Monografía Sobre Femicidios en Periodo Pandemico
Monografía Sobre Femicidios en Periodo Pandemico
2024
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Introducción
Los femicidios, también conocidos como feminicidios, se definen como actos de violencia
extrema contra las mujeres por razones machistas o misóginas. Estos crímenes representan una
manifestación de violencia que refleja las desigualdades profundamente arraigadas, extendidas y
toleradas en muchos sectores de la sociedad actual.
La lucha contra los femicidios comenzó a ganar mayor visibilidad en la década de 1970,
con la segunda ola feminista. Este movimiento no solo buscaba la igualdad de derechos entre
mujeres y hombres, sino también la erradicación total de la violencia contra las mujeres, lo que
incluye el homicidio por razones de género. Sin embargo, los números de los últimos años han sido
preocupantes, constituyendo un problema latente. Ya que la mayoría de los casos de violencia física
o sexual contra las mujeres terminan en asesinatos.
Nuestro plan de trabajo comienza explicando el contexto histórico de los femicidios que
tuvieron lugar en Argentina. En segundo lugar, nos basamos en un caso particular de femicidio
sucedido en 2020, en plena pandemia, que nos sirve de referencia y ejemplo durante el resto de la
monografía. Por tercer lugar, indagaremos en la convivencia durante la cuarentena y los distintos
factores con los que se transitaban. En cuarto lugar, analizamos el comportamiento del victimario,
que lo lleva a cometer el crimen y su mentalidad. Por último, examinamos la situación del femicida
luego de cometer el asesinato y el accionar legal que se despliega a partir de esto.
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Los femicidios a lo largo de la historia argentina
Para ilustrar por qué los números de femicidios han sido una constante a lo largo de los
años, es relevante retomar lo planteado en la introducción. Iglesias (10/02/2021) sostiene que:
Siguiendo la línea de la desigualdad, podemos analizar las diferencias de género que hay en
contextos económicos y laborales. Teniendo en cuenta lo planteado por Ana Basco (25/02/2021):
(…) el 52% de las mujeres participa del mercado de trabajo, mientras que los hombres lo
hacen en un 78%, según la CEPAL (…) La brecha de ingresos es notoria: en la región, los hombres
ganan un 20% más que las mujeres. Y ellas son las que se dedican más horas del día al trabajo no
remunerado (Basco, 2021, pág. 27).
Además plantea que, en alimentación, salud y educación para los hijos, las mujeres gastan
más que los hombres. Basco expresa que una de las cosas principales que concibe esta diferencia es
el tipo de educación e información que reciben las mujeres. Cuanto mayor acceso a información
tengan, mayores serán los beneficios sobre el comercio. Por otro lado, Gabriela Samela
(28/02/2021) sostiene que: “los hombres que se postularon para empleos a través del portal
Bumeran indicaron que pretendían ganar – en promedio- $72.757. Las mujeres, en cambio, pidieron
$62.706, es decir, $10.051 menos” (Samela, Por qué las mujeres piden $10.000 menos de salario
cuando se postulan para un trabajo, 2021). Y añade que aquellas mujeres que si piden lo que su
trabajo vale, son sancionadas por el mercado.
Es importante recordar que el ambiente en el que transitaba el país, durante nuestro período
de análisis, no era el más favorable, a pesar de ser posterior al pico del movimiento Ni una Menos.
Dos meses antes del caso que indagaremos en adelante, Yanina Montes, de 29, había denunciado a
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su ex pareja 10 veces por golpes y maltrato. Aun así, Yanina fue asesinada a 86 puñaladas. En otro
caso, Alberto Naiarettile le dijo varias veces a Paola: “No te duermas porque si te dormís mato a
todos (…) Paola no se durmió. Buscó dos cuchillos y lo mató de 185 puñaladas” (Iglesias, Las
mujeres no se sienten protegidas por la Justicia, 2021).
