Stress, Mindfulness y Respiración.
Nuestro organismo maneja el estrés a través de diversos mecanismos naturales
que abarcan desde ciertos «interruptores» químicos que neutralizan las hormonas
del estrés a la compleja red de vías neuronales conocida como sistema nervioso.
La activación de uno de estos mecanismos influye en los demás; por esta razón,
mindfulness que trabajan la gestión del estrés y el dolor, y enseñan el modo de
aquietarse, suelen aconsejar concentrarse sutilmente en la respiración, ya que
este sencillo desplazamiento de la atención puede aliviar el malestar físico y
mental.
El sistema nervioso —una compleja red de células con billones de conexiones
que transportan mensajes desde y hacia el cerebro y la médula espinal, hacia
todas las partes del cuerpo y desde ellas— se divide en dos ramas
interrelacionadas denominadas sistema somático y sistema autónomo. El primero
tiene que ver con los movimientos voluntarios (saltar, caminar, hablar), con los
movimientos reflejos y con las sensaciones conscientes tales como el dolor o la
percepción de la luz; el segundo, por el contrario, dirige funciones involuntarias
como el latido cardíaco, la presión arterial y la digestión. Un examen más
pormenorizado de cómo funciona el sistema nervioso durante las crisis en
contraposición a los estados de tranquilidad nos permitirá comprender mejor el
modo en que funcionan el secuestro emocional y las estrategias de
aquietamiento.
En situaciones de emergencia una parte del sistema nervioso autónomo
denominada sistema nervioso simpático prepara el cuerpo para luchar, huir o
quedarse paralizado; mientras, en los momentos de calma, otra parte llamada
sistema nervioso parasimpático permite que el cuerpo descanse y lleve a cabo
las funciones digestivas. Ambas ramas trabajan en conjunto para mantener el
equilibrio. El secuestro emocional activa el sistema nervioso autónomo; en
cambio, las herramientas de aquietamiento basadas en el mindfulness
producen serenidad en lugar de intensificar la respuesta de lucha o huída.
Aunque la respuesta del cuerpo frente al estrés resulta compleja, como regla
general el estado de equilibrio del sistema nervioso autónomo consiste
principalmente en descansar y digerir junto con una leve activación de la
respuesta de lucha o huída que estimula la vitalidad y un estado de alerta. Esto
puede sorprender a muchas personas para quienes la norma consiste en una vida
estresada y el «subidón» de adrenalina de la respuesta de lucha o huída que la
acompaña. Si bien las funciones del sistema autónomo son casi totalmente
independientes de la mente consciente, la respiración es un aspecto que
podemos controlar en cierta medida.