Resumen: La cultura todo lo que hay que saber
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PRIMERA PARTE: Saber
Dos mundos: Israel (bliblia) y griego (mitología griega)
Batallas de gladiadores
A pesar de la distancia y diferencias políticas los pueblos se unían para los juegos
olímpicos, se aglomeraron a pesar de la diferencia.
Igualdad
Todo aquello que se fue adaptando y continuidad
Ficciones
Introducción sobre el estado de los colegios y del sistema educativo
En la educación nos encontramos en una postura similar a la de Robinson Crusoe del
naufragio: la necesidad de no dejarse llevar por el pánico y tratar de hacer balance y
reconstruir lo que se pueda. El informe PISA, que aportó un estudio comparativo de la
capacidad y rendimiento escolar entre los diferentes países de la OCDE, mostró cómo este
tipo de afirmaciones cuando se refieren a países como Alemania y España. Si se tiene en
cuenta el PIB per cápita dedicado a educación en cada uno de estos países, el caso alemán
resulta, si cabe, aún más sangrante.
Schwanitz señaló como principal razón de las insuficiencias del sistema la falta de discusión
sobre los objetivos de la enseñanza. Su lugar lo ocupan una constante creación de
inseguridades, asi como la inabarcabilidad propia del proceso educativo, que tienen el
efecto de provocar esa con-tinuada sucesión de modelos educativos. A ellas se uniría
también una gran arbitrariedad. Esta se manifestaría en el constante valor de intercambio
de que se dota a las distintas asignaturas, en la mercantilización constante sobre las notas
entre protesores y alumnos, en la afirmación de que todo es combinable, en la pérdida
del principio de arden básico que informa a todo conocimiento. En palabras de
Schwanitz «la distinción entre lo esencial y lo intercambiable, lo central y lo marginal, lo
obligatorio y lo libre, las materias nucleares y las optativas».
Esa queja sigue siendo válida entre nosotros, como también la dificultad por conseguir
realizar el principio general de que, con independencia del lugar en que se estudie, deban
impartirse prácticamente los mismos conocimientos a todos los alumnos. Sólo así puede
asegurarse que al final todos accedan al mismo nivel educativo. El Abitur alemán encuentra
así su contrapartida en la nueva reválida que se está debatiendo en la reforma educativa
española. Pero aquí ocurre algo parecido a lo que se percibe en Alemania, donde cada
Land, cada Estado federado, hace su propia política educativa y se impregna de los
intereses de los diferentes partidos que los gobiernan. ¿Cómo evitar entonces que el
sistema se contamine de esta inevitable distorsión, algo particularmente present-te en
nuestras Comunidades Autónomas con gobiernos na-cionalistas, pero no sólo en ellas?
Sobre todo, porque, aparte de los beneficios derivados de un cierto «adoctrinamiento»
identitario, es difícil que los partidos políticos se hurten de las grandes ventajas electorales
derivadas de presentar novedadesen materia educativa. Esto hace que el sistema
—también el establecido desde el Estado central- entre en una mutación permanente y vaya
perdiendo los necesarios referentes. Ya no se sabe, qué contenidos se corresponden en
realidad a cada una de las metas educativas, si es que éstas han estado claras alguna vez.
El problema de fondo que quizá provoque los mayores problemas potenciales es, como dice
el autor, que «se confunde la igualdad de oportunidades al comienzo de la
competición escolar con la deseada igualdad de resultados al final de la misma». Con
independencia de la necesidad por asegurar esa igualdad inicial, todo sistema educativo
debe atender al principio del mérito y hacer un lugar para que se establezcan diferencias
en razón de las «dotes naturales, voluntad de aprendizaje, disponibilidad, interés y
ambición». En la necesidad de cumplir con este principio consustancial a la educación los
profesores se encuentran en gran medida abandonados por los padres y por la propia
sociedad. Ninguna de estas ideas parecen ajenas a nuestro propio sistema educativo.
Por otra parte, la necesidad de revisar el modo en que se presenta el canon de las ciencias
de la cultura en el sistema educativo como un todo, tanto en el escolar como en el
universitario, es una de las razones que informan los capítulos que siguen.
Dos culturas, dos pueblos, dos textos
En 1922, el escritor irlandés James Augusta Joyce publicaba su Ulises, la novela del siglo.
