Tratado Del Deporte en Mexioc
Tratado Del Deporte en Mexioc
Durante este periodo, se consolidaron las bases de lo que hoy conocemos como la estructura
deportiva nacional, con un enfoque en el deporte escolar, el amateurismo y la preparación de atletas
para competencias internacionales.
México experimentó una transformación profunda en su sistema deportivo. De ser una actividad
principalmente amateur y escolar, el deporte se institucionalizó, se profesionalizó y se convirtió en
un elemento clave en la promoción de la salud pública y el orgullo nacional.
La organización de los Juegos Olímpicos de 1968 fue la culminación de este proceso, consolidando a
México como un actor importante en el escenario deportivo internacional y sentando las bases para
el desarrollo del deporte moderno en el país.
Entre 1931 y 1970, el desarrollo del sistema deportivo en México pasó de ser una actividad educativa
y recreativa a un componente de la política nacional, utilizado para promover la salud, la identidad
y la cohesión social. La institucionalización del deporte y la educación física en México reflejó los
ideales de modernidad y nacionalismo de la época, consolidándose a través de eventos de magnitud
internacional como los Juegos Panamericanos y los Juegos Olímpicos de 1968. Sin embargo, este
desarrollo también reveló las contradicciones de un país que, a pesar de sus logros deportivos,
enfrentaba desafíos significativos en el ámbito de los derechos civiles y la inclusión social.
Durante las décadas de 1930 a 1970, México vivió una etapa de consolidación del Estado
posrevolucionario, caracterizada por el fortalecimiento de instituciones públicas y la creación de
políticas para promover la educación y la cultura, en las que el deporte tuvo un papel relevante. Tras
el fin de la Revolución Mexicana, los gobiernos buscaron fomentar una identidad nacional unificada
y estable, donde el deporte y la actividad física se vieron como herramientas para construir una
sociedad cohesionada, sana y con valores patrióticos.
La Ley Orgánica de Educación Pública, promulgada en 1931 durante el gobierno de Pascual Ortiz
Rubio, marcó uno de los primeros intentos formales de incluir la educación física en el sistema
educativo nacional. Esta ley estableció que la educación debía ser un derecho y una obligación, y
que el Estado debía intervenir para asegurar su desarrollo, incluyendo la práctica de la educación
física como parte de la formación integral del individuo.
• La influencia de Lázaro Cárdenas y el impulso estatal al deporte
Con la llegada de Lázaro Cárdenas a la presidencia en 1934, el país entró en una fase de reforma
social. Su gobierno se enfocó en la educación pública y en el acceso equitativo a la cultura y al
deporte. En este contexto, el deporte se convirtió en una herramienta para la integración de las
masas y el fortalecimiento de una identidad mexicana posrevolucionaria. Se promovió la creación
de ligas deportivas populares y la práctica del deporte en las escuelas como un medio de formación
moral y cívica.
En los años 40 y 50, el desarrollo del sistema deportivo mexicano continuó de la mano del proceso
de institucionalización estatal. En 1946, durante el mandato de Miguel Alemán Valdés, se creó el
Instituto Nacional de la Juventud Mexicana (INJM), una de las primeras instituciones enfocadas en
el deporte a nivel nacional. El INJM tuvo como uno de sus objetivos principales el fortalecimiento de
la cultura física entre la juventud mexicana, con el propósito de fomentar el espíritu nacional y la
disciplina social.
La culminación del desarrollo del sistema deportivo en México durante este periodo se alcanzó en
1968, con la celebración de los Juegos Olímpicos en la Ciudad de México, un evento de gran
trascendencia para la historia deportiva y política del país. México se convirtió en el primer país
latinoamericano en albergar una olimpiada, lo cual fue visto como un reconocimiento a la estabilidad
política y al crecimiento económico del país.
El gobierno del presidente Gustavo Díaz Ordaz invirtió cuantiosos recursos en infraestructura
deportiva, lo cual llevó a la construcción de complejos como la Villa Olímpica y el Palacio de los
Deportes. Se impulsaron programas para entrenar y preparar a los atletas mexicanos con estándares
de competencia de clase mundial, lo que también incentivó la creación de nuevas políticas y el
desarrollo de instituciones deportivas. Los Juegos Olímpicos de 1968 representaron una gran
oportunidad para México de proyectarse en el ámbito internacional como un país moderno y capaz
de organizar eventos de gran magnitud.
El deporte en México entre 1931 y 1970 no solo reflejó el desarrollo de una infraestructura física e
institucional, sino que también se convirtió en una plataforma para la expresión de las tensiones
sociales y políticas de la época. Desde la década de 1930, el deporte fue promovido como un medio
de integración social y de inculcación de valores, en especial para la juventud. A su vez, la
organización de eventos como los Juegos Panamericanos y Olímpicos se utilizó como estrategia para
fortalecer el nacionalismo y proyectar una imagen de estabilidad y progreso.
Sin embargo, el contexto de los Juegos Olímpicos de 1968 también fue marcado por la represión
política, especialmente a través del Movimiento Estudiantil de 1968, que culminó en la Matanza de
Tlatelolco. Este evento trágico puso de relieve las tensiones internas en el país, donde el deporte y
el progreso económico contrastaban con el autoritarismo y la falta de apertura política.
Creación de instituciones deportivas.
Esta etapa marcó un periodo clave en la consolidación del sistema de deporte nacional,
caracterizado por una serie de transformaciones políticas, sociales y culturales que definieron los
pilares de las políticas deportivas en el país. Este periodo se encuentra enmarcado por un interés
creciente del Estado en promover el deporte y la actividad física como parte de la construcción de
una identidad nacional, el fomento de la salud pública y la integración de la juventud en actividades
organizadas que contribuyeran al desarrollo social.
