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DUHALDE (1983) Primera Parte (pp1-67) - El Estado Terrorista Argentino

El documento detalla la política de detenciones y desapariciones forzadas implementada por el Estado argentino tras el golpe de 1976, destacando el uso sistemático del secuestro y la tortura como métodos de represión. Se expone cómo las Fuerzas Armadas, bajo la coordinación de la SIDE, llevaron a cabo una campaña de exterminio contra individuos considerados 'subversivos', resultando en miles de desaparecidos. Además, se analizan las 'ventajas' percibidas de esta metodología, que incluían la evasión de la reacción internacional y la creación de un clima de terror en la sociedad.

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DUHALDE (1983) Primera Parte (pp1-67) - El Estado Terrorista Argentino

El documento detalla la política de detenciones y desapariciones forzadas implementada por el Estado argentino tras el golpe de 1976, destacando el uso sistemático del secuestro y la tortura como métodos de represión. Se expone cómo las Fuerzas Armadas, bajo la coordinación de la SIDE, llevaron a cabo una campaña de exterminio contra individuos considerados 'subversivos', resultando en miles de desaparecidos. Además, se analizan las 'ventajas' percibidas de esta metodología, que incluían la evasión de la reacción internacional y la creación de un clima de terror en la sociedad.

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pensteticre tenant pBOTOCOPIADORA, El estado Terrorista Argentin: Por Eduardo Duhalde Capitulo I La politica de detenciones-desapai central El secuestro como método de detencién El diagrama militar aplicado tras el golpe de Estado del 24 de marzo fue de caracter nacional y simultaneo. El plan militar terrorista, cuidadosamente preparado a lo largo de 1975, tuvo como eje central a la Comunidad Informativa, es decir a los distintos Servicios de Informaciones de cada fuerza bajo la coordinacién del Servicio de Informaciones del Estado (SIDE). A través de ellos, se realizd la recopilacién de la informacién de todas las personas y estructuras organicas que debian ser “atacadas". Todo individuo calificado de "izquierdista" era un enemigo a exterminar. Cada estructura "infiltrada" debia ser depurada; aquellas que estaban al servicio directo de la “subversién" debian ser destruidas. Con respecto al movimiento obrero, la tarea de la "comunidad informativa" fue prolija y paciente. Oficiales de inteligencia recorrieron todo tipo de establecimientos industriales, fabrica por fabrica, talleres grandes y medianos, y junto con las patronales elaboraron las listas de los elementos indeseables: miembros de comisiones internas, activistas sindicales, trabajadores con militancia politica, con antecedentes huelguistas, etc. Mas dificil se presentaba, dentro del diagrama militar, la tarea de exterminar a los miembros de las organizaciones politicas revolucionarias, en la medida en que éstas tenian una-estructura clandestina -forzosa tras la accién de las Tres A- y una organizacién celular, apoyada en el ocultamiento de la identidad de sus miembros. La informacién-base en posesién de los Servicios de Informaciones debia servir como punto dé partida a los "Grupos de Tareas" de las FF.AA. mediante la aplicacién del "método de la cadena", "de la periferia al centro organizativo", basado en el “efecto multiplicador de la informacion receptada". En otras palabras, la aplicacién sistematica de la tortura a familiares, colaboradores y miembros periféricos, para llegar asi, secuencialmente, a miembros mas orgdnicos, hasta alcanzar a las cabezas de las organizaciones. Con un solo criterio comUn: la eliminacién fisica de todos ellos, aun de aquellos cuyo compromiso politico era minimo o circunstancial. Incluso en caso de error (informes militares reservados, producidos en 1978, situaban "en no mas del 25%" el margen de error cometido. Brutal confesién: de 30.000 detenidos-desaparecidos, un 25%, es decir alrededor de 7.500 personas fueron victimas del error).® La politica de los secuestros sin término -las "desapariciones"— fue una meditada decision de los altos-mandos. Por cierto, que su filiacién esta en las ensefianzas de los cursos de contrainsurgencia. Ya durante el gobierno de Isabel Perén habia sido objeto de discusién la aplicacién de esta metodologia. Como ha manifestado recientemente su ex ministro José Deheza, el gobierno le propuso en 1975 a las FF.AA. el fin de la politica de represién ilegal y su cambio por juicios sumarios militares en los que se aplicara la pena de muerte. El gobierno peronista buscaba, asi, que el costo politico de la represién dejara de caer en él, para ser asumido por las Fuerzas Armadas. En una palabra, las mismas victimas, los mismos crimenes, pero revestidos de legalidad formal. Los altos mandos militares no aceptaron la propuesta. Una, para no eximir de responsabilidad al gobierno, y ia otra, que fue la fundamentalmente definitoria, porque ya estaban totalmente convencidos de las ventajas del método, Estas "ventajas" pueden resumirse de la siguiente manera: 1) Se evita la directa reacci6n internacional, que hubiera imposibilitado la realizacion de 30.000 fusilamientos. Como ejemplo de esta dificultad, los militares argentinos computaban la reaccién undnime adversa de la comunidad internacional frente a las Ultimas cinco ejecuciones politicas del franquismo. 2) El pueblo argentino "no esté preparado" -se sostenia con razén— para aceptar la aplicacién masiva ni siquiera selectiva de la pena de muerte.- Por lo tanto no puede asumirse publicamente una politica de aniquilamiento. 3) La confidencialidad y el secreto del accionar clandestino de las FF.AA. da enormes ventajas sobre el enemigo: a) Le hace ignorar si el secuestrado se encuentra vivo o muerto, incluso muchas veces, si realmente ha sido detenido. b) Permite la tortura sin limite de los detenidos, quienes no pueden luego denunciar los vejémenes, ni éstos ser comprobados por jueces desafectos “al Proceso". 