CUADERNOS ISIDORIANUM 9.
5/6 (2011) 31-51
LOS ANAWIN LOS PREFERIDOS DEL SEÑOR
Miren Junkal Guevara Llaguno
Facultad de Teología de Granada
1. ESTUDIO DEL TÉRMINO “POBRES”5
El hebreo de los autores bíblicos conoce distintos términos
para referirse a “los pobres”, fundamentalmente siete:
1. ´ebyôn,
2. dal
3. maHsö r|
4. misKën
5. räš
6. `anî `ániyyîm
7. `ánäwîm
Ningún autor bíblico utiliza todos los términos, sino que el
seguimiento de los usos revela unas opciones que van cambiando
en función de los autores y, en consecuencia, del tiempo, las cir-
cunstancias y los destinatarios.
• ´ebyôn, que aparece, al menos, 50 veces en la Biblia hebrea (17 veces
en los profetas -1º Is; Am; Ez; Jer-; 23 en los Salmos; 4 en los sa-
pienciales; 6 en Job; 1 en la Hª Dta; 9 veces en los materiales lega-
les del Pentateuco), tiene el sentido de privación económica severa.
5
Para este apartado se ha seguido T. D. Hanks, “Poor, poverty” en ABD, 401-414; H.
Lesêtre, “Pauvre” en Dictionnaire de la Bible, 2234-2236.
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• Dal, utilizado 43 veces en la Biblia hebrea (12 veces en los pro-
fetas -1º Is, Am, Sof, Jer-; 5 veces en el pentateuco -2 veces en
contexto legal, 2 veces en contexto ritual y 1 vez en un texto
narrativo; 5 veces en los Salmos; 15 veces en los Proverbios y 6
veces en Job), parece significar débil, inferior o carente.
• maHsö r| aparece 13 veces en la Biblia hebrea (8 veces en los Pro-
verbios; 1 vez en los materiales legales del Pentateuco, 1 vez en
el salterio; 3 veces en el libro de los Jueces) y tiene un signifi-
cado de necesitado o carente de pero en un sentido más bien
sapiencial.
• misKën parece un término tardío que se encuentra 4 veces en el
libro de Eclesiastés. A pesar de ser un término típicamente sa-
piencial, los versos denotan que se interpreta también la pobreza
en clave de carencia material.
• räš aparece 23 veces en la Biblia hebrea, principalmente en tex-
tos sapienciales: 15 veces en los Proverbios; 2 veces en Eclesias-
tés; 1 vez en el salterio; y 4 veces en la historia deuteronomista.
Es decir, es un término de carácter sapiencial y quiere decir al-
guien inferior política y económicamente considerado con una
consideración de inferior por vago o perezoso.
• `anî y la forma plural `ániyyîm aparece 80 veces en el corpus bíbli-
co. Puede decirse, entonces, que es el término más frecuente en
la Biblia para referirse al pobre.
Lo encontramos 25 veces en los profetas (1º Is; Jer; Ez;
Hab; Sof). Frecuentemente en estos autores aparece coordinado
con ´ebyôn en una especie de fórmula retórica “el afligido y el
pobre” (Jer 22,16) y otras veces combinado con la palabra “pue-
blo” “los pobres de mi pueblo” (Is 10,2). Pero, probablemente,
el uso más interesante del término en la literatura profética se
encuentra en el Isaías 40-66 porque en estos capítulos el único
término que se utiliza es `anî y sólo en un texto (41,17) aparece
´ebyôn y está combinado con `anî. En estos capítulos la palabra
está escogida deliberadamente para referirse al pueblo de Israel
sufriente en el exilio, del que se preocupa Dios porque sufre
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LOS ANAWIN LOS PREFERIDOS DEL SEÑOR
política y económicamente a manos de uno de los grandes im-
perios del momento.
En los Salmos la palabra aparece 31 veces, la mayor parte
de ellas en los Salmos de lamentación. En los textos sapienciales
aparece 16 veces (8 veces en los Proverbios, 7 en Job y 1 vez en
Eclesiastés).
En los textos del Pentateuco aparece 7 veces en materiales
legales del Éxodo y el Deuteronomio y 2 en el material del Levítico.
En los textos narrativos del Pentateuco o la Hª Dta., no aparece ni
una sola vez.
La cantidad de textos en los que el término aparece, permite
colorear su significado y así `anî puede significar pobre en sentido
económico, oprimido/explotado y sufriente.
`ánäwîm, el término que nos ocupa, es la fórmula plural de
`änäw y aparece 24 veces en la Biblia hebrea, De esas 24 veces,
23 en plural y 1 en singular (Nm 12,3 Moisés era un hombre muy
pobre [¿humilde?], más que todos los hombres que había sobre la
tierra).
Curiosamente, aunque no es en la Biblia el término más
frecuente para referirse al campo semántico “pobre”, sí es po-
siblemente el más discutido entre los biblistas; del que más se
escribe –para entendernos–. Quizá la razón estribe en el hecho
de que el término `ánäwîm, mayoritariamente presente en los Sal-
mos postexílicos, se interpretó por un importante grupo de au-
tores (Baudissin; Van der Ploeg…) como una fusión entre la po-
breza socio-económica y la piedad; una especie de “espirituali-
zación” del concepto que estaría refiriendo una profunda actitud
ante Dios: “the general attitude of submission before God on the
part of believers no matter what ther social status or economic
condiciton may be, and poverty does not necessarily predispose
to this virtue” (Van del Ploeg). Esta espiritualización aparecería
claramente en los Salmos que utilizan la forma y encontraría en
el texto de Sof 2,3 el puente o la transición entre una y otra ma-
nera de definir el significado del término. Otros autores (Kittel;
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Miren Junkal GUEVARA LLAGUNO
Causse; Bikerland…), por su parte, sostuvieron la tesis de que
los `ánäwîm constituían un partido o un movimiento religioso
relevante en la época pre-exílica.
