: producción en serie de manifestaciones
culturales para ser vendidas y comprendidas al mejor postor como
cualquier mercancía, sea un kilo de queso un libro como un programa de
televisión un par de pantalones. La diferencia fundamental es que en los
libros como las manifestaciones culturales y especialmente los medios
de comunicación son formadores de opinión, incluyen en la forma de ver
el mundo que nos rodea. Evidentemente no es lo mismo comprar una
prenda de vestir que nos quede bien o que esté de moda que fomentar
la intelectualidad, cultura y socialmente a través de lo que leemos o
vemos por televisión.

Este tema se torna aún más complejo en los países latinoamericanos, en


los que es difícil la situación socioeconómica cultural donde se conjugan
distintos aportes culturales. Un aglomerado de costumbres, hábitos y
creencias, que combinan el modo heterogéneo tradicional indígena
como la cultura hispanoamericana, y los distintos aportes inmigratorios.
Obviamente, pretenden cerrar una diversidad en el concepto rígido de
identidad nacional resulta por lo menos cuestionable.

Intérpretes y audiencias.

Tradicionalmente tenemos la idea más bien estática de receptor de los


procesos de comunicación. Esto está bastante alejado de lo que sucede
de la realidad, a pesar de que sea útil como recorte teórico de análisis.
Para comprender cómo se relacionan el tema de lo pública y las
audiencias con la industrias culturales vamos a desarrollar algunos
conceptos que se refiere a un grupo colectivo de personas.

El antropólogo y sociólogo brasileño Ortiz en su en su libro otro territorio,


plantea un debate y propone que históricamente el primer concepto que
se definió como agrupaciones sea multitud: la multitud según analiza,
implica una representación en los nuevos grupos sociales como
peligroso y casi salvaje, frente a la alta cultura propia de los círculos más
cerrados. Es fundamental comprender que esta noción no es solo la idea
política, sino que es una postura que atraviesa y contamina todo el
debate cultural. Como por ejemplo podemos pensar en una cadena de
folletín del siglo 19 europeo y los libros para atenderlos que rápidamente
comenzaron a ocupar los estantes de las casas del pueblo. Si bien hoy
puede resultar insólito que se condenara la expresión de la escritura y
lectura, es necesario recordar que hasta ese momento las definiciones
de cultura se basaba en algo tajante, elitista en una división de entre
aquellos que manejan el saber y los que no podían acceder a él. Tal vez
sería más fácil entender esto si nos remontáramos a la edad media,
durante la cual la iglesia monopolizó a través de sus encripta todo
aquellos saberes del occidente. El desarrollo de la imprenta a través del
siglo 15 posibilitó la paulatina democratización de la lectura, tanto por
haber hecho del libro un objeto más barato como por haber permitido
que los textos comenzaran a utilizar la lengua romántica del latín y
puedan acceder unos pocos ilustrados.

La referencia a la sociedad en término de masa nace en el campo


político conservador, se aplica sobre todo en el siglo 19, a las
aglomeraciones urbanas, al designar a las clases peligrosas, cuya
exclusión de la sociedad industrial es manifiesta y se produce la invasión
del mal gusto por la mediocridad de las masas.

La irrupción de las masas no solo en la vida política con sus consecuente


participación cívica durante el siglo 19 y 20 coma sino también en lo
cultural se desplaza la figura de mecenas, generando al artista libre y
autónomo que no solo puede vivir de sus obras sino también crear el ojo
en sus obras y otros en los mercados.

Actividad.

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