LA FELICIDAD Y EL SENTIDO DE LA VIDA
La felicidad planteamiento
La felicidad es aquello a lo que todos aspiramos, aun sin saberlo, por el mero hecho de
vivir. La felicidad es a las personas lo que la perfección es a los entes. Se presentan por si
dos expectativas: una exterior y objetiva.
La vida lograda exige la plenitud de desarrollo de todas las dimensiones humanas, la
armonía del alma, y esta, considera desde fuera, se consigue si hay un fin, un objeto que
unifique los afanes, tendencias y amores de la persona, y que de unidad y dirección a su
conducta. La felicidad es el fin del hombre. La felicidad seria, pues, el bien
incondicionado.
Los clásicos nunca vacilaron en decir que un bien semejante solo podía ser el Bien
Absoluto, es decir, Dios.
La felicidad consiste en la posesión de un conjunto de bienes que significan para el
hombre plenitud y perfección: entonces ¿Qué bienes hacen feliz al hombre? Para hacerse
cargo de todo el alcance de la cuestión de la felicidad es precioso ver las cosas desde
dentro de nosotros mismos, de una manera más vital y práctica, experimental. Somos
felices en la medida en que alcanzamos aquello a lo que aspiramos. El problema es que
muchas veces eso no se consigue, porque queremos quizá demasiadas cosas. La
felicidad parece tener entonces un carácter bifronte: constituye el móvil de todos nuestros
actos, pero nunca terminamos de alcanzarla del todo.
La felicidad es algo que se busca, pero, ¿se puede lograr, se puede encontrar, nos esta
proporcionada?, ¿Cómo ser feliz? De ahí surgen las preguntas acerca del sentido de la
vida. ¿Qué vida merece la pena ser vivida? ¿merece, en general, la pena vivir?
En la vida humana lo más alto no se sostiene sin lo mas bajo, hay unas condiciones
mínimas que tienen que cumplirse. La felicidad consiste, radicalmente en la liberación del
mal. El punto de partida para la consideración de la felicidad humana es la limitación
natural del hombre, temporal, física, moral. La felicidad tiene cierto carácter de meta o fin,
a alcanzar desde la inevitable experiencia de la limitación, cuya serena aceptación es la
primera condición para no echar a perder la dicha que dentro de ella puede conseguirse.
Aquí vamos a tratar de la felicidad como alcanzamiento y celebración del bien.
Los elementos de la vida buena
La vida buena era para los clásicos, la que contiene y posee los bienes mas preciados. La
vida buena incluye en primer lugar el bienestar, es decir, estar bien. La calidad de vida
necesaria para la felicidad. Sin embargo, los bienes que hacen feliz al hombre no son
solos los útiles, los que se definen por servir para algo, sino también, y, sobre todo,
aquellos que son dignos de ser amados por si mismos, porque son de por si valiosos y
bellos. El saber y la virtud, la felicidad no esta tanto en el orden del tener, como en el del
ser. Ser virtuoso es el modo de crecer y llegar a la plenitud humana.
En el modo de ser acorde con la persona es ser con otros, y el modo mas intenso de vivir
lo común es el amor. Tener a quien amar y amarle efectivamente, hasta hacerle feliz. La
vida humana no merece la pena de ser vivida si queda inédita o truncada la radical
capacidad de amar que el hombre tiene, pues en aquella hay tanto de felicidad como haya
de amor. Hay que recordad que lo mas profundo y elevado del hombre esta en su interior,
la plenitud humana lleva consigo riqueza de espíritu, paz y armonía del alma, serenidad.
La felicidad como vivencia y expectativa
Ser feliz quiere decir primariamente ir a ser feliz puesto que, si ya se es feliz, es que se va
a seguir siéndolo. Es más importante la anticipación que la felicidad actual: si soy feliz,
pero veo que voy a dejar de serlo, estoy mas lejos de la felicidad que si no soy feliz, pero
siento que voy a serlo. Uno es feliz cuando disfruta con lo que tiene, y con lo que aún no
tiene, pero espera. En la esperanza se vive por anticipado ese disfrute, nace la alegría.
Si ser feliz consiste en realizar lo que pretendemos, para lograrlo es preciso tener
imaginación, y después atrevimiento para querer soñar. La imaginación funciona como un
bosquejo de la felicidad. Por eso los principales obstáculos para la felicidad son el temor y
la falta de imaginación. Si no somos justamente aquello que estamos haciendo, que
estamos viviendo, no podemos decir que somos felices. La felicidad no es un sentimiento,
ni un placer, ni un estado, sino una condición de la persona misma.
Por eso se puede ser feliz en medio de bastante sufrimiento, y a la inversa se puede ser
infeliz en medio del bienestar, de los placeres, de lo favorable. Hay el peligro de no ver la
felicidad por tener malestares, sufrimientos reales, y aun así ser feliz; y a la inversa, a
menudo se buscan placeres, éxitos, bienestar, dejando en hueco el fondo de la vida, y
entonces la felicidad se escapa.
