Silabus - Uso de La Fuerza-2025 Karol
Silabus - Uso de La Fuerza-2025 Karol
PROGRAMA REGULAR
III - PERÍODO ACADÉMICO
INVESTIGACIÓN CRIMINAL
2025
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SÍLABUS - USO DE LA FUERZA - PROGRAMA REGULAR
(INVESTIGACIÓN CRIMINAL)
I. DATOS GENERALES
A. ESCUELA : EESTP PNP Ayacucho
B. AÑO DE ESTUDIOS : Primer Año
C. HORAS SEMESTRALES : Cuatro (04)
D. HORAS SEMANALES : Cuatro (04)
E. CRÉDITOS : Cuatro (04)
F. PERÍODO ACADÉMICO : III - PERÍODO
II. SUMILLA
La Unidad Didáctica de Uso de la Fuerza, forma parte de la estructura curricular
de las Escuelas de Formación Profesional Policial y corresponde a la Carrera
de Ciencias Administrativas y Policiales, siendo de carácter teórico - práctico, a
través de ella se busca que el estudiante de la Policía Nacional del Perú,
conozca e interiorice las disposiciones destinadas a regular el uso de la fuerza
por parte de la Policía Nacional del Perú de conformidad a los estándares
internacionales en materia de derechos humanos y las normas
constitucionales y legales relativas al ejercicio de la función policial.
III. OBJETIVOS
A. OBJETIVO GENERAL
Conocer, analizar e interiorizar la normatividad nacional e internacional que
regula el uso de la fuerza por parte de la Policía Nacional del Perú, en el
ejercicio de la función policial, de conformidad con los estándares
internacionales en materia de Derechos Humanos y la doctrina
relacionada con el manejo de los medios de policía.
B. OBJETIVOS ESPECÍFICOS
1. Analizar, reflexionar y aplicar los principios del uso de la fuerza durante
las intervenciones y operaciones policiales, considerando los niveles
preventivos y reactivos en atención al nivel de cooperación, resistencia
o agresión por parte del presunto infractor de la ley, observando una
conducta ética en el cumplimiento de la función policial, conforme lo
establece el D.L. N° 1186, la Ley N° 30644, la Ley N° 31012 y su
Reglamento, así como el Manual de Derechos Humanos Aplicados a
la Función Policial.
2. Tomar decisiones teniendo en cuenta los aspectos doctrinarios y
normativos de los derechos humanos que guardan relación con el uso
de la fuerza en la función de la Policía Nacional del Perú. Aplicando
técnicas y procedimientos que permitan minimizar los riesgos hacia la
integridad o la vida de los participantes en una intervención policial
haciendo énfasis en el uso diferenciado y proporcional de la fuerza.
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IV. CONTENIDOS:
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Primera sesión: D.L. N° 1186: El uso de la fuerza y la función
NOVENA SEMANA policial: Definiciones. Interpretación - Reglamento del D.L. N° 1186:
15.00 A 18.10 Disposiciones generales. Intervenciones y Operaciones policiales.
(04 HORAS)
Segunda Sesión: Reglamento del D.L. N° 1186: Consideraciones
25FEB2025
para la aplicación de los principios de legalidad, necesidad y
proporcionalidad.
Primera sesión: Otros aspectos a tener en cuenta en la aplicación
del principio de proporcionalidad: Ley N° 31012 (Ley de protección
policial). Código Penal – Artículo 20 (Causas que atenúan o eximen
de responsabilidad penal). Disposición Fiscal N° 15-2021-MP-FN-
DÉCIMA SEMANA
15.00 A 18.10
1FFPSP (30SET2021).
(04 HORAS) Segunda Sesión: Reglamento del D.L. N° 1186: Reglas generales
04MAR2025 para el uso de la fuerza: Uso diferenciado y progresivo del uso de
la fuerza: (Niveles de resistencia - Niveles del uso de la fuerza).
Circunstancias en el uso de la fuerza. Entrega de los Trabajos
Aplicativos Individuales al Área de Asuntos Académicos e
Investigación.
Primera sesión: Reglamento del D.L. N° 1186: Circunstancias y
DÉCIMA PRIMERA reglas de conducta en el uso de la fuerza. Reglas de conducta en
SEMANA el uso excepcional del uso de la fuerza.
15.00 A 18.10
(04 HORAS) Segunda Sesión: Reglamento del D.L. N° 1186: Derechos.
11MAR2025 Comunicación. Tratamiento en caso de heridos o muertos. Órdenes
manifiestamente ilícitas. Superior jerárquico inmediato.
DÉCIMA SEGUNDA Primera sesión: Segundo Examen Parcial a cargo del área de
SEMANA Asuntos Académicos e Investigación.
15.00 A 18.10
(04 HORAS) Segunda Sesión: Revisión y Calificación de exámenes a cargo de
18MAR2025 los docentes.
DÉCIMA TERCERA Primera sesión: Exposición de Trabajos Colaborativos.
SEMANA
15.00 A 18.10
(04 HORAS) Segunda Sesión: Exposición de Trabajos Colaborativos.
25MAR2025
Primera sesión: Técnicas de intervención policial: Generalidades.
DÉCIMA CUARTA Técnicas de intervención: Aspectos importantes a tener en cuenta.
SEMANA Intervenciones a personas en la vía por policías a pie.
15.00 A 18.10 Segunda Sesión: Técnicas de intervención policial: Posiciones
(04 HORAS) básicas para la intervención policial: (De pie). Entrega de los
01ABR2025 Trabajos Colaborativos al Área de Asuntos Académicos e
Investigación.
Primera Sesión: Técnicas de intervención policial: Posiciones
DÉCIMA QUINTA básicas para la intervención policial: (De rodillas – Tendido o
SEMANA echado).
15.00 A 18.10
Segunda Sesión: Técnicas de intervención policial: Intervención a
(04 HORAS)
vehículo con presuntos infractores desde un vehículo policial.
08ABR2025
Intervención nocturna)
DÉCIMA SEXTA Primera Sesión: Examen Final a cargo del Área de Asuntos
SEMANA Académicos e Investigación.
15.00 A 18.10
(04 HORAS) Segunda Sesión: Revisión y Calificación de Exámenes a cargo de
15ABR2025 los docentes. Entrega de Registros.
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V. PROCEDIMIENTOS DIDÁCTICOS
A. Las técnicas de enseñanza se orientarán a la interacción permanente
docente – educando (ENSEÑANZA – APRENDIZAJE), enmarcadas
en la cultura participativa, el trabajo en equipo y el método de
laboratorio.
B. Se promoverá la investigación permanente y la exposición de los
conocimientos adquiridos.
C. El desarrollo de los contenidos curriculares será eminentemente
objetivo mediante el empleo de Mapas Conceptuales.
VI. EQUIPOS Y MATERIALES
El docente para el desarrollo de la asignatura empleará los siguientes
equipos y materiales:
A. Equipos
Video grabadora, computador, proyector multimedia, entre otros.
B. Materiales
Proveerá separatas a los educandos, así como empleará videos y PPT
para reforzar las técnicas de enseñanza.
VII. EVALUACIÓN
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PRIMERA SEMANA
INTRODUCCIÓN
El mantenimiento de la ley y el orden, la prevención, la investigación y el
combate a la delincuencia, es una tarea que compete al Estado Peruano y a la
sociedad civil en su conjunto y en específico a la Policía Nacional del Perú,
especialmente equipada, organizada y capacitada para cumplir con su finalidad
constitucional.
El mantenimiento de la ley y el orden es una tarea compleja. A veces, los
funcionarios encargados de hacer cumplir la ley deben tener mucho coraje para
enfrentar no solo a multitudes enfurecidas y posiblemente armadas; sino a
personas que se encuentran al margen de la ley, cometiendo delitos en todas
sus modalidades, solos o en bandas organizadas, por lo que se hace necesario
contar con una policía adecuadamente formada, profesional y disciplinada, que
actúe en muchos casos, sin recurrir a la fuerza.
Es necesario tener un concepto claro y objetivo de lo que significa “fuerza”.
Suele entenderse como vigor, energía, acción de contacto físico, entre otros,
inclusive la consideramos como un acto de violencia. Sin embargo, la definición de
fuerza en el accionar policial debe entenderse como “El medio que en sus
diferentes niveles usa el personal de la Policía Nacional del Perú, dentro del marco
de la ley, para lograr el control de una situación que constituye una amenaza o
atenta contra la seguridad, el orden público, la integridad o la vida de las personas”.
La fuerza debe aplicarse mediante un acto discrecional, legal, legítimo y
profesional, debe tener consideraciones especiales cuando se trata mujeres, niñas,
niños y adolescentes, personas adultas mayores y personas con discapacidad,
brindándosele un trato humano y digno que debe ser obligación de todo policía. No
obstante, debemos tomar conciencia que todo empleo excesivo de la fuerza se
convierte en violencia y es visto como un acto arbitrario, ilegal, ilegítimo y no
profesional. Por ello, los y las policías deben tener presente siempre que:
“FUERZA NO ES VIOLENCIA”
El Manual de Derechos Humanos aplicados a la función policial, se ha
constituido en una herramienta primordial para impulsar y fortalecer las conductas
de respeto y protección de los Derechos Humanos en las funciones y actividades
que realiza el personal policial en la parte operativa; así como, en las actividades
formativas, de capacitación y especialización policial.
El presente silabus ha sido desarrollado teniendo en cuenta el contenido del
Manual de Derechos Humanos Aplicados a la Función Policial, aprobado con
Resolución Ministerial N° 952-2018-IN publicado el 14AGO2018, el
Decreto Legislativo N° 1186 publicado el 15AGO2015, que regula el Uso de la
Fuerza por parte de la Policía Nacional del Perú, sus modificatorias efectuadas
con Ley N° 30644 publicada el 17AGO2017 y Ley N° 31012, Ley de Protección
Policial, publicada el 27 de Marzo de 2020 y por el Reglamento de la Ley que
regula el uso de la fuerza aprobado con D.S. N° 012-2016-IN y publicado el
27JUL2016.
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DERECHOS HUMANOS APLICADOS A LA FUNCIÓN POLICIAL -
CONCEPTOS FUNDAMENTALES (MANUAL DE DD.HH. APLICADOS A LA
FUNCIÓN POLICIAL)
B. DERECHOS HUMANOS.
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derechos inherentes a todas las personas, sin distinción alguna que,
jurídicamente reconocidos, deben ser respetados y protegidos por el
Estado y sus agentes para garantizar las condiciones necesarias para una
vida digna”.
Al respecto, cabe señalar que el artículo 1º de la Constitución Política del
Perú señala que “la defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad
son el fin supremo de la sociedad y del Estado”. En el mismo sentido, la
Declaración Universal de los Derechos Humanos indica en su preámbulo
que “todos los hombres nacen libres e iguales en dignidad y derechos”.
Por otro lado, la Ley de la Policía Nacional del Perú establece que ésta tiene
entre sus funciones el “garantizar los derechos de las personas y la
protección de sus bienes, privilegiando de manera especial a la población
en riesgo, vulnerabilidad y abandono, incorporando los enfoques de
derechos humanos, género e interculturalidad en sus intervenciones”.
En ese sentido, se puede afirmar que la Policía es la primera línea de defensa
de los derechos humanos dado que los policías son los encargados de hacer
cumplir la ley, lo que incluye las normas y decisiones jurisdiccionales,
nacionales e internacionales, sobre derechos humanos.
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1. LA PRIMACÍA DE LA PERSONA HUMANA Y SUS DERECHOS
FUNDAMENTALES.
Es uno de los principios institucionales que orienta el ejercicio de las
funciones y atribuciones de la Policía Nacional.
De acuerdo a este principio, la defensa y protección de la persona humana,
el respeto a su dignidad y a las garantías para el pleno ejercicio de sus
derechos fundamentales tienen preeminencia en el ejercicio de la función
policial.
Para llevar a la práctica este principio se debe considerar los enfoques de
derechos humanos, género e interculturalidad.
Enfoque de derechos: La aplicación de este enfoque implica que
la actuación policial debe tener como objetivo principal el respeto y
protección a la dignidad de toda persona, en especial de la víctima. Es
inadmisible en la función policial un trato distinto por razón de sexo, raza,
etnia, edad, condición social, discapacidad, lugar de residencia,
orientación sexual, preferencia política o creencia religiosa.
Enfoque de género: La aplicación de este enfoque implica
abstenerse de actuar en función de prejuicios, estereotipos o los
roles tradicionalmente asignados a hombres y mujeres, con base a las
diferencias de género, para así evitar discriminar, re victimizar, o dar un
trato desigual y discriminatorio que afecte la dignidad de las
mujeres. Esto es especialmente relevante, en los casos de las víctimas
de violencia sexual (incluye el acoso, el hostigamiento, la violación
sexual), violencia familiar y trata de personas.
Enfoque de interculturalidad: La aplicación de este enfoque permite
el trato respetuoso entre personas de culturas diferentes, y relaciones
basadas en el respeto y la tolerancia frente a otros. Ello no
significa aceptar prácticas culturales que vulneren los derechos humanos
o prácticas discriminatorias o que impiden el goce de derechos. También
supone una atención diferenciada según los usos y costumbres, por
ejemplo, a través del uso de intérpretes o de material impreso en
diferentes lenguas.
