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Sentencia Apelación de Amparo 857-2007, Principio de Primacia de La Realidad

El expediente 857-2007 examina la apelación del Estado de Guatemala contra una sentencia de la Corte de Apelaciones de Trabajo que otorgó indemnización a Ramiro Manolo Palacios Villatoro tras su despido. El Estado argumenta violaciones al derecho de defensa y al debido proceso, alegando que la sentencia se basó incorrectamente en el Código de Trabajo, sin considerar las normativas aplicables a los trabajadores del Estado. La Corte de Constitucionalidad deniega el amparo, sosteniendo que la autoridad impugnada actuó dentro de sus facultades legales y no se evidencian violaciones a derechos fundamentales.

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Sentencia Apelación de Amparo 857-2007, Principio de Primacia de La Realidad

El expediente 857-2007 examina la apelación del Estado de Guatemala contra una sentencia de la Corte de Apelaciones de Trabajo que otorgó indemnización a Ramiro Manolo Palacios Villatoro tras su despido. El Estado argumenta violaciones al derecho de defensa y al debido proceso, alegando que la sentencia se basó incorrectamente en el Código de Trabajo, sin considerar las normativas aplicables a los trabajadores del Estado. La Corte de Constitucionalidad deniega el amparo, sosteniendo que la autoridad impugnada actuó dentro de sus facultades legales y no se evidencian violaciones a derechos fundamentales.

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Expediente 857 - 2007

APELACION DE SENTENCIA DE AMPARO

EXPEDIENTE 857-2007
CORTE DE CONSTITUCIONALIDAD: Guatemala, catorce de junio de dos mil siete.
En apelación y con sus antecedentes, se examina la sentencia del doce de septiembre
de dos mil seis, dictada por la Corte Suprema de Justicia, Cámara de Amparo y
Antejuicio, en el amparo promovido por el Estado de Guatemala, contra la Sala
Segunda de la Corte de Apelaciones de Trabajo y Previsión Social. El postulante actuó
con el auxilio del abogado José Israel Jiatz Chalí.

ANTECEDENTES
I. EL AMPARO
A) Interposición y autoridad: presentado el diecinueve de octubre de dos mil cinco,
en el Juzgado Primero de Paz del Ramo Penal de Turno Grupo “D” Nocturno. B) Acto
reclamado: sentencia de veintiséis de julio de dos mil cinco, dictada por la Sala
Segunda de la Corte de Apelaciones de Trabajo y Previsión Social, que declaró sin
lugar las excepciones perentorias interpuestas por el Estado de Guatemala y; con lugar
la demanda promovida por el señor Ramiro Manolo Palacios Villatoro, en contra el
Estado de Guatemala, en cuanto al pago de indemnización y daños y perjuicios
solicitados y; sin lugar la demanda en cuanto al pago de salarios reclamados desde el
día en que ocurrió el despido. C) Violaciones que denuncia: derecho de defensa y
principio jurídico del debido proceso. D) Hechos que motivan el amparo: lo
expuesto por el postulante se resume: D.1) Producción del acto reclamado: a) el
señor Ramiro Manolo Palacios Villatoro se desempeñaba el cargo de Director Ejecutivo
II de la Delegación Departamental de esa cartera en el departamento de
Huehuetenango; b) el Ministro de Ambiente y Recursos Naturales mediante el Acuerdo
Ministerial número 58-2004, de fecha seis de febrero de dos mil cuatro, rescindió el
contrato número sesenta - dos mil dos (60-2002) que vinculaba al Ministerio aludido
con el trabajador mencionado precedentemente; c) en la Oficina Nacional de Servicio
Civil, Ramiro Manolo Palacios Villatoro solicitó el pago de sus prestaciones laborales,
indemnización, y demás pagos que le correspondieran. La solicitud mencionada fue
elevada a la Junta Nacional de Servicio Civil; d) la Junta referida, al resolver declaró sin
lugar la solicitud del pago de indemnización; e) por no estar conforme con la decisión
mencionada precedentemente, ante la Sala Segunda de la Corte de Apelaciones de
Trabajo y Previsión Social, Ramiro Manolo Palacios Villatoro promovió juicio ordinario
laboral en contra del Estado de Guatemala, solicitando el pago de su indemnización, el
pago de los salarios dejados de percibir desde el día que fue despedido hasta el
vencimiento del contrato rescindido, y el pago de daños y perjuicios; f) la Sala
mencionada dictó sentencia en la que declaró sin lugar las excepciones interpuestas
por el Estado de Guatemala; sin lugar la demanda en cuanto al pago de salarios
reclamados desde el día en que ocurrió el despido; y con lugar la demanda en cuanto
al pago de indemnización y de los daños y perjuicios solicitados -acto reclamado-. D.2)
Agravios que se reprochan al acto reclamado: estima el postulante que con la
emisión de la resolución que constituye el acto reclamado se violan derechos que
lesionan gravemente los intereses del Estado, debido a que: a) la autoridad impugnada
soslayó las normas aplicables al caso concreto porque declaró con lugar la demanda,
fundándola en principios doctrinarios contenidos en el Código de Trabajo, que fueron
citados por el actor, específicamente el que se refiere a la continuidad en la prestación
de los servicios, sin considerar que el Código mencionado exime del ámbito de su
aplicación en relación a la forma, plazos, derechos y obligaciones, las relaciones de
carácter laboral que se establecen entre el Estado y sus trabajadores; b) no se
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valoraron de conformidad con la ley los medios probatorios que fueron diligenciados,
cuyo resultado de alguna manera debió sustentar un fallo absolutorio, debido a que se
demostró plenamente que el demandante aceptó y ratificó cada una de las cláusulas
de los contratos suscritos con el Estado de Guatemala, para prestar sus servicios en el
Renglón Presupuestario cero veintidós (022); c) carece de la objetividad que debe
plasmarse en los fallos de acuerdo a los hechos, fundamentos legales y medios de
prueba aportados por las partes para probar sus pretensiones; y d) omitió considerar
que el Ministro de Ambiente y Recursos Naturales tiene la facultad de dar por
terminados unilateralmente los contratos y la prórroga de los mismos, cuando así lo
requiera el servicio. D.3) Pretensión: solicitó que se otorgue el amparo y, como
consecuencia, se declare que la sentencia que constituye el acto reclamado no le
obliga por no haber sido dictada de acuerdo a las normas aplicables al caso concreto.
E) Uso de recursos: Aclaración. F) Casos de procedencia: invocó los contenidos
en los incisos a), d) y h) del artículo 10 de la Ley de Amparo, Exhibición Personal y de
Constitucionalidad. G) Leyes violadas: citó los artículos 2º, 12, 108 y 204 de la
Constitución Política de la República de Guatemala; 1, 3, 4, 7, 9, 13 y 16 de la Ley del
Organismo Judicial; y 191, 192 y 193 del Código de Trabajo.

