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Exp 195-2013 Estabilidad Laboral y Pago Aun Trabajando en Otra Institucion

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Expediente 195-2013 1

APELACIÓN DE SENTENCIA DE AMPARO

EXPEDIENTE 195-2013
CORTE DE CONSTITUCIONALIDAD: Guatemala, dieciséis de mayo de dos mil trece.
En apelación y con sus antecedentes, se examina la sentencia de veintitrés de
noviembre de dos mil doce, dictada por la Corte Suprema de Justicia Cámara de Amparo
y Antejuicio, en la acción constitucional de amparo promovida por el Estado de
Guatemala, por medio del abogado de la Procuraduría General de la Nación, Francisco
Alfredo Trinidad Gómez, contra la Sala Segunda de la Corte de Apelaciones de Trabajo y
Previsión Social. El postulante actuó con el patrocinio del abogado señalado. Es ponente
en el presente caso la Magistrada Vocal II, Gloria Patricia Porras Escobar, quien expresa
el parecer de este Tribunal.
ANTECEDENTES
I. EL AMPARO
A) Interposición y autoridad: presentado el cuatro de julio de dos mil doce, en la
Corte Suprema de Justicia, Cámara de Amparo y Antejuicio. B) Acto reclamado:
sentencia de quince de mayo de dos mil doce, emitida por la autoridad objetada, que
confirmó la proferida por el Juzgado Primero de Trabajo y Previsión Social del
departamento de Guatemala, en la cual se declaró con lugar la demanda ordinaria laboral
de nulidad de despido, reinstalación de la trabajadora y pago de salarios y demás
prestaciones dejadas de percibir. C) Violaciones que denuncia: derecho de defensa, y
principio jurídico del debido proceso. D) Hechos que motivan el amparo: lo expuesto
por el postulante y de los antecedentes se resume: D.1) Producción del acto
reclamado: a) Dinora Elena Maldonado Barrera promovió demanda ordinaria laboral en
su contra, solicitando la declaratoria de nulidad de despido y, como consecuencia, la
reinstalación al puesto que ocupaba como Analista Financiero II, en el Organismo Judicial,
bajo el argumento que, fue destituida “por reorganización”, sin haberse agotado
previamente el procedimiento administrativo disciplinario, en el cual se comprobara la
justa causa del despido; b) el juez de conocimiento, al emitir su pronunciamiento, declaró
con lugar la demanda instada, argumentando que efectivamente se había omitido
determinar la justa causa para dar por finalizada la relación laboral, en el acuerdo de
destitución; c) el demandado apeló, conociendo en alzada la autoridad reprochada, que
al dictar sentencia confirmó lo resuelto en primera instancia -acto reclamado-. D.2)
Agravios que se reprochan al acto reclamado: denuncia el postulante que la
resolución señalada, no se ajusta a las constancias fácticas y jurídicas del caso concreto,
ya que, constitucionalmente está prohibido desempeñar dos cargos públicos de forma
simultánea; en la dilación del proceso se acreditó que la trabajadora se encuentra
prestando sus servicios para el Ministerio de Trabajo y Previsión Social (relación que
inició, aproximadamente, a los tres meses de haber sido destituida del Organismo
Judicial), el cual forma parte del mismo Estado, es decir, la misma entidad patronal
contra la que promovió la demanda antes referida, situación que hace nugatoria la
pretensión de aquella, ya que al reinstalar a Dinora Elena Maldonado Barrera en el Puesto
que ocupaba anteriormente, se estaría trasgrediendo el presupuesto establecido en el
artículo 112 de la Constitución Política de la República de Guatemala. D.3.) Pretensión:
solicitó que se otorgue el amparo y, como consecuencia, se suspenda de forma definitiva
el acto reclamado. E) Uso de recursos: ninguno. F) Casos de procedencia: invocó los
contenidos en los incisos a), c), d) y h) del artículo 10 de la Ley de Amparo, Exhibición
Personal y de Constitucionalidad. G) Leyes que se consideran violadas: citó los
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artículos 12 y 112 de la Constitución Política de la República de Guatemala; y 1º, 3º, 4º,