A principios de los años 30, México vivía un periodo de reorganización institucional posterior a la
Revolución Mexicana, en el que se buscaba reconstruir el país y fortalecer sus estructuras sociales.
En este marco, se hizo evidente la necesidad de crear espacios para la práctica deportiva y la
recreación que ayudaran a la cohesión social. Uno de los hitos iniciales fue la fundación de la
Confederación Deportiva Mexicana (CODEME) en 1933. Esta organización fue fundamental, pues
fungió como una entidad reguladora de las asociaciones deportivas nacionales, encargándose de
coordinar y supervisar la práctica del deporte en diferentes disciplinas a lo largo del país. CODEME
permitió una mayor organización en la estructura deportiva mexicana y sentó las bases para el
desarrollo de federaciones nacionales en distintas disciplinas.
Durante los años 40, el deporte comenzó a ser visto como un elemento estratégico de la política
pública. En 1942, el gobierno creó la Dirección General de Educación Física en la Secretaría de
Educación Pública (SEP), con el propósito de fomentar el deporte en el sistema educativo nacional.
Este organismo fue clave en la integración de la educación física dentro de los programas escolares,
estableciendo los primeros lineamientos para su enseñanza y creando planes de estudio específicos.
La Dirección General de Educación Física buscó mejorar la condición física de la juventud mexicana,
alineando estos objetivos con las políticas nacionales de salud y desarrollo social.
Otra de las instituciones relevantes que surgió en esta época fue la Federación Mexicana de
Atletismo, que se encargó de organizar y reglamentar las actividades de atletismo en el país. Este
esfuerzo se replicó en otras disciplinas, como el fútbol, el boxeo y la lucha libre, generando un auge
en la creación de asociaciones y federaciones que buscaban promover el deporte de manera
ordenada y estructurada.
En 1960, se creó el Instituto Nacional de la Juventud Mexicana (INJUVE), que tenía como objetivo
principal fomentar el deporte y las actividades recreativas entre los jóvenes mexicanos. INJUVE
representaba un paso importante en la institucionalización del deporte, ya que se enfocaba no solo
en la práctica deportiva, sino también en la integración y desarrollo de los jóvenes a través de
actividades que promovían valores como el trabajo en equipo y la disciplina. La institución jugó un
papel importante en la creación de programas de formación de entrenadores, en la promoción de
competencias a nivel regional y en la organización de eventos deportivos para la juventud mexicana.
La organización de los Juegos Olímpicos de 1968 en México fue un punto culminante en la historia
deportiva del país. Este evento impulsó el crecimiento de la infraestructura deportiva, con la
construcción de instalaciones emblemáticas como el Palacio de los Deportes, el Velódromo Olímpico
Agustín Melgar, y la Alberca Olímpica Francisco Márquez. Estas instalaciones no solo sirvieron para
el desarrollo de los juegos, sino que posteriormente fueron utilizadas para el entrenamiento y
formación de deportistas nacionales.
La preparación para los Juegos Olímpicos también llevó al establecimiento de nuevas políticas
deportivas, y a una mayor inversión en la formación de entrenadores y en el desarrollo de programas
de alto rendimiento. La Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE) fue creada en 1969
como respuesta a la necesidad de contar con un organismo central que regulara el deporte de alto
rendimiento en el país y que garantizara la continuidad de los avances obtenidos a partir de la
experiencia olímpica. Este organismo se convirtió en una de las principales instituciones para el
desarrollo y la promoción del deporte en México, promoviendo la formación de atletas, y
estableciendo programas para apoyar la participación de México en competencias internacionales.
El desarrollo de instituciones deportivas en México entre 1931 y 1970 dejó un legado profundo en
el sistema deportivo nacional, estableciendo los fundamentos para una política deportiva organizada
y dirigida desde el Estado. Estas instituciones promovieron una visión del deporte no solo como
actividad física, sino como un elemento de integración social y de construcción de identidad
nacional. La creación de infraestructura y el establecimiento de políticas deportivas en este periodo
sentaron las bases para el crecimiento del deporte en México en décadas posteriores, permitiendo
que el país se proyectara en el ámbito internacional y fortaleciera sus programas de desarrollo
deportivo.
La influencia de estos años en la cultura deportiva mexicana se percibe hasta hoy, con la continuidad
de programas educativos en educación física, la promoción de eventos deportivos y el compromiso
con la formación de atletas de alto rendimiento que representen al país en competiciones
internacionales. Este periodo fue, sin duda, un pilar en la historia del deporte mexicano y en la
construcción de un sistema organizado que persiste en la actualidad.
Tuvo un desarrollo significativo, influido por factores nacionales e internacionales. Este periodo
sentó las bases de un sistema de educación física en las escuelas que, aunque con retos, se estableció
como una política pública fundamental para la salud y el desarrollo social del país. La promoción del
deporte en los jóvenes generó una cultura física que trascendió el ámbito escolar y creó una
generación de atletas que puso en alto el nombre de México. A principios de los años 30, México
atravesaba un proceso de reconstrucción política y social después de la Revolución Mexicana, lo cual
incentivó la búsqueda de cohesión nacional. En este contexto, el deporte fue visto como una
herramienta para inculcar valores cívicos y, al mismo tiempo, mejorar la salud física y mental de la
población joven. La educación física y el deporte escolar comenzaron a ocupar un lugar importante
en los planes de estudio, promovidos principalmente por el Estado y las organizaciones educativas.