Los femicidios están presentes en nuestra sociedad desde hace mucho tiempo, y aun así
estamos en el siglo XXI y sigue sin haber una solución para estas tragedias. Sabemos que desde la
última década hubo más de 3000 casos que podrían haberse evitado. En estas situaciones cualquier
involucrado termina afectado, incluso la comunidad, que vive con el miedo constante de salir de sus
casas. Denunciar es un proceso complicado que toma mucho tiempo y requiere esfuerzo mental y
físico por parte de la víctima. Es un hecho que tampoco salen a la luz las denuncias previas, como
en el caso que analizaremos en la siguiente sección, el femicida Matías Martínez
Dos días antes del hecho, Úrsula había denunciado a su ex pareja. La noche del asesinato,
su madre, Patricia Nassuti, temió por su hija ya que no aparecía. Temió lo peor.
“Estoy en Guido Spano, me mandé una cagada ¡Vení!” (Iocco, "No te metas conmigo", la
amenaza del policía dos días antes del asesinato, 2021). Fue lo que escribió Martínez a un familiar
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luego de matar a Úrsula a quince puñaladas. Cuando llegó la policía al lugar, la adolescente ya
estaba muerta.
“La chica tenía 18 años y el acusado, 18 denuncias por violencia de género” (Gambini,
2021, pág. 2).
La violencia por parte de Martínez que se dio a conocer públicamente comenzó con una de
sus ex parejas, Belén Miranda. Lo primero que se supo fueron las denuncias realizadas por ella
debido a los delitos de violencia y amenaza en junio de 2017. En consecuencia, lo trasladaron de la
comisaría. Su agresiva respuesta fue: “Si me trasladan, tiro una bomba” (Iocco, El asesino de Úrsula
debió haber estado preso, pero la burocracia judicial lo impidió, 2021)
Luego del traslado conoció a su siguiente víctima, también policía, Florencia Veloz. Ella,
incluso, se sintió obligada a entregar su arma reglamentaria porque no se sentía capacitada para
portarla. Estaba en un lugar donde se veía obligada a defenderse y él la empujaba a reaccionar. “Yo
no le tenía miedo a él. Tenía miedo a la forma que él me hacía sentir. Me llevó a ser una persona
violenta.” (Iocco, Florencia, otra víctima que padeció y pudo enfrentar al femicida de Úrsula, 2021)
En el lapso donde Matías y Florencia estaban distanciados, él abusó sexualmente a una niña
con discapacidad de trece años. Se trataba de la sobrina de Florencia. No fue hasta que cortaron
definitivamente el vínculo, que la niña se sintió lo suficientemente segura para contar aquello que
había sufrido. Matías la amenazaba con asesinar a Florencia y a si hija. Así lo explicaba Veloz: “Le
dijo que si contaba lo que había pasado me iba a matar a mí y a mi hija” (Iocco, Florencia, otra
víctima que padeció y pudo enfrentar al femicida de Úrsula, 2021)
La violencia se replicó en otros aspectos de su vida. En parte con Úrsula, a quién golpeó por
7 meses y asesinó. Pero por otro lado también maltrataba verbalmente a sus compañeros de trabajo.
Y además violentaba a su propia madre y se dio a conocer que incluso abusó sexualmente de su
abuela.
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Esto ya fue analizado por distintas fuentes, como lo fue Iglesias (10/02/2021). Ella señaló la
responsabilidad del Poder Judicial y la poca perspectiva de género que hay a la hora de tratar estas
situaciones: “siguen mandando a las mujeres de vuelta a sus casas con sus golpeadores y
abusadores” (Iglesias, Las mujeres no se sienten protegidas por la Justicia, 2021). Así concuerda
Fontela: “En cuarentena se ‘obligó’ a las víctimas a convivir con sus golpeadores y asesinos, porque
así lo dispuso la Justicia” (Fontela, 2021). Por otro lado, durante la cuarentena se registró un
aumento de llamadas al 144 (Línea de atención a víctimas de violencia): “Para muchas mujeres, la
obligación de ‘quedarse en casa’ implicó quedar expuestas a la convivencia forzada e
ininterrumpida con su agresor. De ahí se entiende que se duplicaran las llamadas de asesoramiento
al 144” (Vexler, 2021).