La felicidad nace de la conformidad intima entre lo que se quiere y lo que se vive.
Hacemos miles de cosas triviales y que no tienen que ver con la felicidad, pero si somos
felices, esas ocupaciones quedan transfiguradas y adquieren una especie de aureola. La
felicidad exige una conformidad íntima con nuestra condición. Una cotidianidad profunda
es la formula mas probable de felicidad. Asumir la propia condición a la vez que uno se
esfuerza por lograr en ella la excelencia es condición necesaria de la felicidad.
La vida como tarea
La madurez consiste en conocer, asumir y recorrer la distancia que separa el ideal de su
realización. Un buen proyecto vital y una vida bien planteada son aquellos que se
articulan desde convicciones que conforman la conducta a largo plazo, con vistas al fin
que se pretende, y que orientan la dirección de la vida, dándole sentido. Vivir es lo difícil,
porque es tarea de cada quien, pero para todos es algo nuevo pues nunca lo hicimos
antes. La realización de los proyectos asume la forma de una tarea o trabajo que hay que
realizar. La tarea de alcanzar la felicidad. Tiene la estructura de la esperanza, pues se
funda en la expectativa de alcanzar en el futuro el bien amado arduo. En esa tara se
distinguen varios elementos fundamentales.
1. La ilusión la podemos definir como la realización anticipada de nuestros deseos y
proyectos. La ilusión proporciona optimismo, y nos impulsa hacia adelante.
2. Un encargo inicial, una misión que nos sea encomendada. Quien encarga es la
verdad encontrada, puesta en boca de aquel que la tiene. Los proyectos vitales
son muchas veces fruto de una llamada que alguien nos hace para que los
asumamos: la vida humana no se construye en solitario
3. La realización de los ideales es trabajosa y esforzada. Los recursos siempre
resultan escasos para la tarea que queremos llevar a cabo. Surge así la necesidad
de una ayuda acompañante.
4. Toda tarea humana encuentra dificultades y conlleva riesgos.
5. Arrostrar todas las dificultades, eludir a los adversarios y perseverar en el esfuerzo
se justifica porque el bien futuro que pretendo no es para mi solo. La plenitud de la
tarea es que su futuro repercuta en otros, que mi esfuerzo se perpetue en forma
de don y beneficio para los demás.
El sentido de la vida
La percepción de la trayectoria satisfactoria o insatisfactoria de nuestra vida. Descubrir el
sentido de la propia vida es alcanzar a ver a donde lleva, tener una percepción de su
orientación general y su destino final. La vida tiene sentido cuando tenemos una tarea que
cumplir en ella. El sentido de la vida no se identifica con la felicidad, pero es condición de
ella, pero cuando falta, cuando los proyectos se han roto, comienza la penosa tarea de
encontrar un motivo para la dura tarea de vivir.
Hoy ese sentido aparece muchas veces como algo problemático y de ninguna manera
evidente, pues hay una fuerte crisis de los proyectos vitales: faltan convicciones, no hay
verdades grandes y la desgana pues no se encuentran razones para arriesgar la inestable
seguridad que se posee, decae la magnanimidad de los fines, los ideales no son
suficientemente valiosos para justificar las dificultades que conlleva ponerlos en práctica,
etc.
¿Qué hacer si no se encuentra sentido? Una posibilidad es la atomización de la vida,
reduciendo la felicidad a los placeres o éxitos. La persona que no encuentra sentido a su
vida y la llena de placeres o de éxitos como equivalentes deja introducirse la falsedad en
su vida. La otra posibilidad es reconocer con sinceridad la pérdida de sentido: eso es el
nihilismo.
Se es hombre cuando se tiene saber teórico y capacidad practica para responder a estas
tres preguntas ¿Por qué estoy aquí? ¿Por qué existo? ¿Qué debo hacer? De otro modo
se pierde el tiempo.
Las acciones lúdicas
Lo mas feliz es llegar a un lugar largamente deseado, y no tener que ir a ningún otro:
entonces se puede descansar, porque no hay tareas pendientes. La felicidad se alcanza
en la medida en que la terminación de la tarea que nos habíamos puesto se continua en
la región de tiempo que viene después. Los clásicos le llamaban EL OSIO.
La felicidad sería la contemplación amorosa de lo que amamos. Al ocio hoy le podemos
llamar acciones lúdicas. Celebrar la plenitud alcanzada.
1. Las acciones lúdicas permanecen a aquellas que contienen el fin dentro de si
mismas. Por eso proceden de lo inmaterial que hay en el hombre. Son acciones
que hacemos porque nos gustan.
2. La acción lúdica tiene lugar en un tiempo distinto al ordinario. El tiempo de las
acciones lúdicas esta separando del tiempo. La felicidad tiene carácter festivo, y
no se puede vivir mas que de modo festivo.
3. Las acciones lúdicas incluyen todas las que tienen que ver con la risa, la alegría, la
broma y lo cómico. Reírse es ser feliz por un momento. En la región de lo lúdico,
en la cual somos felices por haber alcanzado el fin y la plenitud.