En este mismo periodo, el deporte escolar y amateur empezó a ser impulsado como una actividad
formativa que debía inculcar disciplina y hábitos saludables en los jóvenes. La SEP comenzó a
promover campeonatos y competencias interescolares en diversas disciplinas, entre las que
destacaban atletismo, natación y fútbol, deportes considerados "idóneos" para desarrollar fuerza
física y carácter en los estudiantes.
La Consolidación de la Educación Física como Materia Escolar Obligatoria (1940-1950)
Durante la década de 1940, la educación física se consolidó como una materia obligatoria en todos
los niveles de educación básica. El gobierno de Manuel Ávila Camacho (1940-1946) promovió
políticas que fortalecieron el deporte escolar, y el papel del Estado en la organización de eventos
deportivos se volvió más prominente. Esta política respondía al interés gubernamental de crear una
juventud sana y disciplinada, capaz de representar a México en competencias internacionales, como
los Juegos Centroamericanos y del Caribe, y, eventualmente, los Juegos Olímpicos.
Los deportes más promovidos en las escuelas eran los considerados básicos para el desarrollo físico:
el atletismo, la gimnasia, la natación y el baloncesto. En este periodo también comenzó a
incentivarse la participación de las mujeres en el deporte, aunque las oportunidades seguían siendo
limitadas y sus disciplinas eran restringidas en comparación con las de los varones.
En los años 50, el deporte amateur se expandió y México empezó a buscar logros en el ámbito
internacional. Los campeonatos escolares y amateurs se volvieron una vía importante para
seleccionar a jóvenes con talento que pudieran ser desarrollados para competencias
internacionales. En este contexto, la figura del entrenador comenzó a profesionalizarse, y el Estado
apoyó la capacitación de instructores en educación física.
En 1954, México fue sede de los II Juegos Panamericanos en la Ciudad de México, un evento que
impulsó el deporte en el país y reforzó la infraestructura deportiva a nivel escolar y amateur. La
organización de estos eventos requería una base sólida de atletas, lo que generó un nuevo interés
en las competencias de carácter escolar y en la detección de talento juvenil. Este evento fortaleció
el sentido de nacionalismo y el interés de la sociedad en el deporte.
Para los años 60, el interés del Estado mexicano en el deporte creció notablemente debido al papel
que éste podía jugar en la imagen nacional e internacional del país. Con la cercanía de los Juegos
Olímpicos de 1968, el gobierno mexicano implementó una serie de políticas destinadas a mejorar la
calidad del deporte a nivel nacional, creando un sistema de selecciones y becas para jóvenes
deportistas. El gobierno impulsó una expansión de infraestructura deportiva en las escuelas,
incluyendo la construcción de gimnasios y pistas de atletismo, y comenzó a promover la educación
física en las zonas rurales.
Tras los Juegos Olímpicos, el interés en el deporte aumentó en todo el país. Los estudiantes en las
escuelas fueron motivados a participar en programas deportivos, lo que generó un legado de
infraestructura y programas de apoyo al deporte escolar y amateur. Sin embargo, el foco se centró
en aquellos deportes en los que México había destacado en las olimpiadas, como el boxeo, la
marcha, el fútbol, y el atletismo.
El periodo de 1931 a 1970 fue clave para el desarrollo del deporte escolar y amateur en México. La
intervención del Estado y la creación de infraestructura y eventos deportivos permitieron que miles
de jóvenes tuvieran acceso a actividades físicas organizadas y a entrenadores capacitados. No
obstante, el sistema aún presentaba limitaciones, como la falta de recursos suficientes para
mantener la infraestructura y el apoyo desigual a las zonas rurales.
Durante la década de 1930, México aún carecía de una estructura deportiva organizada. Las
actividades físicas y deportivas no eran un asunto prioritario en las políticas del gobierno. Sin
embargo, con la creación de instituciones y organismos enfocados en el deporte, como el Comité
Olímpico Mexicano (COM) en 1923, se sentaron las bases para fomentar la práctica deportiva y la
participación de México en eventos internacionales.
A nivel nacional, el gobierno comenzó a interesarse en el deporte como una herramienta para
mejorar la salud y disciplina de la juventud. Este interés creció en la década de 1940, cuando la
política gubernamental bajo la administración de Manuel Ávila Camacho incorporó el deporte como
parte de su agenda para construir una sociedad más sana y productiva.
El objetivo era establecer un sistema que no solo promoviera el deporte entre la población, sino que
también identificara y desarrollara el talento necesario para representar a México en competencias
internacionales. Esto contribuyó a un aumento gradual en el número de atletas mexicanos que
participaron en los Juegos Olímpicos, así como en el nivel de competitividad de estos atletas.
México participó en los Juegos Olímpicos por primera vez en París 1924, pero fue en las décadas de
1930 y 1940 cuando comenzó a tomar más en serio la preparación de sus atletas. Sin embargo, el
desempeño de los mexicanos en estos primeros eventos internacionales fue modesto, lo cual
reflejaba la falta de recursos y de una infraestructura sólida en el país.
A pesar de estas limitaciones, México logró su primera medalla olímpica en los Juegos Olímpicos de
Berlín 1936, cuando el equipo de polo obtuvo una medalla de bronce. Este logro marcó un hito en
la historia del deporte mexicano y motivó al país a invertir más en la preparación de sus atletas.
En los Juegos Olímpicos de Londres 1948, México logró obtener una medalla de bronce en boxeo, lo
que subrayó el impacto positivo de estas nuevas políticas. Este éxito continuó en los años siguientes,
y el boxeo y otros deportes de combate se convirtieron en disciplinas clave donde México tuvo un
desempeño destacado.