2. CONSIDERACIONES PARA GARANTIZAR EL RESPETO Y
PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS.
En el ejercicio de la función policial, es necesario que el personal policial
tenga en cuenta lo siguiente:
En el cumplimiento de las funciones asignadas, la Policía
Nacional ejerce el poder coercitivo del Estado, respetando,
promoviendo y garantizando los derechos humanos.
Los integrantes de la Policía Nacional del Perú, tienen la obligación
de agotar todos los medios que estén a su alcance, para impedir toda
transgresión de la ley y oponerse firmemente a ser partícipes de
tal violación.
El personal policial que tenga motivos para creer que se ha producido
o se producirá una violación informarán a sus superiores y, si fuera
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necesario, a cualquier otra autoridad u organismo apropiado que tenga
atribuciones de control respectivas.
El personal policial no puede ser sancionado si se niega a ejecutar
una orden manifiestamente ilícita para emplear la fuerza o armas de
fuego o denuncia ese empleo por otros policías.
Los superiores jerárquicos incurren en responsabilidad cuando
conozcan o debiendo conocer sobre el uso ilícito de la fuerza por el
personal policial a sus órdenes, no adopten las medidas necesarias
para impedir o neutralizar dicho uso o no denuncien el hecho
oportunamente.
Para establecer que el superior jerárquico inmediato debió conocer
del uso arbitrario de la fuerza por el personal policial a sus órdenes, se
debe determinar objetivamente que tuvo información que le permitiera
concluir que se estaba preparando o haciendo uso ilícito de la fuerza o,
cuando habiéndose ésta consumado, no haya adoptado las acciones
para comunicar este uso arbitrario a los órganos de investigación penal
y órganos disciplinarios.
Finalmente, el personal de la Policía Nacional del Perú no puede
alegar obediencia a órdenes superiores, cuando dichas órdenes para
el uso de la fuerza, y en particular del arma de fuego, son
manifiestamente ilícitas. En caso de haberse ejecutado, también
serán responsables los superiores que dieron dichas órdenes ilícitas.
3. GRAVES VIOLACIONES DE DERECHOS HUMANOS
a. Genocidio
Actos perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un
grupo nacional, étnico, social o religioso, tales como:
1) Matanza de miembros del grupo.
2) Lesión grave a la integridad física o mental a los miembros del grupo.
3) Sometimiento del grupo a condiciones de existencia que hayan de
acarrear su destrucción física de manera total o parcial.
4) Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo.
5) Transferencia forzada de niños a otro grupo.
b. Tortura
Es el acto perpetrado por el funcionario o servidor público, o por cualquier
persona con el consentimiento o aquiescencia de aquel, mediante infligir
dolores o sufrimientos graves, físicos o mentales, a otra persona o a
través de someterla a cualquier método tendente a menoscabar su
personalidad o disminuir su capacidad mental o física.
c. Discriminación e incitación a la discriminación
Son los actos de distinción, exclusión, restricción o preferencia que anulan
o menoscaban el reconocimiento, goce o ejercicio de cualquier derecho
de una persona o grupo de personas reconocido en la ley, la Constitución
o en los tratados de derechos humanos de los cuales el Perú es parte,
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basados en motivos raciales, religiosos, nacionalidad, edad, sexo,
orientación sexual, identidad de género, idioma, identidad étnica o
cultural, opinión, nivel socio económico, condición migratoria,
discapacidad, condición de salud, factor genético, filiación, o cualquier
otro motivo.
d. Desaparición forzada de personas
Es el acto cometido por el funcionario o servidor público, o cualquier
persona con el consentimiento o aquiescencia de aquel, por el que, de
cualquier forma, se priva a otro de su libertad y se niega el reconocimiento
de dicha privación de libertad o el dar información cierta sobre el destino o
el paradero de la víctima.
SEGUNDA SEMANA
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Artículo 26. Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley no podrán
alegar obediencia de órdenes superiores si tenían conocimiento de que la
orden de emplear la fuerza o armas de fuego, a raíz de la cual se ha
ocasionado la muerte o heridas graves a una persona, era manifiestamente
ilícita y tuvieron una oportunidad razonable de negarse a cumplirla. De
cualquier modo, también serán responsables los superiores que dieron las
órdenes ilícitas.
TERCERA SEMANA
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G. MANUAL DE DERECHOS HUMANOS APLICADOS A LA FUNCIÓN POLICIAL
– 2018 – RESOLUCIÓN MINISTERIAL N° 952-2018-IN.
Elaborado por el Ministerio del Interior, y publicado el 14AGO2018 en el diario
“El Peruano”, cuya finalidad es facilitar información sobre aspectos doctrinarios y
normativos de los derechos humanos que guardan relación con la función de la
Policía Nacional del Perú. Asimismo, establecer procedimientos y técnicas que
permitan minimizar los riesgos hacia la integridad o la vida de los participantes en
una intervención policial haciendo énfasis en el uso diferenciados y proporcional
de la fuerza.
El manual resalta las diferencias que existen entre la restricción y la violación de
los derechos humanos. La policía puede restringir los derechos humanos de los
autores de delitos a fin de proteger a las víctimas. Por ello, no toda restricción o
limitación de un derecho humano significa que se está violando dicho derecho.
La policía puede restringir o limitar los derechos humanos de los autores
de delitos debido a que la libertad y los derechos de una persona no son
absolutos, sino que deben auto regularse tomando en cuenta el ejercicio de los
derechos de otras personas. Pero esta restricción no debe ir más allá de lo
estrictamente necesario para lograr el resultado buscado verificando el respeto
de ciertas condiciones y límites.
El manual busca facilitar información sobre los aspectos doctrinarios y
normativos de los derechos humanos que guardan relación con la función de la
Policía Nacional del Perú. Asimismo, se establecen procedimientos y técnicas
que permitan minimizar los riesgos hacia la integridad o la vida de los
participantes en una intervención policial haciendo énfasis en el uso diferenciado
y proporcional de la fuerza.
Así, el manual está estructurado en dos partes: la primera relacionada con los
conceptos fundamentales, marco normativo y mecanismos de protección
nacional e internacional relacionada a los derechos humanos; aspectos básicos
de la labor policial, víctimas y grupos vulnerables, conducta ética, investigación
policial y privación de la libertad.
Mientras que la segunda parte contiene temas sobre instrucción básica: uso de
la fuerza, detención, técnicas de intervención policial, mantenimiento del orden
público y manejo de crisis. Todos estos actualizados con los procedimientos
operativos policiales establecidos en los manuales y las directivas
correspondientes. También se incluyen anexos con la definición de términos y
técnicas de control físico.
La labor policial es cumplida por la Policía Nacional. En ese sentido, la actividad que
realizan sus miembros se denomina servicio policial, que consiste en la labor policial
de servir a la sociedad y proteger a los ciudadanos.
La labor de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley constituye un servicio
social de gran importancia. En consecuencia, es preciso mantener y, siempre que
sea necesario, mejorar las condiciones de trabajo y la situación de estos
funcionarios.
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La amenaza a la vida y la seguridad de los funcionarios encargados de hacer cumplir
la ley debe considerarse como una amenaza a la estabilidad de toda la sociedad.
Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley desempeñan un papel
fundamental en la protección del derecho a la vida, la libertad y la seguridad de las
personas.
A. LABOR POLICIAL Y DEMOCRACIA
Para que las personas puedan disfrutar de sus derechos, establecidos
constitucionalmente, la Policía debe mantener el orden social, además de
garantizar el libre ejercicio de éstos.
La democracia se vincula al Estado de Derecho y a la promoción y protección
de los derechos humanos, ya que estos garantizan su pleno desarrollo,
cumpliendo la policía un papel fundamental en esta labor. Por ello, su
preparación, competencia y actuación deberán reflejarse en una actitud de
respeto a las personas y a sus derechos fundamentales.
B. DERECHOS FUNDAMENTALES Y LABOR POLICIAL
Para que la Policía Nacional del Perú cumpla sus funciones se le ha conferido
determinadas facultades, siendo las más importantes, entre otras, el arresto, la
detención y el uso de la fuerza.
Las acciones que ejecuten los policías en el desarrollo de su función deberán
subordinarse y adecuarse al respeto de los derechos humanos para garantizar la
legalidad y legitimidad de sus actuaciones, alcanzando la finalidad del servicio
policial.
C. GARANTÍAS CONSTITUCIONALES Y LABOR POLICIAL
La Constitución establece las garantías para que los derechos fundamentales
sean respetados. Esta tutela se ejercita a través de los procesos constitucionales
a los que todo ciudadano puede recurrir. En estos se determinan e imponen las
consecuencias jurídicas derivadas de las acciones u omisiones que atenten
contra los derechos constitucionales.
La extralimitación en las acciones realizadas por los miembros de la Policía
Nacional durante el servicio policial, o su omisión, además de cuestionar la labor
policial puede traer como consecuencia la vulneración de algún derecho
fundamental de la persona. Por lo tanto, existe la posibilidad de iniciar un
proceso constitucional (hábeas corpus y amparo).
D. LABOR POLICIAL EN LOS REGÍMENES DE EXCEPCIÓN
La Constitución Política del Perú contempla dos situaciones de excepción en los
que el Presidente de la República, con acuerdo del Consejo de Ministros, puede
decretar por plazo determinado en todo el territorio nacional o en parte de él, y
dando cuenta al Congreso o a la Comisión Permanente, los estados de
excepción siguientes:
1. Estado de emergencia
En caso de perturbación de la paz o del orden interno, de catástrofe o de
graves circunstancias que afecten la vida de la Nación. Puede restringirse o
suspenderse el ejercicio de los derechos constitucionales relativos a la
libertad y a la seguridad personales, la inviolabilidad del domicilio y la libertad
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de reunión y de tránsito en el territorio. En ninguna circunstancia se puede
desterrar a nadie.
El plazo del estado de emergencia no excede de sesenta (60) días, el mismo
que debe ser motivado y declarado mediante Decreto Supremo. Su
prórroga requiere un nuevo decreto. Los derechos descritos en el párrafo
precedente, sólo son suspendidos si así lo establece el referido decreto y de
conformidad con las causas que generaron el estado de emergencia.
En estado de emergencia las Fuerzas Armadas asumen el control del
orden interno si así lo dispone el Presidente de la República.
2. Estado de sitio
En caso de invasión, guerra exterior, guerra civil o peligro inminente de que
se produzcan, con mención de los derechos fundamentales cuyo ejercicio
no se restringe o suspende. El plazo correspondiente no excede de
cuarenta y cinco (45) días. Al decretarse el estado de sitio, el Congreso se
reúne de pleno derecho. La prórroga requiere aprobación del Congreso.
Asimismo, se tiene que tener en cuenta que las normas relativas a los
derechos y libertades que la Constitución reconoce se interpretan de
conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y con los
tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados
por el Perú.
Es necesario advertir que no se podrán invocar ninguna de estas
circunstancias excepcionales para justificar el quebrantamiento de los
principios básicos sobre el empleo de la fuerza y armas de fuego
desarrollados en este manual.
De igual forma, la Convención Americana sobre Derechos Humanos dispone
en su artículo 27º una cláusula de salvaguardia, la cual establece que los
Estados Parte en las disposiciones que adopten en caso de guerra, de
peligro público o de otra emergencia (en el caso peruano estas
disposiciones están contenidas en los regímenes de excepción) no deberán
suspender, entre otros, el principio de legalidad y el derecho a la integridad
personal; debiendo interpretarse que ambos aspectos no están incluidos en
la suspensión o restricción a la libertad y a la seguridad personales. Por lo
que, en ningún caso podrá invocarse circunstancias excepcionales tales
como estado de guerra, inestabilidad política interna o cualquier otra
emergencia pública como justificación de la tortura
La suspensión de los derechos constitucionales tendrá vigencia y alcance
únicamente en los ámbitos geográficos especificados en el decreto que
declara el régimen de excepción (ref. Art. 23º Código Procesal
Constitucional).
Otro aspecto importante que se establece en el Código Procesal
Constitucional es que los procesos constitucionales no se suspenden
durante la vigencia de los regímenes de excepción.
B. VÍCTIMAS Y GRUPOS EN SITUACIÓN DE VULNERABILIDAD
Los miembros de la Policía Nacional del Perú, en su formación profesional y
práctica diaria, centran su atención y recursos prioritariamente en labores
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preventivas, disuasivas y de represión de la actividad criminal. Por ello,
también es necesario que se desarrollen directivas adecuadas para garantizar la
atención de quienes han visto vulnerados sus derechos.
Asimismo, existen grupos sociales que por sus características ven limitado el
ejercicio pleno de sus derechos. Por lo cual es necesario también fortalecer la
actuación policial en este aspecto, orientándola a la protección de estos grupos
para evitar así las violaciones de sus derechos.
Los miembros de la Policía Nacional en su primer contacto con las víctimas de
delitos, deberán velar que estas reciban la asistencia y cuidados apropiados.
Este contacto inicial puede describirse como la etapa de “primeros auxilios” de la
situación de la víctima. En la práctica de la aplicación de la ley suelen primar
esencialmente los progresos y resultados de los procesos de investigación.
Es importante que el personal policial de máxima prioridad a la protección física y
psicológica de la víctima. El delito cometido es irreversible, pero la asistencia
oportuna a las víctimas contribuye decisivamente a limitar las consecuencias
negativas ocasionados por el ilícito cometido.