Con esta información queda en evidencia que tanto el aislamiento, como las condiciones de
vida que las víctimas experimentaron, generaron un aumento significativo, tanto en las llamadas al
144 como en los casos fatales de femicidios provocados durante este período.
Por otra parte, otras fuentes hablan alegóricamente de esta serie de sucesos como algo que
tuvo lugar a la “sombra” de la pandemia. Ya que a pesar de ser una situación, como ya hemos
dicho, alarmante, nunca se le da la importancia requerida. “Hay otra pandemia… la sufrimos a
diario y hace rato (…) Es nuestra realidad” (Fontela, 2021). En una entrevista del Clarín efectuada
por Graciela Guiñazú (25/02/2021) a Yalitza Aparicio, se menciona el término “pandemia en la
sombra”:
Y el editor de este periódico suma el concepto “pandemia silenciosa”: “(…) un Estado que
parece inmune a esta “pandemia silenciosa”, como llama Carolina a esa violencia de género que no
tiene cabida sobre los escritorios de las comisarías y juzgados” (Redacción Clarín, 2021).
Esto puede a su vez relacionarse con los problemas de pareja causados por la convivencia
constante, además de otros problemas que se sumaron a nuestras vidas como: trastornos de
ansiedad, inseguridades, entre otros. A nuestro parecer la sobre convivencia llevó a la violencia,
trayendo así estos numerosos casos. En una entrevista realizada por Alejandro Czerwacki
(21/02/2021) se hizo hincapié en las dificultades, la sensación de incertidumbre y desamparo. En
línea a los problemas de pareja menciona: “También creció mucho la terapia de pareja, por la
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convivencia de tantas horas” (Czerwacki, 2021). También podemos tener en cuenta lo planteado en
el artículo de Vexler (14/02/2021) donde menciona la variedad de problemáticas que surgieron en
las relaciones de pareja. Estas problemáticas se vieron reflejadas a la hora de plantearse que hacer el
14 de febrero, ya que muchos se preguntaron si no era hora de terminar con esta celebración. Hay
tres posturas principales pero es la tercera, la más relevante para nuestro análisis: la cuarentena dejó
estragos en las relaciones. En el artículo se menciona que muchas parejas apenas duraron y que
hubo una gran cantidad de consultas para divorcios causado por la sobre convivencia hizo que
emergieran olas de conflictos.
Por último, podemos comentar lo revelado por Natalia Iocco (11/02/2021) en relación con
el caso de Úrsula: “Fuentes judiciales confirmaron a Clarín que, debido a la pandemia de
coronavirus, las pericias se demoraron, ‘aunque la causa avanzó con otras medidas de prueba’,
indicaron. Recién en diciembre la niña logró declarar y ratificar su calvario” (Iocco, El asesino de
Úrsula debió haber estado preso, pero la burocracia judicial lo impidió, 2021). Esto evidencia
claramente que la situación que atravesaba el país complicó en diversos aspectos todo lo
relacionado con el tema.
En primer lugar, afectó la salud mental de las personas, que se vieron obligadas a
permanecer en sus hogares por tiempo indefinido. Consideramos que las repercusiones psicológicas
del encierro tuvieron un impacto significativo en la irritabilidad de las personas, lo que contribuyó a
un aumento notable en los casos de violencia doméstica. El aislamiento prolongado y las tensiones
emocionales asociadas exacerbaron los conflictos en el hogar, creando un entorno más propenso a
situaciones de abuso y violencia. En segundo lugar, los problemas de pareja ya mencionados,
visibles en el aumento en los casos de divorcio y terapia de pareja, llevaron en algunos casos a que
mujeres “quedaran atrapadas” en relaciones abusivas, reflejado en la duplicación de llamadas al
144. Finalmente, los procesos relacionados con el tratamiento de situaciones de violencia o abuso se
vieron retrasados o dificultados, no solo en el caso de Úrsula, sino en muchos otros que siguen sin
salir al conocimiento público.