La culminación de este periodo de desarrollo fue la celebración de los Juegos Olímpicos de 1968 en
la Ciudad de México. Fue la primera vez que los Juegos Olímpicos se celebraron en América Latina,
lo que puso a México en el centro de la atención mundial. La organización de estos Juegos fue un
logro significativo y requirió una enorme inversión en infraestructura, incluyendo la construcción de
estadios, instalaciones deportivas y mejoras en el transporte y la comunicación.
Los Juegos Olímpicos de 1968 no solo permitieron a México mostrar su capacidad de organización y
hospitalidad, sino que también le dieron a los atletas mexicanos la oportunidad de competir en su
propio país. La actuación de México en estos Juegos fue notable, con la obtención de nueve
medallas, incluidas tres de oro, y posicionó a México como una potencia emergente en el ámbito
deportivo internacional.
Entre los logros más memorables estuvo el de Felipe Muñoz, quien ganó la medalla de oro en
natación, siendo el primer nadador mexicano en lograr tal hazaña. Otro hito fue el triunfo de
Enriqueta Basilio, la primera mujer en la historia olímpica en encender la llama olímpica, lo que
simbolizó la inclusión y equidad de género en los Juegos.
El éxito de los Juegos Olímpicos de 1968 dejó un legado importante en el sistema deportivo en
México y consolidó la política deportiva del país. A partir de ese momento, el gobierno mexicano
tomó un papel más activo en el desarrollo del deporte y estableció programas para identificar y
preparar a jóvenes talentos en diferentes disciplinas. Además, la experiencia de organizar unos
Juegos Olímpicos mejoró la reputación internacional de México y le abrió las puertas para organizar
otros eventos deportivos internacionales en el futuro.
Estos Juegos Olímpicos también fueron un símbolo de la capacidad de México para superar los
desafíos y mostrarse al mundo como un país moderno y preparado para la competencia global. A
nivel nacional, los Juegos Olímpicos de 1968 inspiraron a generaciones de jóvenes mexicanos a
practicar deportes y buscar el éxito en el ámbito internacional.
Un líder clave en este proceso fue Miguel E. Bustamante, presidente de CODEME, quien impulsó la
idea de un deporte nacional unificado y propuso que México debía mejorar sus estándares
competitivos internacionales. Bustamante trabajó en la profesionalización del deporte mexicano,
tratando de que los deportistas recibieran apoyo y entrenamiento de alto nivel.
Otra figura relevante en este período fue José de Jesús Clark Flores, presidente del Comité Olímpico
Mexicano en varias ocasiones entre 1946 y 1969. Clark Flores fue instrumental en la planificación y
organización de los Juegos Olímpicos de 1968 en México, el primer evento olímpico en América
Latina. Su liderazgo fue decisivo para que México lograra superar los desafíos logísticos y sociales de
un evento de tal magnitud. Clark Flores promovió el deporte como un medio de diplomacia y
desarrollo social, destacando la importancia de las instalaciones deportivas y la infraestructura.
Carlos Zarco Cuevas, quien también ocupó posiciones de liderazgo en el deporte mexicano,
contribuyó a la creación de programas de desarrollo deportivo en zonas rurales. Zarco fue un
defensor del deporte como medio de cohesión social y promoción de valores cívicos. Durante su
gestión, se impulsaron proyectos para que el deporte alcanzara zonas más allá de las grandes
ciudades, fomentando la práctica deportiva en comunidades rurales y populares.
Gracias a la labor de Zarco Cuevas, el deporte en México dejó de ser un privilegio de pocos y se
extendió a la población en general, promoviendo la actividad física y el deporte amateur. Además,
sus programas incluyeron iniciativas de salud pública, donde el deporte era una herramienta para
combatir enfermedades y mejorar la calidad de vida.
Impacto y Legado
El liderazgo de estas figuras fue crucial para que México contara con una infraestructura deportiva
sólida y un sistema de apoyo a los atletas. Durante este período, se sentaron las bases para el
reconocimiento y la promoción del deporte en la sociedad mexicana, generando un orgullo nacional
y consolidando al país como un referente en el ámbito deportivo latinoamericano.
Este enfoque no solo promovió el deporte en los niveles altos, sino que también introdujo programas
deportivos en las escuelas y centros comunitarios. En este sentido, el deporte en México comenzó a
tener un carácter formativo y de integración social, y se vio como un espacio donde los mexicanos
podían compartir valores y construir un sentido de pertenencia.
Con la fundación de la Confederación Deportiva Mexicana (CODEME) en 1933, se sentaron las bases
para la regulación y el crecimiento ordenado del deporte. Esta institución tenía como misión unificar
a las federaciones de distintas disciplinas deportivas y crear una estructura sólida que permitiera
una mejor organización de eventos, la administración de recursos y el apoyo a los atletas en su
formación. La CODEME supervisó el desarrollo de deportes como el fútbol, el atletismo, el boxeo, el
béisbol, entre otros, y facilitó la creación de ligas y federaciones nacionales en distintas disciplinas,
profesionalizando de esta forma el deporte en México.
El desarrollo del deporte en México fue posible gracias a la construcción de infraestructura de alto
nivel que permitiera la práctica y el entrenamiento de los atletas. Durante las décadas de 1930 a
1960, el gobierno mexicano se enfocó en dotar al país de instalaciones que fueran lo suficientemente
modernas como para albergar eventos nacionales e internacionales. Esta infraestructura incluía
estadios, gimnasios, centros de entrenamiento y piscinas olímpicas.