1. VÍCTIMAS
a. Víctimas del delito
Personas que, individual o colectivamente, han sufrido daños, lesiones
físicas o mentales, sufrimiento emocional, pérdida financiera o
menoscabo sustancial de sus derechos fundamentales como
consecuencia de acciones u omisiones que vulneren la legislación penal
vigente en los Estados Miembros de la ONU, incluida la que proscribe el
abuso de poder.
b. Víctimas del abuso de poder
Las personas que, individual o colectivamente, hayan sufrido daños,
inclusive lesiones físicas o mentales, sufrimiento emocional, pérdida
financiera o menoscabo sustancial de sus derechos fundamentales,
como consecuencia de acciones u omisiones que no lleguen a constituir
violaciones del derecho penal nacional, pero afectan normas
internacionales reconocidas y relativas a los derechos humanos.
Considerando la calidad del perpetrador solamente constituye abuso de
poder cuando la infracción es cometida por un funcionario del Estado en
el ejercicio de sus funciones.
c. Víctimas y su trato por la Policía Nacional
Todas las personas, particularmente las víctimas de delitos y del abuso
de poder, deben recibir atención de la Policía Nacional del Perú teniendo
en consideración lo siguiente:
1) Las víctimas tienen derecho a ser tratadas con respeto y
consideración por su dignidad.
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2) Las víctimas tienen derecho a beneficiarse de los mecanismos de
la justicia y a obtener una pronta reparación en caso
correspondiese.
3) Las víctimas deben ser informadas de la marcha de las actuaciones
y de la decisión de sus causas.
4) Especialmente, cuando se trate de delitos graves y se haya
solicitado esa información.
5) Las víctimas pueden necesitar asistencia para proteger su intimidad
y para garantizar su seguridad y la de sus familiares contra la
intimidación y las represalias.
6) Las víctimas deben recibir la asistencia material, médica, psicológica
y social que sea necesaria.
7) La Policía requiere la cooperación de la víctima para aportar
información que permita esclarecer la comisión de un delito.
CUARTA SEMANA
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La Constitución Política del Perú establece que las comunidades campesinas y
las nativas tienen existencia legal y son personas jurídicas. Son autónomas en
su organización, en el trabajo comunal y en el uso y la libre disposición de sus
tierras, así como en lo económico y administrativo, dentro del marco que la ley
establece. La propiedad de sus tierras es imprescriptible, salvo en el caso de
abandono. El Estado debe promover el respeto de la identidad cultural de las
comunidades campesinas y nativas.
Para promover los derechos de las poblaciones indígenas en el mundo, la
Organización de las Naciones Unidas ha aprobado además del Convenio sobre
pueblos indígenas y tribales (Convenio 169), la Declaración sobre los Derechos
de las Poblaciones Indígenas; y la Organización de Estados Americanos la
Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.
En nuestro país, las comunidades nativas y campesinas constituyen grupos de
familias que, por razones de ubicación geográfica, vínculos familiares o
culturales radican mayoritariamente en la sierra y selva peruanas. La
configuración geográfica de los terrenos que ocupan y su difícil acceso los
convierte en círculos cerrados a la influencia cultural externa, manteniendo
tradiciones y valores propios.
La Policía Nacional, por su condición de institución tutelar del Estado y por su
presencia física en todos los lugares de la patria, tiene acceso y contacto con
poblaciones indígenas y comunidades campesinas. Su función principal en
relación con estas consiste en respetar sus derechos individuales y colectivos.
Asimismo, deberá reconocer y proteger sus valores y costumbres sociales,
culturales, religiosas y espirituales debiendo actuar con un enfoque de
interculturalidad, promoviendo la prestación de un servicio policial bilingüe, en
la lengua oficial y en la lengua predominante en la zona, y/o asegurando el
derecho de las personas a ser interrogadas en su lengua.
Es importante señalar que, si bien las comunidades nativas y campesinas tienen
la autoridad para ejercer su propio sistema de justicia comunal, ésta facultad
tiene como límite la vulneración de los derechos humanos, particularmente el
derecho a la vida y la integridad personal, por lo que no puede permitirse la
tortura o los tratos crueles, inhumanos o degradantes como forma de sanción.
F. PERSONAS LESBIANAS, GAYS, BISEXUALES, TRANS E INTERSEX (LGBTI)
Son personas que, debido a los prejuicios, estereotipos y estigmas sobre su
orientación sexual o identidad de género, suelen ser discriminadas en diversos
ámbitos de nuestra sociedad, como el laboral, político, cultural y hasta el
familiar.
Esta situación las y los convierte en un grupo vulnerable y proclive a sufrir
agresiones y ataques contra su vida e integridad, discriminación, insultos,
exclusión y negación de derechos, no solo de parte de las autoridades o
terceras personas sino incluso de su propia familia y entorno.
La policía además de tratar a estas personas con el mismo respeto que se
brinda a cualquier otro ciudadano, deberá tener siempre presente lo siguiente:
Evitar todo acto discriminatorio, cruel, humillante o degradante, de carácter
sexual o no, que constituya un agravio a la dignidad o intimidad de la
persona.
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Garantizar y respetar el derecho al libre disfrute del espacio público que
comprende el ingreso y permanencia a lugares públicos o el derecho a
reunirse pacíficamente.
Garantizar y reconocer el derecho a la libre expresión, asociación y reunión.
Prestar auxilio inmediatamente cuando son víctimas de agresiones, así como
también registrar adecuada y oportunamente sus denuncias.
G. PERSONAS QUE VIVEN CON VIH/SIDA Y OTRAS ENFERMEDADES INFECTO
CONTAGIOSAS
La Organización de las Naciones Unidas mantiene la prioridad de que las
personas con VIH/SIDA cuenten con el pleno respeto a sus derechos humanos.
Especialmente, lo relativo al acceso equitativo a servicios de salud, maternidad y
planificación familiar. La discriminación a los individuos con VIH/SIDA es un
problema que también deteriora la prevención del VIH y pone en peligro a la
comunidad.
La Policía deberá brindar una atención especial a su salud, principalmente
cuando son detenidos en locales policiales, o en el traslado para diligencias.
Asimismo, no se debe hacer mención a la situación de salud de la persona,
salvo en los casos previstos por ley.
En ese sentido, las pruebas de VIH u otras enfermedades es voluntaria y sus
resultados confidenciales, estando absolutamente prohibido que sea requerida
en los exámenes médico legales.
QUINTA SEMANA
28
Más aún, es justamente ese parámetro ético de actuación lo que distingue a los
que hacen cumplir la ley de los que la incumplen. Si los policías recurrieran a
prácticas contrarias a la ley o que sobrepasen los poderes y las facultades
legales, no habría distinción entre ambos. Las consecuencias sobre la seguridad
y protección públicas podrían ser devastadoras.
1. Ética personal
Son los valores y las convicciones morales de una persona. Es la ética
personal de cada policía que fija, en primer lugar, la línea de conducta que
seguirá en su condición de persona, ciudadano y servidor público. La
experiencia, educación y formación pueden influir positiva o negativamente
en la ética personal.
2. Ética grupal
La ética de grupo es el conjunto de convicciones sobre lo que está bien o
mal para un grupo de personas. El personal policial trabaja frecuentemente
en circunstancias difíciles e incluso peligrosas. Dado que en gran medida
unos dependen de otros en esas situaciones, es natural que se cree una
estructura de grupo con normas y valores particulares, en los que todos se
apoyan. Esto puede ser un gran elemento moral y de gran soporte para una
actividad correcta y sacrificada.
Sin embargo, cuando esa regla de comportamiento se desvirtúa; y en lugar de
protegerse mutuamente se “cubren” unos a otros, y se adquieren costumbres
incompatibles con el servicio policial como el “mantener en silencio” ante los
actos de corrupción, las violaciones de derechos humanos y otros hechos
negativos; entonces el cuerpo policial se deslegitima ante la sociedad.
3. Ética profesional
La ética profesional es el conjunto de deberes profesionales que orientan la
actuación del personal policial en los diferentes ámbitos en los que se ejerce
la función policial.
Los principios y valores inspiran la ética profesional han sido desarrollados en
normas nacionales e internacionales, principalmente, en el Código de Ética de
la Policía Nacional del Perú y en el Código de conducta para funcionarios
encargados de hacer cumplir la ley, aprobado por las Naciones Unidas.
En el ejercicio de la función policial, es necesario que se examinen siempre
las cuestiones éticas relacionadas con el uso de la fuerza y armas de fuego.
B. INVESTIGACIÓN POLICIAL
Teniendo como fundamento doctrinario el empleo del método general de la
investigación policial, cuando se realiza una investigación por un hecho delictivo
se ejecuta una serie de procedimientos policiales, que el personal responsable
debe desarrollar respetando la Constitución y demás normas nacionales e
internacionales.
La investigación policial debe realizarse de modo ético, especialmente en el
acopio de los elementos de prueba, en el desarrollo de las pericias y en el
examen de los implicados. Debe evitarse todo sesgo de género o criterios
subjetivos que afecten o entorpezcan el fin perseguido.
29
En toda investigación policial, las personas detenidas o en libertad deben ser
consideradas inocentes mientras no se haya declarado judicialmente su
responsabilidad.
El derecho al honor y a la buena reputación, a la intimidad personal y familiar
está protegido constitucionalmente y tienen una evidente repercusión para la
investigación policial, especialmente, en los procedimientos de registros de
personas, domicilios o vehículos.
Asimismo, la interceptación de correspondencia, mensajes telefónicos u otras
comunicaciones debe ser lícita. La información que se obtenga debe estar
necesariamente relacionada con los fines de la investigación policial. La
protección de la intimidad se encuentra en el artículo 4º del Código de conducta
para funcionarios encargados de hacer cumplir la ley.
Es necesario precisar que la falta de capacidad técnica, disponibilidad de
recursos u otras carencias no justifican las violaciones de derechos humanos.
C. EL INTERROGATORIO
Es una técnica utilizada por la Policía Nacional para obtener información de una o
más personas en base a preguntas planeadas y hábilmente planteadas que
conduzcan al esclarecimiento de un hecho delictuoso en el contexto de una
investigación policial.
El interrogatorio exige conocimientos técnicos particulares que son tratados en
otros textos policiales, pero para los fines de este manual es importante
considerar que toda persona interrogada tiene derecho a no ser obligada ni
compelida a declarar o reconocer culpabilidad contra sí mismo. Por lo tanto, no se
puede ejercer ningún tipo de presión, sea esta física o mental, con el fin de
obtener una confesión o información. Se debe tener en cuenta que el objetivo de
un interrogatorio es obtener información de manera lícita que permita esclarecer o
llegar a la verdad sobre un hecho delictivo y no necesariamente encontrar un
culpable.
El personal policial debe usar técnicas de entrevistas que sean compatibles con
los derechos de la persona sometida a interrogatorio, prohibiéndose preguntas
asociadas a cuestionar, burlarse o condenar el aspecto físico, forma de vida,
conducta, etc.
D. EL CONTROL DE IDENTIDAD
Consiste en el requerimiento de identificación personal realizado por el personal
policial en la vía pública o en cualquier otro lugar donde se realice la solicitud,
cuando resulte necesario para prevenir un delito u obtener información útil para
averiguación de un hecho punible. Para tal efecto el personal policial podrá
realizar las comprobaciones pertinentes. El intervenido tiene derecho a exigir al
Policía le proporcione su identidad y la dependencia a la que está asignado.
La identificación se realizará en el lugar en que la persona se encontrare, por
medio del correspondiente documento de identidad. Se deberá proporcionar al
intervenido las facilidades necesarias para encontrarlo y exhibirlo.
Si existiere fundado motivo que el intervenido pueda estar vinculado a la comisión
de un hecho delictuoso, la Policía podrá registrarle sus vestimentas; equipaje o
vehículo.
30
En caso no sea posible la exhibición del documento de identidad, se conducirá
al intervenido a la Dependencia Policial más cercana para exclusivos fines de
identificación.
Se podrá tomar las huellas digitales del intervenido y constatar si registra alguna
requisitoria. Este procedimiento, contado desde el momento de la intervención
policial, no puede exceder de cuatro horas, luego de las cuales se le permitirá
retirarse.
La Policía deberá llevar, para estos casos, un Libro - Registro en el que se harán
constar las diligencias de identificación realizadas en las personas, así como los
motivos y duración de las mismas.
E. LA PRIVACIÓN DE LA LIBERTAD
La libertad es un derecho humano, la detención es una excepción a este. Por lo
cual el Estado dentro de su actividad punitiva puede privar de la libertad a una
persona en el marco de las consideraciones establecidas en la ley.
La Constitución Política determina que sólo las autoridades policiales pueden
ejercer la potestad de detener bajo los preceptos de delito flagrante o mandato
escrito y motivado de juez competente. De igual forma, la ley de la Policía
Nacional del Perú establece la facultad de sus integrantes para asumir esta
responsabilidad a nombre del Estado.
1. Arresto
Acto de autoridad que permite aprehender a una persona con fines de
identificación, retención, procedimiento administrativo e incluso por la
supuesta comisión de un delito, pudiendo recurrir de manera compulsiva a
ejercer control sobre ésta empleando los medios de policía. Este acto policial
debe estar basado en motivos legales y realizarse de manera profesional,
competente y eficaz, sin afectar otros derechos fundamentales.
