Psicología-Introducción a las
nociones fundamentales
Reporte de lectura 14.
Brian Uziel Mingole Reyes
Jordán, Fabián H. Psicología: una introducción a las nociones fundamentales / Fabián
H. Jordán. - 1a ed. - Córdoba: EDUCC - Editorial de la Universidad Católica de Córdoba,
2017. Pág. 43-49.
El psicoanálisis
A principios del siglo XX, con el psicoanálisis se da nacimiento a la psicología del
inconciente o su equivalente, psicología profunda. Su creador es Sigmund Freud (1856-
1939). Consideramos como una de las contribuciones fundamentales de esta escuela el haber
ampliado el concepto de subjetividad (Kogan, 1981, p. 378), valorando las manifestaciones
que se presentan en el campo de la conciencia no solo desde el punto de vista de la
conciencia, sino también como posibles manifestaciones de ideas o pensamientos que se
hallan fuera de dicho campo y que pertenecen a un sector de la vida anímica que cuenta con
un sistema y leyes de funcionamiento particulares, distinto al de la conciencia y que ejerce un
poder de influencia muchas veces determinante sobre los vastos sectores tanto de la vida
anímica como de la vida corporal.
Estas perspectivas produjeron una verdadera revolución en la mirada de lo psíquico
comparada incluso, como lo señala Caparrós (1980), con la de Copérnico, Darwin o Marx,
cada una dentro de sus respectivas disciplinas, extendiendo sus influencias a todo el mundo
de la cultura occidental.
El psicoanálisis se desarrolla paralelamente a las prácticas médicas llevadas a cabo tanto por
su autor como por sus colegas y colaboradores. De las observaciones y deducciones de dichas
prácticas, brota un extenso cuerpo teórico denominado por él metapsicología, dado su
contracara con la actividad experiencial.
Eros y Thanatos, o más bien conocidas como pulsión de vida y pulsión de muerte
provenientes de uno de los sectores del aparato psíquico30 denominado Ello.
Este supuesto aparato es regido por un principio autorregulador de funcionamiento llamado
principio de placer-displacer asociado con otro principio, el de constancia, que tiende a
mantener los niveles de energía que se hallan en su interior a un nivel constante, lo más bajo
que sea posible.
el psicoanálisis no solo se refiere a las presentes formulaciones de carácter metapsicológicas,
es decir, teóricas, sino que su propio autor también lo define como un método terapéutico y
un método de investigación.
Para autores como Skinner son estas algunas de las apreciaciones que debilitarían cualquier
pretexto de cientificidad por parte de la escuela psicoanalítica
La psicología individual de Alfred Adler (1870-1937).
De las dos escuelas, esta fue la primera que alcanzó un desarrollo independiente. Este autor,
de origen vienés, se separó de Freud dada la escasa importancia atribuida a los impulsos
sexuales, tomando mayor protagonismo para la psicología individual los sentimientos de
inferioridad que acompañan el curso del desarrollo psíquico. Estos sentimientos promueven
intentos compensatorios por superarlos, nos referimos al afán de poderío, cuya procedencia
remite tanto a la protesta masculina33 como a los impulsos agresivos derivados de esta. A
través de este afán de poderío es que se compensan los sentimientos de inferioridad que todo
ser humano trae consigo desde el nacimiento dado su estado de desvalimiento biológico.
Esta situación propia de la vida infantil hace que el niño se sienta inferior en relación a la
posición del adulto, promoviendo esquemas de pensamientos, sentimientos y acciones para
igualarlo o superarlo. Para Adler era imposible de comprender lo psíquico sin considerar su
interdependencia con el campo biológico y social, su concepción de hombre remite a la de un
ser individua.
La psicología analítica o compleja de Carl Gustav
Jung (1875-1961).
Su origen proviene de Suiza y uno de sus aportes más trascendentales para el campo de la
psicología proviene del desarrollo de la teoría del inconciente colectivo34, es decir, el
“producto de experiencias ancestrales de la humanidad en su conjunto, cuyo residuo en el
alma individual constituye los arquetipos” (Kogan, 1981, p. 382). Los arquetipos podrían
entenderse como temáticas comunes vividas por todas las razas de todos los tiempos, y que se
cristalizan o sedimentan en el psiquismo humano en un momento dado. Estos contenidos se
heredan a lo largo de las sucesivas transmisiones generacionales. Son temáticas típicas, no
particulares, por ello es que se habla de inconsciente colectivo, y que hallan su correlación en
los diversos desarrollos mitológicos de diferentes culturas.
Para Jung estos arquetipos hallan su expresión y manifestación a través de imágenes tanto en
las producciones delirantes o alucinatorias como procesos típicos de cuadros psicóticos, como
así también en los sueños. “El médico tiene que dejar abierto el camino individual de
curación, y entonces la curación no transformará la personalidad, sino que se dará un proceso
denominado individuación, es decir, el paciente se convierte en lo que propiamente es” (Jung,
2006, Vol. XVI, p.14).