Olbeth Hansberg - La Diversidad de Las Emociones
Olbeth Hansberg - La Diversidad de Las Emociones
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OLBETH HANSBERG
LA DIVERSIDAD
DE LAS EMOCIONES
D
FONDO DE CULTURA ECONÓMICA
MÉXICO
Primera edición, 1996
Primera reimpresión, 2001
A
ALEJANDRO, lNGRID y ESTEBAN
ISBN 968-16-4669-X
Impreso en México
AGRADECIMIENTOS
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INTRODUCCIÓN
ción con actitudes evaluativas o con deseos; algunas tienen expre- digamos esperanza, resignación, aburrimiento, orgullo y gra-
siones conductuales más o menos distintivas o típicas, en otras la titud.
variedad de expresiones conductuales es enorme; algunas son más Algunos filósofos han intentado distinguir e?tre estados de
racionales que otras y más susceptibles de modificación mediante ánimo y emociones. Según estos filósofos, los pnn_ieros -~orno
cambios en las creencias o actitudes; algunas parecen estar fuera la ansiedad, la depresión o el buen humor- o no tienen obJeto o
de nuestro control, otras parecen más deliberadas; algunas están éste es prácticamente omniabarcante o muy difuso e indifere~cia-
más unidas al placer o al dolor, mientras que otras lo están menos; do, mientras que las segundas están siempre dirigidas a un obJe~o.
algunas están más atadas a circunstancias inmediatas, otras pare- No obstante, los objetos de las emociones parecen ser muy vana-
cen posibles en circunstancias muy diversas. Algunas, por fin, dos: algunas emociones tienen objetos p_roposici~nales (mie~o de
tienen conexiones más o menos claras con nuestras acciones que lo ataque ese perro rabioso); otras tienen obJetos espec1ficos,
intencionales, de tal manera que pueden funcionar como razones pero aparentemente no proposicionales (ama a ~aura)'. otr~s, en
para actuar; en otras, estas conexiones no son tan claras (cf Rorty, cambio, están dirigidas, al parecer, a clases de obJetos, s1tuac10nes
1980, Introducción). 0 actividades (amor a los animales, miedo a las alturas, orgullo de
Hay, además, otros problemas que surgen cuando queremos ser un buen profesor). En lo que sigue supondr~ ~~e uno d~ los
delimitar la clase de las emociones. Para comenzar, histórica- rasgos distintivos de las emociones es que están dm~:das a obJetos
mente hay un problema terminológico: la palabra "emoción" y aclararé el contenido de este supuesto en relac10n con emo-
no se usaba como se usa hoy en día, sino que se hablaba de "pa- ciones específicas. 1
siones". Lo que Hume y Descartes, por ejemplo, llamaban Se ha intentado distinguir también entre emociones de plazo
"pasión" equivale aproximadamente a lo que hoy llamamos corto (estaba contenta ese día) y emociones de plazo largo (está
"emoción", mientras que el término "pasión" se usa ahora en la resentido con él desde su más tierna infancia); entre episodios (ante
vida cotidiana ya sea para una emoción particular (tiene pasión su respuesta montó en cólera) y disposiciones a tener_ una emoción
por los gatos), ya para subrayar el aspecto más violento de una (siempre tiene miedo de encontrárselo); entre emoc10nes y rasgos
experiencia emocional (lo odia con pasión), o para describir un de la personalidad, es decir, entre, por ejemplo, estar orgullos? de
rasgo de la personalidad (es un hombre apasionado). Los algo en particular y ser una persona orgullosa. No ~e oc~~are, en
psicólogos hablan de "afectos" como lo hicieron también Kant general, más que cuando así lo especifico, de las d1sposic10~es a
y Freud (Affekt) siguiendo a Spinoza (affectus); esta palabra tener una emoción; tampoco me ocuparé de los rasgos de caracter,
está, sin embargo, más alejada de lo que nosotros entendemos esto es, no hablaré de personas que son orgullosas, miedosas, irri-
por "emoción" en el lenguaje cotidiano. Podemos decir, enton- tables, etc., sino de personas que sienten orgullo, miedo o resen-
ces, que las palabras "pasión", "emoción" y "afecto" han servido timiento.
tradicionalmente, en los textos filosóficos y psicológicos, para Existe también la dificultad de decidir cuáles son los estados
designar aproximadamente el mismo conjunto de estados men- mentales que han de incluirse en la clase de las emociones pues si
tales. En lo que sigue me referiré a esta clase de estados menta-
1 La distinción entre emociones, que tienen objetos, y estados de ánimo, que
les como "emociones" en el sentido filosófico contemporáneo,
no los tienen, no es siempre clara, ya que algunas veces los estados de ánimo
que es un sentido más neutral, ya que admite desde casos en parecen tener objeto; por ejemplo, cuando al?uien está deprimido p~r el mal
los que es esencial que exista una gran conmoción emocional, tiempo O tiene ansiedad de ser rechazado. S'.~ ~mbargo: lo que me importa
digamos furia y terror, hasta casos en los que ésta no es necesaria, resaltar es que las emociones sí están siempre dmg1das a ob¡etos.
INTRODUCCIÓN 15
14 INTRODUCCIÓN
bien distintos filósofos han hecho listas, éstas no coinciden unas emociones en fdcticas y epistémicas: fácticas son las emociones
con otras. Así, Descartes, por ejemplo, distinguió cuarenta y una como el enojo, el orgullo, la indignación y la alegría, en las que,
emociones distintas, Hobbes cuarenta y seis, Spinoza cuarenta y por ejemplo, S está enojado de que p, si y sólo si es verdad que p,
ocho y Hume sólo veinte. No pretendo analizar estas listas para y S sabe que p; epistémicas son las emociones como el miedo y la
decidir cuál es la correcta, sino referirme sólo a algunos ejemplos esperanza, en las que, por ejemplo, S tiene la esperanza de que p,
c~aros de lo que todos consideraríamos emociones.2 Dado que los si y sólo si S no está seguro de que p. Todas las clasificaciones
sistemas de clasificación dependen de los intereses (cf Putnam, anteriores son problemáticas; aquí no pretendo hacer clasifica-
1978) hay, por supuesto, muchas formas y criterios distintos para ciones exhaustivas, sino sólo detenerme con detalle en algunos
clasificar las emociones. Hay quienes piensan que existen emo- ejemplos.
ciones básicas o primarias y emociones derivadas, y que uno de La preocupación de algunos filósofos a lo largo de la historia ha
los criterios para distinguirlas es que las primarias -en las que se sido determinar cuáles son los componentes o aspectos básicos de
han incluido, entre otras, temor, enojo, sorpresa y disgusto- las emociones; sus distintas teorías han puesto énfasis en uno u
tienen expresiones espontáneas estereotipadas que pueden otro aspecto. Se las ha visto como sentimientos o sensaciones,
reconocerse universalmente (Ekman y Friesen, 1975). Las como disturbios fisiológicos, como disposiciones a actuar, como
derivadas, como la envidia, el resentimiento y el orgullo tienen, juicios, como evaluaciones o como compuestos de algunos de
en cambio, según esta tesis, expresiones conductuales que varían estos elementos. De las teorías que históricamente fueron
con la cultura y con las características individuales. Hay quienes influyentes hay que resaltar aquellas que consideraban las emo-
dividen las emociones en positivas y negativas según impliquen ciones como sensaciones o sentimientos.3 Esta tesis, que afirma
una actitud que evalúe negativa o positivamente algún objeto. que las emociones son esencialmente algo que sentimos, se
También se ha distingui~o entre emociones que miran hacia ade- encuentra frecuentemente unida a otra que sostiene que las emo-
lante (forward-lookíng), esto es, que se dirigen a posibilidades ciones son sensaciones que nos invaden, que padecemos; son
futuras como el temor y la esperanza, y otras que miran hacia atrás hechos brutos e incontrolables por la razón frente a los cuales
(backward-looking), a saber, que se dirigen a objetos, personas y somos pasivos y que, en ocasiones, nos impiden llevar a cabo
estados de cosas que sucedieron en el pasado, tanto inmediato nuestras mejores intenciones. Lo que según esta tesis distingue a
como distante, por ejemplo, el orgullo, el resentimiento, la las diferentes emociones son las sensaciones características de
indignación y la alegría, entre otras. Yo me ocuparé con detalle cada una de ellas y que se conocen esencialmente por introspec-
de una distinción relacionada (Gordon, 1987) que divide las ción. Estas teorías son, por lo general, teorías causales, pues si las
emociones son sensaciones o sentimientos simples e inanali-
2 Así, de la larguísima lista de emociones que ofrece Spinoza en la Ética, no
zables, es importante estudiar sus orígenes causales y sus efectos
aceptaríamos actualmente todas. Aparte de los tres afectos primarios: deseo,
alegría y tristeza, su lista incluye además las siguientes: abyección, admiración, 3 Uso aquí las palabras sensaciones y sentimientos como equivalentes. La
ambición, amor, arrepentimiento, asombro, audacia, autocomplacencia, avari- palabra sentimiento es ambigua. A veces se usa como aquello que sentimos, esto
cia, aversión, benevolencia, compasión, consternación, cólera, crueldad, des- es, una sensación; en otros usos, en cambio, estamos suponiendo que los sen-
a~ie_nto, desesperación, desprecio, devoción, embriaguez, emulación, enojo, en- timientos tienen componentes cognoscitivos y actitudinales y son, por lo tanto,
v1d1a, esperanza, estimación, excesiva estimación, fervor, gloria, gratitud, gula,
equivalentes a las emociones en el sentido en que usaré la palabra a lo largo de
humildad, inclinación, indignación, irrisión, lujuria, menosprecio, miedo, este libro. Cuando hablamos de sentimientos como razones, o de una edu-
misericordia, odio, pusilanimidad, remordimiento, vanagloria, venganza y
cación sentimental, estamos usando la palabra en este segundo sentido.
vergüenza.
16 INTRODUCCIÓN INTRODUCCIÓN 17
sobre el comportamiento. 4 Desde este punto de vista, lo que ciones con sensaciones es todavía una teoría del sentido común,
puede decirse acerca de las emociones tiene que restringirse a la es conveniente recordar algunas de las consideraciones que van en
descripción de sus conexiones causales. contra de esta identificación:
No puedo detenerme en una crítica a fondo de la tesis que con- a) La tesis de que las emociones son sensaciones va en contra de
sidera las emociones como sensaciones. Recordemos, sin embargo, la idea de que uno puede estar en cierto estado emocional sin
la pregunta de James (1890) de ¿qué sería el miedo sin los distur- darse cuenta de que lo está, dado que uno no puede tener sensa-
bios fisiológicos característicos y sin la sensación de miedo? y su ciones o sentimientos sin sentirlos. No obstante, frecuentemente
respuesta: afirmamos que tal o cual persona tiene una emoción de la que
todavía no se ha dado cuenta. Cuando hacemos este tipo de afir-
me resulta imposible pensar qué tipo de emoción de temor quedará maciones hay que distinguir dos casos: en el primero, la persona
si no está presente la sensación de palpitaciones aceleradas del sabe que tiene una emoción, pero no sabe cuál es; en el segundo
corazón, de respiración entrecortada, de temblor en los labios, de flo- caso, en cambio, no se trata del problema de saber cudl es la emo-
jedad en los miembros, de carne de gallina, o de movimientos
ción, sino de la cuestión de darse cuenta de que uno tiene
intestinales [... ] para nosotros son inconcebibles las emociones diso-
cualquier emoción: podemos creernos emocionalmente fríos y, sin
ciadas de cualquier sensación corporal [... ]. Sin esas sensaciones, lo
único que queda es una percepción intelectual, en este caso, la per- embargo, tener odios, resentimientos, miedos y otras emociones.
cepción de peligro sin ninguna sensación de temor [p. 917]. En efecto, puede llegar a ser un verdadero descubrimiento aceptar
que tenemos una emoción que se muestra en nuestras acciones
Sin embargo, esto no muestra que las emociones sean sólo cam- y que sirve para explicarlas, a pesar de que nosotros mismos lo
bios fisiológicos y sensaciones sino, a lo más, que éstas son nece- hemos ignorado. Es este segundo tipo de caso el que sería un con-
sarias para algunas em,ociones o para casos específicos de una traejemplo a la tesis de que las emociones son sensaciones.
emoción. Para mostrarlo basta con preguntar: ¿qué sería el miedo b) Otra dificultad con la idea de que las emociones son sensa-
sin la percepción de peligro? y responder: una mera agitación físi- ciones es que las emociones son muchas veces motivos o razones
ca -pero una mera agitación física que no puede distinguirse de de acciones intencionales, mientras que una sensación, por sí mis-
los cambios fisiológicos producidos por otras emociones-. La ma, no puede ser una razón para actuar si no está conectada con
cualidad sensorial y los cambios fisiológicos no son suficientes deseos y otras creencias. Aquí "sensación" deberá entenderse
para distinguir las emociones o para identificar una emoción como teniendo un carácter meramente fenomenológico. 5
determinada. Y, aunque estos factores suelen ser muy importantes Entendida en este sentido, una sensación por sí misma no pro-
en algunos casos, no ocurren siempre y hay emociones para las duce deseos: la sensación de calor, por ejemplo, no produce por sí
que son muy poco pertinentes. misma algún deseo; lo que cause dependerá de cuál sea la actitud
Sin embargo, como las teorías que identifican las emociones
con disturbios fisiológicos sentidos han sido muy persistentes a lo 5 El término "sensación" puede usarse también en otro sentido que incluya,
largo de la historia (cf Descartes [1649]; Hume [1757]; Kant aparte del carácter fenomenológico, los deseos. Si en la sensación incluimos el
output, tenemos que incluir los deseos. Así, la sensación de dolor podría incluir,
[1785]; James y Lange [1922] et al) y la identificación de emo-
entonces, o sólo el ser dolorosa, o incluir también el deseo de evitar el dolor.
4 Hablar de "comportamiento" aquí es vago, ya que no queda claro qué tipo Aceptamos la segunda posibilidad cuando tenemos una tesis que sostiene que la
de vocabulario sería admisible para describirlo: por ejemplo, si se admiten o no relación con los deseos no es algo meramente contingente. Véase, por ejemplo,
términos mentales en su descripción. Wiggins (1975).
18 INTRODUCCIÓN INTRODUCCIÓN 19
que tenga un sujeto hacia ella, esto es, dependerá, entre otras consiste en sostener que la conducta sea la base de la atribución
cosas, de que tener calor le guste, le disguste o lo deje indiferente, de emociones a otras personas, sino en la pretensión de que las
y también de otros de sus deseos y creencias -acerca del clima, su emociones sean conducta o disposiciones a cierta conducta y que
salud, la intensidad del calor, etcétera-. esto sea lo único que nos permita identificarlas. Tampoco entraré
e) Otro problema para dicha teoría es que no nos permitiría en los detalles de las dificultades a las que se enfrentan las teorías
separar lo que comúnmente entendemos por "emoción'', esto es, conductistas, porque son ampliamente conocidas (cf Hansberg,
un estado dirigido hacia un objeto, de otros estados que no lo 1981); sin embargo, hay que mencionar el problema de restringir
son. Si las emociones son sensaciones o, como se ha sostenido fre- lo que ha de entenderse por conducta, ya que el término podría
cuentemente, experiencias de alteraciones fisiológicas, ¿cómo dis- abarcar tanto las acciones intencionales como la conducta expre-
tinguir entre sensaciones causadas por una emoción dirigida a un siva de una emoción, las conductas innatas, los reflejos, hábitos,
objeto y sensaciones similares causadas por la ingestión de drogas o etc. Éste es un problema, porque para que la teoría fuese distinti-
por enfermedad? Cuando hablamos de emociones es importante vamen te conductista habría que suponer que la conducta no
distinguir entre, por ejemplo, el miedo que tiene una persona incluye acciones intencionales. Por otro lado, si la teoría incluye
cuando piensa que está en peligro 6 y otro caso en que no piensa no sólo las manifestaciones conductuales efectivas, sino también
que hay peligro, pero tiene síntomas fisiológicos y sensaciones las disposiciones a actuar, otra dificultad a resolver será la de fijar las
similares que han sido inducidos artificialmente. condiciones en las que han de actualizarse dichas disposiciones:
d) Una teoría general de las emociones como sensaciones sería para ello habrá que superar las dificultades a las que se enfrentan
incompatible con lo que se dice comúnmente acerca de casos las generalizaciones que supuestamente relacionan las emociones
específicos de emociones. Con frecuencia juzgamos una emoción con la conducta. Una pregunta pertinente sería la siguiente: ¿qué
determinada como razonable, irracional, justificada, injustificada, nos permitiría caracterizar cierta conducta como propia del
apropiada o inapropiada. Sin embargo, este tipo de calificativos miedo sin que haya objeto alguno que se perciba como peligroso
en casos particulares no tendría sentido si las emociones fuesen o dañino? Y, si alguien siente miedo frente a algo que considera
sólo sentimientos o sensaciones. ¿Qué sentido tendría preguntar peligroso, pero no se comporta adecuadamente, ¿tendríamos que
acerca de un dolor si es razonable o no razonable? (Bedford, 1956- concluir que no tiene miedo? Será un problema fijar lo que de-
1957, p. 91). bería entenderse por la conducta "adecuada". Una posibilidad
Otro conjunto de teorías históricamente importantes, entre las sería decir que se trata de la reacción estadísticamente normal,
que se encuentran las de Darwin (1872), Skinner (1974) y Ryle pero la reacción estadísticamente más frecuente no es necesaria-
(1949), son las que conciben las emociones como disposiciones mente la reacción adecuada. Pensemos en cuánta gente con
para actuar; es decir, las emociones se distinguen entre sí por sus miedo, digamos al sida o al cáncer, reacciona no queriendo saber
manifestaciones conductuales. No interesan ya las emociones nada, olvidándose de que existe ese peligro; sin embargo, esta
como experiencias privadas, sino lo importante es la observación reacción no es la adecuada. Existe pues la posibilidad de que la re-
de la conducta pública que permite la atribución de emociones a acción adecuada fuera la reacción estadísticamente anormal.
otras personas y nos permite explicar sus acciones haciendo refe- Preguntas como las anteriores nos invitan a considerar otros
rencia a emociones. Ahora bien, el problema con esta tesis no elementos de las emociones como centrales a ellas, a saber, las
6 Más tarde consideraré los casos de miedos irracionales en los que la per- creencias, los deseos y otras actitudes proposicionales que son
sona sí tiene miedo, aunque sabe que no hay peligro. características de las distintas emociones o de casos específicos de
20 INTRODUCCIÓN INTRODUCCIÓN 21
una emoción particular. Actualmente las teorías más discutidas entonces, combinaciones de estados cognoscitivos, actitudes eva-
son las llamadas teorías cognoscitivas de las emociones. Ejemplos luativas, deseos y otras actitudes proposicionales. Este trabajo se
históricos de teorías que podrían considerarse cognoscitivas serían ubica dentro de este enfoque cognoscitivo y se centra principal-
la de Aristóteles y la de Tomás de Aquino en la Summa Theologiae mente en un examen de las relaciones de las emociones con acti-
(vol. 19, la2ae, pp. 22-30). Ambos pensaban que el origen de las tudes proposicionales.
emociones era el reconocimiento de algo como bueno o malo, A pesar de que muchas veces se ha pretendido fomular una
como adecuado o inadecuado. La experiencia sensorial conduce a teoría general que proporcione condiciones necesarias y sufi-
la emoción porque el individuo interpreta algo experimentado cientes para la clase de las emociones, los esfuerzos en este sentido
como bueno o malo para él. Así, en la Retórica, Aristóteles define no han tenido éxito. Al ver que esto no es posible, debido en parte
el temor como "cierta pena o trastorno procedente de un mal a la complejidad y variedad de estos estados mentales, los filósofos
inminente, destructor o doloroso" (1382a20) y el enojo como "un han tratado de dar condiciones necesarias y suficientes sólo para
impulso de venganza manifiesta, acompañado de dolor, por una grupos de ellas, para una emoción determinada o hasta para algún
ofensa manifiesta e injustificada a lo que concierne a uno mismo o conjunto de casos, supuestamente centrales o paradigmáticos, de
a los suyos" (1378a30). Aquí, claro está, habría que interpretar las una emoción específica. Mi propósito a lo largo de este libro es
definiciones de Aristóteles como si fueran desde el punto de vista argumentar que no es posible ofrecer condiciones necesarias y
de la primera persona: desde el punto de vista de un individuo que suficientes para toda la clase de las emociones, ni tampoco para
interpreta algo como malo u ofensivo para él. Spinoza, en la Ética todas las emociones particulares. Esta característica de las emo-
(Parte III), también subraya el aspecto cognoscitivo: podríamos ciones no es específica de ellas sino que se encuentra también en
decir que las pasiones son para él sentimientos característicos, pla- los otros estados mentales. Se trata aquí del problema de la
centeros y no placenterns, que surgen de la estimación de algunos anomalía de lo mental y de la imposibilidad de las leyes psicofísi-
objetos como benéficos o dañinos. cas o psicológicas estrictas (cf Davidson, 1980 y 1987). Parecería
Las teorías cognoscitivas actuales le conceden un papel funda- entonces que lo que podemos ofrecer son sólo ciertas condiciones
mental a los estados cognoscitivos, generalmente a las creencias, y necesarias para algunas de las emociones, digamos, para el orgullo
pretenden que son éstas las que nos permiten distinguir entre las o la indignación, o para un conjunto de casos que consideramos
diversas emociones. Sin embargo, sostener una teoría puramente centrales o paradigmáticos de una emoción particular, por ejem-
cognoscitiva no sería lo adecuado para explicar las emociones. plo, para el resentimiento. Pero aun el decidir cuáles son estos
Así, creer que el perro rabioso que tengo enfrente me va a atacar casos centrales, los que tienen ciertas características comunes y
no explica mi miedo, a menos que tenga también un fuerte deseo que tienen un papel privilegiado en el aprendizaje, es a veces su-
de que no me ataque. Me parece que cuando Solomon (1976 y mamente difícil. Por ejemplo, en el caso del miedo, los supuestos
1988) y Lyons (1980) afirman que las emociones son "juicios casos paradigmáticos parecerían estar unidos al peligro; sin
evaluativos" están sosteniendo implícitamente que está funcio- embargo, es bastante común que los niños aprendan a identificar
nando también algún deseo: juzgar que un perro es "amenazado- dicha emoción en casos de miedos irracionales, digamos, el
ramente peligroso" es un juicio evaluativo, pero el mero juicio no miedo a la obscuridad cuando no existe peligro. Veremos más
es equivalente a tener miedo si no está implícito el deseo de no en- adelante que podemos hacer atribuciones de miedo y explicar ac-
contrarse en una situación descrita de esa manera (cf ciones que se hacen por miedo en situaciones en las que el peligro
Marks, 1982). Muchas de las teorías contemporáneas aceptan, no cumple ningún papel.
22 INTRODUCCIÓN INTRODUCCIÓN 23
Es posible que lo único que pueda decirse acerca de la clase de pequeño grupo de emociones o a un subgrupo de casos específi-
las diversas emociones es que tienen algo como un "parecido de fa- cos de alguna emoción particular. Debemos tener cuidado, como
milia'' en el sentido de Wittgenstein, tal como lo expresa en las nos ha enseñado Wittgenstein, de no "nutrir [el] pensamiento
Investigaciones .filosóficas (§66 y ss.). Esto, por supuesto, no implica sólo de un tipo de ejemplos" (op. cit., §593), sino intentar des-
que no podamos usar el vocabulario de las emociones de una ma- cribir el fenómeno que se está estudiando en toda su diversidad.
nera perfectamente adecuada. Recordemos el texto de Wittgen- Trataré aquí de mostrar las grandes diferencias y la variedad que
stein en el que se pregunta qué tienen en común los muy variados existen tanto entre las distintas emociones como entre ejemplos
procesos que llamamos "juegos": específicos de una emoción determinada.
Aunque pretendo subrayar la diversidad, quisiera también
[... ] No digas: "Tiene que haber algo en común a ellos o no los lla-
reconocer que hay razón para agrupar estos estados mentales dife-
maríamos 'juegos' -sino mira si hay algo común a todos ellos-.
rentes bajo un mismo término: la razón es que tienen entre sí un
Pues si los miras no verás por cierto algo que sea común a todos, sino
que verás semejanzas, parentescos y por cierto toda una serie de ellos parecido de familia, esto es, vemos entre ellos "una complicada red
[... ] Mira, por ejemplo, los juegos de tablero con sus variados pa- de parecidos que se superponen y entrecruzan. Parecidos a gran
rentescos. Pasa ahora a los juegos de cartas: aquí encuentras muchas escala y en detalle" (§66-67). Las emociones componen una fami-
correspondencias con la primera clase, pero desaparecen muchos ras- lia, pero se trata de una familia de estados mentales para la que son
gos comunes y se presentan otros. Si ahora pasamos a los juegos de esenciales actitudes proposicionales como las creencias y los deseos.
pelota, continúan manteniéndose ciertas cosas comunes, pero La analogía con Wittgenstein es útil puesto que no existe un
muchas se pierden. ¿Son todos ellos entretenidm? Compara el ajedrez conjunto específico de actitudes proposicionales que sean nece-
con el tres en raya. ¿O hay siempre un ganar y perder, o una competi- sarias para todas las emociones. Pero, al sostener que siempre
ción entre los jugadores? Piensa en los solitarios. En los juegos de intervienen de una u otra manera las actitudes proposicionales,
pelota hay ganar y perder; pero cuando un niño lanza la pelota a la estoy ofreciendo ya una condición necesaria que funcionaría para
pared y la recoge de nuevo, ese rasgo ha desaparecido. Mira qué
las emociones en general. Sin embargo, se trata de una condición
papel juegan la habilidad y la suerte. Y cuán distinta es la habilidad
sumamente vaga y débil cuya función es sólo la de ofrecernos un
en el ajedrez y la habilidad en el tenis. [... ] Y podemos recorrer así los
muchos otros grupos de juegos. Podemos ver cómo los parecidos sur- trasfondo para empezar a desglosar el conjunto de actitudes perti-
gen y desaparecen (§66]. nentes para cada emoción particular, o para casos específicos de
una emoción determinada.
Parecería, pues, que así como podemos afirmar que no hay Las actitudes proposicionales son, entonces, esenciales para las
algo común a todas las actividades que llamamos "juegos", tam- emociones: son muchas veces causas y razones (cf Davidson,
poco lo hay con respecto a los estados mentales que llamamos 1963), y también efectos, de los estados emocionales y, además,
"emociones". Existen términos del lenguaje cotidiano que se apli- constituyen parte de su estructura lógica. Me ocuparé en esta
can a una clase de objetos que no tienen necesariamente entre sí investigación del papel que desempeñan las actitudes proposi-
ninguna característica o conjunto de características en común. cionales en algunas emociones, entre las que se encuentran el
Trataré de mostrar, a lo largo de este libro, que el término "emo- miedo, el orgullo, el enojo, el resentimiento, la indignación y
ción" pertenece a esta clase, dado que se aplica a un conjunto de otras emociones morales. Las emociones de las que me ocupo
estados bastante heterogéneos, y que los intentos de formular una responden a ciertos criterios de selección: el miedo, porque es una
teoría general de las emociones en realidad favorecen o a un emoción que aparentemente tienen tanto los seres humanos
24 INTRODUCCIÓN INTRODUCCIÓN 25
como los animales no humanos, pero que en los primeros ad- emoción. Así, no diríamos, por ejemplo, que el pavo real o el
quiere características especiales, dado que éstos tienen un sistema cisne sienten literalmente orgullo. De las otras emociones que he
complejo de conceptos y un lenguaje. Trataré de mostrar, además, mencionado, el resentimiento, la indignación y, por supuesto, las
que aunque muchos considerarían el miedo como una emoción otras emociones morales, son también distintivamente humanas.
más simple que otras, es una emoción que da lugar a problemas Y, aunque podemos reconocer miedo y, tal vez enojo en otras
filosóficos bastante complejos. Miedo y enojo tienen algunas ca- especies, en los seres humanos adquieren características tan sui
racterísticas semejantes, pues ambas están más unidas, por lo generis que a veces es difícil decidir si se trata o no de la misma
menos en los episodios centrales, a sensaciones y cambios fisio- emoción.
lógicos que otras emociones que se consideran aquí. El enojo Este libro se divide en dos partes: en la primera me ocupo del
también tiene características comunes con el resentimiento y con miedo y, en menor medida, de la esperanza. Intentaré introducir
la indignación. Sin embargo, el resentimiento tiene, además, la allí una serie de conceptos y distinciones que utilizo después a lo
característica distintiva de ser una reacción a la conducta y acti- largo de todo el libro. Esto explica que el análisis del miedo sea el
tudes que otros seres humanos tienen hacia la persona resentida y más extenso y que el espacio dedicado a cada emoción subsi-
es, en este sentido, una emoción que supone relaciones y expecta- guiente sea menor. En la segunda parte me ocupo sobre todo del
tivas sociales. La indignación, a diferencia del enojo y del resen- orgullo y de la tríada de enojo, resentimiento e indignación. Sin
timiento, puede clasificarse como una emoción moral y, como tal, embargo, haré referencia a otras emociones cuando tengan que
requiere de un conjunto complejo de conceptos, creencias y ver con algún problema específico.
deseos relacionados con la moralidad. Un ser humano podría El tema de las emociones es un tema enorme y existen, por
enojarse por una acción de otro, porque afecta sus intereses, o supuesto, muchos problemas que sólo menciono de refilón o de
sentir resentimiento hacia él, sin por ello tener la capacidad de los que no me ocupo en absoluto. Enumero sólo algunos de los
indignarse cuando ve cometer la misma clase de acción en contra más importantes: la neurofisiología de las emociones; las diferen-
de otra persona. Para poder indignarse es necesario que tenga la cias culturales en la expresión de las emociones, en la conducta
capacidad de reconocer una acción como injusta. Así, entre eno- emocional y en lo que se considera aceptable o inaceptable en una
jo, resentimiento e indignación hay una graduación en cuanto a comunidad determinada; las relaciones entre emociones y co-
la complejidad de los conceptos y de la estructura de las actitudes nocimiento empírico (¿qué cosas tiene que saber o puede ignorar
proposicionales que se requieren para cada una de ellas; compleja una persona acerca del mundo para poder tener una emoción
es también la estructura de otras emociones morales como la determinada?); el problema de cuáles emociones son compatibles
vergüenza, la culpa y el remordimiento. Consideraré el caso del y de cuáles emociones requieren de otras para ser posibles; el
orgullo, la única entre las principales emociones que analizo que fenómeno de las emociones colectivas como, por ejemplo, la his-
implica una actitud positiva hacia un objeto. Esta emoción teria, el miedo y el enojo colectivos (¿cómo se contagian y qué
requiere que el sujeto tenga la capacidad de autoevaluarse, y por factores intervienen en este tipo de fenómenos sociales?); la
esta característica es posible afirmar que se trata de una emoción cuestión de cuáles consideraciones debemos tomar en cuenta para
distintivamente humana: aunque a veces la usamos para describir decidir si cierras emociones son buenas o malas para un individuo
a los animales no humanos, se trata en esos casos sólo de una determinado; el problema de la educación y la regulación de las
extensión del término que se refiere a cierta postura física que ca- emociones; las relaciones entre emociones y moralidad. Los temas
lificamos de orgullosa, pero que no requiere de la atribución de la de los que me ocupo en este trabajo son, pues, sólo algunos de los
26 INTRODUCCIÓN INTRODUCCIÓN 27
muchos posibles. Creo, sin embargo, que son problemas esen- l~s meJores doct~res de este conocimiento son los poetas y autores de
ciales, porque si no tenemos más claridad acerca de las estructuras historias, en qmenes podemos encontrar pintado muy a lo vivo
de actitudes proposicionales involucradas en las diversas emo- cómo ~e encienden y suscitan los afectos, y cómo se pacifican y refre-
ciones, y que nos permiten distinguirlas entre sí, no podremos nan, e igualmente cómo se evita que pasen a la acción y a mayor gra-
tratar con precisión y limpieza conceptual los problemas antes do; cómo se revelan, cómo actúan, cómo varían, cómo se acumulan
mencionados. y robustecen, cómo están envueltos unos en otros y unos a otros se
Existen múltiples maneras de describir el mundo y sus habi- combaten y enfrentan [... ] De lo cual esto último es especialmente
útil en los asuntos morales y civiles [... ]. 8
tantes, de explicar sus propiedades y los sucesos que ocurren en él.
Una de ellas es describir lo que sucede en términos de las ciencias
físicas. Esta descripción física abarcará, por supuesto, al ser
humano. Pero las ciencias físicas, como la neurofisiología y la
anatomía, no hablan de los fenómenos psicológicos ni de la expe-
riencia y acción humanas; es decir, no hablan en términos de las
personas, de sus actos, emociones, intenciones, pensamientos,
deseos, valores, recuerdos y percepciones; de todo aquello que es
tan importante para los seres humanos.? Para ello contamos con
otra forma más familiar de hablar de muchas de las cosas que nos
interesan, una forma de hablar que pone de manifiesto nuestra
adhesión a lo que suele llamarse, muchas veces con intención pe-
yorativa, "psicología pppular". La comprensión y la explicación
de las emociones, su atribución a las personas y la referencia a
ellas en la explicación de la acción humana se hace en "los térmi-
nos explicativos comunes y corrientes que emplean los escritores
de diarios, los novelistas, los biógrafos, los historiadores, los pe-
riodistas y los chismosos cuando nos comunican sus versiones de
la conducta y de la experiencia humanas -los términos que usa la
gente sencilla como Shakespeare, Tolstoi, Proust y Henry
James-" (Strawson, op. cit., p. 56).
Aunque es cierto que algunos de los problemas más importantes
en relación con las emociones son propios de la filosofía, no hay
que olvidar que son los escritores quienes describen con mayor
vivacidad la riqueza de la experiencia emocional. Es acertada la
recomendación de Bacon de que en la indagación tocante a los
afectos:
7 CJ, entre otros, Davidson (1980), sobre todo Emayos, 11, 12 y 13 y (1990); 8 Bacon, Francis, The Advancement ofLearning (1984, p. 164); El avance del
Stroud (1986-1987) y Strawson (1985). saber(l988, pp. 177-178).
PRIMERA PARTE
l. EL MIEDO
INTRODUCCIÓN
o "estado de miedo", esto es, al miedo en cuanto miedo experi- todos los aparatos del organismo, ya sea acelerando sus funciones o
mentado en una ocasión dada y ante cierto objeto o estímulo que retardándolas. Algunas reacciones posibles son, por ejemplo,
lo causa; o se refieren a la tendencia que tienen los animales y el taquicardia, palidez, congestión facial, transpiración, dilatación de
hombre a expaimentar estos estados. Una condición del miedo pupilas, temblor, trastornos digestivos o urinarios, etc. Estas reac-
en este sentido es la siguiente: el miedo se relaciona con dos re- ciones son desencadenadas por secreciones de adrenalina o de
gistros que interactúan estrechamente hasta confundirse: acetilcolina que activan el sistema simpático o el parasimpático.!
Sin embargo, las investigaciones recientes no han podido deter-
[... ]uno vinculado con la esfera afectivo-intelectual, el otro ligado al minar con exactitud los centros cerebrales que intervienen, ni
dominio de la biología. Como consecuencia de ello, el miedo podría tampoco si estas reacciones son la causa o consecuencia de la con-
ser visto como un estado que resulta de la unión de una reacción moción emocional. "Como quiera que sea, es manifiesto que el
afectiva de intensidad variable con manifestaciones neurovegetativas miedo, al igual que las demás emociones, tiene efectos fisiológicos
más o menos importantes; y todo ello repercutiendo intensamente
variados según los individuos y las circunstancias. Incluso pueden
en los actos del sujeto [Mannoni, 1984, p. 13].
observarse reacciones opuestas en la misma persona frente a un
Aparentemente existe una forma primitiva, instintiva, del mismo factor desencadenante" (pp. 22-23). En cuanto a las reac-
miedo que es un síndrome evolutivo, innato y probablemente ciones conductuales, el miedo puede provocar desde la inhibición
universal entre los animales. Se afirma que muchas especies expe- total hasta un comportamiento motor complejo que podemos
rimentan un sentimiento de inseguridad casi permanente frente a caracterizar como hacer frente y atacar al objeto que se percibe
su medio ambiente, y que ante un estímulo que nosotros podría- como amenazador o huir de él.
mos describir como "amenazador" tienen una reacción de alarma El miedo tiene, entonces, una forma que podríamos llamar
"primitiva'' o "instintiva" que es característica de los animales,
o comportamiento de alerta:
pero que se da también en el ser humano en ciertas ocasiones. Sin
Éste se caracteriza, al menos entre los mamíferos, por una suspensión embargo, hay que distinguir, aun con respecto a este tipo de
inmediata de la actividad que se estaba desarrollando a partir del
momento en que se percibe el peligro, así como por la búsqueda de 1 El sistema nervioso recibe y correlaciona la información procedente de
informaciones perceptivas, una tensión psicológica y muscular im- dentro y fuera del cuerpo, y reacciona enviando señales a determinados múscu-
portante, acompañada de profundas modificaciones neurovegetati- los y glándulas para que produzcan respuestas coordinadas. El sistema nervioso
vas que preparan al individuo para el combate o la huida [p. 67]. tiene tres partes principales: sistema central (encéfalo, nervios craneales y mé-
dula espinal), sistema periférico (nervios sensitivos y motores que entran y salen
En el ser humano encontramos también una predisposición de la médula espinal) y sistema vegetativo, que se divide en simpático y
innata a este tipo de miedo, que consiste en los mecanismos antes parasimpático. Éstos actúan en contraposición: el sistema simpático suele tener
señalados y que cumple un papel importante para la conservación un efecto excitante, y el parasimpático, un efecto relajante. El sistema simpático
de la especie. Podemos distinguir, entonces, una forma de miedo, desprende neurotransmisores químicos que actúan sobre el corazón, los pul-
mones y otros órganos, estimulando su actividad. Los nervios del sistema sim-
genéticamente determinada y transmitida hereditariamente, que
pático forman dos cordones paralelos a la médula espinal y unidos a ella en
desencadena una serie de mecanismos fisiológicos, afectivos y todo su largo. El sistema parasimpático, que sale de ambos extremos de la
conductuales, todos ellos muy interrelacionados. médula espinal, desprende neurotransmisores que actúan sobre todo en los
Los aspectos fisiológicos del miedo son muy variados: las reac- mismos órganos que afecta el simpático, sólo que moderándolos. Cuando hay
ciones autonómicas que entran en juego son capaces de afectar estrés, domina el sistema simpático; en reposo, el parasimpático.
34 EL MIEDO EL MIEDO 35
miedo, entre el miedo animal y el miedo humano. Cuando puede tener también la creencia de que está en peligro o de que
hablamos de un animal no humano decimos que éste siente algo es peligroso, el deseo de evitar el daño y el deseo de huir del
miedo cuando percibe algo como "peligroso" o "amenazador" y peligro para protegerse. Explicamos en estos casos su conducta
que "huye para protegerse del peligro". Nosotros, para describir como una acción intencional. El sujeto sintió miedo porque creía
su conducta, usamos el concepto de peligro o de amenaza, pero estar en peligro, y ésta es la razón por la cual huyó para protegerse.
no suponemos que ellos tengan estos conceptos. De manera ge- Muchas veces explicamos la conducta de los animales atribu-
neral podemos señalar que todos los organismos, para sobrevivir y yéndoles también a ellos deseos y creencias, propósitos e inten-
mantener sus poblaciones, deben encontrar e ingerir comida, evi- ciones. Decimos, por ejemplo, que el venado cava en la nieve
tar daño y reproducirse. Los animales tienen mecanismos para porque cree que debajo de la nieve hay comida o que el perro ladra
distinguir entre presa y predador, y deben "explorar su entorno y junto al árbol porque cree que el gato se escondió en el árbol y
orientar los sentidos de manera apropiada para adquirir informa- quiere cazarlo. Estas explicaciones con frecuencia son exitosas y nos
ción acerca de los aspectos benéficos o dañinos de su mundo sirven para predecir la conducta de los animales. De hecho "no
inmediato" (Plutchik, 1984, p. 201). 2 El animal deberá ser lo bas- tenemos un modelo alternativo, general y práctico, para explicar la
tante preciso para distinguir lo que es peligroso para él, si es que conducta animal". Pero debemos ser conscientes de que, cuando
ha de sobrevivir, y nuestras atribuciones de miedo y la explicación atribuimos creencias, deseos e intenciones a los animales para
de su conducta con base en el miedo requerirán, por lo general, explicar su conducta "estamos aplicando un modelo de explicación
que cuando sienta miedo haya efectivamente peligro para él. Así, que es mucho más rico del que requiere la conducta observada''
el que nosotros digamos que un animal tiene miedo y que actúa (Davidson, 1982, pp. 477-478).
por miedo, depende comúnmente de que éste manifieste esa con- Una criatura puede interactuar con el mundo en formas com-
ducta característica dd miedo en situaciones que nosotros consi- plejas, "puede discriminar entre colores, sabores, sonidos y formas;
deraríamos que sí son peligrosas para él. puede 'aprender', esto es, cambiar su comportamiento en formas
En cambio, cuando atribuimos esta clase de miedo a los seres tales que preserven su vida o aumenten su toma de alimento; puede
humanos, no sólo usamos el concepto de peligro, sino que se lo 'generalizar' en el sentido de reaccionar a nuevos estímulos de la
atribuimos a ellos. El ser humano tiene este concepto y, por tanto, manera en que ha reaccionado a estímulos similares" (p.480), sin
que por ello tengamos que atribuirle actitudes proposicionales.
2 En apoyo a la tesis de que se puede adquirir información del medio ambiente Wilson (1993), por ejemplo, después de describir con detalle
sin tener conceptos, véase Gareth Evans (1982, pp. 122-129 y 154-159). Evans -y usando términos intencionales- la compleja organización
defiende la tesis de que un organismo puede obtener información no conceptual jerárquica de las hormigas, y las múltiples funciones y tareas que
del medio ambiente. En estos casos hay un input sensorial que está ligado a un
realizan de un modo altamente eficiente (entre otras, recolectar y
output conductual de una manera presumiblemente ventajosa para el organismo.