En ningún caso faculta a la privación indebida de la libertad ni menos al
sometimiento a tortura ni a tratos inhumanos, crueles o degradantes al
intervenido.
Particularmente se debe tener en cuenta:
a. Arresto a persona sospechosa (presunto infractor de la ley)
Debemos entender como persona sospechosa a aquella cuya conducta o
circunstancias hacen presumibles que ha cometido o va a cometer un
acto ilícito, en donde su identidad está por comprobarse o por
determinarse su participación en el ilícito.
b. Arresto a mujeres
Debe ser efectuado, en lo posible, con participación de personal policial
femenino. En el caso del registro personal y de prendas, éste debe ser
efectuado por una mujer con la finalidad de evitar vulnerar sus derechos.
c. Arresto a menores de edad
Los menores de edad deberán ser separados de los adultos durante las
intervenciones, de preferencia y en directa relación a su edad y conducta,
31
debiendo estar al cuidado de personal especialmente asignado para esta
labor.
2. Detención policial
En sentido amplio, es toda forma de privación de la libertad referida al libre
tránsito o movimiento de una persona. Es un acto excepcional que está
regulado por la ley.
La privación de la libertad se encuentra regulada en el artículo 2º, inciso 24,
literal f de la Constitución Política:
“Nadie puede ser detenido sino por mandamiento escrito y motivado del juez
o por las autoridades policiales en caso de flagrante delito. La detención no
durará más del tiempo estrictamente necesario para la realización de las
investigaciones y, en todo caso, el detenido debe ser puesto a disposición del
juzgado correspondiente, dentro del plazo máximo de cuarenta y ocho horas
o en el término de la distancia” 36
En sentido estricto la detención policial es la privación excepcional de la
libertad como competencia funcional de la Policía Nacional, que únicamente
es justificada tras la comisión de un delito flagrante o por mandato judicial
escrito y motivado.
Tiene como objetivos más comunes los siguientes:
Impedir que la persona cometa o siga cometiendo un acto ilegal.
Permitir la realización de investigaciones en relación con un acto delictivo,
en el cual se haya sorprendido en flagrancia.
Llevar a una persona ante la autoridad competente para que ésta
desarrolle el proceso jurisdiccional.
a. Presupuestos:
- Mandato escrito y motivado de juez competente
Se exige mandato escrito (resolución judicial: auto o sentencia) para
que quede constancia. Además, para que el interesado pueda ser
informado de este documento en el momento de ser arrestado.
Mandamiento motivado porque la libertad no puede ser conculcada
sin motivo (artículo 139º, inciso 5 de la Constitución).
- Flagrante delito. Existe flagrancia cuando:
(1) El agente es descubierto en la realización del hecho punible.
(2) El agente acaba de cometer el hecho punible y es descubierto.
(3) El agente ha huido y ha sido identificado durante o
inmediatamente después de la perpetración del hecho punible,
sea por el agraviado o por otra persona que haya presenciado
el hecho, o por medio audiovisual, dispositivos o equipos con
cuya tecnología se haya registrado su imagen y es encontrado
dentro de las veinticuatro (24) horas de producido el hecho
punible.
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(4) El agente es encontrado dentro de las veinticuatro (24) horas
después de la perpetración del delito con efectos o instrumentos
procedentes de aquel o que hubieren sido empleados para
cometerlo o con señales en sí mismo o en su vestido que
indiquen su probable autoría o participación en el hecho
delictuoso.
La regla general es que solo el Juez puede ordenar la detención de
una persona, la excepción es que las autoridades policiales pueden
detener únicamente en el caso de flagrante delito.
Es importante señalar que el Código Procesal Penal también
menciona que toda persona podrá proceder al arresto en estado de
flagrancia delictiva (arresto ciudadano). En tal caso el ciudadano debe
entregar inmediatamente al arrestado y las cosas que constituyan el
cuerpo del delito a la dependencia policial más cercana o al policía
que se halle por inmediaciones del lugar. En ningún caso el arresto
autoriza a encerrar o mantener privada de su libertad en un lugar
público o privado hasta su entrega a la autoridad policial.
El personal policial tiene la obligación de redactar un acta donde se
haga constar la entrega del presunto infractor a la ley, debiendo
consignar la integridad física, la fecha y hora de aprehensión, la hora
en que inicia la diligencia, la identificación de la persona o personas
que procedieron al arresto ciudadano, la identificación de los
agraviados, los elementos que constituyan el cuerpo del delito y las
demás circunstancias de la intervención.
Cuando se trata de una persona que ha sido intervenida en
flagrancia delictiva es necesario que el policía haga una valoración de
la situación que está apreciando, a través de la incautación o
decomiso de objetos producto del ilícito penal, armas, la presencia de
sangre en la ropa, heridas, etc. Lo cual requiere una actuación
cuidadosa en la conservación de la prueba, recolección de la
información proporcionada por los testigos y en la elaboración del
acta o informe.
b. Derechos del detenido
- Solicitar la identificación del miembro policial al ser detenido.
- Ser anotado en el registro de detenidos en forma inmediata.
- Que sus pertenencias sean registradas y devueltas en la misma
forma.
- Ser informado por escrito sobre la causa o el motivo de su detención.
- Comunicarse con algún familiar o amistad.
- Entrevistarse inmediatamente a la detención con representante del
Ministerio Público o Consulado.
- A un abogado de su elección o a solicitar la presencia de un defensor
o defensora pública,
- A la prohibición de medios violentos en las declaraciones.
- Al reconocimiento médico.
- A la no autoinculpación.
- A la presunción de inocencia.
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- A expresarse en su propio idioma y de ser necesario a un traductor.
- A ser puesto a disposición de la autoridad en el término de ley.
- A recibir abrigo y alimentación.
- A no ser incomunicado, salvo casos previsto por ley.
3. Consideraciones especiales
El arresto y la custodia de las personas detenidas policialmente son un
aspecto importante de la labor policial. A pesar de que el trato de los
detenidos se encuentra regulado, tanto con arreglo al derecho internacional
como a las leyes de nuestro país, aisladamente se cometen arbitrariedades y
abusos, muchas veces por desconocimiento, omisión y en otras
intencionalmente.
El trato humano y digno a la persona detenida es una obligación de todo
policía y no requiere de complejos conocimientos de técnicas policiales. Exige
respetar la dignidad inherente a la persona humana y el cumplimiento de
ciertas normas básicas de conducta. No obstante, es indispensable que la
capacitación en este campo esté basada en sólidos conceptos teóricos y en
las mejores prácticas actuales, éticas y morales que conduzcan a la
profesionalización policial.
El personal policial en su relación con las personas bajo su custodia o
detenidos no emplearán la fuerza salvo cuando sea estrictamente necesaria
para mantener la seguridad y el orden en los establecimientos o cuando corra
grave peligro la integridad física de las personas. No emplearán armas de
fuego, salvo en defensa propia o en defensa de terceros “cuando la vida de
una persona es puesta en riesgo real, inminente y actual por quien se está
fugando”. En consecuencia, no se podrá utilizar armas de fuego con el único
propósito de impedir la fuga de una persona sometida a custodia o detención.
Existen pautas a tener en consideración por el personal de la Policía Nacional
cuando tenga que cumplir con su facultad de detención y aunque estas son
de carácter general, en los casos siguientes se debe tener en cuenta:
a. Mujeres detenidas
La condición especial de la mujer está reconocida y protegida en dos
tipos de disposiciones: unas que exigen que las detenidas estén
separadas de los hombres y otras relativas a la no discriminación. Es
importante asignar la custodia y el registro personal de mujeres detenidas
a personal femenino (Convención sobre los Derechos Políticos de la
Mujer y la Declaración sobre la Eliminación de la Discriminación contra la
Mujer y la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de
Discriminación contra la Mujer).
b. Menores de edad detenidos
Cada vez que un adolescente sea detenido se notificará inmediatamente
a sus padres o tutor; las circunstancias y el lugar de detención serán
comunicados al término de la distancia al Fiscal y Juez competentes.
Todo menor privado de su libertad deberá ser tratado con humanidad y
con el respeto que merece la dignidad inherente a su condición de
persona humana, de manera que se tenga en cuenta las necesidades
propias de las personas de su edad, para ello deberá estar
34
obligatoriamente separado de los adultos y tendrá derecho a mantener
contacto con su familia.
La prescripción taxativa contenida en el Código de los Niños y
Adolescentes dice:
“El niño y el adolescente tienen derecho a la libertad. Ningún niño o
adolescente será detenido o privado de su libertad. Se excluyen los casos
de detención por mandato judicial o de flagrante infracción a la ley penal”.
Asimismo, el Decreto Legislativo Nº 1348 en su artículo I del Título
Preliminar señala que el adolescente entre catorce (14) y menos de
dieciocho (18) años de edad es sujeto de derechos y obligaciones,
responde por la comisión de una infracción en virtud de una
responsabilidad penal especial, considerándose para ello su edad y
características personales.
Todos los hechos en que participen menores de edad son confidenciales.
En todo momento debe respetarse el derecho a la imagen e identidad del
niño o del adolescente.
SEXTA SEMANA
Uso de la fuerza
Armas de fuego
Técnicas de intervención policial
Tácticas defensivas no letales
Control físico de intervenidos
Ética en la función policial
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Es importante que la capacitación y el entrenamiento no sean solo un
condicionamiento de calificación, pues el requerimiento de aptitud y competencia son
necesidades básicas para prestar un servicio eficiente y seguro. Por lo tanto, debe
motivarse que ésta se realice principalmente por el interés personal de cada policía y
no como una obligación.
La instrucción policial debe ser profesional, lógica y realista. Con ella se adquiere
habilidad y destreza, permitiendo que el policía pueda enfrentar las tareas con menor
riesgo para su integridad física y su vida, asegurándole cumplir con su función de
servir a la comunidad y proteger a las personas en el marco, del respeto a los
derechos humanos.
A. PREPARACIÓN PSICOLÓGICA
La seguridad del personal policial está directamente relacionada con su
preparación o estado mental. Esto le permitirá visualizar y ensayar sus acciones,
de modo que se tenga una respuesta en razón a la forma de actuar de los
presuntos infractores de la ley. Por estas mismas razones, el personal policial
debe recibir orientación psicológica por cuenta del Estado para sobrellevar las
tensiones generadas por el uso de la fuerza que afecten la vida o integridad física
de otras personas.
Para actuar en la vida real, el policía tiene que entrenar lo máximo posible. Debe
tener presente que todas las situaciones que son posibles de ser simuladas con
realismo durante los entrenamientos. Debe realizarlo mentalmente. Si el policía
no se prepara mentalmente para las situaciones o lo que resulte de ellas, muy
probablemente tendrá un desempeño no deseado, pudiendo incluso quedarse
paralizado y ser víctima de los acontecimientos. El policía debe discutir,
intercambiar ideas, realizar simulaciones solo o con su equipo, aprovechando los
reportajes periodísticos, boletines de ocurrencia, testimonios de sus compañeros
y todo lo que sea necesario.
Contrario a lo que se puede pensar, el condicionamiento físico y el arma que el
policía tiene no es lo más relevante para su seguridad. El principio básico es su
preparación mental que proporciona la base para todas sus decisiones.
B. CONTROL DE EMOCIONES E INTELIGENCIA EMOCIONAL
1. LAS EMOCIONES
Las emociones como la cólera, la ira, la compasión, el miedo, entre otras,
son estados de ánimo que influyen directamente en el accionar del personal
policial. El dominio de estas emociones permitirá mantener un
comportamiento adecuado y realizar las operaciones policiales de manera
apropiada. De igual forma, el equilibrio emocional permite mantener la
serenidad ante el peligro y el valor suficiente para enfrentar situaciones de
riesgo, garantizando el éxito de la intervención policial y haciendo prevalecer
el sentido de justicia.
Ignorar el riesgo no es la mejor manera de vencerlo. Reconocer una situación
de peligro requiere de una capacidad de respuesta basada en el carácter y en
una decisión inteligente.
2. INTELIGENCIA EMOCIONAL
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La entendemos como la capacidad de percibir los sentimientos propios y los
de los demás, distinguir entre éstos y servirse de esa información para guiar
el pensamiento y la conducta de uno mismo.
Durante el servicio policial, e incluso en su vida diaria, los y las policías deben
direccionar sus talentos y capacidades organizados en los siguientes
aspectos:
Capacidad para controlar las propias emociones (Autocontrol, disciplina).
Capacidad para comprender las propias emociones y las de los demás
(empatía).
Capacidad para percibir las emociones de forma precisa (percepción).
Capacidad de aplicar las emociones para facilitar el pensamiento y el
razonamiento. Estas habilidades pueden ser aprendidas con el tiempo y
la práctica.
C. PENSAMIENTO TÁCTICO
Está en relación directa con el estado de alerta del policía. Éste, con un buen
pensamiento táctico, podrá analizar y controlar la situación al momento de
intervenir: evaluar peligros potenciales, identificar amenazas y adoptar las
medidas necesarias para superarlas. Por ello se debe delimitar objetivamente las
dos áreas siguientes:
1. Área de seguridad
Es el área donde el policía tiene el dominio de la situación después de una
acción de control que le permite minimizar cualquier riesgo para su integridad
física y la de sus compañeros.
