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Desarrollo Sustentable Competencia 4 - 4.7 Valoracion Economica de Los Servicios Ambientales

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ESCENARIO

ECONÓMICO
COMPETENCIA 4

4.7 VALORACION
ECONOMICA DE LOS
SERVICIOS AMBIENTALES

1
4.7 VALORACION ECONOMICA DE LOS SERVICIOS AMBIENTALES

La conciencia de la población a nivel mundial sobre el deterioro de los recursos naturales -los bosques,
la biodiversidad, las comunidades, suelos, agua, entre otros- ha ido en aumento durante la última
década.

Muy probablemente, esta mayor conciencia se deba a que dicho deterioro afecta cada vez más el
bienestar de los habitantes de la región.

El crecimiento de la población, el crecimiento económico y la necesidad de mejorar la calidad de vida,


están poniendo una presión adicional sobre los debilitados inventarios de recursos naturales y
amenidades ambientales.

La presión existente sobre estos recursos acelerará los procesos degradantes.

El establecimiento de un nexo entre la escasez y el precio de un recurso es sumamente crítico para


buscar nuevas opciones que mejoren el manejo de los recursos naturales y encaminarnos al desarrollo
sostenible.

Recientemente, se está llegando a un consenso generalizado sobre la necesidad de una amplia


participación ciudadana para resolver los problemas ambientales.

Sin una participación decidida de las comunidades rurales y las poblaciones urbanas en acciones
comunes será difícil iniciar procesos de desarrollo sostenible.

La consideración de los problemas ambientales ha cambiado mucho en estos años. Lo que ha mediado
del siglo pasado ofrecía poca preocupación es hoy un debate sobre el futuro de la humanidad.
1. La problemática ambiental
Toda la problemática ambiental gira en torno a la relación que existe entre la finitud de los recursos
ambientales y al uso que se hace en la utilización de esos recursos, generando grandes desequilibrios
económicos y sociales, que ponen en entredicho la misma sobrevivencia de las sociedades humanas.

La finitud del ambiente y sus terribles consecuencias es motivo de gran preocupación. Se ha despertado
gran preocupación en el mundo luego del deterioro de la naturaleza por la actividad del hombre. Se
considera la protección del medio ambiente como un problema urgente e inmediato.

La consideración de los problemas ambientales ha cambiado mucho en estos años. Lo que a mediados del
siglo pasado ofrecía poca preocupación es hoy un debate sobre el futuro de la humanidad.

A través de la historia, cada grupo humano confronta los conflictos específicos y diferenciados resultantes
de una compleja relación entre la sociedad y la naturaleza.

En un momento determinado de la historia, las sociedades humanas asentadas en espacios distintos pero
con diferentes etapas de desarrollo, coevolucionan con los ecosistemas, hacen uso de sus recursos
naturales, confrontan los conflictos ambientales que se presentan simultáneamente y en desfasamiento
con las etapas de desarrollo transforman sus condiciones de vida.

La conciencia pública por el cuidado de los ecosistemas, un uso más racional y un adecuado manejo de
los recursos naturales, sobre todo los no renovables, ha resurgido ante la eminente necesidad de cuidar el
planeta tierra, nuestra casa común.

El camino está abierto para que la acción colectiva inicie a tomar conciencia de su función protagónica
para desentrañar y atacar las verdaderas causas del deterioro ambiental, a analizar las motivaciones y
conducta humana en los diferentes contextos ambientales, a buscar el trasfondo de las situaciones
específicas y determinadas en la problemática ambiental, a condición de que adopte una perspectiva de
tratamiento plural, ante la corriente de pensar globalmente y actuar localmente.
2. El desarrollo sostenible
El desarrollo sostenible no es una idea nueva. Muchas culturas a través de la historia humana han
reconocido la necesidad de armonía entre la naturaleza, la sociedad y la economía. Lo que es nuevo es
la articulación de estas ideas en el contexto de una sociedad global industrial y de información.

El progreso de los conceptos de desarrollo sostenible ha sido rápido desde la década de los 80.

Desde el año 1987 en que se publicó el Informe Nuestro Futuro Común más conocido como Informe
Brundtland en el que se define por primera vez el Desarrollo sostenible como el que responde a las
necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para responder a
las suyas propias.

Fue en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, donde se
consolidó el concepto de Desarrollo Sostenible al identificarlo como un proceso de cambio progresivo
que coloca al ser humano como centro y sujeto primordial del desarrollo, por medio del crecimiento
económico con equidad social y la transformación de los métodos de producción y de los patrones de
consumo sustentado en el equilibrio ecológico.

Esto conlleva al fortalecimiento y la plena participación ciudadana en convivencia pacífica y en armonía


con la naturaleza, sin comprometer y garantizando la calidad de vida de las generaciones futuras,
contemplando una gestión global de los recursos con el fin de asegurar su durabilidad, permitiendo
conservar nuestro capital natural y cultural, enfocándose hacia la mejora de la calidad de vida de todos
los ciudadanos de la Tierra, sin aumentar el uso de recursos naturales más allá de la capacidad del
ambiente de proporcionarlos indefinidamente.