80. Ante la CADHU, el padre de un desaparecido narré el didlogo mantenido con un alto oficial de las Fuerzas Armadas amigo de su familia, y la respuesta del Jefe militar al reiterarle que su hijo no tenia militancia politica: "Ello es muy grave. Porque si es asi no hay posibilidades de que aparezca. El Ejército no puede reconocer errores y mucho menos dejar en libertad testigos con los cuales no hay como negociar su silencio". El infortunado joven nunca aparecid. c) Evita que luego de los interrogatorios, el detenido haga saber a sus compaifieros la informacién que le fue arrancada. d) Permite quebrar la resistencia, mediante el tratamiento prolongado, de los prisioneros. e) Hace posible la aplicacién de métodos psicolégicos tendientes a alterar su identidad politica y psiquica. 4) Facilita la aplicaci6n masiva de la pena de muerte, sin necesidad de pruebas y elementos juridicos de conviccién, imprescindibles en un proceso legal. 5) Posibilita la aplicaci6n de la pena de muerte a mujeres, ancianos, menores de edad y a-figuras reconocidas ptiblica y socialmente, lo que de... 2 otra manera seria imposible. Secuestrados que posteriormente fueron derivados a cérceles legales donde permanecieron a disposicién del PEN o sometidos a proceso por tribunal civil y/o militar. Estadisticas del Ministerio del Interior dan cuenta del paso de mas de 8.000 detenidos por 'razones de seguridad nacional’ durante los primeros afios de este Proceso, muchos de los cuales pasaron por un periodo previo de desaparicién.” A su vez, el CELS, ha sefialado otras caracteristicas comunes a “operativos de secuestro": “En la casi totalidad de los casos documentados, la detencién se ha llevado a cabo por parte de grupos armados (de 5 a 20 hombres) que irrumpen -en franca actitud intimidatoria— en el domicilio o lugar de trabajo de la victima. Utilizan para desplazarse automdviles provistos, a menudo, de intercomunicadores y, en no pocos casos, operan también con uno o mas vehiculos pesados (camiones, carros de asalto, etc.) facilmente identificables por las insignias de la Fuerza a que pertenecen. Con ellos no sdlo movilizan efectivos adicionales, sino que también transportan los objetos robados en los domicilios de las victimas. El grupo que estd directamente a cargo del allanamiento suele prescindir del uniforme, aunque esta provisto de algtin elemento del atuendo militar tal como chaleco antibalas, borceguies o pantalén de fajina, etc. En ocasiones usan pelucas 0 antifaces. Los efectivos apostados en las inmediaciones suelen estar uniformados. A las 20:30 hs. del 10 de mayo de 1976 se realiza un allanamiento en la casa de la familia PENDER, que vive alli desde hace 20 afios. El grupo, comandado por una persona en uniforme militar a quien llaman "mayor", esta integrado por siete hombres vestidos de civil y fuertemente armados. No se identificaron. Ademas de la victima se encontraban su padre, un hermano, una hermana y una sobrina. Los colocaron a todos con las manos contra la pared, mientras requisaban las dependencias de la casa. Luego los interrogaron sobre sus nombres y lugares de trabajo. Procedieron a detener a Luis Roberto PENDER, conduciéndolo a un Torino Blanco, capot negro, con insignias de la Provincia de Buenos Aires, indicando que quedaria demorado en averiguacién de antecedentes, en la Comisaria de la jurisdiccién. Al irse se retiraron cuatro coches sin identificacion que habian estacionado a pocos metros de la casa. En la cuadra siguiente estaban apostados dos carros de asalto con efectivos uniformados, algunos de los cuales habian penetrado por los fondos de la casa, mientras que otros se apostaban en las inmediaciones. Los hechos fueron observados por unos doce testigos, vecinos de la familia." (Extracto del testimonio del secuestro de Luis Roberto PENDER, argentino, soltero, 30 afios, técnico en automotores, detenido-desaparecido). Los efectivos intervinientes portan armas largas con las que apuntan amenazadoramente a las victimas y testigos, aunque se trate de nifios. En muchos casos, la intimidacién supera la amenaza, concretdndose en disparos dirigidos a puertas, ventanas y muebles, Ilegando incluso a herir 0 matar al o los destinatarios.del operativo.. 6) Ampara el error y evita posibles acciones de las victimas inocentes. 7) Diluye las responsabilidades de cada caso, con vistas al futuro. 8) Da margen al Episcopado y a los Obispos para seguir apoyando a las autoridades militares, amparéndose en la supuesta ignorancia del verdadero origen de esta politica. Apoyo imprescindible para hacer posible su aplicaci6n al conjunto social. 9) Produce un efecto disuasivo en toda la sociedad, mediante la expansién del temor. Todas estas “ventajas" analizadas cinicamente, llevaron al Alto Mando a adoptar una politica que ha sido calificada, muy justamente, como uno de los mds aberrantes crimenes contra la Humanidad: las detenciones- desapariciones. El secuestro, tortura, destruccién psiquica y en la mayor parte de los casos, asesinato de millares de victimas indefensas, por el accionar clandestino e ilegal del propio Estado. El Centro de Estudios Legales y Sociales de Buenos Aires, ha intentado sistematizar esta metodologia de los secuestros, clasificandolos segtin el destino de las victimas: ". Detenidos que han desaparecido: Secuestrados que permanecen en situacién de detenidos-desaparecidos. Se trata de millares de personas que fueron detenidas por las Fuerzas Armadas y de seguridad, y de las cuales —desde este momento— no se tienen noticias. Es imposible establecer una cifra exacta, por cuanto muchas familias no se han atrevido hasta ahora a presentar una denuncia formal ante las autoridades o las organizaciones de derechos humanos. Los registros