Joyce describía las aventuras por la ciudad de Dublín del pequeño burgués irlandés Leopold
Bloom a lo largo del 16 de junio de 1904. Desde en-tonces, los admiradores de Joyce
celebran este día como «El Día de Bloom» (Bloomsday, juego de palabras por similitud con
la expresión inglesa Doomsday, el Día del Juicio). El protagonista de la novela es judío, pero
los episodios de aquel día siguen el modelo de la Odisea. De este modo Joyce quiere
recordarnos que nuestra cultura es un país atravesado y bañado por dos ríos: uno de
ellos nace en Israel, el otro en Grecia. Y los ríos son dos textos fundamentales que
alimentan nuestra cultura con ricas historias.
Pues, al fin y al cabo, una cultura es el conjunto de historias que da cohesión a una
sociedad. Entre ellas están también los relatos sobre los propios orígenes, esto es, la
biografía de una sociedad (la descripción de su vida), que le dice lo que es.
Los dos textos fundamentales de la cultura europea son:
- la Biblia hebrea;
- la doble epopeya griega de la invasión de Troya —la liada (en griego, Troya se dice
Ilión) -- y la Odisea, elviaje de regreso del astuto Ulises desde la destruida Troya hasta
su casa, al encuentro de su esposa Penélope.
El autor de estos dos poemas épicos es Homero; el de la Biblia, Dios. Ambos autores tienen
rasgos mitológicos: Homero no podía ver; Dios no podía ser visto —estaba prohibido
hacerse una imagen de él—.
¿Por qué se han hecho tan importantes estos dos textos?
Para responder a esta pregunta, damos un salto hasta la época del Humanismo, del
Renacimiento y de la Reforma, es de-cir, hacia el año 1500 (en 1517, cuando Lutero
anuncia sus tesis, empieza el cisma de la Iglesia).
- En 1444, Johannes Gutenberg inventó la imprenta en Maguncia, inaugurando una
«revolución mediática». La imprenta posibilitó que se difundieran masivamente los textos de
la Antiguedad clásica que los humanistas habían redescubierto. Para entonces, los
principes habían logrado concentrar el poder estatal en sus cortes y, con el propósito de no
quedarse fuera de juego, la nobleza se hizo cortesana y se sometió al ceremonial de
Palacio. En la pintura y en el teatro de la corte se imitaba a los héroes antiguos y a las
divinidades olímpicas: se representaba a Zeus y a Apolo, a Ártemis y a Afrodita y se
cultivaba la correspondiente poesía.
- En esa misma época, los reformadores -Lutero, Calvino, Tyndale— arrebatan la
Biblia a los sacerdotes y la traducen del latín a las lenguas vernáculas. De este modo
hacen posible que cada cual se convierta en su propio sacerdote. lil protestantismo
represento la democratización de la religión, pero también la veneración por los textos.
El resultado fue una forma cultural mixta, situada entre la aristocracia y la burguesía y
portadora de una tensión entre religión y Estado —una de las causas de la dinamización de
Europa y de su agitación—. Para comprender esta cultura, hemos de volver a los griegos y
a los judíos.
Las griegos, el Olimpo y los béroes de la literatura
Las ciudades-estado griegas (800-500 a. C.)
Hasta el 800 a. C., los pueblos griegos se establecieron en Grecia y las islas del Egeo.
Durante la época arcaica (800-500 a. C.), la nobleza despojó del poder a los reyes. Se
formaron diversas ciudades-estado como Atenas, Esparta, Corinto, Tebas y Argos. A pesar
de la división política, los griegos compartían un sentimiento de unidad gracias a las
fiestas, los juegos y los cultos panhelénicos.
Los Juegos Olímpicos (776 a. C. - 393 d. C.)
Los griegos, como parte de su cultura aristocrática, eran deportistas y celebraban los juegos
de Olimpia desde el 776 a. C., cada cuatro años hasta el 393 d. C. Las competencias
incluían carreras, lucha, carreras de caballos y otros concursos. El ganador recibía una
corona de olivo, y en la rica Arenas, 500 dracmas, un puesto de honor en celebraciones
oficiales y manutención a cargo del Estado.
El oráculo de Delfos
El Oráculo de Apolo en Delfos se convirtió en el centro religioso de Grecia. La sacerdotisa,
tras consumir ciertas drogas, entraba en trance y pronunciaba palabras inconexas, que un
sacerdote interpretaba como ambiguos proverbios. Las predicciones obtenidas eran a
menudo contradictorias, similares a las recomendaciones de una comisión de expertos
moderna.
