Suplemento Especial
La Constitución de Cádiz
de 1812 y la
independencia
iberoamericana
The Cadiz Constitution of 1812 and
the Latin American independence
Ernesto Samper Pizano (Colombia)
Corporación Escenarios
Resumen Abstract
En 2012 se conmemoran los
2012 commemorates two hundred
doscientos años de haber sido
years after the issuance of the
expedida la Constitución de Cádiz
Constitution of Cadiz, though it had
que, aunque tuvo una vigencia muy
a very short term,
corta, repercutió profundamente en
it profoundly impacted the shaping
la conformación del
of the American independence
proyecto independentista americano
project and the issuance of the
y la expedición de las primeras
first republican
constituciones republicanas. El
constitutions. The purpose of this
propósito de este ensayo es
paper is to show that thanks to the
demostrar que gracias al proceso
process of the Constitution of Cadiz,
de la Constitución de Cádiz las
Spanish colonies in America could
colonias españolas en América
make the transition from
pudieron hacer el tránsito del
autonomist to independence and
autonomismo a la Independencia y
laid the groundwork for
sentar las bases para desarrollos
subsequent institutional
institucionales posteriores que fueron
developments, which were definitive
definitivos para la consolidación de
for the consolidation of its
sus sistemas de gobierno. Temas
government systems. Issues such
como el de la soberanía en
as sovereignty at the head of the
cabeza de
nation,
the separation of powers, the principle
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▶ La Constitución de Cádiz - Ernesto
FECHA DE RECEPCIÓN: FECHA
29 de agosto: de
DE REVISIÓN APROBACIÓN
2011 : PARA CITAR ESTE ARTÍCULO / TO CITE THIS ARTICLE
20 de febrero 2012 Samper Pizano, E. (2012). La Constitución de
21 de marzo de 2012 Cádiz de 1812 y la independencia
iberoamericana.
Poliantea 8 (14), 245-258.
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Suplemento Especial
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la nación, la separación de
of financial law, the “habeas corpus
poderes, el principio de la
and freedom of press were very
legalidad financiera, el hábeas
important contributions of the Cadiz
corpus y la libertad de imprenta
Constitution
fueron aportes muy importantes de
to the American constitutional
la Constitución de Cádiz al
thought of the nineteenth century.
pensamiento constitucional
This raises the possibility that the
americano del siglo XIX. Aquí se
Latin American presidential system
plantea la posibilidad de que el
is, in some way, the reflection of
sistema presidencialista
the debated monarchist
latinoamericano sea, de alguna
position of the Constitution of Cadiz.
forma, el reflejo de
This paper highlights some
la debatida posición
contributions from the American
monarquista de la Constitución
deputies in the constitutional process
de Cádiz. El ensayo
and concludes with the argument
destaca algunos aportes de los
that if Ferdinand VII had kept the
diputados americanos en el proceso
Carta and spirit of Cadiz, it could
constituyente
probably have settled a Latin
y concluye con el argumento
American alliance as strong as the
de que si Fernando VII hubiera
‘British Commonwealth’ that united
mantenido la
England with its former colonies.
Carta y el espíritu gaditano,
seguramente hubiera podido
conformarse una alianza
iberoamericana tan sólida como la
Commonwealth británica, que unió
Keywords: Constitution of Cadiz, Latin
a Inglaterra con sus antiguas
American independence, sovereignty.
colonias.
Palabras claves: Constitución de
Cádiz, independencia
latinoamericana, sobe- ranía.
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▶ La Constitución de Cádiz - Ernesto
La Constitución de Cádiz
de 1812 y la
independencia
iberoamericana
Ernesto Samper Pizano (Colombia)
La cita de Bayona y la rebelión de Cádiz
En 1808 ocurrieron en Bayona, al sur de Francia, hechos políticos que
cambia- ron el sentido de la independencia latinoamericana. En el curso de
muy pocas semanas Carlos IV renunció a sus derechos a la corona española a
favor de Na- poleón Bonaparte, recién proclamado emperador; Fernando
VII, hijo del rey, quien lo había depuesto recientemente aprovechando una
coyuntura violenta, le devolvió la corona sin saber que este ya la había
dejado en manos de Bona- parte, quien, un mes después, la cedió a su
hermano José; luego de muy pocos días y en presencia de unos despistados
nobles españoles, los hermanos Bona- parte promulgaron una nueva
Constitución para España.