En esta parte del análisis veremos el comportamiento y las actitudes más frecuentes en los
femicidas. Para ello, tomaremos de ejemplo el caso de Úrsula y lo que el fiscal Terrón declaró al
Clarín (13/02/2021) sobre la forma de proceder de Matías Martínez, su asesino y de los patrones de
conducta que notó a lo largo de los años. Él declara:
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No soy psicólogo, pero de tantos años de trabajar en esto, este tipo de personalidades suelen
ser muy frías y tienen la esfera activa bloqueada. No se expresan y cuando lo hacen, lo hacen con
conductas disruptivas llegando inclusive a matar, como en este caso. (Redacción Clarín, 2021)
Esta conducta "fría" descrita por el fiscal coincide con su accionar luego de asesinar a
Úrsula. En ese momento, cuando se esperaría que actuara al menos con preocupación,
arrepentimiento o temor, lo que hizo fue enviar un mensaje a un familiar. Un mensaje que
desentona completamente con lo sucedido, ya que el crimen que cometió, en nuestra opinión, es
mucho más grave que simplemente "mandarse una cagada". Parece que para Martínez, lo que
acababa de hacer, un asesinato, no tenía la gravedad que debería.
La forma en que se expresaba, sin emoción ni muestra de empatía, nos dejó reflexionando.
Por ello, hemos decidido incluir en el anexo un mapa (Figura 1) que muestra el lugar donde vivía,
donde fue asesinada, y el santuario en su honor al costado de la ruta.
Terrón lo describe con una personalidad apática y menciona que en la indagatoria Martínez
“solo saludó, dijo, ‘buenos días’ y que no iba a declarar”. Esta apatía no solo se puede referir a las
personas con un perfil similar al suyo, sino con uno de los síntomas que las personas empezaron a
padecer luego de la cuarentena. Así lo pronuncia Marcelo Manucci en una entrevista a Gabriela
Samela (7/02/2021). Manucci es un psicólogo que en el segundo semestre del 2020 publicó un
aproximado de 50 papers sobre las secuelas psicosociales que generó este período. En la entrevista
se deja en claro que Manucci encontró un patrón común caracterizado por altos niveles de ansiedad,
frustración, falta de confianza, enojo y apatía. Un enojo y apatía que se observan claramente en
Martínez. Además añade: “(…) en el reporte de emociones de 2019 se registraron los niveles de
estrés, preocupación y odio más altos de la década del mundo (…)” (Samela, Ansiedad y apatía: el
impacto emocional de la pandemia en el trabajo, 2021).
Hoy en día, tenemos conocimiento que las personas que cometen estos actos poseen
problemas psicológicos graves que desencadenan a cometer estas brutalidades. Y nos parece
importante recordar que Matías contaba con una licencia psiquiátrica, vigente desde el 8 de
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septiembre del 2020. La importancia de la atención psiquiátrica y los sistemas de apoyo son
fundamentales, tanto para una detección temprana, prevención de conductas violentas y para
proteger a posibles víctimas. Esta intervención no fue dada o no fue la correcta, causando la
tragedia que pudo haber sido evitada. Nos lleva también a preguntarnos sobre la efectividad de las
intervenciones médicas y las medidas de control que se implementan en situaciones como esta,
donde el riesgo de violencia es latente.
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múltiples fueros. Esto complica muchísimo a las víctimas, ya que se ven obligadas a ir de oficina en
oficina para lograr frenar su tormento.
