pensteticre tenant
pBOTOCOPIADORA,
El estado Terrorista Argentin:
Por Eduardo Duhalde
Capitulo I
La politica de detenciones-desapai
central
El secuestro como método de detencién
El diagrama militar aplicado tras el golpe de Estado del 24 de marzo fue
de caracter nacional y simultaneo. El plan militar terrorista,
cuidadosamente preparado a lo largo de 1975, tuvo como eje central a la
Comunidad Informativa, es decir a los distintos Servicios de Informaciones
de cada fuerza bajo la coordinacién del Servicio de Informaciones del
Estado (SIDE). A través de ellos, se realizd la recopilacién de la
informacién de todas las personas y estructuras organicas que debian ser
“atacadas". Todo individuo calificado de "izquierdista" era un enemigo a
exterminar. Cada estructura "infiltrada" debia ser depurada; aquellas que
estaban al servicio directo de la “subversién" debian ser destruidas. Con
respecto al movimiento obrero, la tarea de la "comunidad informativa" fue
prolija y paciente. Oficiales de inteligencia recorrieron todo tipo de
establecimientos industriales, fabrica por fabrica, talleres grandes y
medianos, y junto con las patronales elaboraron las listas de los
elementos indeseables: miembros de comisiones internas, activistas
sindicales, trabajadores con militancia politica, con antecedentes
huelguistas, etc.
Mas dificil se presentaba, dentro del diagrama militar, la tarea de
exterminar a los miembros de las organizaciones politicas revolucionarias,
en la medida en que éstas tenian una-estructura clandestina -forzosa tras
la accién de las Tres A- y una organizacién celular, apoyada en el
ocultamiento de la identidad de sus miembros. La informacién-base en
posesién de los Servicios de Informaciones debia servir como punto dé
partida a los "Grupos de Tareas" de las FF.AA. mediante la aplicacién del
"método de la cadena", "de la periferia al centro organizativo", basado en
el “efecto multiplicador de la informacion receptada". En otras palabras, la
aplicacién sistematica de la tortura a familiares, colaboradores y
miembros periféricos, para llegar asi, secuencialmente, a miembros mas
orgdnicos, hasta alcanzar a las cabezas de las organizaciones. Con un solo
criterio comUn: la eliminacién fisica de todos ellos, aun de aquellos cuyo
compromiso politico era minimo o circunstancial. Incluso en caso de error
(informes militares reservados, producidos en 1978, situaban "en no mas
del 25%" el margen de error cometido. Brutal confesién: de 30.000
detenidos-desaparecidos, un 25%, es decir alrededor de 7.500 personas
fueron victimas del error).®
La politica de los secuestros sin término -las "desapariciones"— fue una
meditada decision de los altos-mandos. Por cierto, que su filiacién esta en
las ensefianzas de los cursos de contrainsurgencia.Ya durante el gobierno de Isabel Perén habia sido objeto de discusién la
aplicacién de esta metodologia. Como ha manifestado recientemente su
ex ministro José Deheza, el gobierno le propuso en 1975 a las FF.AA. el fin
de la politica de represién ilegal y su cambio por juicios sumarios militares
en los que se aplicara la pena de muerte. El gobierno peronista buscaba,
asi, que el costo politico de la represién dejara de caer en él, para ser
asumido por las Fuerzas Armadas. En una palabra, las mismas victimas,
los mismos crimenes, pero revestidos de legalidad formal.
Los altos mandos militares no aceptaron la propuesta. Una, para no eximir
de responsabilidad al gobierno, y ia otra, que fue la fundamentalmente
definitoria, porque ya estaban totalmente convencidos de las ventajas del
método,
Estas "ventajas" pueden resumirse de la siguiente manera:
1) Se evita la directa reacci6n internacional, que hubiera imposibilitado la
realizacion de 30.000 fusilamientos. Como ejemplo de esta dificultad, los
militares argentinos computaban la reaccién undnime adversa de la
comunidad internacional frente a las Ultimas cinco ejecuciones politicas del
franquismo.
2) El pueblo argentino "no esté preparado" -se sostenia con razén— para
aceptar la aplicacién masiva ni siquiera selectiva de la pena de muerte.-
Por lo tanto no puede asumirse publicamente una politica de
aniquilamiento.
3) La confidencialidad y el secreto del accionar clandestino de las FF.AA.
da enormes ventajas sobre el enemigo:
a) Le hace ignorar si el secuestrado se encuentra vivo o muerto, incluso
muchas veces, si realmente ha sido detenido.
b) Permite la tortura sin limite de los detenidos, quienes no pueden luego
denunciar los vejémenes, ni éstos ser comprobados por jueces desafectos
“al Proceso".
80. Ante la CADHU, el padre de un desaparecido narré el didlogo
mantenido con un alto oficial de las Fuerzas Armadas amigo de su familia,
y la respuesta del Jefe militar al reiterarle que su hijo no tenia militancia
politica: "Ello es muy grave. Porque si es asi no hay posibilidades de que
aparezca. El Ejército no puede reconocer errores y mucho menos dejar en
libertad testigos con los cuales no hay como negociar su silencio". El
infortunado joven nunca aparecid.
c) Evita que luego de los interrogatorios, el detenido haga saber a sus
compaifieros la informacién que le fue arrancada.
d) Permite quebrar la resistencia, mediante el tratamiento prolongado, de
los prisioneros.
e) Hace posible la aplicacién de métodos psicolégicos tendientes a alterar
su identidad politica y psiquica.
4) Facilita la aplicaci6n masiva de la pena de muerte, sin necesidad de
pruebas y elementos juridicos de conviccién, imprescindibles en un
proceso legal.