4. El hombre para ser feliz, necesita jugar.
La felicidad y el destino
Darse a uno mismo es el modo mas intenso de amar. Darse exige un destinatario: alguien
que reciba el don, sobre todo si el don soy yo mismo. El destino de la persona es otra
persona. Ser feliz, es destinarse a la persona amada: lo que se necesita para conseguir la
felicidad, no es una vida cómoda, sino un corazón enamorado. Salta enseguida a la vista
que la muerte señala la barrera que termina con ese destinarse mutuo de las personas
humanas. Así aparece de nuevo una pretensión humana sin la cual el problema de la
felicidad quedaría en ultimo termino sin resolver: la necesidad de eternidad.
El hombre desea dejar atrás el tiempo e ir más allá de él, hacia una región donde el amor
y la felicidad no se trunquen, donde queden a salvo de cualquier eventualidad y se hagan
definitivos.
Si el hombre tiene una apertura irrestricta, lo que se corresponde con su libertad
fundamental no es esta o aquella persona humana, sino el Ser Absoluto. Dios es la
suprema felicidad del hombre pues es en El dónde se colma plenamente el anhelo que
marca la vida de todos los hombres. La respuesta que se de al problema de la felicidad y
el sentido de la vida esta, en ultimo termino, intensamente condicionada por la cuestión de
más allá de esta vida, del destino.
Distintos modelos de felicidad
Respuestas y modelos que se suelen dar sobre ella. Es importante tener en cuenta que
en las personas singulares estas actitudes no se dan en estado puro, como aquí se
describen, sino mezcladas unas con otras.
1. El nihilismo
Nihilismo practico que afirma que la vida carece de sentido. Para los nihilistas la
felicidad no es posible, no existe. Es inútil buscarla, porque nunca se encuentra.
El nihilismo lleva consigo la vivencia de la nada. La vivencia de que no hay nadie
que sea termino de mi manifestación, interlocutor de mi dialogo de mi dialogo y
receptor de mi don. La voluntad es afirmación del otro o inclinación hacia otro.
2. La desesperación:
Es el grado extremo de nihilismo practico. Quienes la adoptan tienen una
indigestión de dolor. El Des-Esperado es el que ha dejado de esperar, aquel para
quien el futuro no depara bien alguno. Hay muchas formas de desesperación y
algunas de ellas conducen a la locura, los desequilibrados, los depresivos, los
desgraciados y en general, los profundamente infelices forman parte de la familia
de los desesperados y de aquellos que tratan de eludir la vida misma, porque vivir
es una verdad que no soportan.
3. El fatalismo:
Para el fatalista el hombre no es dueño de su destino. En el fanatismo la libertad
queda deprimida ante la irracionalidad: necesidad ciega e irreductible, frente a la
cual yo no soy dueño de destinarme a nadie. Es ese destino impersonal y ciego
quien decide por mí de una forma mecánica e inexorable. La suerte toma forma
aquí, esto significa adoptar una actitud pesimista, pues las cosas no pueden
cambiar, son inevitables.
4. El absurdo:
El absurdo es la vivencia del sinsentido. Para el cual la vida es una representación
teatral, hipócrita y falsa, sin lógica, pues el sistema social obliga al hombre a
comportarse de una manera que a el le resulta absurda, carente de toda finalidad.
5. El cinismo:
El cínico finge interesarse de verdad por una persona y en realidad solo busca
obtener verdaderamente una utilidad de ella. El cinismo es una degeneración del
interés, y se transforma en hipocresía. El cinismo radical puede convertirse en un
escepticismo burlón. El cínico autentico, en el fondo, es trágico y nihilista, y acepta
el absurdo, pero hacia fuera y de momento juega el papel que le corresponde en
cada caso, aunque lo hace como una ficción que en el fondo no es real y que, por
tanto, carece de sentido. El cínico desconoce la autoridad, pues carece de mundo
interior.
6. El pesimismo o escepticismo practico:
Existe un nihilismo light, este postula que el esfuerzo por conseguir bienes arduos
se salda siempre con el fracaso, y por tanto no merece la pena, es preferible
resignarse. El desengaño produce la convicción de que la falsedad se alberga en
el propio interior de la verdad: lo que parece verdadero, en realidad este hueco. La
amargura es un desengaño resentido, un enfado radical con lo variable de las
cosas. El pesimista en sentido estricto, es el que piensa que el fracaso acompaña
necesariamente de la vida de la persona individual: piensa que el destino de lo
finito es fracasar, pasar, que al final nada queda.
7. Contrapunto: la afirmación eufórica de la vida y la ebriedad
El nihilismo es una experiencia amarga, en la que el hombre es profundamente
infeliz, y de la que por naturaleza trata de escapar. Para salir de la postración
anímica se busca entonces un estado de euforia que compense el sentimiento
negativo. Un estado de ebriedad que es un procedimiento de exaltación y
estimación dionisiaca, en el cual el hombre se pone, por así decir, en un cierto
trance de explosión vitalista. Sustituye su falta de alegría por un sucedáneo que,
en realidad, es ajeno a su persona. Su acción suele ir rectamente contra la
facultad que nos levanta las preguntas acerca del sentido de las cosas: la razón.