El origen de los dioses
El Panteón griego está compuesto por una extensa familia de dioses con complejas
relaciones de parentesco. La historia comienza cuando Urano, tras cometer incesto con su
madre Gea, engendró a los Cíclopes y los Titanes. Cuando Urano envió a los Cíclopes al
Tártaro, Gea dio a su hijo Cronos una hoz con la que castró a su padre, y de la espuma del
mar surgió Afrodita, la diosa del amor. Cronos, al ocupar el trono, devoró a sus hijos para
evitar que se cumpliera una profecía que decía que uno de ellos lo destronaría. Sin
embargo, su esposa Rea escondió a su tercer hijo, Zeus, quien fue criado en Creta.
La rebelión de Zeus
De adulto, Zeus se infiltró en la casa de su padre Cronos como camarero y, al mezclar un
vómito en su bebida, obligó a Cronos a devolver a los hijos que había devorado. Esto
desató una guerra entre Cronos y sus hijos. Zeus liberó a los Cíclopes, quienes armaban a
los tres hermanos: Zeus recibió el rayo, Hades el casco mágico y Poseidón el tridente.
Juntos derrotaron a Cronos. Luego lucharon contra los Titanes, quienes huyeron aterrados
por el grito de Pan, originando el concepto de "pánico". Atlas fue condenado a sostener el
cielo, mientras las Titánides fueron perdonadas. Finalmente, los tres hermanos se
repartieron el mundo: Hades el inframundo, Poseidón el mar y Zeus la tierra.
Atenea
El reinado de Zeus comenzó con la violación de Metis, a quien devoró al enterarse de que
su hijo destronaría a Zeus. Sin embargo, tras nueve meses, Zeus sufrió fuertes dolores de
cabeza y, con la ayuda de Hefesto, nació Atenea completamente armada de su cabeza.
Atenea, nacida sin madre, se convirtió en la diosa de la sabiduría. En sus aventuras
amorosas, Zeus mostró creciente desconsideración, como al condenar a Sísifo a empujar
una roca montaña arriba por toda la eternidad, tras este revelar el escondite de la hija de
Zeus.
Los adulterios de Zeus: Temid, Leds y Semele
Zeus, junto a su esposa Hera, tuvo varios hijos, como Ares y Hefesto. Hera constantemente
le reprochaba su infidelidad, lo que solo motivaba a Zeus a buscar más amantes. Con Temis
tuvo a las tres diosas del destino, con Mnemosine a las nueve Musas y con la hija de Atlas a
Hermes. Para escapar de la celosa Hera, Zeus se transformó en diferentes formas, como
serpiente y cisne, para seducir a varias mujeres, como Perséfone, Leda y Semele. Con
Semele, madre de Dionisos, Zeus la mató con su rayo, pero Hermes salvó al bebé,
introduciéndolo en su muslo, de donde nació tres meses después.
Hermes
Hermes, el dios más inteligente, comenzó su vida siendo un ladrón y engañando a otros.
Inventó la lira, el alfabeto, la escala musical, el pugilato, los números, la balanza y el cultivo
del olivo. Sus hijos heredaron su talento: Autólico se convirtió en ladrón y Dafnis creó la
poesía pastoril. Con Afrodita, Hermes engendró a Hermafrodito, un ser de dos sexos con
largos cabellos y pechos de mujer.
Afrodita
Aunque casada con Hefesto, Afrodita se entregó al amor libre, seduciendo incluso a Ares, el
dios de la guerra. Con Dionisos, tuvo a Priapo, un niño feo con genitales enormes. También
tuvo un romance con el mortal Anquises, de quien nació Eneas, quien fundó Roma tras
escapar de la caída de Troya. Afrodita, celosa, hizo que Mirra se enamorara de su propio
padre, y tras el acto, transformó a Mirra en un árbol, de cuya corteza nació Adonis. Afrodita
mantuvo relaciones con Adonis, lo que provocó los celos de Ares, quien lo mató en una
cacería transformado en jabalí.
Ártemis
Ártemis, hija de Zeus, era el opuesto de Afrodita. Su padre le otorgó la virginidad perpetua,
y con su arco y flechas se convirtió en la diosa de la caza, conocida también como Diana o
Titania. Bajo este nombre aparece en El sueño de una noche de verano de Shakespeare
como reina de las hadas, y sirvió de modelo para la figura de la reina virgen Isabel.
Dionisos
El más anárquico de los hijos de Zeus fue Dionisos, que enseñó a los hombres a prensar
las uvas y a celebrar embriagadoras fiestas. Él mismo solía andar por la región en
compañía de salvajes Sátiros y desinhibidas Ménades y Bacantes, y por donde pasaba
difundía un estado de excitación mórbido-festivo. La tragedia surgió precisamente durante la
implantación en Atenas de las fiestas en honor a Dionisos (→ Grecia, Tragedia).