5) Posibilita la aplicaci6n de la pena de muerte a mujeres, ancianos,
menores de edad y a-figuras reconocidas ptiblica y socialmente, lo que de... 2
otra manera seria imposible.Secuestrados que posteriormente fueron derivados a cérceles legales
donde permanecieron a disposicién del PEN o sometidos a proceso por
tribunal civil y/o militar.
Estadisticas del Ministerio del Interior dan cuenta del paso de mas de
8.000 detenidos por 'razones de seguridad nacional’ durante los primeros
afios de este Proceso, muchos de los cuales pasaron por un periodo previo
de desaparicién.”
A su vez, el CELS, ha sefialado otras caracteristicas comunes a
“operativos de secuestro":
“En la casi totalidad de los casos documentados, la detencién se ha
llevado a cabo por parte de grupos armados (de 5 a 20 hombres) que
irrumpen -en franca actitud intimidatoria— en el domicilio o lugar de
trabajo de la victima. Utilizan para desplazarse automdviles provistos, a
menudo, de intercomunicadores y, en no pocos casos, operan también
con uno o mas vehiculos pesados (camiones, carros de asalto, etc.)
facilmente identificables por las insignias de la Fuerza a que pertenecen.
Con ellos no sdlo movilizan efectivos adicionales, sino que también
transportan los objetos robados en los domicilios de las victimas. El grupo
que estd directamente a cargo del allanamiento suele prescindir del
uniforme, aunque esta provisto de algtin elemento del atuendo militar tal
como chaleco antibalas, borceguies o pantalén de fajina, etc. En ocasiones
usan pelucas 0 antifaces.
Los efectivos apostados en las inmediaciones suelen estar uniformados.
A las 20:30 hs. del 10 de mayo de 1976 se realiza un allanamiento en la
casa de la familia PENDER, que vive alli desde hace 20 afios. El grupo,
comandado por una persona en uniforme militar a quien llaman "mayor",
esta integrado por siete hombres vestidos de civil y fuertemente armados.
No se identificaron. Ademas de la victima se encontraban su padre, un
hermano, una hermana y una sobrina. Los colocaron a todos con las
manos contra la pared, mientras requisaban las dependencias de la casa.
Luego los interrogaron sobre sus nombres y lugares de trabajo.
Procedieron a detener a Luis Roberto PENDER, conduciéndolo a un Torino
Blanco, capot negro, con insignias de la Provincia de Buenos Aires,
indicando que quedaria demorado en averiguacién de antecedentes, en la
Comisaria de la jurisdiccién. Al irse se retiraron cuatro coches sin
identificacion que habian estacionado a pocos metros de la casa. En la
cuadra siguiente estaban apostados dos carros de asalto con efectivos
uniformados, algunos de los cuales habian penetrado por los fondos de la
casa, mientras que otros se apostaban en las inmediaciones. Los hechos
fueron observados por unos doce testigos, vecinos de la familia."
(Extracto del testimonio del secuestro de Luis Roberto PENDER, argentino,
soltero, 30 afios, técnico en automotores, detenido-desaparecido).
Los efectivos intervinientes portan armas largas con las que apuntan
amenazadoramente a las victimas y testigos, aunque se trate de nifios. En
muchos casos, la intimidacién supera la amenaza, concretdndose en
disparos dirigidos a puertas, ventanas y muebles, Ilegando incluso a herir
0 matar al o los destinatarios.del operativo..6) Ampara el error y evita posibles acciones de las victimas inocentes.
7) Diluye las responsabilidades de cada caso, con vistas al futuro.
8) Da margen al Episcopado y a los Obispos para seguir apoyando a las
autoridades militares, amparéndose en la supuesta ignorancia del
verdadero origen de esta politica. Apoyo imprescindible para hacer posible
su aplicaci6n al conjunto social.
9) Produce un efecto disuasivo en toda la sociedad, mediante la expansién
del temor.
Todas estas “ventajas" analizadas cinicamente, llevaron al Alto Mando a
adoptar una politica que ha sido calificada, muy justamente, como uno de
los mds aberrantes crimenes contra la Humanidad: las detenciones-
desapariciones. El secuestro, tortura, destruccién psiquica y en la mayor
parte de los casos, asesinato de millares de victimas indefensas, por el
accionar clandestino e ilegal del propio Estado.
El Centro de Estudios Legales y Sociales de Buenos Aires, ha intentado
sistematizar esta metodologia de los secuestros, clasificandolos segtin el
destino de las victimas:
". Detenidos que han desaparecido:
Secuestrados que permanecen en situacién de detenidos-desaparecidos.
Se trata de millares de personas que fueron detenidas por las Fuerzas
Armadas y de seguridad, y de las cuales —desde este momento— no se
tienen noticias. Es imposible establecer una cifra exacta, por cuanto
muchas familias no se han atrevido hasta ahora a presentar una denuncia
formal ante las autoridades o las organizaciones de derechos humanos.
Los registros existentes en la Asamblea Permanente por los Derechos
Humanos, en la Comisién Interamericana de Derechos Humanos de la
Organizacién de Estados Americanos y en la Comisién de Derechos
Humanos de la Organizacién de las Naciones Unidas, fundamentan el alto
numero de personas en estas condiciones. El andlisis de la documentacién
existente en la APDH, permite deducir que 74% de las victimas han sido
secuestradas indefensas en sus domicilios, lugares de trabajo o en la via
puiblica, en presencia de testigos.
- Desaparecidos temporarios:
Secuestrados que sufrieron un periodo de detencién clandestina para ser
liberados luego, en forma no oficial, De los casos registrados en la
categoria anterior, un 25% corresponde a secuestros miltiples (varias
personas detenidas en un solo operativo) seguido de la liberacién de
alguna o algunas de las victimas. A esta cifra debe agregarse un numero -
muy importante pero imposible de determinar- de personas que habiendo
sido secuestradas, no hicieron denuncia alguna ya que esa fue la
condicién expresa para su liberacién. Se tiene conocimiento de su paso
por las carceles clandestinas a través del testimonio de otros secuestrados
© porque sus familiares habian recurrido a las instituciones de Derechos
Humanos mientras las victimas permanecian secuestradas, pero sin
efectuar denuncia formal alguna.