Estos contenidos no conceptuales de los estados perceptuales informacionales no
cultivar alimentos, enfrentarse al enemigo antes de que se acerque
son ipso Jacto experiencias perceptuales, esto es, estados de un sujeto consciente. al hormiguero, alimentar y cuidar a la reina y a las hormigas
Una experiencia perceptual requiere que el input sensorial no esté conectado con inmaduras, reparar y construir hormigueros), comenta que el
disposiciones conductuales, sino que sirva como input a un sistema pensante, que mundo de las hormigas es un "mundo químico, [... ] en lama-
aplica conceptos y razona. No se requiere que el contenido de una experiencia yoría de las especies, el cuerpo de la obrera tiene entre diez y
dada sea un contenido conceptual, sino sólo que el sujeto use algunos conceptos,
tenga algunos pensamientos y que el contenido de los pensamientos dependa sis-
veinte glándulas exócrinas que secretan sustancias destinadas al
temáticamente de las propiedades informacionales del input. gusto y al olfato de los miembros de la comunidad. Unas sirven
36 EL MIEDO EL MIEDO 37
como señal de alarma, otras para reclutar, otras para identificar a Griffin, 1984; y Byrne y Whiten, 1988.) Entre los psicólogos es
los miembros de la colonia, otras como distintivos de casta,, en también muy común sostener, hoy en día, que los procesos cog-
fin" (p. 52). No hay pues, en este caso, ninguna necesidad de noscitivos son relevantes para las emociones, tanto humanas
atribuir actitudes intencionales para explicar las maravillosas como de otras especies animales. No queda claro, sin embargo,
actividades que realizan las hormigas, aunque frecuentemente qué debe incluirse exactamente en la noción de "cognición" que
usemos términos intencionales para describirlas de una forma tanto usan. Hay, además, marcadas diferencias entre ellos acerca
más viva y comprensible para el lego. Así, el que apliquemos el del papel que cumplen los procesos cognoscitivos en las emo-
modelo de atribución de estados intencionales a los animales para ciones.3 No pretendo en este trabajo pronunciarme sobre cuál sea
explicar su conducta es muchas veces útil o inocuo, pero en otras la teoría cognoscitiva adecuada para los animales no humanos y no
ocasiones resulta francamente excesivo y hasta cómico. Una cita dudo que haya grados evolutivos en los procesos cognoscitivos.
de Dennett (1983) puede servir como otro ejemplo: Pero, como trataré de mostrar en lo que sigue, creo que existe una
diferencia fundamental entre tener creencias y deseos, en tanto
Supongamos [... ] que adoptamos la postura intencional frente a las actitudes proposicionales, y no tenerlas. Decidir después acerca
abejas y notamos con admiración que parecen saber que las abejas de cuáles son las especies animales que tienen estas actitudes es
muertas son un problema de higiene en el panal; cuando una abeja una cuestión empírica.
muere, sus hermanas reconocen que ha muerto y como creen que las
3 Cf Plutchik, Lazarus, Leventhal, Levy, Pibram, Scherer, Sroufe, Tomkins,
abejas muertas son un peligro para la salud, y quieren, bastante
racionalmente, evitar los peligros a la salud, deciden que tienen que Trevarthen, Chance y otros en Scherer y Ekman (1984), y Plutchik y Keller-
man (1980). Cito a algunos en relación con la atribución de cogniciones a los
sacar a la abeja muerta inmediatamente. Luego hacen justamente
animales: Plutchik, afirma que "todo organismo debe evaluar el entorno de al-
eso. Ahora bien, si esta historia intencional imaginaria fuese confir-
guna manera. Este proceso de evaluación representa el aspecto cognoscitivo de
mada, el diseñador &l sistema de las abejas tendría ante sí un trabajo las emociones". Más adelante sostiene que cierto "suceso estímulo" como "la
enormemente difícil. Por fortuna para el diseñador (aun cuando tris- amenaza de un enemigo" es seguido por una "cognición (interpretación)" tal
temente para los románticos de las abejas), resulta que es suficiente como el "peligro" (p. 208). Marler va aún más lejos. pues parece atribuirle con-
una explicación de orden mucho más bajo: las abejas muertas secretan ceptos a ciertos animales. Se refiere, por ejemplo, a "la semántica de los llamados
ácido oleico; el olor del ácido oleico prende la subrutina de "sáquenla" de alarma de los monos" y dice que "algunas señales animales tienen los atribu-
en las otras abejas; si se salpica con ácido oleico a una abeja viva y tos de los símbolos", y que el hombre "no inventó un nuevo modo de ope-
sana, se le arrastrará, pateando y gritando, fuera del panal [p. 350]. ración, sino que enriqueció y elaboró un sistema que ya opera en los animales"
(p. 362). Lazarus es más cuidadoso. Habla de una "discriminación autonómica
sin conciencia" y se refiere a "esquemas cognoscitivos" que son resultado de la
Los ejemplos anteriores muestran que, cuando atribuimos acti- "herencia neuronal". Más adelante sostiene que "es probable que todos los
tudes proposicionales a los animales no humanos para explicar su mamíferos cumplan con los requisitos cognoscitivos mínimos de la emoción, si
conducta, estamos aplicando un modelo más rico del que requiere uno permite que el concepto de 'valuación' (appraisal) incluya el tipo de pro-
la conducta observada. Existen, sin embargo, opiniones diver- ceso, descrito por los etólogos, según el cual una respuesta, estructuralmente
gentes. Algunos etólogos, psicólogos y filósofos sostienen que cier- integrada (built in) y bastante rígida a configuraciones de estímulos es distinta
ante el peligro y el no peligro. Una percepción evaluativa [... ] puede operar en
tas conductas animales sólo pueden explicarse si se las ve como todos los niveles de complejidad, desde el más primitivo e innato al más sim-
propositivas y que, por ello, tenemos que aceptar que algunos ani- bólico y basado en la experiencia" p. 254. Para una tesis filosófica que sostiene
males no humanos tienen conceptos, creencias y deseos o, al que a las criaturas no humanas debemos atribuirles una forma primitiva, no
menos, alguna forma rudimentaria de ellos. (Cf los etólogos proposicional e irreflexiva de creencias y deseos, véase Jeffrey (1985).
38 EL MIEDO EL MIEDO 39
La pregunta filosóficamente importante es, entonces, la si- genstein, 1979, § 141). Pero tener una creencia implica también
guiente: ¿Cuál es la conducta que mostraría que una criatura tener los conceptos pertinentes (por ejemplo, el de veneno) y apre-
tiene actitudes proposicionales, y cuál sería la diferencia entre ciar las relaciones entre ellos. El que tiene un concepto mostrará
tener y no tener conceptos y actitudes proposicionales? su dominio del concepto. Lo hará, entre otras cosas, discriminando
Evans (1981), por ejemplo, describe las diferencias entre lo que casos en los que se aplica y usando el concepto en una serie de
sería el estado de una rata que evita cierta comida que le hizo creencias que están relacionadas entre sí. Así, no diríamos que
daño en el pasado y la creencia que puede tener una persona de alguien tiene el concepto de veneno si no cree, por ejemplo, que in-
que cierto alimento está envenenado. Algunos filósofos verían el gerirlo hace daño; que si él lo come, puede hacerle daño; que si le
estado disposicional de la rata como una creencia, pero existen hace daño a él podría hacerle daño también a otra persona que lo
diferencias fundamentales entre la rata y el hombre, diferencias comiera; que una forma de hacer daño a alguien es envenenando
que sugieren que aquí están funcionando mecanismos distintos: su comida; que comer una mayor cantidad de veneno puede ha-
"la rata manifiesta la 'creencia' de una sola manera -no comien- cer mayor daño que comer una cantidad pequeña, etc. No hay un
do- mientras que no hay límite para las maneras en que la límite claro en cuanto a las cosas que alguien que tiene el concep-
creencia común de que algo es venenoso podría haberse 'manifes- to de veneno debe creer para que podamos atribuirle la creencia
tado' en un ser humano (pp. 13-34 y 131)". La persona que cree de que algo está envenenado.
que algo es venenoso podría manifestar su creencia evitando que Además de subrayar el carácter holista de las actitudes proposi-
otra persona lo comiera, comiendo ella misma una pequeñísima cionales, Davidson sostiene, correctamente creo yo, una tesis
cantidad todos los días, entregándoselo a la policía, suicidándose, todavía más fuerte, a saber, que una creatura no puede tener acti-
etc., -dependiendo de cuáles sean las otras creencias, deseos y tudes proposicionales si no tiene un lenguaje. No puedo entrar
actitudes con las que esté relacionada-: aquí en el detalle de la tesis de Davidson ni en sus argumentos,
pero mencionar las razones que ofrece en favor de la dependencia
... [E]s esencial a un estado de creencia el que esté al servicio de entre pensamiento y lenguaje es otra forma de mostrar lo que
muchos proyectos distintos y que su influencia sobre cualquier puede ser la diferencia entre tener y no tener actitudes proposi-
proyecto esté mediada por otras creencias. La rata simplemente tiene cionales. Davidson alega que para tener una creencia es necesario
la disposici6n a evitar cierto alimento; el estado que subyace en esta
tener el concepto de creencia. La diferencia entre creer que p y
disposici6n no es parte de un sistema que generaría una conducta
altamente variable en una amplia variedad de situaciones, dependien- creer que uno cree que pes que la segunda es una creencia acerca
do de los distintos proyectos y de otras "creencias" que pudiera tener de una creencia y requiere del concepto de creencia, es decir, de
[p. 132). un lenguaje. "No estoy afirmando que todo pensamiento sea cons-
ciente de sí mismo, o que siempre que pensamos que p tengamos
Una persona que posee una creencia, en cambio, la pudo haber que ser conscientes de que p, o creer que creemos que p, o pen-
adquirido de diferentes maneras, podrá usarla en situaciones muy sar que pensamos que p. Mi tesis es más bien la siguiente: en ge-
distintas e inferir otras creencias a partir de ella. Tener una creen- neral, para tener alguna actitud proposicional es necesario tener el
cia es apreciar su localización en una red de creencias. Por eso dice concepto de una creencia, tener alguna creencia acerca de una
Wittgenstein: "Cuando empezamos a creer algo, lo que creemos creencia'' (p. 478). Ahora bien, tener el concepto de creencia es
no es una única proposición, sino todo un sistema de proposi- tener también el concepto de verdad objetiva; es entender la
ciones. (Se hace la luz poco a poco sobre el conjunto)" (Witt- diferencia que existe entre una realidad objetiva y las creencias
40 ELMIEDO EL MIEDO 41
que se pueden tener sobre ella. "Si creo que hay una moneda en incapaces de aplicar conceptos reflexivamente, juzgando racional-
mi bolsillo, puedo estar en lo correcto o equivocarme; estoy en lo mente que éste y el otro rasgo de un particular hacen que per-
correcto sólo si hay una moneda en mi bolsillo. Si estoy sorpren- tenezca a cierta clase". Como no tienen conciencia de sí mismos,
dido porque no hay una moneda en mi bolsillo, llego a creer que no son conscientes de sus propios deseos y, por consiguiente,
mi creencia anterior no correspondía al estado de mis finanzas. tampoco de un posible conflicto entre ellos (cf. Black, 1993, pp.
Tengo la idea de una realidad objetiva que es independiente de mi 195-197). No tienen, pues, la capacidad para deliberar y decidir
creencia'' (pp. 479-480). Tener una creencia requiere, entonces, entre distintos cursos de acción. Los animales, por fin, no tienen
de la capacidad de reflexionar sobre las creencias y, para poder deseos racionales, que son los que pertenecen a la parte racional
hacerlo, es necesario dominar el contraste subjetivo-objetivo que del alma. Un deseo racional es un deseo de algo como un bien, y
requiere la creencia, lo que, a su vez, requiere de un lenguaje. tener un deseo de esta clase requiere de la capacidad de reflexionar
Ahora bien, independientemente de lo que sucede en el resto y deliberar acerca de la deseabilidad de opciones diferentes. Los
del mundo animal, nosotros les atribuimos creencias a las per- animales tienen apetitos, y tener un apetito es tener un deseo no
sonas cuando queremos explicar su conducta intencional. Las racional de lo placentero. En los animales:
acciones intencionales se explican en términos de creencias y
deseos cuyos contenidos proposicionales racionalizan la acción. al darse la facultad sensitiva se da también la desiderativa. [... ]Ahora
Así, cuando una persona huye porque tiene miedo y su acción es bien, todos los animales poseen al menos una de las sensaciones, el
una acción intencional, le adscribimos ceteris paribus, 4 entre otras tacto, y en el sujeto en que se da la sensación se dan también el placer
creencias, la creencia de que está en peligro, de que algo es peli- y el dolor -lo placentero y lo doloroso--; luego, si se dan estos pro-
cesos, se da también el apetito, ya que éste no es sino el deseo de lo
groso o de que algo puede hacerle daño. Pero también le atribui-
placentero [DA414bl-9].
mos un conjunto de dei5eos.
Los deseos también son actitudes proposicionales y también en
Al entrar en contacto con el mundo a través de los sentidos, los
este caso debemos distinguir entre lo que estamos adscribiendo
organismos tienen la capacidad de sentir sensaciones placenteras y
cuando le adscribimos "un deseo"S a un animal no humano y lo
dolorosas causadas por estos estímulos externos. Es natural que los
que estamos adscribiendo en los casos de seres humanos. Para
organismos, para sobrevivir, tengan sistemas heredados que les per-
Aristóteles,6 por ejemplo, la diferencia entre animales y seres
mitan tener estas sensaciones unidas a respuestas adecuadas de
humanos radica en que los animales carecen de razón y sólo
"retirada'' o de "acercamiento" frente a los estímulos productores
tienen percepción. Carecer de razón implica no tener una "con-
de placer y de dolor. Entre más primitivo sea el organismo mayor
cepción de lo universal", sino sólo "representación y memoria de
será la conexión entre estímulo, sensación y respuesta conductual
las cosas particulares" (EN 1147b3-5), lo cual, según lrwin
característica. Pero, en todo caso, podemos decir que el placer y el
(1980, p. 44) ha de interpretarse diciendo que "los animales son
dolor, debido a su cualidad fenomenológica de ser placentero o do-
4 Ceteris paribus, para: excluir los casos en los que un agente sabe que su loroso, tienen una fuerza motivadora, esto es, producen impulsos o
miedo es irracional y, por lo tanto, no cree que está en peligro. deseos de comportarse de manera de experimentar lo placentero,
5 "Deseo" porque no estamos suponiendo que se trata realmente de un o de evitar, suspender o aminorar las experiencias dolorosas.?
deseo ya que éste último es una actitud proposicional.
6 Las citas de Aristóteles corresponden a EN=Ética Nicomaquea y DA=De 7 Wiggins (I 975) caracteriza el dolor como "ese estado funcional n del sistema
Ánima. nervioso central que da cuenta de la tendencia del paciente, mientras persiste ese
42 EL MIEDO EL MIEDO 43
Aristóteles caracteriza el deseo (órexis) como atracción y repul- ner el deseo de beber para apagar su sed, pero también puede
sión ante los objetos. Reconoce tres clases de deseo: (epithumía) comer algo salado para provocar una mayor sed y lograr un placer
apetito, (thymós) impulso y (boúlesis) que se traduce como voli- más intenso al satisfacer su deseo de beber. El ser humano tiene,
ción o "lo que se quiere" y que corresponde a los deseos racionales además, la capacidad de esperar el momento adecuado para satis-
antes mencionados. Los animales, como ya hemos dicho, pueden facer su deseo apetitivo y obtener así un mayor placer. Pero no sólo
tener apetitos e impulsos. En la cita anterior, Aristóteles se refiere eso; si pensamos en su gran capacidad de planificación, en las muy
al placer y al dolor como condiciones de los deseos apetitivos que diversas situaciones en que puede ponerse, y en la enorme variedad
son deseos de lo placentero. Sugiere que en relación con los ani- de preparativos a los que puede entregarse una persona para
males, sensación, placer, dolor y deseo han de adscribirse juntos. provocar y satisfacer sus deseos apetitivos, nos damos cuenta de la
El placer y el dolor explican los deseos del animal, y sin atribuirle gran distancia que puede existir entre los "deseos" apetitivos de los
deseos no sabríamos cómo explicar su conducta. animales y los deseos apetitivos de los seres humanos.
¿Pero qué clase de "deseos" apetitivos son los que podemos Aristóteles sostiene que pueden darse explicaciones teleológi-
atribuir a los animales? Si interpretamos lo que dice Aristóteles en cas genuinas -con base en sus percepciones y deseos- de la
nuestra terminología, diríamos que los "deseos" que tienen los conducta animal. Estas explicaciones requieren no sólo que ape-
animales no humanos no son actitudes proposicionales, dado que lemos a nuestras concepciones de su bien, sino también a la
no tienen conceptos, sino sólo impulsos o apetitos de aquello que les concepción que ellos mismos tienen de su propio bien (Irwin, op.
causa placer, e impulsos a evitar lo que les causa dolor. Los seres cit., p. 44). Para entender esta idea hay que recordar que, para
humanos, en cambio, aunque tienen también deseos apetitivos, sí Aristóteles, tener alma es estar vivo. El alma es un principio de
tienen el concepto de placer y, por tanto, múltiples creencias acer- vida, y los estados psíquicos son formas de actividad dirigida
ca de qué cosas son pla,:enteras y de cómo obtenerlas. Los seres hacia un fin. En este sentido, las plantas tienen alma y la explica-
humanos pueden desear lo placentero como un bien (aunque éste ción teleológica de su comportamiento (nutrición, crecimiento)
sea, según Aristóteles, un bien aparente), porque tienen el con- hace referencia a su propio bien. A diferencia de las plantas, los
cepto de lo que es un bien para ellos. animales, como ya se ha dicho, tienen sensaciones y deseos y,
Pero Aristóteles no distingue claramente entre estas dos formas de debido a ello, al explicar su conducta, no sólo hacemos referencia
"deseos apetitivos", esto es, entre los que son y los que no son acti- a nuestra concepción de su bien, sino en cierta medida tenemos
tudes proposicionales. Nosotros podemos decir que, aunque ambos que apelar también a la concepción que de alguna manera tienen
tienen apetito de aquello que les causa placer, sólo el ser humano ellos mismos de su propio bien. Lo que al parecer quiere decir
puede ponerse intencionalmente en una situación favorable para Aristóteles es que los animales se dan cuenta de ciertas caracterís-
provocar un deseo apetitivo. De este modo, el hombre puede te- ticas de las cosas y, al percibirlas como fuente de placer, las con-
estado en la conciencia, de evitat objetos que él cree que son responsables de vierten en objetos de deseo. Esto es, cuando nosotros damos
iniciac o agravat ese estado" (p. 23). Esta caracterización, sin embargo, no toma explicaciones teleológicas de la conducta animal tenemos que
en cuenta que no coda conducta que manifiesta dolor es una conducta que tomar en cuenta lo que ellos mismos ven como placentero. Sin
manifiesta creencias, esto es, no toma en cuenta reacciones instintivas frente al embargo, para nosotros sería extraño decir en este contexto que los
dolor. T~mpoco toma en cuenta la conducta que consiste en evitar objetos que
uno ha aprendido a relacionar con experiencias dolorosas, aun cuando en ese
animales tienen alguna concepción -aunque, según Aristóteles,
momento no exista ningún estado doloroso (cf Platts, 1980). También en defectuosa e incompleta, puesto que ellos no razonan-de su pro-
relación con el dolor, cf Dennett, 1978, Parte III). pio bien. Tener una concepción de algo es tener un conjunto de
44 EL MIEDO EL MIEDO 45
creencias, y las creencias requieren conceptos. No es posible, y este "deseo" se muestra en el inicio de un ciclo de conducta, di-
entonces, atribuirle concepción alguna a un animal que no tenga gamos cazar una liebre, que le proporcionará alimento. Pero de
conceptos y, por consiguiente, tampoco una concepción acerca de esto no se sigue que el zorro tenga pensamientos acerca de la
sí mismo. comida, ni que tenga creencias acerca de cómo procurarse el ali-
No obstante, es cierto, como dice lrwin, que si nosotros "no mento. Los "deseos" de los animales no son actitudes propo-
creyésemos que un animal frecuentemente desea lo que de hecho sicionales; somos nosotros los que muchas veces no tenemos otra
es bueno para él (aunque no se dé cuenta de las cosas como bue- forma de explicar su conducta más que atribuyéndole un con-
nas), ¿cómo sabríamos en absoluto qué deseos adscribirle" (p. 45), tenido a sus "deseos".
y es cierto también que si no está frecuentemente en lo correcto Un ejemplo ilustrativo de la diferencia entre dos extremos, a
acerca de cómo es el mundo, y si no tiene cierto sistema y alguna saber, entre un mero impulso de hacer algo y tener un deseo pro-
coordinación entre sus deseos, no podríamos explicar su conduc- posicional es el que nos presenta Mark Platts en el primer capítu-
ta. Sin embargo, de esto no se sigue que tengan alguna concep- lo de su libro Moral Realities. Se trata de dos maneras de presentar
ción de su bien o que sean capaces de crear o reconocer el sistema el caso de Sísifo, quien castigado por los dioses está condenado a
de sus estados psíquicos. Por lo que ya hemos dicho, los "deseos" de rodar permanentemente una piedra hasta la cima de una mon-
los animales no son meros impulsos ininteligibles, 8 pero tam- taña. La primera es la de Richard Taylor, quien, en su libro Good
poco son deseos proposicionales. Lo que podemos llamar "deseo" and Evil, sugiere que podría darle sentido a su vida el que los dioses,
en el caso de los animales no humanos se muestra en ciclos de inyectándole una sustancia, indujeran en Sísifo un deseo de rodar
comportamiento que tienen características bastante bien piedras. El deseo en este caso es como una fuerza activa, un
definidas: se trata, por lo general, de un repertorio de conductas impulso o urgencia que ahora tiene Sísifo de rodar piedras, hay
que son apropiadas par~ obtener ciertos resultados en situaciones algo en él que lo impulsa a hacerlo. Sísifo tiene ese deseo, pero no
específicas y bastante estereotipadas (digamos, la obtención de tiene una concepción de deseabilidad, no sabe para qué y por
alimento, la reproducción de la especie, la protección de sus qué tiene ese impulso de rodar piedras. Es un deseo aislado de todo
crías ... ). Así, un zorro que tiene hambre tiene el "deseo" de comer, lo que pasa a su alrededor, y de otros deseos y creencias que pudiera
tener. Él simplemente ve la piedra y tiene un impulso de rodada
8 Los "deseos"de los animales no humanos están delimitados por ciertos hacia la cima. Hasta podría sentir placer al hacerlo, pero no lo hace
mecanismos instintivos que los preparan para actuar de un modo que, por lo porque sea placentero o porque tenga alguna concepción de lo que
general, es biológicamente ventajoso. "Instintivo" no quiere decir aquí algo que le da placer, sino que lo hace sólo porque tiene ese impulso.
es meramente innato. Toda conducta está influida por la estructura genética,
Ahora bien, es conveniente distinguir aquí entre, por un lado,
así como por las condiciones ambientales que existen durante el desarrollo del
organismo. Se requiere de un ambiente embriónico adecuado para que se tener una caracterización de deseabilidad del objeto del deseo9 y,
hagan las conexiones neuronales que posibilitan el desarrollo. Además, los ani- por el otro, el que el deseo tenga un contenido proposicional.
males "aprenden" con la experiencia, y su conducta se hace más coordinada y
discriminativa, esto es, más precisa en relación con las características del medio 9 Platts, op. cit. "Una caracterización de deseabilidad del objeto del deseo es
ambiente. Por otro lado, la respuesta de un organismo a un estímulo dado una caracterización adecuada para la comunicación de la deseabilidad del obje-
depende también de la historia de la especie: "el zorro en tanto especie caza a la to" (p. 38). "Es una caracterización del objeto del deseo que sirve para comu-
liebre a través de las generaciones, adaptándose continuamente a las contra- nicar 'el bien imaginado a la luz del cual actúa el sujeto, cuando efectivamente
adaptaciones de ésta". Jon Elster (1979), pp.13-14. Cf, también, Russell actúa con base en ese deseo'" (p. 28). Es una especificación del objeto del deseo
(1921), Lecture 3, esp. pp. 57, 63, 65, 67, y Platts (1991), p. 33. que responde a la pregunta de "por qué el agente tiene el deseo".
46 EL MIEDO EL MIEDO 47
Para poder tener una caracterización de deseabilidad es necesario deseos y creencias. Así, si Sísifo rueda piedras para aplacar la furia
que el deseo tenga un contenido proposicional, pero no viceversa. de los dioses, es probable que dejara de hacerlo si llegase a creer
En nuestro ejemplo, el deseo de Sísifo podría ser una actitud que los dioses han muerto. Si cree, en cambio, que otras acciones
proposicional, esto es, tener un contenido proposicional -di- suyas podrían aplacar también la furia de los dioses, es posible
gamos, S desea que él ruede una piedra hasta la cima de la mon- que intentara hacer alguna de ellas; si no está seguro de que rodar
taña-, sin que, por ello, Sísifo tenga una caracterización de piedras sirva efectivamente para aplacar a los dioses, podría sus-
deseabilidad; él simplemente tiene ese deseo (cf Platts, pp. 62-63). pender su actividad por un momento; si está exhausto y desea
Aquí, como el deseo es proposicional, estamos suponiendo, claro descansar, podría provocar que su muñeca se rompiera "acciden-
está, que Sísifo tiene un sistema de conceptos y de actitudes talmente", etc. Pero, afirma Platts:
proposicionales.1° Sin embargo, su deseo de rodar piedras (tal vez
por la forma en que lo adquirió) ha quedado prácticamente aisla- para entender estos casos de acciones alternativas, será necesario hacer
do de otros de sus deseos y creencias, que serían necesarios para referencia a la caracterización de deseabilidad general cuya aceptación
una caracterización de deseabilidad del objeto del deseo. Los dio- llevó en un principio a Sísifo a acciones particulares de rodar piedras,
a saber, evitar castigos ulteriores o lograr la terminación del castigo
ses le han inducido ese deseo proposicional individual, y él no lo
presente. Y esto requerirá la atribución a Sísifo de los conceptos perti-
ha relacionado con el conjunto de sus deseos, creencias e inten-
nentes, como también lo requiere, por supuesto, la explicación de
ciones que pudieran ser pertinentes para darle sentido a la activi- cualquier deliberación protopráctica a la que Sísifo pudiera haberse
dad que realiza en su actual situación. Otra cosa sería que la sus- entregado para llegar a tener su deseo. 11
tancia se la inyectaran los dioses a una criatura que no tuviese
conceptos; el resultado sería un mero impulso, por supuesto no Con el análisis anterior he pretendido dar una idea de la dife-
proposicional, de rodal¡" piedras. En efecto, Sísifo podría no tener rencia que existe entre tener y no tener actitudes proposicionales.
el concepto de una piedra, ni el de una montaña ni, por lo tanto, Los seres humanos tienen un sistema enormemente complejo de
ninguna de las creencias pertinentes y sentir, sin embargo, el conceptos y actitudes proposicionales y la capacidad para una
impulso, cuando ve una piedra, de rociarla hacia la cima. amplísima gama de conductas; son animales racionales en el sen-
En el otro extremo de este último se encuentra el ejemplo que tido de que:
menciona Platts. Aquí Sísifo tiene el deseo de rodar piedras, pero
entiende ese deseo en función de lo que percibe, de la manera en piensan y razonan; consideran, prueban, rechazan y aceptan hipó-
que entiende su situación y de lo que pasa a su alrededor. Su deseo tesis; actúan con base en razones, a veces después de deliberar, de
y la fuerza comparativa de éste pueden ser consecuencia de otros imaginar consecuencias y sopesar probabilidades; tienen deseos,
deseos, creencias y concepciones del mundo. El deseo no es una esperanzas y odios, muchas veces por buenas razones. También
mera disposición a una conducta rutinaria, sino que puede dar hacen errores en sus cálculos, actúan en contra de sus mejores
lugar a patrones ilimitados de conducta que dependen de otros razones o aceptan doctrinas sobre evidencia inadecuada. Cualquiera
de estos logros, actividades, acciones o errores es suficiente para
1º Por lo menos conceptos como "piedra", "rodar", "cima de una montaña" y mostrar que un animal así es un animal racional, pues ser un animal
algunos otros. Como es proposicional, el deseo no puede quedar totalmente ais- racional es justamente tener actitudes proposicionales, no importa
lado de todos sus otros estados proposicionales, ya que no tiene sentido atribuir
una actitud proposicional aislada. Sísifo debe creer, cuando menos, algunas cosas 11 Op. cit., p. 31. Protopráctica porque se trata de una deliberación dirigida
acerca de piedras, montañas, rodar objetos, etcétera. a contestar la pregunta de qué es lo que alguien más quiere hacer.
48 EL MIEDO EL MIEDO 49
qué tan confusas, contradictorias, absurdas, injustificadas o equivo- dan o, a pesar de que se den, no desempeñan un papel deter-
cadas sean estas actitudes [Davidson, op. cit., p. 473]. minante en su conducta. El amplísimo repertorio de acciones que
pueden ser causadas por el miedo en los seres humanos dependerá
Esta descripción del ser humano como un ser con actitudes en gran medida de cómo el agente interprete la situación en la que
proposicionales es fundamental para entender la diferencia entre se encuentra, de cómo conceptualice su miedo, de cuáles sean las
las emociones humanas y las emociones que les atribuimos a los razones a las que lo atribuye, de la evaluación que haga de la gra-
animales.1 2 Los seres humanos tienen la capacidad de concep- vedad o urgencia de su situación y de sus creencias acerca de su
tualizar sus miedos, de describirlos, de ejercer su capacidad de propia capacidad para evitar o controlar un posible daño. Por otro
imaginación e inventar sus propios terrores y de comunicarlos a los lado, muchas veces el que sienta miedo o la intensidad del miedo
otros seres humanos; pueden atribuirles una infinidad de con- que siente, dependerán de estos mismos factores. Así, es posible que
tenidos a sus temores y hacer conexiones inferenciales entre ellos (si la sensación de miedo aumente cuando uno se da cuenta de que se
tengo miedo a las alturas, entonces tengo miedo de subir al campa- encuentra en una situación de la que no puede huir. Recuerdo
nario de la iglesia), y entre ellos y otras actitudes proposicionales (si algunos relatos de personas que, en el terremoto de 1985 en Mé-
temo tirarme del avión en paracaídas, entonces creo que puede xico, permanecieron enterradas bajo los escombros durante
pasarme algo). Pueden dar razones de sus miedos (temo nadar en mucho tiempo. Algunas decían que su sensación de miedo
alta mar, porque puedo encontrarme con un tiburón y no deseo aumentaba cuando pensaban en su impotencia para hacer algo, o
encontrarme con un tiburón), tener miedos irracionales (temo cuando se daban cuenta de la mínima probabilidad de que los
estar en un cuarto obscuro) o inapropiados 13 (les tengo terror a los desenterraran. Otras, en cambio, afirmaban que su fe en Dios y el
ratones) y explicar conductas muy variadas mediante atribuciones continuo rezar aminoraban su sensación de miedo.
de miedo, tanto de obj,etos reales como imaginarios. El análisis anterior ha servido para hacer una distinción entre el
Entonces, aunque el hombre en cierto sentido está también miedo humano y el miedo no humano. En lo que sigue me referiré
sujeto a los estados de miedo y a las reacciones que mencionamos sólo en raras ocasiones al miedo de los animales, ya que mi interés
al principio, y aunque las sensaciones de miedo son un acompaña- estará dirigido fundamentalmente a las emociones específica-
miento frecuente de muchos de sus miedos, existen otros temores mente humanas y a su relación con actitudes proposicionales.
en los que estas sensaciones o sentimientos son muy leves; no se
12 Para insistir en lo dicho anteriormente, es obvio que si se llegara a probar MIEDO Y ACTITUDES PROPOSICIONALES:
que hay, aparte de los humanos, otros animales que tienen conceptos y acti- LA TESIS DE GORDON
tudes proposicionales, entonces ese hecho influirá también en ia manera de
entender sus emociones.
13 La diferencia entre emociones irracionales y emociones inapropiadas es
¿Cuáles son, entonces, las relaciones entre el miedo y las actitudes
grosso modo la siguiente: la irracionalidad tiene que ver con la justificación, diga- proposicionales? ¿Cuál es el análisis del miedo y sus razones?
mos: con no tener razones o tener malas razones para una emoción, mientras En su libro, The Structure ofEmotion, 14 Gordon nos propone
que la propiedad tiene que ver, sobre todo, con el grado de intensidad, es decir, una tesis interesante sobre la estructura formal del miedo y su
la emoción sería inapropiada cuando es demasiado violenta o calmada para lo papel en la explicación por razones. Me limitaré en un principio,
que ameritan las circunstancias o, hablando en términos de acciones, cuando
como lo hace Gordon, a lo que podríamos llamar miedo proposi-
ocupa un lugar demasiado importante (o poco importante) en las motivaciones
y deliberaciones del agente. 14 (1987), sobre todo los caps. 2 y 4.
50 EL MIEDO EL MIEDO 51
cional, 15 esto es, a fórmulas como S (teme, tiene miedo, está ate- La primera condición debe interpretarse en el sentido de que S
rrada) de que p. Por ejemplo: A teme que explote la caldera de su tiene una actitud negativa hacia p, esto es, le importa, en algún
casa, B tiene miedo de que la asalten en la calle, etc. Centrarnos en sentido, que no sea el caso que p. La segunda es la condición de
el miedo proposicional nos permite ver con mayor claridad las re- incertidumbre frente a p, la cual debe verse como una condición
laciones del miedo con otras actitudes proposicionales que son sus necesaria del miedo. Para esta condición, no se requiere que S crea
causas y razones. Para Gordon, las emociones son causadas por que p ni que piense que es probable; lo único que se requiere es que
creencias y actitudes y se identifican en términos de éstas. Por ello, S crea que existe alguna posibilidad (por mínima que sea) de que p.
las emociones pueden cumplir un papel en el modelo de la expli- Gordon afirma que la incertidumbre no es deliberativa, a saber, no
cación de la acción por razones. Gordon divide las emociones en depende de Sel que se dé p o -p. No se trata, pues, de la incertidum-
fdcticas y epistémicas: fácticas son emociones como el enojo, el bre que pudiera surgir cuando se tiene que decidir entre dos cursos
orgullo, la indignación, la alegría, etc., en las que, digamos, "S está de acción posibles. De este asunto me ocuparé más adelante.
enojado de que p, sólo si es verdad que p y S sabe que p': mientras Ahora bien, en el caso del miedo (y de todas las emociones
que las epistémicas son emociones como el miedo, la esperanza, epistémicas) podemos distinguir dos tipos de razones para temer
etc., en las que, por ejemplo, "S tiene la esperanza de que p, si y que algo sea el caso. Estas razones corresponden a las condiciones
sólo si S no está seguro de que p'~ El estado de incertidumbre es el lógicas anteriores: pueden ser epistémicas o actitudinales. "Una
que proporciona la condición cognoscitiva para las emociones razón es epistémica para temer (etc.) que p, sólo si es una razón
"epistémicas". Gordon las llama así por su semejanza funcional con para creer que es al menos posible que p" o, dicho de otra forma,
estados cognoscitivos como creer, sospechar, etc., y que consiste en "una oración enuncia una razón epistémica de S para temer... que
que admiten razones epistémicas. Así, entre las razones que tene- p, si y sólo si enuncia una razón de S para no estar seguro de que -p"
mos para "temer que,p", algunas se asemejan a las que tenemos "Una razón es actitudinal para temer (etc.) que p, sólo si es una
para "creer que p'~ El que teme, actúa como si creyera que p. Deci- razón para desear que no sea el caso que p" o, para decirlo de otro
mos, además, que nuestros temores se confirman o resultan verda- modo, "una oración enuncia una razón actitudinal de S para temer
deros. En esta primera parte me limitaré sólo a su propuesta sobre que p, si y sólo si enuncia una razón de S para desear que -p". 17 Por
la estructura formal de la emoción epistémica del miedo (cf p. 68).
Existen ciertas condiciones cognoscitivas y actitudinales que esto no se sigue que existan dos estados mentales distintos. Wish en inglés se usa
tiene que satisfacer un individuo para que podamos decir con ver- para expresar un deseo en ciertas circunstancias, sobre todo cuando el agente
dad que teme que algo sea el caso, de modo tal que S tiene miedo cree que está más allá de sus capacidades el realizar el objeto de su deseo. Un
ejemplo son los deseos dirigidos al pasado (cf Plam, 1991, p. 43). Pero
(teme, está aterrado, asustado, etc.) de que p, sólo si:
Gordon pretende usar la distinción por razones teóricas y no parece darse cuen-
ta de que la noción de wish depende de la noción de deseo. Esta dependencia se
a) S desearía 16 que no fuese el caso que p (S desearía que -p) y refleja en castellano traduciendo wishes como "desearía". Yo creo que en
b) S no está seguro ni de que p, ni de que -p. español la palabra "deseo" admite, como pretende Gordon con respecto a wish,
que podamos desear cosas que sabemos que no podrían suceder, que podamos
15 Gordon afirma que todo miedo es implícitamente o explícitamente ser ambivalentes frente a nuestros deseos y que los deseos sean racionalmente
proposicional; esta tesis se analizará más adelante. ciegos los unos a los otros. Cf Gordon, op. cit., pp. 30-31.
16 La palabra en inglés es wishes, y Gordon sostiene que la distinción entre 17 Gordon, op. cit., pp. 36 y 69. La actitud positiva o negativa es hacia el
wish y desire es importante para las emociones. Sin embargo, me parece que su objeto o contenido de la emoción. Puede decirse también que se trata de algo
distinción no es clara. En inglés existen dos verbos, to desire y to wish, pero de que uno valora positiva o negativamente.
52 EL MIEDO EL MIEDO 53
ejemplo, S tiene miedo de que haya entrado un ladrón porque es- ladrón a mi casa y no quiero que me robe mis cuadros, estoy
cuchó ruidos extraños (epistémica), S tiene miedo de que haya motivada a hacer algo para que no me los robe, por ejemplo, es-
entrado un ladrón porque puede robarle sus joyas (actitudinal). conderlos, ahuyentar al ladrón o llamar a la policía. Otro ejemplo
Veamos un caso de Gordon (pp. 69-70): un hombre está por es de Gordon: si un campesino teme que no llueva, porque si no
jugar ruleta rusa. La pistola que va a usar tiene seis cargadores llueve se estropeará su cosecha, entonces estará motivado a hacer
pero sólo una bala. Por lo tanto, podemos suponer que tiene algo para que, si no llueve, no se estropee su cosecha, digamos,
razones para no creer que al apretar el gatillo va a dispararse el irrigar. Qué sea exactamente lo que alguien esté motivado a hacer,
tiro. Sin embargo, no nos sorprende que tenga miedo de que al dependerá tanto de la razón actitudinal como de un conjunto de
apretar el gatillo se dispare el tiro. Sus razones para tener miedo otras creencias y deseos que pudiera tener.
son: en primer lugar, que uno de los seis cargadores está cargado y, El miedo, para Gordon, tiene un efecto motivacional que con-
por tanto, no puede estar completamente seguro de que no se dis- siste en evitar o disminuir la vulnerabilidad o la impotencia del
parará la bala. En segundo lugar, que la pistola apunta a su propia sujeto, o en aumentar el control que tiene sobre el mundo, para
cabeza -es por eso que le importa tanto que no se dispare el evitar que suceda aquello que es la razón por la que teme que
tiro-. Este ejemplo muestra que la razón para tener miedo de suceda p. Al intentar reducir su vulnerabilidad, él actúa como si
que p no necesita ser una razón para creer que p. Para tener miedo creyera que pes verdadera. Aparte de esta manera tan general de
basta a veces con que exista la más mínima posibilidad de que caracterizar el efecto motivacional, no podemos especificar
pudiera ser el caso de que p. Sobre todo en el caso extremo cuan- ningún otro tipo de acción motivada por nuestros miedos o que
do está en juego la vida. constituya su expresión característica (p. 75). Lo que uno haga o
Ahora bien, Gordon afirma que todos nuestros temores o no haga cuando tiene miedo dependerá, en cada caso, de la
miedos, ya sea que estén acompañados o no por lo que él llama situación, del contenido del miedo, de las razones tanto actitudi-
"estado de miedo", tienen un efecto motivacional similar. Cuando nales como epistémicas para tenerlo y de otras actitudes, valores y
uno teme que algo pudiera ser el caso, uno está motivado a hacer creencias de la persona que teme. Así, si A teme que haya entrado
o a tratar de hacer algo, o al menos desear hacer algo para reducir un ladrón a su casa, la acción motivada podría ser, entre otras, lla-
nuestra vulnerabilidad en el caso de que ocurra la posibilidad mar a la policía, tirar un tiro al aire, gritar, rezar, enfrentarse al
temida. Cuál sea el curso de acción específico que uno está moti- ladrón, esconderse en el clóset, fingir estar dormido, esconder las
vado a tomar dependerá, entre otras cosas, de cuál sea la razón joyas, etcétera.
actitudinal del miedo. Esto es, de cuáles sean las razones por las Ahora bien, cuando el tener miedo de que algo sea el caso está
que S desearía que -p. Estas razones generalmente se enuncian acompañado del estado de miedo o sentimiento de miedo,
mediante un condicional de la forma "si p entonces q", donde S entonces tenemos que distinguir, según Gordon, entre actuar por
desearía que -q. Por ejemplo: si hay un ladrón en mi casa, miedo, esto es, según "el patrón fijo, genéticamente codificado y
entonces puede robar mis joyas. Desearía que no me robaran mis diseñado para una protección inmediata contra fuentes relativa-
joyas. Así, "si S teme (tiene miedo, está aterrado, etc.) de que p, y mente primarias de daño físico" (p. 76), y actuar motivados por el
una razón actitudinal de Ses que si p entonces q, S estará motiva- miedo de que algo sea o llegase a ser el caso. A veces, cuando el es-
do a hacer algo (tratar de hacer algo o al menos desear o anhelar tado de miedo es muy intenso, actuamos por miedo (el soldado
hacer algo) para que se den las condiciones en las que sea falso que que en vez de rendirse, huye); a veces logramos controlar ese
si p entonces q" (p. 74). Digamos, si temo que haya entrado un miedo y actuamos motivados por el miedo (temo que me asalten y
54 EL MIEDO ELMIEDO 55
llevo una pistola); otras veces el conflicto entre ambos impide para actuar. Por ejemplo, no salgo en la noche porque temo que me
cualquier acción (descoordinación, algunos casos de parálisis), y asalten. Llevo mi paraguas porque temo que llueva. Estos casos,
finalmente, en otras ocasiones la acción es causada por ambos que pueden estar o no estar acompañados de sensaciones o cam-
(huyo del león cuando no tengo rifle). En este último caso tene- bios fisiológicos son, sobre todo, los que me ocuparán en lo que
mos una sobredeterminación causal. sigue.
Pero veamos con un poco de mayor cuidado éstos y otros casos d) Existen otros casos que son mixtos. Mencionamos ya aque-
que me servirán después en la discusión de la tesis de Gordon: llos en los que entran en conflicto la acción que se hace por miedo
a) Según el primero, un individuo actúa únicamente por y la acción motivada por el miedo. Cuando el conflicto entre el
miedo. El ejemplo es el de un soldado que en cierto momento deseo de huir y el deseo de hacer algo motivado por el miedo no
huye en vez de rendirse. Supongamos que él, antes de encontrarse se resuelve en favor de uno u otro curso de acción, puede pro-
en esa situación, pensaba que lo conveniente para salvarse en ducirse una parálisis que impida cualquier acción, o una conduc-
condiciones semejantes, y dado todo lo que sabía acerca del ene- ta descoordinada. Por ejemplo, el sujeto huye, pero de una ma-
migo, era rendirse. Sin embargo, en el momento crucial actúa nera torpe, o hace alguna otra cosa, pero de un modo ineficiente
"dominado" por el miedo y huye. Su acción es irreflexiva, el porque trata de controlar su deseo de huir.
agente no decidió hacer lo que hizo, no ponderó las cosas, simple- e) Otro caso mixto se da cuando el miedo es tanto un impulso
mente lo hizo. Pero su acción es intencional si la hizo por una como una motivación a seguir un mismo curso de acción, esto es,
razón, y la razón es que creía estar en peligro y deseaba evitarlo. se huye por miedo pero la huida está también motivada por el
Ésta es la explicación que tanto él como nosotros daríamos de su miedo. Por ejemplo, cuando huyo del león porque no tengo un
conducta. Cuando alguien dice que actuó "dominado" por el rifle y, también, porque estoy en un estado de miedo. Éste sería
miedo o que el miedo lQ "cegó", muchas veces no quiere decir que un caso de sobredeterminación causal, siempre y cuando cada
no sabía lo que hacía, sino sólo que en ese momento no pudo ha- una de las causas fuera, por sí misma, suficiente para causar la
cer otra cosa, que no pudo reflexionar, no pudo tomar en cuenta .'
accton.
otros posibles -quizá mejores- cursos de acción, sino que actuó f) Un último caso sería hacer algo cuyo atractivo es, en parte,
de manera instintiva, esto es, huyó del peligro. Sin embargo, el justamente el sentir miedo, para sentir después el placer que pro-
que actuara según esa disposición al parecer innata a huir, no duce el hecho de que logremos controlarlo. También cuando, por
implica que su acción no fuera intencional. algún otro motivo, pensamos que debemos o queremos estar en
b) Otro caso sería aquel en el que la sensación de miedo es situaciones en las que sentimos miedo y lo controlamos. Ejemplos
sólo un acompañamiento que no influye para nada en la acción, podrían ser el jugador de ruleta rusa, el paracaidista, el corredor de
es decir, el miedo, aunque presente, no forma parte de las ra- autos, el soldado en una misión peligrosa, entre otros.
zones que una persona tiene para actuar. Sería el caso de un
capitán que, por creer en cierto código de honor, decide hun-
dirse con su barco. Tiene miedo de morir, pero no actúa con base DISCUSIÓN DE LA TESIS DE GORDON
en su miedo.
e) Cuando, en cambio, actuamos motivados por el miedo, pode- Empezaré examinando las condiciones causales y las razones del
mos reconocer cierta estructura de actitudes proposicionales que miedo para pasar después al análisis del efecto motivacional y de
son características de esta emoción y que constituyen una razón la tesis de Gordon en general.
56 EL MIEDO EL MIEDO 57
toda la información pertinente y que ya se lo ha hecho en otras que, a pesar de que son inofensivas, cuando estoy frente a una
ocasiones. Ella sabe que es doloroso y no quiere que le duela. Le araña, o imagino o sueño o veo la imagen, etc., de alguna araña,
da miedo que le duela el tratamiento, está aterrada de que le va a siento miedo. Esto es, les tengo miedo a las arañas, pero no tengo
doler. El miedo es proposicional y, no obstante, no tiene ninguna miedo de que las arañas me hagan daño, puesto que no creo que
incertidumbre acerca de que le va a doler, ella cree que le va a do- me hagan daño. La forma proposicional supondría, en cambio,
ler; más aún, tiene la certeza de que le va a doler. Esta creencia de que sí creo en esa posibilidad.
qué p, junto con su deseo de que -p, es lo que causa su miedo. Otra característica de los ejemplos anteriores es que, aparente-
Tiene miedo justamente porque sabe que le va a doler, y el "por- mente, lo que se produce es la sensación, la experiencia feno-
qué" en este caso no es sólo causal, sino que es una razón del menológica del miedo, esto es, el capitán siente miedo de morir.
miedo. Es lo que explica su miedo. Clara tiene miedo de sentir dolor, y quien tiene miedo de las arañas
Otro caso problemático es el de las fobias, por ejemplo, del siente miedo o tiene la disposición a .sentir miedo ante una araña.
miedo a las arañas comunes, de las cuales creo que son inofensi- Gordon menciona de paso (p. 72), para excluir de su tesis general
vas. Les tengo miedo a las arañas y, sin embargo, mi miedo no este tipo de casos, que lo que hay aquí es el "estado de miedo" o
surge de ninguna incertidumbre acerca de, digamos, la posibili- "el síndrome de incitación (arousal) a la huida", que es acom-
dad de que me hagan daño. Yo creo que son inofensivas (tengo pañamiento frecuente de una categoría especial de miedos, entre
evidencia, conocimientos relevantes, etc.); es más, estoy segura de los que se incluyen el miedo a la muerte violenta, a ser lesionado y
·que son inofensivas. Sin embargo, les tengo miedo. en la que "tal vez" podrían incluirse las fobias.
