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Historia de la Investigación Psíquica

Las aventuras de la Sociedad para la Investigación Psíquica

Francisco Cabrera

Resumen
Comenzar hablando de las investigaciones que se han llevado a cabo sobre los llamados fenómenos
psíquicos sin mencionar a la archiconocida S.P.R (en inglés, Society for Psychical Research) sería una
presunción. El trabajo que presento a continuación ha sido inspirado al traducir un texto de A.C.
Johnson gracias a su obra Psychical Research: Exploring the Supernatural1. Aunque esta obra haya
sido publicada hace 30 años, la información contenida en el mismo nos da una idea de cómo
comenzaron los primeros intentos de acercar los fenómenos psíquicos al mundo científico.

El mismo Johnson especifica ya en su primera parte del libro que cuando los sucesos se
originan a partir de experiencias fuera del contexto común, la ciencia no parece querer acercarse
más de lo oportuno, pues los fenómenos psíquicos han estado considerados durante muchos
años parte de la moda espiritista del pasado siglo.
El primer encuentro de la S.P.R. se llevó a cabo en Londres. Fundada el 20 de febrero
de 1882 por el físico William Barrett y otros eminentes eruditos de Cambridge, y dispuestos a
investigar los fenómenos de esta índole con un espíritu crítico y científico, los componentes de
la misma comenzaron a trabajar reuniendo casos cuya procedencia pudieran contrastar
seriamente, junto a testimonios de buena fe.
Según Johnson, el motor principal de la S.P.R. fue Henry Sidgwick (1838-1900),
entonces Profesor de Filosofía Moral de Cambridge y presidente de la Sociedad entre 1882 y
1885. Sidgwick participó en distintos estudios acerca de los médiums Eusapia Paladino y
Leonore E.S. Piper. En el programa de presentación de la Sociedad, Sidgwick expuso las
siguientes ideas:

“Debemos acumular los hechos y multiplicar las experiencias, no discutir con los
escépticos sobre la verdad de tal o cual hecho aislado, y asentar nuestra convicción sobre la
prueba total que parezca brotar del conjunto... Debemos presentar a los incrédulos el siguiente
dilema: admitir que los fenómenos son inexplicables, al menos para ellos, o acusar a los
investigadores de embusteros, deshonestos, ciegos o desmemoriados, es decir, de padecer
efectos intelectuales y morales sólo compatibles con la imbecilidad total”.2

Como vemos esto de tirarse los trastos a la cabeza entre escépticos radicales y
escépticos razonadores no es reciente...
Más tarde se unió a la aventura F.W.H. Myers (1843-1901), amigo y alumno del
anterior. Luego pasarían personajes como Edmund Gurney (1847-1888), que poseía muy buenas
cualidades para los experimentos psicológicos y una formación médica. Gurney fue un
interesado por las lenguas antiguas y la música y, además de ser miembro fundador de la
Sociedad, fue editor del famoso Journal of the S.P.R. durante más de treinta años. Werner F.
Bonin, lo cita en su Diccionario de Parapsicología aludiendo a las valiosas investigaciones en
el campo de las alucinaciones inducidas por telepatía y a sus experimentaciones sobre PES, que
fueron posteriormente continuadas por el destacado Milan Rýzl.
Otros investigadores muy importantes en el comienzo de la Sociedad fueron William
Barret, Rayleigh, Balfour Stewart, Earl Balfour, William James, William Crookes, Oliver
Lodge, Charles Richet, Bishop Boyd Carpenter, Henri Bergson, F.C.S. Schiller, Gilbert Murray,

1
A.C. Johnson. Psychical Research: Exploring the Supernatural.
2
Con este mensaje de H. Sidgwick, comprobamos que existía entonces un enorme interés por clarificar
de la forma más eficaz cuantos fenómenos psíquicos se pudiera. Probablemente debido a una alta fiebre
espiritista originada por la moda de la época. El texto está extraído de la excelente obra de Rene Sudre
Tratado de Parapsicología en el que el autor reprocha a la S.P.R. haberse dedicado casi en exclusividad a
los fenómenos psíquicos dejando a un lado los fenómenos físicos.
L.P. Jacks, William McDoughall, Hans Diresch, W.F. Prince, y otros que no podemos nombrar
por cuestiones de espacio. Las primeras “batallas” sociales con las que se enfrentaron al
principio estas personas era la de la reputación, pues casi todo el gremio de científicos
ortodoxos asociaba estas investigaciones con espectros y fantasmas, así como con toda la
parafernalia ritualística del fenómeno espiritista de la época.