- Detenidos clandestinos que son ‘legalizados':efectivos fue reconocido como perteneciente a la Policla de la Provincia de
Buenos Aires.
(Extracto del testimonio del secuestro de Jorgelina AVALOS, argentina,
casada, 27 afios, detenida-desaparecida),
La intimidacién y el terror no sélo apuntan a inmovilizar a las victimas en
su capacidad de respuesta ante la agresién. Estan dirigidos, también, a
fograr el mismo propésito entre el vecindario. Asi, en muchas
circunstancias, se interrumpe el tréfico, se cortan los suministros
eléctricos, se utilizan megafonos, reflectores, bombas de estrépito,
bengalas y hasta granadas y helicépteros, en desproporcién con las
necesidades del operativo. A veces su magnitud o la existencia de
muertos ha forzado la aparicién de un comunicado.®*
Las técnicas psicofisicas de destruccién de los prisioneros
desaparecidos
La tortura en los campos de concentracién de la dictadura
Dentro del cuadro represivo impuesto, la politica de secuestros y
desapariciones aparece como un instrumento esencial y como tal, sujeto a
reglas especificas y con objetivos claramente predeterminados: los
campos de concentracién y exterminio de las Fuerzas Armadas argentinas
responden a un modelo y a técnicas modernas de destruccién psicofisicas,
que es necesario mostrar en todas sus consecuencias, no sdlo en relacién
a los masivos actos criminales cometidos desde 1976 hasta la fecha, sino
también como parte de la lucha por erradicar su institucionalizacién como
actividad permanente del Estado. Es preciso tener en claro que, asi como
el pueblo argentino en las Ultimas décadas fue incorporando al escenario
de la lucha de clases en forma permanente e internalizada, métodos de
lucha gradualmente superiores, también los detentatarios del poder real,
en defensa de sus privilegios resultantes de la explotacién y la opresién
popular, han ido dando respuestas cualitativamente superiores a la
contestacién social, que implican altisimas cotas de violencia represiva y
que configuran este modelo de Estado Terrorista que pretenden convertir
en una practica aceptada e irreversible.
En este marco general de andlisis e inscripto dentro de la lucha por la
restitucion del Estado de Derecho en la Argentina, analizamos a
continuacién el modelo desintegrador de los prisioneros mediante la
tortura psicofisica, en especial en los campos de concentracién de la
dictadura militar.
En él, se analiza la experiencia de trato y las observaciones recogidas
durante mas de seis afios con personas liberadas de las prisiones estatales
que fueron primeramente detenidos-desaparecidos y de muchas otras que
Permanecieron durante toda su detencién en los campos militares de
concentracién y exterminio. De los didlogos e informes de los mismos, se
han extraido una serie de observaciones que fundamentan las reflexiones
de estas notas, aclarando que dichas constantes son validas para la
mayoria de.los. casos analizados,.sin que .puedan.ser tomadas como
pautas rigidas verificadas en todos ellos."El 29-4-76 un grupo de 7 hombres armados con Itakas, metralletas y
granadas, penetran en el domicilio de la familia MORAN. Se trata de un
antiguo hotel transformado en inquilinato. El grupo dijo pertenecer al
Ejército y revisé todo el dormitorio. Entre tanto, apuntaban a sus victimas
con sus armas y golpearon brutalmente al sefior Moran. Como la hija del
matrimonio, de 11 afios, lloraba a gritos, le colocaron una pistola contra la
cabeza, amenazandola de muerte."
(Extracto del testimonio del secuestro de Ilda MARTIN de MORAN,
argentina, casada, 27 afios, activista del Movimiento de Defensa de los
Inquilinos, detenida-desaparecida).
“El 10-12-76, a las 2 de la madrugada, tres automdviles se detienen
frente a la casa del matrimonio TOLEDO, en el barrio La Florida, Mar del
Plata. Sus ocupantes golpean gritando 'Abran que es el Ejército!', mientras
disparan rdfaga de ametralladora hacia lo alto. Al responder Toledo que se
disponia a abrir, volvieron a disparar, pero esta vez a la altura de la
cabeza hiriéndolo. Seguin el testimonio de la esposa y vecinos, dejé un
reguero de sangre mientras era arrastrado hasta uno de los vehiculos. Los
policias de guardia en un puesto situado a 60 metros del domicilio
allanado, declararon no haber visto ni oido nada sospechoso, pese a que
el sumario judicial sefiala la existencia de 70 impactos de Itaka."
(Extracto del testimonio del secuestro de Jorge Carlos Augusto TOLEDO,
argentino, casado, 23 afios, empleado y estudiante universitario,
detenido-desaparecido).
La duracién de los operativos difiere: si se trata del lugar de trabajo, el
tiempo empleado para secuestrar es breve; en cambio, si se efectua en el
domicilio, puede extenderse por varias horas, particularmente cuando se
arma una "ratonera” en espera de la victima. En casi todos los casos se
realiza la requisa minuciosa del inmueble y el posterior saqueo de los
bienes. A ello se suma -en muchos casos- la retencién de familiares en
calidad de rehenes, a menudo sometidos a presiones y atropellos.
