Todo lo que necesitas saber
para evitar que tus hijos e hijas
desarrollen adicciones
por Educar es Todo y Rafa Guerrero
índice
1. Cubrir todas sus necesidades: factor
esencial para prevenir adicciones
2. Los tipos de apego explicados con naranjas
3. El bucle de la reivindicación: la relación
entre el apego y las adicciones
4. ¿Cómo podemos saber si nuestros hijos
están desarrollando un apego seguro
o inseguro?
5. Conclusiones
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Todos sabemos los estragos que causan las adicciones en las
personas que las sufren (y en las de su entorno), ya sea una adicción
a las drogas, como a las redes sociales, al juego, a la comida, o
incluso a las personas (forjando relaciones de dependencia
emocional). Sea la adicción que sea, si pudiéramos firmar un
documento que evitara que nuestros hijos e hijas desarrollaran
cualquiera de ellas, todas las madres y padres firmaríamos sin
dudarlo.
La cuestión es que, muchas veces, atajamos el problema de las
adicciones una vez que los síntomas ya son visibles, dejando de lado
la gran importancia de la prevención que, por supuesto, formará
parte del estilo educativo que llevemos a cabo en casa.
Esto se debe a que la aparición de adicciones (y también su
ausencia) está estrechamente ligada al tipo de apego que
desarrollen nuestros hijos. Y, en ese proceso, nosotros somos los
responsables. Por eso es indispensable que conozcamos las claves
más importantes sobre cómo surgen las adicciones y qué podemos
hacer para evitarlas, con el objetivo de que nuestros hijos e hijas
desarrollen un apego seguro, o “un buen colchón”, como diría el
psicólogo Rafa Guerrero. Veamos las principales claves
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1. Cubrir todas sus
necesidades: factor esencial
para prevenir adicciones
Como nos explica Rafa Guerrero, cuando nacen nuestros bebés son
criaturas completamente dependientes de nosotros, sus figuras de
referencia. “Solo llegamos a la autonomía pasando por la
dependencia”, nos explica Rafa. Es decir, que nacemos
dependientes y con el paso de los años vamos consiguiendo la
autonomía a base de que nuestras figuras de apego vayan
cubriendo nuestras necesidades, enseñándonos así cómo
debemos hacerlo por nosotros mismos”.
Para que entendamos mejor cómo se da este proceso que lleva de la
dependencia a la autonomía, Rafa nos pone un ejemplo muy visual y
muy claro: la responsina y la metáfora de las casillas. Vamos a ver en
qué consiste:
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Para empezar, la responsina es un concepto que nos propone Rafa y
que combina dos ideas: la responsividad y la gasolina. La
responsividad consiste en atender y cubrir las necesidades que
muestran nuestros hijos. Dar respuesta a la necesidad que
manifiestan. “Nuestra acción debe ir en sintonía con las
necesidades que presenta el menor”, nos explica Rafa Guerrero.
“Por ejemplo, si nuestro hijo tiene frío, le ofrezco ropa para
abrigarse. En ningún momento se nos ocurre darle un vaso de agua
para calmar ese frío, ¿verdad? Lo mismo ocurre con las
necesidades afectivas. En caso de que el niño sienta miedo, lo que
necesita es un adulto que le permita la emoción, se haga cargo de él
y le calme su miedo”.
NECESIDADES AFECTIVAS
Frustración Miedo
Aburrimiento Inseguridad
Celos
Alegría
Amor
Admiración
Confusión Enfado
Por lo tanto, “la gasolina es una metáfora que representa la
autonomía que les permitirá funcionar por sí mismos, mientras que
la responsividad hace referencia a que nosotros, como educadores,
cubrimos la necesidad del niño de manera acorde a lo que él
necesita. Esto es lo que se conoce como ser responsivo”, nos explica
Rafa Guerrero. “A medida que cada uno de nuestros pequeños nos
vaya manifestando sus diferentes necesidades, si nosotros somos
capaces de conectar con esa necesidad y cubrirla, iremos cubriendo
las casillas con elementos de responsina”. Así pues, si la mayoría de
las casillas están cubiertas significa que, como cuidadores, hemos
ejercido de apego seguro.
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2. Los tipos de apego
explicados con naranjas
Para que entendamos mejor qué es el apego, qué tipos de apego
existen y por qué se relaciona con el desarrollo de adicciones, Rafa
Guerrero nos lo explica a través de la metáfora de las naranjas, y la
verdad que es una forma fantástica para comprender de qué trata
todo esto.
Lo primero que debe quedarnos claro es que hay 4 tipos de apego (o
formas de vincularnos con nuestros hijos), y solo uno, el apego
seguro, es bueno, el resto de los apegos son inseguros, aunque cada
uno de ellos tiene sus peculiaridades.
1. APEGO SEGURO:
NARANJAS-NARANJAS
El apego seguro, que ya hemos adelantado que es el óptimo, se da
cuando nuestro hijo o hija tiene una necesidad emocional concreta y
nosotros se la cubrimos. Por ejemplo: mi hijo está triste porque nadie
ha querido jugar con él en el recreo y yo, primero sintonizo con su
emoción, y luego le calmo. Bien, en este caso, yendo a la metáfora de
las frutas, si mi hijo necesita una naranja, yo le doy una naranja. Ni
más, ni menos: una naranja, que es lo que necesita.