Uno de los proyectos más significativos fue el Estadio Olímpico Universitario en la Ciudad de México,
que fue inaugurado en 1952 y se convirtió en un ícono del deporte en el país. La construcción de
este estadio fue un logro de ingeniería que cumplía con los estándares internacionales, y su
capacidad de albergar eventos multitudinarios lo convirtió en la sede de competiciones
internacionales, como los Juegos Panamericanos de 1955. Este estadio sería también la sede de los
Juegos Olímpicos de 1968, marcando un hito en la historia del deporte en México.
La importancia de los Juegos Olímpicos de 1968 en México no puede subestimarse. Fue la primera
vez que un país latinoamericano fue seleccionado como sede de este evento, y México se destacó
tanto por la organización como por los resultados de sus atletas. Los Juegos Olímpicos de 1968
también fueron un punto de inflexión para el deporte en México, ya que marcaron el inicio de una
era de mayor inversión en la formación y entrenamiento de deportistas de alto rendimiento.
Además, México comenzó a participar en eventos como los Juegos Panamericanos, que también
fortalecieron el sistema deportivo del país y le dieron visibilidad en el ámbito internacional. En estos
eventos, los deportistas mexicanos lograron excelentes resultados en disciplinas como el atletismo,
el boxeo y la lucha libre, ganando medallas y reconocimientos que consolidaron el prestigio del
deporte mexicano.
El boxeo profesional en México alcanzó su auge en esta época, con el surgimiento de grandes
campeones como Raúl “Ratón” Macías, Rubén Olivares, y Vicente Saldívar, quienes no solo lograron
fama en el ámbito nacional, sino también reconocimiento internacional. El boxeo se convirtió en uno
de los deportes más populares en México y fue un reflejo de la identidad de la clase trabajadora,
que veía en estos boxeadores una representación de la tenacidad y el espíritu de lucha mexicano.
Las peleas de boxeo se transmitían en radio y televisión, lo que aumentaba la afición por el deporte
y convertía a estos boxeadores en figuras públicas reconocidas y queridas por el público.
Por otro lado, la lucha libre mexicana comenzó a tomar forma como un deporte-espectáculo, con
luchadores como El Santo y Blue Demon que se volvieron leyendas. La lucha libre no solo cautivó al
público mexicano, sino que se convirtió en parte de la cultura popular y fue uno de los eventos de
entretenimiento más accesibles y queridos en México. La creación de personajes con máscaras y
trajes distintivos hizo que la lucha libre trascendiera el ámbito deportivo para convertirse en un
fenómeno cultural.
Durante las décadas de 1940 y 1950, los medios de comunicación jugaron un papel fundamental en
la expansión del deporte en México. La radio primero, y luego la televisión, permitieron que los
eventos deportivos llegaran a todos los rincones del país, promoviendo la popularización de
deportes como el fútbol, el boxeo y la lucha libre. Las transmisiones en vivo y la cobertura de eventos
deportivos generaron un impacto profundo en la sociedad mexicana, acercando el deporte a las
familias y creando una cultura de aficionados que seguían a sus equipos y atletas favoritos con gran
dedicación.
Los medios de comunicación también jugaron un papel crucial en la creación de ídolos deportivos,
quienes se convirtieron en figuras de respeto y admiración. Esta relación entre el deporte y los
medios estableció una base sólida para el crecimiento continuo del deporte profesional en México,
y los atletas comenzaron a ser vistos como modelos a seguir.
El auge y desarrollo del deporte profesional en México entre 1931 y 1970 dejó un legado profundo
y duradero en la sociedad mexicana. Gracias a las instituciones, la infraestructura, y la
profesionalización de los deportes, México se estableció como una nación deportiva de relevancia.
La participación de México en eventos internacionales y el éxito de atletas mexicanos impulsaron
una identidad nacional vinculada al orgullo por el deporte y sus logros.
Este periodo marcó el inicio de una transformación cultural en la que el deporte pasó de ser una
actividad recreativa a convertirse en una profesión reconocida y en un elemento importante de la
identidad nacional. La consolidación de ligas profesionales, la inversión en infraestructura y el
desarrollo de políticas deportivas sentaron las bases para el crecimiento continuo del deporte en el
país, con el legado de inspirar a generaciones futuras a seguir destacándose en el ámbito deportivo.
Los Juegos Olímpicos de México 1968 marcan un hito en la historia del deporte en México y en el
mundo. Este evento no solo representó una gran hazaña logística y organizativa para el país, sino
que también consolidó la posición de México en la arena deportiva internacional. Para entender el
impacto de estos Juegos Olímpicos, es necesario analizar el desarrollo del sistema deportivo en
México entre 1931 y 1970, un periodo caracterizado por una serie de cambios que sentaron las bases
para la celebración de este evento histórico.
El periodo de 1931 a 1970 representa una etapa de desarrollo y consolidación del sistema deportivo
en México, culminando en la celebración de los Juegos Olímpicos de 1968. Este evento no solo
mostró la capacidad organizativa de México en la esfera internacional, sino que también dejó un
legado profundo en términos de infraestructura, profesionalización deportiva, y conciencia social y
política. Los Juegos Olímpicos de México 1968 marcaron el inicio de una nueva era para el deporte
en el país, impulsando el desarrollo de atletas de alto rendimiento y consolidando al deporte como
un elemento esencial de la identidad y el orgullo nacional.