"El 9-6-77 a las 3 de la madrugada, se presentaron en el domicilio de
Miguel Gémez, hombres armados vestidos de civil, quienes dijeron
pertenecer a las Fuerzas Conjuntas de Seguridad y reclamaron la
presencia del duefio de la casa. Al manifestarle su esposa, Jorgelina
Avalos, que aquel se encontraba trabajando en turno nocturno en los
talleres de Vialidad Nacional, y que de alli se dirigiria directamente a su
empleo diurno, un grupo de 8 personas de civil se instal6 en la casa, que
estaba rodeada por vehiculos y efectivos de uniforme. Tanto Jorgelina
como sus padres -que habitan otra casa en el mismo lote-fueron obligados
@ permanecer en sus domicilios. Cerca del mediodia llegé de visita una
hermana, la que también fue retenida. También se hizo presente un
matrimonio con un bebé, amigos de Gémez. Previo interrogatorio, ambos
fueron detenidos después de que el jefe de grupo efectuara una consulta
por el intercomunicador. A las 22:30 hs. levantaron la guardia interior y
exterior, llevandose detenida a Jorgelina, mientras que la hijita de 10
medes quedaba en manos de los abuelos.
~El-grupo armado fue relevado un pat. de-veces a lo largo de.las.20.hs..que
duré el operativo, el cual fue presenciado por los vecinos, y alguno de loszonas més sensibles del cuerpo: la cabeza (especialmente en los ojos, la
boca -encias y paladar- y en los oldos), en los érganos genitales, planta
de los pies y zonas epiteliales particularmente sensibilizadas.
Habitualmente, sus secuelas fisicas (quemaduras puntiformes, pardlisis de
miembros, intensos dolores musculares en todo el cuerpo por las
convulsiones y contracciones, cortes por las ligaduras a la mesa o cama
de tortura, neuralgias agudas, etc.) son de recuperacién espontaénea con
el mero transcurso del tiempo, aunque en muchos casos este tipo de
tortura produce lesiones neurolégicas permanentes. Las mds comunes
son: disritmias, cefaleas agudas, pérdida de memoria, insensibilidad
epitelial, etc.
Existen centenares de relatos de las torturas sufridas por quienes pasaron
por esta experiencia, siendo fuego liberados desde las prisiones estatales
0 de los campos militares clandestinos. La CADHU ha dado a conocer
buena parte de ellos, lo que nos exime del relato pormenorizado de este
cruel catélogo de aberraciones. Sefialemos que junto a ese medio habitual
de tortura han sido utilizados toda una gama de especificos y sddicos
métodos de tormento: desde los mas brutales y primitivos: perros
amaestrados, mutilaciones de miembros, suspensidn en el aire desde un
helicéptero amenazandole dejarle caer, la inmersién prolongada, etc.,
hasta los més sofisticados, como el uso de drogas y farmacos.
La tortura de parientes y allegados a la vista del interrogado ha sido otro
de los medios frecuentes utilizados tendientes a quebrar la voluntad de los
prisioneros.
La tortura de las mujeres prisioneras adquiere, al mismo tiempo, en la
mayor parte de los casos, el caracter de violencia sexual. Esta violencia
sexual ejercida por los oficiales de las tres armas, va desde el manoseo
libidinal de las prisioneras desnudas hasta la violacién misma, y se
evidencia igualmente en la propia connotacidn sexual de la tortura fisica:
introduccién de objetos en la vagina, ano, especial morbosidad en la
aplicacién de la picana eléctrica en los senos, etc.
Dos ex detenidos-desaparecidos, narran asf lo vivido en la ESMA:
“Una vez dentro de una de estas salas (de tortura), el secuestrado era
desnudado, atado a un catre metélico con sogas por los tobillos y las
mufiecas. Comenzaba el interrogatorio. El oficial de guardia de
Inteligencia era el encargado de golpearlo en todo el cuerpo con pufios u
‘objetos (palos, cachiporras), y fundamentalmente, aplicarle descargas
eléctricas en todo el cuerpo. EI instrumento para este fin era la 'picana',
conectada a un elevador de voltaje que permitia que fuera subido o
bajado a voluntad para ocasionar mayor sufrimiento.
Las descargas eléctricas y golpes se alternaban o eran simultaneas con las
Preguntas acerca de datos que los secuestradores pretendian obtener de
sus victimas.
Durante la aplicacién de la picana, los prisioneros eran repetidamente
mojados con un liquido que facilitara la conductibilidad de la corriente,
provocando mayor dolor. La duracién de las sesiones de tortura no tenia
«ina medida determinable. s..u+ ~ ek te ine81. CELS: El secuestro como método de detencién, op. cit.
El primer impacto traumatico: el secuestro
Una familia duerme de madrugada y es conmovida cuando la puerta de su
domicilio es arrancada de cuajo y penetran en ella un conjunto de
personas desconocidas que las golpean a mansalva, destrozan y roban
todo el mobiliario y finalmente: uno, dos o a veces mas miembros de esa
familia, atados y encapuchados, parten hacia un destino desconocido. Un
ciudadano camina por la calle 0 se encuentra sentado en un café, y de
golpe, siente caer sobre si un grupo armado que lo golpea, lo arrastra y le
introduce en el batil de un automévil. En estas escenas cotidianamente
repetidas, vecinos y transeuntes nada han podido hacer: las armas
amenazantes han ido acompajiadas de los gritos identificando el operativo
como de las Fuerzas Armadas de Seguridad. Comienza el drama del
detenido-desaparecido. El primer impacto traumético esté en plena
ejecucién: los golpes propinados, el dolor de las ataduras, la incomodidad
del maletero del coche ceden ante la angustia creciente, la sensacién de
absoluta indefensién y el temor a lo desconocido que invaden al
secuestrado a partir del momento en que ha advertido que no se trata de
una detencién legal. En el caso de los militantes politicos esa angustia
tiene también otra vertiente: el temor de cual va a ser su comportamiento
frente a la brutalidad de los interrogadores.