2. Área de riesgo
Es el área sobre la cual el policía no tiene dominio de la situación, de la que
puede surgir una amenaza que no sea evidente o latente. Ante ello es
importante ubicar o detectar a una persona (por ejemplo, se debe priorizar la
atención en las manos), un objeto, una edificación o parte de ella, ventanas y
accesos, calles, vehículos, animales, campos abiertos, excavaciones,
escaleras, corredores, etc. Debe ubicar los puntos de riesgo. Toda área de
riesgo ya dominada se convierte en área de seguridad.
D. NIVELES DE ALERTA
Al atender una ocurrencia o aproximarse a lo que puede ser una situación de
crisis, el policía estará en un cierto nivel de alerta, que dependerá de su
capacidad de anticipación al peligro.
Cuanto mejor preparado se encuentre mentalmente, mejor condición tendrá
para operar en el nivel apropiado de alerta y con la rapidez que la situación exija.
Es necesario detectar señales de riesgo y amenazas y pasar rápidamente a un
nivel superior de alerta de acuerdo con la evolución de la ocurrencia.
El estado de alerta puede ser identificado a través de los siguientes niveles:
1. Nivel de distracción
Se distrae con lo que está sucediendo a su alrededor, lo que puede ser
ocasionado por el cansancio o la creencia de que no hay posibilidad de
problemas. Su estado mental no está preparado para un eventual
37
enfrentamiento, aumentando su propia inseguridad y también la de su equipo
durante el servicio policial.
2. Nivel de atención
Es el nivel de alerta que el personal policial debe tener en todo momento
cuando está patrullando, dando prioridad a la búsqueda de una amenaza
potencial. Con frecuencia, el personal policial es afectado o lesionado cuando
no anticipa, no responde o no está mentalmente preparado para enfrentar
una situación riesgosa o peligrosa.
El estado de atención no es una garantía de protección, pero nos dará
mejores condiciones para detectar un peligro y, de ser el caso, pasar a un
estado o nivel de reacción.
3. Nivel de seguridad
Hay conciencia de la existencia de un peligro. Sin embargo, el entrenamiento,
experiencia, educación y buen sentido le permiten efectuar un planeamiento
táctico a seguir. Éste incluye el pedido de cobertura de otros policías, el uso
de abrigos, la identificación de alguien que pueda representar una
amenaza y el uso de la fuerza si fuese necesario. El nivel de seguridad
disminuye los riesgos del policía y su equipo. Si son sorprendidos se
encontrarán listos para dar las respuestas que la situación exija.
4. Nivel de reacción
a. Positiva. El riesgo es real y la reacción debe ser instantánea. Se debe
focalizar la amenaza y tener en mente una acción necesaria para
controlarla, de acuerdo a las circunstancias. La preparación mental y el
entrenamiento colocan al personal policial en condiciones plenas para
realizar su defensa y la de terceros.
b. Negativa. Cuando el peligro se mantiene por un tiempo prolongado o
el personal policial enfrenta un peligro para el cual no está preparado, el
organismo entra en un proceso de sobrecarga. Por lo tanto, no consigue
dar respuestas compatibles y funcionar adecuadamente. De este modo,
podrían producirse fallas en la percepción de la situación en la que se
encuentra. Esto caracteriza al estado de pánico.
En este estado el policía puede ver la amenaza, pero su mente no
estará preparada para suministrar las respuestas correctas de reacción.
En esas circunstancias, el personal policial puede realizar actos
impensados como herir, patear, atracarse torpemente, disparar agresiva e
instintivamente, incluso voltearse y correr desesperado.
E. VERBALIZACIÓN
Es la herramienta o recurso más utilizado en una intervención policial, mediante el
que se trata de mantener o restablecer el principio de autoridad a través del
empleo de la expresión oral, con la firmeza y energía adecuada a cada situación
particular.
En situaciones en las que no hay resistencia manifiesta sino cooperación, se debe
actuar con la cortesía y deferencia correspondiente. En cambio, cuando hay
resistencia a la intervención policial o se está frente a un presunto infractor, la
firmeza y energía del lenguaje empleado serán las necesarias para persuadir y
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convencer al infractor que deponga su actitud ilícita, sobre todo cuando se le prive
de su libertad. Correctamente utilizada, minimiza los riesgos y maximiza los
resultados de la intervención.
El entrenamiento en técnicas de expresión verbal, para comunicarse con respeto,
seguridad y firmeza, es tan importante como saber disparar o tener una buena
condición física.
Al iniciar el contacto verbal, el/la policía se debe de identificar; luego, de forma
clara y precisa, debe hacer conocer el motivo de la intervención y señalar cada
una de las acciones que el intervenido debe realizar. Se debe tratar con dignidad
y respeto a toda persona, utilizando un lenguaje adecuado, evitando improperios
y términos peyorativos.
Las indicaciones deben ser firmes. Una orden enérgica puede evitar una tragedia
y hacer innecesario el uso de la fuerza física o letal. Si la persona intervenida
sigue las instrucciones, su integridad y la del personal policial estarán
aseguradas. En consecuencia, la intervención se realizará sin necesidad de
elevar el nivel de fuerza.
Un presunto infractor puede obedecer la orden inmediatamente, huir o reaccionar
de manera violenta ante la intervención. Cualquiera que fuera el nivel de
reacción, el momento será tenso, crítico y riesgoso. Al intervenir verbalmente a
una persona en actitud sospechosa, el policía debe estar siempre preparado para
cualquier eventualidad.
No se debe amenazar al intervenido ni decir algo que no pueda cumplir. Por
ejemplo: “Se lo diré por última vez…”. Si el individuo decide ignorar la
advertencia, el policía perderá la credibilidad. Por otro lado, si el intervenido
obedece, el policía debe estar preparado, no descuidar su seguridad, no debe
confiarse, puesto que puede ser el momento más peligroso de la intervención.
La posición en la que el policía sostiene su arma también ayuda en la
verbalización. El policía puede o no apuntar el arma en función de la percepción
del riesgo y la reacción del intervenido. Esto es, de acuerdo a cómo se
desarrollen los hechos se “[…] debe considerar, razonablemente, entre otras
circunstancias, el nivel de cooperación, resistencia o agresión de la persona
intervenida y las condiciones del entorno” tratando siempre de usar el nivel
mínimo de fuerza, subiéndolo o reduciéndolo gradualmente, conforme convenga.
¡SEA FIRME! ¡SEA JUSTO! ¡SEA CORTÉS!
F. MEDIOS DE POLICÍA
Son las armas, equipo, accesorios y otros elementos de apoyo, autorizados o
proporcionados por el Estado, que emplea el personal policial para enfrentar una
amenaza o atentado contra la seguridad, el orden público, la integridad o la vida
de las personas.
Para el cumplimiento de su servicio, el personal policial debe contar con un
equipamiento básico, conformado principalmente por:
Bastones policiales.
Grilletes policiales
Chaleco balístico
Arma de fuego y munición reglamentaria.
39
Cinto policial.
Para su empleo, es necesario que se conozcan cabalmente su uso y manejo, así
como el modo correcto de portarlos. Solo así se asegura que puedan utilizarse
eficazmente durante una intervención sin perder de vista el riesgo que pueda
enfrentarse.
Dependiendo de la particularidad del servicio policial, podría haber otros medios
de policía que se consideren parte del equipamiento básico.
El entrenamiento permanente no es solo una necesidad, sino una obligación
para un uso adecuado de los medios de policía.
1. BASTONES POLICIALES
Los bastones policiales son aquellos medios defensivos no letales utilizados
por el personal policial debidamente entrenado y según la función que
desempeñe en el ejercicio de su labor policial. Nunca deben utilizarse como
elementos de castigo ni como medios ofensivos o de intimidación. Al hacer
uso de ellos se debe reducir al mínimo las posibles lesiones innecesarias. Sin
embargo, de presentarse alguna situación, deberá brindarse la asistencia
médica inmediata.
Los bastones policiales que usa la Policía Nacional del Perú son la defensa
de goma, el bastón Tonfa (PR-24) y el bastón extensible.
El uso de los bastones policiales es excepcional. Sin embargo, si es inevitable
usarlos para defenderse ante la agresión, deberá restringirse su uso al
mínimo necesario. En esa circunstancia el personal policial preferentemente
hará contacto sobre las partes de mayor volumen muscular (piernas, brazos),
evitando impactar en la cabeza, cuello, tórax o genitales.
En estas circunstancias, al emplear los bastones policiales se deberá tener en
cuenta lo siguiente:
Zonas prohibidas. Son las que pueden causar la muerte o lesiones graves
en el individuo, por lo tanto, es imperioso evitar impactar con los bastones
policiales en estas zonas.
Zonas incapacitantes. Son las que causa efectos temporales o
permanentes, el impacto de los
bastones hacia estas zonas no debe ser reiterativo.
Zonas momentáneas. Son las que se inmoviliza por segundos, minutos u
horas al individuo con recuperación total a corto plazo, el impacto de los
bastones hacia estas zonas debe ser el estrictamente necesario.
40
SEPTIMA SEMANA
OCTAVA SEMANA
41
Descripción
El PR-24 permite realizar varias técnicas de defensa. Su forma y sujeción
durante su empleo protegen el antebrazo con gran eficacia y permiten
controlar ataques de patada, puño o con objetos contundentes. Tiene las
siguientes partes:
Características:
Su peso oscila entre 400 a 500 gramos, dependiendo del modelo de
fabricación. Su composición es de policarbonato de alta resistencia, en
algunos casos con aluminio en su parte interna, lo que le hace de altísima
resistencia. Mide 60 cm de longitud y 33 mm de diámetro. Destaca su
resistencia a los agentes climáticos como el frio, el calor y también a
diferentes tipos de químicos corrosivos.
3. Bastón policial extensible.
Es un medio de policía no letal y se adecua perfectamente a los principios
establecidos en la normativa nacional sobre uso de la fuerza por la policía,
constituye un medio auxiliar del personal policial que cumple funciones
especializadas, tanto de civil como en operaciones tácticas, para lograr el
control de
los infractores a la ley y puede ser empleado en diferentes momentos de la
operatividad policial como medio para llevar a cabo rescates, romper puertas,
ventanas, cristales, etc.
Descripción
Es un bastón policial compuesto de tres tramos que una vez extendido queda
perfectamente rígido para ser usado como defensa policial. Se extiende por
inercia y queda bloqueado por fricción, para cerrarlo basta aplicar el bastón
perpendicular al suelo. En el extremo dispone de una punta sin ángulos
cortantes o punzantes, y no presenta cantos ni ángulos vivos que puedan
producir una lesión. Un muelle interior permite ajustar la fuerza de extensión.
B. AEROSOL PIMIENTA
Es un elemento químico que provoca una profunda irritación, sensación de
picazón muy molesta y un ardor generalizado sobre todo en las vías respiratorias.
Su uso, como medio policial no letal, ofrece una ventaja momentánea ante la
agresión de un infractor de la ley.
Descripción
El gas pimienta en aerosol se utiliza para controlar infractores de la ley de manera
individual o grupal.
El alcance máximo de este medio puede variar en un rango de 4 a 5 metros,
siendo el alcance efectivo entre 2 a 3 metros aproximadamente.
El aerosol pimienta viene en envases especiales que al momento de emplearse
emiten un ritmo fijo de dispersión, y que presentan un seguro para accionar el
aspersor de chorro. La composición química de este gas no debe ser inflamable.
Empleo
42
Ante una agresión no letal por parte de un infractor de la ley, el personal policial,
de acuerdo al criterio de uso progresivo y diferenciado de la fuerza, podrá
controlar la agresión mediante el aerosol pimienta (paralelo al control físico)
debiendo para ello accionar dos veces el aspersor de chorro en forma sucesiva.
Los efectos son inmediatos, provocan intenso ardor en la piel y en los ojos,
dificulta la respiración, los ojos se cierran involuntariamente cegando al atacante
temporalmente.
Recomendaciones
Evitar el uso en espacios cerrados, sobre todo en el interior de vehículos
públicos o privados.
No usar a una distancia menor de 50 cm aproximadamente, por cuanto la
fuerza de impacto generada por la dispersión del chorro podría generar
lesiones oculares.
Debe portarse siempre en una funda, con el seguro del aspersor accionado.
Por ningún motivo se expondrá al presunto infractor al gas pimienta en forma
prolongada a zona.
C. GAS LACRIMÓGENO
El gas lacrimógeno es un término general para cualquier compuesto químico que
se utilice para incapacitar temporalmente mediante la irritación de los ojos y/o del
sistema respiratorio.
El empleo y las técnicas de uso de este medio de policía se sujetan a las normas
y disposiciones establecidas en el Manual de Mantenimiento y Restablecimiento
del Orden Público de la Policía Nacional del Perú, siendo éste de observancia
obligatoria para todo el personal policial que participa en operaciones de esta
naturaleza.
Descripción
El gas lacrimógeno es un compuesto químico que hace que los ojos se irriten y
lagrimeen. En general cualquier compuesto químico que produzca estos efectos
se puede llamar lacrimógeno, pero agente de control antidisturbios o gas
lacrimógeno implica un producto químico lacrimógeno escogido por su baja
toxicidad y por no ser letal.