10, 13, 16 y 147 de la Ley del Organismo Judicial.
II. TRÁMITE DEL AMPARO
A) Amparo provisional: se otorgó y, posteriormente fue revocado por esta Corte. B)
Terceros interesados: a) Dinora Elena Maldonado Barrera; y b) Inspección General de
Trabajo. C) Remisión de antecedentes: a) juicio ordinario laboral cero mil ochenta y
siete guión dos mil seis guión quinientos sesenta y siete (01087-2006-567) del Juzgado
Primero de Trabajo y Previsión Social del departamento de Guatemala; y b) proceso de
apelación doscientos ochenta y cuatro guión dos mil once (284-2011) de la Sala Segunda
de la Corte de Apelaciones de Trabajo y Previsión Social. D) Pruebas: las aportadas en
el proceso de amparo en primera instancia. E) Sentencia de primer grado: la Corte
Suprema de Justicia, Cámara de Amparo y Antejuicio, consideró: “…jurisprudencia de la
Corte de Constitucionalidad, específicamente las sentencias de fecha ocho de mayo de
dos mil siete, dos de agosto de dos mil siete y nueve de noviembre de dos mil siete,
dentro de los expedientes identificados tres mil noventa y nueve guion dos mil seis,
setecientos treinta y nueve guión dos mil siete y dos mil sesenta guion dos mil siete,
respectivamente, así: … La estabilidad en el empleo es el derecho del trabajador a
mantener la relación de trabajo por todo el tiempo convenido, sea ésta por plazo
determinado o indeterminado. Según la intensidad con la que se garantice el derecho a la
estabilidad se puede clasificar en estabilidad propia o impropia. La estabilidad propia -que
puede ser absoluta o relativa- se presenta cuando la norma aplicable prevé la
imposibilidad jurídica de extinguir la relación sin causa; en este supuesto, el empleador
tiene vedada la posibilidad de despedir sin invocar una causa y está obligado a
reincorporar al trabajador [absoluta] o, en caso de negarse, debe pagar una
indemnización agravada [relativa]. En el derecho guatemalteco del trabajo, se podrían
considerar como casos de estabilidad propia absoluta el de la mujer embarazada, el de
los dirigentes sindicales que integran el Comité Ejecutivo de un Sindicato, el de los
trabajadores que participen en la constitución de un sindicato y el del conjunto de
trabajadores cuando el patrón se encuentra emplazado dentro de un conflicto colectivo
de carácter económico social. Lo cierto es que la estabilidad propia no se encuentra
consagrada por nuestra legislación como principio general que rige las relaciones
laborales, estableciéndose la misma sólo para casos específicos como los mencionados
anteriormente. La estabilidad impropia -que es la aplicable a la mayoría de casos en la
legislación guatemalteca- se produce cuando no se le garantiza al trabajador la
perduración del vínculo jurídico, pero sí una indemnización en caso de despido sin causa;
se trata de evitar el despido antijurídico al imponer una sanción indemnizatoria al
empleador que lo dispone, es decir, se ha regulado una reparación tarifada que abarca
todos los daños y perjuicios que pueda causar la decisión rescisoria. Es la situación
prevista en el artículo 110 de la Constitución Política de la República de Guatemala para el
caso de trabajadores del Estado. La norma mencionada establece: „Los trabajadores del
Estado, al ser despedidos sin causa justificada, recibirán su indemnización equivalente a
un mes de salario por cada año de servicios continuos prestados. Este derecho en ningún
caso excederá de diez meses de salario‟. En el caso de estudio, […] manifiesta que goza
de estabilidad propia absoluta en su empleo por ser funcionario de carrera, en
consecuencia, sólo se puede extinguir su contrato de trabajo con su empleadora […] por
causa justificada. Esta Corte advierte que el amparista no se encuentra comprendida (sic)
en ninguna de las cuatro categorías que la legislación guatemalteca establece para los
trabajadores que gozan de estabilidad propia absoluta, en consecuencia, al producirse un
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despido que reúne las condiciones para ser considerado como injustificado, el trabajador