En todos los didlogos mantenidos con liberados, el relato de esta primera
experiencia en mano de sus captores: su detencin, secuestro y tortura en
las primeras 24 horas como pprisioneros clandestinos _concita,
generalmente, més del cincuenta por ciento del relato total, incluso de
aquellos que permanecieron mas de dos afios en los campos. Apuntamos
las siguientes observaciones sobre las razones de esa fijacion especial: en
primer lugar, la contundencia traumatica de esta primera experiencia; en
segundo lugar, que este impacto inicial es percibido desde su “vieja”
identidad personal atin incélume y sometido a los juicios de valor de su
mundo previo a la entrada al campo. En cambio, la experiencia posterior
del detenido-desaparecido esta interrelacionada con los intentos de
desintegracién de su identidad y con el proceso de adaptacién a ese
mundo hostil y ligada, por lo tanto, a juicios de valor y a una cosmovisién
distinta: la impuesta en el mundo de sus captores.
La tortura fisica
Con respecto a la tortura fisica inicial, tendiente a extraer de inmediato
del secuestrado datos fundamentales sobre otras personas y domicilios
para continuar la cadena represiva (secuestro-tortura-interrogatorio-
secuestro-etc.) no ha sido idéntica ni en los medios ni en la intensidad con
respecto al conjunto de prisioneros, variando tanto en relacién a cada
victima, torturador, campo de detencién y momento. En casi todos los
casos fue -y es- particularmente feroz.
EI medio de tortura mas comtin a todos ellos ha sido la aplicacién de la
“picana.eléctrica", aparato. transmisor de.cosriente (220 W.).que. produce...
intensisimas electroconvulsiones, siendo generalmente aplicado en lasde mate cocido (infusion de yerba mate) y un pan con carne a mediodia y
por la noche.
Los 'Pedros’ y los ‘Verdes’ eran los amos en 'Capucha'. Estaban
autorizados a maltratar a los secuestrados, golpearlos con palos, patearlos
con sus botas, negarles la comida, la ida al servicio.
Durante largo tiempo, las necesidades fisiolagicas se hacian en un balde
que permanecia todo el tiempo en el recinto de 'Capucha’,"*
En relacién a esta primera etapa del prisionero sometido a una intensa
tortura fisica, en muchos de los casos, pese a la brutalidad, operé como
un efecto contrario al resto del proceso desintegrador de su personalidad:
actué como un reafirmativo de su identidad ("...alli en la cama de tortura
era yo, Claramente opuesto a mis secuestradores..."). Ello es palpable aun
en casos de prisioneros que proporcionaron informacién a los militares
torturadores ("...yo media esa circunstancia no por lo que habia hablado,
sino por todo lo que habia logrado callar..."). Acotemos el caso de quienes
habiendo pasado airosos esta experiencia brutal, sin embargo, el proceso
posterior de desintegracién de su personalidad termino quebrando su
resistencia.
Para otros muchos, no operé la tortura fisica inicial con el cardcter
reafirmativo de su identidad, sino que adquirié un cardcter traumatico
esencial que signé toda su vida de prisionero. Debe tenerse en cuenta,
ademés, el efecto multiplicador y reiterativo que tiene el hecho que,
durante el tiempo de permanencia como cautivos, los detenidos-
desaparecidos oyeran, 0 en su caso visualizaran, cémo se torturaba a
otros prisioneros. En los campos donde se utiliza musica para ahogar los
gritos (siempre las mismas grabaciones) estos sonidos iguales a los que
acompajiaron su propia tortura, sumados a los
82. Las citas de los ex prisioneros de los campos de concentracién
utilizadas ejemplificativamente, en esta parte del trabajo, corresponden a
los testimonios ptiblicos de los mismos, prestados ante los organismos de
derechos humanos internacionales y argentinos. Hemos omitido su cita
especifica, para conservar su carécter de experiencia colectiva.
Quejidos desgarrantes de los ahora torturados, revive y multiplica el
efecto violento sufrido. Algunos de los liberados han sefialado que en esos
momentos volvian a sentir incluso los dolores, llegando la crispacion a
producirles desmayos. Varios confesaron que en esos instantes perdian la
nocién de ajenidad (en relacién al torturado) y pensaban que era su
propia tortura fisica, en una especie de introyeccin momentdnea.
Esta sensacién de profunda angustia ante la tortura fisica de sus
compafieros de detencién —que se manifiesta de diferente manera,
incluso por una imperiosa necesidad de dormir- se ve agravada por otros
temores: la posibilidad de que el nuevo prisionero pudiera conocerles, que
diera alguna informacién que hasta entonces hubiera ocultado a sus
captores, que ello reactivara la tortura y la misma les resultase
irresistible, ete
10En la mayor parte de los interrogator.os asistié un médico, que asesoraba
al torturador acerca de la conveniencia de continuar o no con el
‘tratamiento’, a fin de evitar el riesgo de que la victima muriera sin haber
agotado los medios para arrancarle informacion.
También se empled en la ESMA el ‘submarino seco’ y el ‘himedo'. El
primero consistia en introducir la cabeza del secuestrado en una bolsa de
plastico hasta que llegara al borde de la asfixia. El segundo perseguia el
mismo objetivo, pero se utilizaba un cubo Ileno de liquido.
Dardos envenenados fueron empleados a titulo experimental por el
Teniente de Navio Antonio Pernia al menos sobre un secuestrado, Daniel
Schapira. Este recibié la descarga de un dardo disparado con una pequefia
pistola, y durmié durante més de un dia. La intencionalidad de los marinos
era descubrir la dosis exacta de veneno necesaria para inmovilizar a sus
victimas en el momento de la captura sin provocarles la muerte. Los vefan
de gran utilidad para operar en el exterior, ya que les permitian asesinar o
secuestrar a refugiados y exiliados con un minimo riesgo.