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2. APEGO ANSIOSO- AMBIVALENTE:
NARANJAS-NARANJO
El apego ansioso-ambivalente se daría cuando nuestro hijo tiene una
necesidad concreta y nosotros reaccionamos de forma exagerada
para cubrirla. Es decir, necesita una naranja y tú, en vez de darle una
naranja, que es lo que necesita, le das el naranjo entero. Este estilo de
apego es propio de las madres y padres sobreprotectores. Suelen ser
personas excesivamente emocionales.
3. APEGO EVITATIVO:
NARANJAS-MANDARINA
Este apego vendría a ser el contrario al descrito anteriormente y, por
tanto, ante una necesidad emocional de nuestro hijo, nosotros
tenderíamos a infravalorarla y, por tanto, si necesita una naranja, le
darías una mandarina, que se parecen, pero como dice Rafa, “no es
lo mismo”. “El niño necesita una naranja, no una mandarina. Los
niños evitativos aprenden a no pedir lo que sus padres
constantemente les niegan y no les dan. Suelen ser padres muy
racionales que no saben reconocer cómo se sienten y, por tanto,
tampoco pueden entender cómo se sienten sus hijos”, señala el
psicólogo.
En este caso, y volviendo al ejemplo del niño que está triste porque
sus amigos no han querido jugar con él en el recreo, este
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padre/madre no sintonizaría con la emoción de su hijo y, por tanto,
tampoco le calmaría. Se limitaría a decirle frases como: “No estés
triste que no es para tanto. Mañana encontrarás otros amigos con los
que jugar”.
4. APEGO DESORIENTADO:
NARANJAS-NADA
Este es el apego más peligroso. Ante las necesidades emocionales de
los niños, sus padres no les dan ninguna respuesta. Es decir, ni
naranja, ni mandarina, ni árbol entero. “Los padres con apego
desorientado suelen tener trastornos como esquizofrenia,
trastornos de la personalidad, bipolaridad, depresiones graves…
Son padres que abandonan, abusan y maltratan a sus hijos”, nos
explica Rafa.
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3. El bucle de la reivindicación:
la relación entre el apego y las
adicciones
Ahora que tenemos claro que debemos cubrir todas las necesidades
de nuestros niños y niñas y que, en función de cómo lo hagamos,
ellos desarrollarán un tipo u otro de apego, vamos a ver qué tiene que
ver todo esto con las adicciones a través del bucle de la
reivindicación.
Rafa Guerrero nos explica que “el bucle de la reivindicación es un
concepto acuñado por un psicólogo húngaro, Michael Balint, y hace
referencia a las adicciones. Este psicólogo decía que todos -niños,
adolescentes y adultos- tenemos faltas básicas, es decir,
necesidades que hemos tenido y que, por el motivo que sea, no se
han cubierto (las casillas que no se han llenado con responsina) ya
que nuestros padres no han podido -no es que no hayan querido,
sino que no han podido- atender todas nuestras necesidades”.
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“Todos hemos tenido momentos que hemos tenido una necesidad y
no se nos cubrió”, explica Rafa. Y añade: “Lo que nos diferencia es el
grado en el que se cubrió. Si alguien tiene una gran cantidad de faltas
básicas, puede desarrollar un apego inseguro, porque tendrá
muchas necesidades no cubiertas. El bucle de la reivindicación de
Balint dice que, si tengo muchas faltas básicas, exigiré en bucle y de
forma reivindicativa a los demás o a la adicción que me dé aquello
que no me dieron mis padres”. Para que entendamos mejor esto,
Rafa nos pone algunos ejemplos:
- “La persona que hoy tiene una
adicción a la heroína, por ejemplo, lo
que está haciendo es pedirle a la
heroína que le calme. Necesita que
le quite esos disgustos o broncas
con su entorno porque su mamá y
papá no fueron capaces de darle
esas herramientas para
tranquilizarse cuando era niño.
Entonces, le pide a la droga que le dé
esa capacidad de autorregularse”.
- Otro tema que nos interesa
mucho: los likes. Respecto a esto,
Rafa Guerrero apunta que “hay
personas que le piden al mundo de
las redes sociales que le den el ok”.
Pero, ojo: “No es lo mismo decir mira,
lo agradezco, que necesitar. Cuando
es necesidad, existe una carencia”.
- “Un ejemplo es una mujer
Récord Guinness en piercing, tiene
unos 7.000 por todo el cuerpo.
Entonces lo que le pide a los
piercings es que suplan una
necesidad de ser vista que sus
padres no cubrieron”, cuenta Rafa.
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- Otro bucle de la reivindicación
“mucho más habitual”, señala el
psicólogo, es, por ejemplo, quien va
a ver el fútbol para exigirle a su
equipo que le dé todas las alegrías y
los triunfos que sus padres no le
dieron. “Entonces va como un
energúmeno al fútbol a reivindicar
esto, y le grita al árbitro y se vuelve
como loco”, nos cuenta Rafa.