Una manera de interpretar los casos anteriores sería afirmar No creo, sin embargo, que esta estrategia de Gordon sea la co-
que estos miedos no son miedos proposicionales, y sostener que rrecta. Él sostiene que todos los miedos humanos son implícita o
sólo los miedos proposicionales requieren de incertidumbre. En explícitamente proposicionales y que, por lo tanto, tienen ciertas
el primer caso, según esta tesis, podríamos decir que el capitán, relaciones lógicas con otras actitudes proposicionales. Descarta
ante la inminencia de su muerte, siente miedo de morir y no que los miedos que no se ajustan a esta estructura, afirmando que se
tiene miedo "de que va a morir". La condición de incertidumbre trata de otra cosa, del "estado de miedo" que compartimos los
no parece ser un requisito del miedo no proposicional, mientras hombres con los animales y del cual no tenemos por qué preocu-
que si seguimos la estrategia de convertirlo en un miedo proposi- parnos filosóficamente. Sin embargo, en el caso de los seres
cional, resulta que éste sí requiere que el sujeto esté en un estado humanos, estos miedos "no proposicionales" los tienen indivi-
de incertidumbre, esto es, si decimos que el capitán teme que va a duos que sí tienen conceptos y actitudes proposicionales, por lo
morir, implicamos que él cree que es muy probable, pero no que no creo que podamos descartarlos tan fácilmente. La manio-
totalmente seguro, que muera en esta ocasión. En el caso de Clara bra de Gordon de descalificar lo que él llama "estados de miedo"
podríamos decir que lo que tiene es miedo al dolor y que este como una clase aparte que tiene muy poco que ver con los miedos
miedo no requiere de incertidumbre, sino que ella le tiene miedo proposicionales, me parece una petición de principio: hace una
al dolor que sabe que va a sentir. En cambio, si usamos la forma distinción ad hoc para la cual no hay una caracterización indepen-
proposicional "ella teme que el tratamiento le duela", la inter- diente, de tal modo que todo lo que no cabe dentro de su teoría
pretación más adecuada parecería requerir que ella no sepa, sino resulta que es otra clase de miedo. Lo que tenemos que hacer, más
sólo que crea que es altamente probable que el tratamiento le bien, es examinar las relaciones que tienen estos miedos con acti-
duela. En el último caso, el de las fobias, podría alegarse también tudes proposicionales. Veamos algunas:
60 EL MIEDO
61
EL MIEDO
Las fobias y otros miedos "no proposicionales" pueden dar por qué la fobia habría de causar esas actitudes y no otras, es decir,
lugar a miedos y actitudes que sí son proposicionales. Por ejem- no explica lo razonable de las actitudes proposicionales que causa.
plo, el que S le tema a las arañas puede ser la causa de muchos Un miedo irracional, como sea que lo haya adquirido el agente,
otros deseos y miedos proposicionales. Digamos, del deseo de no puede funcionar como razón de otras de sus actitudes proposi-
ver arañas; del deseo de que no se encuentre con una araña, el cionales y acciones intencionales.
cual, junto con la creencia de que en esta época suele haber arañas Dado lo anterior, nos encontramos con el siguiente dilema: o
en su jardín, puede causar el temor de que se encuentre con una sostenemos que hay miedos no proposicionales y tenemos el
araña en su jardín. Esta fobia podría ser también la razón de problema de acomodarlos en algún modelo de explicación por
muchos otros deseos, generales y específicos, como, por ejemplo, razones, o sostenemos que, aunque en apariencia no sean pro-
del deseo general de evitar situaciones en las que pudiera sentir posicionales, estos miedos son en realidad también implícita-
miedo: del deseo de evitar parques y jardines, del deseo de no ver mente proposicionales, y la dificultad consiste en descubrir su
la película Aracnofobia, de no visitar al doctor Pérez en su casa estructura proposicional. Haré algunos comentarios tentativos en
porque es especialista en arañas y tiene una gran colección en su relación con el segundo camino:
casa, etc. En el caso de Clara es posible sostener que el miedo que a) Ya hemos mencionado que una dificultad en relación con las
le tiene al dolor es causa y razón del deseo de evitar sentir dolor, el fobias es la de fijar un contenido proposicional que especifique
cual, junto con la creencia de que el tratamiento es doloroso, causa qué es lo que hace temible cierto objeto o situación. Así, cuando
razonablemente el temor proposicional de que el tratamiento sea A tiene una reacción emocional de miedo al ver una araña, a pesar
doloroso. de que no cree que las arañas le hagan daño ni que sean peligrosas,
Por otro lado, las fobias y otros miedos no proposicionales sino perfectamente inofensivas, ¿cuál es el contenido proposi-
pueden ser causas y rµ:ones de acciones intencionales: así, el que cional que podemos dar a su miedo? Una posibilidad sería soste-
una persona tenga miedo a las arañas o a las alturas explica que in- ner que A tiene un conflicto de creencias, esto es, que tiene la
tencionalmente evite las arañas o los lugares altos. Las fobia es la creencia general de que las arañas soh inofensivas y su creencia
razón por la que hace o deja de hacer una serie de cosas, y men- está fundada en evidencia sólida, es decir, toda su información y
cionar la fobia es explicar por qué lo hace. Sin embargo, si efecti- conocimiento acerca de las arañas apoyan su creencia general de
vamente se trata de la explicación de acciones u omisiones inten- que son inofensivas. Sin embargo, su creencia general entra en
cionales, es necesario un modelo de racionalización que tome en conflicto con su creencia particular, esto es cuando se encuentra
cuenta las relaciones entre las descripciones intencionales de la con una araña juzga irracionalmente que esa araña es peligrosa y
acción y los contenidos proposicionales de los otros estados tiene miedo de que le haga algo. No sabe decir qué pudiera hacer-
mentales que la causan. Surge, entonces, el siguiente problema: le, pero tiene el miedo irracional de que le haga algo. Su miedo
aceptar que existen miedos no proposicionales requiere de un está ligado, digamos, con experiencias infantiles de arañas o con
modelo de explicación que no tenemos; un modelo que nos per- creencias antiguas acerca de arañas, de tal manera que, cuando ve
mita explicar las actitudes proposicionales a las que dan lugar esta una araña, cree que es peligrosa, y esta creencia particular con-
clase de miedos y las acciones intencionales que se hacen por tradice la creencia general, adquirida posteriormente, de que las
ellos. Una teoría meramente causal no sería suficiente; decir que arañas son inofensivas. Es como si ella, en los casos particulares,
las fobias son simplemente causas de ciertas creencias o deseos no diera el paso lógico de la creencia general a la creencia par-
que, a su vez, son razones de las acciones intencionales, no explica ticular correspondiente: cuando está frente a una araña ella cree,
62 EL MIEDO EL MIEDO 63
irracionalmente, que le va a hacer algo. Otra posibilidad es que A depende necesariamente de su contenido proposicional, sino de
tenga miedo de que haya algo peligroso acerca de las arañas qué tan justificada esté la creencia que lo genera, es decir, podrían
porque tiene la creencia irracional de que sí son peligrosas, es existir circunstancias en las que sería perfectamente razonable
decir, no tiene ninguna evidencia de que lo sean, pero se aferra a temerles a las arañas o temer el impacto de un meteorito. Un
pensar que sí lo son en el sentido de que no cree o niega cualquier ejemplo de esto último sería que la ciencia descubriera algo acerca
evidencia contraria. En ambos casos, independientemente de de las arañas que realmente las hiciera peligrosas para los seres
cómo surja la irracionalidad, podríamos reformular su miedo a las humanos, o que se dieran circunstancias tales, digamos una lluvia
arañas, en forma proposicional, como "A tiene miedo de que la de meteoritos, que hicieran posible un impacto.
araña le haga algo" o como "A tiene miedo de que las arañas Ahora bien, una vez explicada su forma proposicional, las fo-
sean peligrosas", sin que se pueda decir algo más acerca de qué bias y otros miedos irracionales podrían ser razones de otras
las hace peligrosas o en qué consistiría el posible daño. Una forma creencias y deseos que explicaran las acciones intencionales de las
distinta de ver las cosas sería la siguiente: el que A haya tenido en personas que tienen esos miedos. Así, el que alguien tenga miedo
el pasado alguna experiencia con arañas que le causó un ataque de de que le suceda algo si se encuentra en algún lugar alto, es una
pánico -con cambios fisiológicos agudos y una experiencia razón para tener la creencia de que, si se encontrara en un lugar
fenomenológica muy desagradable- explica que no quiera volver alto, sentiría miedo, y para tener deseos tales como el de no estar
a tener una experiencia similar con arañas. Su miedo proposi- en lugares altos, de evitarlos, etc.; deseos y creencias que, en cada
cional podría formularse como: '_'.4 tiene miedo de que, si ve caso, podrían ser los que explicaran una acción intencional par-
arañas, se repita la experiencia". Sin embargo, en este caso no esta- ticular. No hay que olvidar, sin embargo, que atribuir una fobia es
mos dándole un contenido proposicional a su miedo a las arañas, una manera de explicar no sólo una acción particular, sino un
sino a su miedo a sentir pánico o a que, cuando se encuentre nue- gran número de acciones intencionales que tienen en común el
vamente con una araña, se repita la experiencia sumamente ser acciones que se hacen porque el agente tiene tal o cual fobia.
desagradable que tuvo. Atribuir una fobia es decir que un agente hizo cierta acción
No todos los miedos irracionales son como los miedos a las porque tuvo algunos de los deseos y creencias de entre un conjun-
arañas o a las alturas en el sentido de que es difícil dar con un con- to de deseos y creencias que suelen tener los individuos que pade-
tenido proposicional adecuado. Existen miedos irracionales que cen alguna fobia, y son estas actitudes proposicionales las que
tienen, desde un principio, una estructura proposicional clara. explican las acciones intencionales en cuestión.
Ejemplos son el miedo del pequeño Hans de Freud, quien tenía b) Existen también otros miedos aparentemente no proposi-
miedo de que lo mordiera un caballo,20 o el miedo que pudiera cionales que no son irracionales. Ya hemos mencionado algunos.
tener algún sujeto de que lo golpee un meteorito. En estos casos Es bastante común tenerle miedo a un objeto respecto del cual no
lo que genera el miedo es la creencia irracional de que salir de la queda claro cuál es el aspecto específico que lo hace temible para
casa es exponerse a la mordedura de un caballo o a ser golpeado cierto individuo, por lo que resulta problemático fijar un conte-
por un meteorito. El que un miedo sea racional o irracional no nido proposicional. Hay que distinguir, sin embargo, casos di-
ferentes y razones diversas por las que se dificulta la formulación
20 No me interesa aquí el origen del miedo. No importa que el miedo del
del contenido proposicional de estos miedos aparentemente no
pequeño Hans sea, como afirma Freud, un miedo sustituto de otros miedos
reprimidos, en último término del miedo a la castración. Lo que importa es que proposicionales. Me detendré en algunos ejemplos que represen-
Hans tiene, también, miedo de que lo muerda un caballo. tan casos distintos:
64 EL MIEDO EL MIEDO 65
El primer ejemplo es el de un individuo que le teme, digamos, Un segundo ejemplo sería el ya mencionado miedo al dolor. El
a la vejez. Parecería que, en este caso, la forma no proposicional miedo al dolor podría expresarse proposicionalmente como A
resume un conjunto de miedos proposicionales que puede tener tiene miedo de que ella sienta dolor. Es el miedo a padecer una
una persona en relación con la vejez. Estos miedos proposi- sensación dolorosa. Éste es un ejemplo distinto del anterior, se
cionales podrían variar de una persona a otra dependiendo de trata aquí del miedo a sentir algo que no queremos sentir, del
cuál sea el aspecto o los aspectos del proceso de envejecimiento miedo a una sensación. La forma proposicional no es un resumen
que le dan miedo a cada una. Así, el miedo a envejecer podría de un conjunto de miedos, como en el caso anterior.
expresarse como: A tiene miedo de que se vayan deteriorando El tercer ejemplo es el miedo a la muerte. Cuando decimos que
poco a poco sus facultades físicas y mentales, de pronto ya no alguien tiene miedo a la muerte estamos muchas veces resumien-
poder valerse por sí mismo, de verse obligado a vivir solo o en un do, como en el caso de la vejez, una serie de miedos proposi-
asilo; B tiene miedo de que le salgan arrugas, de que se aflojen sus cionales que un individuo tiene con respecto a la muerte: puede
músculos, de que se marchite su belleza, de que deje de ser atrac- ser que tenga miedo de que muera en un cierto momento y en
tiva, etc., de tal modo que cuando explicamos alguna creencia o circunstancias precisas, a saber, durante la intervención quirúr-
alguna acción de un agente al que le atribuimos miedo a la vejez, gica, en la guerra, de un infarto, etc. A veces, lo que se teme es
tendremos que fijar el contenido proposicional de su miedo o de morir de cierta manera, digamos, teme que su muerte sea violen-
sus miedos en cada caso y dadas las circunstancias. Cuando care- ta, o con gran sufrimiento, o que sea una muerte lenta y dolorosa.
cemos de datos más específicos, sostener que es el miedo a la vejez Otras veces lo que se teme son las consecuencias de morir; diga-
lo que explica que alguien haga tal o cual cosa es una forma de se- mos, miedo de no poder acabar algo importante, de dejar despro-
ñalar que algunos de los deseos y creencias que suelen tener las tegida a su familia, de irse al infierno, de convertirse en cenizas, de
personas que le tieneµ miedo a la vejez causaron su acción, sin que nadie lo recuerde. No quiero decir, por supuesto, que la gente
que tengamos que mencionar cuáles funcionaron en este caso pueda, por lo general, describir el contenido proposicional de su
concreto, ya sea porque no lo sabemos exactamente o porque temor a la muerte, pero determinar el contenido proposicional
habría que mencionar muchos aspectos para explicar un caso puede requerir, en un caso dado, que tengamos una idea de las
particular. A veces, cuando alguien tiene miedo ax, por ejemplo, creencias, intereses, deseos y fantasías que tiene una persona acer-
a su padre, el no expresarlo en forma proposicional puede deberse a ca de la muerte. Pero es posible, tal vez, que una persona tema el
que la persona misma no quiere saber o simplemente ignora cuál hecho mismo de morir, de que ella muera. Si ésta es realmente
es el aspecto de x que le produce miedo. A la pregunta de qué una posibilidad, no se trataría en ese caso de una expresión que
teme acerca de x, ella podría responder algo así como "hay algo resume otros miedos, ni tampoco del miedo a sentir algo, sino del
acerca de x que me da miedo, pero no sé qué es". En algunos casos miedo de que tenga que morir.
esto podría llevar a la búsqueda, por parte del sujeto, de un con- Al considerar entonces el contraste entre los miedos irra-
tenido proposicional, con la idea de que identificar el contenido cionales y otros miedos que en muchas circunstancias pueden ser
del miedo podría ayudar a superarlo o al menos a manejarlo de razonables como, por ejemplo, el miedo al dolor o el miedo a la
una manera más adecuada. Otras veces se trata simplemente de que muerte, nos damos cuenta de la importancia de distinguir entre
el sujeto o el intérprete no han pensado o no quieren pensar sufi- miedos apropiados, inapropiados, racionales e irracionales. Sin
cientemente en el asunto como para identificar el contenido o los embargo, para que estas caracterizaciones tengan sentido hay que
contenidos proposicionales del miedo. examinar las relaciones que tienen estos miedos con otras acti-
66 EL MIEDO
ELMIEDO 67
tudes proposicionales del sujeto, por lo que necesitamos un mo- tenemos una idea clara de cómo manejar los miedos que expre-
delo adecuado para transformar los miedos "no proposicionales" samos en forma no proposicional, el problema de la incertidumbre
en miedos proposicionales. Es posible que no exista una receta no parece depender de la forma proposicional o no proposicional
general, sino que el contenido proposicional dependa, en parte, en que se describa el miedo.
de la clase a la que pertenece el miedo y del modo en que se ex- Ahora bien, aceptando que todos los miedos son implícita o
prese en un caso particular. Muchas veces no sabemos, en un caso explícitamente proposicionales, examinemos más a fondo el re-
particular, cuál es el contenido proposicional de un miedo, y es quisito de incertidumbre de Gordon y su tesis de que el miedo es
mediante la búsqueda de una explicación razonable como una emoción epistémica. Hemos dicho ya que para algunos de los
logramos determinar su contenido; es, por así decirlo, la expli- ejemplos anteriores es adecuada la tesis de Gordon, esto es, si el
cación la que determina el contenido. En otras ocasiones, en cam- capitán tiene miedo de que va a morir con su barco que se hunde
bio, nos conformamos con explicaciones incompletas, men- y Clara teme que el tratamiento le duela, suponemos que tanto
cionamos estos miedos como causas razonables de acciones u el capitán como Clara creen que es posible, pero no seguro, que él
otras actitudes proposicionales sin especificar su contenido muera y ella sienta dolor. No obstante, en otros casos la emoción
proposicional; decimos cosas como: S subió al decimoséptimo parece ser compatible con la certidumbre, por ejemplo, cuando
piso por las escaleras porque teme a los elevadores, o no quiso ir a Clara tiene miedo justamente porque está segura de que va a sen-
la excursión porque las víboras lo aterran. Sin embargo, si quisié- tir dolor. En algunas ocasiones, o cuando usamos otros términos
ramos estructurar estas explicaciones de una manera lógicamente de la familia del miedo, resulta que la emoción parece ser fáctica y
transparente, tendríamos que explicitar el contenido proposi- no epistémica. Así, es más común usar los términos "susto",
cional de estos miedos. "espanto" y "horror" cuando la emoción es más bien fáctica:
Ahora bien, retQmando el asunto de la incertidumbre: cuando alguien está asustado, espantado u horrorizado de que
habíamos sugerido -·al plantear la posibilidad de que los miedos asesinaran a su amigo, es necesario que él sepa que lo asesinaron, y
en los ejemplos mencionados fueran no proposicionales- que la lo que lo asusta, espanta u horroriza es que haya sucedido, o cuan-
incertidumbre podría ser una condición sólo de los miedos do digo que a Carla le asusta que ese hombre la mire con esa
proposicionales. Sin embargo, esto no es así. Tomemos el miedo expresión en la cara o cuando le da miedo o siente terror de que la
de que uno muera: si algo es absolutamente seguro es que morire- mire de ese modo, lo que estoy dando a entender es que, cuando
mos, y si existe algo como el miedo de que moriremos tout court, se da cuenta de que la mira con esa expresión, ella se asusta, siente
tenemos un caso de miedo que no requiere de incertidumbre. Por miedo o terror. En todos estos casos la emoción es fáctica, y es
supuesto, en la mayoría de los casos, lo que tememos, como ya se importante lo que siente el sujeto. No diríamos que tiene esa
ha dicho, es morir en tal o cual momento y circunstancia o de tal emoción si no siente nada. En cambio, "teme que" o "tiene miedo
o cual modo, o tememos las consecuencias de nuestra muerte. En de que" se usan más cuando la emoción parece ser epistémica. Si
estos casos, el que el miedo requiera o no de incertidumbre afirmamos que alguien teme que hayan asesinado a su amigo, la
dependerá, en parte, de su contenido. El miedo al dolor, por implicación es que lo que teme o de lo que tiene miedo es que pu-
ejemplo, también parece ser a veces compatible y otras veces dieran haberlo asesinado, esto es, él teme o tiene miedo porque
incompatible con la certidumbre: digamos, tiene miedo al dolor no sabe si lo han asesinado o no.
que sabe que va a sentir, al hecho de sentir dolor y, por otro lado, Ahora bien, el que alguien se haya asustado por algo o el que le
tiene miedo de que el tratamiento sea doloroso. A pesar de que no asuste que p puede ser frecuentemente una razón de que tema o
68 EL MIEDO EL MIEDO 69
tenga miedo de que p pudiera volver a suceder, o de que le ocurra pp. 121-168). Por ejemplo: a) "S tiene terror de que asesinen a su
también a él. Teme salir de su casa porque le asustó mucho que amigo" y b) "AS le da terror que exista la posibilidad de que
lo atropellaran el otro día. O, cuando le preguntamos a S por qué lo asesinen a su amigo" son expresiones que requieren incertidum-
horroriza o espanta tanto que asesinaran a su socio, él podría bre, mientras que e) "S está aterrado por el hecho de que sea posi-
responder que teme que también lo asesinen a él. En estos casos, ble que asesinen a su amigo" y d) ''AS le da miedo la posibilidad de
un miedo que no implica incertidumbre es la razón de otro que la que asesinen a su amigo" no la requieren. Sin embargo, no
implica. diríamos que estamos hablando aquí de emociones distintas, sino
Sin embargo, el uso cotidiano de estos términos es demasiado sólo de distintas formas de hablar de la misma emoción.
confuso. Hay situaciones en las que podemos intercambiar libre- ii) La segunda posibilidad sería que de una diferencia semán-
mente los distintos términos de la familia del miedo, mientras tica se siguiera una diferencia en las creencias, de tal forma que,
que en otras esto no puede hacerse sin que cambie el sentido de la en un caso, la diferencia implicara semánticamente que hay duda
oración. 21 No obstante, a pesar de la confusión que existe en el de parte del sujeto, y en el otro que no la hay. Sin embargo, existe
lenguaje cotidiano, hay tres posibilidades que tenemos que con- la posibilidad de que haya algo que ambos casos tienen en co-
siderar: mún, algo que es suficiente para permitirnos concluir que se trata
i) La primera es que existan dos maneras de hablar, de las de la misma condición emocional subyacente. Esto que tienen en
cuales una requiere incertidumbre y la otra no, pero que esta común podría ser la experiencia fenomenológica, lo que sienten.
diferencia fuera puramente pragmática y no implicara semántica- Recordemos nuevamente el caso de Clara. Mencionamos dos
mente una diferencia en las creencias. Dicho en otras palabras, la situaciones en las que podría tener miedo: en la primera ella tiene
diferencia entre las dos formas de expresión no implica semánti- miedo de que el tratamiento sea doloroso. En este caso le estamos
camente una diferencia con respecto a la emoción, sino que la atribuyendo incertidumbre, ella cree que es posible que le duela.
incertidumbre o certidumbre que sugieren las distintas ex- En la segunda, ella tiene miedo justamente porque está segura de
presiones son implicaturas conversacionales (cf Grice, 1961, que va a sentir dolor. Sin embargo, no diría,mos que en estos dos
episodios de miedo lo que siente Clara, en cada ocasión, sea sufi-
21 Los diccionarios tampoco ayudan para esto. En algunos usos, "asustarse"
es tener miedo o atemorizarse; "temor" es miedo moderado; "miedo" es temor
cientemente distinto como para concluir que se trata de emocio-
y también es susto; "terror" y "espanto" son miedos intensos; "espanto" es ho- nes diferentes.
rror; etc. Existe también una forma de susto que no puede considerarse como Otro ejemplo, también mencionado, de esta segunda posibili-
una emoción sino como una mera reacción fisiológica. Se trata de algo que se le dad es el del asesinato. Consideremos las siguientes expresiones:
presenta o se le aparece a un individuo de manera repentina, imprevista o sorpre-
siva y que causa que esté en un estado de susto. Expresiones como "me asus-
a) S tiene terror (miedo, temor) de que asesinen a su socio.
taste" o "¡qué susto!" sirven para comunicar que uno se encuentra en ese estado.
Lazarus (1991, p.53 ), por ejemplo, dice que se trata de un reflejo sensomotor, b) S está aterrado (asustado, amedrentado, horrorizado) de que
una reacción a estímulos aferentes simples. Este estado es, sin embargo, dife- asesinaron a su socio.
rente del estado emocional al que nos referimos con expresiones como "Está
asustado de que_" o "Le asusta que_" y que pertenece a la familia del miedo. Claramente a) implica incenidumbre, S tiene terror porque cree
Existen, por otro lado, usos estilísticos y giros verbales en los que usamos estas que es posible, pero no seguro, que ocurra el asesinato. Claramente
palabras, por lo general en primera persona, sin referirnos en absoluto a una
emoción: "me temo que mi marido no está en casa", "me temo que vas a tener
b) implica certidumbre, S está seguro de que lo asesinaron, y lo
que buscarte un trabajo", "me espanta mudarme de casa". que lo tiene aterrorizado es el hecho terrible del asesinato. Sin em-
70 EL MIEDO EL MIEDO 71
bargo, otra vez nos preguntamos: ¿no es lo que se siente en ambos embargo, hemos indicado ya que existe un subgrupo de casos en
casos suficiente para decir que se trata de dos manifestaciones de los que la emoción parecería ser fáctica. Recordemos que fácticas
la misma emoción? son las emociones en las que se requiere que P'sea verdadera y que
iii) La tercera posibilidad sería, como en el caso anterior, que la S lo sepa. Las tres tesis posibles que examinamos antes se referían
diferencia semántica implicara creencias diferentes pero, a diferen- a la atribución de miedo cuando hay o cuando no hay incer-
cia de ii), se rechaza la posibilidad de que exista una base subyacente tidumbre. Sin embargo, la distinción entre fáctica y epistémica
común de, digamos, sensaciones, que nos permita concluir que se no es la misma que la distinción entre certidumbre e incertidum-
trata aquí de dos episodios de una misma emoción. Según esta tesis, bre: podemos creer tanto con certidumbre como con incerti-
tener creencias diferentes implicaría que la emoción es distinta. dumbre y lo mismo puede decirse en relación con saber. Veamos
Una tesis como la de Gordon favorecería esta tercera posibilidad, entonces si pueden plantearse las mismas tres posibilidades con
puesto que él no fe concede ningún papel a la sensación de miedo. respecto a la distinción entre fáctica y epistémica.
Ahora bien, considero que existen bastantes ejemplos que i) La primera es que la diferencia sea una cuestión pragmática
muestran que el miedo puede resultar tanto de creencias que im- de cómo se describe un miedo específico y que las descripciones
plican certidumbre como de creencias que implican incerti- distintas no implican semánticamente una diferencia con respec-
dumbre y que, en ambos casos, el individuo que las tiene to a la emoción. Así, de las cuatro expresiones que siguen (a) "S
describiría como miedo la emoción que siente. En el cuento "La teme que asesinen a su amigo", (b) "Teme que sea posible que ase-
Espera", de Borges, un hombre hace todo lo posible para huir y es- sinen a su amigo", (c) "AS le da temor la posibilidad de que asesi-
conderse de sus perseguidores que lo van a matar. Vive en un estado nen a su amigo" y (d) "S está atemorizado por el hecho de que sea
permanante de incertidumbre, no sabe en qué momento sucederá posible que asesinen a su amigo", (a) y (b) expresan temores
y, aunque cree que es ,muy probable que lo maten, hace todo lo epistémicos dado que S cree que es posible que lo asesinen. En
posible para evitarlo. Aquí hay miedo e incertidumbre. Podemos cambio, (c) y (d) expresan temores fácticos: la posibilidad del
contrastar ese miedo con el caso de un hombre que ha decidido asesinato es real y S lo sabe. Sin embargo, no diríamos que esta-
suicidarse y que planea su suicidio sin tener la menor duda de que mos hablando aquí de emociones distintas, sino sólo de distintas
lo hará. No tiene ninguna incertidumbre de que va a morir, pero formas de hablar de una misma emoción.
es perfectamente comprensible que pudiera sentir miedo de que ii) La segunda posibilidad sería que de una diferencia semán-
haya llegado el momento de suicidarse. tica se siguiera una diferencia en las creencias, de tal forma que,
Ahora bien, tradicionalmente la diferencia entre "fáctica'' y en un caso, la diferencia implicara que el sujeto sólo cree en lapo-
"epistémica'' es una distinción que tiene que ver con la distinción sibilidad de que ocurra p, mientras que, en el otro, el sujeto sabe
entre saber, por un lado, y sólo creer, por el otro. Gordon sostiene que p es verdadera. No obstante, podemos aceptar la posibilidad
que el miedo es una emoción epistémica en la que el estado de de que exista algo en común, digamos la experiencia fenome-
incertidumbre proporciona la condición cognoscitiva. La llama nológica, que nos lleve a concluir que se trata de dos episodios de
"epistémica" por su semejanza funcional con estados cognosci- la misma emoción. Un ejemplo que funciona también aquí es el
tivos como creer, sospechar, etc., y esta semejanza consiste en que del asesinato. En un caso cree que es posible que asesinen a su
ambos admiten razones epistémicas. Así, entre las razones que te- socio, en el otro sabe que ya lo asesinaron. Sin embargo, las sensa-
nemos para "temer que p" algunas se asemejan a las que tenemos ciones y la conducta expresiva no intencional podrían servir para
para "creer que p". El que teme actúa como si creyera que p. Sin describir ambas reacciones emocionales como casos de terror.
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Otro ejemplo ya mencionado sería el siguiente: le asustó mucho san un efecto motivacional característico, esto es, la incertidum-
que la asaltaran el otro día y, por otro lado, no sale de noche, pues bre es necesaria cuando tenemos un caso puro en el que alguien
le asusta que la puedan asaltar de nuevo. está motivado a actuar por miedo y en el que es totalmente irrele-
Esta segunda tesis es compatible con la idea de que el miedo y vante, para explicar la acción, el que se dé o no la sensación de
asociados forman una familia de emociones que tienen fun- miedo. Su modelo explica aquellos casos en los que decimos que
ciones y efectos similares y en la que, sin embargo, podemos dis- alguien teme algo sin sentir nada o muy poco, y en los que, sin
tinguir una rama fáctica y otra epistémica. Una característica de la embargo, el temor explica su acción. Así, el que tema que haga
rama fáctica es que se trata de estados emocionales para los cuales frío esta noche puede explicar que me lleve un abrigo. También
es esencial que la persona sienta algo. Así, no puedo estar aterrori- explica aquellos casos en los que, a pesar de que se siente miedo, la
zada por un asesinato si no siento nada frente a ese hecho. sensación no afecta la acción. En éstos, el sujeto piensa que existe
iii) La tercera posibilidad sería, como en el caso anterior, que la una posibilidad que él cree real, aunque sea mínima, de que efec-
diferencia semántica implicara que, en un caso, el agente sabe, tivamente ocurra lo que teme. Esto se apoya en la tesis de que la
mientras que en el otro sólo cree, pero se rechaza la idea de que persona que teme tiene una razón, que Gordon llama "epistémi-
pudiera existir una base subyacente común que nos permitiera con- ca'', para creer que existe alguna posibilidad de que ocurra p, o al
cluir que se trata de dos manifestaciones de una misma emoción. menos para no estar completamente segura de que no ocurrirá p.
Según esta tesis, si una emoción es epistémica y la otra es fáctica, las Supongo que la razón epistémica incluye otras creencias acerca de
emociones son distintas. Una tesis como la de Gordon favorecería la situación, entre ellas el sopesar la evidencia que podría apoyar la
esta tercera posibilidad, puesto que él no le concede ningún papel a posibilidad de que ocurra lo que se teme, pero, en todo caso, no
la sensación de miedo. Además, él identifica creer con tener incer- se trata de razones para creer que p, sino de razones para no poder
tidumbre, y saber con ~star seguro, de tal modo que si alguien cree excluir completamente a p.
con certidumbre que se producirá p, no puede tener miedo. Hemos Ya hemos visto varios casos que Gordon no toma en cuenta,
visto, sin embargo, casos que no apoyan esta identificación, casos aquellos en los que la emoción es epistémica, pero no hay ningu-
en los que la emoción es epistémica, pero en los que el sujeto está na incertidumbre acerca de que suceda lo que produce la emo-
seguro de que sucederá p. Los ejemplos que dimos son el de Clara, ción, y también otros en los que la emoción parece ser fáctica.
quien está segura de que el tratamiento será doloroso (ya se lo ha Veamos todavía otros casos distintos: aquellos en los que una sen-
hecho, no puede tomar nada en contra del dolor, tiene toda la in- sación de miedo o de susto causada por mi imaginación, por un
formación, etc.) y el de una persona que está segura de suicidarse. sueño, un recuerdo, una película, un libro, etc., podrían aler-
Gordon, como ya se ha dicho, sólo señala que en inglés "is tarme sobre la posibilidad de que se diera p o hacerme creer en
afraid': "is frightened" e "is terrified" son epistémicas, mientras que ella. Veamos estas posibilidades:
"is horrified" es fáctica, pero él no explica las relaciones entre ellas a) En la primera interviene la imaginación 23 de una persona
ni lo que pudieran tener en común. 22 El análisis de Gordon se bajo la forma de una imagen mental: le viene una imagen de su
aplica a un grupo muy específico de temores. Él los describe de tal hijo tirado en el asfalto después de un accidente. Esta imagen lo
manera que la incertidumbre es una de las condiciones que cau- asusta, siente miedo, horror, aunque sabe que a su hijo no le ha
22 Aunque es verdad que algunos verbos se usan con mayor frecuencia cuando 23 El papel de la imaginación en las emociones es un tema importante. Aquí
hay incertidumbre ("teme que"), otros cuando hay certidumbre ("está aterrado, sólo me ocuparé de algunos ejemplos que tienen que ver con el primer uso que
está horrorizado") y otros se usan en ambos casos (cf nota 21, p. 68). distingue Strawson (1974). Distingue tres áreas de asociación en las que se
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pasado nada (digamos que está en el cuarto con ella); se trata, por último caso no es tan claro ni que el sueño los asuste, ni que, si se
supuesto, de un miedo irracional pues tiene miedo de que p cuan- sienten asustados, el susto cumpla un papel como condición de la
do sabe que no es el caso que p. No hay aquí nada epistémico, no creencia, sino que podría ser sólo un acompañamiento. El temor
hay incertidumbre ni certidumbre, porque quien tiene una ima- producido por el sueño puede ser un temor que se explica en este
gen así, sabe que es sólo una imagen. Ahora bien, la imagen que la caso porque la persona cree que los sueños anuncian algo que va a
asustó le hace pensar en la posibilidad de que su hijo pudiera tener suceder, y no quiere que suceda aquello que soñó.
realmente un accidente, y este pensamiento podría, a su vez, ser e) Un recuerdo, una película, un libro, etc., pueden alimentar
condición del temor de que su hijo tenga un accidente. La creen- nuestra imaginación y hacernos pensar en posibilidades que no
cia en la posibilidad de que su hijo tenga un accidente podrá habíamos tomado en cuenta, y otras veces pueden ser también la
después apoyarse o no apoyarse en otras razones específicas, pero causa de una imagen que nos asusta. Un recuerdo, por ejemplo,
es el susto que le produjo la imagen lo que hizo que pensara en esa puede advertirnos sobre la posibilidad de que algo que ocurrió pue-
posibilidad. 24 Es importante señalar aquí que aunque muchas da volver a ocurrir, o puede hacernos pensar en que lo que nos
veces imaginamos algo intencionalmente, en otras ocasiones las sucedió puede también sucederle a alguien cercano a nosotros.
imágenes nos vienen a la mente, nos acosan, nos torturan y son Pero un recuerdo puede también causar imágenes en las que
éstas las que nos asustan. vemos nuevamente aquello que ocurrió, lo revivimos mental-
b) A veces los sueños nos dejan una imagen en el sentido ante- mente y sentimos miedo, y esta sensación puede alimentar la
rior de una imagen mental visual que nos asusta. Pero otras veces creencia de que podría suceder algo similar. Las imágenes y los
lo que retenemos del sueño es un pensamiento no acompañado recuerdos, por otro lado, pueden reforzar nuestras creencias y
de imágenes: soñé que mi hijo tenía un accidente. Algunas perso- hacernos pensar que la probabilidad de que suceda algo es mucho
nas interpretan estos ,sueños como premonitorios, y el haber mayor de lo que normalmente hubiésemos pensado y esto, a su
soñado algo los hace creer en la posibilidad de que ocurra aquello vez, puede prcducir un temor en nosotros o hacer más intenso el
que soñaron. Esto explica luego su temor proposicional. En este que ya tenemos.
En los casos anteriores, la imagen que me asusta o el pen-
emplean comúnmente algunos términos como "imagen", "imaginar", "imagi-
nación", "imaginativo", etc. Éstas son: 1) La imaginación ligada a la imagen y
samiento que me viene a la cabeza y me da miedo no es un simple
ésta entendida como imagen mental. 2) La imaginación asociada a la invención acompañamiento, sino una parte esencial de las condiciones para
y, a veces, a la originalidad o la penetración, o a la desviación oportuna, reve- que ocurra el tipo de temor proposicional al que se refiere Gordon.
ladora o sorprendente, de lo rutinario. 3) La imaginación ligada a la creencia No creo que sea correcto sostener que en todos estos casos conflic-
falsa, el engaño, la ilusión, la memoria equivocada o la percepción errónea. tivos se trata en realidad sólo del "estado de miedo" o del "estado
24 En estos ejemplos, la manera en que se adquiere la creencia que es condi-
de susto" y que, por lo tanto, no son situaciones en las que estemos
ción del temor y su justificación, será importante para decidir acerca de la
racionalidad o irracionalidad de los miedos.
"motivados" a actuar, sino que actuamos "por" miedo o "por" susto.
Si lo anterior es correcto, no es posible separar tan tajantemente lo que Tampoco creo que el miedo al dolor y el miedo a la muerte
Gordon llama "estado de miedo" del miedo proporcional. Tendríamos que acep- pertenezcan a esa categoría especial de miedos que él menciona, así
tar, también, que los casos "especiales", en los que interviene de manera esencial como tampoco el susto que puede producir una imagen mental.
la sensación de miedo, son más comunes y centrales de lo que concede Gordon. En esta parte dedicada a la condición cognoscitiva del miedo
Por otro lado, Gordon no toma en cuenta el papel de la imaginación en los
miedos y no examina las relaciones, esenciales en ocasiones, entre las sensa-
hemos visto, con algunos contraejemplos, que los miedos no
ciones de miedo y las actitudes proposicionales en los seres humanos. requieren siempre que el sujeto que los tiene esté en un estado de
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incertidumbre y que el miedo y las otras emociones asociadas no deseo y de la relación de éste con la condición cognoscitiva. Haré
son siempre epistémicas sino que, en algunas ocasiones, parecen algunos comentarios en este sentido: . . .
ser fácticas. Estos casos anormales con respecto a la tesis de J) Gordon incluye en la estructura propos1c10nal del miedo un
Gordon surgen, sobre todo, cuando la emoción no es abierta- deseo (wish), S desearía que no sucediese p cuando cree que hay
mente proposicional. Gordon pretende salirse del problema alguna probabilidad de que p. Piensa que los est~dos men~ales
haciendo una distinción inaceptable entre el miedo proposicional adecuados para causar miedo no son los deseos smo los wtshes,
y el estado de miedo. Sin embargo, estos miedos "no proposicio- como si se tratara de dos estados mentales distintos: uno, el deseo,
nales" están relacionados de múltiples maneras con otras actitudes funcionaría para las acciones, el otro, para las emociones .. Sin
proposicionales y con acciones, por lo que tenemos que darles un embargo, su distinción no es clara dado que, como ya se ~a dicho
lugar en las explicaciones por razones. He examinado una posible antes, la noción de wish es dependiente de la de deseo: wtsh se usa
solución a este problema que consiste en sostener que también normalmente en inglés para expresar un deseo cuando el agente
estos miedos son implícitamente proposicionales, y me he que tiene el deseo cree que está más allá de sus capacidades el
detenido en algunas de las dificultades para descubrir en ciertos realizar el objeto del deseo. 25
casos su contenido proposicional. Pasemos ahora a examinar el Ahora bien, dado que Gordon sostiene que no depende de Sel
elemento evaluativo o de deseo que forma parte de la estructura de que suceda o no suceda p, es posible que quiera s~brayar el_hecho
las emociones y lo que Gordon llama la "condición actitudinal". de que, entonces, tampoco está en sus manos realizar el .º?Jeto de
su deseo; él desearía que no sucediera p. Ya hemos crmcado la
noción de "incertidumbre no deliberativa". Sin embargo, aun
Condición actitudinal cuando dependa de ella, la persona que teme que suceda p tiene la
creencia de que es posible que no lo logre. En otras palabras, ella
Ya hemos dicho que, para Gordon, otra de las condiciones nece- se siente relativamente impotente ante la posibilidad de que ocurra
sarias, aparte de la incertidumbre, que debe satisfacer un indivi- p y tiene hacia ésta una actitud negati:a; desearí_a que no oc~-
duo para que podamos decir con verdad que tiene miedo de que p, rriese. La razón por la que tiene la actitud negativa es la razon
es una condición actitudinal: S tiene una actitud negativa hacia actitudinal antes mencionada. En ella aparece nuevamente un
wish: si sucede p, entonces sucederá q y S desearía que no su-
p, le importa en álgún sentido que no sea el caso que p, esto es, S
desearía que no sucediera p. Así, si Pedro teme encontrarse con
1 cediera q, pero no queda claro por qué este segundo deseo tenga
María en la exposición, tenemos que adscribirle el deseo de no
! que ser también un wish, pues Gordon s~stiene que S sí hará, o al
encontrarse con María. Pero S tiene, además, una razón para tener menos intentará hacer algo para que, s1 sucede p, no se den las
ese deseo, una razón que Gordon llama "actitudinal" y que se 1 consecuencias no deseadas, a saber, para que no suceda q. Sobre
compone de un condicional, "S cree que (si p entonces q) ': y de esto último volveré más adelante.
un deseo, "S desearía que -q'~ En nuestro ejemplo, Pedro piensa 2) Para Gordon, el deseo de que-pes un deseo mouva · d o 26 por
que si se encuentra con María, discutirá con ella, y él desearía no
25 Véase la nota 16. Digo "normalmente" porque existen casos en los que
discutir con ella.
wish tiene una función estilística o expresiva como, por ejemplo, en "! wish to
Estoy de acuerdo con Gordon en que el deseo es una condición
introduce you to ... "
necesaria del miedo; creo, sin embargo, que no le concede la im- 26 Cf Placcs (1991), pp. 49-62; Nagel (1970), pp. 29-32, ySchiffer (1976),
portancia que tiene y que debería decir más acerca del tipo de p. 198.
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otro deseo, es decir, la razón por la cual se desea que-pes que se a) Supongamos que S tiene el deseo de que p. Poste,riormente
desea que -q. Pienso que esto podría relacionarse con la creencia advierte que hay alguna posibilidad de que -p y teme que no se
en la probabilidad de que ocurra p de la siguiente manera: entre realice su deseo de que p. Digamos que desea ver a Esteban y cree
más importante sea para él, o más valore el sujeto aquello que está que es posible que no lo vea. El advertir que hay alguna posibili-
en juego (la cosecha para los campesinos, la vida en el caso de la dad de que su deseo se frustre es lo que causa su miedo. También,
ruleta rusa, etc.), más fuerte será el deseo de que -q y, por consi- en este caso, entre más lo desee, mayor importancia tendrá la más
guiente, el deseo de que -p y, entre más fuertes sean estos deseos, mínima probabilidad de que no se satisfaga. El miedo no parece
mayor importancia le concederá a la más mínima posibilidad de tener la estructura que pretende Gordon. Aquí la razón del miedo
que ocurra p. Por ejemplo, 27 si para Ses muy importante no entrar de que -p está constituida por el deseo de que p, del cual S cree
en el ejército y los números de conscripción se entregan por sor- que puede satisfacerse (no se trata de un wish en el sentido de
teo, entonces S puede temer, y hasta estar aterrado de que salga su Gordon), y por la creencia posterior de que hay alguna posibili-
número de conscripción entre los próximos cien, aunque sabe dad de que -p.
que la probabilidad de que esto ocurra es sólo de una en diez mil. Existe en este caso una razón epistémica del miedo puesto que
Como supone que el sorteo es justo, no cree que su número salga, S, quien en un principio creía poder satisfacer su deseo, posterior-
pero la más mínima probabilidad de que pudiese salir adquiere mente cree, por alguna razón, que hay alguna posibilidad de no
para él una enorme importancia dada la prioridad que tiene, en poder satisfacerlo. No es necesario, en cambio, que exista una
su sistema de deseos, el deseo de no entrar en el ejército y, por tanto, razón actitudinal del miedo como pretende Gordon; el que exista
también el deseo de que no salga su número. Es como si viera la o no dependerá del tipo de deseo que tenga Sen una ocasión
probabilidad a la luz de su deseo. determinada.