Recomendaciones
Evitar el empleo de material lacrimógeno a inmediaciones de edificaciones donde
se congreguen personas con mayor riesgo de sufrir las consecuencias de los
agentes químicos, tales como establecimientos cerrados, hospitales, asilos,
colegios, otros establecimientos públicos.
No debe emplearse de manera indiscriminada para evitar efectos colaterales
como asfixia u otros. Su uso debe cesar cuando el motivo que lo justificó
desaparece.
Nunca se lanzará material lacrimógeno al cuerpo de las personas.
Cumplir con sus especificaciones técnicas para alcanzar los efectos deseados sin
excesos, incluyendo el transporte, para lo cual el personal policial deberá portar el
gas lacrimógeno en su respectiva bolsa porta granadas.
43
Tener en cuenta que el riesgo de un efecto letal o de graves lesiones sigue
existiendo, dependiendo del tipo de gas empleado, tiempo de exposición y la
concentración de los gases, así como de la capacidad física de las personas
afectadas (edad, contextura, salud debilitada, otros).
D. FORNITURA POLICIAL
La fornitura es un tipo de correa utilizada como accesorio con la finalidad de
transportar el equipamiento básico policial de una manera más efectiva, ya que
permite tener un acceso rápido y fácil a los medios de policía, además de que
también permite tener las manos libres.
Su uso es indispensable para realizar las actividades propias del servicio policial.
Está conformada principalmente por una correa de color negro, con funda para
arma de fuego, porta cacerinas, porta grilletes de seguridad y porta bastón.
El éxito de una actuación se basa además del entrenamiento, en poseer el equipo
adecuado que evite correr riesgos innecesarios, así como el de graduar el empleo
de la fuerza.
La fornitura policial debe poseer como mínimo estos medios de policía:
Bastón policial.
Grillete Policial.
Arma de fuego.
Cacerina y/o munición de recarga.
Los medios de policía deben ser portados en sus respectivos accesorios, para
permitir un control de seguridad y su empleo inmediato. Además, puede llevarse
linterna, gas pimienta, navaja multiuso, silbato, radio.
E. GRILLETES POLICIALES
Los grilletes policiales constituyen un elemento muy útil e imprescindible del
equipo básico del policía. No sólo permiten controlar la acción agresiva del
infractor de la ley, sino también la sujeción momentánea de éste, para su
aseguramiento o traslado ante la autoridad competente.
Es un medio de policía que limita el uso de la fuerza y el empleo de las armas de
fuego, por lo que:
Controlan el accionar violento de la persona intervenida y evitan que ésta se
autolesione.
Reducen las posibilidades de la persona intervenida de agredir al personal
policial, garantizando su integridad física y la de sus compañeros.
Reducen las posibilidades de la persona intervenida de agredir a terceras
personas.
Toda persona que presumiblemente haya cometido un delito, deberá ser
engrilletada para su inmovilización, registro, conducción y traslado ante la
autoridad competente.
También deberán ser engrilletadas las personas intervenidas que se encuentren
bajo el efecto de drogas, alcohol o cualquier estado emocional alterado que
represente peligrosidad para sí mismo o para otros.
44
Una vez colocados los grilletes, no se usará contra la persona intervenida ningún
otro medio de coerción ni fuerza física alguna que atente contra su integridad
física o dignidad.
Los grilletes se manipularán exclusivamente para su colocación, nunca como
medio de intimidación o humillación. Antes de salir al servicio se debe de verificar
que los grilletes se encuentren listos para usarse y contar con su respectiva llave
o dispositivo de apertura.
Los grilletes policiales que usa el personal de la Policía Nacional del Perú para el
cumplimiento de sus funciones son los grilletes de seguridad, grilletes de lazo y
los grilletes desechables.
F. ARMA DE FUEGO
Las armas de fuego y municiones54 empleadas en el servicio policial son entre
otras:
Revólver calibre 38” SPL
Pistolas calibre 9 mm Pb
Armas de largo alcance calibres 5.56 x 45 mm, 7.62 x 39 mm y 7.62 x 51mm
1. Aspectos a tener en cuenta para el uso del arma de fuego
Objetivo del disparo
Cuando el policía dispara su arma no lo hace para asustar, herir o desarmar.
El disparo puede resultar letal, pues lo hace para impedir y controlar la
agresión o amenaza que atente contra su vida o la de otra persona. El
objetivo es lograr que el agresor cese su ataque ilegal de manera inmediata.
2. Procedimientos para el uso del arma de fuego
El personal policial, antes de disparar su arma de fuego, seguirá el siguiente
procedimiento:
a. Identificarse plenamente como policía aun cuando esté uniformado.
¡ALTO POLICÍA! o ¡ES LA POLICÍA!
b. Dar al presunto infractor una clara advertencia de su intención de disparar
su arma de fuego, dándole tiempo suficiente para que lo entienda y tome
una decisión.
¡ARROJE EL ARMA! - ¡SUELTE EL ARMA! - ¡NO SE MUEVA!
¡NO INTENTE REACCIONAR, ESTAMOS ARMADOS
PODEMOS DISPARAR!
Este procedimiento no se ejecutará, si su práctica creara un riesgo de muerte
o lesiones graves para el personal policial u otras personas. En caso la
advertencia resultase evidentemente inadecuada o inútil dadas las
circunstancias del caso, se empleará el arma de fuego directamente.
El personal de la Policía Nacional del Perú, excepcionalmente, podrá usar el
arma de fuego cuando sea estrictamente necesario y solo cuando otras
medidas menos extremas resulten insuficientes o sean inadecuadas, en las
siguientes situaciones:
45
En defensa propia o de otras personas en caso de peligro real e
inminente de muerte o lesiones graves.
Cuando se produzca una situación que implique una seria amenaza para
la vida durante la comisión de un delito particularmente grave.
Cuando se genere un peligro real e inminente de muerte o lesiones
graves como consecuencia de la resistencia ofrecida por la persona que
vaya a ser detenida.
Cuando la vida de una persona es puesta en riesgo real, inminente y
actual por quien se está fugando.
Cuando se genere un peligro real o inminente de muerte del personal
policial u otra persona, por la acción de quien participa de una reunión
tumultuaria violenta.
“En caso que el presunto infractor mantuviera su actitud violenta y el riesgo
letal es inminente, empleará el arma de fuego y, si las condiciones lo permiten
deberá realizar el disparo selectivo en determinada zona del cuerpo, con la
finalidad de controlar la acción letal del presunto infractor de la ley (…)
teniendo en cuenta la intensidad de la agresión o amenaza, la forma de
proceder y el peligro que representa la persona a intervenir o la situación por
controlar”, así como el objetivo legítimo que se persigue.
Cuando se hayan producido heridos como consecuencia del disparo de armas
de fuego, se procederá al auxilio inmediato y, de ser necesario, “adoptar las
medidas necesarias para que se brinde asistencia y servicios médicos a las
personas heridas o afectadas, salvo que existan circunstancias que impidan
su realización”.
El personal policial, o la unidad a la que pertenece, deberá “adoptar las
medidas necesarias para comunicar lo sucedido a los familiares de las
personas fallecidas, heridas o a aquellas que estas últimas indiquen, salvo
que existan circunstancias que impidan su realización”.
El personal policial que hace uso del arma de fuego contra personas, deberá
comunicarse verbal e inmediatamente con sus superiores y deberá “presentar
un informe a la unidad policial correspondiente, indicando las circunstancias,
los medios empleados, el personal PNP interviniente, el tipo de armas y las
municiones utilizadas, el número e identidad de los afectados, las asistencias
y evacuaciones realizadas.
El personal de la Policía Nacional del Perú no puede alegar obediencia a
órdenes superiores para el uso de la fuerza y, en particular, del arma de
fuego, cuando dichas órdenes son manifiestamente ilícitas. En caso de
haberse ejecutado, también serán responsables los superiores que dieron las
órdenes ilícitas. Estos últimos “(…) incurren en responsabilidad cuando
conozcan o debiendo conocer del uso ilícito de la fuerza por el personal
policial a sus órdenes no adopten las medidas necesarias para impedir o
neutralizar dicho uso o no denunciaron el hecho oportunamente”.
En el ejercicio de su función relacionada al uso de la fuerza, el personal de la
Policía Nacional del Perú tiene derecho a “no acatar disposiciones u órdenes
superiores para el uso de la fuerza cuando éstas sean manifiestamente ilícitas
o arbitrarias”. El personal policial no será objeto de ninguna sanción penal o
administrativo disciplinaria, cuando en cumplimiento del artículo 11.3 del
46
Decreto Legislativo Nº 1186, que regula el uso de la fuerza por la Policía
Nacional del Perú, así como del Código de conducta y los Principios básicos
sobre el empleo de la fuerza y de las armas de fuego, se nieguen a ejecutar
una orden ilegal de empleo de la fuerza o armas de fuego o denuncien ese
empleo ilegal por otros policías.
NOVENA SEMANA
La función policial es la actividad del Estado que regula y mantiene el equilibrio entre
la existencia individual y el bien común.
Por ello, en determinadas circunstancias, la Policía tiene la obligación de respetar y
proteger a la persona humana, debiendo restringir legítimamente o limitar los
derechos humanos, debido a que la libertad y los derechos de una persona
acaban donde comienza la libertad y los derechos de los demás.
DISPOSICIONES GENERALES
A. OBJETO
El presente reglamento tiene por objeto desarrollar y establecer los
procedimientos, las reglas y las normas para la aplicación de Decreto Legislativo
Nº 1186, Decreto Legislativo que regula el uso de la fuerza por parte del personal
de la Policía Nacional del Perú, que, en adelante, para los efectos del presente
Reglamento, es denominado Decreto Legislativo, en el ejercicio de sus
competencias, funciones y atribuciones establecidas por ley.
B. ÁMBITO DE APLICACIÓN
Las disposiciones del presente reglamento alcanzan a todo el personal de la
Policía Nacional del Perú en situación de actividad en cuadros, que comprende al
48
personal de franco, vacaciones, permiso u otros, cuando hagan uso de la fuerza
en defensa de la persona, la sociedad y el Estado en cumplimiento de sus
funciones, deberes u orden superior.
C. DEFINICIÓN DE TÉRMINOS: Para los efectos de la aplicación del presente
Reglamento, sin perjuicio de las definiciones contenidas en el Decreto Legislativo,
complementariamente se tendrán en cuenta las siguientes definiciones:
1. Alcance de control: Es la capacidad del superior jerárquico para ejercer
comando y control de manera eficaz, a un número limitado de unidades y
efectivos policiales. Existen tres factores que limitan el alcance de control: la
naturaleza de las tareas, la distancia y el tiempo.
2. Arresto: Es el acto de autoridad que permite aprehender a una persona con
fines de identificación, retención, procedimiento administrativo e incluso por la
supuesta comisión de un delito, pudiendo recurrir de manera compulsiva a
ejercer control sobre ésta empleando los medios de policía. Debe estar
basado en motivos legales y realizarse de manera profesional, competente y
eficaz, sin afectar otros derechos fundamentales.
3. Intervención policial: Es el acto inherente del personal policial en el ámbito
de sus funciones, atribuciones y competencias, así como la materialización de
las tareas establecidas en un plan de operaciones con la finalidad de controlar
un incidente, emergencia o crisis.
4. Línea de comando: Es la estructura de la cadena de mando que permite
establecer la subordinación de cada efectivo policial a su superior jerárquico
y, a su vez, quiénes dependen de él, en razón de la categoría, jerarquía,
grado, antigüedad y cargo.
5. Operaciones policiales: Son actividades debidamente planificadas y
ejecutadas por el personal de las unidades operativas de la Policía Nacional
del Perú para el cumplimiento de su finalidad fundamental.
6. Orden manifiestamente ilícita: Es la disposición o mandato emitidos por un
superior jerárquico que, de manera notoria y evidente, contraviene el
ordenamiento jurídico o se dirige a afectar de manera arbitraria los derechos
fundamentales de las personas.
7. Peligro real e inminente: Es el acto evidente, manifiesto e inmediato,
generado por quien, empleando violencia con objetos o armas, puede causar
lesiones graves o muerte.
8. Retención: Es la limitación temporal en el desplazamiento de una persona,
cuando resulte necesario el control de identidad e identificación plena, la
práctica de una pesquisa o acto de investigación, pudiendo conducirse o no al
intervenido a la dependencia policial más cercana, sin afectar otros derechos
fundamentales.
9. Reunión tumultuaria: Es la multitud de personas que confluyen en un lugar
por un determinado motivo. Puede ser violenta o no.
10. Uso arbitrario de la fuerza: Es todo uso de la fuerza no justificado, con
incumplimiento de los principios de legalidad, necesidad y proporcionalidad, y
que afecta derechos fundamentales.
49
CONSIDERACIONES, CIRCUNSTANCIAS, CONDUCTA Y REGLAS GENERALES
PARA EL USO DE LA FUERZA
50
incluso del arma de fuego, de acuerdo a los niveles de resistencia,
agresividad o violencia que se enfrente.