II. TRÁMITE DEL AMPARO


A) Amparo provisional: se otorgó y fue revocado en la sentencia de primer grado.
B) Terceros interesados: a) Ramiro Manolo Palacios Villatoro; y b) Ministerio de
Ambiente y Recursos Naturales. C) Remisión de Antecedentes: a) expediente
administrativo quinientos quince - dos mil cuatro (515-2004) de la Oficina Nacional de
Servicio Civil; y b) juicio ordinario laboral en única instancia número quinientos once -
dos mil cuatro (511-2004) de la Sala Segunda de la Corte de Apelaciones de Trabajo y
Previsión Social. D) Pruebas: se relevó de pruebas. E) Sentencia de primer grado:
la Corte Suprema de Justicia, Cámara de Amparo y Antejuicio, consideró: “…Hecho el
estudio de los antecedentes y de la petición presentada, esta Cámara estima que la
autoridad impugnada resolvió dentro de las facultades que la ley le otorga de
conformidad con el artículo 372 del Código de Trabajo y en congruencia con la
potestad de interpretar y valorar los hechos y disposiciones legales invocados,
atribuciones que fueron aplicadas por la Sala, por lo que se advierte que el acto
reclamado no constituye agravio, y que el amparista pretende que por esta vía se
revise lo resuelto, lo cual constitucionalmente no es posible. El agravio denunciado por
el amparista en cuanto al derecho de defensa y debido proceso no se da en este caso,
en el que consta que el postulante hizo valer los medios de defensa que permite la ley,
no pudiendo, ni debiendo estimarse que el sólo hecho de que lo resuelto haya sido
contrario a sus intereses sea causa suficiente para la procedencia del amparo. Por tales
razones el amparo interpuesto es notoriamente improcedente y así deberá ser
declarado”. Y resolvió: “…I) DENIEGA, por improcedente el amparo planteado por
el Estado de Guatemala; II) Se revoca el amparo provisional otorgado en resolución de
fecha cuatro de noviembre de dos mil cinco; III) No se condena en costas al
postulante, ni se impone multa al abogado patrocinante; IV) Notifíquese…”.