Esta regla funciona,rá en general para individuos que pueden Cuando el deseo de Ses un deseo apetitivo no requiere de otro
caracterizarse grosso modo como psicológicamente normales. Un deseo que sea la razón por la cual tiene el deseo de que p. Los deseos
caso anormal, pero no por ello incoherente, sería el de la persona apetitivos son los únicos que tienen un carácter fenomenológico
que tiene un miedo general a lo inesperado, de aquello que es esencial y son autorreferenciales en el sentido de que cualquier ca-
realmente improbable y, en cuyo caso, no funcionaría el cálculo racterización de deseabilidad de su objeto hace referencia a la exis-
anterior. Para ella, entre más improbable sea un suceso, mayor tencia del deseo mismo (Platts, op. cit., pp. 59-60). Es deseable
será el miedo de que ocurra. Imaginemos, por ejemplo, a un indi- porque lo deseo; no hay en estos casos una razón del deseo que
viduo que obsesivamente calcula, planea, organiza y ordena hasta tenga que hacer referencia a otros deseos. S desea tomarse un vodka
el más mínimo detalle de su vida para tratar de tener un control y lo que teme es que no haya vodka, el no poder darse ese placer.
total y excluir cualquier suceso imprevisto. Él teme que ocurra Esto no quiere decir, por supuesto, que la clase a la que pertenece
algo inesperado y, entre más inesperado, menos controlable y, por un deseo determinado dependa exclusivamente del contenido del
consiguiente, más temido.28 deseo, sino que dependerá también del contexto y de otras acti-
3) A diferencia de Gordon, me parece que no es necesario que tudes proposicionales del sujeto. Así, el deseo de tomar un vodka
exista siempre una razón actitudinal. Veamos los siguientes podría, en otra ocasión, ser un deseo motivado por otro deseo,
casos: por ejemplo, cuando S desea tomárselo porque desea brindar por
27 Gordon usa este ejemplo en otro contexto (cj op. cit., p. 69). la salud de su amigo ruso. Aquí sí existe una razón actitudinal:
28 Este ejemplo se lo debo a Mark Places. desea tomárselo porque, si no lo hace, no podrá brindar por la
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salud de su amigo ruso y desea hacerlo. Si esto es así, el que haya o 4) Hemos insistido en que, para Gordon, el miedo consiste en
no una razón actitudinal de lo que coloquialmente atribuimos cierta configuración de deseos y creencias que tienen un efecto
como el deseo de que p dependerá de la clase de deseo en una motivacional característico. Él no usa la noción de peligro en su
ocasión determinada. análisis del miedo. Me referiré a sus razones para rechazar esta
b) Sospecho que el caso, ya mencionado antes, del temor al noción que he usado en toda la primera parte de este trabajo,
dolor puede verse como causado por un deseo que no requiere de porque me parece esencial para explicar casos centrales de miedo.
una razón actitudinal, no tengo que decir nada acerca de por qué Pienso que Gordon trata de deshacerse demasiado fácilmente de
no quiero que ocurra p. Hay, al parecer, ciertos deseos --como el la noción de peligro. Menciona en un paréntesis lo siguiente: "me
deseo de no padecer dolor, de no sufrir una lesión, en algunos ca- permito agregar que el concepto de peligro parece ligado a la
sos el deseo de no morir- que no requieren, normalmente, de noción de aquello que es digno de ser temido. Usar el concepto en
una razón actitudinal. Sí parecen requerirla, en cambio, los el análisis del miedo sería circular; más aún, la creencia de que
deseos contrarios, a saber, el deseo de padecer dolor, de morir o de existe peligro parece demasiado sofisticada para que pudiera ser
sufrir un daño. Así, si 5 teme que el tratamiento le duela, la una condición del miedo en general" (p. 70). Examinemos las dos
estructura causal del miedo es similar a la que mencioné en i): partes de la afirmación de Gordon:
teme que el tratamiento le duela porque no desea que el trata- a) "Usar el concepto de peligro en el análisis del miedo sería
miento le duela y cree que le va a doler. Meterlo en el esquema de circular". Esto se entiende de la siguiente manera: se introduce el
Gordon parece muy forzado, puesto que no se ve claro lo que la concepto de peligro para explicar el temor: le tememos a aquello
razón actitudinal (digamos, si el tratamiento le duele, entonces que es peligroso. Pero después se caracteriza lo peligroso como
sufrirá, no quiere sufrir) agrega al deseo que tiene 5 de que no le aquello que es digno de ser temido, o lo que es temible. Se trata de
duela el tratamiento. un círculo, sí, pero no todos los círculos son viciosos. Podemos
En los ejemplos q~e presenta Gordon siempre hay una razón hacer una analogía con una propiedad como "rojo". Hay objetos
actitudinal del temor de que p. Sin embargo, como también puede que son rojos, esto es, que tienen genuinamente la propiedad de ser
temerse que q, habrá que buscar una razón actitudinal de ese temor rojos, pero la adscripción de esa propiedad a los objetos ha de en-
(la creencia de que si q entonces r y el deseo de que -r) pero, por tenderse, sin embargo, en términos de la disposición que tienen
supuesto, también puede temerse que ocurra r. .. , de modo tal que esos objetos a producir en nosotros la experiencia visual de rojo.
tendremos una cadena de miedos en los que uno explica al otro. Hay adscripciones de propiedades que sólo pueden entenderse en
Digamos, el campesino que teme que no llueva porque teme que se términos de las experiencias visuales que producen en los sujetos,
estropee su cosecha, porque teme arruinarse, porque teme no poder pero esto no implica que los objetos no tengan estas propiedades
mantener a su familia, etc. Estas cadenas pueden seguir y seguir y (cf McDowell, 1985, pp. 111-112 y 120-121).
cada uno de los eslabones estará formado por una estructura a la Asimismo, hay objetos o situaciones que experimentamos
Gordon. Esto, en sí mismo, no tendría nada de objetable; creo, sin como peligrosas, creemos que son, las juzgamos o las vemos como
embargo, que las cadenas no son infinitas puesto que existen deseos peligrosas, justamente porque tienen la característica de ser peli-
que no requieren de una razón, entre ellos, los deseos apetitivos, grosas. Pero este círculo, que no es problemático en el caso de rojo,
otros deseos como el deseo de no sufrir y de no padecer dolor y, en lo es mucho menos en el caso del peligro, puesto que, en este caso,
general, todos aquellos que no requieren. de una referencia a otro podemos ofrecer una caracterización parcial independiente del pe-
deseo para la caracterización de deseabilidad de su objeto. ligro en términos, digamos, de lo que es dañino o de lo que puede
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producir algún daño a la integridad física o psicológica de un indi- cosas tales como la inteligencia, la memoria y la concentración
viduo, a su familia, seres queridos, propiedades, etc. Además de del mismo modo que necesita de la visión, el oído y del uso de
que en casos particulares podemos especificar, en cuanto a objetos sus manos" (Foot, 1978, p. 117). No sé si la conexión descrita
y situaciones, lo que las hace peligrosas. anteriormente con lesión o daño que incapacita sea una condi-
Por otro lado, si el círculo fuera tan cerrado como pretende ción no sólo suficiente sino también necesaria para que algo sea
Gordon, no podríamos explicar cómo es que tenemos miedos peligroso. Sin embargo, hay casos de miedo en los que sería in-
irracionales, esto es, cómo es que podemos temer algo cuando apropiado hablar de peligro; casos en los que, si tratáramos de
sabemos que no es peligroso. El miedo irracional requiere que se usar esta noción para explicarlos, estaríamos extendiendo la
pueda separar el uso de los conceptos en algunos casos y que noción de una manera inaceptable. Un ejemplo que viene otra
podamos dar una caracterización parcial independiente del pe- vez al caso es el miedo de A de que el tratamiento le duela; diga-
ligro. mos que en este caso se trata de ir al dentista, el tratamiento es
b) "La creencia de que existe peligro parece demasiado sofisti- benéfico, no hay posibilidad de daño serio sino que el paciente
cada para que pudiera ser una condición del miedo en general." tendrá que aguantar sólo un dolor pasajero. Sin embargo, tiene
Es cierto que no podemos atribuir siempre la creencia de que hay miedo de que le duela. No parece adecuado hablar aquí de peli-
peligro, por ejemplo, en algunos casos de miedos irracionales o gro para explicar el miedo. Otros ejemplos serían los temores que
cuando le atribuimos "miedo" a criaturas que no tienen conceptos muchas veces tienen las personas de no poder satisfacer alguno de
y, por consiguiente, tampoco creencias. Sin embargo, como ya he sus deseos apetitivos. La gente puede tener miedo de no poder
expuesto en la primera parte, a pesar de que no podemos atribuir satisfacer alguno de estos deseos pero, normalmente, 29 sería exce-
el concepto de peligro y, menos aún, la creencia de que hay peli- sivo hablar de que es peligroso no poder satisfacerlos. A veces
gro, a todos los seres que tienen miedo, de esto no se sigue que esos extendemos esta noción a casos en los que ya no estamos hablan-
seres no puedan "discriminar extensionalmente" situaciones que do realmente de "peligro" sino sólo de que "algo es posible". En el
son peligrosas para ellos; ni quiere decir, tampoco, que nosotros no lenguaje coloquial usamos expresiones como "hay peligro de que
podamos explicar sus reacciones de miedo, o "miedo", usando este no la vea'', "existe el peligro de que me reprueben en el examen",
concepto. con las que sólo estamos diciendo que existe la posibilidad de que
Ahora bien, aunque pienso que el concepto de peligro es útil suceda algo y que no nos gustaría que sucediera. Podríamos sus-
para explicar muchos casos de miedo, creo también que existen tituir la palabra "peligro" en las expresiones anteriores también
otros miedos para cuya explicación no sería adecuado usar la por la expresión "teme que". El que se hagan comúnmente este
noción de peligro. Ser peligroso es una propiedad de un objeto, es tipo de sustituciones y extensiones de la noción de peligro a
algo que se ve como un mal amenazante, un mal serio que puede situaciones en las que no lo hay es un indicio de la importancia
resultar en un daño físico o psicológico que incapacita totalmente que tiene la noción de peligro para el miedo.
o hace a la persona menos capaz de realizar ciertas funciones nece-
sarias para su vida. Peligroso es algo que puede producir una
lesión que interfiere con el funcionamiento de una parte del cuer-
29 Podemos describir casos en los que no satisfacer el deseo podría significar
po o algo que puede producir muerte o daño mental. Así, "a un
un daño serio que incapacita a la persona o hasta pone en peligro su vida, pero
shock que pudiera causar inestabilidad mental o deterioro de la esto no sucede en la mayoría de los casos en los que no satisfacemos un deseo
memoria lo llamaríamos peligroso, porque el hombre necesita apetitivo.
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Efecto motivacional favorable, un deseo de hacer algo para que no suceda aquello que es
la razón actitudinal por la que teme que p. ¿Pero es esto siempre
Gordon afirma que el miedo tiene un efecto motivacional carac- así? Para responder la pregunta hay que examinar si siempre que
terístico: cuando uno teme que algo pudiera ser el caso está moti- hay miedo proposicional se da un efecto motivacional, esto es, si es
vado a hacer, a tratar de hacer o, al menos, desear hacer algo para imposible que alguien pueda tener miedo de que p sin tener la acti-
que sea falso que (si p entonces q), es decir, para reducir su vulne- tud favorable pertinente a hacer algo para reducir su vulnerabilidad
rabilidad o impotencia frente al mundo o para aumentar el con- en el caso de que ocurriera p. En otras palabras, cuando el sujeto no
trol que tiene sobre el mundo y evitar que ocurra aquello por lo actúa motivado por temor, o cuando niega su temor, etc., Gordon
que teme que suceda p. Así, al intentar reducir su vulnerabilidad, tiene que decir que sí se dio la actitud favorable pertinente, pero
el sujeto actúa como si creyera que pes verdadera. Aparte de esta que hubo algo que interfirió, por ejemplo, un conflicto de deseos,
manera tan general de caracterizar el efecto motivacional, no de tal forma que la actitud pertinente no se mostró en la acción.
podemos especificar ningún otro tipo de acción motivada por Me parece, una vez más, que Gordon limita demasiado sus
nuestros miedos o que constituya su expresión característica. ejemplos de miedo a un grupo reducido de casos, a saber, a aque-
Gordon afirma que no es el contenido del miedo lo que delimita llos en los que tenemos miedo de que suceda algo sobre lo cual
la motivación, sino la razón actitudinal, a saber, lo que uno desee sabemos que no tenemos control y para los que existe una razón
hacer no depende de lo que uno teme, sino de por qué lo teme. La actitudinal. El campesino que teme que no llueva deseará hacer
razón actitudinal nos da una idea de lo que le importa al sujeto algo para que, si no llueve, no se estropee su cosecha. Dependiendo
que tiene miedo, quien estará motivado no a evitar o a prevenir que de cuáles sean sus otras creencias, él hará o intentará hacer algo
suceda lo que teme (pues, según Gordon, esto no depende de él), específico, por ejemplo, irrigar. Cuando no hay acción, esto se
sino a evitar su vuln:erabilidad en el caso de que lo que teme deberá a la falta de creencias pertinentes acerca de cómo evitar que
resulte verdadero. Él intentará hacer falso que (si p entonces q). se arruine su cosecha, a la falta de medios o a otro deseo que resulta
Veamos a continuación algunas dificultades de esta tesis: ser el deseo por el que actúa; pero, en todos los casos, si tiene miedo
1) A la pregunta "¿qué es tener miedo de que algo sea el caso?" tendrá la motivación pertinente. Así, el capitán del barco que teme
Gordon responde que cuando el temor no está acompañado del que su barco se hunda tiene el deseo de hacer algo para que, si
estado de miedo, esto es, cuando no se siente, es una motivación su barco se hunde, él no muera, digamos, subirse al bote salvavidas.
para actuar de cierta manera causada por un deseo y un estado de Sin em1'argo, por otros deseos y creencias que para él tienen priori-
incertidumbre. Lo que Gordon parece entender por "tener una dad, él ya ha decidido quedarse en su barco y, por lo tanto, no actúa
motivación" es que quien teme tiene un deseo de hacer algo para con base en su deseo de subirse al bote salvavidas.
reducir su vulnerabilidad o para aumentar su control sobre el 2) Ejemplos como los anteriores son los que trae a colación
mundo. Aquí "deseo" deberá entenderse de una manera amplia: Gordon, pero existen otros que, al parecer, son contraejemplos a
como una actitud favorable (proactitud), que incluye los distintos su tesis de que el miedo motiva a evitar o a prevenir, no lo que se
tipos de estados mentales que pueden combinarse con creencias teme, sino la vulnerabilidad del sujeto en el caso de que sus
para constituir razones para actuar; por ejemplo, deseos, instin- temores resulten verdaderos. Veamos algunos de ellos:
tos, impulsos, inclinaciones, valores, deberes, sentirse obligado a, a) Gordon explica algunos contraejemplos introduciendo la
etcétera. noción de la "opcionalidad de los miedos motivadores" (pp. 75
Entonces, cuando uno tiene miedo, el miedo causa una actitud y 81). Se trata de ciertas situaciones en las que una persona puede
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estar motivada por el miedo a prevenir que suceda aquello que Gordon se ve obligado a decir que el jugador efectivamente
teme, esto es, está motivada a hacer que no suceda p. Se trata aquí tiene el deseo de hacer algo para evitar su vulnerabilidad ante la
de lo que Gordon llama "miedos opcionales" y que caracteriza posibilidad temida, pero que no actúa con base en ese deseo, ya
como sigue: uno teme que hacer x (cuando hacer x es una opción sea porque no tiene las creencias pertinentes o porque tiene otro
real) tendrá cierto resultado, y luego afirma que un miedo op- deseo y actúa por ese otro deseo. Sin embargo, me parece extrava-
cional motiva a no tomar esa opción. Así, el arquitecto que teme gante que el efecto motivacional sea el que dice Gordon, a saber,
que, si no refuerza el puente, éste puede colapsarse, está motivado que S desea hacer algo para que sea falso que si p (si se dispara el
a reforzar el puente. El capitán que teme que se ahogará si se que- tiro) entonces q (él no muera o quede lisiado), es decir, para tratar
da en el barco, está motivado a abandonar el barco. de evitar las consecuencias temidas o reducir su vulnerabilidad
Sin embargo, a pesar de esta maniobra de Gordon, no todos ante ellas. Cuando alguien juega ruleta rusa y tiene miedo de dis-
los casos en los que temo hacer algo son de este tipo. Ya mencioné pararse el tiro, supongo que lo que desea, si es que desea algo en
algunos ejemplos cuando critiqué la incertidumbre no deliberati- ese momento, es no estar en esa situación o tener suerte y no dis-
va. Así, si S teme que no tocará bien en el concierto, no es verdad pararse el tiro, esto es, que no suceda p. Pero si es un jugador de
que lo que teme es que, si no practica, no tocará bien, ya que sí ha verdad, no deseará hacer nada para prevenir la muerte si se dis-
practicado; ni tampoco que si no toca bien, entonces tendrá críti- para el tiro. Si vemos este caso como un miedo opcional, esto es,
cas severas pues no le importa la crítica. Lo que teme es que, llega- si en vez de decir que el jugador tiene miedo de dispararse el tiro,
do el momento del concierto, su ejecución sea defectuosa; es todo decimos que tiene miedo de que, si aprieta el gatillo, entonces el
lo que le importa. No está motivado a hacer nada, pues ex hypo- tiro se dispare, es posible que tenga el deseo de no apretar el gati-
thesi ya ha hecho todo para tocar bien. "Todo" incluye cualquier llo, pero este deseo no lo motiva a actuar. Es quizá una opción real
cosa que esté en sus m anos para tocar bien, por ejemplo, estudiar,
1
para él, pero que él no toma.
practicar, aprender a concentrarse, hacer ejercicios respiratorios y Junto con el caso anterior podemos mencionar otras activi-
de concentración, otro tipo de actos mentales, etc. El deseo que dades de las que puede decirse que su atractivo consiste, en parte,
surge de su miedo sería en todo caso el deseo de que no falle nada en sentir miedo. Ejemplos son tirarse en paracaídas, torear,
y de que, llegado el momento, pueda tocar bien. pilotear aviones de prueba, etc. Es posible que la motivación para
b) Otra clase de casos en los que no parece funcionar el esque- estas actividades sea, entre otras, la excitación que puede producir
ma de Gordon es el ejemplificado por el jugador de ruleta rusa, a hacer algo peligroso y salir ileso, matar el aburrimiento 30 o tener la
pesar de ser un ejemplo que menciona él mismo. El jugador tiene satisfacción de controlar la sensación de miedo. Es posible, tam-
miedo de que se dispare el tiro, pero no hace nada para reducir su bién, que las personas que hacen estas cosas tengan cada vez el
vulnerabilidad frente a esa posibilidad, sino que, tal vez, lo que lo deseo de no hacerlas, pero también que quien habitualmente se
atrae hacia el juego es la excitación de arriesgarse a que, al apretar expone al peligro siga sintiendo miedo cada vez que lo hace y, sin
el gatillo, el tiro se dispare. El jugador tampoco actúa como si embargo, ya no tenga deseo alguno de no exponerse.
creyera que pes verdadera, esto es, que saldrá el tiro, sino, más ¿Cómo podríamos decidir si una persona que hace habitual-
bien, como si no lo creyera. Se arriesga a apretar el gatillo en parte mente algo peligroso tiene o no tiene, cada vez, el deseo de no ha-
porque no cree que la pistola se dispare, aunque el miedo cerlo? El deseo no se mostrará en la acción, puesto que, ex hypothesi,
depende de que crea también que existe alguna posibilidad real de 30 Graham Greene cuenta en su autobiografía (1971, cap. 6, 2) que jugaba
que salga el tiro. ruleta rusa para matar el aburrimiento.
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ella actúa sistemáticamente en contra de su deseo. Tal vez podría- casos de miedo en los que el sujeto huye intencionalmente, pero
mos idear una situación contrafáctica que sirviera para decidir si en los que no necesariamente hace algo para que sea falso que, si p,
alguien tiene o no el deseo pertinente: podríamos ofrecerle dinero er.tonces q, sino que, al actuar instintivamente, lo hace de una
para que no lo hiciera. En teoría, y ceteris paribus, si tenemos dos manera que es, a veces, la menos adecuada para evitar las conse-
individuos, de los cuales uno tiene y el otro no tiene el deseo, el cuencias de lo que teme.
que lo tiene debería conformarse con menos dinero, puesto que d) Contraejemplos a la tesis del efecto motivacional son tam-
su deseo de recibir dinero reforzaría el deseo que ya tiene de no bién todos los casos que vimos en la sección anterior, los que no
hacer </J. Al otro individuo, en cambio, habría que ofrecerle una tienen una razón actitudinal, a saber, los miedos causados por
mayor cantidad, dado que actuaría (no haría</)) sólo con base en deseos no motivados y en los cuales lo que se teme es no poder sa-
su deseo de obtener dinero. El éxito del experimento depende, tisfacer ese deseo. Mencionamos, entre otros, el temor a no poder
claro está, de que podamos controlar que se trata efectivamente satisfacer un deseo apetitivo, el deseo de no sufrir o de no sentir
de individuos en igualdad de condiciones y que tienen, excep- dolor. En estos casos, dado que no existe una razón actitudinal,
tuando el deseo de no hacer </J, las mismas creencias y deseos per- uno no puede estar motivado a hacer algo para que no suceda
tinentes y que ambos actúan racionalmente. aquello que es la razón por la que tiene miedo. La motivación, si
e) Vimos ya que Gordon hace una distinción entre actuar por es que la hay, estará más bien determinada por el contenido del
miedo y actuar motivado por el miedo y mencionamos también miedo. Veamos, otra vez, el ejemplo según el cual 5 teme que el
que esta distinción no es clara. Actuamos "por miedo" cuando lo tratamiento le duela. Si no hay una razón actitudinal, la moti-
hacemos instintivamente, según un patrón fijo, genéticamente vación que pudiera tener 5 para hacer algo estaría determinada,
codificado y diseñado para una protección inmediata contra entre otras cosas, por el contenido del miedo, a saber, 5 estaría
fuentes relativamente ,primarias de daño físico. Creo que Gordon motivada, digamos, a hacer algo para que le doliera menos o para
piensa que en esos casos actuamos de manera no intencional y poder aguantar mejor el dolor. Qué sea lo que haga dependerá de
que, por eso, actuamos por miedo y no motivados por el miedo. cómo crea que se puede disminuir o controlar el dolor.
Sin embargo, respecto del caso a), el del soldado que huye en vez Las fobias son, nuevamente, ejemplos contrarios a la tesis de
de rendirse, dijimos ya que su acción puede ser instintiva y, a la Gordon. Cuando un sujeto tiene miedo a las arañas, este miedo
vez, intencional. Pero, si su acción es intencional, diríamos que, puede tener efectos motivacionales, por ejemplo, evitar a las
aunque irreflexivamente, actuó motivado por el miedo. Es verdad arañas o, en un caso concreto, retirarse de una araña o huir de
que no tomó en cuenta otros posibles cursos de acción, pero ella. La acción es intencional, tiene una razón y, por lo tanto, está
actuó motivado por la creencia de que estaba en peligro y su deseo motivada por el miedo. Pero lo que se haga no depende de la
(instinto) de huir. razón actitudinal puesto que, en este caso, el miedo es irracional y
Dado lo anterior, la clase de acciones que se hacen por miedo no existe una razón actitudinal. Lo que un individuo está moti-
se reduce mucho. Incluiría sólo algunos casos de conducta no in- vado a hacer dependerá del contenido del miedo y de otras creen-
tencional, como cuando uno se queda paralizado de miedo o cias acerca de cómo puede evitar encontrarse con arañas. Hemos
cuando tiembla tanto que no puede coordinar sus movimientos. insistido ya, cuando discutimos la incertidumbre, en que el pro-
También podríamos incluir aquí los casos en los que alguien se blema de cómo manejar las fobias y otros miedos aparentemente
asusta, esto es, cuando hay algo repentino o sorpresivo que le no proposicionales no es un problema sólo para la tesis de
causa un estado de susto. Si lo anterior es correcto, entonces hay Gordon, sino para cualquier teoría acerca del miedo.
90 EL MIEDO EL MIEDO 91
3) Mencionamos ya que una persona puede ponerse inten- cen un estado emocional (pp. 111 y 122-123). La diferencia entre
cionalmente en una situación determinada o hacer algo para sen- acción y emoción está en que, en el caso de la acción, la creencia
tir miedo, con el propósito de tener la satisfacción de controlarlo. que interviene en la razón de la acción es, por lo general, una
Pero, ¿qué quiere decir aquí "controlar el miedo"? A veces, cuando creencia instrumental, una creencia medio-fin, que funciona
actúo motivada por el miedo, logro que se eviten las consecuen- como una instrucción para lograr la satisfacción del deseo.3 1 Esto
cias por las que temo que suceda p. Es el caso del campesino que es, dada la actitud del agente, su creencia justifica o "dice algo a
irriga y, por lo tanto, deja de temer que no llueva. Pero cuando favor" de cierta acción. En cambio, en el caso de las emociones,
hablamos de controlar el miedo no nos referimos por lo general a las actitudes proposicionales no se relacionan de esta manera, lo
casos como éste, sino a aquellos en los que un individuo que siente que se cree no "dice algo a favor" de tener la emoción, a favor de,
miedo, no actúa con base en el miedo. Se abren aquí varias po- digamos, tener miedo, sino que concierne al "objeto" o contenido
sibilidades: de la emoción. En este caso, una actitud favorable o contraria
A veces, quien controla su miedo, lo que hace es controlar su hacia algo se combina con una creencia, de tal manera que, jun-
deseo natural de huir y, aunque todavía motivado por el miedo, tas, producen un efecto motivacional característico en los seres
actúa de una manera que él considera más adecuada para evitar el humanos. Así, en el caso del miedo, la actitud negativa hacia p y
peligro. En este caso estamos suponiendo que cuando sentimos la creencia de que es posible que -p, es decir, una posible frustra-
mucho miedo tendemos a actuar irreflexivamente. Otras veces lo ción del deseo, causan una motivación a hacer algo para reducir la
que queremos decir es que, lo que hacemos, no lo hacemos vulnerabilidad ante la posible ocurrencia de -p.
porque tengamos miedo, sino por otra razón. Sentimos miedo b) Pero Gordon no sólo afirma que hay combinaciones de acti-
pero, por así decirlo, no le hacemos caso, lo ignoramos y bloquea- tudes proposicionales que causan acciones y otras que causan
mos cualquier acció~ motivada por el miedo. Es el caso del emociones, sino que dice, además, que las emociones comple-
capitán que tiene miedo de morir, pero que decide hundirse con mentan el modelo de explicación de la acción por deseos y creen-
su barco. Cuando nos ponemos intencionalmente en situaciones cias. Su argumento se basa en dos ejemplos, uno de los cuales, el
en las que sentimos miedo y nos da satisfacción poder controlar- que tiene que ver con el miedo, ya lo he mencionado antes. Lo
lo, lo que nos causa satisfacción es tener la capacidad de actuar expondré a continuación con mayor detalle:
como si no tuviéramos miedo. Dos campesinos A y B están convencidos de que su cosecha no
Hasta ahora hemos considerado las relaciones entre el miedo sobrevivirá otra semana sin agua y ambos desean con igual fuerza
y las actitudes proposicionales que son necesarias para explicarlo. que no se estropee su cosecha y, por lo tanto, desean igualmente que
Pero Gordon sostiene no sólo que la explicación de las emociones se llueva esa semana. Los dos creen también que existe una probabi-
asemeja a la explicación de la acción, sino que las emociones son lidad de 0.5 de que llueva. Sin embargo, el campesino A se prepara
necesarias para suplementar el modelo de la explicación de la para irrigar, mientras que B no lo hace. Esto es, A actúa como si cre-
acción por deseos y creencias. Veamos estas dos tesis: yera que no va a llover (actúa como si creyera que -p es verdadera) y
a) Aun cuando tanto las emociones como las acciones son B actúa como si creyera que va a llover (actúa como si creyera que
causalmente dependientes de estados cognoscitivos y actitudi-
31 Aunque no lo dice Gordon, podríamos agregar aquí las creencias acerca de
nales, Gordon sostiene que existe una diferencia sistemática en una parte constitutiva del deseo. Por ejemplo, para poder satisfacer mi deseo
los contenidos de estas actitudes proposicionales, así como en sus de jugar ajedrez tengo que tener una serie de creencias constitutivas acerca de lo
relaciones lógicas, cuando producen una acción y cuando produ- que sería, digamos, mover un alfil.
92 EL MIEDO EL MIEDO 93
pes verdadera). Pero, ex hypothesi, ninguno cree ni que p ni que tanto A como B creen que es igualmente posible que resulte ver-
-p. Se trata de un caso ceteris paribus, esto es, los campesinos no dadera a) que no llueva o b) que llueva. Sin embargo, el deseo de
difieren en cuanto a otras creencias pertinentes y, aunque Gordon A de que llueva se combina sólo con una de sus creencias, a saber,
no lo diga, supongo que tampoco en cuanto a otros deseos perti- que es posible que -p. El deseo de B, en cambio, se combina con la
nentes, anteriores a tener la emoción (p. 8). otra creencia, que es posible que p. Esto es, A ve una posible frus-
La diferencia, según Gordon, es que A terne que no llueva y B, tración de su deseo mientras que B ve una posible satisfacción de
en cambio, tiene la esperanza de que llueva. Las emociones dife- su deseo. Tanto A como B ignoran, o de alguna manera descuen-
rentes explican las distintas motivaciones y acciones de A y de B. tan o descuidan una de las dos creencias que ambos supuesta-
La diferencia entre los dos es que las mismas actitudes proposi- mente tienen, de tal manera que en un caso la combinación da
cionales producen en A y en B efectos rnotivacionales distintos, es lugar a una actitud favorable a hacer algo para evitar las conse-
decir, emociones diferentes: A tiene miedo de que no llueva mien- cuencias negativas de que suceda -p y, en el otro, no da lugar a ese
tras que B tiene la esperanza de que llueva. El que A terna lo moti- deseo sino al de dejar que las cosas sigan su curso natural: en un
va a reducir su vulnerabilidad frente a las consecuencias de que no caso hay miedo, en el otro esperanza.
llueva, o sea, en este caso y dadas otras creencias, a prepararse para El que las probabilidades sean 0.5 de que ocurra p y 0.5 de que
irrigar. B, en cambio, tiene la motivación a dejar las cosas corno ocurra -p no es esencial aquí. Corno es un caso ceteris paribus, la
están y a esperar que suceda lo que desea, esto es, que llueva. Si probabilidad que ambos asignen tanto a p como a -p deberá ser
tratáramos de explicar las diferencias rnotivacionales y las la misma, pero es perfectamente inteligible que ambos creyeran
acciones a las que dan lugar sólo en términos de deseos y creen- que la probabilidad de que no llueva es de 0.8 y la probabili?ad
cias, esta historia, afirma Gordon, "sería imposible", mientras que de que llueva de 0.2, o viceversa y, sin embargo, uno tuviera
si les atribuirnos diferencias emocionales, la explicación es miedo y el otro esperanza. Otro supuesto de nuestro ejemplo de los
verosímil y perfectamente natural. campesinos es que la fuerza del deseo no tiene ningún papel que
En lo que sigue haré algunas observaciones a este ejemplo y, en nos permita explicar la diferencia entre ambas emociones, ya
general, a la tesis de Gordon: que, ex hypothesi, los dos desean con la misma intensidad que no
1) Tanto el miedo corno la esperanza, en el caso de los campe- se estropee su cosecha y, por lo tanto, que llueva. La diferencia
sinos, tienen las mismas razones actitudinales, las mismas razones entre A y B consiste en que, en el momento preciso, uno enfoca o
epistérnicas y las mismas condiciones causales -el deseo de que se fija en la probabilidad, cualquiera que ésta sea, de que no llueva
llueva y el estado de incertidumbre-. La diferencia entre ambas y el otro en la probabilidad de que llueva, lo cual da lugar a los
emociones esraría sólo en el efecto motivacional, el cual, para deseos diferentes.
Gordon, consiste en un deseo característico para cada emoción. 2) Ahora bien, suponiendo que la diferencia entre A y B con-
Ahora bien, si aceptarnos que las condiciones causales son las sista en que tienen emociones distintas, nos preguntarnos ¿por
mismas para el miedo y para la esperanza, el efecto debería incluir qué en una ocasión determinada uno tiene miedo y el ot_ro espe-
no sólo los distintos deseos, sino también las maneras diferentes ranza, esto es, por qué, si ambos creen tanto que es posible que
en las que el deseo de -p se conecta con la condición de incer- ocurra -p como que ocurra p, en el caso de A el deseo se combina
tidumbre. Es decir, tanto A como B creen que es posible que p y con una de las creencias y en el de B con la otra?
que es posible que -p. Ambos conceden una probabilidad subjeti- Podríamos dar razones que tienen que ver con la vida mental y
va de 0.5 a p y también a -p. Esto puede expresarse diciendo que personal de cada uno de ellos. Razones que pueden ser más genera-
94 EL MIEDO EL MIEDO 95
les, en el sentido de que cubren no sólo este caso, sino un amplio con hambre ... ; el otro, en cambio, no imagina nada; uno cree que
abanico de casos posibles, o más específicas de este caso concreto. esta vez correrá con suerte y el otro piensa que las cosas saldrán
Como razones posibles podríamos mencionar, entre otras, los ras- mal o, simplemente, puede suceder que, en esta ocasión, haya
gos de la personalidad,3 2 los principios morales, económicos, esté- algo físico que influya en su estado de ánimo y que le haga ver el
ticos y de etiqueta, las actitudes y creencias generales, por ejemplo, aspecto negativo de las cosas: le duele la cabeza, el estómago, está
mencionar que uno es pesimista y el otro optimista; uno precavi- enfermo, etcétera.
do y previsor y el otro confiado; uno miedoso y el otro seguro; Gordon no afirma, por supuesto, que no existan razones para
uno trabajador y el otro flojo; que uno es más conservador que el explicar que uno tenga miedo y el otro esperanza. Él no discute
otro; que ambos tienen distintas actitudes frente al riesgo; que este asunto, sino que dice únicamente que se trata de un caso
uno cree en Dios, en su suerte, en los amigos, en su capacidad de ceteris paribus en lo que respecta a los deseos y creencias "perti-
recuperación y el otro no; que uno tiene mayor capacidad de ima- nentes". Pero esta vaguedad acerca de lo que sería o no pertinente,
ginación que el otro ... y también podríamos mencionar creencias, es decir, la vaguedad acerca del alcance del ceteris paribus no tiene
actitudes y otros estados mentales que se aplican específicamente a por qué preocuparle, pues podría alegar que aun si A y B fueran
este caso concreto. Por ejemplo, que a uno le preocupa más pagar indistinguibles respecto de toda su vida mental anterior, y en
sus deudas actuales; que recuerda otra ocasión anterior en que se cuanto a su vida física en la medida en que ésta tuviera efectos
estropeó su cosecha; que uno imagina sus tierras secas, a sus hijos mentales, aun en ese caso el deseo que cada uno tiene pudo
haberse combinado, en esta ocasión particular, con una u otra
32 No tenemos una idea precisa de cómo funcionan exactamente los rasgos
creencia, de tal modo que A advierte una posible frustración y B
de la personalidad en las explicaciones de acciones o, en este caso, de emociones
específicas. Muchas veces los rasgos son descripciones cortas o resúmenes de
una posible satisfacción de su deseo.
ciertos patrones de actitudes proposicionales que tienden a tener las personas a 3) Si no tuviéramos la condición del ceteris paribus, esto es, en
las que les atribuimos el rasgo. Los rasgos nos ayudan a predecir con cierta pro- un caso distinto del de los campesinos, la diferencia entre dos per-
babilidad los estados mentales y las acciones de las personas, pero no sirven para sonas, una de las cuales tiene miedo y la otra esperanza, podría ser
explicar un caso específico. Así, decir que alguien es optimista, por ejemplo, es una diferencia en la tuerza del deseo, es decir, una desea más que la
decir que tiende a ver el lado bueno de las cosas y a esperar el mejor resultado en
otra que -p. Ya he mencionado antes que la fuerza del deseo puede
cualquier circunstancia. Sin embargo, saber esto no nos sirve para explicar un
caso particular, sino sólo para delimitar el ámbito en el que tenemos que buscar
influir en la probabilidad subjetiva que le asignemos a la creencia
los deseos y creencias que fueron pertinentes en un caso particular. En el ejem- de que es posible que algo ocurra o, también, en el valor que le
plo de los campesinos no basta, entonces, con mencionar rasgos para explicar otorgamos. Normalmente una persona, entre más quiera algo,
por qué, en el caso de A, su deseo se combinó con una creencia y en el caso de B mayor importancia le dará a la más mínima probabilidad de que
con la otra. Mencionarlos es sólo una forma de delimitar las causas posibles no salga, esto es así en el caso del miedo. En el caso de la espe-
pero, para explicar un caso concreto, tenemos que recurrir a creencias y deseos
que son más específicos del caso particular. La situación es distinta respecto de
ranza, en cambio, entre más desee algo más se aferrará a la más
los términos de características físicas como "soluble" o "frágil": saber, por ejem- mínima probabilidad de que ocurra lo que desea. También es
plo, que una sustancia es soluble en agua, nos permite predecir que si se pone posible que la fuerza del deseo lo indujera a creer que la probabi-
en agua se disolverá; pero no es una explicación adecuada decir que se disolvió lidad de que ocurra o no ocurra algo es mayor de lo que justificaría
porque es soluble. Para una explicación de su solubilidad tenemos que recurrir la evidencia disponible. Otra forma de explicar la diferencia emo-
a otras propiedades, digamos a su microestructura. En el caso de rasgos psico-
cional sería una diferencia en las probabilidades subjetivas que
lógicos no tenemos este recurso, porque no existen leyes psicofísicas precisas.
Cf, por ejemplo, Davidson, op. cit., especialmente los ensayos 11, 12 y 13. ambos le asignan a p y a -p cuando su deseo tiene la misma inten-
96 EL MIEDO EL MIEDO 97
sidad. Sin embargo, para que esta diferencia funcionara como podrían explicar una acción bajo cierta descripción. En tales casos
razón de las distintas emociones, sería necesario suponer, además, recurrimos frecuentemente a otras características de la vida mental
que los sujetos son racionales en el sentido de que el deseo se com- y personal del agente que nos sirven para escoger, de entre varios
bina con aquella creencia a la que se le asigna una mayor probabi- conjuntos posibles de actitudes proposicionales, aquel que en un
lidad, y esto no es siempre así. Por otro lado, sería perfectamente caso dado nos parece el más adecuado. De entre dichas caracterís-
inteligible, también, que alguien pasara de una emoción a la otra; ticas podemos mencionar las creencias y los deseos más generales,
que tuviera en un momento miedo y en el otro esperanza, según los valores, otros principios, rasgos de la personalidad y, también,
enfocara, tuviese presente, pensara o imaginara que ocurre uno u rasgos que tienen que ver con tendencias emocionales más ge-
otro de los sucesos o estados de cosas que cree que son posibles. nerales (como ser miedoso, sentimental, iracundo, etc.), además de
Una posibilidad, que no considera Gordon, es que un individuo las emociones; o cuando no tenemos idea de cuáles fueron los
pase del miedo a la esperanza debido a una ambivalencia en sus deseos y creencias específicos que causaron una acción determinada,
deseos, sin que cambie la creencia. Es decir, el sujeto tiene los podemos explicar la acéión mencionando únicamente alguno o
dos deseos, pero en un momento es consciente de su deseo de -p y algunos de estos rasgos que nos permiten delimitar la clase de
en el momento siguiente es consciente de su deseo de p. Uno de los deseos y creencias que podrían haber sido las razones de la acción.
deseos se combina con la creencia de que es posible que p y da lugar Atribuir emociones es, pues, sólo una forma entre otras de comple-
al miedo; el otro deseo se combina con la misma creencia y da mentar el modelo de explicación de la acción por deseos y creencias.
lugar a la esperanza. Por ejemplo, A cree que es posible que vea a M, Considero, pues, que es posible ofrecer explicaciones alternati-
y él desea verla y desea no verla. En un momento tiene miedo de vas de las distintas motivaciones de los campesinos que sean al
verla y en el otro tiene la esperanza de verla. En este caso tampoco menos tan versosímiles como la que les atribuye una diferencia
intervendría uno de l9s conjuntos de la conjunción de creencias emocional. Gordon mismo hace un intento en este sentido,
que constituyen su estado de incertidumbre, a saber, que cree que atribuyéndoles a ambos una actitud distinta hacia el riesgo (p. 9),
es posible que la vea y cree que es posible que no la vea. pero concluye que la explicación en estos términos resultaría un
4) Gordon afirma que las emociones son necesarias para com- tanto forzada y que atribuir emociones distintas es la única forma
plementar el modelo de explicación por deseos y creencias y creíble y natural de explicar este caso.
sostiene que el caso de los campesinos sería "imposible" de Sin embargo, supongamos, por ejemplo, que A es un hombre
explicar si no les atribuimos diferencias emocionales. pesimista33 y que, por eso, tiende a ver el aspecto negativo de las
Atribuir emociones es, sin duda, un recurso que frecuentemente
usamos para explicar la acción humana. En el caso de los cam- 33 Muchas veces los rasgos de la personalidad pueden influir en las emocio-
nes que tiende a tener un agente. Así, hay rasgos que necesariamente seco-
pesinos, es plausible explicar las diferencias motivacionales como
nectan con emociones, por ejemplo: ser vanidoso, orgulloso, cruel, celoso, sádi-
diferencias emocionales. Sin embargo, atribuir emociones no es la co, irritable. Otros como ser crédulo, optimista, pesimista y desconfiado tienen
única forma de suplementar el modelo de explicación por deseos y una relación menos directa, y otros, por fin, no tienen por lo general ninguna o
creencias. Creo, a diferencia de Gordon, que este caso puede expli- muy poca relación con emociones: ser escéptico, previsor, tenaz, trabajador. Sin
carse también de otras maneras igualmente "aceptables y natu- embargo, como ya se ha dicho (véase la nota anterior), las relaciones entre ras-
rales", sin necesidad de mencionar emociones. gos y emociones son complejas, y los rasgos, solos, no funcionan para explicar
casos particulares. Pero, en un caso concreto, podríamos alegar que se trata de
Cuando explicamos una acción por deseos y creencias, muchas la ejemplificación de uno o de varios de estos rasgos, sin que en esta ocasión
veces hay varios conjuntos posibles de deseos y creencias que intervenga la emoción.
98 EL MIEDO EL MIEDO 99
cosas. Pero, como es también un hombre previsor, al ver que era dinal del miedo y no toma suficientemente en cuenta un elemen-
posible que no lloviera y que, en ese caso, se estropearía su cosecha, to que a mi juicio no podemos descuidar y que es el de sentir
tuvo el deseo de hacer algo para impedirlo. Siendo también un miedo. Pienso que dadas las críticas a las teorías que identificaban
hombre trabajador, y dadas otras creencias pertinentes, pensó que las emociones con sensaciones o sentimientos, los filósofos como
sería conveniente irrigar para prevenir la mala cosecha. El cam- Gordon tienden a ver las sensaciones como un simple acom-
pesino B, en cambio, es optimista, tiende a ver el lado bueno de las pañamiento que a veces está presente y a veces no, pero que, en sí
cosas, además es flojo y comodín, y cree que, en general, es un mismo, no cumple ningún papel. Al examinar algunos de los
hombre de suerte. Piensa que este caso no es una excepción, que ejemplos de Gordon en los que los sujetos no sienten nada, uno
las cosas saldrán una vez más como él las desea y que, por consi- se pregunta si en esos casos uno efectivamente atribuiría una
guiente, no vale la pena hacer nada, sino esperar a que llueva. emoción. Cuando alguien teme que haga frío esta noche y piensa
Las anteriores son explicaciones alternativas de la diferencia de que por eso es mejor que se lleve su abrigo, ¿está expresando real-
motivaciones sin que sea necesario atribuir emociones. En ellas la J mente una emoción? En un caso como éste tenemos las actitudes
condición del ceteris paribus no va más allá de los deseos y creen- pertinentes que causan el efecto motivacional y, tal vez, también
cias que Gordon menciona. También podríamos extender esta
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1
la acción preventiva que pretende Gordon: explicamos el que S
¡
condición a toda la vida anterior de ambos y decir que, aunque tenga una motivación a llevarse su abrigo diciendo que teme que
ambos tuvieron el deseo de que p y la creencia de que es posible haga frío esta noche y no quiere resfriarse. Pero, ¿estamos
tanto que ocurra -p como que ocurra p, después de examinar los atribuyendo aquí realmente la emoción de miedo o temor o, tal
pros y los contras de hacer algo en el caso de que se dieran una u vez, una actitud que, al tener una estructura de actitudes proposi-
otra de las situaciones posibles, A, en esta ocasión particular, pien- cionales muy similar, está conectada con la emoción pero que, en
sa que sería conveniente irrigar y tiene el deseo de hacerlo, mien- este caso, no expresa la emoción?34
tras que B piensa que es más conveniente esperar a que llueva y Imaginemos, por otro lado, que A y B están frente a una víbora
desea dejar las cosas como están. Ninguno de los dos tiene una venenosa; ambos creen que es posible que la víbora los muerda y no
emoción, sino que sus motivaciones distintas dependen del resul- quieren que esto suceda. Ambos tienen la motivación a evitar las
tado de una deliberación en la que intervienen actitudes proposi- consecuencias de una mordedura y, por lo tanto, ambos usan
cionales que ambos tienen y en la que los dos toman en cuenta guantes. Sin embargo, A es el cuidador de serpientes del zoológico y
tanto la posibilidad de que llueva como de que no llueva. B un visitante. A no siente ningún miedo, B sí siente miedo. Según
5) Ahora bien, Gordon sostiene que tener la emoción sólo es la tesis de Gordon, tendríamos que decir que ambos temen que la
tener distintas motivaciones o actitudes favorables causadas por víbora los muerda y, en un sentido, es correcto decir que lo que
cierta estructura de actitudes proposicionales. Sin embargo, pienso explica que usen guantes es que temen que la víbora los muerda.
que el que se dé cierta estructura de actitudes proposicionales no es Sin embargo, en el caso de A pensamos que explicaríamos su
equivalente a tener una emoción, esto es, que las actitudes pro-
posicionales de los campesinos podrían causar los distintos efectos 3 4 Cuando en este tipo de ejemplos queremos atribuir una emoción, agre-
motivacionales sin que uno de ellos tuviera miedo y el otro espe- gamos una explicación porque queremos hacer creíble que la persona que teme
pudiera sentir miedo en un caso así. Decimos, por ejemplo, que el sujeto está
ranza. Volveré a esto más adelante pues está relacionado con un enfermo del corazón y debe evitar los resfriados, dado que, en él, un resfriado
problema más general que encuentro en la tesis de Gordon: que podría ser fatal. Le teme a todo aquello que pudiera ser causa de un resfriado y,
sólo nos ofrece una versión de la estructura cognoscitiva y actitu- por tanto, a que haga frío esa noche.