Durante esta década, el deporte en México comenzó a organizarse de manera más formal. En 1933
se fundó la Confederación Deportiva Mexicana (CODEME), que tuvo un papel central en el fomento
y la regulación de las actividades deportivas a nivel nacional. Este organismo buscaba fomentar el
deporte en diferentes sectores de la sociedad mexicana, aunque el deporte estaba mayormente
orientado hacia las clases sociales más altas. El gobierno también comenzó a interesarse en el
deporte como una herramienta para promover la unidad nacional y el orgullo patriótico, lo que llevó
a un crecimiento en la inversión en infraestructura deportiva y en el desarrollo de talentos locales.
Durante la década de los años 40, se incrementó la profesionalización del deporte en México. En
1946 se creó la Dirección General de Educación Física y Deportes en el marco de la Secretaría de
Educación Pública, lo cual reflejaba una mayor participación gubernamental en la promoción del
deporte y la educación física en las escuelas. Los deportes de equipo como el fútbol, el béisbol y el
boxeo se volvieron muy populares en este periodo. Además, en 1948, México participó en los Juegos
Olímpicos de Londres, lo que aumentó el interés en los deportes olímpicos en el país y permitió que
los atletas mexicanos compitieran en el ámbito internacional.
En los años 50, México consolidó su presencia en competiciones internacionales. En 1954, México
fue uno de los países fundadores de la Organización Deportiva Panamericana, lo que le permitió
tener una mayor presencia en los Juegos Panamericanos y, de esa manera, posicionarse mejor en el
ámbito deportivo de América Latina. Durante esta década, el deporte comenzó a ser visto como un
medio para proyectar una imagen positiva de México en el extranjero, particularmente en un
contexto de crecimiento económico y modernización. Las autoridades deportivas empezaron a
establecer programas de entrenamiento y selección de talentos para garantizar una representación
competitiva en eventos internacionales.
La década de los años 60 fue crucial para el deporte en México, ya que el país se preparaba para
albergar los Juegos Olímpicos de 1968 en la Ciudad de México. En 1963, México fue elegido como
sede de los Juegos Olímpicos, convirtiéndose en el primer país de América Latina en organizar este
evento. La elección de México fue significativa, ya que representaba un desafío logístico, financiero
y técnico en comparación con sedes anteriores. Con esta meta en mente, el gobierno mexicano
emprendió un esfuerzo sin precedentes para construir infraestructura deportiva y capacitar a los
atletas mexicanos.
Los Juegos Olímpicos de 1968 dejaron una huella imborrable en la historia del deporte en México,
transformando el sistema deportivo y marcando una etapa de desarrollo y modernización en el país.
Infraestructura deportiva
Los Juegos Olímpicos de México 1968 no solo fueron un evento deportivo, sino también un
momento de conciencia social. En medio de un clima de tensión social y política en el país, estos
Juegos Olímpicos se llevaron a cabo en un contexto marcado por el movimiento estudiantil de 1968
y por las protestas en contra de la represión gubernamental. A nivel internacional, los Juegos de
México fueron escenario de manifestaciones de apoyo a los derechos civiles, como el famoso saludo
de los atletas estadounidenses Tommie Smith y John Carlos, quienes protestaron contra la
discriminación racial en Estados Unidos durante la ceremonia de premiación. Este evento reveló
cómo el deporte también puede ser un vehículo de cambio social y político, tanto a nivel nacional
como internacional.
Crecimiento del interés en los deportes olímpicos
Después de los Juegos Olímpicos de 1968, el interés por el deporte en México creció de manera
considerable. Las nuevas instalaciones y la infraestructura deportiva en todo el país motivaron a las
generaciones jóvenes a practicar deporte, y aumentó el número de personas que se interesaban en
el atletismo, la natación, la gimnasia y otros deportes olímpicos. Esta expansión del interés en el
deporte llevó a un aumento en la creación de clubes, escuelas y academias deportivas.
Principales actores.
Entre 1931 y 1970, el deporte en México experimentó un crecimiento significativo, impulsado por
diversos actores clave en el ámbito deportivo, gubernamental y social. Estos son algunos de los
principales:
Instituto Nacional de la Juventud Mexicana (INJUVE): Fundado en 1944, el INJUVE fue pionero en
la promoción del deporte entre jóvenes. Trabajó en la creación de ligas y torneos, así como en la
capacitación de entrenadores.
Comité Olímpico Mexicano (COM): Desde su creación en 1923, el COM se consolidó como el
órgano encargado de organizar la participación de México en los Juegos Olímpicos. Bajo la
presidencia de José de Jesús Clark Flores y Pedro Ramírez Vázquez, el COM fue crucial en la
organización de los Juegos Olímpicos de 1968, que representaron un punto culminante en la
historia deportiva de México.
Atletas Destacados:
Joaquín Capilla: Clavadista que ganó cuatro medallas olímpicas entre 1948 y 1956, fue una figura
emblemática del deporte mexicano.
Felipe Muñoz: Nadador que obtuvo la primera medalla de oro en natación para México en los
Juegos Olímpicos de 1968.
Enriqueta Basilio: Fue la primera mujer en encender el pebetero olímpico en los Juegos Olímpicos
de 1968, representando un hito en la historia de la igualdad de género en el deporte.
Humberto Mariles - Jinete mexicano que destacó en los Juegos Olímpicos de Londres 1948, donde
ganó dos medallas de oro y una de bronce en ecuestre, una hazaña sin precedentes para México
en esta disciplina.
Raúl "Ratón" Macías - Ícono del boxeo mexicano en los años 50, se convirtió en campeón mundial
en la categoría gallo. Fue un símbolo nacional, logrando la popularización del boxeo en México con
su carisma y talento.