A. CONSIDERACIONES
El uso de la fuerza por el personal de la Policía Nacional del Perú se sustenta en
el respeto a los Derechos fundamentales y en la concurrencia de los principios de
Legalidad, Necesidad y Proporcionalidad, contenidos en el artículo 4 del Decreto
Legislativo N° 1186, para lo cual, deberá tenerse en cuenta las siguientes
consideraciones:
1. PARA EL PRINCIPIO DE LEGALIDAD:
a. La legalidad: Implica la sujeción de la fuerza pública al mandato de la ley.
La atribución de emplear la fuerza contra las personas tiene límites,
condiciones y protocolos, explícitos y previamente establecidos, para el
ejercicio legítimo de este recurso.
b. El objetivo legal. Es la finalidad a la que se dirige el uso de la fuerza. El
uso de la fuerza debe estar amparado en normas jurídicas
constitucionales, legales, reglamentarias, administrativas o directivas,
dentro de las facultades atribuidas a la Policía y de acuerdo con los fines
para que les fueron conferidas.
c. Los medios de policía: Son las armas, equipos, accesorios y otros
elementos de apoyo, proporcionados o autorizados por el Estado, que
emplea el personal policial, en el cumplimiento de su deber y de acuerdo
con su especialidad funcional, para enfrentar una amenaza o atentado
contra la seguridad, el orden público, la integridad o la vida de las
personas.
d. Los métodos: Constituyen la forma de actuación policial en el
cumplimiento del deber, establecidos en los manuales de procedimientos
operativos, directivas o protocolos, compatibles con la normatividad
interna e internacional que obliga al Estado en materia de derechos
humanos.
2. PARA EL PRINCIPIO DE NECESIDAD:
a. Necesidad: El uso de la fuerza en el cumplimiento del deber es
necesario cuando otros medios resulten ineficaces o no garanticen de
ninguna manera el logro del objetivo legal buscado. En otras palabras,
cuando el objetivo de una acción de aplicación de la ley puede
alcanzarse sin recurrir al ejercicio de la fuerza, los policías no harán uso
de esa facultad. Más aún, cuando sea necesario ejercer dicha facultad,
la medida en la que se emplea no debe superar lo necesario para
alcanzar el objetivo.
Respetar el principio de necesidad implica, asimismo, dejar de ejercer la
fuerza tan pronto como se haya logrado el objetivo (por ejemplo, en
cuanto la persona en cuestión haya cesado de ofrecer resistencia o se
haya encontrado el objeto buscado).
51
Para determinar el nivel de fuerza a usar, se debe considerar,
razonablemente, entre otras circunstancias, el nivel de cooperación,
resistencia o agresión de la persona intervenida y las condiciones del
entorno.
b. El nivel de cooperación. La resistencia activa o pasiva, agresión o grado
de oposición, que realiza un presunto infractor frente a una intervención
de la autoridad policial, tomando en cuenta la peligrosidad de su accionar,
los elementos que emplee, la intensidad de la agresión y las condiciones
del entorno en que se desarrolla.
c. La condición del entorno. Es la situación específica relacionada al
espacio geográfico, configuración urbana o rural y la situación social que
rodea la intervención policial. Es un factor que puede incidir en el nivel de
resistencia y el uso de la fuerza.
3. PARA EL PRINCIPIO DE PROPORCIONALIDAD:
a. En la aplicación del principio de proporcionalidad, el nivel de fuerza y los
medios empleados para alcanzar el objetivo legal buscado deben ser
concordantes y proporcionales a la resistencia ofrecida, la intensidad de la
agresión o amenaza, la forma de proceder y el peligro que representa la
persona a intervenir o la situación por controlar.
b. La proporcionalidad se establecerá entre los bienes jurídicos que se
defiendan, los bienes jurídicos por afectar y los medios que se disponen
para tal defensa, excluyéndose el criterio de igualdad de medios.
DÉCIMA SEMANA
54
REGLAMENTO DEL DECRETO LEGISLATIVO Nº 1186 - QUE REGULA EL USO
DE LA FUERZA POR PARTE DE LA POLICÍA NACIONAL DEL PERÚ
A. USO DE LA FUERZA
Es necesario tener un concepto claro y objetivo de lo que significa
“fuerza”. Suele entenderse como vigor, energía, acción de contacto
físico, entre otros, inclusive la consideramos como un acto de violencia.
Sin embargo, la definición de fuerza en el accionar policial debe
entenderse como:
“ES EL MEDIO QUE EN SUS DIFERENTES NIVELES USA EL PERSONAL DE
LA POLICÍA NACIONAL DEL PERÚ, DENTRO DEL MARCO DE LA LEY,
PARA LOGRAR EL CONTROL DE UNA SITUACIÓN QUE CONSTITUYE UNA
AMENAZA O ATENTA CONTRA LA SEGURIDAD, EL ORDEN PÚBLICO, LA
INTEGRIDAD O LA VIDA DE LAS PERSONAS”
56
de muerte o lesiones graves al efectivo policial o a personas
involucradas en la intervención.
2. NIVELES DEL USO DE LA FUERZA
Los niveles de uso de la fuerza aplicados por el personal de la Policía
Nacional del Perú deben ser proporcionales a los niveles de resistencia activa
o pasiva del infractor o intervenido:
a. Niveles Preventivos:
1. Presencia policial. Entendida como demostración de autoridad del
personal de la Policía Nacional del Perú uniformado, o debidamente
identificado con dispositivos con la palabra policía, su placa insignia y
carnet de identidad, debidamente equipado, en actitud de alerta y
realizando un control visual, que previene y disuade la comisión de
una infracción o un delito.
2. Verbalización. Es el uso de la comunicación oral con la energía
necesaria y el uso de términos adecuados que sean fácilmente
entendidos y comprendidos por las personas a intervenir, facilitando
su control individual o grupal. La verbalización debe ser utilizada en
todos los niveles de uso de la fuerza.
3. Control de Contacto. Es el uso de técnicas de comunicación,
negociación y procedimientos destinados a guiar, contener la acción o
actitud de la persona o grupos a ser intervenidos sin llegar al control
físico.
b. Niveles reactivos
1. Control físico. Es el uso de las técnicas policiales que permiten
controlar, reducir, inmovilizar y conducir a la persona intervenida,
evitando en lo posible causar lesiones.
ENTIÉNDASE COMO EL RESULTADO OBTENIDO E
CONTROLAR
REDUCIR, INMOVILIZAR Y CONDUCIR AL INTERVENIDO.
MINIMIZAR LA RESISTENCIA FÍSICA DE UNA PERSONA
REDUCIR MEDIANTE LA APLICACIÓN DE TÉCNICAS O RECURSOS
DE MANIPULACIÓN.
INHABILITAR TEMPORALMENTE LA MOVILIDAD
INMOVILIZAR MECÁNICA CORPORAL DEL INTERVENIDO CON EL
EMPLEO DE LOS GRILLETES DE SEGURIDAD
57
2. Tácticas defensivas no letales. Es el uso de medios de policía no
letales para contrarrestar y/o superar el nivel de agresión o
resistencia.
60
2. No acatar disposiciones u órdenes superiores para el uso de la fuerza cuando
éstas sean manifiestamente ilícitas o arbitrarias.
3. Recibir formación, capacitación y entrenamiento permanente sobre el uso de
la fuerza en todos los niveles educativos conforme a los estándares
nacionales e internacionales en materia de derechos humanos.
4. La asignación de armamento, vestuario y equipo que garanticen el uso
adecuado de la fuerza.
5. Recibir tratamiento y asistencia médica, por cuenta del Estado cuando resulte
afectado en cumplimiento de su deber.
6. Recibir orientación psicológica por cuenta del Estado para sobrellevar las
tensiones generadas por el uso de la fuerza que afecten la vida o integridad
física de otras personas.
7. Recibir asesoramiento y defensa legal por cuenta del Estado, cuando se haya
usado la fuerza en el contexto del presente decreto legislativo en el ejercicio
regular de sus funciones.
B. COMUNICACIÓN
1. Toda actuación policial en defensa de la persona, la sociedad o el Estado que
conlleve el uso de la fuerza, y en particular el arma de fuego, deberá
comunicarse al superior jerárquico o jefe inmediato, mediante parte, acta,
informe o el documento según corresponda.
En dicho informe se indicará las circunstancias, los medios empleados, el
personal interviniente, el tipo de armas y las municiones utilizadas, el número
e identidad de las personas afectadas, las asistencia y evacuaciones
realizadas.
2. Dicho documento contendrá la fecha, hora, lugar, circunstancias y
fundamentos de legalidad, necesidad y proporcionalidad que motivaron el uso
de la fuerza, precisando el plan u orden de operaciones, la disposición
administrativa, la disposición fiscal, el mandato judicial o el hecho ilícito
flagrante que originó la actuación policial, la duración de la intervención, la
identificación plena del personal policial interviniente, el armamento, el
material y el equipo empleados, la cantidad de munición y material
lacrimógeno utilizados, así como las consecuencias ocasionadas y la posible
asistencia brindada.
C. TRATAMIENTO EN CASO DE HERIDOS O MUERTOS
Toda intervención policial con uso de la fuerza que tenga como resultado heridos
o muertos:
1. Será informada de inmediato y por escrito a la comisaría de la jurisdicción o
dependencia con funciones de investigación
2. La comisaría de la jurisdicción o dependencia con funciones de investigación,
además de realizar los actos de investigación respectivos, con conocimiento
del Ministerio Público, dará cuenta a la Inspectoría General de la Policía
Nacional del Perú, u órgano dependiente de ésta, para el inicio de la
investigación administrativa correspondiente.
61
3. Se comunicará a la Dirección de Defensa Legal de la Policía Nacional del Perú
para la actuación en el marco de su competencia.
4. Se adoptará las medidas necesarias para comunicar lo sucedido a los
familiares de las personas fallecidas, heridas o afectadas o a aquellas que
estas últimas indiquen, salvo que existan circunstancias que impidan su
realización.
D. ÓRDENES MANIFIESTAMENTE ILÍCITAS
1. El personal de la Policía Nacional del Perú no puede alegar obediencia a
órdenes superiores, cuando dichas órdenes para el uso de la fuerza, y en
particular del arma de fuego, son manifiestamente ilícitas. En caso de haberse
ejecutado, también serán responsables los superiores que dieron dichas
órdenes ilícitas.
2. Las órdenes deben ser lícitas, lógicas, oportunas, claras, coherentes y
precisas. Está exento de responsabilidad el efectivo policial que no acate
órdenes manifiestamente ilícitas.
E. SUPERIOR JERÁRQUICO INMEDIATO
1. El superior jerárquico inmediato de quien emplee arbitrariamente la fuerza,
incurre en responsabilidad cuando conozca de este hecho y:
a. No disponga las acciones para evitarlo, o
b. No adopte las medidas inmediatas para el cese o control del mismo,
c. Omita comunicar a los órganos de investigación penal y órganos
disciplinarios.
2. Para establecer que el superior jerárquico inmediato debió conocer del uso
arbitrario de la fuerza por el personal policial a sus órdenes, se debe
determinar objetivamente que tuvo información que le permitiera concluir que
se estaba preparando o haciendo un uso ilícito de la fuerza o, cuando
habiéndose ésta consumado, no haya adoptado las acciones para comunicar
este uso arbitrario a los órganos de investigación penal y órganos
disciplinarios.
3. En la ejecución de las operaciones, principalmente aquellas de gran
magnitud, en las que la ubicación, comunicación y desplazamiento de los
comandos operativos y jefes operativos no permitan alcance de control
permanente, el superior, por grado o antigüedad, en cada espacio geográfico
y responsable de una tarea específica, incurrirá en responsabilidad solo en el
caso que la fuerza y armas de fuego se usarán arbitrariamente, individual o
colectivamente, y éste no haya adoptado las medidas para evitar o controlar
esta situación.
62
REVISIÓN Y CALIFICACIÓN DE EXÁMENES A CARGO DEL ÁREA DE ASUNTOS
ACADÉMICOS E INVESTIGACIÓN.
A. GENERALIDADES
Las técnicas básicas que son sugeridas en esta sesión deberán ser empleadas
exclusivamente para controlar o minimizar toda posibilidad de riesgo que atente
contra la integridad de los participantes en la intervención policial (público o
víctima, policía e inclusive el infractor).
Para tal efecto, es necesario que el policía esté preparado profesionalmente y
motivado para el desarrollo adecuado de actitudes, habilidades, confianza,
espíritu de equipo positivo, liderazgo eficaz y la ejecución de tácticas
operacionales; aspectos que deben formar parte de su instrucción y
entrenamiento. El Estado para tal fin debe afectar con armamentos, vestuarios y
equipo que garanticen al personal policial cumplir con sus funciones y
obligaciones que la Constitución y la Ley le otorgan.
A través del uso correcto de las tácticas y técnicas adecuadas, el personal
policial podrá minimizar los factores adversos y obtener grandes ventajas.
También podrá prevenir agresiones y establecer perímetros de seguridad. Es
necesario proyectar el procedimiento policial a emplear en base a la apreciación
inicial del riesgo o la amenaza, esto disminuirá la posibilidad de ser
sorprendido por él o los intervenidos.
El personal policial debe trazar siempre una línea imaginaria que divida el
área de la intervención, estableciendo la zona de seguridad (dominada por ellos)
y la zona de riesgo (no controlada por ellos), en donde se presuma o se tenga la
certeza de la presencia del intervenido o presunto infractor.