Pero aún así, luego de pasar el terrible proceso de hacer la denuncia, no está cerciorada su
seguridad. Según las estadísticas brindadas por la Casa del Encuentro, un 30% de las víctimas de
femicidios habían realizado denuncias previas. Incluso aquellas que cuentan con botones
antipánico, perimetrales o prohibiciones de acercamiento terminan muertas. Esto es así por la
ineficacia de las medidas tomadas, Iglesias menciona: “Los botones antipánico funcionan mal, no
tienen señal, se pierden, se rompen, los denunciados los rompen” (Iglesias, Las mujeres no se
sienten protegidas por la Justicia, 2021). En este caso queda evidenciado que el botón antipánico no
es útil. Primero, no es una medida valida en tiempo de por sí: no es factible que llegue la ayuda en
tan poco tiempo teniendo en cuenta el contexto pandémico. Ya que ellas están conviviendo con la
razón latente del pánico, acortando aún más el tiempo. Entre que la ayuda llega a sus casas, estas
mujeres ya se encuentran muertas, desaparecidas y con un asesino libre. En segundo lugar, nos
parece que si se llega a la instancia donde alguien necesita un botón anti pánico, que se trata de
víctimas de violencia de género, no nos resulta coherente que lo único que se haga es entregarle un
botón y esperar que con eso la situación se solucione. Todo esto, en vez de corregir el problema de
raíz, sacando a la amenaza, el hombre. Por último, podemos destacar que los hombres que han sido
denunciados actúan con enojo, y no respetan las medidas tomadas. ¿Por qué un hombre violento
dejaría de serlo por un botón y una denuncia? Ya sabemos que las denuncias no dan resultados,
como sucedió en el caso particular de Úrsula, cuyo asesino tenía dieciocho denuncias y continuaba
en libertad. Así concuerda Iglesias: “Las mujeres no se sienten protegidas por la Justicia. Y el
sentimiento es verosímil porque la Justicia en realidad no las protege” (Iglesias, Las mujeres no se
sienten protegidas por la Justicia, 2021).
Martínez tendría que haber estado preso (…) ‘A él lo trasladaron a 9 de julio para cuidarlo,
ahí fue cuando cometió la violación’ (…) Por esa causa es que Martínez tendría que haber estado
preso (…) Tres meses después estaba de regreso en Rojas (…) regresó a Rojas y mató a Úrsula
(Iocco, El asesino de Úrsula debió haber estado preso, pero la burocracia judicial lo impidió, 2021).
Con esta cita queremos demostrar cómo es que la Justicia no cumple con sus funciones. La
realidad es que si Matías hubiera estado preso, muchos años de tortura para muchísima gente se
hubiera evitado. “La policía no tomó una de las denuncias de Úrsula porque era fin de semana (…)
Fue el Estado el que no hizo su parte” (Gambini, 2021).
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El abuelo de Úrsula, un ex policía, dio su opinión sobre el asunto con dolor e indignación:
“Esto viene de arriba. Un tipo con violación, con 18 denuncias, no se puede pasear como si nada.
Tiene una carpeta médica pero cobraba los 30 mil pesos. Lo hicieron para taparlo (…) es
negligencia del juez que denegó tres perimetrales. Estoy caliente porque en mis 31 años vi muchas
cosas pero esto nunca, y se pudo haber evitado” (Redacción Clarín, 2021).
Conclusiones
Para finalizar, queremos destacar que, aunque los femicidios son un tema cada vez más
hablado y debatido, sigue siendo un asunto extremadamente preocupante que no recibe la atención
que realmente merece. A pesar del creciente reconocimiento de la gravedad de la violencia de
género, las acciones concretas para prevenirla y erradicarla son insuficientes. El problema persiste
y, en muchos casos, se agrava debido a la falta de una respuesta integral y efectiva por parte de las
instituciones y la sociedad en su conjunto. Es de suma importancia continuar visibilizando estas
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situaciones, promoviendo políticas del Estado que sean efectivas y, sobre todo, generando
conciencia sobre la urgencia de tratar esta problemática con la seriedad y el compromiso que
requiere. “Úrsula no tenía custodia ni botón de pánico. Tampoco (…) lo habían apartado de la
fuerza ni aplicado sanciones disciplinarias, aun cuando –según advirtió la familia- tenían
conocimiento de sus antecedentes de violencia” (Iocco, "No te metas conmigo", la amenaza del
policía dos días antes del asesinato, 2021).