Las provincias ibéricas se rebelaron y constituyeron juntas soberanas de
resistencia para oponerse al invasor galo; las colonias españolas en América,
por su parte, no se quedaron atrás: proclamaron también juntas
supremas de gobierno que, pese a mantener la fidelidad al rey
secuestrado, comenza- ron a tomar decisiones que abrieron camino a la
Independencia. Francia lo- gró imponer a la fuerza a don José Bonaparte
(mejor conocido como Pepe Botellas por su afición poco moderada al
buen vino), excepto en la provin- cia de Cádiz, donde se refugiaron los
“realistas”, leales a Fernando VII, para defenderse de los invasores y sus
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aliados peninsulares, los “afrancesados”. El puerto resultó inexpugnable
por su protección natural y el apoyo de la
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▶ La Constitución de Cádiz - Ernesto
Armada inglesa, interesada en pro- España, sometidas al soberano
teger su acceso al Mediterráneo destronado a
por Gibraltar.
Entonces ya había comenzado
a operar un consejo de Regencia
que sustituía al rey mientras este se
encon- traba encerrado en Bayona.
El nue- vo Consejo derivaba su
legitimidad de una vieja
normatividad conocida como el
“espéculo” y de unas “parti- das”
antiguas que disponían que, en caso
de graves crisis en el reino, el rey
tenía la obligación de consultar a
un consejo conformado en elección
ca- nónica por doce sabios. Las
Cortes de Cádiz, al obrar como
poder legis- lativo, asumieron
entonces el control de la escasa
legalidad que quedaba en la
península; reiteraron su fidelidad al
monarca y el acatamiento a su
volun- tad en la medida en que ella
estuviera expresada de manera libre
y soberana; reemplazaron al Consejo
de Regencia por uno más dócil y
convocaron a los constituyentes
para la expedición de una nueva
Carta por diputados penin- sulares
procedentes de las provincias
rebeladas y unos cuantos represen-
tantes de las colonias españolas en
América. Las juntas americanas, que
para entonces eran más autonomistas
que independentistas porque mante-
nían su cordón umbilical con
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Suplemento Especial
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pesar de haberse instalado después de
sendos “gritos de independencia” en
1810 y 1811, compartieron la idea de
formar parte de una misma nación
es- pañola y hasta recibieron a los
delega- dos de las autoridades de
Cádiz para conformar gobiernos
locales compar- tidos (González &
Monsalvo, 2010).
El problema comenzó con la
elección de los diputados america-
nos; algunos, como Camilo Torres
en Colombia (Camilo Torres, “Me-
morial de Agravios”), consideraron
que dicha representación no era pro-
porcional a la población americana;
otros, más radicales, adujeron que
la aceptación de ella constituía una
aceptación tácita de continuar con
el sometimiento colonial y que ha-
bía que empezar a prepararse para la
guerra. Los 74 diputados peninsula-
res representaban una población de
once millones de habitantes, mien-
tras que los veintiséis americanos re-
presentaban una población cercana
a los dieciséis millones de habitan-
tes; el tiempo le daría la razón a los
“guerreristas”, quienes pensaban que
tarde o temprano España regresa-
ría, como en efecto lo hizo, a recon-
quistar a sangre y fuego sus tierras de
ultramar.
El desequilibrio en la conforma-
ción de las Cortes planteó el primer
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▶ La Constitución de Cádiz - Ernesto
debate a fondo, en el escenario de formara parte del com- promiso ético de
Cádiz, sobre la proporcionalidad de España en América.