III. APELACIÓN
El amparista apeló.

IV. ALEGATOS EN EL DÍA DE LA VISTA


A) El postulante reiteró los argumentos esgrimidos en su escrito inicial de amparo, y
además expresó: a) la autoridad impugnada, dictó una sentencia contradictoria y
violatoria de disposiciones legales, fuera de las facultades que la ley le otorga, y
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fundándose en el Código de Trabajo, mientras que, por disposición constitucional, los


trabajadores del Estado se rigen por la Ley de Servicio Civil; b) no puede accederse en
ningún caso a hacer efectivo el pago de indemnización a un servidor público que haya
prestado sus servicios al Estado de Guatemala a través del renglón presupuestario cero
veintidós (022), por prohibición expresa del Acuerdo Gubernativo número 212-99, el
que al desarrollar lo concerniente a los contratos de trabajo a plazo determinado o fijo,
establece que a los servidores referidos se les reconoce los derechos contemplados en
la ley, a excepción del pago de indemnización, puesto que la terminación de la relación
laboral deviene como consecuencia del cumplimiento de las cláusulas del contrato; c)
si bien es cierto los derechos laborales son irrenunciables, en este caso no puede
hacerse aplicación de tal principio, pues la fuente supletoria indica que un contrato de
trabajo termina por las causas implícitas en él, y en consecuencia no existe
responsabilidad alguna para el patrono; d) que el actor no tenía contrato de trabajo a
plazo indefinido, sino a plazo fijo, y dentro de las cláusulas del mismo se disponía que
el Estado podía unilateralmente rescindir el contrato. Solicitó que se declare con lugar
el recurso de apelación interpuesto, se revoque la sentencia apelada y, como
consecuencia, se otorgue el amparo. B) La Sala Segunda de la Corte de
Apelaciones de Trabajo y Previsión Social, autoridad impugnada, no alegó. C) El
Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales, tercero interesado, argumentó:
a) existe una diferencia entre los trabajadores del Estado y los trabajadores de la
iniciativa privada, diferencia que establece la propia Constitución Política de la
República; b) la autoridad impugnada se extralimitó y dictó una sentencia totalmente
contradictoria y violatoria de disposiciones legales; c) el actor no tenía contrato de
trabajo a plazo indefinido sino a plazo fijo, y dentro de las cláusulas del mismo se
disponía que el Estado podía unilateralmente rescindir el contrato. Solicitó que se
revoque la sentencia apelada y, como consecuencia, se otorgue el amparo. D) El
Ministerio Público manifestó su conformidad con la sentencia venida en grado,
porque es congruente con lo que indicó evacuarse la segunda audiencia en el presente
proceso constitucional, en la que solicitó que el amparo fuera denegado porque en el
presente caso no se evidencia violación a preceptos constitucionales que disminuyan o
tergiversen los derechos del postulante, pues la autoridad impugnada, al dictar la
sentencia que constituye el acto reclamado, lo hizo en ejercicio de sus facultades
legales y con base en el principio de que la Constitución de la República prevalece
sobre cualquier ley o tratado, y que la misma establece que serán nulas ipso jure y no
obligarán a los trabajadores, aunque se expresen en un contrato colectivo o individual
de trabajo, en un convenio o en otro documento, las estipulaciones que impliquen
renuncia, disminución, tergiversación o limitación a los derechos reconocidos a favor
de los trabajadores. Solicitó que por advertirse inexistencia de las violaciones
denunciadas por el Estado de Guatemala, se declare sin lugar el recurso de apelación
interpuesto, y se confirme la sentencia impugnada.

CONSIDERANDO
-I-
El agravio es un elemento esencial para la procedencia del amparo. Sin su
concurrencia no es posible el otorgamiento de la protección que la mencionada acción
conlleva, sobre todo cuando la autoridad impugnada al momento de emitir el acto que
se denuncia como agraviante, ha actuado en el ejercicio de sus atribuciones y
funciones reconocidas por la ley, e interpretando y aplicando la norma en un sentido
apropiado; lo que no patentiza la violación de alguno de los derechos fundamentales
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garantizados por la Constitución Política de la República, los tratados internacionales y


las leyes.

- II -
En el presente caso, el Estado de Guatemala acude en amparo contra la Sala Segunda
de la Corte de Apelaciones de Trabajo y Previsión Social y denuncia como lesiva la
sentencia de veintiséis de julio de dos mil cinco, dictada por la autoridad impugnada,
que declaró sin lugar las excepciones perentorias interpuestas por el Estado de
Guatemala; sin lugar la demanda en cuanto al pago de salarios reclamados desde el
día en que ocurrió el despido y; con lugar la demanda promovida por el señor Ramiro
Manolo Palacios Villatoro, en contra el Estado de Guatemala, en cuanto al pago de
indemnización y daños y perjuicios solicitados.