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Anexo
Figura 1: Mapa de la ubicación del lugar donde vivía Úrsula, su lugar de asesinato, y el
santuario en su honor. Adaptado de Google Maps, [https://maps.app.goo.gl/32NeyChoV9Kikfrj7],
consultado el [11/09/2024].
En 2020, durante las fuertes afectaciones de la pandemia Covid-19, América Latina se convirtió
históricamente en una de las regiones más perjudicadas por el aumento significativo del
feminicidio. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), más de
4,000 mujeres fueron víctimas de feminicidio en 26 países de la región durante ese año (Informe
Anual de Feminicidios 2020)
Muchas mujeres coincidieron que su casa ya no era lo mismo, si no se había transformado en una
“cárcel”, aumentando su temor a no volver a salir de su hogar con vida, cuando tradicionalmente se
supone que es un lugar seguro, pero debido al aislamiento, se convirtió en una prisión de daño
emocional y físico.
Debido a la cuarentena, las mujeres no solo están a merced de sus torturadores las 24 horas, sino
que también les faltan lugares de refugio y el apoyo de personas de confianza como colegas o las
madres de los compañeros de clase de sus hijos. (Weiß, 2020)
Este sentimiento de terror se intensificó dado que se encontraban conviviendo con sus
agresores todo el tiempo, sin poder recurrir y realizar acciones tan simples como hacer una llamada
telefónica o enviar un mensaje de texto pidiendo ayuda. Además, la soledad y el aislamiento
produjo que sintieran que estaban enfrentando a una lucha completamente solas, lo que a menudo
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produce la vergüenza y miedo de estar equivocadas, pensando que realmente ellas son el problema
y no un caso de abuso.
El confinamiento preventivo fue unos de los factores que dejaron a muchas mujeres
atrapadas con sus atacantes, sin ninguna posibilidad de apoyo y seguridad por parte del Estado. A
pesar de que algunos países incorporaron líneas de emergencias y refugios temporales, no fueron de
lo más conveniente debido al colapso de los sistemas de atención y a las dificultades de llegada que
tenían las víctimas. Esto generó un sentimiento de abandono e indefensión por que no hubo una
intervención inmediata por parte de las autoridades provocando una gran desesperación en ellas.
Ante las situaciones, muchas mujeres recurrieron a redes de apoyo de manera informal,
como familiares o grupos comunitarios. Asimismo, se elaboraron grupos de apoyo digital, creando
códigos para pedir auxilio, en caso de alguna emergencia, en tiendas o establecimientos cercanos a
la ubicación. Sin embargo, las redes sociales fue unas de las herramientas que más alcance obtuvo
ya que logró visibilizar el enorme problema social e promulgaron varias alternativas para poder
ayudar a las que lo necesitaban, a su vez, las campañas como #NiUnaMenos y #NoEstasSola se
viralizaron en plataformas como Twitter e instagram, generando revuelo y conciencia sobre el
aumento de violencia de género y proporcionando información útil antes casos de abusos.