Sin embargo: No hay domingo sin lunes.
Carpe diem
Aprovecha el momento, disfruta el día. Esta es una expresión de Horacio en el cual se
hace una opuesta por el presente. Lo que suele suceder cuando se adopta esta postura
es que se identifica la felicidad y el sentido de la vida con el placer. La intensidad con que
esta actitud puede ser mantenida es muy variable, pero el conjunto de sus rasgos es
bastante constante:
1. La virtud y el placer se presentan como opuestos. Todo lo placentero es
pecado y lo que no esta prohibido es obligatorio. La bondad moral significa
entonces aburrimiento, y la verdad era libertad, terminar con los tabúes que
nos impiden disfrutar de las cosas buenas, la vida es un manantial del placer,
según decía Nietzsche.
2. Con Rousseau que la naturaleza humana es buena de por si, ya nada malo
saldrá de ti de ahora en adelante, dice también Nietzsche. Hay que dar libre
curso a la fuerza natural de la vida que uno lleva dentro que es de por si
inocente y buena.
3. Lo hegemónico en el hombre es entonces el cuerpo: cuerpo soy, del todo y por
completo. El espíritu se difumina. Todo lo que se refiere al cuerpo se convierte
en extraordinariamente importante. El cuidado del hombre se reduce al
cuidado del cuerpo.
4. Que la vida sea un manantial de placer significa que debo aprovecharla: el
futuro no me interesa, porque me traerá complicaciones: trabajo, vejez,
escasez de dinero, enfermedades y muerte. Debo disfrutar ahora, y todo lo que
pueda.
Los puntos flacos de este planteamiento son:
Es siempre parcial en el sentido de que afecta nada más a una dimensión de la vida, pero
desde ella puede llenarla momentáneamente. Puede tener una gran vivacidad y energía,
pero a la vez se lo siente como constitutivamente insuficiente, pues es algo pasajero y
parcial, es algo que afecta a la vida psíquica más que en el núcleo de la persona misma.
La felicidad, en cambio, afecta a la totalidad de la persona: esta a un nivel mas profundo.
La intensificación de la felicidad no provoca hastío, sino un deseo de que se haga aún
más intensa y honda.
En el carpe diem, hay una traición secreta al valor de la espera. Hay mas felicidad en
esperar bienes futuros que en teneros todos ya. Cuando no hay expectativas, sino solo el
goce de los placeres, y no se espera nada del futuro, comienza entonces la expectativa
de la infelicidad. La felicidad consiste en aprender a esperar.
El carpe diem no es aplicable a la vida profesional, donde impera la lógica de lo serio y de
las tareas a largo plazo. Es, por tanto, un planteamiento incompleto de la vida, pues
tampoco atiende al esfuerzo, al dolor, a la limitación y la enfermedad humanas, ante lo
que está amenazando de fatalismo.
La postura pragmática: el interés
Toda la felicidad que consiga será a base de cuidar de sus propios intereses. Lo
característico de esta mentalidad es la moderación de los objetivos. Estamos ante un
modo de ver la vida que pone como fin y valor primero yo mismo y mis intereses. En
conclusión: el hombre tiene un solo fin, que es el mismo. Todas las acciones se supeditan
ese objetivo. No se trata tanto de un egoísmo puro y duro, como de buscar solo lo
conveniente y útil para mí.
La postura contemporánea: el bienestar
Zona gris: porque han identificado la felicidad con lo que es solo su requisito previo: el
bienestar, la identificación de la felicidad con el bienestar ha ido adquiriendo un desarrollo,
difusión y vigencia en nuestra época, sin proporción con la calidad intelectual de esta
interpretación, en todo caso, es esencial para comprender la época en que vivimos. Pero
¿Cómo se ha producido esto? Con el desarrollo tecnológico y material, hay que buscar la
felicidad del mayor numero, la mayor cantidad de placer y el mínimo de dolor, y que los
dolores sean transitorios y pasen pronto. Esto es lo que aproximadamente opina el mundo
actual. Esta mentalidad tiene dos rasgos: identifica la felicidad, no tanto con el placer e
identifica lo bueno con lo útil y así la utilidad para a ser el valor que define las cosas y a
las personas.
El poder del dinero
El afán del poder y la ley del mas fuerte.
Sexualidad, matrimonio y familia
Las dimensiones de la sexualidad humana
La sexualidad humana es una bella, compleja y delicada realidad personal. La tesis de
este capítulo consiste en decir que hay muchas fórmulas sexuales para cambiar y
combinar esas cuatro piezas, pero sólo una de ellas es la más natural y armónica: aquella
según la cual la sexualidad resulta más perfecta porque en ella los cuatro elementos
están en su sitio. Esa fórmula es la familia de fundación matrimonial. Las cuatro piezas
son: la primera es la diferencia de los sexos, la segunda es la atracción mutua entre ellos,
la tercera es la dimensión comunitaria y social que inevitablemente tiene esa unión. La
cuarta está cifrado en la investigación de la libertad y el amor en la relaciones entre
ambos.