existentes en la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, en la Comisién Interamericana de Derechos Humanos de la Organizacién de Estados Americanos y en la Comisién de Derechos Humanos de la Organizacién de las Naciones Unidas, fundamentan el alto numero de personas en estas condiciones. El andlisis de la documentacién existente en la APDH, permite deducir que 74% de las victimas han sido secuestradas indefensas en sus domicilios, lugares de trabajo o en la via puiblica, en presencia de testigos. - Desaparecidos temporarios: Secuestrados que sufrieron un periodo de detencién clandestina para ser liberados luego, en forma no oficial, De los casos registrados en la categoria anterior, un 25% corresponde a secuestros miltiples (varias personas detenidas en un solo operativo) seguido de la liberacién de alguna o algunas de las victimas. A esta cifra debe agregarse un numero - muy importante pero imposible de determinar- de personas que habiendo sido secuestradas, no hicieron denuncia alguna ya que esa fue la condicién expresa para su liberacién. Se tiene conocimiento de su paso por las carceles clandestinas a través del testimonio de otros secuestrados © porque sus familiares habian recurrido a las instituciones de Derechos Humanos mientras las victimas permanecian secuestradas, pero sin efectuar denuncia formal alguna. - Detenidos clandestinos que son ‘legalizados': efectivos fue reconocido como perteneciente a la Policla de la Provincia de Buenos Aires. (Extracto del testimonio del secuestro de Jorgelina AVALOS, argentina, casada, 27 afios, detenida-desaparecida), La intimidacién y el terror no sélo apuntan a inmovilizar a las victimas en su capacidad de respuesta ante la agresién. Estan dirigidos, también, a fograr el mismo propésito entre el vecindario. Asi, en muchas circunstancias, se interrumpe el tréfico, se cortan los suministros eléctricos, se utilizan megafonos, reflectores, bombas de estrépito, bengalas y hasta granadas y helicépteros, en desproporcién con las necesidades del operativo. A veces su magnitud o la existencia de muertos ha forzado la aparicién de un comunicado.®* Las técnicas psicofisicas de destruccién de los prisioneros desaparecidos La tortura en los campos de concentracién de la dictadura Dentro del cuadro represivo impuesto, la politica de secuestros y desapariciones aparece como un instrumento esencial y como tal, sujeto a reglas especificas y con objetivos claramente predeterminados: los campos de concentracién y exterminio de las Fuerzas Armadas argentinas responden a un modelo y a técnicas modernas de destruccién psicofisicas, que es necesario mostrar en todas sus consecuencias, no sdlo en relacién a los masivos actos criminales cometidos desde 1976 hasta la fecha, sino también como parte de la lucha por erradicar su institucionalizacién como actividad permanente del Estado. Es preciso tener en claro que, asi como el pueblo argentino en las Ultimas décadas fue incorporando al escenario de la lucha de clases en forma permanente e internalizada, métodos de lucha gradualmente superiores, también los detentatarios del poder real, en defensa de sus privilegios resultantes de la explotacién y la opresién popular, han ido dando respuestas cualitativamente superiores a la contestacién social, que implican altisimas cotas de violencia represiva y que configuran este modelo de Estado Terrorista que pretenden convertir en una practica aceptada e irreversible. En este marco general de andlisis e inscripto dentro de la lucha por la restitucion del Estado de Derecho en la Argentina, analizamos a continuacién el modelo desintegrador de los prisioneros mediante la tortura psicofisica, en especial en los campos de concentracién de la dictadura militar. En él, se analiza la experiencia de trato y las observaciones recogidas durante mas de seis afios con personas liberadas de las prisiones estatales que fueron primeramente detenidos-desaparecidos y de muchas otras que Permanecieron durante toda su detencién en los campos militares de concentracién y exterminio. De los didlogos e informes de los mismos, se han extraido una serie de observaciones que fundamentan las reflexiones de estas notas, aclarando que dichas constantes son validas para la mayoria de.los. casos analizados,.sin que .puedan.ser tomadas como pautas rigidas verificadas en todos ellos. "El 29-4-76 un grupo de 7 hombres armados con Itakas, metralletas y granadas, penetran en el domicilio de la familia MORAN. Se trata de un antiguo hotel transformado en inquilinato. El grupo dijo pertenecer al Ejército y revisé todo el dormitorio. Entre tanto, apuntaban a sus victimas con sus armas y golpearon brutalmente al sefior Moran. Como la hija del matrimonio, de 11 afios, lloraba a gritos, le colocaron una pistola contra la cabeza, amenazandola de muerte." (Extracto del testimonio del secuestro de Ilda MARTIN de MORAN, argentina, casada, 27 afios, activista del Movimiento de Defensa de los Inquilinos, detenida-desaparecida). “El 10-12-76, a las 2 de la madrugada, tres automdviles se detienen frente a la casa del matrimonio TOLEDO, en el barrio La Florida, Mar del Plata. Sus ocupantes golpean gritando 'Abran que es el Ejército!', mientras disparan rdfaga de ametralladora hacia lo alto. Al responder Toledo que se disponia a abrir, volvieron a disparar, pero esta vez a la altura de la cabeza hiriéndolo. Seguin el testimonio de la esposa y vecinos, dejé un reguero de sangre mientras era arrastrado hasta uno de los vehiculos. Los policias de guardia en un puesto situado a 60 metros del domicilio allanado, declararon no haber visto ni oido nada sospechoso, pese a que el sumario judicial sefiala la existencia de 70 impactos de Itaka." (Extracto del testimonio del secuestro de Jorge Carlos Augusto TOLEDO, argentino, casado, 23 afios, empleado y estudiante universitario, detenido-desaparecido). La duracién