la representación americana. Los
di- putados americanos presentaron
un proyecto de declaración que
consa- graba el principio de la
proporcio- nalidad según la
población a lado y lado del
Atlántico e invocaron como
sustento legal de esta proposición el
Decreto V de octubre de 1810, por
medio del cual las autoridades
gober- nantes de Cádiz, para
congraciarse con los americanos
insurrecciona- dos, dispusieron la
igualdad de dere- chos entre los
españoles peninsulares y
ultramarinos, el “olvido” de lo ocu-
rrido en las provincias de Améri-
ca que reconocieran la autoridad de
las Cortes y la expresa prohibición
de las vejaciones que hasta
entonces se habían cometido
contra los en- tonces llamados
“indios primitivos”. Se trataba, sin
lugar a dudas, de la consagración
de una amnistía para los rebeldes
americanos y la reitera- ción legal
del respeto a los derechos
humanos de una población indíge-
na cuya protección se había
iniciado cuando fray Bartolomé de
las Casas y el padre Francisco de
Vitoria consi- guieron, después de
un famoso deba- te, que la defensa
de los derechos de los indígenas
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Suplemento Especial
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La propuesta de la dipu- tados antiamericanistas de
igualdad fue duramente Cádiz, es una planta que no puede
combatida por los secto- res crecer con más rapidez que lo que
monárquicos de las Cortes, le permita la mejora progresiva en
que invocaban como fuente de el terreno don- de se cultiva
autoridad al papa León XII, (Goytisolo, 2010).
quien calificaba a las juntas
soberanistas americanas como
“inmundas sentinas”; soste-
nían que la base para el cálculo
de la representación se refería a
los “es- pañoles americanos” y
no podía in- cluir, por
consiguiente, a los ocho
millones de indígenas nativos ni
a los cuatro millones de negros,
conside- rados como “almas
indecentes”. Mu- chos de los
constituyentes pensaban que la
aceptación del derecho de re-
presentación de las poblaciones
afro- descendientes podría
llevar al tema de la
manumisión de los esclavos,
cuya aceptación provocaría una
pér- dida de apoyo a la causa
por parte de los capitalistas
españoles americanos que
usaban mano de obra esclava en
sus plantaciones y socavones.
Se trataba de las mismas
razo- nes que tuvieron los
libertadores de Estados Unidos
para no incluir en su Carta de
nacimiento la libertad de los
esclavos. La libertad, decían los
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▶ La Constitución de Cádiz - Ernesto
El debate sobre la igualdad era presidente del Consejo de
fue perdido por la causa
americana pero el proyecto
recibió el apoyo de varios
diputados peninsulares, los cuales
conformaron una especie de
bancada iberoamericana que resul-
taría fundamental en la aprobación
de otros temas fundamentales para
la causa independentista americana.
Y aunque la Constitución recono-
ció en su artículo 1º el concepto de
nación interoceánica, al señalar
que “la nación española es la
reunión de todos los españoles de
ambos he- misferios”, no precisó
de qué “espa- ñoles” se trataba y
en su artículo 29 consagró severas
restricciones a la representación
de los ciudadanos americanos.
La soberanía derivada de la
nación y la separación de
poderes
La primera y más importante de-
cisión de las Cortes de Cádiz fue
la consagración de la soberanía en
ca- beza de la nación, quitándosela
al rey, quien la tenía por origen
divino. Este principio creó, desde el
comien- zo, una división entre
monárquicos y democratistas que
atravesaría, como una espada, todos
los debates consti- tucionales; la
controversia comenzó cuando el
obispo de Orense, quien a la vez
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Regencia, se resistió a jurar fidelidad
a las Cortes y su sometimiento a la
Constitución que estas preparaban.
El prelado se negaba a aceptar que la
soberanía estuviera en la nación por-
que esta no podía declararse como
“soberana de su mismo soberano”;
las Cortes le transmitieron al pre-
lado su disgusto por esta actitud de
parte de quien esperaban sentimien-
tos de obediencia y sumisión (Lasar-
te & Pons, 2009). El debate de
fondo fue liderado por el diputado
Mejía Lequerica, del Ecuador, el
cual, en un conocido discurso,
afirmó que el rey eran tan mortal
como cualquie- ra de sus súbditos y
que no se cono- cía noticia alguna
de que “hubieran llovido reyes del
cielo”; sostuvo tam- bién la
necesidad de expedir un re-
glamento para meter en cintura la
regencia, que entonces representa-
ba el poder ejecutivo. La decisión de
los constituyentes de radicar la fuen-
te del poder en cabeza de la nación,
que ellos decían representar, quitán-
dosela al rey, en momentos en que
la guerra exigía la mayor concentra-
ción de poder posible para enfrentar
a los invasores, amerita ser conside-
rada como histórica, porque abrió el
camino para avanzar en el segundo
pivote de la nueva Carta, que era la
separación de poderes.