EI simulacro de fusilamiento fue otro recurso empleado por los miembros
del G,T.3-3/2. La victima era conducida a algun lugar considerado
apropiado para ello, posiblemente dentro del mismo dmbito de la ESMA, y
alli, esposado y vendados los ojos, era sometido tantas veces lo
decidieran ios torturadores, a simulacros de fusilamientos, con disparos de
armas largas al aire, y colocando una pistola en la sien del secuestrado
haciéndole ofr los disparos de otras.
A estas torturas fisicas debe agregarse la desatencién a los secuestrados
que eran traidos heridos y moribundos a la ESMA, la presién, la amenaza
de peores tormentos, aun de la muerte, y la de secuestrar a los seres mas
queridos para torturarlos en su presencia. Hacian escuchar al prisionero
maniatado en la sala '13' los gritos de dolor del que estaban ‘picaneando'
en la sala '14'. Asi fue obligada la sefiora Esther de Santi, amarrada a un
catre, a presenciar la tortura de su hijo Roberto, que a su vez era
amenazado con la posibilidad de atormentar a su madre si é| no quebraba
su silencio.
Cientos de heroicos hombres y mujeres de toda condicién social, trabajo,
profesién, edad, defendieron a costa de terribles tormentos su lealtad a
sus ideales y su voluntad de no entregar a estos asesinos ningun dato que
pudiera ocasionar, a otros, sufrimientos como los que ellos estaban
atravesando. Muchos de ellos, pese al esfuerzo de los médicos cémplices y
asesores de los torturadores, murieron con su silencio, como sucedié con
Fernando Perera.
Cuando se consideraba agotado el periodo de tortura, o de
‘interrogatorio’, el secuestrado era conducido al tercer piso y arrojado en
un cubjculo, en una 'cucheta', de las decenas que habia en 'Capucha’. Alli,
esposado, engrillado, y con una capucha en la cabeza o un antifaz
tapandole los ojos, le era asignada su nueva identidad, un numero de tres
digitos, que iban del OO1 al 999, serie que recomenzé tantas veces como
fue necesario. Inmévil, sobre un pedazo de espuma de goma mugriento,
oliendo a sudor, orin.y.sangre, en. medio del terror, se.permanecia los dias
y las noches, recibiendo en la mafiana temprano y a media tarde un vasosindicalistas, escritores, abogados, médicos, periodistas, etc., que
compartfan las penurias de los campos con esa juventud -de la que eran
modelos y espejos- asumieron la irreversible decision personal de no
evitar los propésitos criminales de sus captores, renunciando a toda
técnica dilatoria que creara una zona gris de convivencia con ellos?
En los campos se podia mentir, hablar de cosas secundarias, simular y
hasta guardar silencio. Lo que los verdugos no admitieron fue el repudio,
el explicito rechazo a su embriagada victoria, la dura demostracién de sus
conductas criminales 0 la terca reafirmacién de sus creencias por parte de
los prisioneros. Estas actitudes merecieron las mas abyectas y feroces
respuestas.
Millares de argentinos, en esa hora, solos frente a sus conciencias, tal vez
con la mirada puesta en el juicio de la historia y convencidos que el
devenir social no dejard ningiin crimen impune ni estos ejemplos de
dignidad en el silencio, sintieron crecer su estatura humana muy por
encima de la pequefiez de sus victimarios, esos jefes y oficiales de las
Fuerzas Armadas que tiempo después demostrarian en las Islas Malvinas
la medida de su indignidad, de su cobardia moral y la carencia de toda
aptitud que no fuera la de ser gendarmes de su pueblo.
Pero también hay que sefialar que parte de aquellos prisioneros de los
campos clandestinos frente a esa cruel opcién a la que se velan
enfrentados, decidieron aceptar el desafio, apostando al fracaso de los
proyectos de destruirlos psicolégicamente. El tiempo y el camino recorrido
muestran, en cada caso, el resultado.
Mas, seria ingenuo pensar que todos los prisioneros, ni siquiera la mayoria
de ellos, pudieron elegir voluntariamente su destino dentro de las
draméticas alternativas posibles.
La complejisima situacién de los campos, con sus negras sombras que las
tenebrosas psicopatias y esptireos fines de sus implantadores no permiten
develar en su total racionalidad, da sentido a la afirmacién del psicélogo
Bruno Bettelheim sobre el nazismo: "la verdad dura y desagradable del
campo de concentracién es que la supervivencia tiene poco que ver con lo
que el prisionero haga o deje de hacer", ya que la relacién de poder es tan
desigual y al mismo tiempo tan omnimoda, que la participacion del
secuestrado en su propio destino -la vida o la muerte- resulta muchas
veces secundaria. Por ello no es posible aplicar criterios rigidos y
absolutos tendientes a diferenciar la conducta de los desaparecidos no
aparecidos y la de los prisioneros liberados.
Sin que ello vaya en desmedro de los millares de hombres y mujeres, a
quienes precedentemente nos hemos referido, que afrontaron esta
situacién extrema reafirmando su identidad personal y politica con su
explicita intransigencia ante los represores, no puede ocultarse que
existen elementos de juicio para pensar que hubo desaparecidos que
cedieron ante el proceso destructivo a que eran sometidos y sin embargo
no lograron su liberacién, asi como inversamente, no son pocos los
liberados cuya supervivencia no ha tenido el precio de abrazar la causa de
los genocidasin «sm. et sees s
12Por su parte, el proceso psicolégico de destruccién de los prisioneros
comienza de inmediato tras el secuestro, y muchas veces se explicita en
los intervalos de descanso en la primera sesién de tortura. Alli se le
comunica al cautivo que ha dejado de ser quien era, que ahora tiene
"duejio" -el "oficial interrogador"- y que su identidad esta reducida a un
numero de identificacion.