Unas de las secretarías de Cepal, Alicia Bárcena, dio su veredicto respecto a suma de
nuevos casos de violencia de género:
No nos cansaremos de visibilizar la violencia que afecta a las mujeres y a las niñas de
nuestra región a diario y que repercute en la sociedad en su conjunto, pues constituye un obstáculo
para el logro de la igualdad y de un desarrollo y una paz sostenibles (Naciones Unidas, 2021)
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dejando que miles de mujeres sean una víctima más de la violencia de género. No obstante, ese año
significó mucho para la sociedad ya que el impulso y las voces de las mujeres, aunque estaban
físicamente confinadas, mostraron su apoyo condicional desde sus hogares. Las mujeres no solo
comenzaron a reclamar sus derechos, sino que también forjaron nuevas alianzas con organizaciones
de la sociedad civil y defensores de derechos humanos, quienes se unieron a la lucha por la igualdad
y la justicia.
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Trabajos citados
Andrade, C. (25 de Febrero de 2021). Guadalupe Curual, la joven que amaba los caballos y
el campo. Clarín, pág. 28.
Andrade, C. (25 de Febrero de 2021). Otro brutal femicidio: había denunciado a su ex, pero
él siguió libre y la apuñaló en la calle. Clarín, pág. 28.
Basco, A. (25 de Febrero de 2021). El comercio exterior, con mirada de género. Clarín,
pág. 27.
Bianchi, I., & Gómez, G. (10 de Febrero de 2021). Úrsula y "los otros responsables del
femicidio". Clarín, pág. 47.
Clarín, R. (23 de Febrero de 2021). Cuatro años de prisión al acusado de amtar a Úrsula.
Clarín, pág. 28.
Czerwacki, A. (21 de Febrero de 2021). En momentos de una amenaza real como la que
estamos viviendo aumentan los trastornos de ansiedad. Clarín, pág. 30.
Díaz, A. F. (10 de Febrero de 2021). Desprotegidos (De los lectores). La Nación, pág. 26.
Dossi, C. (21 de Febrero de 2021). Femicidio: "Ivana fue mi compañera, y duele no tenerla
entre nosotros". Clarín, pág. 55.
Fontela, L. (12 de Febrero de 2021). Femicidio de Úrsula: "Pasó y seguirá pasando". Clarín,
pág. 51.
16
Gallagher, D. N. (14 de Febrero de 2021). Otro femicidio (De los lectores). La Nación, pág.
18.
Gambini, H. (12 de Febrero de 2021). Úrsula, el horror que sigue y un futuro insólito.
Clarín, pág. 2.
Grosso, T. (13 de Febrero de 2021). Tenía un grupo de amigas que creía para siempre. Tres
años después ya no me hablaba con ninguna de ellas. Clarín, pág. 42.
Guiñazú, G. (25 de Febrero de 2021). Soy feminista y a muchísima honra. Clarín, pág. 40.
Iglesias, M. (10 de Febrero de 2021). Las mujeres no se sienten protegidas por la Justicia.
Clarín, pág. 25.
Iglesias, M. (18 de Febrero de 2021). Un mensaje muy claro al que que el Estado no sabe
responder. Clarín, pág. 32.
Iocco, N. (10 de Febrero de 2021). "No te metas conmigo", la amenaza del policía dos días
antes del asesinato. Clarín, pág. 25.
Iocco, N. (11 de Febrero de 2021). El asesino de Úrsula debió haber estado preso, pero la
burocracia judicial lo impidió. Clarín, pág. 26.
Iocco, N. (12 de Febrero de 2021). Florencia, otra víctima que padeció y pudo enfrentar al
femicida de Úrsula. Clarín, pág. 30.
Iocco, N. (27 de Febrero de 2021). Juzgaron a tres sospechosos por el femicidio de Paulina
Lebbos. Clarín, pág. 38.
La Nación. (12 de Febrero de 2021). "El juez dijo que todavía no estaba para detenerlo, que
no había apuro". La Nación, pág. 25.
17
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La Nación, pág. 23.
La Nación. (10 de Febrero de 2021). Dolor y bronca por otro femicidio anunciado. La
Nación, pág. 22.
La Nación. (10 de Febrero de 2021). El femicidio de una adolecente que conmicionó a los
vecinos de Rojas. La Nación, pág. 22.