de los operativos difiere: si se trata del lugar de trabajo, el tiempo empleado para secuestrar es breve; en cambio, si se efectua en el domicilio, puede extenderse por varias horas, particularmente cuando se arma una "ratonera” en espera de la victima. En casi todos los casos se realiza la requisa minuciosa del inmueble y el posterior saqueo de los bienes. A ello se suma -en muchos casos- la retencién de familiares en calidad de rehenes, a menudo sometidos a presiones y atropellos. "El 9-6-77 a las 3 de la madrugada, se presentaron en el domicilio de Miguel Gémez, hombres armados vestidos de civil, quienes dijeron pertenecer a las Fuerzas Conjuntas de Seguridad y reclamaron la presencia del duefio de la casa. Al manifestarle su esposa, Jorgelina Avalos, que aquel se encontraba trabajando en turno nocturno en los talleres de Vialidad Nacional, y que de alli se dirigiria directamente a su empleo diurno, un grupo de 8 personas de civil se instal6 en la casa, que estaba rodeada por vehiculos y efectivos de uniforme. Tanto Jorgelina como sus padres -que habitan otra casa en el mismo lote-fueron obligados @ permanecer en sus domicilios. Cerca del mediodia llegé de visita una hermana, la que también fue retenida. También se hizo presente un matrimonio con un bebé, amigos de Gémez. Previo interrogatorio, ambos fueron detenidos después de que el jefe de grupo efectuara una consulta por el intercomunicador. A las 22:30 hs. levantaron la guardia interior y exterior, llevandose detenida a Jorgelina, mientras que la hijita de 10 medes quedaba en manos de los abuelos. ~El-grupo armado fue relevado un pat. de-veces a lo largo de.las.20.hs..que duré el operativo, el cual fue presenciado por los vecinos, y alguno de los zonas més sensibles del cuerpo: la cabeza (especialmente en los ojos, la boca -encias y paladar- y en los oldos), en los érganos genitales, planta de los pies y zonas epiteliales particularmente sensibilizadas. Habitualmente, sus secuelas fisicas (quemaduras puntiformes, pardlisis de miembros, intensos dolores musculares en todo el cuerpo por las convulsiones y contracciones, cortes por las ligaduras a la mesa o cama de tortura, neuralgias agudas, etc.) son de recuperacién espontaénea con el mero transcurso del tiempo, aunque en muchos casos este tipo de tortura produce lesiones neurolégicas permanentes. Las mds comunes son: disritmias, cefaleas agudas, pérdida de memoria, insensibilidad epitelial, etc. Existen centenares de relatos de las torturas sufridas por quienes pasaron por esta experiencia, siendo fuego liberados desde las prisiones estatales 0 de los campos militares clandestinos. La CADHU ha dado a conocer buena parte de ellos, lo que nos exime del relato pormenorizado de este cruel catélogo de aberraciones. Sefialemos que junto a ese medio habitual de tortura han sido utilizados toda una gama de especificos y sddicos métodos de tormento: desde los mas brutales y primitivos: perros amaestrados, mutilaciones de miembros, suspensidn en el aire desde un helicéptero amenazandole dejarle caer, la inmersién prolongada, etc., hasta los més sofisticados, como el uso de drogas y farmacos. La tortura de parientes y allegados a la vista del interrogado ha sido otro de los medios frecuentes utilizados tendientes a quebrar la voluntad de los prisioneros. La tortura de las mujeres prisioneras adquiere, al mismo tiempo, en la mayor parte de los casos, el caracter de violencia sexual. Esta violencia sexual ejercida por los oficiales de las tres armas, va desde el manoseo libidinal de las prisioneras desnudas hasta la violacién misma, y se evidencia igualmente en la propia connotacidn sexual de la tortura fisica: introduccién de objetos en la vagina, ano, especial morbosidad en la aplicacién de la picana eléctrica en los senos, etc. Dos ex detenidos-desaparecidos, narran asf lo vivido en la ESMA: “Una vez dentro de una de estas salas (de tortura), el secuestrado era desnudado, atado a un catre metélico con sogas por los tobillos y las mufiecas. Comenzaba el interrogatorio. El oficial de guardia de Inteligencia era el encargado de golpearlo en todo el cuerpo con pufios u ‘objetos (palos, cachiporras), y fundamentalmente, aplicarle descargas eléctricas en todo el cuerpo. EI instrumento para este fin era la 'picana', conectada a un elevador de voltaje que permitia que fuera subido o bajado a voluntad para ocasionar mayor sufrimiento. Las descargas eléctricas y golpes se alternaban o eran simultaneas con las Preguntas acerca de datos que los secuestradores pretendian obtener de sus victimas. Durante la aplicacién de la picana, los prisioneros eran repetidamente mojados con un liquido que facilitara la conductibilidad de la corriente, provocando mayor dolor. La duracién de las sesiones de tortura no tenia «ina medida determinable. s..u+ ~ ek te ine 81. CELS: El secuestro como método de detencién, op. cit. El primer impacto traumatico: el secuestro Una familia duerme de madrugada y es conmovida cuando la puerta de su domicilio es arrancada de cuajo y penetran en ella un conjunto de personas desconocidas que las golpean a mansalva, destrozan y roban todo el mobiliario y finalmente: uno, dos o a veces mas miembros de esa familia, atados y encapuchados, parten hacia un destino desconocido. Un ciudadano camina por la calle 0 se encuentra sentado en un café, y de golpe, siente caer sobre si un grupo armado que lo golpea, lo arrastra y le introduce en el batil de un automévil. En estas escenas cotidianamente repetidas, vecinos y transeuntes nada han podido hacer: las armas amenazantes han ido acompajiadas de los gritos identificando el operativo como de las Fuerzas Armadas de Seguridad. Comienza el drama del detenido-desaparecido. El primer impacto traumético esté en plena ejecucién: los golpes propinados, el dolor de las ataduras, la incomodidad del maletero del coche ceden ante la angustia