Arguye el amparista que con la resolución que constituye el acto reclamado se violaron
sus derechos debido a que: a) al declarar con lugar la demanda, fundándola en
principios doctrinarios contenidos en el Código de Trabajo, sin considerar que el Código
mencionado exime del ámbito de su aplicación en relación a la forma, plazos, derechos
y obligaciones, las relaciones de carácter laboral que se establecen entre el Estado y
sus trabajadores, no se consideraron las normas que debían aplicarse al caso concreto;
b) no se valoraron de conformidad con la ley los medios probatorios diligenciados en el
juicio ordinario; c) carece de la objetividad que debe plasmarse en los fallos de
acuerdo a los hechos, fundamentos legales y medios de prueba aportados por las
partes para probar sus pretensiones; d) se omitió considerar que el Ministro de
Ambiente y Recursos Naturales tiene la facultad de dar por terminados unilateralmente
los contratos y la prórroga de los mismos, cuando así lo requiera el servicio.

- III -
Los principios generales del derecho del trabajo son las reglas inmutables e ideas
esenciales que forman las bases sobre la cuales se sustenta todo el ordenamiento
jurídico-laboral. Su finalidad es proteger la dignidad del trabajador y proyectar su
eficacia, tanto al iniciarse el vínculo laboral, como durante su desarrollo y al momento
de su extinción. Sirven también como una especie de filtro para la aplicación de
normas ajenas al derecho del trabajo. (Julio Armando Grisolía, “Derecho del Trabajo y
de la Seguridad Social”, Decimoprimera Edición ampliada y actualizada, Lexis Nexis,
2005, Buenos Aires, Argentina.)

Entre los principios mencionados, en el derecho guatemalteco se encuentra el de


realidad o primacía de la realidad como se conoce en otros países, el cual se encuentra
reconocido en el inciso d), del cuarto considerando del Código de Trabajo. Este
principio otorga prioridad a los hechos, es decir, a lo que efectivamente ha ocurrido en
la realidad, sobre las formas o apariencias o lo que las partes han convenido. El
contrato de trabajo es un “contrato realidad”, que prescinde de las formas para hacer
prevalecer lo que efectivamente sucede o sucedió. Por lo tanto, a diferencia de lo que
ocurre en el derecho civil, que le da especial relevancia a lo pactado por las partes (a
quienes entiende libres para disponer de sus derechos), en el derecho del trabajo, en
caso de discordancia entre lo que ocurre en la práctica y lo que surge de documentos
suscritos por las partes o acuerdos celebrados entre ellos (lo que se pactó o
documentó), se debe dar preferencia a los hechos. En aplicación de este principio, el
juez debe desentrañar las verdaderas características de la relación que unió a las
partes, por sobre los aspectos formales de la misma.
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El artículo 19 del Código de Trabajo, establece: “Para que el contrato individual de


trabajo exista y se perfeccione, basta con que se inicie la relación de trabajo, que es el
hecho mismo de la prestación de los servicios o de la ejecución de la obra…”. Se podría
agregar, que dicha presunción operará igualmente aún cuando se utilicen figuras no
laborales, para caracterizar al contrato. En ese sentido, los artículos 106 de la
Constitución Política de la República y 12 del Código de Trabajo, determinan que
“…serán nulas ipso jure y no obligarán a los trabajadores, aunque se expresen en un
contrato colectivo o individual de trabajo, en un convenio o en otro documento, las
estipulaciones que impliquen renuncia, disminución, tergiversación o limitación de los
derechos reconocidos a favor de los trabajadores en la Constitución, en la ley, en los
tratados internacionales ratificados por Guatemala, en los reglamentos u otras
disposiciones relativas al trabajo”. Si tales circunstancias se produjeran, nos
encontraríamos ante una simulación, porque con dicho accionar se pretende eludir la
verdadera naturaleza dependiente de la relación bajo el ropaje de figuras
extralaborales (locación de servicios, prestación de servicios profesionales, prestación
de servicios técnicos o como en el caso que nos ocupa, por medio de la suscripción de
un contrato a plazo fijo cuando la naturaleza de la función que se va a desempeñar
obliga a que exista continuidad en la prestación), todo ello en detrimento de los
derechos del trabajador, a quien se le niegan los beneficios que la legislación laboral
establece en su favor.

