Integrantes:
Jorge Steven Reina Arroyo
Brayan Alexis Quiñonez Lemos
Geografía Económica
Cuando hablamos de geografía económica podemos decir que nos permite
comprender cómo el espacio ha sido importante en la evolución de la producción a
lo largo de la historia, impactando directamente en las actividades de los sectores
primario, secundario y terciario. La geografía económica nos ayuda a diseñar
políticas públicas más efectivas para promover el desarrollo económico y mejorar
la calidad de vida de las poblaciones. Por ejemplo, al identificar las
potencialidades y limitaciones de cada región, es posible orientar las inversiones
hacia sectores estratégicos y promover su económica.
El sector primario incluye actividades como la agricultura, la pesca y la minería,
que están influenciadas por características geográficas. Según Méndez (1997), la
geografía económica estudia las interrelaciones entre la actividad económica y el
espacio. En este contexto, la localización geográfica y los recursos naturales
disponibles han sido cruciales para determinar qué tipos de actividades se
desarrollan en un área específica.
Las zonas con suelos fértiles o con acceso a recursos como el agua han
favorecido el desarrollo de la agricultura. Por ejemplo, las regiones con suelos
fértiles y climas favorables para la agricultura se convirtieron en grandes centros
de producción agrícola. El espacio geográfico no solo influenció qué tipo de
productos podían ser cultivados o explotados, sino también las técnicas de
producción utilizadas y la organización social y económica alrededor de dichas
actividades.
La transición al sector secundario
Podemos decir que con la llegada de la Revolución Industrial la geografía
economía cobra sentido, dándole lugar a un auge del sector secundario, enfocado
en la industria y la manufactura. El surgimiento de las fábricas y centros
industriales demandaba grandes concentraciones de mano de obra, provocó
migraciones masivas desde áreas rurales hacia los centros urbanos.
Aquí es donde la geografía económica se vuelve crucial para entender los
patrones de industrialización, pues nos permite comprender cómo ciertas regiones
tuvieron un gran desarrollo industrial mientras que otras quedaron rezagadas. Las
redes de transporte, como los ferrocarriles, también jugaron un papel clave en la
ubicación de las industrias, facilitando el movimiento de materias primas. Las
decisiones sobre dónde ubicar una fábrica dependían de una variedad de factores
geográficos, como la proximidad a fuentes de energía, la disponibilidad de mano
de obra, y el acceso a mercados.
El ascenso del sector terciario
Con el tiempo el sector terciario, que incluye la prestación de servicios, ha
llegado a dominar las economías más avanzadas. En este caso, la geografía
económica ayuda a entender cómo los cambios en la tecnología y la globalización
han permitido que las actividades relacionadas con los servicios se descentralicen,
al tiempo que las áreas urbanas siguen siendo núcleos clave para la economía
global. Estas áreas se caracterizan por la concentración de servicios, como
comercio, salud, educación y turismo, que han transformado aún más la estructura
espacial de las economías.
La geografía económica contribuye a entender cómo la población activa ha
pasado de enfocarse en actividades agrícolas a la producción y a la
prestación de servicios. Este cambio ha estado impulsado por factores como la
urbanización, la industrialización y la globalización. A medida que las economías
se desarrollaron, las personas migraron de las áreas rurales a las ciudades en
busca de empleo en la industria, y más recientemente el sector terciario ha
absorbido a gran parte de la fuerza laboral.
La geografía económica nos permite entender cómo la evolución de la
producción ha transformado el trabajo humano a lo largo del tiempo. En las
sociedades agrarias, el trabajo estaba principalmente relacionado con labores
agrícolas, que eran estacionales y dependían del uso extensivo del suelo. Con la
industrialización, el trabajo se transformó, volviéndose más especializado y
dependiente de la tecnología. En las últimas décadas, la economía orientada a los
servicios ha provocado otro cambio en el perfil del trabajador, destacando
habilidades cognitivas, creatividad y adaptabilidad. La geografía económica nos
ayuda a entender cómo estos cambios afectan la distribución espacial de
ocupaciones y la movilidad de la población.