tenía derecho a acudir a los Tribunal de de Trabajo y Previsión Social con el objeto de
determinar la justicia o la injusticia del despido y reclamar el pago de la indemnización y
demás prestaciones que le correspondiera, de conformidad con lo preceptuado en el
artículo 110 de la Constitución Política de la República, pero no podía solicitar su
reinstalación porque las normas que invocó para su defensa no provocan esa
consecuencia jurídica -la reinstalación-…‟. Esta Cámara establece que la señora Dinora
Elena Maldonado Barrera fue notificada del acuerdo quinientos cuarenta y tres guion A
diagonal dos mil seis guion D.BODLR., mediante el que se da por finalizada la relación
laboral por reorganización y en que se le hace saber que se le deberá pagar la
indemnización y prestaciones que le corresponden de conformidad con la ley. Por otro
lado, la extrabajadora no se encuentra en ninguno de los casos contemplados como
estabilidad absoluta, por lo que, efectivamente, lo que corresponde es que se le pague la
indemnización y prestaciones que le correspondan de conformidad con la ley,
circunstancia que, dentro del mismo acuerdo se le hizo saber en su momento y que se
fundamenta en el artículo 110 de la Constitución Política de la República. Con base en lo
anterior, esta Cámara advierte agravio en contra del postulante, pues en el caso concreto
no correspondía promover reinstalación, ya que tal y como se lo indicó la autoridad
nominadora, el Organismo Judicial, lo que hubiera correspondido por la decisión de dar
por finalizada la relación laboral por reorganización es el pago de la indemnización y
prestaciones correspondientes, por ende, tanto en primera como en segunda instancia no
se tomó en cuenta que la actora no ostenta ningún cargo que gozara de inamovilidad
absoluta. Por lo anteriormente expuesto, el amparo debe ser otorgado. No obstante lo
considerado, no se condena en costas a la autoridad impugnada porque a juicio de esta
Cámara procedió de buena fe…” Y resolvió: “…OTORGA el amparo solicitado por el
Estado de Guatemala (autoridad nominadora Organismo Judicial) en contra de la Sala
Segunda de la Corte de Apelaciones de Trabajo y Previsión Social y, en consecuencia,
para los efectos positivos del presente fallo, declara: I) Deja en suspenso en cuanto al
postulante el acto reclamado, y le restaura en sus derechos y principios constitucionales;
II) Ordena a la Autoridad Impugnada dictar nueva resolución en la que tome en cuenta
lo considerado, para lo cual se le fija el plazo de cinco días, contados a partir de la fecha
en que reciba la ejecutoria respectiva con los antecedentes, bajo apercibimiento de que,
en caso de incumplimiento, se le impondrá multa de mil quetzales a cada magistrado que
integra la Sala, sin perjuicio de las responsabilidades penales y civiles que se deriven;
III) No condena en costas…”.
III. APELACIÓN
Dinora Elena Maldonado Barrera, tercera interesada, apeló, señalando que el fallo carece
de congruencia, y la doctrina que sirvió de base para declarar procedente la solicitud de
amparo es errónea, ya que los casos de estabilidad propia absoluta que se señalan son
los regulados en el Código de Trabajo, situación que, de forma análoga, se encuentra
regulada en el artículo 37 literales a) y k) de la Ley de Servicio Civil del Organismo
Judicial, en el cual se postula el derecho que ostenta de ser reinstalada, ya que no se
demostró la justa causa del despido, sino únicamente fue destituida por reorganización.
IV. ALEGATOS EN EL DÍA DE LA VISTA
A) El postulante reiteró los argumentos vertidos en el escrito inicial de amparo,
indicando que a los tres meses (aproximadamente) de haber sido destituida del
Organismo Judicial, la trabajadora empezó a prestar sus servicios en el Ministerio de
Trabajo y Previsión Social, institución que pertenece al mismo patrono, pues el Estado es
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uno solo e indivisible, razón que hace improcedente la reinstalación pretendida por Dinora
Elena Maldonado Barrera. Constitucionalmente está prohibido que una persona