También se podría denunciar la existencia de fraude, porque se actúa en forma


fraudulenta cuando, ajustando el comportamiento a las disposiciones legales, se busca
evadir el fin previsto por ellas; en el caso que nos ocupa, por medio de la firma de
contratos de plazo fijo se pretendió soslayar la continuidad existente en la relación
laboral. En consecuencia, la sanción que traen aparejadas estas conductas es la
nulidad, a través de la sustitución de los actos simulados o fraudulentos por las normas
desplazadas, es decir, la relación entablada entre las partes debe regirse por las
normas imperativas pertinentes que son las del derecho del trabajo.

Del análisis de los antecedentes se observa que Ramiro Manolo Palacios Villatoro se
desempeñaba como Director Ejecutivo II, en el Ministerio de Ambiente y Recursos
Naturales desde el dos de abril de dos mil uno. Que mediante Acuerdo Ministerial
número cincuenta y ocho – dos mil cuatro (58-2004), de fecha seis de febrero de dos
mil cuatro, el Ministro de Ambiente y Recursos Naturales rescindió el contrato del
trabajador mencionado. Que el ex trabajador acudió a la Oficina Nacional de Servicio
Civil y solicitó el pago de sus prestaciones laborales, indemnización y demás pagos que
le correspondieran. Que la Junta Nacional de Servicio Civil, al resolver declaró sin lugar
la solicitud del pago de indemnización, en consecuencia, Ramiro Manolo Palacios
Villatoro promovió juicio ordinario laboral en contra del Estado de Guatemala y solicitó
el pago de su indemnización, el pago de los salarios dejados de percibir desde el día
que fue despedido hasta el vencimiento del contrato rescindido, y el pago de daños y
perjuicios, petición que fue atendida por la Sala impugnada, al declarar con lugar la
demanda en cuanto al pago de indemnización y de los daños y perjuicios solicitados.

Lo considerado precedentemente permite establecer que entre el inicio del contrato de


trabajo en el año dos mil uno y la extinción del mismo en el año dos mil cuatro no se
interrumpió la continuidad de aquél porque la naturaleza de la prestación obligaba a
que la relación fuera de tracto sucesivo, característica esencial en un contrato de
trabajo; en consecuencia, cuando la amparista celebró con el trabajador un contrato
de plazo fijo, con la intención de interrumpir la continuidad en la prestación, vulneró la
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ley, y la sanción para esa actuación ilegal es la nulidad de lo actuado y por ello deben
sustituirse los actos simulados o fraudulentos por las normas desplazadas, que para el
caso concreto son las que están contenidas en el Código de Trabajo. Entonces, al
concluirse que el contrato de trabajo era por tiempo indefinido por la naturaleza de la
prestación, y al haberse extinguido aquél sin expresión de causa, es imperativo legal
que se indemnice al trabajador por la conducta asumida por el empleador y habiendo
resuelto de esa forma la Sala impugnada, su actuación se encuentra enmarcada en ley,
y no provocó el agravio denunciado por el amparista.

Lo anteriormente señalado evidencia la inexistencia de agravio que haya lesionado


derechos y garantías constitucionales de la accionante y que deba ser reparado por
esta vía, razón por la cual, el amparo planteado deviene improcedente, y siendo que el
tribunal a quo resolvió en igual sentido, procede confirmar la sentencia apelada, pero
por las razones aquí consideradas.

LEYES APLICABLES
Artículos citados y 265, 268, 272 inciso c) de la Constitución Política de la República
de Guatemala; 1º, 5º, 6º, 8º, 27, 42, 44, 49, 50, 51, 52, 53, 54, 55, 56, 57, 58, 59,
60, 61, 62, 63, 64, 149, 163 inciso c), 185 y 186 de la Ley de Amparo, Exhibición
Personal y de Constitucionalidad; y 17 del Acuerdo 4-89 de la Corte de
Constitucionalidad.

POR TANTO
La Corte de Constitucionalidad, con base en lo considerado y leyes citadas, resuelve:
I) Confirma la sentencia venida en grado. II) Notifíquese y con certificación de lo
resuelto devuélvanse los antecedentes.

MARIO PÉREZ GUERRA


PRESIDENTE

JUAN FRANCISCO FLORES JUÁREZ ROBERTO MOLINA BARRETO


MAGISTRADO MAGISTRADO

ALEJANDRO MALDONADO AGUIRRE CARLOS ENRIQUE LUNA VILLACORTA


MAGISTRADO MAGISTRADO

HILARIO RODERICO PINEDA SÁNCHEZ JORGE MARIO ÁLVAREZ QUIRÓS


MAGISTRADO MAGISTRADO

MARTÍN RAMÓN GUZMÁN HERNÁNDEZ


SECRETARIO GENERAL

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