Los procedimientos de la intervención policial propiamente dicha (identificación,
reducción, inmovilización, control y registro) deberán efectuarse siempre en
la zona de seguridad. El o la policía jamás ingresará a la zona de riesgo, si es
que ésta no ha sido debidamente controlada.
63
Los medios de policía afectados para el servicio policial deben ser utilizados
en defensa y protección de las personas y la sociedad, empleándolos solamente
ante una acción violenta de parte de los infractores o intervenidos y no como
una demostración de fuerza excesiva en su intervención. Para ello se debe
establecer necesariamente prioridades de seguridad en cuanto a la protección
de la integridad física y la vida, teniendo como prioridad a la víctima o público, la
seguridad del propio policía, la de sus compañeros e inclusive la del propio
intervenido.
Se debe tener siempre presente que no existen dos intervenciones iguales.
Por lo tanto, se hace imposible diseñar una “situación modelo” para cada una
de ellas. Sin embargo, los principios básicos que deben regir a estas hacen
posible su adaptación a cada situación particular.
B. TÉCNICAS DE INTERVENCIÓN
Toda intervención policial, por lo general, debe ser efectuada como mínimo
por dos policías, debiendo ser planificada apenas se tenga conocimiento de
ella (no necesariamente en un documento), definiendo los roles que le
corresponda cumplir a cada uno de los policías. P1 será el que se encargue
de efectuar el contacto con la persona a intervenir; P2 prestará la seguridad
respectiva.
En caso que la intervención sea ejecutada por dos policías a pie, éstos deben
formar en lo posible un triángulo de seguridad, en cuya base deben ubicarse
los policías interventores y el intervenido en el vértice o punto medio
proyectado del triángulo.
65
Siempre debemos estar
atentos a una posible
reacción del intervenido.
66
¡PONGA LAS MANOS SOBRE LA CABEZA!
Despacio, despacio, tranquilo.
¡ENTRELACE SUS DEDOS! o
¡CRUCE LOS DEDOS SOBRE LA CABEZA!
¡GIRE! O
¡DESE VUELTA, DE ESPALDAS A MÍ!
¡MANTENGA LA CALMA!
…ESTE ES UN PROCEDIMIENTO POLICIAL, EN LA MEDIDA QUE
USTED COOPERE, LO REALIZAREMOS DE MANERA RÁPIDA Y
SEGURA, NO OFREZCA RESISTENCIA…
¡ES LA POLICÍA!
¡PÉGUESE A LA PARED! O
¡ARRODÍLLESE! O ¡TIÉNDASE EN EL SUELO!
Se debe tener especial cuidado de mantener control sobre las manos del
intervenido, puesto que lo más probable es que suceda una agresión. No
permita que mueva las manos ni desvíe la mirada sin su autorización.
Procure que el infractor mantenga las manos lo más lejos posible del
cuerpo o de un posible lugar donde pueda tener oculta un arma.
Las indicaciones impartidas por el personal policial al presunto infractor
deben ser simples, concisas y objetivas; trasmitidas con claridad y
dejando que transcurra un tiempo prudencial para que el infractor oiga,
entienda y cumpla.
Una acción que ayudará a minimizar los riesgos es efectuar un registro
visual del intervenido. Ello nos permitirá ubicar cualquier tipo de
amenaza (arma u objeto). Esta acción se efectúa en el momento que el
intervenido se encuentra frente al policía que realiza el contacto verbal,
desde la línea imaginaria que divide la zona de seguridad y la de riesgo.
Controlada la situación, el personal policial deberá identificarse
señalando su grado, apellidos y unidad a la que pertenece, así
como los derechos que asisten al intervenido y los procedimientos a
realizarse con motivo de su detención. Por ejemplo: “Usted va a ser
conducido a (dependencia policial), desde donde podrá comunicarse con
un familiar y solicitar la presencia de un abogado”.
3. Posiciones básicas para la intervención policial
Para efectuar el arresto, el personal policial puede utilizar básicamente tres
posiciones:
a. De pie:
Esta posición es recomendable cuando en el lugar de la intervención
existe un muro, pared, etc. donde el infractor se pueda apoyarse.
Efectuado el contacto visual e iniciada la verbalización, se ubica
al intervenido frente a los policías, a una distancia prudencial que les
permita formar el triángulo de seguridad y dominar la situación,
67
indicándole que levante los brazos, con las manos totalmente
alejadas una de otra y los dedos separados.
Hacerlo girar lentamente hasta dar frente a la pared.
Indicar al infractor que avance hacia la pared, juntando el
cuerpo a ésta, bajando los brazos hasta la altura de los hombros en
forma paralela al piso, girando las palmas de las manos hacia los
policías, manteniendo los pies juntos por los talones, separando las
puntas hasta que estén lo más pegados a la pared, logrando así
disminuir su resistencia.
Una vez que el infractor está en esa posición, el/la policía 2 (P2)
se desplaza en forma paralela a la pared en línea perpendicular a
su compañero, desarrollando una abertura del triángulo
(ubicación en “L” invertida) que le permita mejorar el contacto
visual con el intervenido, por lo que el/la policía 1 (P1) deberá
indicarle que gire la cabeza en esa dirección.
El/la policía de seguridad (P2) en esta posición debe
verbalizar para recabar información y no permitir que el
intervenido se concentre en planificar una respuesta violenta
contra la acción de él o la policía de contacto (P1).
68
El/la policía de contacto (P1) adopta la posición de seguridad y
se desplaza hacia el intervenido, haciendo contacto con éste de la
siguiente manera:
En forma simultánea, coloca el antebrazo contrario a su mano de
contacto, ubicando el codo y puño sobre la espalda del
intervenido, a la altura de los omóplatos, ejerciendo una ligera
presión, al mismo tiempo debe presionar con la parte externa del
pie, contrario al lado que se lleva el arma, ambos talones del
infractor, después enfunda su arma, toma sus grilletes
procediendo a colocárselos.
Luego de colocarle los grilletes (ver acápite Técnicas de
engrilletamiento) se procede a efectuar un registro minucioso del
infractor de arriba hacia abajo y de derecha a izquierda o
viceversa.
La conducción del infractor se puede efectuar cogiéndolo del
brazo derecho (siempre contrario al lado donde se lleva el arma)
por encima del codo, ejerciendo si fuera necesario una ligera
presión; o de ambos brazos cuando sean dos policías los que lo
conducen, indicándole la dirección que se va a tomar.
Asimismo, por ningún motivo el policía sujetará los grilletes para
conducir al intervenido.
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Efectuado el contacto visual e iniciada la verbalización, se
ordenará al intervenido colocarse frente a los policías, a una distancia
que permita dominar la situación, formando el triángulo de seguridad.
Se le indica que levante los brazos, con las manos totalmente
alejadas una de otra y los dedos separados.
Que gire lentamente hasta quedar de espaldas a los policías
intervinientes.
Que el infractor se arrodille, manteniendo los brazos levantados.
Una vez arrodillado, ordenarle entrelazar los dedos de una mano
con la otra y que las coloque encima de la cabeza; luego que
cruce una pierna sobre la otra, siempre y cuando su contextura física
lo permita, caso contrario que junte los pies principalmente las puntas
y hacerlas estirar.
Una vez que el infractor está en esa posición, el/la policía de
seguridad se colocará perpendicularmente a la línea formada por los
hombros del intervenido y su compañero, desarrollando una abertura
del triángulo (ubicación en “L” invertida), que le permita mejorar el
contacto visual con el intervenido, por lo que el/la policía de contacto
(P1) deberá indicarle que gire la cabeza en esa dirección.
El/la policía de seguridad (P2) en esta posición debe verbalizar
para recabar información y no permitir que el intervenido se
concentre en planificar una respuesta violenta en contra del accionar
del o de la policía de contacto.
El/la policía de contacto (P1) después de enfundar su arma, cogerá
sus grilletes y se aproximará al infractor, adoptando una posición
diagonal, permitiendo que el lado donde lleva su arma no esté al
alcance del infractor.
Tomar los dedos medio y anular de la mano izquierda del
intervenido (esto puede variar por la forma en que las haya
entrelazado el infractor), juntándolos levemente y ejerciendo una
presión sobre la cabeza para impedir que se suelte.
Al mismo tiempo se coloca el pie izquierdo entre los pies del
infractor, en el caso de estar cruzados.
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También se ejerce presión sobre las puntas de los pies en caso
de estar estirados, con lo cual minimizará la posibilidad de reacción,
procediendo a colocarle los grilletes.
Luego se procede a efectuar un registro minucioso del infractor.
Posteriormente, se le ayudará a levantarse tomándolo por los
codos.
La conducción del infractor se hará bajo las recomendaciones
hechas en el párrafo de intervención de pie.
c. Tendido o echado:
Esta posición es la más segura, representa menos riesgo o
posibilidad de reacción del infractor. Es la más recomendable
cuando exista más de un intervenido.
Utilizando la verbalización se ordenará al intervenido ubicarse frente
a los efectivos policiales, a una distancia que les permita dominar
la situación y formar el triángulo de seguridad, indicándole que
levante los brazos, con las manos totalmente alejadas una de otra y
los dedos separados.
La posición de
tendido es la
más segura
ante una
situación de
riesgo
La persona
engrilletada debe ser
ayudada para ponerse
de pie, asegurando la
protección de su
integridad
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En diagonal (45º aprox.), vértice anterior derecho en proyección
al vértice posterior izquierdo del vehículo intervenido.
Las llantas giradas hacia la izquierda de tal manera que queden
paralelas al vehículo intervenido.
Esta posición permite que el motor y las llantas sirvan de cubierta
a los policías intervinientes.
Se adoptará esta posición cuando el vehículo intervenido se
estacione al lado derecho de la vía, será lo opuesto cuando se
encuentre a la izquierda y opcional en un campo abierto.
Se debe mantener
control visual del
vehículo intervenido
y sus ocupantes
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Cuando el intervenido se encuentre entre ambos vehículos,
se le ordena que se detenga y que gire hasta dar la espalda,
efectuando un registro ocular del intervenido; este movimiento
debe hacerlo lentamente.
Una vez logrado ello, ambos policías (posiciones 1 y 3)
retroceden a una distancia prudente, manteniéndose en el
área de seguridad (protección del vehículo), para luego hacer
girar al intervenido a la orientación inicial y que avance hacia la
llanta posterior izquierda.
El intervenido debe ser colocado cerca del vehículo,
facilitando su control y permitiendo brindar cobertura. Se
coloca al intervenido en la posición más adecuada (rodilla o
tendido) y se procede al engrilletamiento, registro e interrogatorio
para obtener información sobre la posibilidad de la presencia de
otras personas en el vehículo.
Recabada dicha información, el operador procede por su lado a
realizar su desplazamiento hacia el vehículo intervenido para
verificar la situación de seguridad del mismo.
El desplazamiento se hará en el sentido contrario al reloj. Al
llegar a la altura de la puerta del conductor, cogerá la llave de
contacto y retornará hasta la altura de la maletera, donde desde
un costado efectuará un contacto visual con su compañero y
procederá a abrirla, permitiendo la observación del interior por su
compañero. Si no hubiera nadie, se puede emplear la voz:
“limpio”, “despejado”, etc. En caso contrario, la que corresponda:
“rehén”, “infractor”, “arma” o la que se presente.
La intervención continuará de acuerdo a ley.
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4) Para hacer descender a otro ocupante
Una vez que ya ha reducido, engrilletado y obtenido información
del conductor, se adopta el siguiente procedimiento: El policía
que se encuentre en la posición 2, procede a realizar las mismas
indicaciones que efectuó su compañero con el conductor,
ubicando al intervenido en la parte posterior del vehículo.
5) Ante la presencia de un tercero o más ocupantes
Se les indicará que saquen las manos por la ventana del lado
derecho.
Es recomendable hacer descender, luego de haber intervenido al
conductor, al (los) ocupante(s) del asiento trasero por la puerta
posterior izquierda (detrás de la del conductor) para minimizar la
posibilidad de una toma de rehén por el(los) otro(s) infractor(s).
Ante esta situación, se debe contar de preferencia con el apoyo
de otra unidad policial y tener cuidado que el descenso debe
efectuarse uno por uno).
b. Intervención nocturna
1) Posición del vehículo (patrullero):
Ubicar el vehículo policial detrás del vehículo a
intervenir, a unos cinco metros aproximadamente, en la misma
orientación.
Vértice anterior derecho en proyección a la parte media
posterior del vehículo intervenido.
Circulina, luces de peligro y altas encendidas.
2) Posición de los efectivos policiales:
Ambos se ubicarán en la parte posterior del patrullero,
manteniendo cada uno el control visual del lado correspondiente.
Si hubiera un tercer efectivo policial (asiento posterior),
descenderá por la puerta posterior izquierda y se ubicará detrás
del patrullero orientado hacia la retaguardia, brindando la
seguridad respectiva.
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En esta situación, se hace imprescindible el empleo de
linternas.
3) Intervención:
Se procede igual que en la intervención diurna, pero con la
siguiente variación: Efectuado el registro visual, se le indica al
intervenido que se dirija hacia el patrullero; una vez que está por
traspasar el campo luminoso de los faros, procederá a alumbrar
con su linterna o faro hacia la cara y manos del intervenido
hasta llevarlo a la parte posterior del patrullero.
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