Prometeo: la caja de Pandora
Prometeo, titán hermano de Atlas, creó a los hombres y, al aliarse con los dioses en la
guerra, desafió el poder de Zeus al entregarles el fuego. Como castigo, Zeus envió a
Pandora, la más bella de las mujeres, con una caja que contenía todos los males de la
humanidad. A pesar de las advertencias de Prometeo, Epimeteo, su hermano, abrió la caja,
liberando los males. Zeus encadenó a Prometeo en el monte Cáucaso, donde un águila
devoraba su hígado diariamente. Prometeo, al traer la luz a los hombres, se convirtió en
símbolo del revolucionario.
Europa
Los dioses también se relacionaban con los mortales, lo que dio lugar a semidioses y
héroes. Zeus, transformado en un toro blanco, raptó a Europa, hija de Agenor de Palestina.
Agenor envió a sus hijos a buscarla: Fénix se fue a Fenicia, Cilix a Cilicia, y Tarso a la isla
que lleva su nombre. Cadmos viajó a Grecia, fundó Tebas y se casó con Harmonia, hija de
Ares. En su boda, los dioses regalaron a Harmonia un collar que otorgaba belleza
irresistible pero también atraía la desgracia, especialmente para su descendencia, como
sería el caso del rey Layo.
Edipo
Layo, tras ser advertido por el Oráculo de Delfos de que su hijo lo mataría y se casaría con
su madre, abandonó a Edipo. Criado por un pastor, Edipo mató a su padre sin reconocerlo y
liberó Tebas de la Esfinge al resolver su enigma. Como recompensa, se casó con la reina
Yocasta, su madre, cumpliendo la profecía. Cuando una peste asoló Tebas, consultó el
oráculo y descubrió, a través del adivino Tiresias, que había matado a su padre y se había
casado con su madre. Devastado, se sacó los ojos. Este tema inspiró tragedias de Sófocles
y la teoría del complejo de Edipo de Freud. Después de la caída de Edipo, su cuñado
Creonte tomó el poder y prohibió a Antígona, hija de Edipo, enterrar a su hermano Polinices,
creando un conflicto entre el deber estatal y la piedad familiar, que también inspiró tragedias
de Sófocles y teorías filosóficas de Hegel.
Anfitrión
La historia de Anfitrión es una comedia en la que el rey de Micenas le dio su hija Alemena
en matrimonio a Anfitrión, quien la mató. Al buscar venganza, su hijo lo obligó a huir a
Tebas. Mientras tanto, Zeus se enamoró de Alemena y se disfrazó de Anfitrión, por lo que,
cuando este regresó, descubrió que su esposa ya había estado con él. Esta historia inspiró
a autores como Plauto, Molière, Kleist y Giraudoux para crear comedias de enredo.
Heracles
El fruto de la unión entre Zeus y Alemena fue Heracles (Hércules), famoso por sus doce
trabajos, que incluyeron limpiar los establos de Augias, capturar al can Cerbero, matar a la
hidra de cien cabezas, estrangular al león de Nemea (de cuya piel se hizo su armadura) y
obtener las manzanas del Jardín de las Hespérides tras luchar con Anteo, quien se
fortalecía al tocar el suelo.
El laberinto
Zeus raptó a Europa y la llevó a Creta, donde dio a luz a Minos, quien heredó su amor por
los toros. Cuando Minos se negó a sacrificar un toro blanco enviado por Poseidón, el dios
hizo que su esposa Pasifae se enamorara del toro. Con la ayuda de Dédalo, Pasifae se unió
al toro, dando lugar al Minotauro, un monstruo mitad toro, mitad hombre. Para ocultar el
escándalo, Minos encerró al Minotauro en un laberinto, donde también confinó a Dédalo.
Sin embargo, Dédalo construyó alas de plumas y cera para él y su hijo Ícaro. Al volar, Ícaro
se acercó demasiado al Sol, lo que hizo que la cera de sus alas se derritiera y cayera al
mar.
Teseo
Teseo, hijo adoptivo de Egeo, mató al Minotauro con la ayuda de Ariadna, pero la abandonó
en Naxos. Al regresar, olvidó izar la vela blanca y Egeo, al ver la vela negra, se arrojó al
mar. Teseo también luchó contra las Amazonas. En la familia de los Atridas, los hermanos
Atreo y Tiestes se enfrentaron por el poder y la misma mujer. Agamenón, hijo de Atreo, se
casó con Clitemnestra, y Menelao, hermano de Agamenón, con Helena. Sus infidelidades
desataron la Guerra de Troya, narrada en la Ilíada y la Odisea.