Mario Vázquez Raña - A pesar de que fue más conocido por su influencia en la administración
deportiva como presidente de la Organización Deportiva Panamericana, su participación como
tirador en los años 60 y 70 promovió el tiro deportivo en México.
Felipe Muñoz "El Tibio" - Nadador que ganó la primera medalla de oro para México en natación en
los Juegos Olímpicos de 1968, convirtiéndose en un símbolo nacional y en inspiración para las
futuras generaciones de nadadores.
José Pedraza - Atleta destacado en la marcha, ganó la medalla de plata en los 20 km en los Juegos
Olímpicos de 1968, dando renombre a la marcha mexicana y abriendo paso a una larga tradición
en esta disciplina.
Antonio Roldán - Boxeador que ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de México 1968 en
la categoría de peso pluma, consolidando la tradición boxística en el país.
Federación Mexicana de Atletismo: Fundada en 1933, fue una de las primeras federaciones
deportivas en México. Su objetivo era fomentar la práctica del atletismo y coordinar competencias
nacionales e internacionales, contribuyendo al reconocimiento de atletas destacados.
Federación Mexicana de Fútbol Asociación (FMF): Aunque la FMF fue fundada en 1927, su
consolidación y crecimiento ocurrieron durante estas décadas. La organización regulaba el fútbol
en México y promovía tanto el desarrollo de la liga nacional como la participación en competencias
internacionales, incluyendo la Copa Mundial de la FIFA.
Federación Mexicana de Natación (FMN): Establecida en 1934, la FMN promovió disciplinas
acuáticas como la natación, el clavado y el waterpolo. Fue crucial en el desarrollo de estas
actividades y en la creación de atletas de clase mundial.
Federación Mexicana de Lucha Libre: Aunque más enfocada al entretenimiento, esta federación
estableció las bases para la profesionalización de la lucha libre en México, organizando eventos y
reglamentando el deporte que se convirtió en una parte importante de la cultura mexicana.
Deportes Destacados:
Fútbol
Club América (Fundado en 1916) - Con un fuerte desarrollo en las décadas de 1940 y 1950, el
América consolidó una afición importante y fue clave en el crecimiento de la Liga MX.
Club Deportivo Guadalajara (Chivas) (Fundado en 1906) - Destacado en los años 1950 y 1960,
especialmente durante la época conocida como el "Campeonísimo" (1956-1965), en la que
ganaron múltiples títulos consecutivos.
Club León (Fundado en 1944) - Se convirtió en uno de los equipos protagonistas al ganar
campeonatos en los años 1948 y 1952, destacando en la primera división.
Cruz Azul (Fundado en 1927, profesional desde 1960) - A partir de la década de los 60 se consolidó
como un equipo exitoso, obteniendo varios campeonatos a finales de la década.
Lucha Libre
Empresa Mexicana de Lucha Libre (EMLL) (Fundada en 1933) - Fundada por Salvador Lutteroth, es
la promotora de lucha libre profesional más antigua de México (hoy conocida como Consejo
Mundial de Lucha Libre, CMLL). La EMLL estableció la Arena México en la Ciudad de México en
1956, consolidándola como la "Catedral de la Lucha Libre".
Personajes icónicos - Luchadores como El Santo (debut en 1942), Blue Demon y Mil Máscaras se
convirtieron en figuras de culto, trascendiendo el ámbito deportivo e ingresando al cine y la cultura
popular.
Boxeo
Zaragoza Boxing Club - En la Ciudad de México, fue un espacio fundamental para la formación de
boxeadores, que después brillaron en el ámbito nacional e internacional.
Púgiles destacados - Boxeadores mexicanos como Raúl "Ratón" Macías y Vicente Saldívar ganaron
títulos mundiales entre las décadas de 1950 y 1970, poniendo a México en el mapa internacional
del boxeo.
Automovilismo
Gran Premio de México (Fórmula 1) - Aunque el evento oficial de Fórmula 1 comenzó en 1963, este
fue uno de los momentos más importantes en el automovilismo mexicano, atrayendo a
competidores internacionales y fomentando el deporte en el país.
Los Hermanos Rodríguez - Pedro y Ricardo Rodríguez, destacados pilotos mexicanos, competían en
el circuito de Fórmula 1 y otras carreras internacionales. Su éxito fue fundamental en la
popularidad de este deporte en México.
Béisbol
Diablos Rojos del México (Fundado en 1940) - Establecido en la Liga Mexicana de Béisbol (LMB), el
equipo logró atraer una base de seguidores amplia en la Ciudad de México y se consolidó como
uno de los más exitosos de la liga.
Tigres de Quintana Roo (Fundado en 1955 como Tigres Capitalinos) - El equipo rival de los Diablos
Rojos en la Ciudad de México, que también se convirtió en uno de los más populares en el béisbol
mexicano.
Sultanes de Monterrey (Fundado en 1939) - Uno de los equipos más antiguos de la LMB y popular
en el norte de México, que logró varios campeonatos en este período.
Natación y Clavados
Atletismo
Juegos Centroamericanos y del Caribe (1954 y 1966) - Celebrados en México, estos eventos
impulsaron el atletismo y otros deportes, con atletas como Enriqueta Basilio, quien más tarde sería
la primera mujer en encender el pebetero olímpico en los Juegos Olímpicos de México 1968.
Tenis
Raquetas del Chapultepec - El club en la Ciudad de México fue sede de algunos torneos nacionales
e internacionales que ayudaron a popularizar el tenis en México.