100 EL MIEDO EL MIEDO 101
conducta igualmente bien si mencionamos únicamente los deseos emociones en escenarios paradigmdticos, esto es, mediante
y creencias pertinentes, esto es, sin mencionar para nada la emo- "pequeños dramas en los cuales se alistan por primera vez nuestras
ción: usa guantes porque, si la víbora lo mordiera, evitaría un capacidades naturales para tener respuestas emocionales" (p. 48).
envenenamiento. En el caso de B, en cambio, pensamos que es Una parte esencial de la educación consiste en identificar las
más adecuado explicar su conducta diciendo que tiene miedo de respuestas a los componentes situacionales de los escenarios
que la víbora lo muerda, a pesar de que tiene las mismas actitudes paradigmáticos, "dándole al niño un nombre para ellas en el con-
y hace lo mismo que A. Es posible también señalar la diferencia texto del escenario y enseñándole de este modo que está experi-
entre A y B diciendo que, cuando afirmamos que tanto A como B mentando una emoción particular" (p. 183). Al principio, cuan-
temen que la víbora los muerda, a uno le estamos adscribiendo la do el niño es pequeño, los escenarios se conforman de situaciones
actitud, mientras que al otro le estamos atribuyendo la emoción. simples de la vida cotidiana, más tarde se refuerzan y se enrique-
La diferencia entre la emoción y la actitud en un caso particu- cen mediante cuentos, historias, arte y en general la cultura a la
lar consiste, creo yo, en lo siguiente: con respecto a la emoción, se que está expuesto un individuo (cf pp. 182-184).
trataría, en parte, de sentir algo o, al menos, de que existiera la Por supuesto, no quiero negar de ninguna manera la impor-
posibilidad de sentir algo; esto es, no atribuiríamos la emoción a tancia fundamental que tienen los aspectos cognoscitivos y acti-
otra persona si no consideráramos que se encuentra en una tudinales para que se dé una emoción, ni tampoco estoy soste-
situación que pertenece a la clase de situaciones que podrían pro- niendo que, en todos los casos de atribución de la emoción, el
ducir la sensación de miedo en un sujeto. En otras palabras, sujeto esté sintiendo algo o que tenga que sentir algo y, menos
entendemos lo que es tener miedo con referencia a situaciones u aún, que tenga que sentir algo durante todo el tiempo en que
objetos que son temibles, esto es, que pertenecen a la clase de ob- podamos adscribirle la emoción. Así, si S tiene miedo a las alturas,
jetos frente a las cuales entendemos que alguien pudiera sentir es posible que nunca o casi nunca esté en una situación en la que
miedo. Con respecto a la actitud, en cambio, tenemos la mera sienta miedo si ha evitado con éxito los lugares altos, y es verdad
estructura cognoscitiva y actitudinal del miedo, de tal modo que, también que el miedo que le atribuimos sirve para explicar su
cuando tenemos razones para pensar que el sujeto no siente conducta de evitar los lugares altos. Sin embargo, decir que tiene
miedo, podemos dar una explicación alternativa de su acción miedo a las alturas es decir también que S piensa que, si se encon-
mencionando sólo las actitudes pertinentes. Ahora bien, dado trara en un lugar alto, sentiría miedo, y que lo que evita es, en
que se trata de la misma estructura de actitudes proposicionales, parte, sentir miedo. También diríamos que si va a Uxmal y está
podemos usar también, en estos casos, la frase "teme que" o "tiene frente a la pirámide del Adivino, es posible que empiece a sentir
miedo de que", ya sea porque no sabemos si el sujeto siente o miedo al imaginar el miedo que sentiría si estuviese arriba. La
no miedo, o porque esto no nos importa para explicar su acción sensación de miedo no está siempre presente, ni durante todo el
intencional. No hay que olvidar, sin embargo, que los casos cen- tiempo en que podemos atribuir la emoción, pero es, sin embargo,
trales de atribución de miedo, los casos más comunes y corrientes, un punto de referencia que muchas veces nos ayuda a distinguir
las situaciones en las que los niños aprenden el uso de los térmi- cuándo se está expresando una emoción y cuándo una actitud.
nos de emociones, son aquellos en los que las sensaciones de Decir que alguien teme cuando no siente nada o cuando, al pare-
miedo cumplen un papel importante. Una tesis interesante de cómo cer, no existe la posibilidad de que sienta algo, sería extender el
aprendemos a usar las palabras de emoción es la que sostiene De término a otros casos que tienen la misma estructura de actitudes
Sousa (1987), quien afirma que aprendemos el vocabulario de las proposicionales, pero en los cuales no diríamos que se está expre-
102 EL MIEDO EL MIEDO 103
sando una emoción. En el lenguaje cotidiano extendemos el uso relacionados de múltiples maneras con otras actitudes proposi-
de términos como "teme" también a otros casos en los que ni se cionales y con acciones, por lo que tenemos que darles un lugar
está expresando la emoción, ni se conservan ya todos los elementos en las explicaciones por razones. He examinado una posible solu-
de la estructura de actitudes proposicionales. Así, en ciertas frases ción a este problema que consiste en sostener que también estos
corteses o de estilo como: "me temo que no he acabado de leer tu miedos son :mplícitamente proposicionales, y me he detenido en
trabajo", "temo darte malas noticias, no voy a pagarte hoy lo que te algunas de las dificultades para descubrir en ciertos casos su con-
dbe o"", temo que no po d'' re ir a tu fi esta", etc., no se conserva 1a tenido proposicional.
condición de incertidumbre, sino sólo la apariencia de un deseo Hemos visto, por otro lado, que a pesar de que las actitudes
(desearía pagarte, ir a tu fiesta, etc.) y la creencia de que no será sa- proposicionales son siempre relevantes para el miedo, no pode-
tisfecho. Dado que se trata sólo de frases corteses, no se requiere mos dejar de considerar el papel que desempeñan los sentimien-
que el que habla realmente tenga el deseo, sino sólo que se pre- tos o sensaciones que con frecuencia sentimos cuando tenemos
sente ante su interlocutor como teniéndolo. miedo, y que algunas veces influyen sobre las actitudes proposi-
Espero que la exposición anterior sirva como ilustración de lo cionales mismas. Hemos visto, por fin, que el lenguaje de las
interesante, compleja y variada que puede ser una emoción como emociones se usa de muchas formas, decimos que alguien teme o
el miedo; de las muy diversas circunstancias en las que la atri- tiene miedo en circunstancias muy variadas: algunas veces se trata
buimos; de las distintas explicaciones que pueden ofrecerse de la de un episodio de miedo en el que lo más importante puede ser lo
emoción en casos específicos y de cómo podemos usar la atribu- que sentimos y la conducta expresiva del miedo; en otras ocasio-
ción para explicar acciones y otros aspectos de la vida mental de nes atribuimos el término para explicar acciones intencionales o
los seres humanos. Hemos visto que un sujeto puede tener miedo para explicar que alguien tenga ciertos deseos, creencias u otras
cuando juzga que algo, es peligroso o cuando evalúa una situación actitudes; en otras, por fin, el término se extiende a situaciones
como peligrosa y desea evitar un posible daño. Hemos visto tam- que al parecer ya nada tienen que ver con la vida emocional de
bién que el miedo no es siempre una reacción al peligro sino que, las personas.
en otros casos, es más adecuada la tesis de Gordon, sobre todo En el siguiente capítulo me ocuparé de una emoción que tiene
cuando se trata de miedos francamente proposicionales, cuando características distintas de la del miedo: el orgullo. El orgullo, a
la emoción es claramente epistémica y existe una razón actitudi- diferencia del miedo, es una emoción que está mucho menos uni-
nal del miedo. Pero la tesis de Gordon no abarca tampoco todos da a experiencias fenomenológicas y cambios fisiológicos y que
los casos: él generaliza demasiado el papel de la razón actitudinal sólo puede darse en seres que tienen expectativas sobre sí mismos
y del efecto motivacional, y no toma en cuenta que existen y son capaces de autoevaluarse. Al igual que el miedo, el orgullo
muchos miedos que no tienen ni razón actitudinal ni efecto moti- no es una emoción que dependa de la relación del sujeto con otras
vacional. Existen también miedos que no requieren que el sujeto personas como lo son, entre otras, el resentimiento, la envidia y
esté en un estado de incertidumbre, y no podemos sostener tam- los celos, las cuales son esencialmente reacciones a lo que hacen o
poco que el miedo y otras emociones asociadas sean siempre son otros seres humanos. En cambio, el orgullo -a pesar de que
epistémicas, pues hemos visto que en algunas ocasiones son fácti- las condiciones y capacidades que se requieren para tenerlo sólo
cas. Estos casos anormales con respecto a la tesis de Gordon se puedan adquirirse y desarrollarse en un medio social- es una
dan, sobre todo, cuando la emoción no es abiertamente proposi- emoción de autoevaluación, una reacción a características o
cional. Sin embargo, estos miedos "no proposicionales" están acciones propias o de alguien con el que nos identificamos.
SEGUNDA PARTE
II. EL ORGULLO
INTRODUCCIÓN
107
108 EL ORGULLO EL ORGULLO 109
Cuando nos referimos al orgullo como emoción, decimos mos preguntarle qué le produce orgullo acerca de su jardín y,
cosas como: "sintió un gran orgullo cuando le entregaron la me- dependiendo de su respuesta, podemos pasar de "está orgullosa
dalla", "está orgulloso de su Picasso", "está orgullosa de que su de su jardín'' a "está orgullosa de que su jardín está lleno de flores",
hijo haya ganado la elección", "está orgullosa de su habilidad a "está orgullosa de que transformó con mucho esfuerzo un
para el tenis". En todos estos casos estamos orgullosos de algo en baldío en un hermoso jardín" ... o, simplemente, a "está orgullosa
particular -un logro, una cualidad, una posesión, etc.-, pero de que tiene un jardín". A pesar de que a veces sea difícil encon-
no todos los ejemplos anteriores son iguales: en el primero po- trarlo, estoy suponiendo que hay algún contenido proposicio-
nemos énfasis en el orgullo como orgullo sentido; se trata de un nal.2 En lo que sigue me limitaré a las formas proposicionales de
episodio de duración limitada durante el cual el individuo tiene atribución de orgullo y examinaré las condiciones en las cuales se
ciertas sensaciones. En cambio, cuando decimos que alguien está aplican predicados como "x está orgulloso de que p" o "x está
orgulloso de su jardín o de que ha cultivado una bella rosa, esta- orgulloso acerca del hecho de que p".
mos describiendo la manera positiva en que alguien valora una
posesión suya o un logro y, en ese caso, decimos que sigue es- .'
1
tando orgulloso de su jardín o de haber cultivado una hermosa ¡ LAS TESIS DE HUME Y DE ÜAVIDSON
rosa aun cuando no esté pensando en ello. No podemos afirmar, i
entonces, que el orgullo sea un sentimiento, ya que sólo en cier- En su artículo "Hume's Cognitive Theory of Pride", Davidson
tos momentos y circunstancias tiene la persona que está orgullosa t nos propone Un modelo de las relaciones entre el orgullo y otras
sensaciones características, sino que, en relación con este ejem- actitudes proposicionales. Se trata de una versión moderna y un
plo, hablaremos del orgullo como una disposición a sentir or- tanto personal de la tesis de Hume sobre las "pasiones indirec-
gullo a veces y en cin;:unstancias adecuadas. Sin embargo, el orgu- tas". Pero antes de exponer la interpretación de Davidson, pre-
llo tampoco es esencialmente una disposición a sentir. Cuando sentaré brevemente la tesis de Hume tal como aparece en el libro
digo que A está orgulloso de su habilidad para el tenis o de que es Il del Tratado.3
un buen profesor, es posible que esté orgulloso y, sin embargo,
no sienta orgullo. Le atribuimos orgullo porque se comporta de 2 Ya he expresado mis dudas acerca de la posibilidad de que exista una re-
ciertas maneras que sólo pueden explicarse mediante la atribución ceta general para transformar formas no proposicionales en proposicionales (cf
de esta "emoción". El énfasis en este caso estaría en el orgullo pp. 59-66). Es importante tomar en cuenta, entre otras cosas, qué clases o
como una actitud proposicional que explica el que haga ciertas partes de descripciones pueden transformarse en proposicionales, de tal modo
que se conserve el contenido. Así, no puedo pasar de, por ejemplo, "estoy or-
cosas y no otras.
gullosa de mi hijo inteligente" a "estoy orgullosa de que mi hijo sea inteligen-
Hay que distinguir, además, entre adscripciones proposicio- te", ya que "mi hijo inteligente" funciona, en este caso, digamos, para identi-
nales de orgullo y adscripciones no proposicionales; digamos, ficar a uno de mis hijos frente al otro que no es inteligente. En este caso no
entre "ella está orgullosa de que su hijo haya ganado la elección", y estoy diciendo que estoy orgullosa de ese rasgo sino, por ejemplo, de que mi
"ella está orgullosa de su hijo". En general es posible especificar el hijo inteligente haya ganado el premio de natación.
3 Hume, Treatise on Human Nature, Libro 11, Parte I, Secciones 1-V, edi-
orgullo no proposicional en forma proposicional, cuando queda
ción de Selby Bigge, Oxford, 1888. Las páginas que se mencionan en el texto
claro para la persona que está orgullosa, o para la que hace la atri- se refieren a esta edición. He seguido la traducción al castellano de Félix
bución, cuál es el aspecto o cualidad de un objeto o situación Duque, 1988, Tecnos, Madrid, que lleva la paginación de la edición inglesa al
que produce orgullo. Así, si A está orgullosa de su jardín, pode- margen.
110 EL ORGULLO EL ORGULLO 111
Hume pretende explicar nuestra vida mental basándose en su tante distinguir entre el objeto y la causa del orgullo. Aquello
teoría de las impresiones e ideas atómicas y en las leyes de aso- hacia lo cual está dirigido el orgullo es su objeto. El objeto del
ciación que las relacionan. Trata las emociones como sentimien- orgullo es siempre la idea del yo. Cuando estamos orgullosos
tos4 simples y diferenciados por una compleja historia causal. pensamos en nosotros mismos. La diferencia entre la causa y el
Divide las pasiones en dos clases según su origen. Si surgen objeto en esta clase de pasiones es la diferencia "entre la idea que
inmediatamente de la asociación del placer o del dolor con algún las excita y aquello a que dirigen su atención una vez excitadas"
aspecto o cualidad de un objeto, son pasiones directas -deseo, (p. 278). En el caso del orgullo, Hume dice que "es una pasión
aversión, alegría, tristeza, esperanza, temor, desesperación y se- situada entre dos ideas, de las cuales la primera lo produce,
guridad pertenecen a este grupo--. Las pasiones indirectas -or- mientras que la segunda es producida por él" (p. 278). Puede
gullo, humildad, amor, odio, envidia, compasión, malicia, estima, haber muchas y muy variadas causas del orgullo. Sin embargo,
generosidad y respeto- requieren, además, de otras cualidades podemos afirmar que siempre que se excita la pasión es en virtud
para poderse derivar del placer o del dolor. Son el resultado de de cierta cualidad o característica que es placentera independien-
cierta forma de asociación de algún placer o dolor producido por temente (p. 285) y que siempre inhiere en un "sujeto", esto es,
alguna cualidad o aspecto específico de un objeto con alguna cua- en una persona o una cosa que tiene cierta relación con nosotros.
lidad o aspecto de otro objeto. Veamos los detalles de la expli- Así, en relación con su ejemplo de un hombre que está orgulloso
cación tomando como ejemplo la pasión indirecta del orgullo. de tener una hermosa casa, de haberla construido o proyectado,
El orgullo es una "impresión simple y uniforme", una "impre- afirma lo siguiente:
sión de reflexión" (p. 277), es un sentimiento específico que
reconocemos inmediatamente.5 Sin embargo, podemos especi- El objeto de la pasión es aquí él mismo y la causa es la casa hermosa.
ficar sus condiciones, y sus consecuencias causales y, también, Esta causa se divide a su vez en dos partes: la cualidad que actúa
otras circunstancias que se relacionan con ella. Así, es impor- sobre la pasión y el sujeto en que la cualidad inhiere. La cualidad es
la belleza y el sujeto es la casa, considerada como propiedad o
4 En realidad, Hume no es muy consistente en este aspecto. En algunas oca- proyecto. Ambos elementos son esenciales ... La belleza considerada
siones sostiene que las emociones son sentimientos, mie.,tras que en otras las simplemente en cuanto tal no produciría jamás orgullo ni vanidad,
considera como juicios. No entraré aquí en detalles de exégesis, pero más ade- a menos que la situemos en algo relacionado con nosotros y la más
lante veremos que la interpretación de Davidson se basa en esta segunda tesis. fuerte relación, por sí sola, sin belleza ni alguna otra cosa que la
5 Hume define las impresiones de reflexión de la siguiente manera: "se deri-
substituya, tiene bien poca influencia sobre esta pasión [p. 279].
van en gran medida de nuestras ideas, y esto en el orden siguiente: una impresión
se manifiesta en primer lugar en los sentidos y hace que percibamos calor o frío,
placer o dolor de uno u otro tipo. De esta impresión existe una copia tomada por
Hume pretende que la causa completa opere mediante un
la mente[ ... ] llamamos a esto idea. Esta idea de placer o dolor, cuando incide a complejo proceso de doble asociación entre las impresiones y las
su ve:z. en el alma, produce las nuevas impresiones de deseo y aversión, esperanza ideas. Tenemos, por un lado, "una asociación entre el placer que
y temor, que pueden llamarse propiamente impresiones de reflexión, puesto que nos produce (digamos) la belleza de nuestra casa y la sensación
de ella se derivan. A su vez son copiadas por la memoria y la imaginación y se agradable del orgullo mismo y, por el otro, una asociación entre
convierten en ideas, lo cual por su parte puede originar otras impresiones e ideas.
la idea de lo que nos pertenece (la casa) y la idea de nosotros
De modo que las impresiones de reflexión son previas solamente a sus ideas co-
rrespondientes, pero posteriores a las de sensaci9n y derivadas de ellas [... ] [Las mismos (como el objeto 'natural' de todo orgullo)" (Gardiner,
impresiones de reflexión], esto es, las pasiones, los deseos y las emociones [... ] 1963, pp. 37-38).
surgen por lo general de las ideas [ ... ]" (p. 8). El orgullo es, entonces, el producto de un mecanismo de
112 EL ORGULLO
EL ORGULLO 113
doble asociación entre la idea del sujeto de orgullo y la idea de su rende que corresponda a "lo que Hume verdaderamente quiso
objeto (yo), y entre la impresión de placer que la fuente de orgu- decir", sino a lo que "debió haber dicho y lo que inspiró en no-
llo ocasiona y el placer que es el orgullo mismo. O, dicho en sotros" (p. 277). La versión de Davidson defiende la teoría causal
otras palabras: el orgullo consiste en un placer autodirigido que de Hume prescindiendo del atomismo psicológico y de su apara-
se basa en un placer diferente, el cual se deriva de algo que tam- to epistemológico, que no le permitieron formular una teoría
bién tiene que ver conmigo (p. 286). Esta tesis puede resumirse adecuada de la creencia. Davidson propone que, en vez de hablar
en el siguiente esquema que propone Neu (1977, p. 10): de ideas, usemos las nociones ordinarias de creencia y de juicio.
Se vale de estas nociones para presentar una versión moderna de
CAUSA - - -_..,.. PASIÓN ...... OBJETO la tesis de que las pasiones indirectas pueden explicarse por sus
relaciones causales con creencias y otras actitudes.
La cualidad Siguiendo el ejemplo de Hume, sostiene que si una persona
(inherente ___ _____..,.. placer ---- ..,.. sensación
está orgullosa de que tiene una casa bella, su estado mental es
en el sujeto placentera causado por la creencia de que tiene una casa bella. La creencia,
relacionado
con el) para causar orgullo, deberá incluir una referencia pronominal al
yo -~------------------..,.. idea del yo sujeto que tiene la creencia y expresar una relación adecuada
entre ély aquello de lo que está orgulloso. La creencia de que una
casa es bella no causa orgullo a menos que la persona crea que es
Hume impone ciertas limitaciones a la tesis general según la cual su casa, esto es, lo que causa el orgullo no es una creencia acerca
"todos los objetos agradables relacionados con nosotros por una de un atributo de la casa, sino una creencia acerca de la persona,
asociación de ideas y ptra de impresiones producen orgullo [ ... ]" a saber, que eUa es propietaria de una casa bella.
(p. 290). Las limitaciones se refieren tanto a la relación entre el Ahora bien, la creencia de A de que posee una casa bella no
yo y el objeto agradable, como al objeto mismo como fuente de causará su orgullo si no piensa que poseer una casa bella es de al-
placer. Así, para poder sentir orgullo, el objeto agradable deberá guna manera meritorio o estimable, a saber, que ella da su apro-
estar estrechamente relacionado con nosotros, "un hermoso pez bación a las personas en cuanto tienen casas bellas y, por lo tanto,
en el océano, un animal en el desierto" pueden producir satisfac- de sí misma en cuanto propietaria de una casa bella. Es impor-
ción o admiración pero, como no nos pertenecen ni guardan tante señalar que A no estima incondicionalmente a todos los
relación alguna con nosotros, no nos podrán producir orgullo que tienen casas bellas, sino que el juicio o actitud de aprobación
(p. 303). Otros requisitos son que el objeto sea relativamente es de carácter prima facie, esto es, se trata de un juicio condi-
raro, bastante durable y obvio, tanto para nosotros como para los cionado: A no los estima en general, sino sólo en cierto aspecto;
demás (p. 292). Estas condiciones permiten a Hume distinguir los estima como dueños de casas bellas.
entre el orgullo y otro tipo de emociones como la alegría. Poste- Generalizando, entonces, podemos decir que el orgullo propo-
riormente, al discutir la tesis de Davidson, me ocuparé con mayor sicional es un estado de autoaprobación o autoestima que puede
detalle de estas limitaciones que Hume impone a su tesis. explicarse tanto causal como racionalmente mediante una creen-
Davidson nos ofrece una reinterpretación de la tesis de Hume cia y una actitud general. El que Davidson sostenga que la ex-
que supuestamente defiende "sus intenciones genuinas" y que plicación del orgullo es tanto una explicación causal como una
resulta en una teoría verosímil del orgullo proposicional. No pre- explicación racional depende, entre otras cosas (cf Davidson,
114 EL ORGULLO EL ORGULLO 115
1963), de que identifica el estado en el que uno se encuentra tud que causan una "pasión proposicional" nos permiten dar el
cuando está orgulloso de que p, con tener la actitud de apro- contenido de la pasión. Pero del contenido de la pasión también
bación de sí mismo debido a p y con juzgar o sostener que uno podemos inferir la naturaleza y el contenido de la actitud, y la
es estimable o digno de aprobación debido a p. Lo mismo sucede creencia que la causaron. Por tanto, las causas de una emoción
con la actitud general de aprobación que equivale, según la inter- que proporcionan su contenido proposicional la "racionalizan"
pretación que hace Davidson de Hume, a un juicioG general de en el sentido de que alguien que conoce las causas proposicio-
aprobación o mérito. nales entiende por qué el agente siente lo que siente (Davidson,
Dado lo anterior, las relaciones causales y lógicas que explican 1985, p. 216).
para Davidson el orgullo proposicional son, entonces, las si- A continuación examinaré con algún detalle los distintos ele-
guientes: mentos de la propuesta anterior, empezando con la condición de
creencia y con el examen de la relación especial que requiere el
Relaciones causales
orgullo entre la persona misma y el objeto de su orgullo.
a) La creencia acerca de que uno mismo tiene cierto rasgo o
propiedad y
Condición de creencia
b) la actitud general de aprobación o estima ante cualquiera
que tenga ese rasgo o propiedad y, en la medida en que lo
La teoría de Hume/Davidson es una teoría cognoscitiva. Una
tenga, causan
teoría cognoscitiva sostiene que algún estado cognoscitivo es cen-
c) la actitud de autoaprobación o autoestima de que uno mis-
tral a las emociones y nos permite distinguir entre ellas. Existen,
mo tiene esa pr~piedad.
sin embargo, distintas maneras en que las creencias pueden rela-
Relaciones racionales cionarse con las emociones: así, una cosa es sostener que las
emociones están relacionadas con creencias o las presuponen;
a) La creencia de que uno mismo ejemplifica cierto rasgo o otra muy distinta es decir que al menos una creencia específica es
propiedad y necesaria para la generación de una emoción determinada, y
b) el juicio de que quienquiera que ejemplifique esa propiedad otra, por fin, es la de sostener que las emociones son, al menos
. . ..
es digno de aprobación o estima, en la medida en que en parte, creencias o JUICIOS.
ejemplifica la propiedad, implican lógicamente En un sentido es cierto que A no puede estar orgullosa de que
c) el juicio de que uno mismo es digno de aprobación o esti-
ganó la elección si no tiene una serie de creencias acerca de elec-
ma en la medida en que ejemplifica esa propiedad. ciones y acerca de qué significa ganarlas y un gran número de
otras creencias pertinentes. Pero esto lo único que quiere decir es
La creencia específica y la actitud general explican el orgullo que las creencias y las actitudes proposicionales en general no se
de dos maneras: nos proporcionan una explicación causal y nos dan aisladas, sino dentro de una red de otras creencias, deseos y
actitudes. Una teoría cognoscitiva deberá sostener algo más fuerte,
dan las razones que tiene una persona para estar orgullosa. La
especificación de los objetos proposicionales de la creencia y acti- a saber, que sin una creencia característica no hay una determi-
nada emoción, y el problema será ver, en cada caso, cómo se con-
6 Cj la nota 4. cibe el papel de la creencia en una emoción dada.
116 EL ORGULLO EL ORGULLO 117
Para el modelo que propone Davidson de las pasiones indirec- do frecuentemente 8 que un invitado puede estar tan orgulloso de
tas, hay una creencia fáctica específica que interviene en la gene- haber estado en la fiesta como lo está el anfitrión si piensa, por
ración de la emoción. Así, el orgullo de María de que la eligieran ejemplo, que su presencia fue fundamental, que él fue el alma de
senadora requiere que sea verdad que la eligieran senadora y que la fiesta y que, sin él, no habría tenido tanto éxito.
ella lo sepa. Ahora bien, es posible que algo que se cree verda- Ahora bien, a pesar de que existe una relación estrecha entre jus-
dero resulte falso o que una persona se equivoque en sus creen- tificación e inteligibilidad9 no estoy examinando en este momento
cias. Cuando la persona que tiene orgullo de que p se da cuenta las relaciones con uno mismo que justifican adecuadamente el
de que p es falsa, no tiene ya razón para estar orgullosa de que p orgullo que tiene una persona, sino que, por ahora, me interesa
y, si es racional, esto es, si no se aferra a creer aquello para lo cual sobre todo considerar las clases de relaciones que pueden inteli-
no tiene ya razones (es decir, cuando no cae en lo que en inglés giblemente producir orgullo. Independientemente, entonces, de
se llama wis~ful thinking), 7 entonces dejará de estar orgullosa de que el orgullo sea razonable o insensato, ¿cómo podemos delimitar
que p. una relación como suficientemente cercana para producir orgullo?
Por otro lado, la creencia que causa el orgullo deberá incluir, Es esencial caracterizar de alguna manera la relación estrecha de
como ya hemos dicho, una referencia pronominal al sujeto que la que habla Hume, ya que si no la especificamos en cada caso,
tiene la creencia y expresar una relación adecuada entre él y no podemos determinar el contenido del orgullo. Existe, sin
aquello de lo que está orgulloso. La conexión con uno mismo es embargo, la dificultad de que al parecer, y dadas otras creencias
esencial para el orgullo y lo distingue de otras emociones como, pertinentes, casi cualquier relación es suceptible de producir
por ejemplo, la alegría. Es lo que distingue, digamos, "Le alegra orgullo en algún sujeto. Una persona puede estar orgullosa de su
que M ganara las elecciones" y "Está orgulloso de que él (su hijo, jardín porque ella misma lo cultivó, porque encontró al jardi-
su esposa) ganara las decciones". Estar orgulloso de x es pensar, nero perfecto o porque tiene el único jardín en el pueblo ... , pero
en parte, que existe una relación especial entre uno mismo y x; en otro habitante del pueblo podría estar orgulloso del mismo jardín
cambio, es posible sentir alegría al pensar en objetos que con- si pensara que el pueblo en general se ha embellecido o es más
sidero que no tienen una relación especial conmigo. El problema importante debido a que tiene ahora ese jardín. Sabemos que
consiste en cómo especificar esta relación. algunas personas pueden estar orgullosas de los logros de algún
Hume dice que, en el caso del orgullo, se requiere de una rela- antepasado, de un conciudadano o del equipo de futbol de su
ción "estrecha y más íntima de la necesaria para la alegría'', y ciudad, porque piensan que les confieren distinción a todos los
ofrece como ejemplo el que podamos sentirnos alegres por haber miembros de esa familia, país o ciudad; y dadas ciertas creencias
estado en una fiesta en la que nos encontramos con muchas cosas
agradables, pero solamente el anfitrión tiene, además de esa mis- 8 Véase, por ejemplo, la discusión acerca de este punto en Arda!, 1966,
ma alegría, la pasión adicional del orgullo (pp. 290-291). Sin em- pp. 28-31.
9 Aunque somos más tolerantes con respecto a las emociones, en el caso de
bargo, no podemos especificar cuáles son las relaciones "estrechas"
las creencias fijar un contenido inteligible es un paso en dirección de su justifi-
y cuáles no lo son, sin tomar en cuenta cómo ve su situación y
cación. Cuando interpretamos a los otros, el principio de caridad de Davidson
qué creencias tiene la persona que está orgullosa. Así, se ha señala- nos aconseja reducir, en lo posible, la brecha entre inteligibilidad y justifi-
7 Wishfal thinking es tener una creencia fundada en un deseo: creo p porque cación. Entender lo que alguien cree es en cierta medida ver qué estaría justi-
deseo que p. Esta expresión se ha traducido a veces como "pensamiento deside- ficado a creer en una situación determinada y dadas sus otras creencias (cf
rativo"; véase, por ejemplo, la traducción de Davidson (1986), de Carlos Moya. Davidson, 1973 y 1974, entre otros).
118 EL ORGULLO EL ORGULLO 119
acerca de la importancia internacional o para toda la humanidad puedo estar orgullosa de algo que en cierto sentido "poseo", esto
de cierto logro, seguramente habrá alguien que verá dicho logro es, puedo considerar mis cualidades, mis hijos, mi casa, etc., como
como fuente de orgullo para todo miembro de la raza humana. mis posesiones. No obstante, es muy común que la gente esté
No parece haber, entonces, requisitos claros que nos permitan orgullosa de sus ancestros, de su país, de su equipo, etc., y en estos
delimitar el tipo de relación adecuada para todos los casos; es casos sería extraño hablar de ellos como una posesión o creación
posible que no podamos generalizar, sino que tengamos que de la persona que está orgullosa.
especificar en cada caso cuál es la relación pertinente. Según Taylor, la formulación de la relación estrecha en tér-
Existen muchas razones excéntricas para estar orgulloso de algo, minos de posesión es mejor que la puramente gramatical en el
pero quien está orgulloso verá alguna conexión consigo mismo. sentido de que es más explicativa, pero tiene el defecto de intro-
En esta relación, real o supuesta, lo esencial es lo que piensa la ducir demasiado contenido. No es cierto que sólo puedo estar
persona que está orgullosa, es decir, qué propiedad cree tener ella. orgullosa de algo o de alguien si lo veo como una posesión mía.
Cómo vea las cosas dependerá, a su vez, de sus otras creencias y Ella propone que usemos, en cambio, la relación de "pertenencia'',
actitudes. Así, podrá estar orgullosa de algo porque es o cree ser que puede operar en varias direcciones (p. 30). En virtud de que
responsable de ello, porque lo ve como un logro suyo, porque pertenezco a cierta familia, país, institución, etc., puedo estar
piensa que contribuyó a su realización o simplemente porque se orgullosa de mis ancestros, paisanos o colegas. La relación de
trata de alguien con quien comparte lazos de sangre, lugar de na- pertenencia puede describir tanto la relación que tengo con mi
cimiento, raza, bandera, ideología, prejuicios, etc., y piensa que casa -me pertenece- como la relación de que yo pertenezca a
los éxitos o logros de uno o varios miembros de cierto grupo cierto país, club, institución, etc., o que comparta con otras per-
realzan el mérito de todos los miembros del grupo por el solo sonas la relación de "pertenecer a'', por ejemplo, la misma familia,
hecho de pertenecer a él. profesión o país y que, por lo tanto, sus logros o pertenencias
Taylor (1985) analiza algunas propuestas que pretenden eluci- puedan ser un posible objeto de orgullo para mí. Así, puedo estar
dar la relación que debe tener con el objeto de orgullo la persona orgullosa del valor de un ancestro, de la inteligencia de mi abuelo
que está orgullosa. Una primera propuesta impondría a la relación o de los bienes artísticos de mi país. Taylor sostiene que también
la siguiente condición gramatical: sólo cuando una persona puede cuando uno está orgulloso de un logro o de algo que hizo, puede
hablar de una manera inteligible de algo como su tal y cual, es éste verse eso que hizo o logró como un suceso que, en cierta medida,
un posible objeto de orgullo para ella (p. 28). Así, ser un mero "le pertenece", en el sentido de que es, al menos parcialmente,
observador de los peces en el océano no es una relación suficiente- responsable de su existencia o características. Resumiendo: la
mente cercana como para permitirle a alguien hablar de ellos noción de pertenencia puede usarse en tres sentidos diferentes que
como "sus peces". Sin embargo, este criterio no es suficiente ya aparentemente cubren los distintos casos: a) x le pertenece a S, en
que, de la cantidad enorme de relaciones diversas que una per- donde x se substituye por un nombre de objeto y/o cualidad, di-
sona puede tener con alguien o algo y que le permiten hablar de gamos, bella casa, jardín, inteligencia, etcétera. Este sentido es
"su _", sólo algunas parecen inmediatamente aceptables, a saber, equivalente a "poseer". b) S pertenece ax, en donde x se substi-
sólo cuando el espacio se llena con la descripción de la cualidad de tuye por una expresión que describe un grupo o lugar, digamos
una persona, de una posesión o de algo que ella ha logrado o pro- familia, antepasados, paisanos, etc., y e) Si S hizo, logró o es, al
ducido, no se requiere ya de una mayor explicación. Otra posibili- menos parcialmente, responsable de x, entonces x le pertenece a S,
dad sería que ia relación pertinente fuera la de "posesión": sólo digamos, ayudó a su vecino, ganó la pelea, etcétera.
120 EL ORGULLO EL ORGULLO 121
La persona que está orgullosa de algo deberá pensar que tiene por lo tanto, no es, en general, motivo de orgullo. Sin embargo,
con aquello de lo que está orgullosa una relación de pertenencia este requisito es inadecuado. También aquí, lo importante es
en una u otra de sus acepciones posibles, y con esto en mente, cómo ve las cosas el sujeto y qué espera de sí mismo. No es cierto
ella valora sus cualidades respectivas (p. 31). La relación de que para poder estar orgulloso de mi salud o de mi jardín, éstos
pertenencia es una relación más débil que la de posesión, pues tengan que ser mejores que la salud o los jardines de los otros, o
no implica, como la de posesión, que la persona tenga ciertos de- deban poseer alguna característica que los destaque frente a los
rechos concernientes al uso o disposición del objeto. La relación demás. Un individuo puede estar orgulloso de su jardín, aunque
de posesión puede verse como un caso especial de la relación de sea un jardín mediocre o más pequeño y feo que los otros jar-
pertenencia en la cual sí se dan estos derechos (p. 32). La condi- dines, puede estarlo porque considera, por ejemplo, que para él
ción de Hume de que, para sentir orgullo, es necesario tener una es un logro haberlo adquirido o porque ha podido cultivarlo ... y,
relación más intima con el objeto de orgullo de la que se requiere por más común que sea la salud, un individuo puede estar orgu-
para la alegría puede interpretarse, entonces, como la condición lloso de ser un hombre sano si le confiere gran valor a su salud, si
de que para el orgullo tiene que darse la relación de pertenencia ha hecho un gran esfuerzo para mantenerse sano o si es el único
con el objeto, en alguna de las acepciones que se han dado a miembro sano de una familia de enfermos; puede también estar
dicha relación. Para determinar, en cada caso particular, el conte- orgulloso de haber recuperado su salud si considera que haber
nido del orgullo, habrá que especificar cuál es la relación de superado la enfermedad constituye un logro para él.
pertenencia que funciona para ese caso, tomando en cuenta el Hume pone todavía un tercer requisito que tampoco parece
punto de vista de la persona que está orgullosa. Me parece, en- ser cierto en general, a saber, que aquello de lo que estamos or-
tonces, que la relación de pertenencia que propone Taylor podría gullosos deberá ser discernible y obvio para los demás. Es dudoso
servir para delimitar, 4e una manera muy general, la clase de rela- que el objeto de nuestro orgullo tenga que ser un objeto de apro-
ción necesaria para el orgullo, lo cual no quiere decir que, en un bación también para los demás. Muchas veces estamos orgu-
caso concreto, sea necesario proporcionar una descripción de la llosos de cosas que no son objeto de aprobación o de admiración
relación más detallada y específica al caso. en la sociedad en que vivimos. Además, es también posible,
Otro de los requisitos necesarios que menciona Hume para como bien observa Taylor, que estemos orgullosos de algo y sin-
poder sentir orgullo es que el objeto del orgullo sea comparativa- tamos vergüenza de estar orgullosos de ello. Cuando acontece, lo
mente raro. Se refiere a la salud como un bien que, cuando se que menos querríamos sería que el objeto de nuestro orgullo fuese
recupera luego de una larga enfermedad, nos produce satisfac- obvio para los demás. Por otro lado, podemos estar orgullosos de
ción pero, en general, no nos produce orgullo, pues la disfrutan que absolutamente nadie se haya dado cuenta de algo que hi-
un gran número de personas (pp. 292-293). Al exigir que el cimos, por ejemplo, cuando estamos orgullosos de haber realizado
objeto de orgullo sea comparativamente raro, Hume tácitamente un crimen perfecto.
acepta la tesis de que un buen x es un x que es mejor que la ma- En la discusión anterior he tratado de caracterizar la relación,
yoría de los x. 10 Si la mayoría de las personas son sanas, entonces necesaria para el orgullo, que tiene que darse entre el sujeto y
el que yo sea sana no es especialmente meritorio o estimable y, aquello de lo que está orgulloso. Esta relación deberá expresarse
en la creencia que acerca de sí mismo tiene el individuo que está
10 Para un examen detallado de los adjetivos atributivos en términos de los orgulloso y que es una de las causas de la emoción. Aquello que le
comparativos correspondientes, if. Platts (1979), cap. VII, esp. pp. 174-189. pertenece al sujeto es, bajo alguna descripción, valioso, deseable o
122 EL ORGULLO EL ORGULLO 123
estimable y, por ser él quien lo tiene, se aumenta o se refuerza su alabanza o admiración [ ... ] Sucede lo mismo que en nuestros
autoestima en ese aspecto. El sujeto que está orgulloso deberá va- juicios relativos [ ... ] [a la] belleza. Nuestra aprobación se halla
lorar no sólo aquello que le produce orgullo, sino que es nece- 1·
"· implícita en el placer inmediato que nos proporciona'' (p. 471).
sario que valore también que sea él mismo quien tenga dicho Ahora bien, independientemente de Hume, hay otros motivos
objeto o propiedad. Sin embargo, lo que el sujeto valora no tiene para no hablar de placer sino de una actitud. Así, existen cosas
por qué ser algo raro, que nadie tenga, que sea difícil de con- que no nos causan placer, o hasta nos desagradan, que pueden
seguir o que todo el mundo valore, aunque a veces el que un producir orgullo en nosotros. Por ejemplo, hacer algo que nos
objeto tenga alguna de tales características puede ser una razón desagrada, pero que consideramos nuestro deber y nos produce
de que se le considere valioso o deseable. orgullo el deber cumplido. O, al contrario, sentir placer por una
posesión y no estar orgulloso sino avergonzado de ella. Por ejemplo,
sentir placer de poseer una casa muy lujosa en un país en el que
Actitud evaluativa la gente se muere de hambre y estar avergonzado de tenerla. Sin
embargo, las relaciones entre placer y orgullo son más complejas
Para Davidson no sólo es necesaria una creencia específica para de lo que parece. Así, si tenemos una teoría como la de Hume en
generar la emoción, sino también una actitud evaluativa general. la que se mencionan dos placeres separados -uno como causa
Davidson interpreta a Hume como sosteniendo que tanto la del orgullo y el otro como el placer que es el orgullo- lo que
razón (la creencia) como la pasión (la actitud) son necesarias tendríamos es un balance de placeres: primero hay algo que nos
para producir orgullo. Pero las actitudes pertinentes son, según desagrada hacer, después está el placer del orgullo. La dificultad
Hume, universales -el placer o la aprobación ante la belleza, la para una tesis así es explicar cómo algo que nos desagrada puede
fuerza, el ingenio, el poder, las posesiones-, mientras que los ser una causa del orgullo, si no tomamos en cuenta otras creen-
hombres difieren en 1cuanto a lo que creen que son sus dotes, y cias y deseos. Existen también otras dificultades en relación con
por ello lo que debe mencionarse son las creencias (p. 281). hacer algo con vistas a un placer futuro; por ejemplo, hacer algo
Hume menciona el placer como uno de los componentes del que nos desagrada o aplazar un placer inmediato para lograr un
orgullo. El placer que en general nos producen, por ejemplo, las placer mayor en el futuro y estar orgullosos de poder hacerlo.
cosas bellas, nos permite explicar el placer de que algo sea el caso, Podemos mencionar también el caso de cuando, por alguna obli-
por ejemplo, el placer de tener una casa bella. Davidson, sin gación, deber u otra creencia moral, hacemos algo que va en
embargo, alega que para el orgullo no nos ayuda hablar de placer, contra de nuestras inclinaciones y estamos orgullosos de haberlo
ya que por lo general no nos complace el que otros tengan aque- hecho, esto es, tenemos una actitud de autoestima a pesar de que
llo que nos enorgullece, pero, en cambio, sí tendremos que esti- en ningún momento de todo el proceso se pueda hablar de placer.
marlos o apreciarlos por tener aquello que a nosotros nos pro- Digamos que defiendo los derechos de un criminal a pesar de que
duce orgullo. Propone, entonces, que en vez de hablar de placer, me disgusta profundamente hacerlo y después, aunque esté orgu-
hablemos de la actitud de aprobación o de pensar bien de algo llosa de haber cumplido con una obligación moral, me sigue
como causa del orgullo. Hume mismo nos apoya en esto. Para él, desagradando el haber tenido que hacerlo. Este tipo lle considera-
placer y aprobación van juntos. La impresión simple de orgullo ciones refuerzan la tesis de que, en vez de placer, pensemos en la
puede verse como el aspecto afectivo de nuestra aprobación. "Es actitud de aprobación o de pensar bien de algo como causa del or-
el sentimiento mismo [de la virtud] lo que constituye nuestra gullo. Tampoco es cierto lo que sostiene Hume, de que la pro-
124 ELORGCLLO
EL ORGULLO 125
piedad del objeto que nos produce orgullo tenga que ser una
propieód frente a la cual tengamos una actitud positiva, sino
CRfTICA DE TAYLOR A DAVIDSON
más bien la propiedad frente a la cual tenemos que tener la acti-
tud positiva es la propiedad que la persona orgullosa cree tener
Taylor critica la tesis de Davidson de que el conjunto de creen-
ella. Por ejemplo, un individuo a quien le desagrada la fealdad
cias que explican emociones proposicionales c?mo el orgu~lo
podría, no obstante, estar orgulloso de tener una casa fea, si con-
deberán incluir siempre un juicio de forma umversal (op. cit.,
sidera como una virtud el ser descuidado con lo que lo rodea y
pp. 5- 14). Ella acepta que la explicación en forma de silogismo
cree que tener una casa fea es una muestra de lo poco que le
que propone Davidson funciona en muchos casos. Veamos un
importan sus posesiones (cf p. 286 ).
ejemplo de miedo: si A teme que la víbora le haga daño, porque
La actitud general de aprobación o estima frente a quien-
cree que es venenosa, entonces está comprometido también con
quiera que tenga cierto rasgo o propiedad, y en la medida en que
la creencia de que las víboras venenosas son dañinas o con algún
lo tenga es, entonces, una de las condiciones del orgullo. David-
otro universal más específico acerca del rasgo o de los rasgos que
son no dice mucho acerca de esta "actitud general". Es una acti-
hacen que una situación sea dañina. Sin la creencia universal~?
tud proposicional, esto es, una actitud cuyo contenido se expresa
puede articular de manera completa qué es lo que le parece dam-
mediante una proposición general. Se trata de una actitud eva-
no. Si dice: "Hay algo acerca de esta víbora que me parece da-
luativa como lo son, por ejemplo, apreciar, valorar, ciertos casos
ñino", no está dando una explicación completa de su miedo.
de desear o querer, sostener como correcto u obligatorio, y sus
Consideraciones de este tipo la llevan a proponer el siguiente
versiones negativas o comparativas. Ejemplos serían: "A valora
pnnc1p10:
que no haya hambre en el mundo", "B aprecia que la gente sea
trabajadora''. Tener estas actitudes, en el análisis de Davidson, no a) Para que la creencia de una persona de que p sea completamente
se distingue de juzgar' o sostener que, digamos, es deseable que inteligible, deberá haber otras creencias que la impliquen, y cuando
no haya hambre en el mundo, juzgar que toda persona traba- menos una de dichas creencias deberá ser universal [p. 7].
jadora es estimable. Tener una creencia evaluativa es pensar que
algo es valioso o bueno y, comoquiera que se exprese -ya sea en Taylor no niega que siempre es posible encontrar alguna
forma de creencia, de juicio o de deseo-, se está expresando creencia universal cuando explicamos una experiencia emocional,
una evaluación, una valoración de algo o su deseabilidad. Así, en ni tampoco niega que, frecuentemente, dicha creencia universal
este caso, tener una actitud general de aprobación es lo mismo tenga un papel explicativo. Su crítica consiste, más bie~, en afir-
que juzgar que algo es digno de aprobación. mar que la explicación no requiere s~empre de un umver~al, ,es
Hemos visto que esta clase de juicios generales intervienen en decir, que hay casos en los que el umversal no cumple nmgun
la especificación de las relaciones racionales o en el silogismo papel explicativo. Para aclarar lo anterior formula un segundo
cuya conclusión es la pasión proposicional. La introducción del pnnc1p10:
universal permite a Davidson expresar la explicación en forma de
silogismo, para que el razonamiento que lleva a una persona a la b) Para que la creencia de que q haga inteligible la cree~cia de que f:,
conclusión de que ella es estimable en cierto aspecto sea un deberá constituir un paso en el razonamiento que explica la creencia
razonamiento deductivo. de que p, de lo contrario no cumple papel alg':1no en la expli~ación.