Con todo, he de matizar, que `ánäwîm, sin ser el término más
frecuente para referirse a la pobreza en el AT, sí es el término del
que –probablemente– más se ha escrito por cuanto descubrimos
una bibliografía abundantísima sobre la cuestión de los `ánäwîm
entre los años 50-80 del pasado siglo, donde autores como Gelin,
Martin-Achard, van del Ploeg, Pleins… dedicaron grandes obras a
la discusión, pero no después. Posiblemente la profusión de estu-
dios sobre la cuestión tiene que ver, por un lado, con la discusión
que el término suscitó y a la que hemos hecho referencia más arri-
ba. También pudo influir la reflexión que se produjo en torno a la
terrible condición de los pueblos principalmente latinoamericanos
en los años 60 y 70, gestó la teología de la liberación, la lectura
popular de la Biblia etc.
Todavía hoy, el término `ánäwîm tiene 36.500 entradas en el
buscador Google que reúne bajo esa acepción: grupos musicales,
blogs, líneas editoriales de libros de formación religiosa, fundacio-
nes con fines educativos, librerías católicas… y hasta una fábri-
ca de muebles en Armilla (Granada). Y, de hecho, sigue siendo el
término más popular para identificar al pobre en sentido bíblico
tal y como podemos encontrarlo, por ejemplo, en la discografía del
grupo Brotes de Olivo. El tema `ánäwîm/los pobres, del disco Bien-
aventuranzas del año 1986 los define: “pobre de Yahvé, sin techo
estable ni pan seguro; figura rehuida por gentes sin problemas;
pobre olvidado de la tierra; recordado para ser revulsivo de con-
ciencias… Y en “Dame vida” de 1990, una breve secuencia pedía
“Haz de mí un `ánäwîm, un pobre.
2. EL TÉRMINO `ÁNÄWÎM EN LA BIBLIA HEBREA
2.1. Dónde y cómo aparece el término
Como decíamos, `ánäwîm aparece 24 veces en la Biblia: en los
Salmos, los profetas Isaías, Amós y Sofonías y en los Proverbios.
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2.1.1. Salmos
En los Salmos `ánäwîm aparece 10 veces:
− Sal 9:13 “Porque el vengador de los inocentes se acuerda de ellos
y no olvida el grito de los humildes (Casa de la Biblia); “Pues el
que venga la sangre se acuerda de ellos, no olvida la querella de
los desgraciados (Biblia del peregrino).
− Sal 10,17 “Tú, Señor, atiendes los deseos de los humildes, con-
fortas su corazón, les prestas oído” (Casa de la Biblia) […] “Tú es
cuchaste, Señor, los deseos de los humildes, los animaste pres-
tándoles oído” (Biblia del peregrino).
− Sal 22,27: “Comerán los humildes y se saciarán, alabarán al
Señor los que le buscan: ¡Viva su corazón por siempre! (Casa de
la Biblia); “Comerán los desvalidos hasta saciarse y alabarán al
Señor los que le buscan: ¡no perdáis nunca el ánimo! (Biblia del
peregrino).
− Sal 25, 9: “Guía por la senda del bien a los humildes, instruye a
los humildes en su camino” (Casa de la Biblia); “Encamina con
el mandato a los humildes, enseña a los humildes su camino”
(Biblia del peregrino).
− Sal 34,3: “Mi alma se gloría en el Señor, que los humildes
lo oigan y se alegren” (Casa de la Biblia); “Yo me glorío en el
Señor, que lo escuchen los humildes y se alegren” (Biblia del
peregrino).
− Sal 37,11 “En cambio los humildes heredarán la tierra y gozarán
de una paz abundante” (Casa de la Biblia); “Pero los marginados
poseerán una tierra y disfrutarán de gran prosperidad” (Biblia
del peregrino).
− Sal 69,33: “Vedlo vosotros, los humildes, y alegraos, recobrad el
ánimo, los que buscáis a Dios” (Casa de la Biblia); “Miradlo los
humildes, y alegraos los que buscáis a Dios, cobrad ánimo” (Bi-
blia del peregrino).
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− Sal 76,10: “Cuando Dios se levanta para hacer justicia, para sal-
var a los humildes de la tierra” (Casa de la Biblia); “Cuando Dios
se pone en pie para juzgar, para salvar a los oprimidos del mun-
do” (Biblia del peregrino).
− Sal 147,6: “El Señor levanta a los humildes y abate a los malva-
dos hasta el polvo” (Casa de la Biblia); “El Señor sustenta a los
humildes, y humilla hasta el polvo a los malvados” (Biblia del
peregrino).
− Sal 149,4: “Porque el Señor se complace en su pueblo y concede
a los humildes la victoria” (Casa de la Biblia); “Porque el Señor
ama a su pueblo y corono con la victoria los oprimidos” (Biblia
del peregrino).