creciente, la sensacién de absoluta indefensién y el temor a lo desconocido que invaden al secuestrado a partir del momento en que ha advertido que no se trata de una detencién legal. En el caso de los militantes politicos esa angustia tiene también otra vertiente: el temor de cual va a ser su comportamiento frente a la brutalidad de los interrogadores. En todos los didlogos mantenidos con liberados, el relato de esta primera experiencia en mano de sus captores: su detencin, secuestro y tortura en las primeras 24 horas como pprisioneros clandestinos _concita, generalmente, més del cincuenta por ciento del relato total, incluso de aquellos que permanecieron mas de dos afios en los campos. Apuntamos las siguientes observaciones sobre las razones de esa fijacion especial: en primer lugar, la contundencia traumatica de esta primera experiencia; en segundo lugar, que este impacto inicial es percibido desde su “vieja” identidad personal atin incélume y sometido a los juicios de valor de su mundo previo a la entrada al campo. En cambio, la experiencia posterior del detenido-desaparecido esta interrelacionada con los intentos de desintegracién de su identidad y con el proceso de adaptacién a ese mundo hostil y ligada, por lo tanto, a juicios de valor y a una cosmovisién distinta: la impuesta en el mundo de sus captores. La tortura fisica Con respecto a la tortura fisica inicial, tendiente a extraer de inmediato del secuestrado datos fundamentales sobre otras personas y domicilios para continuar la cadena represiva (secuestro-tortura-interrogatorio- secuestro-etc.) no ha sido idéntica ni en los medios ni en la intensidad con respecto al conjunto de prisioneros, variando tanto en relacién a cada victima, torturador, campo de detencién y momento. En casi todos los casos fue -y es- particularmente feroz. EI medio de tortura mas comtin a todos ellos ha sido la aplicacién de la “picana.eléctrica", aparato. transmisor de.cosriente (220 W.).que. produce... intensisimas electroconvulsiones, siendo generalmente aplicado en las de mate cocido (infusion de yerba mate) y un pan con carne a mediodia y por la noche. Los 'Pedros’ y los ‘Verdes’ eran los amos en 'Capucha'. Estaban autorizados a maltratar a los secuestrados, golpearlos con palos, patearlos con sus botas, negarles la comida, la ida al servicio. Durante largo tiempo, las necesidades fisiolagicas se hacian en un balde que permanecia todo el tiempo en el recinto de 'Capucha’,"* En relacién a esta primera etapa del prisionero sometido a una intensa tortura fisica, en muchos de los casos, pese a la brutalidad, operé como un efecto contrario al resto del proceso desintegrador de su personalidad: actué como un reafirmativo de su identidad ("...alli en la cama de tortura era yo, Claramente opuesto a mis secuestradores..."). Ello es palpable aun en casos de prisioneros que proporcionaron informacién a los militares torturadores ("...yo media esa circunstancia no por lo que habia hablado, sino por todo lo que habia logrado callar..."). Acotemos el caso de quienes habiendo pasado airosos esta experiencia brutal, sin embargo, el proceso posterior de desintegracién de su personalidad termino quebrando su resistencia. Para otros muchos, no operé la tortura fisica inicial con el cardcter reafirmativo de su identidad, sino que adquirié un cardcter traumatico esencial que signé toda su vida de prisionero. Debe tenerse en cuenta, ademés, el efecto multiplicador y reiterativo que tiene el hecho que, durante el tiempo de permanencia como cautivos, los detenidos- desaparecidos oyeran, 0 en su caso visualizaran, cémo se torturaba a otros prisioneros. En los campos donde se utiliza musica para ahogar los gritos (siempre las mismas grabaciones) estos sonidos iguales a los que acompajiaron su propia tortura, sumados a los 82. Las citas de los ex prisioneros de los campos de concentracién utilizadas ejemplificativamente, en esta parte del trabajo, corresponden a los testimonios ptiblicos de los mismos, prestados ante los organismos de derechos humanos internacionales y argentinos. Hemos omitido su cita especifica, para conservar su carécter de experiencia colectiva. Quejidos desgarrantes de los ahora torturados, revive y multiplica el efecto violento sufrido. Algunos de los liberados han sefialado que en esos momentos volvian a sentir incluso los dolores, llegando la crispacion a producirles desmayos. Varios confesaron que en esos instantes perdian la nocién de ajenidad (en relacién al torturado) y pensaban que era su propia tortura fisica, en una especie de introyeccin momentdnea. Esta sensacién de profunda angustia ante la tortura fisica de sus compafieros de detencién —que se manifiesta de diferente manera, incluso por una imperiosa necesidad de dormir- se ve agravada por otros temores: la posibilidad de que el nuevo prisionero pudiera conocerles, que diera alguna informacién que hasta entonces hubiera ocultado a sus captores, que ello reactivara la tortura y la misma les resultase irresistible, ete 10 En la mayor parte de los interrogator.os asistié un médico, que asesoraba al torturador acerca de la conveniencia de continuar o no con el ‘tratamiento’, a fin de evitar el riesgo de que la victima muriera sin haber agotado los medios para arrancarle informacion. También se empled en la ESMA el ‘submarino seco’ y el ‘himedo'. El primero consistia en introducir la cabeza del secuestrado en una bolsa de plastico hasta que llegara al borde de la asfixia. El segundo perseguia el mismo objetivo, pero se utilizaba un cubo Ileno de liquido. Dardos envenenados fueron empleados a titulo experimental por el Teniente de Navio Antonio Pernia al menos sobre un secuestrado, Daniel Schapira. Este recibié la descarga de un dardo disparado con una pequefia pistola, y durmié durante més de un dia. La intencionalidad de los marinos era descubrir la dosis exacta de veneno