Así, cuando la creencia de que q es una creencia de forma umversal,
el universal tendrá que cumplir este papel explicativo [p. 7].
126 EL ORGULLO EL ORGULLO 127
Taylor quiere mostrar, mediante un contraejemplo minucioso, Gabriel se sintió humillado por el fracaso de su ironía y ante la
que existen situaciones en las cuales, a pesar de que existe un uni- evocación de esta figura de entre los muertos: un muchacho que tra-
bajaba en el gas. Mientras él había estado lleno de recuerdos de su
versal plausible, éste no cumple con el segundo principio, con lo
vida secreta en común, lleno de ternura y deseo, ella lo comparaba
cual también el primer principio se vuelve inaceptable. Aunque
mentalmente con el otro. Lo asaltó una vergonzante conciencia de
el ejemplo que usa Taylor no es un ejemplo de orgullo, lo que se sí mismo. Se vio como una figura ridícula, actuando como recadero
pretende mostrar vale también para el orgullo. Se trata de una de sus tías, un nervioso y bienintencionado sentimental, alardeando de
escena de humillación que describe James Joyce en su cuento orador con los humildes, idealizando hasta su visible lujuria: el
"Los muertos". El propósito del ejemplo es mostrar que la teoría lamentable tipo fatuo que había visto momentáneamente en el es-
de Davidson es demasiado nítida y simple y que funciona sobre pejo.11
todo cuando el agente tiene ya de antemano la creencia universal
pertinente. Es así en el ejemplo de Hume/Davidson: A cree que Taylor examina la reacción de Gabriel, quien tiene una com-
los propietarios de casas bellas son dignos de aprobación y, al plejidad característica de los estados emocionales, y nos muestra
encontrarse como propietario de una bella casa, aplica esta creen- cómo las posibles creencias universales no sirven para explicar su
cia general a su caso particular. Sin embargo, en otra situación, humillación. Un universal como "situaciones como la descrita
alguien podría formarse una opinión general acerca de los pro- son humillantes", no cumpliría una función muy explicativa, ni
pietarios de casas bellas al contemplar su propia posición como tampoco existe ninguna razón para pensar que ésta sería la actitud
propietario. Taylor sostiene, correctamente creo yo, que el esque- que, en general, tendría Gabriel frente a este tipo de situaciones
ma silogístico que usa Davidson nos obliga a una versión de la (en otra ocasión podría, digamos, sentir tristeza o irritación).
inteligibilidad demasiado restringida. Ella abre la posibilidad de Otras creencias generales que pudieran tener una función explica-
una explicación altern:ativa en términos de creencias particulares, tiva y en realidad no la tienen son, por ejemplo, "Todo aquel que
que hagan inteligible la creencia de que p, de una manera que tenga recuerdos de su vida secreta con ella, mientras que ella lo
podría ser más satisfactoria. Podemos llegar a entender que una compara en su mente con otro, se sentirá mortificado" o "para
persona particular, en un tiempo determinado, reaccione de cier- personas como Gabriel, en los aspectos pertinentes, estas situa-
to modo, ante una situación dada. Podemos llegar a compren- ciones son humillantes" (en este caso habría que especificar cuáles
derlo, no relacionando su valoración de la situación en la que se son los aspectos pertinentes) o, por fin, "las personas egocéntricas
encuentra con otras situaciones similares, sino mediante un ma- e inseguras de sí mismas se sentirán humilladas en esta clase de
yor conocimiento de sus creencias particulares acerca de esta circunstancias". Una creencia como esta última podría explicar
situación particular y acerca de otras situaciones pertinentes. por qué Gabriel tiende a ver este tipo de situaciones como humi-
Gabriel, el protagonista del cuento, regresa de una fiesta que llantes, pero no explica en virtud de qué rasgos ve la situación de
dieron sus tías. Su papel en la fiesta fue cuidar que todo saliera esta manera.
bien y pronunciar el discurso al final de la cena. Ahora está sólo El examen del sentimiento de humillación de Gabriel en este
con su mujer, Gretta, y escucha sus reminiscencias de un mucha- cuento le sirve a Taylor para formular algunas consideraciones
cho enamorado suyo, quien al parecer murió por ella. Gabriel más generales:
trata de detener su narración haciendo comentarios irónicos,
pero ella ni siquiera se da cuenta de ello. El texto pertinente que 11 "Los muertos", en Dublineses. Versión castellana de Guillermo Cabrera
siempre podrá encontrarse alguna creencia universal que podamos ser una ventaja. 12 Sostiene que Davidson nos ofrece una versión
atribuirle al agente con base en consideraciones de mera consistencia. demasiado intelectual de las emociones. En la suya, en cambio,
Pero esta creencia no parece ser siempre suficientemente sustancial podemos identificar las emociones mediante una descripción
para ser explicativa. Por otro lado, la adscripción de una creencia s11s- adecuada de las creencias particulares de un agente acerca de una
tancial que sea universal se basa en la suposición, no siempre justifica- situación determinada. Tendremos, claro está, que tomar en
da, de que el agente, al describir los rasgos relevantes de su situación cuenta las restricciones normales de consistencia y, además, el
actual, ha seleccionado de esta manera un conjunto de condiciones requisito de que las creencias particulares acerca de dicha situa-
que él deberá considerar como suficientes para la evaluación de situa- ción sean las adecuadas en relación con la descripción de la
ciones de esa clase como, por ejemplo, dignas de alabanza o mortifi- creencia que identifica la emoción. 13 No existe aquí una forma
cantes; de tal forma que ahora tiene una regla mediante la cual puede
simple u obvia de hacerlo, pues no se trata de establecer rela-
seleccionar otras situaciones como cayendo bajo esa descripción. Pero
ciones de implicación entre las distintas creencias. Se trata, más
esto sólo sucede a veces, ya que el agente podría ser consciente (o vol-
bien, de llegar a comprender la conexión que hace un individuo
verse consciente cuando piensa en el asunto) de que es sólo debido a
circunstancias muy particulares que él relaciona ciertos rasgos de una entre una creencia y otra mediante la comprensión de una parte
situación con el hecho de que ésta sea digna de alabanza, degradante más amplia de su sistema de creencias, a la que pertenece tam-
o alguna ocra cosa [p. 12]. bién esta conexión particular. Lograremos un mejor entendi-
miento de su sistema de creencias en la medida en que nos vaya-
Thomas Nagel propone una tesis semejante: cuando alguien mos dando cuenta de cómo un individuo ve otras situaciones y
hace una inferencia a partir de ciertas razones, podemos adscri- de cómo se ve a sí mismo como un agente que manipula situa-
birle siempre alguna creencia general. Así, "si alguien saca con- ciones diversas. Así, para poder comprender las razones que tiene
clusiones en concordancia con un principio de lógica como el en un momento dado para sentir orgullo o humillación, tendre-
modus ponens, es apropiado atribuirle la creencia de que el prin- mos que considerar algunas veces creencias que van más allá de
cipio es verdadero; pero esta creencia se explica por la misma las creencias que se refieren sólo a la situación presente. En el
cosa que explica sus inferencias acordes con el principio" (1970, caso de Gabriel, por ejemplo, tenemos que tomar en cuenta sus
p. 31). En otras palabras, no se requiere que el sujeto use delibe- actitudes frente a otros incidentes que ocurrieron en la fiesta. Si
radamente la creencia de que el principio del modus ponens es no hubiese estado en cierto estado de ánimo y si no pensara que
verdadero para llegar a una conclusión determinada. Es posible había manejado esas situaciones de manera inadecuada, los re-
que ni siquiera sepa que existe tal principio y no es necesario cuerdos de Gretta le podrían haber producido, por ejemplo, tris-
apelar a dicha creencia para explicar que haya llegado a cierta teza en vez de humillación.
conclusión, ni tampoco tiene que formar parte de las razones en 12 Aunque Taylor no lo aclara, pienso que lo que quiere decir es que muchas
las que se apoya. Es más bien la percepción de tales razones la que emociones no son enteramente inteligibles para nosotros. Pensemos, por ejem-
explica tanto la creencia general que le atribuimos como las con- plo, cuando alguien tiene una alegría espontánea. En estos casos también puede
intervenir la personalidad del sujeto que tiene la emoción. Posteriormente diré
clusiones particulares a las que ha llegado.
más acerca de esto. Véanse también las notas 32 y 33 de la Primera Parte.
Por otro lado, a pesar de que Taylor le concede a Davidson 13 En el caso del orgullo, como veremos más adelante, la creencia identifi-
que el tipo de explicación que ella propone puede no hacer siem- cadora es que la persona cree que tiene cierto valor o piensa bien de sí misma
pre enteramente inteligible el estado emocional del agente, afir- en cierto sentido. En el caso de la humillación existe la creencia de que ha
ma, sin embargo, que cuando se trata de emociones, esto puede habido pérdida de autoestima.
130 EL ORGULLO EL ORGULLO 131
La personalidad de un individuo parece cumplir un papel en Una forma de hacer más explícita la inteligibilidad a la que nos
esta clase de explicaciones. El recurrir a rasgos de la personalidad referimos es mediante el modelo de "causación razonable" de Places
puede ayudarnos a entender por qué alguien tiende a ver una (1991, pp. 57-58). Para que un estado proposicional (creencia,
situación de un modo tal que provoca cierta emoción. Pero los deseo, intención, algunas emociones, etc.) de una persona cause
rasgos de la personalidad no tienen un lugar claro en las explica- razonablemente otro estado proposicional, el primer estado tiene
ciones concretas. Decir, por ejemplo, que Gabriel es egocéntrico e que causar el segundo y tiene que darse alguna relación de razón
inseguro, y que las personas egocéntricas e inseguras de sí mismas entre los contenidos proposicionales de ambos estados. Siempre
tienden a sentirse humilladas en ciertas clases de circunstancias, que un conjunto de estados proposicionales causa razonablemen-
podría explicar por qué Gabriel tiende a ver ese tipo de situa- te o "da lugar a' algún otro conjunto de estados proposicionales,
ciones como humillantes, pero no explica en virtud de cuáles ras- el reconocimiento de la causación razonable nos permite com-
gos ve su situación actual de esta manera. Mencionar rasgos de la prender por qué sucedió el efecto razonable. Mencionaré dos
personalidad no nos dice cuáles fueron las creencias, deseos o ejemplos muy simples: la creencia de que la acción de otra per-
valoraciones que causaron una emoción determinada, pero sí nos sona manifiesta mala voluntad hacia él da lugar a resentimiento
permite caracterizar el tipo de creencias, percepciones y deseos en el sujeto, o la creencia de un sujeto de que la situación en la
que tiende a tener dicha persona en ciertas circunstancias y nos que se encuentra es peligrosa da lugar a que tenga miedo. En
permite entender cómo es posible que llegara a ver una situación estos casos podemos comprender perfectamente por qué es razo-
dada como humillante, admirable, benéfica o peligrosa, y a sentir nable que ocurriera el efecto: lo vemos como una respuesta ra-
zonable a las circunstancias del caso. Sin embargo, entender por
una emoción en vez de otra.
qué se dio ese efecto en una situación específica no implica que,
La referencia a rasgos de la personalidad y a otras de sus creen-
cuando no sucede dicho efecto en otros casos estructuralmente
cias particulares en situaciones diversas nos permite comprender
similares, el agente esté transgrediendo algún principio de razón
el estado de una persona en un momento dado, porque nos per-
teórica o práctica. 14 Aceptamos como razonable la relación entre
mite entender cómo sus creencias actuales constituyen una razón
los estados proposicionales implicados y también aceptamos táci-
de su experiencia emocional. No estamos apelando aquí a un ser
tamente como razonable la relación entre los contenidos propo-
perfectamente racional sino a la noción, formalmente menos
sicionales de esos estados proposicionales. Pero de lo anterior no
precisa, de lo que sería humano y natural sentir para una persona
en una circunstancia particular y dadas sus otras creencias y acti- 14 Winch dice algo parecido con respecto a algunos casos de conflicto
tudes pertinentes. moral en los que una persona, en determinada situación, puede llegar a tener
En la experiencia emocional están comprendidas una serie de la convicción de que ella debe hacer cierta acción sin que esto la comprometa
a sostener que cualquier otra persona, en una situación semejante, debería
creencias evaluativas. Estas creencias son más o menos difíciles hacer lo mismo. Como ejemplo usa el dilema moral del capitán Vere en un
de entender y de evaluar, dependiendo de cuál sea el conjunto de cuento de Melville, "Billy Budd" (Winch, 1972, pp. 151-171). Después afir-
las otras creencias y actitudes pertinentes: podrían ser muy obvias ma que cuando alguien se encuentra ante dos conjuntos de consideraciones
y comunes (como en el caso mencionado de miedo) o muy indi- que están en conflicto, puede tener la disposición a darle prioridad a uno,
mientras que otra persona la tiene a dársela al otro. "Si disposiciones como
viduales e idiosincrásicas (como en el caso de Gabriel) y requerir,
éstas tienen que tomarse en cuenta para aplicar la noción de 'exactamente las
para su inteligibilidad explícita, que se tome en cuenta un marco mismas circunstancias', se ha suprimido, sin duda, el último vestigio de la
de creencias mucho más amplio. fuerza lógica de la tesis de la universabilidad" (p. 169).
132 EL ORGULLO EL ORGULLO 133
se sigue que, si no se produce el efecto, el agente es necesaria- Las dos clases de creencias no pueden separarse claramente en
mente irracional. Así, es posible que sea razonable tener miedo todos los casos, pues no existe siempre una demarcación precisa
en una determinada situación peligrosa, pero no es necesaria- entre la identificación y la inteligibilidad de un estado emo-
mente irracional no tenerlo. Cuando no se produce el efecto po- cional. Esto sucede sobre todo cuando se trata de emociones,
tencialmente razonable, se podrá ofrecer, en algunas ocasiones, como el orgullo, en las que hay poca reacción no cognoscitiva.
una explicación de la ausencia del efecto en términos de la vida En tales casos es posible cuestionar o rechazar la identificación
mental o personal del sujeto y dependerá de la explicación el que de la emoción si no se apoya en razones explicativas.1 6 Por otra
se le pueda atribuir o no algún elemento de irracionalidad. 15 parte, como lo que se pretende explicar es un estado emocional,
Me parece, entonces, que es posible comprender y explicar el el sujeto se verá afectado por una situación determinada, es
que alguien tenga una emoción particular en circunstancias decir, tendrá actitudes favorables o desfavorables frente a ella, y
específicas, apelando a razones constituidas por un conjunto de esto se reflejará en sus creencias.
creencias y actitudes particulares que la persona tiene en un Veamos a continuación cómo se articula en detalle la tesis de
momento dado, sin que ello requiera que, en todos los otros Taylor con respecto al orgullo. La créencia identificadora, la que
casos en los que concurran una situación y un conjunto de acti- identifica el orgullo y lo distingue de otras emociones, deberá ser
tudes estructuralmente similares, tenga (racionalmente) que pro- reflexiva para acomodar el rasgo fundamental del orgullo: la refe-
ducirse un estado emocional de cierta clase. rencia al yo. Debido a cierta visión de sí misma, la emoción que
tiene una persona es orgullo y no, por ejemplo, alegría. Ella ve las
cualidades que tiene aquello de lo que está orgullosa desde el
LA TESIS DE TAYLOR punto de vista de cómo esas cualidades deseables se reflejan sobre
su propio status. Piensa bien de sí misma porque piensa bien de
El análisis de las emociones que ofrece Taylor es en términos de ellas (p. 23).
creencias. No se trata de un análisis exhaustivo, pues tendría que La formulación de la creencia identificadora dependerá de que
considerar también otros rasgos de las emociones como los de- el orgullo sea disposicional o episódico. Si es disposicional, el
seos, las sensaciones y los cambios fisiológicos. Se ocupa de las sujeto creerá que en cierto aspecto (como propietario, padre,
creencias porque éstas son constitutivas de la experiencia emo- etc.), él tiene cierto valor. Si se trata de un episodio emocional, el
cional de dos maneras: trastorno de la experiencia emocional deberá reflejarse en la
creencia identificadora: en el momento que acontece, la persona
i) Hay una o varias creencias que identifican una emoción que siente orgullo cree que en cierto aspecto su propio valor se
determinada y la distinguen de otros estados emocionales. confirma o aumenta. El trastorno emocional no es mucho en el
ii) Existen otras creencias que son las razones de la creencia orgullo pero, en el momento en que se siente, el sujeto está cons-
identificadora y, además, causalmente responsables de ella. A ciente de que tiene una razón para pensar bien de sí mismo. En
éstas las llama creencias explicativas. 16 Con el miedo, en cambio, la identificación es, en general, bastante clara
debido a que, dadas las reacciones conductuales y fisiológicas, es muy posible
15 Platts, por ejemplo, sostiene que existen casos en los que pudo haber inter- que ni la persona que tiene miedo, ni los observadores, duden que ella crea que
venido algo puramente físico; esto es, casos en los que no tenemos una expli- se enfrenta a algo peligroso, a pesar de que no haya razones aparentes para esa
cación de la ausencia del efecto en términos de razones (op. cit., pp. 22-24). creencia que ella o los otros pudieran elucidar.
134 EL ORGULLO EL ORGULLO 135
ese momento (que puede ser muy pasajero) tiene una visión dis- no explican adecuadamente el estado de orgullo. Una anécdota
tinta de sí mismo; al sentir la emoción piensa en sí mismo y ilustrativa de esto último es la que me contó Mark Platts acerca
experimenta un aumento en su autoestima o en la confianza que de un conocido suyo que estaba muy orgulloso de haber com-
tiene en sí mismo (p. 24). partido, una vez, el mismo elevador con Marcello Mastroianni.
Las creencias explicativas tienen la función de explicar en vir- Las creencias explicativas explican, pero no implican lógica-
tud de qué cree una persona que su valor se confirma o aumenta. mente la creencia identificadora. Una persona puede tener las
En términos de Hume, estamos buscando las causas del orgullo: creencias explicativas adecuadas y no sentir orgullo: no podemos
el placer y la creencia de que cierto objeto está relacionado con inferir del hecho de que considere algo como una pertenencia
ella. Acerca de este segundo elemento, ya hemos dicho que Taylor valiosa, que esté orgullosa de ella. Alguien podría creer que algo
piensa que la relación adecuada que la persona orgullosa debe es un logro suyo y considerarlo deseable o valioso sin que, por
tener con el objeto del orgullo es la relación de "pertenencia''. Ya ello, se afecte su pensamiento acerca de su propio valor. Se
mencionamos también que el primer elemento, el placer, es ina- afectará sólo si la persona valora también el que sea ella la que
ceptable como causa del orgullo: "obtener placer" o "estar com- tiene ese tal y cual, es decir, "para enunciar condiciones no sólo
placido" de que algo sea el caso es una relación demasiado débil necesarias, sino también suficientes para el orgullo, se requiere
para dar cuenta de la mayor autoestima que tiene la persona. hacer una referencia al yo al explicitar lo que una persona valora:
Nosotros valoramos aquello de lo que estamos orgullosos y esto deberá valorar no sólo aquello que piensa que tiene una relación
puede no coincidir con encontrarlo agradable. Para pensar bien de pertenencia con ella, sino que deberá valorar también el que
de sí, la persona que está orgullosa deberá valorar o pensar bien de ella esté en esa relación con la cosa o persona en cuestión" (pp.
aquello de lo que está orgullosa. 34-35).
La creencia explicativa deberá formularse, entonces, de la si- Veamos nuevamente el ejemplo de la persona que está orgullosa
guiente manera: si una persona está orgullosa de algo, entonces de su bella casa. Tenemos aquí, por así decirlo, cuatro valoraciones
cree que esa cosa tiene valor (p. 25). Lo valorará, por supuesto, distintas o creencias distintas de que algo tiene valor: ella valora la
bajo cierta descripción, y es la referencia a lo que valora, bajo la casa bella y valora que la casa le pertenezca, también valora tener
descripción pertinente, lo que explicará su orgullo. Las condi- esa relación con la casa, esto es, valora que elúi sea la dueña y, por
ciones necesarias para tener orgullo que propone Taylor son, último, se valora a sí misma como dueña de la casa. Valorarse a sí
entonces, las siguientes: "si una persona siente orgullo de algo, misma en cierto aspecto es estar orgullosa de algo. Creer que uno
deberá creer que esa cosa (o persona) es deseable o valiosa en tiene valor o es estimable en cierto aspecto es la creencia identifi-
algún aspecto y deberá creer también que se da la relación de cadora constitutiva del orgullo. Taylor introduce otra creencia, dis-
pertenencia, en alguna de sus formas, entre ella y[ ... ]" [aquello tinta de las anteriores, a saber, que la persona cree que es valioso
de lo que está orgullosa] (p. 32). tener dicha relación de pertenencia con el objeto que se valora.
Ahora bien, las creencias explicativas explican la creencia iden- Esta creencia tiene como objeto la relación, mientras que la creen-
tificadora y, porque cumplen este papel, podemos juzgar si son ade- cia identificadora tiene como objeto a la persona que está orgu-
cuadas o no. Estas creencias pueden ser a veces bastante obvias; llosa. Al igual que esta última, la nueva creencia no está implicada
otras veces, en cambio, pueden ser improbables o inverosímiles lógicamente por las creencias explicativas, sino que es también
como bases para el orgullo y no aclaran por qué la autoestima de causalmente dependiente de ellas. Esta creencia expresa el cambio
una persona debería modificarse de una manera u otra, es decir, en la dirección de los pensamientos de la persona que está orgu-
;
136 EL ORGULLO EL ORGULLO 137
llosa, ella pasa "de la creencia que concierne a una determinada El análisis completo del orgullo como pasión es, entonces, el
cosa, persona, acción o estado, a una creencia concerniente a siguiente:
ella. Como la casa es una posesión espléndida de ella, el que le
pertenezca es también una cosa espléndida y, finalmente, ella Una persona que experimenta orgullo cree que ella está en una rela-
misma también lo es, pues ella es la que tiene la propiedad de ser ción de pertenencia con un objeto (persona, acción o estado) del
cual piensa que es deseable en cierto respecto. Ésta es la explicación
dueña de la magnífica casa'' (p. 35).
general de las creencias explicativas. Es porque (desde su punto de
Más adelante, cuando distingue entre el orgullo como emoción
vista) esta relación se da entre ella y el objeto deseable que ella cree
y el orgullo como rasgo de carácter, Taylor abunda en el modo que su valor ha aumentado en la medida pertinente. Esta creencia es
como se ve a sí misma la persona que está orgullosa en su relación constitutiva del sentimiento de orgullo. El hueco entre las creencias
con el objeto del orgullo. Recurre para ello a las nociones de explicativas y la creencia identificadora se cierra mediante la creencia
"logro" y "expectativas"; aquello de lo que está orgulloso un sujeto de que su conexión con el objeto en cuestión es valiosa por sí misma
excede en cierta medida lo que, según su punto de vista, puede es- o es un logro suyo [p. 41].
perar normalmente, es decir, lo ve como una realización o un
logro suyo. La noción de "logro" ha de entenderse en el sentido Taylor alega contra Davidson que lo que se necesita para la ex-
mínimo de que una persona ha logrado algo si el poseer una cosa plicación de un caso particular de orgullo no es siempre la referen-
o tener con ella la relación de pertenencia es más de lo que "nor- cia a un universal, sino que a veces se requiere, más bien, la re-
malmente" puede esperar. Así, quien está orgulloso valora tener ferencia a un estado mental particular y a un conjunto particular
dicha relación con el objeto del orgullo en la medida en que con- de expectativas. Sólo dentro de este contexto más amplio podemos
sidera que supera su "norma'' de expectativas, es decir, es mejor explicar por qué el orgullo es una emoción en vez de un conjunto
de lo que, por una raz!ón u otra, piensa que tiene derecho a espe- de juicios separados. Las emociones de autoevaluación, como el
rar.17 El requisito es que el objeto de orgullo se vea desde cierto orgullo, presentan una serie de complejidades: quien tiene una
punto de vista, a saber, como candidato para desempeñar un emoción de esta clase no sólo ve la situación en términos evalua-
determinado papel en las expectativas que acerca de sí misma tivos sino que asimila, también, aquello que valora o no valora a la
tiene una persona. El objeto deseable se ve desde el punto de estructura de lo que considera como sus logros o fracasos. Hay
vista de lo que pueda hacer por ella, de tal forma que el yo ya aquí distintas dimensiones de evaluación interrelacionadas: la eva-
está en su mente cuando atiende a aquél. luación de la situación causará que la persona altere, aunque sea
temporalmente, la visión que tiene de sí misma. Pero es también
17 Una norma de expectativa puede establecerse por lo que la persona
muy posible que evalúe la situación de esa manera porque tiene
espera normalmente en relación con las circunstancias externas, digamos, la
frecuencia o escasez de la cosa, sus circunstancias financieras o sociales o, tam-
cierta visión de sí misma. Partiendo de un conjunto de creencias o
bién, por lo que considera que son sus dotes, habilidades y limitaciones; por lo de supuestos acerca de sí misma, su concepción de algún suceso
que piensa que puede o no puede hacer; por la concepción que tiene de las o estado de cosas es tal que tiene que formular creencias que entran
expectativas de los demás; por lo que, desde su punto de vista, espera o puede en conflicto con las que tenía inicialmente, de tal modo que tiene
esperar de la sociedad en alguna de las áreas de la vida (p. 40). Esto, por que alterar la concepción que tiene de sí misma. La nueva concep-
supuesto, no quiere decir que sea correcta la condición de Hume, de que el
ción puede ser pasajera y no dejar una huella profunda; el que la
objeto de orgullo tenga que ser raro. A veces la escasez de algo puede influir en
las expectativas que tiene una persona acerca de sus posibilidades para obte- deje o no dependerá, en parte, de la importancia que le confiera al
nerlo pero, como ya he mencionado antes, esto no es una condición necesaria. suceso o estado de cosas y, en parte, de lo que piense posterior-
138 EL ORGULLO EL ORGULLO 139
mente --cuando esté más alejada de la situación presente- acerca que se les asignan distintos papeles en su relación con la emo-
de cuán justificada estaba en conferirle ese grado de importancia. ción. Las creencias explicativas causan y explican, o causan ra-
zonablemente, la creencia identificadora que es constitutiva del
orgullo. Para ella la relación no es inferencial pues admite que las
COMENTARIOS A LAS TESIS DE ÜAVIDSON YTAYLOR creencias explicativas pueden ser creencias particulares que se re-
fieren a la situación específica en la que se encuentra el sujeto de
En lo que sigue haré algunos comentarios acerca de las dos teorías la emoción. En tal caso -para comprender cómo explican el or-
que he analizado en este capítulo: gullo- será muchas veces necesario referirnos a un conjunto
1) Davidson expresa su tesis en forma de inferencia, en la que más amplio de otras de sus creencias y actitudes y tomar en cuen-
tanto las premisas como la conclusión son juicios. Esto quiere ta sus expectativas y su personalidad. Este tipo de explicación
decir que el orgullo, al ser la conclusión de un silogismo, es un hace inteligible la emoción en un sentido distinto del de David-
juicio, de tal modo que si una persona es racional, podemos pre- son: entendemos que en esa situación, y dada la persona que es,
decir su orgullo a partir de las premisas. La explicación que es razonable que ella sienta orgullo. Entendemos, en palabras de
resulta es completa: una persona que tiene las actitudes perti- Taylor, "lo que sería humano y natural sentir" para una persona
nentes expresadas mediante un juicio universal y una creencia en una circunstancia particular y dadas sus otras creencias y acti-
particular, estará orgullosa, a menos que sea imbécil o irracional, tudes pertinentes.
esto es, a menos que se viole o no funcione en un caso específico A pesar de que en algunos casos podemos ofrecer una expli-
alguno de los principios de racionalidad IS y no sea posible, por cación en el sentido de Davidson, en los casos más complejos
consiguiente, ofrecer una explicación en términos de razones. podría ser más satisfactoria una explicación como la que pro-
Taylor nos ofrece t,ambién una versión del orgullo en términos pone Taylor. Lo sería en el sentido de que nos muestra el papel
de actitudes proposicionales, de un conjunto de creencias 19 a las que cumple la emoción en el patrón más amplio de las actitudes
proposicionales de una persona y, en algunos casos, ésta será la
18 Los principios de racionalidad son aquellos principios que especifican lo
que se necesita para la consistencia y la coherencia racionales: "La satisfacción
única explicación posible. Pienso que Taylor tiene razón al sos-
de condiciones de consistencia y coherencia racionales puede considerarse tener que no existe en todos los casos un universal que desem-
como constitutiva del rango de aplicación de conceptos tales como creencia, peñe el papel explicativo que nos permita formular una expli-
deseo, intención y acción" (Davidson, 1980, p. 237). En otra parte afirma que, cación a la Davidson. Forzar la explicación dentro de una
en la interpretación, "las relaciones entre creencias tienen un papel constitutivo estructura inferencial puede ser, a veces, una forma de empobre-
decisivo; un intérprete no puede aceptar desviaciones grandes u obvias de sus
cerla.
propios estándares de racionalidad sin destruir el fundamento de inteligibi-
lidad en el que se apoya toda interpretación. La posibilidad de comprender el
habla o las acciones de un agente depende de la existencia de un patrón básica- na sólo la estructura de actitudes proposicionales que se dan en el orgullo y no
mente racional, un patrón que, en gran medida, deberá ser compartido por se toman en cuenta sensaciones, cambios fisiológicos y la conducta expresiva
todas las criaturas racionales" (1990, pp. 319-320). En varios artículos, entre que están presentes en algunos de los episodios de orgullo. Tampoco semen-
ellos los que acabo de mencionar, Davidson usa la teoría de las decisiones y la cionan los deseos a los que el orgullo pudiera dar lugar en ciertas ocasiones y
teoría de la elección racional para precisar nuestra comprensión de la racionali- que formarían parte de las razones de acciones intencionales que se hacen por
dad, pero también examina las limitaciones de dichas teorías. orgullo. Por ejemplo, cuando alguien está orgulloso de su casa bella, podría
19 Las creencias evaluativas son esenciales para el análisis de la emoción tener el deseo de buscar situaciones en las que pudiera mostrársela a otras per-
pero, como ya he mencionado, no se trata de un análisis exhaustivo. Se exami- sonas y provocar así su admiración.
140 EL ORGULLO
EL ORGULLO 141
2) Sin embargo, pienso que las relaciones que guardan entre sí hacer una referencia al yo cuando se hace explícito lo que una per-
las distintas creencias en la tesis de Taylor son bastante oscuras. sona valora: deberá valorar no sólo aquello que piensa que tiene
Trataré de expresar mis dudas usando un esquema que pretende una relación de pertenencia con ella, sino que deberá valorar
mostrar de una manera más clara estas relaciones. Aplico el también el que ella esté en esa relación con la cosa o persona en
esquema al ejemplo de Hume: cuestión" (pp. 34-35). Posteriormente sostiene que (3) "está rela-
cionada con la creencia identificadora de una manera distinta del
CREENCIAS (1) A cree que es dueña de una bella casa. modo en que se relacionan con ella las creencias explicativas", 20
EXPLICATIVAS (2) A cree que es valioso ser dueña de la pero no aclara en qué consiste la diferencia. (3) es una creencia
bella casa. mediante la cual se pretende introducir el "yo" que es esencial al
orgullo, esto es, el yo que aparece en la creencia (4), a saber, A
cree que ella es estimable o tiene valor en cierto aspecto. Pero en
la creencia (3), el objeto de valoración o de creencia es la relación
(3) A cree que es valioso que ella tenga con entre la persona y la casa y no la persona misma. Surge entonces
la bella casa la relación de ser su dueña.
la dificultad de que una relación no le dé ninguna prioridad a
uno de los relata frente al otro: no se sigue necesariamente que si
A valora la conexión que tiene con la casa bella, entonces se valo-
ra a sí misma como dueña, sino que puede seguirse también que
CREENCIA (4) A cree que ella es valiosa en tanto dueña ella cree que la casa es valiosa en canto poseída por ella, es decir,
IDENTIFICADORA de la bella casa (creencia constitutiva del orgullo).
que lo que le confiere valor a la casa es que ella sea la dueña.
Parece, entonces, que introducir una creencia del tipo de (3) no
Como he dicho anteriormente (1) y (2) causan y explican (4) puede funcionar como una condición que, junto con (1) y (2),
y son condiciones necesarias pero no suficientes de (4). Según sean suficientes para el orgullo. Por otro lado, si interpretamos
Taylor, (3) es la creencia que cierra la brecha entre las creencias (3), no como dirigida a una relación, sino como introduciendo
explicativas, y la identificadora es la que expresa el paso de A de el yo, a saber, como A cree que ella es valiosa en tanto que tiene
las creencias dirigidas al objeto de la emoción [(1) y (2)], a la di- la conexión de ser dueña con la casa, entonces no parece haber
rigida a sí misma (4). Si A está orgullosa, entonces no sólo valora diferencia alguna con (4); las dos serían equivalentes y (3) por lo
la casa y el que la casa le pertenezca, sino que también cree que tanto inútil para completar el análisis.
tiene valor la conexión misma que tiene ella con el objeto de- Posteriormente, cuando recurre a las nociones de "logro" y de
seable. (1) y (2) causan y explican (3) en el mismo sentido en "expectativas", Taylor da pie a otra interpretación. Sugiere que
que causan y explican (4). la conexión con el objeto del orgullo podría considerarse tam-
Sin embargo, me parece que (3) es una creencia que no tiene un bién como "constitutiva del orgullo" (p. 41). En tal caso, la vería-
sentido claro y que su relación con (4) es problemática. Veamos en mos como una forma de explicitar cómo se concibe a sí misma la
qué consiste el problema: Taylor pretende proponer un análisis del persona en relación con el objeto del orgullo; este último ha de
orgullo en el sentido clásico de proporcionar condiciones nece- verse desde un cierto punto de vista, o sea, como candidato a
sarias y suficientes. Afirma que: "para enunciar condiciones no
sólo necesarias, sino también suficientes para el orgullo, se requiere 20 Op. cit., p. 35. Las cursivas son mías.
EL ORGULLO 143
142 EL ORGULLO
desempeñar un papel determinado en las expectativas que, acerca ble ser dueño de una bella casa y que es estimable que él lo sea,
de sí misma, tiene la persona. Al pensar en el valor de la relación entonces es razonable que llegue a creer que él mismo es esti-
que tiene con un determinado objeto, está pensando ya en ella, a mable en tanto dueño de la bella casa. No se trata aquí de una
saber, en que ella es estimable en la medida en que tiene dicha explicación deductiva, sino de hacer inteligible el orgullo me-
relación con el objeto. diante una referencia a los contenidos proposicionales de las
Ahora bien, si lo anterior es correcto, no hay ya manera de creencias que causan razonablemente esta emoción.
distinguir entre (3) y (4). Lo que estamos haciendo es usar la co- A continuación me ocuparé de una emoción que también es
nexión con el objeto del orgullo para explicitar en qué sentido la fáctica como el orgullo, pero en cuyo caso, al igual que en el caso
persona que está orgullosa logra, en un momento dado, un del miedo, es nuevamente importante lo que siente la persona y la
aumento en su autoestima o en la conciencia que tiene de su valor intensidad de lo que siente: se trata del enojo y emociones asocia-
en cierto aspecto y frente a un conjunto de expectativas. Bajo esta das como la ira, la rabia, la cólera y la furia, entre otras. También
interpretación, (3) deja de ser una creencia independiente y, dado me ocuparé de otras emociones que están relacionadas con el
que (1) y (2) son necesarias, pero no suficientes para el orgullo, grupo anterior, pero que requieren de condiciones de actitudes
no podemos afirmar que Taylor haya logrado proporcionar un proposicionales más complejas que las necesarias para el enojo. Se
análisis completo del orgullo. trata del resentimiento, de la indignación y de otras emociones
Sin embargo, Taylor nos ha ofrecido una descripción rica y morales.
bastante fina del orgullo. Pienso que pretender un análisis que
proporcione condiciones necesarias y suficientes de esta emoción
es un requisito demasiado fuerte que no funciona más que en los
casos más simples; digamos, aquellos en los que es posible inferir
que alguien está orgulloso usando una teoría como la de David-
son. En la mayoría de los casos no contamos con esta opción y
tenemos que usar una teoría como la de Taylor. Sin embargo, es
dudoso que podamos proporcionar condiciones no sólo nece-
sarias sino también causalmente suficientes del orgullo. Lo que
podemos hacer es completar la explicación de un caso particular
haciendo inteligible el que un sujeto sienta orgullo en tales y
cuales circunstancias y dadas sus otras creencias, actitudes y ex-
pectativas pertinentes. Una tesis viable es la de mantener, enton-
ces, que (1) y (2) son necesarias para el orgullo, y que la relación
entre las creencias (3) y (4) es o la relación de causación razona-
ble en el sentido explicado, o que (3) es una elucidación de (4).
Tomando la primera opción, podríamos sostener que es razona-
ble que un sujeto que tenga creencias del tipo de (1), (2) y (3)
llegue a sentir orgullo, esto es, en nuestro ejemplo, que si un
sujeto cree que es dueño de una bella casa, piense que es estima-
ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN 145
el enojo, además del efecto motivacional característico de esta enojarse por algo que cree saber y posteriormente su creencia
emoción. Examinemos cada uno de estos tres elementos: puede resultar falsa. En esos casos, como la emoción es fáctica y
a) Si S está enojado acerca del hecho de que p, entonces S cree presupone que S cree que p es verdadera, cuando la persona eno-
que p. En realidad, Gordon sostiene algo más fuerte, a saber, que jada descubre que la creencia en la que basaba su enojo es falsa y
es necesario para el enojo, no sólo que S crea que p, sino que sepa que, por tanto, su enojo carece de razón, entonces, si es racional,
que p. Cuando decimos que S está enojado de que p, estamos pre- tendrá que desechar esa creencia y su enojo tenderá a desvane-
suponiendo que p es verdadera. Los enunciados que usamos cerse o a desaparecer.
para describir estados como: "S está enojado de que p", o "S la- Ahora bien, es frecuente que quien atribuye enojo a un sujeto
menta que p" presuponen que aquello de lo que S está enojado o que cree falsamente que p quiera evitar el compromiso con la
lo que lamenta sea un hecho y, por consiguiente, que p sea ver- verdad de p, en ese caso, el que atribuye la emoción puede decir
dadera. Cuando uno está enojado por el hecho de que p, la algo para aclarar que está adoptando el punto de vista del sujeto
estructura causal que subyace en el enojo de S incluye no sólo los de la atribución o, alternativamente, puede abandonar por com-
elementos especificados al principio, sino también el suceso real pleto los complementos sentenciales.5 Dirá, por ejemplo: "S está
o estado de cosas al que se refiere la versión gerundizada de "p': enojado porque cree que p" o "La causa de que esté enojado es su
por ejemplo, "le enoja que Reagan fuera reelegido". Gordon creencia de que p':
exige, entonces, lo que llama la "condición de conocimiento": b) S desearía que no fuese el caso que p.
La causa del enojo, ya se ha dicho, es una frustración de
(ce) Si S está enojado por el hecho de que p, entonces S sabe que p deseos. S sabe, o cree, que es el caso que p, pero él desearía que p
(p. 60).
no fuese el caso. Por supuesto, esto no quiere decir que el deseo
Para quien, como Gordon, sostiene una teoría causal, esta con- de S tenga que ser anterior al acontecimiento de p; al contrario,
dición es importante, pues supone que si S sabe que p, entonces S con frecuencia ocurre primero p, y atribuimos a S el deseo de
no hubiese creído que p si no fuese el caso que p. 4 La condición de que no hubiese sucedido. Así, cuando S se enoja porque M lo
conocimiento tiene la consecuencia que si S está enojado por el traicionó, él desearía que M no lo hubiese traicionado, indepen-
hecho de que p, el estado de cosas al que se refiere "p" es parte de dientemente de que antes de que sucediera p, él hubiese o no
la estructura causal que subyace en el enojo de S. En otras pala- tenido ese deseo. En otras ocasiones, el deseo es claramente ante-
bras, el estado de cosas al que nos referimos con p es causalmente rior, y lo que causa el enojo es que el suceso de p impide la reali-
zación de su deseo.
necesario para que S esté enojado. Así, cuando decimos que un
individuo está enojado, no sólo decimos algo acerca de él, _sino Como en el caso del miedo, Gordon piensa que no debié-
también acerca de sucesos externos o estados de cosas. Estos ramos hablar de deseo sino de wish. Como ya se ha mencionado,
afectan al individuo de cierta manera -lo enojan o lo deleitan, su tesis es que lo adecuado para las emociones, a diferencia de las
etcétera- (pp. 60-61). acciones, es la noción de wish y no la de deseo, puesto que en el
Sin embargo, a veces es posible enojarse por algo que uno cree caso de emociones como el enojo, S no puede realizar acciones
que sucedió cuando en realidad no ocurrió, es decir, uno puede instrumentales o preventivas, sino que cuando se enoja de que p,
4 Una teoría causal tendrá que enfrentarse con el problema del conoci- 5 Se aplica aquí al enojo una tesis general acerca de las actitudes fácticas
miento de objetos abstractos como los números. (Gordon, op. cit., p. 59).