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▶ La Constitución de Cádiz - Ernesto
Para justificar la necesidad de para- dójica, abriendo el camino para
acotar constitucionalmente el poder su
absoluto de los gobernantes, un co-
nocido cronista de la época afirmaba
que “el que puede todo lo que quiera
no es posible que solo quiera lo
que debe” (Goytisolo, 2010). Las
Cortes, inspiradas en Montesquieu
y su teo- ría de separar los poderes
para que sirvieran de contrapeso
los unos de los otros, no
descartaron la posibi- lidad, sin
embargo, de que el poder ejecutivo
continuara, aunque limita- do,
como entonces en Inglaterra, en
manos de un monarca. La parte
más álgida del proceso
constituyente de Cádiz, tan
importante como la Cons- titución,
fue el trazado de unas fron- teras
precisas entre la monarquía y las
Cortes. Los diputados democratistas
redujeron la iniciativa de Fernando
VII en materia de hacienda públi-
ca, nombramiento de funcionarios
y administración de la justicia;
asimis- mo, introdujeron la figura
del hábeas corpus, que limitaba a 48
horas la re- tención de los
ciudadanos en poder de las
autoridades antes de enviar- los a
los jueces para el examen de su
conducta.
El mantenimiento de la figu-
ra monárquica en la Constitución
de Cádiz terminaría, de forma
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Suplemento Especial
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perdición, cuando, restaurado restaurada; ya era tarde, sin em-
Fer- nando VII, él la abolió por bargo, para la causa de la Indepen-
decreto real de 1814, expedido dencia americana, que había iniciado
en Valencia; luego procedió a su consolidación definitiva.
enviar un fuerte contingente El interrogante que queda es:
de Fuerza Pública, en- ¿por qué los constituyentes de Cádiz
cabezado por Pablo Morillo,
héroe de la liberación
peninsular del yugo francés, a
reconquistar América. En-
tonces se hicieron realidad las
predic- ciones pesimistas de
Simón Bolívar sobre el hecho de
que las concesiones
autonomistas de España
termina- rían cuando el
monarca, restablecido,
pretendiera reconquistar a
“sangre y fuego” los territorios
ultramarinos. Fernando VII
consideró que la Cons- titución
de Cádiz había convertido al
rey en un magistrado cojo, “un
de- legado que no era rey”, y
concluyó sentenciosamente
con un manifiesto político en el
que afirmaba que “los reyes no
están puestos para ceder Es-
tados” (Lasarte & Pons, 2009).
Unos años después, “la Pepa”,
como se co- nocía a la
Constitución de Cádiz por
haber sido, según algunos,
expedida el día de San José, o
por oposición, según otros, a
don “Pepe” Bonaparte, fue
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▶ La Constitución de Cádiz - Ernesto
no aprovecharon la coyuntura de en- ancestrales de administrarla
tonces para desmontar la monarquía
y establecer un camino republicano
hacia la democracia, como lo acaba-
ba de hacer Estados Unidos? Ni si-
quiera cuando corrió la idea de que
Napoleón quería casar a Fernando
VII con la hija del emperador de Aus-
tria, su cuñada, las Cortes pensaron
en eliminar la monarquía: se limita-
ron a prohibirle al rey que se casara
sin el consentimiento de ellas. Los
di- putados americanos, entre ellos
Mejía Lequerica, Alcocer y Gavidi, sí
apro- vecharon esta ocasión para
reafirmar, en medio del debate sobre
la separa- ción de poderes, que si
Fernando VII aceptaba convertirse
en instrumento dinástico de
Napoleón las provincias americanas
se considerarían libres de cualquier
compromiso con España y
decretarían su independencia (Lasarte
& Pons, 2009). La necesidad de
preser- var la convivencia dentro de
las Cortes entre partidarios
absolutos de la mo- narquía y
enemigos de ella, podría ser la
principal explicación; otra, la de que
los diputados tuvieran la inhibición
de no ser vistos como apologistas
de la causa republicana por quienes
enton- ces los invadían. En materia
de justi- cia, la Constitución se
preocupó por asegurar su
autonomía, al eliminar formas
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por parte de la monarquía e incluso
de particulares por medio de
concesiones inauditas.