necesaria para inmovilizar a sus victimas en el momento de la captura sin provocarles la muerte. Los vefan de gran utilidad para operar en el exterior, ya que les permitian asesinar o secuestrar a refugiados y exiliados con un minimo riesgo. EI simulacro de fusilamiento fue otro recurso empleado por los miembros del G,T.3-3/2. La victima era conducida a algun lugar considerado apropiado para ello, posiblemente dentro del mismo dmbito de la ESMA, y alli, esposado y vendados los ojos, era sometido tantas veces lo decidieran ios torturadores, a simulacros de fusilamientos, con disparos de armas largas al aire, y colocando una pistola en la sien del secuestrado haciéndole ofr los disparos de otras. A estas torturas fisicas debe agregarse la desatencién a los secuestrados que eran traidos heridos y moribundos a la ESMA, la presién, la amenaza de peores tormentos, aun de la muerte, y la de secuestrar a los seres mas queridos para torturarlos en su presencia. Hacian escuchar al prisionero maniatado en la sala '13' los gritos de dolor del que estaban ‘picaneando' en la sala '14'. Asi fue obligada la sefiora Esther de Santi, amarrada a un catre, a presenciar la tortura de su hijo Roberto, que a su vez era amenazado con la posibilidad de atormentar a su madre si é| no quebraba su silencio. Cientos de heroicos hombres y mujeres de toda condicién social, trabajo, profesién, edad, defendieron a costa de terribles tormentos su lealtad a sus ideales y su voluntad de no entregar a estos asesinos ningun dato que pudiera ocasionar, a otros, sufrimientos como los que ellos estaban atravesando. Muchos de ellos, pese al esfuerzo de los médicos cémplices y asesores de los torturadores, murieron con su silencio, como sucedié con Fernando Perera. Cuando se consideraba agotado el periodo de tortura, o de ‘interrogatorio’, el secuestrado era conducido al tercer piso y arrojado en un cubjculo, en una 'cucheta', de las decenas que habia en 'Capucha’. Alli, esposado, engrillado, y con una capucha en la cabeza o un antifaz tapandole los ojos, le era asignada su nueva identidad, un numero de tres digitos, que iban del OO1 al 999, serie que recomenzé tantas veces como fue necesario. Inmévil, sobre un pedazo de espuma de goma mugriento, oliendo a sudor, orin.y.sangre, en. medio del terror, se.permanecia los dias y las noches, recibiendo en la mafiana temprano y a media tarde un vaso sindicalistas, escritores, abogados, médicos, periodistas, etc., que compartfan las penurias de los campos con esa juventud -de la que eran modelos y espejos- asumieron la irreversible decision personal de no evitar los propésitos criminales de sus captores, renunciando a toda técnica dilatoria que creara una zona gris de convivencia con ellos? En los campos se podia mentir, hablar de cosas secundarias, simular y hasta guardar silencio. Lo que los verdugos no admitieron fue el repudio, el explicito rechazo a su embriagada victoria, la dura demostracién de sus conductas criminales 0 la terca reafirmacién de sus creencias por parte de los prisioneros. Estas actitudes merecieron las mas abyectas y feroces respuestas. Millares de argentinos, en esa hora, solos frente a sus conciencias, tal vez con la mirada puesta en el juicio de la historia y convencidos que el devenir social no dejard ningiin crimen impune ni estos ejemplos de dignidad en el silencio, sintieron crecer su estatura humana muy por encima de la pequefiez de sus victimarios, esos jefes y oficiales de las Fuerzas Armadas que tiempo después demostrarian en las Islas Malvinas la medida de su indignidad, de su cobardia moral y la carencia de toda aptitud que no fuera la de ser gendarmes de su pueblo. Pero también hay que sefialar que parte de aquellos prisioneros de los campos clandestinos frente a esa cruel opcién a la que se velan enfrentados, decidieron aceptar el desafio, apostando al fracaso de los proyectos de destruirlos psicolégicamente. El tiempo y el camino recorrido muestran, en cada caso, el resultado. Mas, seria ingenuo pensar que todos los prisioneros, ni siquiera la mayoria de ellos, pudieron elegir voluntariamente su destino dentro de las draméticas alternativas posibles. La complejisima situacién de los campos, con sus negras sombras que las tenebrosas psicopatias y esptireos fines de sus implantadores no permiten develar en su total racionalidad, da sentido a la afirmacién del psicélogo Bruno Bettelheim sobre el nazismo: "la verdad dura y desagradable del campo de concentracién es que la supervivencia tiene poco que ver con lo que el prisionero haga o deje de hacer", ya que la relacién de poder es tan desigual y al mismo tiempo tan omnimoda, que la participacion del secuestrado en su propio destino -la vida o la muerte- resulta muchas veces secundaria. Por ello no es posible aplicar criterios rigidos y absolutos tendientes a diferenciar la conducta de los desaparecidos no aparecidos y la de los prisioneros liberados. Sin que ello vaya en desmedro de los millares de hombres y mujeres, a quienes precedentemente nos hemos referido, que afrontaron esta situacién extrema reafirmando su identidad personal y politica con su explicita intransigencia ante los represores, no puede ocultarse que existen elementos de juicio para pensar que hubo desaparecidos que cedieron ante el proceso destructivo a que eran sometidos y sin embargo no lograron su liberacién, asi como inversamente, no son pocos los liberados cuya supervivencia no ha tenido el precio de abrazar la causa de los genocidasin «sm. et sees s 12 Por su parte, el proceso psicolégico de destruccién de los prisioneros comienza de inmediato tras el secuestro, y muchas veces se explicita en los intervalos de descanso en la primera sesién de tortura. Alli se le comunica al cautivo que ha dejado de ser quien era, que ahora tiene "duejio" -el "oficial interrogador"- y que su identidad esta reducida a un numero de