CEUNIV REFORMA
TEMA POLÍTICAS Y EVALUACIÓN EN LA
ENSEÑANZA SUPERIOR
MATERIA EVALUACIÓN DE LOS
APRENDIZAJES
ALUMNO HANNY GABRIELA MOGUEL
CONTRERAS
MAESTRO ERIK
GRADO 5 CUATRIMESTRE
El sistema de evaluación de la
educación superior en México
En México la evaluación de la Educación Superior inició en los años setenta. Los primeros ejercicios
de evaluación estuvieron relacionados con los procesos de planeación gubernamental con
pronósticos de demanda y crecimiento, y programas específicos de desarrollo institucional. En los
años ochenta, en un contexto económico de crisis, la evaluación de la Educación Superior, se
asoció a principios racionales de eficiencia y eficacia en el uso de los recursos.
Pero fue en los años noventa cuando la evaluación se volvió una política y estrategia
gubernamental de regulación, control y vigilancia de las funciones sustantivas de las instituciones
de Educación Superior, bajo los principios de rendición de rendición de cuentas y herramientas
metodológicas y modelos de gestión empresarial. Aquí es cuando el sistema de evaluación de la
Educación Superior aparece como un conjunto de políticas, programas, agencias de evaluación y
acreditación1 gubernamentales y no gubernamentales e instrumentos de financiamiento.
Los programas gubernamentales de evaluación y
acreditación
El sistema de evaluación de la Educación Superior fue resultado de una política de evaluación con
una estrategia gubernamental, mejorar la calidad de la Educación Superior, mediante la vigilancia
en las funciones sustantivas, principios racionales de rendición de cuentas y transparencia.
Para lograr esta estrategia fue necesaria introducir en las instituciones (sobre todo públicas) la
evaluación con carácter no obligatorio con fines de diagnóstico, hasta evolucionar en diversos
programas gubernamentales de evaluación y acreditación. Prácticamente se trató de Programas
viejos y nuevos que comenzaron a evaluar la investigación, la docencia, y los programas de
posgrado, engarzados al financiamiento extraordinario a las instituciones educativas públicas.
Los programas gubernamentales de evaluación y acreditación empezaron a operar de manera
conjunta entre la SEP y el CONACYT, para evaluar y acreditar a las instituciones y los sujetos
(profesores e investigadores). Cuatro programas se pueden mencionar: el Sistema Nacional de
Investigadores (SNI), el Programa del Mejoramiento del Profesorado (PROMEP), el Programa
Nacional de Posgrado de Calidad (PNPC) y el Programa Integral de Fortalecimiento Institucional
(PIFI).
El SNI, creado en 1984 para evitar la fuga de cerebros frente a la crisis económica, ofrecía un apoyo
económico a científicos e investigadores más sobresalientes de las instituciones públicas. A partir
de los 90 el Programa evalúa la calidad de los investigadores de todas las instituciones, y aparece
como indicador de evaluación de otros programas de mejora. Tiene cinco categorías (nivel
candidato a investigador, investigador nivel I, II y III e investigador emérito) divididos en siete áreas
de conocimiento y definidos con base en su formación (el grado mínimo es doctorado) y
productividad académica, formación de recursos humanos altamente calificados (actividades de
docencia o enseñanza), e impacto internacional. Asimismo, es el Programa más longevo que se ha
modernizado para evaluar a los investigadores, contando actualmente con 27 000 investigadores.
El PROMEP nació en 1992 aplicó solo para instituciones públicas con el propósito de mejorar la
calidad docente, aumentar la formación académica de los profesores universitarios, e incrementar
la figura de Profesores de Tiempo Completo (PTC) asociados a actividades de investigación.
Con la expansión de la Educación Superior, muchos de los profesores únicamente tenían estudios
de licenciatura, con el PROMEP se buscaba que tuvieran un grado de formación mayor al que
impartían la enseñanza. Este objetivo prácticamente se logró con creces, para la contratación de
profesores en las instituciones públicas siendo el nivel académico de contratación requerido el de
maestría o doctorado. Además, se consiguió aumentar el número de PTC en las instituciones
públicas, que también debían hacer investigación.
Actualmente el perfil PROMEP da cuenta de un conjunto de características de un PTC cuya calidad
es reconocida sobre todo por las actividades de investigación que realiza.