Se le hace saber que todos sus valores, los que ha estimado como
correctos en su vida de relacién, carecen de sentido. Que todo ello ha de
tlevarlo a una muerte inttil. Que en cambio, ser razonable, es decir, la
delacién, inculpar a otras personas, ayudar a capturarlas, a interrogarlas,
etc., lo convierten en un ciudadano recuperable y por tanto con
posibilidades de vivir. La propia existencia en algunos campos de viejos y
conocidos prisioneros -los que muchas veces les eran exhibidos-
corroboraba que habia al menos un camino de supervivencia,
generandoles el conflicto interior sobre la conducta a seguir.
Esta argumentacién cesaba, generalmente, en cuanto se consideraba por
parte de los torturadores que la victima ya habia dicho lo que podia
aportar o cuando su resistencia a hablar podia ocasionarles una muerte
prematura. Aunque muchas veces esta negativa motivaba tal estado de
ira que continuaba la tortura hasta ocasionar la muerte (también estd el
caso de aquellos a quienes se tortura no para que hablen, sino para
matarlos salvajemente: por ejemplo, a los militantes acusados de algun
hecho especifico contra las Fuerzas Armadas).
Concluido este tremendo choque emocional de las primeras practicas de
tortura fisica e interrogatorio, que muchas veces se prolongaban durante
varios dfas 0 semanas, produciendo las lesiones fisicas y las alteraciones
psiquicas resefiadas, comenzaba planificadamente el verdadero proceso
de destruccién del prisionero.
Los limites decisorios del prisionero desaparecido
El andlisis de la conducta de los prisioneros de los campos no puede
perder de vista que esta experiencia limite y monstruosa no fue querida
por ninguno de ellos y que sdlo la violencia brutal y tecnificada del
terrorismo de Estado pudo construir con hombres y mujeres arrancados
de su existencia cotidiana, el dramatico arco que tiene en cada extremo al
Héroe y al Traidor.
De este dantesco universo sdlo habia una forma cierta de huir: obligar con
la propia conducta a que los verdugos abandonaran sus planes de
destruccién de sus vidas a largo plazo y optaran por un rapido final. A lo
largo de nuestra historia nacional —y mas cercanamente en nuestra
historia militante- los argentinos no hemos sido ajenos a Ia tradicién latina
fundada en una ética que tiene por sostén la heroicidad y el martirologio.
éCémo asombrarnos, entonces, que esa juventud que era arrojada a los
campos clandestinos por considerarla enemiga de un régimen opresor,
corrupto y asesino, hiciera cotidiano ejercicio de su eticidad frente a sus
captores, pese a que ello..importara su serena y..conciente inmolacién?
éCémo ignorar que muchos hombres y mujeres maduros: politicos,
ulelaboracién de informaciones y para el control y manipulacién del
comportamiento de los prisioneros y de la poblacién, son transmitidas
acabadamente a los oficiales latinoamericanos.
Ese gran campo de experimentacién del horror que fue el Vietnam,
permitié la implementacién de completas técnicas de tortura psicolégica y
de destruccién de la personalidad de los prisioneros, juntos los
tradicionales métodos de tortura fisica. Muy lejos estan las experiencias
de Dachau, Buchenwald, Auschwitz y también las de Argelia: lo que éstas
aportaron a la manipulacién psicolégica de los prisioneros, hoy aparece
como meramente artesanal.
Para estas técnicas modernas de destruccién, el ejército yanqui ha
contado con el indispensable auxilio de las experimentaciones médicas y
psicolégicas de los tiltimos treinta afios. Nada ha sido desdefiado para la
tecnificacion de la tortura. El eje conductor esté dado por el método de
Deprivacién sensorial (sensory deprivatiori) en base a la eliminacién y
seleccién de los estimulos externos. La aversién therapy utilizada por
ciertas corrientes psiquidtricas en el tratamiento de procesos
esquizofrénicos agudos -mediante el descondicionamiento y
reacondicionamiento del paciente— también ha pasado a ser patrimonio
comtin de las modernas técnicas de tortura.
Incluso la psicologia moderna ha aportado sus experiencias condicionantes
para convertir a "un buen ciudadano comtn" en un experto torturador, sin
necesidad de apelar a sddicos, locos y criminales natos, Vietnam también
demostré la eficiencia de este aporte. Los estudios como los realizados en
la Universidad de Yale por Stanley Milgram sobre sumisién y obediencia a
la autoridad, son altamente demostrativos de este tipo de contribuciones.
Por su parte, también la psicologia conductista ha aportado sus
conclusiones, para confirmar que el terror es una forma de control social a
través del miedo, puesto que el temor suficientemente exacerbado puede
determinar la conducta de las personas, apelando a sus sentimientos
primarios. En estos principios se basa la teoria que denomina "blanco
colectivo", al conglomerado social al que no se pretende destruir sino
intimidar con el terror.
Este y no otro es el modelo utilizado en los campos militares de
concentracién de Argentina, Modelo rigurosamente aplicado. Incluso, nos
atrevemos a sostener como fundada hipdtesis, que la existencia de
sobrevivientes-liberados (més allé de cada anécdota contingente o
infamante que hizo que éste o aquel prisionero fueran elegidos), no
siempre se trata de una "desprolijidad" 0 “benevolencia” del terrorismo de
estado argentino. Hay un cierto numero de casos que bien pueden tener
origen en la propia necesidad estratégica de corroborar los resultados del
método aplicado, mediante la verificacién de la conducta posterior de
estas personas, pertenecientes a una sociedad occidental desarrollada,
con determinados origenes de clase, formacién intelectual y politica, edad,
etc., muy diferentes —incluso en su estructura psicolégica- a los
vietnamitas, aunque ello haya traido, como contrapartida, el riesgo de que
un porcentaje de.Jos—liberados efectuara. testimonios. de denuncia. Sin
duda, si ello fue asi, la dictadura no valoré el aporte fundamental de esos
4Nos limitamos a puntualizar estas circunstancias: este trabajo no tiene por
fin analizar criticamente los distintos modelos de conducta de los
prisioneros, las victimas de este proceso, sino tratar de desnudar las
técnicas de destruccién psicofisica impuestas por sus victimarios militares
en los campos de la dictadura, a todos aquellos que de alguna u otra
manera no traspasaban tempranamente las puertas de salida de estas
crceles clandestinas.