2.1.2. Textos proféticos
En los profetas el término lo encontramos en 6 ocasiones:
− Is 29:19: “Volverán los humildes a alegrarse con el Señor y los
más pobres exultarán con el Santo de Israel” (Casa de la Bi-
blia); “Los oprimidos volverán a festejar al Señor y los pobres
se alegrarán con el Santo de Israel” (Biblia del peregrino).
− Is 32:7: “El trapacero usa malas artes y urde maquinaciones;
perjudica a los humildes con mentiras, y al pobre que defiende
sus derechos” (Casa de la Biblia); “El pícaro usa malas artes y
maquina sus intrigas: perjudica a los hombres con mentiras y
al desvalido que defiende su derecho” (Biblia del peregrino).
− Is 61:1: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor
me ha ungido. Me ha enviado para dar la buena nueva a los
pobres, para curar los corazones desgarrados” (Casa de la Bi-
blia); “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me
ha ungido. Me ha enviado para dar una buena noticia a los
que sufren, para vendar los corazones desgarrados” (Biblia del
peregrino).
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− Am 2:7: “Porque aplastan contra el polvo de la tierra a los hu-
mildes y no hacen justicia a los indefensos” (Casa de la Biblia);
“Revuelven en el polvo al desvalido y tuercen el proceso del indi-
gente” (Biblia del peregrino).
− Am 8:4: “Escuchad esto los que aplastáis al pobre, y tratáis de
eliminar a la gente humilde (Casa de la Biblia); “Escuchadlo los
que oprimís a los pobres y elimináis a los miserables” (Biblia del
peregrino).
− Sof 2,3: “Buscad al Señor, vosotros todos, humildes de la tierra,
los que cumplís sus decretos” (Casa de la Biblia); “Buscad al
Señor, los humildes que cumplís sus mandatos” (Biblia del pere-
grino).
2.1.3. Textos sapienciales
En los textos sapienciales `ánäwîm aparece 3 veces en los Pro-
verbios pero en una fórmula tipo asociada al plural `ániyyîm.
− Prov 3:34: “Puede burlarse [el Señor] de los arrogantes, pero con-
cede su favor a los humildes” (Casa de la Biblia); “Si [el Señor] se
burla de los burlones, concede su favor a los humildes” (Biblia
del peregrino).
− Prov 14,21: “El que desprecia a su prójimo peca, dichoso el que
se apiada de los pobres” (Casa de la Biblia); “Quien desprecia a
su prójimo, peca; dichoso quien se apiada de los pobres” (Biblia
del peregrino).
− Prov 16:19: “Más vale ser humilde con los pequeños, que repartir
botín con los soberbios” (Casa de la Biblia); “Más vale ser humil-
de con los pobres que repartir botín con los soberbios” (Biblia del
peregrino).
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3. EL TÉRMINO EN LA SEPTUAGINTA
El estudio de la interpretación que la Biblia griega hace del
término completa o revela con más intensidad alguno de los perfi-
les del significado del término. Tres son los términos griegos que la
LXX utiliza para traducir `ánäwîm: ptwco ,j; pe n, hj; prau j< .
La distribución del uso es la que sigue:
En los Salmos ptwco ,j Sal 9:19; 69:3; ptwcoi 68:33;
penh t, wn Sal 9:38; 10:12.17; pe n, htej 21,27;
praei j/ Sal 24:9; 34:3; 37:11; 146:6; 76:9; 147:6; 149:4.
En los Profetas Ptwcoi Is 29:19
tapeinou .j th j/ gh j/ Is 11:4; 32:7; tapeinw n/ Am 2:7
ptwcoi. Is 29:19; 61:1; ptwcou .j a pv o . th j/ gh j/ Am 8:4.
En los Proverbios tapeinoi j/ Prov 3,34
ptwcou .j Prov 14,31
prau q< umoj Prov 16,18
4. UNA PRIMERA SÍNTESIS A PARTIR DE LOS DATOS
`ánäwîm no es la palabra más utilizada por el AT para hablar
de los pobres. El AT la utiliza sólo 23 veces, frente a 80 de `anî /
`ániyyîm, 61 de ´ebyôn o 48 dal. El término se utiliza principalmente
en los Salmos, y Salmos de lamentación o súplica. Aparece también
7 veces en los profetas: 4 veces en Isaías, dos veces en Amos y una
en Sofonías. Y en la literatura sapiencial 3 veces. Notemos que no
aparece en los textos narrativos, a no ser una vez en Nm y, además,
la única vez que aparece en singular y que en griego traduce praüj.
Las dos traducciones que hemos utilizado, la Casa de la Bi-
blia y la Biblia del peregrino, traducen en la mayoría de los casos
“humildes” para los Salmos; en los textos proféticos, la casa de la
Biblia traduce “humildes” en todos los casos menos uno, y la Biblia
del peregrino sólo traduce “humildes” en el texto de Sofonías, en
el resto de los casos traduce oprimido, desvalido, o “el que sufre”.
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LOS ANAWIN LOS PREFERIDOS DEL SEÑOR
En los textos sapienciales, las dos traducciones eligen “hu-
milde” en la mayoría de los casos.
La Biblia griega traduce `ánäwîm utilizando cuatro términos
distintos: ptwco ,j/ptwcoi; penh t, wn/pe n, htej; praei j/ ; y tapeinou .j/tapeinw n/ .