Ser varón y ser mujer
Esto no es más que un modo de ser. Los caracteres diferenciales entre los hombres y las
mujeres radica en el género como una determinada configuración, cromosómica, y por
tanto genética. Una diferenciación de los órganos corporales se encuentra situada,
destinados a uno de los tipos de reproducción existentes en la escala zoológica: la sexual.
El sexo es una forma biológica de reproducción de las especies, que conlleva unas
funciones biológicas, diferente segundo sexos, en la procreación, gestación y
alimentación de las crías. Modula también la psicología y la vida intelectual: los varones y
las mujeres tenemos diferencias que afectan el modo de ser, de pensar, de comportarse,
de ver las cosas, de estar en el mundo. La diversidad es el origen de un enriquecimiento
mutuo. Según la condición que uno tenga de varón o mujer su influencia en el ámbito de
la relación humana tendrá hacer de un modo u otro. Esta influencia se le puede llamar
género. El conjunto de dimensiones abarcadas por el género no es de ningún modo
menor, pues influye Decisivamente en la propia identidad que tiene cada persona, en las
funciones y costumbres que esta identidad lleva consigo, según los distintos géneros. La
armonía de los sexos no se Restringe al ámbito de la vida sexual, sino que es una
verdadera necesidad de comunicación y de entendimiento entre los dos mitades de la
humanidad. La realidad humana, en su conjunto, efectuada, es decir, está modelada en
femenino o masculino. Y lo sexuado es algo mucho más rico, amplio y complejo que lo
meramente sexual.
Atracción y donación: el sentido humano de la sexualidad.
La diferencia entre varón y la mujer es complementaria y recíproca: se establece como
referencia del uno hacia el otro. Masculino y femenino, entonces, tienden a unirse. Como
el hombre es persona, a la vez cuerpo y espíritu, la cuarta pieza de la sexualidad es
completamente inseparable del carácter libre y amoroso que define a la persona humana.
La atracción humana de lo masculino y lo femenino es atracción sexual entre personas
libres y capaces llamar. Es por sí mismo buena. La sexualidad es aquella dimensión
humana en virtud de la cual la persona es capaz de una donación interpersonal
específica. Está bien una capacidad física y psíquica de qué dos personas se unan, se
den la una a la otra, se distinguen recíprocamente. Incluye la entrega corporal. Un amor
especial. Fuera de ese amor deja de ser algo bello y bueno, y se convierte en algo en
simplemente útil, cuyo sentido y significado propios pueden acabar desapareciendo. Ser
hombre o mujer son modos de ser, pero también un impulso sensible, un deseo biológico
orgánico. Si se acoge el Amor y sus actos de una forma específica. Con el amor puede
lograrse la armonía del alma al integrar el impulso sexual con el resto de las dimensiones
humanas. El modo de conseguirlo es que se encargue de ello la voluntad amorosa, y que
exprese el amor y sus actos de manera nueva, sirviéndose de la sexualidad, elevando la
nivel de los sentimientos y la inteligencia, humanizándola. Así es como la atracción mutua
y la libertad personal, se encuentran su mejor encaje, cuando no separan. La sexualidad
aislada de la inteligencia se deshumaniza, y deshumaniza al hombre mismo, atándonos a
unos deseos que no tienen nada de libre en cuanto que le arrastran.
El eros y el enamoramiento
También llamado amor especial: eros. Eros ese estado que llamamos estar enamorado,
o, si se prefiere, la clase de amor en el que los enamorados están. Encontrar de repente
una persona que es bella y amable como ninguna, y a la vez, precisamente por ello,
alguien sin que nuestra felicidad se presenta como imposible. Enamorarse sentir una
mera atracción física no son en absoluto lo mismo. El eros hace que un hombre desea
realmente no una mujer, sino una mujer en particular. De forma misteriosa, pero
indiscutible, el enamorado quiere a la amada encimismo, no el placer que pueda
proporcionarle, la dirección de Libros es hacia la persona concreta. Es un contemplativo
del amor. Lo decisivo del eros es que la forma de la relación interpersonal en la cual la
sexualidad adquiere su sentido. La peculiaridad veleros deviene de ser un amor dádiva,
que, sin dejar de serlo se transforma en amor necesidad. En el ero es una necesidad en
su máxima intensidad vez objeto del modo más intenso como una cosa admirable en sí
misma, algo que es importante mucho más allá de una mera relación con la necesidad del
enamorado. En el enamoramiento hay un contenido y un continente. El contenido es el
encuentro con una persona concreta, única e irrepetible, de la que nos enamoramos. El
continente del enamoramiento es un estado psíquico de modo especial. En primer lugar,
enamorarse es algo que alguno le ocurre sin previo aviso, o sin que uno hubiese dado
cuenta de qué estaba pesando. Enamorarse produce tres sentimientos: conmoción,
alegría y amor. Según Ortega el enamorarse es como una alteración psicológica de la
atención. La alegría nos hace sentir felices. Enamorarse es una forma muy alta de ser
feliz, quizá la más plena. La felicidad proviene de descubrir que el sentido de nuestra
existencia en la afirmación del otro y nuestra unión con él. El amor mismo, que ha surgido
del encuentro amoroso, y que invita a realizarlo en forma de tarea que llena la vida de los
enamorados. Es preciso que al encuentro y a la conmoción iniciales de suceder una
primera fase de aproximación y conocimiento. Comienza entonces la segunda fase, de
prueba, en la que los enamorados no quieren separarse. Para eso necesitan conocerse y
quererse de un modo seguro, que les permita pasar a la tercera fase del enamoramiento:
la fundación de la unión conyugal.