En síntesis, las Cortes de Cádiz
prepararon con su decisión sobre la
soberanía en cabeza de la nación y la
separación de poderes el terreno, lo
que más tarde se convertiría en la
mo- narquía constitucional de la
España democrática contemporánea;
el resul- tado reflejo de este acento
monárqui- co, sumado a los
primeros pasos republicanos en
Estados Unidos, ayu- daron a
configurar el sistema híbrido del
actual “presidencialismo” latino-
americano, cuyos excesos han termi-
nado, a lo largo de su historia, en
no pocos casos de gobiernos
dictatoria- les o populistas. Algunos
países ibero- americanos terminaron
consagrando en sus constituciones
unos sistemas políticos híbridos y
desequilibrados al adoptar el
presidencialismo como sistema de
gobierno en América La- tina sin
replicar en sus constituciones los
contrapesos propios del presiden-
cialismo estadounidense como el ré-
gimen federal, el poder unificador
normativo de la Corte Suprema de
Justicia o las limitaciones de la inicia-
tiva presidencial frente al Congreso, la
concentración de poderes en el ejecu-
tivo de la Constitución o los controles
de regímenes parlamentarios como
POLIANTEA | pp. 245-257 | VoLUMEn VIII | núMERO 14 | EnERO-jUnIO |
▶ La Constitución de Cádiz - Ernesto
los que hoy existen en la mayoría
El principio de la legalidad fi-
de las democracias del mundo.
nanciera, que afirma que no hay gas-
to sin ley, fue tan importante para
Otros aportes de la el derecho constitucional
Constitución de Cádiz a la
causa independentista iberoamerica- no como el de “no
Los antecedentes mediatos de la In- tributación sin re- presentación”,
dependencia iberoamericana fueron medular en el proceso de
la causa independentista de Estados Independencia de Estados Unidos
Unidos; de la Revolución francesa, frente a Inglaterra; la exigencia de
que proclamó los derechos una ley preexistente que legitimara
humanos, y del rechazo a las todo gasto público formó parte de
medidas fiscalistas borbónicas que, a una propuesta de reforma de la
mediados del siglo XVIII, suscitaron Hacien- da Pública que incluía la
movimientos socia- les de protesta eliminación de algunos tributos
como el de los comu- neros en coloniales y su re- emplazo por
Colombia. La Constitución de impuestos progresivos como el de
Cádiz está llena de “respuestas” a las sucesiones y heren- cias para
estos sentimientos contestatarios pagar los gastos de la guerra.
que fueron formando una concien- Asimismo, estaba la atribución del
cia colectiva de independencia en la recaudo exclusivo de los impuestos
América española. La Constitución al poder ejecutivo y la formulación
estableció la libertad de cultivos; eli- del principio de “unidad de caja”
minó el monopolio comercial pro- para evitar que, como se debatió
teccionista; consagró el principio de en las Cortes, la Corona recaudara
legalidad fiscal para limitar la recursos públicos como lo había
imposi- ción de tributos y suprimió ordenado el rey en el sonado caso
varios de ellos; constitucionalizó los de los dos mi- llones y medios de
derechos de los indígenas; definió el pesos fuertes que iban en el navío
concepto de libertad de opinión San Pedro de Alcán- tara
por medio de la libertad de provenientes de Lima. En lo su-
imprenta e introdujo el concepto de cesivo, como lo propuso el diputado
hábeas corpus. Aquí exa- minaremos americano Gutiérrez de la Huerta en
dos propuestas capitula- res: el de la Cádiz, no habría gasto del Estado
legalidad financiera y el de la que no estuviera contemplado en
libertad de imprenta. una ley, los ingresos del Estado
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estarían fija- dos por las Cortes
mediante un pre- supuesto y el
poder ejecutivo tendría
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▶ La Constitución de Cádiz - Ernesto
el monopolio exclusivo del recaudo
acontecimientos libertarios que se
controlado de los recursos públicos.