identificacion. Se le hace saber que todos sus valores, los que ha estimado como correctos en su vida de relacién, carecen de sentido. Que todo ello ha de tlevarlo a una muerte inttil. Que en cambio, ser razonable, es decir, la delacién, inculpar a otras personas, ayudar a capturarlas, a interrogarlas, etc., lo convierten en un ciudadano recuperable y por tanto con posibilidades de vivir. La propia existencia en algunos campos de viejos y conocidos prisioneros -los que muchas veces les eran exhibidos- corroboraba que habia al menos un camino de supervivencia, generandoles el conflicto interior sobre la conducta a seguir. Esta argumentacién cesaba, generalmente, en cuanto se consideraba por parte de los torturadores que la victima ya habia dicho lo que podia aportar o cuando su resistencia a hablar podia ocasionarles una muerte prematura. Aunque muchas veces esta negativa motivaba tal estado de ira que continuaba la tortura hasta ocasionar la muerte (también estd el caso de aquellos a quienes se tortura no para que hablen, sino para matarlos salvajemente: por ejemplo, a los militantes acusados de algun hecho especifico contra las Fuerzas Armadas). Concluido este tremendo choque emocional de las primeras practicas de tortura fisica e interrogatorio, que muchas veces se prolongaban durante varios dfas 0 semanas, produciendo las lesiones fisicas y las alteraciones psiquicas resefiadas, comenzaba planificadamente el verdadero proceso de destruccién del prisionero. Los limites decisorios del prisionero desaparecido El andlisis de la conducta de los prisioneros de los campos no puede perder de vista que esta experiencia limite y monstruosa no fue querida por ninguno de ellos y que sdlo la violencia brutal y tecnificada del terrorismo de Estado pudo construir con hombres y mujeres arrancados de su existencia cotidiana, el dramatico arco que tiene en cada extremo al Héroe y al Traidor. De este dantesco universo sdlo habia una forma cierta de huir: obligar con la propia conducta a que los verdugos abandonaran sus planes de destruccién de sus vidas a largo plazo y optaran por un rapido final. A lo largo de nuestra historia nacional —y mas cercanamente en nuestra historia militante- los argentinos no hemos sido ajenos a Ia tradicién latina fundada en una ética que tiene por sostén la heroicidad y el martirologio. éCémo asombrarnos, entonces, que esa juventud que era arrojada a los campos clandestinos por considerarla enemiga de un régimen opresor, corrupto y asesino, hiciera cotidiano ejercicio de su eticidad frente a sus captores, pese a que ello..importara su serena y..conciente inmolacién? éCémo ignorar que muchos hombres y mujeres maduros: politicos, ul elaboracién de informaciones y para el control y manipulacién del comportamiento de los prisioneros y de la poblacién, son transmitidas acabadamente a los oficiales latinoamericanos. Ese gran campo de experimentacién del horror que fue el Vietnam, permitié la implementacién de completas técnicas de tortura psicolégica y de destruccién de la personalidad de los prisioneros, juntos los tradicionales métodos de tortura fisica. Muy lejos estan las experiencias de Dachau, Buchenwald, Auschwitz y también las de Argelia: lo que éstas aportaron a la manipulacién psicolégica de los prisioneros, hoy aparece como meramente artesanal. Para estas técnicas modernas de destruccién, el ejército yanqui ha contado con el indispensable auxilio de las experimentaciones médicas y psicolégicas de los tiltimos treinta afios. Nada ha sido desdefiado para la tecnificacion de la tortura. El eje conductor esté dado por el método de Deprivacién sensorial (sensory deprivatiori) en base a la eliminacién y seleccién de los estimulos externos. La aversién therapy utilizada por ciertas corrientes psiquidtricas en el tratamiento de procesos esquizofrénicos agudos -mediante el descondicionamiento y reacondicionamiento del paciente— también ha pasado a ser patrimonio comtin de las modernas técnicas de tortura. Incluso la psicologia moderna ha aportado sus experiencias condicionantes para convertir a "un buen ciudadano comtn" en un experto torturador, sin necesidad de apelar a sddicos, locos y criminales natos, Vietnam también demostré la eficiencia de este aporte. Los estudios como los realizados en la Universidad de Yale por Stanley Milgram sobre sumisién y obediencia a la autoridad, son altamente demostrativos de este tipo de contribuciones. Por su parte, también la psicologia conductista ha aportado sus conclusiones, para confirmar que el terror es una forma de control social a través del miedo, puesto que el temor suficientemente exacerbado puede determinar la conducta de las personas, apelando a sus sentimientos primarios. En estos principios se basa la teoria que denomina "blanco colectivo", al conglomerado social al que no se pretende destruir sino intimidar con el terror. Este y no otro es el modelo utilizado en los campos militares de concentracién de Argentina, Modelo rigurosamente aplicado. Incluso, nos atrevemos a sostener como fundada hipdtesis, que la existencia de sobrevivientes-liberados (més allé de cada anécdota contingente o infamante que hizo que éste o aquel prisionero fueran elegidos), no siempre se trata de una "desprolijidad" 0 “benevolencia” del terrorismo de estado argentino. Hay un cierto numero de casos que bien pueden tener origen en la propia necesidad estratégica de corroborar los resultados del método aplicado, mediante la verificacién de la conducta posterior de estas personas, pertenecientes a una sociedad occidental desarrollada, con determinados origenes de clase, formacién intelectual y politica, edad, etc., muy diferentes —incluso en su estructura psicolégica- a los vietnamitas, aunque ello haya traido, como contrapartida, el riesgo de que un porcentaje de.Jos—liberados efectuara. testimonios. de denuncia. Sin duda, si ello fue