El amor conyugal, sus notas y su realización.
Las dos notas esenciales que contiene desde el inicio con la exclusividad y la
perpetuidad. Los enamorados sienten una invitación a inclinación a vivir una grafía
común. No es algo ya realizado, sino por realizar. Es un proyecto que ha de ser vivido,
pero que no se cumple necesariamente: depende, como todo desarrollo humano, de la
voluntad de los amantes. Se trata de un amor dentro del cual está alojado la sexualidad.
Lo que distingue el amor conyugal de cualquier otro amor entre personas eso específico
carácter de complementariedad sexual. Es un amor que ama a la otra persona, como tal,
por ser quien es, a través de su sexualidad; y se da en tanto el otro corresponde de la
misma manera con la donación de la propia persona y de la propia y complementarios
sexualidad. La exclusividad. La donación de uno mismo de la propia sexualidad sólo
pueden tener un destinatario. La persona no puede partirse: o será entera la mato o no
será, o se enamora ella misma de alguien concreto y singular, o no se enamora, o
corresponde de verdad o no corresponde, o se le tiene el otro entero o no se lo tiene. La
perpetuidad de fondo no es nada más que la exclusividad a lo largo del tiempo. En el
amor conyugal, la perspectiva simultánea y la sucesivas son dos caras de la misma
moneda. La única manera de amar con amor exclusivo alguien es no amor a nadie más
con ese amor exclusivo. Entregarse de todo significa entregarse una sola vez, a una sola
persona y guardar todo para ella. Sólo el amor exclusivo y perpetuo es un amor total, y
sólo el Amor Total llena de verdad a la persona. Si no es entero, las fisuras lo agrietan
enseguida. La exclusividad de perpetuidad vienen dadas también por las consecuencias
de la unión conyugal, que son los hijos.
El modo de realizar la exclusividad y perpetuidad dista es preciso edificar el amor
conyugal sobre la voluntad, y no sobre el sexo solamente y el sentimiento afectivo. La
vida sexual es sólo una parte del amor conyugal. Cuando comienza a ser satisfactoria, es
porque es desinteresada. El amor, gozo deja de serlo si no se convierte en el amor como
estaría. Si no aprendemos a convivir con quienes amamos, enseguida dejaremos
llamarlos. Donde si cuando este falta, la vida sexual que hay en el ámbito del interés y de
la satisfacción sensible. No contempla sino que busca interesadamente. Pueden compartir
sus cuerpos pero no sus pensamientos y sentimientos interiores.
El matrimonio
El amor conyugal funda la vida común de los amantes al crear una comunidad conyugal.
Teniendo como objetivo la realización de una comunidad conyugal y familiar, de la
condición dialoga y social de la persona, a través de la sexualidad. Ese compromiso y sus
consecuencias son lo que se llama desde siempre el matrimonio. Hoy en día es común
encontrarse con la idea de qué el matrimonio es una formalidad legal, con una firma, con
un pasar por la ventanilla tu crítica de la ley para obtener el permiso o documentos según
el cual ya se pueden tener relaciones sexuales o hijos con honorabilidad social, dentro de
la legalidad. Como si fuese una inscripción en el registro civil y de la fiesta Por sonándose
un estatus jurídico. El matrimonio natural es un compromiso voluntario libre de los
contrayentes mediante el cual deciden quererse y entregarse el uno al otro en el
conyugal, uno con una y para siempre. Una vez que han descubierto el sentido vocacional
de su amor, que les lleva reorganizar su vida y a convertir al otro con el proyecto y la tarea
de la propia biografía, a fundar una vida común, ambos tienen y deben tomar conciencia
libremente la decisión de quererse, porque quieren quererse. Comprenderse, significa
incluso incluir al futuro en el amor presente si la libertad de un hombre se mide por la
calidad de sus vínculos, será más libre quien dispone de sí mismo de la misma manera
más intensa, y esta no es otra que el compromiso que dispone del propio futuro, porque a
uno le da la gana hacerlo así. El acto de expresar el si se le llama alianza matrimonial o
mejor dicho el casamiento o boda. Casarse significa hacer Amor conyugal objeto de la
justicia. Después de casarse, quererse el uno al otro ya no es renunciable sin faltar a la
justicia: el otro se le debe al amor. La ordenación de esa complementariedad natural hacia
la procreación y la fecundidad y hace la comunidad de vida y el amor que en ella se
contiene es el objeto mismo de la alianza matrimonial. Si el si o consentimiento no asume
concientemente la totalidad del amor conyugal, entonces no hay matrimonio. El pacto
matrimonial o consentimiento que funde el matrimonio es el acto de la voluntad por el que
el varón y la mujer serán y aceptan plena, perpetua y exclusivamente, como tales, en todo
cuanto concierne aquella unión de la vida orientada al bien de los esposos y a la
generación y educación integral de los propios hijos.