Aunque en la mayor parte de los casos utiliza praüj , que es el tér-
mino que Mt 11,29 pone en boca de Jesús que dice de sí: “soy man-
so y humilde de corazón”; y Mt 5,5 utiliza en la bienaventuranza:
“bienaventurados los mansos” y, por último, Mt 21,5 que lo utiliza
cuando retoma la profecía de Zac 9,9 que –curiosamente- no uti-
liza en hebreo `ánäwîm sino `anî. También 1 Pe 3,4 utiliza praüj ,
cuando dice“[no os preocupe el aspecto exterior: peinado, alhajas
de oro, vestidos elegantes] sino el interior del corazón humano, el
adorno inmarchitable de un espíritu apacible y sereno” en la Casa
de la Biblia; [“modesto y sereno” en la Biblia del peregrino]. Esa es
la verdadera belleza a los ojos de Dios”.
5. ¿QUÉ ENSEÑAN LOS TEXTOS?
5.1. Salmos
Los Salmos se dirigen a Dios, pero también hablan de Dios;
de sus atributos y de sus intervenciones, de la experiencia que
el salmista tiene de la presencia o de la ausencia de Dios en su
vida. Y hablan también del hombre (y del pueblo de Israel) en su
relación con Dios. Los `ánäwîm aparecen en diez Salmos; de ellos,
cuatro composiciones alfabéticas que podrían ser postexílicas (Sal
10,17; 25,9; 34,3; 37,11) y cuatro lamentaciones individuales (Sal
22, 27, 33 y 69). En ese caso, podríamos considerar que el término
`ánäwîm ha entrado en el Salterio tardíamente y, en ese sentido,
que aporta una nueva visión o comprensión de lo que significan
los pobres significados con otros términos. Los `ánäwîm no son los
que oran; oran personas individuales, muchas veces identificadas
como pobres ´ebyôn, dal, `anî/`ániyyîm y lo hacen desde situaciones
muy concretas. Pero estos pobres siempre invitan a los `ánäwîm
a unirse a su acción de gracias y a confiar en Yahvé. De hecho,
dos grandes rasgos distinguen a los `ánäwîm en los Salmos: son
los que se refugian en Yahvé y los que le buscan. Este “buscar
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Miren Junkal GUEVARA LLAGUNO
a Yahvé” podría identificarse con la participación en la liturgia6
o, más concretamente, como hace notar K rauss: “En medio de su
necesidad, los “pobres” buscan refugio en el ámbito del Templo
y piden a Yahvé que intervenga y derrote a sus enemigos”7. Éste
se revela fundamentalmente como juez, que restablece la justicia
violada y vuelve a poner las cosas en su sitio. Lo hace porque es-
cucha, mira y ve la situación de los `ánäwîm. Su acción, repetida
en la historia del pueblo y de las personas singulares, es garantía
suficiente para abandonarse a él. Él conduce de la mano e instru-
ye en la justicia. Los `ánäwîm están seguros, pueden experimentar
su protección y aprender de su manera de conducirse.
Hay que imaginar a los `ánäwîm, entonces, como un colectivo
que aúna a cualquier sujeto individual en cualquier situación que
denote pobreza (´ebyôn, dal, `anî/`ániyyîm, con su traducción: caren-
cia, debilidad, falta de recursos económicos, explotación…) y en
una actitud de abandono y súplica confiada en Yahvé que, en la
historia concreta, garantiza la protección y el restablecimiento del
orden por él querido. Eso no significa identificar a los `ánäwîm con
un “partido o un tipo de personas con una piedad característica
elevada a la categoría de símbolo”8.
5.2. Los profetas
5.2.1. El profeta Isaías
Los textos del profeta Isaías donde aparece el término
`ánäwîm pertenecen, en su mayoría, al primer Isaías, un profeta
nacido posiblemente en Jerusalén en donde actuó entre el 740 y
el 701, una época muy compleja marcada por la amenaza asiria.
Eso hace que su misión tenga un fuerte contenido político, aunque
está enormemente preocupado por la suerte de los pobres que son
en este profeta ´ebyôn (6x), dal (7x), `anî/ `ániyyîm (8x). Esta preocu-
pación por la suerte de los pobres tiene que ver con la coyuntura
6
E. Hernando García, 346.
7
Krauss, 144.
8
Krauss, 145.
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LOS ANAWIN LOS PREFERIDOS DEL SEÑOR
en la que vivió el profeta. Su época de juventud e infancia “es una
época de prosperidad, basada en gran parte en el comercio y la
agricultura” 9 que se aprecian en cantos como el de 2,7-8: “su país
está lleno de plata y oro, sus tesoros no tienen número…”. Sin em-
bargo, la guerra siro efraimita con sus efectos colaterales (pago de
tributo al rey de Asiria, emigración de los habitantes del reino Nor-
te a Judá…) convirtieron la economía del reino sur en un auténtico
callejón sin salida.
Los dos textos de esta primera colección de Isaías están en
29,19 y 32,7. El primero encabeza un texto de fuerte contenido
político: Asiria será derrotada finalmente y los que gozarán con el
Señor en ese momento, serán los ´ebyôn y los `ánäwîm. El segundo
forma parte de un poema que anuncia una reinversión total de la
situación social por el surgimiento de un rey y unos gobernantes
que gobernarán según derecho frente a los pícaros y necios que
han abusado de hambrientos y sedientos (v.6) y han perjudicado
al `ánäwîm que “defiende su derecho” (v.7).