Los primeros trabajos

Johnson cita en su obra que al comienzo de las investigaciones se formaron en la


Sociedad seis pequeños comités encomendados cada uno a una especialidad muy definida. Estas
especialidades eran:

1. El estudio de la naturaleza y el alcance de cualquier influencia que pudiera ejercer


una mente sobre otra, independientemente de cualquier forma de percepción
conocida generalmente.
2. El estudio del hipnotismo y de las formas de los llamados trances mesméricos, con
su insensibilidad al dolor, la clarividencia y otros fenómenos asociados.
3. Una revisión crítica de las investigaciones de Reichenbach con auténticas personas
“sensitivas” y cuestionar si tales personas poseen algún poder de percepción más allá
de una sensibilidad exaltada por los órganos sensoriales conocidos.
4. Una investigación esmerada de algunos casos apoyados en testimonios fiables
relativos a apariciones en el momento de la muerte o en otras circunstancias o
relativos a casas que se dicen infestadas.
5. Indagar en los variados fenómenos físicos comúnmente llamados espiritistas; con un
intento de descubrir sus causas y sus leyes generales.
6. La recopilación y comprobación de materiales existentes que sostienen la historia de
estos asuntos.

Por otra parte, Myers, Gurney y Podmore, publicaron en 1886 una gran obra de
recopilación de datos que plasmaron en un libro titulado Fantasmas de los Vivos. Aquel fue un
trabajo experimental y ha sido considerado como una obra básica por los desarrollos teóricos
que expusieron en la misma. Podmore publicó también en solitario Médiums del Siglo XIX.
Entre 1889 y 1890 se llevó a cabo el llamado Censo de Alucinaciones. Gracias a este
Censo se descubrió que este tipo de experiencias era algo más habitual de lo que se suponía. Se
realizó una encuesta y de las 17.000 respuestas obtenidas, un 10% respondió que habían tenido
experiencias en las que el sujeto tuvo la sensación de haber sido tocado, ver u oír algo
inexistente realmente. Pero lo que llamó la atención a los estudiosos es que de ese 10%, un 32%
aproximado habían experimentado alucinaciones de personas vivas, el 14,3% de personas
muertas y un 33,2% de personas no identificadas. Con esto dieron a entender que las apariciones
de personas vivas se sobreponían a las de las apariciones de personas muertas, contrario a la
opinión generalizada.
Este primer período de los trabajos y aventuras de la Sociedad finaliza con la muerte de
Henry Sidgwick en 1900 y también de la de F.W.H. Myers un año después. Poco después se
publicaría la obra póstuma de Myers titulada La Personalidad Humana y su supervivencia a la
muerte.
Tras estos acontecimientos y con pocos años de distancia, en 18853, se fundó la versión
americana de la Sociedad, es decir, la Sociedad Americana para la Investigación Psíquica
(A.S.P.R.) que no se independizó hasta 1889, manteniendo con su originaria inglesa una
estrecha relación de colaboración y cooperación.

3
No hemos podido determinar con exactitud el año exacto de la fundación de la A.S.P.R. pues varios
autores como Mylan Ryzl ofrece el año 1884 como fecha inicial de la A.S.P.R. en su obra
Parapsychology, a scientific approach y Enrique de Vicente nos la sitúa en 1885 en su libro Los Poderes
Ocultos de la Mente al igual que Jon Aizpúrua en su obra Historia de la Parapsicología.
Los Fenómenos Espontáneos

A la hora de realizar ensayos sobre algunos de los fenómenos psíquicos, los


investigadores se han topado siempre con la problemática de que en su gran mayoría, estos se
producen en circunstancias donde la espontaneidad es el factor más destacado de esos
fenómenos. En un laboratorio, cualquiera que sea, no pueden proyectarse los factores de
espontaneidad que se dan en un fenómeno paranormal, sencillamente porque se desconoce aún
el mecanismo que produce ese factor. Sin embargo, sí se pueden producir determinadas
situaciones psicológicas naturales que ayudan a provocar ese fenómeno. Por otra parte, también
se han realizado experimentos con la ayuda de la química que han conseguido, en cierta manera,
activar esa “espontaneidad” necesaria para el resurgimiento de los fenómenos psíquicos.
Estos incontrolables fenómenos espontáneos llevaron a los parapsicólogos a plantearse
una serie de conclusiones sobre los mismos. Los autores de las primeras colecciones de casos
paranormales espontáneos pusieron en tela de juicio a los mismos a través de las siguientes
observaciones:

(1) Las viejas experiencias relatadas muchos años después de que ocurrieran, deben ser
eliminadas, porque pueden inducir a error debido a los lapsus de memoria o a la distorsión
temporal con que frecuentemente se relatan.
(2) También deben ser excluidos aquellos casos que procedan de segunda o tercera
mano.
(3) Puede darse el caso en que la persona que narra una experiencia, aún siendo ésta
verdadera, puede ajustar involuntariamente algunos detalles de la misma para hacerla coincidir
con el evento actual.
(4) La realización del informe debe ser analizado con el mismo cuidado que el caso. La
persona que narra la experiencia debe estar en una disposición abierta y al mismo tiempo
observar si ajusta otros detalles del suceso para hacerlo coincidir con su experiencia.
(5) Es necesario asegurarse que la persona que dice haber tenido una experiencia
espontánea de PES no haya adquirido conocimientos del suceso de una manera natural.
(6) También es necesario analizar la realidad del observador de que no caiga en la
mistificación y errores de otros observadores incompetentes.
(7) Los casos de observaciones deben ser valoradas también desde el punto de vista de
la psicología de la percepción.

El entusiasmo por las capacidades psíquicas

En esta época y a raíz del surgimiento de este movimiento científico, los esfuerzos por
reunir datos que confirmaran fenómenos como la telepatía o la clarividencia fueron confirmados
por investigadores en Inglaterra, Francia, Estados Unidos y Alemania. Charles Richet publica
un ensayo sobre diversos fenómenos psíquicos. Ochorowicz demuestra la existencia de la
sugestión mental y en Alemania Dessoir, Schmoll y Notzing realizan experimentos con telepatía
e hipnosis.
Pero evidentemente, tanta rigidez y criterio, a veces, no conducía a las buenas
relaciones, pues cuando estudiaban, o intentaban estudiar, a “capacitados” médiums, estos se
veían acosados por los estrictos métodos de análisis de los investigadores que, inocentemente,
buscaban una explicación a los fenómenos, provocando en los mismos lo que hoy conocemos
como un retraimiento psíquico, conllevando así la disminución de sus efectos paranormales.
Cierto es que de esta forma desenmascararon numerosos fraudes, pero también enjuiciaron
equivocadamente a otros que tuvieron capacidades sensoriales.
Otro de los grandes investigadores que tuvo la S.P.R. fue W. Carrington (1884-1947)
que se centró en pruebas de telepatía con dibujos. Fue Carrington quién observó por primera vez
el conocido “efecto de desplazamiento” en estas pruebas, sugiriendo con ello que existía en
algunos sujetos una aptitud precognitiva ante las pruebas de evaluación psíquica.
No podemos seguir nombrando personajes que han ilustrado los anales de la S.P.R. por
falta de espacio. Hay muchos que no he nombrado, pero merecen su reconocimiento en la
Parapsicología Mundial. Muchos han sido los que han impulsado métodos y estrategias que han
sido utilizados para el correcto estudio de la Parapsicología en muchas de sus vertientes.

Este artículo quiero dedicarlo a esos otros personajes que, desde el más absoluto silencio y cuyos
nombres no han trascendido, han sido partícipes en el esclarecimiento de estos fenómenos y que, gracias a
su ayuda, todos hemos podido conocer más a fondo.
BIBLIOGRAFIA
- A.C. Johnson. Psychical Research: Exploring the Supernatural. Funk and Wagnalls. New York, 1968.
- Jon Aizpurua. Historia de la Parapsicología. Edicomunicación, Barcelona, 1989.
- Milan Ryzl. Parapsychology: A Scientific Approach. Hawthorn Books, Inc. Publishers. New York,
1970.
- Rene Sudre. Tratado de Parapsicología. Ed. Siglo Veinte. Buenos Aires, 1975.
- Werner F. Bonin. Diccionario de Parapsicología. Alianza Editorial, Madrid, 1983.

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