Yola Ramírez y Rafael Osuna - Fueron algunos de los tenistas mexicanos más destacados de la
época. Osuna fue el primer mexicano en ganar el Campeonato de Wimbledon en dobles y el US
Open en individuales en 1963.
Ciclismo
Estos deportes y sus eventos o equipos más destacados ayudaron a moldear la cultura deportiva
en México entre 1931 y 1970, impulsando la profesionalización de muchas disciplinas y
fomentando una mayor participación popular.
Entre 1931 y 1970, los medios de comunicación en México dedicados al deporte fueron esenciales
para difundir y popularizar diversas disciplinas deportivas, tanto a nivel nacional como
internacional. Aquí están algunos de los medios y plataformas más influyentes en este periodo:
El Universal: Fundado en 1916, El Universal fue uno de los primeros periódicos que dio cobertura a
los eventos deportivos en México. Durante las décadas de 1930 a 1970, incluyó una sección de
deportes que cubría desde el fútbol y el boxeo hasta el béisbol, ayudando a popularizar estos
deportes entre la población.
Excélsior: Otro periódico influyente, Excélsior fue fundado en 1917 y destacó por su cobertura
exhaustiva del deporte, en especial fútbol, lucha libre y deportes olímpicos. Su sección deportiva
fue conocida por sus crónicas detalladas y análisis de los encuentros deportivos.
Esto: Fundado en 1941 por Mario Vázquez Raña, Esto fue el primer periódico mexicano
especializado en deportes. Su enfoque exclusivo en temas deportivos lo hizo muy popular,
convirtiéndose en un referente para los aficionados de deportes como fútbol, boxeo y lucha libre.
Esto marcó un cambio en el periodismo deportivo en México.
La Afición: Este periódico nació en 1930 bajo la dirección de Alejandro Aguilar Reyes, conocido
como "Fray Nano". La Afición fue una de las publicaciones pioneras en la cobertura de deportes en
México, especializándose en temas de béisbol y boxeo, que en esa época eran deportes
sumamente populares en el país.
Radio: La radio fue un medio importante para la difusión deportiva desde la década de 1930. Las
estaciones XEW y XEQ, pertenecientes a Emilio Azcárraga, jugaron un papel fundamental al
transmitir en vivo encuentros de fútbol, peleas de boxeo y partidos de béisbol. La radio fue uno de
los medios más accesibles para la población y contribuyó enormemente a que el deporte llegara a
todas las clases sociales.
Revistas deportivas: Durante estas décadas, también surgieron revistas como Cancha y Arena
México, las cuales brindaban un enfoque especializado en deportes como la lucha libre y el boxeo,
y contaban con crónicas y reportajes de eventos relevantes en la escena deportiva mexicana.
Fundada en 1933, la CODEME fue la primera entidad encargada de supervisar el deporte en México
y promover un marco normativo unificado. Sus principales normativas incluían:
En 1934, el Comité Olímpico Mexicano se estableció como la entidad oficial para la representación
de México en competencias internacionales, regulando la participación de atletas en Juegos
Olímpicos, Panamericanos y Centroamericanos.
Reglamento de Selección Olímpica: El COM estableció normas para seleccionar a los deportistas que
representarían al país en eventos olímpicos. Estas normas incluían criterios de rendimiento, ética, y
entrenamiento obligatorio, asegurando que los atletas cumplieran con estándares de competencia
y disciplina.
En los años 40 y 50, se estableció una normativa que diferenciaba a los atletas profesionales de los
amateurs, especialmente en deportes como el fútbol y el boxeo. Esta distinción fue fundamental en
la regulación del deporte y en su financiamiento:
Normativa de Contratación y Sueldos: Para el fútbol y el boxeo, la regulación incluyó directrices sobre
la contratación de jugadores, estableciendo contratos y límites salariales para evitar abusos o
explotación.
Con la fundación de la Dirección General de Educación Física en 1940, el gobierno mexicano reguló
la educación física en escuelas y promovió el deporte como parte de la formación de los ciudadanos:
Certificación de Instructores y Maestros de Educación Física: Los maestros de educación física debían
cumplir con requisitos específicos para certificarse, garantizando una enseñanza estandarizada en
todo el país.
Normativa de Uso de Espacios Públicos para el Deporte: Se establecieron regulaciones para el uso
de espacios públicos y deportivos, permitiendo que estuvieran abiertos a la población fuera de las
competencias oficiales.
Aunque el patrocinio comenzó a generalizarse después de 1970, en los Juegos Olímpicos de 1968 ya
se implementaron normas para regular la publicidad en eventos deportivos:
Normativa de Publicidad en Eventos Oficiales: En los Juegos Olímpicos de 1968, las normas del COI
limitaban la publicidad y el patrocinio comercial, una restricción que México adoptó, regulando la
aparición de marcas comerciales.
La preparación para los Juegos Olímpicos impulsó la creación de un marco normativo que fortaleció
la disciplina y los estándares de rendimiento de los atletas mexicanos:
Normas de Selección y Desempeño: La selección de los atletas para los Juegos Olímpicos estaba
sujeta a normativas estrictas basadas en rendimiento, actitud y disciplina. Aquellos que no cumplían
los estándares establecidos podían ser descalificados de la representación nacional.
Entre 1931 y 1970, las normativas deportivas en México se estructuraron con un enfoque en la
profesionalización, regulación y alineación con estándares internacionales. Cada normativa reflejaba
la intención de consolidar al país como una potencia deportiva y de fomentar una cultura de ética,
disciplina y alto rendimiento.
Bibliografía
Libros
Artículos académicos
Tesis