El otro texto donde aparece el término, Is 61,1, encabeza
el anuncio de la misión del profeta. Pertenece a la tercera parte
de la colección y ocupa una posición esencial en el conjunto. El
autor se refiere a una restauración en el país, que abre una bre-
cha de esperanza y que aparece como una buena noticia (1 Sam
31,9 y par. 1 Cr 10,9 que se refiere a la buena noticia que para
los filisteos es la muerte de Saúl) que él tiene encomendado dar
a los pobres.
5.2.2. El profeta Amós
Este profeta oriundo de Técoa, es decir, de la zona sur, pa-
rece que desempeñó su tarea en la zona de Samaría, Guilgal y
Betel, por tanto, en el reino del norte. Su actividad profética suele
situarse entre el 760 y el 750 en un tiempo de prosperidad econó-
mica y expansión territorial El libro de Amós “confirma este lujo
y progreso, acompañado, por lo demás, de numerosos injusticias,
9
Sicre, J. L. 192.
- 41 -
Miren Junkal GUEVARA LLAGUNO
agudos contrastes entre ricos y pobres, corrupción del derecho,
fraudes en el comercio, etc. También la religión está, en opinión
de Amós, totalmente deformada; sólo sirve para tranquilizar la
conciencia, fomentando la seguridad y el complejo de superioridad
con respecto a los otros pueblos”10. Hay dos textos de este profeta
donde podemos encontrar el término `ánäwîm, Am 2,7 y 8,4. El
primero está incluido en el oráculo contra Israel, el último de una
serie de oráculos contra las naciones, en el que se denuncian siete
pecados, el cuarto de ellos el que afecta a los `ánäwîm. El pecado
consiste en “Aplastan contra el polvo de la tierra a los humildes y
no hacen justicia a los indefensos”, en la traducción de la Casa de
la Biblia; Alonso Schöckel por su parte, dice indigente”. Este verso
reúne dos de las formas del hebreo para “pobre”, aquí aparecen
los Dallîm y los `ánäwîm. El texto hebreo, literalmente, dice: “evitan
el camino de los humildes”, unas palabras que se prestan a una
enorme discusión11 y que ya están interpretadas en las dos traduc-
ciones que hemos señalado porque ambas entienden que evitar el
camino de los humildes tiene un sentido “judicial”. Pero Sicre a
quien seguimos, interpreta la afirmación en sentido existencial y
significa que los ricos no quieren de ninguna manera tratar con
los pobres, los evitan.
El segundo texto está en la última parte del libro y encabe-
za un oráculo de fuerte contenido social (8,4-7). El verso vuelve a
reunir a dos grupos de pobres los ´ebyôn y los `ánäwîm, de los que
abusa un conjunto anónimo que por el sentido del texto se inter-
preta son comerciantes, “ciudadanos medios que pesan el produc-
to que venden, manejan la balanza y hunden sus manos en el trigo
y el salvado”12, que sin manejar grandes cantidades de dinero o un
gran volumen de negocio, contribuyen a la injusticia dominante
por cuanto aplastan y hacen prisioneros a los que van a sus co-
mercios. AA ellos se les dice “¡Jura el Señor por la gloria de Jacob
no olvidar jamás lo que han hecho!” (v. 7).
10
Sicre, J. L. 88.
11
Sicre, J. L., 108-110.
12
Sicre, J. L., 138.
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LOS ANAWIN LOS PREFERIDOS DEL SEÑOR
5.2.3. El profeta Sofonías
“Parece seguro que Sofonías era judío, predicó en Jerusa-
lén y actuó durante el reinado de Josías (639-609), como indica
el título del libro”13. El reinado de Manasés dejó al reino Sur muy
necesitado de una reforma a todos los niveles: político, social y
religioso. Sicre hace notar “de acuerdo con la mayoría de los co-
mentaristas, fue Sofonías quien promovió este cambio. El texto
que incluye a los `ánäwîm se coloca después de la denuncia contra
tres grupos presentados en 1,8-13, que tienen en común que “lo
único importante es enriquecerse y aprovecharse de las venta-
jas que trae el dinero”14. La cólera de Dios y el castigo es inmi-
nente (v.2), sin embargo, parece que se intuye una posibilidad
de de escapar: buscar al Señor como lo hacen los # r < a ’ ê h ’
y w E å n > [ ; , los mismos de los que habló Amós en 8,4. Sicre con
otros muchos entiende que no se trataría del mismo grupo, pues
allí los `ánäwîm estaban vistos en el marco de una denuncia por
abusos de tipo económico. Y aquí, sin embargo, encontraríamos
ya una idea del “pobre” más espiritualizada. Estos `ánäwîm lo son
porque “cumplen sus mandatos” y se convierten en el modelo
a imitar, si quiere escaparse de la destrucción inminente. Sicre
rechaza así, la tesis de quienes entienden que “el profeta contra-
pone dos grupos: el de los malvados, sin salvación posible, y el de
los humildes, que deben insistir en su actitud de interés por Dios,
práctica de sus mandatos, búsqueda de la justicia y humildad,
a ver si logran salvarse el día de la cólera del Señor”15. En otra
clave, S. Soares interpreta:
“Alrededor del 630, “en los días del rey Josías”, después de
haber vivido la conmoción social del 640 a.C. y observando la
dirección que iba tomando la “reforma”, el profeta tiene puesta
toda su atención en los pobres del país (Cf. 2,3; 3,12-13) y anhela
intensamente el terrible Día de Yahveh, cuando los colaboracio-
nistas serán destronados (Cf. 1,8-9), los explotadores arrasados
(1,12-13. 14-18) y Asiria derrumbada de las alturas de su arro-
gante poder (Cf. 2,13-15). La pobreza será el nuevo espíritu que
13
Sicre, J. L., 316.