148 ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN 149
sabe ya que pes el caso. La utilidad de la distinción entre wish y personas, a los objetos como animados y a los sucesos naturales
deseo se criticó ya anteriormente en relación con el miedo 6 y no como producidos por los dioses. Más adelante, cuando compare
me detendré más en ella. el enojo con el resentimiento y la indignación, me detendré con
Aparte de la crítica anterior, pienso que Gordon está en lo más detalle en esta tesis, ya que la referencia a agentes sí es nece-
correcto al afirmar que la causa mínima de estas emociones es la saria para estas emociones. Se trata, pues, de .una de las cuestiones
conjunción de a) y de b), la cual equivale a una frustración de centrales para poder distinguir el enojo de las otras dos emo-
deseos. Sin embargo, como Gordon reconoce de paso, hay que ciones.? Pero sigamos ahora con el tercer elemento del análisis de
decir algo más acerca de las creencias que uno tiene que tener si Gordon, el efecto motivacional.
ha de estar enojado por algo. Por lo general, uno se enoja por e) Gordon sostiene que la frustración de deseos tiene ciertos
acciones o por las consecuencias de acciones que realizan otras efectos en las personas. El efecto, en este caso, es un estado emocio-
personas. Así, si S se enoja acerca del hecho de que p, entonces S nal que caracterizamos como enojo. Sin embargo, según Gordon,
no sólo cree que p, sino que cree también que algún agente (per- decir esto no es decir nada todavía. Para caracterizar el enojo,
sona o personas distintas de S), por alguna acción u omisión, esto es, el efecto de cierto tipo de frustración de deseos, no es su-
produjo o ayudó a producir el hecho de que p. Además, aquello ficiente hablar de excitación fisiológica, porque ésta es típica tanto
de lo que estamos enojados se percibe a veces o se toma como del enojo como de otras emociones y, además, no está siempre
algo que frustra, impide, o intenta frustrar nuestros intereses o se presente. Según Gordon, lo importante cuando nos enojamos es
ve como una amenaza a nuestra autoestima o a la de alguien con que la frustración de deseos produzca un determinado efecto
quien nos identificamos. Gordon sostiene, entonces, que el eno- motivacional, cierta motivación a actuar, a hacer algo que vaya
jo es producido por acciones de agentes y, aunque admite que en contra de los intereses o de la autoestima del agente 8 que uno
uno a veces se enoja ppr sus propias acciones o .con animales y cree responsable de aquello que lo ha enojado.
objetos, sostiene que se trata de atribuciones secundarias, a saber, Como ya mencionamos en el caso del miedo, Gordon tiene un
nos vemos a nosotros mismos como si fuésemos otra persona o especial interés en el efecto motivacional por la forma en que
tratamos a los animales como si fuesen personas y a los objetos quiere distinguir las emociones de las acciones. Aun cuando tanto
como animados. Sin embargo, la referencia a acciones y a agentes las emociones como las acciones dependen causal y explicativa-
no parece ser una condición necesaria del enojo. Aunque en la mente de estados cognoscitivos y actitudinales, Gordon sostiene
mayoría de los casos nos enojamos por acciones o por las conse- que existe una diferencia sistemática, tanto en los contenidos de
cuencias de las acciones de otras personas, es muy frecuente tam- estas actitudes proposicionales como en sus relaciones lógicas,
bién que nos enojemos con animales, con objetos, de que ocurran cuando producen una acción y cuando producen un estado emo-
ciertos sucesos, y no veo por qué estas atribuciones tengan que ser
secundarias. Uno se puede enojar porque se fue la luz, porque está 7 Cf Gordon, op. cit, p. 56. Gordon no se ocupa del resentimiento, y con
lloviendo, porque el coche no arranca, porque el perro se comió la respecto a la indignación indica correctamente que dentro de las condiciones
cena, porque el bebé no para de llorar ... , y no es cierto que para causales tiene que incluirse también la creencia de que p es injusto. Afirma,
enojarse por estas cosas tengamos que ver a los animales como además, que el deseo de que p no hubiese ocurrido no puede estar basado sólo
en consideraciones de interés del sujeto, sino que tiene que ser causado por la
creencia de que pes injusta. Más adelante me ocuparé de la indignación.
6 La crítica a la noción del wish aparece en la nota 16 de la Primera Parte. 8 Aquí Gordon da por supuesto que el enojo es primordialmente una reac-
Cf, también, pp. 77-79. ción ante las acciones de otras personas. Yo pongo en duda este supuesto.
150 ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN 151
cional. La diferencia pertinente entre acción y emoción consiste frazados de pensamientos extraños y aparentemente irracionales,
en lo siguiente: en el caso de las acciones, la creencia que forma o aparecer en los sueños, en estados hipnóticos o en los estados
parte de la razón de la acción es, por lo general, una creencia ins- producidos por drogas o alcohol. El mecanismo de represión de
trumental o una creencia medio-fin que funciona como una una emoción sería, a grandes rasgos, el siguiente: un individuo
instrucción para lograr la satisfacción del deseo. Dicho de otro siente cierta emoción hacia otra persona (digamos: amor, odio,
modo, dada la actitud del agente, su creencia justifica o "dice hostilidad, celos, etc.), pero tiene también un motivo poderoso
algo a favor" de cierta acción. En el caso de las emociones, en para rechazarla, v. gr.: piensa que no debería sentir dicha emo-
cambio, las actitudes proposicionales no se relacionan de esta ción. Reprimir la emoción es una forma de manejar el conflic-
forma. Lo que se cree no "dice algo a favor" de tener la emoción, to. "Freud sugiere que una técnica para reprimir... [la emoción]
a favor de, digamos, enojarse, sino que concierne al objeto o ... consiste en separar el pensamiento que enuncia el objeto del
contenido de la emoción. En el caso de las emociones fácticas deseo del sentimiento que lo anima. El pensamiento se vuelve des-
negativas, una actitud negativa hacia p se combina con la creen- conocido para el individuo, mientras que el afecto, tal vez alterado
cia de que es el caso que p, de forma tal que, juntas, producen en por la separación, podría desplazarse hacia otra idea'' (Hart, 1982,
los seres humanos un efecto motivacional característico de cada p. 183). La represión se representa como un acto mental intencio-
una de estas emociones. Así, en el enojo, la actitud negativa nal aunque muchas veces inconsciente. Por otro lado, McGinn su-
hacia p y la creencia de que p, es decir, una frustración del deseo, giere una interpretación de los estados mentales inconscientes
causan una motivación a hacer algo en contra del responsable de según la cual un deseo o creencia es inconsciente para una per-
la situación contraria al deseo de S. sona cuando ella no sabe que desea o cree que p, esto es, cuando
Pero, ¿es cierto que un sujeto que se enoja está siempre motiva- no forma creencias de segundo orden acerca de sus deseos o
do a hacer algo en conrra del agente que causó su enojo? Gordon creencias. Normalmente, según McGinn, "es automático que un
menciona de paso que hay que hacer concesiones para casos de deseo de primer orden cause una creencia de segundo orden que
represión y de desplazamiento, pero no discute el tema (p. 58). consiste en el conocimiento de que uno tiene ese deseo de primer
Detengámonos en estos dos fenómenos, represión y desplaza- orden. Pero supongamos que hay algo que interrumpe este meca-
miento, que podrían crearle problemas a la tesis de Gordon: nismo normal, de tal modo que no se produce la creencia usual
"Reprimir" en el uso cotidiano es contener o dominar, es impe- de segundo grado. Entonces queda claro que dicha persona no
dir que actúe cierto impulso o que se produzca o proceda cierta tendría conocimiento (directo) del deseo en cuestión, es decir, éste
acción o fenómeno. Pero "represión" es también un término clave sería inconsciente" (McGinn, 1979, p. 37). La represión es un me-
del psicoanálisis, es uno de los mecanismos de defensa mediante el canismo que inhibe este proceso causal, es "una especie de acción
cual un individuo impide que penetre en su mente consciente lo intencional, aunque puramente mental; un proyecto cuyo pro-
que es inaceptable y una fuente de ansiedad para él. Freud, por pósito es ~::mtener fuera de la conciencia ciertos deseos" (p. 37).
ejemplo, sostiene que algunos casos de conflicto intrapsíquico le Sin embargo, el mismo McGinn señala una dificultad con esta
producen al paciente una ansiedad insoportable que lo llevan a interpretación de la represión, ya que, para reprimir un deseo u
reprimir y mantener en el inconsciente aquello que le produce otro estado mental que resulta inaceptable para la persona que lo
ansiedad. Los ítems reprimidos (deseos, pensamientos, emocio- tiene, se requiere aparentemente que el sujeto tenga en algún
nes) adquieren "autonomía psíquica'' y algunos derivativos de momento una creencia de la forma: "creo que deseo que p': esto
ellos pueden evadir a veces la censura y entrar en la conciencia dis- es, que tenga conciencia de lo que se ha de reprimir.
....
152 ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN
l ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN 153
Otra posibilidad relacionada es afirmar que "reprimir un estado el no actuar motivado por enojo, aun cuando fuese apropiado,
mental es sacarlo de la conciencia, y lo que esto quiere decir, en puede ser habitual para una persona; digamos que la han educa-
parte, es que se está impidiendo su interacción con otros deseos y do a reprimir la expresión de sus emociones, la han entrenado de
creencias en el pensamiento y en la acción" (cf Hopkins, 1982, tal modo que le costaría un esfuerzo poder manifestarlas o, tal
Introducción). vez, ha perdido ya la capacidad de hacerlo. En una ocasión par-
Ahora bien, tomando en cuenta las caracterizaciones ante- ticular en la que se enoja no tiene, como en el caso anterior, un
riores de represión, podemos distinguir las siguientes posibili- motivo para reprimirla, sino que una vez más reacciona del mis-
dades de represión del enojo: mo modo en que lo ha hecho siempre.
i) Muchas veces, en un episodio concreto, el enojo se reprime Los ejemplos de estas dos clases no son contraejemplos a la
en el sentido de que se inhibe su expresión, es decir, la emoción tesis de Gordon porque para todos ellos se requiere que exista un
no da lugar ni a una conducta expresiva no intencional, ni a efecto motivacional que se reprime, ya sea porque hay otro deseo
acciones intencionales que se hacen por enojo. La persona que más fuerte que es razón para no expresar la emoción, porque hay
está enojada es consciente de su enojo pero no actúa con base en otra razón para seguir un curso de acción distinto o porque
la emoción. Dentro de esta clase de ejemplos podemos distinguir existe un hábito de inhibición de la expresión de la emoción.
al menos dos casos: J) El agente tiene otro deseo o alguna otra ii) Una posibilidad diferente se da cuando el sujeto tiene la
razón para no expresar su enojo, pero todo el proceso es cons-
1
,1
ciente y deliberado. Un ejemplo sería el enojo cuya expresión se dad ... y la reprime en el sentido psicoanalítico de volverla in- 1
inhibe porque está dirigido contra una persona que el sujeto consciente. En este caso no sólo se reprime la conducta expresiva
considera más fuerte o poderosa y, por consiguiente, capaz de o intencional, sino que podemos decir que el sujeto no sabe que I'
alguna represalia. En es~os casos evitamos mostrar nuestro enojo tiene la emoción. También podemos distinguir aquí dos casos
por seguridad o por táctica: estamos enojados, somos conscientes diferentes: J) A pesar de que el sujeto no sabe que tiene la emo-
de que lo estamos, pero el enojo no se expresa y no da lugar, al ción y no la reconocería como razón de algunas de sus acciones, 1
menos en ese momento, a acciones intencionales que se hacen por la emoción podría manifestarse en su conducta, dando pie a que
enojo, pues existe otro deseo u otros deseos que entran en con- un intérprete explique algunas de sus acciones atribuyéndole la
flicto con el deseo de hacer algo en contra de la persona causante emoción. En este caso hay un efecto motivacional que se reprime,
del enojo. Otro ejemplo sería no actuar por enojo, porque esta- pero no será, por lo general, el que describe Gordon. Más ade-
mos convencidos de que haríamos algo inadecuadr,: si actuáramos lante veremos que es muy frecuente que el enojo se siga mostran-
en ese momento, esto es, nos abstenemos intencionalmente de do en la conducta, aun cuando sea de una manera distorsionada.
actuar porque tenemos alguna idea de qué sería actuar correcta- 2) La represión de la emoción podría ser total en el sentido de
mente en un caso dado.9 2) Por otro lado, el no mostrar enojo y que nó es consciente para el individuo ni detectable para algún
observador. Si esta posibilidad tiene sentido, es decir, si la repre-
9 Montaigne ofrece varios ejemplos en su ensayo "De la cólera": sión pudiese ser completamente efectiva, sería un contraejemplo a : 1
Arquitas de Tarento, al volver de una guerra en la que había sido capitán general, la tesis de Gordon, ya que no habría ningún efecto motivacional. [,1!
halló su casa roda revuelta y sus tierras incultas por el mal gobierno de su adminis-
trador; y haciéndole llamar, díjole: ¡Anda! ¡Que si no estuviera encolerizado bien ma por estar enojado. El lacedemonio Carilo dijo a un ilota que se portaba I'
1J
te iba a sacudir! El propio Platón, habiéndose acalorado contra uno de sus es- demasiado audaz e insolentemente con él: ¡Por los dioses que si no estuviera eno-
clavos, encargó a Espeusipo que lo castigara, excusándose de ponerle mano enci- jado te haría morir ahora mismo! [1993, p. 472). 1¡
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154 ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN 155
Podría haber otros efectos no motivacionales de la emoción repri- huirle al agente para racionalizar su acción" (Platts, op. cit., p. 47).
mida, digamos, mostrarse en sus sueños, en algún lapsus linguae. Tomemos el ejemplo de un sujeto que rompe una fotografía de la
Si no hubiese tampoco esto, no tendríamos ya ninguna base para persona que lo enojó. Romper una fotografía es una acción in-
atribuirle la emoción. No habría, en ese caso, ninguna diferen- tencional y, por consiguiente, tiene una razón. Aun si pudiéra-
cia entre una represión total y no tener la emoción. mos entender el deseo de expresar el enojo de alguna otra forma,
Ahora bien, Gordon menciona que tenemos que hacer conce- ya que no puede hacerse con el objeto adecuado, el problema
siones también para los casos de desplazamiento de la emoción. consiste en que la creencia que habría que atribuirle al agente
Cuando hay desplazamiento hay un cambio en el objeto de la para racionalizar su acción resulta muchas veces incomprensible
emoción. Existe una cadena causal que va en una dirección equi- o incoherente. ¿Cuál sería, por ejemplo, la creencia que debemos
vocada: la emoción surge de manera independiente y después se atribuirle en este caso? ¿La creencia de que romper la fotografía
ajusta a un objeto que no ha hecho nada o no ha hecho algo sufi- de su enemigo es una forma de dañarlo a él?
ciente para provocarla. Veamos algunas posibilidades: 1) la Quizá se trate en estos casos, más bien, de un tipo de actividad
emoción sigue estando dirigida contra el objeto que la causó, que consiste en la representación imaginativa de la gratificación de
pero se expresa con un objeto sustituto. Un ejemplo sería patear deseos o anhelos y en la que nos imaginamos que las cosas son
una piedra en vez de golpear a la persona. Uno podría verlo como quisiéramos que fuesen. Hopkins, por ejemplo, sugiere que:
como una forma aceptable para la persona enojada de expresar
su enojo, aceptable en el sentido de que la piedra no puede retri- Dicha imaginación podría ser causada por un deseo de realizar cier-
buir el golpe. Patear la piedra, romper los platos, son formas de ta clase de acción pero que, aparentemente, no se emprende por una
control en donde se hace un compromiso; se permite la expresión creencia de que ésta es una forma lÍe ejecutar esa clase de acción.
de la emoción, la con,ducta de agresión, pero se desvía el pro- Así, parece natural, por ejemplo, que alguien que tiene hambre se
imagine que come; pero esto no sugiere que él supone que imaginar
pósito. La desviación misma muchas veces también se controla,
es una manera de comer. [... ] Su imaginar, como su deseo de comer,
como cuando se rompen objetos que no son valiosos o se enoja
pueden mostrar su creencia de que comer es una manera de satisfa-
uno con una persona más débil. 2) El sujeto se enoja con A, cer el hambre; pero ésta es una creencia acerca de comer, no de ima-
reprime la emoción, y se enoja después con B sin ninguna razón ginar (op. cit., p. xxv].
o por una razón que no es suficiente para haberlo hecho enojar
independientemente, por ejemplo, la persona que no puede eno- Y más adelante dice:
jarse en una negociación importante y después llega a su casa y se
enoja con su esposa. La diferencia entre 1) y 2) es que en el primer Alguien podría imaginarse a sí mismo realizando una clase de acción
caso sólo se desplaza la expresión de la emoción, esto es, estoy eno- (atacando a su padre) al hacer efectivamente otra acción (dando
jada con Pedro y pateo la piedra para no golpearlo a él. En el se- estocadas con el paraguas ... [a un poste] ... ); esto es, su imaginar
gundo, en cambio, se reprime la emoción dirigida a A y se la tiene podría consistir, en parte, en su hacer algo que simboliza, se asemeja
después con B. o que de alguna otra manera representa (para él) lo que imagina que
La dificultad en relación con los casos de desplazamiento con- hace. [... ] Por lo general la acción es intencional pero no así el ima-
ginar [p. xxv]. 1º
siste en que "en muy pocos de estos casos es fácil tener una carac-
terización de deseabilidad de la actividad, y aun cuando se da es !O Otra cita pertinente es la de Wollheim: "Anhelo (wish) algo, en vez de
difícil darle sentido a la creencia que en consecuencia hay que atri- sólo desearlo; cuando lo deseo, y porque lo deseo, tiendo a imaginar (del
J
,,. '
Ahora bien, al considerar las instancias de desplazamiento en se requiere de una conjunción con otras emociones para alimen-
conjunción con las de represión, vemos que las que pertenecen a tar y extender el enojo a otros objetos. Montaigne nos relata la
ii) 1), es decir, aquellas en las que se reprime la emoción en su siguiente anécdota ilustrativa de este efecto de contagio y multi-
forma original, son las que pueden dar lugar a una substitución plicador:
del objeto de la emoción o a otras formas de distorsión. Aquí es
donde pueden surgir los mecanismos de defensa de los que habla Pisón, quien "habiéndose enojado contra un soldado suyo porque,
Freud; entre otros, desplazamiento, proyección, sobrecompensa- volviendo solo del forraje, no sabía decirle dónde había dejado a un
ción. Cuando hay desplazamiento, tenemos un contraejemplo a la compañero suyo, tuvo por cierto que lo había matado y condenólo
al punto a muerte. Cuando estaba en la horca, he aquí que llega el
tesis de que el efecto motivacional consiste en una tendencia a
compañero perdido. Celebrólo todo el ejército y tras muchas cari-
hacer algo en contra del age:1te responsable de la situación que
cias y abrazos entre los dos compañeros, el verdugo conduce a
produjo el enojo: sí hay un efecto motivacional, pero éste no está ambos ante Pisón, convencida toda la asistencia de que sería para él
dirigido al objeto adecuado. un gran placer. Mas ocurrió lo contrario: pues por vergüenza y des-
Otro fenómeno distinto que no tiene que ver con el mecanis- pecho redoblóse su ardor, que aún estaba en toda su fuerza; y con la
mo de represión, pero sí con la proyección a otros objetos, es el sutileza que su pasión le dio en aquel momento hizo tres culpables,
que Elster llama "efecto de contagio". Se refiere a que existen porque había hallado a uno inocente, e hízoles ejecutar a los tres: al
personas que carecen de la habilidad de mantener localizadas sus primer soldado porque pesaba un arresto contra de él; al segundo,
emociones y tienen la tendencia a hacer generalizaciones irres- que se había alejado, por haber provocado la muerte de su com-
trictas, es decir, no limitan las emociones a su causa, sino que las pañero; y al verdugo, por no haber obedecido la orden que le habían
derraman sobre otros objetos, los cuales, por sí solos, no hubie- dado" [op. cit., p. 473).
sen producido la emoci,ón. Por ejemplo, una persona que está
enojada con un compañero de trabajo y que extiende su enojo a Ahora bien, en la discusión anterior hemos supuesto, como lo
ill
los miembros de su familia, usando como pretexto algún inci- hace Gordon, que el efecto motivacional del enojo está dirigido a ¡i
,''1
dente mínimo. Elster menciona también una variante: el "efecto agentes. Sin embargo, antes dijimos también que, aunque muy ¡·1¡
multiplicador", según el cual una emoción se refuerza y crece en la frecuente, esto no es necesario. Hay casos perfectamente legítimos 1!1 1
medida en que el individuo la alimenta buscando pretextos para de enojo en los que no tiene sentido el efecto motivacional de r 11
extenderla a otros objetos (1985, pp. 381-382). En estos casos, el hacer algo en contra del responsable del enojo porque no existe i1,I'
objeto original de la emoción sigue funcionando, pero la emoción un responsable o porque no tiene sentido el "algo en contra''. 1il
se extiende también a otros objetos y se alimenta de ellos. A veces ¿Qué sentido tendría hacer algo en contra del mal tiempo? Es ¡i¡
muy común enojarse, digamos, porque llueve todo el día, porque
modo apropiado) mi deseo satisfecho: y cuando imagino mi deseo satisfecho, se suspendió el vuelo por la tormenta de nieve o porque se if:¡I
es para mí como si ese deseo se hubiese satisfecho" (1984, p. 90). Se recordará descompuso el refrigerador, y nadie dudaría que se trata realmente i/,il
que en la nota 16 de la Primera Parte se afirmó que la noción de wish depende de enojo, porque todos éstos son episodios en los que es esencial 11
de la de deseo, por lo que es importante reproducir también la aclaración de que la persona enojada sienta enojo. A veces es el sentirse de cierta
Platts: ".. .la dependencia conceptual de esta noción de anhelar [wishing] de la
de deseo parece clara: la objeción que trata desear como anhelar y algo más
mau:'.ra lo que une a un caso de enojo con otro. 11 il!I
está poniendo conceptualmente la carreta justo delante del caballo" (op.cit., il, 1
1
p. 44). 11 Pero véase, para matizar esta afirmación, la Primera Parte, pp. 98-102. I'
158 ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN 159
Como hizo para las emociones epistémicas, Gordon se apoya de las personas que causaron la frustración de deseos, en este
también en el caso de las emociones fácticas en un ejemplo con caso, a} y b) motivan a 5 a quemar el manuscrito de la amante de
el cual pretende mostrar que hay combinaciones de actitudes su esposo y esta motivación es independiente de "principios
proposicionales que causan acciones y otras que causan emocio- deónticos de justicia... , honor y cualquier fin instrumental como
nes y que le sirve también para apoyar su tesis de que las emo- la disuasión" (p. 7). La idea de Gordon es que la acción de 5 es la
ciones suplementan el modelo de explicación de la acción por de una persona enojada por el affaire de su esposo y que quemar
deseos y creencias. Su ejemplo es acerca del enojo, por lo que a los manuscritos es hacerle daño a la amante aunque sea póstu-
continuación hago un resumen (cf pp. 6-7): mamente.
A y M tienen una relación amorosa. A es casado y su esposa, Al parecer, Gordon piensa que la mejor explicación es no atri-
5, se entera de la relación y, al encontrar encima del escritorio de buirle un propósito ulterior a la acción de 5, sino verla simple-
su esposo el manuscrito de la amante, lo quema, página por mente como el efecto motivacional de su enojo, dadas, por su-
página. Gordon se pregunta por una explicación de la acción. puesto, las creencias pertinentes. Por eso hay que interpretar la
Una respuesta posible es que quiere disuadirlos de continuar el acción como "hacer algo en contra de M", pero no como una for-
affaire y cree que quemar los manuscritos funciona como una ad- ma de saldar cuentas. Sin embargo, muchas veces "hacer algo en
vertencia. Tenemos aquí una explicación de la acción por deseos contra" es "saldar cuentas". (Me enojo porque me hiciste daño y
y creencias en la que la creencia funciona como una creencia ahora te lo hago yo a ti; estamos a mano.) Y esto no implica que
instrumental o medio-fin. Para excluir este tipo de explicación, uno tenga que tener otras creencias acerca de una "justicia retri-
Gordon imagina que antes de la acción de 5, el esposo y la butiva abstracta'' o acerca del honor, etc. Por otro lado, no queda
amante han muerto en un accidente y que 5 quema el manus- claro cuál es el propósito de Gordon al matar a sus personajes.
crito después de los fuµerales. Esta acción podría explicarse, dice Excluye, claro está, algunas de las razones posibles para la acción
Gordon, atribuyéndole a la viuda "un deseo de saldar cuentas':· en las que interviene una creencia medio-fin (v. gr., disuadirlos de
quizá "nivelando la balanza" para restaurar una justicia "retribu- seguir la relación), pero no excluye otras, si piensa que uno puede
tiva" abstracta o para restablecer su "honor" o "su autoestima''. hacerle un daño póstumo a una persona. O tal vez Gordon cree
''Aun una contrariedad o un desaire póstumos podría parecerles, que, como la mujer enojada tiene el deseo de hacer algo en contra
a algunas mentes, una forma de rectificar las cosas" (p. 7). Sin del responsable de su enojo, ella destruye los manuscritos, pero no
embargo, sería más adecuado, piensa Gordon, si explicáramos la cree que este acto pueda ser en realidad un acto de saldar cuentas o
conducta de la esposa como una conducta motivada por el eno- de venganza porque la persona está muerta. Veamos, entonces, si
jo, en la cual tenemos que: quemar los manuscritoE es una forma de hacerle daño a alguien,
aunque sea un daño póstumo.
a) 5 sabe que su esposo ha tenido una relación amorosa con M. Quien sostiene que lo que un individuo no sabe no puede da-
b) 5 desearía que su esposo no hubiese tenido una relación ñarlo, esto es, si acepta que hacerle daño a alguien depende de
conM. que exista alguien a quien le importe dicho daño, no pensará que
a) y b}, juntos, constituyen una "frustración de deseo". se puede hacer un daño póstumo. Sostener una tesis así es soste-
ner que hacerle daño a alguien es hacerlo sufrir. Traicionar a un
La frustración de deseo tiene un efecto motivacional carac- amigo es hacerle daño sólo porque sufriría si se enterara o porque
terístico, motiva a la gente a hacer algo en contra de la persona o sufriría las consecuencias de la traición. En el ejemplo de Gordon,
160 ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN
ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN 161
equivale a afirmar que quemar el manuscrito de una persona, otras explicaciones posibles, por ejemplo, que lo hace porque
después de su muerte, no es hacerle daño alguno, porque ella ya sigue la norma de venganza que rige en su comunidad de que-
no puede enterarse y, por consiguiente, sufrir por ello. mar las pertenencias del enemigo, porque quiere saldar cuentas,
Sin embargo, Nagel (1979, pp. 1-10) argumenta, con razón, en porque cree fríamente que hay que castigar a los adúlteros, etc.,
contra de la tesis anterior: hay cosas, entre ellas algunos bienes y y, además, en muchas de estas explicaciones podría coincidir el
males, que una persona posee en un momento dado sólo en virtud efecto motivacional del enojo con el propósito de, digamos, ven-
de su condición en ese momento; digamos, salud, enfermedad, garse, saldar cuentas, etc. Quizá lo que quiere decir Gordon es
riqueza, deudas, inteligencia, etc. Sin embargo, esto no es así para que es psicológicamente más verosímil que una acción así se haga
todas las cosas que consideramos como buenas o malas para una por enojo y no por otros motivos, esto es, que es más plausible
persona, sino que existen algunas que tienen como sujeto a una per- que la gente tenga un deseo de hacer algo en contra de la per-
sona que se identifica por su historia y sus posibilidades en vez de sona responsable de un daño cuando la persona está enojada.
sólo por su estado categórico del momento. Nagel sostiene que: Ahora bien, quien aceptara la primera tesis, de que hacerle
daño a alguien es hacerlo sufrir, podría sostener que lo que tene-
es arbitrario restringir lo bueno y lo malo que puede sucederle a un
mos aquí es un caso de sustitución: la esposa destruye los ma-
hombre a propiedades no relacionales que pueden atribuírsele en
momentos particulares [... ] Hay bienes y males que son irreductible- nuscritos de la amante porque no puede hacerle daño a ella, esto
mente relacionales; son rasgos de las relaciones entre una persona, es, expresa su enojo con un objeto sustituto que de alguna ma-
con sus limitaciones espacio-temporales usuales, y circunstancias que nera la representa o simboliza. Sin embargo, esta explicación sólo
pueden no coincidir con él ya sea en el espacio o en el tiempo. La es convincente si la esposa ve el manuscrito como cualquier otra
vida de un hombre incluye muchas cosas que no ocurren dentro de pertenencia cuya destrucción no es más que un acto simbólico
los límites de su cuerpo y de su mente, y lo que le sucede puede -como romper una fotografía-, esto es, si sabe que existen
incluir mucho que no ocurre dentro de los límites de su vida [p. 6]. copias o si no se da cuenta de que destruir el único manuscrito
de una persona no es sólo expresar el enojo con otro objeto, sino
Pensemos en un adulto que queda reducido al estado de un hacerle un daño real a la persona misma.
bebé satisfecho; podemos decir que quien ha padecido el mal es En esta parte he tratado de mostrar la diversidad que encon-
el adulto cuya vida se ha reducido a este estado. Morir implica tramos en una emoción como el enojo y cómo, si nos limitamos a
perder la vida que una persona habría tenido si no hubiese muer- un modelo muy racionalista, corremos el peligro de no tocar la
to. Entendemos lo que sería para él tenerla, en vez de perderla, y importancia que tiene en nuestras vidas. Habíamos visto ya, en
no es difícil identificar al perdedor. En nuestro ejemplo, destruir relación con el orgullo, que no siempre funciona un modelo muy
el manuscrito es hacerle un daño al autor, que podría perdurar racionalista; con el enojo, un modelo así es todavía menos adecua-
más allá de la muerte física de M. Destruir el producto de su tra- do. Pasemos ahora a otra emoción muy relacionada con el enojo:
bajo es impedir una posible publicación, cortar la posibilidad de el resentimiento.
mantener vivo algo que ella hizo, reducir sus posibilidades de ser
recordada ... EL RESENTIMIENTO
Si lo anterior es correcto, la esposa sí puede hacerle un daño
póstumo a la amanee de su esposo. Pero si es así, la explicación Para Strawson (1974), resentimiento, indignación, admiración y
de Gordon de que lo hace por enojo no tiene prioridad sobre arrepentimiento forman un conjunto de emociones que, al igual
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162 ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN
ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN 163
que otras actitudes, como la aprobación o la censura, pueden identifica, los demás seres humanos. Strawson afirma que nues-
verse como respuestas a las actitudes, intenciones y acciones de tra propensión a las actitudes y sentimientos reactivos personales
otras personas. En este sentido se caracterizan como emociones y "es un hecho natural, tejido en la trama de nuestras vidas, algo
actitudes esencialmente sociales. dado con el hecho de la sociedad humana como la conocemos";
Dado el hecho de la sociedad humana y de nuestro status son actitudes y sentimientos que tienen raíces comunes en nues-
como seres sociales, establecemos y nos vemos involucrados en tra naturaleza humana y en nuestra pertenencia a comunidades
múltiples relaciones con otros seres humanos: humanas. Strawson nos invita a reflexionar sobre ellas para tratar
cuando compartimos un interés mutuo, como miembros d~ la misma
de entender cuáles son sus límites y por qué esos límites tienden
familia, como colegas, amigos, amantes, como partes ocasionales de a caer donde caen, y cuáles son las circunstancias y condiciones
un sinnúmero de transacciones y encuentros. Entonces debemos que las propician o inhiben. Nos invita a reflexionar sobre estas
pensar en cada una de estas conexiones y ot~as po~ibles, en 1~ im- actitudes y sentimientos para poder criticarlos en casos par-
portancia que les conferimos a las actitudes e mtenciones qu~ tienen ticulares, para que podamos decir cuándo son apropiados ora-
hacia nosotros aquellos con los que mantenemos esas relaciones, y zonables y en qué medida nos sirven para entender y explicar
en las clases de actitudes y sentimientos reactivos a los que nosotros conductas individuales y prácticas sociales ( 1980, p. 265).
mismos somos propensos [p. 6]. A fin de examinar con mayor detalle los distintos elementos y
condiciones de la emoción que aquí me ocupa, a saber, el resen-
Así, reaccionamos ante ellas con resentimiento, admiración o timiento, es conveniente que me detenga en el siguiente ejemplo
disgusto, censuramos o alabamos una acción; nos indigna o apro- bastante simple: Dos personas, A y B, tienen una cierta relación
bamos el trato que tienen unos con otros los seres humanos; y personal; digamos que son amigos. Esto implica, al menos, que
nos arrepentimos, no~ avergonzamos o nos autocomplacemos cada uno tiene alguna idea de la personalidad y del temperamen-
por la manera en que nosotros mismos nos comportamos con to del otro y ciertas exigencias y expectativas acerca de su con-
ellos. ducta y actitudes con él en diversos tipos de circunstancias.
En nuestra vida en comunidad participamos y establecemos Ahora bien, en una ocasión dada, A realiza una acción particular
relaciones interpersonales de tipos muy diversos -de las más a que daña u ofende a B. B reconoce que la acción de A lo ha
íntimas a las más casuales, pero en general exigimos que se den dañado, o la ve como una acción ofensiva para él, y cree que es,
en un clima de buena voluntad y respeto mutuos, aunque las o la ve como., la manifestación de una actitud de mala voluntad
formas específicas en las que éstas se manifiesten dependan del u hostilidad de parte de A hacia él.1 2 B reacciona con resen-
tipo de relación y de las circunstancias en las que se establezcan-. timiento hacia A y censura su acción. Supongamos ahora que B
Las actitudes y sentimientos reactivos son una respuesta a la bue- expresa de alguna manera su resentimiento. A reconoce que su
na o mala voluntad, o a la indiferencia, que manifiestan las per- acción causó resentimiento en B, se siente arrepentido, lamenta
sonas en sus actitudes y conducta frente a las personas con las su acción y hace a su vez algo que B pueda ver como una acción
que se relacionan. Strawson distingue varios tipos de actitudes y
sentimientos reactivos: los personales, los impersonales o morales 12 Doy versiones alternativas porque quiero distinguir entre "creer" y "ver
y los autorreactivos. El resentimiento pertenece al grupo de acti- como". No quiero comprometerme aquí con la tesis de que siempre es una
tudes y sentimientos personales que tiene una persona frente a creencia específica la que determina a una emoción: cree que le hace daño, cree
que es ofensiva. Pienso que a veces puede ser más relevante para una emoción el
las actitudes que tienen hacia ella, o hacia alguien con quien se "ver a a como ofensiva" (cf Hansberg, 1989).
164 ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN
ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN 165
reparadora ... Este ejemplo 13 sólo muestra posibles secuencias en es, cuando menos, una muestra de indiferencia o insufi-
las que emociones y actitudes nos proporcionan un marco inter- ciente buena voluntad.
pretativo que nos permite comprender y explicar la conducta de
un individuo, no como un suceso aislado, sino dentro del sis- La última parte de iii) se refiere específicamente a un cierto
tema de relaciones humanas. tip? de relaciones _bastante íntimas en las que no se requiere nece-
Podemos distinguir aquí varios elementos relacionados entre sanamente que exista mala voluntad, sino que muchas veces basta,
sí: el sistema de relaciones humanas, las exigencias y expectativas para el resentimiento, que A tenga hacia B una actitud más débil
en las que se basa; su manifestación o no manifestación en acti- de la que B, dada su relación, espera de él. O, también a otros
tudes y conducta; y nuestra propensión a responder con sen- casos en que, por algún otro motivo, la conducta de A no satis-
timientos y actitudes reactivas. 14 Me referiré, por lo pronto, sólo
a la situación particular en la que A hace algo que produce resen-
!3:
~~~e a no le hizo caso, no lo vio, etc. La distinción entre ii) y
tti) es importante, puesto que alguien puede hacer algo que daña
timiento en B. Si B siente resentimiento por algo que hizo A, u of~~de sin tener la intención de ofender o sin mostrar ninguna
debemos suponer que B piensa: homlidad o mala voluntad. Pero es esencial para el resentimiento
que el sujeto resentido vea en la conducta del otro una actitud
i) A es responsable de su acción u omisión. 1 5 negativa ~acia él, aunque, como hemos dicho, en algunos casos lo
ii) Que esa acción le produjo algún daño; o es ofensiva, insul- que el SUJeto ve como actitud negativa sea el que el otro no mues-
tante o de algún otro modo nociva para él. tre lo que él consideraría como suficiente buena voluntad. Por
iii) Que esa acción nociva para B es, además, una manifes- esta razón se incluyen también las omisiones; digamos, no pensó
tación de mala voluntad de parte de A, esto es, que al en mí cuando considero que debería haberlo hecho.
realizar su acción, ,A quiso ofender, insultar o dañar a B, o Ahora bien, respecto a las tres condiciones anteriores, lo im-
13 Podemos mencionar como ejemplo también una emoción positiva: A
portante es cómo ve las cosas el sujeto resentido, a saber, si ve al
hace algo que beneficia a B; B reconoce que la acción de A lo beneficia y que, age_nte como plenamente responsable de su acción, si ve a la
al hacerla, A manifiesta un grado de buena voluntad que, digamos, supera sus acción como dañina u ofensiva y si la ve como una manifestación
expectativas; B reacciona con agradecimiento hacia A y alaba su acción ... de mala voluntad o indiferencia dd agente hacia él. Las creencias
14 Strawson habla de sentimientos y yo de emociones. Pienso que esta i), ii) y iii) son condiciones del resentimiento, pero no son con-
segunda noción es más amplia ya que no incluye siempre el sentir algo; no
dici~nes ~uficientes para que alguien sienta resentimiento. El que
obstante, ambos estamos hablando aquí de una clase de estados mentales que
pueden funcionar como razones (cf nota 3, Introducción). Ahora bien, inde- algmen sienta o no sienta resentimiento en una ocasión dada "es
pendientemente de una teoría específica, los ejemplos que m~ interesan ~uedan en parte asun_to de su temperamento individual, estilo personal,
incluidos. Lo mismo sucede con la distinción entre emociones y acutud..:s; estado de ámmo del momento y quizá accidente fisiológico"
Strawson menciona siempre juntos a los sentimientos y a las actitudes reactivas. (B~nne~t, 1980, p. 23). No hay manera de estipular cuando al-
No pretende proporcionar una definición de cada una, sino sólo dar ejemplo~.
guien nen~ que ~enti~ r_esentimiento, sino sólo condiciones que
Intuitivamente, resentimiento, gratitud, indignación, culpa, etc., son senti-
mientos -aprobar, censurar, culpar, valorar, etc., son actitudes-. Pero las dos
h_acen pos1~le e mtelig1ble que surja el resentimiento y ciertas
van juntas: cuando siento resentimiento, culpo a alguien y censuro su acción. c1rcunstanc1as en las que característicamente se da, en tal forma
15 En algunos casos, la atribución de responsabilidad deberá entenderse que si el sujeto se enterara de que las cosas no son en realidad
sólo en el sentido de que A causó un cierto estado de cosas y no en el sentido como él piensa que son, y si es una persona razonable, esto cons-
de hacer algo de manera intencional. tituiría una razón para suspender su resentimiento.
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166 ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN
ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN 167
En relación con las tres condiciones anteriores, podemos Los casos que menciona Strawson en los que o no tenemos
mencionar varias maneras en las que el resentimiento puede ser sentimientos o actitudes reactivas, o se vería como inapropiado
inapropiado o irracional. Strawson menciona (pp. 7-10) varias tenerlas, se refieren sólo a la primera condición del resentimiento
consideraciones especiales en las que sería inapropiado tener un q~e mencioné anteriormente, a saber, la que afirma que es apro-
sentimiento reactivo que aplicaré al resentimiento: piado tener sentimientos reactivos frente a un agente respon-
J) Cuando tenemos sentimientos y actitudes reactivas ordi- sable. Me parece, sin embargo, que también en relación con las
narias hacia el agente, esto es, cuando lo vemos como una per- otras dos condiciones hay casos en los que el resentimiento
sona plenamente responsable en general, pero aceptamos que, en podría considerarse como inapropiado. Éstos son elusivos y difí-
un momento dado y en cierta ocasión específica, no es responsa- ciles de expresar, pues tienen que ver con las relaciones que exis-
ble de una ofensa o daño particular. Se trata aquí de situaciones a ten entre cómo es la realidad y las interpretaciones que de ella
las que son aplicables frases como "no se dio cuenta", "no sabía'', hacen los sujetos.