estaban sucediendo en la Améri-
La libertad de imprenta, como
ca española. Blanco White sostenía
libertad de prensa, fue otro de los
que, aunque la opinión de un par-
debates que enriqueció el proceso
ticular no debe prevalecer sobre la
constituyente; el Decreto IX de 1810
opinión pública, la opinión indi-
había establecido:
vidual era inviolable de tal manera
que ni todo el género humano con-
La facultad individual de los
ciuda- danos de publicar sus venido unánimemente contra ella
pensamien- tos e ideas políticas tiene derecho de hacer que un
es, no solo un freno de la
indi- viduo crea lo que no juzga ser
arbitrariedad de los que
gobiernan, sino también un ver- dad (Goytisolo, 2010). La
medio de ilustrar a la nación en Gaceta de Buenos Aires, el Diario de
general y el único camino para
Caracas y el Papel Periódico
llevar al co- nocimiento de la
verdadera opi- nión pública Ilustrado de San- tafé de Bogotá,
(“Documentos”, p. 478). entre otros, servían de contraparte
de estas publicacio- nes europeas
Este derecho se entendía con- que estaban luchando por la causa
catenado con el de la libre corres- americana. La libertad responsable
pondencia privada, que prohibía de prensa sin censura alguna
de manera absoluta la violación de quedó recogida como figura
las cartas. A este respecto fue me- constitucional en el artículo 371
morable la actuación del periodista de la Constitución gaditana.
sevillano José María Blanco Whi-
te, conocido desde antes por haber El proyecto
sido uno de los más certeros cro- americano de
nistas de las abdicaciones de Bayo- Independencia y la
Constitución de
na y haber publicado el periódico
Cádiz
El Español, primero en Cádiz y
Algunos han planteado que
pos- teriormente, cuando tuvo que
América aprovechó el vacío de poder
exi- larse, en Londres, con el apoyo
resultan- te de la abdicación de
de Francisco Miranda; este último
Fernando VII para avanzar en su
ya publicaba entonces el periódico
independencia; es cierto que las
El Colombiano, en el cual narraba
colonias españolas, siguiendo el
los
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ejemplo de las provin- cias
peninsulares, establecieron jun- tas
soberanas, pero no abjuraron de
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▶ La Constitución de Cádiz - Ernesto
su fidelidad monárquica. Se vivió así, una fuer- za incontenible de
durante esta primera etapa, una po- independencia.
sición de “autonomismo” que no
ex- cluía la posibilidad de
participar, como en efecto lo
hicieron varios di- putados a
nombre del hemisferio, en las
Cortes de Cádiz. De hecho, como ya
lo hemos señalado aquí, el proce-
so constituyente gaditano sirvió de
escenario para el planteamiento de
algunas tesis que sin llegar a procla-
mar la independencia marcaron unas
distancias institucionales en los dos
lados del Atlántico; entre los
diputa- dos que apoyaron el
decreto que de- claraba nulos los
renunciamientos de Bayona y las
decisiones que to- mara el rey
durante su cautiverio, estaba el
diputado peruano Inca Yu- panqui,
descendiente directo de Ata- hualpa
Yupanqui. La resistencia del primer
Consejo de Regencia a acep- tar la
tesis de las Cortes sobre la re-
presentación americana en ellas, la
inequitativa participación de las colo-
nias en el Congreso y la abolición
de la Constitución dos años después
por parte del enceguecido monarca,
con- siguieron convertir el
autonomismo
—que hubiera podido servir de
base para la conformación de una
pode- rosa alianza iberoamericana
al estilo de la Commonwealth— en
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El escaso tiempo que duró el ya en 1810 anunciaba que no
proce- so de la Constitución de recibiría nin- guna autoridad
Cádiz (en- tre septiembre de española mientras no se le
1810 y septiembre de 1812) garantizara su igualdad y tran-
estuvo rodeado de dudas y quilidad en el reparto del presupues-
desconfianzas porque los to (González & Monsalvo, 2010).
americanos pensaban que España Lo
se plegaría a los designios de
Francia y América estaba jugando
con el tiempo mientras con-
solidaba sus posibilidades de
inde- pendencia; entretanto los
diputados vivían con la presión
de no aprobar normas que
pudieran interpretarse como
concesiones ideológicas a los
invasores galos, los
representantes americanos vivían
con el temor de ser tachados de
entreguistas por los par- tidarios
de la mano dura en América.
Antes de producirse los
procesos de Independencia
(porque no hubo una, sino
varias independencias), ya se
habían dado en la región
procesos de enfrentamiento
entre regiones y provincias que
querían liberarse unas de otras.