14
Sicre, J. L., 324.
15
Sicre, J. L., 328.
- 43 -
Miren Junkal GUEVARA LLAGUNO
anime un nuevo modo de convivencia social, un nuevo sistema
de vida, con otra lógica y con otro dinamismo, bien diferente de
aquél que dirige la vida de los ricos parásitos que no producen,
sino que arrancan violentamente el tributo (Cf. 1,9) y se apelma-
zan embriagados sobre el asiento del vino (Cf. 1,12), mientras sus
entrañas se derramarán por la tierra mostrando aquello que en
verdad son: estiércol (Cf. 1,17)”16.
En este mismo sentido G. Gorgulho17 sostiene que los
# r < a ’ ê h ’ y w E å n > [ ; son los mismos que en Am 7,2 aparecían
en paralelo con los dallîm y que eso permite identificarlos con la
clase baja y dominada que no ostenta ni el poder ni el conocimien-
to. Podrían ser los labradores expoliados por el régimen tributario
[…] Sofonías ve en estos labradores Judaítas -“el pobre pueblo de
la tierra”, como en 2 R 24,14 - un nuevo sujeto histórico, capaz de
hacer una nueva subjetividad está justamente, en la búsqueda de
la “pobreza” (So 2,3). Ese “pobre pueblo de la tierra” constituye la
posibilidad de liberación delante de la inminente “ruina” que pesa
sobre la clase dominante, testaferro del imperialismo asirio en Je-
rusalén (cf. So 1,8; 1,10-11).
En los que “cumplen sus mandatos” se pone de manifiesto
una manera de afrontar la crisis inminente “el encuentro de la pre-
sencia de Yahveh que se manifiesta en el modelo social determina-
do por la justicia y la pobreza. El Dios de la justicia se manifiesta
en la praxis de los pobres de la tierra”18 . Y así, “buscar a Yahveh es
reconocer su presencia como fuente de justicia en todos los niveles
de la vida económica, política e ideológica (So 3,5)”19. La pobreza
se convertiría, entonces, en imperativo para quien quiere buscar
a Yahvé y así poder escapar del “día de la ira del Señor” (v.3d) y,
en consecuencia, podríamos hablar de una “espiritualidad de la
pobreza”.
16
S. Soares (1989).
17
G. Gorgulho (1989).
18
G. Gorgulho (1989).
19
G. Gorgulho (1989.)
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LOS ANAWIN LOS PREFERIDOS DEL SEÑOR
5.3. Los Proverbios
Los tres textos en los que aparece el término utilizan la for-
ma de la correlación para mostrar con más contundencia su ense-
ñanza. Los humildes (Prov 3,34)/ los pequeños (Prov 16,19) lo son
a causa de los arrogantes (Prov 3,34)/ los soberbios (Prov 16,19).
El desprecio del prójimo es desprecio del pobre y pecado. Por eso
la acción de Dios se revela una especie de ley de Talión que castiga
al arrogante y resarce al humilde: el Señor se burla del arrogante
(Prov 3,34) o considera un pecado (Prov 14,21) el desprecio del pró-
jimo/ del pobre.
6. LOS ¿PREFERIDOS DE YAHVÉ?
6.1. Quiénes son
Los `ánäwîm constituyen en los textos del Antiguo Testamen-
to que hemos visto, un colectivo de carentes, necesitados, pobres,
entendiendo por ello: quienes necesitan una “buena noticia” (Is
61,1). La pobreza de los `ánäwîm es histórica, han sido empobreci-
dos por otros que han creado estructuras que pervierten el funcio-
namiento ordinario de las cosas (las instituciones políticas, el co-
mercio, las relaciones sociales, la justicia de los tribunales…). Esa
pobreza no es mera carencia, mera dificultad de dominar la vida,
sino dificultad de vivir causada por otros y, en algunos casos, con
violencia (Am 2,7). Son pobres en sentido socio-económico, pero
también una realidad política, un grupo visible que, de hecho, los
ricos desprecian e ignoran. Dios promete a los `ánäwîm un cambio
radical de las circunstancias –“levanta a los humildes y abate a los
malvados hasta el polvo” (Sal 146,6), una restauración del orden
y el equilibrio en el plano político –un nuevo orden de gobierno (Is
29,13)-, social –el fin de la exclusión (Am 2,7)- y económico (Am
8,4). Los `ánäwîm, por excluidos, porque los ricos los ignoran y no
quieren ni verlos (Am 2,7), no sólo no tienen, sino que están impo-
sibilitados para ser socialmente sujetos de derechos. Sin embargo,
Dios, actuando en su favor, los convierte en sujetos protagonistas
de la historia: “Los humildes heredarán la tierra y gozarán de una
paz abundante” (Sal 37,11).