"fue un accidente", etcétera. Me referiré en primer lugar a algunos ejemplos que se relacio-
2) Cuando suspendemos nuestras actitudes reactivas frente al nan con la condición ii). Esta condición afirma que B cree que la
agente, ya sea en general o momentáneamente: acción de A le ha producido algún daño, o es ofensiva, insultante o
a) porque se dan circunstancias especiales en las que vemos al de algún otro modo nociva para B. Los ejemplos son los siguientes:
agente bajo una luz distinta que excluye estas emociones. Por a) cuando B reacciona con resentimiento, porque cree falsa-
ejemplo, cuando adoptamos el punto de vista "objetivo", esto es, mente que A hizo algo que no hizo. Este caso ya se mencionó al
cuando nos desligamos del compromiso de una relación partici- caracterizar a la emoción como fáctica;
pativa y vemos al agente como un "caso" (1974, Sección IV). Un b) cuando B cree falsamente que lo que hizo A lo daña o tiene
ejemplo podría ser la relación que tiene un terapeuta con su consecuencias negativas para él y en realidad la acción de A no
paciente; resulta en un daño objetivo para B;
b) cuando las circunstancias son normales, pero el agente es e) cuando B reacciona frente a una ofensa imaginaria.
anormal, es decir, cuando no está capacitado para tener rela- En el caso a) no hay ninguna acción; en el caso b) sí hay acción
ciones interpersonales porque no es responsable de sus acciones. u omisión, pero no tiene la característica de ser dañina, es decir,
Así, es inapropiado en general tener resentimiento frente a un no resulta en un daño; en el tercero, e}, no existe ninguna ofensa,
loco, un bebé, un retrasado mental ... También puede ser inapro- es ~ecir, el agente no tiene la intención de ofender, pero la acción
piado, en ocasiones determinadas, tenerlo frente a un borracho, se mterpreta como ofensiva. La diferencia entre b) y e) depende
una persona drogada o quien tiene un ataque momentáneo de de la diferencia entre las nociones de "daño" y "ofensa''. Una for-
locura ... 16 ma de caracterizar la noción de "daño" es relacionarla con la
noc_ión de "interés"; en este sentido, un daño es aquello que viola
16 Pero aquí tenemos que hacer una distinción entre no ser responsable de
los mtereses de una persona, y un interés aquello que es verdade-
sus actos en un momento dado, cuando alguien está borracho o drogado, y ser
ramente bueno para una persona, ya sea que lo desee o no.17
responsable de haberse puesto en la situación de convertirse en un drogadicto o
borracho. Puede no ser apropiado tener resentimiento en un momento particu- 17 (Cf Feinberg, 1973, p. 26). La manera de argumentar que x es en el
lar, pero podría ser comprensible cuando se ve al otro como responsable de interés de una persona, aunque ella no lo desee, es que x completaría efectiva-
haberse convertido en una persona así; v. gr., borracho, drogadicto, etc., y si mente el conjunto total de sus deseos, de tal forma que a la larga se logrará un
considera que, entre otras cosas, es una manera de mostrar hostilidad hacia ella. balance neto mayor de gratificación de deseos. Así, ponerle una inyección
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168 ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN 169
Ejemplos de iritereses serían los que tienen que ver con la integri- orgullo tan exagerado, que considera como una ofensa cualquier
dad y seguridad de la persona, su propiedad, su reputación, sus conducta que implique el más mínimo desinterés. O suponga-
relaciones familiares y su privacidad, entre otros. Aplicado al mos alternativamente que tiene una inseguridad tal que cualquier
caso b), podría decirse que B cree falsamente que la acción de A cosa lo ofende. A veces, cuando una persona tiene la creencia falsa
ha violado alguno de sus intereses, lo ha dañado, cuando no es de que alguien ha actuado de modo ofensivo hacia ella, su resen-
cierto. Un ejemplo sería evacuar a una persona de su pueblo y timiento puede llevarla a malinterpretar otras de sus acciones
vivienda debido a una posible inundación. El caso e), en cambio, como ofensivas, alimentando cada vez más su resentimiento. Se
es más elusivo. Se refiere a aquello que se ve como una ofensa. trata de casos en que se refuerza una emoción que quizá tuvo
En un sentido, toda ofensa es un daño porque viola el interés como inicio un incidente nimio. También hay personas que
que tienen las personas de no ser ofendidas. Algunas ofensas son tienen la tendencia a percibir las situaciones de tal modo que sea
causas de daños que violan intereses distintos al interés de no ser apropiada una emoción determinada; digamos, que buscan oca-
ofendido; por ejemplo, dar una bofetada puede ser ofensivo y siones para sentirse ofendidas, insultadas o culpables (cf Elster,
causar un daño físico. Otras ofensas, en cambio, no producen un 1994).
daño distinto (Feinber, op. cit., p. 28). En general, una ofensa es Con respecto a la condición iii) -que afirma que B cree que
una conducta "que tiene la capacidad de inducir en los otros la acción u omisión nociva para él es, además, una manifestación
alguno de una gran diversidad de estados mentales que tienen de mala voluntad (indiferencia o insuficiente buena voluntad) de
poco en común, excepto que son desagradables, incómodos o parte de A, esto es, que con esa acción A ha querido ofender,
que producen disgusto" (p. 29). Calificar una ofensa de "imagi- insultar o dañar a B (o ha mostrado indiferencia o insuficiente
naria'' es sentirse ofendido por la conducta de otra persona sin buena voluntad)- existen también casos en los que el resen-
que exista de parte de ellr ninguna intención de ofender, es sen- timiento puede verse como inapropiado. Una posibilidad es que B
tirse ofendido por lo que nadie consideraría una ofensa, o inter- le atribuya al agente actitudes que no tiene, digamos, ve la acción
pretar como ofensiva una conducta que no tiene ninguna carac- de A como una manifestación de mala voluntad hacia.él que A no
terística que justifique el que B la interprete de esa manera. Sin tiene, ve como indiferencia lo que en realidad es una distracción
embargo, no sabría cómo delimitar el conjunto de características momentánea o como hostilidad lo que es sólo impaciencia. Aquí,
que justificarían, en general, que se viera algo como una ofensa. como en el caso anterior, la atribución de mala voluntad o indife-
Lo que alguien pueda ver como ofensivo o insultante dependerá, rencia hacia una persona dependerá en parte del tipo de relación,
en gran medida, de su cultura, de las normas sociales que rigen en de cuánto la conoce, de sus expectativas y de la situación especí-
su comunidad, de su personalidad, de su temperamento, del fica. Así, las atribuciones erróneas de actitudes pueden deberse,
momento y de su apreciación de la situación. Hay, sin embar- por ejemplo, a una apreciación defectuosa de la persona, del tipo
go, algunos casos en los que calificaríamos de inapropiado ver de relación, a una apreciación equivocada de la situación, etc. Por 1
11
1;.
como ofensiva cierta conducta. Supongamos, por ejemplo, que ejemplo, si una relación es muy cercana, la exigencia de buena i
1,
B tiene una idea tan agrandada de su propia importancia, un voluntad podría ser tal que una conducta meramente indiferente 1,
podría interpretarse, en un momento dado, como mala vo-
puede ser en el interés (la salud) de una persona que está enferma, aunque ella ¡¡1:
luntad. En general, la persona que ve como ofensiva o insultante '1
no lo desee. No entraré aquí en la cuestión muy difícil de lo que es "verdade- 1 1
ramente bueno" para una persona en contraste con lo que ella piensa que es
una acción atribuirá mala voluntad al agente que considera
bueno para ella. responsable de esa acción. Esto es así, en parte, porque nosotros,
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170 ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN 171
cuando queremos ofender, hacemos generalmente las cosas de tal tativas y exigencias que es razonable tener con respecto a él. Así, si
manera que la otra persona pueda reconocer nuestra intención creo que alguien es mi amigo cuando no lo es, puedo tener exigen-
de ofender. 18 cias y expectativas que no corresponden a la relación que de hecho
Ahora bien, tener la propensión a actitudes y sentimientos existe. Esto puede dar lugar a frustraciones de deseos y a expecta-
reactivos es tener exigencias y expectativas frente a otras personas tivas que pueden ser causa de resentimiento y que no tendrían por
con las cuales convivimos en una comunidad y con las cuales esta- qué surgir si tuviéramos una apreciación más adecuada del tipo de
blecemos relaciones personales. Según Strawson, lo que en general relación. Supongamos en cambio que mi apreciación de la rela-
hace posible esta convivencia y los distintos tipos de relaciones en ción es correcta, digamos que sí somos amigos, pero que mis exi-
los que estamos involucrados es la exigencia que tenemos, los gencias con respecto a la otra persona son tan desproporcionadas a
unos frente a los otros, de buena voluntad y de respeto a la inte- la situación, o mis expectativas tan irreales, que haga lo que haga el
gridad personal. Éste es un requisito muy general que tendrá que otro no podrá estar a la altura de ellas.
manifestarse en formas muy diversas, las cuales dependerán, entre Existen, entonces, múltiples razones por las que una emoción
otras cosas, de las características de la comunidad o comunidades puede considerarse como inapropiada. He mencionado aquí
a las que pertenecemos, de las convenciones que existan en ellas, algunas que tienen que ver con las distintas maneras en las que el
del tipo de relación interpersonal, de la historia particular de la sujeto resentido puede equivocarse en su apreciación del agente,
relación, de las circunstancias particulares y de variaciones indi- de la acción, de las actitudes que la causaron, del tipo de relación
viduales de las personas. Así, si A y B son amigos, tendrán una y de las exigencias y expectativas en las que se basa.
serie de expectativas y exigencias más o menos explícitas que Ahora bien, ¿cuál es el papel que cumple una emoción como
provienen de cómo ve cada uno la relación en la que participan y el resentimiento en la explicación de la conducta de un indivi-
del conocimiento más o menos claro que puedan tener el uno del duo? Hemos dicho ya que las explicaciones que mencionan sen-
orro, incluyendo algunas 'ideas acerca de la personalidad y consti- timientos y actitudes reactivas sitúan la conducta de un indivi-
tución emocional del otro. Esto les permitirá vislumbrar, por duo en un contexto de relaciones sociales. El interés de la
ejemplo, qué tipo de cosas son las que provocan su resentimiento, explicación se centra, no en una acción aislada, sino en la con-
los complacen, admiran o indignan. Todo esto constituye un tras- ducta como respuesta a las acciones, actitudes y emociones de
fondo que nos sirve, en un momento dado, para situar una deter- otras personas cuya conducta, a su vez, se ve como respuesta
minada actitud en una red de otras actitudes y estados mentales. a otras acciones, actitudes y emociones nuestras y de los demás.
Constituye un marco explicativo que nos permite entender, por Por otro lado, reconocer la emoción que tiene una persona en un
ejemplo, qué espera B de su amigo en una ocasión particular, qué momento dado puede guiar mi conducta, como cuando cambio
desea que haga o deje de hacer y qué cosas podría ver como mani- la conversación al ver que está causando tristeza o turbación en
festaciones de hostilidad o indiferencia. el otro. Tener una idea acerca del tipo de cosas que ofenden,
A veces, el resentimiento puede basarse en una apreciación agradan, molestan, disgustan o indignan a alguien, nos permite
errónea de la personalidad del otro, de la relación o de las expec- entender por qué hace o deja de hacer ciertas cosas, y nos ayuda
a regular nuestra propia conducta hacia él, de tal forma que po-
18 Como afirma Austin: la ejecución de un acto ilocusionario implica que
damos promover ciertas actitudes y tratar de inhibir otras.
se asegure la capacidad de comprenderlo (1964, pp. 115-116). Cf también Pero, sobre todo, la referencia a emociones nos permite unifi-
Grice (1957), yStrawson (1971, pp. 155-156). car y, por tanto, entender y explicar todo un conjunto de accio-
11
1
;Ji,i
172 ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN 173
nes muy variadas y aparentemente inconexas que, sin embargo, a quien responsabilizar por un suceso que el sujeto considera
responden a un esquema de comportamiento. Ejemplo de esto negativo para él; así, decimos que María está resentida con Juan
son las cosas muy diferentes que podría hacer un individuo que porque no votó por ella; resiente que Juan la criticara en público,
siente resentimiento y que podrían interpretarse como mani- que no le tuviera ninguna consideración, que no pensara en ella.
festaciones de esta emoción, o la conducta tan diversa que podría Aun en los casos en que no sabe exactamente a quién responsabi-
mostrar alguien que siente remordimiento y que es posible ver lizar, la persona que siente resentimiento supone que existe algún
como una expresión de su culpabilidad o como el intento de responsable: resiente que no la eligieran, resiente que nadie la
reparar el daño causado. Mencionar una emoción puede ser tam- escuche. En todos los casos parece ineludible la mención, aun-
bién una forma de unificar un gran número de deseos específicos que sea implícita, de alguna persona o personas responsables de
al verlos como provenientes de un origen común en una emo- lo que se considera ofensivo o dañino. El enojo, en cambio, no
ción determinada. Por ejemplo, los deseos que tiene una persona requiere siempre 19 de un sujeto a quien considerar como respon-
de hacer cosas distintas que expresen su amor o su odio por sable, ni es necesario que exista, de parte de ese sujeto, mala vo-
alguien. Una gran desilusión puede a veces explicar el cambio de luntad u otra actitud que se juzgue como negativa en ese contex-
rumbo de una vida, y una vida entera puede verse como la ex- to. Por supuesto uno se puede enojar, como también resentir,
piación de un crimen. cuando otra persona hace algo que se ve como un descuido, una
Después de considerarlas por separado, trataré ahora de dis- falta de consideración o algo que no toma en cuenta los propios
tinguir entre resentimiento y enojo. Mi punto de partida serán sentimientos, pero para el enojo no es necesario, como lo es para
las condiciones que mencioné al principio para el resentimiento el resentimiento, que el sujeto crea que lo que hace (o no hace)
y que aquí repito: para poder sentir resentimiento hacia A, se otra persona es imputable a ella y ofensivo o dañino para él.
requiere que B crea qu~ i) A es responsable de cierta acción, Aparentemente, para el enojo basta con que suceda algo o que
omisión o de causar un cierto suceso o estado de cosas; ii) que alguien haga alguna cosa que el afectado considere negativa para
con ello le produjo daño a B, o hizo algo ofensivo, insultante o él. Como he dicho antes, uno puede enojarse porque se descom-
de otro modo nocivo para él; y iii) que eso que es nocivo para B puso el refrigerador, de que esté lloviendo, de que el coche no
es, además, una manifestación de mala voluntad de parte de A, arranque, de que el perro haya ensuciado la alfombra, de que el
esto es, que al realizar su acción, A quiso ofender, insultar o dañar bebé llore y no me deje trabajar, con el loco que me gritó en la
a B, o es, cuando menos, una muestra de indiferencia o insufi- calle ...
ciente buena voluntad. Tampoco es necesario para el enojo, y sí lo es para el resen-
Aunque en muchas ocasiones se usan indistintamente resen- timiento, que la ofensa o el daño estén dirigidos a la persona
timiento y enojo, pienso que el enojo es distinto del resentimien- afectada (o alguien con quien se identifica). Uno puede eno-
to en el sentido de que sólo parece necesaria la segunda condi- jarse20 por un acto en contra de un desconocido, un animal o un
ción. Esta condición podría expresarse, a la manera de Gordon, objeto, por ejemplo, cuando alguien daña una obra de arte o
diciendo que la gente se enoja por un suceso o por una acción destruye una flor. Uno puede estar resentido con una persona
frente a la cual tiene una actitud negativa, esto es, una actitud con-
19 Por supuesto que en la mayoría de los casos nos enojamos por acciones o
traria a lo que desearía que fuese el caso.
por las consecuencias de las acciones de otras personas. Sin embargo, esto, no
Las condiciones i) y iii), en cambio, no parecen ser necesarias es una condición necesaria del enojo.
para el enojo. Para el resentimiento se requiere que haya alguien 20 Y en muchas ocasiones también indignarse, como veremos más adelante.
174 ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN 175
por el daño que le hizo a un objeto o a un animal, pero sólo en la tes, se trata de una expresión de ressentiment. Foot (1978, p. 83)
medida en que hacerle daño al animal u objeto es una forma de lo describe de la siguiente manera:
hacerle daño a ella (o a la persona con quien se identifica).
Otra característica que distingue al enojo del resentimiento es Aquellos que cultivan la humildad y las otras virtudes propiciatorias
que el enojo no requiere que, al hacerle algo dañino u ofensivo al para ocultar su debilidad tienen un ressentiment envidioso frente a
sujeto de la emoción, éste tenga que creer que el agente con su los que son más fuertes. Quieren venganza por su inferioridad y
acción mostró mala voluntad, hostilidad, indiferencia, etc., hacia tienen un profundo deseo de humillar y hacer daño. El deseo de
él. En otras palabras, lo que es esencial al resentimiento, y no al castigar le parece a Nietzsche uno de los signos más claros de esta
maldad oculta ... [pero] ... el castigo no siempre está dirigido hacia
enojo, es la actitud negativa que el sujeto resentido cree que
fuera; el hombre que tiene estas virtudes de autosacrificio es un ser
tiene el otro hacia él. Estas distinciones no son demasiado claras
lleno de rencor y veneno también en contra de sí mismo.
y tajantes, puesto que el modo en que se usan estas palabras en el
lenguaje cotidiano no nos permite distinguirlas de una manera
Nietzsche sostiene en La genealogía de la moral, que la moral
rigurosa. Aunque con frecuencia pueden usarse ambas nociones, de los esclavos nace del ressentiment :
la noción de "enojo" tiene un campo de aplicación más amplio.
Hemos visto ya las múltiples situaciones en las que uno se enoja el ressentiment de aquellos seres a quienes está rehusada la verdadera
sin que haya resentimiento, pero también existen otras en las que reacción, la de obrar, y que se resarcen con una venganza imaginaria
puede haber resentimiento sin que haya enojo. El resentimiento [... ] la moral de los esclavos necesita, para surgir, que haya un mun-
es compatible con la tristeza, mientras que el enojo no parece ser do exterior hostil, un contramundo; necesita [... ] estímulos externos
compatible con la tristeza. Esto se debe, quizá, a que muchas para obrar; su acción es, radicalmente, reacción [I Abh., 10, trad.
veces el resentimiento píJ.rece más cercano a una actitud, a un 1975, p. 43].
juicio, y a que muchas veces es más contenido, más guardado. El
enojo, en cambio, está más unido a cambios fisiológicos, sensa- El ressentiment es una emoción que surge al reprimir siste-
ciones y a una conducta expresiva de la emoción. Por eso mismo, máticamente la descarga de otras emociones tales como el sen-
el enojo se asocia más con episodios más o menos pasajeros, timiento de venganza, el rencor, el odio, la envidia, la ojeriza, la
mientras que el resentimiento se considera como una emoción malevolencia, la alegría del mal ajeno (Schadenfreude) y la mal-
más duradera. Esto, por supuesto, no es siempre así. Uno puede dad. Estas emociones que pueden dar lugar al ressentiment no lo
resentirse momentáneamente con una persona y, en cambio, producen sin que se den otras condiciones: "La condición nece-
estar enojado durante meses o años. saria para que éste surja se da tan sólo allí donde una especial
No quisiera dejar el tema del resentimiento sin mencionar lo vehemencia de estos afectos va acompañada del sentimiento de
que sostiene Nietzsche acerca de esta emoción. Él usa la palabra la impotencia para traducirlos en actividad -ya sea por debili-
francesa ressentiment y no los términos comunes del alemán: dad corporal o mental, ya sea por temor-" (Scheler, 1915, p. 20).
Gro!! o Nachgefühl, dándole así un sentido quasi técnico a esta El sentimiento de impotencia, el miedo, producen una represión
noción. La noción de ressentiment cumple un papel en su crítica violenta de las emociones que no pueden expresarse, de manera
a la moralidad cristiana. Piensa que hay una gran maldad detrás tal que éstas después "se revuelven amargando y envenenando la
de las profesiones que se hacen de humildad cristiana y buena personalidad". La impotencia y la represión son esenciales al
voluntad. Cuando los débiles llaman malvados (bose) a los fuer- ressentiment, por lo que, según Nietzsche, esta emoción quedará,
ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN 177
176
por lo general, circunscrita a los siervos y dominados. El noble, en como sigue: se reprime la representación del objeto al cual estaba
cambio, no reprime estas emociones, sino que en él "se consumen dirigido el primitivo afecto no reprimido. Si reprimo el odio o el
y se agotan" en una "reacción inmediata'' que por ello "no enve- impulso de venganza, el impulso va desligándose cada vez más
nena'' y que le permite "no tomar en serio" y "olvidar" los "insul- de cualquier razón particular y, a la larga, aun de una determi-
tos y villanías" que los otros cometen con él, ~ sól,? en su_ caso es nada persona que me ha hecho daño u oprimido. El objeto de la
posible "el respeto" y aun el "amor a los enemigos (op. ctt., I.1 O, venganza original se generaliza de tal manera que se tiende a ver
intenciones injuriosas en codo cipo de acciones inocentes y
trad. p. 45).
Veamos con un mayor detalle las emociones más importantes comentarios de otras personas. Se convierte después en una acti-
de las que puede surgir el ressentiment: el sentimiento de v~nganza tud negativa frente a ciertos rasgos y cualidades, sin cuidarse de
y la envidia. La fuente principal del ressentiment, para Nietzsc~e quién los posee, dónde y cuándo aparecen, y de si su portador se
es el sentimiento de venganza (Rachegefühl). 21 Este es un senti- condujo, en efecto, bien o mal conmigo (pp. 59-60). Este proce-
miento reactivo frente a la conducta de otra persona (o grupo), so de r:!presión puede intensificarse de tal modo que se reprima
la cual se interpreta como ofensiva, insultante o, en general, también la imaginación de la venganza; y por último la emoción
como causa de nuestro sufrimiento. En el sentimiento de ven- de venganza misma. En este caso, la persona resentida no tiene
ganza está presente la idea de que, por lo que ~a hecho esa ~er- ya noción de la causa de su ressentiment y lo revierte en contra de
sona, queremos ahora dañarla o hacerla sufrir. Esta reacción sí misma.
puede estar acompañada de enojo, furia o indignación, p~~o Otra fuente de ressentiment es la envidia. Scheler afirma al
debe distinguirse de la represalia en que no es una reaccion respecto lo siguiente:
inmediata. Scheler, por ejemplo, afirma que "dos caracteres son
esenciales para la existenc;ia de lá venganza: un refren~mi~nto Y La "envidia'', en el sentido usual de la palabra, surge del sentimien-
detención, momentáneos al menos, del impulso reacnvo inme- to de impotencia que se opone a la aspiración a un bien por el
hecho de que otro lo posee. Pero el conflicto entre esta aspiración y
diato, y de las emociones de cólera y furor enlazados con él, ! un
esta impotencia no conduce a la envidia sino cuando se descarga en
aplazamiento de la contrarreacción para otro momento y situa- un acto o una actitud de odio contra el poseedor de aquel bien;
ción más apropiada ('aguarda que otra vez será')" (p. 16). ~ste cuando, por virtud de una ilusión, nos parece que el otro y su po-
refrenamiento es debido a la consideración de que una reacción sesión son la causa de que nosotros no poseamos (dolorosamente) el
inmediata llevaría a la derrota. bien [p. 27].
Ya hemos dicho que Nietzsche pensaba que la represión es
esencial para que surja el ressentiment, el sent~miento de ve_n~~n- Nuestra incapacidad real de adquirir un bien se interpreta
za que no se reprime no conduce a esta emoción. No ~escnbio el equivocadamente como una acción positiva en contra de nuestro
mecanismo de la represión con detalle, pero sí menciona como deseo. La envidia conduce al ressentiment cuando los valores y
fuerzas represivas el sentimiento de impotencia, el miedo,_ la bienes son inaccesibles por naturaleza y están, sin embargo, colo-
angustia y la intimidación. Scheler describe el proceso represivo cados en la esfera de comparación entre nosotros y los demás. 22
21 Tanto Nietzsche como Scheler usan indistintamente las expresiones
22 Scheler distingue dos tipos de envidia como fuentes poderosas de resen-
"se-ntimiento de venganza", "deseo de venganza" y, cuan~o es muy viole~ta,
"sed de venganza"; de hecho, Nietzsche usa a veces ressenttment como eq uiva- timiento: la envidia existencial; esto es, la envidia que está dirigida a la natu-
raleza misma de la otra persona: "Envidio lo que eres, quiero ser tú". Cf
lente de RachegefohL
ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN 179
178
Cuando la valoración se enlaza a la impotencia surge la tensión, Para el resentimiento, en cambio, lo que uno resiente es la acti-
que sólo puede aliviarse mediante una ilusoria devaluación de las tud negativa y la conducta ofensiva o dañina de otra persona. El
cualidades de la otra persona -lo que se ha llamado la estrategia resentimiento no requiere de la creencia en la propia impotencia
de las uvas verdes, esto es, la de adaptar las creencias para no o debilidad, sino que es posible entre dos o más personas, cual-
padecer la frustración de nuestros deseos- 23 o una "ceguera'' quiera que sea su relación social. No es tampoco necesariamente
específica ante estas cualidades, y que acaba falsificando los va- un producto de la represión. Aunque es verdad que con frecuen-
cia el resentimiento es más contenido y menos expresivo que el
lores mismos.
El ressentiment causa un engaño valorativo en la persona enojo, no siempre es así, sino que puede expresarse de múltiples
resentida que Scheler describe de la siguiente manera: "Los va- maneras. Así, podría dar lugar, por ejemplo, a un deseo de re-
lores siguen existiendo para él como positivos y elevados; pero, tribución con la consiguiente acción retributiva; a un deseo de
por decirlo así, están recubiertos por los valores ilusivos, a través venganza cuando se presente la ocasión adecuada; a una con-
de los cuales lucen débilmente, se 'transparentan', por decirlo fesión o a la expresión abierta del propio resentimiento para pro-
así" (p. 41). La experiencia de ressentiment se caracteriza siempre vocar, digamos, una reacción de arrepentimiento o disculpa.
por esta presencia "transparente" de los verdaderos valores. 24 El ressentiment, en cambio, es envidioso y vengativo. No se re-
Ahora bien, independientemente de la crítica de Nietzsche a quiere, para provocarlo, que otras personas hagan algo que se vea
los valores cristianos y de su teoría de cómo se originan, ¿cómo se como hostil o dañino, sino que puede surgir por el mero hecho
distingue el ressentiment de Nietzsche del análisis del resentimien- de que los otros tengan ciertas cualidades o bienes de las que
to que hicimos al principio? El ressentiment es una emoción de carece el sujeto del ressentiment, por ejemplo, que sean más afor-
segundo grado que surge de la represión de otras emociones, tunados, más talentosos, más ricos, más fuertes, etc., que él. Esta
sobre todo del sentimiento de venganza y de la envidia, cuando característica la hereda del componente de envidia. Es,• además,
éstas van acompañadas de un sentimiento de impotencia. Po- un sentimiento vengativo, esto es, implica un deseo de venganza
dríamos decir que las creencias y los deseos que intervienen aquí que se ve frustrado por la imposibilidad de llevarla a cabo. Esta
son los de las emociones del primer nivel, además de la creencia imposibilidad de actuar tiene como consecuencia la acumulación
en la propia impotencia y debilidad. El sujeto de ressentiment, al de emociones negativas reprimidas que envenenan las relaciones
verse débil y carente del bien que anhela, ve frustrado su deseo de que tiene la persona con el mundo exterior. Y a su vez el envene-
vengarse de quien lo ha privado del bien deseado, o de quien lo namiento hace que el ressentiment se desligue de su causa original
y se generalice generando, entre otras cosas, una devaluación de
posee.
los bienes que originalmente se valoraban y una sustitución pro-
Goethe, Torquato Tasso, acto II, escena 3. La envidia existencial se da, según gresiva de los valores originales por otros valores más acordes con
Scheler, en casos muy raros. El segundo tipo de envidia que ::mede llevar al re-
sentimiento es más frecuente: cuando se envidia alguna característica innata de
la debilidad e impotencia del sujeto y que, en último término, se
algún individuo (su inteligencia, belleza, algún rasgo de carácter, talento, etc.) vuelven contra él. Hemos señalado que para el resentimiento, en
o bien algún rasgo de un grupo social (poder, dinero, prestigio), que posee un cambio, no es necesaria la imposibilidad de actuar por resen-
individuo por el mero hecho de pertenecer a ese grupo. timiento, ni lo son, por tanto, las consecuencias que Nietzsche le
23 Elster describe muy bien la estrategia de "las uvas verdes" en Sour atribuye a la emoción reprimida.
Grapes (1983), cap. 3. Scheler también menciona este fen6meno en op. cit., Me he ocupado en estas dos últimas partes del enojo, del re-
p. 67. sentimiento y de la interpretación peculiar que hace Nietzsche de
24 La wrra no dice que lo dulce es malo, sino que las uvas están verdes.
180 ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN 181
esta emoción, y he intentado hacer comparaciones entre ellas. Me tenece a la clase de actitudes o acciones que, si A las tuviese hacia
ocuparé ahora de la indignación, una emoción emparentada con mí o me las hiciera, podrían producir en mí resentimiento hacia A.
el enojo y el resentimiento, pero que tiene la característica de ser Sin embargo, esta versión es inadecuada, puesto que yo puedo
una emoción moral. sentir resentimiento por muchas cosas específicas de una relación
determinada y que son particulares a mi persona; cosas que me
LA INDIGNACIÓN ofenden a mí, pero que no tendrían por qué ofender a otros y
que, por ello, no pueden generalizarse a otras personas.
La indignación, a diferencia del resentimiento y del enojo, perte- Las actitudes y sentimientos impersonales "reflejan y se apo-
nece a otro tipo de actitudes y sentimientos reactivos "morales" yan" en la misma exigencia de que los demás manifiesten en sus
que Strawson describe en "Freedom and Resentment" como "los relaciones con otros "un grado razonable de buena voluntad o
análogos [... ] impersonales, desinteresados o generalizados" de estima". Las manifestaciones de esta exigencia general de buena
las actitudes reactivas personales (p. 14). Se trata de sentimientos y voluntad serán múltiples, pero ahora la exigencia deberá tener
actitudes reactivas como la indignación, la culpa, el remordimien- una "forma generalizada', a saber, la buena voluntad no estará di-
to, la desaprobación o aprobación morales. A diferencia de las acti- rigida especialmente a alguno de nosotros sino a los seres huma-
tudes y sentimientos reactivos personales, no interviene en estos nos en general (p. 15). Bennett (1980), por ejemplo, sugiere que
casos "el interés o la dignidad" de la persona que tiene la reacción, "una actitud es moral sólo si se apoya en un principio general o,
sino que se trata de su reacción frente a las acciones y actitudes de al menos, en algo que no se refiera a una cosa particular como,
los demás hacia otros seres humanos y no humanos. Las acti- por ejemplo, a algo que me atañe sólo a mí" (p. 46). La indigna-
tudes y sentimientos morales son análogos "vicarios" de las ac- ción y desaprobación morales son respuestas a las actitudes y a la
titudes reactivas person¡iles, de tal modo que la indignación es conducta de un individuo que, en su trato con otros seres huma-
resentimiento en nombre de, o por, otro. Este "otro" no tiene nos, no satisface esta demanda o actúa en contra de ella.
que ser necesariamente un ser humano, sino que podría ser un Sin embargo, si lo que distingue a las emociones reactivas per-
animal, una planta, un objeto de arte, etc. Uno se indigna con sonales de las emociones reactivas morales es sólo que las segun-
personas, pues sólo ellas son capaces de acciones intencionales, das se basan en principios o en generalizaciones, esto no parece
pero las víctimas pueden ser de muchos tipos. suficiente para caracterizarlas como "morales". Los grupos sociales
Conviene aclarar aquí que es posible indignarse también por tienen principios, normas, reglas, hábitos, códigos de conducta,
algo que le hagan a uno, pero el punto de vista es distinto: lo que de etiqueta, etc., que no son morales. Entonces, si para indignarse
importa no son las características individuales, sino uno en tanto basta con que otra persona actúe en contra de las normas de con-
miembro de un grupo, digamos, la clase de los seres humanos. ducta que regulan las relaciones entre los miembros de un grupo
Uno es, por así decirlo, una víctima impersonal, que se indigna determinado, entonces la indignación no sería una emoción
porque le hacen algo que también le indignaría que le hicieran a exclusivamente moral; sería impersonal, en el sentido de que no
cualquier otro ser humano. requeriría de relaciones personales específicas y, también, en el
Una posioilidad de interpretar la tesis de que la indignación es sentido de que no la sentiría una persona esencialmente por algo
resentimiento en nombre de, o por otro, sería decir que indig- que sólo le atañe a ella, pero el hecho de ser impersonal no la con-
nación es la emoción a la que tengo propensión cuando, por vierte en moral. Si la indignación es una emoción moral en el
ejemplo, A tiene una actitud hacia B, o le hace algo a B, que per- sentido de que sólo surge cuando se violan ciertos principios o
182 ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN 183
generalizaciones que podemos caracterizar como "morales", ten- La indignación sería aquella emoción que sentimos cuando se
dremos que decir algo acerca de lo que los distingue de otros violan estas exigencias generales en casos específicos. La ruta que
principios generales que no son morales. La referencia a la buena va de la exigencia general a un caso particular no es, por supuesto,
voluntad que hace Strawson tampoco es muy útil para delimitar directa, sino que intervienen múltiples factores que dependen,
los casos morales. Es una referencia a algo demasiado general y su entre otras cosas, de las creencias de las personas involucradas, de
utilidad dependerá de cuáles sean las manifestaciones que se su apreciación de la situación y de las concepciones que tenga un
tomen en cuenta. Así, podríamos decir, por ejemplo, que una individuo o una comunidad de cómo han de manifestarse estas
regla de etiqueta es una manifestación de buena voluntad en el ex1genc1as en casos concretos.
trato que tienen, unos con otros, los miembros de una comu- ¿Cuáles serían entonces las condiciones necesarias para que un
nidad; o la aceptación de la regla podría verse como una forma individuo se indignara acerca de algo? La primera sería incluir en
de mostrar respeto mutuo. la estructura de la indignación la creencia de que se ha violado
No puedo entrar aquí en una discusión acerca del problema alguna exigencia moral. Así, si pensamos en la justicia como una
sumamente complicado de lo que constituye la moralidad, sino de las virtudes cardinales que abarca todas las cosas que se les
que tendré que limitarme a mencionar algunos rasgos que debe a los demás (cf Foot, 1978, p. 125), entonces "A cree que p
podrían distinguir los principios cuya violación es condición es injusto" será una condición de que A esté indignado de que
necesaria de la indignación. Una posibilidad sería afirmar que, a p. Esta creencia será, además, la razón de su actitud negativa
diferencia de las normas sociales que son específicas de ciertos hacia p. Si las creencias morales no cumplen ningún papel en la
grupos, lo moral se refiere a aquello que se basa en principios o conformación de su actitud, entonces una persona no podrá
generalizaciones tan generales que valen para todo ser humano, estar indignada sino, cuando más, enojada o resentida por el
como, por ejemplo, el respetar la vida, evitar la crueldad y, en lo hecho de que p. 26 Creo que Strawson tiene razón al afirmar que
posible, el sufrimiento, a saber, principios en los que, como dice la indignación es una forma impersonal del resentimiento, pues
Strawson, "se reafirma el sentido de simpatía y una humanidad también requiere que la persona indignada piense que existe un
común" (1980, p. 266). Se trataría de generalizaciones que tienen responsable cuya acción u omisión muestra, según ella, hostili-
en común ser normas cuyo propósito es evitar el daño, el sufri- dad, mala voluntad o indiferencia hacia otro individuo o grupo.
miento y la injusticia; reglas que tienen que ver, por ejemplo, Sin embargo, es condición de la indignación, y no del resen-
con el bienestar de los seres humanos, con la satisfacción de sus timiento, que la razón por la que una persona indignada desearía
necesidades básicas y el respeto a sus derechos fundamentales. 25 que la acción (u omisión) no hubiese sucedido, o la razón por
la que tiene una actitud negativa hacia ella, es que piensa que esa
25 Ésta no es, por supuesto, una caracterización exhaustiva de los asuntos acción es una violación a exigencias morales como las que hemos
morales, sino simplemente he mencionado algunas de las cosas que tendrían mencionado.
que tomarse en cuenta. También soy consciente de las dificultades en relación
con cuáles son las necesidades básicas y cuáles los derechos fundamentales. Por último, que la destrucción o el daño a la flora y fauna son perjudiciales en la
otro lado, al aceptar que sentimos indignación cuando alguien maltrata ani- medida en que el mundo se vuelve más inhóspito para todos. Algo similar
males y algunos objetos, debemos tomar en cuenta al menos tres cosas: por un puede decirse también respecto de la destrucción o el daño a objetos de arte y
lado, que los animales sienten y son capaces de sufrir, por lo que han de otros objetos que son parte de nuestra cultura.
incluirse en la exigencia de no causarles sufrimiento; por otro lado, que es 26 Cj Gordon, op. cit., pp. 56-57. Sin embargo, Gordon se ocupa sólo de
malo, prima facie, que desaparezcan especies de seres vivos en general; y, por paso de la indignación y no distingue entre el enojo y el resentimiento.
184 ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN 185
Si es correcto que la indignación es una emoción moral, no asimismo existe un orden ascendente en cuanto a la complejidad
podemos aceptar que lo que siente alguien frente a una persona de las estructuras de actitudes proposicionales necesarias para ca-
que viola una regla social sea indignación. No obstante, parece da una de ellas y de las condiciones que deben cumplirse para
posible que alguien sienta indignación cuando otra persona que podamos atribuirle a un ser humano la capacidad de eno-
actúa en contra del código de conducta que rige en su comuni- jarse, resentirse o indignarse.
dad, digamos, cuando viola una regla social y se viste de rojo en Así, la gente se enoja por un suceso o por una acción frente a
un entierro o cuando viola una norma como la de conducir del la cual tiene una actitud negativa, esto es, una actitud contraria
lado contrario de la calle. Estos casos, sin embargo, no pueden ª. lo que ellos desearían que fuese el caso, pero existe una gran va-
considerarse de manera aislada, sino que tenemos que considerar nedad de casos que deben distinguirse, y resulta difícil dar con-
sus posibles relaciones con cuestiones morales. Así, si una per- diciones necesarias del enojo. Además, para caracterizar esta
sona conduce del lado izquierdo de la calle cuando los demás lo emoción es muchas veces importante que tomemos en cuenta lo
hacen del lado derecho, existe una alta probabilidad de que su que sentimos. El enojo, como el miedo, pertenecen a conjuntos
acción provoque un accidente y ponga en peligro la vida de otras de emociones asociadas que se distinguen, en parte, por la inten-
personas o les cause algún otro daño. El que alguien vaya de rojo sidad de las sensaciones y cambios fisiológicos asociados. Aunque
a un entierro podría verse, según el contexto, como una falta de las nociones de "enojo" y "resentimiento" se usan a veces indis-
respeto al muerto, un insulto intencional a los familiares o una tintamente, podemos decir que el resentimiento pertenece esen-
provocación que obligara a la revancha y fuera así la causa de un cia~mente a u~ grupo de emociones reactivas a la conducta y
daño a otros individuos. Podría argumentarse, entonces, que en actttudes que tienen con nosotros otras personas. Planteo y dis-
estos casos lo que produce indignación es algún aspecto moral y cuto tres condiciones que hacen posible e inteligible que surja el
no la mera violación de la regla social, un aspecto moral que se resenti11:iento y que especifican las circunstancias en las que ca-
muestra cuando nos fijamos con mayor detalle en un caso par- racterísttcamente se da. En relación con estas condiciones discuto
ticular y en cómo lo ve la persona indignada. Pero es posible que varias maneras en las que el resentimiento puede ser inapropiado
algunas personas se indignen cuando otra viola una regla pura- o irracional y que tienen que ver con las distintas formas en las
mente social, digamos que come con el cuchillo en vez de con el que el sujeto resentido puede equivocarse en su apreciación del
tenedor, o se presenta en traje de playa a una función de ópera. agente, de la acción u omisión, de las actitudes que la causaron,
Si en estos casos efectivamente no existe un ángulo moral, ten- del tipo _de relación que tiene con el otro y de las exigencias y
dríamos que concluir que no es indignación lo que sienten, sino expectativas en las que se basa esta relación. La indignación, a
enojo o resentimiento o, lo que parece más verosímil, sostener diferencia del enojo y del resentimiento, es una emoción moral.
que estas personas sí se indignan, pero se indignan porque le Es también una emoción reactiva, aunque en este caso imperso-
están concediendo la importancia de normas morales a un tipo nal, que tiene características comunes con el resentimiento. Sin
de reglas que no consideraríamos como morales. embargo, lo esencial en el caso de la indignación es que la razón
En este capítulo me he ocupado del enojo, el resentimiento y la por la que la persona indignada desearía que la acción (u
indignación. Estas tres emociones son emociones fácticas y com- omisión) no hubiese sucedido (o la razón por la que tiene una
parten, por lo tanto, la estructura mínima que tienen en común actitud negativa hacia ella), es que piensa que constituye una vio-
todas las emociones fácticas negativas. Sin embargo, cada una lación de alguna exigencia moral. ·
tiene características especiales que la distinguen de las otras; Además de la indignación hay otras emociones que usual-
ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN 187
186
mente se consideran como morales: entre ellas se encuentran la dos, idealizados, o bastaría con que el sujeto de la emoción fuera
culpa, el remordimiento y, en algunos casos, la vergüen~a. Es capaz de verse a sí mismo como podría verlo un observador?
importante examinar con detalle cada una de estas emoc10nes, ¿Cómo se mostrarían estas diferencias en casos específicos? Por
las relaciones que tienen entre sí, y entender también el sentido otra parte, ¿es necesario que el o los testigos tengan alguna acti-
en que se las puede considerar como emociones morales. En este tud evaluativa específica hacia la persona que se avergüenza y
libro no puedo ya ocuparme de estos asuntos; haré sólo algunos cuáles serían las posibles actitudes de ésta frente a ellos?
comentarios y plantearé algunas preguntas pertinentes para tratar iii) Otro asunto que debe considerarse en relación con la ver-
el tema: güenza es que evitarla funciona como motivo: uno anticipa cómo
i) La vergüenza y la culpa, al igual que el orgullo y la humi- ha de sentirse si alguien lo viera en tales o cuales circunstancias,
llación, son emociones de autoevaluación. La persona que tiene o haciendo tal o cual cosa, y esto lo induce a no hacerlo o a tratar
vergüenza se siente expuesta a la mirada de los otros, se ve a sí de que no lo vean en tales circunstancias. Se ha considerado que
misma como un objeto de observación y se juzga desfavorable- la vergüenza es una emoción de autoprotección porque nos
mente. La culpa, al igual que la vergüenza, implica autocensura: mueve a proteger nuestra dignidad, nuestro valor, porque nos in-
la persona que se siente culpable podría pensar, por ejemplo, que hibe de hacer cosas que podrían mancharla (Scheler, 1957). En
ha hecho algo prohibido, que ha transgredido una norma, que ha el caso de la culpa también existe una forma anticipatoria que
roto un tabú o que ha dejado de hacer algo que considera obliga- puede funcionar como motivo. Habría que examinar con detalle
torio. Pero, ¿es verdad, como afirma Elster (1993, 22), que la cómo funcionan estos motivos en ambos casos.
vergüenza es global o caracterológica (soy una persona ma~a), iv) La culpa esta íntimamente relacionada con las concep-
mientras que la culpa es específica o conductual (he cometido ciones de la moralidad y suele considerarse como un paradigma
una acción mala)? de emoción moral: el contenido de lo que el agente considera,
ii) Sentir vergüenza implica creencias acerca del propio status y por ejemplo, como prohibido u obligatorio, es por lo general un
acerca de la noción de un observador. Podemos reconocer así dos contenido moral -uno siente culpa por haber hecho algo injus-
elementos fundamentales en la vergüenza: por un lado, una to, deshonesto, cobarde, poco generoso-. No obstante, habrá
creencia identificadora de la emoción (Taylor, 1985, 64) que que explicar los distintos casos de sentimientos de culpa, sobre
consiste en un juicio adverso que el sujeto dirige contra sí mis- todo irracionales o inapropiados, cuyo contenido no se especi-
mo: se siente degradado, en desventaja o defectuoso; no es lo fica, por lo menos aparentemente, en términos morales. Tendría-
que creía, esperaba o debería ser; y, por el otro, la idea de que el mos que preguntarnos, entonces, si para poder atribuirles culpa,
agente es visto de una manera inapropiada por un observador. los sujetos, en estas ocasiones, están dando interpretaciones
La noción de un observador o testigo cumple un papel en la morales a situaciones que aparentemente no son morales.
explicación del juicio autodirigido. Uno se ve a sí mismo con los v) Otra pregunta pertinente es si la culpa tiene que ver siempre
ojos de otro y reconoce, de este modo, la naturaleza de su con el daño a terceros. Rawls (1971, 474), por ejemplo, afirma
acción, de su defecto, falla o circunstancia. Sin embargo, esta que la persona que siente culpa piensa siempre en términos de los
noción es compleja y hay que decir algo acerca de la identidad y derechos de otras personas o en términos de infligir un daño a
las actitudes de ese otro que funge como testigo. Por una parte, otro, es decir, que lo que produce culpa es siempre la transgresión
·cómo ha de interpretarse esta noción de "testigo u observador"? de "un principio de derechos". Esto, sin embargo, es discutible:
~Se requiere que sean individuos reales, imaginados, internaliza- uno puede sentirse culpable de no haber hecho algo que va más
188 ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN ENOJO, RESENTIMIENTO E INDIGNACIÓN 189
allá de su deber y de lo que tienen derecho a esperar de uno otras Pero, ¿es verdad que el remordimiento está siempre unido a la
personas. En un caso así, no puede hablarse propiamente ni de idea de que uno debería reparar el daño hecho? Y, ¿es verdad,
daño ni de no haber cumplido con una obligación, sino, en todo como afirma Taylor (1985, 98-105), que la diferencia entre cul-
caso, de no haber beneficiado a alguien cuando podríamos ha- pa y remordimiento es que mientras que en la culpa el fin de una
berlo hecho. No queda claro, pues, que los sentimientos de culpa posible reparación o aceptación del castigo es la propia rehabili-
tengan que ver siempre con el daño que se hace a otros. Por otro tación, en el caso del/remordimiento la posible reparación tiene
lado, hay casos en los que al parecer nos sentimos culpables por que ver con la rectificación del daño moral causado?
una acción u omisión que nos atañe sólo a nosotros y que no Preguntas como las anteriores nos remiten al tratamiento de
tiene consecuencias para los demás. ¿Tiene sentido decir en esos éstas y otras emociones morales. Ocuparme de ellas es mi pro-
casos que siento culpa porque me estoy dañando a mí misma? pósito para una investigación futura.
Sin embargo, no queda claro por qué el mero daño a uno mismo
habría de causar culpa si no está en juego ningún principio o exi-
gencia moral. Entonces, tal vez el sentimiento de culpa no ha de
atribuirse tanto al daño causado sino más bien a que el agente
piense que ha actuado en contra de alguna exigencia u obligación
que él reconoce como tal pero, ¿podemos tener obligaciones con
nosotros mismos de la misma manera en que las tenemos con los
demás?
vi) Otro asunto que debería considerarse es la relación entre
culpa y responsabilidad. La culpa está relacionada con la respon-
sabilidad de una manera en que no lo está la vergüenza. Quien se
siente culpable se piensa como responsable del estado de cosas
pertinente. ¿Cómo ha de entenderse la noción de responsabili-
dad en el caso de la culpa? Por otra parte, ¿es necesario que quien
siente culpa espere retribución o sienta que debe pagar por aque-
llo que hizo? Lo anterior significa que debemos esclarecer cuál es
el papel que en la culpa desempeñan las nociones de castigo y
reparación.
vii) El remordimiento es otra emoción moral: uno siente re-
moralmente. También hay que distinguir entre esas dos emociones y la de
mordimiento por haber hecho algo que considera moralmente lamentar algo. Las primeras tienen que ver exclusivamente con acciones u
malo. 27 El remordimiento se siente frente a acciones u omisiones omisiones, la última puede sentirse también frente a sucesos o situaciones que
propias que causan un daño a otro: quien siente remordimiento no han sido producidos por la persona que los lamenta, ni por ningún otro
desearía poder deshacer la acción y sus consecuencias negativas. individuo. Así, puedo lamentar que haya ocurrido el terremoto, la última
devaluación o la tormenta que destruyó los barcos camaroneros. También
27 Hay que distinguir entre remordimiento y arrepentimiento. La segunda podemos, por supuesto, lamentar acciones, pero es posible lamentar el haber
no tiene que ver con la moralidad. U no puede arrepentirse de no haber ido a tenido que hacer algo sin arrepentirse de ello o sin tener remordimiento
la fiesta, de no haber terminado a tiempo el trabajo, incluso de haber actuado alguno por haberlo hecho.
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Discusión de la tesis de Gordon . . . . . . . . . . . 55
Incertidumbre, 56; Condición actitudinal, 76; Efecto motivacional. 84
SEGUNDA PARTE
Biblíografla . . . · 191
199