- También, “si a mí no me
reconocieron en casa, si no me
vieron, ahora le pido a mi pareja
que me diga qué limpios has
dejado los baños, o qué bien has
cocinado. Yo necesito, y por eso lo
exijo, que me digan lo bien que he
hecho las cosas”. Esto tiene
también una conducta adictiva,
necesito que mi pareja me diga lo
guapo, o lo valiente que he sido y lo
mucho que valgo.
Por lo tanto, como podemos ver, tiene mucho que ver el tipo de apego
que desarrollen con las adicciones. “El apego seguro es siempre un
colchón, mientras que el apego inseguro es siempre un factor de
riesgo. Si una persona se cae de un quinto, si esa persona es un
apego seguro, caería sobre un colchón muy gordo, sería consciente
de que se está cayendo, que se ha caído, le dolería la costilla, pero el
colchón tan gordo que tiene le evitaría un montón de cosas. La
caída que es desde el mismo piso, pero sin amortiguación, va a
hacer mucho más daño que el apego seguro. Entonces, el apego
seguro te reporta capacidad de regulación emocional, autoestima,
capacidad de ser autocrítico contigo mismo, de resiliencia, de
adaptación al entorno…”, explica Rafa.
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El psicólogo continúa aclarando que “las conductas adictivas
provocan que tú necesites esa sustancia, contexto, aprobación, para
poder sobrevivir: Necesito de la coca para calmarme cuando estoy
desregulado, necesito el trabajo para que la gente me reconozca la
necesidad de mis padres por no ser querido, la comida para rebajar
la ansiedad…
Por lo tanto, “a mayor número de recursos y habilidades, menor
probabilidad de desarrollar una adicción. Por eso tenemos que
cubrir las necesidades de nuestros hijos, sean neonatos,
adolescentes… cuantas más, mejor, pero en su justa medida: hay
que proteger, pero no sobreproteger.
Puedes saber más sobre la responsina, los tipos
de apego y cómo vincularte de manera sana con
tus hijos en el curso de Rafa Guerrero: CLAVES
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4. ¿Cómo podemos saber si
nuestros hijos están
desarrollando un apego
seguro o inseguro?
El psicólogo Rafa Guerrero nos confiesa que esta es una de las
preguntas que más le hacen cuando trata el tema del apego, y
añade: “Llegar a la conclusión de que ese niño o adolescente o este
adulto tiene un apego seguro o inseguro, y de qué tipo es, y qué
consecuencias tiene, es algo que está reservado solo a los
profesionales; mamá y papá y los profes, por ejemplo, no tienen los
instrumentos, la formación, ni herramientas como para poder
llegar a la conclusión de decir qué tipo de apego tienen con sus hijos
o alumnos”.
Sin embargo, Rafa apunta cuatro factores que nos pueden dar una
pista sobre el apego, cuatro pilares que, cuando están en equilibrio,
bien conseguidos, es probable que sea un apego seguro, pero que
cuando estos entran en desequilibrio, es probable que podamos
tener un apego inseguro o una problemática o algún trastorno:
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1. El primero es el sueño; un
niño que duerme bien va por el
buen camino, un niño que duerme
mal puede ser debido a que algo
esté pasando. Puede ser algo
referido al sueño o que algo está
teniendo como consecuencia un
mal sueño. No me refiero a un mal
sueño de algo concreto y puntual,
sino de manera constante.
2. El segundo pilar sería la
alimentación; que el niño coma
bien, tenga una dieta equilibrada,
que coma más o menos de todo
dentro de que algunos alimentos
no nos seducen especialmente.
3. El tercer pilar tiene que ver
con el colegio; cómo el niño se
vincula con sus compañeros,
profesores, etc. Si está contento, o
no… o sea, el ámbito escolar.
4. El cuarto y último tendría que
ver con posibles síntomas que
podríamos encontrar; tics
nerviosos, el pis o la caca, temas
de esfínter, dificultades de
aprendizaje…
“Si estos cuatro pilares están en
equilibrio: el sueño, la
alimentación, el cole y la
ausencia de estos síntomas,
vamos por el buen camino”,
aclara Rafa.
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5. Conclusiones
Como hemos podido ver, los niños y niñas cuando nacen son
tremendamente inmaduros, necesitan de los cuidados y atención de
sus padres, y eso les pone en una situación de dependencia
absoluta. Ahora bien, si lo que queremos es que a lo largo de su vida
pasen de la dependencia a la autonomía, como señala Rafa
Guerrero, “la única manera sana de conseguirlo se llama buenos
tratos”.
Para ello tendremos que ser capaces de rellenar con responsina la
mayor cantidad de las casillas de necesidades de nuestros hijos, en
el momento adecuado y en su justa medida, y por supuesto sin caer
en la sobreprotección. Eso sí, cubrir las necesidades emocionales de
nuestros hijos e hijas no es sobreprotegerlos, debemos enseñarles a
gestionarse por sí mismos, pero eso solo lo conseguirán desde un
adulto que, desde la calma, les enseñe a autoregularse.
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Esperamos este ebook haya resuelto algunas
de tus inquietudes sobre las adicciones.
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