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Miren Junkal GUEVARA LLAGUNO
Los textos no permiten identificar la edad o el sexo del colec-
tivo `ánäwîm, pero hemos de suponer que constituyen un grupo so-
cial amplio y plural, porque –de hecho- está perfectamente identi-
ficado y recibe este particular nombre de `ánäwîm. Su situación de
precariedad y exclusión hace de ellos un grupo dependiente: nece-
sita “de” para poder salir de la situación en la que está. Los profe-
tas denuncian públicamente su situación de carencia y anuncian
cómo Dios reivindicará sus derechos. Los salmistas, por su parte,
los incorporan a su oración individual de súplica para que, con-
fíen en Él. Dios, efectivamente, escucha y atiende el clamor de los
pobres (Sal 10,17) y promete una reparación, a la que se compro-
mete personalmente: ¡Jura el Señor no olvidar jamás lo que han
hecho! (Am 8,7), y que abre una brecha de esperanza: “los pobres
se alegrarán con el Santo de Israel” (Is 29,19). Esa reparación tiene
tintes judiciales, porque Dios se revela como el juez que restablece
la justicia violada (Sal 9,19; 76,10) –algunos hablan incluso de los
pobres como los que tienen privilegios jurídicos y salvíficos”20 - y
también como vengador (Sal 9,13). Pero, además, está garantizada
como promesa de futuro: “su esperanza no se frustrará” (Sal9,19).
En palabras de K rauss, “los pobres son los desfavorecidos en la
lucha por la existencia. Nadie les ayuda. Por esa misma razón, no
sólo encuentran aceptación y ayuda en Yahvé, sino que además Él
hace que cambie su suerte; de esa certidumbre están impregnados
los Salmos”21.
Los `ánäwîm “buscan al Señor” (Sal 68,33) y “cumplen sus
mandatos” (Sof 2,3). Dios los instruye (Sal 25,9), e inauguran una
espiritualidad, un modo de encontrarse con Dios que se concreta
en confiar, confesar, gritar y cumplir las leyes del Dios que reivin-
dica a sus pobres. Esas son las claves para situarse en esta histo-
ria y contribuir a la restauración del orden de la misma y, así, son
dichosos quienes se apiadan de los pobres (Prov 14,21)
Son efectivamente los preferidos. A ellos les concede Dios su
favor (Prov 3,34) y la victoria (Sal 149,4). Los `ánäwîm heredarán
la tierra y gozarán de una paz duradera” (Sal 37,11). Dios hará
20
H. Krauss, Teología de los Salmos 205
21
H. Krauss, 146.
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LOS ANAWIN LOS PREFERIDOS DEL SEÑOR
justicia y salvará a los pobres de la tierra” (Sal 76,10) y ellos recu-
perarán la alegría y volverán a festejar al Señor (Is 29,19). ¿Por qué
esa preferencia?
6.2. ¿Por qué preferidos?
Antes de abordar la pregunta, quiero hacer notar que la
afirmación “preferidos” no presupone que Dios “ponga por delan-
te” de los otros pobres a los `ánäwîm. Dios también se preocupa
de la miseria de los `anî y los libera de ella (Gn 16,11; 29,32; Ex
3,7.18; Sal 9,14…); y la situación de los dal también es denunciada
por los profetas (Is 11,4); y encuentran refugio y ayuda en Yahvé
(Sal 113,7). De hecho, la mayor parte de los Salmos, los textos
sapienciales y los profetas relacionando una u otra manera a los
pobres con Yahvé. En palabras de R. M artin-Achard los pobres
se consideran como “clientes” de Dios no a causa de sus méritos,
que son bastante pequeños, sino en virtud de la benevolencia que
Dios tiene con ellos. Para el AT, “los pobres no son simplemente
pobres, sino “los pobres de Dios” que han de esperar de él libera-
ción y gozo” 22.
Si tiene sentido que hablemos de preferencia es por el con-
traposición a aquellos que violentan, abusan o limitan la vida del
grupo de `ánäwîm. Los pícaros (Is 32,7), los malvados (Sal 147,6),
los que aplastan al pobre (Am 2,7), los arrogantes (Prov 3,34)…
tienen que saber que se acabó su tiempo de excluir, marginar, en-
gañar… Frente a ellos, Dios se manifiesta juez parcial, vengador,
Mesías de todos los que han sufrido por su culpa. Los `ánäwîm
constituyen así un grupo unido y defendido por Dios de todos los
que bajo cualquier denominación han tratado de “despreciar al
prójimo” porque ese desprecio se ha convertido en pecado (Prov
14,21).
Entonces, ¿Por qué defiende Dios a sus `ánäwîm frente a quie-
nes los desprecian, ignoran, roban…?
22
R. Martin-Achard, 446.
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Miren Junkal GUEVARA LLAGUNO
Primero, porque el Dios de la Biblia se revela como el que,
por definición, “sale de sí”. Si nos fijamos en los relatos de los
orígenes, principalmente Gn 1 y 2, notaremos que los autores bí-
blicos no están interesados en ningún modo en hablar del mun-
do de Dios en su “aislamiento”. El mundo de Dios es este mundo
de los hombres; desde la primera página de la Biblia, Dios está
saliendo de su mundo y creando y paseando por “este” mundo
que es el nuestro. Los grandes teólogos de la antigüedad tuvie-
ron que pensar y formular bien esa manera tan específica de ser
del Dios bíblico, un Dios “que se sale”, porque rápidamente se
caía en el error de explicar ese “salir de sí de Dios” y comunicar-
se como una consecuencia de su necesidad. Decía S. Ireneo de
Lyon en el s. II “Cuando en el principio Dios plasmó a Adán, no
lo hizo por necesidad, sino para tener a alguien que fuera desti-
natario de sus beneficios […] Desde el principio Dios plasmó al
ser humano para ser vaso de sus dones […] No necesitando él
nada, concedió a los necesitados la comunión con Él” (Adversus
Haereses IV 14.1). El pobre por más carente y lábil, es primer
destinatario de esos beneficios. “Porque el vengador de los ino-
centes se acuerda de ellos y no olvida el grito de los humildes”
(Sal 9,13).