La fecundidad
La fecundidad puede llegar a colocarse de forma especial como el fin del matrimonio
unión propia del matrimonio supone la entrega del propio cuerpo a una persona del otro
sexo, y a ella le añade la perspectiva de qué puede ser fecunda y nazca un hijo de ella,
porque en ella participa en los mecanismos corporales que están dispuestos naturalmente
para la reproducción. La corporalidad expresa y realiza la unión de intimidades, la
donación completa de las personas. Podemos concluir entonces, que este tipo de unión
es el suyo la realización de una donación de las personas, abierta a la fecundidad. Hay
dos modos de perder este sentido humano de la sexualidad, el primero consiste en la
despoja de la fecundidad y la segunda como modo De ejercer la sexualidad fuera del
eros. La sexualidad se parece a la sonrisa, pero ambas son naturalmente humanas y en
ambas se manifiesta y será la persona. Si no hay amor, la sonrisa y el gesto sexual no
significa lo que naturalmente sol, y por lo tanto, están vacíos: son sólo satisfacción
instintiva. La relación física total sería una mentira si no fuese el signo y el foto de la
donación personal total.
El origen de la persona
Por medio de la actitud benevolente se consigue caer en la cuenta del valor intrínseco de
las cosas del mundo, de qué tienen finalidades propias, entonces no será complicado caer
en la cuenta de lo que verdaderamente humano respecto de la fecundidad es descubrir la
sexualidad como un poder creador instintivo en la propia naturaleza, que provoca una
novedad absoluta. Y esa novedad de la persona humana, cada persona, cada nuevo
nacimiento, que es la aparición de un arriba inédita hasta entonces. Cada hombre existe,
toma su origen, en el ejercicio de la sexualidad por parte de sus padres. La importancia de
la sexualidad está, pues, estrechamente vinculada con la conciencia del carácter único
que tiene la persona. Reclama para su origen una forma misteriosa, y en definitiva
trascendente. La persona no es un simple trozo de naturaleza, es algo más, y su origen
no puede obtenerse y entenderse como completamente inmerso en el meros procesos
naturales por medio de los cuales la materia se multiplica. La conciencia implícita de la
peculiar singularidad humana es innegable. Justamente por eso el origen del hombre
singular había de ser dotado de un carácter misterioso. La sexualidad misma había de ser
considerada como manifestación de la fuerza trascendente. La unión de dos intimidades
se transforma en una reunión de tres: forman en padres de un hijo, una persona nueva,
fruto de su amor. La aparición de una nueva persona humana hay un saldo evidente. La
nueva persona humana se convierte en simple resultado de los gametos, un producto
fisiológico de la gestación. Tal creación se identifica a la persona con su cuerpo. Elijo
paso entonces hacer una especie de consecuencia mecánica y un solo hecho accidental
del proceso reproductivo y embriológico. Si el proceso físico no hubiera funcionado bien
ese material biológico podría ser desechado para esperar tiempos mejores. Sostenemos
qué tal saltos en explicable si en la unión sexual han intervenido fuerzas superiores que
son el verdadero origen de la persona. Es decir, la materia no es una condición de
posibilidad suficiente para explicar el regalo que resulta cada nuevo nacimiento
Familia
El sexo es un instinto que produce una institución; y es positivo y no negativo, noble y no
Ruin, creador y no destructor, porque produce esta institución. Esa institución en la
familia. El matrimonio cumple una doble función: reconocer, proteger y hacer posible y
estable la unión de los esposos y asegurar la supervivencia y crianza de los hijos. Sin
familia, el hombre no es viable, ni siquiera biológicamente. El hombre es un ser familiar
precisamente porque nace y muere indefenso, sin recursos, desprotegido, niño. La familia
es el depósito de los valores que más profunda y permanentemente quedan grabados en
el espíritu de sus miembros mediante la educación. El amor familiar es un amor necesidad
queda la casi totalidad de lo que uno desea y quiere, sobre todo el principio. Una familia
es algo que no puede desaparecer, aunque se quiera.