Requiere por tanto la comprensión de que la inacción tiene consecuencias y que nosotros debemos
encontrar formas innovadoras de influenciar en las conductas individuales.

Se trata de tomar acción, de cambiar políticas y prácticas en todos los niveles, desde el ámbito
individual hasta el internacional.
3. El mercado de bienes y servicios ambientales
La Cumbre de Río 92 constituyó un importante espacio en donde se reconoció al
mercado de los bienes y servicios ambientales, como una de las estrategias más
adecuadas para alcanzar objetivos de conservación y desarrollo sostenible.

A partir de ese año, el análisis del tema ha pasado de ser un esfuerzo académico por
desarrollar métodos racionalistas de valoración de servicios ambientales, hacia la
búsqueda de mecanismos prácticos que permitan la transacción de un servicio
ambiental, aún sin ser posible la internalización de todos los costos de conservación del
recurso que presta ese servicio.

Pero, ¿Por qué habríamos de pagar por un servicio cuyo patrimonio es colectivo?,
¿Acaso la monetarización del valor de los recursos de la naturaleza son una respuesta a
la necesidad de manejarlos sosteniblemente?

Las respuestas pueden ser múltiples y en ellas siempre estará presente un dilema ético,
legal y conservacionista.

En todo caso, hoy en día ante los desafíos ambientales a los cuales nos enfrentamos, se
discute la importancia de conservar los recursos naturales, sea cual fuere la motivación
mayor para hacerlo; sea ésta por el valor intrínseco que encierra la vida en todas sus
formas, así como por el valor práctico que representan para el ser humano esos recursos
y esos servicios.
Pero ¿Qué son los bienes y servicios ambientales?
Los servicios ambientales son los recursos tangibles utilizados por el ser humano como
insumos en la producción o en el consumo final y que se gastan y transforman en el
proceso, los bienes ambientales tienen como principal característica que no se gastan y
no se transforman en el proceso, pero generan indirectamente utilidad al consumidor.

Todo actor social que es propietario y/o utiliza los recursos naturales renovables o no
renovables puede constituirse en un oferente de servicios ambientales, igualmente que
todos los seres humanos son demandantes de estos servicios para su propio bienestar.

En términos generales los bienes, servicios e impactos ambientales tienen un punto en


común, consistente en medir los beneficios ambientales por lo que realmente la gente
desea ese beneficio, y ese deseo se expresa por lo que la gente está dispuesta a pagar
por dicho beneficio.

De igual manera, los costes asociados a un daño ambiental se miden por lo que a la
gente le disgusta ese daño ambiental, y ese daño se expresa por lo que la gente estaría
dispuesta a aceptar como compensación por dicho daño.

El principal problema asociado a este enfoque está en la falta de existencia de mercados


reales para la mayor parte de los beneficios y costes ambientales, lo cual se aborda
mediante métodos indirectos de mercado o creando mercados artificiales. La Economía
Ambiental puede aportar en este sentido.
4. Aportes de la economía ambiental al
mercado de bienes y servicios ambientales
Cuando se habla de economía del medio ambiente o de economía ambiental, se
expresa la voluntad cierta de llevar el análisis económico a temas que se extienden más
allá del que ha venido siendo su campo de aplicación corriente.

Rara vez se puntualiza que la noción de medio ambiente viene definida así por
contraposición a ese campo de estudio corriente, como rara vez se ha reflexionado
sobre las limitaciones que plantea el arsenal teórico de la economía estándar y sus
posibles ampliaciones para convertir ese medio ambiente en campo de estudio
ordinario.

La economía ambiental aborda los problemas de gestión de la naturaleza como


externalidades a valorar desde el instrumental analítico de la economía, que razona en
términos de precios, costes y beneficios reales o simulados.

Considera que el origen de los problemas medioambientales es la falta de precios de los