desempeñe dos cargos públicos de forma simultánea, lo que sucedería si se reincorpora a
aquella en el puesto que ocupaba, pues ya se encuentra laborando dentro de una
institución del Estado. En cuanto al pago de los salarios dejados de percibir, el Organismo
Judicial no puede hacerlos efectivos, ya que lo que la trabajadora pretende es obtener un
doble beneficio económico y, dado que fueron tres meses los que no percibió
remuneración alguna, “no siendo un reconocimiento ni mucho menos una aceptación
expresa”, sería ese lapso el que en todo caso le podría corresponder en cuanto a pago.
Solicitó que se declare sin lugar el recurso de apelación. B) Dinora Elena Maldonado
Barrera, tercera interesada, argumentó que en el acuerdo por medio del cual se le
destituyó del cargo que ocupaba en el Organismo Judicial, no se invocó ninguna causal
justa para que pudiera darse el despido y, ese extremo no es posible intentar probarlo
durante la dilación del proceso, al igual que no se logró establecer la necesidad de la
reorganización aludida, por lo que siendo así las cosas, el despido es nulo, por haber
trasgredidos la ley. Además en segunda instancia, los argumentos vertidos por el ahora
amparista no guardan relación con los hechos sujetos a prueba en primera instancia, por
lo que la pretensión del accionante, es que por vía del amparo se revise lo resuelto en
aquella jurisdicción, con fundamento en hechos que no fueron alegados oportunamente.
Solicitó que se revoque la sentencia que se conoce en alzada, y como consecuencia, se
deniegue el amparo. C) El Ministerio Público indicó que la autoridad objetada
trasgredió los derechos del postulante, ya que el acto reprochado no se encuentra
apegado a derecho, pues está prestando servicios para el mismo Estado de Guatemala,
contra el cual solicitó su reinstalación, extremo que hace improcedente la solicitud que
aquella pretende, para reincorporarse al puesto de trabajo que desempeñaba en el
Organismo Judicial; por ende, el fallo que se señala como trasgresor, efectivamente
conculcó los derechos señalados por el interponente de la presente acción. Solicitó que se
declare sin lugar el recurso de apelación, y se confirme la sentencia apelada.
CONSIDERANDO
-I-
El agravio es un elemento esencial para la procedencia del amparo y, sin su
concurrencia, no es posible el otorgamiento de la protección que la mencionada acción
conlleva, sobre todo cuando la autoridad impugnada ha emitido el acto que se denuncia
como agraviante en adecuado ejercicio de sus atribuciones y funciones reconocidas por la
ley, ha interpretado y aplicado la norma en un sentido apropiado, lo que no patentiza la
violación de alguno de los derechos fundamentales garantizados por la Constitución
Política de la República, los tratados internacionales y las leyes.
- II -
Del estudio del caso concreto se advierte que el objeto del proceso que subyace al
amparo versa sobre la declaratoria de nulidad del acuerdo número 543-A/2,006-
D.BODLR. emitido por la Presidenta del Organismo Judicial, por medio del cual se
destituyó a Dinora Elena Maldonado Barrera del puesto que ocupaba en el Organismo
Judicial. La trabajadora promovió juicio ordinario laboral contra el ahora postulante,
aduciendo que había sido despedida en contravención a las normas establecidas en la ley,
ya que no se determinó la justa causa del despido en el acuerdo referido, ni se siguió el
procedimiento administrativo correspondiente, por medio del que se debía determinar el
motivo del cese en la relación de trabajo, conforme a lo preceptuado en el artículo 37
literales a) y K) de la Ley de Servicio Civil del Organismo Judicial, norma que regula los
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derechos que tienen todos los trabajadores del Organismo Judicial, indicando que debe
probarse la causa que motiva la destitución, así como el hecho de estar garantizados a
ser reinstalados en el puesto que desempeñaban al no determinarse aquella causal.
El agravio que se traslada a este plano constitucional, como motivo de
inconformidad por parte del Estado de Guatemala, se refiere a que Dinora Elena