El hombre como hijo, como padre como madre
Todo hombre es hijo y nunca deja de serlo. Ser hijo es incluso más radical que ser varón
o mujer, porque indica el modo de originarse uno mismo: nacer. La filiación es otra
característica radical de la persona. La filiación significa: ni origen como persona Son
otras personas, dependencia de origen. Ser hijo significa pertenecer a una familia
entendida como una comunidad de personas ligadas por 1 U de origen. Ser padre y
madre; ambas cosas con llevan una dignificación de quienes son, les hace ser más
dignos porque supone haber sido origen de otros seres humanos. Los hijos venerar a los
padres siguiendo una inclinación natural, que lleva a reconocer que el don de la vida lo
han recibido de sus padres. Ese sentimiento los clásicos los llamaban pietas qué significa
reconocer la dignidad de aquellos que son de origen, honrarles y trabajar tratando de
calmar una deuda impagable: la propia existencia. Ambos son modelo en el ser y en el
obrar de los hijos, y les corresponde ayudar a estos. Ambos sustentan el ser de sus hijos
y los mantiene unidos así, como al principio. La tarea de tener hijos es la más creadora de
todas las tareas humanas, porque supone crear otros yos, y esto es un largo y amoroso
trabajo de educación enseñanza, y ayuda.
Tomarse el sexo en serio
La trivialización del sexo
Hay inflación de sexo porque su valor ha disminuido. Estaba incrustado en la intimidad
más recóndito del núcleo familiar, y sólo podía poseerse allí donde habita el misterio del
origen de la vida humana. Hoy, cuando la intimidad está disponible de inmediato, esta
parece haber perdido buena parte de su misterio, y por ello de su valor: mostrar el cuerpo
desnudo parece no ser más importante que rascarse la nariz.
Para llevar a cabo una disección científica, con propósitos, científicos, terapéuticos y
funcionales, según los cuales la actividad sexual es necesaria para la buena salud
psíquica y física de la persona.
Una banalización lúdica
El sexo se elige y la propia identidad sexual se construye a partir de una elección entre
varias opciones, que se presentan como igualmente respetables y definibles, puesto que
nos hemos de imponer a los demás nuestros valores, como tampoco debemos de
censurar opiniones que no querríamos para nosotros
Se busca hoy el sexo seguro.
El eros, según el carpe diem, es algo demasiado serio como para meterlo por medio: es
preferible el sexo Cisneros, pues lo mejor es evitar implicaciones afectivas. No es más
que un simple encuentro ocasional. Tras ese encuentro hay que poder decir: no ha
pasado nada.
El sexo seguro
Ante todo no tiene fecundidad. El amor hoy se dice que se hace, cuando en realidad no se
hace sino que se dice, y el gesto sexual es el modo propio de decirlo, de manifestarlo
como una donación a la persona amada. Supone una violación del sentido humano de
ese acto pues desde el no se toma el amor suficientemente en serio y así resulta muy
difícil escapar de la tentación de someterlo a fines nacidos del interés. La boda se pisa el
umbral de una casa donde aún no sabemos quién es vivirán, empieza una historia que no
sabemos cómo terminará y que deseamos que sea feliz. Allí comienza una aventura: es el
momento solemne del encargo originario de una perpetuar la familia. El sexo seguro por
contraste, parece por completo de fiesta y de la historia posterior: se hace rutinario, pues
no remite más que así mismo
Pareja de relevancia social en la familia
En la relación actual de pareja suele haber tres elementos: una amistad intensificada
comuneros inicial, el sexo seguro y la sustitución del matrimonio como promesa por un
acuerdo temporal mediante el que dos individuos conviven mientras vaya bien las cosas,
al tiempo que mantienen sus proyectos vitales independientes. Si tener hijos es sólo la
consecuencia de una elección libre los hijos dejan de ser un misterio: son algo opcional,
cuyo valor depende de los deseos de la pareja y no del carácter del don de donde toda
persona tiene. Uno de los saldos más nefasto de esta cultura es lo que se ve obligado a
ser cuando falla su seguridad: no se plantea discutir la premisa sobre lo que todo se
apoya. Y se pretende simplemente a justificar lo posible interrupción del hijo que viene en
camino, pues es una opción o deseada, que puede causar un trastorno psicológico. El
problema del aborto responde, en otros casos, a motivaciones dramáticas que no se
tratan. El complemento indispensable de todo ello es un estilo de vida que no quiere
depender de nadie. Se produce una atención predominante hacia los valores
profesionales, y estos últimos inducen el descuido del hogar como ámbito de realización
humana. El modo en el que se vive hoy el amor tiene mucho que ver con la estructuración
de la vida social y laboral sobre valores como el éxito, la inmadurez y la seguridad.
Vivimos en una sociedad que favorece la existencia de parejas y no de familias. Hoy la
crisis por la que atraviesa se debe en un modo de entender la sexualidad que por fuerza
deberá cambiar cuando se experimenten más intensamente las consecuencias negativas
que tiene. Quizá entonces disminuya el ardor aunque proclaman unos valores en los que
empiezan hacer cada vez más difícil sobre todo porque contradicen los sentimientos
naturales y espontáneos de una parte muy importante de los padres, madres e hijos que
han sido, que son y serán en el mundo. Es una crisis que las próximas generaciones
resolverá mucho mejor que nosotros, porque ellos habrán pegado primero las
consecuencias. Lo ideal sería, desde luego, ahorrarles esta terrible experiencia.