Además, ese Dios que sale para derrochar sus beneficios,
escucha, mira y atiende a esta humanidad a la que beneficia, para
atender primero y principalmente a aquellos que claman en su
carencia de beneficios en esta tierra. “Puede burlarse [el Señor] de
los arrogantes, pero concede su favor a los humildes” (Prov 3,34).
San Juan Crisóstomo dirá: “El que quiere practicar la bondad no
ha de pedir cuenta de la vida, sino remediar la pobreza y socorrer
la necesidad. El pobre sólo tiene una defensa, que es su indigencia
y necesidad. No le pidas más aun cuando fuere el ser humano más
malvado, si carece del sustento necesario, remediemos su ham-
bre. Así nos lo mandó Cristo: «Sed como vuestro Padre del cielo
que hace salir el sol sobre buenos y malos» (Mt 5, 45)... No damos
limosna a las costumbres, sino a las personas. No le tenemos com-
pasión por su virtud, sino por su calamidad. De este modo nos
atraeremos también nosotros del Señor su mucha misericordia.
(PG 48, 985 ss.).
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LOS ANAWIN LOS PREFERIDOS DEL SEÑOR
Por otro lado, el derecho preferente de los pobres en Israel a
la ayuda de Dios se funda en el no tener, en aquello en que consiste
realmente su pobreza. Nada hay de lo que jactarse; nada que au-
torice a reclamar. “Tú, Señor, atiendes los deseos de los humildes,
confortas su corazón, les prestas oído” (Sal 9,17). Así, como dice la
célebre oración de Santo Tomás, Panis angelicus, “Se alimenta del
Señor el pobre, el esclavo y el humilde”.
No olvidemos tampoco, que, desde el principio Dios se ma-
nifiesta como quien pone cosmos –orden- en el caos. El único ca-
paz de restablecer el orden natural del mundo. “Dios se levanta
para hacer justicia” (Sal 76,10). La actitud de Yahveh para con los
pobres muestra cómo toma partido en el conflicto que el abuso
de unos sobre otros ha creado. Dios toma partido por los pobres,
reivindica sus derechos, defiende su causa, exige justicia y, por
medio de los profetas, protesta contra todas las formas de opre-
sión. La preocupación de Dios por los pobres es tan fuerte que El
no solamente asume su causa, sino que se identifica con ellos: “El
Señor me ha ungido. Me ha enviado para dar la nueva buena noti-
cia a los pobres” (Is 61,1).
Por otro lado, la pobreza de los `ánäwîm se revela como un pe-
cado, Hay pobres porque hay ricos, y hay ricos porque hay pobres.
“El que desprecia a su prójimo peca, dichoso el que se apiada de
los pobres” (Prov 14,21). La pobreza es entonces no sólo carencia
de vida, no sólo injusta carencia de vida causada por los opresores,
sino que es también la negación formal y más radical de la frater-
nidad, del ideal del reino de Dios. Es fruto del abuso y el desorden;
excluye, disminuye la vida, hace a las personas dependientes… En
palabras de Ignacio Ellacuría, “la peor ofensa a Dios es convertir
a los hijos de Dios, a los templos del Espíritu Santo, al Cuerpo
histórico de Cristo en víctimas de la opresión y de la injusticia,
en esclavos de apetencias económicas, en piltrafas de la represión
política; el peor de los secularismos es la negación de la gracia por
el pecado, es la objetivización de este mundo como presencia ope-
rante de los poderes del mal, como presencia visible de la negación
de Dios”. (I. Ellacuría, Eca n. 353, p. 123). Por eso, Dios personal-
mente combate el contra-Dios que significa la pobreza y “siendo
rico, se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza” 2 Cor 8,9.
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Miren Junkal GUEVARA LLAGUNO
Y por último, la preferencia por la pobreza y los pobres se
convierten, así, en denuncia, espiritualidad y compromiso y, de
esa manera, ayudan a comprender y experimentar a Dios. Por el
mero hecho de existir, interpelan nuestro lugar en el mundo, nues-
tra responsabilidad en relación a las estructuras del mismo. Por-
que Dios se sitúa junto a ellos, los vindica y beneficia, los pobres
y la pobreza son lugar privilegiado para el encuentro con Dios y
antídoto contra cualquier relación con Él “que prescinda de los
hombres y las cosas”23 . Por su situación de “dependientes” inter-
pelan nuestra solidaridad y nuestra compasión, nuestra manera
de compartir la pasión de la carencia y la debilidad.
El manual asirio-babilonio conocido como Si la figura humana
tiene una máxima que dice: “Si un hombre es devoto de su Dios,
vivirá como los pobres”. Espero que este trabajo haya servido para
mover nuestro “amor, querer e interés” en la misma dirección de
Dios, la dirección de sus `ánäwîm.
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