recursos naturales, por lo que propone imputar valores monetarios a las externalidades
medioambientales y recursos no renovables, de manera tal que puedan incluirse en el
análisis coste – beneficio para decidir sobre la rentabilidad de su eliminación o
conservación.
5. Valoración económica de bienes y servicios
ambientales
El uso inadecuado de la base de bienes y servicios ambientales y su creciente degradación es el resultado de la
actividad de miles de individuos actuando descentralizadamente en diversos puntos del país ya haciendo usos
de diversos recursos.
Esto conlleva generalmente a la tendencia de sobreexplotación, toda vez que existen relaciones de precio-costo
o costo-beneficio que incentivan el uso por sobre sus rendimientos máximos sostenidos y su sobreexplotación
comercial.
Surge, por tanto, la necesidad de conocer los costos ambientales de tales procesos, a fin de diseñar los
mecanismos de regulación e incentivos apropiados y contar con sus valores económicos a fin de corregir los
indicadores correspondientes.
De igual manera, se requiere conocer los beneficios que la sociedad atribuye a mejorar la calidad ambiental y
los costos que los distintos niveles de intervención implican en el desempeño de los bienes y servicios
ambientales.
En tal sentido la valoración es importante en la búsqueda de un desarrollo sostenible, debido a que en términos
económicos el usuario de los recursos naturales tenderá a no tratarlo como un bien gratuito; esto debido, a que
su objetivo será el mantenimiento del flujo de beneficios provenientes de los bienes y servicios proveídos por
ellos.
En otras palabras, el usuario racional de estos recursos tenderá a prevenir la depreciación innecesaria del
patrimonio materia prima e internalizarlo en la contabilidad empresarial y nacional.
La existencia de infinitas situaciones reales en las que se hace necesaria la valoración económica ambiental
trae consigo que los profesionales de la economía hayan desarrollado una serie de métodos o técnicas que
permitan abordar estos problemas y cuantificar preferencias en ausencia de un mercado que indique precios y
cantidades.
Las técnicas habitualmente aplicadas en la valoración de externalidades, bienes públicos o bienes de no
mercado en general, provienen de la tradición de la economía del bienestar.
Participan, obviamente, de las limitaciones y ventajas comunes a tal tradición, que han sido discutidas por
numerosos autores.
Dentro de las posibilidades que ofrece la economía ambiental para valorar los bienes y servicios ambientales, el
análisis económico se apoya en las relaciones existentes entre ellos. Se destacan: método de valoración
contingente, método de precios hedónicos, método de análisis costo-beneficio y el método del coste de viaje,
además de otros métodos que también arrojan información para la valoración económica ambiental.
6. Métodos de valoración económica
ambiental

Método de valoración contingente

El método de valoración contingente es una de las


técnicas para estimar el valor de bienes para los que no
existe mercado, o sea, trata de simular un mercado
mediante la aplicación de encuestas a los consumidores
potenciales, preguntándoles la máxima cantidad de
dinero que pagarían por el bien si tuvieran que
comprarlo.
Método de costo del viaje
El método de costo del viaje es uno de los más utilizados para valorar bienes y
servicios turísticos o recursos escénicos.

Mediante encuestas y estimaciones de costo de traslado del lugar de origen al


lugar turístico (parque, playas, montañas, etc.) se determinan los costos
incurridos por los visitantes según distancia, medio de transporte y condiciones
de uso.

Las encuestas permiten identificar características socioeconómicas de los


entrevistados, lugar de origen, días asignados al uso del lugar (incluyendo
tiempo de viaje) e ingresos dejados ganar.

Con la información recogida se determina el excedente (beneficio) obtenido con


los costos incurridos y este se toma como representante del valor natural o
servicio ambiental.

El punto de partida de esta metodología, consiste en analizar las relaciones


existentes entre el consumo de un bien ambiental y el mercado de un bien
privado (el viaje).
Método de los precios hedónicos
El método de los precios hedónicos se basa en determinar los precios implícitos de
ciertas características de una propiedad que determinan su valor.

Este generalmente se le atribuye a las viviendas donde la consideración de diversas


variables (tamaño, ubicación, tipo de construcción, etc.), permite determinar el
diferencial de precios con propiedad similares en otras localidades y puede constituir
una buena aproximación al valor del entorno o calidad ambiental.

La idea central que se enmarca con relación a este método gira en torno a la
composición de los bienes por una serie de atributos que traen consigo que su precio
sea en función de los atributos individuales que posee el bien puesto que cuando
compramos un bien, realmente compramos u conjunto de atributos y calidades que no
pueden adquirirse por separado, ya que para ellos no existe un mercado independiente.

Con esta técnica se trata de determinar, mediante procedimientos estadísticos, qué


parte del precio de una propiedad es debida a la situación ambiental de la zona en que
se encuentra ubicada el objetivo de inferir cuánto está dispuesta la gente a pagar por
un bien ambiental.
Método de análisis costo beneficio

En el análisis costo beneficio se quiere valorar monetariamente bienes que no están en


el mercado como el aire, el agua, la biodiversidad, etc. La calidad del método de la
disposición a pagar para valorar estos bienes dependerá del nivel de información de la
gente, así como de las posibilidades reales de pagar que influyen al momento de dar
valores monetarios a bienes que por naturaleza no los tienen.(92)

El método del análisis costo beneficio, íntimamente ligado desde su nacimiento al


análisis de proyectos de inversión, ha sido utilizado con frecuencia, en estudios de
determinadas actuaciones sobre el medio ambiente.

Aunque los costes y beneficios ambientales no son los únicos que presentan un
problema de inclusión en el análisis de proyectos, el método del análisis costo beneficio
exige la traducción a términos monetarios de los mencionados beneficios y costes,
utilizando para ello técnicas de valoración monetaria. (93)

Las dudas respecto al análisis de este método como criterio de decisión económica no se
dan solamente en relación a las técnicas de valoración sino que afectan a las bases
conceptuales del método, como guía de las políticas medioambientales.
Bibliografía
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https://www.gestiopolis.com/valoracion-economica-de-bienes-y-servicios-ambientales/

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