Paris y la bella Helena
Héctor y Paris eran hijos del rey Príamo de Troya. Antes de nacer Paris, su madre Hécuba
soñó que él causaría la ruina de Troya, por lo que su padre ordenó su muerte, pero el
encargado de ejecutarlo lo salvó y lo crió como pastor. Paris destacó por su belleza y juicio,
y Zeus lo eligió como juez en un concurso de belleza entre Atenea, Hera y Afrodita. Afrodita
lo corrompió prometiéndole a Helena, y Paris le otorgó la manzana. Atenea y Hera,
decepcionadas, decidieron destruir Troya.
La expedición griega Troya
Paris, hijo de Príamo, raptó a Helena de Esparta y la llevó a Troya, lo que llevó a Agamenón
a convocar a los reyes griegos para una expedición de castigo. Ulises y Aquiles intentaron
evadir la guerra, pero fueron obligados a participar. Tras un sacrificio de Ifigenia, la flota
partió hacia Troya. Durante diez años de asedio, Aquiles se convierte en el guerrero más
destacado, pero se retira de la batalla cuando Agamenón le roba a su rehén. La muerte de
Patroclo a manos de Héctor enfurece a Aquiles, quien mata a Héctor y arrastra su cuerpo
alrededor de Troya. Aquiles, invulnerable excepto en su talón, muere por una flecha de
Paris en ese punto. Las murallas de Troya no caían.
El caballo de Troya y Laocoonte
Ulises ideó un plan: los griegos construyeron un enorme caballo de madera y, mediante un
supuesto desertor, difundieron que el caballo hacía invencible a su propietario. Tras levantar
el sitio, escondieron a sus mejores guerreros en el interior del caballo. Cuando el sacerdote
Laocoonte advirtió sobre el peligro del caballo, Apolo envió serpientes que lo mataron a él y
a sus hijos. Creyendo que Laocoonte fue castigado por ultrajar un culto, Príamo permitió
que el caballo fuera introducido en la ciudad. Por la noche, los guerreros griegos salieron,
abrieron las puertas de Troya y el ejército griego asaltó la ciudad, que fue arrasada..
Entreacto trágico: Orestes y Electra
Agamenón es asesinado por su esposa Clitemnestra y su amante Egisto. Orestes, su hijo,
regresa años después, mata a su madre y a Egisto, y es perseguido por las Erinias. En un
juicio en Atenas, Atenea absuelve a Orestes, justificando el matricidio como venganza
paternal.
La Odisea: las aventuras de Ulises
La Odisea cuenta el largo regreso de Ulises a Ítaca. Durante su viaje, enfrenta diversos
peligros, como Polifemo, al que engaña y ciega, y la hechicera Circe, que intenta convertirlo
en cerdo. Ulises también se enfrenta a las Sirenas, cuyas voces matan a los hombres, pero
logra resistir al seguir el consejo de Circe. Después, atraviesa un estrecho con Caribdis y
Escila, y finalmente naufraga en la isla de los feacios, donde Nausicaa lo ayuda a regresar a
casa.
La llegada a casa
Después de veinte años, Ulises regresa a Ítaca y se disfraza de mendigo. Mientras tanto, su
esposa Penélope ha mantenido a raya a los pretendientes, prometiendo elegir a uno una
vez termine de tejer la mortaja para su suegro, pero deshace su trabajo cada noche. Al
regresar, Ulises, con la ayuda de su hijo Telémaco y sus criados, mata a los pretendientes.
Finalmente, se reencuentra con Penélope, quien, después de probar su identidad al pedirle
que tense su arco, lo reconoce.
Dios
La Biblia, escrita por el único Dios reconocido, causó conflictos por sus
interpretaciones. La figura de Dios influye en nuestra cultura, y quienes niegan su
existencia lo hacen basándose en una idea similar a la de Zeus, no en el Dios bíblico.
Creación y Pecado original
Dios creó el mundo en seis días, y en el séptimo hizo a Adán a su imagen, luego creó a
Eva. Les prohibió comer del Árbol del Bien y del Mal, pero Eva, influenciada por la
serpiente, desobedeció, creyendo que el acto los haría semejantes a Dios. Esto causó el
Pecado original, con consecuencias como el descubrimiento del sexo, la vergüenza, la
moral, la expulsión del Edén y las dificultades del parto y la crianza.