Centroamérica quería qui-
tarse de encima la influencia
mexica- na; Buenos Aires se
resistía a recibir órdenes del
virreinato de Lima; Méxi- co, la
de Estados Unidos; Cartagena
vivía rebelada contra Bogotá y
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▶ La Constitución de Cádiz - Ernesto
que acompañó las deliberaciones de obra barata en sus plantaciones
Cádiz en esta parte del mundo y de
alguna manera preparó el terreno
para una posterior reconquista mili-
tar fue una triste historia de sobera-
nías fragmentadas que impidieron
una sola voz en la defensa de los
inte- reses de América.
Contra el proceso de Cádiz
tam- bién conspiraban poderosos
inte- reses económicos opuestos al
“libre comercio”, que pondría fin a
sus mo- nopolios coloniales; es bien
conocido en Colombia el
enfrentamiento entre las élites de
Cartagena y las de Santafé de
Bogotá, donde residían los virre-
yes que, movidos por estas, mante-
nían un férreo modelo
proteccionista y centralista que
impedía al puerto comerciar con
sus homólogos no es- pañoles del
Caribe y lo obligaban a comprar
bienes de primera necesi- dad,
como las harinas, producidos en el
interior a precios considera-
blemente más altos que los
importa- dos desde Europa. Estos
empresarios también influyeron en
que las Cortes de Cádiz negaran la
propuesta pre- sentada por el
diputado mexicano José Miguel
Gavidi y Alcocer de aca- bar con el
tráfico de esclavos y liberar a sus
hijos; la esclavitud representaba para
los capitalistas de la época mano de
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y factorías. Ni siquiera la Declara-
ción de manumisión de los esclavos,
producida en Haití unos pocos años
antes, consiguió mover a los consti-
tuyentes a favor de esta medida,
que cabía perfectamente dentro de lo
que podríamos llamar el espíritu
progre- sista de Cádiz (Múnera,
2011).
Un epílogo actual
La influencia española en la confor-
mación de la normatividad ame-
ricana recibió un fuerte influjo del
proceso constituyente de Cádiz, como
ya lo habían hecho las reglamentacio-
nes coloniales sobre Hacienda Públi-
ca, las leyes mercantiles de la Junta de
Sevilla y la Casa de Contratación de
Indias, las disposiciones sobre dere-
cho de gentes de fray Bartolomé de
las Casas y el padre Francisco de
Vito- ria (Zafra, 2011); algo parecido
suce- dería años después, con la
influencia de las reformas
constitucionales espa- ñolas de 1932
y 1978 en aspectos sig- nificativos
como el papel del Estado social de
derecho o el constituciona- lismo
garantista. Lamentablemente, el
desarrollo del derecho constitucio-
nal latinoamericano también ha que-
dado señalado por el “neoliberalismo
reglamentista”, que amarró sus nor-
mas al modelo eficientista de desa-
rrollo e impuso la ética del mercado
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▶ La Constitución de Cádiz - Ernesto
sobre la ética pública, y por el “popu-
Goytisolo, J. (2010). Blanco White:
lismo constitucional”, de más recien-
el español y la independencia de
te aparición, que ha terminado por
Hispa- noamérica. Madrid: Taurus.
introducir reformas a las cartas que
buscan legitimar coyunturas electo- Lasarte, J. (2009). Las Cortes de
rales como la reelección de los pode- Cá- diz. Madrid: Marcial Pons.
res ejecutivos o consolidar victorias
políticas efímeras. Pero la influencia Múnera, A. (2011, septiembre).
positiva de la Constitución de Cá- ¿Qué nos quedó de los primeros
diz quedó marcada para la historia tiem- pos? Documento Foro de
como un lapso durante el cual ope- Biarritz.
ró efectivamente el concepto, hoy un Torres, C. (1832). Memorial de
tanto resentido, de la comunidad agra- vios. Bogotá: Imprenta de N.
de Iberoamérica. Lora.
Zafra, G. (2011, noviembre). Me-
Bibliografía morando a Ernesto Samper
González, R. & Monsalvo, E. Pizano. Texto sin publicar.
(2010). De la Suprema Junta de
Gobierno al Estado soberano. La
independen- cia de Cartagena de
Indias. Historia Crítica, 41, 62-85.
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Suplemento Especial
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