En el caso del PNPC, su antecedente fue el Programa Posgrados de Excelencia, creado en los
noventa por el CONACYT y la SEP, para atender al problema de la masificación y baja calidad de los
posgrados. Este Programa se dedica a la evaluación -acreditación con base en ciertos indicadores -
plan de estudios, personal académico, estudiantes, infraestructura y vinculación (CONACYT, 2015:
15), que posteriormente los ordena por niveles (reciente creación, en desarrollo, consolidados, y
competencia internacional). La acreditación no es permanente, sino cada dos, tres o cinco años los
posgrados de calidad pueden subir de nivel o salir del Programa.
Finalmente, el gobierno creó en el 2000 el Programa Integral de Fortalecimiento Institucional
(PIFI), instrumento de planeación y evaluación de mejora institucional para la asignación de
recursos financieros extraordinarios a las instituciones públicas. Siguiendo a Buendía (2013), el
gobierno ha logrado articular los resultados de la evaluación con acciones de mejoramiento que
repercuten en los presupuestos y la reputación institucionales, mediante la asociación evaluación-
financiamiento-prestigio institucional, e impulsar programas para mejorar la infraestructura de las
instituciones públicas de Educación Superior (PROMEP), Fondo para la Modernización de la
Educación Superior, Fondo de Aportaciones Múltiples, Fondo para la normalización de la
información administrativa, y Programa de Apoyo al Desarrollo Universitario.
El papel del estudiante en la evaluación
El estudiante en el escenario de la evaluación formativa, él o ella es la fuerza impulsora detrás de
cada movimiento, Política.¿qué significa eso exactamente?
Papel activo: El estudiante no es un recipiente pasivo de feedback, sino un actor activo que debe
entender, reflexionar y actuar en base a la retroalimentación recibida.
Autodirección: La evaluación formativa anima a los estudiantes a tomar las riendas de su propio
aprendizaje, a establecer sus propios objetivos y a monitorear su progreso.
Colaboración: Los estudiantes no están solos en este viaje. La evaluación formativa promueve la
colaboración entre pares, ya que juntos pueden reflexionar, aprender y crecer.
Estos aspectos revelan la naturaleza compleja e intrincada del papel del estudiante en la
evaluación. Es un papel que requiere proactividad, responsabilidad y colaboración.
La función del docente en el proceso evaluativo
Los docentes son los directores, los que proporcionan la guía, la estructura y el apoyo necesarios
de la evaluación en educación superior.
Tienen responsabilidades que van más allá de simplemente juzgar el rendimiento de los
estudiantes. Son guías, mentores y facilitadores.
Proveer retroalimentación: Los docentes son responsables de proporcionar feedback útil y
constructivo. Esto no es solo un indicador de lo bien o mal que el estudiante ha realizado, sino
también una herramienta para guiar el futuro aprendizaje del estudiante.
Fomentar la autorreflexión: La evaluación formativa no es solo sobre la retroalimentación del
docente. También es sobre alentar a los estudiantes a reflexionar sobre su propio aprendizaje. Los
docentes tienen el papel de fomentar esta autorreflexión, ayudando a los estudiantes a
comprender y a actuar según su propia retroalimentación.
Adaptar la enseñanza: La información obtenida de la evaluación formativa no es solo para los
estudiantes. Los docentes también pueden y deben utilizar esta información para adaptar y
mejorar su enseñanza, asegurándose de que estén satisfaciendo las necesidades de sus
estudiantes.
El rol de la institución en el diseño y aplicación de
evaluaciones
La institución, proporciona los recursos, las pautas y las políticas que permiten el desarrollo de la
evaluación. En el contexto de la evaluación formativa, la institución tiene un papel trascendental y
multifacético. Permíteme esbozar algunas de sus funciones clave:
Diseño de evaluaciones: La institución es la encargada de diseñar los marcos y estándares de
evaluación. Estos marcos proporcionan a los docentes una guía para la evaluación y ayudan a
mantener la consistencia en todo el currículo.
Políticas de evaluación: Las instituciones establecen políticas claras y transparentes de evaluación.
Esto garantiza que todos los estudiantes sean evaluados de manera justa y equitativa.
Recursos y soporte: Las instituciones proporcionan los recursos necesarios para llevar a cabo
evaluaciones eficaces. Esto puede incluir tecnología, capacitación para docentes, e incluso apoyo
emocional y mental para los estudiantes.
Análisis y mejora: Finalmente, las instituciones juegan un papel crucial en el análisis de los datos de
evaluación. Utilizan estos datos para identificar áreas de mejora y guiar el desarrollo futuro del
currículo.