La Nación. (14 de Febrero de 2021). Mujeres indefensas. "Tengo miedo de aparecer en una
bolsa". La Nación, pág. 16.
La Nación. (13 de Febrero de 2021). Una mujer mató a su exnovio de una puñalada. La
Nación, pág. 21.
Magnani, R. (10 de Febrero de 2021). Marchas masivas en Rojas por Úrsula, la chica que
pidió ayuda y nadie escuchó. Clarín, pág. 24.
Oficina de la Mujer / Corte Suprema. (2020). Resumen de la Edición 2020 del Registro
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Perticaro, L. (17 de Febrero de 2021). Habla de femicidios, la vida de antes y de la de
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Redacción Clarín. (23 de Febrero de 2021). Comenzó el juicio por el femicidios de Fátima
Acevedo por juicio popular. Clarín, pág. 28.
Redacción Clarín. (18 de Febrero de 2021). Comienzan a peritar el celular del acusado de
matar a Úrsula. Clarín, pág. 32.
Redacción Clarín. (12 de Febrero de 2021). Detienen a un hombre por acosar a una
jugadora de las Leonas. Clarín, pág. 30.
Redacción Clarín. (16 de Febrero de 2021). Detuvieron a la pareja Ivana Módica, la mujer
desaparecida hace cuatro días en La Falda. Clarín, pág. 29.
Redacción Clarín. (10 de Febrero de 2021). El femicidio después de las alertas que nadie
atendió. Clarín, pág. 24.
Redacción Clarín. (21 de Febrero de 2021). Hallaron el cuerpo de Ivana Módica cerca del
hotel Edén de La Falda. Clarín, pág. 36.
Redacción Clarín. (27 de Febrero de 2021). Horror en Nigeria: un grupo comando secuestró
a 317 chicas en un colegio. Clarín, pág. 30.
Redacción Clarín. (23 de Febrero de 2021). La autopisia determinó que Ivana Módica
murió estrangulada. Clarín, pág. 28.
Redacción Clarín. (14 de Febrero de 2021). La autopsia ratificó que Úrsula fue asesinada de
15 puñaladas. Clarín, pág. 38.
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Redacción Clarín. (17 de Febrero de 2021). La Falda: buscan en un lado a Ivana Módica.
Clarín, pág. 32.
Redacción Clarín. (19 de Febrero de 2021). Piden cuatro años de cárcel para el femicida de
Úrsula. Clarín, pág. 32.
Redacción Clarín. (17 de Febrero de 2021). Su pareja la apuñaló más de 20 veces y se hizo
la muerta para salvarse. Clarín, pág. 32.
Redacción Clarín. (12 de Febrero de 2021). Taboada y un momento límite. Clarín, pág. 46.
Redacción Clarín. (23 de Febrero de 2021). Un coach de natación alemán es investigado por
denuncia de abuso sexual. Clarín, pág. 37.
Redacción Clarín. (17 de Febrero de 2021). Una docente fue asesinada por su ex, un policía
retirado. Clarín, pág. 32.
Rodríguez, F. (10 de Febrero de 2021). Por omición o inacción, el Estado sigue sin dar la
talla ante este flagelo . La Nación, pág. 23.
Rodríguez, G. (15 de Febrero de 2021). Hace tres años mataron a su madre, pero la Justicia
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Roth, F. (12 de Febrero de 2021). Los habitantes de Rojas miran con desconfianza a los
policías de su comisaría. La Nación, pág. 26.
Samela, G. (28 de Febrero de 2021). Por qué las mujeres piden $10.000 menos de salario
cuando se postulan para un trabajo. Clarín, pág. 8.
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Ulanovsky, D. (13 de Febrero de 2021). Esa rara tendencia a pensar en clave eterna. Clarín,
pág. 43.
Zunini, I. (28 de Febrero de 2021). El femicidio por uniformados y, "¿la bandera discursiva
y militante en el Gobierno?". Clarín, pág. 55.
21