Maldonado Barrera, mientras solicitaba la declaratoria de nulidad de su despido, se
encontraba prestando sus servicios en el Ministerio de Trabajo y Previsión Social, y que
por ese hecho no es posible hacer efectiva su reincorporación en el Organismo Judicial y
el pago de salarios dejados de percibir y demás prestaciones, ya que al acontecer dicho
extremo, la trabajadora estaría recibiendo un doble beneficio, lo que está prohibido.
La Sala, al conocer en apelación el argumento -que se reitera en amparo-, relativo
a la probabilidad de que la reinstalación y pago de salarios dejados de percibir, provoque
que la demandante perciba salarios de dos entes estatales distintos, sostuvo que esos
argumentos deben ser conocidos por un juez competente, para que, en caso de que
dicha pretensión sea procedente, el Estado pueda acudir con el título ejecutivo a solicitar
el reintegro de su patrimonio. Agregó la Sala que de cualquier manera, dicho argumento
no formó parte del contradictorio en la primera instancia ordinaria.
Esta Corte estima, como lo sostuvo la Sala denunciada, que si el postulante estima
que la trabajadora se está beneficiando con el pago de un salario doble, en perjuicio de
sus intereses, esa situación constituye un reclamo que deberá hacer valer mediante otros
procedimientos o vías que tenga a su alcance, pues tal argumento no es valedero para
oponerse a la pretensión de reinstalación. A juicio de esta Corte, el hecho de que el
trabajador, frente a su desempleo, busque y encuentre otro empleo en tanto se decide su
situación, no es una actitud que le sea reprochable y, por ende, no es razón para no
obtener la reinstalación a la que, dada la ilegitimidad de la destitución de su empleo
anterior, pudiera tener derecho, pues éste –el trabajador- si persiste en su petición de
reinstalación, se entiende que procede con la intención de recuperar el empleo anterior
por preferirlo a la nueva ocupación encontrada. Lo anterior, como bien la sostiene la Sala,
es sin perjuicio de que el Estado someta a conocimiento de los órganos competentes el
conflicto que pueda surgir con la restitución de salarios dejados de percibir, no obstante
que en ese tiempo hubiere percibido -el favorecido- emolumentos del propio Estado.
Por lo anteriormente considerado, se concluye que la autoridad impugnada, al
emitir el acto reclamado, ningún agravio le ha causado al accionante, pues lo hizo de
conformidad con las facultades que legalmente le han sido conferidas, por lo que el
amparo planteado debe ser declarado improcedente, y siendo que el tribunal de primer
grado resolvió otorgando dicha protección constitucional, ésta debe revocarse por los
motivos antes expuestos y denegar el amparo, sin condenar en costas al postulante ni
imponer multa al abogado patrocinante, por defender intereses del Estado.
LEYES APLICABLES
Artículos citados y 265, 268, 272 inciso c), de la Constitución Política de la
República de Guatemala; 8º, 10, 42, 48, 149, 163 inciso c), 185 de la Ley de Amparo,
Exhibición Personal y de Constitucionalidad; 16, 17, 34 bis del Acuerdo 4-89 de la Corte
de Constitucionalidad.
POR TANTO
La Corte de Constitucionalidad, con base en lo considerado y leyes citadas,
resuelve: I) Con lugar el recurso de apelación interpuesto por Dinora Elena Maldonado
Barrera, tercera interesada, en consecuencia: a) Revoca la sentencia apelada y al
resolver conforme a Derecho: deniega el amparo solicitado por el Estado de Guatemala.
Expediente 195-2013 6

II) No se condena en costas al amparista ni se impone multa al abogado patrocinante.


III) Notifíquese y, con certificación de lo resuelto, devuélvanse los antecedentes.

HÉCTOR HUGO PÉREZ AGUILERA


PRESIDENTE

ROBERTO MOLINA BARRETO GLORIA PATRICIA PORRAS ESCOBAR


MAGISTRADO MAGISTRADA

ALEJANDRO MALDONADO AGUIRRE MAURO RODERICO CHACÓN CORADO


MAGISTRADO MAGISTRADO

CARMEN MARÍA GUTIÉRREZ DE COLMENARES HÉCTOR EFRAÍN TRUJILLO ALDANA


MAGISTRADA MAGISTRADO

MARTÍN RAMÓN GUZMÁN HERNÁNDEZ


SECRETARIO GENERAL

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