El modelo desintegrador
El modelo desintegrador aplicado tiene fines muy precisos: hacer de un
hombre libre, un hombre sometido; de un ser sano, un ser enfermo; de
un militante politico, una persona desquiciada. A ello tiende su aislamiento
sensorial, su descondicionamiento y reacondicionamiento permanente, el
estimular las regresiones infantiles, el provocar estados cataténicos, las
profundas angustias y padecimientos, etc. Nada queda fuera de esta
planificacién que tiene como elemento conductor Ia relacién amo-esclavo y
como habitat el campo de concentracién, con la particular percepcién
fenomenoldgica del tiempo que éste transmite: el presente continuo, el
pasado negado y el futuro imposible.
La fria racionalidad —valga el término- cientifica con que se encaré en los
campos la destruccién de los instintos vitales de los prisioneros, la forma
en que se alenté la ruptura de las barreras de la autodefensa psiquica
remite a un modelo acabado y experimentado, puesto que la
diagramacién de la vida en los distintos campos, su funcionalidad y
técnicas aplicables, no fue empirica, igualitaria e independientemente
establecida en cada uno de ellos por los oficiales cuarteleros encargados
de la tortura, la interrogacién y el asesinato. Apoyando esta tarea de la
ciencia degradada al servicio de la destruccién humana, los liberados
denotaron en los campos la presencia de civiles adscriptos (0 militares del
escalafén profesional) con una clara formacién cientifica -psicélogos,
sociélogos- en funciones de interrogacién e inteligencia, ademas, por
supuesto, de los médicos que realizaban abiertamente sus tareas en los
campos secundando Ia accién de los torturadores.
En la medida en que estos campos militares de concentracién y exterminio
respondieron todos a un plan represivo general, a la mencionada "Orden
de Batalla del 24 de marzo de 1976", firmada por los tres Comandantes
en Jefe de las Fuerzas Armadas, también el asesoramiento y diagramacién
de su funcionamiento y técnicas aplicables fue decidido en las cumbres del
poder dictatorial. Ello explica la idéntica similitud de los campos de las tres
armas, incluso en relacién a la conducta de los represores.
éCuél es, en el aspecto de la destruccién psicofisica de los pri
doctrina de la Junta Militar?
Como es ptiblico y lo hemos detallado en este trabajo, la tortura de
prisioneros politicos es ensefiada a los oficiales latinoamericanos en las
escuelas de contrainsurgencia del Ejército de los Estados Unidos de
América. En -ellas -especialmente en la Escuela de.las. Américas, en
Panama—, las técnicas de tortura psicofisica para la obtencién y
joneros, la
13impedir su retorno y readaptacién al mundo exterior, generando muchas
veces su permanente marginamiento.
Las técnicas destructoras
1. La presencia de la muerte
Como hemos sefialado, ésta preside como un trasfondo ineluctable toda la
vida del campo, Esté la muerte cierta, comprobada, de los compafieros
muertos en la captura, en las sesiones de tortura, 0 en su permanencia
posterior en el campo; esté !a muerte anunciada, de cada uno de los
prisioneros en las amenazas y coacciones de sus guardias, y esta, por
Ultimo, la muerte presentida —real o no, pero asi vivida por los
prisioneros- de los “trasladados" semanalmente a un destino atin mas
incierto, sin retorno,
éQué estimulo-respuesta autodefensiva cabe ante situaciones cotidianas
como la que describe este testimonio?:
“Maria Luz fue muy torturada.
Tanto Maria Luz como Fernéndez Samar fueron torturados con
aplicaciones de picana y palizas simultdneas.
Los prisioneros més antiguos sabian que ese tormento conduce
inexorablemente a la muerte, y a una muerte horrible, pues mientras que
los musculos se contraen por efecto del paso de la electricidad, se relajan
como consecuencia del golpe con los palos. Al recibirse los dos estimulos
opuestos al mismo tiempo, el cuerpo no resiste. Semanas antes habian
sido asesinados por este método dos prisioneros: Luls Honores, militante
del Poder Obrero, y un militante de la JUP de La Plata.
Maria Luz se encontraba razonablemente bien al dia siguiente de haber
sido torturada. Aparentemente, ésa es la reaccién normal. A los dos dias,
sin embargo, ya le costaba mucho esfuerzo caminar para ir a los bafios y
sufria dificultades para orinar.
A la medianoche del cuarto dia comenzé a quejarse. La guardia -muy
severa— impidid que los otros prisioneros la asistieran de inmediato.
Maria Luz gritaba por el dolor. Por fin se autorizo su auxilio. Cada 20
minutos la hacian reposar sobre uno de sus flancos. Luego cada 10
minutos; al rato, casi de continuo.
A las 5 de la madrugada estaba totalmente desfigurada. Su cuerpo
hinchado, deforme. Gritaba continuamente: ‘sos una perejil, boluda’. Y
también: ‘Basta, Luis, basta’. Su torturador habia sido el sargento
ayudante Luis Manzanelli.
Maria Luz comenzé a delirar. Su cuerpo, en pocas horas, tuvo una
transformacién espantosa. Desvariaba, no sabia donde estaba. é
Para distraerla, los otros prisioneros le decian que se hallaba cerca de un
rio, junto a su madre, que ya habia echado a los ‘hombres malos'. Cuando
recuperaba su lucidez, los insultaba por el engafio: ‘No me mientan’,
Pedia. Tuvo una regresién total: creyé que con ella estaba su compafiero
habia muerto ya— y lo confundié con Dottori, otro prisionero que la
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