asi, la dictadura no valoré el aporte fundamental de esos 4 Nos limitamos a puntualizar estas circunstancias: este trabajo no tiene por fin analizar criticamente los distintos modelos de conducta de los prisioneros, las victimas de este proceso, sino tratar de desnudar las técnicas de destruccién psicofisica impuestas por sus victimarios militares en los campos de la dictadura, a todos aquellos que de alguna u otra manera no traspasaban tempranamente las puertas de salida de estas crceles clandestinas. El modelo desintegrador El modelo desintegrador aplicado tiene fines muy precisos: hacer de un hombre libre, un hombre sometido; de un ser sano, un ser enfermo; de un militante politico, una persona desquiciada. A ello tiende su aislamiento sensorial, su descondicionamiento y reacondicionamiento permanente, el estimular las regresiones infantiles, el provocar estados cataténicos, las profundas angustias y padecimientos, etc. Nada queda fuera de esta planificacién que tiene como elemento conductor Ia relacién amo-esclavo y como habitat el campo de concentracién, con la particular percepcién fenomenoldgica del tiempo que éste transmite: el presente continuo, el pasado negado y el futuro imposible. La fria racionalidad —valga el término- cientifica con que se encaré en los campos la destruccién de los instintos vitales de los prisioneros, la forma en que se alenté la ruptura de las barreras de la autodefensa psiquica remite a un modelo acabado y experimentado, puesto que la diagramacién de la vida en los distintos campos, su funcionalidad y técnicas aplicables, no fue empirica, igualitaria e independientemente establecida en cada uno de ellos por los oficiales cuarteleros encargados de la tortura, la interrogacién y el asesinato. Apoyando esta tarea de la ciencia degradada al servicio de la destruccién humana, los liberados denotaron en los campos la presencia de civiles adscriptos (0 militares del escalafén profesional) con una clara formacién cientifica -psicélogos, sociélogos- en funciones de interrogacién e inteligencia, ademas, por supuesto, de los médicos que realizaban abiertamente sus tareas en los campos secundando Ia accién de los torturadores. En la medida en que estos campos militares de concentracién y exterminio respondieron todos a un plan represivo general, a la mencionada "Orden de Batalla del 24 de marzo de 1976", firmada por los tres Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas, también el asesoramiento y diagramacién de su funcionamiento y técnicas aplicables fue decidido en las cumbres del poder dictatorial. Ello explica la idéntica similitud de los campos de las tres armas, incluso en relacién a la conducta de los represores. éCuél es, en el aspecto de la destruccién psicofisica de los pri doctrina de la Junta Militar? Como es ptiblico y lo hemos detallado en este trabajo, la tortura de prisioneros politicos es ensefiada a los oficiales latinoamericanos en las escuelas de contrainsurgencia del Ejército de los Estados Unidos de América. En -ellas -especialmente en la Escuela de.las. Américas, en Panama—, las técnicas de tortura psicofisica para la obtencién y joneros, la 13 impedir su retorno y readaptacién al mundo exterior, generando muchas veces su permanente marginamiento. Las técnicas destructoras 1. La presencia de la muerte Como hemos sefialado, ésta preside como un trasfondo ineluctable toda la vida del campo, Esté la muerte cierta, comprobada, de los compafieros muertos en la captura, en las sesiones de tortura, 0 en su permanencia posterior en el campo; esté !a muerte anunciada, de cada uno de los prisioneros en las amenazas y coacciones de sus guardias, y esta, por Ultimo, la muerte presentida —real o no, pero asi vivida por los prisioneros- de los “trasladados" semanalmente a un destino atin mas incierto, sin retorno, éQué estimulo-respuesta autodefensiva cabe ante situaciones cotidianas como la que describe este testimonio?: “Maria Luz fue muy torturada. Tanto Maria Luz como Fernéndez Samar fueron torturados con aplicaciones de picana y palizas simultdneas. Los prisioneros més antiguos sabian que ese tormento conduce inexorablemente a la muerte, y a una muerte horrible, pues mientras que los musculos se contraen por efecto del paso de la electricidad, se relajan como consecuencia del golpe con los palos. Al recibirse los dos estimulos opuestos al mismo tiempo, el cuerpo no resiste. Semanas antes habian sido asesinados por este método dos prisioneros: Luls Honores, militante del Poder Obrero, y un militante de la JUP de La Plata. Maria Luz se encontraba razonablemente bien al dia siguiente de haber sido torturada. Aparentemente, ésa es la reaccién normal. A los dos dias, sin embargo, ya le costaba mucho esfuerzo caminar para ir a los bafios y sufria dificultades para orinar. A la medianoche del cuarto dia comenzé a quejarse. La guardia -muy severa— impidid que los otros prisioneros la asistieran de inmediato. Maria Luz gritaba por el dolor. Por fin se autorizo su auxilio. Cada 20 minutos la hacian reposar sobre uno de sus flancos. Luego cada 10 minutos; al rato, casi de continuo. A las 5 de la madrugada estaba totalmente desfigurada. Su cuerpo hinchado, deforme. Gritaba continuamente: ‘sos una perejil, boluda’. Y también: ‘Basta, Luis, basta’. Su torturador habia sido el sargento ayudante Luis Manzanelli. Maria Luz comenzé a delirar. Su cuerpo, en pocas horas, tuvo una transformacién espantosa. Desvariaba, no sabia donde estaba. é Para distraerla, los otros prisioneros le decian que se hallaba cerca de un rio, junto a su madre, que ya habia echado a los ‘hombres malos'. Cuando recuperaba su lucidez, los insultaba por el engafio: ‘No me mientan’, Pedia. Tuvo una regresién total: creyé que con ella estaba su compafiero habia muerto ya— y lo confundié con Dottori, otro prisionero que la

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